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Boletín número 3

Las ESP ERE: una apuesta por el perdón, la


reconciliación y la construcción de paz desde
los territorios y con las comunidades
afectadas por el conflicto armado.

En el marco de la investigación “Caminos hacia la


Reconciliación: investigando el impacto de las ESPERE en
el bienestar psicológico y social”, se desarrolló un trabajo
etnográfico en Los Montes de María, Chaparral, Timbiquí,
San Vicente del Caguán y Florencia con el fin de conocer y
analizar la experiencia de las personas que
participaron en las Escuelas de Perdón y Reconciliación
(ESPERE).

Este trabajo permitió saber más acerca de cada una de las regiones seleccionadas en
términos de lo que sus habitantes viven, representan y construyen como comunidad.
Aquí se destaca la labor tanto individual como de las organizaciones locales que de
diferentes formas trabajan en la construcción de paz en regiones afectadas por el
conflicto armado.

El conflicto armado colombiano ha expuesto a la población civil a graves hechos de


violencia colectiva que incluyen amenazas, confrontaciones armadas,
desapariciones forzadas, tortura, masacres y destrucción de poblaciones, con graves
violaciones a los derechos humanos. Entre 1958 y 2018 se han registrado
aproximadamente 262.000 muertes (Centro Nacional de Memoria Histórica, 2018).
En el periodo que va desde 1997 a 2019 han sido registradas oficialmente 8
millones de personas desplazadas con un impacto desproporcionado en
poblaciones específicas como la afrocolombiana, las comunidades indígenas y
líderes sociales a pesar del acuerdo firmado con la guerrilla de las FARC-EP
(ACNUR, 2019).

Posterior a la firma de los acuerdos de paz, se ha dado inicio a la búsqueda de una


paz duradera y estable. En este sentido, se han venido acentuando programas como
el de las ESPERE implementado por la Fundación para la Reconciliación (FPR), que
trabaja en regiones afectadas por la violencia. La Fundación para la Reconciliación
es una organización privada sin ánimo de lucro que ha establecido un puente entre
el perdón y reconciliación mediante una propuesta pedagógica llamada Escuelas de
Perdón y Reconciliación, llegando a 20 países y más de 2 millones de personas.

Las ESPERE contribuyen a trabajar los temas de perdón y reconciliación como una
alternativa para mejorar el bienestar tanto individual como de las comunidades en
donde se implementan y buscan que el perdón contribuya a la reparación individual
y personal con el fin de restablecer relaciones y alcanzar la reconciliación a través
de un giro narrativo que implica cambiar las ansias de venganza o deseos de
retaliación por un compromiso para perdonar. Es una reparación interior que
permite la iniciación de un proceso hacia afuera en la reconstrucción de relaciones
quebradas por la ofensa y que invita a la interacción social, solidaridad y al
establecimiento de acuerdos. En las actividades de estas escuelas se tienen en
cuenta las organizaciones locales y las particularidades de las comunidades, sus
necesidades, cultura y diversidad.
A continuación describimos las percepciones de los participantes del efecto de las
ESPERE en sus vidas en lo referente al perdón y la reconciliación, las acciones que se
adelantan en los territorios en términos de construcción de paz, y los valores
culturales e identidades de las personas que favorecen la construcción de paz.

La visita a las regiones y el intercambio con sus habitantes dentro del trabajo
etnográfico dan una panorámica sobre lo que se realiza a nivel individual y
comunitario, entendiendo que a pesar de las dificultades que surgen por los hechos
de violencia, las condiciones de pobreza y falta de oportunidades, las personas y
grupos proyectan aspectos interesantes para mejorar sus condiciones de vida y
avanzar en la construcción de paz.

A continuación se presentan algunas manifestaciones sobre el perdón y la


reconciliación realizadas por los habitantes de cada una de las regiones visitadas:

Experiencias de perdón y reconciliación


Capacidad para perdonar
Construir espacios para trabajar el perdón y
mejorar a nivel personal es uno de los alcances de
las ESPERE. Los talleres contribuyen al bienestar
emocional de las personas cuando éstas tienen la
capacidad de hacer un trabajo propio e íntimo,
comprendiendo el trauma y cambiando
comportamientos frente a las ofensas.

