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ISLAS , 43(129):75-94; julio-septiembre, 2001

Los ritos
matrimoniales
Pat
Beka Mundele
en la sociedad
tradicional
Kongo

L a utilidad de este trabajo es la de poder ha-


cer un inventario y una descripción fidedigna de todos los ritos
celebrados por los Bakongo en el ámbito de la ceremonia del
matrimonio desde el noviazgo hasta la ruptura del vínculo ma-
trimonial por defunción o divorcio.
Con el estudio de este tema que es el sistema matrimonial
de la sociedad tradicional Kongo, no se pretende favorecer una
etnia, sino realizar una aportación a su conocimiento científico.
O sea, sólo circunscribir y resaltar ciertos aspectos de esta insti-
tución universal en un caso particular.
Hablando de los Bakongo, que es nuestra propia etnia, no
hay que perder de vista el principio de alteridad del autor en
relación con la sociedad estudiada, y aunque quede muy unido
espiritualmente a la sociedad Kongo, la formación moral, reli-
giosa e intelectual que he recibido me ha podido conducir a un
desarraigo de esta cultura.
Los Bakongo se presentan como un grupo bastante homo-
géneo, si bien esta investigación se refiere únicamente a un
subgrupo de los Bakongo, los Bantandu que viven en la comar-
ca de Medimba.

Algunas anotaciones socio-culturales


No se puede entender el matrimonio sin una comprensión del
parentesco en el que está enmarcado. El sistema de parentesco
de los Bakongo está basado en la filiación matrilineal. Resultan
de él ciertas consecuencias, la principal sigue siendo el acerca-
miento que crea este sistema entre miembros del mismo clan.

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El conjunto de la terminología de parentesco lo dividimos
en dos mitades: términos de «parentesco» (por consanguinidad)
y términos de «alianza» o de «afinidad». No es esta la única
terminología posible, pero sí —en nuestra opinión— una de las
más claras. Precisamente ayuda a comprender la regulación
matrimonial como el lugar en el que ambas categorías, de con-
sanguinidad y de afinidad se funden para producir lo que se
llama un «afín perfecto». Es interesante pues, y dado que este es
un estudio sobre algunos aspectos del noviazgo-matrimonio, enu-
merar someramente algunos de los términos más comunes.

Terminología de parentesco
Tata es el padre, pero también el hermano del padre, que
si es el hermano mayor se llamará tata mbuta y si es menor tata
nleki. El marido de la tía materna está asimilado al padre. Al
primo cruzado patrilineal o afín se le llamará también tata nkeli.
A la tía paterna se le llamará tata nkento.
Mama es la madre, pero también la hermana de la madre,
mama mbuta o mama nleki, según sea hermana mayor o menor
de la madre.
Yaya es lo que el ego llama el hermano mayor o hermana
mayor.
Mpangi es el hermano o familiar. Ego llama mpangi no sólo
a su hermano y a su primo hermano, sino también por exten-
sión a su primo cruzado.
Nkasi es el tío materno. Ego llama nkasi al hermano de su
madre y a todos los primos hermanos de su madre.
Kibuti es el pariente, el familiar. Ego llama Kibuti a toda
persona consanguínea por descendencia materna, aunque la
descendencia sea legendaria. El matrimonio es imposible con
una persona considerada Kibuti, cualquiera que sea el grado de
parentesco.
Nkaka es el(la) abuelo(a) paterno(a) o materno(a)

Terminología de alianza
Nzitu es el suegro/a. Así son llamados por ego todos los
familiares paternos o maternos que el congénere considera como
padre o madre.
Nkiesi, cuñado/a son el hermano, la hermana, primos
hermanos, primas hermanas y primos cruzados, así como todos

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los familiares maternos y paternos que el congénere clasifica como
primo o prima.
Muana es el hijo. Ego se considera hijo en relación con su
padre, pero también en relación con todos aquellos que se clasi-
fican como familiares paternos.
Al observar la precisión en la terminología, podría llegar-
se a pensar que las relaciones interpersonales entre los Bakongo
u otros grupos étnicos, adolecen de formalismo. Nada más leja-
no de la realidad. La precisión en el cuadro socio-jurídico tradi-
cional permite al individuo concentrarse en aquello que es más
importante en la apreciación tradicional, a saber las actitudes
de respeto, de familiaridad o de sumisión, que en equilibrio de-
licado constituyen el entramado de las relaciones sociales.

Terminología de parentesco-alianza
Linaje es el grupo de gente que desciende del mismo ante-
pasado común conocido. Eventualmente el linaje puede divi-
dirse en varias ramas. El linaje es la subdivisión normal del clan.
Clan traduce en la nomenclatura antropológica una gran
variedad de terminología lingüística africana. De ahí la dificul-
tad cuando hay que precisar su significado. Al definir la socie-
dad clánica como aquella que basándose exclusivamente en el
principio de parentesco, no tiene en cuenta el principio de terri-
torialidad, se insiste ya en la importancia capital que en las so-
ciedades africanas suele tener este parentesco.
De forma general podemos contentarnos considerando al
clan como a un conjunto de linajes. Entre los Bakongo, estos
suelen ser tres, aunque se admite la existencia de sublinajes. El
jefe del clan sale del primer linaje, y el consejo del clan está com-
puesto por los tres jefes de linaje junto a los ancianos del clan.
Dentro del clan el matrimonio está prohibido por conside-
rarse todos parientes.
Tribu. La tribu , hoy en día, agrupa varios clanes y se defi-
ne también en parte por el territorio donde se asienta. Para los
Bakongo, el deseo es que el matrimonio se realice dentro de la
tribu.
La sociedad tradicional Kongo conoce dos formas de ma-
trimonio: monogamia y poligamia. La primera es la regla gene-
ral, pero la segunda, tolerada en algunos casos, puede en otros
ser obligatoria.

