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LÁ LUCHA C U R A LA

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DISCURSO
L E I D O

por el ^ x c m o . 3 r* J 2 )· ^ a/ aRl <R odríá uez de (^ e p sd a

DIRECTOR DE LA R E A L SOCIEDAD ECONÓMICA DE AMIGOS DEL PAÍS

DE V A LE N C IA

EN LA S O L E M N E S E S I Ó N PÚBLICA

C elebrada en el día 26 de Enero

de 1913

V A L E N C IA
ESTAm.ncrMinNTO TIPOGRÁFICO POMENECH

Mar, !¡¡3
S x cm o c» . S eñ o fcc s:

S e ñ -o ^ a o y S e tio fc e o :

ntre los males que en todo tiem po am enazan


á las sociedades, hay uno que en nuestros días
fi'*'5, se presenta tem ible por su intensidad y por
su extensión, y que preocupa hoy á todos los hom bre^
pensadoresj Es éste eLazote de U -com ipci¿n, d e j a i.nmo­
ralidad, de la pornografía,! como hoy S3 le denom ina.
De su invasión y de su c reciente au m en to no necesito
daros pruebas. D esgraciadam ente, las tenem os bien á la
vista. No podemos andar por las calles de nuestras ciu ­
dades sin que con frecuencia tengam os que b ajar los
ojos an te las m ás torpes exhibiciones en tiendas y kios­
cos, y sin que hieran nuestros oídos los títulos infames
de sem anarios inm undos en que se pisotean todas las
leyes del pudor y que son pregonados en los sitios m ás
céntricos. Los espectáculos públicos son una continua
excitación á las m ás bajas pasiones, y en m uchos de
4
ellos se ha llegado á todas las degradaciones de los
espectáculos paganos, siendo ya m uy difícil encontrar
uno en que no h aya algo que censurar y al que pueda
asistir un cristiano sin m enoscabo de su dignidad y de su
conciencia. La literatu ra, por o tra parte, si tal nom bre
merece la que se presta á tan innobles fines, ayuda po­
derosam ente, con los periódicos, los folletos y los libros,
á difundir ese veneno moral que tan terribles estragos
causa, ta n to en los individuos como en la sociedad. En
efecto, en los individuos, halagando las pasiones más v i­
vas, los^arrastra al vicio, en el que encuentran la ruina de
su alm a y la pérdida de su salud y de su vida. En las so­
ciedades, la historia nos enseña que, pueblo entregado
á la disolución, acaba m uy pronto por perecer víctim a
de vecinos m ás robustos 6 del enervam iento que le inca-
pacita para la vida del trab ajo y de la lucha indispensable
para el progreso económico y social. Y no es sólo la m uer­
te la que acecha á los individuos y á las naciones sum i­
das en el vicio y la corrupción de costum bres, sino que
es la m uerte rodeada de la infam ia en que, como degra­
d ante hopa, caen envueltos en el sepulcro.
D estinadas las Sociedades Económicas de Amigos del
P aís á prom over el bien moral y m aterial en nuestra pa­
tria, no pueden perm anecer indiferentes a n te mal tan
grave como el de la pornografía, y, en cum plim iento de
sus fines, les corresponde tom ar u n a p arte m uy activa
en la cruzada co n tra esta invasión del mal corruptor,
que tan to s estragos está ya causando. Y como adem ás,
entre los deberes de las clases directoras de la sociedad
que han de ejercitar por medio de las Económicas de A m i­
gos del País, y de cuyos deberes os he venido hablando en
años an teriores en estas solem nidades, .ge encuentra_el
de defender y prom over la p ú blica m oralidad, coi.esjQ
me jie decidido á hablaros hoy d e j a necesidad de com ba­
tir con la m ayor decisión y energía el mal de ]a porno­
grafía.
