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TEMA 2.1.

Épica medieval
● INTRODUCCIÓN

En Historia, se denomina Edad Media a un largo periodo sobre cuyo principio y fin no hay acuerdo
preciso. Unos ponen su comienzo en el año 476 (caída del Imperio romano de Occidente); otros, en el
711 (venida de los árabes a España). En cuanto a su final, se han señalado también fechas diversas:
1453 (ocupación de Constantinopla por los turcos); 1492 (descubrimiento de América), etc.

La invasión germánica provoca la fragmentación del Imperio Romano y da lugar a la evolución del
latín y a la aparición de las distintas lenguas y dialectos peninsulares. En el año 711, en la batalla de
Guadalete, los árabes vencen a don Rodrigo, el último rey godo, recordado en el romancero, e invaden
la Península. La resistencia de los hispano-godos marca el inicio de la Reconquista, que durará ocho
siglos.

Marco histórico:

Nuestra Edad Media es especialmente rica y atractiva, aparte de fundamental en la constitución del
espacio cultural que hoy se conoce como Europa.

En los inicios de la Alta Edad Media (siglos V a XIII) se introducen en la Península los pueblos
visigodos, de cuyo legado destacan las Etimologías de San Isidoro de Sevilla, auténtica recopilación
del saber de la época. A partir del año 711, se abre otro período cultural de suma importancia con la
llegada de la civilización musulmana, que desarrolla en Al-Ándalus las bases del conocimiento
occidental: poetas, músicos, médicos, filósofos, teólogos, matemáticos, astrónomos... irradian nueva
luz sobre la Europa medieval.

Durante este tiempo conviven tres grandes culturas: la cristiana, que perdura desde los tiempos del
Imperio Romano, la hebrea y la musulmana.

Pese a todo, la imagen que nos ha llegado de la Edad Media nos muestra una sociedad
predominantemente cristiana y caracterizada por un acusado teocentrismo, ya que la vida gira en torno
a la religión.

SOCIEDAD:

La forma básica de relación social es el feudalismo. Todo está fuertemente estructurado según un
rígido orden jerárquico. La sociedad, fundamentalmente agraria, se divide en estamentos:

La nobleza constituye un grupo minoritario, pero de amplia fuerza política y militar, que ejerce su
dominio sobre los vasallos, a los que presta protección y cede sus tierras a cambio de tributos. La
nobleza muestra predilección por los cantares de gesta, obras que narran las hazañas de los héroes
pertenecientes a esta clase.

El clero, la única clase letrada, tiene un enorme peso en la época. Los monasterios fueron los
principales focos de erudición durante mucho tiempo; así, hombre de iglesia y hombre de letras
vinieron a confluir en la figura del clérigo. La Iglesia sirvió de enlace entre la civilización oriental de
los musulmanes y la cultura occidental. Asimismo, fue decisiva en la importación de las costumbres y
de los saberes europeos, especialmente franceses, a través del Camino de Santiago. El clero será el
impulsor de la primera escuela consciente de creación literaria en nuestras letras, el mester de clerecía.

El pueblo llano conforma los estratos inferiores de la sociedad. De él surge la lírica tradicional y es el
destinatario oral de muchas de las manifestaciones literarias del momento.

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A partir del siglo XII mejoran las condiciones económicas; la población se reúne en núcleos urbanos,
a los que se trasladan muchos campesinos en busca de nuevas oportunidades. Dedicados al comercio y
labores artesanas formarán una nueva clase social, la burguesía, que, con el paso del tiempo, irá
adquiriendo protagonismo y desarrollará nuevos valores.

En la Baja Edad Media (siglos XIV-XV) la situación política y social precedente va lentamente
cediendo a la desesperanza y a la desilusión. Se avecinan tiempos políticamente confusos y de difícil
coexistencia entre las tres culturas. Se debilita el orden feudal: es un momento de gran inestabilidad
política, se produce
en la Iglesia el Cisma de Occidente y las sucesivas epidemias de peste producen una disminución de la
población europea.