[77]
Monogamia: el matrimonio presupone y produce madu-
rez y es el método por el que un joven emancipa. Pero un joven
no es considerado maduro como para tener varias mujeres, aun-
que tenga los medios económicos.
Poligamia: es tolerada entre los mayores, considerada nor-
mal entre los jefes y moralmente obligatoria en el caso de infe-
cundidad de la mujer, y en el de levirato (matrimonio con la
viuda del hermano).

Noviazgos

La pubertad lleva consigo dos aspectos, el aspecto físico y el


aspecto moral: la pubertad biológica y la pubertad social. La
pubertad física, en las chicas se manifiesta por la hinchazón de
pechos, por ejemplo, o el ensanche de la pelvis, la pilosidad del
pubis y, sobre todo, por el flujo menstrual. Para los chicos se
puede hablar de las pérdidas de la naturaleza.5
La estimación de edad de pubertad es muy difícil de pre-
cisar, pero hay algunos signos o hechos que demuestran tanto
para el joven como para la mujer, que ya han pasado esta etapa.
Socialmente hablando, hay para los Bakongo ciertos crite-
rios que son la prueba de la pubertad, y son de capital impor-
tancia tanto para el chico como para la chica. Para el chico ado-
lescente, la construcción de una choza, el sembrar una huerta
al lado de la de sus padres, el ir a la caza con los mayores, el
saber manipular un fusil, el asistir a los debates y reuniones en
los que se tratan asuntos del clan u otros (los kinzonzi)... todos
ellos son hechos que indican la madurez. Aparte de eso, el joven
tiene que reconocer los nombres de algunas plantas medicinales
de uso corriente en caso de enfermedad o herida. Se le exige
también que conozca proverbios, útiles en los debates y que ha-
cen referencia a casos y hechos concretos. Y aunque menos im-
portante, el adolescente debe conocer igualmente el Ntuka Kongo,
los orígenes del pueblo Kongo, así como los tabúes del propio
clan.
Para la joven, su iniciación empieza por las faenas domés-
ticas. Debe en primer lugar ayudar a la madre en las tareas do-
mésticas y encargarse luego de las faenas de la casa. Y sobre
todo debe saber hacer luku (alimento muy popular a base de
mandioca), mbika (menú a base de pepitas de calabaza) y saka-

[78]
saka (hojas de mandioca cocinadas). La joven tiene también que
saber cuidar de sus hermanos pequeños.

Elección de la novia
Los padres del joven soltero encargan a la tía paterna o
materna, o a la prima casada en un pueblo vecino, la misión de
buscar una novia para su hijo.
La mujer comisionada se pone a observar varias chicas
de ese pueblo o de otro, que puedan ser una buena ama de casa
y una buena madre de familia. Estudia los comportamientos de
cada una de ellas, y su observación, para que se equivoque lo
menos posible, puede llegar a incluir hasta las hermanas ya ca-
sadas de las jóvenes. También la madre de la chica será objeto
de estudio, para asegurarse, por ejemplo, de que no es hechicera.
No se valora a la candidata sólo a través de sus padres,
pues es ella la persona que está sometida más directamente a
observación. La candidata tiene que ser trabajadora: no nece-
sariamente tener mucha fuerza física para sembrar en las huer-
tas, pero sí saber llevar adelante toda una serie de cosas relacio-
nadas con el hogar y el medio ambiente.
Una vez que la comisionada haya terminado o fijado su
elección, se irá a dar cuenta de su misión a la familia del chico,
normalmente al padre, y en su defecto al tío paterno. Entre los
Bakongo la cuestión de la dote interesa mucho más al padre o al
tío paterno que al tío materno. Es obligación del padre pagar la
dote que entregará su hijo, sobre todo si es el hijo mayor. En
realidad, la dote se efectúa con bienes no sólo del padre sino
también de otros miembros del clan paterno y familiares cerca-
nos al chico. Ocurre a veces que el padre, por no tener los me-
dios, no aportará ni un solo bien a la dote. Pero no por ello se
sentirá frustrado puesto que la corte será ofrecida en su nom-
bre.
Después del informe de la comisionada a los padres del
chico, puede que estos no se contenten con un primer informe o
no se fíen de él, así que pedirán y preguntarán a otras personas
si los datos que tienen corresponden realmente a la persona o
joven. Y es que la propia comisionada ha podido presentar una
candidata porque era de su gusto y ser demasiado subjetiva en
el juicio; o puede ser que igualmente la amistad con la familia
de la chica o intereses clánicos hayan distorsionado el juicio so-

[79]
bre la chica. Cuando se han obtenido todos los datos, se pasa
también a verificaciones muy específicas: gata mageko, es decir
hay que asegurarse de que la candidata no pertenece al mismo
clan que el chico y de que no haya tabúes interclánicos que pue-
dan interferir con el posible matrimonio. Porque la costumbre
prohibe también el matrimonio entre algunos clanes, al tener el
mismo antepasado común.

