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El rey

Marcos 15:1-20

El complot contra Jesús se ha armado. Las autoridades religiosas han tenido ganas

de atrapar a Jesús desde que comenzó públicamente su ministerio. Hace apenas algunos

días había entrado a Jerusalén entre aclamaciones y gritos de entusiasmo: Hosanna,

sálvanos, nuestra vida es tuya, nos sometemos a tu reino, tu traes la victoria, deseamos tu

victoria.

La gente gritaba y depositaba la confianza en Jesús porque pensaban que él

cumpliría con lo que ellos deseaban: acabar con el imperio romano. Pero al pasar los días,

las personas se dieron cuenta que este no parecía ser el plan de este Mesías. Y al mismo

tiempo que las personas se daban cuenta de esto, el deseo de los judíos por atrapar a Jesús

seguía creciendo.

Ahora el deseo de las autoridades religiosas se ha cumplido, tienen a Jesús atado. Lo

han arrestado y uno de sus mismos discípulos es quien lo ha vendido. Se los ha entregado

en bandeja de plata, o mejor dicho se los ha entregado por 30 monedas de plata. Las

autoridades pensaban que Jesús era un agitador, uno que traía problemas y un blasfemo,

hasta que por fin tienen arrestado a este supuesto agitador.

La acusación y el juicio de Jesús fue completamente inusual, los que se jactaban de

ser justos hacen un juicio ilegal. Lo hacen en la noche – madrugada. Terminan por acusarlo

de blasfemo, pero esa acusación no significa nada para los romanos. Que Jesús sea acusado

como blasfemo no va a poner al imperio en riesgo. Los judíos lo saben y por eso atan a

Jesús y lo llevan ante la autoridad romana, ante Pilato y la acusación cambia. No lo señalan
como blasfemo, la acusación en un principio no es clara, pero se puede ver en la pregunta

que Pilato le hace a Jesús ¿eres tu el rey de los judíos? La acusación no fue blasfemia, sino

que lo acusaron de ser el rey de los judíos. Algo que evidentemente iba a poner en riesgo al

imperio, solo podía existir un rey y ese era el César.

Ante los romanos un caso quedaba desestimado si el acusado decidía mantener

silencio y no defenderse. Pero la acusación que están haciendo contra Jesús es tan grave

que no puede dejarlo libre hasta que no niegue esa acusación.

A ciencia cierta no se sabe bien la razón por la cual cada año liberaban un preso

durante esa festividad. La liberación podía variar, podía ser la absolución antes del juicio, o

podía tratarse del perdón de los pecados. En este caso se trata de la segunda en el caso de

Barrabás, él ya había pasado por juicio y había salido culpable. Estaba esperando para ser

crucificado.

Pilato habla al pueblo y seguramente pone a los dos hombres delante de la multitud.

- Tenemos a Barrabás (hijo del padre), de él se dice que es un rebelde, un

homicida que participó en una insurrección.

- Tenemos a Jesús (el Señor es nuestra salvación), él es el rey de los judíos, hace

la voluntad del Padre y su intención es traer paz.

Teniendo a los dos ante el pueblo, Pilato preguntó:

¿QUIEREN QUE SUELTE AL REY DE LOS JUDÍOS?

Las personas que posiblemente habían hecho parte de la multitud que gritó hosanna,

ahora grita:
- NO. LO QUE QUEREMOS ES QUE LO CRUCIFIQUES. SÍ, CRUCIFÍCALO.

La verdad es que está situación es algo irónica, Jesús quien es inocente y no tiene

ningún interés de levantarse contra el imperio romano, termina siendo crucificado entre dos

ladrones. Pero Barrabás, un homicida queda en libertad y el lugar que este merecía en la

cruz, es ocupado por Jesús. La multitud salva al que quita vida y condena al que da su vida

por los demás. Este era el momento en que las personas podían abrazar la vida, pero no lo

hicieron, ellos prefirieron condenar a muerte al que es la vida.

El papel de Pilato es tímido, esquiva su responsabilidad como gobernador y condena

a Jesús, termina por doblegarse ante el deseo de las autoridades religiosas. El papel de los

soldados es de completa burla, ellos representan de alguna manera toda la maldad de los

seres humanos. Ellos estaban acostumbrados a servir a reyes que abusaban de su autoridad

y Jesús no encaja allí. Ahora tenemos a Jesús completamente solo, todos sus discípulos le

dieron la espalda, lo habían abandonado.

Sin embargo, los soldados son voceros de una verdad, Jesús no es un rey que

fomenta la rebelión y la guerra, es un rey diferente que escoge ponerse en último lugar y

obedecer al Padre con el fin de traer paz y vida. Es un rey que cambia la historia del

mundo. Jesús es un rey diferente, es el rey sufriente que trae la paz.

¿Qué significa que Jesús sea rey?

1. Significa que tenemos un rey que no esperó a que su pueblo perdido fuera a

él, más bien fue un rey que salió en búsqueda y rescate de su pueblo

perdido.
2. Significa que tenemos un rey que no se aferró a su posición de autoridad,

que teniendo todo el poder no lo usó para condenar, lo usó para salvar.

3. Significa que tenemos un rey digno de confianza, un rey que trae paz.

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