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slas[conciencia]
el periódico del Museo Elder
Nº 1 invierno 2010

gratu

ORGANIZA Y PRODUCE:

FINANCIA:

Gobierno de Canarias

Agencia Canaria de Investigación, Innovación y Sociedad de la Información
Gobierno de Canarias

Paulino Rivero Baute
PRESIDENTE DEL GOBIERNO DE CANARIAS

FUNDACIÓN CANARIA MUSEO DE LA CIENCIA Y LA TECNOLOGÍA DE LAS PALMAS DE GRAN CANARIA Ricardo Fernández de la Puente Armas
PRESIDENTE DE LA FUNDACIÓN. VICECONSEJERO DE TURISMO DEL GOBIERNO DE CANARIAS

Editorial
islas[conciencia] es la nueva línea de publicaciones de divulgación científica del Museo Elder de la Ciencia y la Tecnología de Las Palmas de Gran Canaria, entidad adscrita a la Viceconsejería de Turismo del Gobierno de Canarias. Con ella, el Museo pretende hacer llegar a la ciudadanía los conocimientos, reflexiones y proyectos de científicos e investigadores en aquellos campos de especial relevancia para Canarias, pero con vocación universal, en el ámbito de la investigación, la innovación y el desarrollo. El formato elegido para islas[conciencia], un periódico con artículos de diversos autores que desde distintas áreas de conocimiento aborden una misma temática, tiene como objetivo el poner a disposición, tanto del autor como de los lectores, el espacio suficiente para que las ideas, los conceptos y los razonamientos puedan ser expuestos con la necesaria profundidad. Sin embargo, es nuestro deseo que islas[conciencia] sea predominantemente divulgativo, esto es, accesible para todos aquellos que, sin ser especialistas ni poseer conocimientos técnicos sobre el tema, estén interesados en conocer y disfrutar con y de la ciencia. Para este primer número dedicado a la biodiversidad, hemos contado con la colaboración de biólogos, físicos, químicos, geólogos, ecólogos o filólogos que desarrollan su trabajo en distintas universidades, institutos y departamentos de la Administración. Cada uno, desde su área de investigación, nos ofrece un punto de vista único para que con el conjunto podamos conformarnos una imagen global de aproximación sobre uno de los campos de estudio de mayor relevancia en la actualidad. No en vano, las Naciones Unidas declararón el año 2010 como Año Internacional de la Biodiversidad. A través de los escritos que componen esta publicación descubriremos el origen reciente del término biodiversidad, la importancia de las islas como “puntos calientes” de variedad biológica y el caso especial de Canarias por su elevado número de especies endémicas y por la grave amenaza en la que se ha convertido la introducción de especies exóticas. Intentaremos comprender cuáles son las razones que provocan la existencia de este inimaginable número de especies biológicas distintas y por qué algunas clases, como los insectos, parecen haber triunfado y otras, como los anfibios, presentan actualmente unas tasas de extinción alarmantes. Revisaremos los proyectos y herramientas utilizadas para la conservación y gestión de los recursos naturales o las nuevas oportunidades que se nos presentan gracias a organismos, hasta ahora no explotados, como las microalgas. La biodiversidad tratada desde campos como la fisiología provoca nuestro asombro al desvelar las insólitas soluciones que la evolución ha encontrado para resolver los problemas del frío o el calor y como la física o la química, abre ante nosotros un mundo insospechado de características que presenta la vida y que ahora comenzamos a comprender. Pero las especies vivas actuales no son sino una pequeña parte de todas las especies que han poblado nuestro planeta a lo largo de los últimos 3.500 millones de años, muchas de las cuales desaparecieron en grandes extinciones masivas dejándonos, como único testimonio de su paso, unos pocos restos fósiles que la paleontología se afana en estudiar. Desde el Museo Elder de la Ciencia y la Tecnología queremos agradecer sinceramente el esfuerzo y el tiempo dedicado, muchas veces robado de sus obligaciones investigadoras, docentes o profesionales, por todos y cada uno de los autores de los artículos, ilustraciones y diseñadores que, sin excepción, se prestaron a colaborar desde el primer momento en este nuevo proyecto de divulgación y difusión de la ciencia. El resultado de su ilusión, dedicación y saber hacer es este primer número de islas[conciencia]. Este periódico, y la publicación paralela del Museo de la Ciencia y el Cosmos de Tenerife dedicada a la astronomía, ha sido posibles gracias a la financiación de la Agencia Canaria de Investigación, Innovación y Sociedad de la Información (ACIISI) del Gobierno de Canarias.

José Regidor García
VICEPRESIDENTE DE LA FUNDACIÓN. RECTOR DE LA UNIVERSIDAD DE LAS PALMAS DE GRAN CANARIA VOCALES

Isabel Pascua Febles José Juan Martínez Díaz Sinesia María Medina Ramos Rita Enma Hernández Callero Miguel Cabrera Cabrera María Méndez Castro Julio Melián Pérez Marín Juan Ruiz Alzola Cristian Santana Hernández José Carlos Manzano Fernández MUSEO ELDER DE LA CIENCIA Y LA TECNOLOGÍA DE LAS PALMAS DE GRAN CANARIA Fernando Pérez González
DIRECTOR-GERENTE

José Miranda Ayala
ADMINISTRADOR TÉCNICOS

José C. Ruano Caballero José Sarmiento Rodríguez Mª Arántxatxu Rodríguez Quintana César Díaz Vega Gregorio de la Fuente Frutos PUBLICACIÓN
COORDINACIÓN GENERAL

Fernando Pérez González
ADMINISTRACIÓN

José Miranda Ayala
COORDINACIÓN TÉCNICA

Gregorio de la Fuente Frutos
TEXTOS

Salvador Gregorio Benítez José L. Martín Esquivel David Romo Vallejo Juli Caujapé Castells Manuel Arechavaleta Hernández José Luis Gómez Pinchetti Elizabeth Ojeda Land Manuel Ángel Vera Galván Juan Pedro de Nicolás Obdulia Mª Molina Bolaños María del Carmen Brito de la Nuez Martín Moreno Muñoz José Luis Viejo Montesinos Ignacio de la Riva Juan Ignacio Pérez Iglesias Patricia Assunção Adelina de la Jara Laura Carmona Karen Freijanes Eduardo Portillo Héctor Mendoza Juan Manuel Martín González Jesús García Rubiano Jesús Pérez Peña José Luis Eiroa Martínez Enrique Peñalver Mollá Joaquín Moratalla Araceli Santana Benítez Miguel Ángel Cabrera Pérez
DISEÑO Y MAQUETACIÓN

Carlos Tavío
ILUSTRACIÓN CENTRAL

Iñaki Díez Cortaberría
IMPRESIÓN

Artes Gráficas del Atlántico S.A.
EDITA

Museo Elder de la Ciencia y la Tecnología de Las Palmas de Gran Canaria. Viceconsejería de Turismo del Gobierno de Canarias
PATROCINA

ORGANIZA Y PRODUCE:

FINANCIA:

Agencia Canaria de Investigación, Innovación y Sociedad de la Información del Gobierno de Canarias

Gobierno de Canarias

SUMAR O
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el periódico del Museo Elder

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NUEVAS PALABRAS PARA NUEVAS REALIDADES
APROXIMACIÓN AL TÉRMINO BIODIVERSIDAD DESDE UN PUNTO DE VISTA FILOLÓGICO
Autor: Salvador Gregorio Benítez Rodríguez

ISLAS Y BIODIVERSIDAD
Autor: José L. Martín Esquivel

LAS ISLAS GALÁPAGOS:
UN LABORATORIO PARA LA EVOLUCIÓN
Autor: David Romo Vallejo

LA FLORA ENDÉMICA TERRESTRE CANARIA EN LA SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN:

UNA VISIÓN MOLECULAR
Autor: Juli Caujapé Castells

LA LISTA DE ESPECIES
SILVESTRES DE CANARIAS 2009
Autor: Manuel Arechavaleta Hernández

ALGOLOGÍA Y BIODIVERSIDAD
REFLEXIONES SOBRE ALGOLOGÍA EL DESCUBRIMIENTO DE NUEVAS ESPECIES Y SUS APLICACIONES INDUSTRIALES REALES Y POTENCIALES.
Autor: Juan Luis Gómez Pinchetti

LAS ESPECIES EXÓTICAS INVASORAS:
UNA AMENAZA PARA LA BIODIVERSIDAD CANARIA
Autora: Elizabeth Ojeda Land

NATURA 2000:
LA HERRAMIENTA TERRITORIAL EUROPEA DE LA CONSERVACIÓN DE LA NATURALEZA
Autor: Manuel Ángel Vera Galván

BIODIVERSIDAD DE LA GESTIÓN DE LA BIODIVERSIDAD
NECESIDAD URGENTE DE UN CAMBIO EN LA GESTIÓN DE LA BIODIVERSIDAD
Autor: Juan Pedro de Nicolás

LA MUSARAÑA CANARIA
Autores: Dña. Obdulia Mª Molina Bolaños, Dña. María del Carmen Brito de la Nuez, Dr. D. Martín Moreno Muñoz

35 39 42 45 47 52 57 59 61 62

LA DIVERSIDAD DE

INSECTOS ESPAÑOLES
Autor: José Luis Viejo Montesinos

DIVERSIDAD Y DECLIVE
MUNDIAL DE LOS ANFIBIOS
Autor: Ignacio de la Riva

DIVERSIDAD FISIOLÓGICA
Autor: Juan Ignacio Pérez Iglesias

POTENCIAL BIOTECNOLÓGICO DE LAS

MICROALGAS
Autores: Patricia Assunção, Adelina de la Jara, Laura Carmona, Karen Freijanes, Eduardo Portillo, Héctor Mendoza

LA BIODIVERSIDAD
Y LAS CIENCIAS FÍSICAS
Autores: Dr. Juan Manuel Martín González y Dr. Jesús García Rubiano

BIODIVERSIDAD Y QUÍMICA:
EL GRAN LABORATORIO DE LA NATURALEZA
Autores: Jesús Pérez Peña y José Luis Eiroa Martínez

LA BIODIVERSIDAD
DEL PASADO Y EL ÉXITO DE LOS INSECTOS
Autor: Enrique Peñalver Mollá

LAS GRANDES EXTINCIONES DE LA HISTORIA DE LA VIDA:

UN GRAN FILTRO PARA LA BIO-DIVERSIDAD
Autor: Joaquín Moratalla

TURISMO Y BIODIVERSIDAD
Autora: Araceli Santana Benítez.

LOS PLANES DE RECUPERACIÓN:
INSTRUMENTOS PARA LA CONSERVACIÓN DE LAS ESPECIES AMENAZADAS
Autor: Miguel Ángel Cabrera Pérez

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EL PERIÓDICO DEL MUSEO ELDER INVIERNO 2010 Nº 01

NUEVAS PALABRAS PARA NUEVAS REALIDADES
APROXIMACIÓN AL TÉRMINO BIODIVERSIDAD DESDE UN PUNTO DE VISTA FILOLÓGICO
En la naturaleza, la vida nació en un mar de materia inerte.
Escribir un artículo sobre la palabra biodiversidad desde un punto de vista filológico exige aproximarse, evidentemente, a todos los aspectos que son relevantes para llegar a comprender su alcance como palabra, su valor como ente lingüístico. Ahora bien, si queremos percibir su verdadera esencia, debemos acercarnos al medio natural, a la realidad que nos circunda, en suma, al mundo. Y no solo porque a través de la lengua, que funciona como vehículo de comunicación, le damos nombre a la realidad, sino porque ambas, las lenguas y las especies, han evolucionado con el tiempo a partir de un origen común mediante un proceso denominado selección natural. En la naturaleza, la vida nació en un mar de materia inerte. Los seres primigenios se multiplicaron en seres semejantes con vida propia que ocuparon las regiones vacías del planeta donde se desarrollaron, se multiplicaron y se diversificaron, sobreviviendo y adaptándose a las diferentes condiciones de vida. Las lenguas, por su parte, nacen desde la necesidad del ser humano de comunicarse con los demás miembros de su comunidad; desde el deseo de expresar sus alegrías y sus penas, sus sueños y sus esperanzas, sus anhelos y sus nostalgias; desde la necesidad de dar órdenes, de influir sobre el oyente, de llamar su atención, pero también de darle nombres a la realidad para distinguirla de otras; desde la necesidad de organizar el mundo circundante y de ordenarlo para organizar y ordenar así el pensamiento. En la evolución el hombre comenzó a desarrollar la capacidad del lenguaje, o sea, la de adiestrar a los órganos que participan en la fonación en la producción de una serie de sonidos que, combinados según las reglas que por convención se van estableciendo en la propia lengua, se convierten en elementos con significado, esto es, en signos desde el momento en que son aceptados por los demás miembros de la comunidad como tal, es decir, como elementos portadores de contenido. Esos signos, igual que las demás especies naturales, se desarrollan, se multiplican, se diversifican para adaptarse a las necesidades comunicativas y a las capacidades modulares de las articulaciones bucofaríngeas. Algunos de estos signos con el tiempo se extinguen porque son reemplazados por otros en un proceso de selección natural o porque, simplemente, la realidad a la que nombraban ha desaparecido, se ha extinguido. Ahora

La Torre de Babel, de Pieter Brueghel el Viejo. Kunsthistorisches Museum

bien, también nacen otros nuevos para nombrar nuevas realidades, nuevos objetos, nuevas dimensiones, nuevos productos o nuevas preocupaciones. La mayoría evoluciona, pero, sobre todo, los más productivos se combinan con otros para crear nuevos signos, entes con vida propia que se adaptan al medio y que responden a los tiempos. En los tiempos de Darwin, a mediados del siglo XIX, cupo hablar de especies y de evolución, de transmutación y de selección natural pues sus postulados acerca del hecho de que todas las especies de seres vivos hayan evolucionado a lo largo del tiempo a partir de un antepasado común mediante el proceso de selección natural supusieron una importantísima revolución científica que hizo necesaria la creación de nuevos términos para nombrar tales hallazgos y contrastarlos. Es, por el contrario, en nuestros tiempos, finales del siglo XX y principios del XXI, cuando nace el término biodiversidad, sin embargo, no el concepto, pues este ya fue apuntado en cierta manera por la propia “Teoría de la Evolución”. Según las fuentes, esta palabra fue utilizada por primera vez en septiembre de 1986 en el título de una conferencia sobre el tema, el National Forum on BioDiversity, convocada por Walter G. Rosen, a quien se le atribuye la idea de la palabra. Sin embargo, el concepto, por su carácter intuitivo, ha presentado ciertas dificultades para su definición precisa.

Según la RAE, este término se define como la `variedad de especies animales y vegetales en su medio ambiente´. En el campo de la biología, en particular, se entiende que la biodiversidad abarca al número de poblaciones de organismos y de especies distintas, pero se hace necesario hacer algunas precisiones en lo que atañe a su alcance designativo. Cuando se habla de biodiversidad se han de distinguir cuatro niveles: en primer lugar, el que se refiere a la diversidad genética o intraespecífica, que contempla la diversidad de versiones de individuos dentro de una especie, las variaciones interindividuales o variedad de genotipos; en segundo lugar, la diversidad específica, que contempla la pluralidad de especies, es decir, de sistemas genéticos o genomas; en tercero, la ecosistémica, que describe la diversidad de las comunidades de especies distintas. Y, por último, aquella que describe la riqueza de esas especies dentro de las comunidades, es decir, la diversidad interna. En el campo de la ecología el concepto engloba, además, la diversidad de interacciones entre las especies y el medio en el que viven: el aire que los rodea, el agua de la que viven, el suelo que les abriga y el resto del entorno en el que se desenvuelven. Esto es en lo que se refiere a su alcance semántico, a su capacidad designativa, a su valor como signo lingüístico. Ahora bien, en lo que se refiere a su formación la palabra biodiversidad no es un elemento que nació ex novo desde una combinación azarosa de sonidos, sino que es el

Autor:

Salvador Gregorio Benítez Rodríguez
Investigaciones Filológicas en Canarias. ULPGC.

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EL PERIÓDICO DEL MUSEO ELDER INVIERNO 2010 Nº 01

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como lengua cotidiana; el latín, reservada para la liturgia casi exclusivamente; y el francés, la lengua de la corte y de la nobleza británicas, que se convirtió en la lengua de prestigio. El resultado más inmediato ha sido el de que la lengua inglesa, en la creación de nuevas palabras, no solo recurra con cierta frecuencia a los signos heredados de otras lenguas, sino también a los mismos procedimientos de creación de palabras que se daban en las lenguas que sirvieron de modelos; en concreto, los de derivación, por un lado, esto es, la adición a una palabra ya existente de un elemento que signifique al principio de ella, llamado prefijo, como en subespecie para el español y en subspecie en el caso del inglés, o a final de ella, llamado sufijo, como en ecologista para el español y en ecologist para el inglés; los de composición, a través de la unión de dos elementos léxicos, de dos palabras preexistentes, como es el caso de quebrantahuesos, una especie de ave, para el español y dogfish, para el inglés, que alude a una especie de pez; y, por último, los de contracción, es decir, los de creación de un nuevo término a partir de partes de otras palabras, como ya hemos apuntado que sucede con el vocablo que analizamos. Todos estos fenómenos dejan de manifiesto que las palabras, los signos que las componen y las reglas de combinación de los signos viajan en el espacio y en el tiempo y que se adaptan en un ecosistema lingüístico diferente al suyo o, por el contrario, se extinguen, mueren, desaparecen. En este sentido, biological, por su parte, es un término producto de la combinación de varias unidades lingüísticas mínimas con significado: por un lado, el elemento compositivo o prefijal de origen griego βιο-, que significa `vida´ y que constituye el elemento de segundo orden en el término; por otro lado, otro elemento compositivo, -´logo, ga, que deriva del latín -logus, y este a su vez del griego -λογο, que alude a la `palabra´ y que funciona como el núcleo de tal expresión; el elemento sufijal -´ico, ca, que procede del latín -icus, y este del griego -lkóç y cuya función semántica es la de indicar `relación´; y, finalmente, el elemento sufijal -al, que procede del latín -alis y que expresa también `relación o pertenencia´. Estos dos últimos elementos funcionan como auxiliares

del primero de la expresión ya que de esta manera hacen referencia a 'lo relativo al conocimiento de la vida'. El segundo de los elementos, diversity, es también una palabra en cuya génesis han participado numerosos signos. Por un lado, la base que procede del latín diversus, que es, a su vez, el resultado de la fusión del elemento di-, que significa `extensión o propagación´, elemento auxiliar, y de la base versus, que significa `especie, naturaleza, forma, etc.´, que funciona como el núcleo de la expresión, a la que se le ha añadido el sufijo del inglés -ty, que procede del francés -te, elemento auxiliar que tiene su homólogo español en -dad, ambos de origen latino, con el que se expresa la abstracción de la cualidad, en concreto, de `la propagación de la naturaleza, de las especies´. Como ya se ha apuntado, en la formación del término biodiversidad se da el fenómeno de la contracción de los dos términos ya analizados, vocablos que nacen desde la lengua, desde los signos con los que ella ya cuenta. En nuestro caso, la nueva palabra se ha creado a partir del primer elemento del término biological, el signo bio, y el segundo término entero; de ahí biodiversity, cuyo calco en español es biodiversidad. Este primer elemento es un signo muy productivo y de una reciente gran vitalidad en la creación de nuevos términos en el campo científico como, por ejemplo, lo son bioética, biochip, bioestadística, biocompatibilidad, biocenosis etc. Esa vitalidad y el hecho de que haya sido el signo que junto con diversidad más importan es sintomático de un estado de cosas: el hombre es cada vez más consciente de que, para contrarrestar su influencia sobre el medio ambiente y para evitar la extinción de la vida en la tierra, es necesario proteger la biodiversidad, esto es, la diversidad de vida en el planeta, lo que supone también la biodiversidad de signos a través de los que nombrar a los seres que la conforman, caracterizarlos y definirlos, porque las lenguas no son más que el espejo en el que se refleja el mundo circundante. Las lenguas y las especies nacieron de un germen común y seguirán el camino de la vida juntas y de la mano.

Thomas Lovejoy, creador del término biodiversidad.

producto resultante de la combinación de otros signos que existían con anterioridad en la lengua; por ello debemos distinguirlos y deslindarlos, y una vez deslindados, analizarlos y caracterizarlos, prestando especial atención a su clase, a su comportamiento, a su procedencia, a su significado y a los tipos de relaciones que se establecen entre ellos. De entrada, se sabe que la palabra biodiversidad es un calco del vocablo del inglés biodiversity. Para algunos, este término resulta de la contracción de la expresión de la misma lengua «biological diversity» propuesta por Thomas Lovejoy en 1980 dada la creciente preocupación en el mundo de las ciencias de la Naturaleza por describir y por caracterizar la diversidad interna de los ecosistemas. Esta expresión está integrada por dos unidades, biological y diversity, términos que, desde un punto de vista de su formación, se crean en la lengua de Shakespeare, pero no a partir de especies lingüísticas autóctonas, de formantes creados desde la lengua, sino a partir de signos de otras lenguas, fundamentalmente de las lenguas clásicas, bien del griego, que se introducen a través del latín , como son bio-, -logo, -ico; bien del propio latín, como es el caso de -al, di-, versus. Pero también a partir de signos de lenguas románicas, como es el caso del segmento -ty, que entró a través de la lengua de Voltaire. Todos estos signos funcionan como especies lingüísticas foráneas que se aclimatan y se adaptan a los rasgos que conforman y definen el ecosistema de la lengua británica y, en particular, a sus hábitos y a sus limitaciones articulatorias en la pronunciación. Esta es una gran parte de la herencia que ha recibido el inglés de las lenguas clásicas y de alguna de las románicas. Ahora bien, ¿de qué manera se desenvuelven y se comportan esos signos en un nuevo ecosistema lingüístico? ¿Cómo se relacionan en el nuevo medio entre sí y con los demás signos del inglés?. Es necesario dejar claro que esta lengua no solo ha recibido en herencia de otros idiomas estos y otros muchos signos de este tipo y palabras ya formadas, sino que, al adoptar tales términos, esta lengua asumió como propios los procedimientos de creación de palabras de aquellas, en concreto, los patrones en los que se basó el latín para el enriquecimiento de su caudal léxico y los de las lenguas románicas que nacieron a partir de él. Esta importantísima herencia es producto de la convivencia de tres lenguas durante más de trescientos años en Inglaterra: la lengua anglosajona, usada por el pueblo

Quebrantahuesos

Autor: Salvador Gregorio Benítez Rodríguez

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EL PERIÓDICO DEL MUSEO ELDER INVIERNO 2010 Nº 01

ISLAS Y BIODIVERSIDAD
Desde un punto de vista biológico, las islas están en la cuna de la historia del conocimiento sobre la evolución.
Las Galápagos, al oeste de Sudamérica, y el archipiélago Malayo, al sur de Asia, fueron los laboratorios donde dos insignes naturalistas, Charles Darwin y Alfred Russell Wallace, reflexionaron hace unos 150 años sobre el origen de las especies. A partir de sus observaciones sobre la biodiversidad de territorios distantes cuyo nexo geomorfológico común era que se trataba de islas, ambos llegaron a la similar conclusión de que las especies provenían unas de otras evolucionando desde ancestros comunes1. Casi un siglo antes, Linneo ya había resaltado el papel de las islas al afirmar que las cosas vivas tuvieron su origen en una isla montañosa rodeada por el océano primitivo, que era lo suficientemente alta como para ofrecer una variedad de hábitats similar a la existente en las actuales montañas. Naturalmente la intención de Linneo no era otra sino dar salida a la aparente contradicción de que todas las especies hubieran sobrevivido en un arca durante el diluvio bíblico, que por muy grande que hubiera sido parecía imposible que hubiera contenido tanta variedad de formas como él observaba. La teoría de la isla de clima primaveral como centro de la creación fue una primera contribución a la relación teórica entre la variedad de hábitats y biodiversidad. Con el tiempo, la idea de un único centro de creación evolucionó hacia centros múltiples, a modo de islas-continente repartidas por distintas zonas ecográficas. Los hallazgos fósiles generaron gran incertidumbre sobre estos razonamientos, probaba que las especies podían extinguirse y denotaban un sospechoso parecido con muchas formas vivientes, como si alguna relación desconocida entonces uniera unas especies con otras. Con base en ello, el geólogo Charles Lyell, contemporáneo de Darwin y Wallace, llegó a aventurar que la extinción sucesiva de animales y plantas debía ser parte del constante y regular curso de la naturaleza. La síntesis entre las ideas previas vino de la observación de las biotas insulares. La publicación del "Origen", por Charles Darwin en 1859, abrió el camino a las modernas teorías evolutivas y los inventarios en miles de islas impulsaron los estudios de la biogeografía. Las islas se revelaron como centros de biodiversidad donde las especies únicas y exclusivas, desconocidas en otras partes del planeta (endemismos), era la tónica general frente a lo que ocurría en los continentes donde había muchas más especies, pero muy expandidas por extensos territorios. Exactamente un siglo más tarde, en enero de 1959, Edward Wilson, un biólogo de Harvard que a la postre se convertiría en uno de los grandes paladines de la biodiversidad en islas que hoy continua a pleno rendimiento4. El último desarrollo de la biogeografía insular incorpora los procesos evolutivos de formación de especies y el ciclo geológico de las islas volcánicas, desde su génesis hasta su desaparición por simple erosión, en una nueva síntesis que se ha denominado “teoría dinámica de biogeografía de islas oceánicas". Es el resultado del trabajo de un grupo de investigadores liderados por el Profesor Robert Whittaker, de la Universidad de Oxford, con importantes aportaciones de los científicos canarios. Parte de este trabajo se sustentó en los recuentos de biodiversidad realizados por los Bancos de Biodiversidad5 de los Gobiernos de Canarias, Azores, Madeira y Cabo Verde, con una confección común desarrollada en nuestro archipiélago6. Islas hay de muchas formas y dimensiones, pero según su origen podemos diferenciarlas en oceánicas y continentales. Las primeras emergieron directamente de los fondos oceánicos y jamás han estado unidas a un continente, mientras que las continentales han compartido su historia con otras masas de tierra vecinas al menos en algún momento. Las islas oceánicas son las que albergan mayor cantidad de especies exclusivas: Canarias es un buen ejemplo de ello.
Charles Darwin

Biodiversidad de Canarias
El inventario más reciente de Biodiversidad de Canarias resulta de los bancos de datos que mantiene el Gobierno de Canarias y el Colegio Oficial de Biólogos de Canarias, donde se resume el estado del conocimiento de las especies terrestres7 y marinas8. Las especies terrestres citadas en Canarias son 14.254 especies de animales, plantas y hongos, sin considerar fósiles o subfósiles. Los animales son el grupo dominante (62%), seguido de plantas y hongos con una representación similar (19%). Hasta 3.857 de todas estas especies son endémicas de Canarias. La mayoría son animales y en concreto artrópodos, que es el filo dominante en general en la biodiversidad de todo el mundo. El último censo realizado en el medio marino data de 2003. En él se registraron 3.965 especies de las cuales

Alfred Russell

Autor:

José L. Martín Esquivel
Observatorio de Desarrollo Sostenible, Agencia Canaria de Desarrollo Sostenible y Cambio Climático

defensa de la biodiversidad, especulaba sobre la distribución de las especies en Nueva Guinea2. En sus estudios de entonces estuvo el germen de la que hoy conocemos como biogeografía insular, uno de cuyos pilares se edificaría más tarde, fruto de la colaboración de Wilson con el ecólogo Robert MacArthur3. Ambos establecieron la relación entre la superficie de las islas, su antigüedad y su grado de aislamiento y la biodiversidad que albergaban en la denominada “teoría del equilibrio de biogeografía insular”. Con dicha teoría ayudaron a comprender los patrones que regían la biodiversidad en las islas e iniciaron una intensísima línea de investigación sobre

Islas Canarias

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EL PERIÓDICO DEL MUSEO ELDER INVIERNO 2010 Nº 01

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solo 365 eran endémicas. Sin embargo los esfuerzos de los últimos años y los reanálisis de trabajos previos permiten suponer que esta biodiversidad es con seguridad de, al menos, un millar de especies más. En el océano, el grupo dominante es el de los moluscos, concretamente los del tipo gasterópodo.

regiones donde se daban las condiciones climáticas adecuadas para su pervivencia. Actualmente, tres de las cinco especies de plantas exóticas mencionadas que de media se naturaliza cada año en Canarias, se ven favorecidas en su expansión por el calentamiento global.

1 Wallace,

Amenaza Rareza
Si algo caracteriza a la biodiversidad endémica de Canarias es el elevado grado de especies raras. Solo en la isla de Tenerife hay más de 150 que apenas se conocen en reductos de menos de 10 km2 y aunque hay quien considera que ello no es sino consecuencia de un alto grado de presión sobre el territorio que ha llevado a las especies a sobrevivir arrinconadas en dichos lugares, lo cierto es que obedece en buena parte a una distribución natural. La rareza es, al menos en Canarias, consustancial a su propia biodiversidad, fruto de una compleja historia natural con consecuencias evolutivas. Es una biodiversidad con mayor riesgo intrínseco de desaparición que la continental, pero no necesariamente amenazada por naturaleza. Asociar rareza a amenaza es una confusión cuyas raíces quizás se encuentren en la tradición botánica de una vieja teoría que relacionaba la antigüedad de las especies con la amplitud de su distribución. En una serie de trabajos sueltos entre 1916 y 1921, y finalmente en un libro en 1922, J.C. Willis propuso, refiriéndose a las plantas, que sólo las especies jóvenes tendrían distribuciones reducidas, de modo que lo natural sería una tendencia a ocupar amplios rangos9. Aunque Willis consideraba que no había muchos ejemplos de especies extinguiéndose, algunos naturalistas interpretaron su teoría a la inversa: si una especie tenía una distribución restringida podía deberse a que estaba en regresión. La hipótesis de Willis nunca ganó aceptación como regla general, pero las ideas que Willis documentó se aplicaron en Canarias10 en un temprano análisis que quizás, de alguna forma, aún perdura en el subconsciente de muchos naturalistas. Hablando en términos muy generales, la probabilidad de que una especie insular se extinga es unas 40 veces superior a que lo haga una continental, y los análisis de las extinciones acaecidas históricamente en todo el mundo parecen corroborar tal afirmación: el 80% de las extinciones conocidas desde la expansión europea hasta la actualidad han sido especies insulares. La pérdida de hábitats tiene importantes consecuencias en la desaparición de las especies. Una interesante derivación de la teoría clásica de biogeografía insular predice que la desaparición del 90% de la superficie de un hábitat puede conllevar una extinción de la mitad de las especies. Teniendo en cuenta la gran cantidad de especies endémicas que hay en Canarias y la singularidad de muchos de sus hábitats naturales, es fácil deducir que la regresión se acompañará de notables extinciones. Se pueden hacer algunas conjeturas a este respecto. Por ejemplo, el monteverde de Gran Canaria ocupaba en el siglo XV una extensión muy superior a la actual, aproximadamente 16.344 hectáreas. En dicho bosque, conocido por los historiadores como la selva de Doramas, se encontraban las especies más características de la laurisilva de la isla. Sin embargo, las continuas talas, la sobreexplotación y la transformación del territorio al que se vio sometido durante siglos, determinó la desaparición del 98,4% de su extensión. La aplicación de la relación especies área antes mencionada permite concluir que al menos el 56% de las especies que albergaba este bosque hubo de desaparecer, y con ellas el 95% de los endemismos locales que vivían en él. Lamentablemente ignoramos cuáles eran estos endemismos locales, pero no por ello la pérdida deja de ser importante. Sí podemos afirmar que, según este modelo matemático, se extinguieron 19 endemismos locales por cada uno que haya sobrevivido12. La peculiaridad en la biodiversidad es la cualidad más genuina de la naturaleza de las islas en todo el mundo. Conforma una herencia evolutiva cuya importancia trasciende los límites de la isla, realzando su globalidad. Las modernas políticas de conservación que hablan de contener la pérdida de la biodiversidad antes de 2020, en realidad refieren a la necesidad de preservar la singularidad biótica de las islas, ya que en ellas reside una parte destacada de las formas de vida más raras y exclusivas del planeta.

A.R. 1858. On the Tendency of Varieties to Depart Indefinitely From the Original Type (S43: 1858). [http://people.wku.edu/charles.smith/index1.htm] Darwin, Ch. 1859. On the Origin of species by means of natural selection or the preservation of favoured races in the struggle for life. John Murray, London. 502 pp. [http://darwinonline.org.uk/contents.html] E.O. 1961. The nature of the taxon cycle in the Melanesian ant fauna. American Naturalist, 95, 169-193 MacArthur, R. & E.O. Wilson. 1967. The theory of Island Biogeography. Princenton University Press. Princenton, 203 pp. Whittaker, R.J. & J.M. Fernández-Palacios. 2007. Island Biogeography. Ecology, Evolution and Conservation. 2º ed, Oxford University Press. Oxford. 401 pp. Martín, J.L., N. Zurita, M.C. Marrero, I. Izquierdo, M. Arechavaleta, S. Fajardo, M.A. Cabrera, S. Martín, A. Vera, M. Naranjo & C. Valdivia, C. 2005. El Banco de datos de Biodiversidad de Canarias. Consejería de Medio Ambiente y Ordenación Territorial del Gobierno de Canarias163 pp.

2 Wilson,

3

4

5

6

Whittaker, R.J., R.J. Ladle, M.B. Araujo, J.M. Fernández-Palacios, J.M. Delgado & J.R. Arevalo. 2007. The island inmaturity - speciation pulse model of island evolution: an alternative to the “diversity begets diversity” model. Ecography, 30: 321-327. Arechavaleta, M., S. Rodríguez, N. Zurita & A. García (coord.). 2010. Lista de especies silvestres de Canarias. Hongos, plantas y animales terrestres 2009. Gobierno de Canarias. 579 pp. Moro, L., J.L. Martín, M.J. Garrido & I. Izquierdo, I. (eds). 2003. Lista de especies marinas de Canarias. Algas, Hongos, Plantas y Animales 2003. Consejeria de Política Territorial y Medio Ambiente del Gobierno de Canarias. 250 pp. Willis, J.C. 1922. Age and area. A study in geographical distribution and origin of species. Cambridge University Press. London.258 pp. Guppy, H.B. 1921. The testimony of the endemic species of the Canary Islands in favor of the Age and Area Theory of Dr. Willis. Ann. Bot., 25, S. 513-517. Fernández-Palacios, J.M. & J.L. Martín-Esquivel (eds). 2001. Naturaleza de las Islas Canarias. Ecología y conservación. Editorial Turquesa, S/C de Tenerife. 474 pp.

Fragilidad
Los ecosistemas de las islas son frágiles y muy vulnerables a la intervención humana, pues han evolucionado en un entorno menos competitivo que el de los sistemas continentales11. Las especies endémicas, más adaptadas a los hábitats de la isla, viven en una suerte de trampa evolutiva que les hace soportar peor cualquier cambio en el ecosistema que las especies no endémicas, y tampoco pueden refugiarse en otros lugares, dado lo limitado del territorio insular. El cambio puede provenir tanto de una intervención humana como de la aparición de especies introducidas. En las tres últimas décadas se ha registrado en Canarias cinco plantas y un vertebrado exóticos cada año, de promedio, lo cual además de entrañar una amenaza para la biota nativa ha llevado a una rebaja significativa en los porcentajes de endemicidad. Por ejemplo, en el caso de la flora, la proporción de especies endémicas se ha visto reducida desde la mitad a la tercera parte. La consecuencia final es que la biodiversidad crece pero a costa de disminuir su singularidad. Un problema añadido para la preservación de la biodiversidad viene de la mano del emergente calentamiento global, que favorece el asentamiento en las islas de muchas especies tropicales que en otras circunstancias difícilmente podrían reproducirse aquí. Un ejemplo significativo es el de los Laureles de Indias, cuyos frutos nunca maduraron desde que se inició su cultivo en los parques y jardines de Canarias, hasta que en los años ochenta del pasado siglo se asilvestró Eupristina verticillata, un himenóptero polinizador tropical que ha seguido a los laureles por todo el mundo, asentándose en aquellas

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Martin-Esquivel, J.L. 2010. Atlas de biodiversidad de Canarias. Gobierno de Canarias. S/C de Tenerife, 288 pp.

Islas Hawaii

Autor: José L. Martín Esquivel

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EL PERIÓDICO DEL MUSEO ELDER INVIERNO 2010 Nº 01

LAS ISLAS GALÁPAGOS:
UN LABORATORIO PARA LA EVOLUCIÓN
El Archipiélago de Galápagos es un conjunto de islas e islotes de origen volcánico.
El Archipiélago de Galápagos es un conjunto de islas e islotes de origen volcánico. Se estima que las primeras islas aparecieron entre 9 y 5 millones de años atrás. Las primeras se sumergieron y las más recientes probablemente no tienen más de 700.000 años. Políticamente, las islas pertenecen al Ecuador y en su conjunto corresponden a la provincia insular de Galápagos cuya capital es Puerto Baquerizo Moreno ubicada en la Isla San Cristóbal. La mayor población humana está en Puerto Ayora ubicada en la Isla Santa Cruz. La Isla más grande es Isabela y allí se encuentra Puerto Villamil. Un pequeño grupo humano habita en la Isla Floreana. Charles Darwin visitó las islas en 1835 luego de haber pasado también por las Canarias. Las observaciones que hizo durante este viaje, y de manera muy especial, lo que vio en las Galápagos, fueron la fuente de inspiración para su propuesta de la teoría de Evolución de las Especies por Selección Natural. El paisaje que vio Darwin no ha cambiado mucho. La mayoría de islas son rocosas, bastante secas, no hay fuentes cercanas de agua dulce, y la vegetación llega a ser boscosa en las islas más grandes y sólo en las zonas que atrapan la humedad del mar. Esto es algo con lo que los habitantes de las islas Canarias están muy familiarizados. Darwin no visitó la parte continental del Ecuador, pero si lo hubiese hecho, podría haber constatado que en la parte sur y centro de la costa ecuatoriana existe el único bosque seco tropical del Pacífico. Esta zona es particularmente importante desde el punto de la biodiversidad por su altísimo grado de endemismos (especies que son única de ese lugar) y por ser un ecosistema de transición entre el bosque muy húmedo tropical del Chocó y las planicies desérticas de la costa peruana. Desde aquí migraron aves como el sinsonte que tanto captó su atención y árboles como el “palo santo”. Tanto plantas como animales debieron adaptarse a las condiciones ambientales particulares de las islas. Para un ecólogo, es imposible no usar cada espacio de Galápagos para demostrar los procesos evolutivos de los ecosistemas. Cada isla tiene al menos un volcán y algunos de ellos están muy activos. Luego de una erupción y cuando la lava se ha enfriado totalmente, pasarán unos pocos meses y se podrán ver plantas de cactus y una que otra gramínea que empiezan a crecer alimentados con el rocío que se forma del agua proveniente del mar. Estas plantas, con sus escasas raíces, son capaces de

Isla de Dafne, islas Galápagos

ir rompiendo la lava y al morir dejan materia orgánica que es aprovechada por otras plantas más grande cuyas semillas viajaron en las plumas de algún piquero o albatros. Unas cuantas décadas después se verá un conjunto de arbustos, cactus de diferentes alturas, y ciertos árboles que periódicamente perderán sus hojas en las épocas en las que la lluvia es escasa. Las raíces más fuertes irán rompiendo cada vez más las rocas y sus cuerpos muertos irán acumulando más materia orgánica. Si esta historia se da en la parte de la isla que capta la humedad, tendremos luego un bosque con árboles llenos de musgos café rojizos que, cual barbas de ermitaño, atraparán la humedad proveniente del mar, obligándola a precipitarse. Este escenario es común del bosque nublado y es justamente allí donde se encontrará la mayor diversidad da plantas y animales de las islas. Darwin describió a las iguanas como los míticos dragones. El ancestro de estos animales llegó hace algunos millones

de años, probablemente en masas flotantes de vegetación similares a las que hoy en día vemos saliendo en la desembocadura del río Guayas en el Golfo de Guayaquil. Allí viven iguanas verdes y son uno de los atractivos turísticos de esta ciudad costera. Se ha hecho especial énfasis en rescatar los lugares tradicionales donde se las puede observar en pleno casco urbano. Las iguanas verdes son uno de los pocos lagartos cuya dieta es vegetariana. Al llegar al archipiélago, sin enemigos naturales y con suficiente vegetación, es probable que su población haya crecido casi sin problemas. Con el pasar de los años y las diferentes adaptaciones a las que llegaron para sobrevivir en este mundo nuevo, hicieron que hoy en día reconozcamos 3 especies de iguanas terrestres en Galápagos, todas con su propio género: Conolophus. Las iguanas terrestres aprendieron a vivir con muy poco agua, extrayéndola principalmente de los cactus que son su principal alimento. Al crecer la población, es muy probable que la

Autor:

David Romo Vallejo
Codirector de la Estación Biológica de Biodiversidad Tiputini. Universidad de San Francisco de Quito.
Tortuga

Fotos: David Romo Vallejo

Fotos: David Romo Vallejo

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EL PERIÓDICO DEL MUSEO ELDER INVIERNO 2010 Nº 01

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Iguana marina

comida haya empezado a escasear y que algunas de las iguanas empezaran a comer algas marinas expuestas durante la marea baja. Este alimento relativamente abundante presenta algunos retos. Primero tiene mucha sal, lo que causa pérdida de agua, segundo las olas al romper en la orilla pueden causar accidentes que terminen matando al animal y finalmente la presión por acceder a más comida obligadamente requiere que se pueda bucear. Las iguanas marinas cambiaron para resolver estos problemas. Primero sus narices tienen unas “glándulas” que guardan la sal y la expulsan, logrando así no perder agua del cuerpo. Los dedos de manos y pies son más fuertes y las uñas más largas. Así se pueden agarrar de las rocas y no ser arrastrados por el oleaje. Finalmente para poder bucear, sus colas son aplanadas lateralmente y su metabolismo cambió de tal modo que su corazón late 5 veces por minuto, logrando así sumergirse sin requerir tomar aire por cerca de una hora. El color negro de estos reptiles parece ser el producto de dos presiones ambientales. La primera es camuflarse. El único enemigo natural aparente es el halcón de Galápagos (especie endémica) que principalmente ataca a las iguanas recién nacidas y juveniles. La segunda es poder captar mejor el calor del Sol. Los reptiles, conocidos como animales de sangre fría, requieren calentarse para poder activar mejor su metabolismo. El color negro es el que capta todas las gamas de luz que provienen del Sol y esto permite que las iguanas se “calienten” más rápido y puedan así sumergirse a buscar alimento. El archipiélago de Colón (nombre oficial de las Galápagos) tiene además 13 especies de lagartijas, 5 especies de colúbridos y 12 especies distintas de tortugas terrestres, de las cuales algunas ya están extintas, todas ellas únicas de las islas. Darwin aparentemente no recolectó ninguna tortuga a pesar de que probablemente si comió su carne. Era costumbre de los barcos en esas épocas colectar las tortugas y llevarlas como alimento pues su fisiología las volvía una refrigeradora ambulante ya que no requerían agua dulce. Las tortugas terrestres evolucionaron un sistema similar al de los camellos y pueden guardar agua dulce por varias semanas. Esta práctica causó la extinción de varias especies de tortugas y más tarde la introducción de animales como cabras, perros y ratas pondría en peligro a las especies restantes. Hoy en día la labor de la Estación Charles Darwin y el Parque Nacional con su programa de cría en cautiverio ha restaurado las poblaciones de las que aún sobreviven, quedando como un reto salvar la especie del solitario George, único exponente de su clase que hasta la fecha no ha producido descendientes.