Primer contacto del chico con la candidata


Los padres del joven avisarán a los padres de la chica de
su intención de hacerles una visita, pero sin precisar el motivo.
Normalmente es la comisionada quien se encarga de hacer lle-
gar este mensaje a los padres de la chica, puesto que vive en el
mismo pueblo o en uno bastante cercano. Les indicará igual-
mente la fecha de la visita.
Los padres de la chica barruntan perfectamente de qué
asunto se trata, puesto que la comisionada, al transmitir el men-
saje, habrá pedido también al padre que avise a una determina-
da hija suya para que esté presente el día de la visita. El padre
llamará a su hija y le comunicará el contenido del mensaje, aun-
que normalmente esto se lleve a cabo a través de la madre que
es quien avisa directamente a su hija.
El día fijado, el padre de la joven o su tío paterno, o su
hermano mayor, o su primo hermano —siempre que esté casa-
do y sea de mayor edad que el interesado— le acompaña al
pueblo de la joven.
Al llegar, serán recibidos por el padre de la futura novia,
que les invitará a una copa y les preguntará después el motivo
de la visita. El chico y sus acompañantes no responderán de
forma clara sino que dirán que la suya es sólo una visita de cor-
tesía, y que están en el pueblo sólo de paso para ir a recoger tal
cosa en otro pueblo. El padre agradecerá a los huéspedes su
amabilidad y les invitará a una comida. Durante la presenta-
ción de la comida, el padre de la candidata pedirá que sea ésta
quien la sirva, dando así al joven y a los acompañantes la oca-
sión de ver a la chica. La estancia no puede ser larga, cuestión
de cortesía. Así que el padre del joven —del futuro novio—, o el
responsable de la delegación, pedirá excusas pretextando que
se acerca el anochecer y que es largo el camino que les queda
por recorrer.

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Pasadas de una a tres semanas (no más tiempo, para no
dejar a la candidata y a su familia en situación de ansiedad) los
padres del futuro novio tendrán que escribir a los familiares de
la chica para expresar su conformidad y avisar el día del en-
cuentro formal, aunque la fecha puede ser aplazada. Es una
cuestión de cortesía y de tranquilizar a la otra parte.
Pasada una semana, si los padres de la joven no han reci-
bido notificación alguna, significa que no hay compromiso. Y
tampoco se dará una explicación, porque así lo exige la costum-
bre.
Pero de llegarse a un acuerdo sobre el futuro encuentro
formal entre las dos partes, éste puede tener lugar el día de mer-
cado y en el lugar en que el mercado se celebra, lo cual simplifi-
ca mucho las cosas y no causa excesivas molestias. De todos
modos, la costumbre recomienda que las partes interesadas se
reúnan para tomar una jarra de licor de palma juntos.

Celebración formal de noviazgo


El futuro novio, en compañía de su padre, de su tío pater-
no o de su tío materno, en su caso del hermano mayor casado, o
tío hermano, o un pariente delegado por el responsable, se diri-
girán al pueblo de la futura novia. Para esta ceremonia tiene
que ser jefe de delegación, absolutamente uno de los aquí men-
cionados. En el pueblo serán recibidos en el domicilio de los pa-
dres de la joven contrayente.
Normalmente, en esta ceremonia de reserva definitiva de
la novia, los padres actúan a través de delegados y asisten como
observadores. Esto indica claramente que el matrimonio no es
un compromiso que interese sólo a los padres de los futuros no-
vios, sino que interesa a toda la comunidad.
El futuro novio y su séquito llevan con ellos una jarra de
licor de palma de seis a doce litros. Después de los saludos pro-
tocolarios que la costumbre impone, el padre de la futura novia
llama a su hija, la presenta al delegado del novio y este último
pide a la joven que se siente al lado del chico. Se ha previsto ya
una silla más para la novia. El representante del novio saca la
jarra que han llevado, la coloca en medio de las personas reuni-
das y pide que le traigan un vaso. La novia sacará un primer
vaso de licor y lo presentará al joven que bebe la mitad y pasa el
resto a la joven, que termina todo el contenido del vaso. Este rito
significa que la chica ha aceptado al joven como su novio.

[81]
Los asistentes aplauden, y las mujeres dan voces expresi-
vas muy fuertes y ruidosas, signo de alegría según la costumbre,
sobre todo la tía paterna de la chica. Se piden más vasos y la
novia tiene que servir a todos los presentes, para retirarse inme-
diatamente después del lugar.
El representante del joven presenta el regalo simbólico a
los padres de la joven. A partir de este momento los jóvenes son
considerados como novios. Los padres de la novia obsequiarán
al novio y a sus familiares con una buena comida y bebida de
circunstancias.
Esta ceremonia, los Bantandu la llaman kidimbu: símbolo;
y al rito de beber juntos los novios del mismo vaso, lo denomi-
nan kunio konu: beber el licor del compromiso.
La ceremonia kidimbu suele celebrarse por la tarde para
permitir asistir a los que puedan. Es de notar que la noción del
tiempo en esta sociedad es muy relativa. El tiempo de espera
puede prolongarse de dos a cuatro horas sin que nadie se enfa-
de: la costumbre ha sido siempre así y nunca hay prisa. Si uno
de los delegados ha ido a su huerta, se le esperará hasta que
regrese antes de iniciar la ceremonia.

