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Examen Complexivo 2021 – 2021

Carrera de Política
Facultad de Ciencias Sociales y Humanas Universidad Central del Ecuador

Componente práctico: temas de ensayo

Características del ensayo


Ítem Descripción
Extensión 2.000 palabras (sin incluir título, resumen,
palabras clave y bibliografía)
Componentes ➢ Título
➢ Resumen (150 palabras)
➢ Palabras clave (mínimo 4)
➢ Texto (2.000 palabras)
➢ Bibliografía
Tipo de referenciación (citación y Estilo APA 6ta. Edición
bibliografía)
Fecha de entrega 23 de diciembre, 2021

Temas

Tema 1 (de corte más teórico). La representación política a través del sistema electoral:
fragmentación y diseño institucional

En Ecuador, acabamos de cursar un proceso electoral de gran significancia. En las elecciones


generales se debía elegir presidente, vicepresidente, asambleístas nacionales, asambleístas
provinciales y parlamentarios andinos. En el calendario electoral ecuatoriano, actualmente estas
elecciones de autoridades nacionales no son concurrentes con las de autoridades de los
gobiernos autónomos descentralizados (GAD).

En las más recientes elecciones para autoridades de los GAD, se evidenció una inmensa
fragmentación electoral. Según datos del Consejo Nacional Electoral (CNE), más de 77.000
candidatos y candidatas se habrían inscrito para las dignidades en juego. Ciudades como Quito
y Guayaquil ejemplifican el fenómeno, con 18 y 17 candidatos, respectivamente.

Similar situación se acaba de vivir en las últimas elecciones de autoridades nacionales, con 16
binomios presidenciales, que de hecho podrían haber sido más. Esto da continuidad a un
escenario de dispersión, pero que mostró cómo los primeros cuatro binomios concentraron un
88% del voto, mientras que las restantes 12 candidaturas se quedaron con el remanente. A ello
se debe sumar que, puesto que la elección de asambleístas se da en simultáneo con la primera
vuelta presidencial, hay repercusiones de gran calibre sobre la conformación de gobiernos de
minoría, con dificultades en la gobernabilidad por la difícil forma de mantener una mayoría
legislativa. Esto lo hemos visto durante los primeros 6 meses del actual gobierno, el que
oficialmente llegó con 12 asambleístas propios para una cámara de 137.

Simón Pachano (1998), hace dos décadas manifestaba, respecto del sistema electoral
ecuatoriano que “Sin embargo, [se] permite […] suponer que [el sistema electoral] se verá dura
y negativamente afectado, en especial en aspectos tan importantes como la dispersión, la
atomización, la volatilidad, la personalización y las dificultades de lograr su institucionalización.
En síntesis, es casi inevitable que el resultado de este nuevo sistema sea lo que he calificado
como representación caótica, que se constituirá en el mayor impedimento para la consolidación
del sistema de partidos”. Esto parecería ajustarse con relativa facilidad al diseño actual del
sistema electoral ecuatoriano, pues sus consecuencias parecen mantenerse vigentes.

A la par, estos problemas impactan sobre la calidad de la representación política. A decir de


Freidenberg y Alcántara (2001: 15-16), “La idea de que el sistema político ecuatoriano no ha
tenido y no tiene partidos, como señalaba Velasco Ibarra no es un país hecho para partidos, se
encuentra constantemente en el imaginario sociopolítico de las elites del país. Han sido
características de los partidos y del sistema de partidos ecuatoriano en las últimas décadas: la
dificultad histórica de las agrupaciones partidistas para gobernar y para ejercer como
mecanismos de representación de demandas ciudadanas; la desconfianza de los electores hacia
los partidos y la ausencia de lazos fuertes entre ellos, que genera altos niveles de volatilidad
electoral agregada a escala nacional: la indisciplina de los miembros y su tendencia a producir
consensos de carácter pendular, toda vez que se busca desgastar a los partidos de gobierno al
mismo tiempo que amplían su base de consenso los parridos que coyunturalmente se
encuentran en la oposición política”.

