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Universidad Central de Venezuela

Facultad de Humanidades y Educación


Escuela de Bibliotecología y Archivología
Cátedra: paleografía 1
Profesora: Gloria Márquez

Jessica Vargas
22023075
Índice

• Puntuación y signos ortográficos

• Numerales

• Características de las letras numerales (numeración romana)

• Numeración Arábiga

• Signos especiales

• Anexos

• Conclusión

• Bibliografía
Introducción

Desde el inicio de la escritura ella ha ido tomando forma, desde que el hombre busco
comunicarse hasta que tomo una mejor formación y estructura; con el paso del tiempo
la escritura ha ido cambiado según el lugar y el siglo en que se encuentre, esto con lleva
a muchísimos estudios que nos ayudan a llegar a la escritura que conocemos hoy en día,
pero como profesionales de la información tenemos que saber valorar el hecho de que lo
que usamos hoy en día como letras, en el pasado eran diferentes y los escritos que nos
muestran la historia están redactados con estas letras y para saber de nuestros ancestros
y de la historia que nos relata esos documentos, el estudio de la escritura es
fundamental, en este trabajo me enfocare en los auxiliares de la escritura desde sus
inicios.
Auxiliares y Complementos de la escritura

Puntuación y Signos Ortográficos: En los diversos estudios de los extremos a que se


extiende la técnica paleográfica, complementando así las informaciones previas a la
historia de la escritura, lectura y transcripciones, réstanos considerar los tres elementos
gráficos complementarios del pensamiento escrito. Son estos:

- Los Signos Auxiliares


- Los Numerales y
- Las Escrituras Especiales

Situamos entre los tres primeros a los signos de puntuación y ortográficos. Estos son
antiquísimos, pero no constante, es en las inscripciones lapidarias el uso de puntos
redondos, triangulares, etc. Para separar entre si las palabras y aun las partes de algunas
palabras.

Estos puntos epigráficos se colocan siempre a media altura de la línea y tenían por
objeto el hacer mas patente la separación de los vocablos entre si ya indicaba por el
espacio en blanco que se tenia el cuidado de dejar entre ellos. Afectan diversas formas:

- La redonda que es quizás la mas frecuente


- La cuadrangular, que acaso sea la mas antigua
- La triangular, que es la propia de as inscripciones mas cuidadosas y de la buena
época de la epigrafía romana
- La alargada, que muchas veces se convierte en una pequeña flecha y que es la
menos frecuente
- La forma de hojas acorazonadas o de yedra, que por esto se llamaron bederae
distinguentes, y que es muy común desde los tiempos de Augusto y, por último
algunas en forma de palmas o de pequeños ramos.

Como queda expresado estos puntos no tienen en realidad el valor de los signos de
puntuación tal y como nosotros los concebimos y aplicamos, aunque los romanos
recogieron a este respecto las teorías establecidas por los gramáticos griegos, es la
realidad que en la formación de los textos estuvieron muy lejos de aplicarlas.

Así en los mas antiguos y manuscritos, ni aun siquiera se emplea la inter puntuación de
tipo lapidario y hasta el siglo VI la escritura en ellos es continua, sin marcarse las
pausas y lo que es mas ni tampoco la separación de las palabras.

En los documentos, según podemos apreciarlo por las tablillas de Pompeya y


Transilvania, y en las cartas notariales anteriores al año mil (1000), notase ya una cierta
separación de los vocablos; pero sin que ellos obedezcan a ninguna regla fija, ni sea de
uso constante. Al ocurrir la reforma carolina comienza esta separación en los códices lo
que llega a perfeccionarse en el siglo XII penetrando al mismo tiempo y paulatinamente
en los documentos.