Período de la prueba o de la corte


En la celebración del noviazgo se entregó el kidimbu o pri-
mer regalo, presentado por la familia del novio y con el consen-
timiento por parte de la novia. Se iniciaba así el período durante
el que el novio tiene que demostrar su amor hacia la novia y
hacia su familia, su reverencia, sin reproche hacia sus suegros:
batata nzitu. Hay que evitar todo contacto con la futura suegra,
sobre todo no sentarse a su lado, bajo multa de una chiva por
parte del yerno. Y durante este período, tanto los padres de la
novia como ésta, van a conocer bien al novio, su vida, su fami-
lia, sus costumbres sociales y morales.
La novia, por su parte, será también objeto de observa-
ción por parte de los familiares del novio. De vez en cuando la
novia irá a visitar a sus suegros, con un menú bien confecciona-
do, y ayudará a su suegra, o a la hermana mayor casada, en las
faenas del hogar o del campo.
El novio, cuando visita a sus suegros, llevará productos de
su caza, y la suegra le servirá un plato, mbika.
Durante este período de corte los novios tienen que com-
portarse correctamente y deben evitar todo gesto de intimidad.

[82]
La novia, cuando va de visita al pueblo del novio, va acompa-
ñada siempre de una hermana pequeña o de una prima. Esta
última está a título de observadora y, a cada visita , al volver a
casa, pasa informes sobre el comportamiento del novio. Si los
informes son desfavorables, la familia de la novia puede renun-
ciar a los noviazgos y devolver los regalos. Por parte de la fami-
lia del novio el procedimiento es el mismo. Si la novia no se
muestra a la altura del papel de una futura ama de casa, los
padres del novio pueden también renunciar a los noviazgos y
pedir la devolución del regalo.
Lucy Mair, en su libro titulado Matrimonio, dice: «en todo
caso, un matrimonio efectuado mediante el pago de fondo de la
novia no es una operación, aunque es mucho lo que pueda de-
cirse sobre la calidad; sobre cuánto se debe pagar en el momen-
to y cuánto después, etcétera. En algunas ocasiones el portavoz
de la familia de la novia puede elogiar sus cualidades de belleza
y carácter. Esto es en parte una expresión de la idea, el don de
una esposa es algo que se puede apreciar y retribuir mediante
un pago, y en parte, uno de los medios de obtener la mayor
cantidad posible de ganado o de dinero, dentro de las posibili-
dades de la familia del novio». (Mair, 1974:62)
Es este carácter no comercial de la dote, como lo dice Lucy
Mair, lo que interesa a los Bakongo a la hora de hablar del con-
junto de bienes que constituye la dote. En la sociedad Kongo, el
ganado no es objeto de la dote, como en la sociedad que descri-
be Lucy Mair; al contrario, constituye un bien dentro de los bie-
nes que se piden, y se pueden citar por ejemplo chivas o corde-
ros que serán objeto del banquete que se ofrecerá el día de la
boda.
Para demostrar la conformidad y el deseo de que los no-
viazgos concluyan con el matrimonio, los padres del novio en-
viarán una carta a la familia de la novia pidiendo la lista de los
artículos que van a ser objeto de la dote de su hija. Es una buena
señal para la familia de la novia, porque esto puede significar
que la entrega de la dote será dentro de poco y que hay un inte-
rés por parte del novio.
A continuación presentamos dos tablas que resumen los
artículos que los Bantandu, según la costumbre, suelen pedir
bajo concepto de dote.
Estos artículos se entregan juntos, aunque el destino sea
diverso. El destino de los artículos que se citan a continuación es

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solo indicativo, porque un regalo destinado a la madre de la
novia puede pasar a la tía materna o a la prima hermana de
ésta. Es lo mismo respecto al traje destinado al padre, con el que
puede quedarse el tío paterno o un primo suyo.

TABLA I. Vua di nkasi kanda

Bilemba Artículos
01. Vua di nkasi kanda Regalo del tío materno
02. Nzaka nkasi kanda Traje para el tío materno
03. Kimbundi ki mama Prenda para la madre
04. Kitambala ki mama Pañuelo para la madre
05. Nsengo Azada
06. Vunga di nkaka Manta para el abuelo
07. Longa di mama Jofaina para la madre

TABLA II. Vua di tata muana

Bilemba Artículos
01. kidimbu Símbolo de compromiso
02. Luvenda Manta
03. Vua di tata muana Regalo del padre
04. Nzaka tata muan Traje para el padre
05. Muinda coleman Linterna coleman
06. Kimbundi ki tata nkento Prenda para la tía paterna
07. Nzungu Cacerola
08. Kinkutu kimvula Chubasquero
09. Kikuta ki masaku Nueces de cola
10. Bisangala bi malafu Jarras de licor de palma
11. Nkombo Chivas
12. Kitansi Machete

Ceremonia de entrega de la corte


Este capítulo constituye lo que los Bakongo llaman el ma-
trimonio, los lazos que unen a los esposos y a los dos clanes ante
el resto de la sociedad. Después de esta ceremonia, tanto para
los padres de lo novios como para la sociedad, el matrimonio ha
tenido lugar. Este capítulo trata pues de la consagración del
matrimonio mismo con sus efectos.

