Está en la página 1de 4

EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS

CAPÍTULO 9
Seguimos con la mirada del corazon a Jesus en el evangelio
de San Lucas y luego de un tiempo compartiendo con los dis-
cípulos su mensaje, vida y obra, ahora los capacita para en-
viarlos a desarrollar la misma actividad por el realizada has-
ta el momento. Entonces, ya no es solo Jesus sino tambien sus
discípulos los que extienden la obra del Reino de Dios. Un
aspecto para destacar es que es una obra que se desarrolla
bajo el criterio del desprendimiento. El corazon de los discí-
pulos no debe cargarse de pretensiones personales sino estar
siempre en actitud de desprendimiento para permitir la rea-
lizacion plena de la obra de Dios. La respuesta por parte de
los discípulos al mandato de darle de comer a cinco mil hom-
bres y la posterior accion realizada por Jesus expresa lo que
deben ir comprendiendo a partir de la relacion con el Maes-
tro.

De esta manera, la profesion de fe de Pedro y la transfigura-


cion va dejando las primeras pistas de comprension de la
persona de Jesus que gradualmente se va dando en el cora-
zon de los discípulos y que luego se vera confrontado con los
anuncios de la pasion. A partir de este momento comienza la
subida a Jerusalen por parte de Jesus, ya con la reconoci-
miento y la autoridad de su ensenanza tanto así que, muchos
quieren sumarse como sus seguidores, pero sin el desprendi-
miento, tambien muchos se quedan solamente con la inten-
sion. En efecto, la persona de Jesus atrayente y fascinante es
tambien interpelante, sobre todo para quienes se acercan
con el corazon lleno de motivaciones personales mas que con
las disposicion de acoger la novedad de su anuncio.

Meditar es dejarnos interpelar sobre lo que hemos estableci-


do como inmodificable, es dejarnos de busquedas o deseos
personales para exponerlo todo frente a la persona de Jesus,
quien nos rescata de las obsesiones y nos capacita para la vi-
da divina donde nos descubrimos eternamente amados y
sostenidos por su gracia.
EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS
CAPÍTULO 10
Jesus ha emprendido el camino hacia Jerusalen. Los discípu-
los no dimensionan lo que significa ir a Jerusalen mas Jesus sí
lo sabe. De momento los discípulos gozan de companía del
maestro y se expresan el regocijo de cooperar en el anuncio
de la buena nueva. Seguramente que se trato un mensaje que
conmociono a quienes los escucharon y colmo de jubilo no
solo a los discípulos sino tambien a Jesus que elevo una ala-
banza al Padre que revela su voluntad a los mas sencillos, a
los que estan siempre dispuestos para compartir, acoger y
obrar con recta intension. Este es un momento valioso para
contemplar, pues significar ser testigos del gozo que produce
trabajar para el Reino de Dios. No es todo es contradiccion y
adversidad como muchos quieren hacer ver de una vida de
fe. Tambien es el gozo del triunfo del bien sobre el mal, de la
vida sobre la muerte; es el gozo que produce el desprendi-
miento por encima del acaparamiento. Son estas las lecciones
que quedaran y marcaran el corazon de los discípulos.

Mientras avanza en su camino, como un manantial que riega


un jardín, Jesus con su palabra va iluminando sobre aspectos
de la vida cotidiana cuando responde a la pregunta ¿Quien es
mi projimo?, que le plantea el legista y cuando en casa de
Martha y María ensena el valor de la atencion vital por enci-
ma de la distraccion del activismo. No es la invitacion a aban-
donar los quehaceres sino a dar el valor adecuado a las situa-
ciones y actividades diarias.

De esta manera, nuestra meditacion tambien es un camino


hacia la Jerusalen del cielo y mientras caminamos tambien
experimentamos el gozo de reposar en Dios, de aprender a
confiar todas nuestras tareas y desprendernos de nuestros
apegos. Es un camino que como los discípulos, lo hacemos
con la mirada puesta en Jesus, su vida, sus palabras y sus
obras. No reflexionamos sobre nada, solamente nos adentra-
mos en el lugar secreto del corazon donde ya esta el Maestro
esperandonos con la mesa servida.
EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS
CAPÍTULO 11
Un aspecto central en el ministerio de Jesus es la oracion. Por
las palabras del discípulo que le pide ser ensenado en la ora-
cion al estilo de Juan que ensenaba a sus discípulos, Jesus no
es indiferente a la peticion y revela en la palabras que dirige
al discípulo el grado de comunion que tiene con Dios al lla-
marle Padre. Luego, lo describe con un corazon profunda-
mente generoso que invita a que no escatimen en pedir, pues
el Padre siempre va a responder con abundancia.