Entre los exponentes más conocidos de la fauna endémica de Galápagos están los pingüinos, cuya población oscila entre 1500 y 2000 individuos. Los pingüinos son aves del Polo Sur. La corriente fría de Humboldt debió haber arrastrado varios individuos que lograron adaptarse a las nuevas condiciones. Su distribución está restringida a las islas que están por debajo de la línea ecuatorial. Durante los eventos del Niño, cuando la temperatura del agua sube, estos animales sufren descensos poblacionales bruscos por la falta de comida. Este fenómeno afecta a todos los animales que dependen de la comida que llega con la corriente de Humboldt, como son los cormoranes no voladores, lobos marinos, piqueros de patas azules, de Nazca y enmascarados, peces, tiburones incluyendo el endémico de Galápagos, entre otros. El calentamiento global y el cambio climático que estamos viviendo hace suponer que algunas de estas especies estarían en severo peligro de extinción. Las aves más famosas y estudiadas son los pinzones. Sus parientes más cercanos están nuevamente en la costa de Ecuador. Darwin los usó para fundamentar su

teoría de selección natural explicando los mecanismos de adaptación por presión ambiental. Una pareja de pinzones llegó hace miles de años y correspondía, como es de esperarse, a una especie con bastante variabilidad genética y consecuentemente alta adaptabilidad. Para entender los detalles de esta historia, imaginémonos una pareja humana cuyos ancestros poseían varias destrezas en las manos. La descendencia presentaría algunos de estos rasgos en unos hijos, otras en otros. Unos tendrían manos grandes, otras pequeñas, unos dedos más flexibles, otros menos flexibles, etc. Cuando la recolección de comida depende de las cualidades de las manos y la comida es tan variada como los tipos de manos, todos pueden vivir felices. En el caso de los pinzones, la variabilidad permitía que estas aves accediesen a diferentes tipos de semillas de acuerdo a la forma de sus picos. Diferencias en los tipos de plantas en diferentes islas fueron marcando la dirección de la forma del pico de acuerdo a la disponibilidad de comida. A medida que las poblaciones crecían, grupos distintos iban marcando sus diferencias de acuerdo a la comida que tenían en mayor abundancia. Cuando la comida escaseaba, sólo los que tenían los picos adecuados sobrevivían y dejaban descendencia cuyos genes producían hijos mejor adaptados para el tipo de comida que había en tal o cual isla. La falta de comida llegó a presionar por buscar alternativas que ya no eran semillas. Los casos más extremos son el pinzón que come gusanos de los cactus. Este pajarito tiene un pico en forma de tijera que lo usa para cortar espinas y usar el espino para extraer gusanos de troncos o las tunas del cactus. Darwin no visitó todas las islas e islotes, por lo tanto no tenía muestras de todos los pinzones que existen en Galápagos. No fue sino hasta hace poco que se descubrió una especie “vampira”. En un pequeño islote desprovisto de vegetación y que es utilizado principalmente como lugar de anidación por aves marinas, se encontró una pinzón que se alimenta de sangre. Para ello, su pico es fuerte y lo usa para arrancar plumas de las aves que están anidando y cuando sale la sangre, la bebe. Las plantas también son notorias. Existen alrededor de 220 especies endémicas del archipiélago. Las plantas del género Escalecia han evolucionado para producir coincidencialmente el mismo número de especies endémicas que los pinzones. Van desde pequeños arbustos hasta árboles de varios metros de altura. Los colores de

Fotos: David Romo Vallejo

Algodoncillo

Autor: David Romo Vallejo

Fotos: David Romo Vallejo

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EL PERIÓDICO DEL MUSEO ELDER INVIERNO 2010 Nº 01

las flores son una adaptación que está ligada al mecanismo de polinización. Las flores que usan el viento, que de paso es la estrategia más antigua y generalizada, no requieren colores fuertes. Las flores que usan insectos como abejas, por lo general tienen colores amarillos o violeta. Los colores rojos están ligados a la presencia de aves. Debido a que existen muy pocas aves en Galápagos, no existen plantas con colores vivos y predominan más bien las gamas de blanco y amarillo. Las adaptaciones más importantes están ligadas a la conservación del agua y la resistencia a la salinidad. La mayoría de plantas tienen características de la flora desértica. Esto es, entre otras cosas: ciclos de vida cortos, semillas resistentes a la deshidratación, pierden las hojas en la época seca. En las partes altas de islas como San Cristóbal, Santa Cruz o Isabela, se pueden encontrar arbustos, hierbas y árboles que se han adaptado para condiciones de mayor humedad. Como habíamos dicho antes, algunos árboles están cubiertos de musgos, bromelias y helechos. Estas plantas epífitas (que viven sujetándose en los troncos sin causar daño a la planta huésped) captan la humedad que llega con la neblina generada por el mar y el agua condensada nutre a las plantas. En la Isla de Santa Cruz existe un bosque de Miconias. Estos árboles de la familia Melastomataceae, tienen unos frutos dulces y pequeños parecidos a una baya. En ausencia de competencia, estas plantas formaron bosques densos hasta la llegada de los humanos, que introdujeron plantas como la guayaba (guava) y la cascarilla. Este último árbol es nativo de Ecuador y a finales del siglo XIX, los indígenas descubrieron que la infusión de su corteza servía para curar la malaria o paludismo. Más tarde se descubrió que la corteza tenía el compuesto que hoy conocemos como Quininia y que aún es el principal medicamento para esta enfermedad. Nadie sabe a ciencia cierta como y porqué llegó esta planta a Galápagos pues no existe el vector de la malaria y por lo tanto no hay esta enfermedad. Sin embargo, la cascarilla se dispersó de una manera alarmante y desplazó a la Miconia nativa. Lo anteriormente expuesto sirve de ejemplo para comentar el grave problema de las especies introducidas en eco-

Lobo marino

sistemas insulares. En Galápagos hoy en día existen un par de cientos de plantas introducidas y algunas decenas de animales en la misma categoría. Las cabras y ratas han sido de lo más dañinas y las primeras casi han sido erradicadas en su totalidad gracias el esfuerzo del Parque Nacional y donantes internacionales. Animales como hormigas y avispas no son tan fáciles de erradicar puesto que si se trata de envenenarlas se puede afectar seriamente a los animales nativos. El tema de las plantas es mucho más grave pues la única metodología aplicable es la de arrancar manualmente las plantas. El bosque de cascarilla que está desplazando a la miconia es incontenible. El problema se agrava porque el fruto de la cascarilla se dispersa con el viento. Otra planta que está causando graves estragos es la mora. La isla de San Cristóbal está plagada por esta planta y simplemente no existe el contingente humano para poder erradicarla. Las islas Galápagos han cambiado políticamente mucho desde la época de Darwin. Cuando él llegó nadie reclamaba su territorio porque no tenían mayor atractivo. En la primera mitad del siglo XX fueron una cárcel ecuatoriana para reos peligrosos. En 1939 se declaró a todo el archipiélago como el primer parque nacional del Ecuador,

excluyendo las zonas pobladas. Sin embargo en la década de los 50 la Isla de Baltra albergó una base militar de los Estados Unidos. En 1973 se declara al Archipiélago de Colón como la primera y única provincia insular del Ecuador. En 1979 se la declara como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En 1998 se declara la Reserva Marina de Galápagos, siendo ese entonces la segunda reserva marina más grande en el mundo y en la actualidad la de mayor tamaño en América y el Caribe. Los esfuerzos por garantizar la protección de este paraíso terrenal son grandes y los ojos del mundo están siempre atentos a lo que hacemos mal, aunque no siempre están allí para aplaudir lo que hacemos bien. Galápagos es sin lugar a dudas uno de los últimos lugares en el mundo donde aún podemos observar a la naturaleza en su estado prístino. Es un laboratorio que día a día nutre nuestro entendimiento de los procesos evolutivos. La teoría de la evolución enunciada por Darwin nos permite entender y aprender cada uno de los mecanismos que dan forma a la vida en la Tierra. Es responsabilidad de los ecuatorianos y del resto de habitantes del planeta el que este lugar se mantenga para las actuales y futuras generaciones. Sin lugar a equivocación, no existe un lugar igual a Galápagos.

Fotos: David Romo Vallejo

Opuntia

Sinsonte

Autor: David Romo Vallejo

Fotos: David Romo Vallejo

Fotos: David Romo Vallejo

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EL PERIÓDICO DEL MUSEO ELDER INVIERNO 2010 Nº 01

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LA FLORA ENDÉMICA TERRESTRE CANARIA EN LA SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN:

UNA VISIÓN MOLECULAR
Islas, plantas endémicas, conocimiento
Las islas del mundo conforman sólo el 5% de la superficie emergida actual del planeta, pero contienen aproximadamente el 25% de las plantas vasculares terrestres conocidas, y 20 de los 34 puntos calientes (hotspots) de biodiversidad son islas, o contienen un componente insular importante (ver http://www.biodiversityhotspots.org). Solamente el aislamiento ya confiere a las islas la categoría de “generadoras de biodiversidad singular” y por ello concentran mayores densidades de organismos endémicos que la mayoría de áreas continentales. Pero es que, además, las islas oceánicas como Canarias (que, recordemos, nunca han estado unidas al continente) poseen características físicas derivadas de su origen volcánico (profundos barrancos, elevadas montañas, abruptas discontinuidades climático-ecológicas) que imponen barreras adicionales al flujo genético y fomentan todavía más que la propia insularidad la generación de nuevas especies (o también su extinción por causas naturales no asociadas con el hombre). Se estima que existen actualmente unas 610 especies de plantas vasculares terrestres endémicas de Canarias (según cálculos de Arnoldo-Santos Guerra, del Jardín de Aclimatación de La Orotava). Un número ciertamente elevado que sin embargo es probablemente una infraestimación, porque la abrupta orografía actual de muchas de las islas representa también un impedimento para su adecuada exploración botánica. Primera paradoja: en pleno siglo XXI, con la estación espacial internacional y miles de satélites orbitando sobre nuestras cabezas, o telescopios explorando los confines del universo conocido, todavía no sabemos con precisión cuántas especies de plantas viven en un territorio como Canarias, ni dónde se distribuyen exactamente. Sin menoscabo de la importancia de los espacios exteriores, es todavía muy necesario tener los pies en el suelo e invertir los mismos recursos en la elaboración de un censo preciso de los organismos que comparten el planeta (tierra, agua y aire) con nosotros, y en su investigación. Teniendo en cuenta las incertidumbres sobre el presente de la biodiversidad, puede parecer una osadía investigar el pasado de la flora endémica de una región insular tan rica, compleja y variable como Canarias a través de variables invisibles (la información que contiene la molécula de ADN) para derivar algunas conclusiones de futuro sostenible. Pero en el año internacional de la biodiversidad, y aunque sea solamente desde el punto de vista de la biología molecular, vale la pena apuntar lo que creemos saber, lo que imaginamos y lo que ciertamente ignoramos sobre la diversidad vegetal terrestre del archipiélago.
Figura 1. Orígenes putativos de la flora Canaria endémica según las evidencias moleculares disponibles. Modificado a partir de: Caujapé-Castells J (2011) Jesters, red queens, boomerangs and surfers: a molecular outlook on the Canarian endemic flora. En: D. Bramwell y J. Caujapé-Castells (eds.) The Biology of Island Floras. Cambridge University Press, London (en prensa).

Orígenes y modos de diversificación de la flora Canaria: hipótesis basadas en evidencias moleculares
Desde poco después de que en el Mioceno se originaran sus islas más antiguas (Fuerteventura y Lanzarote, hace unos 21 y 19 millones de años según las estimaciones más actualizadas), el archipiélago Canario ha estado recibiendo biodiversidad desde múltiples áreas geográficas. Los orígenes, la composición y el éxito de los organismos que colonizaron las islas a lo largo de un tiempo tan prolongado sin duda han variado dependiendo de factores biológicos, climáticos, geológicos, o puramente aleatorios. A consecuencia de diferentes combinaciones de estos factores, y de la insondable influencia de la extinción, la flora canaria terrestre que conocemos actualmente es una representación imperfecta de los vínculos florísticos históricos entre el archipiélago y otras regiones geográficas. Como cualquier otra rama de las ciencias no exactas, la biología molecular tiene numerosas limitaciones. No obstante, los datos genéticos se prestan al análisis matemático mejor que los morfológicos, y en consecuencia permiten evaluar con mayor precisión cuestiones importantes sobre la biodiversidad en el espacio-tiempo, como por ejemplo los posibles orígenes y la evolución postcolonizadora de la flora endémica Canaria. Por supuesto, las conclusiones a este nivel no deben tomarse como una verdad absoluta, porque ni las verdades absolutas existen en ciencia, ni toda la flora Canaria ha sido aún examinada bajo perspectivas moleculares, ni estas aproximaciones ofrecen siempre la resolución perseguida. A pesar de todo esto, este tipo de datos sí permite enfatizar tres generalidades importantes.

En primer lugar, la flora Canaria actual es el resultado de eventos de colonización en diferentes momentos del tiempo desde numerosos puntos geográficos del planeta, no necesariamente cercanos. Los datos actuales apoyan que los antepasados más próximos de aproximadamente un 35% de los grupos examinados bajo la perspectiva de la filogenia molecular se ubican en la región Mediterránea, un 25% en el Noroeste de África, y un 22% en regiones geográficas más remotas, especialmente Sudáfrica, el Este de África, o América. Alguien podría sorprenderse de la predominancia de los grupos Canarios cuyo origen putativo se halla en el Mediterráneo, pero debemos recordar que la bajada eustática del nivel del mar en el último máximo glacial provocó la emergencia de numerosas montañas submarinas entre la península y el archipiélago que hoy están de nuevo sumergidas (las personas interesadas podrán verlas fácilmente en Google earth). Todas ellas existían ya cuando se empezó a formar la isla más antigua del archipiélago (Fuerteventura), e indudablemente la biodiversidad vegetal pudo colonizarlas gracias sobre todo al tránsito de semillas, con la inestimable ayuda de los vientos alisios (o, en una minoría de casos, de pájaros). Así, representaron vías de paso desde el Mediterráneo y otros lugares hacia Madeira, y luego Canarias. En segundo lugar, el origen geográfico de la flora Canaria terrestre no se explica solamente por contingentes colonizadores provenientes de zonas continentales, sino que la Macaronesia insular tuvo también un importante papel en la generación de los endemismos actuales. No hay ninguna evidencia molecular que sugiera el origen de una especie endémica canaria a partir de un antepasado caboverdeano, pero un 18% de los endemismos canarios para los que se dispone de datos de este tipo parecen tener su origen en las mismas Islas Canarias, en Madeira,

Autor:

Juli Caujapé Castells
Jardín Botánico Canario “Viera y Clavijo”-Unidad Asociada CSIC. Cabildo de Gran Canaria.

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EL PERIÓDICO DEL MUSEO ELDER INVIERNO 2010 Nº 01

o en Azores (Figura 1). Es muy probable que las peculiaridades orográficas y la antigüedad de las islas Canarias (cuando el antepasado más reciente de los endemismos es Canario) y de nuevo los vientos alisios (en el caso de los endemismos con antepasados de los otros dos archipiélagos) hayan influido en este patrón. Finalmente, los datos moleculares disponibles en numerosos linajes endémicos también apoyan que las Islas Canarias no han sido exclusivamente receptoras de biodiversidad, sino que pudieron tener un papel importante en la composición florística y faunística de algunos enclaves continentales. Este fenómeno, conocido como retro-colonización o “efecto boomerang”, está propugnando desde Canarias un cambio de paradigma en las teorías de evolución insular. En efecto, hasta hace poco, se asumía que las islas actuaban exclusivamente como “sumideros biológicos”: lugares donde algunos elementos de biodiversidad llegaban muy improbablemente y luego diversificaban dando lugar a espectaculares endemismos (o se extinguían), pero de donde nunca podían escapar. Ahora, datos moleculares examinados por nuestro grupo de investigación apoyan con diferentes grados de robustez un posible retorno al continente desde Canarias en 30 géneros de plantas vasculares terrestres, así como en algunos grupos de animales e insectos. Y en contraposición a los diversos orígenes geográficos de la flora endémica, parece que la proximidad geográfica ha sido determinante en el éxito de las retro-colonizaciones vegetales, ya que el 68% de las que hemos podido detectar hasta ahora implican a grupos distribuidos cerca de la zona de Marruecos conocida como el enclave Macaronésico (la “Macaronesia continental”). La retro-colonización es hoy en día uno de los temas de investigación más candentes sobre la evolución post-colonizadora de linajes endémicos canarios, y está siendo evidenciada con creciente incidencia por otros grupos de investigación en musgos y hepáticas. En estrecha relación con esta excitante realidad emergente, los datos moleculares actuales también sugieren de forma convincente que, en muchos endemismos Canarios, las especies distribuidas en las islas más orientales (Fuerteventura, Lanzarote y, en ocasiones, Gran Canaria) mantienen mayor similitud genética con sus congéneres del Oeste de África que con los distribuidos en las Islas Canarias más occidentales. Este parece ser el caso de, por ejemplo, Olea guanchica (el acebuche), o Androcymbium psammophilum (el cebollín estrellado de los jables). Las evidencias moleculares, apoyadas por la detección de un gradiente significativo de diversidad genética en sentido Este-Oeste (esto es, mayor diversidad genética en Fuerteventura, Lanzarote y Gran Canaria que en el resto de las islas del archipiélago), nos han llevado a sugerir la hipótesis del “singameon surfero” para explicar los orígenes y la distribución de parte de los elevados niveles de diversidad genética y taxonómica detectada en la flora endémica Canaria terrestre. Según esta nueva teoría, la orografía poco compleja de Fuerteventura y Lanzarote (y, en ocasiones, el Este de Gran Canaria) durante los últimos millones de años (excepto en los macizos de Jandía y Famara), la elevada antigüedad geológica de estas islas, su mayor cercanía al continente y su superficie acotada pudieron fomentar la mezcla genética entre diferentes genotipos colonizadores filogenéticamente próximos, que podrían haber estado previamente aislados en el continente. Pensamos que, en las zonas menos abruptas de las tres islas Canarias orientales, la convergencia de estos factores pudo generar poblaciones de tipo singameon, caracterizadas por una gran diversidad genética y morfológica. La individualización de diferentes especies endémicas a partir de los singameones habría sido difícil en Fuerteventura y Lanzarote porque el abundante flujo genético imperante en la mayor parte de su territorio impedía el
Autor: Juli Caujapé Castells

Figura 2. Contrastes entre el paradigma clásico y el nuevo en el concepto de evolución en islas, y sus características básicas. En el recuadro del paradigma clásico, el dibujo corresponde a la Figura 16 del capítulo de Per Sunding en el libro “Plants and islands” (Academic Press 1979). Las fotos ilustrativas del paradigma nuevo representan algunos géneros de plantas vasculares terrestres en los que los endemismos canarios pueden haber retro-colonizado el continente. De izquierda a derecha, representantes canarios de los géneros Aeonium, Androcymbium, Convolvulus, Lotus y Matthiola. Fotos de Felicia Oliva-Tejera, investigadora del Jardín Botánico Canario “Viera y Clavijo-Unidad Asociada CSIC (Cabildo de Gran Canaria).

necesario aislamiento (excepto en Jandía y Famara). No obstante, nuestra hipótesis actual es que los niveles de diversidad genética mantenidos en los singameones pudieron ser determinantes para permitir a algunos linajes vegetales terrestres colonizar con éxito diferentes ecosistemas en alguna de las islas más occidentales, donde la mayor complejidad orográfica y ecológica sí pudo promover la disrupción de la cohesión genética y la efectiva generación de nuevas especies por aislamiento, selección o deriva. De ahí que la hipótesis se refiera a los singameones “surferos”, porque las poblaciones instauradas en las islas más occidentales tendrían menor variabilidad genética a medida que se alejan de del punto de origen de la ola de colonización en las islas orientales. La predominancia de la mezcla genética en Fuerteventura y Lanzarote podría ser también una causa a considerar (junto con su antigüedad geológica y la extinción, por supuesto) para explicar que el número de endemismos insulares exclusivos en estas islas sea actualmente menor que en las demás (excepto en el Hierro, donde este hecho se explica sólo por la escasa complejidad orográfica y la juventud geológica, 'apenas' 1,12 millones de años según las últimas estimaciones). Gran Canaria sería excepcional, ya que en ella confluyen factores que podrían haber propiciado el mantenimiento de singameones con otras características (como la elevada complejidad orográfica de gran parte de la isla) que habrían fomentado la diferenciación de nuevas especies endémicas.

que los factores biológicos que generaron en el pasado la profusa diversidad de la flora terrestre Canaria (leñosidad, aislamiento, singularidad genética, fragmentación ecológica,..) son los mismos que la hacen también ahora mucho más susceptible a las presiones derivadas de los cambios globales actuales, demasiado rápidos y radicales para permitir la adaptación. A igualdad de otras variables, las especies endémicas Canarias requieren mayor grado de protección que las de otros enclaves de nuestro país. De hecho, tal vez en un mundo ideal toda la biodiversidad insular debería estar protegida. En el mundo insular real, diversas problemáticas científicas se unen a variables inextricablemente asociadas al desarrollo de nuestra especie para dificultar el cometido de la biología de la conservación. Me refiero sobre todo a los fenómenos que imponen mayores cargas para la supervivencia de los endemismos vegetales Canarios, como son el crecimiento demográfico en un espacio de por sí limitado, la rápida y con frecuencia gratuita fragmentación territorial asociada, el cambio de uso de las tierras, la ganadería incontrolada, o las amenazas políticas derivadas de la ambición asociada al desarrollo insostenible, tan bien plasmadas en Canarias por el recientemente aprobado Catálogo de especies protegidas de Canarias. Vaya por delante que la biología de la conservación nunca trata de menoscabar las oportunidades de desarrollo de un territorio en pro de la biodiversidad (¡muchísimas islas del mundo basan su economía exclusivamente en el turismo!). Bien al contrario, puede (¡debe!) ayudar a preservar y potenciar algunas de sus características singulares para atraer desarrollo económico aplicando el único conocimiento válido en la gestión de la biodiversidad: el derivado de la investigación científica. Un paisaje degradado, o una biodiversidad enferma, restan muchísimas posibilidades de desarrollo sostenible, por ejemplo a la industria turística. Por contra, si sabemos conservar el impresionante patrimonio natural Canario, la biodiversidad puede ser un activo económico mucho más importante de lo que ya es hoy en día. Sea como fuere, la coincidencia entre elevada fragilidad y abundantísima diversidad biológica que se da en Canarias

La conservación de la biodiversidad vegetal canaria.
Por regla general, el origen a partir de contingentes colonizadores supuestamente no muy numerosos (que condicionan bajos niveles de diversidad genética y, por ende, menor capacidad de adaptación a cualquier cambio) y la evolución en total aislamiento hace a las especies endémicas de islas oceánicas muchísimo más singulares que las de otros enclaves geográficos, pero también extremadamente más frágiles. Creo importante enfatizar

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Figura 3. Plantas canarias que poseen una diversidad genética excepcionalmente elevada a pesar de estar críticamente amenazadas. Debajo del nombre popular y científico, se muestra una foto de algunos especímenes, así como una imagen de los patrones de variabilidad obtenidos en cada género mediante una de las muchas técnicas moleculares que aplicamos para la estimación de la diversidad genética (electroforesis horizontal de aloenzimas en gel de almidón). Las fotos y los datos de diversidad genética comentados en el texto son parte de las investigaciones de Moisés Soto Medina y colaboradores (Crambe tamadabensis), Felicia Oliva Tejera y colaboradores (Lotus arinagensis) y Olga Fernández Palacios y colaboradores (Parolinia platypetala).

genera problemas de gestión y de conservación, ya que por definición los recursos presupuestarios son limitados y no alcanzan para proteger integralmente una biodiversidad de tal calibre. Hoy en día, se hacen necesarias variables de selección, y normalmente los datos genéticos se utilizan para maximizar las oportunidades de supervivencia de las especies que resultan priorizadas por aquellas variables (que no son genéticas). Sin entrar en detalles, por regla general se considera que cuanta más diversidad genética se conserva, mayores posibilidades tiene una especie de sobrevivir a los cambios futuros que no impliquen su destrucción física. Que ciertas especies estén priorizadas según algunos parámetros de amenaza internacionalmente aceptados (por otro lado de muy discutible aplicabilidad en islas) no significa necesariamente que éstas sean las únicas que deben merecer protección legal. Cuando declaramos que una especie está “críticamente amenazada” suele ser porque su depauperación biológica ha alcanzado ya extremos espectaculares, y queda bien poco de ella que conservar: en muchos casos apenas existen una o dos poblaciones que contienen unos pocos individuos muy emparentados, con muy poca variabilidad genética y que se reproducen (si es que se reproducen) con dificultad y dando en ese caso lugar a descendencia tarada, poco vigorosa. Tal vez sea adecuado reflexionar seriamente sobre la optimización de los recursos dedicados a la conservación en un territorio tan biodiverso como Canarias, sobre todo para evitar que se destinen sólo a los casos más críticamente amenazados en detrimento de otros que todavía pueden contener abundante variabilidad genética que interesa conservar. La biodiversidad funciona como una complicada red de interacciones en la que ninguna especie puede sobrevivir sin la aportación de muchas de las demás. Por lo tanto, no se trata de elegir a cuáles destinamos los recursos, sino de escoger las estrategias de conservación más adecuadas en función de cada caso, de forma que se aspire a una protección integral. Aunque algunas especies críticamente amenazadas de la flora Canaria terrestre disponen de niveles de diversidad

genética muy superiores al promedio, la gran mayoría de ellas tienen unas pocas poblaciones muy exiguas que son reproductivamente poco viables a medio-largo plazo. Por lo tanto, todas ellas son candidatas prioritarias a la conservación “ex situ” (es decir, fuera de sus áreas naturales de distribución). Esto no significa descartar la protección de sus hábitats o dejar de realizar otro tipo de estudios en algunos casos de especial interés. No obstante, la estrategia general aquí es la recolección indiscriminada y urgente de semillas en las poblaciones (sin interferir con su dinámica demográfica natural) para el almacenamiento en bancos de germoplasma, complementada con el mantenimiento de colecciones vivas para su estudio, su exhibición (por ejemplo en Jardines Botánicos como el “Viera y Clavijo”), su uso en educación ambiental (¡pasen y vean a los organismos más raros de la naturaleza!) y, en algunos casos, la utilización de sus genes en tecnologías aplicadas. En las especies no tan amenazadas (que todavía pueden tener niveles moderado-altos de diversidad genética que interesa conservar), la estrategia debería ser más diversificada. En cuanto a la conservación “ex situ”, y a diferencia de las plantas más críticamente amenazadas, ya no se trata aquí de “acumular todas las semillas posibles cuanto antes”, sino de representar el máximo de la diversidad genética en los bancos de germoplasma. Por lo tanto, el muestreo de semillas tendría que ir precedido siempre de (como mínimo) estudios genéticos encaminados a seleccionar las muestras que éstos almacenan. Así mismo, en estos casos la información genética es de fundamental importancia para la conservación “in situ” (es decir, en las áreas naturales de distribución, o en otras de características similares). Por ejemplo, utilizándola para seleccionar poblaciones donantes que optimicen la dinámica de flujo génico de las poblaciones donde detectemos más fallos genéticos o reproductivos, o para establecer reintroducciones estratégicas que propicien mayor conectividad genética entre todas las poblaciones de la especie. Todas estas acciones, junto con otras que incluyen el necesario monitoreo periódico de las poblaciones, están empezando a implementarse en la Reserva de la Biosfera de Gran

Canaria con el fin de crear un modelo de gestión e investigación de la biodiversidad que sea exportable a otros espacios de características similares del archipiélago Canario o de otros territorios del planeta. Han tenido que pasar treinta años desde la fundación de la biología de la conservación por Michael E. Soulé y colaboradores/as para que se reconozca la necesidad de destinar recursos (y un año internacional) a esta ciencia. La motivación viene dada también porque gran parte de nuestra economía y bienestar se basan en la biodiversidad vegetal (muchas medicinas, tejidos, alimentos, combustibles o materiales para la construcción provienen directamente de ella, y no pueden sintetizarse por medios artificiales). Incluso el Banco Mundial ha lanzado recientemente un proyecto para valorar la biodiversidad y ayudar a las personas a entender mejor (en términos económicos…) la riqueza natural de su entorno (http://planetark.org/wen/60040). Por algo se empieza, aunque probablemente la iniciativa estaría mejor encaminada si se complementara con medidas para hacer percibir a las personas el impacto de sus hábitos de consumo en la biodiversidad (y ayudándolas a minimizarlo). Pero en pleno auge de la denominada “sociedad de la información”, creo que el tratamiento de la conservación de la biodiversidad no puede cerrarse sin tocar un tema que es también de la mayor importancia para optimizar recursos: la conservación de la información relevante para conservar la biodiversidad.

La información a secas: la bioinformática
Cualquier persona razonable puede entender que para maximizar las posibilidades de éxito de toda iniciativa (ya sea en conservación biológica o en otros campos de la actividad humana) es imprescindible que toda la información relevante disponible sea accesible, sobre todo a los especialistas. Lo que ya no se entiende tan bien es que la información básica sobre biodiversidad (que es cara,
Autor: Juli Caujapé Castells

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EL PERIÓDICO DEL MUSEO ELDER INVIERNO 2010 Nº 01

Figura 4. Funcionamiento básico del sistema de información Demiurge para ampliar el conocimiento existente sobre la diversidad genética de la biodiversidad. Cada usuario/a que disponga de una matriz de genotipos en formato Transformer 4 podrá geo-referenciarla y depositarla voluntariamente en el servidor (previa autenticación), junto con otra información que considere relevante. Una persona con la especialización adecuada revisará estos datos, que si son validados podrán ser objeto de búsqueda, descarga y análisis por cualquier usuario registrado. Tanto los revisores como los autores de los compendios de diversidad genética reciben un certificado acreditativo. A la derecha, un ejemplo del prototipo de compendio de diversidad genética que se generará después de este proceso. Estos elementos han sido obtenidos por la colaboración entre el Jardín Botánico Canario “Viera y Clavijo”-Unidad Asociada CSIC, el Departamento de Ingeniería del Software del ITC, Mr. Bicho, Jablesoft, The agile monkeys, Inventia Claudesign y la Fundación Amurga.

valiosa, y se financia con fondos públicos en la mayoría de casos) sea actualmente de acceso muy limitado, incluso para los especialistas. No me estoy refiriendo a los datos que no se hacen públicos por incompetencia o por un mal entendido “celo profesional” (¡la ciencia surgió para explicar las cosas, no para ocultarlas!), sino a un fenómeno más subrepticio: el continuo goteo de conocimiento que se está produciendo en paralelo a la generación, análisis y publicación de cantidades cada vez más ingentes de información sobre la biodiversidad y su conservación. El mundo actual, que quiere tejer una “sociedad del conocimiento” basada en la informática y las telecomunicaciones, está todavía huérfano de herramientas eficaces que conserven la información básica sobre la biodiversidad y permitan analizarla para dar lugar a nuevo conocimiento. Otra gran paradoja: ¿Dónde está el conocimiento que perdemos con la información? En el campo concreto de la diversidad genética, las revistas de impacto que publican artículos basados en datos de genética de poblaciones no son eficientes a la hora de transmitir la información básica en la que se sustenta el importante conocimiento que contienen. Del mismo modo que es imposible cocinar un huevo frito partiendo de una tortilla a la francesa, tampoco se puede construir conocimiento sobre la biodiversidad a partir de datos ya elaborados, aunque estén publicados en revistas con un impacto galáctico. En la genética de poblaciones como en muchos otros campos, se hace imprescindible disponer de los datos crudos que las revistas de impacto no difunden para ponerlos a disposición de la creatividad humana y poder reciclarlos en nuevo conocimiento mediante análisis alternativos a los que se desarrollan en las publicaciones, o técnicas estadísticas que hoy no existen, pero que sin duda surgirán en el futuro. Canarias es hoy pionera en lo que podríamos denominar “reciclaje de datos” sobre diversidad genética, y ocho instituciones del archipiélago (el Jardín Botánico Canario “Viera y Clavijo”-Unidad Asociada CSIC, el ITC, Mr. Bicho,
Autor: Juli Caujapé Castells

Jablesoft, The agile monkeys, Inventia Claudesign y la Fundación Amurga) están colaborando para optimizar una herramienta bio-informática universal que permita preservar y ampliar todo el conocimiento existente sobre la diversidad genética de la biodiversidad. El servidor web Demiurge (http://www.demiurge-project.org/) será en breve tiempo el primer repositorio de datos y meta-datos de diversidad genética que pondrá a disposición pública matrices de genotipos geo-referenciadas listas para ser analizadas de forma versátil, libre y gratuita mediante software de nueva generación. El ámbito de aplicación de este gran esfuerzo científicotécnico es planetario, y viene refrendado por el Programa de Cooperación Transnacional Madeira-Azores-Canarias (http://www.pct-mac.org/) y por la infraestructura mundial de información sobre la biodiversidad (GBIF), que recientemente se hizo eco de la iniciativa (hacia el final del enlace http://www.gbif.es/Recursos3.php). No obstante, sus repercusiones pueden ser determinantes para ampliar el conocimiento sobre la Flora Canaria, exprimiendo al máximo los datos que ya existen, pero que sin este “demiurgo de diversidad genética” están actualmente demasiado dispersos, o son de difícil (¿imposible?) utilización.

Jardín Canario cuenta ya con casi 7.000 muestras, en su gran mayoría con origen en el archipiélago y recolectadas por personal del propio centro. Como siempre explicamos, este banco es causa y efecto de la investigación desarrollada en el centro, y su misión es invertir sus fondos de material genético en acciones de investigación que den lugar a beneficios en términos de conocimiento. Tres de nuestras líneas de investigación más avanzadas son la identificación molecular de la flora como complemento a las variables morfológicas (los llamados “códigos de barras moleculares”), la detección de santuarios de biodiversidad mediante la asignación de valores de complejidad evolutiva a cada unidad de territorio, y la construcción de un “árbol de la vida” de toda la flora Canaria, para el que ya disponemos del 70% de los endemismos. Sería apropiado que las acciones de conservación “ex situ” e “in situ” antes comentadas incluyeran extracción y depósito del ADN de todas las poblaciones implicadas. Pero también sería necesario que las grandes intervenciones urbanísticas fueran precedidas de adecuadas herborizaciones, extracciones de ADN y recolecciones de semillas en el territorio sobre el que se va a intervenir. De lo contrario, pronto será imposible entender el impacto real de estas intervenciones en la biodiversidad, generar conocimiento fiable sobre la flora endémica Canaria, o conservarla.

La información húmeda: el ADN
Otro tipo de información de indudable relevancia para la conservación biológica es la que contiene la molécula de material hereditario que poseen todos los organismos vivos. Aunque no podemos plantar ADN en el campo y esperar a que crezca la planta de la que proviene, el ADN contiene toda la información necesaria para generar la manifestación más visible de la biodiversidad: cada uno de los organismos que la conforman. Por lo tanto, almacenando adecuadamente el ADN garantizamos el acceso a esta información en el futuro. Desde su fundación en el año 2005, el Banco de ADN de la flora canaria del

Reflexiones finales
Que yo me haya limitado a algunas de las líneas de investigación en diferentes aspectos de la biodiversidad molecular de la flora canaria en las que mi centro está implicado solamente significa que prefiero hablar de lo que mejor conozco. Sólo en el ámbito de la investigación sobre la flora canaria terrestre, existen muchos otros grupos de investigación de calidad contrastada en la institución que me acoge, en el archipiélago Canario y en el resto del mundo. Algunos de ellos están desarrollando

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Figura 5. Aportaciones realizadas por diferentes instituciones al Banco de ADN de la Flora Canaria del Jardín Canario y distribución geográfica de las muestras Macaronésicas residentes en esta instalación de conservación “ex situ”. Entre paréntesis después del nombre de cada institución se muestra el número de especies aportadas, y porcentaje de muestras del banco de ADN que éstas representan. Modificado a partir de Jaén-Molina y colaboradores (en preparación).

investigaciones con organismos que no entran en nuestra misión institucional (animales, bacterias, algas, organismos marinos en general,…). Otros investigan como nosotros plantas vasculares terrestres, pero desde puntos de vista a los que ninguno de los departamentos de investigación del Jardín Canario se dedica (ecología, demografía, biodiversidad de regiones que mantienen vínculos florísticos con Canarias, etc…). Tanto los unos como los otros aportan conocimientos y conceptos nuevos a nuestra misión institucional de conocer y conservar la flora terrestre del archipiélago. Por lo tanto, generan naturalmente complementariedades con las que enriquecemos nuestras investigaciones sobre la biodiversidad Canaria. Sin esta multi-disciplinariedad, cualquier dato sobre biodiversidad sería casi irrelevante; nuestro conocimiento de la flora todavía más limitado; su conservación, un esfuerzo fútil. Si la situación actual cuasi-prometedora quiere mantenerse, deben analizarse sus causas, y poner los medios para fomentarlas sin generar una sobrecarga inhumana de trabajo para las personas que ya tienen las capacidades adecuadas y disponen de un trabajo estable. En un reciente artículo sobre conservación de la biodiversidad vegetal en las islas del mundo se enfatizan las necesidades

que se consideran más urgentes en Canarias (http://dx.doi.org/10.1016/j.ppees.2009.10.001). Para implementarlas, se requiere ante todo un pacto político a largo plazo (no a cuatro años vista), que apueste decididamente no sólo por las grandes infraestructuras, sino por consolidar al personal ya suficientemente especializado (sin especialización no es hoy posible la ciencia), y por ir dotando a las instituciones de nuevo tejido humano todavía mejor seleccionado y por lo tanto más adecuado para mover la máquina de la investigación insular. Si no hay manos, sobran las cabezas y las infraestructuras. Desde hace mucho tiempo, el archipiélago canario es un punto caliente de biodiversidad reconocido a nivel mundial. Afortunadamente, Canarias es hoy en día también un punto caliente de ideas nuevas sobre la biodiversidad que, en ocasiones, están teniendo profundo calado internacional. Y hay que felicitarse por el hecho de que, a diferencia de la situación imperante hace poco tiempo, muchas de estas ideas se están liderando desde instituciones Canarias. Sirva como muestra esta magnífica iniciativa del Museo Elder (¡y no están todos los que son!).

Agradecimientos
Felicito al Museo Elder por esta magnífica iniciativa en el año internacional de la Biodiversidad, y agradezco a su director la deferencia de invitarme a hacer esta aportación. Deseo así mismo agradecer el apoyo institucional del Cabildo de Gran Canaria, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y de la Fundación AmurgaMaspalomas. Gracias también a todas las personas e instituciones con las que colaboramos hoy en día (son demasiadas para citarlas aquí sin olvidar a nadie), pero muy especialmente a las que nos aportan perspectivas sobre aspectos de la biodiversidad que no desarrollamos en ninguno de los departamentos de investigación del Jardín Botánico Canario “Viera y Clavijo”Unidad Asociada CSIC.

