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La novela del desencanto: Los mares del Sur de Manuel Vázquez

Montalbán

Jonathan Alberto Guzmán Díaz

Resumen

En este trabajo se muestra por qué Los mares del Sur es la novela del desencanto en el

período de la transición democrática en España. Para realizar lo propuesto se

caracterizará el desencanto en tres modos. Primero, en el rechazo del personaje Pepe

Carvalho a los ideales modernos como síntoma del fracaso social y el desencanto de una

generación que nació y creció en los últimos años del franquismo. En segundo lugar, la

crónica de la ciudad como forma de exponer la decadencia de una sociedad, que vive en

pobreza, marginación, delincuencia, prostitución y la ambigüedad moral, expresión del

desencanto ante las esperanzas incumplidas de la transición democrática. Y por último,

el desencanto está asociado a la idea de viaje y al mito de los mares del Sur, puesto que

tanto Carvalho como Stuart Pedrell buscan una manera de alejarse de la civilización

decadente en la que viven, pero este proyecto es irrealizable pues no pueden dejar de

lado el pasado y el presente que los aqueja.

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1. Los mares del Sur en la transición española

La obra literaria de Manuel Vázquez Montalbán está ubicada en la transición

democrática española, que inicia en noviembre de 1975, con la muerte de Franco. Como

señala Langa Pizarro (2000, p. 23) los estudiosos de la historia española contemporánea

dividen la transición en dos periodos: el de la euforia democrática (1976-78) y el del

desencanto (1978-82). Precisamente la serie detectivesca de Montalbán, que tiene como

personaje principal al detective privado Pepe Carvahlo, surge en estas dos etapas de la

transición y representa el movimiento de la democracia y el desencanto. Sin embargo, la

novela Los mares del Sur está centrada en las sendas del desencanto, pues los ideales y

esperanzas de la democracia española son puestas en duda por el auge del capitalismo y

la posmodernidad, además de problemáticas sociales y económicas que Montalbán

retrata en una crónica de la ciudad de Barcelona.

Ahora bien, Pepe Carvahlo es la conciencia individual que se enfrenta ante una

situación social que, lejos de responder a los valores e ideales de la democracia, muestra

el fracaso de las instituciones democráticas y la decadencia social, envuelta en el

crimen, la prostitución y la pobreza. Así, Pepe Carvalho es la perspectiva individual que

atañe a lo colectivo, pues la moral ambigua del detective es, a su vez, la moral que rige

las relaciones sociales en la España de la transición. En este contexto de problemáticas

sociales, la novela experimentalista y realista ya no logra mostrar los atisbos de la

sociedad, y por ello surge el género detectivesco en la narrativa española, que Vázquez

Montalbán utiliza como género literario que permite realizar una crítica irónica a las

instituciones democráticas. De este modo, Colmeiro (1994) dice lo siguiente:

La conciencia colectiva de vivir en una sociedad nueva, con unos nuevos

problemas antes ignorados o imposibles de discutir abiertamente (corrupción

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política, delincuencia e inseguridad ciudadana, drogas, desempleo) y también

con unos nuevos valores, unido a la eliminación de la censura, el favorable

clima cultural y la gran operación promocional por parte de las editoras explica

el gran auge que sobre todo a partir de la segunda mitad de los años setenta

comienza a tener el género de la novela policiaca negra en España. (p. 167).

Así, Los mares del Sur está construida a partir de los moldes del género

detectivesco y del “hard-boiled” de la tradición norteamericana, que por medio de un

distanciamiento irónico trata de subvertir los valores que rigen la sociedad, entre ellos el

consumo y el capitalismo. Pepe Carvalho no es el héroe que, por medio de la lógica y el

razonamiento, logra resolver el asesinato de Stuart Pedrell, más bien funge como

observador social que está en búsqueda de sí mismo, como metáfora de la búsqueda de

España en la transición. El detective de la serie de Montalbán no es perfecto, pues tiene

una relación difícil con las mujeres (su novia es una prostituta y mantiene encuentros

con jóvenes adictas a la cocaína), una tendencia al alcoholismo y es ejemplo de una

generación que vive el desencanto y la nostalgia de un pasado que prometía un mejor

futuro.