Esto requirió una cierta preparación. Primeramente en los códices, especialmente,


fueron separados los capítulos y los periodos ya por espacios en blanco o bien por cola
o por commata método adoptado por San Jerónimo en su traducción de la Biblia y que
consistía en escribir en versículos o parrafillos cortos conteniendo un pensamiento
completo seguido de una de una pausa, que es, al fin y al cabo, como fueron escritos los
mas antiguos códices que contenían las obras de Demostenes y de Ciceron, y algunos
rescriptos imperiales del siglo V, que cita Paoli, quien ya encontró bien tratado este
asunto en la obra de Graux titulada:

- Neuvelles recherches sur la stychometria

Graux distingue la escritura por cola y commata de la stychometria (destizos = líneas,


verso) afirmando que los versillos de la escritura por cola y commata, son líneas o
periodos de sentido, mientras que los de la stychometria, son líneas de medida.

Posteriormente aparecen en los códices las interpuntuaciones para distinguir de una


manera precisa el sentido y la pausa del discurso. La inter puntuación como leemos en
Montfaucon, ya se había introducido por el gramático griego Aristofanes, que vivió
cerca de dos (2) siglos A.c., según el sistema de este:

- El punto en alto ( ˙ ) periodus o distinctio, representa el punto que ahora usamos


para la pausa mayor;
- El punto medio ( · ) colon o media distinctio, que representaba nuestro punto y
coma osea la pausa media;
- El punto bajo ( . )coma o subdistinción, era equivalente a nuestra coma o pausa
menor.

Esto en la escritura mayúscula, pero en la minúscula fueron usados otros signos de inter
puntuación, que Paoli reduce a tres (3) figuras elementales:

- El Punto
- La Coma, acento
- La Línea

Signos que eran usados ya aisladamente o bien combinados entre si:

- El punto simple (.) indica toda suerte de pausas


- El punto con la coma ( ´. ) inversa la pausa media
- El punto múltiple el fin del periodo

Pero antes del siglo VIII no hubo regla fija en la inter puntuación de los códices; la ínter
puntuación en los diplomas y en las cartas pontificias aparece, en general, después del
siglo VIII, cuando aun se usaba la escritura continua; mas tarde aun, aparece en los
documentos notariales, hallándose de estos, ejemplares en los siglos VI y VII que
carecen de puntuación, y aun los que la tienen es totalmente arbitraria, in reglas estables
ni constancia y cambiando frecuentemente el significado de los signos.

Hacia la época longobarda en Italia se encuentran ejemplos del punto interrogativo y del
admirativo, puestos desde un principio al comienzo y al final de la frase:

- El interrogativo, que tiene la forma de una (r) gótica o de un dos (2) de


numeración arábiga, al principio era colocada sobre la palabra
- El admirativo se sitúa siempre al final de esta.
La escritura visigoda es la forma de escritura que se usó entre los siglos
VII y XII aproximadamente, principalmente en la península ibérica pero también en el
sur de la actual Francia. Se perfeccionó entre los siglos IX y XI y empezó a declinar a
partir de entonces, siendo sustituida por la escritura carolingia. Se desarrolló a partir de
la cursiva romana, las minúsculas, y la caligrafía uncial, las mayúsculas, presentando
características de ambas, siendo también similar a la escritura merovingia, francesa, y
la escritura beneventana, en Italia. En esta se descuido por completo el uso de la
puntuación, aunque San Isidoro había consignado en las etimologías las reglas
necesarias para el uso de los signos ortográficos; pero por lo visto no fueron observadas.
En los documentos de los cuatro (4) primeros siglos de la reconquista, la puntuación fue
muy variada y se empleo con perfecta arbitrariedad, he aquí los signos más comunes:

Al final del siglo XII comenzó a regularizarse el uso de estos signos, empleándose
desde esta fecha hasta el siglo XIV inclusive, casi exclusivamente.

- El punto solo ( . )
- El punto con la coma superpuesta para indicar las diferentes distinciones de la
pausa
- Los tres puntos en triángulos se colocaban algunas veces como punto final
- Los tres puntos en triángulos se colocaban algunas veces como punto final sin
embargo a este le sustituyen también el ultimo punto por una coma inversa.