Autor: Juli Caujapé Castells

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LA LISTA DE ESPECIES
SILVESTRES DE CANARIAS 2009
El Gobierno de Canarias acaba de publicar una nueva edición ampliada y actualizada de la Lista de Especies Silvestres de Canarias.
Este catálogo recoge todas las especies terrestres de hongos, plantas y animales del archipiélago, según la información que ha sido publicada en revistas científicas o que se recoge en otros estudios inéditos. Dicha lista recopila exclusivamente los animales y vegetales silvestres, omitiendo las especies domésticas y aquellas ligadas al hombre que no viven en el medio natural. Es un fiel reflejo de la información registrada en el Banco de Datos de Biodiversidad de Canarias y su publicación periódica es un mandato de la Orden de 1 de junio de 1999, por la que se crea el Banco de Datos de Biodiversidad de Canarias, con el objetivo de divulgar la biodiversidad. La primera edición del catálogo de especies de Canarias vio la luz en 2001 y supuso un hito en la historia del conocimiento de la biodiversidad de las islas, pues por primera vez se recopilaban en una misma obra todas las especies silvestres terrestres conocidas en el archipiélago. En ese momento Canarias fue una región pionera en este tipo de iniciativas pues pocas regiones del mundo contaban con un catálogo de esta naturaleza. Posteriormente, en 2004, se publicó una nueva lista con datos actualizados respecto a la edición anterior, en la que se incluía además otros grupos animales y vegetales poco estudiados, suponiendo nuevamente un avance considerable. En este contexto se publica ahora una nueva lista ampliada y corregida de los hongos, plantas y animales terrestres, en la que se incluye la información anterior y la que se ha ido generando desde 2004, progresando con ello en el objetivo de dar a conocer y divulgar nuestros valores naturales. Es obvio que el registro de la biodiversidad de una región requiere de un arduo esfuerzo de actualización continua. De hecho, desde que en 2001 se publicara por primera vez la lista de especies del archipiélago, el conocimiento de la biota ha aumentado a un ritmo extraordinario, no sólo por la descripción científica de nuevas especies de Canarias, sino también por el descubrimiento de otras especies no registradas hasta entonces del archipiélago o de algunas de las islas. En todo caso, la información registrada en el Banco de Datos de Biodiversidad de Canarias y en este libro no es necesariamente un reflejo de la distribución real de las especies, sino de aquella que es conocida y que se recoge en las fuentes científicas y técnicas de las que se nutre dicho Banco de Datos. En síntesis, las 13.328 especies recogidas en la Lista de Especies Silvestres de Canarias 2004 se elevan ahora hasta 14.254, lo que supone un incremento considerable de casi un millar de especies. Entre éstas se incluyen 220 endemismos canarios, realzando aún más el carácter exclusivo de gran parte de la biodiversidad del archipiélago. Para cada especie y subespecie de la lista se indica las categorías taxonómicas jerarquizadas a las que pertenece y las islas del archipiélago en que es conocida. También se indica si es una especie exclusiva de Canarias y si es nativa o ha sido introducida por el hombre en el archipiélago o en alguna de las islas. La obra incluye además un capítulo en el que se resumen en forma de tablas y gráficos las estadísticas más significativas sobre la biodiversidad del archipiélago y de cada isla, en particular, sobre el número de taxones de cada grupo, el nivel de endemicidad y la proporción de especies introducidas frente a nativas. En un anexo se señalan las especies y subespecies de presencia dudosa en Canarias, o bien pendiente de confirmación, y las que se considera que han desaparecido del archipiélago. Finalmente, con el objeto de facilitar la búsqueda de taxones en esta obra, al final de la misma existe un extenso índice alfabético con todas las especies, subespecies y categorías taxonómicas superiores y, lo que resulta de gran utilidad, otros nombres considerados no válidos recogidos en la bibliografía (señalándose en ese caso a qué nombre correcto corresponden). Esta posibilidad que se nos brinda de disponer en una única obra del inventario de todas las especies que conforman la biota terrestre de Canarias y su distribución en el archipiélago es un paso importante en la tarea de difundir al público general los conocimientos que se tienen sobre nuestra biodiversidad, y al mismo tiempo constituye un referente importante desde el punto de vista científico y académico.

y, en consecuencia, las especies nativas que habitan las distintas islas han tenido que colonizar éstas por su propios medios de forma natural. Esto condiciona en gran medida la biodiversidad animal y vegetal de Canarias pues, aunque existe una buena representación de la mayor parte de los grupos de hongos, plantas y animales, ciertos grupos con dificultades para llegar hasta las islas a través del mar están ausentes, así como otros que habiendo llegado al archipiélago no encuentran en él hábitat adecuado. Los sistemas insulares de esta naturaleza suelen ser pobres en especies, al menos en comparación con las zonas continentales; sin embrago en Canarias concurren una serie de circunstancias que la hacen más rica en especies de lo que cabría esperar, a saber: la distancia al continente es de apenas 100 km; las corrientes marinas y los vientos dominantes tienen una dirección favorable para el transporte de especies desde la región mediterránea y el norte de África; existe una gran heterogeneidad de hábitats, determinada por las diferencias de altitud y orientación; y, por último, los procesos de especiación son acusados debido al aislamiento y en segunda instancia a la heterogeneidad ambiental de las islas. De acuerdo con la Lista de Especies Silvestres de Canarias 2009, la biota terrestre del archipiélago está constituida al menos por 14.254 especies de animales, plantas y hongos, repartidas en un total de 3.193 géneros y 1.335 familias. A estas habría que añadir una veintena de especies que se dan por desaparecidas desde hace décadas o incluso siglos y unas 240 especies cuya presencia en Canarias es dudosa o está pendiente de ser confirmada. El grupo dominante en cuanto a número de especies lo conforman los artrópodos y entre éstos los insectos, que abarcan algo más del 40% del total. El resto de la biota está compuesta en un 20% por otros grupos animales, en un 20% por hongos (incluyendo los líquenes y hongos liquenícolas) y en otro 20% por plantas en sentido amplio (fanerógamas, helechos y briófitos).

La biota canaria en cifras
Es sabido que el archipiélago canario está constituido por islas oceánicas que nunca han estado unidas al continente

NÚMERO DE ESPECIES SILVESTRES POR GRUPOS TAXONÓMICOS Y POR ISLAS
CANARIAS HONGOS HONGOS LÍQUENES Y HONGOS LIQUENÍCOLAS PLANTAS BRIÓFITOS (Musgos y hepáticas) HELECHOS FANERÓGAMAS ANIMALES MOLUSCOS (Caracoles y babosas) ARTRÓPODOS Miriápodos (Ciempiés y milpiés) Crustáceos Arácnidos (Arañas, ácaros, etc.) Insectos Otros artrópodos OTROS INVERTEBRADOS VERTEBRADOS Peces Anfibios Reptiles Aves Mamíferos 1.896 1.548 El Hierro 277 296 La Palma La Gomera 1.092 728 621 662 Tenerife Gran Canaria 1.136 939 506 333 Fuerteventura Lanzarote 48 215 64 197

503 64 2.027

193 34 670

344 42 862

292 41 862

427 53 1.415

304 47 1.261

128 16 732

112 15 686

286 136 134 984 6.192 153 242 9 3 18 105 21

32 28 25 116 1.181 31 31 2 1 4 46 9

56 45 26 204 2.434 54 54 2 2 3 44 12

78 48 40 271 1.946 40 53 2 2 4 47 9

112 81 67 579 4.206 97 142 6 2 6 82 16

74 48 43 354 2.745 31 64 8 3 6 67 10

41 14 36 187 1.454 20 18 1 2 3 51 9

40 16 22 110 1.227 30 37 1 3 47 7

Autor:

Manuel Arechavaleta Hernández
Biólogo. Técnico del Servicio de Biodiversidad. Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Medio Ambiente. Gobierno de Canarias.

Portada del libro de la lista de especies

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EL PERIÓDICO DEL MUSEO ELDER INVIERNO 2010 Nº 01

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El mayor número de especies se concentra, por este orden, en Tenerife, La Palma y Gran Canaria, por ser islas de gran tamaño que albergan una gran variedad de ambientes diferentes. Esta heterogeneidad es un factor clave, pues islas menores como El Hierro y La Gomera a pesar de su reducido tamaño son ricas en especies, mientras que Fuerteventura y Lanzarote, de mayor extensión, se sitúan entre las más pobres. Pero el mayor valor de la biodiversidad de Canarias radica en su alta exclusividad. Como suele ocurrir en islas oceánicas, el aislamiento ha propiciado la generación de una gran cantidad de endemismos, esto es, especies que son exclusivas del archipiélago y que no habitan en ningún otro lugar del mundo. De hecho, casi un 27% de las especies que viven en Canarias son endémicas de las islas, porcentaje que se eleva hasta un 30% si excluimos de este cómputo las especies introducidas por el hombre. A menudo las especies endémicas tienen una distribución muy restringida, confinada a un sector de una isla o incluso a un barranco o una ladera; de hecho, en esta publicación se pone de manifiesto que un 40% de los endemismos canarios son además exclusivos de una sola isla. En otras palabras, casi una de cada tres especies que nos encontremos en la naturaleza en Canarias será exclusiva del archipiélago y casi en la mitad de los casos será un endemismo insular. En este sentido, Tenerife y Gran Canaria son las islas con mayor número de endemismos y de endemismos monoinsulares y al mismo tiempo con mayor proporción de éstos en el conjunto de su biota. El porcentaje de endemismos es muy variable de unos grupos a otros dependiendo de factores biológicos (como la capacidad de dispersión) o genéticos (como la facilidad intrínseca de diferenciación). La mayor cantidad y proporción de endemismos se da en los artrópodos y en los moluscos, entre los animales, y en las plantas con flor, entre los vegetales. En algunos casos, como ocurre en los moluscos o en ciertas familias ricas en especies de arañas y coleópteros, se supera el 80%. Gran parte de culpa de esto la tiene un fenómeno evolutivo que se produce típicamente en islas, denominado radiación adaptativa, por el cual a partir de ciertas especies se forman varias especies muy próximas entre sí que ocupan diferentes nichos ecológicos hasta ese momento vacíos.
Líquenes y hongos liquenícolas 1548 spp.

NÚMERO DE ESPECIES SILVESTRES POR GRUPOS TAXONÓMICOS
HONGOS
Hongos s.s. 1709 spp.

PLANTAS
Fanerógamas 2027 spp. Artrópodos 7599 spp.

ANIMALES

Protozoos 172 spp. Cromistas 15 spp.

Moluscos 286 spp. Helechos 64 spp. Briófitos 503 spp. Otros invertebrados Vertebrados 242 spp. 156 spp.

Vertebrados Plantas 19% Animales 62% Moluscos Otros invertebrados Arácnidos Insectos Hongos 19% 0 1000 2000 3000 4000 5000 6000 7000 Nº de especies

nada Atlantis. Todo dato incluido en la base de datos debe estar avalado por un documento (publicado o inédito) y es revisado y analizado en última instancia por un supervisor científico, que a su vez cuenta con el apoyo de diferentes especialistas en los distintos grupos taxonómicos. Los datos de la distribución de las especies se registran georreferenciados en cuadrículas UTM de 500 x 500 m, a modo de sistema de información geográfico. Para cada cita bibliográfica se asigna un nivel de precisión según la concreción geográfica de las citas, y un nivel de confianza, según la fiabilidad de la fuente o la certidumbre en la identificación de las especies. Esta gestión espacial de la información es una de las grandes potencialidades de Atlantis, pues permite realizar análisis territoriales de la distribución espacial de la biodiversidad. Las aplicaciones que se derivan de esta posibilidad en materia de conservación de la biodiversidad y de ordenación de los recursos naturales son muchas. Por ejemplo, elaboración de mapas de distribución de especies, elaboración de catálogos de especies de ámbitos territoriales

afectados por planes y proyectos (estudios de impacto, planes de espacios protegidos, planeamiento territorial, etc.), delimitación y propuesta de áreas protegidas (ZEC, ZEPA, etc.), delimitación de áreas de interés faunístico y botánico, análisis de la evolución temporal de la distribución de especies, evaluación de tendencias en la distribución de especies amenazadas, detección de áreas poco estudiadas desde el punto de vista de la fauna o la flora, evolución de la distribución de especies exóticas o modelos predictivos de distribución de especies o de atributos de biodiversidad. La aplicación Atlantis desarrollada por el Gobierno de Canarias ha sido adaptada para su uso en los archipiélagos macaronésicos de Madeira, Salvajes, Azores y Cabo Verde, en el marco de proyectos de cooperación entre regiones ultraperiféricas financiados por la Unión Europea dentro de las iniciativas Interreg III-B. De este modo los gobiernos de estas regiones cuentan en la actualidad con Bancos de Datos idénticos al de Canarias, habiendo adoptado los mismos criterios y modelos de funcionamiento implementados en el Banco de Datos de Biodiversidad de Canarias.

El Banco de Datos de Biodiversidad de Canarias
El Banco de Datos de Biodiversidad de Canarias es una base de datos puesta en marcha en 1998 por el Gobierno de Canarias. En ella se recopila toda la información conocida sobre la distribución en el archipiélago de las especies silvestres de Canarias. Se registran además las fuentes documentales que sustentan dicha información, así como otros datos biológicos de interés, a saber: posición en la jerarquía taxonómica, nivel de endemicidad, origen en el archipiélago, estatus de protección, imágenes, etc. En síntesis, el Banco de Datos es un instrumento fundamental para organizar la información existente sobre la biodiversidad del archipiélago, con información veraz y actualizada, y sirve de cauce para su difusión y divulgación a los ciudadanos, al tiempo que es una herramienta de gran utilidad para orientar las políticas de gestión y conservación de nuestros recursos naturales. De acuerdo con la Ley 4/2010, de 4 de junio, del Catálogo Canario de Especies Protegidas el Banco de Datos de Biodiversidad de Canarias constituye un registro público de carácter administrativo, en el que se ha de incluir el listado y distribución de todas las especies silvestres, que de modo regular habitan o se reproducen en el Archipiélago y sus aguas. La información se registra y se gestiona mediante una aplicación informática diseñada específicamente denomi-

DISTRIBUCIÓN DE ENDEMISMOS POR GRUPOS TAXONÓMICOS

Hongos s.s. Líquenes y hongos liquenícolas

107 spp. 40 spp. 6 spp. 2 spp. 637 spp. 10 spp. 236 spp. 2935 spp. 21 spp.
0 500 1000 1500 2000 2500 3000 3500

No endémicos Endémismos pluriinsulares

Briófitos Helechos Fanerógamas

Endemismos insulares

Otros invertebrados Moluscos Artrópodos Vertebrados

Nº de especies

DISTRIBUCIÓN POR ISLAS DEL NÚMERO DE ESPECIES Y ENDEMISMOS
Nº de especies

10000

9366

8000

Especies silvestres Especies endémicas Endemismos insulares

6000

6003 5018

5903

4000 2976 2115 2000 1116 673 112 0 El Hierro La Palma La Gomera Tenerife Gran Canaria Fuerteventura Lanzarote 275 1146 312 865 480 1336 567 139 514 114 2975 2614

Autor: Manuel Arechavaleta Hernández.

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EL PERIÓDICO DEL MUSEO ELDER INVIERNO 2010 Nº 01

ALGOLOGÍA Y BIODIVERSIDAD
REFLEXIONES SOBRE ALGOLOGÍA
EL DESCUBRIMIENTO DE NUEVAS ESPECIES Y SUS APLICACIONES INDUSTRIALES REALES Y POTENCIALES
En el año 2010, Año Internacional de la Biodiversidad, no han dejado de sorprendernos las continuas noticias sobre el importante papel que las Algas juegan en el escenario actual del cambio climático y las nuevas necesidades energéticas. Estas noticias aparecidas en los medios tanto de divulgación como de carácter científico, en sus variados soportes, nos informaban de los descubrimientos y tendencias, prometedoras en muchos casos, en los que macroalgas y microalgas muestran capacidades que otro tipo de organismos no presentan o las que, hasta el momento, no habían sido evaluadas.
Las Algas están constituidas por un grupo muy heterogéneo de organismos eucariotas fotosintéticos que incluye formas macroscópicas, las macroalgas, y un grupo tremendamente diverso y menos estudiado de microrganismos agrupado bajo el término microalgas. En este último también se incluyen algunos organismos procariotas, las algas verde-azules, cianobacterias o cianofitas, generadoras hace 3.550 millones de años del oxígeno que posteriormente dio lugar a nuestra atmósfera actual; y las proclorofitas, descubiertas curiosamente hace solo 30 años. En la actualidad las Algas, a través del proceso fotosintético que fija dióxido de carbono, son las responsables de generar un importante porcentaje del oxígeno presente en la atmósfera de la Tierra produciendo a su vez una enorme cantidad de carbono orgánico en forma de biomasa, lo que las sitúa en una posición importante para el mantenimiento de la vida sobre el planeta. Esta gran diversidad de organismos obliga a clasificar las diferentes especies en 10 grupos o divisiones principales caracterizados por su variedad en los tipos de pigmentos fotosintéticos, sustancias de almacenamiento o reserva, ultraestructura (estructura celular) y tipo de cubierta celular. Sin embargo, estas características para su clasificación, que pueden resultar sencillas a priori, reflejan un amplio rango de propiedades metabólicas, bioquímicas y genéticas que hacen que el hábitat de las Algas no esté restringido únicamente al medio marino. Aunque el océano, sobretodo en las zonas costeras, es el ambiente propio de las macroalgas, de las que algunas especies llegan a alcanzar longitudes superiores a los 20 m (p.e. el alga parda Macrocystis), se han descrito muchas especies que habitan ambientes de luz, temperatura y salinidad variables, incluyendo las aguas dulces continentales. Lo mismo sucede con las microalgas en su gran variedad de formas y tamaños. Sin embargo, la diversidad encontrada hasta el momento en microalgas no se restringe únicamente a variaciones limitadas en los factores descritos anteriormente. Muchas especies de microalgas, especialmente las cianobacterias, han sido encontradas en ambientes denominados extremos, es decir, lagos salados y alcalinos, hielos y aguas termales, desiertos y suelos variados, cuevas, e incluso en la corteza o el tronco de muchos árboles, sin olvidarnos de los arrecifes de coral y muchas otras formas de vida simbionte. Añadido a todas estas posibilidades, las Algas presentan gran plasticidad fenotípica, lo que se traduce en una importante capacidad para adaptar su morfología y actividad fisiológica a las variaciones medioambientales, característica muy importante a la hora de plantear y abordar las posibilidades de su cultivo controlado. Una vez situados en este contexto la pregunta sería, ¿conocemos cuántas especies de Algas existen en la actualidad?. La respuesta es sencilla: nadie lo sabe con exactitud. Jugando con cifras de una forma aproximada, hasta el momento hay reconocidas entre 36.000 y 40.000 especies que los algólogos (o ficólogos) consideran como el 20% del número total de especies estimadas, es decir, podemos calcular un número que puede superar las 200.000, y algunos expertos afirman que incluso unos cuantos miles más. De hecho, el número de especies aumenta semanalmente, una vez que los problemas para su identificación y clasificación están siendo solventados a partir del desarrollo de las nuevas técnicas de biología molecular aplicadas a la taxonomía, o sistemática molecular, sobretodo con microalgas. Para hacernos una idea, en el Archipiélago Canario, una región clasificada como importante desde el punto de vista de la Biodiversidad Marina resultado de una situación geográfica con óptimas condiciones para el establecimiento de especies con afinidades biogeográficas diferentes, hay identificado un número de Algas que no sobrepasa las 800 especies. Esta cifra comprende un importante listado de especies de macroalgas e incorpora, de forma gradual, un número creciente de especies de microalgas (en su mayoría cianobacterias y dinoflagelados) identificadas más recientemente. Comparando las cifras este catálogo podría parecer incompleto, como lo puede parecer el cómputo global de especies. Por esta razón, y estando cada vez más preocupados por los posibles efectos que el calentamiento global pudiera causar sobre los patrones de vida de las Algas en general, en los últimos años se han incrementado los esfuerzos para llevar a cabo nuevos estudios tanto de catalogación como de caracterización funcional de las comunidades naturales y de como éstas podrían evolucionar en un futuro próximo. Desde un punto de vista tecnológico y aplicado, muchas especies de Algas están siendo utilizadas, cada vez más, en una gran variedad de aplicaciones y procesos industriales que van desde el consumo humano y animal a la obtención de biocombustibles, pasando por la obtención de metabolitos únicos o su utilización en sistemas de purificación de agua, aire o gases de combustión. Más recientemente, las técnicas de ingeniería genética están permitiendo la modificación y mejora de especies para aumentar sus utilidades tecnológicas generando un gran número de patentes y asentando las bases para la creación de nuevas empresas e industrias de carácter tecnológico innovador. Algunas especies de macroalgas han sido utilizadas tradicionalmente como alimento humano, de forma particular en los países orientales. El desarrollo de los sistemas de cultivo en mar abierto de géneros como Porphyra (nori), Laminaria (kombu) o Undaria (wakame) ha incrementado su mercado de tal manera que no es difícil disponer de ellas en los mercados occidentales. Un mercado, por otra parte, que aumenta proporcionalmente con la curiosidad que el consumidor occidental tiene hacia productos con la etiqueta de saludables y que puedan ser incorporados fácilmente a nuestra manera de cocinar. Otra aplicación de gran importancia industrial es la obtención de los denominados ficocoloides. Un grupo de sustancias extraídas de algunas especies de macroalgas rojas y pardas (Gelidium, Gracilaria, Kappaphycus, Laminaria, Macrocystis), muchas de ellas cultivables en la actualidad, que presentan propiedades particulares cuando son disueltas en agua. Estos polisacáridos conocidos como agar, carragenatos y alginatos son capaces de gelificar, estabilizar, espesar y emulsionar soluciones por lo que sus campos de aplicación incluyen desde el desarrollo de técnicas microbiológicas y biotecnológicas hasta su utilización en la industria de los alimentos procesados. Un número cada vez más importante de especies, tanto de macroalgas como de microalgas, pueden ser cultivables en una gran variedad de sistemas de cultivo

Autor:

Dr. Juan Luis Gómez Pinchetti
Profesor Titular en el Departamento de Biología e Investigador en el Centro de Biotecnología Marina de la ULPGC.

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EL PERIÓDICO DEL MUSEO ELDER INVIERNO 2010 Nº 01

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Fotos: Juan Luis Gómez Pinchetti y Antera Martel Quintana

la producción de especies con alto contenido en lípidos (p.e. como fuente de biodiesel para aviones), contemplan su conexión a puntos de generación de CO2 o aguas residuales para su biofiltración, reduciendo así la generación de sustancias contaminantes a la atmósfera o las aguas naturales, mientras producimos la biomasa. De hecho, durante décadas las microalgas han jugado un papel importante en investigación espacial (Algología Planetaria), siendo consideradas seriamente en los procesos de mantenimiento de vida en naves espaciales y en la posible colonización de otros planetas. Estos sistemas para la regeneración de entorno vital están basados en especies que siendo cultivadas en fotobiorreactores sean capaces de eliminar dióxido de carbono, producir oxígeno, eliminar desechos y ser utilizadas, por ejemplo, como complemento nutritivo. Pero volviendo a las consideraciones sobre la diversidad y el número de especies, muchas de estas realidades y potencialidades sobre la utilización y el futuro aprovechamiento de las Algas, de forma general, han sido establecidas a partir de los conocimientos adquiridos con un número relativamente reducido de las mismas, no superior al 2% del total de especies estimadas. Este hecho apunta hacia la necesidad de continuar el trabajo sobre la identificación y caracterización, tanto desde el punto de vista biológico como tecnológico, de nuevas especies que en muchos casos mejorarán los procesos desarrollados hasta el momento. En este sentido, es determinante el papel que juegan las Colecciones de Cultivo. El Banco Nacional de Algas (BNA), servicio asociado al Centro de Biotecnología Marina de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, es la colección española de cultivos de especies de microalgas y macroalgas acreditada como Autoridad Internacional de Depósito de Microorganismos según el Tratado de Budapest. Su función principal es la de recolectar, aislar, identificar, y conservar la biodiversidad de microalgas (cianobacterias incluidas) y macroalgas, de zonas tropicales y subtropicales, y en particular de la Región Macaronésica. Además, el BNA presta servicios de apoyo científico y tecnológico, a la comunidad científica y al desarrollo de empresas de carácter biotecnológico, siguiendo las directrices para el establecimiento, operación y gestión en las colecciones de cultivo de microorganismos establecidas por la Federación Mundial de Colecciones de Cultivos (WFCC), y aportando nuevas técnicas, como la citometría de flujo y la crioconservación para la preservación de cepas, a las metodologías tradicionales de trabajo en las colecciones de cultivo. Conjuntamente con los proyectos que se desarrollan en el Centro de Biotecnología Marina, enfocados hacia la utilización y caracterización de especies que mejoren las eficiencias en los sistemas de policultivo integrado, la valoración de sustancias de interés a partir de la biomasa obtenida de los sistemas de cultivo (p.e. polisacáridos o sustancias antioxidantes) o la bioprospección y selección de cepas para la industria de los biocombustibles, la actividad en nuestro entorno geográfico más próximo parece encontrarse bien dirigida hacia los planteamientos discutidos durante la I Conferencia Mundial sobre Biodiversidad Marina celebrada en Valencia en 2008. Dentro de las áreas consideradas de interés prioritario fueron incluidos algunos desarrollos en los que el término Algología juega un papel tremendamente importante, entre ellos, campos como “Biodiversidad y bioprospección: papel ecológico de los productos naturales marinos y sus aplicaciones biotecnológicas”, “Conservación de la Biodiversidad Marina” o “Beneficios sociales y económicos de la Biodiversidad” se encuentran, en la actualidad, en la punta del iceberg.
Autor: Dr. Juan Luis Gómez Pinchetti

Especies de macroalgas (Hypnea, Hydropuntia), microalgas (Botryococcus) y cianobacterias (Spirulina) incluídas en el catálogo del Banco Nacional de Algas.

que abarcan diferentes escalas y grados de control: sofisticados fotobiorreactores, tanques de cultivo para la producción de forma intensiva, cultivos en cascada o estanques en canal tipo “raceway”. Algunas especies cultivables en estos sistemas también están siendo empleadas para el tratamiento de aguas residuales de diferentes tipos. En los denominados sistemas de policultivo integrado, micro- y macroalgas pueden ser utilizadas como trampas de nutrientes disueltos que son producidos como desecho por animales cultivados de niveles tróficos superiores (peces o crustáceos), convirtiendo estos “residuos” en biomasa y oxígeno. Aguas residuales urbanas o provenientes de actividades agrícolas o ganaderas (p.e. los purines) pueden ser canalizadas a través de sistemas de cultivo de microalgas para su biofiltración. Ambos procesos reducen, en cualquier caso, la descarga de residuos al medio, evitando así los posibles problemas de eutrofización que se pudieran generar. La biomasa de Algas producida en los procesos de biofiltración podría ser utilizada, por ejemplo, en la obtención de bioestimulantes de aplicación en agricultura ecológica, o en la extracción y purificación de pigmentos, como las ficobiliproteínas, utilizados como marcadores fluorescentes en biomedicina y con un alto valor añadido. Macroalgas y microalgas son también fuente de compuestos con gran interés en la industria farmacéutica, algunos de ellos con actividad antibiótica, antivírica o anticancerígena. Este hecho no es sorprendente ya que muchas especies han sido capaces de responder evolutivamente al ataque de microbios o al pastaje de organismos herbívoros sintetizando metabolitos protectores que les sirven de defensa. Muchas de estas sustancias están siendo estudiadas por su capacidad antioxidante, capaz de reducir la actividad de los radicales libres causantes de los procesos de oxidación celular, y aumentando así el interés de las industrias nutracéutica y cosmética. Algunas especies de microalgas (cianobacterias como Spirulina, algas verdes como Chlorella, Dunaliella, Haematoccocus o diatomeas como Phaeodactylum) son cultivadas a gran escala para su utilización como suplemento protéico, nutricional o como fuente de aditivos como el ßcaroteno, la astaxantina o los ácidos grasos poliinsaturados. Este tipo de sustancias tienen también un

gran interés en el desarrollo de alimentos y piensos para animales, particularmente en el campo de la acuicultura. Pero sin lugar a dudas, el mayor esfuerzo científicotecnológico de los últimos años ha estado centrado en la obtención de biocombustibles, particularmente biodiesel, a partir de la biomasa de microalgas cultivadas. Los problemas ecológicos y económicos asociados a la disminución de los combustibles fósiles han aumentado el interés por la búsqueda de recursos sostenibles de hidrocarburos como fuente de energía. Y en esta aproximación las microalgas presentan algunas características socio-económicas interesantes que se pueden resumir en dos; no compiten con la demanda de plantas terrestres importantes como fuente de alimento humano (p.e. el maíz), y además, para su cultivo no se requieren tierras que podrían ser destinadas a la agricultura. Las Algas pueden ser utilizadas para producir biocombustibles (biodiesel, biohidrógeno, biometano o bioetanol) a través de procesos como la extracción de lípidos o grasas, la fermentación de biomasa o los sistemas para la generación de hidrógeno. Los dos primeros han sido desarrollados hasta lo que se puede denominar la escala comercial. El tercero se encuentra en fase de desarrollo con altas expectativas potenciales. Algunas especies de microalgas (pertenecientes a los géneros Botryococcus, Nannochloropsis, Neochloris o Tetraselmis) son capaces de acumular, bajo ciertas condiciones de cultivo, lípidos con porcentajes elevados de triglicéridos, la materia prima para la obtención del biodiesel, por encima del 30% de su peso seco. Traducido a términos de producción, las microalgas producen entre 15 y 300 veces más grasa por unidad de área y tiempo de cultivo que otros vegetales terrestres. La composición en carbohidratos, lípidos y proteínas (y la ausencia de lignina), tanto de micro- como de macroalgas, permite igualmente su utilización en procesos de fermentación para la producción de biometano o bioetanol, y por lo tanto, es una biomasa considerada como interesante complemento dentro de los planteamientos del concepto de “biorefinería”. Con lo ya descrito de forma resumida, podemos hacernos una idea del interés que suscita el desarrollo de tecnología para la producción de Algas. El diseño y la mejora de los modernos sistemas de cultivo para

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EL PERIÓDICO DEL MUSEO ELDER INVIERNO 2010 Nº 01

LAS ESPECIES EXÓTICAS INVASORAS:
UNA AMENAZA PARA LA BIODIVERSIDAD CANARIA
Las especies exóticas son aquellas que no se encuentran de modo natural en un determinado territorio, sino que han sido introducidas por la actividad humana, ya sea de forma voluntaria o involuntaria. En ocasiones, estas especies, al establecerse en nuevas áreas geográficas, ocasionan graves daños en los ecosistemas naturales y en las especies de la flora y la fauna nativas. Es entonces cuando se las conoce como especies exóticas invasoras (EEI).
Los orígenes de la introducción de especies en Canarias
La introducción de especies en Canarias es un proceso que se lleva produciendo desde el asentamiento de los primeros pobladores del archipiélago. Ya los aborígenes trajeron consigo animales y plantas, como las cabras y los perros, así como el cultivo puntual de algunos cereales. Pero sin duda, el gran salto cuantitativo en la introducción de especies ocurre en el siglo XV con la conquista castellana. La llegada de los nuevos pobladores fue acompañada de una gran cohorte de especies que les permitieron su estancia y su progreso, además de garantizar su alimentación. Así, se introdujeron diversos cultivos y nuevos animales como los cerdos, ovejas, o gatos, liberándose además al entorno natural el conejo, para asegurar así la presencia de animales cazables. Pero, con estas introducciones voluntarias, llegaron también otras indeseables, a veces como polizones en las bodegas de barcos (ratas y ratones) o mezclados con las mercancías de abasto y de comercio, como es el caso de numerosas semillas de plantas que, con el tiempo, se fueron naturalizando en el archipiélago. A partir del siglo XV, el descubrimiento de un nuevo continente llevó también al descubrimiento de un increíble

NÚMERO DE ESPECIES TERRESTRES SILVESTRES
(Distribución por islas)
9000 8144

6000 5371 4971

Especies nativas Especies introducidas

Nº de especies

4480 6000

2595

2580 2242

3000 1181 369 0 El Hierro La Palma La Gomera Tenerife Gran Canaria Fuerteventura Lanzarote 609 903 513 380 358

ESPECIES NATIVAS E INTRODUCIDAS SEGÚN LOS GRANDES GRUPOS DE ORGANISMOS
HONGOS PLANTAS
Nativos 1.893 spp. Nativos 7.489 spp.

ANIMALES

Nativos 3.383 spp.

Introducidos 62 spp.

Introducidos 701 spp.

Introducidos 797 spp.

ESPECIES INTRODUCIDAS E INVASORAS
Introducidos probable 622 spp.
9000

Vertebrados Artrópodos
Introducidos invasor 183 spp. Introducidos seguro 751 spp.

35

66

Fanerógamas Helechos
0 2 50
Nº de especies

80

100

número de especies desconocidas hasta el momento, y con ello, su incipiente traslado y comercio desde América hasta Europa, sobretodo en el caso de los vegetales. Frecuentemente, este comercio vía marítima tenía una escala ineludible en Canarias. Nuevas utilidades de las especies exóticas (además de la agrícola, la ganadera y la cinegética) se generaron con posterioridad. A partir del siglo XVI y, especialmente, desde el siglo XVIII y hasta principio del XX, se produjo un fuerte flujo de organismos (muy relevante en el Reino Unido) como intercambio de especies vivas con la intención de su aclimatación. Surgen los Jardines Botánicos como

fuente de investigación científica y exhibición de “especies raras” vegetales. Más tarde le seguirían los Parques Zoológicos en los que como resultado de colosales expediciones, se introdujeron en Europa animales procedentes de lugares recónditos de Asia, África, Oceanía o América. Con todo ello, una nueva cultura basada por un lado en el interés científico, y por otro en la contemplación, promueve la utilización de especies de plantas y animales exóticos con fines ornamentales o estéticos, creando así otros aprovechamientos añadidos: la jardinería, el coleccionismo y la exhibición de todo tipo de organismos.

Autora:

Elizabeth Ojeda Land
Bióloga, Técnico del Servicio de Biodiversidad. Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Medio Ambiente del Gobierno de Canarias.

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Foto: M. Arechavaleta

El picudo rojo supone una grave amenaza para la palmera canaria.

La amapola de California se introdujo en Canarias como planta ornamental.

El siglo XX se caracteriza por generar un ingente comercio de especies, que se intensifica en la medida en que los medios de transporte evolucionan y se hacen más rápidos y eficaces. De esta forma, tanto el traslado intencionado de organismos vivos, como su introducción accidental, alcanza límites desconocidos hasta el momento. En la actualidad, miles de especies se trasladan voluntaria o involuntariamente entre los continentes y en todas direcciones, a un ritmo tal, que es a partir de 1960 cuando se registra en Canarias el mayor aumento en el número de especies exóticas establecidas.

Estudios recientes reflejan que en Canarias las EEI afectan negativamente al 73% de las 100 especies nativas protegidas prioritarias de gestión, alterando también sus hábitas. Las amenazas más importantes son las que derivan de la presión que ejercen los herbívoros introducidos sobre las plantas, particularmente el conejo (Oryctolagus cuniculus), el muflón (Ovis orientalis) y el arruí (Ammotragus lervia). También los ejemplares domésticos sin control de cabras (Capra hircus) y ovejas (Ovis aries) generan fuertes impactos en la flora y en los hábitats naturales. El gato asilvestrado (Felis silvestris catus) figura entre los principales factores de amenaza para los lagartos gigantes de El Hierro (Galliotia simonyi), La Gomera (G. bravoana) y Tenerife (G. intermedia). Entre las plantas, la mayoría de las especies exóticas invasoras introducidas en Canarias, lo han sido voluntariamente, provocando cambios profundos en el paisaje y compitiendo por el espacio y los recursos con la flora nativa. Distintos usos y aprovechamientos han favorecido su expansión, resultando algunas de estas especies en la actualidad, auténticas transformadoras de los hábitats naturales y de los procesos ecológicos que los sustentan. La caña común (Arundo donax) ejerce una fuerte competencia con la vegetación nativa sobre todo en los cauces de barranco, donde forma un tapiz impenetrable que además altera el régimen de incendio provocando su rápida expansión y mayor virulencia. La tunera común (Opuntia maxima) fue introducida inicialmente para el cultivo de la cochinilla (Dactylopius coccus) y la obtención de tinte. Posteriormente se la ha usado como alimenticia por sus frutos, como seto de fincas e incluso como ornamental. En la actualidad, se encuentra tan extendida que su erradicación de los paisajes canarios se considera prácticamente imposible. Algo similar ocurre con la tunera india (Opuntia dillenii) o con la pitera (Agave americana), ampliamente distribuidas por todo el archipiélago. Pero

además algunos árboles y arbustos introducidos como las acacias (Acacia spp.) o los eucaliptos (Eucalyptus globulus y E. camaldulensis), impiden o dificultan la regeneración de especies nativas al secretar sustancias alelopáticas (inhibidoras del crecimiento) o al modificar las características químicas y físicas del sustrato. Es importante destacar, que las propias especies nativas o endémicas de Canarias pueden funcionar como especies invasoras, si por usos inadecuados, se las traslada entre islas o de localización de origen, ya que entonces pueden producirse fenómenos de predación, competencia, e hibridación genética, que de forma natural no ocurrirían. Los impactos negativos que las EEI producen en las nuevas áreas donde se establecen, no son sólo de naturaleza medioambiental, sino también económicos (plagas y malas hierbas en cultivos, plagas en ambientes urbanos), sanitarios (transmisión de parásitos y patógenos, alergias, envenenamientos, etc.) e incluso de alarma social, en el caso de escape de animales peligrosos o potencialmente peligrosos. Distintas administraciones canarias han invertido recursos económicos y humanos para el control directo de las EEI o para la restauración de hábitats afectados por ellas. A modo de ejemplo, el Cabildo Insular de la Palma invirtió en 1999, 209.604 euros en el control del rabogato. El Cabildo de Gran Canaria en 2009, gastó 24.232 euros para colaborar en la erradicación de la culebra de California y el Cabildo de Tenerife, entre los año 2005-2006, invirtió unos 90.000 euros en distintas actuaciones para el control de aves exóticas y otros animales introducidos asilvestrados en la isla. Pero, el mayor gasto económico proviene del Gobierno de Canarias. La Dirección General de Protección de la Naturaleza gastó entre los años 20062008, 1.751.239 euros en acciones encaminadas a detectar, conocer y controlar los efectos del picudo rojo

Algunos datos sobre las especies introducidas en Canarias
Según el Banco de Datos de Biodiversidad de Canarias (2009) existen actualmente un total de 14.254 especies terrestres de animales, plantas y hongos que se desarrollan de forma silvestres en el archipiélago. De ellos, aproximadamente un 11% se consideran especies introducidas o probablemente introducidas (1.556 especies). Son exóticos con seguridad 62 especies de hongos (incluidos los hongos imperfectos, protozoos y líquenes); 797 animales (vertebrados e invertebrados) y 101 especies de plantas (fanerógamas y helechos). Tenerife es la isla con más especies introducidas seguida de Gran Canaria, siendo Lanzarote en la que se ha registrado el menor número de especies exóticas silvestres en términos absolutos. De todas estas especies introducidas presentes en el archipiélago, 183 son consideradas dañinas (invasoras).

El impacto de las especies exóticas invasoras
Los efectos negativos que sobre la biodiversidad nativa pueden ejercer las EEI, se intuían ya desde el siglo XIX. De hecho, Charles Darwin, en su libro de 1859 El origen de las especies, aludía al hecho de que algunos animales domésticos que habían sido trasladados desde Europa hacia América, una vez introducidos, se multiplicaban rápidamente, lo que en algunos casos afectaba a la supervivencia de las especies nativas. Actualmente, la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), considera que la presencia de especies exóticas invasoras supone una de las principales causas de pérdida de biodiversidad del planeta.
Foto: E. Ojeda Foto: E. Ojeda

La tunera común se distribuye ampliamente en todas las islas del archipiélago.

La pitera es una especie mejicana que resulta muy complicada de erradicar del paisaje isleño.

Autora: Elizabeth Ojeda Land

Foto: E. Ojeda

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Página principal de la Web de Especies Introducidas en Canarias

sobre las palmeras canarias y en la actualidad, y desde el año 2008, lleva a cabo una campaña para el control de ofidios (especialmente de la culebra de California) que costará 296.083 euros. Otras medidas de restauración, conservación y lucha contra la desertificación, así como actuaciones preventivas y control de plagas en relación directa o indirecta con las EEI, han requerido una inversión en torno a 1.600.000 euros.

interacciones con las especies autóctonas, acciones de control de las que han sido objeto, etc.), con la intención de que se configure como una herramienta útil que asesore en los procesos decisorios relativos a la conservación de la biodiversidad. La base incluye cientos de fichas de la flora y la fauna terrestres, y de las algas introducidas (invasoras y no invasoras) que se encuentran naturalizadas en cualquiera de los hábitats terrestres o marinos de Canarias. Así mismo, incluye aquellas especies animales y vegetales exóticas que son objeto de posesión o comercio y que, en caso de establecerse, podrían convertirse en especies invasoras (potencialmente invasoras). También se contemplan las especies nativas trasladadas a otras islas o islotes que no forman parte de su distribución natural. En general, no se consideran las especies ligadas a la actividad agropecuaria, salvo en el caso que se encuentren naturalizadas y muestren un carácter potencialmente invasor. A esta base se puede acceder desde la página Web del Gobierno de Canarias en el siguiente enlace: http://www.interreg-bionatura.com/especies/. En el año 2009 se celebran los Talleres de Especies Exóticas Invasoras (invertebrados, vertebrados y flora terrestre), con la intención de elaborar la lista preliminar de especies exóticas invasoras en Canarias que sirva como base para la inclusión de especies tanto en el futuro Catálogo Nacional, como en el Catálogo Canario de Especies Invasoras, dando cumplimiento así a lo dispuesto en la Ley 42/2007 de Patrimonio Natural y de la Biodiversidad. En la actualidad se está trabajando además en la elaboración de la Estrategia Canaria para la Prevención y Control de las Especies Exóticas Invasoras. Finalmente, en lo que concierne a las invasiones biológicas existen algunas certezas. Por un lado, que el número de nuevas introducciones de especies tiende a aumentar de forma exponencial como resultado del aumento del comercio

y de los desplazamientos de personas entre distintos territorios. Por otro lado, que a partir del establecimiento de una especie exótica invasora, el problema siempre tenderá a agravarse si no se toman medidas al respecto. En definitiva, que los costes de actuaciones tardías serán siempre más elevados que los asociados a una buena estrategia de prevención o a una respuesta rápida. La labor de sensibilización y de información de los distintos departamentos públicos, sectores privados, así como de la ciudadanía en general, resulta fundamental para evitar la proliferación de nuevas especies exóticas invasoras y sus efectos negativos. Así mismo, también resulta importante el mantenimiento de una red de comunicación actualizada que permita disponer de forma temprana de la información necesaria para actuar con prontitud.