La expansión militar de los reinos cristianos del norte, proceso bélico intermitente que se extiende
durante 800 años, lleva a los musulmanes a refugiarse en el Reino de Granada. En 1492, musulmanes
y judíos son expulsados de la Península; sin embargo, otros acontecimientos tan decisivos como el
Descubrimiento de América, la difusión de la imprenta y, con ello, la divulgación de ideas procedentes
de Europa, se encuentran en el origen de una nueva visión del mundo: el Renacimiento.

Un hecho crucial al hablar de este período es la aparición de los burgueses, habitantes de las ciudades,
que se convierten a partir del siglo XIV en el nuevo centro de actividad económica. Para este grupo, la
religión no posee ya tanto peso, lo que propiciará un ambiente social más vitalista y práctico. En esta
época, la ciudad tiene un mayor protagonismo.

ARTE Y CULTURA:

Toda la cultura está en poder de la Iglesia. En los monasterios, los monjes se dedican a copiar a mano
los libros antiguos.

A partir del siglo XII se crean las primeras universidades, como las de Palencia y Salamanca, y los
nobles empiezan a interesarse por la cultura.

En el arte triunfan los estilos Románico (siglo XI y XII aprox.) y Gótico (siglos XIII- XIV, aunque en
España tendremos Gótico hasta prácticamente el XVI)

LITERATURA

Literariamente, la Edad Media se inicia en el siglo X con las primeras manifestaciones escritas, las
jarchas. En cuanto a su final, la Edad Media literaria va más allá que la histórica: la última obra
importante de esta edad de cuatro siglos es La Celestina (1499), de Fernando de Rojas. La literatura
medieval se extiende hasta el comienzo del Renacimiento, que se suele situar en 1526. En este año,
Garcilaso de la Vega, nuestro primer autor moderno, renueva las letras españolas inspirándose en
modelos italianos.

Características de la literatura medieval

● Teocentrismo y religiosidad. La vida y la literatura medievales están claramente marcadas por


la religión, por la relación del hombre con Dios. La posición cultural dominante de la Iglesia impone
su visión del mundo: la vida se entiende como tránsito, como sufrimiento, que tendrá su recompensa
con la eternidad; sin embargo, aunque este sentimiento impregna todos los órdenes de la existencia
humana, hay que entender que, en esta época, lo religioso estaba íntimamente unido a lo profano, de
manera que ambos aspectos se funden. Ejemplo de ello serían festividades como las romerías y los
carnavales; muchos ritos paganos se cristianizaron, pero seguían celebrándose, a veces con gran
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o Predominio de la oralidad. Las principales manifestaciones literarias medievales tienen origen
oral (lírica primitiva, cantares de gesta, etc.) o se conciben para su lectura en público. Ello conlleva
que las obras contengan una gran cantidad de recursos orales: apelaciones a los oyentes, reiteraciones,
pa-ralelismos, anáforas, etc. Con todo, no debemos olvidar que los textos han llegado a nosotros
gracias a algún individuo culto, que decidió escribirlos y hacerlos perdurar.

o Didactismo. La literatura medieval busca a menudo una utilidad práctica: la difusión de una
enseñanza moral y religiosa. En una época en la que el analfabetismo está muy extendido, la literatura
se concibe como un buen medio de difusión ideológica.

o Mestizaje cultural. En la España medieval coexisten tres culturas: cristiana, musulmana y judía,
con frecuentes influjos mutuos. Esta situación, que se mantuvo con altibajos durante 800 años,
atravesó algunos momentos de gran estabilidad, pero se fue paulatinamente degradando, hasta que a
finales del siglo XV sólo se reconocería oficialmente una sola religión, la cristiana.

Como ocurrió en Grecia y Roma, las primeras creaciones literarias en lengua romance (aún dialectos)
son, por su autoría, de dos tipos: manifestaciones orales (cantares de gesta, lírica tradicional o
representaciones teatrales rudimentarias), de autor anónimo y recreación colectiva; y literatura culta,
de autor conocido y transmisión escrita. Pero, a diferencia de Roma, no reciben influencia de las obras
clásicas, sino que surgen ligadas a los estamentos sociales:

– Las hazañas bélicas de los nobles se recogen en los cantares de gesta y en los poemas caballerescos.

