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el autor posiciona el proceso de escri- tura como una experiencia central en el trabajo antropológico. El autor reinterroga el rol de la antropología estableciendo la diferencia existente entre lo que denomina “culturas de la inmanencia” y las sociedades con- temporáneas en cuanto a la tensión entre sentido y libertad que ha de definir el orden social. symbolic order. humanism. lism. El objeto de la psicoperspectivas antropología hoy revista de la escuela de psicología facultad de filosofía y educación pontificia universidad católica de valparaíso vol. The analysis of this tension in particular social structures together with a reflection around the methodological aspects that characterise the anthropologic experience is carried out through ethnographic exam- ples. Finalmente. auto-reflection. etnografía. Por medio de ejemplos etnográficos. orden simbóli- co. etnocentrismo. transculturalism. transculturalismo. The author re-interrogates the role of an- thropology establishing the difference existing between what he calls “cultures of the immanency” and the contemporary societies regarding the tension between sense and freedom which define the social order. humanismo. Palabras clave. and the *Doctor en antropología social. profesor de la Escuela de Altos estudios en Ciencias Sociales Keywords: Culture. estructuralismo. already distanced from the frame where it rose. El presente artículo realiza un recorrido a través de los principales as- pectos que delimitan el campo antropológico en la actualidad. acontecimiento. possibilities of adapting to changes of the history. Finally. ethnocentrism.  .21] El objeto de la antropología hoy Marc Augé* Resumen. centrándose en la definición de un nuevo objeto para la disciplina. as far as this reflects the subjective commitment of the author with knowledge. avalándose la posición de exterioridad por parte del etnólogo y especificándose el marco en el que se desa- rrolla el ejercicio interpretativo. This article runs through the main aspects that currently delimit the an- thropologic field. the author positions the wri- ting process as a central experience in the anthropologic work. Cultura. distanciado ya del marco en el que esta surgió. The object of anthropology today Abstract. la autorreflexión y las posibilidades de adaptación a los cambios de la historia. ethnography. VI 2007 [pp. structura- (EHESS). 7 . endorsing the position of exteriority by the ethnologist and specifying the frame where the interpretative exercise is developed. en la medida en que esta refleja el compromiso subjetivo del autor con el conocimiento. se lleva a cabo el análisis de esta tensión en estructuras sociales particulares junto con una reflexión en torno a los aspectos metodológicos que caracterizan la experiencia antropológica. focusing in the definition of a new object for discipline. event.

definido por el carácter acu- mulativo de esta y por la intencionalidad que preside su evolución. Los etnólogos han ratificado la existencia de culturas en esta doble dimensión intelectual e institucional. histórica y sociológica. su objeto intelectual. simultáneamente. lo desconocido. y una dimensión concreta. pero intentan conjurar la amenaza del acontecimiento buscando el principio de una estabilidad cuya fragilidad queda demostrada por la muerte de los individuos y el pasaje de las generaciones. es decir. y los períodos o los sectores abiertos al deseo de conocimiento. A la hora abordar esta clase de cuestio- nes. más preciso y amplio a la vez. La clave de una diferencia entre las sociedades que privilegian la explotación de los saberes. puede distinguirse de los saberes tradicionales. no habría que buscarla del lado de las relaciones sociales. por otro. necesariamente. la cultura es. nos es posible plantear lo si- guiente: el objeto de la investigación antropológica excede. elementales. cualquiera que sea el grupo observado. En efecto. el conjunto de esas relaciones en tanto que son representadas e instituidas. interesándose en las relaciones de filiación. es el estudio de las relaciones sim- bolizadas e instituidas entre individuos tal y como toman forma en contextos más o menos complejos. Teniendo en cuenta la constatación anterior. con el estatuto del conocimiento en un conjunto social de- terminado. lo conocido. una dimen- sión intelectual y simbólica. actualmente. cuyos grupos estudiados por la primera etnología proporcionan ejemplos paradigmáticos. intentan comprender la Marc Augé concepción de las relaciones entre los unos y los otros en el interior de una configuración cultural determinada. de alianza o de poder. y aquellas que privilegian la prospección científica. en la manera como éstas son concebidas y puestas en obra. y cualquiera que sea el contexto local. un contexto más amplio a propósito del cual hablamos actualmente de mundialización o globalización. es decir. el marco en el que surgió.Los etnólogos se interesan por los rasgos sociales. entre los periodos o los sectores marcados por la exploración pasiva de saberes. una vez adquiridos. es necesario además tomar en cuenta. sirven sin más a la cuestión práctica de la vida individual y colectiva. En toda comunidad el ámbito de las ciencias. o incluso de una diferencia en el interior de una misma sociedad. o para hablar como Durkheim y Lévi- Strauss después. que. en tanto poseen. así como también en los mitos. Desarrollaré a continuación una hipótesis que nos permitirá reinterrogar el rol de la antropología como estudio de las relaciones sociales. En el sentido global y antropológico del término. una dimensión por donde pasa su funcionamiento. Entraré en el detalle de algunas observaciones etnográficas 10 . en un conjunto en tanto que el mismo deja mayor o menor lugar a la iniciativa intelectual individual. pues. por un lado. la antropología no está ya signada ex- clusivamente al estudio de las sociedades en vías de desaparición. estas diferencias se vinculan. en última instancia. en los ritos y en todas realidades antropológicas que imponen a los hombres en sociedad someterse al tiempo para aceptar la muerte y reinventarlo para vivir juntos. Las sociedades tradicionales no niegan la historia.