No somos los prim eros en iniciar esa lucha. Así como
el mal ha venido del ex tra njero, y en especial.de nuestra
vecina Francia, con la que nuestras relaciones son m ás
frecuentes, y de la que, desgraciadam ente, copiam os lo
inalo, sin im itar lo bueno que allí se encuentra, así ta m ­
bién en el extranjero, en la m ism a Francia, en Alem ania,
en Bélgica, en las principales naciones europeas, existe
un m ovim iento considerable antipornográfico. E s más;
la gravedad y la inm inencia del mal ha_dad_o lugar á un
acuerdo in ternacional para com batir ese azote m oderno
llam ado pornografíaj^En 18 de Abril de 1910 tuvo lugar
en París una Conferencia internacional, convocada por
el Gobierno francés, para luchar eficazm ente co n tra este
mal social, á cuya Conferencia concurrieron los delegados
de once naciones, en tre ellas la nuestraJ^Fin de esta A sam ­
blea era1establecer una serie de disposiciones encam ina­
das á reprim ir la publicación y v en ta de im presos é im á­
genes obscenas, y de com batir la tra ta de blancas^ La
Conferencia p roclamó con voz unánim s que la porno­
grafía co n stitu ía un peligro internacional y exigía un
acuerdo de _todflS_ los Estados p a ra co m batirla eficaz-
m e n te ^ E n 4 de Mayo siguiente se firmó la Convención
internacional, resultado de dicha C onferencia! en cuyo
articulo 1:0 se acuerda que deban ssr castigados Tos que fa­
briquen ó detenten, p ara hacer comercio ó distribución de
ellos, escritos, dibujos, imágenes ú objetos obscenos; los
que im porten ó hagan im portar, transporten ó hagan
tra n sp o rta r con el mismo fin dichos objetos, 6 los pongan
en circulación de cualquiera o tra m anera; los que hagan
comercio de ellos, aun cuando no sea público, ó hagan un
oficio el darlos en alquiler, y los que anuncien este com er­
cio por un medio cualquiera de publicidad. De igual m a ­
ñera se fijaron reglas para facilitar el castigo de los de­
lincuentes (1).
E l crecim iento-de la propaganda pornográfica en la
vecina República m otivó Ia_ celebración de un Congreso
nacional co n tra la pornografía, que tuvo lugar en P arís los
días 18 al 20 de Marzo del año últim o 1912^f y al que con­
currieron todas las sociedades que se dedican á com batir
este mal. De sus m em orias y discusiones se desprende
una triple conclusión: 1.° Que la oleada de producciones
inm orales (impresos, imágenes, exhibiciones, vistas cine­
m atográficas, etc.), si tiende á dism inuir en las provin­
cias, crece en P arís de una m anera desastrosa;, 2.°j Que
las leyes existentes son poco ó n ad a observadas; 3.° Que
allí donde existe una sociedad antipornográfica en a c ti­
vidad, las producciones pornográficas casi han desapa­
recido (2).
Lo que acabam os de exponer nos prueba que la g ra­
vedad del mal ha sido reconocida por todos los Gobier­
nos de Europa, como lo indica la Convención de 1910,
y que allí donde se lucha co n tra la pornografía, j§ j;o n s i-
guen resultados-satisfaciQrios- según se com probó en el
Congreso nacional francés de 1912.
Los m edios con que se duede.cnm h a tir la-pom ografía.,
cabe dividirlos en dos g randes grupos: uno form ado por
los que corresp o n d e r á la acción oficial ó de los Poderes
públicos; o tro potólos que u tiliza la acción privada ó no
oficial, bien sea la individual, bien sea la colectiva.
Deber de los Poderes públioos es el de fo m en tar-la
£Ú blica^m oralidad, y, p ara conseguir este bien tan im-