NUMERALES

Son los elementos esenciales de la escritura, pues por medio de ellos se expresa no solo
la fecha de los documentos, sino que además pueden figurar en actos muy diversos
adentro de los propios textos documentales y, como es natural, formando parte
integrante de los escritos de cuentas.
- Dos sistemas de numeración se emplean, tanto en códices como en documentos,
durante la edad media, y son, el de las letras numerales y el llamado de las cifras
arábigas
- Es el primero el conocido de la numeración romana, por el cual, con siete letras
del alfabeto, ya aisladas, ya repetidas o bien combinadas, se puede expresar la
serie infinita de los números
Acerca de su uso paleográfico es conveniente advertir:

- En primer lugar que las reglas de la adición en virtud de las cuales las letras
numerales I, X, C no podían ser repetidas mas de tres veces, no fueron en
realidad observadas durante la edad media.
- El numero 4 se escribe IIII
- El numero 9 se expreso generalmente VIIII y excepcionalmente IX
- El numero 40 alterno su forma de los 4X repetidas enlazadas o no, con la cifra
ajustada a la regla de la substracción XL o bien con el nexo especial de estas de
estas dos letras sobre cuyo empleo hemos de insistir mas adelante.

Esto obedecía a una practica viciosa mas que a desconocimiento de las precipitadas
reglas, pues en la foliación de algunos manuscritos del siglo XIV hallamos esta regla
aplicada, no anteponiendo a letras de mayores valor una de menor cantidad significativa
se le resta, sino expresiones literales complejas indicando este substraendo así:

En los manuscritos franceses, el sistema de numeración por veinte, se expresa, como un


reflejo de las características de su numeración hablada, colocando por base el
multiplicado y por exponente el multiplicador. Así:

Igualmente se encuentra
Y asi por el orden en las multiplicaciones por C y por M

En el caso de la multiplicación por mil, y no, solamente en Francia, sino en la totalidad


de la paleografía latina, suele usarse el sistema lapidario de sobre rayar la cifra base de
la multiplicación

Los romanos adoptaron gran parte de las unidades literales griegas, a las que les
incorporaron algunas propias como la libra y extendieron su uso por todos sus dominios
conquistados. Utilizaron signos simples combinados con algunas letras, para construir
un sistema que era mucho más fácil de manejar. El sistema literal de numeración
romano no utiliza el principio del valor relativo, el valor de los símbolos siempre es el
mismo sin que influya el lugar que ocupan.
Los símbolos literales que empleaban en su sistema numérico estaban compuestos por
siete letras, (I – V – X - L – C – D – M), para las tres primeras cifras eran rayas
verticales que asemejaban un dedo (dígitus.), para el cinco usaban la V; que parece
haber sido en un comienzo el dibujo de una mano, para el diez dos de los símbolos de la
cifra cinco con uno de ellos invertido y con el tiempo se transformó en el símbolo de X,
y así sucesivamente.
La numeración literal romana tenía unos recursos de representación o reglas, nunca
usaban más de tres rayas o signos juntos, el cuatro lo significaban restando de una cifra
mayor como el cinco la unidad, para obtener el nueve le restaban la unidad de diez.
Además utilizaban una rayita colocada encima de una letra para indicar tantos millares
como unidades tenga ese símbolo, dos rayitas encima de cualquier símbolo indican
tantos millones como unidades tenga el símbolo.15
A continuación se presenta el sistema de numeración romana:
I = Uno (1); II= Dos (2); III= Tres (3); IV = Cuatro (4); V = Cinco (5);
VI= Seis (6); X = Diez (10); XV = Quince (15); L= Cincuenta (50); C = Cien (100)
__
D = Quinientos (500); M = Mil (1 000); M = Un millón (1 000 000)
___ ══
MM = Dos millones ( 2 000 000); XX = Veinte millones (20 000 000)
=
≡≡
M = Un billón (1 000 000 000 000) M = Un trillón (1 000 000 000 000 000 000)