En virtud de esto, y utilizando bibliografía pertinente (p.ej., Colomer, 2001; Ware, 2004;
Mainwaring y Torcal, 2005; Freidenberg, 2003; Pachano, 2007), analice las razones,
consecuencias y posibles soluciones desde una perspectiva institucional al problema de la
representación política en el sistema electoral ecuatoriano, tanto a nivel de elecciones de
autoridades locales cuanto a nivel de elección de autoridades nacionales.

Bibliografía.-

Colomer, Josep (2001). “Cómo se cuentan los votos”. En Josep Colomer, Instituciones Políticas.
Barcelona: Ariel: Cap. 3.

Freidenberg, Flavia (2003). Jama, caleta y camello: las estrategias de Abdalá Bucaram y el PRE
para ganar las elecciones. Quito: UASB / CEN, 351-408.

Freidenberg, Flavia y Manuel Alcántara (2001). Los dueños del poder: Los partidos políticos en
Ecuador (1978-2000). Quito: FLACSO, sede Ecuador.

Mainwaring, Scott y Mariano Torcal (2005). “”. América Latina Hoy, No. 41: 141-173.

Pachano, Simón (1998). La representación caótica: análisis del sistema electoral ecuatoriano.
Quito: FLACSO, Sede Ecuador.

Pachano, Simón (2007). La trama de Penélope: Procesos políticos e instituciones en Ecuador.


Quito: FLACSO, Sede Ecuador.

Ware, Alan (2004). Partidos políticos y sistemas de partidos. Madrid: Istmo.


Tema 2 (de corte práctico). Análisis comparado de los resultados de las elecciones locales
para alcaldes y concejales en Quito y Guayaquil 2019 con las elecciones presidenciales y
legislativas de 2021: fragmentación, diseño institucional y gobernabilidad

En Ecuador, las más recientes elecciones para autoridades de los gobiernos autónomos
descentralizados (GAD) mostraron una inmensa fragmentación electoral. Según datos del
Consejo Nacional Electoral (CNE), más de 77.000 candidatos y candidatas se habrían inscrito para
las dignidades en juego. Ciudades como Quito y Guayaquil ejemplifican el fenómeno, con 18 y
17 candidatos, respectivamente. A su vez, cada uno de estos candidatos presentó una lista para
concejales.

En el caso de las elecciones presidenciales de 2021, en la primera vuelta participaron 16


binomios, aunque podrían haber llegado a 18, pero dos candidaturas no fueron calificadas. De
similar forma, 17 listas participaron para la elección de asambleístas a nivel nacional, pero a nivel
provincial el número fue mucho mayor. Luego de varios periodos legislativos, de las elecciones
no salió un bloque de mayoría. De hecho, serán 13 organizaciones políticas las representadas en
el legislativo, si bien son 5 los bloques con bancadas de más de 10 asambleístas. Esto, sin perder
de vista el creciente número de asambleístas que se declaran independientes.

El problema se hizo más evidente al constatar que, tal como ocurrió en Quito, el candidato
ganador lo hizo con 21,39% de los votos. Esto quiere decir que ganó la alcaldía de la capital y del
cantón más poblado del Ecuador con el favor de apenas 1 de cada 5 votos válidos. Además, de
21 asientos en juego para el Concejo Metropolitano, la organización política del ganador obtuvo
apenas 3 concejales. Además, quien quedó en segundo lugar lo hizo con 18,42%, en tercero
17,78%, y en cuarto 16,93%. Es decir, que hubo diferencias mínimas, y con estos candidatos
colocando concejales en el Concejo, con quien quedó en segundo lugar logrando 9 de las 21
concejalías en juego. Es conocido que esto derivó en problemas de gobernabilidad que, tras una
larga batalla legal que llegó hasta la Corte Constitucional, terminó con la remoción de quien fue
elegido alcalde, siendo reemplazado por el vicealcalde, una figura sin un respaldo político
partidista sólido.

Sin embargo, el caso de Guayaquil parece distinto. Si bien la lid electoral se definió entre 2
candidaturas principales, la ganadora de la alcaldía lo hizo con una diferencia de más de 20
puntos porcentuales y logrando 12 de las 15 concejalías.