Los mares del Sur, novela ganadora del premio Planeta en 1979, es un retrato del

desencanto que vive la sociedad española durante la transición democrática, con un

trasfondo de pesimismo que ya no cree en los valores modernos, aquellos que

funcionaron como resistencia al régimen franquista y que no lograron instaurarse en la

democracia. Asimismo, como señala Rachel Slough (2007), acerca de las ideas de

Montalbán desde la metáfora del viaje: “[…] estos viajes frustrados enfatizan la

creencia de Montalbán que la transición de los años setenta fue un viaje frustrado.” (p.

13) Y los viajes de Carvalho están situados en el cronotopo de la ciudad de Barcelona,

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en la cual Montalbán realiza una crónica del desencanto en los bajos fondos de la ciudad

y en San Magín, lugar en que ocurre el asesinato de Pedrell y donde se rompen todas las

esperanzas de la transición, en un barrio de pobreza, delincuencia y poca seguridad

social.

Ahora bien, es importante señalar que la transición democrática corre pareja a la

posmodernidad en España, a saber, la injerencia del consumo, los mass media y los

modelos culturales en la sociedad española. Manuel Vázquez Montalbán no es ajeno a

los discursos posmodernos, pero tampoco es ajeno a lo popular, por estos motivos, en su

novelística se opta por el collage como principio estructural, lo que permite reflejar el

mestizaje cultural de la España de los años setenta. A propósito, señala Colmeiro (1994)

lo siguiente:

La variedad de discursos culturales y sociales y de géneros literarios

amalgamados en las novelas de la saga Carvalho forma un gran mosaico que

refleja la enorme diversidad de lenguaje que componen la sociedad de

consumo actual con todas sus contradicciones, ambigüedades y fricciones. El

autor intenta realizar por medio de este diálogo de lenguajes variopintos un

heterogéneo cuadro a manera de crónica novelada de una época determinada de

nuestra historia contemporánea (el desarrollo de la vida nacional durante el

posfranquismo). El proyecto novelístico del autor elige así la forma

vanguardista y <<subnormal>> del collage. (p. 182).

Así, la novela Los mares del Sur está construida por medio de la crónica y el uso

del collage, por ejemplo, en la extratextualidad de la poesía que evoca el mito de Sur y

el paraíso. A su vez, los personajes no pueden distanciar su identidad de los modelos

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culturales que persisten en las sociedades, tanto literarias como populares. Es el caso de

Stuart Pedrell, que en un cansancio que proviene de una vida insatisfecha en lo personal,

aunque es parte de una clase social que especula con espacios urbanísticos y por ende

expresión del capitalismo, se aleja de la civilización que conoce en busca de los mares

del Sur, imitando de este modo a Gauguin y las poesías italianas que evocan el mito del

Sur. Asimismo, Carvalho no puede alejarse de los moldes culturales y literarios, puesto

que, para resolver el crimen, e incluso en la introspección psicológica en busca de su

pasado e identidad, tendrá que asumir el rol de detective de novela policiaca y jugar con

las huellas literarias que el propio Pedrell ha dejado en su huida al Sur.

2. Pepe Carvalho como conciencia crítica de la sociedad española de transición

Carvalho es un detective privado que resuelve crímenes, y en este sentido, el personaje

está elaborado como el detective de la novela policiaca clásica; sin embargo, a

diferencia del héroe de la novela policiaca de un Arthur Conan Doyle o de un Edgar

Allan Poe, que utilizan la lógica para desentrañar el crimen, el detective de Los mares

del Sur se adecua más a la novela negra estadounidense, puesto que Carvalho tiene

defectos que lo hacen demasiado humano, por ejemplo, su tendencia al alcoholismo y

sus relaciones decadentes con las mujeres.

A pesar de esta caracterización hasta cierto punto negativo del personaje,

Vázquez Montalbán lo pone como una conciencia moral de su tiempo, así: “−Los

detectives privados somos los termómetros de la moral establecida, Biscuter. Yo te digo

que esta sociedad está podrida. No cree en nada.” (Los mares del Sur, p. 7). Así, desde

las primeras páginas de la novela, Carvalho fungirá como la conciencia moral de su

tiempo, pues el problema de los valores perdidos no solamente atañe a él como

individuo, sino que es reflejo de una sociedad que vive en el desencanto: “−Tres meses

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sin comernos un rosco. Ni un marido que busque a su mujer. Ni un padre que busque a

su hija. Ni un cabrón que quiera la evidencia del adulterio de su mujer. ¿Es que ya no se

fugan las mujeres de casa? ¿Ni las muchachas? Sí, Biscuter. Más que nunca. Pero hoy a

sus maridos y a sus padres les importa un huevo que se fuguen. Se han perdido los

valores fundamentales. ¿No queríais la democracia?” (Los mares del Sur, p. 7). Dejando

a un lado el tema del Alter Ego de Vázquez Montalbán en el personaje, al hablar de

pérdida de valores fundamentales se pone en tela de juicio la sociedad en la que se vive,

al punto de que la participación del detective en la resolución del asesinato de Stuart

Pedrell obedece más a un conflicto de intereses económicos y familiares, de reputación,

que a una solución racional y ética del homicidio.