Se presentan algunos ejemplos del sistema de numeración romana:


i) Expresar el número 2349
MMCCCXLIX = 2 (1 000) + 3 (100) + (50 – 10) + (10 - 1) = 2349

ii) Expresar el número 550 010


__
DL X = 1 000 (500 + 50) + 10 = 550 010
iii) Expresar el número 4 132 200
══________
IV CXXXIICC = 1 000 000 (5-1)+1 000 [100+3(10)+1+1]+(100+100) = 4 132 200
CARACTERISTICAS DE LAS LETRAS NUMERALES EN LOS SIGLOS XII AL
XV (NUMERACION ROMANA)

Las características o matices que presenta la organización de las letras numerales un los
libros y en los documentos españoles dentro de cada una de las faces de nuestra
escritura:

1. La I con valor 1 se usa generalmente en su forma de i media ya sola o bien


repetida, dos, tres, o cuatro veces. Cuando va repetida dos veces puede
confundirse con una u o una n, y con una m cuando va repetida tres veces.

- el criterio distintivo para evitar estas confusiones es que los numerales van
siempre interpuntuados.

2. La V con valor 5 se hace de dos formas:

- la primera, que parece ser la mas antigua, esta formada por dos trazos rectos,
de los cuales el primero, mas o menos inclinado o casi horizontal, incide sobre el
tercio inferior del segundo, que es mas o menos vertical, llegando a veces a
adoptar una forma parecida a la Y.
- la segunda forma tiende a aproximarse a la de la u, con el rasgo inicial
incursado y recto y vertical el segundo, que cae por bajo de la curvatura inferior
del anterior.

Ambos tipos comienzan en el siglo IX predominando el primero sobre el segundo,


equilibrándose durante el X para terminar en el XI y XII por un absoluto predominio del
segundo.

3. La X con valor 10, aislada baja generalmente su segundo rasgo de la caja del
renglón.

4. La L con valor 50 es generalmente de forma uncial y excepcionalmente


mayúscula. La minúscula es propia de las cursivas de la baja edad media.
5. La C con valor 100 va siempre en forma minúscula inconfundible.

6. La D con valor 500 va siempre en forma minúscula de hasta inclinada, naciendo


del rasgo inferior mas o menos en espiral.

7. La M con valor 1000 se uso es sus dos formas, mayúscula y redonda o uncial:

- La primera es más antigua, apareciendo la segunda en el siglo XI. La segunda


forma es la que termina por prevalecer
- Otras veces se expresa por una I o J aisladas y sobre montadas por un rango
horizontal I, que suele tocar la culminación de las letras que de este modo
quedan convertidas en T.
. Nos parecen que estas son formas o aspectos finales de una evolución que
naciendo del numeral m=1000 expresado con la forma mayúscula, termina en la
I sobre lineada y cuyos rasgos característicos se escalonan.

Parece ser que esto remonta a la época visigoda, habiendo de ello testimonios
epigráficos y que en libros y documentos presentan diversas formas. Este signo
trasciende a nuestra carolina del siglo XII y el P. Sarmiento da noticias de documentos
gallegos del siglo XIV en los que todavía se conserva, su colocación natural es tras las
centenas, para la expresión de 40 pero a veces lo hallamos después de una L y entonces
complementa con esta el numero 90.

En la expresión de fechas por medio de las letras numerales a partir de las era mil, es
frecuente expresar las decenas y unidades antes del millar, precedido este de las
palabras post o súper, por ejemplo:

- Era XII post millésima, era XXV súper millesima. Estas formas de expresión no
parecen que hayan pasado de la primera mitad del siglo XI.