En cuanto a las elecciones presidenciales, el presidente elegido acumuló en primera vuelta el


19,74% de los votos válidos, muy cerca de quien quedó en tercer lugar con el 19,39%. En la
segunda vuelta logró un aumento muy importante para ganar con el 52,36%, pero su bancada
propia en el legislativo será de apenas 12 asambleístas de un total de 137.

Simón Pachano (1998), hace dos décadas manifestaba, respecto del sistema electoral
ecuatoriano que “Sin embargo, [se] permite […] suponer que [el sistema electoral] se verá dura
y negativamente afectado, en especial en aspectos tan importantes como la dispersión, la
atomización, la volatilidad, la personalización y las dificultades de lograr su institucionalización.
En síntesis, es casi inevitable que el resultado de este nuevo sistema sea lo que he calificado
como representación caótica, que se constituirá en el mayor impedimento para la consolidación
del sistema de partidos”. Esto parecería ajustarse con relativa facilidad al diseño actual del
sistema electoral ecuatoriano, pues sus consecuencias parecen mantenerse vigentes.

A la par, estos problemas impactan sobre la calidad de la representación política. A decir de


Freidenberg y Alcántara (2001: 15-16), “La idea de que el sistema político ecuatoriano no ha
tenido y no tiene partidos 0, como señalaba Velasco Ibarra no es un país hecho para partidos, se
encuentra constantemente en el imaginario sociopolítico de las elites del país. Han sido
características de los partidos y del sistema de partidos ecuatoriano en las últimas décadas: la
dificultad histórica de las agrupaciones partidistas para gobernar y para ejercer como
mecanismos de representación de demandas ciudadanas; la desconfianza de los electores hacia
los partidos y la ausencia de lazos fuertes entre ellos, que genera altos niveles de volatilidad
electoral agregada a escala nacional: la indisciplina de los miembros y su tendencia a producir
consensos de carácter pendular, toda vez que se busca desgastar a los partidos de gobierno al
mismo tiempo que amplían su base de consenso los parridos que coyunturalmente se
encuentran en la oposición política”.

En virtud de esto, y utilizando bibliografía pertinente (p.ej. Colomer, 2001; Ware, 2004;
Mainwaring y Torcal, 2005; Freidenberg, 2003; Pachano, 2007), ofrezca un análisis
institucionalista sobre los resultados electorales de las elecciones locales en Quito y Guayaquil
en 2019 y las elecciones presidenciales y legislativas de 2021, mostrando los efectos del diseño
electoral. Se aconseja hacer referencia a la normativa vigente (i.e. Código de la Democracia) y a
resultados oficiales del CNE. Además, se solicita tener presente los casos de las administraciones
de Jorge Yunda y de Cynthia Viteri, el primero habiendo sido removido mientras la segunda se
mantiene, aunque no sin cuestionamientos. A la luz de esto, se puede extraer lecciones sobre la
gobernabilidad de sus alcaldías durante el tiempo transcurrido, proyectando lo que pueda
ocurrir a nivel de gobernabilidad nacional.

Bibliografía.-

Colomer, Josep (2001). “Cómo se cuentan los votos”. En Josep Colomer, Instituciones Políticas.
Barcelona: Ariel: Cap. 3.

Freidenberg, Flavia (2003). Jama, caleta y camello: las estrategias de Abdalá Bucaram y el PRE
para ganar las elecciones. Quito: UASB / CEN, 351-408.

Freidenberg, Flavia y Manuel Alcántara (2001). Los dueños del poder: Los partidos políticos en
Ecuador (1978-2000). Quito: FLACSO, sede Ecuador.

Mainwaring, Scott y Mariano Torcal (2005). “La institucionalización de los sistemas de partidos
y la teoría del sistema partidista después de la tercera ola democratizadora”. América Latina
Hoy, No. 41: 141-173.

Pachano, Simón (1998). La representación caótica: análisis del sistema electoral ecuatoriano.
Quito: FLACSO, Sede Ecuador.

Pachano, Simón (2007). La trama de Penélope: Procesos políticos e instituciones en Ecuador.


Quito: FLACSO, Sede Ecuador.

Ware, Alan (2004). Partidos políticos y sistemas de partidos. Madrid: Istmo.

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