– La nobleza cortesana genera una lírica amorosa culta, mientras que el pueblo llano canta sus
sentimientos en sencillas composiciones populares.

– El afán didáctico o satírico crea, en prosa y en verso, cuentos, apólogos y narraciones que tiene gran
popularidad y que deben más a las literaturas orientales que a las clásicas.

– La vida real se representa en un teatro incipiente, alejado de las obras clásicas.

● CANTARES DE GESTA
La épica es una narración heroica en verso que presenta las hazañas de un héroe cuyos hechos resultan
de interés especial para una colectividad.
En la Edad Media europea encontramos dos formas de literatura épica: los cantares de gesta y los
poemas caballerescos, que constituyen las primeras manifestaciones de las literaturas nacionales.
Son los relatos épicos que difundían los juglares, de carácter heroico, que tenían por objeto ensalzar
las hazañas de un héroe y que estaban destinados al canto o a la recitación (de ahí el nombre de
“cantar”).
Los juglares cantaban o recitaban estos cantares de gesta en palacios, en plazas o mercados. La
transmisión oral, permitía añadir, quitar o reelaborar pasajes de acuerdo con los gustos del público. De
ahí que en estas composiciones, basadas en un hecho histórico, aparezcan impregnadas de elementos
de ficción con el fin de amenizar el relato. Asimismo, su estilo tiende a ser sencillo con frases breves y
recursos típicos de la épica tales como las fórmulas fijas, epítetos épicos, paralelismos o pleonasmos.
Los más importantes cantares de gesta son Los Nibelungos en Alemania, la Canción de Roldán en
Francia y el Poema o Cantar de Mio de Cid de nuestra literatura castellana. Todos ellos están
compuestos entre los siglos XI y XIII.

Las características que todo producto épico, de cualquier época presentan, son:

● La narración se sitúa en una pretendida edad heroica remota.


● El héroe es colectivo, es decir, encarna los valores y aspiraciones de una colectividad, a la
que representa y que se proyecta sobre él. Siempre es varón, pues el mundo épico es varonil y en él

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predominan la lealtad, la valentía y la entereza frente a la adversidad.
● La forma está cuidada y el tono es elevado. Para referirse al héroe se utilizan unas
fórmulas fijas (los epítetos y las fórmulas épicas). Ej: “Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid o El
Campeador” “Aquiles, el de los pies ligeros” “La Roja”, etc…

Sobre su origen y formación, al crítica ha propuesto distintas teorías; la más aceptada hoy es la de
Colin Smith, que afirma que “existió una tradición oral legendaria previa a los poemas épicos que
influyó sobre literatos cultos, que la recogen junto con elementos cultos y mezclando su momento
histórico (época de fuertes tensiones sociales entre la nobleza, la monarquía y la jerarquía de la
Iglesia) con la finalidad de que fuera difundida oralmente por juglares entre un público popular”
En el ámbito occidental tenemos:

✓ Épica románica: El Cantar de Mío Cid. finales del siglo XII. El Cantar de Roldán s XII.
✓ Épica germánica. El cantar de los nibelungos del siglo XIII

Poema o Cantar de Mio Cid


El Cantar relata las hazañas de don Rodrigo Díaz de Vivar. Está dividido en tres cantares en que
reflejan la deshonra del héroe y su posterior recuperación. “Cantar del destierro”: El Cid sale de
Castilla al ser desterrado injustamente por el rey Alfonso VI. “Cantar de las bodas”: El Cid conquista
Valencia, Alfonso VI perdona al Cid y las hijas del Cid se casan con los infantes de Carrrión. “Cantar
de la afrenta de Corpes”: Los infantes de Carrión, debido a las burlas que sufren de los hombres del
Cid por su cobardía, maltratan a sus esposas en el robledal de Corpes. Los hombres del Cid vencen a
los infantes en un duelo y las hijas del Cid celebran sus bodas con los infantes de Navarra y Aragón,
que supone la glorificación final del héroe.
Para caracterizar la épica castellana de este largo período medieval nos fijamos en estos aspectos: la
historicidad, la autoría y transmisión el uso de epítetos y fórmulas épicos, y la métrica.

