Está en la página 1de 49

HISTORIOGRAFÍA AUDIOS/RESUMEN

CLASE 1
TEORICO I:

“Teoría e historia de la historiografía” - Título de un libro de Crocce de 1810: lastre historicista (cada eslabón es superior al anterior)

La Historia se hace con fuentes. Eso es lo que la separa de las bellas letras.

Fuente: texto históricamente situado.

Heródoto: padre de la Hisrotiografía. “9 libros de historia”

La materia se dá por primera vez en 1959.

Devoto incorpora dos innovaciones:

1) Cronología corta: siglo XIX. “La Historia como ciencia”


2) Historiografía Argentina. Antes del ´87 no existía como campo autónomo.

Pagano por su parte incorpora una reflexión conceptual (a) y metodológica (b).

a) Consenso para establecer un piso: Historiografía- Historia / Teoría de la historia – Filosofía de la Historia; ¿hay diferencias entre estos
términos? ¿qué establece cada uno?. / Operaciones Historiográficas (desde 1974?)
b) En la reflexión más metodológica, por ejemplo, hacer foco en las escalas es una cuestión técnica.

La historiografía argentina es de mezcla. Por eso es tan importante la Historiografía Europea. Dos conceptos clave:
Recepción (cambio, refracción. Nunca se recibe de la misma forma en que se produce) ≠ Influencia (Lo toma tal cual).
Se combina la instancia cronológica (ej: período entreguerras) con instancias temáticas (La historia de las mentalidades, historias nacionales,
etc)

Dos ejes importantes:

Sincronia (secuenciación de corrientes historiográficas a lo largo del tiempo)

Diacronia : corte horizontal en el que vemos convergir diferentes corrientes. EJ: década del ´60

Otros dos ejes impotantes:

1)Foto individual

2) Foto grupal.

La Nueva Escuela Histórica (Foto grupal) agrupa a Romero, Germani, Plá, etc . Individualmente cada uno representa cosas hasta opuestas.

En la parte de argentina no hay fuentes porque la fuente sería difícil en el contexto de sacar la foto de Grupo. Hay una gran diferencia entre las
individualidades que componen la Nueva Escuela Histórica

Próxima Clase: Historiografía erudita

Final: sólo teórico. Historiografía Argentina

Prefieren que nos comuniquemos por mail (antes que el uso del campus)

historiografíapagano@gmail.com

paganonora@gmail.com
CLASE 2

PRACTICO I

Historia de la historiografía tiene mala fama en los estudios históricos. Gran cantidad de autores del SXX, se refieren peyorativamente (“como
un pasatiempo”, cuando la gente “se aburre” de hacer cosas “en serio”), algo que no era muy bien definido y donde se ponía lo que no “encaja”
en otros aspectos mas distintos. Momigliano afirmaba eso. Es una reflexión que a lo largo del tiempo apareció. La historiografía fue una suerte
de MP asiático para el marxismo, ya que todo lo que no entraba en campos mas definidos, entraba en fronteras mas laxas.

Hablar de historiografía es algo complejo, supone reflexión teórica y epistemológica, e historiográfica. Una metareflexión (sobre procedimientos
y características de su propia disciplina) esta un historiógrafo por encima de los otros historiadores.

DEVOTO

*Historicismo de la historiografía.

*Reflexiones en contextos alemán e italiano influyeron en la historiografía.

*En otros contextos donde la influencia fue menor (ámbito británico) se buscó, reflexionar y vincular historiografía con filosofía de la historia.
Criticaban mas, buscaban acercarse a practicas de historiografía completa. Método, practicas, etc. Bloch

*Movil/recorte de los historiadores sobre el pasado, mirada sobre este, etc.

*Si usamos visión restringida de la historiografía, probablemente el movimiento neorevisionismo y corrientes alternativas, quedan excluidas.
Visión mas laxa, complejizante. Formula restrictiva de la historiografía no es la mas indicada, como lograr equilibrio sin establecer visión
amplia. Pero “si todo es historiografía, nada es historiografía”

Hay un peligro de transformar la historiografía en historia de la cultura, problema de dilatación excesiva y de restricción.
*En esta restricción, que consideramos como objetos, enfatizamos en ideas, pensamientos y obras de los historiadores, entendemos en
universo mas laxo o vamos a aludir en forma que se construyen elementos/relatos históricos.

* “La vida entera podía entenderse mediante la historiografía. Un proceso de gestación/desarrollo en un recurso temporal que aclaraba su
destino y alcance, aporte solo y colocado”. Entender historiografía desde la historia únicamente (Croce, Maineke, Momigliano, etc) Vinculo
entre filosofía de la historia y filosofía; historia e historiografía.

CATARUZZA

*Pensar historia de la historiografía como campo, orígenes vastos, cualquier cuestión significa un recorte. Qué vinculo hay con la historia, con
otras disciplinas. Campo temático y cronológico es vastísimo. Amplio campo de la historiografía dificulta la delimitación de las fronteras, no solo
hay discusión contemporánea entre historiadores sobre cual es esa frontera, lo que se entendía como parte de la historiografía en ese
entonces, ha cambiado.

*Cambio de amplitud, de fronteras y territorios del historiador. ⇒ Le Roy Ladurie (Análisis de aldea francesa de la zona occitana, en el SXIV
desde una perspectiva de historia antropológica y social): Historia de la vida cotidiana. (3° Generación de Annales)

*Campo historiográfico podía ser mas amplio, mas perspectivas de análisis, enfoques y fuentes. En ese contexto de esa discusión, Le Roy
Ladurie escribe un artículo que busca dar cuenta de la ampliación del campo del historiador, historiador deja de estar restringido a perspectivas
de historia económica, social o política, para convertir a otros objetos de estudios, que parecían estar alejados del ámbito del historiador (vida
privada, mujeres, practicas, niñez, etc.)

De Certeau, en el contexto de Le Roy Ladurie. Discute con visiones mas historicistas de la historiografía, aquellas que asimilan a la
historiografía con historia de ideas sobre quienes escribieron sobre el pasado. La historiografía es mucho mas que obras e historiadores
citados. Las obras, textos, narración es una de las patas de la operación historiográfica, que tiene “mas patas” (lugar de enunciación: lugar o
institución del discurso; practicas o procedimientos a llevar adelante para llevar a cabo investigaciones y textos⇒ protocolos de trabajo) En ello
se apoya la practica historiográfica. Si nos quedamos con la historiografía en tanto historia de las ideas de los grandes escritores, solo
atendemos a una de las patas. Esa sola parte no nos permite comprender el conjunto, sino que debe complementarse con mirada mas atenta
a practicas/lugares de enunciación. Con ello es posible hablar de análisis historiográfico.

*Visión mas amplia de la historiografía, ideas del pensamiento histórico. ⇒ Historiografía de Croce, pensar que evolución de la historiografía
tiene un decurso temporal, progresión, en la que se va completando, donde cada autor opera como instancia de incorporación de algo que
completa ese trabajo. Lo central es mirar universo de las ideas de historiadores e intelectuales, expresado y materializado en grandes obras.

* Modo en que la sociedad piensa su pasado, cómo sociedad intenta reconstruir su pasado/Análisis historiografico de las sociedades, para
pensar en su pasado. Perspectiva que amplia el planteo de De Certeau, ya no solo formas institucionales, de recepción de discursos, sino que
hay apertura de pensar en como sociedades intentan procesar y comprender ese pasado propio. (historiadores son una parte, de ningún modo
el todo o lo mas importante)

*A lo largo del SXX, historiadores creyeron que eran las únicas voces autorizadas a hablar del pasado.

Formulaciones desde el Estado// Partidos políticos y organizaciones culturales, MMC y escuela// Mirada que implica poner historiografía como
elemento mas (no el único o mas importante) de forma como sociedades procesan o elaboran su pasado.

Cultura histórica (russel) Señala idea de que concepto de cultura histórica da cuenta de los vínculos de las sociedades con su
pasado/presente/futuro y en estos vínculos que la sociedad traza, hay que atender a diferentes dimensiones (cognitiva, estética, instrumental,
estas ultimas son mas importantes que primera) Hay que comprender elementos mediadores de la cultura histórica (como historiadores)

Cattaruzza incluye MMC, actores sociopolíticos, como mediadores. No solo las formas de producción, sino tambien mediadores y recepción de
esas producciones. Dificultades y difíciles suceciones para saber ómo determinados colectivos o actores se apropian de textos, obras,
producciones. Permiten cambiar historiografía, ampliar concepción mas restringida de historiografía.

*Profundidad temporal que habría que darle al objeto de la historiografía (¿Remitir al pasado remoto o la historiografía moderna del SXIX,
sobre la base de conjunción de la construcción de serie de procedimientos o protocolos de trabajo, basamentos de emergencia de historia
como disciplina profesional, convergencia de profesión con esquemas generales de construcción del pasado (vinculan pasado/presente/futuro)
*Filosofía de historia, historia con sentido (que varía según intelectual) Aparece idea de ciertos esquemas intelectuales que permiten explicar el
derrotero de la historia particular. Constuyen esquemas generales e interpretativos para la evolución de las sociedades.