(L) Véase Annsé sociale internationale, 1911. *Act Ion populalrc»


fi, rué des Trois raisinets. Reims, págs. á.'K) y siguientss.
(2 ) Véase la revista Le mowjemenl sx ia l. Reims. tAcLion p a ­
pú lai re·. N úm . 15 Abril 1912, pág. 372.
portante, el de castigar todos I05 a taques que se le diri­
gen. Ese deber ha sido reconocido en todos tiem pos y
en todos los E stados cristianos, y aun cuando no se haya
cum plido por algunos y hasta en sus legislaciones hayan
descuidado su observancia, nunca se ha llegado á a fir­
m ar el principio de que á los Poderes públicos no corres-,
pondía reprim ir las excitaciones á la inm oralidad y la
libre propaganda de ésta. Al cum plim iento de este deber
y de esta misión respondió la participación que las p rin ­
cipales naciones de E uropa tom aron en la Conferencia
internacional contra la pornografía celebrada en París,
según an tes hemos dicho, en 1910, y las leyes que en to ­
dos los países, con m ás 6 m enos energía, castigan los
actos inm orales que constituyen escándalo público y fo­
m entan la inm oralidad.
Esa acción oficial puede revestir jio s formas, y en am ­
bas la vem os ejercida en nuestros días. Es una de ellas,
la acción directa de las leyes que castigan los actos que
constituyen delitos ó culpas co n tra la m oral pública, y
que como tales deben ser aplicadas por los tribunales de
justicia, y la acción tam b ién directa d e j a s autoridades
que, en el ejercicio de sus fu n c io n a s te policía, reprimen,
sin necesidad de juicio, los hechos que son infracciones de
esa pública m oralidad, ora decomisando y destruyendo
los objetos inm orales ofrecidos al público, ora im ponien­
do m ultas á los que con sus propagandas y sus actos han
ofendido la m oral pública. Y, dada la naturaleza de la
pornografía y de la rapidez en que conviene a ta ja r sus
actos de propaganda, se desprende que estas últim as
funciones de policía antipornográfica serán Tas que ha­
brán de ejercerse con m ás frecuencia y las que m ás
pro n tam en te daráji el resultado de co rtar ó am inorar el
mal. E stas funciones de policía corresponden al Ministe­
rio de Gobernación en nuestra p a tria y^á las autorida ­
des que de él dependen y que representan a] Poder
público al frente de las provincias ó de las poblaciones,
y hemos de confesar en honor suyo que, cuando se les
llam a la atención acerca de esos actos inm orales y por­
nográficos, indicándoles donde tienen lugar, han d icta­
do órdenes inm ediatas p ara reprimirlos.
Al* lado de esta acción directa, que es la m ás eficaz,
existe la indirecta, que corresponde á la adm inistración
pública en todos sus ramos. Consiste esta acción en que
las adm inistraciones públicas, ta n to la del E stado como
la provincial y la m unicipal, en to d as cuantas concesio­
nes, arriendos, su b astas que hagan en v irtu d de las cu a­
les se den autorizaciones á los particulares p ara ejercer
industrias, establecer puntos de v en ta y o tras análogas
en las que puede caber el abuso de la propaganda por­
nográfica, inserten la cláusula de que se retirarán in­
m ediatam ente, caducando todo derecho, desde el m o­
m ento en que se sirvan de ellas los concesionarios p ara la
propaganda pornográfica. Así, en la m ism a Francia, el
prefecto del Sena, en Enero de 1910, dispuso que se in­
sertase en las autorizaciones que concediera una cláusula
prohibiendo poner á la venta toda clase de folletos, pu­
blicaciones ó ilustraciones contrarias á las buenas costum ­
bres y al orden público, todo ello bajo la pena de retiro
inm ediato de la autorización, sin perjuicio, por las in­
fracciones á que podría dar lugar, de los procedim ientos
judiciales que correspondiese (l)íTEn la m isma Francia,
en 12 de N oviem bre de 1909j el director general de con­
tribuciones indirectas envió á los directores departam en­
tales una circular en que les recuerda la instrucción de
1901 referente á los estancos, y se dice que la prohibi-

(I) A nnée sociale ¡nternationale, l Ul l , pág. 224.