♦ Historicidad. Frente al predominio de lo fantástico y mitológico de los cantares de gesta


germánicos y franceses, la épica castellana se caracteriza por la preponderancia de lo histórico. Los
sucesos, personajes y lugares mencionados en los cantares hacían referencia a hechos muy próximos y
reales, conocidos por quienes escuchaban los textos.

♦ Autoría y transmisión. Los cantares son anónimos, es decir, no tienen autor conocido. En
aquellos momentos interesaba más la información que se recibía a través de los cantares que saber
quién los componía. Sin embargo, sí conocemos a las personas encargadas de transmitirlos: los
juglares. Éstos recorrían pueblos, mercados y ferias recitando los poemas ante un público ávido de
información y de entretenimiento.

♦ Epítetos y fórmulas épicas. Los juglares aprendían de memoria los textos y los recitaban ante el
auditorio. La presencia de epítetos aplicados a los numerosos personajes y el uso de fórmulas o
enunciados facilitaba la memorización del texto y, al mismo tiempo, captaba y mantenía la atención
del público. Veamos algunos ejemplos extraídos del Cantar de Mío Cid.

Personajes Epítetos y fórmulas que se repiten

Rodrigo Díaz de Mío Cid, el Campeador, el buen lidiador, el que en buen hora nació, el
Vivar que en
buen hora ciñó (ceñiste) espada. ..

Martín Antolínez El burgalés complido, el burgalés de pro, un burgalés contado...

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Métrica. Es irregular. Se trata de largas series de versos monorrimos asonantados. Los versos solían
tener de 12 a 16 sílabas y están divididos en dos hemistiquios por una cesura central. Observa unos
versos del Cantar de Roncesvalles:

¡Con tal duelo esto, // agora non fues vivo!


sobrino,
¡Agora ploguiés al // a mi sennor Jesucrhisto,
Criador,
que finase en este logar, // que me levase contigo!
d'aquestos muertos // que aquí tengo conmigo
dizir me hias las nuevas, // cada uno como fizo.

Canción de Roldán

El poema se desarrolla en España y en él se describe la persecución que sufrió el ejército de


Carlomagno en el desfiladero de Roncesvalles, aunque predomina la fantasía descriptiva (datos
históricos irreales, errores geográficos o elementos fantásticos).
Tras siete años de Cruzada, el Emperador Carlomagno ha conquistado España a los moros. Sólo resiste
Zaragoza, ciudad del rey Marsilio. Los francos reciben unas sospechosas propuestas de paz. Roldán
propone como embajador a su suegro Ganelón. Éste cree que su yerno pretende enviarlo a la muerte y
decide vengarse. Como embajador prepara la traición: azuza a los moros contra Roldán, al que hace
responsable del hostigamiento a que están sometidos. Sugiere Ganelón a Marsilio que prometa a
Carlomagno lo que sea, que se vayan las tropas y así poder atacar la retaguardia francesa, en la que
estarán Roldán y los Doce Pares de Francia. Carlomagno vuelve a Francia y, a propuesta de Ganelón,
confía la retaguardia a Roldán.
Carlomagno cruza los Pirineos, sobre la retaguardia que dirige Roldán cae el numerosísimo ejército de
Marsilio. A pesar de los consejos del sabio Oliveros, Roldán, valiente y temerario, no quiere usar su
cuerno (el olifante) para llamar en su auxilio al grueso del ejército, que ha pasado ya el desfiladero.
Roldán, asistido por la flor de la caballería francesa, pelea con valentía, rechaza dos oleadas de
paganos, pero a un alto precio. Uno a uno van cayendo los caballeros ante el número incalculable de
moros que les acosan. Roldán se decide, por fin, a tocar el olifante para avisar a su tío, el Emperador
Carlomagno. Lo hace con tal fuerza que le estallan las sienes. Pero es demasiado tarde, se queda solo
en la pelea y sucumbe, como los demás frente al enemigo. Antes de morir desea romper su espada
Durandarte para que no caiga en manos del enemigo, pero la piedra contra la que golpea su espada se
parte, por la fuerza del golpe de Roldán.