respondía al interrogatorio al que era sometido con un sí o con un no según hiciese retroceder o avanzar a sus cargadores. lo que significa. todo acontecimiento nuevo. podía ponerlo en tela de juicio e incluso hacerlo caer. a la posesión por Satán. en efecto. aun cuando la irrupción misionera sobre este continente ha alterado a veces las imágenes y las ideas. pertenencia a una clase de edad. África del Oeste. Gedisa. existía en todos un lazo sustancial y sistemático entre es- tructura. siendo cargado sobre la cabeza de los camaradas de su clase y edad. Barcelona. en términos concretos. la enfermedad o la muerte de un individuo. persona e influencia. como la enfermedad o la muerte de uno de los acusadores. que cada uno desempeñase su rol. se define por su situación social en el sentido estricto: por su pertenencia a un linaje agnático. Pero sobre este capítulo. pese a que la persona. 11 . que cuando un acontecimiento desdichado sobreviene en la cotidianidad de los días. nos evoca rápidamente un tema clásico de la literatura antropológica: las representaciones de la brujería. a una línea uterina. pertenencia a una fratría. M. evidentemen- te. De esta manera. ella misma. como sobre todos. donde lo que está en juego es el estatuto del acontecimiento. En las sociedades matrilineales que conocí durante los años 60 y 70. aque- llos o aquellas que tenían un poder de agresión -por lo menos un individuo por matrilineaje. Lo cierto es que ese diagnóstico. toda una estructura de encuesta se activa para elucidar las causas en función de esta antropología local. “Leccio- celebrados generalmente unos meses después de su muerte. la investigación post mortem comenzaba por la interrogación del cadáver. incluyendo al acusado después de haber mos?. No es exactamente de eso de lo que se trata en África. si bien el diagnóstico en forma de veredicto debía ser formulado en términos estructuralmente correctos. lu- antropología hoy gar que aprendí a descubrir en los años 601. la condición de la investigación que el grupo emprendía estaba sometida a las relaciones de fuerza existentes entre los linajes y entre los individuos. El objeto de la que nos permitirán precisar estos aspectos de las cosas. relaciones de filiación y de alianza. así como a otros fenómenos contingentes. el orden simbólico del grupo. Allí. y que permitía nes de África” en ¿Por qué vivi.podían intercambiar sus crímenes y hacer que la encuesta posterior al acontecimiento desdichado fuese particularmente difícil. en las que el poder de agresión se ejercía y se transmitía en el matrilineaje. se reedi- taba en una especie de representación teatral de las diferentes etapas de la investigación que se desarrollaba durante los funerales del difunto. (2004). a las brujas que a veces quemaba la Inquisición o a los diferentes hechiceros que provocan el mal de ojos y que aún atormentan algunas de nuestras campiñas en Europa. es decir. Existe una literatura considerable sobre los fenómenos llamados de brujería en África. Allí. que en este caso nos reenvían a las diablurías de la Edad Media. los componentes de la persona y los poderes asociados no puede ser leídos y ser comprendidos sino en relación con la estructura global del grupo. los poderes de agresión y de defensa son concebidos como consustanciales a la persona. que. una vez ratificado públicamente. En la práctica. que eran 1 Ver Augé. Pese a que en los distintos grupos de la zona las estructuras sociales eran diferentes. por detrás del cual puede verse la estructura social. es necesario descon- fiar de las palabras.