Ahora bien, el desencanto que experimenta Carvalho, y que está relacionado con

un cansancio o rechazo de la literatura y la alta cultura, puesto que estas no le han

ayudado a entender los problemas sociales de la transición, no es solamente individual,

que concierna exclusivamente a un modo personal de ver el mundo y encararlo; la

conciencia individual es reflejo de una conciencia colectiva, de la generación que vive

la transición y que ve cómo los valores e ideales democráticos no están dando solución

a problemáticas sociales que se viene arrastrando desde el franquismo. Así, la euforia

democrática, que en un primer momento es la característica de la etapa de transición,

cede a un desencanto general, al punto de que se escuchan frases como “estábamos

mejor con Franco”.

Un recurso de que se vale Vázquez Montalbán en Los mares del Sur para hacer

una subversión de los valores y una crítica de la ambigüedad moral es la ironía. La

ironía consiste en expresar una idea de tal modo que se entienda otro significado, es

decir, que la forma de las palabras conlleva un sentido distinto e irónico. Por ejemplo, al

hablar acerca del consumo en las sociedades posmodernas, en la cual hay una crisis de

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los valores fundamentales, el narrador de la novela apunta lo siguiente: “El perro trotaba

sobre el brazo doblado de Carvalho. De la otra mano colgaba una bolsa llena de queso,

embutidos, latas de comida para perros, huesos de goma, insecticida, desinfectante,

cepillo, todo lo que pueden necesitar un hombre y un perro para ser felices. Biscuter se

quedó perplejo ante la prestancia de la perrita, sólidamente instalada sobre sus patas

traseras, con medio metro de lengua fuera y dos orejas gigantescas que parecían las alas

plegables de un avión en picado.” (Los mares del Sur, p. 8). El tono irónico utilizado

aquí por el narrador sirve para cuestionar la idea de felicidad en la sociedades

posmodernas, que se concibe inseparable del consumo, y al hacer una comparación con

el perro, subraya lo banal de los deseos consumistas del hombre.

La ironía está vinculada a una especie de escepticismo respecto a la moral. Así,

ya que la democracia no desempeñó el papel que se esperaba, la sociedad ya no cree en

los valores modernos y surge una desconfianza hacia las instituciones y la conducta de

los demás, prueba de esto es la ineficacia de la policía en la resolución del crimen, y el

comportamiento de toda la clase social que compone la vida de Stuart Pedrell –esposa,

amigos y amantes. En un diálogo con una de las amantes de Pedrell, Carvalho deja clara

su posición: “−Es mi papel. He de desconfiar siempre de la moralidad de la gente.” (Los

mares del Sur, p. 40). De esta manera, la trama presenta la ambigüedad moral de la

sociedad del desencanto.

3. La crónica de la ciudad como reflejo del desencanto

El espacio de la novela Los mares del Sur es Barcelona, que funciona como cronotopo

en la narración. El cronotopo es un concepto de la teoría literaria que propone Bajtín en

sus investigaciones acerca de Goethe y de la novela moderna en la obra La estética de

la creación verbal. El cronotopo literario propuesto por Bajtín refiere a los vínculos de

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tiempo y espacio en la novela. De este modo, el cronotopo literario <<asimila>> el

cronotopo real: que es el tiempo histórico (relación hombre-naturaleza) y el tiempo de la

vida social (las costumbres, por ejemplo, el folclore como evolución histórica de la vida

de un pueblo). En última instancia, la categoría de cronotopo literario, aplicado al

análisis de la novela, forma parte de una teoría general del arte, en la cual hay una

asimilación del arte en la cultura (época histórica dada), y de la cultura (época histórica

dada) en el arte.