9
ción de v en ta en ellos de otros objetos que los del m ono­
polio se extendía á todas las imágenes y grabados licen­
ciosos, de cualquier naturaleza q ie fuessn (I).
En ese mismo orden de m edidas de la adm inistración
pública relativas á cláusulas prohibitorias de ven ta y
exhibición de objetos poxnQgráficQsjnsertas en las a u to ­
rizaciones concedidas á industriales, cabe que las a d m i­
nistraciones locales, provinciales y m unicipales, sobre
todo estas últim as, puedan contribuir m uoho al s a ­
neam iento mo_ral de nuestras calles. Ejem plo de esta
acción de la adm inistración local nos ofrece Alem ania,
y así en C harlotenburgo (Berlín), el magistrado, á lo s v en ­
dedores^ de periódicos, en la vía pública ó en kioscos, no
les concede autorización para esa v en ta más que á c o n ­
dición de que no ofrecerán al público ninguna publica­
ción que pueda corrom per á la ju v en tu d , reservándose
la autoridad el derecho de decidir acerca de la m oralidad
de esas publicaciones (2).
En la m ism a A lem ania, ^ a d m in is tra c ió n de las escue­
las públicas en la ciudad de Dusseldorf, ha entrado en
lucha co n tra la lite ratu ra pornográfica, y en todos los
barrios de la ciudad los directores y m aestros han invi­
tado á los dueños de papelerías y comercios de objetos
escolares que su rten á las escuelas, á abstenerse de toda
v en ta ó distribución g ratu ita de publicaciones pornográ­
ficas, si no- quieren que sus tiendas sean incluidas en el
índice y prohibidas á los alum nos, dando buenos resul­
tados esta am enaza (3). En Berlín, las autoridades es­
colares han declarado e! boycoítage con la m ayor decisión

(1) Année sociale internationale, i !) 11. pág. 223.


(2) La Reforme sociale (revista de la Escuela de Le Play). P a­
rís, núms. del I y 16 Agosto 1011, pág, 156.
(3) Année sociale internationale, 1911, pág. 223.
10
^Irc_que__yenden__ó prestan libros ó folletos que ofrecen
peligro desde el p u n to de v ista de las buenas costum ­
bres (1).
G randes y m uy decisivos son los resultados que pue­
den conseguirse por esta acción oficial, ejercida en sus
diversas form as, pero nc^menor es la eficacia de la acción
privada, ya en form a individual, ya en la colectiva. Y es
tan to m ás im p o rtante esta acción privada, en cuanto
ella ha de -ser la expresión de la voluntad social que ex-
pontáneam ente m anifieste el deseo general de rechazar
el mal pornográfico, sirviendo asi de apoyo por una p a r­
te, y de acicate por o tra á los poderes públicos para lle­
v ar r c a b o la represión de este mal. Y si en todos tiern-
pos esta acción social, debida á la iniciativa privada, ha
tenido gran im portancia, en los actuales, en los que
dom inan en todo el m undo las form as políticas dem ocrá­
ticas, la tiene aú n m ayor, puesto que, m ediante ella,
podrá llegarse á im poner, si necesario fuera, por los m e­
dios legales, la voluntad de la m ayoría de los ciudadanos
de que las leyes y las autoridades reprim an el mal por­
nográfico.
E sta acción privada puede ejercer influencia en los
poderes públicos por medio del derecho de petición» ya
de nuevas m edidas ó leyes represivas^ ya del cum pli­
m iento y aplicación de las existentes.j^EJemplo del ejer­
cicio de este derecho de petición nos ofrecen en 1911 en
la vecina R epública la que se dirigió al Gobierno pro­
testan d o co n tra la tolerancia p ara con los abusos de
la pornografía y pidiendo enérgica represión!petición que
fué firm ada por im portantes sociedades de carácter so­
cial y moral, como la sociedad de Econom ía social de Le

(1) La Reforme sociale. Núm. de 1 /’ de Noviembre de 1011, p á­


gina 500.
II
P lay y o tras de carácter internacional, como la de la
protección de las jóvenes (1). E sta acción privada la ha
ejercido con éxito en diversos casos esta Sociedad Eco­
nóm ica cerca del an terio r m inistro de Gobernación señor
Barroso, y del actu al gobernador civil de esta provincia,
Sr. López García, siem pre con el m ayor éxito y recibien­
do alientos de am bos distinguidos hom bres públicos p ara
que perseverem os en esa acción de indicar á las a u to ri­
dades los m ales que había que evitar, Y exponem os el
satisfactorio resultado de estas gestiones, no sólo para ren­
dir el trib u to de g ra titu d que merecen, ta n to el celoso
an terio r m inistro de Gobernación, ahora de G racia y J us-
ticia, Sr. Barroso, y el dignísimo señor gobernador civil
de esta provincia, D. Luis López García, sino tam bién
p ara que sirva de estím ulo á individuos y corporaciones
p ara que ejerzan este derecho de petición cerca de las
autoridades, con la esperanza de que serán aten d id as sus
ju stas dem andas, como nos consta que lo han sido ta m ­
bién en B arcelona por el actu al gobernador, Sr. Sánchez
Anido, las que le han sido dirigidas co n tra el mal alli
tan desarrollado de la pornografía, dem ostrando así su
buen celo como au toridad y la eficacia de las gestiones
particulares cerca de los representantes del Poder p ú ­
blico.
La acción individual privada poco puede, pero &i
cada uno de los que se hallan penetrados de jos males in­
m ensos que causa la pornografía se trazara como norm a
de conducta el p ro testar co n tra este mal y com batirle
constantem ente en todos los actos de su vida, sum adas
estas acciones individuales podrían producir resultados
extraordinarios. Supongam os que en una ciudad de tres-