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Claramente cada etnia africana tiene su propio término
para designar todos y cada uno de los bienes que entran en el
matrimonio. A este nivel, todos conocen su valor y su significado.
Etimológicamente las palabras «dote» y «don» están aso-
ciadas a la idea de dotar a una persona con una propiedad.
«Don», el vocablo menos empleado, se usa para los regalos de
propiedades hechos a la novia por su marido, o por la familia
de éste.
Al buscar su término en las lenguas y culturas europeas
para traducir la variadísima gama terminológica africana, se
ha producido una gran pluralidad. Entre los autores franceses
y belgas el término empleado es dot. También se usan términos
como gage d’ alliance, compensation matrimoniale, bienes du
mariage. Entre los autores anglófonos los términos más corrien-
tes son dowry, bride price, marriage payment, marriage money.
La mayoría de esas expresiones son inadecuadas o indu-
cen a error. Mulago qwa Cikala rechaza el término «dote» con
el siguiente razonamiento: «para los occidentales “dote” signi-
fica el bien que la mujer aporta al matrimonio o cuando entra
en una comunidad religiosa. Pues bien, cuando se habla de dote
entre los africanos, se entiende por “dote” la prenda que da la
familia al esposo o a la familia de la esposa» (Mulago Gwa Cikala,
1981:58).
Alexandre Ezeogu, hablando de la dote dice: «La dote tie-
ne un importantísimo papel en el matrimonio africano. La dote
concluye el proceso matrimonial africano. La dote también
autentiza y legaliza el matrimonio. Es como el sello oficial que
se pone al lado de la firma (el consentimiento de los padres) en
un documento. La firma a veces no vale por sí sola, sin el sello
oficial de la empresa en un tratado importante. Asegura el éxito
del matrimonio. Sin ella la unión tiene mayor posibilidad de
éxito». (Ezeogu, 1981:177)
La dote, en su concepción clásica en África negra, signifi-
ca el conjunto de los bienes que el joven o el hombre o su familia
ofrece a la familia de la novia con vistas al matrimonio. Para los
Bakongo, la dote une a los esposos entre ellos como a sus respec-
tivos clanes. Esto se explica por el hecho de que los bienes que
constituyen la dote, mbongo zi longo, no son contribución exclu-
siva del novio sino de todos los miembros de la familia o clan.
De esta forma el novio nunca siente el peso de la dote, que resul-
ta de la contribución de la solidaridad clánica.

[85]
Se dice en la sociedad kongo que la dote es el símbolo de la
estabilidad del matrimonio. La dote obliga a los padres a discer-
nir muy seriamente la posibilidad de éxito del matrimonio, por-
que son conscientes de que será devuelta en el caso de que fra-
case el matrimonio. Los padres, y toda la comunidad que ha
participado en la dote, se esfuerzan para que el matrimonio del
que han sido testigos, tenga éxito no sólo por el miedo a devol-
ver la dote, sino también porque el fracaso del matrimonio cons-
tituye un duro golpe para todos. Sin la dote, no obstante, el
matrimonio suele fracasar porque la familia de la chica, la más
perjudicada por el enlace, se siente defraudada, y se niega a
colaborar y bendecir la unión como normalmente se haría, y
niega cualquier protección y apoyo a los esposos.
Tan importante como la entrega del primer regalo o como
el primer encuentro entre los novios es el rito que culmina el
proceso matrimonial, el ngiambila, las conversaciones que po-
drían también ser llamadas «discusiones», puesto que de discu-
siones y tensiones también se trata. Pero al final de ellas se llega
siempre a un acuerdo sobre el valor de los bienes dotales, así
como sobre aquellos artículos que sustituyen hoy a los que ya no
se encuentran en el mercado.
Los intercambios con ocasión del matrimonio en la tradi-
ción kongo pueden iluminar el significado africano-bantú de la
dote. Su entrega se lleva a cabo en momentos de especial signi-
ficado ritual y jurídico. Entre esas entregas de las que venimos
hablando, podemos señalar las siguientes:
a) La entrega de regalos del pretendiente a la familia de la
novia en el momento de presentar oficialmente la petición para
el inicio del proceso matrimonial. La aceptación y el rito cele-
brado en esta ocasión, confiere carácter de oficialidad al no-
viazgo.
b) Entre el comienzo del noviazgo y el solemne acto de la
celebración de la alianza matrimonial, existe un intercambio de
regalos entre ambas familias y clanes para estrechar las relacio-
nes entre ellos.
c) La aceptación y la entrega de los bienes concertados
entre las partes, y que suele designarse comúnmente con el tér-
mino «dote».

[86]
Período anterior a la boda. Durante este período, para los
Bantandu, la alianza matrimonial ha tenido ya lugar con la en-
trega de los bienes dotales. De una parte y otra se han creado
lazos y compromisos de asistencia a fiestas, funerales, o enviar
un representante en su caso.
La novia pasará breves estancias en el pueblo del novio,
con intención de ayudar a su suegra en los trabajos del campo y
en las faenas del hogar. Durante este tiempo, la novia no puede
pasar la noche en la casa del novio y tampoco en la casa de sus
suegros. Se le proporcionará alojamiento en casa de un pariente
o del hermano del novio. Cada vez que va de visita llevará el
famoso plato de mbika que tanto aprecian los Bakongo.
El novio visitará también a sus suegros, como hemos di-
cho antes, con el producto de la caza o una jarra de licor de
palma. Puede, del mismo modo, asistir a su suegro en algunos
trabajos del campo, sobre todo en la preparación de la huerta, y
en cortar árboles.