Pocas peculiaridades cabe señalar en las letras numerales de libros y documentos


pertenecientes a la minúscula redonde de los siglos posteriores, aparte el ya citado
predominio de la M, redonda o uncial para la expresión de los millares y de
particularidad de la i, que en posición final de unidades se prolonga por bajo de la caja
del renglón a la manera de j. ahora bien, en las formas cursivas presenta la numeración
literal algunas particularidades que convienen observar:

- La i=1 es siempre minúscula y media, salvo en posición final, en que baja, como
queda dicho. Al repetirse durante los siglos XIII y XIV ya suelta; pero del XV
en adelante se ligan unas a otras.

- La V=5 en forma también minúscula tiene su brazo izquierdo mas alto que el
derecho. Puede ir ligado a la letra numeral siguiente; pero enlaza con la
precedente.

- La X aislada prolonga en rasgueado su segundo trazo por bajo del renglón; pero
su forma mas usada es la del bucle que se emplea aislada y en enlace con sus
equivalentes, enlace que se realiza sin levantar la pluma, trazando la primera en
su posición natural y modificando esta en sentido de verticalidad para las
siguientes.

- La L adopto las dos formas, mayúscula y minúscula para el numeral 50 siendo


esta ultima la mas frecuente en la cursiva.

- La C es de trazo anguloso y cuando se enlaza, a fuerza de cursivismo se


convierte en una i. Para marcar que es centena se le sobremonta con un rango
horizontal.

- La D se presenta también en las formas mayúsculas y minúscula, siendo esta las


mas frecuente

- La M casi desaparece de los documentos al final del siglo XIII substituida por su
expresión en la palabra mil y a partir de los comienzos del XVI por la
generalización del uso del calderón numérico, signo que colocado a la derecha
de una cantidad la multiplica por mil.

- El millón se indica por medio de una q sobre montada de una o, abreviatura de la


palabra quento, que ha pasado al portugués conto. Los demás ordenes de
unidades se expresan separándolos entre si, por espacios entre los periodos.

- El mecanismo, como fácilmente se comprende es el siguiente:

En la expresión de datos para una operación, cuando entran cantidades enteras y


medios, aquellas se señalan en su final con el signo de maravedí. El cuadro precede
explicar la manera de operar en las sumas. Esta es la siguiente:

- Columna de las fracciones.

Como la columna corresponde solamente a la fracción, esta es la única que se escribe a


su pie y la unidad entera que con ella resulta de la suma parcial, pasa a sumarse a la
columna siguiente que es, la que como tal unidad entera, le corresponde.

- Columna de las unidades simples

1 (arrastrada de las fracciones) + 7 + 2 + 1 + 5 + 3 = (10 + 8)

Como esta columna es la de las unidades solo se escribe a su pie la expresión de estas,
es decir 8, pasando 10 (decena excedente) a encabezar la suma de la columna siguiente.
Esto es, en lugar de decir en nuestro sistema 19 y de 19 llevamos 1, 19 y de 19 llevamos
10.

- Columnas de las centenas

10 (arrastrada de las unidades) + 60 + 30 + 80 + 60 = 240 = (200 + 40) por la misma


razón solo se escriben las decenas 40, y las dos centenas excedentes pasan a su columna
y así sucesivamente hasta llegar al final.

NUMERACION ARABIGA

El segundo de los sistemas de numeración empleados durante la edad media es el


arábigo; así llamado impropiamente, pues hoy es cosa demostrada su procedencia india,
si bien es lo cierto que fue conocido en accidente por mediación de los árabes.