comprendemos al hombre sano de espíritu como necesariamente alienado al sistema que da un sentido a los acontecimientos de su vida individual. Madrid. el hombre cultural. Con esto. en las culturas tradicionales. En estas culturas el acontecimiento. ya que Mauss. La existencia del acontecimiento como contingencia radical se vuelve. son unos de los componentes de este 2 sentido social en las culturas que yo llamo “cultura de la inmanencia”. lo que así podía ser también. en su introducción a la obra de Marcel Mauss2. pero del que cada uno de nosotros se siente con el derecho a reclamar. o de tres dimensiones de lo humano: en primer lugar. poniéndose en acción una lógica de inmanencia para la cual lo desconocido y lo imprevis- to pueden y deben siempre ser referidos a lo ya conocido.confesado y al muerto mismo representado por un compañero de su clase y Marc Augé edad. aquel que comparte con los otros un cierto número de referencias que componen un conjunto distinto de otros conjuntos. el hombre genérico. como rebajar el acontecimiento a la estructura. que no es un sentido metafísico o trascendental. finalmente. como una expresión de la estructura. siendo las agresiones o las maldiciones consideradas como propiedades intrínsecas de las relaciones instituidas. aquel que pretendiese liberarse. tiene que ver con esta dimensión cultural). ha caminado sobre la Luna. La segunda: las reglas de construcción de esta relación le preexisten siempre. “Ensayo so- bre el Don. El etnólogo estudia las relaciones. el hombre individual. los unos con relación a los otros. han hecho progresar considerablemente la reflexión sobre la noción de cultura. perdía su consisten- cia y su aspecto contingente. una vez explicado. pología. sino que es la relación social misma en tanto que representada e instituida. objeto de una denegación. (1971). y su definición en términos sociales. pero ¿de quién hablamos cuando pretende- mos privilegiar el estudio de las relaciones? Hablamos de tres hombres. que aquel que llamábamos sano de espíritu sólo podía ser aquel que se alienaba. M. aquel que consentía en existir en un mundo definido únicamente por la relación del yo con el otro. que han sido mencionados con anterioridad. lo que se buscaba no era tanto castigar a un culpable. en tanto ese consentimiento es la condición necesaria de toda salud mental. aquel al que le ocurre que un nombre propio y singular simboliza la existencia. y el sentido del que se trata aquí es el sentido social. aprehendiéndola como un sistema de coacción intelectual a partir de una doble constatación. Forma y razón del dentro de ellas ni el ayer ni lo desconocido tienen lugar y todo se explica a intercambio en las sociedades arcaicas” en Sociología y Antro- partir de un orden preexistente. conjuntos a los que la primera etnología ha dado frecuentemente un nombre étnico (las distinción de géneros en términos masculino y feme- nino. literalmente. en los años 50 y 60. Algunos autores. es decir. volviéndose la traducción normal del orden de las cosas. Los poderes de agresión y de defensa consustanciales a la persona. Tecnos. Lévi-Strauss escribió en 1950. aquel que a lo largo de los siglos y milenios ha inventado técnicas nuevas. De esta manera. y. por modes- to que pueda ser su destino personal. se volvería insensato. 12 . seis billones de mundos interiores irreductibles. en segundo lugar. La primera: el indivi- duo no percibe su identidad sino en y por la relación con el otro.

El cierre de las “culturas de la inmanencia” es completo cuando. a un conjunto de representaciones de la persona. concreta e históricamente tan impensable como una apertura to- tal. pues hacen referencia. el cierre total de un sistema es. al respecto. Jean-Pierre literatura. era en primer lugar su pasado). Existe en toda sociedad una tensión entre el sentido. cómo durante el siglo IX era llevado a cabo un rito para permitir al nuevo esclavo olvidar sus orígenes. en el mejor de los casos. sin duda. en definitiva. debido algunos cálculos tácticos que interactúan con coacciones opuestas para intentar anular o reducir sus efectos. la noción de libertad individual no tiene lugar. primero. definida como el espacio dejado a la iniciativa individual. presente también en todas las culturas politeístas de la inmanencia. es decir. o a la inversa. de una primera modernidad. en las sociedades matrilineales antes evocadas. El juego se instaura de esta forma entre el polo de la creencia y (1992). por una parte. resignadas a las residencias de sus esposos. En sus estudios. Barcelona. hasta tomar forma estricta con Omero y Hesíodo desde el momento en que hay 3 Cfr. el hombre genérico (tal es que el nombre que se han atribuido ciertos grupos humanos significa simplemente “los hombres”). pretenden encarnar el todo de la humanidad. pudiendo sólo expresarse. pueden ser neutralizados. No obstante. por ejemplo. No obstante. aflojando así la coacción ejercida por el sistema 13 . que en- cuentra en ella misma su propia justificación y justifica al mismo tiempo todo orden establecido. a una teo- ría del acontecimiento que tiene por objeto y por consecuencia negar su carácter contingente. tal como puede verse. Pai- dos. en relación a la Grecia antigua. pese a que la alienación al sentido social no es nunca tan coercitiva como cuando es puesta en acción por lo que el helenista Jean Pierre Vernant3 llama. y la libertad. el polo de la ficción. “la razón retórica”. En Grecia. al auditor y al lector. esta posibilidad táctica es considerablemente menor para las mujeres. de la biología y de la influencia que son particularmente aptas para activar esa negación. nos dice. El objeto de la Desde el punto de vista del individuo. Jean Pierre Vernant busca la razón de este milagro griego. En Grecia. Esta tensión no juega siempre e inevitablemente en beneficio del sentido. hallando su origen en la existencia de ficciones. entendido como un con- junto de relaciones transables. no conten- tas con encerrar al individuo en un juego de relaciones que le preexisten. un hombre tiene la posibilidad de jugar la carta del matrilineaje de su padre contra su propio matrilineaje. otro. estas “culturas de la inmanencia” son antropología hoy particularmente exigentes. Los orígenes del pensa. para hablar como Pie- rre Bordieu. el objeto de la creencia es lo que es contado en los mitos en forma oral. no obstante. Así. o de sus matrilineajes respectivos. esta razón retórica no habría impedido el nacimiento de una tradición filosófica y científica. que por definición se encuentran sin comunicación con su linaje de origen (podemos recordar. la aparición. En sistemas de ese tipo. y completamente nula para los numerosos esclavos y descen- dientes de esclavos. y por otra parte. Vernant. pues lo que compraba el que quería un esclavo domestico. si se quiere. se reconoce un cierto grado de libertad al que cuenta al miento griego. en algunos virtuosos del sistema. los poderes del padre y del tío materno.