Ahora bien, en Los mares del Sur hay una crónica de la ciudad de Barcelona,

que Vázquez Montalbán utiliza para mostrar la decadencia de la sociedad española

durante el período de la transición. Es importante señalar que Vázquez Montalbán

escribió notas periodísticas y crónica en diarios de España, por ejemplo, en El País, y

esta visión periodística es patente en las observaciones que el narrador de la novela hace

de los estratos sociales de la ciudad. A propósito de la crónica de la ciudad, Colmeiro

(1994) comenta lo siguiente:

La utilización por parte de García Pavón del género policiaco como armazón

sobre la que plasmar nostálgicas estampas costumbristas de la vida manchega,

no dista demasiado del empleo a que somete la novela policiaca Vázquez

Montalbán para hacer una crónica de la vida colectiva española durante y

después de la transición democrática. Ambos autores ponen atención a la fiel

incorporación dentro de su obra de las costumbres sociales y culturales de la

sociedad que quieren representar, recurriendo a unos personajes tipo, a la

gastronomía o a canciones populares, y especialmente a los diversos lenguajes

de los distintos grupos sociales dentro de sus respectivas comunidades. (p. 171)

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La crónica en Los mares del Sur retrata la vida colectiva de la sociedad en la

transición, y al atender a los elementos históricos y temporales de Barcelona en tanto en

cuanto cronotopo, refleja motivos folclóricos y de cultura popular como la gastronomía

y los discursos de los mass media. En este sentido, Vázquez Montalbán incorpora

aspectos de la cultura popular de España y también de lo que se denomina la alta

cultura, por ejemplo, una discusión académica acerca del género de la Novela negra y la

reiteración de motivos literarios en los personajes de la novela, en donde se menciona a

Marx, Eugenio Trías, poetas italianos como Pavesse, norteamericanos como Eliot y al

poeta español García Lorca. Un elemento imprescindible de la crónica en Los mares del

Sur es que está asociada a la introspección psicológica de Pepe Carvalho, puesto que al

describir los males sociales el personaje afronta su identidad con una mirada crítica del

mundo y una visión nostálgica de la infancia en barrios de Barcelona.

Ahora bien, la crónica es un recurso que sirve para exponer los males sociales, y

por esta razón, es una figura del desencanto de la transición democrática. Al realizar una

novela-crónica, Vázquez Montalbán quiere retratar tanto los problemas sociales de la

pobreza, la marginación y la prostitución, como el desgaste de las relaciones

interpersonales que se manifiesta como ambigüedad moral e intereses económicos: el

final de la novela se resuelve en un acuerdo que obedece a la reputación y el dinero, no

a la instauración de una justicia o un ideal moral más alto. El ejemplo más claro de la

crónica del desencanto es el barrio de San Magín, y de los recorridos que realiza el

personaje en el metro y en la Rambla de Santa Mónica.1


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Un ejemplo claro de la novela-crónica que retrata los males sociales es el siguiente: “Se metió en una
taberna junto al Amaya, en la que sólo se podía tomar vino del Sur. Bebió con sed tres manzanillas frías.
Le dio un duro a una de las cinco gitanillas que entraron con suficiencia parando la mano a la altura de los
ojos de los que tomaban copas y hablaban de fútbol, toros, maricones, mujeres, política y negocios
menores de extrañas partidas de plomo viejo o de piezas de tela liquidadas a precio de saldo en almacenes
en quiebra de la calle Trafalgar. Siempre le habían parecido almacenes quebrables o agonizantes en poder
de dueños, dependientes y mozos viejos que medían viejas piezas de tejidos con viejos metros de madera,
producto de una primera emisión conmemorativa de la instalación del sistema métrico decimal. Y sin
embargo habían sobrevivido década a década desde la memoria infantil de Carvalho hasta ahora, en el
momento real de la vejez y la muerte. Aquellos metros de color marrón. ¿También se venden los metros?
Animales flexibles en hule amarillo, rígidas serpientes maderificadas, restallantes látigos de metal

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3. El mito de los mares Sur como tema literario del desencanto

El tema de los mares del Sur está presente como motivo fundamental en la novela Los

mares del Sur. El mito de los mares del Sur hace referencia a una especie de paraíso

perdido, que está alejado de la civilización Occidental. Stuart Pedrell, personaje que es

asesinado en San Magín –homicidio que funge como una forma de justicia poética pues

Stuart Pedrell se enriquece con las casas que se construyeron en San Magín como

producto de la especulación económica−elige una instancia cultural como ejemplo a

seguir en su vida de falta de sentido y frustrada: el pintor francés Paul Gauguin (1848-

1903) que realiza un viaje hacia las islas de Taití en busca de inspiración. Así, Stuart

Pedrell también desea alejarse de la sociedad en que vive, pero no lo realiza ya que es

imposible alejarse de los fantasmas del pasado que lo atormentan, y del presente como

vida frustrada y cansada. Así, del mismo modo que Pepe Carvalho, Stuart Pedrell

representa la etapa de la transición, a saber, que no puede olvidar el pasado franquista y

que no puede alejarse de los problemas actuales que la aquejan.