Dote por servicio o dote a lo Jacobo. En esta forma de pagar


la dote el novio participará en los servicios de preparación de
huertas que exigirá su suegro. Se trata en general de huertas de
mandioca más que de otros productos. El conjunto de estas fae-
nas constituirá la dote. Sin embargo, y en cualquier tipo de dote,
siempre hará falta ofrecer una jarra de licor de palma.
La dote a lo Jacobo se da en casos muy contados. Se trata
sobre todo de alguien sin recursos económicos o sin familia, ya
que en general ésta debería siempre contribuir a aquella aun
cuando el novio por sí mismo carezca de los recursos suficientes.

Entrega-aceptación de la dote. Es el momento más solemne


del proceso matrimonial. Aunque no comprenda la totalidad de
los valores pactados, es la que sanciona la unión matrimonial y
da valor jurídico a la alianza. Y en esa ocasión también la fami-
lia de la novia ofrece presentes a los representantes familiares y
clánicos del novio. Aquellos, así como la aportación a los feste-
jos nupciales, son signos de concordia y de correspondencia. El
mutuo intercambio es una expresión de cortesía muy generali-
zada entre los Bakongo.
Por no encontrarse ante una sorpresa en cuanto a los bie-
nes dotales, la familia del novio suele pedir a la de la novia la

[87]
lista de esos bienes. Cuando los familiares del novio crean opor-
tuno, avisarán a la familia de la novia que ha llegado el momen-
to para entregar la dote.
En la fecha fijada, salvo caso de defunción o de boda en
las que una de las familias estuviera implicada, se procede a la
celebración de la entrega de los bienes. Los parientes del novio
(su presencia física no es requerida en esta ceremonia) se diri-
gen a la aldea y al domicilio del padre de la novia. Por costum-
bre, se prepara un sitio adecuado para recibir la delegación que
viene del parte del novio. El padre de la novia encarga a un
hermano suyo o a otro familiar cercano para que reciba a la
gente. El encargado permanecerá todo el día atento a la llegada
de los familiares del novio.
Hasta que todas las partes interesadas estén presentes, el
encargado del recibimiento se ocupará de mantener la conver-
sación viva. Se hablará de todo menos del acontecimiento cen-
tral para el cual se han reunido: del tiempo, de la cosecha que
han tenido, de las lluvias que han caído sin parar, de la caza y
aun de la política.
Finalmente el padre de la novia o su representante abrirá
el encuentro con un saludo tradicional, tras el que tomará la
palabra el padre del novio o su delegado. Normalmente en estas
ocasiones, los padres de los novios, aunque presentes, prefieren
no intervenir directamente sino a través de otras personas. El
discurso del representante del novio será breve. Saludará a los
asistentes en nombre del padre del novio y agradecerá a los an-
tepasados por haber llegado a esta fecha solemne. Explicará tam-
bién los motivos del encuentro, refiriéndose al mensaje que el
padre del novio ha enviado para la cita de hoy. Su explicación
será tal vez un tanto confusa aunque poco importa puesto que
todos saben perfectamente de qué se va a tratar en la reunión. Y
naturalmente, concluirá recordando a los presentes que los pa-
dres del novio desean ver a sus nietos antes de morir...
El delegado por parte de la familia de la novia toma en-
tonces la palabra para contestar al primer discurso que hemos
oído: «Sobre lo que acaba de decir Usted —es posible que el
delegado comente en su discurso— «estamos de acuerdo en que
se lleven a su mujer, porque es una carga de la que no queremos
ser responsables». Se refiere en este caso al hecho de que la jo-
ven ya está embarazada. Pero antes de dejarla partir hay ritos
ancestrales que cumplir.

[88]
El delegado de los padres del novio hace como si ignorase
qué ritos hay que cumplimentar. Un miembro del grupo de la
novia sale al medio y comienza a enumerar los bienes que habrá
que presentar en concepto de dote. El representante del novio
reacciona retirándose durante algunos instantes, con algunos
miembros de su grupo, para examinar juntos si han traído todo
lo que se les pide y si el representante de la novia no ha exagera-
do al enumerar la lista de bienes. Tras la consulta, volverán a la
reunión y depositarán los bienes en el centro de los dos grupos.
Si todo está conforme, el delegado de los parientes de la novia
los recoge y la ceremonia se da por concluida. La familia de la
novia ofrecerá entonces una comida al grupo del novio. En esta
comida hay que servir pollos, mbika, judías y licor de palma.
En el caso de que no estuvieran todos los bienes que figu-
ran en la lista, surgirían las discusiones y las tensiones. Algunos
bienes que no se encuentran ya en el mercado serán sustituidos
por dinero. La discusión puede durar varias horas, pero al final
siempre se llega a un acuerdo. Si faltan algunos bienes, la fami-
lia del novio los mandará antes de la celebración de la boda.
En el transcurso de la discusión, las tensiones que mano a
mano surgen pueden llegar a poner muy nerviosos a los miem-
bros del grupo del novio. Está admitido por la sociedad el que
los representantes de la novia se rían de la «oposición» y les
insulten: «si no son capaces, no hay que intentar casarse». ¡Es
para ponerse nervioso!