*Momento puntual (ss. XVIII-XIX) permite emergencia o constitución de disciplina o profesión. Se puede optar por historia de la historiografía
de largo plazo (Grecia- roma) o iniciar el proceso cuando se constituye una disciplina histórica o moderna. Proceso de construcción en
esquemas electivos del pasado y fuentes.

*Devoto: mirada de la historiografía como alguien que intenta trazar un estado de la cuestión critco sobre la historia de la historiografía.
Invocación diluida (difuso surgimiento de la historiografía de la modernidad, cuando aparece historia como disciplina y su profesionalización.
Desarrollo y organización del campo de la cuestión histórica)

*Cataruzza: invocación explicita a una forma de entender la historia de la historiografía.

PRACTICO II

Concepto y territorio de la Historiografía – práctico 25 de agosto de 2021

María Elena García Moral

Fernando Devoto “historia de la vida privada…” retomando la idea de Annales (´70/80 tercera generación de annales. Se publica en los 90)

Líneas de trabajo: historiografía

Nacionalismo (de los años 30) en Argentina

Gustavo Cataruzza

Compilador de la “nueva historia argentina”


“Políticas de la historia”

“Usos del pasado” (lo vemos en clase de la mano de Sanchez Marcos)

Sus trabajos ocupan las décadas del 30/40 Historia Argentina

Crocce

Distinción tradicional Historia – Historiografía

Toda Historia es Historia contemporánea

Michel De Certau (1925-1986 / Francia)

Múltiples estudios (fue filósofo- se ordenó como jesuita) Figura fuera de su tiempo. Responde a la ansia de saber, inteligencia sin límites. El
viaje como metáfora. En sus trabajos aparece el psicoanálisis (funda con Lacan la escuela Freudiana en París).

Le dio mucha importancia al mayo francés. Imbricado y comprometido con su presente.

Cumplía con las reglas del oficio:

Citar fuentes

Acreditar lecturas

Libros:

La escritura de la historia

La invención de lo cotidiano

La fábula mística
Chartier va comentando obras de De Certau respetando un cierto orden temporal. Arranca con una de las primeras obras de mayor
repercusión “Toma de la palabra” (1968) de alguna forma lo compara a la toma de la Bastilla. Lo religioso en términos de la espiritualidad al
margen de los cánones establecidos. Estudia los sXVI –XVII (al margen de la institución eclesiástica): el discurso místico, la palabra mística, y
lo vivencial. El interés por el discurso (la palabra) es muy fuerte. Busca correrse del discurso oficial del orden (sea el teológico, el
demonológico, etc). Estudia lo inconsciente que tiene la vida cotidiana.

Punto de contacto con la microhistoria italiana (Guinzburg) – Herejía…

Vertientes del trabajo de De Certau según Chartier:

Escribe al ppo de los ´70. Momento de cambio y trasformación en la historiografía.

Tras la Segunda Guerra Mundial, desde el ´45 al ´70 se suele pensar a la Historia como una Ciencia Social. Prima la historia económica, del
tipo cuantitativo (comienzo de la informática).nuevo paradigma de cientificidad (cliometría, econometría, historia serial…. Usa las estadísticas,
lo repetitivo, lo general…).

Para cuando escribe De Certau, en la época del mayo francés, Vietnam, etc; todo esto empieza a cuestionar el paradigma. Sus artículos son
una respuesta a Paul Veyne (cómo se escribe la historia – aparece la idea de la historia como una forma más de literatura). De Certau dice
que la historia siempre es relato, pero es un discurso con aspiración a un status de verdad; no es pura retórica. Lo esencial para él es cómo
con esas nuevas prácticas y métodos podemos llegar a nuevas respuestas. Si la econometría puede ayudar a comprender lo particular será
bienvenida. Reconoce a la historia como un práctica científica.

Habla de Estrategia en cuanto a lo que hace el poder. Prefiere el concepto de táctica para hablar de lo que pueden hacer los hombres
comunes.

Análisis de los relatos de los viajes a América (sXVI) – marco temporal en donde se siente cómodo. Otra vez el tema de la palabra, cómo ven
al extranjero, al diferente. Preguntas sobre la oralidad (con Juliá y Revier)
La escritura de la historia. ¿Cómo ve él el trabajo del historiador? La imagen que nos trae del historiador es la del vagabundo.

El primer título fue “Las operaciones de la Historia” – en el ´75 (La operación Histórica) le agrega una tercera parte que es sobre la escritura
histórica. Va a tener variaciones en sus procedimeitos técnicos, el lugar social que ocupa el historiador, desde qué institución, las reglas a las
que se somete la escritura, etc…

Operación historiográfica: es lo que nos permite transformar un texto (fuente) o material, en un texto histórico. Son las preguntas que va a
hacerle el Historiador. Historia como construcción (relato construido – es un discurso) - “Saber verdadero reglado”

Contextualizar, seguir las reglas…. Práctica científica. Escritura. Institución. Historia como lugar de enunciación (quién escribe, cuándo, cómo);
contextualizada en tiempo-espacio. Las prácticas (cómo van cambiando las “pruebas”) van cambiando con el tiempo.

Fernando Sánchez Marcos (1943-2020) -historiador español.

Se dedicó a las problemáticas de la historia moderna española. Siempre tuvo una vertiente más internacional, muy europeísta; tendió puentes
con otras historiografías (Francia, Inglaterra, EEUU). Es un Castellano que vivó gran parte de su vida en Catalunya. Hombre de encuentro, de
búsqueda de consenso. Amitad de los ´80 (´86 al 2000) hace un quiebre y empieza a interesarse en la Historiografía (de la mano de Carbonel).
Hacia el 2000 comienza su interés por la “Cultura Histórica” y las “representaciones históricas” en general.

Cultura Histórica (culturahistorica.org) : Tratar de entender cómo se relaciona con el pasado una sociedad. Cómo se da la elaboración social
de la experiencia histórica. Presta atención a los agente y a los medios.

Ponerlo en discusión con Cataruzza (tensión) Cuestiona el concepto de historia más estrecho (de lo académico) para abrirlo a otros campos.

Recepción creativa: cómo recibe todo esto una sociedad.

Relación con la Conciencia Histórica

Historia como la arena donde se debate la identidad


Cataruzza: los historiadores no monopolizamos es discurso del pasado. Esa visión del pasado que tiene una sociedad no es
predominantemente a partir de los aportes de los historiadores profesionales. Ver todos esos otros soportes donde se difunden esas miradas
de la historia.