Entre las plantas introducidas más dañinas destacan: las tuneras (Opuntia maxima, O. dillenii y O. tomentosa), las piteras (Agave americana, A. sisalana y A. fourcroydes), el matoespuma (Ageratina adenophora), el rabogato (Pennisetum setaceum), la amapola de California (Eschscholzia californica), las acacias (Acacia spp.), el tojo (Ulex europaeus), el tabaco moro (Nicotiana glauca), la caña común (Arundo donax), los geranios (Pelargonium spp.), la trebolina amarilla (Oxalis pes-caprae), el helecho acebo (Cyrtomium falcatum) y la orejagato de río (Tradescantia fluminensis). Entre los animales con mayor impacto negativo se encuentran: el conejo (Oryctolagus cuniculus), el muflón (Ovis orientalis), el arruí (Ammotragus lervia), el gato asilvestrado (Felis silvestris catus), la rata negra (Rattus rattus), la ardilla moruna (Atlantoxerus getulus), la hormiga argentina (Linepitema humile), la cotorra argentina (Myiopssita monachus), la culebra real de California (Lampropeltis getula), el picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus) y la diocalandra (Diocalandra frumenti).

Los ejemplares de cabra sin control causan un grave daño a la flora nativa del archipiélago.

La ardilla moruna se encuentra, por el momento, exclusivamente en la isla de Fuerteventura. Es probable que ya no pueda eliminarse de esta isla.

En el año 2008, en el marco del proyecto Interreg III-B “BIONATURA”, se edita el libro Flora y Fauna Terrestre Invasora en la Macaronesia. Top 100 en Azores, Madeira y Canarias. En este proyecto participaron científicos, especialistas en biodiversidad y técnicos de las distintas administraciones de los tres archipiélagos, con la intención de cuantificar los efectos de las especies exóticas invasoras sobre las especies nativas y sobre los ecosistemas, así como valorar la viabilidad de su control. Se recopila por primera vez en un documento la información inicial necesaria que sirva de soporte para la adopción de políticas y normativas específicas que contribuyan al control de la amenaza que suponen las EEI en estos archipiélagos. También en el año 2008 se crea la Base de Especies Introducidas en Canarias. Se trata de una base que se actualiza periódicamente y que tiene por finalidad recopilar y centralizar la información sobre las especies exóticas presentes en las islas (fechas de llegada, distribución,
Autora: Elizabeth Ojeda Land

En los barrancos de todas las islas crece la caña común. Es una especie que favorece la propagación de incendios.

El helecho acebo se introdujo en Canarias por su uso ornamental.

Foto: E. Ojeda

Foto: E. Ojeda

Líneas de actuación

Cartel de la campaña de control de ofidios en Gran Canaria.

Foto: E. Ojeda

Foto: E. Ojeda

Algunas de las peores especies exóticas invasoras en Canarias

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NATURA 2000:
LA HERRAMIENTA TERRITORIAL EUROPEA DE LA CONSERVACIÓN DE LA NATURALEZA
En las últimas décadas del s. XX se ha propuesto una filosofía de conservación de la naturaleza denominada desarrollo sostenible. Esta idea surge al considerarse el destacado papel que determinadas sociedades humanas tradicionales juegan en el mantenimiento de la biodiversidad y se aleja de la idea de conservación prístina de los ecosistemas de inicios del mismo siglo.
Impregnada de la atmósfera del desarrollo sostenible, a principios de los años noventa, la Unión Europea (UE) aprobó la Directiva 92/43/CEE. Esta directiva es conocida como directiva de hábitats y constituye la piedra angular de la conservación de la biodiversidad en dicha alianza de estados. A través de la directiva de hábitats se marca la pauta para que los estados miembros de la UE establezcan en sus normativas las medidas encaminadas a garantizar la biodiversidad europea. Este objetivo se logra a través de la conservación de los hábitats naturales y de las especies, pero sin olvidar las exigencias económicas, sociales y culturales de las sociedades locales. Se pretende alcanzar la convivencia entre los valores naturales y las gentes que viven de su aprovechamiento. Para conseguirlo, en la directiva se plantea la construcción de una red europea de espacios naturales, denominada Natura 2000, y el establecimiento de un sistema de protección para las especies. Culmina este aderezo, por un lado, la necesidad de remitir a la Comisión Europea informes periódicos basados en un sistema de seguimiento y vigilancia del estado de conservación de esa biodiversidad. Y, por otro, la disponibilidad de fondos para la conservación de esa biodiversidad y para el desarrollo rural respetuoso con la naturaleza. Actualmente, la red Natura 2000 en la UE integra unos 25.828 espacios, que comprenden 922.271 km2, de

NATURA 2000: SUPERFICIE POR ISLA (ha)
Terrestre
100.000

Marina
80.000 60.000

40.000 20.000 0 El Hierro La Palma La Gomera Tenerife Gran Canaria Fuerteventura Lanzarote

los que 754.710 km2 son terrestres (el 17,6 % de la superficie de la UE) y 167.561 km2 son marinos. De ese conjunto, España proporciona 1.774 espacios cuya superficie alcanza 155.064 km2, lo que supone que nuestro país está aportando el 16,8 % de la superficie de la red en la UE. Es un buen indicador de la importancia española en diversidad biológica en el contexto europeo. Los espacios que forman parte de Natura 2000 son de dos tipos. Unos proceden del primer intento de regular la conservación de la naturaleza en el seno de la UE, la directiva de aves; estos espacios se denominan zonas de especial protección para las aves (ZEPA) y la directiva de hábitats los ha incorporado a la red. Los segundos se denominan zonas especiales de conservación (ZEC) y son la culminación de un proceso de selección de los territorios en función de sus contenidos en hábitats naturales y hábitats de especies. El proceso de selección de los espacios pasa por tres fases. En la primera de ellas es la administración de conservación de la naturaleza del estado miembro (en el caso canario corresponde a la administración de la Comunidad Autónoma) la que determina los lugares de importancia comunitaria (LIC) en función de la presencia de los hábitats de interés comunitario y los propone a la Comisión Europea; seguidamente es la Comisión quien, una vez evaluada su contribución en el contexto de la UE, aprueba esos lugares; finalmente, corresponde de nuevo a la administración del estado miembro declararlos ZEC y aplicar las medidas que contribuyan a la conservación de los hábitats que contienen. En términos generales, en el ámbito de ZEC y ZEPA deben evitarse las actividades perjudiciales sobre los hábitats naturales y los hábitats de las especies por los que se han declarado. Cuando sea necesario, deben adoptarse medidas de gestión que favorezcan la convivencia de las actividades humanas y el mantenimiento en un estado de conservación favorable de los citados hábitats en sus territorios de distribución natural. En el marco del espíritu que emana de las instituciones europeas, se hace necesario que existan vías de participación para que propietarios y quienes realizan

aprovechamientos formen parte de las decisiones de gestión en los espacios Natura 2000. Se trata de un gran reto que las autoridades y administraciones locales van a afrontar en los próximos años. En el continente europeo muchos de los territorios integrados en la red Natura 2000 contienen explotaciones agrarias y forestales, hecho que se ha incorporado en el Reglamento comunitario sobre el Desarrollo Rural. Con ello se pretende apoyar las prácticas económicas agroforestales que son respetuosas con el medio ambiente y establecer vías de ayuda adicional a las explotaciones en el seno de Natura 2000. Sin embargo, en algunas regiones, tal como ocurre en Canarias, el desarrollo de actividades agroforestales en el interior de los espacios se encuentra muy reducido o sólo presenta una importancia muy local. Principalmente es debido a que se trata de espacios con un elevado índice de naturalidad, en los que los hábitats presentes no tienen una dependencia del uso humano. En estos lugares las posibilidades de desarrollo se encaminan a las actividades de ocio y esparcimiento en la naturaleza, entre las que destaca el turismo. Natura 2000 ofrece una llamativa oferta de diversidad natural que puede ser aprovechada por medio de prácticas respetuosas con el medio.

Natura 2000 en Canarias
En las Islas Canarias, la red Natura 2000 se encuentra en un avanzado estado de desarrollo: hay designadas 43 ZEPA y se han declarado 177 ZEC. Estos espacios ocupan 3.480 km2 (supone el 46,81 %) de la superficie terrestre del archipiélago y 1.843 km2 (se corresponden con el 5,37 %) de las aguas territoriales que lo circundan. En unos casos los territorios pertenecen a la figura ZEC, en otros a la figura ZEPA y, en otras situaciones ambas figuras se solapan. Este amplio conjunto de espacios pretende contribuir a la protección de un destacado elenco natural, de importancia reconocida en el contexto de la UE, pero tremendamente fragmentado. En Canarias se distinguen 24 hábitats naturales (4 marinos y 20 terrestres) de interés comunitario de los 231 tipos recogidos en la directiva de hábitats. Adicionalmente ha de mencio-

Autor:

Manuel Ángel Vera Galván
Servicio de Biodiversidad, Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Medio Ambiente del Gobierno de Canarias.

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EL PERIÓDICO DEL MUSEO ELDER INVIERNO 2010 Nº 01

narse la presencia de 73 especies (2 musgos, 4 helechos, 60 plantas superiores, 5 reptiles y 2 mamíferos) de interés comunitario así como 30 especies o subespecies de aves, cuyos hábitats deben encontrarse protegidos al amparo de la red Natura 2000. Entre los hábitats naturales presentes en Canarias, destacan por su exclusividad los pinares de pino canario, los bosquetes de sabinares, los palmerales y la laurisilva. No menos importantes son otros hábitats naturales, como las cuevas marinas, los campos de lava y las cavidades volcánicas, los sistemas dunares y, ya bajo la superficie del mar, los arrecifes y los bancos arenosos someros, en los que se desarrollan las praderas de fanerógamas marinas: los sebadales. Por otra parte, entre las especies cabe acentuar en el mar el delfín mular y la tortuga boba, mientras que en tierra resultan llamativos el lagarto gigante herreño, la cuernúa, el oro de risco, el pinzón azul, las palomas de la laurisilva y un largo etcétera de especies desconocidas para la mayor parte de la ciudadanía.
Palmerales como el de Taguluche constituyen un ejemplo de hábitat natural en el que la intervención humana es necesaria para su conservación.

Foto: Ángel Vera

Una parte de los hábitats naturales y de las especies cuyos hábitats han de encontrarse integrados en Natura 2000 se señalan como prioritarios. En el caso de los hábitats naturales canarios se trata de 7 de ellos, mientras que entre las especies la cifra se eleva a 35. Esta distinción significa que para la administración su conservación supone una especial responsabilidad y, con el objeto de asegurar su mantenimiento, la normativa es más exigente en algunas de las situaciones de prevención de las afecciones. El proceso para la selección de los espacios integrantes de Natura 2000 en Canarias se inició en 1996, impulsado por el Gobierno de Canarias, con una primera propuesta que fue remitida a la Comisión Europea a través del entonces Ministerio de Medio Ambiente. En esa propuesta se incorporaban las ZEPA, designadas en su mayoría con anterioridad a la existencia de la directiva de hábitats. Desde ese momento se abrió un proceso de evaluación de suficiencia respecto a la representación de los hábitats naturales y de las especies en la propuesta de Canarias. La propuesta se basaba principalmente en los espacios de la red canaria de espacios naturales protegidos (ENP). Dicho proceso culminó con las mejoras y subsanación de ausencias que detectó la Comisión. Estas mejoras supusieron la incorporación de territorios ajenos a la citada red canaria de ENP. Una vez alcanzado dicho estado, la propuesta fue sometida a consulta institucional de los cabildos insulares y a un doble proceso de información pública en abril y julio de 1998. Fruto de este proceso se recibieron algunas alegaciones que contribuyeron al diseño definitivo de la propuesta final de LIC que el Gobierno de Canarias remitió a Bruselas. La Comisión Europea aprobó esa propuesta el 28 de diciembre de 2001. Esa fecha se convirtió en el pistoletazo de salida para que, en un plazo máximo de seis años, las autoridades canarias iniciaran la definitiva declaración de esos espacios como ZEC y les aplicaran las adecuadas medidas de conservación que contribuyan al mantenimiento en un estado de conservación favorable de los hábitats naturales y de las especies. La declaración ZEC llegó finalmente el 13 de enero de 2010, con la publicación del Decreto 174/2009 del Gobierno de Canarias en el BOC. Curiosa y paralelamente, la Administración del Estado se adelantó publicando el 31 de diciembre de 2009 la Orden ARM/3521/2009 de declaración de los espacios marinos y marítimo-terrestres de Canarias. Ahora mismo, estos espacios están doblemente declarados: ¡se trata de los espacios mejor declarados del territorio español!

Foto: Ángel Vera

Los sabinares presentan un buen estado de conservación en las escarpadas laderas del norte de La Gomera.

Foto: Ángel Vera

Las zonas esteparias de Fuerteventura conforman parte de hábitat de especies como la hubara, por lo que han sido integradas en ZEPA.

Autor: Manuel Ángel Vera Galván.

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Para las ZEC que no cuentan con una cobertura por parte de la red canaria de ENP, ambos instrumentos declarativos emplazan a la aprobación de planes o instrumentos de gestión para finales del año 2010. Los planes de gestión promovidos por la administración central ya han sido sometidos a un periodo de información pública. Los planes impulsados por la administración canaria acaban de ser elaborados y serán sometidos a procesos de consulta institucional y a información pública en breve. Con respecto a las ZEPA, aún es necesario contar con la declaración formal de las mismas, tal como exige la legislación básica estatal. No obstante, la gran mayoría de los territorios así designados disponen del paraguas protector de distintas figuras de la red canaria de ENP. Sin embargo, principalmente algunos roques y zonas costeras aún no disfrutan de la protección de la declaración, por lo que formalmente no es posible aprobar sus instrumentos de gestión. Consecuentemente, los planes insulares han tenido en consideración su existencia y marcan directrices para el planeamiento municipal, de manera que los territorios se mantienen casi inalterados o escasamente modificados, salvo en muy contadas ocasiones. Desde una óptica meramente técnica, en este estado de desarrollo del aporte canario a la red Natura 2000, aún quedan muchas cosas por llevar a cabo. A criterio de este autor, principalmente hay dos líneas de acción fundamentales para alcanzar la madurez de la red en Canarias: una, la culminación del sistema de protección de los espacios y, dos, la divulgación y puesta en valor de los mismos. Con respecto al sistema de protección, convendría realizar una fusión entre el sistema de la red canaria de ENP y la red Natura 2000 en Canarias, integrando los objetivos de ambas estructuras territoriales. Sería factible porque presentan un alto grado de coincidencia, tanto territorial como de objetivos. La construcción de un sistema protector común favorecería una mejor coordinación entre las administraciones implicadas y conduciría a una simplificación para la propia administración y, por supuesto, para la ciudadanía, evitando procedimientos paralelos que hacen compleja la tramitación de sus iniciativas. Todo ello requiere del diseño de una campaña de divulgación de lo que representa Natura 2000, activa y ambiciosa para alcanzar un impacto social, considerando tanto el plano de conservación de la biodiversidad como el plano de las oportunidades que supone para la población. En la actual situación de crisis, la red Natura 2000 supone posibilidades de diversificación económica basadas en aprovechamientos sostenibles, como es el caso del turismo de naturaleza, y constituye un activo fundamental del archipiélago con capacidad para contribuir a la reactivación de la economía en Canarias.

Foto: Ángel Vera

Los pinares presentan oportunidades para el desarrollo de actividades en la naturaleza respetuosas con la conservación, como en este caso de Inagua (Gran Canaria)

Foto: Patricia Vera

Los campos de lava y los tabaibales son dos de los numerosos hábitats naturales que atesora la red Natura 2000 (Malpaís de Güímar, en Tenerife).

Foto: Ángel Vera

Para más información sobre Natura 2000 pueden visitarse las páginas web del Gobierno de Canarias (http://www.gobiernodecanarias.org/cmayot/medio ambiente/medionatural/rn2000/index.html), del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino (http://www.mma.es/portal/secciones/biodiversidad /rednatura2000) y de la Comisión Europea (http://ec.europa.eu/environment/nature/natura2000 /index_en.htm).
El cabezón de Teneguía (Cheirolophus junonianus) es una de las especies de interés comunitario que requiere de medidas de conservación.

Autor: Manuel Ángel Vera Galván.

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BIODIVERSIDAD DE LA GESTIÓN DE LA BIODIVERSIDAD
NECESIDAD URGENTE DE UN CAMBIO EN LA GESTIÓN DE LA BIODIVERSIDAD
Polisemia de la biodiversidad
Cada grupo de población tiene una visión específica sobre la biodiversidad adaptada a una serie de condiciones demográficas, socioeconómicas y ambientales específicas que les permite subsistir y desarrollarse. Visiones y condiciones que varían según que se trate de poblaciones de recolectores de plantas silvestres, de cazadores de animales salvajes, de nómadas que pastorean su ganado por amplias praderas, de agricultores que cultivan distintas variedades de plantas, de ganaderos dedicados a la cría de animales domésticos, de familias con animales de compañía y plantas ornamentales, de personas que trabajan en zoológicos de diferente tipo, de ciudadanos preocupados por la contaminación de los alimentos, de taxónomos que clasifican los organismos depositados en los museos, de biogeógrafos que analizan la distribución de las plantas y de los animales, de empresarios interesados por el turismo ecológico y el ocio al aire libre, de comerciantes de especias, de cocineros interesados por la calidad de los productos, de grupos ecologistas defensores de la conservación, de comerciantes que importan materias primas animales y vegetales, de investigadores que analizan el uso médico de moléculas vegetales, de analistas que evalúan los efectos del cambio climático sobre la biodiversidad, de arquitectos que diseñan jardines adaptados a las condiciones del clima, de ecólogos que estudian la relación entre el número de especies y la superficie de cada área, de gestores ambientales que evalúan los recursos y los servicios de los ecosistemas, y de economistas interesados en el desarrollo sostenible. Por tanto, el término biodiversidad es un término polisémico que trata sobre la relación entre los datos, los principios, las visiones, los objetivos y los criterios de gestión que asumen, implícita o explícitamente, diferentes grupos humanos sobre la extraordinaria variedad de los seres vivos que habitan en el Planeta que les permiten garantizar su subsistencia. Visiones diferentes según las condiciones socioeconómicas y ambientales, pero que comparten el referirse a sistemas en los que intervienen organismos vivos (seres energizados) para los cuales la información tiene tanta importancia como la materia y la energía para cuya interpretación y gestión se precisa asumir una concepción sobre la realidad más comprehensiva que la que ofrece la ciencia analítica fisicalista y un contexto multiparadigma complementario más adaptativo que el contexto uniparadigma excluyente convencional.
Grado de complejidad I II III IV V VI VII Muy baja Baja Medio-baja Media Media-alta Alta Muy alta

TABLA 1
El grado de complejidad de la gestión de la biodiversidad depende de la densidad de población y de las condiciones socioeconómicas. Además, deberían incluirse criterios ecológicos.

Tipología socioeconómica Sociedad de cazadores y recolectores Sociedad agraria extensiva Sociedad artesanal regional Sociedad comercial internacional Sociedad industrial desarrollista Sociedad industrial ambientalista Sociedad del conocimiento

Densidad de población Muy baja Baja Medio-baja Media Media-alta Alta Muy altal

TABLA 2
El grado de comprehensión de diferentes visiones sobre la gestión de la biodiversidad depende del número de factores e interacciones significativas sobre la biodiversidad que permiten considerar.

Grado de comprehensión

Visión sobre la gestión de la biodiversidad Recolectora-cazadora Agraria Naturalista Evolucionista Desarrollista Ambientalista Sistémica

Características

A B C D E F G

Muy Baja Baja Medio baja Media Medio alta Alta Muy alta

Especies accesibles y comestibles. Plantas cultivadas y animales domésticos. Especies con características fijas. Definición de variedades y ecotipos. Comercio de plantas cultivadas y de animales domésticos. Conservación de la biodiversidad Recursos y servicios de la biodiversidad

Carácter adaptativo de las visiones sobre la biodiversidad.
Calificamos de adaptativas a las visiones culturales sobre la biodiversidad que contribuyen a mejorar la subsistencia y la calidad de vida humana. Para lo cual se requiere que cumplan como condición suficiente de que el balance entre los beneficios generados (subsistencia, calidad de vida) y los costes requeridos (diseño, comunicación inmediata, gestión) sean positivos (rentable) y mayores que otras opciones (competitivo), al menos a corto plazo. Además, si el balance es positivo a medio plazo e incluye el coste de transmisión de la información (escritura, imprenta, telégrafo, televisión e internet), la visión correspondiente se transmite de generación en generación formando parte del patrimonio cultural. Desde una perspectiva más analítica, una visión cultural es adaptativa cuando cumple con las dos siguientes condiciones necesarias: que la comprehensión de la visión supere a la complejidad de los problemas a gestionar y que este balance sea el más positivo entre las visiones que cumplen con la primera condición. En relación con la complejidad, conviene diferenciar entre complejidad de interpretación y la complejidad de gestión. La complejidad de interpretación depende de una multitud

de factores y de interacciones a diferentes escalas espaciales (local, regional, global) y temporales (corto, medio y largo plazo), que condicionan significativamente la dinámica de la realidad; mientras que la complejidad de gestión es menor, pues sólo considera los factores que hay que regular conscientemente por haberse degradado los mecanismos naturales de regulación que los regulaba como consecuencia de la explotación del medio por el aumento de la población y del grado de desarrollo. Factores en función de los cuales se puede evaluar la complejidad de la gestión de una situación, aunque también convendría incluir los factores ecológicos (Tabla 1). Por otro lado, la comprehensión de las visiones asumidas sobre la biodiversidad depende del número de parámetros e interacciones significativas a diferentes escalas (espaciales y temporales) que permite manejar cada visión asumida sobre la realidad o sobre la gestión (Tabla 2). Al analizar el patrón de variación conjunta de la variación de la complejidad de los problemas y de la comprehensión de la visión que permiten gestionarlos se evidencia una correlación positiva, que se consideran reflejo de la sucesiva incorporación de visiones más comprehensivas como respuesta a la aparición de problemas más complejos. Visiones que se consideran resultado de la combinación de procesos de variación y de selección darwiniana o cibernética (Fig 1).

Autor:

Juan Pedro de Nicolás
Catedrático de Ecología. Universidad de La Laguna

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CORRESPONDENCIA ENTRE COMPLEJIDAD DE LOS PROBLEMAS Y LA COMPREHENSIÓN DE VISIONES ADAPTATIVAS SOBRE LA GESTIÓN DE LA BIODIVERSIDAD.
MUY ALTA

SISTÉMICA

MEDIA ALTA

AMBIENTALISTA

Comprehensión de la visión de la Biodiversidad (Escala ordinal)

ALTA

DESARROLLISTA

MEDIA

EVOLUCIONISTA

MEDIA BAJA

fisiológicos) de regulación cibernética, mientras que las adaptaciones culturales desempeñan una función que se limita a transmitir información sobre el lugar y la época de recolección y de caza de diferentes especies, y sobre cuándo y a dónde emigrar cuando disminuyen los recursos. Información que ha venido enriqueciéndose con la experiencia, posibilitando que las poblaciones de homínidos aumentaran gradualmente a lo largo de más de dos millones de años, modificando paralelamente la biodiversidad y las condiciones de subsistencia. Pues al aumentar la densidad de población se dificulta la migración y se precisa intensificar la explotación de los ecosistemas para responder al aumento de la demanda, alterándose mecanismos naturales de regulación que han motivado la desaparición de especies vegetales, de animales y de homínidos. Sin embargo, el hombre moderno ha subsistido gracias, posiblemente y a su mayor capacidad para aprovechar la información empírica (datos) y la derivada de formular, asumir y aplicar diferentes concepciones sobre la gestión que le han permitido evitar su desaparición y la de otras especies. Sin embargo, no ha podido evitar destruir los mecanismos naturales de regulación, evitar la acumulación de efectos secundarios a medio plazo sobre la subsistencia, que siguiera aumentando la complejidad de la gestión y la necesidad de seguir mejorando la comprehensión de la gestión para seguir subsistiendo. En la actualidad, gracias a la información de las ciencias ambientales, la derivada de los datos que suministra la combinación de la prospección remota, los ordenadores y los sistemas de información geográfica, la población ha seguido creciendo a la vez que aumentando la complejidad de la gestión. Pero al superarse cierto nivel de complejidad, el rendimiento de los datos comienza a disminuir y a acumularse problemas más complejos (crisis de complejidad), motivando que para garantizar la subsistencia y la calidad de vida humana se requiera incorporar una visión más comprehensiva sobre la biodiversidad que permita reducir los efectos primarios directos, locales y normalmente reversibles. Así al aproximarse la población a los siete mil millones de habitantes aumentan los efectos secundarios a largo plazo, globales, irreversibles y más complejos para cuya gestión no basta la información derivada del aumento de los datos, sino que se precise incorporar una visión adaptativa más comprehensiva. Visión que, si realimenta positivamente el aumento de la población, da lugar a una estructura cibernética (“círculo vicioso”) que posibilita el crecimiento exponencial. Sin embargo, en función de la visión asumida sobre la realidad y de las condiciones ambientales, podrían tener un signo negativo y hacer que el crecimiento sea nulo o negativo (Fig. 3). En diferentes momentos de la historia se ha producido la incorporación de visiones más comprehensivas (revoluciones, explosiones culturales, cambios de paradigma) y adaptativas (operativas, comunicables, rentables y competitivas) que han dado lugar a mecanismos de realimentación positiva (círculos viciosos) que han posibilitado que la población humana creciera exponencialmente. Además, algunas de estas visiones adaptativas se han incorporado al patrimonio cultural configurando culturas que ahora conocemos como recolectoras, cazadores, agrarias, naturalistas, evolutivas, desarrollistas, ambientalistas y sistémicas que han subsistido hasta la actualidad por mantener su carácter adaptativo bajo determinadas circunstancias (Fig. 4). Las visiones referidas continúan siendo funcionales para gestionar la biodiversidad de territorios sometidos a diferentes condiciones socioeconómicas cuando su comprehensión se adecúa a la complejidad de su gestión; diferenciando al respecto áreas de conservación, de agricultura extensiva, de agricultura intensiva, urbanas, industriales y grandes megalópolis.
Autor: Juan Pedro de Nicolás.

NATURALISTA

BAJA

AGRARIA

MUY BAJA

RECOLECTORA

MUY BAJA

BAJA

MEDIA BAJA

MEDIA

MEDIA ALTA

ALTA

MUY ALTA

Complejidad de la gestión de la Biodiversidad (Escala ordinal)

FIG. 1
Relación entre la comprehensión de diferentes visiones sobre la gestión de la biodiversidad y la complejidad de los problemas que permiten gestionar. La complejidad de la gestión se evalúa en la tabla 1 y la comprehensión de la visión en la tabla 2.

Relación entre población, desarrollo económico y adaptación cultural.
El crecimiento de las poblaciones en condiciones naturales (ecológicas) sigue una curva sigmoidal caracterizada por aumentar inicialmente de forma suave, experimentar posteriormente un crecimiento exponencial y estabilizarse finalmente en torno a un valor (capacidad de carga) que depende de las condiciones ambientales, de la evolución de las poblaciones y de su interacción con otras poblaciones (Fig. 2.A). Sin embargo, cuando similares poblaciones se desarrollan bajo condiciones controladas que garantizan el suministro de recursos y la retirada de

residuos, manifiestan un crecimiento exponencial, que también experimenta la población humana, pero debido, en este caso, a la sucesiva incorporación de adaptaciones culturales que permiten superar las teóricas “capacidades de carga” que cabría esperar sin tener en mente los factores culturales. Aunque, la población también podría estabilizarse o disminuir en función de la visión asumida y de las condiciones ambientales (Fig. 2.B). En el caso de ecosistemas poco alterados (naturales, ecológicos) y con baja densidad de población humana, como durante el Paleolítico y en zonas actualmente protegidas, el crecimiento de la población humana se regula gracias a mecanismos naturales (ecológicos,

FIG. 2
Diferencia entre el crecimiento de las poblaciones (A). En condiciones ecológicas la población presenta un crecimiento sigmoidal caracterizado porque elntamaño de la población se estabiliza en un valor representado por la capacidad de carga (A). Sin embargo, en condiciones controladas las poblaciones presentan un crecimiento exponencial como el que presenta también la población humana (B).

A. DESARROLLO EN CONDICIONES ECOLÓGICAS

B. DESARROLLO EN CONDICIONES CONTROLADAS

Tamaño de la poblanción

Crecimiento sigmoidal

Crecimiento exponencial

Tiempo

Tiempo

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EL PERIÓDICO DEL MUSEO ELDER INVIERNO 2010 Nº 01

POBLACIÓN, COMPLEJIDAD DE LA GESTIÓN Y DESARROLLO CULTURAL FIG. 3
Relación cíclica entre el tamaño de la población, la explotación del medio, la pérdida de biodiversidad y el desarrollo cultural que se realimentan positivamente configurando en un “círculos viciosos” que propicia el crecimiento exponencial.

+ +
POBLACIÓN

+ +

COMPREHENSIÓN DE LA VISIÓN SOBRE LA BIODIVERSIDAD

EXPLOTACIÓN DE LA BIODIVERSIDAD

+ +
“CÍRCULO VICIOSO”

+ +

Hace unos 16.000 años comenzó a aumentar la temperatura causando una crisis climática que llevó a que emigraran muchas especies vegetales y animales de las que se alimentaba el hombre moderno, motivando que mientras que unos grupos de población siguieron a sus presas, otros protagonizaran la revolución cultural del Neolítico. Caracterizada por el desarrolló de la cerámica, los primeros cultivos, la domesticación del ganado, la realización de obras hidráulicas, la creación de organizaciones sociales fuertemente jerarquizadas (imperios), la diferenciación de los componentes materiales (materia, energía) y formales (información) de la realidad y que sacerdotes y sabios se especializaran en el almacenamiento y transmisión de información, posibilitando que aumentara la productividad y la densidad de la población. Sin embargo, paralelamente se generaron problemas ambientales (las siete plagas de Egipto) y organizativos (falta de flexibilidad por excesiva jerarquización). Hace unos 2500 años, durante la Antigüedad griega, la crisis organizativa y ambiental de los imperios orientales posibilitó que las ciudades-estado griegas (“polis”) desarrollaran sistemas organizativos más flexibles y competitivos, fruto de las sinergias inducidas por la combinación del idioma griego y la filosofía, que les permitió dominar el comercio en el Mediterráneo y triunfar militarmente sobre egipcios y persas. Contribuyendo indirectamente a difundir y ampliar la “visión naturalista sobre la biodiversidad” de Aristóteles, que asume que los organismos forman parte de especies fijas que se distribuyen según un orden natural que hay que respetar, que se tomó como referencia para la gestión de la biodiversidad durante el periodo Helénico, el Imperio Romano, la Edad Media, el Renacimiento y el siglo XVIII e, incluso, en la actualidad para la gestión de situaciones simples en áreas de conservación. Al principio del Renacimiento (siglo XV) la invasión del Mediterráneo oriental por los turcos produjo una crisis comercial que interrumpió el comercio entre oriente y occidente. Pero que se pudo superar gracias a las sinergias derivadas de la interacción entre la ciencia de Galileo y la tecnología naval, que posibilitó abrir nuevas rutas comerciales entre oriente y occidente y explorar nuevos continentes en los que se obtuvieron especímenes de diferentes especies que enriquecieron los herbarios, los jardines botánicos y los museos, y disponer de nuevas especies comestibles e industriales. Todo ello amplió la información sobre la biodiversidad durante el siglo XVIII, pero sin que supusiera un cambio revolucionario equivalente al experimentado dos siglos antes en el campo de la física. Durante el Siglo XIX se incorporó la química, la biología y la geología al ámbito de la ciencia analítica experimental. A la vez, la mecánica de Newton experimentaba grandes avances, la termodinámica daba sus primeros pasos, se generalizaba el uso del carbón como fuente de energía, se desarrollaba la máquina de vapor y se difundían concepciones liberales (políticas, económicas y sociales) que posibilitaron la primera revolución industrial y el intercambio comercial entre continentes, así como a la exploración de nuevas áreas biogeográficas y el desarrollo de nuevas razas de animales domésticos y de variedades de plantas cultivadas que, además de enriquecer la información sobre la biodiversidad, suscitaron una serie de interrogantes que trataron de resolver Lamarck en Francia, formulando una teoría evolutiva que concedía especial protagonismo a la información y a la organización, y posteriormente Darwin en Inglaterra, aprovechando ideas imperantes sobre la supervivencia del más fuerte que llevó a formular una teoría evolutiva por variación y selección. Las visiones referidas supusieron un cambio revolucionario en la visión sobre la biodiversidad comparable ahora sí a la que supuso la visión de Galileo en el campo de la física, que permitió formular durante la primera mitad del siglo XX una “visión evolutiva sobre la biodiversidad” que integraba ideas de Darwin, la genética de Mendel, el concepto de mutación y la genética de poblaciones (teoría sintética).

COMPLEJIDAD DE LA GESTIÓN DE LA BIODIVERSIDAD

DESTRUCCIÓN DE MECANISMOS NATURALES DE REGULACIÓN

+ +

PÉRDIDA DE BIODIVERSIDAD

+ +

DIFERENTES VISIONES ACTUALES SOBRE LA BIODIVERSIDAD
FIG. 4
Visiones adaptativas sobre la biodiversidad iniciadas en diferentes momentos de la historia (a: paleolítico; b: neolítico; c: antigüedad griega; d: siglo XIX; e: primera parte XX; f: segunda parte del XX; g: principio del XXI) y que enriquecen el patrimonio cultural actual (h) sobre gestión de la biodiversidad.
SISTÉMICA

VII AMBIENTALISTA

Complejidad de la gestión de la Biodiversidad (Escala ordinal)

VI DESARROLLISTA V

EVOLUTIVA IV

III

VISIÓN FORMAL NATURALISTA

CULTURA AGRARIA II

I

CULTURA RECOLECTORA-CAZADORA

A

B

C

D

E

F

G

H

Tiempo (Escala ordinal)

Desarrollo histórico de visiones adaptativas sobre gestión de la biodiversidad.
Durante el Paleolítico, cuando hace más de un millón de años nuestros ancestros comenzaron a utilizar el fuego, la densidad de población era baja y sus efectos primarios sobre la biodiversidad (locales y a corto plazo) resultaban reversibles debido a la presencia de mecanismos naturales de regulación fisiológica y ecológica, mientras que la información cultural representada por la cultura de las
Autor: Juan Pedro de Nicolás.

poblaciones de recolectores y de cazadores reflejaba inconscientemente la dinámica (sistémica) de la naturaleza fruto de proyectar esta dinámica sobre la mente humana (totemismo) o la dinámica de la mente humana sobre la naturaleza (animismo), que al transmitirse por imitación u oralmente posibilitó que la densidad de población aumentara, que resultaran más difíciles las migraciones y que se intensificara la explotación de los ecosistemas motivando la extinción de algunas especies animales y vegetales así como diversas poblaciones de homínidos.

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EL PERIÓDICO DEL MUSEO ELDER INVIERNO 2010 Nº 01

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TABLA 3
Áreas definidas en función de las condiciones socioeconómicas, y la visión adaptativa cuya comprehensión (Tabla 2) se adecúe al nivel de complejidad de las poblaciones a gestionar (Tabla 1).

ÁREAS DE GESTIÓN Áreas de conservación Áreas agrarias extensivas Áreas agrarias intensivas. Áreas industriales Áreas urbanas Grandes megalópolis

CONDICIONES SOCIOECONÓMICAS Economía recolectora Agricultura de consumo Agricultura para la exportación Economía desarrollista. Economía ambientalista Economía del conocimiento.

VISIÓN ADAPTATIVA Visión naturalista. Cultura agraria. Visión ambientalista. Visión ambientalista. Visión sistémica. Visión sistémica.

en cada época y territorio, es asumida por la Administración para la gestión y se difunde por los medios de comunicación entre la población que integra las redes que controlan el desarrollo cultural en cada época (burgos, ciudades, áreas metropolitanas y grandes megalópolis). A este respecto, hasta finales del siglo XX la visión convencional sobre la gestión de la biodiversidad ha estado representada por la visión ambientalista, que asume un contexto científico uniparadigma excluyente que tomaba como referencia los principios de conservación de los flujos de materia y de energía (visión fisicalista) y aplicaba una metodología analítica que fluía de lo macro a lo micro (datos ¦ criterios heurísticos ¦ principios) en la cual se mezclaban criterios heurísticos heterogéneos relacionados con la física de Newton (siglo XVII), la visión naturalista de Linneo (siglo XVIII) y la visión evolutiva de Darwin (siglo XIX) que resultaban poco coherentes. Por lo que, aunque permitían abordar problemas ambientales medianamente complejos (contaminación, eficiencia energética) en una época de transición en la que conviven tecnologías del siglo XXI, estructuras sociales del XX y mentalidades heredadas del XIX caracterizadas por asumir objetivos locales a corto plazo, no permitían gestionar problemas más complejos como los que plantea la gestión de la biodiversidad en las cuales interaccionan organismos (entes energizados, que poseen energía propia) para cuya gestión no basta la información cuantitativa ligada a los flujos de materia y de energía, sino que se requiere tener en cuenta los flujos de información cualitativa (“diferencias que crean diferencias”) y aplicar una metodología integradora que va de lo macro a lo micro (principios ¦ criterios heurísticos ¦ datos) que permiten definir "contextos" que den cabida a unas visiones más comprehensivas que la visión ambientalista. Pues aunque, la visión ambientalista ha permitido resolver problemas ambientales medianamente complejos, presenta importantes limitaciones para la gestión de la biodiversidad derivadas del enfrentamiento entre grupos de población (ecologistas, desarrollistas), de la baja comunicación interdisciplinar (entre arquitectos, ingenieros, científicos, gestores, sociólogos, ecólogos) y de los problemas de coordinación administrativa a diferentes niveles (local, regional, autonómica, estatal, UE). Además, no representa la visión más extendida entre la población (agricultores, artesanos, trabajadores industriales, etc.), ni la que reúnen los avances científicos más recientes, tampoco es la que ofrece mayores garantías para la gestión de los problemas especialmente complejos (pérdida de especies silvestres, desarrollo de transgénicos, contaminación de los alimentos, etc.), y ni siquiera asume una visión tan comprehensiva sobre la biodiversidad como la NEPA (National Environmental Policy Act) en su legislación sobre evaluación del impacto ambiental que inspira la legislación de la mayoría de los países, debido al sesgo naturalista que existe en Europa y que se acentúa en Canarias por razones históricas. La situación crítica de la gestión ambiental ha seguido aumentando durante el Siglo XXI al aumentar el tamaño y la movilidad de la población, motivando la degradación de mecanismos naturales de regulación y la acumulación de problemas complejos (pérdida de especies autóctona, transgénicos, epigenética, ingeniería genética, etc.) con importantes implicaciones económicas, ambientales y políticas, que ha hecho de la gestión de los problemas complejos un objetivo estratégico de primera magnitud. Ante lo cual, unos grupos de la población han asumido que vivimos en un mundo incoherente que no permite una gestión racional; otros grupos han optado por soluciones culturales heredadas (budistas, taoístas, cristianas, fisicalista), y un tercer grupo ha optado por aprovechar la información derivada de la crisis epistemológica y de los planteamientos de la cibernética. La profundización de esta última alternativa lleva a concluir que se necesita asumir una visión más comprehensiva sobre la gestión de la biodiversidad que la visión ambienAutor: Juan Pedro de Nicolás.

FIG. 5
Durante el siglo XXI se acumulan problemas complejos como resultado del aumento del tamaño y de la movilidad de la población. Lo cual motiva que para su gestión se precise asumir una visión sistémica más comprehensiva que la ambientalista que sea coherente e integrada y adaptativa. Para lo cual se requiere sustituir el contexto convencional uniparadigma por un contexto multiparadigma complementario

CONTEXTO UNIPARADIGMA · Convencional · Excluyente · Visión ambientalista

CONTEXTO MULTIPARADIGMA · Convencional · Excluyente · Visión ambientalista

A lo largo del Siglo XX continuó el progreso científico y tecnológico gracias al uso del petróleo como fuente de energía, el desarrollo de motores de explosión, el uso de la electrónica, el desarrollo de las comunicaciones inalámbricas y la producción en serie, que impulsó la segunda revolución industrial y un modelo de desarrollo que calificamos de “desarrollismo” porque aunque prometía resolver todo tipo de problemas y contribuyó a que siguiera aumentando la población, paralelamente motivó una serie de crisis epistemológica, ambiental, demográfica, financiera y económica. La crisis epistemológica se inició a principios de la primera mitad del siglo al resolverse a favor de Einstein las contradicciones con Newton sobre el comportamiento de la luz. La cual inició un proceso que llevaría a que se reconociera sucesivamente que la ciencia no suministraba conocimientos ciertos, sino conjeturas que habría que someter a falsación; que el conocimiento no progresaba gradualmente, sino que experimentaba cambios revolucionarios (cambio de paradigma), y que para la resolución de los problemas complejos que se acumulan a principios del siglo XXI se necesitaba incorporar una visión sobre la gestión más comprehensiva que la visión ambientalista y sustituir el contexto uniparadigma convencional (excluyente) por un contexto multiparadigma (complementario) reflejo del patrón de desarrollo cultural humano (Fig. 4). Lo cual implica que para la gestión de cada problema se requiere asumir una visión sobre la gestión cuya comprehensión se adecuara a la complejidad de los problemas. Pese a las conclusiones referidas, durante la segunda mitad del siglo se mantuvieron los principios científicos y el modelo de desarrollo del XIX, como si no hubieran sido afectados por la crisis epistemológica; debido posiblemente a la inercia social y al desfase temporal entre las crisis y sus efectos. Sin embargo, la manifestación de los efectos y problemas ambientales no tardarían en evidenciarse, así como problemas complejos de otro tipo (financieros, demográficos, económicos) bajo los cuales subyace también una crisis de complejidad causante de inseguridad intelectual que ha llevado a que se adopten diferentes opciones, cuyo reconocimiento social ha estado condicionado por la dificultad para su comunicación y para su utilización en la gestión.