Ahora bien, la fuerza de la oracion que vincula el corazon de


Jesus con el Padre, tambien es la fuente de inspiracion para
sortear las acusaciones que recibe por el ministerio va desa-
rrollando. No se amedranta, sino que con la sabiduría que le
viene de Dios va respondiendo las críticas de sus adversarios
y va reconociendo los pensamientos de quienes lo rodean
para desarmar sus distorsionadas comprensiones religiosas.

Nuestra experiencia de silencio y quietud significa acoger en


nuestra vida la actitud de Jesus que hizo de la oracion el mo-
mento vital para su ministerio. Tambien hemos sido llama-
dos a la vida cristiana por el bautismo y carecería de fuerza si
la experiencia de la oracion es fragil.

En la simplicidad del silencio, renunciamos a las palabras, los


pensamientos, las pretensiones, los juicios, el control de las
cosas, para acoger la luz divina que llega hasta el fondo del
alma para mostrarnos nuevos caminos jamas vistos o perci-
bidos por nuestra propia cuenta. Solamente confiados, sin
reservas, al amparo de la divina voluntad, es que dejamos
que nazca del fondo el corazon la peticion que debemos ha-
cer para alcanzar la respuesta del Padre. Porque mientras
prescindimos de las palabras que expresan la solicitud de ne-
cesidades, muchas de ellas sin correspondencia con nuestro
bienestar, en el silencio, el corazon es el que eleva la plegaria
que sera definitivamente respondida, ya que va mas punzan-
te que nuestras oraciones viciadas de pretensiones y quejas.
EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS
CAPÍTULO 12
El camino de Jesus a Jerusalen esta acompanado de ensenan-
zas dirigidas a los discípulos y la muchedumbre que se agru-
pa para escucharlo y porque lo consideran un gran maestro.
De esta manera, Jesus va abordando temas que percibe de la
gente que lo rodea.

Uno de estos tiene que ver con la confianza en la voluntad del


Padre que todo lo dispone bondadosamente a favor de sus
hijos. Sin embargo, el obstaculo esta en el grado de atencion
de los hijos en la voluntad de Dios, puesto que el camino de la
vida esta lleno de situaciones que distraen la atencion de los
hijos en la voluntad del Padre. Para destacar algunas: la hipo-
cresía, el temor, la avaricia, los afanes de la vida, la disper-
sion y las pruebas a la fe.

Frente a todo lo anterior, Jesus tiene una palabra que orienta


el corazon a lo que debe ser siempre el centro de toda su
atencion: el Reino de Dios, que implica la voluntad del Padre.
Lo demas, lo bueno que se espera que suceda en la vida coti-
diana, es consecuencia o fruto de una actitud de apertura a la
inspiracion divina que sustenta el ser de toda persona.

En nuestra meditacion, en nuestro momento de silencio y


quietud, escapamos al ritmo de la jornada vivida, nos aden-
tramos en la atmosfera que permite sensibilizarnos ante la
voz del amor divino que espera por esta cita para reconstruir
nuestro corazon apaleado muchas veces por la intensas jor-
nadas de trabajo. Es un momento para desconectar todo
nuestro ser de las corrientes consumidoras de la tranquili-
dad de nuestro interior y volver a la fuente de la vida en la
que somos sumergidos una y otra vez. Luego hemos de pro-
seguir nuestro camino con el compromiso de volver, porque
no es suficiente pretender solucionarlo todo con un momen-
to de meditacion, sino de hacer el camino para permitir que
sea forjado en el corazon la comprension de sí mismo que no
cede ante las adversidades sino que en ellas se fortalecer por
la seguridad del amor que lo sostiene.

También podría gustarte