Numerosas pistas se abren aquí. Grecia Marc Augé sale del mito para entrar en la tragedia. La objeto. Cornelius Castoriadis. por lona. consagradas a tal o cual actividad particular. aceptar y comprender. que en los grupos humanos menos diferencia- dos la existencia individual. mostrando cómo de Esquilo a Sófocles se pasa de una reflexión sobre los dioses a una reflexión sobre los hombres y la vida política4. El etnólogo no será nunca uno de esos que estudia. Se ha definido en ciertos casos la mirada etnográfica como distante y parti- cipante. el derecho. Casto- parece. ha establecido estableciendo que la economía. en uno de sus aspectos o en su totali- dad. el etnógrafo se encuentra en la situación de interesarse como etnólogo en todas las dimensiones del grupo que estudia. 14 . el rol de la escritura en la liberación y la autonomización del individuo. te- niendo presente que esta no es privilegio exclusivo de lo que llamamos “cul- tura de la inmanencia”. Al cabo de un cierto tiempo. Desde el inicio. Castoriadis. Esos tres componentes del oficio no corresponden necesariamente a etapas diferenciadas: aquel que observa.como desde el punto del vista del 5 Cfr. todo el pensamiento crítico de los años 60. Louis (1988). en Figuras juego de relaciones que estudia. y de manera más general. más simple y más compleja. el etnólogo no será nunca uno 6 Cfr. como exterior e interior. analizando la clase dominante como encontrándose ella misma en situación de alienación6.simbólico sobre el imaginario individual. intenta hacerse de Cultura. en varios tex- tos. Podemos pensar. una posición de exterioridad en relación con el en Esquilo y autocreación del hombre en Sófocles”. Es esta exterioridad lo que le define tanto de lo pensable. Freud y Lacan. volumen 2: El imagina- lo saben también. él lo sabe y ellos institución imaginaria de la so- ciedad. en un contexto antropológico más amplio. entre otros textos. en tanto que tal. Bue- mejor o para lo peor. han prolongado la intuición estructuralista y establecido las bases de un análisis crítico generalizado que concierne en primer lugar al antropólogo. el poder y la religión existen socialmente como sistemas simbólicos sanciona- dos5. La posición del antropólogo es siempre riadis. dejándose iniciar por tal o tal culto. el etnógrafo tiene que convertirse en etnólogo. por ejemplo. y Althusser. Ideología y aparatos ideológicos de entre ellos. no cesa de interpretar o de comparar. tomando por objeto el estudio de las relaciones. C. han simulado dejarse absorber por su objeto de observación. el cual. estaba totalmente sometida a las representaciones colectivas. (2002). El estructuralis- mo. México. y el etnólogo en antropólogo. Tusquets. Barce- o cálculo. lo quiera o no. y a situar dicho grupo. Pero todos los tipos de sociedad están ame- nazadas del cierre del sentido y la reificación de la cultura. se encuentra confrontado prioritariamente con la tensión entre sentido y libertad. pero intenta acercarse y ellos también se acercan. para lo del Estado. (1989). pero la realidad es al mismo tiempo. Althusser. incredulidad rio social y la institución. a pesar de que haya quienes que por vanidad. ciertamente. “Antropogenia una posición de exterioridad. nos Aires. Entendemos con eso que desde las primeras observaciones. me 4 Ver. Las encrucijadas del laberinto VI. Castoriadis. C. prolonga este análisis sobre el plano político. sus lecturas y su experiencia determinan incluso las opciones de los primeros objetos de observación. Fondo desde el punto de vista del método -contacta informantes. ejemplo. mas continúo adentrándome en la tensión planteada entre sentido y libertad. aprende la lengua. ha operado desde este punto de vista un trabajo saludable de desmitificación. Nueva Visión.