Los dos autores de la clase buscan por lo que está en el centro, pero tb por los márgenes. De Certau define lo que es el trabajo del historiador.
DEVOTO “MICHELET” GOOCH: “RANKE”
Una disciplina trabajo intensiva, no capital Para los partidarios de la «Nueva Historia»,
(intelectual) intensiva, cuyo sentido último, Michelet constituye una referencia ritual
aunque bien percibido por el público en obligada, puesto que se había consagrado
general a la «resurrección del pasado integral».
y las elites en particular, iba a ser puesta en Pretendió ser portavoz de una historia otra,
permanente cuestión en el campo científico. diferente, apta para hacer hablar a los
Y en este sentido bien podría recordarse que «silencios», que diera amplio espacio a las
además del de la historia, el largo siglo XIX pulsiones irracionales. Ser un
fue también el de la ciencia y sus ilusiones. «resucitador», recrear la vida misma,
consti-
tuye la ambición suprema de cualquier
historiador después de haber dedicado su
vida a la investigación erudita. En los
tiempos actuales, en los que prevalece un
tipo de historia tan diferente, con sus
análisis seriales, curvas y gráficas, Michelet
resulta un modelo fascinante. Nos podemos
preguntar si no es Michelet un mito
piadosamente conservado. Antes de llegar
a nin-
guna conclusión, habremos de precisar los
límites de su proyecto histórico, comprobar
cómo le da cumplimiento en sus escritos, y
tener presentes los obstáculos que
encontró, ideológicos
Además, en el tránsito entre los siglos XVIII y Michelet afirmaba orgullosamente su
XIX, se había renovado fuertemente a través ambición de haber decidido ser, desde el
de la convergencia de dos tradiciones: aquella comienzo de su
que
procedía de las nuevas adquisiciones del carrera, el resucitador de la totalidad
método crítico-filológico para trabajar con los nacional en gestación a través de los
restos del pasado y aquella que provenía de siglos. Tal proclamación exige algunos
los esquemas generales interpretativos de la correctivos y algunas aclaraciones.
ilustración.
Sin embargo, también en éste plano, los Desde 1852 hasta su muerte, en 1874, vive
historiadores al tener que pobremente en Nantes y en
confrontarse con las propuestas de la filosofía París, apasionadamente dedicado a escribir
de la historia, y aquí el nombre inevitable una obra literaria de acentos
es el de Hegel, en las primeras décadas del proféticos: La mujer (1859), La bruja, La
siglo XIX, también se habían visto obligados Biblia de la humanidad (1864).
a diseñar no una “teoría” pero sí un marco Al mismo tiempo concluye su Historia de
conceptual que sirviera a la vez como deslinde Francia con El Renacimiento y
de aquella y como una justificación de su Los Tiempos Modernos (1857-1867).
supremacía como instrumento para
comprender al mundo. B. Toda la obra del historiador, a decir
verdad muy diversa, está contenida en el
Prefacio de 1869, dentro de las
coordenadas de una única pulsión
creadora. Es el «relámpago de julio»
(párrafo 1), luminosa revelación de Francia,
fruto del trabajo de cuarenta años. ¡Botón
de muestra de la ideología pequeño-
burguesa, al igual que la evocación de
aquella «brillante mañana de julio»! (párrafo
10). Parece evidente la trasposición de los
valores cristianos.
Se trata de una iluminación mística, en la
que «la llama lo simplifica todo». Esta obra,
«concebida en un instante», (párrafo 1), de
hecho cambia en sus facetas, como lo
demuestran las visiones sucesivas de la
Edad Media, que explicaremos más
adelante. Los grandiosos ímpetus
románticos de los párrafos 7 y 8 nos
conmueven más que su mística
republicana.
Su pasión es la del historiador en busca de
la «vida misma». Su «violenta voluntad» de
rehacerlo todo es análoga a la de Gericault.
Michelet irá «aprehendiendo y
apropiándoselo todo» —se sobreentiende
como materia histórica—, para confesar al
final de sus días.
La tarea de la historia, según el pensador C. Michelet desea alejarse radicalmente de
alemán, era establecer con precisión los la práctica histórica dominante, pero
hechos a partir de los progresos del método manteniendo respeto y reverencia hacia sus
filológico-crítico y luego de ello proceder a colegas, de ahí que frecuentemente entone
una síntesis en la que la imaginación creativa alabanzas ante la institución histórica en
del historiador, que operaba a través de la germen.
intuición, no solo lograba percibir las La ignorancia acerca de «las fuentes
específicas conexiones profundas entre los primitivas, la mayor parte inédi-
mismos tas» (p. 4), ha permanecido hasta 1830-
sino que al hacerlo restituía (mediante una 1836, incluso para el propio Miche-
solución narrativa que incluía la potencia let, cuya documentación era sobre todo
evocadora del poeta) el sentido verdadero de libresca en el momento en que es-
una época que se encontraba escondida cribía Précis d’Histoire Moderne (1828) y su
dentro de los hechos visibles. Introductíon á Y Histoire Universelle (1831).

Formula un segundo motivo de queja


respecto a sus eminentes colegas: carecen
del sentido de la historia total. Dan
demasiada importancia a la política (p. 2) a
expensas de otras instancias de la realidad.
Sólo tienen pun-
tos de vista fragmentados, lo que les
conduce a aislar los objetos de estudio (la
raza, las instituciones, etc.) sin aprehender
las interrelaciones que hay entre los
distintos dominios.
Se trataba entonces de Tercer motivo de queja: la noble pléyade es
una comprensión de lo universal desde lo víctima de los a priori ideológicos. Así el
singular, una singularidad doble, la de la admirable Thierry queda anclado en la
individualidad de cada fenómeno histórico y la teoría de la «perpe-
de la individualidad irreductible de cada tuidad de las razas» (p. 14), tomada de
época histórica. algunos historiadores del siglo x v i i i,

lo cual le induce a subrayar las sucesivas


dominaciones de los galos, los francos, etc.
Tal interpretación expresa la exaltación del
sentimiento nacional, vinculado al
movimiento romántico, y le impulsa a
traducir los conflictos
de clases en conflictos raciales.
Desde luego que, del doble movimiento que D. Aquí la ambición de totalidad^ está más
estaba presente en la reflexión claramente afirmada que
humboldtiana, el primero, establecer los nunca. La~«Totalidad vivida» que pretende
hechos, era menos problemático de defender reconstruir Michelet se sitúa a un nivel más
para los historiadores, argumentativamente y profundo que el «global» de los
en la tarea concreta, que el segundo, la historiadores actuales. Se trata de
intuitiva síntesis combinatoria, y asimismo era aprehender la unidad viva y no solamente
(relativamente) menos cuestionable instancias interrelacionadas. Todos los
conceptualmente también por los nuevos escalones de la realidad, habitualmente
adversarios procedentes de las ciencias de la separados, se subsumen en una armonía
naturaleza o de las ciencias sociales que superior.
tomaban como paradigma a la ciencia de la
naturaleza.
Por otra parte, en relación con la segunda «La ambición del historiador consiste por
dimensión de la propuesta humboldtiana, y tanto en reencontrar la vida histórica (p. 7)
esto es lo que percibió Droysen con claridad, por dos caminos complementarios:
era evidente que el nuevo clima abierto en las a) seguirla en todas sus vías, lo que implica
sociedades occidentales con la expansión de extensa información, un
lo que genéricamente podemos llamar trabajo minucioso dé reconstrucción;
positivismos debía producir otro tipo de b) restablecer... la acción recíproca de las
cuestionamientos a la tarea del historiador, a diversas fuerzas en un pode-
sus procedimientos cognoscitivos, a la misma roso movimiento, actitud que responde
cientificidad de la historia. evidentemente a una filosofía vitalista,
Ciertamente ese proceso, involucró tanto a los tomada de Vico y de algunos historiadores
mismos cultores de la profesión, es decir alemanes, según la cual hay un principio
que fue un debate al interior de los vital en la historia de la humanidad.
historiadores, y también un debate con otros
actores procedentes desde fuera de ella. En Así podemos abarcar con más precisión el
este plano particularmente intenso y problema histórico de Michelet (p. 9), o sea,
perdurable será el conflicto con las ciencias la resurrección de la vida integral,
sociales. comprendido en sus cálidas entrañas, en
«sus organismos interiores profundos».
En los dos territorios del debate, el de los ojos» (p. 11). Precisa los caracteres de la
historiadores y el de los científicos auténtica vida que hace renacer (p. 12): no
sociales, era la consagración de los se trata de un calor de laboratorio, ni de
procedimientos y las ambiciones de las movimientos convulsivos artificialmente
ciencias físico-matemáticas, tomadas como producidos en un cadáver (galvanismo),
único ejemplo de ciencia posible y en tanto tal sino de un crecimiento lento, de una
como continuidad. La vida vegetal nos suministra
modelo metodológico y conceptual necesario, el modelo. Enraiza en un substrato
lo que implicaba una puesta en cuestión o geográfico y climático (p. 16) que no es tan
simplemente un descarte de aquellas sólo el escenario de las actividades
estrategias que reposaban sobre términos tan históricas, sino del conjunto de las
sospechosos como intuición o comprensión. condiciones
Ello implicaba, en lo que a nosotros interesa, ecológicas que modelan los seres vivos
varias consecuencias: por una parte, sobre la («de tal nido, tal pájaro»). A pesar de tan
misma definición de que era la historia y atractiva proclama, los actores de Michelet
cuál era su cientificidad (o cuáles eran los «flotan» un tanto «en el aire», en los
cambios que debía aplicar para alcanzarla) y, espacios vaporosos de la mística
por la otra, sobre la relación que la misma republicana, como la Francia «hija de la
debía establecer con las otras ciencias. libertad»
Más en concreto, se trataba de pasar, Esta última expresión nos incita a evocar el
como señaló Buckle, de las observaciones trabajo sobre sí misma
empíricas a la verdades científicas y ello (p. 18) de toda sociedad que, según
implicaba un tránsito del estudio de los Michelet, constituye el propio movi-
fenómenos no como “irregulares e irrepetibles” miento de la historia, cuya concepción es
para él esencialmente dinámica.