“A mí me gustó mucho porque los talleres son dinámicos y nos enseñan la habilidad para
perdonar, que es algo que pues pocas personas desarrollan. Pero perdonar es también
como a sí mismo, para poder tener paz y tranquilidad, porque uno es quien se angustia con
todo lo que le ha pasado” (Joven Florencia)
Cambio de actitud

A partir de las experiencias personales y el ejercicio de observar el pasado marcado


por las dificultades, las ESPERE ofrecen estrategias para cambiar sentimientos de
odio y generar empatía frente al otro. Esto, a su vez, tiene efectos en las relaciones
interpersonales.

“Sí, le ayuda a cambiar el pensamiento a uno, entonces es algo bueno porque uno se lleva
como ideas y aprende cosas nuevas. Yo tuve problemas cuando era pequeña, entonces
también me ayudan con eso, si uno era grosero, pues cambia todo eso, uno no tiene que
desquitarse con las otras personas, uno ya sabe cómo manejar sus actitudes” (Joven San
Vicente del Caguán)

Transformar sentimientos

Las personas que participan en los talleres logran liberarse de sentimientos que
impiden el acercamiento y el reconocimiento del otro. Transformar el odio y el
resentimiento por la disposición al perdón significa un cambio en la historia
personal.

“Hay cosas que no hubiera querido como enterarme, ese resentimiento, ese dolor, esa
culpabilidad, entonces si está pasando algo, uno dice que debe ser culpa de uno. Y
entonces como que no soy capaz de pedir perdón, soy cerrada, como rencorosa. Cuando
estuvimos haciendo el taller me referí a la niña que me quiso agredir, he soltado eso poco
a poco, borrarlo y no amarrarme a eso, también con los conflictos que tuve con mi mamá,
ya es como tratar de pasar la hoja” (Participante Timbiquí)
Aprendizajes

En la experiencia personal, y a partir de lo asimilado en


los talleres, las personas trasmiten lo aprendido a sus
círculos cercanos en busca de una mejor convivencia. A
pesar de las dificultades y la complejidad para aplicarlo
en un nivel más amplio, es una apuesta importante
hacia la reconciliación.

“Seis veces estuvimos allá y recibí mi grado. Fue muy bueno, excelente lo que las ESPERE
nos dio, ahí aprendimos mucho con los libros de reconciliación, tuve entendimiento de lo
que uno debe hacer. Aprender a perdonarse a uno mismo y enseñarle a las otras personas
a perdonar, a una reconciliación, de pronto si tuviéramos enemigos por ahí, entonces es
como vivir en paz. Todo eso nos lo dieron ahí” (Campesina Montes de María)

Apoyo institucional
El trabajo de las organizaciones locales es enriquecido con las actividades de perdón y
reconciliación. Esto complementa y fortalece lo ya elaborado por las comunidades.

“Esto fue muy importante porque nos ayudaron mucho, que sigan haciendo estos
programas, que venga gente de afuera y nos colabore, sobre todo con los jóvenes, aquí los
que hacen cosas son los del consejo comunitario, pero que no sean solo ellos” (Participante
María La Baja)

A partir de estos trabajos sobre el perdón y la reconciliación las personas, organizaciones


y comunidades van realizando actividades dirigidas a mejorar las condiciones sociales de
sus regiones, apostar por la convivencia y resolver conflictos.
Trabajos de construcción de paz

En medio de las dificultades que aparecen en cada uno de los territorios, teniendo en
cuenta factores de violencia endémica y deficiencias en políticas para la implementación
de los acuerdos de paz, las organizaciones y sectores de base hacen un trabajo
importante en la construcción de paz. Esto último hace referencia no solo a la ausencia
de la violencia o la firma de los acuerdos, se trata también de la labor para mejorar las
condiciones sociales, atender las necesidades de las víctimas, reconocer la actividad
mancomunada desde diferentes sectores y perspectivas de paz, así como el fomento del
cuidado, la salud y el bienestar de las futuras generaciones.

A continuación presentamos algunos ejemplos de lo que se hace en las diferentes


regiones.