quien ve surgir una serie de preguntas: usted. (1970). ya que la presencia del etnólogo tiene una influencia so- bre el juego de relaciones que estudia. La participación era de orden intelectual. apriorista y no científica en el sentido estricto de la palabra. Ocurre también que esta posición de exte- rioridad introduce entre los interlocutores un grado de libertad en relación con su medio ambiente cultural. Lévi-Strauss en el capítulo final de El hombre des. Insisto sobre “otros”. “individual” como en su carácter “exterior”. en su etnopsiquiatría de los indios Moab. Encontrándose con informantes. ya que el carác- 7 Cfr. el etnólogo encarna de manera ejemplar un punto de vista individual. como él lo hace con sus referencias habituales. por esa dimensión. nuestro colega George Deveraux. Al etnólogo se le asigna un lugar y un rol que conviene. Ess- ais d’ethnopsychiatrie générale. tener en cuenta. pues. por lo mismo. 15 . Deveraux. por bienpensantes que sean. La posición de exterioridad es estratégicamente útil desde el momento en que es consciente. Gallimard. pues. mostró cómo las teorías psi- coanalíticas de los indios Moab en Norteamérica se derivaban de su experien- cia del sueño. que no es de aquí. como particularmente incom- patibles con los principios de la psiquiatría moderna7. el etnólogo empuja a sus interlo- rrollada por C. y abstrayendo el hecho de la dificultad psicológica de tal posición. son frecuentemente reductoras. distanciada. ter subversivo de la intervención antropológica se sitúa tanto en su carácter France. su orientación fundamental era. Mitológicas IV. estratégicamente antropología hoy útil y antropológicamente útil también. Una y otra concepción demostraban la coherencia de un sistema de pensamiento que comandaba numerosas prácticas sociales locales. De esta manera. Las consideraciones sobre el etnocentrismo. de adherirse a los esquemas intelectuales que las habían reconstruido. ya que puede aportar elementos esclarecedores del juego mismo. teniendo lazos de amistad en ciertos casos. Ese mínimo de distancia que glo XXI Editores. ¿qué piensa? o ¿cómo ocurre eso en su tierra? Es en este último caso que la posición de exterioridad consciente y reivindicada ejerce lo que Lévi-Strauss ha referido como la capacidad del sujeto de objetivizarse in- definidamente8. Si. 8 Cuestión ampliamente desa. G. Es intelectualmente honesta porque corresponde a una situación de hecho. México. El objeto de la La posición de exterioridad es intelectualmente honesta. pero no estaban tentadas. cutores a que se interroguen sobre ellos mismos. sin embargo. de entrar en las razones del otro. se trata. a asumir su cultura colectiva nudo. y por lo tanto. que la inca- pacidad de los Moab de desarrollar una teoría general de la psicopatología era debido a que aun cuando imputaban un sentido psicológico a los sueños y a la psicosis. al mismo tiempo porque hacen del etnólogo un simple portador de cultura -lo que nadie es exclusivamente y el etnólogo aún menos que los otros. etnopsiquiatra. 1976. no obstante. el riesgo y la suerte de una refracción intelectual que les expone a la mirada y a las especulaciones de otros indivi- duos. pero más aún sobre “individuos”. Deveraux precisa de esta forma. Únicamente el vértigo de un ego tan excesivo como frágil puede llevar a un observador exterior a la ilusión de una participación efectiva y fusional con su objeto. y se revelaban. supranaturalista. y conlleva un cambio del punto de vista del etnólogo observador.y porque niegan a las culturas observadas y a los indivi- duos que se reclaman de las mismas. La participación de que se trata cuando se habla de observación participante es más de orden inte- lectual.

del que hablaba Vernant a propósito de la Grecia antigua. para pensar a nivel internacio- nal. el segundo. evocado de manera programática en Antropología Estructural. Cómo olvidar. que impone la puesta en palabra. y ese nuevo humanismo. en sustancia. Ese nuevo mundo. Claude (1968). y el tercero. de los cuales el primero corresponde. no puede ser concebido sino por la adición. Pero también porque el método etnográfico que se ha forjado en el contacto con esas sociedades puede aplicarse al estudio de todas las sociedades. y en consecuencia se revela más democrático que los que le han precedido. por lo menos desde el punto de vista de su expansión geográfica e histórica. a esta última etapa como una etapa decisiva. lo cual corre el riesgo de corresponder al término ambiguo de pluriculturalismo. Por lo demás. al descubrimiento de las so- ciedades dichas primitivas. al Renacimiento y al descubrimiento de la Antigüedad. concebido como la travesía individual de culturas y el encuentro entre individuos. durante siglos en ciertos casos. y si es democrático. Los etnólogos han creído frecuentemente que estudiaban mundos en vías de desaparición. Y sin embargo. más bien. desempeña en Marc Augé cierto sentido el rol de la ficción como un segmento de sanidad del mito. tercera y última etapa ya que. Este nuevo humanismo. mientras que antropólogos asistían al nacimiento doloroso y ciertamente complicado de un nuevo mundo al conocimiento del cual tienen hoy la capacidad y el deber de constituir. después de eso el hombre no tendrá ya nada más que descubrir de sí mismo. que a pesar de todas las tiranías acumuladas por la empresa colonial occidental. Bue- ciertos casos poner en evidencia los lineamientos de un encuentro posible y nos Aires. cuando no es recuperado con toda la mala fe del proselitismo o por los totalitarismos democráticos. es la manera y la forma de lo que Lévi-Strauss ha lla- mado. incluyendo las nuestras. sin embargo. tanto por lo que se refiere al etnólogo como a aquellos que observa. a los progresos de la exploración geográfica y sobre todo al conocimiento que adquiere Europa de la China y de la India. Lévi-Strauss se refiere. en Antropología Estructural9. ha sabido en 9 Lévi-Strauss. Antropología estructural. lugar común de la crème de los medios de comunicación de todo tipo. no pasa por la simple coexistencia de culturas cerradas sobre ellas mismas. no deja. durante los siglos XVIII y XIX. en definitiva. la confrontación y la puesta a prueba recíproca de modelos. Un proceso abierto. por lo tanto. cuyos únicos motores y únicos garantes son la democracia y la educación. 16 . finalmente. La posición de exterioridad debilita las certezas del sí mismo culturalista. dice Lévi-Strauss.impone la puesta en relato. lo que podría ser llamado transcultura- lismo. sigue siendo hoy un capítulo acordado de lo visto. es bien de humanismo que se trata el decir de una perspectiva orientada hacia el futuro. el llamado perezoso al respecto de las culturas. la mirada antropológica. según él. de depender de análisis y conocimientos de un grupo reducido de especialistas. por la existencia de individualidades ricas y complejas en relación una con otras. el “Tercer Humanismo”. Eudeba. Lo que cuenta. entonces. ya que permite elaborar un nuevo humanismo que encuentra su expiración en el seno de las sociedades más humildes. que no se posicionó sino desde hace un siglo.