También evoca el gran trabajo de las


naciones (p. 17), algo así como una
gestación continua de su propia
personalidad, lo que le permite hacer
justicia al fatalismo racial. Se produce una
operación de trituración y amalgamación,
en la que todos los elementos originales se
funden para dar naci-
miento a un organismo original.
De ese modo se podía convertir a una E. La relación existente entre el historiador
disciplina que estaba en la “infancia” (o en el y su obra está formulada
grado más bajo grado de rigor científico en la en términos muy originales. El autor está
formulación de Comte), como afirmaban profundamente implicado en la
Buckle o Taine, en una ciencia a la altura de
los nuevos tiempos y ello implicaba la operación que ha realizado. La objetividad,
importación de los métodos y los según Michelet, es un falso problema. El
procedimientos sea de las ciencias naturales historiador no debe pretender siquiera
sea de las eclipsarse ante su trabajo, sino estar
nuevas ciencias sociales. presente en él, a todos los niveles, con sus
pasiones y emociones. La presencia del
historiador en su obra es comparable con la
del artista en la suya
Esas combinaciones y otras sugerían en cia los propios fantasmas del autor. La
algunos casos el reconocimiento propia vida de Michelet se «halla
explícito de las especiales dificultades que involucrada» (p. 25) en la Histoire
presentaba el estudio de los “hechos sociales”
(Buckle o Fustel, por ejemplo) y en otros, una de France, libro nacido de la «tormenta
admisión simplemente implícita o más (otra vez la inclinación a la turbulencia) de
alusiva que de todos modos establecía una la juventud» (p. 29), una locura, un trabajo
brecha entre las formulaciones “teóricas” más abrumador, al que
generales y la práctica concreta de estos se ha dedicado como si se tratara de la
historiadores. resolución de ‘un problema crucial
(ver p. 9). «Ese ha sido mi único gran
acontecimiento» (p. 25), frase que
suena a confesión: pará el historiador, su
auténtica vida se halla entre los
personajes del pasado, viviendo el tiempo
presente por delegación. Para
Michelet, la historia se detiene en 1789, o
más exactamente en 1790, en la
Fiesta de la Federación.
Las objeciones de Monod a Fustel La grandiosa ambición enunciada en el
involucraban tres cuestiones principales. La Prefacio de 1869 no llega a realizarse su
primera concernía al estudio de los fracaso. El autor de la Histoire de France
documentos. Munido de los avances que la contempla el pasado, conias lentes de su
historiografía alemana había realizado en el ideología y sufre el peso de su
método filológico-crítico, Monod sugería la inconsciente, lo que determina
necesidad de interpretar el sentido de los que su aproximación a la materia histórica
documentos a partir de la aproximación y la sea selectiva.
comparación entre todos los documentos ' Sin pretender reprochar a Michelet el faltar
disponibles; unos iluminaban el sentido de los a la objetividad que jamás predicó, vamos a
otros (e, implícitamente, tanto como lo destacar, en primer lugar, dos ejemplos de
iluminaban el trabajo realizado sobre ellos por la influencia
la determinante que sus opciones ideológicas
erudición crítica posterior). Para Fustel, en y políticas han ejercido sobre su
cambio, de lo que se trataba era de analizar visión del pasado.
aisladamente cada documento en sí mismo, lo Su concepción de la Edad Media fluctúa en
más ingenuamente posible (es decir función de su historia personal y de sus
desprovisto de las lecturas e interpretaciones compromisos sucesivos, como lo ha
que sobre ellos habían hecho los demostrado admirablemente Jacques Le
historiadores posteriores), tratando de Goff: a) Desde 1833 a 1844, bajo la
desentrañar en él su sentido en los términos influencia de la corriente romántica, monta
de su una «hermosa Edad Media», a la vez
época que era irreductiblemente diferente de material y espiritual, en el seno de la cual
la propia del historiador que lo llevaba a se realiza «el gran movimiento progresi vo,
cabo. Es decir, ignorar la crítica moderna de interior, del alma nacional». Época de
las fuentes para preservar los datos piedras plenas de vida que «se anima (n) y
contenidos en las mismas, operación que se espiritualiza (n) bajo la ardiente y severa
implicaba una completa negación de los mano del artista», época de la infancia de
modernos en beneficio de los antiguos. Francia, en la que se suceden los bárbaros
desbordantes de sangre nueva, los
pastorcillos de las cruzadas populares y
Juana de Arco. Michelet todavía considera
que el Cristianismo es una fuerza positiva
que ha trabajado por la liberación de los
humildes. Celebra la unión de la religión y
de pueblo, cuyos sufrimientos y luchas (la
Jacquerie, los trabajadores flamencos)
descubre.
La historia no era una ciencia física y a la Su visión de conjunto de la historia se
metáfora de la ordena siguiendo una bipolaridad que es
geología o la química oponía la de la como mínimo esquemática. Se enfrentan
meteorología. La tercera cuestión, derivada de los principios antitéticos en una especie de
la sustitución de la psicomaquia de los autores
segunda, concernía a la utilidad del medievales: gracia y justicia, fatalidad y
conocimiento histórico o si se prefiere a los libertad, Cristianismo y Revolución. Todos
usos de la lo excesos que se producen a lo largo del
historia. Monod oponía a la impasibilidad del desarrollo de la historia están cu riosamente
historiador ante su objeto, de la que derivaba asociados a la acción de la gracia, enemiga
la idea de la inutilidad para el presente del de la justicia, fuente de arbitrariedad y de
conocimiento el pasado sostenida por Fustel, tiranía.
la
idea de que en tanto “ciencia moral” la historia
tenía como objetivo no solo comprender el
pasado sino lograr que los contemporáneos
tomaran conciencia del mismo y de su
importancia. Aunque no pudiera creerse
completamente en sus previsiones -y por ello
la
metáfora de la meteorología-, ella permitía a
los hombres “evitar las tempestades y
aprovechar los vientos favorables”
Tensiones entre método comparativo y método A esta oposición binaria se suma otra: la
histórico o entre visiones sincrónicas y antítesis entre Cristianismo y Revolución.
diacrónicas -o, en otros términos, entre restituir La segunda usurpa los atributos de la
los hombres y las instituciones a su propio primera: ¿no tiene, acaso también su
tiempo o relacionarlas con el propio presente- eucaristía (la Fiesta de la Fe deración), su
y tensiones entre el peso respectivo que en pasión y su gran sacerdote (el propio
la labor del historiador debía tener las Michelet consciente del carácter sagrado de
operaciones analíticas y sintéticas. En su trabajo de historiador: «Portaba el
realidad, pasado como hubiera portado las cenizas
más allá de la conocida afirmación de Fustel de mi padre o de mi hijo.»
de que se necesitaba una vida dedicada al
análisis para un instante de síntesis, es
necesario recordar que también afirmó que su
tipo
de mente no podía conformarse con los
detalles o que la historia era la ciencia de los
hechos sociales o sociología.
El punto de partida de Lamprecht, cuyo El peso del inconsciente ha sido revelado
explícito objetivo polémico principal eran por Roland Barthes mediante un análisis
Ranke y sus discípulos, era la reintroducción temático profundo. En su opinión, la obra de
en gran estilo de los postulados básicos del Michelet constituye «una red organizada de
positivismo que él recuperaba de muchos obsesiones», lo cual se manifiesta, por
lados y, en especial, de Buckle y de manera ejemplo, en su eterno volver a los mismos
mediata también de Comte. Su posición volvía temas, o en la identificación entre bárbaro y
a proponer la homologación de la ciencia empuje de la sangre nueva, entre
histórica con las ciencias de la naturaleza y monarquía y sangre agotada, entre jesuíta y
desde ahí la posibilidad de afirmar tanto un sequedad. Es evidente que estos temas
método basado en un procedimiento inductivo responden a la actitud que Michelet adopta
(y en la explicación causal sistemática) ante la vida o la materia, y que están
alternativo al de la comprensión hermenéutica estrechamente unidos a su sistema de
como la existencia de leyes inmanentes en valores.
el proceso histórico. Estas eran posibles de Para ilustrar esta interpretación
ser defendidas por Lamprecht a partir de psicoanalítica, formulada de íorm a
afirmar la primacía de la necesidad sobre la fascinante por Roland Barthes, vamos a
libertad, o sea de las determinaciones examinar algunas de las obsesiones
estructurales, materiales, sociales, mayores de Michelet, sin pretender agotar
psicológicas colectivas por sobre la voluntad el registro, muy abundante por cierto.
de los Primero aparece el gusto por la
actores. De ahí resultaba una visión del homogeneidad y la continuidad, tanto en la
proceso como una sucesión de etapas materia como en la duración.
necesarias El principio nacional, como el principio
(épocas culturales en el marco físico de una democrático, ha tenido, a lo largo de los
nación), cada una de las cuales era siglos, un crecimiento lento y continuo, de
intrínsecamente homogénea y estaba tipo vegetal. La historia «a lo Michelet» no
dominada por las fuerzas colectivas y no por la es un encadenamiento mecánico de causas
voluntad de los individuos o de los grandes y efectos, sino una_«cadena de
hombres. identidades», por lo que pueden ser
presentadas como (pre) figuras del pueblo
Louis Le Débonnaire, Roberto el Piadoso,
Godofredo de Bouillon y Jua na de Arco.
A partir de allí, la polémica se articuló en torno Michelet estaba igualmente obsesionado
a distintos ejes: la por el deseo de entrar en re lación con los
cuestión del método, la cuestión de la libertad muertos y de llegar a encontrar su
y la necesidad y la centralidad o no que «substancia corruptible». Los documentos,
había que otorgar al estado, a la política y a para él, eran voces que había que
las figuras notables en el estudio del pasado. escuchar. Quería rendir plena justicia a sus
autores, cumpliendo, como signo de
respeto hacia ellos, un «gesto reparador»,
que consistía en desvelar el sentido
profundo de su existencia y devolverles una
vida plena.
En torno a comienzos de la década de 1890, la Los retratos de Michelet no son el resultado
cuestión de cuál sería el perfil de meditada elaboración; por el contrario,
disciplinar de la historia y su relación con las los esboza rápidamente y uno o dos
otras ciencias sociales parecía, en cualquier adjetivos bastan para evocar lo esencial del
caso, abierta.18 En cambio, en el tránsito individuo, a expensas de su anatomía. Esta
entre los siglos XIX y XX, la historia positivista obsesionado por la sangre, substancia
parecía estar claramente en retirada en países cardinal de la historia.
como Alemania, Francia (con la En conclusión, podemos preguntarnos si
consolidación de los historiadores del método Michelet, dada su percepción selectiva y
erudito con Lavisse y Seignobos a la partidista del pasado, se ha limitado a
cabeza), Inglaterra (donde Buckle había tenido mimar el sueño de la. resurrección de la
pocos sucesores y triunfaba en toda la vida integral. La respuesta es que, a pesar
línea la tradición emblematizada en Lord Acton de sus limitaciones, ha realizado,
y la “The Cambridge Modern History”) o, parcialmente, su proyecto. Poseyó,
algo más tardiamente, en Italia, donde ya el indudablemente, el sentido de las grades
mismo Gioacchino Volpe, un temprano cultor fuerzas colectivas en la obra de la historia.
de la misma, tomaba distancia de ella entre Su héroe por excelencia es el pueblo,
1906 y 190819. Sin embargo, también estaban término mágico, a cuya invocación se
por todas partes en expansión otras ciencias resuelven las contradicciones y se
sociales, a comenzar por la economía (ella reabsorben las oposiciones, ya sean de
misma en plena transformación) y la edad, clase o sexo. El pueblo es andrógino,
sociología, disciplinas en las cuales las masculino y femenino a la vez, porque
ambiciones asocia inteligencia e intuición. Es un niño
nomológicas eran mucho mayores. por sus aspiraciones e ímpetus; un viejo por
su sabiduría, fruto de la experiencia. Es un
«potencial de calor», una matriz, un seno.
Como señalamos, si en algún lugar la historia El visionario Michelet es asaltado por los
se había afirmado como disciplina fantasmas de la sangre derramada, lo
articulada en un lugar central de las mismo cuando las matanzas de San
estructuras académicas desde las cuales Bartolomé que cuando las de los leprosos y
ejercía un apestados del «terrible siglo xrv», y, muy
dominio imperial sobre otras disciplinas, ese especialmente, cuando las de septiembre.
era la nueva Alemania. Ello le permitía
avanzar sobre otros territorios,
Conclusión, dado su bajo nivel de El pueblo, que ha ido emergiendo
abstracción y su imprecisión en torno al progresivamente a través de la historia,
método (tema central para Menger) el tiene la vocación de congregar a todo el
monografismo de la escuela de Schmoller era mundo. Efectivamente, ser pueblo es ante
pedestremente descriptivo y de limitado todo un estado de espíritu.
interés para la ciencia económica. El trabajo Cantor del pueblo, de sus sufrimientos y de
del economista era para Menger “analítico” sus triunfos, Michelet supo encontrar
para permitir el desarrollo de deducciones que espacio en su historia para describir el
pueden considerarse necesarias y desde medio geográfico y climático y las
ahí formular leyes y no inductivo y sintetico interacciones entre los cuerpos y el medio.
como sostenía Schmoller. 20. Inversamente Se interesa no sólo por la entidad del
este, acusará a la obra de Menger de pueblo, sino por las condiciones de la vida
“abstraccionismo teórico”, de un “irrealismo” concreta de las masas. Dedica su atención
incapaz de comprender al “hombre real” y al al presupuesto familiar, a su alimentación e
mundo “concreto” y de parcializar el estudio de indumentaria, con sus connotaciones
lo que llamaba, con otra metáfora constructiva, sociales. También se interesa por todo lo
la gran casa de la economía iluminando que hasta entonces había quedado atra-
apenas uno de sus cuartos21. El debate iba a argen de la sociedad y del análisis histórico:
continuar por décadas y aún a profundizarse lo irracional, la herejía, los maleficios, los
en la proscritos y los marginados, la cultura
medida en que la economía neoclásica se popular... En este aspecto puede ser
expandía hacia niveles aún más abstractos y considerado como el precursor directo de
ahora matematizados. toda una línea de historiadores actuales 5
que se dedican a hacer resurgir todo cuanto
fue objeto de rechazo en el pasado.
Tenemos así una idea de causalidad que es a Análisis de fuente:
la vez individual (un hecho que explica otro) y Esta obra, elaborada durante cuarenta
temporal. El punto polémico no se encuentra años, fue concebida en un instante, en un
allí sino en que, desde la posición de fuerza relampaguear del mes de julio. En aquellos
institucional que gozan la historia y los memorables días, se hizo la luz,
historiadores, Seignobos intensísima, y vi a Francia. Francia tenía
universalizaba el método de los historiadores anales, pero no historia. Hombres
como el válido también para las otras ciencias eminentes la habían estudiado, sobre todo
sociales que compartían con la historia, por lo desde el punto de vísta político.
demás, el mismo objeto. El ilustre Sismondi, perseverante trabajador,
Los ejes de la discusión propuesta por
honesto y juicioso, se eleva excepcionalmente,
Simiand, en línea con los argumentos
en sus anales políticos, a concepciones de
precedentes de Durkheim, pueden resumirse
conjunto. Pero, por otro lado, apenas penetra
del siguiente modo: existe un único
en las investigaciones eruditas. El mismo
paradigma científico que denomina positivo y
confiesa lealmente (cuando escribe en Ginebra)
que es obviamente el que proveen las
ciencias físico-naturales, por lo tanto o la que carece de actas y manuscritos.......... Por lo
historia se adecuaba a ella o no podía aspirar demás, hasta 1830 (incluso hasta 1836),
a ninguno de los notables historiadores de esta