“Llegó el conflicto armado, pasó todo lo que pasó, entonces comencé a trabajar con la
comunidad desplazada, víctima del conflicto. Aquí se lograron conformar 15
organizaciones de desplazados, empezando aquí en el SENA. A través de las afectaciones
que han tenido estas comunidades se han venido reconociendo los trabajos de los
consejos comunitarios. Estos están reconocidos por la Unidad de Víctimas y ellos me invi-
taron a representarlos en las reuniones” (Líder campesina María La Baja).

“Aquí se ha empezado a mirar de manera diferente el trabajo de las mujeres, se han


configurado espacios que vale la pena mirarlos, espacios de encuentro de organizaciones
que es la plataforma política y social para la paz, la incidencia de las mujeres del Caquetá.
Un grupo que se configuró más amplio, es decir, más allá de las organizaciones de base y
en donde convergen agencias de cooperación, personas interesadas en los temas de
género y derechos humanos” (Líder comunitaria Florencia).
“En la región las organizaciones se mantienen porque la gente tiene carencias, es a partir
de ahí que emprenden y hacen cosas para salir adelante. Cuando llegué aquí me
sorprendió eso, que la gente sigue adelante porque tienen que mantener a sus familias.
También la violencia, yo veo que ya no se ve de la misma manera, como algo natural, ya la
gente sabe que hay que remediar eso, hablar, llegar a acuerdos, hay como un cambio de
mentalidad en las personas” (Líder comunitaria San Vicente del Caguán)

“Nosotros y aquí las comunidades que hemos sufrido, no


solamente la violencia del conflicto sino otros tipos de
violencia. Nos hemos acostumbrado como a reclamar
derechos, pero como solo de vivienda, de educación, de
pronto que de vestuario, cosas así, como materiales,
pero en la parte de cómo te sientes no. Entonces toca
empezar a cuidarnos a nosotros como personas, cómo
estamos internamente.

Qué saca uno con tener cosas si de pronto lo que la gente quiere es un abrazo o que lo
escuchen, entonces estamos mejorando la confianza. Hay muchas organizaciones y
hacemos esos ejercicios con nosotros mismos, siempre cuidamos a los demás, porque
decimos que el ser humano es importante” (Líder comunitaria Chaparral).

“Yo trabajo en el Colegio Santa Clara de Asís y coordino actividades con la Fundación
Tiempo de Juego en donde hacemos actividades deportivas y de música para los niños,
adolescentes y jóvenes. Hemos formado jóvenes líderes que ayudan a los otros en
actividades educativas, orientan trabajos comunitarios y esto para que los muchachos no
consuman alcohol o se dediquen a la minería, tengan otras oportunidades. De aquí han
salido jóvenes a estudiar a Cali y otros que se han destacado en la música. Una joven
estuvo en Chile representando a los líderes estudiantiles” (Profesora Timbiquí)

Estos emprendimientos son una muestra del esfuerzo realizado por diferentes líderes y
organizaciones que mantienen iniciativas locales, independientes y que constituyen una
alternativa a la violencia.
La otra cara de las regiones

En los territorios visitados las personas destacan sus costumbres, describen la naturaleza,
la gastronomía y la geografía como una forma de pertenencia al territorio. En sus relatos,
más allá de los problemas que acarrea la violencia y el abandono, aparece la identidad, las
características de su región, así como los elementos que son particulares y que se
convierten en motivo de orgullo.

“Estamos rodeados de lugares muy lindos, contamos con un parque de flora y fauna que se
llama Los Colorados. Hay muchos animales, como el mono de anteojos y el mono colorado,
muchas especies de pájaros y serpientes. Se festejan las fiestas con corralejas y es una
tierra de gente pujante, humilde y trabajadora. Es una tierra de mucha ganadería y
agricultura” (Habitante de San Juan Nepomuceno)

“Aquí en mi municipio hay gente muy trabajadora, las


mujeres sobretodo somos muy emprendedoras,
hacemos muchas actividades con el maíz, cocinamos
bollos y tenemos microempresas. Somos muy fiesteros y
alegres, muy unidos y nos ayudamos entre nosotros. A
veces me da tristeza por tanta violencia, pero después
pienso y digo que hay que salir adelante. Estamos
orgullosos de lo que tenemos, del trabajo del campo, y
damos gracias por sobrevivir en toda esta violencia que
pasó en los Montes de María” (Habitante de María La
Baja).