Los resultados han sido a veces brillantes. Concluiré sobre este tema volviendo nuevamente a los ejemplos africanos que me han servido de hilo conductor a lo largo de estas reflexiones. menciono simplemente la discusión en los años 60 entre dos etnólogos británicos influenciados por Freud. sino que estaba orientada por una concepción apriorista que sesgaba los análisis. y el segundo. Al hacer esto pude reencontrarme con mis predecesores británico y hacer yo mismo prueba de etnocentrismo. los soportes y los blancos eventuales de tales poderes. como lo testifica el episodio de los jesuitas en China. que el “Tzu Tzum” era totalmente comparable al ego freudiano. es que una parte importante de la primera etnología ha sido visionaria. en sí. las grandes líneas de la tópica elaborada por poblaciones de cultura Akan en Costa de Marfil. confusos en ciertos casos. no obstan- te. he podido. en un cierre de sentido contrario al espíritu de prospectiva científica.. el etnocentrismo consciente enriquece la reflexión analítica en general: al mismo nivel que los diagnósticos de los chamanes 10 Laplanche. lo que no quiere decir que antes fuese miope o ciega. 17 . lo que permite considerarlos metafó- ricamente como lugares psíquicos de los que se puede dar una representación particular. mientras que el otro juzgaba esta clasificación de excesiva pero consideraba. exponer a un público de psicoanalistas interesados. pero se situaban. en el pasado. por su parte. es decir. particularmente. por ejemplo. en la región de África del Oeste. J. en la perspectiva de un universalismo religioso. que corresponde a las actuales Gana y Costa de Marfil. influencia y relación. Pontalis. Los etnólogos británicos. Madrid. Lo que desde este punto antropología hoy de vista de las cosas nos permite inferir. estuvieron impresionados por la riqueza y la sutileza de lo que en el lenguaje de Freud llamamos metapsicología. aparentemente. Labor. de Gana. en un sentido sí. pues. –B. Se ha mencionado el carácter particular de un sistema para el cual los poderes físicos son con- cebidos como consustanciales a la persona individual y a la estructura social. Moab con los cuales Deveraux discutía. un día algunos datos a nuestros colegas africanos que se interesaran por los lisis. al mismo tiempo. Diccionario de Psicoaná. Sin entrar en detalles. de los cuales uno sugería que el que “Kra” correspondía al ello de la tópica freudiana. El objeto de la un esbozo de algo que se asemeja al universalismo. Partiendo de esta definición. tomando los planteamientos de Laplanche y Pontalis (1967)10 sobre la tópica freudiana. ciertamente (aunque no fuese sino porque la traición comienza con la trampa de palabras intra- ducibles). su capacidad de acción. el primero. la parte estable de la personalidad. el “Kra” y el “Tzu Tzum” son. J. mis estudios proporcionarían tal vez (1983). Yo mismo me he confrontado con los numerosos aspectos que esta concep- ción plural y dinámica evoca. que designaban. Freud elabora una diferenciación del aparato psíquico en un cierto número de siste- mas dotados de caracteres o de funciones diferentes y dispuestas en un cierto orden los unos en relación con los otros. tomando en cuenta el contexto en que los etnólogos han trabajado. La personalidad individual daba la impresión de que se definía por la combinación de dos principios: el “Kra” y el “Tzu Tzum”. estu- vieron fascinados por la concepción de la persona individual que prevalecía entre los Ashanti. De acuerdo a estos autores. Los primeros observadores de las sociedades Akan.