En primer lugar, fruto de la colaboración interdisciplinar de físicos, antropólogos, ecólogos y epistemólogos se desarrolló de la cibernética (ciencia del control y de la comunicación), que hubiera permitido una solución conveniente, pero que no se generalizó debido a que exigía un cambio cultural demasiado radical para una sociedad satisfecha que se creía poseedora de una metodología científica (analítica y reduccionista) capaz de garantizar un conocimiento cierto y una gestión correcta. Más propensa a asumir la idea de “desarrollo cero”, finalmente no se asumió por sus implicaciones prácticas para la población, optándose por la alternativa del “desarrollo ambiental” que integraba objetivos ambientales e información ecológica, que al resultar difícil de aplicar a la gestión llevó a optar por la visión más simple, de una visión ambientalista sobre la biodiversidad. La visión ambientalista sobre la biodiversidad se articula en torno a las ciencias ambientales, resultantes de incorporar objetivos ambientales y de realizar ajustes ad hoc en los principios de las ciencias analíticas, que permite diferenciar una serie de ciencias ambientales naturales (física ambiental, química ambiental, biológica ambiental, etc.) y culturales (economía ambiental, antropología, sociología ambiental, geología ambiental, economía ambiental) que, unido a la información suministrada por los sensores remotos, los sistemas de muestreo, las técnicas de análisis multivariante, el uso de los ordenadores y los sistemas de información geográfica (SIG) configuran la “visión ambientalista sobre la biodiversidad”. Una visión multidimensional que adquirió gran protagonismo y se convirtió en la visión convencional para la gestión de la biodiversidad gracias a resultar fácil de comunicar y de aplicar a la Administración para gestionar problemas ambientales trascendentes relacionados con el urbanismo, la ordenación del territorio, el paisajismo, la gestión ambiental y la gestión de la biodiversidad. Sin embargo, no constituía un sistema de principios coherente y ha contribuido a generar diversos problemas ambientales.

Limitaciones y alternativas de la gestión ambientalista.
La visión convencional sobre la gestión de la biodiversidad se refiere a la visión que se considera políticamente correcta

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talista y que para que tal visión resulte coherente y adaptativa (operativa, rentable, comunicable y competitiva) se requiere sustituir el contexto convencional uniparadigma excluyente y fisicalista por un contexto multiparadigma complementario que permita gestionar problemas más complejos, en los que intervienen significativamente organismos que requieren asumir una visión sistémica más comprehensiva que la visión ambientalista. El contexto multiparadigma es asumido en diversos campos de la cultura como la pintura, en la que conviven estilos clásico (equivalentes a la visión naturalista), impresionista (equivalente a la visión evolutiva y expresionista (equivalente a la visión sistémica. Situación que se repite en la gastronomía, donde conviven cocinas tradicionales (local, regional, nacional), internacionales, (francesa, japonesa, china), la nueva cocina y la cocina de fusión. Y algo equivalente se podría decir de la música, contexto que, en el caso de la gestión de la biodiversidad, implica que, para la gestión de cada tipo de problema se necesita asumir una visión cuya comprehensión se adecúe a la complejidad de los problemas: que sea mayor que la complejidad de los problemas, pero no mucho más, para que resulte adaptativa. De modo que para la gestión de problemas simples, se debería asumir una visión poco comprehensiva y poco costosa, fácil de comunicar y de aplicar como la cultura general recolectora; para la gestión de problemas más complejos, se debería asumir una visión más comprehensiva más difícil de comunicar y de aplicar como, por ejemplo, la naturalista. Y según se aumenta el tamaño de la población y la complejidad de los problemas, incorporar visiones sucesivamente más comprehensivas (evolutiva, desarrollista, ambientalista) (Fig. 4). Finalmente, para abordar la gestión de los problemas especialmente complejos que se acumulan a principios del siglo XXI se necesitaría incorporar una visión más comprehensiva que la ambientalista, que no se limite a asumir un enfoque multidimensional, sino que también mejore el grado de integración de la información gracias a un sistema de principios ex novo que resulte adaptativo (operativo, rentable y competitivo) gracias a las sinergias derivadas de mejorar la comprehensión, la coordinación administrativa, la concordia social y la comunicación interdisciplinar y de la forma de estructurar la información. La nueva visión se puede materializar en torno a la “ecoclimatología cultural”. Que mejora la comprehensión gracias a incorporar la cultura al enfoque sistémico de la ecología, que resulta operativa estructurando la información en torno al clima y que resulta rentable gracias a ofrecer herramientas como los atlas ecoclimáticos, los manuales de ecodiseño, los planes de empleo verde, los programas de formación sistémica y las sinergias derivadas de reducir la confrontación ideológica, propiciar la comunicación interdisciplinar y mejorar la coordinación. Sin embargo, para garantizar su comunicación debería promoverse instituciones educativas complementarias a las universidades y para posibilitar la competitividad habría que mejorar la investigación, el desarrollo y la innovación sobre el proceso de evaluación y de ajuste del contexto multiparadigma, la visión sistémica, de la ecoclimatología cultural, de las herramientas operativas y de las técnicas de gestión.

ADECUACIÓN DE LA VISIÓN ASUMIDA SOBRE LA BIODIVERSIDAD A LA COMPLEJIDAD DE LOS PROBLEMAS FIG. 6
La gestión adaptativa multiparadigma implica asumir una visión sobre la biodiversidad cuya comprehensión (Tabla 2) se adecúe al grado de complejidad de los problemas a gestionar (Tabla 1).

COMPLEJIDAD (tabla I)
I

COMPREHENSIÓN (tabla 2)
A

VISIÓN SOBRE BIODIVERSIDAD
RECOLECTORA

II

B

AGRARIA

PROBLEMAS A GESTIONAR

III

C

NATURALISTA

VISIÓN ASUMIDA

GESTIÓN DE LA BIODIVERSIDAD

IV

D

EVOLUTIVA

V

E

DESARROLLISTA

VI

F

AMBIENTALISTA

VII

G

SISTÉMICA

FIG. 7
La visión sistémica sobre la gestión de la biodiversidad se puede materializar en torno a la Ecoclimatología cultural. Esta garantiza su comprehensión asumir la visión sistémica de la Ecología integrando también la cultura. Además, garantiza la operatividad y rentabilidad estructura la información en torno al clima y desarrolla diferentes herramientas operativas (atlas ecoclimático, manuales de empleo verde). Sin embargo, se requiere contar con instituciones complementarias a las universitarias para garantizar la comunicación y un proceso continuo de evaluación y de ajuste del contexto y de las herramientas para garantizar competitividad.

CONTEXTO MULTIPARADIGMA

VISIÓN SISTÉMICA

ECOCLIMATOLOGÍA CULTURAL

HERRAMIENTAS OPERATIVAS

GESTIÓN BIODIVERSIDAD

nieros, sociólogos), a los problemas de descoordinación de la Administración (CC.AA., diputaciones, cabildos, municipios) y a las implicaciones ambientales, económicas, políticas y culturales de estos aspectos, la posibilidad de mejorar la gestión ambiental incorporando un contexto multiparadigma y una visión más comprehensiva sobre la realidad constituye un objetivo estratégico de primera magnitud, superior incluso a las tecnologías de la información y de la comunicación, pues ofrecen la ventaja añadida para los países medianos de permitirles competir en la economía del conocimiento sin requerir de grandes inversiones de capital para el desarrollo tecnológico. Esto representa una importante oportunidad para España y para Canarias. Por un lado, al posibilitar mejorar la gestión de su rica biodiversidad, que se encuentra en peligro debido al desfase entre el aumento de la complejidad de los problemas con la población y su movilidad y las limitaciones de los sistemas convencionales de gestión de la biodiversidad para gestionar situaciones complejas, por basarse en un sistema incoherente de principios provenientes de ambientes tan heterogéneos como la historia natural, la ciencia analítica y las ciencias ambientales. Y, por otro, porque el desarrollo de diferentes tecnologías para la gestión

de problemas ambientales complejos posibilitaría ocupar un nicho competitivo en la economía del conocimiento al generar sinergias políticas (reducir la confrontación social, desarrollo sostenible), profesionales (comunicación interdisciplinar), administrativas (potenciar la coordinación), sociales (empleo verde), económicas (economía del conocimiento) y tecnológicas (ecodiseño). Pero para garantizar la competitividad habría que adecuar la visión sistémica a las condiciones (socioeconómicas, geoestratégicas y profesionales) específicas del país y garantizar su difusión entre la población. Lo cual requeriría en nuestro caso incrementar la inversión en I+D+i en torno a la Ecoclimatología cultural y a sus herramientas operativas y desarrollar tecnologías clave para la economía del conocimiento (gestión sistémica, ecodiseño, formación ambiental y el empleo verde), así como contar con instituciones complementarias a las universitarias. Y actuar urgentemente, pues de lo contrario, países emergentes que padecen problemas inaplazables relacionados con la biodiversidad y que disponen de los recursos humanos y económicos necesarios para impulsar el cambio, después de haber dominado la economía productivista podrían dominar también a la economía del conocimiento.

Necesidad y urgencia de cambiar de estrategia de gestión.
Debido al aumento de la complejidad de los problemas relacionados con la biodiversidad (cambio climático, biodiversidad, cultivos transgénicos, ingeniería genética), a las dificultades para su gestión por el enfrentamiento entre grupos ecologistas y desarrollistas (que recogen todos los días los medios de comunicación), a las deficiencias de la comunicación interdisciplinar (entre científicos, planificadores, gestores, legisladores, arquitectos, ingeAutor: Juan Pedro de Nicolás.

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LA MUSARAÑA CANARIA
Las islas de origen volcánico tienen una serie de características que las diferencian de las continentales, como son: la lejanía respecto al continente, la presencia de grandes profundidades entre sí y una ausencia de mamíferos no voladores.
El archipiélago canario siendo volcánico presenta, no obstante, ciertas peculiaridades respecto a las otras islas oceánicas: abarca islas relativamente cercanas al continente africano (Fuerteventura se encuentra a unos 95 Km.); existen profundidades de sólo 40 metros entre algunas islas (caso de Fuerteventura y Lanzarote); posee climas muy variados debido a la influencia de numerosos factores como son: las distintas corrientes marinas, los vientos alisios y subsaharianos, altitudes que superan en alguna isla los 3.700 metros. Por último, posee mamíferos no voladores como la musaraña canaria (Crocidura canariensis), cuya llegada a las islas es anterior a la del hombre, hecho que se ha podido comprobar gracias a la existencia de registros fósiles donde aparecen restos de este insectívoro. Todo ello ha favorecido la existencia de una naturaleza rica y diversa, creándose ecosistemas únicos que han despertado el interés de científicos de todas las épocas (Cook, Banks, Bougainville, Broussonet, Malaspina, Humboldt y Darwin entre muchos otros). Como frecuentemente se ha venido diciendo, las Canarias son “un verdadero laboratorio de la Naturaleza”, donde las especies se han podido desarrollar y evolucionar a sus anchas. Pero nos preguntamos, ¿cómo se ha podido producir la colonización de las islas de forma natural por parte de animales terrestres como las musarañas? Varios autores proponen que la llegada de estas especies se pudo realizar mediante balsas flotantes formadas por masas de tierra con su fauna y flora incorporada, que se separarían de ríos de gran caudal y serían arrastradas mar adentro por las corrientes, a muchos kilómetros de distancia, tal como se ha constatado en alguno de los grandes ríos del planeta como son el Amazonas y el Orinoco, entre otros.

Foto: F.J. Navarro y O.M. Molina

Musaraña canaria (Crocidura canariensis)

Los mamíferos terrestres que actualmente viven en Canarias exceptuando C. canariensis, como se ha comentado anteriormente han sido, con toda probabilidad, producto de la introducción voluntaria o involuntaria del hombre. La musaraña canaria posee dimensiones que apenas superan los 7 cm de cuerpo y los 4,5 cm de cola. Perfectamente adaptada a la aridez de su hábitat, nuestra musaraña devora todo aquello que pueda aportarle los nutrientes necesarios para cubrir las necesidades energéticas de su elevado metabolismo, y si bien opta por una dieta mayoritariamente basada en invertebrados, no desdeña restos y carroña de otros animales. Es también capaz de matar al pequeño lagarto atlántico que vive en estas islas.

Su peso oscila entre los 6 y los 9,5 g. El cráneo, de perfil aplanado, es más largo que ancho y carece de arco cigomático. Las mandíbulas están bien desarrolladas y sostienen una dentición típicamente insectívora, con piezas de cúspides altas y puntiagudas. Posee largas orejas y está provista de una larga y estrecha nariz, con vibrisas, que puede mover con facilidad. Su pelaje, largo y suave, se mantiene todo el año, presentando una coloración pardo grisácea oscura en el dorso y un vientre jaspeado, debido al color gris oscuro de la base y puntas blancas o beige. Tiene una cola robusta cubierta de pelo fino y de la que salen algunos pelos más largos. Es pentadáctilo (con cinco dedos en todas sus extremidades), unguiculado (con uñas en los dedos) y plantígrado (apoya la planta del pie con el talón tocando el suelo al desplazarse). Distribución Es una especie endémica de Canarias, que está presente en las islas orientales de Fuerteventura y Lanzarote, y en los islotes de Montaña Clara y Lobos. Hábitat Vive en los ambientes semidesérticos propios de las islas más orientales de Canarias. Se puede encontrar tanto en zonas de malpaíses antiguos donde ya existe vegetación, como en otros lugares carentes de ésta. También se encuentra en zonas de barrancos pedregosos e incluso en ambientes humanizados con paredes de piedras y

Datos zoológicos de la musaraña canaria
Taxonomía Clase: Mamíferos Orden: Soricomorha Familia: Soricidae Subfamilia: Crocidurinae Género: Crocidura Especie: Crocidura canariensis Nombre común: Musaraña canaria, ratón hocicudo. Descripción Mamífero de pequeño tamaño, considerado de talla media dentro de los crocidurinos.

Autores:

Dña. Obdulia Mª Molina Bolaños
Bióloga, Licenciada por la Universidad de La Laguna

Dña. María del Carmen Brito de la Nuez
Bióloga, Licenciada por la Universidad de León

Dr. D. Martín Moreno Muñoz
Biólogo, Licenciado por la Universidad de Barcelona y Doctorado en Veterinaria por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

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restos de lo que fueron zonas de cultivos. Las madrigueras consisten en pequeñas excavaciones bajo las piedras o en algún hueco ya existente, que rellena con restos vegetales para conseguir un nido más confortable. Biología La mayoría de los datos han sido obtenidos a partir de observaciones en el laboratorio. Se reproduce varias veces al año, con un máximo de tres crías por camada, siendo dos el número más frecuente. La gestación es de 32 días, aproximadamente. Las pequeñas musarañas nacen poco desarrolladas, sin pelo, ciegas y sordas. Con menos de dos semanas comienzan sus primeras excursiones fuera de la madriguera formando caravanas, en las cuales una de las crías se agarra a los cuartos traseros de un adulto y el resto se agarra de la misma forma al hermano que tenga delante. Emiten sonidos muy agudos que varían según expresen agresividad, sumisión o llamada. Depredadores Es presa de la lechuza común (Tyto alba) y, aunque de forma más ocasional, del cernícalo vulgar (Falco tinnunculus), lo que verificaría el hecho de que puede estar activa tanto de día como de noche. En lugares antropizados puede ser cazada accidentalmente por los gatos domésticos que no llegan a comérsela. En ocasiones, se ha citado al búho chico canario (Asio otus canariensis) como depredador de esta especie, sin embargo en estudios realizados con egagrópilas en varias islas, nunca se han encontrado restos de musarañas. Estudios sobre musarañas en Canarias La primera cita publicada sobre la existencia de musarañas en el archipiélago canario se encuentra en el Diccionario de Historia Natural de las Islas Canarias de Viera y Clavijo, escrito entre 1866 y 1869. El autor utiliza la expresión de “musgaño” y lo clasifica como Sorex musaraneus, describiendo de forma muy breve algunas características y costumbres de este animalillo, sin especificar en qué islas está presente. Es en 1903 cuando C. Floericke publica los resultados de unas observaciones ornitológicas realizadas en el Pico de Osorio de Gran Canaria, señalando que las musarañas forman parte de la dieta de la aguililla (Buteo buteo) y del milano real (Milvus milvus). El grupo de investigación encabezado por A. Martín realizó en 1984 el primer trabajo científico que confirmó la existencia de dos musarañas en Canarias: Suncus etruscus y la que fue clasificada provisionalmente como Crocidura russula yebalensis. Pocos años después, en 1987, R. Hutterer y su equipo de colaboradores, basándose en estudios más profundos sobre la morfología, biología y genética de esta última especie, determinaron que se trataba en realidad de un endemismo canario, al que denominaron Crocidura canariensis. En 1989, O. Molina y R. Hutterer observaron diferencias entre C. canariensis y las musarañas procedentes de Gran Canaria, describiendo un nuevo endemismo al que denominaron Crocidura osorio, que hacía alusión a su primera localización. Después fueron publicados dos nuevos trabajos relacionados con las musarañas de Canarias: uno en el que se llevó a cabo el estudio de los sonidos emitidos por C. canariensis, realizado por R. Hutterer y L.F. López-Jurado en 1990; y otro, publicado en el mismo año por A. Fain y G. Rack, en el que se describe la presencia de un ácaro que determinaron como un nuevo endemismo y denominaron Echinonyssus molinae, parásito de C. osorio. Al año siguiente, en 1991, J. Michaeux junto a R. Hutterer y N. López-Martínez encontraron restos fósiles de musaFoto: A. Arencibia y J. Orós

Esquivel (2001), así como el “Atlas de los Mamíferos de España” de L.J. Palomo y J. Gisbert (2002). En todos ellos es comentada la necesidad de analizar nuevos resultados que aclaren el status taxonómico de dichas especies. Los progresivos avances de la investigación y el uso de nuevas técnicas, tal como la utilización del ADN mitocondrial, han permitido resolver muchas de las incógnitas planteadas en la clasificación y determinación de la situación taxonómica de especies de diferenciación dudosa. Aplicando dicha técnica, O. Molina, R.P. Brown, N. Suárez y J.J. Pestano (2002) concluyeron que la especie clasificada anteriormente como C. osorio debía ser considerada como C. russula, especie que pudo ser introducida en Canarias desde la Península Ibérica, probablemente durante la conquista española hace unos 500 años. Paralelamente, P. Vogel y un equipo de investigadores, en 2002, utilizando la misma técnica, realizaron la comparación de las dos musarañas canarias con especies africanas y europeas, llegando a la misma conclusión para C. osorio, y en lo que se refiere a C. canariensis y C. sicula, probablemente tuvieran un ancestro común del que se fueron diferenciando hace unos 50 millones de años. Los últimos estudios sobre la musaraña canaria realizados por el equipo de investigación constituido por A. Arencibia, O. Molina, M.C. Brito, M. Moreno y J. Orós, han estado orientados a conocer su anatomía e histología, con el fin de interpretar sus adaptaciones biológicas, dentro de un proyecto que fue Premio de Investigación Simón Benítez Padilla 2002, y que fue presentado en 2004. La amplia colección fotográfica obtenida a modo de atlas anatómicohistológico y el protocolo utilizado pueden servir de referencia para profundizar en el conocimiento de otras especies y para estudios de anatomía comparada.

Foto: M.C. Brito y M. Moreno

Vista dorsal de la nariz

Detalle de la boca y parte de la dentición

Mamíferos endémicos extintos
Se conoce la existencia de al menos tres especies de mamíferos endémicos presentes en el archipiélago antes de la llegada del hombre, que desaparecieron poco después. Pertenecían al orden de los roedores y entre ellas se encontraban ratas gigantes. Una de estas ratas a la que se llamó Canariomys bravoi, encontrada en Tenerife, aparece en yacimientos pleistocénicos, por lo que se le calcula una antigüedad de al menos 100.000 años. Su extinción es reciente, siendo probable que conviviera con los aborígenes isleños. Otra rata gigante de aspecto similar aunque de mayor tamaño, que pudo llegar a medir medio metro de longitud, Canariomys tamaranis, fue encontrada en la Aldea de San Nicolás, en Gran Canaria. La última especie descubierta en las islas de Fuerteventura, Lanzarote y La Graciosa, denominada Malpaisomys insularis, es un pequeño roedor del que se han encontrado restos fósiles entre lavas recientes (de unos pocos centenares de años).

rañas y roedores endémicos pertenecientes a la época del Pleistoceno en Fuerteventura y paralelamente C. Criado y P. Atoche los hallaron en la isla de Lanzarote. Buscando el origen de las dos musarañas endémicas canarias y un posible antecesor común, R. Hutterer, T. Maddalena y O. Molina publicaron, en 1992, un trabajo analizando y comparando los cariotipos, frecuencias alélicas de loci polimórficos, sonidos, aspectos ecológicos y biológicos, morfología craneal y restos fósiles de cuatro especies distintas: C. canariensis, C. osorio, C. russula y C. sicula (esta última procedente de Sicilia). En él se concluyó que las dos musarañas endémicas canarias tienen diferentes orígenes, a la vez que se detectó una gran cercanía genética entre C. osorio y C. russula, a pesar de sus diferencias en cuanto al tamaño, sonidos y número de crías por camada. Basándose en análisis multivariantes de medidas morfométricas realizados entre C. canariensis y C. sicula, M. Sara concluyó, en 1995, que ambas son en realidad dos subespecies de la misma especie. Sin embargo, este trabajo fue tomado con cierta cautela al considerar que la metodología empleada no fue determinante para la conclusión obtenida. No obstante parece ser que ambas especies sí tuvieron un ancestro común originario en el norte de África. Más tarde, en 1996, L.F. López-Jurado y J.A. Mateo publicaron un estudio sobre la inmovilización de presas mediante la utilización de veneno por parte de C. canariensis. Desde entonces las dos especies de musarañas canarias han sido citadas en varios libros de consulta tales como la guía de campo de los “Mamíferos de España” de J.C. Blanco (1998), “Naturaleza de las Islas Canarias” de J.M. Fernández-Palacios y J.L. Martín

Autores: Dña. Obdulia Mª Molina Bolaños, Dña. María del Carmen Brito de la Nuez, Dr. D. Martín Moreno Muñoz.

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LA DIVERSIDAD DE

INSECTOS ESPAÑOLES
Los artrópodos constituyen alrededor del 80% de todas las especies animales descritas hasta la fecha;
en números redondos podemos decir que del millón y medio de especies animales conocidas, un millón y cuarto son artrópodos y, de ellos, más de un millón son insectos, la tercera parte de los cuales son coleópteros. En este sentido cabe recordar la anécdota atribuida al eminente biólogo británico J.B.S. Haldane, quien a la pregunta de qué había aprendido acerca de Dios en su larga carrera científica respondió: “Su desmedida afición por los coleópteros”. En efecto, por número de especies, géneros, familias e incluso órdenes, los artrópodos son sin duda el tronco animal que más éxito ha tenido en la historia evolutiva. Los artrópodos son un grupo evolutivamente antiguo, ya que se encuentran fósiles desde la base del Cámbrico, e incluso se especula que antes; es decir, están en el Planeta desde hace al menos 550 millones de años. La historia de la vida en la Tierra no se entendería sin los artrópodos; su inmensa diversidad, biomasa, diversidad ecológica y evolutiva hacen de este tronco una de las claves para entender el funcionamiento de los ecosistemas. Son tan ubicuos, que podemos encontrar artrópodos desde las más profundas simas oceánicas, hasta las altas capas de la troposfera, o las selvas tropicales y los desiertos; son comunes en el suelo o como parásitos en el interior de otros animales o de plantas; forman agallas, son capaces de resistir la desecación total, la congelación prolongada y la falta de oxígeno. Los artrópodos, y en particular los insectos, causan a los seres humanos numerosas molestias, problemas y enfermedades, bien por acción directa, con molestias, picaduras, dermatosis, fobias, etc.; bien por acción indirecta, ya que son los agentes transmisores de algunas de las enfermedades más dañinas para la Humanidad, como la malaria, las tripanosomiasis, la fiebre amarilla, el dengue o la peste. Igualmente, estos organismos afectan a la agricultura y a la ganadería, sectores que sin duda se ven perjudicados, aunque es preciso agregar que en lo que concierne a la agricultura, lo beneficios proporcionados por los insectos superan con creces los perjuicios ocasionados. Así, se estima que las plagas de artrópodos (sobre todo insectos) causan alrededor de 400 millones de euros al año de pérdidas a la agricultura mundial, aunque, también según algunas estimaciones, los beneficios por polinización de cultivos alcanzan los 17.000 millones de euros al año, ya que alrededor de 90 cultivos diferentes son polinizados por insectos. Los insectos son organismos clave para el desarrollo de las ciencias (y no sólo biológicas), ya que tienen o han tenido una capital importancia en la Ecología, Biogeografía, Evolución, Genética, Fisiología, Medicina, e incluso en la Física y la Química. Al ser sus poblaciones tan ubicuas y numerosas, los insectos intervienen en muchos procesos de los ecosistemas terrestres y dulceacuícolas, como polinización, depredación, parasitismo, control de poblaciones, etc. Contribuyen eficazmente a la formación del suelo, a los ciclos de nutrientes y al tratamiento de residuos. El mundo sin los insectos no se parecería nada al que conocemos. Para empezar las flores, tal y como son actualmente, no existirían, dado que en la mayor parte de los casos, estas estructuras reproductoras han sido evolutivamente modeladas por los insectos, a lo largo de cientos de millones de años de evolución conjunta. Así, los colores, formas y olores de la mayoría de las flores responden a unas claves evolutivas relacionadas con la atracción de los insectos que han de transportar el polen de las anteras de una flor al carpelo de otra. También podemos aducir razones estrictamente económicas para proteger los insectos. A los beneficios económicos como polinizadores que acabamos de mencionar, se unen los derivados del control biológico que ejercen sobre otras plagas, sean de insectos, sean de plantas invasoras: malas hierbas, matorral, etc. Los insectos son productores de miel, cera y otros productos apícolas, además de recolectores de polen como alimento humano. Pero es que como alimento humano en sí, los insectos también constituyen un recurso de primera magnitud. Se trata de los insectos comestibles que no porque en Europa no formen parte de la dieta humana, dejan de serlo en muchos otros lugares del planeta, como China, México, Centroamérica, Colombia, numerosos países africanos, etc. Y es probable que en el futuro se conviertan en una fuente de alimento de creciente demanda, dadas sus buenas cualidades nutricias. Las barreras principales que frenan el consumo de insectos son de tipo cultural, comparables a las que algunos grupos humanos establecen frente a los crustáceos, por otra parte tan apreciados en España y otros países con tradición pesquera. Además, se estima que a lo largo de la vida, una persona de una cultura no insectívora se come inadvertidamente más de un kilo de insectos, en forma de larvas, pupas o adultos de Tenebrio molitor (el escarabajo de la harina), o de Sitophilus zeamais (el gorgojo del maíz), Ostrinia nubialis (un lepidóptero taladrador del maíz), u otros insectos propios de productos almacenados que se trituran con el grano, por no hablar de los pulgones que vienen con las ensaladas, o los lepidópteros que se procesan a la vez que la fruta para compotas, mermeladas u otras conservas vegetales.

¿Cuántas especies de insectos hay en España?
Los artrópodos son un tronco morfológicamente homogéneo en términos generales. Se divide en cuatro grandes categorías: Crustáceos, Quelicerados, Miriápodos y Hexápodos (normalmente conocidos como Insectos). La diversidad de especies es muy desigual según el grupo. En la tabla 1 mostramos el número aproximado de especies conocidas de los principales grupos de organismos, y apreciamos el acusado grado de incertidumbre, al que hay que sumar el problema de la nomenclatura; en efecto, como sucede con otros grupos de invertebrados, las cifras de diversidad de artrópodos son altamente especulativas. Al igual que en otros casos es preciso distinguir

TABLA 1
Número de especies de los principales grupos de organismos en el planeta. Modificado de HEYWOOD & WATSON, 1995.

ORGANISMOS

Nº DE ESPECIES DESCRITAS 4000 4000 72000 40000 40000 270000 25000 CRUSTÁCEOS ARÁCNIDOS INSECTOS 40000 75000 950000 70000 45000 115000 1750000

NÚMERO DE ALTO 1000000 3000000 2700000 200000 1000000 500000 1000000 200000 1000000 100000000 200000 55000 800000 111655000

ESPECIES BAJO 50000 50000 200000 60000 150000 300000 100000 75000 300000 2000000 100000 50000 200000 3635000

ESTIMADAS MEDIO 400000 1000000 1500000 200000 400000 320000 400000 150000 750000 8000000 200000 50000 250000 13620000

PRECISIÓN

VIRUS BACTERIAS HONGOS PROTOZOOS ALGAS PLANTAS NEMATODOS ARTRÓPODOS

Muy baja Muy baja Moderada Muy baja Muy baja Buena Baja Moderada Moderada Moderada Moderada Buena Moderada Muy baja

Autor:

José Luis Viejo Montesinos
Ex-Presidente de la Real Sociedad Española de Historia Natural y Catedrático de Zoología de la Universidad Autónoma de Madrid.

MOLUSCOS CORDADOS OTROS TOTAL

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EL PERIÓDICO DEL MUSEO ELDER INVIERNO 2010 Nº 01

entre las especies cuya existencia es conocida para los taxónomos (especies descritas) y las especies aún por describir. A menos que digamos lo contrario, normalmente nos referiremos a las primeras, es decir las especies que “ya tienen nombre”, si bien en muchos casos poco más se sabe de ellas, e incluso en muchos casos no sabemos si bajo un mismo nombre se esconden dos o más especies diferentes, o lo contrario: una misma especie tiene más de un nombre. Para obtener más información sobre la biodiversidad española, sugerimos al lector la consulta de las recientes revisiones de LIZANA y VIEJO (2007), y VIEJO (2007 y 2011). La fauna de insectos de España no es fácil de evaluar; las más conservadoras estimaciones indican que en la Península Ibérica debe haber poco más de 40.000 especies descritas, mientras que otros cálculos apuntan más bien hacia las 50.000; a ellas habría que añadir las especies canarias que no aparecen en la península (endémicas o no) y que podrían ser tres o cuatro mil. Como en otros casos, el nivel de conocimiento de la fauna de insectos de España es muy desigual, tanto desde el punto de vista taxonómico, como del biogeográfico, ya que algunos grupos difícilmente aportarán novedades relevantes en cuanto a nuevas adiciones a la lista de especies, como los ropalóceros (mariposas diurnas), mientras que otros son una fuente inagotable de noticias taxonómicas, como los colémbolos o determinadas familias de coleópteros o de lepidópteros; igualmente sucede con respecto al territorio, pues algunas regiones están relativamente bien prospectadas y conocidas, como la Comunidad de Madrid, mientras que otras ofrecen extensas lagunas de información biogeográfica, como Castilla-La Mancha, Extremadura o amplias zonas de Castilla y León o Andalucía. En la tabla 2 recogemos los datos disponibles o las estimaciones respecto al número de especies de cada orden. Debido a la enorme amplitud del grupo, es impensable recoger en la necesariamente limitada extensión de este artículo siquiera una pincelada de cada uno de los órdenes de insectos, por lo que únicamente ofreceremos una breve reseña de algunas especies particularmente llamativas, singulares o amenazadas, sin ninguna otra pretensión. Los efemerópteros son insectos evolutivamente muy antiguos, ligados a los cursos de agua, cuya fauna ibérica es relativamente rica, ya que se conocen al menos 120 especies. Su vinculación a los ríos, dados sus hábitos larvarios, convierte a estas especies en vulnerables a causa del lamentable estado de nuestros cursos de agua. Esa es la razón por la que en el Libro Rojo de los Invertebrados de España (VERDÚ Y GALANTE, 2006) se incluyen siete especies de efemerópteros, todas ellas con la etiqueta de En peligro: Caenis nachoi, Torleya nazarita, Rhithrogena monserrati, Rhithrogena thomasi, Habrophlebia antoninoi, Prosopistoma pennigerum y Siphlonurus ireneae. Los odonatos (libélulas y caballitos del diablo) no son un orden particularmente diverso, ya que en el mundo sólo se conocen unas 6000 especies, y en la Península Ibérica 78; sin embargo es uno de los grupos de insectos más populares, por su tamaño más bien grande y su aspecto llamativo; además son buenos bioindicadores de la calidad de las aguas a las que están ligadas por sus fases larvarias. Entre las especies españolas de odonatos merecen destacarse las siguientes: · Ophiogomphus cecilia. Se trata de una libélula de la familia Gomphidae, incluida en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas, en la categoría En Peligro de Extinción, cuya presencia en la Península Ibérica está confirmada en Portugal, y en España ofrece fuertes indicios. · Lindenia tetraphylla.- Es otro gónfido incluido en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas, en la categoría En Peligro de Extinción, sólo conocida por
Autor: José Luis Viejo Montesinos.

TABLA 2
Número de especies de insectos descritas en el mundo y que se estima están presentes en la Península Ibérica, Francia, Italia y Gran Bretaña. Modificado a partir de ORTUÑO (2002).

Órdenes Collembola Protura Diplura Microcoryphia Thysanura (Zygentoma) Ephemeroptera Odonata Plecoptera Blattodea Isoptera Mantodea Grylloblattodea Dermaptera Orthoptera Phasmatodea Embioptera Zoraptera Psocoptera Anoplura Mallophaga Homoptera Heteroptera Tysanoptera Neuroptera (sensu lato) Megaloptera Raphidioptera Neuroptera (sensu stricto) Mecoptera Coleoptera Strepsiptera Siphonaptera Diptera Trichoptera Lepidoptera Hymenoptera TOTAL

Mundo 6500 500 800 300 500 2000 6000 1900 4000 2200 1900 25 1840 19000 2500 275 30 3000 490 3000 49500 32600 5600 270 175 5000 500 330000 532 1900 132111 7000 165000 115000 893837

P. Ibérica 500 13 50 61 41 121 78 136 20 2 14 0 20 307 4 4 0 115 29 273 2000 1400 249 4 12 152 4 10000 15 86 6106 316 4243 9400 35775

NÚMERO DE ESPECIES Francia 500 10 a 20 45-60 38 10 a 13 140 87 150 18 3 9 0 20 212 3 3 0 108 30 150 2050 1500 346 3 17 160 9 9600 10 a 15 90 6500 244 5120 8000 35110

Italia 418 31 73 48 19 94 88 144 40 2 12 0 22 333 8 5 0 102 267 2147 1380 213 4 20 153 10 11989 21 81 6552 367 5083 7526 37315

Gran Bretaña 304 12 12 7 2 46 45 34 8 0 0 0 7 30 0 0 0 87 539 1150 516 167 2 4 54 4 3700 10 61 6668 192 2400 6641 22034

citas antiguas de Valencia. En Libro Rojo de los Invertebrados de España (VERDÚ Y GALANTE, 2006) se cataloga En peligro crítico. · Gomphus graslinii.- Gónfido incluido en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas, en la categoría De interés especial, muy raro. En Libro Rojo de los Invertebrados de España (VERDÚ Y GALANTE, 2006) se cataloga En peligro. · Macromia splendens.- Es una libélula de la familia Cordulidae, considerada una reliquia del periodo glaciar, muy rara, con citas muy escasas en ríos de la mitad occidental, incluida en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas, en la categoría En Peligro de Extinción. En Libro Rojo de los Invertebrados de España (VERDÚ Y GALANTE, 2006) se cataloga En peligro crítico. · Oxygastra curtisii.- Es un cordúlido, incluido en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas, en la categoría Sensible a la alteración de su hábitat, relativamente raro. En Libro Rojo de los Invertebrados de España (VERDÚ Y GALANTE, 2006) se cataloga En peligro. · Leucorrhinia pectoralis.- Libélula de la familia Libellulidae, sólo conocida en España en una localidad del Pirineo de Lérida, y catalogada en el Libro Rojo de los Invertebrados de España (VERDÚ Y GALANTE, 2006) En peligro crítico.

· Coenagrion mercuriale.- Libélula de la familia Coenagrionidae, incluida en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas, como De interés especial, dispersa por la Península Ibérica, aunque rara. Los ortópteros son los conocidos saltamontes y langostas, algunas de cuyas especies constituyen serias plagas agrícolas, pero que en España actualmente no constituyen una grave amenaza para los cultivos. En la Península Ibérica se conocen poco más de trescientas especies, algunas incluidas en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas, como Baetica ustulata (Sensible a la alteración de su hábitat) y Acrostira euphorbiae, un panfágido endémico de La Palma (En Peligro de Extinción). Los dictiópteros con frecuencia se escinden en Blattodea (cucarachas) y Mantodea (mantis o santateresas); en la península Ibérica se conocen unas 20 especies de cucarachas y unas 14 de mantis. Entre las primeras está Loboptera subterranea, un blatélido exclusivo de Tenerife, que vive en tubos volcánicos, y considerado En peligro en Libro Rojo de los Invertebrados de España (VERDÚ Y GALANTE, 2006); entre las segundas se incluye Apteromantis aptera, una mantis sin alas, endémica de la Península Ibérica, considerada como De Interés Especial en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas. En relación con los coleópteros, el Libro Rojo de los Invertebrados de España (VERDÚ Y GALANTE, 2006)

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recoge tres especies En peligro crítico; se trata de los carábidos Dicrodontus alluaudi y Trechus detersus; el primero es un escarabajo endémico de Gran Canaria y el segundo de Fuerteventura Y Lanzarote; la tercera especie es Cionus canariensis, un gorgojo (Curculionidae) endémico de Gran Canaria. Otros coleópteros amenazados y catalogados como En peligro son: Apoduvalius naloni, carábido cavernícola de Muñera (Asturias), Calathus amplius, carábido endémico de Tenerife, Ildobates neboti, carábido cavernícola de Castellón, Otiorhynchus torressalai, curculiónido cavernícola, Athypna iberica, escarabajo de la familia Glaphyridae, endemismo ibérico sólo conocido de las sierras del sur de Salamanca, Oresigenus jaspei, escarabajo cavernícola de la familia Leiodidae, sólo conocido de los Picos de Europa, Meloe foveolatus y Mylabris uhagonii, dos meloideos muy raros, Amaladera longipennis y Paratriodonta alicantina, dos escarabajos de la familia Melolonthidae, sólo conocidos de Alicante. En el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas se recogen algunos coleópteros como Pimelia granulicollis, un tenebriónido endémico de Gran Canaria En Peligro de Extinción, Osmoderma eremita (Cetoniidae) muy raro de los Pirineos, Cucujus cinnaberinus (Cucujidae), sólo conocida de Monte Muniellos (Asturias) y Limoniscus violaceus (Elateridae), sólo conocida de Picos de Europa (Cantabria) y del valle de Goñi y Sierra de Andía (Navarra), ambas especies ligadas a la madera podrida en bosques de haya; Buprestis splendens, escarabajo Buprestidae ligado a los pinos, sólo conocido en España en las provincias de Cádiz, Cuenca y Granada; Lucanus cervus, el conocido ciervo volante, asociado a los robledales maduros de la mitad septentrional de la península; Rosalia alpina, un cerambícido ligado a los hayedos con madera podrida, Carabus (Mesocarabus) riffensis es un endemismo norteafricano, sólo conocido a las afueras de la ciudad de Ceuta. La fauna canaria de coleópteros es altamente interesante, con 1248 endemismos y una considerable diversificación de algunos géneros, como Acalles (27), Attalus (51), Calathus (24), Cardiophorus (31), Hegeter (22), Laparocerus (66), Longitarsus (17), Nesotes (20), Oxypoda (16), Pachydema (16), Tarphius (30) y Trechus (16) (entre paréntesis el número de especies, según MACHADO, 2002). Los dípteros probablemente sean uno de los órdenes con más especies presentes en España. Según CARLESTOLRÁ (2002), en España se han catalogado 6.433 especies, de las que 5.800 son de la España peninsular, 559 de Baleares y 1.146 de Canarias; para la península (incluye, claro, Portugal) la cifra es 6106; para la región ibero-balear, 6.184; para Europa, 17.440, y para la región Paleártica, 34.699; sobre un total mundial de 132.111. La mayor diversidad está en los Cyclorrhapha, dípteros más bien de tipo mosca, con más de tres mil especies; de Nematocera (mosquitos en sentido general) se conocen 1.873 especies españolas. Entre las familias más diversas se encuentran, entre los nematóceros, los quironómidos, con cerca de 500 especies españolas; y entre los ciclorrafos, los sírfidos (con 355), los múscidos (276) y los parasitoides taquínidos (514). De algunas familias se conoce relativamente bien la fauna (Syrphidae, Muscidae, Calliphoridae, etc.), mientras que de la mayoría el conocimiento es muy escaso y fragmentario. Aún así en los últimos años se han ido teniendo en cuenta en la elaboración de listas rojas, de manera que en el Libro Rojo de los Invertebrados de España (VERDÚ Y GALANTE, 2006) se incluyen tres especies amenazadas: Caliprobola speciosa, un sírfido asociado a bosques sólo conocido en España en una localidad leonesa y catalogado como En peligro; Rhyncomyia italica, un califórido asociado a medios dunares, sólo conocido de Cerdeña y de un par de localidades levantinas y catalogado como Vulnerable; y Mallota dusmeti, otro sírfido muy raro del centro de la península, cuyas larvas son saproxílicas, es decir, están asociadas a la madera podrida.