ser considerada una ciencia y debía época había sentido aún la necesidad de buscar
convertirse en una mera disciplina auxiliar de los hechos, más allá de los libros publicados, en
la
sociología. Adecuarse al aquel paradigma era las fuentes primitivas, inéditas la mayoría
posible para Simiand si la historia entonces, que se hallaban en los manuscritos de
abandonaba sus premisas y
sus nuestras bibliotecas y en los documentos de
procedimientos. Ello implicaba abandonar la nuestros archivos.
idea de una La vida es soberana y muy exigente. No es
ciencia de conocimiento indirecto (Simiand
verdaderamente vida si no es completa. Sus
proponía alternativamente el término mediato)
órganos son solidarios los unos respecto a los
y proceder a descartar de su estudio los
otros y actúan conjuntamente. Nuestras
hechos únicos e irrepetibles (no pasibles de un
funciones están vinculadas y se superponen las
conocimiento científico) y concentrarse en
unas a las otras. Basta que falte una y las otras
aquellos recurrentes. Estos permitían al
dejarán de vivir. En otro tiempo se creía poder
historiador indagar relaciones constantes entre
fenómenos homogéneos y a partir de allí aislar mediante el escalpelo y seguir

abandonar la idea de causalidad individual aisladamente cada uno de nuestros sistemas,


para sustituirla por otra acorde con principios pero no es posible porque todo influye sobre
verdaderamente científicos. A partir del estudio todo. Por tanto, o todo o nada. Para
de relaciones constantes de causalidad reencontrar la vida histórica, hay que seguirla
entre distintos fenómenos, el historiador, como pacientemente en todas sus vías, en todas sus
cualquier científico, podía aspirar a percibir formas, en todos sus elementos. Pero también
regularidades y eventualmente leyes. es necesario rehacer y restablecer, con mayor
En este punto, Simiand abría una segunda
pa sión aún, el juego de todo ello, la acción
línea polémica (que
recíproca de las diversas fuerzas en un
desarrollaría más posteriormente) contra la
poderoso movimiento que volvería a ser la vida
economía neoclásica y no es casual que, aún
con algunas reservas, él estuviese más cerca misma.