invita a la reflexión más general. sobrepasando el sentido local. sin par acelerada. pero que guarda. El antropólogo tiene que sistematizar los datos que en la vida corriente se presentan de manera dispersa y discontinua. aporta una pieza al tema del Tercer Humanismo del que hablaba Levi-Strauss. una invitación a la reflexión común y no una forma de canibalismo intelectual. por ejemplo) y. Consiste en decir que la literatura antropológica tiene que ver con la ficción. se trata de un etnocentrismo abierto. Algo del hombre y de su psiquismo se decía y se dice aún en el aparente enredo de sospechas y de acusaciones que plaga la vida de los lina- jes africanos. al plantear. al tiempo que se perfila en el horizonte de nuestra historia. al discutir sobre fábula y ficción. Esta crítica antropológica es trivial y errónea. evidentemente. algo también. de estilo epistemológico.saberes tradicionales. no hay nada que traducir. la necesidad de un nuevo humanismo planetario. y Foucault. como lo había se- ñalado ya Sartre en 1948 en su crítica del realismo. Trivial. Errónea y falsa simplemente esta formulación última de Leach. no obstante. aquellos que solicitaba a sus interlocutores sobre las puestas en relación que no habrían establecido por sí mismos o que habrían permanecido encerradas en observaciones dispersas. Por lo que se refiere a este último. y aquello que. pues. por una parte. con alegría. de una vez. que rechazo tanto las premisas como las conclusiones. La cuestión de la escritura no es ni accesoria ni periférica. La primera. listo para acoger nuevos datos y alimentar nuevas reflexiones. se encuentra en el corazón de la disciplina antropológica. literalmente. Tal afirmación no está en boga hoy. bajo una doble crítica sobre la que me permito decir. es necesario considerar. re- monta al antropólogo británico Edmund Leach. hace de esa realidad un objeto antropológico que somete a la discusión y propone a la comparación. desde mi punto de vista. que se sitúa en la continuidad de los otros dos (po- dría pensarse en las semejanzas llamativas entre el panteón griego y ciertos panteones africanos. Marc Augé franco. Las construcciones que se encuentran en ciertos textos antropológicos no existen en las sociedades reales sino de manera virtual. el antro- pólogo somete a otros la realidad que describe. que era él mismo un gran etnólogo. en tanto se empeña en redescubrir América y hace alusión al carácter escrito o construido de todo texto escrito debido a que en este sentido todo texto es una ficción. La cuestión del humanismo y la de la escritura están íntimamente relaciona- das. en 1966. a menudo le ocurre al etnólogo que está seguro de construir una coherencia que es subyacente a los hechos. en forma 18 . por otra parte. y ha encontrado un defensor elocuente en los Estados Unidos en la persona de Cliffird Geerz y posterior- mente en sus antiguos discípulos. cae. que permanece abierto. en efecto. el carácter de una hipótesis inductiva. tiene ra- zón al hacerlo. En la interpretación exterior opera una selección entre lo que proviene in- trínsecamente de la coherencia local. transpone. Tomando la palabra. quienes han radicalizado su pensamiento crítico y practicado el mismo. y. del sentido social tal y como ha sido definido más arriba. de las relaciones de poder y de autoridad. a la muerte del padre. El antropólogo no traduce. En este sentido.

el etnólogo y el informante. afirmación que sería igualmente contestable si la aplicásemos a la literatura analítica. La respuesta a esta doble crítica debería. Los primeros destinatarios de los estudios etnográficos. nos dice esta crítica. Es sin duda este as- pecto de las cosas aquel que acerca la antropología a la literatura. traduce la seducción que han ejercido frecuentemente el uno sobre el otro. si no al silencio. Siempre ha existido entre los etnólogos 19 . que después retorna sobre la experiencia vivida. la antropología se vería limitada al arrepentimiento y a la prudencia. El objeto de la de provocación. Tal objeción. Autor. más escribe. tiene que ver con la primera crítica en la medida en que remonta los textos a sus contex- tos. un análisis y una hipótesis. sin gran dificultad. de un compro- miso subjetivo. frente a la existencia de las cuales todo esfuerzo de conocimiento exterior tendría que ver con la domi- nación y la manipulación. porque se explican las condiciones de su trabajo de observación. firma y en consecuencia ocasiona una ex- periencia. ya que aquel que hace abstracción de esos efectos de seducción corre el riesgo de no comprender nada sobre la complejidad de la situación en la que es difícil saber con certeza quién tiene la iniciativa y quién manipula a quién. más se puede estar asegurado que escapa a las trampas de la rutina y del etnocentrismo estereotipado. la condición previa necesaria para la recolección de la información. en sustancia. que en sus formulaciones más extremas es evidentemente una invitación al obscurantismo. ¿no escribimos a partir de ahora bajo la mirada de aquellos que describimos? Si tomara en cuenta estas prescripciones. Más el antropólogo se compromete con otro. La literatura antropológica nos transmite numerosas anécdotas reveladoras que relatan una toma de contacto y en ciertos casos abren la guía a la inter- pretación. y pasar decididamente por una reafirmación del antropólogo como ana- lista exterior de verdades particulares y como enunciador de hipótesis gene- rales. ¿no debieran ser aquellos de quienes se habla?. la época que influencia las obras a las que da origen. La segunda crítica tiene que ver con el moralismo bien pensante en progre- sión constante hoy y que me parece tener que ver a veces con una forma sutil y sin duda inconsciente de racismo. que los contextos de la antro- pología clásica databan de la época colonial y por tanto llevaban su marca. y mientras más se puede percibir en su escritura el eco de una voz. Es porque firma que es creíble. me parece. La anécdota que se encuentra en un diario de campo. culturas opacadas las unas con relación a las otras pero transparentes para ellas mismas. que es en el relato. tomarse al pie de la letra. como en el terreno. se elabora un análisis o se propone una hipótesis. la osadía de hablar de los otros en su lugar. y una visión errónea de la cultura. de recolección de datos y de interpretación. el antropólogo firma. que los textos antropológicos son interesantes en sí antropología hoy mismos y no porque nos dicen algo del mundo exterior. Sobre- entiendo que la relación con la verdad no es de la misma naturaleza cuando se cuenta una experiencia. ya que se parece a la historia de un encuentro. Esta crítica se balancea igualmente entre una constatación trivial. pudiendo hacer valer. Critica. es cierto. incluso el recurso a uno o dos informantes privilegiados. de un tono. La anéc- dota desempeña el rol de contención.

