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La paradoja de Riquelme y la tortuga.

Hay una serie de conceptos y verdades, que no son más que meras ilusiones. Así lo
afirma el gran filósofo Juan Verón, quien elaboró una serie de paradojas, con el fin de
mostrar que las sensaciones que percibimos del mundo son falsas. Su teoría se basa en
una serie de razonamientos, en el que aparecen ciertas contradicciones sin solución
posible. Sus ideas aplicadas al mundo futbolero, se han extendido al resto de las
ciencias en general. Así trata de negar tanto el movimiento humano; como cualquier
otro tipo de jugada que lo requiera. Para él las gambetas, la bicicleta, los caños, la
chilena y la rabona, son una serie de movimientos inexistentes, que los observadores
imaginamos en nuestras fantasías.
Verón elabora una serie de paradojas, que niegan el movimiento, puesto que vivimos
en un eterno infinito. La vida humana no es más que una serie de instantes infinitos, que
no tienen ni principio ni fin. El fundamento de todas sus paradojas, se basa en sostener
que Juan Román Riquelme, el mejor jugador de Boca Juniors, jamás puede recorrer un
solo estadio1 durante un partido de fútbol. Esto es imposible puesto que para ello,
primero deberá llagar a la mitad del campo de juego, antes a la mitad de la mitad y antes
a la mitad de esa otra mitad. Del mismo modo, deberíamos prolongar esas divisiones de
mitades hasta el infinito, lo cual resulta imposible. Es así que Juan Román no puede
recorrer ni un solo estadio de longitud; por más que nuestros ojos lo vean correr de aquí
para allá con sus gambetas.
El enunciado de la más popular de las paradojas de Verón se puede describir en los
siguientes términos: Riquelme corre diez veces rápido que una tortuga y veinte más que
un caracol. En su orgullo el sabio jugador les propone a ambos animalitos jugar una
carrera, para demostrar la velocidad de sus pies alados. Sabiendo que su velocidad es
imponente, les da una ventaja de veinte metros a ambos. Juan Román corre esos veinte
metros, mientras el caracol corre un metro y la tortuga dos metros. Román corre ese
metro, el caracol corre cinco centímetros y la tortuga diez centímetros. Riquelme corre
cinco centímetros el caracol dos milímetros y medio y la tortuga cinco milímetros. Y así
corren hacia el infinito, sin que ninguno de los pequeños animalitos sea alcanzado por el
veloz jugador.
El gran filósofo Ramón Valdano, sostiene que la metafísica ha tenido un cierto
renacimiento en virtud de los argumentos de Verón. Sus estudios relativos al
movimiento y al infinito, han generado una revolución en el pensamiento humano. Su
influencia ha transformado no sólo en el mundo de los deportes, sino también la
matemática, la astronomía y la física. Luego de estudiar unos años el guaraní, Valdano
se dedicó a traducir la obra que Verón escribiera durante su exilio en Paraguay. Todas
sus obras sobre la física, datan de ese período en el que escribió sus “Opus
Paraguaiensis”. Allí alternaba la escritura, con sus entrenamientos en el equipo de Cerro
Porteño. Valdano luego de traducir, la obra completa del exiliado filósofo, realizó un
comentario de su obra y sus paradojas. En su libro “In Paraguaiensis Veronis libris” se
puede leer lo siguiente: “El segundo argumento de Verón es llamado el de Riquelme y
la tortuga. Explica que el más lento jamás puede ser alcanzado por el más veloz, pues el
futbolista tiene que pasar primero por el medio del campo de juego, que ya ha sido
abandonado por sus competidores. Así siempre el más lento lleva una ventaja ante su
perseguidor”.

1
Estadio: Consiste en la medida más extensa que posee la cancha de Boca, que es de
unos 187 metros.

1
Muy pocos han prestado atención al primer argumento de Verón, denominado “La
carrera del gladiador”. Por medio de ella sostiene que el movimiento es imposible;
puesto que “Juan Román debe atravesar el medio campo para llegar al gol; antes la
mitad de esa mitad y antes las mitad de esa mitad. Y así hasta pasar por infinitos puntos.
Del mismo modo, una pelota pateada por nuestro atleta inmóvil, a la que se le cortase
una mitad cada día, sería interminable”.
Pero sin duda, la tercera paradoja, ha sido una de las más interesantes. En ella, Verón
afirma que Riquelme es quizá la única persona en el universo, que permanece en un
estático infinito. Dicho jugador se ha transformado en el único habitante de la tierra que
puede ser rastreado por medio del Google Earth. A cualquier hora y en cualquier
situación, Riquelme parece estar siempre en el mismo lugar. La mayor parte de los
observadores suelen ubicarlo cerca del punto del penal, en el arco que da hacia el norte
de la cancha de Boca. Todos sus goles, sus jugadas y sus conferencias de prensa las
hace desde el mismo lugar. Sólo nuestra fantasía nos hace creer que Riquelme hace esas
actividades; sin darnos cuenta que permanece inmóvil. Su lugar natural siempre está a
unos once metros del arco. Aunque es posible que se mueva en un entrono de un metro
alrededor de dicho punto2. Por más que Riquelme corra en cualquier dirección, el
observador siempre lo verá parado en el mismo lugar. Algunos dicen verlo hacer un
caño, otros patear un penal, muchos creen haberlo visto haciendo una gambeta y
algunos lo suponen saltando de alegría luego de hacer un gol. Aunque la mayoría
sugiere que el lugar en que se lo suele ubicar por medio de cualquier satélite, se trata de
una imagen no actualizada del 2008. En ella Riquelme le hizo un gol de tiro libre a
Arsenal de Sarandí, casi sobre la hora, consagrando campeón a su equipo. Si el tiempo
está compuesto de una serie indefinida de instantes y en cada uno de ellos el jugador
ocupa una posición. Entonces Riquelme siempre ocupa un espacio. Y según la
tecnología de Google Earth el único espacio que ocupa Juan Román es ese punto a once
metros del arco. Por lo tanto Riquelme está siempre inmóvil. Así que ese memorable
jugador que hace delirar a su hinchada con sus gambetas y despierta pasión en la doce,
no es más que un motor inmóvil. La hinchada cree que él se mueve, pero eso no es más
que una ficción. Si se moviera no podría estar a en el punto del penal haciéndole el gol
al equipo de Sarandí y Boca no hubiera ganado el campeonato del 2008. Si se estuviera
moviendo, sería una suma de inmovilidades, que no quedarían registradas por los
satélites. Por lo tanto Riquelme nunca se mueve.
Dicen que el célebre jugador boquense, se cansó de las críticas que lo semejaban a la
lentitud de una tortuga. Entonces harto de tantos reproches, que lo habían relegado al
banco de suplentes, se paró frente a su hinchada y comenzó a caminar desafiándolos.
Con una mirada altanera y haciéndoles el “Topo Gigio” les gritaba: “Digan lo que
digan; pero yo camino. Y soy más rápido que cualquier tortuga”.

Horacio Hernández.

http://www.horaciohernandez.blogspot.com/

2
El punto exacto sobre el que Riquelme gira es de 34º 38’ 07. 25’’ latitud Sur y 58º 21’
53. 53’’ longitud Oeste.