“Mi pueblo Chaparral tiene mucha historia de gente alegre y muy amable. Aunque hace
años hubo conflicto y por eso se consideraba zona roja, pero ahora hay tranquilidad y paz.
Tiene sitios muy chéveres como El Tambor, La Tigrera y las cuevas de Tuluní. Tenemos la
Casa de la Cultura en donde hay grupos de baile y música. Aquí se cultiva de todo,
ganadería y café, pero también hay muchas tradiciones de música y folclor” (Habitante de
Chaparral)
“Lo que mejor tenemos es nuestra cultura, tenemos grandes fiestas y mucha música. Aquí
en Timbiquí hay mucha playa hermosa y ríos para pasar un día de campo. Aquí se compra
pescado y mariscos recién salidos del agua, se produce la papa china, el ñame, la yuca, el
plátano. Somos gente amable y trabajadora que quiere vivir en paz” (Habitante de
Timbiquí).

“La gente y las mujeres somos muy trabajadoras, yo creo que por las necesidades, pero
porque nos involucramos con más honestidad. Nuestro municipio ha cambiado mucho y
ahora hay más turismo, se han rescatado lugares bonitos y para visitar los ríos. También
tenemos más oportunidades educativas y la universidad de la Amazonia está interesada
en los jóvenes de aquí, hay más preocupación por la educación. Aquí en San Vicente es muy
importante la ganadería y es algo que genera mucho empleo en el municipio” (Habitante de
San Vicente del Caguán)

“La gente aquí es muy trabajadora y amable. Contamos con mucha naturaleza y muchas
especies de animales, cascadas y ríos en donde uno puede pasar un fin de semana. El
turismo es algo que nos caracteriza y hay tranquilidad para visitar muchos lugares.
Siempre nos gusta hablar de la ganadería y el progreso de Florencia a pesar de la violencia.
Estamos orgullosos de nuestra tierra y seguimos trabajando a pesar de los problemas” (
Habitante de Florencia).

En algunos de estos relatos se habla aún de la violencia, pero a pesar de la historia del
conflicto, se rescatan valores culturales e identidades que operan como factores
importantes en la construcción de paz.
Conclusión
Los talleres de las ESPERE ayudan a las personas a identificar dificultades y enten-
der lo que pasó con sus hechos del pasado. Esto genera cambios en los sentimientos,
lo que a su vez contribuye a tener otra actitud frente a las ofensas y cambiar la
percepción acerca de la violencia. Estas actividades de las ESPERE sirven para
intercambiar experiencias y exponer situaciones difíciles, permitiendo a las
personas hacer elaboraciones propias acerca de los hechos violentos, aprender
acerca del perdón y la reconciliación, para luego extender lo adquirido a sus círculos
cercanos, amigos, familiares, vecinos.

En cada una de las regiones se destacan los esfuerzos de pequeñas organizaciones,


ya sea de víctimas, de campesinos o de mujeres, que llevan un largo recorrido
trabajando por sus derechos y recuperando espacios o actividades que se vieron
afectadas por la violencia. Los procesos de perdón y reconciliación han contribuido
a fortalecer dichos esfuerzos locales frente a la ausencia de programas
centralizados.
En la etapa posconflicto, los habitantes de las diferentes regiones aún mantienen la
esperanza de mejorar no solo las condiciones de seguridad, también son optimistas
respecto a los avances conseguidos en términos de educación, trabajo comunitario
y fortalecimiento institucional. La identidad se refuerza destacando las cosas
positivas de cada región, las costumbres, tradiciones y elementos culturales como
parte constitutiva del territorio y que contribuyen a crear ambientes distintos a la
violencia.

Referencias

ACNUR. AGENCIA DE LA ONU PARA LOS REFUGIADOS. 2019. “Situación


Colombia”. Disponible en: https://www.acnur.org/5e694d1e4.pdf. Acceso en
6/06/2021

CENTRO NACIONAL DE MEMORIA HISTÓRICA. 2018. Informe de regiones.


Bogotá: Imprenta Nacional

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