(L) La Reformé soeiale. N ú m . d e 1." d e A s, o j I o d e LUI l r p : M i


12
cientos mil h ab itan tes haya tan sólo cien personas de
posición influyente que se conviertan en adalides de la
causa antipornográfica, proponiéndose no contribuir en
lo m ás mínim o á favorecer em presas, periódicos, tiendas,
individuos, espectáculos que, en m ás ó en menos, difun­
dan el mal pornográfico, y que esas cien personas no se
lim iten tan sólo á rehusar su protección, aún indirecta,
á esos propagadores de la pornografía, sino que adem ás
se convierta cada uno de ellos en apóstol de esa buena c a u ­
sa y que consigan que sus familias, y sus amigos íntim os
con las suyas, le sigan; ¡cuán grande no seria esta acción!
Téngase m uy presente que el mal pornográfico pocas v e­
ces se propaga por los que lo difunden por sola perversión
moral, sino que las m ás de las veces el m óvil principal es
si lucro que esperan de este comercio inicuo individuos
en los que el sentido moral se halla m uy debilitado.
Y sí la acción individual aislada, ejercitada por p er­
sonas celosas, puede conseguir grandes resultados, claro
es que m ucho m ayores los ha de o b ten er la.acc ió n .jn -
divídual au n ad a y organizada, fprm ando poderosas aso­
ciaciones v convirtiéndose en enérgica acción colectiva.
E n j a vecina nación francesa, la gravedad del mal porno­
gráfico, que h a llegado h asta el extrem o de que se calcu­
len en 5.000 millones de ejem plares de publicaciones in­
m orales las que ven la luz pública cada año, y en m ás de
500.000 las que aparecen cada sem ana, ha m otivado la
fundación de varias sociedades anti pornográficas, sien­
do las dos principales la Liga de m oralidad pública y la
Liga co n tra la licencia de las calles. Su acción se ha de­
jad o sentir en to d a Francia; así, en el año 1908, la sec­
ción lionesa de la Liga francesa de m oralidad pública
consiguió que, m erced á sus instancias, el alcalde de Lyon
prohibiese la representación de u n a obra obscena y que
m andase a rran c ar los carteles que la anunciaban. A lgu­
13
nos días después, y á consecuencia de iguales gestiones,
prohibió la exhibición de desnudeces en algunos espec­
táculos de la localidad (1). P ara conseguir los resultados
á que aspiran estas sociedades y la acción individual pri-
vadfl, no sólo se han dirigido á las autoridades, sino ta m ­
bién ya á los directores de determ inadas em presas, ya
á los mismos industriales que traficaban con los objetos
obscenos. A consecuencia de peticiones que se les hicie­
ron, m uchas Com pañías de ferrocarriles prohibieron la
v en ta en las librerías de sus estaciones de publicaciones
m alsanas. La Com pañía del N orte de Francia, á petición
de uno de sus accionistas en su ju n ta general de 1909,
solicitando que á la casa H achette y Comp.» concesio­
naria de las librerías en las estaciones, se le prohibiese
la v en ta de ciertas publicaciones, m anifestó por boca de
su presidente que im pondría á dicha casa concesionaria
la condición de que suprim iese la v en ta de to d a publica­
ción m alsana. La Com pañía del ferrocarril París-Lyon-
M editerráneo prohibió la venta en sus estaciones de d eter­
m inadas publicaciones, é idéntica m edida tom ó el M etro­
politano de P arís (2).
Mucho bien podrían hacer en ese sentido las Ligas de
com pradores fundadasjen el ex tra n je ro para no com prar
en los establecim ientos en que no se concede á los depen­
dientes ¡o que exige el respeto de sus derechos, según las
reglas de la san a ciencia social, extendiendo su acción á
pedir á los com erciantes que retiraran de la v e n ta en
sus tiendas los objetos licenciosos que en ella tuvieran,
y, en caso de negativa, colocándolos en la lista de los co­
mercios no recom endables para los socios de la Liga. Del