Acherontia atropos imago

Onychogomphus uncatus

Iris oratoria

Saltamontes

Xylocopa violacea

Garapito [Corixa]

Los himenópteros son un extenso orden de insectos muy populares, entre los que se incluyen las abejas, las avispas y las hormigas, pero que igualmente agrupa a una miríada de pequeñas especies parasitoides, cecidógenas (que producen agallas en las plantas) o de otros hábitos, poco conocidas. La fauna española es particularmente rica, ya que se conocen cerca de 10.000 especies. El papel de los himenópteros en los ecosistemas es de capital importancia, ya que constituyen una buena fracción de los polinizadores y de los parasitoides controladores de las poblaciones de otros insectos. En el Libro Rojo de los Invertebrados de España (VERDÚ Y GALANTE, 2006) se recogen tres abejorros y dos hormigas En peligro: Bombus (Megabombus) reinigiellus (endemismo de Sierra Nevada), Mendacibombus (Mendacibombus) mendax (de Pirineos) y Psithyrus (Fernaldaepsithyrus) flavidus (Pirineos y Cordillera Cantábrica), los tres de la familia Apidae, y Goniomma compressisquama (endemismo ibérico sólo conocido de El Ejido, Almería) y Rossomyrmex minuchae (endemismo de Sierra Nevada y Sierra de Gádor, Almería), que son las dos hormigas. Los lepidópteros son quizá uno de los órdenes de insectos más populares, debido a que entre ellos están las mariposas; sin embargo el carácter llamativo y la opinión benévola que estos insectos inspiran, no se extienden a todos los miembros del orden, la mayoría de los cuales son polillas o falenas de aspecto anodino, cuyas larvas (orugas) no suelen gozar de muy buena opinión entre el público.

Constituyen un excelente bioindicador de condiciones ambientales, debido sobre todo a la marcada propensión de muchas especies a comer en la fase larvaria de una sola especie vegetal o a lo sumo de unas cuantas (estenofagia). La fauna ibérica de lepidópteros, aun siendo extensa, es más bien pobre en relación con la diversidad mundial, ya que apenas llega al 3% de las especies conocidas, lo que cabe atribuirse a la inmensa biodiversidad de las áreas tropicales y ecuatoriales; sin embargo si realizamos la comparación con Europa, la fauna ibérica es una de las más ricas, y si añadimos la fauna canaria, encontramos un valor añadido en cuanto a número de endemismos. En el mundo se conocen 4 subórdenes, 41 superfamilias, 107 familias y unas 165.000 especies (dato que varía según las fuentes); en la Península Ibérica, 2 subórdenes, 29 superfamilias, 78 familias y unas 4.250 especies (VIEJO, 2009).

Ecosistemas o áreas de especial interés para los insectos
La riqueza faunística de España es elevada en la mayor parte de los grupos, si bien el reparto de las especies no es uniforme a lo largo del territorio nacional. Según de qué clase, orden o familia se trate es posible señalar ecosistemas o áreas naturales más ricos en especies; igualmente el concepto de riqueza no debe limitarse a la
Autor: José Luis Viejo Montesinos.

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mera cifra del número, sino que debiera incluir la singularidad biogeográfica: endemismos, disyunciones, etc. Entre otros muchos ecosistemas o áreas españolas de particular interés por su fauna entomológica podemos mencionar los siguientes: · En términos generales las islas Canarias constituyen un “minihotspot” o punto caliente de biodiversidad, con un elevado número de endemismos que, en términos relativos, alcanza las 7,1 especies/100 km2, y que para los coleópteros es de 16,7 especies/100 km2 (MACHADO, 2002). · Los bosques son comunidades de gran interés faunístico, en especial aquellos que conservan buena parte de su naturalidad. En estudios realizados sobre mariposas en la Comunidad de Madrid, los melojares y los quejigares son los bosques más ricos y diversos (VIEJO Y TEMPLADO, 1986; ROMERA et al., 2002). · Los ecosistemas saproxílicos, es decir, los que se generan en torno a la madera podrida, son auténticas rarezas forestales. SPEIGHT (1989), en su trabajo para el Consejo de Europa, basándose en la presencia de especies indicadoras, elaboró un listado de bosques de importancia internacional para los organismos saproxílicos. En España cita los siguientes: - JAÉN: bosques de Pinus y Quercus de la Sierra del Pozo en las Sierras de Cazorla-Segura.
Cucullia verbasci Hyles euphorbiae Acheronthia atropos Acherontia atropos pupa

- ALMERÍA: bosques de Pinus y Quercus de la Dehesa de Alfaguara en la Sierra de María. - CÁDIZ: bosques de pinsapo y quejigo de El Pinar en la Sierra de Grazalema. - MÁLAGA: bosques de pinsapo y Quercus de la Sierra de las Nieves. - MADRID: bosques de Fagus y Quercus del Hayedo de Montejo, en Montejo de la Sierra. - NAVARRA: bosques de Picea y Fagus del Bosque de Irati. - LÉRIDA: bosques de Fagus y Abies del monte del Montseny. - GERONA: bosques de Castanea de San Privat de Bas, entre los 600-800 m de altitud en Olot. - TENERIFE: bosques de Laurus, Ilex y Prunus de El Pijaral. - LA PALMA: bosques de Pinus canariensis del Pinar de Garafía. · Las cumbres de los sistemas montañosos españoles albergan interesantísimas especies, muchas de ellas endémicas. Particular mención merece Sierra Nevada, donde se encuentran numerosas especies de insectos bien endémicas (por ejemplo los lepidópteros Agriades zullichi y Polyommatus golgus, o la hormiga Rossomyrmex minuchae), bien de sorprendente distribución disyunta. · Los prados húmedos, donde sobreviven y prosperan especies relictas de épocas más húmedas y frías, como le sucede a la mariposa Maculinea nausithous. · Los ecosistemas subterráneos ofrecen un gran interés en España, tanto en la península, como en las islas. Se trata de ambientes muy peculiares, en los que apenas existe producción (en términos ecológicos) y sus organismos son básicamente consumidores, al carecer de luz en la inmensa mayoría de los casos. Ya hemos comentado la importancia de los tubos volcánicos canarios, pero a ellos hay que añadir las cavernas peninsulares y baleares, repartidas en los siguientes distritos (ORTUÑO, 2002): cantábrico, vasco, pirenaico, catalán, levantino, bético, lusitánico, central y balear. En estas cavidades se encuentra una asombrosa diversidad de coleópteros (carábidos, estafilínidos, catópidos,
Autor: José Luis Viejo Montesinos.

colídidos, etc.), pero también de colémbolos, tisanuros, dipluros, y muchos otros insectos. · Los ecosistemas de aguas continentales están especialmente amenazados en España, y acogen una destacada riqueza faunística, tanto en número de especies, como en singularidad biogeográfica. Entre los insectos ligados a las aguas continentales, se encuentran efemerópteros, odonatos, hemípteros, plecópteros, tricópteros, coleópteros (Hydrophilidae, Dytiscidae, Gyrinidae, Haliplidae, Hygrobiidae, etc.), dípteros y otros muchos insectos. · El medio edáfico alberga también una destacada riqueza faunística, en gran medida dominada por artrópodos, muchos de los cuales tienen un importante papel bioindicador. Entre la fauna edáfica se hallan numerosos endemismos o especies singulares de colémbolos, coleópteros, dípteros, etc. En lo que respecta a las mariposas (Lepidoptera, Papilionoidea y Hesperioidea), la fauna está mucho mejor estu-

diada que en los demás grupos de insectos (incluido el resto de lepidópteros) y es posible ofrecer mucha más información referida a la riqueza de especies en áreas concretas. En este sentido se puede comentar que las cuadrículas de 10 x 10 km que corresponden al Sistema Ibérico son las más ricas en especies (más de 160). Sin embargo, y por útil que sea este sistema de medir la riqueza, el número de especies no debiera ser el único criterio para seleccionar áreas de máximo interés. Así, desde el punto de vista de la riqueza, para la declaración de áreas de máximo interés se han seleccionado especies singulares, aplicando criterios tales como: Especies restringidas a Europa (189 especies), Especies recogidas en el Apéndice II del Convenio de Berna y/o la Directiva de Hábitats (23 especies) y Especies amenazadas según el Libro Rojo de las Mariposas Europeas o el de la UICN (71 especies). El resultado de cruzar esta información se expresa en la tabla 3, donde se muestran áreas concretas de especial interés para las mariposas.

TABLA 3
Áreas de especial interés para las mariposas (Papilionoidea y Hesperioidea), según MUNGUIRA et al. (2003).

Área Picos de Europa Peña de Orduña Sierra de Guara Panticosa El Cadí y La Molina Montseny Sierra de Urbión Sierra del Moncayo Alto Valle del Lozoya Sierra de Albarracín, Montes Universales y Alto Tajo Serranía de Cuenca Sierra de Gúdar Sierra Nevada Sierra de María

Paisaje Riscos, bosques y praderas Bosques y praderas Bosques y praderas Praderas Bosques y praderas Bosques y cultivos Bosques Bosques y praderas Praderas Bosques y praderas Bosques y praderas Bosques Bosques y vegetación de alta montaña Bosques y riscos

Especies 6 3 5 3 4 4 4 5 2 6 6 5 5 2

Superf. (ha) 64.700 2 47.500 350 50.000 30.100 25.000 30.000 6 70.000 90.000 30.000 86.200 7.500

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DIVERSIDAD Y DECLIVE
MUNDIAL DE LOS ANFIBIOS
En la década de los 70 del pasado siglo, cualquier obra zoológica de divulgación mostraba a los anfibios como el grupo de vertebrados menos diverso, con unas 1500 especies, bastante por detrás de los reptiles, de los mamíferos y, desde luego, de las aves y de los peces.
Hoy en día el número de especies conocidas de anfibios, 6754 a fecha 14 de noviembre de 2010, supera al de mamíferos, e iguala casi al de reptiles (pese a que en ambos grupos también han aumentado las cifras). El número de nuevas especies de anfibios descubiertas en los últimos tiempos se aproxima a mil por década y puede decirse que no sabemos con una mínima certeza cuántas faltan aún por descubrir, principalmente en las regiones tropicales. Pero junto a esta asombrosa diversidad desconocida y parcialmente revelada en unos cuantos lustros, de los anfibios podemos afirmar además otro hecho de cariz mucho más sombrío: tampoco sabemos cuántas especies han desaparecido para siempre en el mismo período, pero sí sabemos que las especies de anfibios extintas desde los años 70 superan con creces a las de todos los demás grupos de vertebrados terrestres juntos. La pérdida lamentable de este acervo natural responde a causas complejas que comentaremos más adelante, y supone no sólo la desaparición irreversible de un número alarmante de especies, sino a veces de linajes enteros con historias evolutivas apasionantes y características biológicas exclusivas. Hablaremos aquí de esa diversidad taxonómica (taxonomía: la ciencia que describe y clasifica las especies), de la multiplicidad de formas de vida que convierte a los anfibios en un grupo singular y repasaremos la magnitud y las causas de la tragedia en la que está inmerso.

Nido de espuma con larvas de Leptodactylus petersi, Bolivia.

Un reparto desigual
Los anfibios están distribuidos casi por todo el globo, estando sólo ausentes de las regiones polares, los desiertos más extremos y de casi todas las islas oceánicas (aquellas de origen volcánico que nunca estuvieron en contacto con tierra firme). Pero, por razones biogeográficas, la diversidad de especies no está en absoluto repartida uniformemente. En general, a latitudes más altas, menos diversidad, siendo ésta máxima en torno

Autor:

Ignacio de la Riva
Departamento de Biodiversidad y Biología Evolutiva, Museo Nacional de Ciencias Naturales.

a la línea del ecuador. Las selvas tropicales y las áreas montañosas albergan el mayor número de especies. En biodiversidad se utiliza el término “hotspot” (punto caliente) para referirse a los lugares donde se alcanzan las mayores diversidades y, en general, estos lugares suelen coincidir para un gran número de tipos de organismos. Los principales hotspots de anfibios son las selvas tropicales de Sudamérica (sobre todo cerca de los Andes y en el sudeste de Brasil) y de Centroamérica, así como algunas regiones de África tropical, del subcontinente indio y del sudeste asiático. Por ejemplo, en algunas localidades bien estudiadas de la Amazonía de Ecuador y de Colombia se han hallado diversidades de cerca de 100 especies en una sola hectárea; concentraciones muy altas se encuentran también en enclaves privilegiados de Borneo, Sri Lanka o los Western Ghats de la India. Las regiones más boreales y australes albergan sólo una o dos especies, al igual que extensas áreas de desierto (y aquí siempre junto a los enclaves más húmedos, donde las especies presentan cortos periodos de actividad limitados a las esporádicas lluvias). Para hacernos una idea de cuán irregular es la distribución de la diversidad de anfibios en el planeta, basta un dato comparativo: Rusia alberga 32 especies, frente a las 492 de Ecuador, cifras aún más reveladoras si tenemos en cuenta que la extensión de Rusia es 60 veces superior a la del país andino (cuyo catálogo, además, está todavía por completarse). Tampoco la distribución es homogénea desde un punto de vista taxonómico. De los tres órdenes vivientes de

anfibios, los anuros (ranas y sapos) son cosmopolitas, los urodelos (salamandras y tritones) ocupan prácticamente sólo el hemisferio norte, y las cecilias (anfibios subterráneos con aspecto de lombriz) se limitan a las zonas tropicales de América, África y Asia. Dentro de los anuros algunas familias son casi cosmopolitas, como los bufónidos y los ránidos, con cientos de especies cada una, mientras otras son endémicas de áreas muy restringidas y presentan normalmente poca diversidad; por ejemplo, los sooglósidos (cuatro especies) se circunscriben a las islas Seychelles y los rinofrínidos (una especie) a Centroamérica. La única radiación de urodelos que ha conquistado de verdad los trópicos ha producido el mayor número de especies dentro del grupo: nada menos que 262 especies -el 44% de todos los urodelos- se agrupan en la subfamilia Bolitoglossinae de la familia pletodóntidos, y se distribuyen por Centroamérica y marginalmente por el norte de Sudamérica. Las razones de tan diferentes distribuciones y diversidades residen en la historia de los anfibios como grupo primitivo (son los primeros vertebrados terrestres) ligado a la antigua distribución de los continentes, pero las características ambientales de las diferentes regiones son las responsables últimas de la diversificación. Por ejemplo, la aparición de sistemas montañosos en un área antes sin relieve promueve procesos de especiación al generar una gran heterogeneidad de ambientes y la aparición de barreras que aíslan unas poblaciones de otras. La complejidad fisiográfica de la cordillera de los Andes, extendida a lo largo de miles de kilómetros de norte a sur a través de los dos hemisferios,

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Macho de Hyalinobatrachium carlesvilai cerca de la puesta; esta especie se describió en 2010 y habita en los bosques del piedemonte andino en Bolivia y sur de Perú.

sin duda está detrás del hecho de que Sudamérica sea, con diferencia, el continente de mayor diversidad de anfibios.

Diversidad de formas de vida
De vez en cuando estos descubrimientos añaden, además, una nueva curiosidad al ya largo catálogo de extrañezas en el comportamiento de los anfibios, sobre todo en lo referente a la reproducción. En efecto, uno de los aspectos más fascinantes de los anfibios es la increíble variedad de formas de reproducción que exhiben. Incluso la modalidad más común -huevos abandonados en el agua de los cuales eclosionan larvas acuáticas que luego se transformarán en adultos de vida más o menos terrestrees ya de por sí asombrosa: no olvidemos el increíble fenómeno de la metamorfosis. Los urodelos y las cecilias presentan variadas formas de reproducción pero es en los anuros donde la diversidad se muestra en todo su esplendor. En el año 1986, los Drs. William Duellman y Linda Trueb (dos investigadores muy renombrados en el campo de la herpetología -parte de la zoología que estudia los anfibios y los reptiles), de la Universidad de Kansas, compendiaron los modos de reproducción de los anfibios anuros basándose en aspectos tales como el número y tamaño de los huevos, dónde son depositados, si existe fase larvaria o no y, en caso de que la haya, si las larvas se alimentan independientemente o no, si hay algún tipo de cuidado de la prole por parte de alguno de los progenitores, etc. Desde que se hizo esta clasificación de los modos de reproducción se ha pasado de conocer 29 modos a más de 40. En algunos casos, esto se ha debido a un estudio más profundo de la biología de especies que ya eran conocidas, pero en otros, el descubrimiento de una nueva especie ha sido al mismo tiempo el de un modo de reproducción inédito. Por ejemplo, en 2010 se ha descubierto en Borneo una pequeñísima rana que se reproduce exclusivamente en el agua acumulada en los jarros -recipientes alimenticios- de una especie concreta de planta carnívora. Entre las modalidades de reproducción más extravagantes podemos destacar la de las dos especies australianas del género Rheobatrachus, lamentablemente extintas ambas en los años 80 del siglo pasado. En estas ranas,

Especies nuevas
Con frecuencia oímos en los medios de comunicación que, tras una expedición a un lugar remoto o una campaña de colecta de ejemplares aquí o allá, han aparecido varias o muchas especies nuevas para la ciencia, y hay quien se pregunta si es que las especies evolucionan tan deprisa. Esto lo que quiere decir es, simplemente, que el mundo está poblado de infinidad de formas vivientes y estamos aún muy lejos de conocerlas todas. En ocasiones, el científico encuentra en el campo algo que ya de una forma casi inmediata identifica como nuevo, y otras veces sólo la profundización en el estudio de poblaciones ya conocidas permite descubrir que, lo que se tenía por una sola especie, en realidad corresponde a dos o más entidades distintas. Así, si oímos que se ha descrito una nueva especie de anfibio en Europa o Norteamérica, lo más seguro es que se trate de algo ya previamente conocido pero que se ha estudiado ahora mejor. En cambio, en las regiones tropicales y menos exploradas, es frecuente que el científico pueda encontrar en el campo algo realmente distinto a todo a lo demás y reconocerlo en el acto como tal. Y esto, con anfibios, ocurre prácticamente todos los días. En los últimos años, un contingente cada vez mayor de taxónomos locales está accediendo al estudio de la fauna y flora en países megadiversos, donde antes casi toda la investigación era hecha por extranjeros. Este cambio ha llevado a una explosión de descubrimientos de especies nuevas. También, las nuevas tecnologías aplicadas a dichos estudios aceleran el proceso y permiten discernir donde antes todo parecía lo mismo. Un reciente resumen del progreso efectuado en el conocimiento de la biodiversidad amazónica entre los años 1999 y 2009 arroja el espectacular dato de 216 nuevas especies descritas para la región en dicho periodo, un promedio cercano a dos cada mes.
Autor: Ignacio de la Riva.

tras la puesta, la hembra se tragaba los huevos y los incubaba en el estómago hasta que los juveniles eran “paridos” por la boca una vez completada la metamorfosis. Algo parecido es lo que hacen otras dos especies de los bosques húmedos del sur de Chile, las ranitas de Darwin del género Rhinoderma. Fue el herpetólogo español Marcos Jiménez de la Espada quien en la segunda mitad del siglo XIX desveló que los machos de estas especies tragan los huevos e incuban a sus hijos en los sacos vocales (esas bolsas que las ranas macho inflan para cantar). En América tropical muchas especies de la familia Leiuperidae y Leptodactylidae construyen nidos de espuma a base de una secreción que macho y hembra van batiendo con las patas en el momento del acoplamiento y la puesta. En esos nidos, que pueden estar sobre tierra, bajo tierra, o ser flotantes, las larvas viven protegidas de muchos depredadores y de posibles episodios de desecación, hasta que pueden ser liberadas al agua (algunas especies no lo hacen nunca y terminan su desarrollo dentro del nido). Miembros africanos de la familia de los racofóridos hacen nidos de espuma semejantes, pero en los árboles o vegetación sobre el agua. La estrategia de colgar las puestas sobre vegetación o rocas, de manera que al eclosionar las larvas caigan directamente al agua de arroyos o charcas, ha evolucionado diferentes veces en distintos grupos de anuros; en algunas especies de las llamadas “ranitas de cristal” (Centrolenidae) además uno de los progenitores permanece cerca de la puesta hasta la eclosión, hidratándola y protegiéndola de depredadores. En algunas familias americanas los huevos son transportados por la hembra sobre el dorso, bien sea en celdillas especiales embebidas en la piel, que se engrosa a tal efecto (los acuáticos Pipidae) o en un repliegue cutáneo especial que constituye una bolsa incubadora, como ocurre en las llamadas ranas marsupiales. Una variante de una especie de la familia australiana Myobatrachidae, Assa darlingtoni, es que las bolsas incubadoras están en los costados de los machos. De todas estas estructuras pueden salir larvas o ranitas ya perfectamente formadas, según las especies. Hay algunos pequeños sapos africanos que son vivíparos: las hembras paren

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juveniles ya perfectamente formados sin pasar por fase de huevo terrestre ni acuático. En las ranas venenosas de la familia Dendrobatidae, los padres invierten considerable energía en cuidar de la prole; uno de los progenitores acarrea las larvas en el dorso hasta que las libera en algún cuerpo de agua restringido donde, en los casos de mayor sofisticación, la hembra periódicamente depositará huevos infértiles para alimentar a sus renacuajos. Sin tener que viajar a lejanas tierras tropicales, en Europa se encuentran los conocidos sapos parteros, cuyos machos, tras fertilizar los huevos, los enredan en cordones que transportan en sus patas traseras y terminarán depositándolos en el agua justo antes de la eclosión. Todas estas extrañas estrategias responden a dos presiones selectivas: evitar el peligro de desecación de la puesta y eludir, en las fases tempranas del desarrollo, a los depredadores, que son una gran amenaza tanto en el estadio de huevo como de larva.

El declive global de los anfibios
Los medios de comunicación se hacen eco continuamente de uno de los mayores motivos de preocupación ambiental de los últimos años: la pérdida de biodiversidad a una tasa posiblemente nunca alcanzada en el pasado, y debida a la acción del hombre. En esta pérdida global, los anfibios tienen un papel protagonista, al ser el grupo de vertebrados más amenazado. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza establece para las especies una serie de categorías de amenaza que van, de mayor a menor gravedad, desde “En peligro crítico” a “Preocupación menor”, pasando por varias categorías intermedias. Aquellas especies de las que se tiene evidencia razonable de su desaparición se consideran “Extintas en la naturaleza” (en los casos en los que sólo queden ya ejemplares en cautividad) o “Extintas”. Las estimas más recientes, sobre un total de 6284 especies evaluadas, consideran que un total de 37 especies de anfibios se han extinguido con seguridad (probablemente son muchas más, pero constatar la extinción no es sencillo) y nada menos que un 41% de las especies vivientes están amenazadas en diversos grados; casi 500 especies (un 7.7%) ostentan la categoría de “En peligro crítico”, pero se teme que en realidad 157 de ellas puedan haberse extinguido ya. En las escasas poblaciones monitorizadas de las que se tienen datos continuados desde 1970 el declive ha sido del 80% de los efectivos. Lo verdaderamente preocupante es que toda esta situación, incluyendo las extinciones, es muy reciente, de los últimos 30 o 40 años. ¿Qué ha pasado? ¿Por qué unos animales discretos, con muy limitado uso por parte de los humanos, y que han florecido durante millones de años hasta alcanzar una diversidad fantástica que sólo ahora estamos empezando a desvelar, han entrado en pocas décadas en un declive tan catastrófico? Son muchas las causas que, de forma aislada o actuando de forma sinérgica, están acabando con tan interesante clase de vertebrados. La propia condición anfibia, con una vida normalmente a caballo entre el agua y la tierra, supone que estos animales se vean doblemente condicionados por los factores negativos que influyen sobre ambos medios. Algunas de las causas son bien conocidas y afectan igualmente a otros grupos animales y vegetales: la pérdida de hábitat por urbanización, deforestación y otros cambios en el uso del suelo; la contaminación de aguas y suelos con desechos industriales, farmacéuticos, fertilizantes, pesticidas, y productos químicos diversos; la desecación y alteración de cuerpos de agua, que sirven como enclaves fundamentales para la reproducción; la introducción de especies foráneas que compiten directa o indirectamente con las nativas, depredan sobre ellas o introducen enfermedades; el calentamiento del clima, que provoca cambios ambientales a los que frecuentemente las especies no pueden responder con suficiente velocidad; y las llamadas

Atelopus zeteki, rana arlequín de Panamá con categoría de "En peligro crítico". La mayoría de las especies de este género se ha extinguido por culpa de la quitridiomicosis.

enfermedades emergentes. Otra causa que se ha propuesto es el aumento de la radiación ultravioleta. La colecta directa de ejemplares para consumo humano, usos medicinales, o como mascotas es un problema que sufren determinadas especies, y en algunos casos puntuales puede llegar a ser muy serio. Raramente una causa actúa en solitario, y lo más frecuente es que una variedad de ellas se confabulen para poner a las especies en problemas. La sinergia entre algunos de estos factores es un fenómeno complejo de estudiar y que tiene diversas manifestaciones. Por ejemplo, se ha comprobado que en tiempos de sequía, cuando la escasez de agua hace que las charcas sean más someras, los huevos están más expuestos a la radiación ultravioleta, lo que a su vez los hace más vulnerables frente a la infección por hongos del género Saprolegnia. Recientemente se ha propuesto que el tándem más letal es la combinación de cambio climático e introducción de especies foráneas. El declive drástico de las poblaciones y la extinción casi fulminante de especies enteras, incluso en muchas regiones prácticamente vírgenes, han traído de cabeza a los científicos desde que se empezó a observar el fenómeno a finales de los 80 del pasado siglo. Por ello, en las últimas dos décadas, herpetólogos, biólogos de la conservación, parasitólogos, micólogos y otros especialistas han conformado muchos equipos de trabajo por todo el mundo para averiguar la causa última de esta mortalidad masiva. Se ha avanzado bastante, pero aún quedan muchas aspectos por comprender y, desde luego, está todo por hacer para descubrir cómo mitigar estos efectos, si es que fuera posible hacerlo. Lo que hoy sabemos es que el principal culpable de las desapariciones súbitas es un hongo patógeno llamado Batrachochytrium dendrobatidis, un miembro del grupo de los quitridios descubierto en 1999; nunca antes se había conocido una especie de este grupo que parasitase a vertebrados. Aunque hay indicios de que podría provenir de África y haberse extendido por el globo transmitido por una especie de rana de uso común en laboratorios (Xenopus laevis), hay datos que hacen dudar de tal hipótesis. Podría ser que el hongo siempre haya estado por todas partes pero sólo ahora se ha hecho infeccioso. Esta hipótesis alternativa

invoca al cambio climático como factor que podría haber desencadenado la nueva acción patógena del hongo o la nueva vulnerabilidad de los anfibios. En América y Australia la enfermedad, llamada quitridiomicosis, se ha comportado como una ola invasora de avance predecible y efectos devastadores. Afecta sobre todo a las especies de áreas montañosas que se reproducen en aguas corrientes. Las bonitas ranas arlequines de América tropical (género Atelopus), de las cuales quedaban decenas por describir para la ciencia, han desaparecido en casi todas partes, habiendo sobrevivido prácticamente sólo las especies de tierras bajas; de casi todas las especies de montaña no hay ni rastro, incluyendo algunas como el “jambato” de Ecuador, de la que se llegó a decir que, en algunos lugares y ciertas épocas, era imposible caminar sin pisarlas. Seguramente son más de 100 las especies de Atelopus que han sido borradas del mapa para siempre en los últimos 25 años, prácticamente el 80% de las especies del género. Candidatas a haber sido víctimas del hongo asesino son también las dos especies de Rheobatrachus mencionadas anteriormente, aunque esto no se ha comprobado; había en marcha programas de investigación para estudiar con ellas el tratamiento de la úlcera de estómago en humanos, pues la ingesta de los huevos y la detención de todos los procesos digestivos durante su incubación intra-estomacal, debía contener la clave del control de la producción de jugos gástricos. Nunca lo sabremos, pues una de las especies se vio por última vez en 1979 y la otra en 1985, sólo un año después de haber sido descubierta. De las dos especies de Rhinoderma chilenas también mencionadas antes, una de ellas es muy posible que haya desaparecido ya y la otra ha sufrido un serio declive. Así, vemos que el fenómeno de la extinción no sólo está borrando de la faz de la tierra ésta o aquella especie, sino terminando a la vez con estrategias biológicas únicas y fascinantes, trayectorias evolutivas que tardaron millones de años en gestarse y que se pierden para siempre. Es dramático que nos esté tocando vivir un momento así, pero esta es la realidad actual y, si es que tenemos alguna responsabilidad en ella (y casi todos los indicios apuntan en ese sentido), debemos hacer todo lo posible por cambiarla.
Autor: Ignacio de la Riva.

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DIVERSIDAD FISIOLÓGICA
hay riesgo de congelación. A continuación veremos Cuando pensamos en diversi- cero, casos en los que distintos animales han desarrollado unos dad animal tendemos a pensar diferentes estrategias para hacer frente al frío o a sus efectos. en la diversidad de especies, de grupos taxonómicos, tam- Vivir bajo cero bién de patrones corporales, Debido a las sales disueltas que contiene, el agua de mar -1'8 ºC. Los líquidos de anatomía. E incluso, tende- se congela a al menos) contienencorporales de los peces (teleósteos, menos solutos, por lo mos a relacionar esas especies que la temperatura de congelación de la mayoría de ellos es -0'8 ºC. Por eso, uno tiende a pensar que difícilmente con la diversidad de entornos. podrían encontrarse peces en aguas que se encuentran a temperaturas inferiores a ese valor, puesto que los líquidos internos de los peces estarían congelados. Pero, por increíble que parezca, sí hay peces a temperaturas inferiores a esa, y los hay porque sus líquidos corporales, contra lo que cabría esperar, no se congelan. La razón de esa paradoja es que los peces que viven en esas aguas tan frías acumulan en su interior sustancias que tienen efecto anticongelante. Así, los peces que viven en el Océano Antártico acumulan glucoproteínas en su interior, que es lo mismo que hacen los bacalaos de los mares septentrionales. Pero hay otras sustancias que sirven al mismo propósito. De hecho, las sustancias más utilizadas para evitar la congelación son los péptidos. Y hay peces que utilizan moléculas aún más simples, como la glucosa; Fundulus heteroclitus, por ejemplo, acumula glucosa, un simple azúcar. Fuera del mar también hay organismos que recurren a solutos anticongelantes. Algunos anfibios recurren, como Fundulus, a la glucosa. Y otros han optado por el glicerol, otra sustancia relativamente simple también. Sea cual sea la molécula, todas tienen una característica común: se trata de moléculas orgánicas. Y esa característica, su condición orgánica, la comparten con los anticongelantes que utilizamos en los radiadores de los automóviles cuando llega el invierno. Así pues, también en este caso los seres vivos se han adelantado millones de años a algo que los fabricantes de automóviles creyeron inventar hace tan solo unas cuantas décadas. Además, hay animales que toleran la congelación. La mayoría son invertebrados. Pero también hay algunas especies de vertebrados capaces de sobrevivir tras haberse congelado y recuperar sus funciones vitales. Ni peces, ni aves, ni mamíferos toleran la congelación, como tampoco la toleran la mayoría de reptiles y anfibios; también en esos grupos esa tolerancia constituye una excepción. Las especies que toleran la congelación viven, como es lógico, en zonas muy frías y para poder sobrevivir no tienen por qué desplazarse a zonas más cálidas cuando llegan los hielos. En el Viejo Mundo las únicas especies de las que se sabe que toleran la congelación son la salamandra siberiana (Salamandrella keyserlingi) y la lagartija europea (Lacerta vivipara). El resto de vertebrados que recuperan sus funciones tras la congelación se encuentran en Las Américas. Se han estudiado tres especies de reptiles, las tres tortugas. Dos de ellas, Terrapene carolina y Terrapene ornata, son las más grandes de las especies que toleran la congelación. El caso más sorprendente de tolerancia a la congelación es el de la rana del bosque, Rana sylvatica, una rana que puede encontrarse en el círculo polar ártico y que puede experimentar la congelación completa de su cuerpo en repetidas ocasiones. Es verdaderamente asombroso observar cómo se congela, deteniéndose la respiración y la circulación sanguínea, y dejando de responder a estímulos. Un 65% de sus líquidos corporales se puede convertir en hielo; puede llegar a tener hasta 7 u 8 g de hielo en el celoma y bajo la piel, de manera que el resto de órganos han de sufrir una deshidratación considerable. Tras permanecer durante días o semanas en esa situación, al fundirse el hielo por la elevación de la temperatura, recupera todas sus funciones y en un plazo que varía entre 5 y 14 horas, recobra la excitabilidad de los nervios periféricos y las respuestas reflejas. La rana del bosque utiliza una sustancia protectora harto conocido, la glucosa; la acumula en sus fluidos para prepararse para la estación fría. Alcanza concentraciones de entre 150 y 300 μmol/g en los órganos principales, hígado, corazón y cerebro. A efectos comparativos, ha de tenerse en cuenta que en ranas en estado normal esas concentraciones se encuentran entre los 1 y 5 μmol/g; esto es, son del orden de 100 veces menores. Parece ser que gracias a su tamaño (grande) el proceso de congelación cursa de forma gradual y además, no llega a formarse hielo en el interior de las células, debido a la alta concentración osmótica que hay en el medio intracelular al haberse producido flujo osmótico de agua hacia el exterior de las células.

Establecemos con facilidad la conexión entre, por ejemplo, el modo de vida sésil del mejillón y el biso mediante el que se adhiere a la roca donde vive. Y también ligamos de forma automática la capacidad ambulatoria del caracol con el poderoso pie que le permite desplazarse. Pero no sólo los rasgos anatómicos tienen relación con el modo de vida. Los fisiológicos también la tienen, una relación fuerte, además. Cuando hablamos de fisiología hablamos de las funciones animales. A los que nos dedicamos a ese campo de la Biología, nos interesan dos aspectos de la función: el mecanismo implicado en la función y el problema que permite resolver. Y por supuesto, como en cualquier otro campo de la Biología, el punto de vista adaptacionista siempre ha de estar presente, o lo que es lo mismo, para comprender cómo funcionan los animales, debemos tener presente que también eso es producto de la evolución y consecuencia de las presiones selectivas que han operado en el pasado de cada especie. La temperatura, sus variaciones, así como los extremos que puede alcanzar, es una variable de gran importancia. Condiciona de forma decisiva la biología de los animales y es un factor en relación con el cual han desarrollado numerosos y muy diversos mecanismos adaptativos. Por esa razón he utilizado esta variable aquí. Explicaré la diversidad de respuestas que los animales dan a la temperatura, al frío y al calor, como ejemplos claros de diversidad fisiológica.

El frío
Las bajas temperaturas representan una seria dificultad para la vida animal. La velocidad de las reacciones químicas depende de la temperatura. Por ello, también los procesos biológicos, -y muy especialmente el metabolismo y los procesos que dependen de él-, varían con la temperatura. Y eso puede ser un problema si las temperaturas bajan o son muy bajas. Porque las actividades animales pueden verse obstaculizadas por el frío. Es más, allí donde la temperatura alcanza valores bajo

Autor:

Juan Ignacio Pérez Iglesias
Catedrático de Fisiología, Coordinador de la Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco.
Fundulus

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El frío paraliza
Por las razones dadas antes, el frío paraliza. Las bajas temperaturas provocan una ralentización de los procesos fisiológicos, con lo que ello supone si de lo que se trata es de poder desarrollar niveles aceptables de actividad. Sin embargo, en el reino animal se ha desarrollado toda una batería de respuestas para hacer frente a los riesgos que se derivarían de una estricta dependencia térmica de los procesos biológicos. Me refiero ahora, por supuesto, a los animales poiquilotermos, esto es, a aquellos que no regulan su temperatura corporal. Muchas especies de poiquilotermos han desarrollado mecanismos moleculares que permiten mantener una relativa independencia de la actividad con respecto al cambio térmico. Un mecanismo muy común consiste en disponer de una batería de variedades enzimáticas con distintos óptimos térmicos. Este mecanismo es característico de animales que habitan latitudes diferentes, como varias especies de peces marinos, por ejemplo, y también de otros que mantienen sus niveles de actividad relativamente constantes a lo largo de las estaciones del año. Así, la sustitución progresiva de enzimas metabólicas con óptimos de actividad en temperaturas altas por otras con óptimos a temperaturas bajas es un mecanismo adecuado al pasar de verano a invierno. Un caso curioso, descrito recientemente, es el de la lengua del camaleón. Es conocido que los camaleones tienen una lengua que proyectan a gran velocidad de manera que atrapan a la presas, pequeños insectos, por sorpresa. El problema para los camaleones es que en las mañanas frías, prácticamente no pueden ni moverse, y eso representa un problema si de ello depende su capacidad para cazar. Curiosamente, la selección natural ha encontrado una solución a ese problema. Resulta que la lengua del camaleón, mientras se encuentra recogida, se halla sometida a una considerable tensión, similar a un muelle comprimido. Esa tensión se libera, proyectando la punta de la lengua hacia delante, cuando abre la boca para atrapar a una presa. En ese momento el camaleón no desarrolla ningún trabajo; lo ha hecho antes, al recoger la lengua. Por esa razón, aunque el frío deprima la actividad metabólica, ello no afecta a su capacidad para lanzar la lengua y atrapar presas. Al fin y al cabo, una vez ha cazado un insecto, puede tomarse el tiempo que sea necesario para recoger la lengua. Y una vez recogida, aunque haya necesitado mucho tiempo, ya se encuentra en situación de proyectarla de nuevo a gran velocidad.

Tortuga terrapene

Estufas biológicas
La otra gran estrategia para hacer frente al frío consiste en calentar el organismo desde el interior. A eso se le denomina endotermia, y es la condición que debe cumplirse para que un animal pueda mantener más o menos constante su temperatura corporal. Los animales que mantienen constante la temperatura corporal son homeotermos, y por tanto, para poder ser homeotermo, un animal debe ser endotermo. Dicho de otra forma, sin una fuente interna de calor no es posible regular la temperatura corporal. La constancia térmica se consigue igualando la pérdida y la ganancia de calor. La pérdida de calor es la que se produce, por conducción y por radiación, cuando la temperatura externa es más fría que la interna. La única forma de igualar esa pérdida es generando calor en el interior del organismo (endotermia), y es la actividad metabólica la que da lugar a esa producción de calor. Esto tiene consecuencias importantes. Dado que el calor es una forma de energía, térmica para más señas, es necesario disponer de otra, la energía química contenida en los alimentos, para producirla. Por eso, un animal endotermo requiere mucho alimento. Dicho con otras palabras, mantenerse caliente es caro.

Por ser caro mantenerse caliente, algunos animales ahorran una parte de la factura hibernando. Muchos mamíferos de zonas frías mantienen, de abril a septiembre, un modo de vida normal, pero a partir de septiembre, en algún momento, se recluyen en su madriguera, bajan la temperatura corporal, reducen su metabolismo a un mínimo, y dejan de desarrollar actividad muscular. Gracias a todo ello ahorran mucha energía, que es de lo que se trata, ya que en esas zonas suele escasear el alimento en invierno. Hay que aclarar, no obstante, que durante el periodo de hibernación, en ciertas ocasiones y con una periodicidad determinada, despiertan para volver enseguida a la condición de mínimo nivel metabólico. Se desconocen las razones por las que se producen esos fugaces despertares, pero deben de ser razones muy poderosas, puesto que conllevan elevaciones significativas del gasto energético, hasta el punto de que dos terceras partes del gasto que se produce durante la hibernación ocurre debido a esos breves episodios. Una característica común a los animales que hibernan es su pequeño tamaño. La razón de ello es que a los animales de tamaño grande, por razones que ahora no vienen al caso, no les interesa hibernar. Esta afirmación seguramente chocará, pues todos tenemos en la cabeza a los osos, que son animales de gran tamaño. Y lo cierto es que, en contra de la creencia popular, los osos, técnicamente, no hibernan; lo que hacen es desarrollar una hipotermia superficial, que no es lo mismo, aunque pueda parecerlo. El animal de mayor tamaño que hiberna es la marmota alpina, que con sus cinco kilos de peso, se encuentra muy lejos de las grandes masas propias de los osos. Otra posibilidad para hacer frente a las necesidades derivadas del mantenimiento de una temperatura corporal relativamente alta es acumular reservas de energía en cantidades importantes. El caso quizás más extremo de esa estrategia es la del pingüino emperador. Este pingüino tiene un ciclo de vida verdaderamente extraño. Tras poner el huevo, las hembras se dirigen al mar, en busca de alimento, y los machos se quedan a incubarlo durante el invierno austral. Permanecen sin comer a temperaturas

que pueden alcanzar los -50 ºC, y en medio de unas tempestades de nieve y viento terribles. Para hacer posible esta proeza biológica se conjugan tres elementos. Por un lado cuentan con un aislamiento térmico -el plumajeexcepcional; por otro, disponen de un gran volumen de grasa, que han acumulado durante el verano en el rico mar antártico; y finalmente, se disponen unos junto a otros, en un agrupamiento que minimiza la pérdida de calor. A pesar de ello, en ocasiones no sobreviven al invierno. Y la otra posibilidad es la de contar con suficiente alimento durante todo el año, y en cantidades tales que su consumo permita aportar la energía necesaria para equilibrar la pérdida de calor. Tenemos un ilustrativo caso de este fenómeno en la especie humana. A partir de datos obtenidos de los registros de intendencia del ejército de los Estados Unidos, sabemos que existe una clara relación entre la cantidad de alimento que consumen los soldados y la temperatura media de la localidad en la que se encuentran. La relación es negativa, por supuesto: comen más cuanto más baja es la temperatura ambiental. Expresado en unidades de energía, los soldados acantonados en una localidad cuya temperatura media es 35ºC consumen, en forma de alimento, 3.100 kilocalorías diarias, mientras que aquellos cuyo entorno se encuentra a una temperatura media de -30ºC, llegan a consumir 5.000 kilocalorías por día. Estos son los datos extremos, pero la dependencia negativa existente entre ambas magnitudes, -ingestión calórica diaria y temperatura ambiental-, es muy clara para el conjunto de 22 acantonamientos de los que se tiene información precisa. Esa relación negativa se deriva de las distintas necesidades que impone la regulación térmica en unas y otras localidades. Se necesita comer más cuando hay que hacer frente a las mayores pérdidas de calor que se experimentan en climas fríos, porque esa mayor ingestión de alimento es la que permite disponer del combustible necesario para compensar las pérdidas de energía en forma de calor.
Autor: Juan Ignacio Pérez Iglesias

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El calor
Si en vez de frío, hace calor, los problemas que hay que resolver son otros. El excesivo calor puede causar la muerte. Hay varias razones por las que el calor es letal, pero seguramente es la inhabilitación de las neuronas la razón primera de la muerte térmica. Por eso todos los animales tratan de evitar condiciones térmicas letales. El otro problema que causa una temperatura alta es, por decirlo así, el contrario al que causaban las bajas temperaturas. Altas temperaturas pueden provocar altas velocidades biológicas y, por ende, alta actividad metabólica y excesivo gasto de energía. Y ese mayor gasto es en sí un problema, porque esa energía que se pierde no queda disponible para crecer y para reproducirse, que en última instancia, es de lo que se trata. Los animales ectotermos pueden “resolver” este problema de la forma ya descrita cuando hemos visto el efecto del frío. Si dispone, por ejemplo, de una batería de variedades enzimáticas con diferentes óptimos térmicos, puede mantener relativamente constante su actividad metabólica. Así pues, lo que valía cuando me refería al frío vale igual al referirme al calor. Y por supuesto, hay animales que no disponen de ese tipo de mecanismos de compensación.
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goteando sobre los hombres que ocupaban la hilera inferior, lo que resultaba verdaderamente desagradable para ellos. El mal olor de la bodega era tan penetrante, que debía fregarse con agua salada al menos una vez cada cuatro días (aunque los antiguos atenienses probablemente fueran más tolerantes)”. Para mantenerse fresco el cuerpo debe evaporar fluidos, de modo que “la ventilación se hace absolutamente necesaria, pero rara vez resulta suficiente para la inferior de las tres hileras” (los entrecomillados, tomados de J.S.Morrison, J.F.Coates y N.B.Rankov, 2000, “The Athenian Trireme”, 238 pp.)