Circulación de bienes de la dote


Los bienes dotales van siempre de la familia del novio ha-
cia la familia de la novia. En la repartición de los mismos, hay
una serie de bienes que van al clan paterno, kitata, y otros que
van al clan materno, kanda.
Es sobre todo el padre de la novia quien se lleva la gran
parte de los bienes de la dote, el traje, la manta, el chubasque-
ro... Los demás bienes serán repartidos entre todos los miem-
bros del linaje. Pero los licores los beberá todo el clan, es decir
los tres linajes que lo forman. Asimismo, en el reparto de los
bienes que van al clan materno, se divide de la siguiente forma:
el tío materno se lleva sólo el traje; a la madre le corresponde la
tela, la azada, el pañuelo y el bacinete; a la abuela o al abuelo se

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le dará la manta, el vua di nkasi, y los demás bienes serán repar-
tidos entre los miembros del linaje.

Celebración de la boda

El rito de la celebración de la boda constituye el momento más


emocionante del largo proceso matrimonial. Algunos familiares
de la novia llegan hasta llorar de alegría y otros de dolor por la
separación. Esta parte, los Bantandu la llaman mbanka nkento:
recogida de la mujer.

El rito matrimonial
Para el rito matrimonial se pasa al pueblo de la novia. Ya
que todo el proceso ha sido agotado, no queda sino ir a recoger
a la novia. De común acuerdo, las dos familias han decidido la
fecha. Tradicionalmente era normal el que la boda se celebrara
un día de mercado, el cuarto día de la semana, que en la forma
kongo de enumerar los días, con una semana de cuatro días,
era el último de la semana. La fiesta tenía lugar la víspera, pero
la despedida de la novia se efectuaba en el día, al final de la
mañana o por la tarde. La familia del novio había contratado a
un grupo de músicos para que animara el baile. Pero si faltan
los músicos, los jóvenes se arreglan para tocar cualquier cosa
que pueda servir como instrumento, sobre todo cuando ya han
tomado muchas copas de licor de palma o de caña de azúcar.
El día de la boda, el novio, acompañado de sus familiares
y de casi todo el pueblo, —para el pueblo del novio o de la novia
la boda es un acontecimiento social cuya importancia hay que
marcar— se dirigen al pueblo de la novia. No es necesario que
vayan todos juntos, pero la comitiva que se desplaza con el no-
vio tiene que mostrar gran camaradería y está compuesta nor-
malmente por jóvenes, chicos y chicas del pueblo. Ninguno de
ellos quiere faltar en esta ocasión, que da oportunidades de re-
lacionarse, especialmente durante el baile.
Los jóvenes del pueblo de la novia por su parte, formarán
un grupo encargado de recibir al grupo del novio: no sólo para
dar la bienvenida sino también para pedir «derechos de peaje»,
kikaku. Para ello se colocará a la entrada del pueblo, impedirá el
paso del novio y de su gente hasta que hayan pagado el kikaku.
No está fijada la cuantía de antemano, depende de la buena

[90]
voluntad, del sentido del humor y de la capacidad dialéctica de
los jóvenes mismos. No es una obligación que hay que pagar,
sino algo que la tradición exige. Al entrar la comitiva del novio
en el pueblo, se les recibe con salvas de fusil que anuncian al
vecindario la llegada. Esta suele efectuarse al anochecer.
En el pueblo se han preparado ya dos plazas, una para el
desarrollo de la ceremonia, y otra para el baile. En la primera se
organiza un gran fuego, porque allí estarán los notables. Y sien-
do éstos gente mayor, tienen siempre frío. El fuego sirve tam-
bién para iluminar al pueblo.
Como en la ceremonia de entrega de la dote, habrá tam-
bién un delegado de los padres de la novia para recibir a los
familiares del novio que acuden a la fiesta. Esta persona tiene
que saber actuar con gran corrección, y no se puede pues dejar
este servicio en manos de algún irresponsable: los parientes del
novio, bazitu, podrían quejarse por el trato y podría hasta resul-
tar en el pago de una multa por parte de los padres de la novia.
La multa sería una jarra de licor de palma o de caña de azúcar.
En cuanto al novio, se le invitará a pasar la noche en casa
de un pariente de la novia y si lo desea puede pasar la noche
como los demás, fuera y cerca del fuego. A partir del momento
en que llega la gente, la novia desaparece de la circulación y va
a esconderse en su casa hasta el día siguiente, a la hora de la
salida del cortejo nupcial.
Unos momentos después de que hayan llegado los padres
del novio, vendrá a saludarles el padre de la novia. Tomará la
palabra agradeciéndoles el haber venido, y agradeciendo tam-
bién por la ocasión, a los antepasados, guardianes que nos pro-
tegen día y noche. Luego el padre del novio, u otro familiar de-
signado para ello, responderá a esta bienvenida con unas
palabras. Dirá que ha venido a recoger a la mujer que han deja-
do. Sin duda, utilizando la simbología corriente, hablará de la
gallina que hay que recoger, no sea que llegue un lobo, y pasan-
do por aquí se la coma.
Tras los discursos protocolarios, se dará a los padres o fa-
miliares del novio comida y bebida. La comida se compone de
carne de chiva, de pollo, de judías y arroz. Como bebida se ofre-
ce licor de palma y licor de caña de azúcar.
Si todos los artículos que componen la dote han sido ya
entregados no habrá tensión alguna. Al contrario, si todavía