de las posiciones de la escuela de Schmoller Mi problema histórico era más complicado


que las de sus contrincantes. aún, .más pavoroso, porque su objetivo era la
El punto de partida de una historiografía
resurrección de la vida integral, no en su
moderna en Argentina, si nos atenemos a
superficie aparente, sino en sus organismos
dar relevancia a la combinación entre
internos y profundos. Ningún hombre prudente
erudición, método filológico-crítico (al menos
lo hubiera soñado. Felizmente yo no lo era.
presupuesto) y esquemas generales que
La crítica más severa, si juzga el conjunto de mi
presentamos al comienzo, se encuentra en la
libro, no dejará de reconocerme en él por la
Historia de Belgrano de Bartolomé Mitre
(1857). La obra, influenciada por los modelos fuerza de la vida. No ha sido hijo de la

historiográficos franceses liberales de la precipitación; al menos posee el mérito de


primera mitad del siglo XIX (y por el clima más haber sido elaborado con lentitud. El método ha
general del romanticismo) se enmarca sido siempre el mismo, desde el primero al
claramente en el proceso de individualización, último volumen; igual en mi Geografía que en
singularización y erudición que presentamos mi Luis XV y en mi Revolución. Se sostienen la
en el inicio del artículo (con su énfasis en la forma y el color, lo que no deja de ser
especificidad del proceso histórico argentino y excepcional en un trabajo que ha durado tantos
en el papel de la libertad humana y del años. Siempre las mismas cualidades y los
individuo en la historia) y bien lejos de las
mismos defectos. Si éstos hubieran
incitaciones que por entonces emergían de los
desaparecido, la obra hubiera perdido
historiadores positivistas (aunque una vertiente
homogeneidad color, personalidad. Tal cual, es
gizotiana, prepositivista si se quiere, esté bien
preferible que se mantenga armónica, un todo
presente en él). No es necesario recriminar a
vido. Cuando comenzaba mi obra, existía un
Mitre por ello ya que finalmente aquellos
libro genial, el de Thierry. Sagaz y penetrante,
modelos liberales y el clima romántico seguían
vigentes en el contexto europeo, aunque sí intérprete delicado, gran cincelador, admirable
señalar que esto último que podía ser una trabajador, sin embargo, Thierry era esclavo de
novedad cuando Esteban Echeverría lo trajo al un señor. Su señor, su tirano, era el punto de
Plata ya no lo era tanto un cuarto de siglo más vista exclusivo, sistemático, de la perpetuidad
tarde. de las razas. Lo atractivo de este gran libro
Ciertamente, por entonces, el positivismo
consiste en que, debajo de este sistema que
también comenzó su carrera en el Río
podría parecer fatalista, se siente respirar un
de la Plata, aunque con mucha demora en la
corazón emocionado, embargado por el alma
historiografía. Un eco de que las cosas
nacional y el derecho a la libertad, que lucha
estaban cambiando se encuentra ya en el
texto largo tiempo inédito que Juan Bautista contra la fuerza fatal, la invasión. Le amo y le

Alberdi escribió hacia 1865 para criticar la admiro mucho. Sin embargo, me cuesta decirlo,

Historia de Mitre, “Belgrano y sus ni lo material ni lo espiritual de su libro me