Cuando Carlomagno escucha el cuerno que demanda de socorro, sospecha la traición de Ganelón y lo
arresta, vuelve a Roncesvalles, al frente de sus tropas. Persigue a los moros que se baten en retirada y
los extermina a las orillas del Ebro. Pero una vez derrotadas las tropas de Marsilio, Carlomagno debe
enfrentarse a Baligante, almirante de Babilonia. En esa batalla, Baligante muere a manos de
Carlomagno, quien finalmente consigue tomar Zaragoza, donde Marsilio muere furioso. Tras enterrar
en la iglesia de Saint-Romain en Blaye a Roldán, Olivier y al arzobispo Turpín, regresa abatido a
Aquisgrán. La hermana de Olivier, Aude, muere de pena al conocer el fallecimiento de su amado
Roldán.
Ganelón es procesado. Niega haber traicionado y alega haberse vengado de quien le había enviado a la
muerte. Se apela al juicio de Dios. El campeón que defiende a Ganelón, Pinabel, es derrotado por
Thierry d'Anjou, que pugna por Roldán. Ganelón muere descuartizado. Carlomagno ve cómo el
arcángel San Gabriel le anuncia en sus sueños victoria y desquite.

El cantar de los nibelungos.

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La leyenda comienza con la conquista del tesoro de los Nibelungos por Sigfrido (descendiente directo
de Odín). Este recibe un baño de sangre de un dragón que lo protege en todo su cuerpo, excepto en una
parte de la espalda en que una hoja de un árbol había impedido que la sangre rozara su piel
(referencias a Aquiles y su talón)
El príncipe se enamora de Krimilda y para poder casarse con ella, debe ayudar al hermano de esta,
Gunter, a enamorar a Brunilda, la princesa de Islandia. Brunilda es indomable, y hasta el momento ha
rechazado a todos sus pretendientes, y solo se casará con aquel que la supere en una serie de pruebas
de fuerza y habilidad.
Sigfrido, asumiendo la apariencia de Gunter (gracias a un yelmo encantado), logra culminar todas las
pruebas. Se celebran entonces ambas bodas.
Quince años después, Brunilda se entera del engaño y como conoce su punto débil gracias a una
imprudencia de Krimilda, manda matar a Sigfrido.
Muerto Sigfrido, Krimilda arranca su venganza: se casa con Atila, rey de los hunos. Doce años más
tarde, consigue que los hunos ataquen a los burgundios en una visita que hacen a la corte de su
hermano Gunter. La propia Krimilda decapita a su hermano y a Hagen (el asesino de Sigfrido).
Finalmente es asesinada.

TEMA 2.2. ROMAN COURTOIS. NOVELA CABALLERESCA


El auge de las cruzadas y la educación caballeresca que se impartía en algunas cortes lleva a la
sustitución de los cantares de gesta por los relatos caballerescos, escritos normalmente en prosa, en los
que se exalta al hombre de armas no como un héroe nacional (como era el caso de las canciones de
gesta), sino como un caballero individualizado, protagonista de aventuras a menudo inverosímiles y en
las que tiene una gran importancia el amor por una dama. Esta evolución hacia lo refinado y cortesano
tiene su origen en la nueva estructura social, en el nacimiento de la burguesía y sus gustos, que se
tradujeron en Francia en el roman courtois, o novela caballeresca, en verso, cuyo cultivo se extendió
por toda Europa, y acabó manifestándose en prosa con el nombre de novelas de caballerías.
Alcanzaron un amplio desarrollo en el s. XIV, época en la que decaen por influencia del fracaso de las
Cruzadas, y florecen en España con el Caballero de Cifar (siglo XIII), Amadís de Gaula (s. XVI) y
Tirante el Blanco (siglo XV). Surgen como una continuación, amoldada a los tiempos, de la épica,
pues reflejan la aspiración de la nobleza europea a conformar el mundo idealizado de sus antepasados,
movido por la aventura, el amor y la lealtad a los iguales. Los relatos caballerescos pueden agruparse
en tres ciclos, según su argumento:
a/ Ciclo clásico, en el que se narran las aventuras de Alejandro Magno y sus caballeros o de otros
héroes grecolatinos. Su héroe es Alejandro Magno.
b/ Ciclo carolingio: aventuras de Carlomagno y los doce pares de Francia. Su héroe es Carlomagno.
c/ Ciclo bretón, en el que se cuentan las hazañas del rey Arturo y los caballeros de la Tabla Redonda.
Es el de mayor éxito y permanencia.