La esencia de este sistema radica en la intervención del cero, que sin valor absoluto,
tiene no obstante la función de marcar los valores relativos de las demás cifras que
entran en la cantidad donde el figura. La notación arábiga sin cero, es conocida ya desde
el siglo X en algunos códices, como el Vigilanus y el Albeldensis de la Biblioteca del
Escorial donde la serie natural de los dígitos aparece en la forma siguiente:

El cero hizo su aparición en el siglo XII. En nuestros manuscritos se halla ya la


numeración arábiga en el siglo XIII, su uso toma ya un cierto auge dentro del XV pero
no llega a generalizarse hasta el siglo XVI. Según el P. merino el primero que escribió
un tratado o arte de contar con cifras arábigas fue Juan Gutiérrez, en tiempos del
emperador Carlos V.
CRIPTOGRAFIA

La escritura cifrada entra también en este epígrafe consagrado a los complementos y


auxiliares de la escritura y de ella se ocupa una parte especial de la paleografía, que se
denomina criptografía. La escritura cifrada tiene dos momentos dentro de la historia de
la escritura española. Uno de ellos coincide con la escritura visigoda y otros que
comienzan a desarrollarse en el siglo XV.

En la escritura visigoda se usaron tres clases de cifras:

- La primera utilizo un alfabeto convencional, mas o menos en relación con la


escritura ordinaria
- La segunda que conservo las constantes de esta escritura y pone en cifras las
vocales solamente, ya por medio de puntos o bien valiéndose de letras
numerales.
- La tercera que consiste en escribir las clausulas latinas con caracteres griegos.

Usase entre los siglos X y XII el primero de los sistemas enunciados. Su alfabeto deriva
del cursivo y en parte de la escritura taquigráfica, siendo sus formas mas frecuentes las
que se reseñan a continuación:
1. Tiene la forma propia de la cursiva visigoda, sentadas sus curvas en las cajas del
renglón, sin más diferencia que la resultante de prolongar su perfil terminal de
un modo desproporcionado, en dirección vertical o diagonal ascendente.
2. También deriva de la escritura corriente en cuanto a la línea general de su
trazado, pero prolonga horizontalmente y a la izquierda su perfil inicial.
3. Presentar la misma figura que n minúscula, pero se repite en una forma
invertida.
4. Formada por una curva y un asta oblicua. La curva puede ir en su posición
normal- a la izquierda del asta; pero es lo más frecuente que la lleve a la
derecha, lo cual le da toda la apariencia de una.
5. Se la representa por dos puntos y una raya, por dos puntos y una coma o por tres
puntos en triangulo.
6. Igual a la cursiva, con un penacho ondulado naciendo de su parte superior, para
destacar su perfil general.
7. Como la cursiva cerrada visigoda, lo que le da la apariencia de una d.
8. También con la figura de la minúscula e inclinación a la derecha
9. Tiene una forma parecida a nuestro actual signo de admiración, con el punto en
la base de la línea del renglón; en lugar de un solo punto, tiene dos y hasta tres.
Estos puntos son subtítulos en algunos casos, por dos líneas o por un punto y
una línea.
10. Es un pequeño semicírculo tangente a la línea del renglón y ascendiendo a la
derecha en la prolongación rasgo oblicuo.
11. Deriva de las notas tironianas, y prolonga hacia abajo su rasgo terminal.
12. También, como el anterior, derivados de las notas tironianas y con un perfil
análogo al de la m
13. Es un círculo, más o menos cerrado, que se prolonga hacia arriba y atrás a la
manera de la delta griega.
14. Tiene su arco separado del asta baja, o unido a esta en bucle, derivando de las
formas de la p ondulada
15. Como forma de una z invertida y a veces parecida a una s
16. Esta compuesta de la forma uncial de esta letra prolongada en su parte superior
por un rasgo oblicuo, terminal y con un sentido ascendente
17. Tiene una forma análoga a la épsilon, con ondulado múltiple inicial dispuesto
horizontalmente o en sentido vertical, terminando en rasgo ondulado y hacia
abajo.
18. Suele presentar las formas análogas a su figura como letra numeral
19. Siempre en la forma corriente a la cursiva, es decir, como una psi.