historiadores”, en el que proponía una lectura satisfacen. Me parece que lo material, la raza, el
completamente diferente de la revolución de pueblo, que es su continuador, está necesitado
mayo hija, en su lectura, de causas profundas de que se le ponga debajo una base importante,
y no de la voluntad de los hombres, de la tierra que lo sostenía y lo nutría. Sin un
leyes o fuerzas naturales y de los intereses fundamento geográfico, el pueblo, el actor
económicos. De ese modo, la revolución histórico, parece caminar en el aire como en las
rioplatense era un apéndice de la revolución
pinturas chinas en las que falta el suelo. No
americana, que era a su vez un apéndice de
creáis que el suelo es tan sólo el escenario de la
las revoluciones europeas (idea tributaria de la
acción. Influye de cien maneras, mediante el
noción “revolución atlántica” de
alimento, el clima, etc. De tal nido, tal pájaro.
Tocqueville)31. Asimismo, ese observador
De tal patria, tal hombre.
atento que era Mitre, incorporó los motivos que
emergían del positivismo en la Introducción
que colocó a su tercera edición de su ahora
llamada “Historia de Belgrano y de la
independencia argentina”. En él intentó
también
encontrar las determinaciones profundas que
explicaban, desde su mismo origen en la
época colonial, el destino posterior de la
Argentina. La raza, el medio físico, las
relaciones
sociales, la sociabilidad, la característica de
sus instituciones, aparecen entre otras
constantes de esa historia. Aunque el texto no
tiene referencias, parece que Mitre (que
alude dos veces a la existencia de leyes
naturales32) ha aprovechado aquí las
proposiciones historiográficas del positivismo
-y probablemente debe indicarse el nombre
de Taine, que ya había tematizado algunas de
esas mismas cuestiones presentadas por
el historiador de Belgrano (como la raza y el
medio) en la conocida introducción tan
determinista de 1863 (“la historia, su presente
y su porvenir”) que abre su “Historia de la
literatura inglesa” y también el de Buckle (con
su énfasis en el ambiente físico). Más aún,
quizás pueda hipotizarse que su imagen tan
positiva de la época colonial en muchos
puntos puede verse como el reverso de la
primera parte de la obra de Taine sobre el
Antiguo Régimen que es del año precedente.
No se trata de una enunciación de nuevos
principios generales conceptuales o
metodológicos sino de una influencia más bien
genérica que opera como aplicación práctica y
que, por otro lado, si se refleja parcialmente en
los capítulos reorganizados o agregados en
esa edición (en la que la narración se extiende
desde 1816 hasta la crisis del año 20 y su
desenlace), no altera para nada la forma en la
cual la historia había sido narrada en las
ediciones precedentes., Por otra parte, cuando
años más tarde (en 1886) Mitre publique su
segunda gran obra, “La historia de San Martín
y de la independencia sudamericana”
volveremos a encontrar una obra dentro de los
cánones de la visión de la historia liberal y
romántica de la primera mitad del siglo XIX
con su énfasis en la historia política y en los
héroes como emergentes de colectividades
nacionales.
Mitre, desde el lugar del erudito empirista y
acumulativo defiende la idea de que la
novedad de la obra se encuentra en el
hallazgo de nuevas fuentes que le permiten
brindar una renovada lectura de la
revolución34. López, que no creía en ese
procedimiento, ya que según él cada
historiador reconstruye la historia desde un
propio punto de vista (y siempre según sus
intereses y su partido), y por ello cada lectura
es única, impersonal e intransferible, y que
creía poco en los documentos y mucho más
en las virtudes artísticas, ve en Taine sobre
todo una nueva interpretación de la revolución
que negaba su carácter “liberal y progresista” y
no una nueva erudición (lo que era bastante
razonable)35. Con relación a Buckle, López lo
cita al pasar entre otros historiadores con
tendencias filosóficas entre los que se coloca.
Lo que la polémica muestra es en cuán gran
medida ambos están bastante anclados
historiográficamente en la primera mitad del
siglo XIX.
Unos años después, en 1887, el hermano
mayor de José María, Francisco Ramos Mejía,
abogado, ofrece otra visión sintética apoyada
en el credo positivista: “El federalismo
argentino”. A primera vista, “El federalismo
argentino” es una obra que debe colocarse
bajo la advocación de Spencer y las leyes
orgánicas de la evolución, citadas
reiteradamente. Sin embargo, miradas las
cosas más de cerca, la obra debe menos a
Spencer que lo que parece y mucho más a
Savigny y a un enfoque historicista del
derecho. Poco hay en el libro del complejo
movimiento de estructuras y funciones
spenceriano y sí de una historia social-
institucional que proponía una lectura en base
a fuentes secundarias, en su gran mayoría
históricas (Mitre, López e historiadores
institucionales españoles e ingleses). Entre las
citas de positivistas aparecen apenas al pasar
Taine (“les Origines”) y Fustel de Coulanges
(“La ciudad antigua”). Todo integrado en un
relato ágil y en el que predominan las fuerzas
sociales por sobre las instituciones, y la
necesidad por sobre la libertad
Más allá de las ambigüedades, el positivismo,
las ilusiones de la ciencia, sus climas y sus
motivos, continuaron en expansión en la
Argentina entre el siglo XIX y el siglo XX.
De éste modo, el arsenal metodológico es
empleado más para releer interpretativamente
a la figura de Rosas y mucho menos para
brindar una mirada desde otro lugar del
pasado argentino. En este sentido, el uso de
Taine, nuevamente el autor europeo
largamente más citado, está apenas en parte
vinculado a su nueva metodología y bastante
más para encontrar en su célebre obra sobre
la revolución francesa un arsenal de
argumentos contra el abstractismo doctrinario
de los opositores de Rosas. Del mismo modo,
el uso paralelo de Ranke, que una perspectiva
más atenta a las concepciones respectivas de
la historia hubiera encontrado contradictoria,
es empleada aquí para extraer argumentos
acerca de la imparcialidad debida a todo
historiador.
De éste modo, el arsenal metodológico es
empleado más para releer interpretativamente
a la figura de Rosas y mucho menos para
brindar una mirada desde otro lugar del
pasado argentino. En este sentido, el uso de
Taine, nuevamente el autor europeo
largamente más citado, está apenas en parte
vinculado a su nueva metodología y bastante
más para encontrar en su célebre obra sobre
la revolución francesa un arsenal de
argumentos contra el abstractismo doctrinario
de los opositores de Rosas. Del mismo modo,
el uso paralelo de Ranke, que una perspectiva
más atenta a las concepciones respectivas de
la historia hubiera encontrado contradictoria,
es empleada aquí para extraer argumentos
acerca de la imparcialidad debida a todo
historiador.
Sin embargo, Quesada dejaba pasar en su
presentación el hecho por entonces tan
evidente de la derrota de Lamprecht en la
historiografía alemana. Lo hacía o porque su
lectura no era suficientemente perceptiva o
porque quería mantenerse tenazmente en la
línea conceptual del historiador de Leipzig, que
era en ese entonces todavía la suya. En
cualquier caso, uno de los rasgos más
salientes de la relación de Quesada con la
historia y las ciencias sociales es sus
dificultades para lograr una articulación en la
práctica entre ambas y brindar, aún en un
marco de gran eclecticismo, una obra histórica
concreta en la cual aquellas incitaciones
diversas operasen como si ocurriría, con los
límites indicados, en García o luego en Ramos
Mejía.
Sin embargo, Quesada dejaba pasar en su
presentación el hecho por entonces tan
evidente de la derrota de Lamprecht en la
historiografía alemana. Lo hacía o porque su
lectura no era suficientemente perceptiva o
porque quería mantenerse tenazmente en la
línea conceptual del historiador de Leipzig, que
era en ese entonces todavía la suya. En
cualquier caso, uno de los rasgos más
salientes de la relación de Quesada con la
historia y las ciencias sociales es sus
dificultades para lograr una articulación en la
práctica entre ambas y brindar, aún en un
marco de gran eclecticismo, una obra histórica
concreta en la cual aquellas incitaciones
diversas operasen como si ocurriría, con los
límites indicados, en García o luego en Ramos
Mejía.
Si la obra de Ramos aparece en un momento
en que el péndulo de las relaciones entre la
historia y las ciencias sociales parece cambiar
también en la Argentina, todavía el positivismo
historiográfico tendrá un trecho para recorrer
en el país platense. Más allá del ensayismo
biológico-sociológico con temática histórica de
José Ingenieros, será en la obra de Juan
Álvarez donde quizás se encuentre los frutos
más maduros de una estación historiográfica.
En este sentido, el libro de Álvarez puede
verse como una combinación también ella
inevitablemente ecléctica (visto una vez más el
carácter autodidacto de su formación) pero
feliz, cuyo marco es menos tal o cual
referencia “teórica” que un clima cultural: ese
que ha labrado el positivismo en sus múltiples
vertientes en la Argentina en torno al
Centenario. En la segunda de sus obras, “Las
guerras civiles argentinas”, Álvarez propone
una empresa conceptualmente más
ambiciosa. Ya en el prólogo, aunque rodeado
de distintas precauciones retóricas, profundiza
la idea ya presente en su obra anterior de que
los conflictos emergentes de los intereses
materiales explican las luchas sociales y estas
son centrales en el estudio del proceso
histórico. Lo son, porque el desentrañarlas
permite hacer previsiones sobre el problema
central de la Ar.gentina a él contemporánea
En este sentido, el libro de Álvarez puede
verse como una combinación también ella
inevitablemente ecléctica (visto una vez más el
carácter autodidacto de su formación) pero
feliz, cuyo marco es menos tal o cual
referencia “teórica” que un clima cultural: ese
que ha labrado el positivismo en sus múltiples
vertientes en la Argentina en torno al
Centenario. En la segunda de sus obras, “Las
guerras civiles argentinas”, Álvarez propone
una empresa conceptualmente más
ambiciosa. Ya en el prólogo, aunque rodeado
de distintas precauciones retóricas, profundiza
la idea ya presente en su obra anterior de que
los conflictos emergentes de los intereses
materiales explican las luchas sociales y estas
son centrales en el estudio del proceso
histórico. Lo son, porque el desentrañarlas
permite hacer previsiones sobre el problema
central de la Argentina a él contemporánea.
Más incierta pero no tan improbable es, en
cambio, la relación de Álvarez con pensadores
decimonónicos precursores del análisis del
ciclo económico como Juglar o Jevons.
Ciertamente tenía referencias, de primera o
segunda mano, de la obra de éste último sobre
el ciclo económico (en la que establecía una
relación entre éste y el ciclo de la naturaleza
según las variaciones de las manchas solares)
pero nada indica que tuviera referencias claras
sobre la teoría economía marginalista de las
que Jevons era uno de los fundadores.
En cualquier caso, “Las guerras civiles” de
Álvarez reposaba también en sus experiencias
profesionales, Su enfoque serial cuantitativo
para indagar fluctuaciones económicas y
desde las mismas explicar los fenómenos
políticos (que presenta analogías con la que
llevará adelante Simiand y luego su discípulo
Labrousse en Francia) requería de un
minucioso trabajo empírico para construir las
series y una utilización, aunque no fuese
extremadamente sofisticada, de estadística y
de elementos conceptuales de economía y
demografía. Acerca de la primera debe
señalarse el papel de Álvarez como autor del
Tercer Censo de Rosario. Persona
concienzuda, había sido llevado a operar con
datos agregados y formas clasificatorias y para
ello a estudiar numerosos materiales
estadísticos (y reflexiones sobre ellos)
elaborados en otros contextos, sea para
proponer comparaciones sea para formular su
encuesta. En este sentido, conceptualmente la
operación que practicaba Álvarez estaba más
cerca de Buckle o de Simiand y hasta cierto
punto de la escuela histórica nueva de
Alemania (con su énfasis en el análisis
histórico y su desdén por la teoría económica)
que de las nuevas corrientes que se imponían
en la teoría economía en esos años.
Con todo, esa aproximación al pensador
francés recortaba la dimensión menos
determinista y naturalista de su obra. No en
vano, unos años antes, en entre 1895 y 1896
se había pronunciado, por un lado, contra el
empleo de las psicopatología como
instrumentos conceptual aplicado al análisis
del pasado (al criticar a la obra de Ramos
Mejía) y, por el otro, contra las ciencias
sociales, en general, reas de elaborar teorías
generales sin atenerse a una observación
metódica de los hechos. Pecado en el que
según Groussac caía sobre todo la economía,
con sus aspiraciones de fijar leyes universales
(y es claro que aquí se refería indistintamente
a la economía clásica y a la neoclásica)
. En cualquier caso, en el “Liniers”, más allá de
las afirmaciones contenidas en el prólogo,
Groussac hace muy poco uso del vocabulario
provisto por el positivismo y en los casos en
que aparecen términos como “fatalidad
geográfica”, “organismo” o “leyes biológicas”,
el empleo es sustancialmente metafórico, o
“raza” (en el mismo sentido que lo había hecho
ya Mitre) y aplicado a una biografía con
algunos tonos hagiográficos. De ese modo,
para Groussac, los historiadores positivistas
(franceses) a los que siempre admiró (Taine,
Fustel, Renan) eran y serían sus modelos de
buena historia y además y quizás sobre todo
de buena escritura, pero no tanto ejemplos a
imitar consecuentemente en su practica
historiográfica.
Con todo, esa aproximación al pensador
francés recortaba la dimensión menos
determinista y naturalista de su obra. No en
vano, unos años antes, en entre 1895 y 1896
se había pronunciado, por un lado, contra el
empleo de las psicopatología como
instrumentos conceptual aplicado al análisis
del pasado (al criticar a la obra de Ramos
Mejía) y, por el otro, contra las ciencias
sociales, en general, reas de elaborar teorías
generales sin atenerse a una observación
metódica de los hechos. Pecado en el que
según Groussac caía sobre todo la economía,
con sus aspiraciones de fijar leyes universales
(y es claro que aquí se refería indistintamente
a la economía clásica y a la neoclásica)
. En cualquier caso, en el “Liniers”, más allá de
las afirmaciones contenidas en el prólogo,
Groussac hace muy poco uso del vocabulario
provisto por el positivismo y en los casos en
que aparecen términos como “fatalidad
geográfica”, “organismo” o “leyes biológicas”,
el empleo es sustancialmente metafórico, o
“raza” (en el mismo sentido que lo había hecho
ya Mitre) y aplicado a una biografía con
algunos tonos hagiográficos. De ese modo,
para Groussac, los historiadores positivistas
(franceses) a los que siempre admiró (Taine,
Fustel, Renan) eran y serían sus modelos de
buena historia y además y quizás sobre todo
de buena escritura, pero no tanto ejemplos a
imitar consecuentemente en su practica
historiográfica.
ifer nte has a e Pa l Lacombe. a aparic ón qu
de nuevo d ai e n debe ya a e ta altur sorpren
erno , en él es e quién Grous ac encuentra or
ento ces, su mode o e hist ri dor, es en su o ra
donde cr e que se eal za esa c mbinaci n i es
indib e ent e l s tres i ensiones ( asp ctos de un
mi ma sust ncia” de la discipli a ist rica. Como
firma Grossa , “en los “Ori enes” de Tai e no
hay un ola con ideraci n a lo Monstes uieu: a lí,
la ienc a reempl za la eru ic ón, c mo el ar e a
la “ i eratur ”, y a psi ol gía p ecisa toma el l ga
del vana filosofía . Con todo, esa ap ox mación
a pensador francés r rt ba la dim n ió menos d
te mini ta y aturalista e su obra No e vano,
unos años ntes, en en re 1895 y 1 96 se ha ía
pronu ciado por u l do, contra e em leo de l s p
ic patología como in tr mentos onceptu l
aplicado a anális s del pa