Es- cribirla y describirla es tomar por testigo el África Fantasma de Michel Lei- ris11. Marc Augé cional tanto por su relación con el etnólogo como por su relación con los otros miembros del grupo. 11 Michel Leiris (1984). que iría tanto en relación con el contexto global como en relación con la historia de la disciplina. pero Fantasma. de ella misma. y que tiende evidentemente a acercar su obra a la del artista. que iría en relación con el objeto de estudio. que sistematiza. Tristes Trópicos. quienes tienen una posibilidad de sobrevivir. aque- lla que puede permanecer presente. capacidad que. que se abre a la comparación. El filósofo Michel Leiris ha propuesto una inte- resante definición de la escritura filosófica: una subjetividad pasada por la lengua –nos dice. un individuo excep. en su libro sobre Manet y la cinta alrededor del cuello de Olim- pia. Rizzoli. Sí. han cedido a lo que se llama a veces ‘la tentación de la escritura’. sino relatar una experiencia. Es eso estar dentro y fuera. Milano. literaria o no. Forzando un poco los Sur. Georges. son culturales.Strauss12 o la África Ambigua de Balandier13. quienes tienen una posibilidad de permanecer presentes. ya que la cultura es al mismo tiempo la cosa la más y la menos compartida en un grupo étnico en el que existen evidentemente indivi- duos más cultivados y a veces más inventivos que otros. en cualquier dominio que sea de la literatura. con un arte literario. podemos concluir que la antropología que tiene mayor futuro. puede hablarse de una doble dimensión: pertinencia técnica. como a aquellos de quienes hablan. los objetos de los antropólogos. África Sí. los etnólogos escriben. el tono. nuestros objetos. y si se pueden apli- car a la literatura antropológica los mismos criterios que a la literatura en general. Claude (1997). distanciado y participante. es sin duda porque el grado suplementario de exterioridad y de libertad que esta otorga les permite relatar su experiencia. individuo tiene su parte. Si Leiris tiene razón. en la medida en que busca expresarse y dar origen a la escritura. libros que pertenecen tanto a aquellos que los leen y los comentan.pero que en ese pasaje por la lengua se emanciparía. pero la escritura antropológica. evoca la capacidad de objetivarse indefinidamente de que Lévi-Strauss acredita al antropólogo. delimitar la parte de sombra e incertidumbre que ninguna investigación logra nunca disipar completamente. la música que se reconoce. donde se interroga sobre la noción de contemporaneidad. no por ello incomparables. damente inefable de cada cultura. tiene que ver ella también. señala que son los escritores y los artistas más comprometidos en su tiempo y más pertinen- tes en relación con su época. en Francia por ejemplo. Si numerosos grandes antropólogos. Pai- dós. es la voz que se escucha siempre. Es necesario sí tener presente que. o de sublimación. en lo que se refiere a la pertinencia. en materia de ciencias sociales. en la que el África Ambigua. la más comprometida en su época. los Tristes Trópicos de Lévi. por decirlo así. Buenos Aires. La presencia. es al mismo tiempo la más pertinente. si se aprende en cada cultura el sentido social 12 Lévi-Strauss. Esta forma de abstracción de sí. no tiene como vocación primera expresar la parte pretendi- 13 Balandier. Michel Leiris. (1964). y pertinencia histórica.la tentación de escribir bajo el dictado de su informante. 20 . La experiencia antropológica no es una experiencia de puertas cerradas. Madrid. que el filósofo opera por la escritura. en cierta medida. y ampliar así el campo de la reflexión. a la vez que la más personal y la más preocupada por la escritura.

entre sentido social y libertad individual. podemos plantear que la antropología es. 21 . que su objeto principal focal es la tensión entre sentido y libertad. a pesar de todas las ilusio- nes de la globalización y del consumo. En la unidad y la diversidad de la actual contemporaneidad. la antropología es más necesaria que nunca. un aná- antropología hoy lisis crítico del etnocentrismo cultural local. en primer lugar. para decirlo de otra manera. o. desde el más elemental al más complejo. El objeto de la términos. Adaptarse al cambio de escala significa no dejar de poner el acento sobre la tensión entre sentido social y libertad individual. de lo que proceden todos los modelos de organización social. Su tradición de reflexión autocrítica y de ob- servación de las concepciones locales del espacio y del tiempo le permite adaptarse a los cambios de la historia y tomar en cuenta las nuevas modalida- des de simbolización o desimbolización que obran en el conjunto planetario.