Características de la novela de caballerías (roman courtois)

 Personajes planos: los hechos tienen más relevancia que los personajes, quienes suelen ser
arquetípicos y planos. Los personajes son “arrastrados” por la acción vertiginosa y las constantes
aventuras sin que estas los cambie o los transforme y sin que importe demasiado su psicología.
 Estructura abierta: normalmente, los libros de caballerías rompen continuamente la
estructura cronológica lineal tradicional con numerosos saltos en el tiempo (prolepsis y analepsis). Los
libros están continuamente amplificándose con nuevos personajes y nuevas aventuras. Emplean
además la técnica del entrelazamiento, típica del ciclo artúrico: las aventuras se interrumpen y se
reanudan más tarde.
 Búsqueda de honra, valor, aventura a través de diferentes pruebas: es una estructura
episódica donde el héroe pasa por distintas pruebas (como, por ejemplo, el paso del “Arco de los fieles
amadores” en el Amadís) para merecer a su dama. Casi siempre la motivación principal del caballero
es la fama y el amor.

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 Idealización del amor del caballero por su dama: los caballeros de los libros de caballerías
son magníficos ejemplos de enamorados del “amor cortés”. Tratan a su dama como un señor a quien
deben fidelidad, amor y vasallaje. Suelen abundar además, los matrimonios “en secreto”, realizados
basados en la simple palabra de los contrayentes y los hijos nacidos fuera del matrimonio cristiano.
Normalmente, los protagonistas suelen acabar casándose.
 Nacimiento extraordinario del héroe: en la mayoría de los libros de caballerías, el
protagonista es el hijo ilegítimo de padres nobles desconocidos, muchas veces reyes; tiene que hacerse
héroe, ganar fama y merecer su nombre; muchas veces tiene espada mágica u otros poderes
sobrehumanos, y goza de la ayuda de algún mago o hechicero amigo.

El CICLO ARTÚRICO.
Se inicia con la obra de Geoffrey de Monmouth, escrita en latín en 1136, Historia regum Britaniae, de
enorme éxito en su tiempo. Fue traducida al francés por el normando Wace bajo el título de Geste des
Bretons o Roman de Brut.

El gran éxito de esta materia se debió a la elaboración que realizó, uniendo fuentes célticas, Chrétien
de Troyes. Él es el autor del mundo artúrico en sus obras en verso, fechadas en los años 70 y 80 del s.
XII. Algunos títulos son:
Lanzarote o el caballero de la carreta en el que se cuenta el ciego y trágico que siente Lanzarote por
Ginebra, que ha sido secuestrada y trata de rescatarla. Es una reivindicación del amor trágico frente a
los valores del matrimonio y la caballería.
Perceval o el cuento del Grial, que versa sobre el tópico caballeresco de la búsqueda del Santo Grial.

Los lais de María de Francia, contemporánea de Chrétien de Troyes y creadora de la novela corta,
que en francés recibe el nombre de nouvelle. Nada cierto se sabe de ella y lo que se supone es que fue
una dama culta, con una sólida formación clásica y que probablemente desarrolló su labor en
Inglaterra. Escribió en pareados octosílabos su obra más original: una serie de doce relatos que reciben
el nombre de lais. Son relatos de amor y de aventura donde lo maravilloso se une a un mundo cortés y
aristocrático. El término “lai” designa en sus comienzos una composición musical cantada o tocada de
origen céltico. En el prólogo de su obra afirma que los bretones, para conservar el recuerdo de ciertas
anécdotas de carácter amoroso o fantástico, compusieron canciones o lais, que son las que ella va a
desarrollar en sus contes. Uno de los más conocidos, Madreselva, relata una breve anécdota de los
amores de Tristán e Iseo. Con estas obras, uno de los mitos más productivos de la literatura: Arturo y
los caballeros de la Tabla Redonda, queda así fijado en la literatura occidental, llegando hasta nuestros
días.

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