ifer nte has a e Pa l Lacombe. a aparic ón qu


de nuevo d ai e n debe ya a e ta altur sorpren
erno , en él es e quién Grous ac encuentra or
ento ces, su mode o e hist ri dor, es en su o ra
donde cr e que se eal za esa c mbinaci n i es
indib e ent e l s tres i ensiones ( asp ctos de un
mi ma sust ncia” de la discipli a ist rica. Como
firma Gro ssa , “en los “Ori enes” de Tai e no
hay un ola con ideraci n a lo Monstes uieu: a lí,
la ienc a reempl za la eru ic ón, c mo el ar e a
la “ i eratur ”, y a psi ol gía p ecisa toma el l ga
de l vana fi o ofía”
6
. Con todo, esa ap ox mación a pensador
francés r rt ba la dim n ió menos d te mini ta y
aturalista e su obra No e vano, unos años
ntes, en en re 1895 y 1 96 se ha ía pronu
ciado por u l do, contra e em leo de l s p ic
patología como in tr mentos onceptu l aplicado
a anális s del pasado.
La polémica seguiría en los años
subsiguientes (en especial en las páginas de
la revista “Nosotros”, emblema de una nueva
generación cultural) por obra del mismo
Carbia, de Roberto Levillier y de Diego Luís
Molinari, entre 1914 y 1916. Entre las
imputaciones, un tema siempre recurrente era
el desconocimiento del “método” por parte de
Groussac sea en sus recopilaciones
documentales, sea en su labor como
historiador.
La aparición de la historiografía metódica que
había abierto en Europa, como vimos, una
valle insalvable entre la historia, las ciencias
sociales y naturales y en general el
positivismo, era probablemente esperable e
inevitable. Lo interesante es el problema de las
vías de recepción de esas cuestiones.
La historia debía limitarse a aproximaciones en
parte conjeturales y en cualquier caso
subjetivas. De este modo, Groussac arribaba a
un callejón sin futuro historiográfico inmediato
que sugiere que su idea de la historia (si
mirada desde el problema de la relación con el
positivismo y con las ciencias sociales) no
estaba tan lejos, en realidad, de la de Langlois
y Seignobos y que la querella era más de
formas que de sustancia. Su apelación final a
retornar con más provecho a Claude Bernard
que a los manuales del método (afirmación,
desde luego, bastante contradictoria) parecía
llevar a Groussac de nuevo a mediados del
siglo XIX, lo mismo que su idea acerca de
cuáles eran los historiadores arquetípicos.
La publicación del libro de Groussac coincidió
con dos hechos, uno general y otro local. El
general era la gran guerra europea, el
específico era la celebrada visita de Ortega y
Gasset a la Argentina en 1916. Ambos hechos
significaban, en dos planos muy diferentes, la
sanción del colapso del positivismo a nivel
internacional, el primero, a nivel local, el
segundo (aunque colapso aquí deba
entenderse más como un dejar de estar a la
moda, o en el centro del escenario, que como
una efectiva extinción). Con ese colapso se
fortalecían definitivamente las nuevas
tendencias historiográficas que postulaban una
“splendid isolation” de la historia en relación
con las otras ciencias, sociales o no67. Los
historiadores de la “Nueva Escuela Histórica”
controlarían a partir de allí (ayudados por el
recambio profesoral que posibilitó la Reforma
Universitaria de 1918), férreamente, la
historiografía profesional y académica por
varias décadas e incluso ampliarían su
influencia (a la manera de la propuesta de
Seignobos) sobre otras ciencias sociales. Por
poner un ejemplo, no sería ya la sociología la
que reorganizaría a la historia, sino los
historiadores los que ocuparían buena parte
del territorio de la naciente sociología
académica argentina. Curiosamente, o no, la
historiografía profesional argentina tocaba
ahora la melodía que, en simultáneo,
ejecutaba la enorme mayoría de los cultores
europeos de la profesión. Devenía
contemporánea de lo contemporáneo (solo
una historiografía preocupada por las
anticipaciones o los precursores, por las
grandes figuras, luego no entonces rutilantes,
puede no percibirlo). Que, sin embargo, el
compartir las recetas no diese lugar a obras de
semejante calidad dentro del mismo género,
es algo que nos parece igualmente evidente.

29/10

*Braudel=

Auge Posguerra (recuperación posbélica) y recuperación 1929. Sustrato de interés y vitalidad de lo economico. Periodo de entreW, lo que
hace el impacto a imagen de Europa (idea de institución, liberal, modelo de progreso y concepción del TIEMPO particular/ Modelo de
civiliacion, instituciones liberales) incidió la 1W en la imagen de Europa. Nuevas disciplinas y enfoques que se vinculan a cs sociales,
lingüística estructural, economía, periodo arma en términos historiográficos

Periodo arma, afirmación en términos historiográficos, de transición germano-parlante, escuela rankeana. E/ 1870-1930; periodo de enteW,
nueva hegemonía (hexágono frances: 1930-68) Segunda PosW, hay una serie de similitudes, respecto de lo que fue la 1POSW, llevada al
paroxismo. Declive, caída y decadencia del lugar de Europa Occidental, suerte del mundo en manos de EEUU o URSS. (Reconstruccion
europea basada en PM o Moscu), momento de colonizaciones, discurso de E-Nacion, nación civilizadora se resquebraja y no subsiste, perdida
de certezas posición histórica y civilizadora, rev tecnológica y económica, que incide en el contexto historiográfico. Esa situación, superación
de algunos hechos de la 1POSW, mas intensidad, categorías de análisis nuevos, encuentran un rechazo de historia nacional, limites
nacionales, acercar historia a ciencias sociales, idea de interdisciplina y miradas regionales. Fin de historia historizante, historicismo rankeano.
Superado y traspasado a historia política, pasadas eran las grandes personalidades/acontecimientos. Hegemonia germanoparlante (1930-70)
y periodo de entreW, situada en hexágono frances.
Annales, economía, sociedad y civilización. Revista de prestigio internacional. Segunda generación de Annales – Historia de estructuras
económicas y sociales - Labrousse, Goubert. Bloch, no había discusion central, síntesis y vinculo de historia con otras áreas, discurso.
Exponente era Braudel, Puiggros, Lavrouse, Goubert.

3º Generacion= Revel, Duby, Le Roy Ladurie, etc.

*Modernizacion, nacionalidad y rentabilidad. Proceso de estadística, demografía, técnica-informatica, información y cuantificación. Empieza a
ganar importancia. Algo del humaniso que permanecia con 1º Gen, cede ante presiones económicas, deja de ser centro de impulsos y estudios
históricos. *Importancia estadística, demografía, todo lo que hace a la cuantificación (gana importancia) Humanismo Bloch/Febvre, hombre
deja de ser centro de estudios históricos. Mayor lugar de antropología social, filosofía, derecho, estructuralismo.

Aparece esttucturalismo, fuerte dominio de ciencias y cuestiones humanas en los ’60. Rol de Francia (escenario) perspectiva antihistoricista.

programa unificación cs sociales, temporalidad, sucesos de larga duración (desde Blloch, pero aca se muestran cristalizados) Cultura de
Braudel, estructura vinculada.

Rechazo de historia nacional, marcada en limites nacionales. Cuestion de acercar historia a cs sociales, idea de interdisciplinas

Levi Strauss (etnólogo)

Suerte de líder, rivalidad con Braudel, (Braudel, arroja conocimientos foucultianos, historia total)= Lugar de la historia. Intencion darle a
investigación histórica un carácter estructural, pensar en ella como estudii de sistemas mas que campos. Diferencias e/sistemas sucesivos o
capas sedimentarias, hacer de la historia una ciencia rectora de las ciencias humanas. Enfoque que aglutine y oriente al resto de ciencias
humanas. En enfoques de periodización y duración, son reyes y quienes trabajan con temporalidad. Unificacion bajo historia, tiene que ver con
el uso, planteo de temporalidad vinculado a larga duración. Aparece con muchos sentidos mas sistematizados.

Nocion de estructura= vinculada


Historiador/a nivel empírico de lo observable, no alcanzaría a modelar a análisis abstractos ni profundos de la sociedad. La historia y
antropología comparten el mismo objeto, comprender sociedades humanas. Historia concientemente con ciencia empírica y etnología
(inconscientemente, conceptualmente)

Espiritu humano, invariante. Cuestionamiento radical, cuestiona idea del sujeto como agente de la historia.

Braudel, replica a Strauss. Parte política e individual, sujeto condicionado como si hubiese cuestiones tempreamentales, de distancia.
Complican posibilidades de acción, van por el lado de determinaciones estructurales. Problema clásico, problema de determinación estructural,
determinados por circunstancias y voluntad de acción de sujetos, problemas clásicos de historiografía.

También podría gustarte