Los perros jadean
Los canes carecen de glándulas sudoríparas y no sudan. Pero eso no quiere decir que no recurran a la evaporación como vía para perder calor. Lo que ocurre es que jadean cuando tienen que perder calor y la corriente de aire que provoca el jadeo facilita la evaporación del líquido superficial que impregna las superficies respiratorias. Los perros no jadean para respirar. Al jadear toman aire por la nariz y lo expulsan por la boca; nosotros, cuando jadeamos, tomamos el aire por la boca y lo volvemos a expulsar por la boca. En nuestro caso, por lo tanto, el movimiento es bidireccional; en el caso de los perros, sin embargo es principalmente unidireccional. Esa diferencia obedece al hecho de que si el movimiento de aire sobre las superficies respiratorias fuese bidireccional, el calor perdido en el movimiento de inspiración se recuperaría en parte con el de espiración. El jadeo canino es rápido, o mejor dicho, rapidísimo. De hecho, si ese movimiento fuese provocado por las contracciones repetidas de los músculos de la caja respiratoria, la actividad muscular sería tan intensa que produciría más calor que el que se consigue disipar evaporando el líquido superficial de las superficies respiratorias. Y sin embargo, como es lógico, no es así. Lo que ocurre es que los músculos intercostales cuya contracción provoca la actividad de jadeo sólo se contraen activamente al inicio de la secuencia; a partir de ese momento la cavidad torácica se contrae y se expande rítmicamente sin que apenas sea necesario trabajo muscular adicional. Y eso, por sorprendente que parezca, ocurre porque la frecuencia de jadeo es la frecuencia de resonancia de la cavidad torácica. Debido a ello, los perros, como muchos otros animales sólo jadean con una frecuencia determinada, la de resonancia de su caja torácica. Cualquier otra exigiría un trabajo muscular demasiado alto y produciría, por ello, excesivo calor.

Veamos un situación posible. Tras una carrera, por ejemplo, para mantener constante su temperatura corporal, un perro debe disipar el calor que ha producido su musculatura esquelética. Bajo esas condiciones jadeará a una frecuencia aproximadamente constante de entre 300 y 400 movimientos por minuto. Conforme vaya disipando el exceso de calor acumulado, su necesidad termorregulatoria disminuye. Pues bien, no irá reduciendo su frecuencia de jadeo progresivamente, sino que empezará a intercalar periodos de respiraciones cuyos movimientos se producen con una frecuencia muy inferior, de entre 30 y 40 movimientos por minuto. Cualquiera que observe jadear a un perro se percatará de ello. Así pues, no hay reducción progresiva de la frecuencia, sino cambios abruptos, de manera que conforme va teniendo menos necesidad de disipar calor los periodos de respiración con menor frecuencia van siendo cada vez más prolongados. El movimiento de menor frecuencia es eminentemente respiratorio, mientras que el de mayor frecuencia, sin dejar de ser también respiratorio, es ante todo termorregulatorio. En los perros, el líquido que se evapora en la superficie respiratoria proviene de una glándula nasal. Se tiene conocimiento de la existencia de esa glándula desde el siglo XVII, pero antes se pensaba que su función era la de mantener húmeda la nariz. Sin embargo, parece que además de esa función también surte de agua a los epitelios de las vías nasales internas. Y gracias a ella se mantiene la nariz perruna húmeda y fresca. De alguna forma, la función de esa glándula es equivalente a la que cumplen las glándulas sudoríparas de los animales que sudamos.

Los seres humanos sudamos
En los animales homeotermos el problema se plantea cuando la temperatura ambiental está por encima de la corporal. Eso es un problema, porque un cuerpo más frío que el entorno no puede perder calor ni por conducción ni por radiación. Su único recurso consiste en la evaporación. Es sabido que cuando un líquido se evapora encima de una superficie, esa superficie se enfría, porque al evaporarse, el líquido toma calor de ella. Todos hemos experimentado esa sensación al mojarnos. En el reino animal hay tres mecanismos para perder calor de esa forma. Uno de los mecanismos consiste en la sudoración. Nosotros, los seres humanos, somos un ejemplo claro de ese comportamiento y de hecho, llegamos a perder grandes volúmenes de agua de esa forma cuando necesitamos disipar mucho calor. Un jugador de futbol, por ejemplo, puede perder hasta un 4% de su masa corporal en forma de sudor a lo largo de un partido, y eso que suelen ingerir cierto volumen de agua (en forma de líquidos isotónicos) en el vestuario durante el descanso y cada vez que tienen ocasión cuando se detiene el juego. Y puede ser bastante más lo que llegan a perder los deportistas que participan en pruebas de resistencia de larga duración. Hablando de sudor, es ilustrativo el dato que aporta el historiador británico Sir Robin Lane Fox en su “El Mundo Clásico” (Editorial Crítica, 2007, 825 pp.; traducción de “The Classical World. An Epic History of Greece and Rome”, Penguin Books, 2005). Se refiere a la Atenas clásica, cuando era la cabeza del imperio ultramarino que llegó a ser en la Antigüedad. Cito literalmente:

Conclusión
Como hemos podido ver, también en el terreno de las funciones cabe hablar de diversidad, y cabe hacerlo, además, ligado a la adaptación a las características del entorno. Hay diversidad de usos de un mismo dispositivo. Y también hay diversidad en cuanto a los mecanismos mediante los que los animales hacen, -o hacemos-, frente a las condiciones ambientales que pueden representar un problema. Los efectos del frío se pueden combatir de diferentes formas, y lo mismo pasa con los del calor. En última instancia, de lo que se trata es de sobrevivir y de disponer de los recursos necesarios para perpetuarse en la descendencia, y cada especie ha desarrollado los mecanismos que se lo han permitido.

“En las expediciones que se emprendían en pleno verano, esos remeros mostraban una resistencia muy superior a cualquier individuo de nuestros tiempos. En una recreación de este tipo de naves realizada recientemente, los remeros tenían que ingerir un litro de agua por cada hora de trabajo al remo (los remeros actuales de una trirreme habrían necesitado por tanto casi dos mil litros de agua para una jornada de trabajo de diez horas, mientras que una trirreme antigua no podía transportar grandes provisiones de agua). “Casi toda el agua consumida”, cuentan los modernos recreadores de la trirreme, “era eliminada a través del sudor, y los remeros apenas sentían la necesidad de orinar. Buena parte de ese sudor caía
Autor: Juan Ignacio Pérez Iglesias

Marmota

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POTENCIAL BIOTECNOLÓGICO DE LAS

MICROALGAS
Las microalgas fueron los primeros organismos con capacidad de fotosíntesis y uno de los principales agentes en la creación de la actual atmósfera terrestre. Estos organismos son claves en el equilibrio planetario, ya que la dinámica del dióxido de carbono en la Tierra está, en gran medida, determinada por ellos y, además, constituyen la base de las cadenas tróficas que permiten la vida en los océanos.
A pesar de su gran importancia para nuestro Planeta, las microalgas constituyen un grupo de microorganismos cuyos usos potenciales aún no han sido suficientemente estudiados. Se han descrito más de 40.000 especies de microalgas, pero se estima que más de 10 millones están aún por catalogar. De las especies de microalgas conocidas, menos del 1% ha sido sometido a trabajos de “screening” para la identificación de nuevas sustancias bioactivas o potenciales aplicaciones industriales o agrarias. Teniendo en cuenta que sólo se explotan industrialmente con éxito unas 6 especies, se puede decir que la biotecnología de las microalgas es una actividad en fase de desarrollo que se beneficia tanto de técnicas de la biotecnología tradicional como de la moderna. Las microalgas constituyen una de las más importantes reservas de nuevos productos y aplicaciones. Hoy en día, las microalgas se han diversificado hasta límites desconocidos y se encuentran en ambientes muy diferentes. Han colonizado ecosistemas muy dispares en los que los rangos de salinidad y temperatura varían fuertemente. La adaptación a estos ambientes pasa por la aparición de procesos que, de alguna manera, las protegen, ya sea por la síntesis de compuestos antioxidantes en ambientes de alta salinidad y temperatura, la disposición en la membrana de ácidos grasos poli-insaturados de cadena larga que evitan la congelación de la membrana en ambientes muy fríos o el desarrollo de mecanismos fototácticos mediante los que las microalgas son capaces de evitar las horas de mayor irradiación.

Observación microscópica de la microalga Haematococcus.

Cultivo de microalgas en medio solido.

Aparte de la industria farmacéutica (restringida a un reducido número de productos) y la producción destinada a la acuicultura, el mayor mercado para los productos obtenidos a partir de la microalgas corresponde a los alimentos dietéticos y funcionales, seguido por el mercado de aditivos alimentarios, especialmente carotenoides como la astaxantina y el β-caroteno. La producción de ácidos grasos poli-insaturados de cadena larga -ω3 y -ω6 a partir de microalgas, para consumo humano y animal, se presentan como una óptima alternativa de futuro a la fuente tradicional de estas sustancias, los aceites de pescado. Por otra parte, debido en gran medida a la crisis del petróleo en los últimos años, y al consecuente uso abusivo de los cereales para la producción de etanol y biodiesel, las microalgas han vuelto a suscitar interés como productoras de biocombustibles. El Departamento de Biotecnología, perteneciente a la División de Investigación y Desarrollo Tecnológico del Instituto Tecnológico de Canarias (ITC), en colaboración con otras instituciones locales e internacionales, centra su esfuerzo en la exploración de actividades basadas en la biotecnología que ofrezcan nuevas posibilidades

de desarrollo en los sectores de la industria, la agricultura y el medio ambiente. Sus principales líneas de trabajo se basan en el estudio de las aplicaciones potenciales de las microalgas, teniendo en cuenta su enorme biodiversidad. Para ello se seleccionan las especies y cepas de microalgas que reúnen las características adecuadas para la producción de la sustancia de interés (trabajos de “screening”) antes de cultivarlas a gran escala. Posteriormente, esos cultivos son cosechados (centrifugación, tamizado, floculado, etc.) y procesados (secado, pasteurizado,etc.) hasta obtener una biomasa destinada a la aplicación de interés (alimentación, farmacia, cosmética, energía, etc.). En este sentido, la identificación y la caracterización de nuevas especies y cepas no sólo constituye uno de los más prometedores abordajes en el campo de la biotecnología, sino una contribución inestimable a la preservación de su biodiversidad. Como ejemplo, los grandes programas de investigación sobre la utilización de microalgas en procesos de mitigación de gases de efecto invernadero y la producción de biocombustibles, que en la segunda mitad del siglo XX fueron puestos en marcha por E.E.U.U. y Japón, permitieron generar importantes colecciones de microalgas que en la

ESPECIES DE MICROALGAS CON ALTA RELEVANCIA EN APLICACIONES BIOTECNOLÓGICAS
Especie/Grupo Spirulina platensis/Cyanobacteria Chlorella vulgaris/Chlorophyta Dunaliella salina/Chlorophyta Haematococcus pluvialis/Chlorophyta Ondontella aurita/Bacillariophyta Porphyridium cruentum/Rhodophyta Isochrysis galbana/Chlorophyta Phaedactylum tricornutum/Bacillariophyta Lyngbya majuscule/Cyanobacteria Nannochloropsis oculata/Chlorophyta Producto Ficocianina, biomasa Biomasa Carotenoides, ≤-caroteno Carotenoides, astaxantina Ácidos grasos Polisacáridos Ácidos grasos Lípidos, ácidos grasos Inmunomodeladores Ácidos grasos Aplicaciones Alimentos dietéticos Alimentos dietéticos, suplementos dietéticos, sustitutos de piensos Alimentos dietéticos, suplementos dietéticos, piensos Alimentos dietéticos, productos farmacéuticos, aditivos de piensos Productos farmacéuticos, cosméticos, alimentación infantil Productos farmacéuticos, cosméticos, alimentación Alimentación animal Alimentación, producción de biodiesel Cosmética, Alimentación Alimentación animal

Autores:

Patricia Assunção, Adelina de la Jara, Laura Carmona, Karen Freijanes, Eduardo Portillo, Héctor Mendoza
Departamento de Biotecnología, Instituto Tecnológico de Canarias (ITC).

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actualidad constituyen la base de muchos trabajos en diferentes áreas de la investigación. Actualmente, el Departamento de Biotecnología del ITC posee una amplia colección de microalgas, provenientes de colecciones oficiales de cultivo y fruto de los aislamientos de campo realizados a lo largo de 10 años que son la base de muchos proyectos de investigación. En este sentido, el Departamento de Biotecnología ha apostado por las herramientas de la biología molecular para lograr una identificación correcta de las especies de microalgas depositadas en su cepario, una vez que la taxonomía tradicional, además de muy laboriosa, no siempre permite una identificación precisa. Por otra parte, también se ha empezado a estudiar la variabilidad genética intra-especifica de las diferentes especies de microalgas que producen moléculas de interés biotecnológico, de manera que pueden ser seleccionadas. Por ejemplo, se ha obtenido una gran variabilidad intraespecifica en diferentes aislamientos de campo de la microalga Dunaliella salina, el mayor productor de βcaroteno a nivel industrial. Entre los estudios realizados por el ITC, cabe destacar el diseño y desarrollo de técnicas de cultivo a gran escala para la producción de microalgas destinadas a consumo humano y para la elaboración de piensos animales, así como la elaboración de dietas para acuicultura. Asimismo, el Departamento de Biotecnología de esta institución lleva a cabo estudios de viabilidad técnica para la producción de sustancias bioactivas a partir de microalgas, con especial atención a la obtención de bioantioxidantes naturales, que pueden ser aplicados en la elaboración de alimentos

funcionales. Este departamento ha dedicado también sus esfuerzos a la producción de pigmentos naturales (β-caroteno, astaxantina) de uso alimentario a partir de microalgas. Otra utilidad de gran importancia es la depuración de aguas residuales y gases de combustión a partir de cultivos intensivos de microalgas. Por otra parte, en los últimos años se ha trabajado con vista a seleccionar especies y cepas de microalgas hiperproductoras de ácidos grasos saturados para producción de biocombustibles, y poli-insaturados (-ω3 y -ω6) para uso alimentario. Por último, decir que las Islas Canarias, por sus óptimas condiciones ambientales (clima templado y una adecuada insolación), constituyen un lugar ideal para el desarrollo del cultivo intensivo de microalgas a gran escala. El cultivo de microalgas es una actividad de bajo impacto ambiental con una baja demanda de energía que no requiere ni suelo fértil ni agua de calidad. No compite, por tanto, con otras actividades agrarias. En la actualidad, ciertas microalgas son la base de una floreciente industria biotecnológica. Canarias es un territorio frágil, deficitario en su sector industrial y en el que el sector primario pierde de forma acelerada peso económico a favor de un sector terciario fuertemente dependiente del turismo. El desarrollo tanto de la industria como de las actividades agrarias, fuertemente condicionado por la insularidad, sólo podría sustentarse sobre nuevas actividades poco exploradas, con un gran potencial de desarrollo tecnológico y comercial y de bajo impacto ambiental, como es el caso del cultivo intensivo de microalgas.

Cultivo de microalgas en fotobioreactores.

PROYECTOS EN QUE PARTICIPA EL DEPARTAMENTO DE BIOTECNOLOGÍA DEL INSTITUTO TECNOLÓGICO DE CANARIAS (ITC)
Acrónimo Proyecto Entidades Financiadoras Objetivo

PSE-Microalgas

Estudio de los usos energéticos, farmacéuticos, alimentarios y cosméticos de la biomasa de microalgas teniendo en cuenta aspectos de viabilidad, sostenibilidad social, medioambiental, energética y económica. Mejora del conocimiento sobre organismos extremófilos y ampliación la colección de microalgas originarias de ambientes hipersalinos del Departamento de Biotecnología del ITC. Creación de un banco genético marino de la Macaronesia. Diseño y desarrollo de nuevos formatos alimentarios a partir de microalgas. Transición hacia un modelo Energético Sostenible para Madeira, Azores y Canarias. Uso de lactosueros para el cultivo heterotrófico de microalgas para la producción de ácidos grasos poli-insaturados de cadena larga y la elaboración de lactorremplazantes en nutrición animal. Estudio de viabilidad técnica de los difusores venturi como mejora del proceso de dilución en vertidos de salmuera procedentes de desaladoras y consiguiente reducción del impacto ambiental en los ecosistemas marinos, especialmente sobre praderas marinas. Valorización energética de cultivos de microalgas en plantas alimentadas por energías renovables (bioacumuladores: producción de biodiesel y fijación de emisiones de CO2 por cultivos de microalgas). Fuentes alternativas de biomasa: microalgas en nutrición animal. Evaluación del efecto de microalgas marinas sobre el sistema inmune de rumiantes.

OMARAT/POCTEFEX

BANGEN FAM
Cultivo de microalgas a escala de laboratorio.

TRES

LACTOALGA

VENTURI

BIOACU

INMOSEAWEED
Cultivo de microalgas en sistemas abiertos (raceways).

Autores: Patricia Assunção, Adelina de la Jara, Laura Carmona, Karen Freijanes, Eduardo Portillo, Héctor Mendoza.

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LA BIODIVERSIDAD
Y LAS CIENCIAS FÍSICAS
FÍSICA Y VIDA
La mayor parte de las personas no considera a la Física como una disciplina fundamental en el estudio de la biología y de la vida en general. Así, cuando se analizan los planes de estudio de las carreras de Biología, Veterinaria o Medicina se constata que se dedica muy poco tiempo al estudio de la Física que se considera, a lo sumo, una materia auxiliar. Esta concepción es errónea y simplista, ya que la Física subyace en todos los aspectos de las Ciencias de la Vida. En este sentido, la mecánica nos proporciona los fundamentos de la estructura de los seres vivos, tanto desde el punto de vista estático como dinámico, nos permite entender, por ejemplo, la bipedestación del ser humano o cómo era el equilibrio de los antiguos saurios. La Termodinámica es otra parte de la Física clave en los estudios biológicos, ya que sus leyes regulan los intercambios energéticos entre los sistemas biológicos tanto a nivel celular como en el ámbito macroscópico. Resulta frecuente definir a un organismo vivo como un sistema termodinámico que lucha contra el aumento inexorable de la entropía1 que impone el segundo principio de la termodinámica. La mecánica estadística -parte de la Física que modeliza sistemas de muchas partículasse ha utilizado como herramienta para modelar la dinámica de poblaciones de seres vivos desde unicelulares a seres humanos. La Electricidad y el Magnetismo -otra de las piezas angulares de la Física- subyace en todo el fenómeno vital y nos permite entender, cosas tan dispares como el intercambio de nutrientes en la membrana celular, la trasmisión nerviosa, la naturaleza de la radiación electromagnética que reciben y emiten los seres vivos o la orientación de las aves en los fenómenos migratorias. Qué no decir de la óptica, que además de proporcionar instrumentos tan útiles como el microscopio, es la base de nuestro sistema de visión. La mecánica cuántica y sus aplicaciones como la Física Atómica, la Física nuclear o la Física del Estado Sólido son disciplinas estrechamente imbricadas con la Química en el estudio de las bases de la vida. Por otra parte, la mayor parte de nuestros medios de observación de los seres vivos se basan en alguna de las ramas de la Física. Baste como ejemplo indicar, que gran parte de los avances en los estudios médicos y biológicos en las últimas décadas han sido posibles gracias al desarrollo de instrumentos como los aparatos de Rayos X, el microscopio electrónico, el láser o la resonancia magnético-nuclear. Todo lo anterior nos indica que la Física, lejos de ser una herramienta auxiliar, en las ciencias de la vida

Erwin Schrödinger

George Gamow

constituye una de sus disciplinas básicas de forma que toda persona que se quiera acercar al estudio de este campo debería tener sólidos conocimientos de la misma. Esto ha sido reconocido desde la antigüedad y grandes físicos han dedicado parte de sus esfuerzos a la relación entre la Física y la vida. Hermann von Helmholtz (1821-1894) conocido por sus estudios de termodinámica, acústica y electromagnetismo estudió también la fisiología sensorial, los Premios Nobel de Física y padres de la teoría cuántica Niels Bohr (18851962) y Erwin Schrödinger (1887-1961) se interesaron, también, en la aplicación de su nueva teoría a la vida llegando el último a escribir un libro titulado ¿Qué es la vida? También podemos destacar al célebre George Gamow (1904-1968), quien colaboró activamente con James D. Watson en aplicaciones de teorías físicas al ADN o al físico nuclear húngaro Leo Szilard (18981964), quien se dedicó a la Biología tras la segunda guerra mundial. Desde el punto de vista abiótico, o del entorno de los sistemas vivos, la importancia de la física es determinante: geofísica (terremotos, tectónica de placas,…), oceanografía, meteorología,… El problema surge precisamente cuando constatamos que los objetos de estudio de estas partes de la física son, probablemente, los sistemas no biológicos más complejos conocidos. El sistema más complejo del universo probablemente sea nuestro cerebro. La metodología clásica de la Física se basa, en general, en la reducción de problemas complejos a una suma de problemas simples. Durante siglos, las limitaciones del cálculo matemático han hecho que los físicos realizaran fundamentalmente modelos de los fenómenos basados en sistemas lineales que fueran resolubles. Los modelos se mejoraban considerando que las no linealidades en las ecuaciones eran pequeñas pertur-

baciones sobre las soluciones de los modelos lineales. Este esquema conduce a modelos de una gran utilidad que nos han permitido comprender desde el comportamiento de los átomos a la evolución del universo y realizar desarrollos tan prácticos como edificios, puentes, maquinaria industrial, generadores de energía o productos electrónicos. Sin embargo los modelos lineales son demasiado simples para describir sistemas complejos como los relacionados con la vida, o los geofísicos ya mencionados, en los que la interacción no lineal entre sus partes da lugar a fenómenos aparentemente imprevisibles. Por ello, en las últimas décadas se ha intentado la búsqueda de explicación a fenómenos complejos que, debido tanto a su tamaño (número de variables) como a la no linealidad de las interacciones entre sus elementos, son irresolubles mediante los modelos matemáticos en uso. Este esfuerzo ha dado lugar al nacimiento de la Teoría del Caos y de la Geometría Fractal, ambas de carácter interdisciplinar, aunque de profundo contenido físico-matemático. Estos dos elementos: no linealidad y sensibilidad extrema a las condiciones iniciales, son los dos ingredientes clave en los procesos o comportamientos denominados caóticos. Como hemos comentado, según la mecánica clásica, de un sistema lineal del que se conocen sus ecuaciones características, y con unas condiciones iniciales fijas, se puede conocer exactamente su evolución en el tiempo. Pero en el caso de los sistemas caóticos, una mínima diferencia en esas condiciones hace que el sistema evolucione de manera totalmente distinta. Muchos sistemas naturales como el Sistema Solar, la dinámica de las placas tectónicas, los fluidos en régimen turbulento o los crecimientos de población se aproximan más a un sistema de este tipo que a uno lineal. Este hecho fue

Autores:

Dr. Juan Manuel Martín González y Dr. Jesús García Rubiano
Departamento de Física. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

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Fisica y Biodiversidad
En la tierra, los seres vivos interaccionan entre sí y con su entorno físico, abiótico, en escalas de tiempo que van desde el microsegundo hasta el milenio y en escalas espaciales que van desde el micrómetro hasta el globo terrestre entero. En medio de toda esta enorme diversidad, tanto física como biológica, emergen patrones de organización ecológica sorprendentemente precisos y cuantificables; patrones que regulan el tamaño de los organismos, las abundancias relativas de especies tanto espaciales como en comunidades ecológicas, etc., y cada patrón emergente proporciona pistas sobre los mecanismos subyacentes que regulan la biodiversidad. Muchos de ellos muestran la actuación de las leyes y principios de la Física, la Química y la Biología, en el control de los procesos fundamentales. Es obvio que principios muy bien establecidos en Física, como la conservación masa-energía, el comportamiento de la materia a niveles atómicos o moleculares, a los que se añaden otros procedentes de la química, de la tectónica de placas, de las leyes de la herencia biológica, de la evolución por selección natural, etc., deben desempeñar un papel importante en la regulación de la biodiversidad. Así, la existencia de ciertos patrones estadísticos en las estructuras de comunidades refleja la actuación de leyes naturales o al menos de principios generales. Sin embargo no está claro cómo interactúan entre sí estos procesos fundamentales para producir la diversidad que vemos a nuestro alrededor ni cuál es la causa de que los seres vivos muestren un grado de auto-organización y complejidad tan grande. Uno de los patrones ecológicos más importante viene dado por la manera en la que aumenta el número de especies a medida que aumenta el área muestreada, conocida como relación especie-área. Hoy en día ya no se pone en cuestión que la distribución espacial de muchas especies muestra características fractales, y que los métodos que se derivan de la geometría fractal son adecuados para analizar patrones macroecológicos como la mencionada relación especie-área. Aunque también se encuentran especies cuyas distribuciones se desvían de los patrones fractales estrictos.

Geometría fractal en una variedad de broccoli (izquierda) y representación gráfica de un atractor de Lorentz, ejemplo de modelo matemático con comportamiento caótico (derecha).

El litoral costero (izquierda) puede ser modelado de forma eficaz mediante la geometría fractal (derecha).

apuntado por Henri Poincaré (1854-1912) a comienzos del siglo XX, pero no fue hasta la década de los 60, cuando se comenzó a disponer de una capacidad de cálculo suficiente con la aparición de los ordenadores de alta velocidad, cuando pudo comprobarse. Las primeras investigaciones en la Teoría del Caos se deben a Edward Lorenz (1917-2008) al estudiar las soluciones de un modelo matemático de dinámica atmosférica se dio cuenta que alteraciones mínimas en las precisión de los decimales de los números que introducía en sus ecuaciones resultaban en soluciones ampliamente divergentes2. El concepto de Caos Determinista surge en este entorno, estrechamente relacionado con la Geometría Fractal3, que es la geometría con la que se pueden modelizar las nubes, de las cuencas de los ríos, de las líneas de costas perfiladas por el mar, etc. Por si fuera poco, las distribuciones de probabilidad que se obtienen en estos casos, cuando se hacen análisis de tipo estadístico, no siguen los patrones normales o Gausianos, de manera que los valores medios en muchos casos no existen y las varianzas no son finitas. Es en estas especialidades donde los modelos físicos son más débiles y donde la predicción a medio y largo plazo es simplemente una quimera. En la actualidad la capacidad de cálculo ha aumentado exponencialmente de forma que junto a nuevos conceptos y herramientas procedentes de las ciencias de la complejidad, las ciencias físicas están tratando de abordar el estudio de estos sistemas desde varios puntos de vista distintos. En este breve artículo pretendemos mostrar las relaciones entre estas nuevas formas de “hacer Física” y el complejo fenómeno de la biodiversidad.

todos los seres vivos, desde los microscópicos a los más grandes del planeta, así como su composición genética única. Incluye a las plantas, los paisajes, las tierras de cultivo, los bosques y los lagos. En definitiva la enorme variedad de ecosistemas terrestres, entendidos como agrupaciones dinámicas de animales, plantas y microorganismos, en estrecha interacción entre ellos y con el entorno físico o abiótico en el que viven. Por su parte este entorno no es menos diverso: fenómenos geológicos, oceánicos, lagos, ríos, etc. Sin olvidar la atmósfera, el clima y los ciclos climáticos con toda su complejidad. La diversidad biológica juega un papel fundamental tanto en el mantenimiento de la vida en nuestro planeta como en muchos aspectos físicos y mentales relacionados con nuestro bienestar y salud, siendo además muy importante el mantenimiento de la biodiversidad para las generaciones futuras. La biodiversidad, es el resultado de la evolución, mediante la selección natural, a lo largo de miles de millones de años. Esta evolución parece ir en la dirección de una cada vez mayor diversidad y reserva genética o de especies que permita el mantenimiento de ecosistemas más adaptables y resistentes a las condiciones ambientales cambiantes. Una mayor biodiversidad aumenta la probabilidad de que existan especies en el ecosistema que puedan responder a perturbaciones diferentes tanto como que sean capaces de reemplazar la función de alguna especie extinguida. A lo largo del proceso evolutivo ha habido grandes extinciones de manera que, en la actualidad, sólo hay una pequeña parte, menos del 1%, de todas las especies que han existido sobre el planeta, lo que da a las extinciones un papel importante en el modo en que la vida ha evolucionado. Uno de los mayores retos de la ciencia moderna es desarrollar una teoría unificada de la diversidad biológica. ¿Puede la enorme variedad de los seres vivos, el gran ecosistema que es la biosfera en su conjunto, explicarse en términos de leyes o principios relativamente simples a la manera de la Física?

El punto de vista Termodinámico
La Primera Ley de la termodinámica, como es conocida, formula que la energía total de un sistema se conserva constante. La Segunda Ley establece que la entropía de un sistema aislado sólo puede aumentar, lo que implica que la energía libre de un sistema aislado es degradada sucesivamente por sistemas que intercambian calor, conduciendo a un aumento o producción de entropía. Eventualmente el sistema tiende a alcanzar un estado de equilibrio en el que la entropía es máxima y donde cualquier perturbación tiende a ser anulada. Todo posible gradiente es de inmediato eliminado o degradado. En el equilibrio toda organización, estructura o memoria del pasado queda destruida. Pensemos en un animal encerrado en un lugar completamente aislado y en lo que sucede después de su muerte. Por ejemplo, cuando quemamos carbón obtenemos calor, humo y cenizas; la energía concentrada en las moléculas de carbón, se ha dispersado, desordenado, la entropía ha aumentado. Con el carbón podríamos conseguir hacer algún trabajo; con el humo, las cenizas y el calor que se pierde en el aire, es más complicado. Si vertemos leche en el café, se mezclaran aumentando la entropía. Por mucho tiempo que esperemos, no veremos que el café y la leche, de forma natural, se separen, lo que implicaría un reordenamiento y por tanto una disminución de la entropía. En resumen, todo sistema cerrado tiende a un estado de máximo desor-

Biodiversidad
Con el término biodiversidad o diversidad biológica hacemos referencia a todos los genes, especies, ecosistemas y paisajes que conforman nuestro mundo. Abarca toda la variedad de la vida en la Tierra;
Autores: Dr. Juan Manuel Martín González y Dr. Jesús García Rubiano.

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potencial, etc. Lo interesante es que entre las vías disponibles de forma natural para contrarrestar los gradientes se encuentra el desarrollo de estructuras y de procesos altamente organizados. Un ejemplo simple son las estructuras autoorganizativas que se producen en los movimientos convectivos de fluidos como respuesta a una diferencia de temperatura. La naturaleza que nos rodea está plagada de sistemas que, a pesar del segundo principio de la termodinámica, se mantienen lejos del equilibrio; desde los fenómenos meteorológicos y marinos pasando por los seres vivos, hasta nuestras sociedades y estados modernos. Estos sistemas se mantienen y desarrollan importando energía de alta calidad, e incrementando su organización, a expensas del aumento de entropía del entorno. En nuestro caso, desgraciadamente, este aumento de entropía toma la forma, entre otras, de enormes contenedores de basura, emisión descontrolada de gases a la atmósfera, de contaminación de ríos o mares. Muchos de los residuos que eliminamos, todavía contienen energía de cierta calidad y por tanto deberían ser reciclados y reutilizados. La emergencia de empresas de reciclaje, de grupos sociales que tratan de ganarse la vida a la vez que cuidan el entorno, etc. es una buena metáfora de aumento de la “biodiversidad” y reducción de gradientes, aunque en este caso social o económica. Desde este punto de vista, los seres vivos son sistemas termodinámicos disipativos, que se mantienen en estados lejos del equilibrio, con una gran organización interna. Para ello degradan fuentes de energía libre, producen residuos que expulsan al exterior y aumentan la entropía total del sistema. Desde cierta visión termodinámica, la biodiversidad se debe a que la vida explora y explota todos los gradientes de energía posibles a su alcance, de manera que la entropía total se maximice. Para ello, los ecosistemas desarrollan estructuras y funciones que degradan de manera muy efectiva los correspondientes gradientes de energía. Son maestros del reciclaje.

Las células de Benard, debidas al movimiento convectivo de las partículas de un líquido entre dos placas a diferentes temperaturas, son un ejemplo de las estructuras disipativas autooganizadas estudiadas por Prigogine.

Las colonias de bacterias y los hormigueros son ejemplos de estructuras emergentes autoorganizadas.

den o entropía o, lo que es lo mismo, a una disminución de la energía útil. Desde el punto de vista termodinámico o más bien mecánico-estadístico, la complejidad se relaciona con la cantidad de información necesaria para describir un sistema y, por tanto, cuanto más complejo es un ser vivo más información hay contenida en él, más ordenados serán todos los procesos y estructuras que lo conformen y, por tanto, menor será su entropía. La cuestión de que la pérdida de información es equivalente a un aumento de entropía no se aclaró del todo hasta la mitad del siglo XX, con el desarrollo de la informática, cuando se consiguió unificar la definición mecánicoestadística de la entropía con la entropía como medida de información o de incertidumbre; es decir cuando se pudo relacionar con claridad el concepto de energía con el de información. En realidad los sistemas reales no están aislados, intercambian energía, materia o información con el ambiente que les rodea. Por ejemplo, la tierra intercambia energía mediante radiación de diferentes longitudes ondas: recibe radiación de onda corta y baja entropía desde el sol y emite radiación infrarroja, térmica o de onda larga, mucho más desordenada y entrópica, al exterior. A pesar de ello, la termodinámica clásica puede aplicarse, no sin dificultad, a sistemas no aislados y en estados de no equilibrio, como mostró el Premio Nobel Ilya Prigogine (1917-2003). Para estos sistemas el cambio de la entropía total del sistema viene determinada tanto por el aumento o la producción interna de entropía, como por el flujo de entropía a través de la frontera del sistema con su entorno. Así, un sistema en no equilibrio puede mantener un nivel bajo de entropía, a costa de aumentar la del ambiente, exportando el excedente al exterior. Todos los procesos naturales que se dan en la tierra, un sistema termodinámico abierto, trabajan degradando fuentes de energía libre y produciendo entropía. Así se producen y mantienen los fenómenos abióticos: circulación atmosférica, transporte de calor, ciclos hidroló-

gicos, etc. Pero los seres vivos también requieren de fuentes de energía libre tanto para poder construir y mantener sus complejos organismos como para realizar trabajo (crecer, moverse, reproducirse...). Además, a través del metabolismo de cada ser vivo, la actividad biótica afecta tanto a la química del planeta (especialmente a la concentración de gases en la atmósfera) como a las características físicas de la superficie terrestre cambiando su albedo, rugosidad del suelo (vegetación), etc. Todo ello implica la transformación de diferentes formas de energía entre sí, gobernadas por las leyes de la termodinámica. Conviene aclarar que la temperatura no es una forma de energía, aunque este término a menudo se usa por algunos ecologistas en lugar del concepto de energía. Sin embargo, la temperatura tiene una gran importancia para los seres vivos ya que controla el ritmo al que los organismos utilizan la energía química. La temperatura ambiental es determinante en los procesos fisiológicos de los organismos, en la reproducción y en su desarrollo, también determina la distribución de los organismos en zonas climáticas; en aguas más o menos frías; etc. Mucha de la diversidad biológica depende de las adaptaciones de los seres vivos a los distintos ambientes climáticos que responden a gradientes térmicos. El principal gradiente térmico en nuestro planeta es debido a las diferencias de temperaturas entre el ecuador más caliente y los polos mucho más fríos. En este tipo de gradientes de temperatura, de forma natural, se produce un transito de calor desde la zona más caliente a la más fría, que tiende a reducirlo, a conducir al sistema al equilibrio y cuyo responsable es la entropía. La naturaleza siempre actúa de manera que todo gradiente genera una “fuerza” que tiende a contrarrestarlo. Es como si la naturaleza aborreciera los gradientes. Un tornado, la corriente termohalina, una bacteria que persigue un gradiente de glucosa, un alud de nieve, el viento que mueve un molino, etc., tienen un mismo propósito: reducir un gradiente de presión, temperatura, concentración química, energía

Auto-organización y emergencia en la frontera del Caos
La vida no es sólo orden y organización, también necesita el caos o el azar para poder explorar, para acceder a lo nuevo, para aprender. Nada hay más caótico que la cría de un animal cuando está en proceso de aprendizaje, como todo propietario de un perro o un gato sabe. Por esta razón a veces se habla de la vida como un proceso de auto-organización entre el orden y el caos, que se sitúa en alguna zona crítica entre fases definidas. Así físicos, como el recientemente fallecido Per Bak (1948-2002) y sus colaboradores Chao Tang y Kurt Wiesenfeld, han desarrollado la idea de los Sistemas Críticos Autoorganizados (Selforganized criticality o SOC). Tratan de responder a preguntas del tipo ¿Qué es lo que subyace debajo de la eficiencia funcional de estos enormes sistemas? Lo que parece suceder es que los grandes sistemas que funcionan eficazmente no se rigen por el caos determinista, ni por el orden estructural perfecto, sino que de alguna manera se sitúan en una zona crítica, en algún lugar entre el orden y el caos. Usando un símil automovilístico: circulan bordeando siempre la legalidad. Desde un punto de vista musical diríamos que estos sistemas no tensan la cuerda ni muy rígida ni demasiado suelta, ni afinan el instrumento de forma perfecta. Se sitúan en un punto de afinamiento que, si bien no es el mejor, es el que permite adaptarse mejor a otros músicos, al director, a la obra y al ambiente musical. Téngase en cuenta que de nada sirve ser el mejor músico del mundo si lo importante es el sonido del
Autores: Dr. Juan Manuel Martín González y Dr. Jesús García Rubiano.

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grupo como un todo, y este se consigue evolucionando y aprendiendo juntos, cuando la autoorganización es perfecta. La rigidez no es buena, pero la anarquía tampoco: hay una zona de equilibrio inestable, un atractor, donde el flujo de información y energía entre las partes del sistema es el más óptimo, y hacia donde el sistema es atraído de forma natural. Hay muchos ejemplos como este: equipos de fútbol, empresas, ecosistemas. Si un león o un tiburón fuera un depredador perfecto, no pasara hambre, en poco tiempo no quedarían presas para comer. El ser humano casi lo es, el barco de pesca armado con equipos dirigidos por satélite, el cazador armado con la moderna tecnología, etc., pueden acabar con la biodiversidad. Así, las colonias de hormigas o el cerebro son estructuras emergentes, es decir, creadas por un gran número de individuos que intercambian información localmente, de manera que ninguno de ellos tiene conciencia del superorganismo que están ayudando a construir. Son sistemas auto-organizados, los elementos que los componen trabajan mediante algún tipo de entendimiento mutuo, sin órdenes externas, y los patrones que se observan en los niveles de organización más altos como el cerebro o el pensamiento, emergen sólo de las numerosas interacciones, no lineales, entre los individuos o subsistemas que componen los niveles inferiores (neuronas). El tipo de fenómenos emergentes que pueden surgir no son predecibles con anterioridad y no podemos saber de antemano si afectara al sistema de una forma positiva o negativa. También es claro que estos fenómenos no pueden ser entendidos examinando aisladamente las propiedades individuales de los componentes del sistema; se han de considerar las interacciones entre sus componentes y tener en cuenta que las interacciones pueden no ser directas, ya que un individuo puede modificar el ambiente y este a su vez afectar el comportamiento de los demás. Las bacterias, por ejemplo, funcionan en equipo con una división del trabajo espontánea y produciendo enzimas y otros compuestos químicos colaborativamente. Sus ciclos vitales se entrelazan y los productos residuales de unas sirven de nutrientes a las otras. Las bacterias ocupan su medio ambiente y lo alteran profundamente realizando tareas que individualmente no podrían llevar a cabo. Así, los comportamientos que emergen a nivel colectivo son claves para entender el mundo bacteriano y no podemos entender a las bacterias analizándolas individualmente. En definitiva, las bacterias, en su desarrollo metabólico y en el intercambio genético, no sólo aprenden, sino que generan un entorno de recursos colectivos que sustenta a todo el planeta. Y todo esto de forma paralela, distribuida, cooperativa y sin nadie que dirija. Otro punto de vista se centra en la exergía, un concepto procedente de la ingeniería, que mide la cantidad total de energía libre en un sistema, y que se relaciona estrechamente con la riqueza de especies. Cuanta más exergía hay disponible para repartir entre las especies, más vías disponibles hay para la degradación de energía. Por tanto, a medida que el sistema madura aumenta la producción de entropía y por tanto la tendencia hacia la auto-organización Podemos pues concluir que, desde el punto de vista de la física, los seres vivos son sistemas abiertos y que se mantienen lejos del equilibrio intercambiando con su entorno materia y energía, almacenando y procesando información. Lo que distingue a los seres vivos, como sistemas complejos adaptativos, es que parte de la información que es obtenida del exterior a través de los sentidos les permite aprender. Además contienen un manual genético que les capacita para auto regularse; auto conservarse; reproducirse; transAutores: Dr. Juan Manuel Martín González y Dr. Jesús García Rubiano.

mitir información suficiente a su descendencia y ser capaz de reaccionar a estímulos externos.