En la novela Los mares del Sur, la primera referencia al mito de los mares del

Sur es en la primera entrevista entre la viuda de Stuart Pedrell y el detective Pepe

Carvalho: “−Mi marido se fue en plena crisis. No era un hombre en sus cabales. Cuando

estaba sereno, lo cual era un milagro, se colgaba de cualquiera para contarle la historia

de Gauguin. También él quería ser Gauguin. Dejarlo todo y marcharse a los mares del

Sur. Es decir, dejarme a mí, a sus hijos, a sus negocios, su mundo social, lo que se dice

todo. Un hombre en ese estado es fácil presa de cualquiera y si se aireaba mucho el caso

podían salir desaprensivos a miles.” (Los mares del Sur, p. 10). De esta manera, los

modelos literarios y culturales influyen en las acciones de los personajes, al punto de


enrollados, plegables metros conscientes de su concentrado poder de medir el mundo […] <<Perdone, ¿le
apetecería acostarse conmigo? Son mil pesetas y la cama>>, Carvalho le vio un ojo morado y un pequeño
arañazo en la piel transparente y venada de la sien. Siguió acera abajo y repitió su demanda a otro
transeúnte que la esquivó marcando un semicírculo, como si quisiera rodearla de la cuarentena de la
sospecha. Ejerce la prostitución como si preguntara la hora. Tal vez sea una nueva técnica de márketing
puteril. (Vazquez Montalbán, Los mares del Sur, p. 39).

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que Stuart Pedrell se apropia de la figura del pintor y del tema literario de los mares del

Sur.

Ahora bien, el mito de los mares del Sur, asociado al viaje, y que está en la

literatura y en gran parte de la cultura, resulta un viaje imposible pues lo que se anhela

es la utopía personal y encontrar el paraíso perdido, que Pedrell busca en los barrios de

San Magín que el mismo ha posibilitado construir. Por esto, señala Slough (2007):

“Para la España de la transición, estos viajes reflejan el deseo de empezar de nuevo,

como sugerido por su constitución y gobierno nuevo. Por eso, los viaje a los mares del

sur son fantásticos, pero inevitablemente, idealizados. Precisamente, el viaje imaginado

por Pedrell al sur es el motivo crítico de la novela porque simboliza el viaje al paraíso

que nadie puede tomar. A través de la mayor parte de la novela, parece que Pedrell ha

desaparecido en su viaje a los mares del sur, pero en realidad, desaparece por su

desencanto del paraíso falso de la comunidad planead de San Magín.” (p. 20). San

Magín cumple la función de metáfora de la transición democrática en España, porque en

un primer momento representa esperanza para las familias que llegan a vivir allí, pero

después surge el desencanto pues no hay seguridad social en la comunidad, además de

otras problemáticas sociales que dificultan una vida de tranquilidad social.

En definitiva, el mito de los mares del Sur en la novela de Manuel Vázquez

Montalbán es una forma del desencanto ya que acentúa la imposibilidad de alejarse del

pasado histórico, de la memoria, y la falta de realización de ideales en lo que es la

transición. Los viajes de Carvalho por la ciudad de Barcelona, pero principalmente la

apropiación del mito de los mares del Sur por parte de Pedrell, reflejan el cansancio

moral en el que vive la generación de los españoles de transición, y que culmina con la

muerte de Pedrell en la comunidad de San Magín, metáfora del fracaso, el desencanto y

la pérdida de horizonte hacia el futuro.

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Bibliografía

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novela policiaca española. Teoría e historia crítica, Anthropos, Barcelona, 1994.

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Artículos

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https://revistas.uam.es/index.php/philobiblion/article/view/7860

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https://confluenze.unibo.it/article/view/2389/1765

Reyes, Héctor, “Cartografía del desencanto en la novela Los mares del Sur, disponible
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Slough, Rachel, “Las sendas del desencanto: Los mares del sur de Manuel Vázquez
Montalbén”, disponible en: https://digitalcommons.iwu.edu/cgi/viewcontent.cgi?
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