( 1) Année sociale internationale. UHU, p áj. 123.


(2) Année sociale internationale, 1910, pág. 123.
14
éxito de esta gestión, hecha ya por un individuo, ya por
una sociedad, tenem os el ejem plo de la baronesa Lu-
dovico de Contenson, en París, que obtuvo la retirad a de
unos libros de un escaparate y la prom esa de los due­
ños de la tienda de velar con el m ayor cuidado para que
no se repitiese el caso de la queja (1). En algunos casos
en F rancia se h a com probado el efecto mágico del simple
texto de la ley ó de las disposiciones de la autoridad
puesto á la v ista de vendedores de publicaciones li­
bres (2).
E ntre los medios de propaganda de las publicaciones
inm orales se ha generalizado el que se hace, á domicilio
repartiendo prospectos ó prim eras entregas de publica­
ciones obscenas, ya sea por medio del correo, ya por medio
de otros agentes. T riste es que del servicio de correos sa
abuse p ara corrom per al público y para difundir la inm o­
ralidad, y m uy justificada estaría, y seria de desear que
se ad o p tase en todos los países, la m edida que ya se adop­
tó años a trá s en alguno de prohibir la circulación por el
correo de publicaciones inm orales, decom isándolas y des­
truyéndolas el Gobierno (3). H ay adem ás otro medio
que está al alcance de todos y que sería m uy eficaz p ara
corregir este gravísim o abuso, que introduce, contra la
voluntad del jefe de una familia, el veneno de la corrup­
ción en su casa. E ste medio, em pleado ya en Francia,
es el de la indem nización de daños y perjuicios pedida
an te los tribunales al que viole el domicilio ajeno in tro ­
duciendo las m iasm as del mal m oral. La condenación

(1J A nnée sacíale inter nationale, 11*10, pág, 124.


(2) Année sociale internationaíe, 11111, pág. 223,
(3) En Baviera el Ministerio de Vias y Comunicaciones ha pro­
hibido laoxpedlclón por el correo de toda publicación obscena. Véa­
se La Rejorm* sociaie, núms. I y 16 Agosto 1011, pág. llltí.
15
hecha por los tribunales al pago de u n a cantidad de a l­
guna consideración por la casa editorial ó por el com er­
ciante que envíe los anuncios á favor del dem andante
que hubiese visto invadida su casa por el anuncio, p ro s­
pecto ó publicación inm oral, sería el correctivo más eficaz
para co rtar este grave abuso. En sociedades como las
modernas, en que dom ina el ansia de gan ar y de enrique­
cerse, y en asuntos de esta índole, en los que, como antes
hem os'áicho, el afán deí dinero es el que m ueve princi;
gabriente á los que se dedican á esas infames industrias
las condenaciones pecuniarias son sum am ante eficaces ( l ).
En lo relativo á publicaciones inmorales, la acción
p riv ad a, en forma calectiv.a, puede revestir m ucha efi­
cacia cuando se ejerce gor los editores y H ueros, fundando
asociaciones ó ligas com prom etiéndose á no edita r ni
vender publicaciones inm orales. En Alem ania, la asocia­
ción de libreros titu lad a Borsenverein ha form ado una
Liga co n tra la pornografía, cuyos individuos se com pro­
m eten á no editar, exponer ni vender publicaciones m al­
sanas y á expulsar de la asociación á los m iem bros que
infrinjan este com promiso (2). Las sociedades que per­
siguen las publicaciones inm orales son m uy num erosas
y m uy activas en Alem ania, y los m unicipios y adm inis­
traciones públicas solicitan su concurso p ara com batir
la pornografía. En F rancfort del Mein la asociación local
se h a puesto en relación con libreros y papelerías de la
ciudad, y ha obtenido de 175 de ellas el com prom iso de
no tener ninguna obra desm oralizadora. Estos 175 co­
m erciantes figuran en una lista blanca que las autorida-