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faltan algunos, no se ofrecerá la comida a los padres del novio
hasta que la dote haya sido completada. En ocasiones se ha asis-
tido a la entrega final de los bienes de la dote, la víspera misma
de la celebración de la boda. Pero está desaconsejado: alarga
excesivamente las discusiones y atrasa toda la fiesta estropean-
do el baile. Porque mientras duren las discusiones no puede abrir-
se el baile, así que los jóvenes van a sufrir, impacientes, esperan-
do el que constituye para ellos el momento más importante.
Cuando se han completado todos los requisitos, se ordena
que comience el baile. No son los novios quienes lo abren, ya
que la novia no aparece para nada, excepto entre sus familia-
res, hasta el día siguiente a la hora de la despedida. El novio, sin
embargo, tendrá libertad para quedarse a bailar. Pero no debe
invitar a bailar a una mujer joven de las llamadas bazitu, «sue-
gras», es decir, las hermanas, primas hermanas, primas cruza-
das de la madre de la novia, bajo pena de pagar una multa. Al
contrario, y para complicar las cosas, a las hermanas y primas
de la novia les encanta bailar con él.
No hay, pues, otros ritos en esta ceremonia si es que, como
debiera ser, ya se ha completado el pago de la dote. La gente
viene sólo a comer, beber y bailar, y a pasarlo bien durante la
noche. No sorprende ver ebrios a muchos de los asistentes cuan-
do llega el amanecer.
Para la ceremonia de la celebración de la boda, los fami-
liares del novio hablan de la «recogida de la mujer», mbaka nkento,
mientras que los familiares de la novia hablarán de «despedi-
da» o mfila.

El cortejo nupcial
La víspera, la tía paterna pasa la noche con la sobrina
—la novia—, dándole las últimas recomendaciones respecto al
trato con el esposo y al mantenimiento del hogar.
Al día siguiente se ofrece un desayuno-comida para diluir
la ebriedad de la noche y el cansancio del baile. Mientras tanto
se prepara un lugar con dos sillones, con muchos adornos, para
los novios. Hacia el mediodía se avisa al novio para que tome
posesión de su sitio en el que esperará a la novia, o bien para
que se una a la comitiva que se acercará primero a la casa de la
novia y luego, con ésta, a la tribuna preparada para la circuns-

[92]
tancia. De la puerta de la casa hasta el lugar escogido los novios
y la comitiva ejecutarán una marcha con mucho ritmo, si es
posible acompañada con música. Es un momento muy agrada-
ble y emocionante: todos quieren ver a los novios, y normal-
mente la novia irrumpe en llanto, debido al dolor de la separa-
ción.
El padre de la novia pronuncia entonces una alocución de
circunstancias, deseando la buena suerte a los esposos y agra-
deciendo a los antepasados que son los que han iniciado esta
ceremonia, es decir, el matrimonio. Las mujeres irrumpen tam-
bién con sus gritos tradicionales. Terminado el discurso, el no-
vio toma a la novia por la mano, se pone en pie, y el rito nupcial
se da por terminado.
Un hermano o primo del novio tiene que ayudar soste-
niendo a la novia, la cual, debido a la vergüenza, a la emoción y
al dolor de la separación, ya no puede —al menos aparente-
mente— siquiera mantener el equilibrio. Y así el cortejo nupcial
se dirige hacia el pueblo del novio, entre cantos y lágrimas: can-
ta la comitiva del novio, lloran las hermanas y primas, e incluso
la madre de la novia. Y porque la emoción la paraliza, mozos
robustos habrán sido elegidos de antemano para que la trans-
porten a espaldas, como en volandas. La novia no va sola, por-
que dos o tres hermanas o primas la acompañan llevando sus
efectos personales y objetos de cocina.
Ocasionalmente la ceremonia de la boda puede quedar
reducida a un sencillo acto de despedida. La familia de la novia,
por sentirse incapaz de dar u organizar una fiesta, enviará un
mensaje a la familia del novio, avisándole que tal día vendrá la
novia a incorporarse a la familia de su hijo. En la fecha acorda-
da, acompañará a la novia un representante y unas chicas para
ayudarla a llevar sus efectos, si los tiene. Si no, se irán las dos
personas o el número de personas que se estime necesario. Los
padres del novio y él mismo estarán presentes para recibir a la
novia. Pero la tradición exige que se lleve una jarra de licor de
palma o de caña de azúcar. La ceremonia será muy sencilla: el
delegado hará alusión a la carta enviada y presentará la novia a
los padres del novio. Se les dará de comer y de beber para termi-
nar el acto, y finalmente los acompañantes volverán a su pue-
blo.

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Conclusión

Como bien dice Soret (1959:1), la dote parece a primera vista


una compensación pagada al grupo de la novia por la familia
del novio. Pero la dote es aún más, es un contrato de alianza de
buena fe entre dos clanes, siendo la mujer testigo de la otra par-
te.
La unión sin dote, en los casos y formas que hemos descri-
to, no tiene validez para los Bantandu. La mujer puede o no
respetar a su marido, e incluso tener mala conducta; sin haber
pagado la dote el hombre lo tendrá difícil para quejarse ante los
padres de ella o ante la comunidad. Su situación, sin dote, es
irregular. Sólo la dote normaliza cualquier situación posible.

Bibliografía

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