Otro de los sistemas de cifras usados en la escritura visigoda, consiste en substituir las
vocales por numerales romanos a base de:

- La X y la L. así X = a
- XX = e
- XXX = i
- Xv = o y
- L=u
Usaronse también puntos en substitución de las vocales, resultando un género de cifra
que no fue exclusivo en España, sino que se empleo también en otros países del
occidente europeo, tales como Portugal y Francia:

- Donde un punto representaba la a


- Dos la e
- Tres la i
- Cuatro la o y
- Cinco la u

Fue así mismo común durante los siglos X y XI emplear letras griegas en las
suscripciones, habiendo de ello numerosos ejemplos. Las cifras secretas empleadas en la
correspondencia diplomática, se denomina por ello cifra diplomática.

Paoli escribe que según recientes descubrimientos corresponde en esto el primer puesto
a los estados Italianos de Venecia y Toscana, de los cuales se citan dos documentos de
1411 y 1414, mientras que en los demás estados italianos su uso no se introduce sino
mas tarde. Aun pudiera reconocerse un periodo precedente o de preparación en
documentos venecianos del siglo XIII.

Naturalmente las cifras diplomáticas en sus comienzos tuvieron una forma sencillísima,
que después se fue complicando para alejar cada vez más las posibilidades de
interpretación. Ello se logro mediante la adopción de:

- Signos arbitrarios
- Letras extremas
- Letras cambiadas
- Numerales
- Signos sin significación

Que tenían por fin rellenar los espacios y desorientar por completo a cuantos intentaran
sorprender la cifra. En el siglo XV y en los sucesivos creció el uso de las cifras
diplomáticas y al mismo tiempo se publicaron cifrarios o claves de cifras, entre los
cuales es notable el hallado entre los documentos farnesianos del archivo de Nápoles.

Juan Bautista Porla publico en el siglo XVI un tratado con el titulo De Furtivis
Litterarum Noiis Vulgo de Ziferis, dividido en cuatro libros, en los cuales entre reseñas
históricas de muchos intereses, expone diversos sistemas de criptografía. Por lo que a
España se refiere, y en este periodo. La cifra mas antigua que se conoce es la de los
Reyes Católicos.

Los elementos de las cifras usadas del siglo XV al XVIII son de tres clases:

- Signos convencionales
- Letras y números
- Números y elementos nulos

Que se mezclan haciendo combinaciones múltiples para interceptar la interpretación.


SIGNOS ESPECIALES

CALDERONES:

En la escritura moderna, cuando se finaliza un periodo y se completa un pensamiento,


hacemos punto y aparte, indicando con ello la entrada a otra parte del discurso.

- En la escritura antigua esta pausa prolongada y esta separación de los párrafos se


hacia mediante los signos especiales denominado Calderones que no se
colocaban al final del periodo terminado, sino a la iniciación del que se
comenzaba.

EN SUS FORMAS GENERALES

- Es el calderón a la manera de una c grande, cruzada por un rasgo recto y vertical,


otras veces rellena para hacerla destacar y dotadas otras de rango ornamentales
de tipo caligráfico. No es infrecuente que el calderón vaya en tinta de color
(rojo) diferente de aquellas en que va extendido el cuerpo del escrito.
- Estos calderones que acabamos d reseñar son propios de la escritura libraría;
pero pueden hallarse también en algunos documentos, que se utilizan con
preferencia los de tipo cursiva, que adoptan diversas formas; según las épocas y
usos así en la escritura visigoda son de trazados sencillos en ángulo obtuso.
- En el siglo XIII se emplean los curvilíneos mas o menos lejanos de los usados en
la escritura libraría.
- Desde el siglo XIV al XVI conviven con estos los plenamente cursivos
Bibliografía

http://www.utchvirtual.net/recursos_didacticos/documentos/matematicas/origen_n
umeros.pdf

http://vhaj.tripod.com/CaracteristicasGraficas.htm

Floriano Cumbreño, A. (1946). Curso general de paleografía y paleografía y


diplomática Española. España: Oviedo

Millares Carlo, A. (1983). Tratado de la paleografía española. Tercera Edición. Madrid.


Irun
ANEXOS