(1) Respecto á sentencias de los tribunales francesas condenan­


do al pago do indemnizaciones, véase Année sociale internationale,
)|)M, págs. 2.¡2 y siguientes.
(2) Année sociale internationale, 1012, pág. 19.1.
16

des escolares rem iten á los alum nos en concepto de re­


clamo. E sta m ism a sociedad ha fundado u n a biblioteca
de 4.000 volúm enes escogidos para uso de la juv en tu d .
La tendencia alem ana es unir á los medios negativos
de refrenar la Shundliteratur (literatura inmunda), tales
como la vigilancia de escaparates, las denuncias á las
autoridades, el boycoliage á los com erciantes de objetos
obscenos, etc., los medios positivos para preservar á la
juv en tu d , tales como ap ertu ra de bibliotecas escolares,
salas de lectura, organización de juegos, deportes, ex­
cursiones, enseñanza de artes m anuales, etc. ( I ).
Con lo que hemos expuesto, aun cuando con la bre­
vedad que impone el acto que celebramos, s£_u£.qué esfera
de acción m ás jü la ta d a —y m ás provechosa, p ara ev itar
graves m ales sociales se a b re an te nuestra vista, en la
que las Sociedades Económ icas pueden cooperar al bien
del país. Así lo entendió esta Sociedad, y jio r eso ha cons­
titu id o una nueva Comisión de M oralidad que ha fu n ­
cionado con éxito y que está llam ada á p re sta r grandes
servicios p ara co m batir los ataq u es tan generales y tan
frecuentes co n tra la pública m oralidad. Así lo ha com ­
prendido tam bién la 3.a Asam blea nacional de Económ i­
cas celebrada en B arcelona en N oviem bre últim o, en la
que no sólo se ha propuesto constituir com ités de estu­
dios éticos y de intervención social en todas estas so­
ciedades, sino tam bién publicar entre los trab ajo s de
la asam blea la m em oria rem itida por esta Sociedad re*
latan d o su acción antipornográfica.
C nanto su cin tam ente acabo de exponer tiene por ob­
jeto suscitar inciciativas, despertar actividades, aunar
voluntades bien dispuestas, para que, convencidos todos

(I) Année socialc inlernalionaíe, L012. pág. L9ü.


17
d e ja urgencia del mal, se levante un poderoso m ovim ien­
to de onini6n nne nnídn á la enérgica cam paña que las
clases directoras de la sociedad lleven á cabo por todos
los medios y en la que las Sociedades Económ icas de A m i­
gos del P aís sean instrum entos eficaces, se llegue^al^ re­
s ultado de sanear n u e stra nación librándola.-de la .le p ra
pornográfica. Y ^gn e¿ta campaflaj^JUisión imporLaxitisi-
m a está reservada i , la m n j f . r española, á la m adre crjs;
t iana_ q u e. J3&r_el_ bien _¿e s_ü_s hi|oa y por el t r i u n f o de la
m oralidad v la salvación de las alm as, será el agente m ás
activo y m ás celoso en esta lucha co n tra la inm oralidad,
correspondiendo, por lo tanto, á las virtuosas dam as de
m érito de la Sociedad Económ ica cooperar efizcam ente
á la acción de la Comisión de M oralidad creada en esta
Sociedad.
T rátase, señores, en esta cruzada antipornográfica
de una obra em inentem ente c ristiana, social y pa trió ­
tica, cual es la de la preservación de las alm as/l á del ro-
b ustecim iento_de la raza y Ia de la conservación y enal­
tecim iento de la_pureza y de los sentim ientos morales,
únicos que pueden hacer vigorosas y prósperas á las n a ­
ciones. Al trab a jar, pues, en ese sentido, hacemos obra
em inentem ente nacional y m oral, y serem os merecedores
del agradecim iento de las generaciones que nos rodean
y que nos siguen, y de las bendiciones de Dios.

H e d ic h o .

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