Leyes de potencia. Complejidad ecológica y biodiversidad.
En el estudio de los sistemas naturales una de las verdades inevitables es que no hay una escala determinada a la cual estudiar su dinámica, y uno de los objetivos de la ciencia es el estudio de propiedades universales que no dependen de las escalas determinadas por los detalles del modelo. El inevitable problema de la escala viene asociado también al hecho de que tanto los animales como las organizaciones sociales no pueden hacerse mucho más grandes o mucho más pequeños sin experimentar cambios fundamentales en su estructura o conducta. Una ley de potencia o de escala se describe mediante una expresión matemática del tipo y = c xb donde x e y son dos variables, cantidades u observables, c es una constante (también puede entenderse como una constante de normalización), y b el exponente de escala. La propiedad más interesante de este tipo de ecuaciones es que su forma no varía si cambiamos las escalas con las que observamos las variables. A esta propiedad se la conoce como invarianza en escala (scaling invariance) y, los fenómenos asociados a este tipo de comportamiento, se denominan libres de escala (scale free). Estadísticamente, una serie de datos que se distribuyan de esta manera, o que se expresen siguiendo una ley de este tipo, carecen de magnitudes características, es decir, no tiene longitudes características, ni valores medios o varianzas definidos. La aparición de leyes de potencia sugiere la existencia de algún tipo de orden subyacente en sistemas capaces de auto organizarse, aunque estos mecanismos no han sido completamente explicados en muchos sistemas. A pesar de ello hay cierto número de modelos o de procesos que las generan. Uno de los más conocidos es el ya mencionado de los Sistemas Críticos Autoorganizados (SOC). El estudio de las leyes de escala permite simplificar la complejidad ecológica y entender algunos de los principios físicos y biológicos que regulan la biodiversidad. Este sigue dos direcciones: · De tipo estadístico, estudiando la aparición de distribuciones de frecuencia del tipo p(x) = c xb, a veces denominadas de “cola larga”, que siguen procesos que carecen de escalas característica, que muestran comportamiento fractal y, por tanto, poseen las mismas propiedades estadísticas a diferentes escalas. Estos comportamientos han sido tradicionalmente estudiados por la física en el caso de los fenómenos críticos que aparecen en las transiciones de fase y que no poseen una escala característica o típica, ni en el espacio ni el tiempo. · De tipo alométrico. Investigaciones recientes en el campo de la alometría, refuerzan la idea de que el tamaño es uno de los ejes principales de la variación biológica. Los organismos vivos varían en tamaño desde las millonésimas de gramo de bacterias o virus hasta las toneladas que pesa una ballena; hay más de 21 órdenes de magnitud entre sus pesos. Sin embargo, la Ley de Kleiber: r = cM3/4, relaciona el ritmo metabólico r y la masa corporal M de todos los organismos vivos, desde la célula hasta la ballena. Esta sencilla ley de potencia, considerada una de las leyes más importante en biología, es para algunos el origen de la “cuarta dimensión” de la biología, debido a su conocido exponente de escala 3/4. Por otra lado una gran parte de la biodiversidad global se debe o puede atribuirse a fenómenos abióticos que

varían espacialmente y con los que el medio biótico interacciona. Es el caso de la enorme heterogeneidad de los paisajes terrestres, marcadas por los procesos tectónicos, erosivos, etc. Para cuencas de ríos o redes hidrográficas se han encontrado relaciones de escala en leyes de potencia típicamente fractales. No deja de sorprender como las raíces y ramas de los árboles, los sistemas circulatorios, respiratorios o digestivos, se ramifican de manera similar a como lo hacen los ríos. Comparten el hecho de ser objetos fractales. Por último, mencionar que bajo las Leyes de Potencia puede subyacer una estructura fractal. Para la biodiversidad es importante el tratamiento geométrico de la variación ambiental, de los gradientes ambientales, y no hay una teoría global sobre ello. Aún así, la geometría fractal nos puede permitir cuantificar y modelizar la geometría de esta heterogeneidad ambiental. Algunos gradientes, como la división por zonas de la vegetación de los lagos, varían de forma lineal, suavemente. En este caso, el problema fractal está en la frecuencia y el tamaño de los lagos en una determinada región. La geometría fractal, también puede ser de utilidad al analizar distribución espacial de los nutrientes del suelo. Para otro tipo de gradientes, como los generados por los claros en los bosques o selvas tropicales, producidos por los grandes árboles cuando caen, y que permiten el acceso de la luz a ciertas zonas del bosque en permanente sombra, se producen distribuciones que muestran la formación de estructuras fractales y multifractales. Ricard Solé y Susanna Manrubia4 mostraron que estos grandes sistemas se encuentran en un estado de criticalidad autoorganizada (SOC), estados a los que tienden de forma espontánea algunos sistemas formados por muchos elementos que interactúan no linealmente entre sí. Sistemas auto-organizados, puesto que en ellos los patrones emergen a partir de las interacciones, de los arreglos, entre los componentes del sistema y no son debidos a causas externas.

Redes complejas
Otro de los grandes retos es entender cómo la biodiversidad responde ante perturbaciones como la pérdida de hábitat, las invasiones biológicas, la sobreexplotación de los recursos naturales o el cambio climático. O responder a preguntas del tipo: ¿cómo afecta la extinción de una especie al conjunto del ecosistema? ¿Se verán afectadas muy pocas o, por el contrario, se iniciará una avalancha de coextinciones que se propagarán por todo el sistema? En la actualidad solo hay una pequeña fracción de todas las especies que han existido alguna vez sobre la tierra, mucho menos del 1% de la diversidad global. La extinción de especies en forma de avalanchas parece ser la norma y, así, el sistema parece comportarse como un “Sistema Crítico Autoorganizado”. Por ejemplo, la reproducción de más del 90 % de las especies de árboles y arbustos en regiones tropicales no sería posible sin los insectos, aves, mamíferos frugívoros y otros animales de los que depende la polinización de sus flores y la dispersión de sus semillas. Así, la caza selectiva puede tener consecuencias catastróficas para la regeneración del bosque tropical. La gran biodiversidad terrestre es deudora de estas redes mutualistas entre especies animales. Si los tipos de plantas más diversificados son los que se polinizan por animales, debemos pensar en lo que sucedería si desparecen las abejas: ¿polinizar a mano?. Entender las propiedades de los ecosistemas, especialmente lo que los hacen vulnerables o resistentes a la extinción, su fragilidad, la red de interacciones entre especies, la respuesta a perturbaciones, la

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dependencia de especies “clave” y la importancia de estas para la estabilidad y persistencia del sistema, es de vital importancia en un contexto de rápido aumento de la modificación de hábitats y de un más que posible calentamiento climático global. El uso de la nueva teoría de redes complejas permite aproximarse a la arquitectura de la biodiversidad, especialmente al entramado de las interacciones ecológicas, y a como se propagan las perturbaciones a través de la red ecológica. El estudio de las redes complejas ha permitido el estudio de numerosos sistemas como las redes lingüísticas; muchas redes económico-sociales o el funcionamiento de Internet. En los últimos años se ha empezado a entender como este enfoque permite una mejor comprensión de las relaciones entre especies y supone un primer paso hacia una ecología más predictiva, capaz de responder ante retos como el cambio climático. “Hasta hace poco, la investigación en biodiversidad se centraba exclusivamente en la riqueza de especies, olvidándose de las interacciones entre ellas o asumiendo que se producían de modo aleatorio, sin un patrón específico. En contraste, el paradigma de red enfatiza las interacciones ecológicas entre especies, acentuando la importancia de su interdependencia” J. Bascompte (Estación biológica de Doñana, CSIC) Las redes tróficas (quién se come a quién), el tipo de redes ecológicas que ha recibido más atención por parte de los ecólogos, muestran todas las posibles vías de alimentación de cada una de las especies que la constituyen. Muchos sistemas complejos funcionan como una red en la que los vértices (o nodos) representan a los elementos o agentes y, las líneas que unen los vértices, representan las relaciones entre ellos; quién está relacionado con quién; quién se come a quién; quién es amigo de quién; quién trabajó con quién... En los últimos años se ha desarrollado toda una teoría de redes complejas a partir de la antigua

teoría matemática de grafos muy aplicada en Teoría de Circuitos y Electrónica. Las conexiones entre los elementos de la red pueden ser al azar y tendríamos redes aleatorias o, por el contrario, la red puede ser determinista y todos están relacionados con todos en una forma geométrica bien definida. Entre estos dos extremos se encuentran las redes complejas, las cuales se han estructurado siguiendo patrones no lineales y su estructura puede mostrar geometría fractal, con algunos nodos muy relacionados y otros menos, de manera que la distribución de los enlaces en cada nodo sigue una Ley de Potencia. Se ha demostrado también que este tipo de redes son más óptimas que las otras, de manera que se puede ir de un nodo a otro con un mínimo número de pasos (redes de pequeño mundo). Estudios recientes apuntan que las topologías de este tipo de redes que se encuentran a medio camino entre redes totalmente ordenadas y regulares y redes totalmente azarosas, entre el orden y el caos como ya mencionamos, facilitan la transmisión de información de manera mucho más eficiente que cualquier otro tipo de topología. Estas redes, además, son muy robustas, siguen funcionando aunque una buena parte de ella sea eliminada, como una persona que puede seguir viviendo aunque le falte un brazo o el apéndice. Sin embargo, estas redes son muy sensibles a ataques bien dirigidos. El ataque de la serpiente con su veneno es más eficaz, a la hora de reducir a su presa, que el del león. Los seres vivos forman estructuras de este tipo, tanto en su funcionamiento interno (redes metabólicas) como colectivo (redes ecológicas). Las especies se relacionan entre sí de diferentes modos, dando lugar a complejas redes de interacción. En función del tipo de interacción que observemos nos encontramos con redes de competidores, redes tróficas, redes mutualistas, redes de facilitación, etc. Los modelos basados en redes complejas permiten identificar qué papel juega cada especie dentro de la

red: algunas tienen poca importancia, pero otras están muy bien conectadas, de manera que su extinción provocaría cambios en toda la red, afectando al reciclado de nutrientes, los flujos de agua y de carbono, entre otras muchas funciones, que se alteran cuando la arquitectura de estas redes se pierde. En el caso de la biodiversidad, cuando se habla de fragilidad se mencionan, principalmente, estos dos aspectos: La pérdida de biodiversidad asociada a la eliminación de especies y la posible fragmentación de las redes en subredes desconectadas entre sí (destrucción y fragmentación de hábitats). En ambos casos, la desaparición de las especies más conectadas en la red, o especies “clave”, tiene grandes efectos sobre la estabilidad y persistencia de la red.

Conclusiones
Hemos visto como la Física subyace en todos los modelos e interpretaciones de las Ciencias de la Vida en general y, en particular, de la biodiversidad. Las disciplinas clásicas de la Física, en especial la Termodinámica, rigen gran parte de las interacciones entre los seres vivos y su entorno. En la actualidad, las nuevas teorías físico-matemáticas surgidas tras la aparición de los ordenadores como la Teoría del Caos, la Geometría Fractal, las Leyes de Escala o las Redes Complejas permiten la elaboración de modelos que nos permiten aventurar explicaciones del complejo fenómeno de la biodiversidad y ayudar en la estimación de las posibles evoluciones de la misma debido a cambios antropogénicos o naturales del entorno. Finamente indicar que la investigación en biodiversidad no se restringe a la tierra. También ha surgido una nueva especialidad científica, la Astrobiología o exobiología, que estudia el origen, presencia e influencia de la vida en el universo y que hace uso de todos estos conceptos y especialidades.

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La entropía es una magnitud termodinámica que caracteriza la posibilidad de realización de un determinado proceso. Así al de lanzar una figura de cristal al suelo: tenderá a romperse y a esparcirse, mientras que jamás conseguiremos que, lanzando trozos de cristal, se construya la figura por sí sola. Según el Segundo principio de la termodinámica, la entropía en un sistema aislado siempre aumenta. Coloquialmente, se puede considerar que la entropía indica el desorden de un sistema, es decir, su grado de homogeneidad. A mayor entropía menos orden. Esta sensible dependencia de las condiciones iniciales fue conocida después como el efecto mariposa ampliamente utilizada de forma coloquial en la actualidad. Un fractal es un objeto semigeométrico cuya estructura básica, fragmentada o irregular, se repite a diferentes escalas. Es demasiado irregular para ser descrito en términos geométricos tradicionales y posee detalles a cualquier escala de observación. Muchas estructuras naturales son de tipo fractal. El término fue propuesto por el matemático Benoît Mandelbrot en 1975 y deriva del Latín fractus, que significa quebrado o fracturado. Fuente: wikipedia.

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Solé, R. & Manrubia, S. 1995. Are Rainforest self-organized in a critical state? J. Theor. Biol. Vol. 173, 31-40. Física y Vida. Joaquín Marro, Crítica, Barcelona 2008 Redes complejas, Ricard Solé, .etatemas, Tusquets, Barcelona, 2009 Las manchas del leopardo. Brian Goodwin. Metatemas, Tusquets, Barcelona, 1998 La termodinámica de la vida, Eric D. Schneider y Dorion Sagan. Metatemas. Tusquets, Barcelona, 2008 Redes mutualistas de especies. Jordi Bascompte y Pedro Jordano. Investigación y Ciencia. Septiembre 2008. Orden y caos en sistemas complejos: fundamentos. Ricard Solé, Susanna C. Manrubia. Ediciones UPC, 2001. Barcelona The fractal nature of nature: powers laws, ecologial complexity and biodiversity. James H. Brown y otros. Phyl. Trans. R. Soc. Lond. B (2002), 357, 619-626.
Geometría fractal en copos de nieve

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Centro de Astrobiología (CSIC/INTA). http://cab.inta-csic.es/index.php?lng=es

Autores: Dr. Juan Manuel Martín González y Dr. Jesús García Rubiano.

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BIODIVERSIDAD Y QUÍMICA:
EL GRAN LABORATORIO DE LA NATURALEZA
El año 2010 fue proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas como el Año Internacional de la Diversidad Biológica.
A través de este reconocimiento, se pretendía resaltar la importancia de la biodiversidad en la vida humana y “acrecentar los esfuerzos para reducir significativamente el ritmo de pérdida de biodiversidad promoviendo soluciones innovadoras”. Como respuesta acerca de las numerosas causas que afectan a la pérdida de biodiversidad, nos encontramos con algunas que ya forman parte indeleble de la conciencia ciudadana: el cambio climático (cuya influencia en el comienzo de las estaciones de crecimiento puede producir alteraciones y desequilibrios en los ecosistemas) y la acumulación de sustancias contaminantes que dejan sentir su efecto negativo en diferentes ámbitos en función de su tipología y modo de acción. Y detrás de todo ello, la percepción de una actividad química (o de la Química) sospechosa de introducir elementos de distorsión negativos y de efectos no deseables en nuestra calidad de vida: contaminación atmosférica (destrucción de la capa de ozono, gases de efecto invernadero, lluvia ácida), contaminación del agua (fertilizantes, aguas residuales urbanas e industriales, disolventes, detergentes, etc.), residuos sólidos (residuos químicos sólidos, residuos radiactivos y nucleares, o sea, generación de enormes cantidades de residuos peligrosos y no peligrosos, etc.), compuestos persistentes y no biodegradables en diferentes compartimentos medioambientales, etc. En definitiva, una actividad que, a pesar de su presencia permanente en nuestra vida, parece que siempre lleve consigo una “marca” como generadora de efectos negativos sobre el medio ambiente. raciones de quienes ostentaban los cargos de Presidente de la IUPAC y del Director General de la UNESCO en el momento de la resolución: “El Año Internacional de la Química impulsará a nivel mundial las actividades científicas en el campo de esta ciencia básica para nuestra vida presente y futura. Esperamos fomentar el conocimiento y el aprecio de la química entre el público en general, incrementar el interés de los jóvenes por la ciencia y crear una atmósfera entusiasta con respecto a las perspectivas de hallazgos creativos de las ciencias químicas en el futuro” (Prof.Jung-Il Jin, Past-President de la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (IUPAC). “Me congratulo por esta ocasión que se presenta de exaltar las realizaciones de una ciencia fundamental como la Química. Sensibilizar al público de la importancia de las ciencias químicas es una tarea de suma importancia, habida cuenta de los desafíos que debe afrontar el desarrollo sostenible. No cabe duda de que la química va a desempeñar un papel importante en la creación de fuentes de energía alternativas, así como en la alimentación de una población mundial cada vez más numerosa”. (Koichiro Matsuura, Director General de la UNESCO, 19992009). El lema elegido es muy significativo: “Chemistry: our life, our future.” (“Química: nuestra vida, nuestro futuro”) y los objetivos finales son concretos: “incrementar la apreciación pública de la Química como herramienta fundamental para satisfacer las necesidades de la sociedad, resaltando su contribución como ciencia creativa esencial para mejorar la sostenibilidad de nuestros modos de vida y para resolver los problemas globales y esenciales de la Humanidad como los del agua, alimentación, salud o energía”. Parece reconocimiento justificado a un sector que, en España concretamente es generador de riqueza (el sector químico está compuesto por más de 3.300 empresas que, con una facturación anual de más 48.000 millones de euros, generan el 10% del Producto Industrial Bruto español), productor de empleo estable y de calidad (el sector químico genera más de 500.000 puestos de trabajo directos, indirectos e inducidos, con un 88% de los contratos laborales del sector con carácter indefinido, frente al 65% de la media nacional) y un sector internacionalizado (el sector químico genera en los mercados exteriores más del 40% de las ventas y se ha convertido en el segundo mayor exportador de la economía española con una cifra anual de exportaciones de 20.000 millones de euros)1, repartiéndose las actividades en los sectores de Química Básica, Química de la Salud Humana, Animal y Vegetal y, finalmente, Química para la Industria y el Consumo Final. trabajo, por lo que es conveniente centrarse en algunos ejemplos concretos que sirvan para ilustrar el tema objeto de análisis. El esquema puede ser el siguiente: a) Diversidad química desde la diversidad biológica. b) Química y Salud. c) Apuesta por el desarrollo sostenible.

Diversidad química desde la diversidad biológica.
“Cuando F.W. Sertüner consiguió en 1806 (hace poco más de 200 años) aislar la morfina puede decirse que comenzó la fitoquímica como ciencia y sobre todo, como ciencia orientada al estudio general (obtención, síntesis, aplicaciones, etc.) de productos naturales (metabolismo secundario de las plantas). Durante los primeros 150 años, la investigación fue orientada esencialmente al objetivo de aislar y elucidar estructuras de los nuevos productos obtenidos. Esta etapa, muy sistemática, supuso un salto cualitativo como soporte de la química orgánica moderna y, sobre todo, para la industria farmacéutica, suministrando las bases químicas para la investigación biológica acerca del metabolismo secundario de las plantas, dando paso a otra etapa que comienza hace aproximadamente unos 50 años. A partir de este periodo, se produce una diversificación en la orientación de las investigaciones y se buscan respuestas a una cuestión relevante: ¿cómo pueden sintetizar las plantas la enorme variedad y diversidad de metabolitos secundarios que comprenden a más de ¡200.000 estructuras químicas!?2” Fraenkel en 1959, argumentó que la razón de ser de estos, no podía encajar con la idea de que eran simplemente “productos de desecho” del metabolismo primario que se acumulan en las células de la planta debido a la ausencia de un sistema excretor eficiente. Realmente, los llamados metabolitos secundarios han sido seleccionados a lo largo de todo el proceso evolutivo para ser útiles como mecanismos de defensa. Actualmente, su papel indispensable como componentes de la estrategia de supervivencia de los organismos vivos frente a los ambientes más hostiles, está fuera de toda duda. Y es que la Naturaleza constituye una fuente extraordinaria de toxinas muy potentes de las que podríamos destacar, entre otros, los siguientes aspectos: · Son elaboradas por organismos vivos como sistemas de defensa y mecanismos de adaptación. · Presentan estructuras muy complejas que, en la mayoría de los casos son muy difíciles de sintetizar en el laboratorio. Muchas son las referencias a las que se puede acudir para ilustrar con ejemplos lo que la Naturaleza construye desde los organismos vivos y que hacen excelentes revisiones acerca de la química de los productos naturales3, 4, 5. Se describen a continuación algunos ejemplos obtenidos de bibliografía especializada6. Un caso muy difundido y estudiado es el de la mariposa Monarca, Danaus plexippus, que es capaz de incorporar de las plantas, para su protección, tres clases diferentes de toxinas. Así, en la fase de larva absorbe, generalmente de la Asclepias curassavica, glicósidos cardíacos (como el calotropin) que protegen a la mariposa adulta de la predación. Pero, junto a los glicósidos cardíacos también incorpora una serie de tres alcaloides pirazínicos que, transferidos poste-

2011: Año Internacional de la Química
Después de las reflexiones anteriores, puede que no resulte anecdótico el siguiente dato: La 63ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas (30 de Diciembre de 2008) aprobó una resolución por la que se proclama 2011 como Año Internacional de la Química, justamente el año que en que se celebra el centenario de la concesión del Premio Nobel de Química a Marie Curie, confiriendo a la UNESCO y a la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (IUPAC) la dirección y coordinación de las actividades relacionadas con este evento. La exposición de motivos para este reconocimiento no deja lugar a dudas y merece la pena transcribir las decla-

La Química y la Biodiversidad
Pero evidentemente no se trata de presentar un artículo dedicado a ensalzar los logros de la Química. En una atención especial dedicada a resaltar la diversidad biológica, se trata de exponer o buscar algunos de los anclajes químicos en la biodiversidad considerando que el término “diversidad” no es asociable exclusivamente a lo biológico, o si se prefiere, hablar de una diversidad química. Cierto que un análisis exhaustivo del tema nos llevaría al desarrollo de una monografía que quedaría fuera del objetivo del

Autores:

Jesús Pérez Peña José Luis Eiroa Martínez
Departamento de Química Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

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TABLA 1 (Referencia 6)
Toxinas de plantas incorporadas por la mariposa Monarca

Mariposa monarca

Toxinas Glicósidos cardiacos Calactin Calotropin Calotosin, etc. Alcaloides pirrolizidínicos Retronecina Interregimina Seneciophyllina Intermedina Lycopsamina Echinatina Senecionina Alcaloides pirazinicos 3-Isopropilpyrazina 3-sec-butilpirazina 3-isobutil-2-metoxipirazina

Fuente Asclepias curassavica (hojas)

Metabolitos Calotropagenin

Senecio jacobea (néctar)

Danaidona Hidroxidanidal (hormonas masculinas)

Asclepias curassavica (hojas)

Estructura de la molécula de Calotropin. Glicósido cardíaco incorporado

riormente al adulto, proporcionan una mezcla volátil de secreciones olorosas que emiten como señal de peligro. Por último, hay que incluir la absorción de una segunda clase de alcaloides, las pirrolizidinas, que incorpora la mariposa adulta de plantas de Senecio jacobeae como néctar reforzado. Así obtienen un doble efecto: por un lado, una protección extra útil frente a la predación de los pájaros como un dispositivo de reserva de glicósidos cardíacos y, por otro, su uso como precursores de la formación de feromona masculina que almacenan en las alas y liberan sobre las alas de una mariposa hembra justo antes de la cópula. La Tabla 1 ofrece el conjunto de toxinas que incorpora de las plantas la mariposa Monarca.

· No se incorporan productos o residuos tóxicos que puedan afectar a la calidad medioambiental. · No se altera el equilibrio biológico (información obtenida sobre semioquímicos: www.semiotrap.com). Los dos ejemplos citados son muestras evidentes de ese maravilloso laboratorio que nos suministra la propia Naturaleza, fábrica de todo tipo de productos que la ciencia pretende elaborar mediante los procesos de síntesis adecuados con el fin de aplicarlos para satisfacer las necesidades de la sociedad desde una perspectiva de respeto al medio natural. En definitiva, la evidencia de la diversidad química desde la diversidad biológica.

de simulación para diseño virtual de medicamentos en función de la relación estructura-actividad biológica, constituyen un magnífico soporte sobre el que se sustenta el edificio de la investigación sobre fármacos que cubran las nuevas necesidades terapéuticas. Uno de los escenarios más importantes en el que se proyecta el potencial farmacológico procedente de la biodiversidad marina es el relacionado con el tratamiento del cáncer. Como ejemplo se pueden citar los avances en la obtención de productos naturales (y los correspondientes progresos en el diseño de procesos de síntesis en laboratorio) que actúan como elementos estabilizantes o moduladores de la dinámica microtubular con especial hincapié en los aspectos biológicos, bioquímicos y farmacológicos asociados a estos compuestos. Como se sabe, la tubulina es el componente principal del huso mitótico que constituye una de las dianas más específicas en tratamientos químicos (quimioterapia) de enfermedades neoplásicas y cuya función está condicionada por la dinámica microtubular.

La lucha ecológica contra las plagas
La mayoría de los organismos vivos utilizan compuestos orgánicos para establecer comunicaciones químicas entre ellos e inducir acciones para la conservación de la especie. En las comunicaciones, hablamos tanto de relaciones interespecíficas (entre individuos de especies diferentes) como intraespecíficas. (establecidas entre individuos de la misma especie). Las feromonas son un ejemplo característico de compuestos químicos utilizados en este tipo de relación. Esta comunicación química necesita que la señal codificada originada en la fuente de emisión se transmita a través de un medio adecuado para su correcta recepción en destino. El aire suele ser el medio natural más óptimo para el transporte de las feromonas, que se emiten a concentraciones muy bajas y cuyos componentes son extraordinariamente volátiles. Dados la limitación y control que, tanto en la agricultura ecológica como en la no ecológica, se imponen al uso de productos fitosanitarios, la investigación actual en este campo se centra en la utilización de productos naturales semioquímicos junto con el desarrollo de las tecnologías adecuadas de emisión controlada de los mismos (matrices, soportes, etc.,) para interferir en el proceso de comunicación entre los individuos, constituyendo así una herramienta básica para todo tipo de programas de detección, monitoreo, acciones de captura masiva y control integrado de plagas. En definitiva, se trata de la lucha ecológica contra las plagas en la que podrían destacarse las siguientes ventajas: · Los semioquímicos naturales como las feromonas, son productos inocuos. · Ayuda a la programación de acciones específicas.

Química y Salud
El proceso de elaboración de un nuevo fármaco a partir de productos naturales requiere de la intervención de expertos en diferentes campos como químicos, bioquímicos, biólogos moleculares, farmacéuticos, médicos, toxicólogos e incluso de expertos en procesos de simulación. Se trata pues de un proceso inter y pluridisciplinar. Ya hemos visto anteriormente cómo la Naturaleza ha dotado a los organismos vivos de mecanismos de defensa química para evitar la predación lo que en definitiva se traduce en el arte del establecimiento de estrategias evolutivas con elaboración de sustancias que permitan mantener a unas especies impidiendo el crecimiento de otras. Hasta la década de los 80 la principal fuente de productos naturales de interés farmacológico fueron las plantas terrestres. Sin embargo, a partir de entonces el número de compuestos de origen marino que han sido sometidos, por ejemplo, a ensayos antitumorales preclínicos y clínicos ha aumentado de forma significativa. En los últimos años la tendencia consiste en la obtención de productos naturales como materia prima para procesos de síntesis o hemisíntesis, y eso que en la actualidad sólo ha sido explorada una mínima parte del enorme potencial que la biodiversidad marina, por ejemplo, ofrece como auténtica despensa química de productos naturales. Los avances en biología molecular, el conocimiento molecular de los genes responsables de la biosíntesis de metabolitos secundarios, la biotecnología marina como complemento a la síntesis química (o viceversa), el empleo de técnicas genómicas y celulares, la aplicación de técnicas sofisticadas y adecuadas para el análisis e identificación de estructuras químicas e incluso el desarrollo de programas

Estructura de los microtúbulos a partir de los dímeros de tubulina α y tubulina β.

La regulación precisa de este proceso es básica en el mecanismo de la división celular. Pues bien, una de las líneas de investigación que actualmente presenta más interés en el tratamiento de procesos tumorales consiste en la búsqueda de agentes que interactúen en la dinámica microtubular a distintos niveles y con diferentes mecanismos, bien como inhibidores de la polimerización de la tubulina o como estabilizadores de los microtúbulos en condiciones no estables, deteniendo las células en mitosis e induciendo de forma eventual la apoptosis (muerte celular regulada). El trabajo de K.H. Altmann y J. Gertsch7, expone una excelente revisión de las investigaciones recientemente llevadas a cabo con especial dedicación al estudio de
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productos naturales de origen vegetal, bacteriano y marino. Exponemos a continuación, de forma resumida, algunos ejemplos. Paclitaxel (Taxol)8 En 1963, M. E. Wall descubre propiedades antitumorales en extracciones preparadas de la corteza del árbol Tejo del Pacífico (Taxus brevifolia). Posteriormente, junto con M.C.Wani y otros colaboradores, consiguen aislar los principales componentes, identificando el principio activo y determinando su estructura química. Los resultados se publican en una prestigiosa revista científica9. Finalmente, fue S. Horwitz quien primero determinó, en 1979, las propiedades del paclitaxel como agente modulador de los microtúbulos, recibiendo el producto en 1992, tras el desarrollo de las correspondientes pruebas, la aprobación de la FDA (Food and Drug Administration) para su uso clínico. El paclitaxel (taxol de nombre comercial) fue la base para el desarrollo de derivados análogos de síntesis, como el docetaxel, pero también supuso el inicio de la búsqueda de nuevos productos naturales y de síntesis mimética con los mismos resultados (inhibiendo la replicación de células) en cuanto a su uso en la quimioterapia del cáncer. La lista es amplia y podemos citar como ejemplo las epotilonas A y B, eleuterobina, ciclostreptina, dictiostatina, discodermolida y otros (ver referencia 7).

escapar de sus depredadores, ha desarrollado una extraordinaria habilidad para producir complejas moléculas de productos tóxicos como mecanismo de defensa. Es decir, su problema le convierte en un experto químico10. La esponja suele vivir en el mar Caribe en hábitats normalmente superiores a los 30 metros (más profundidad en la zona de las Bahamas que en la de Colombia, por ejemplo). Uno de los venenos que es capaz de sintetizar es la discodermolide o discodermolida que fue aislada por primera vez por S. Gunasekera y R. Longley, científicos de la Harbor Branch Oceanographic Institution.

La industria electrónica está buscando sustancias que puedan emitir luz, y la industria agrícola quiere sustancias que puedan proteger los cultivos. El premio Nobel de química 2010 premia una herramienta que ha mejorado la capacidad de los químicos para satisfacer todas estas expectativas muy eficientemente: las reacciones de acoplamiento cruzado catalizadas por paladio.” Este tipo de reacciones, que se utilizan desde hace 40 años, (los primeros trabajos de R. Heck en este campo se publicaron en J. Org. Chem. en 1972), vienen a solucionar el problema de la construcción de moléculas complejas mediante propuestas de mecanismos de síntesis adecuados en las que el paladio actúa como “mediador” o “punto de encuentro” favoreciendo la reacción entre los carbonos estables. Los resultados. El hecho comentado anteriormente acerca de la necesidad de disponer de enormes cantidades de organismos para obtener un escaso rendimiento de producto, (especialmente en aquellos en los que no puedan efectuarse cultivos masivos de los mismos), sitúa a los laboratorios de investigación en la plataforma de proponer como objetivo el diseño de procesos de síntesis que sean capaces de reproducir las estructuras que, de forma natural, “fabrican” organismos tan primitivos. Y aunque el problema no es fácil de resolver, en los últimos años se han desarrollado diversos procesos de síntesis (grupos de Smith, Paterson, investigadores de Novartis que han conseguido publicar su síntesis química en treinta y nueva pasos, y otros) que han permitido obtener cantidades razonables de producto (teniendo en cuenta el rendimiento de las síntesis orgánicas) subsanando así el problema de suministro para todos los ensayos clínicos. Las reacciones de acoplamiento cruzado de Heck, Negishi y Suzuki, pusieron a disposición de los investigadores las herramientas necesarias para la obtención a escala de laboratorio de la discodermolida. (Concretamente, en un paso central del proceso, se utiliza la variante de Negishi). Esto dio paso además a propuestas de síntesis para obtención de análogos del producto. La discodermolida ha mostrado gran eficacia como estabilizador de microtúbulos y como inhibidor de la proliferación de células humanas deteniendo el ciclo celular en diferentes fases. Compite con el taxol por la unión con los microtúbulos, pero con mayor afinidad y es efectiva también en células cancerígenas resistentes a otros fármacos. Podría citarse un amplio abanico de ejemplos similares en los que a través de procesos químicos de síntesis, la investigación pretende “copiar” con mucho esfuerzo e imaginación y no siempre con resultados positivos, ese maravilloso laboratorio que es la Naturaleza. Sin ánimo de ofrecer una información in extenso que quedaría fuera del objeto de esta reseña, sí citaremos de forma resumida tres ejemplos adicionales, simplemente para ilustrar y poner de manifiesto la excelencia como expertos químicos de ciertos organismos marinos, admirando la complejidad de las moléculas que son capaces de sintetizar (se indican referencias y fuentes de texto en cada caso). Eribulin mesilato La Halicondrina B es una de las formas más activas de un conjunto de compuestos genéricos, las halicondrinas, que fueron extraídos en un principio de diversas esponjas de la zona del océano Índico y, fundamentalmente de una esponja marina, la Halichondria okadai localizada en los mares de Japón. El descubrimiento de una nueva fuente de producto en Nueva Zelanda (en la esponja Lissodendoryx sp), junto con su cultivo en hábitats artificiales, creó expectativas de poder disponer de cantidad suficiente de materia para realizar ensayos preclínicos, y aunque los resultados confirmaron en principio las previsiones, para la producción en gran escala quedaba sólo el recurso de la síntesis total en laboratorio.

Esponja marina: Discodermia dissoluta.

Estructura de la molécula de Discodermolide.

Los ensayos de laboratorio realizados sobre la sustancia revelaron que poseía propiedades terapéuticas antifúngicas e inmunosupresoras. Resultaba especialmente útil en quimioterapia pues detenía el crecimiento de células cancerosas. La especial sensibilidad del compuesto a la luz (posibles problemas de fotodescomposición) implica que la recolección óptima se produzca a profundidades superiores a los 33 metros. Pero el problema principal para su uso farmacológico consistía en la escasa cantidad de producto que podía obtenerse de forma natural, ya que el rendimiento en la obtención era de unos 7 mg de discodermolida / 434 g de esponja. Este dato hacía poco viable en principio la obtención a escala comercial del principio activo debido a las enormes cantidades de esponjas que se requerían. El hecho químico. La “construcción química” de moléculas orgánicas complejas requieren, en la mayoría de los casos, del diseño específico de procesos de síntesis en los que al menos hay que tener en cuenta dos condicionantes: a) el uso de moléculas más pequeñas que actúen como “bloques de construcción” o “ladrillos moleculares” y b) dado que estas unidades de construcción molecular , con átomos de carbono con su última capa electrónica completa, son muy estables y poco reactivas, el método de síntesis que se diseñe debe incluir procedimientos (normalmente catalíticos) para aumentar la reactividad y lograr así superar las dificultades para la construcción del nuevo edificio molecular más complejo. El Premio Nobel de Química en el año 2010 ha sido concedido a Richard F. Heck, Ei-ichi Negishi y Akira Suzuki "Por las reacciones de acoplamiento cruzado catalizadas por paladio y su uso en síntesis orgánica" y en la exposición de motivos que la Fundación Nobel ofrece como información se cita textualmente: “Existe una necesidad cada vez mayor de productos químicos complejos. La humanidad busca nuevos medicamentos que puedan curar el cáncer o detener los efectos devastadores que los virus causan en el cuerpo humano.

Tejo del Pacífico (Taxus brevifolia).

Estructura de la molécula de Taxol.

Como aplicación del Paclitaxel se ha descrito su uso terapéutico en diferentes tipos de carcinomas (mama, ovario, carcinoma de pulmón no microcítico avanzado) y en el tratamiento de pacientes con Sarcoma de Kaposi avanzado vinculado al SIDA. El medio marino: La gran farmacia y un laboratorio de excelencia. El interesante caso de la discodermolida y otros. El hecho biológico. La esponja marina Discodermia dissoluta es un organismo primitivo que, ante la incapacidad de
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Pero con ser espectacular el resultado descrito, no menos admiración produce saber que esta molécula tan compleja corresponde a uno de los productos tóxicos más conocidos, “fabricados” por Protopalythoa Sp. presente en prácticamente todos los arrecifes coralinos del mundo en zonas de poca profundidad.

Halichondria okadai. Esponja típica de los mares de Japón.

Estructura de la molécula de Halicondrina B.

Estructura de la molécula de Trabectedina

Protopalythoa sp.

Las dificultades desde el punto de vista experimental y teórico para el diseño adecuado del proceso de síntesis del compuesto, dada la gran complejidad estructural del mismo, indujo al equipo de investigación de la compañía Eisai Co, Ltd, a la búsqueda de análogos sintéticos de halicondrina B, como el eribulin mesilato (E7389) que, por un lado constituye el fragmento más activo de la Halicondrina B con una masa molecular inferior (aproximadamente el 70%) y, por otro, posee una actividad equivalente frente a células tumorales. Desde el punto de vista funcional, es un inhibidor de la dinámica de los microtúbulos que detiene el ciclo celular por inhibición del crecimiento de los mismos. Actualmente se están desarrollando ensayos clínicos en Estados Unidos y Europa con eribulin mesilato en diferentes fases y para tratamiento de diferentes tipos de cánceres, con especial éxito en el cáncer de mama11, 12, 13.

El mecanismo de acción es altamente específico. Por un lado, causa cambios conformacionales en el ADN interfiriendo en la acción de las proteínas encargadas de las reparaciones celulares. Además interfiere en la división celular mediante bloqueos continuos del ciclo celular en diversas fases e inhibe los procesos de transcripción genética. Desde el punto de vista de su aplicación, se están llevando a cabo ensayos de fase II con Yondelis para cáncer de mama, de próstata y de pulmón y para tumores pediátricos y fase III para cáncer de ovario. La UE y la FDA de Estados Unidos le concedieron la designación de fármaco huérfano para el sarcoma de tejidos blandos (STB) y el cáncer de ovario15, 16, 17.

En definitiva, hablamos de alrededor de diez años de trabajo de excelencia de uno de los grupos de investigación más prestigiosos (del orden de 50 químicos) en el campo de la síntesis orgánica, dedicados con éxito final a la obtención en laboratorio de una estructura tan compleja como la del palytoxin o palitoxina. Esa molécula que, organismos tan primitivos como la Protopalythoa sp. “fabrican” de forma natural en su proceso evolutivo como mecanismo de defensa. Los expertos químicos también los tenemos en el enorme laboratorio farmacéutico que la Naturaleza dota en el medio terrestre y, sobre todo en el medio marino. Hay que concluir que la diversidad química se multiplica en el seno de la diversidad biológica.

La gran molécula: La palitoxina Ecteinascidinas (Trabectedina, E-743), Yondelis Las ecteinascidinas son alcaloides que se han aislado del tunicado Ecteinascidia turbinata que puede localizarse repartido por el Mediterráneo (zonas de Baleares y Túnez) y en el mar Caribe. En los primeros ensayos clínicos se utilizó principio activo extraído y obtenido de cultivos marinos de las especie. Al igual que se ha expuesto en el caso anterior, las dificultades encontradas para ultimar métodos directos para una síntesis total, llevaron a investigadores del grupo biofarmacéutico PharmaMar a desarrollar un método semisintético para obtener producto a gran escala. En la ruta sintética, se parte previamente de un metabolito microbiano, safracina B, que presenta una gran similitud estructural con ET-743 y que puede obtenerse en grandes cantidades por fermentación de la bacteria Pseudomonas fluorescens (A2-2)14. Volvamos sobre las reacciones de acoplamiento cruzado catalizadas por paladio, origen y causa del Nobel de Química 2010, y con ellas, la posibilidad de construcción de grandes edificios moleculares, a partir de unidades sencillas. Uno de los resultados más espectaculares (descrito ampliamente en la bibliografía) consiste en la síntesis, utilizando la reacción de Suzuki, de una molécula como la que se representa en la estructura siguiente: Se trata de una molécula gigante de 129 átomos de carbono, 223 átomos de hidrógeno, tres átomos de nitrógeno, 54 átomos de oxígeno y 64 centros asimétricos. En 1982, el Prof. D. Uemura y sus colaboradores de la Universidad de Nagoya publicaron la estructura completa de la palitoxina y en 1994, el Prof. Yoshito Kishi y su grupo de la Universidad de Harvard publican el método de síntesis: la que es considerada como una de las “madres de todas las síntesis”.

Apuesta por el desarrollo sostenible. La Química sostenible
Muchos son los campos en los que en el futuro la Química deberá seguir suministrando respuestas a los diferentes problemas. El propio sector ha identificado al menos cuatro ámbitos de intervención decisiva: salud, energía, nuevos materiales y medio ambiente. Y será preciso dar a conocer su compromiso con el desarrollo económico, con la protección y conservación del medio ambiente y, en definitiva, con el progreso de la sociedad y mejora de nuestra calidad de vida, siempre bajo la perspectiva de respuestas armónicas con el concepto de desarrollo sostenible. Un amplio número de indicadores avalan esta perspectiva. Así, ya se ha descrito el esfuerzo (con gran éxito por cierto) de la investigación química en la obtención por un lado y el desarrollo de procesos de síntesis adecuados por otro, de productos de aplicación farmacológica, aprovechando y/o “mimetizando” el gran trabajo de ese magnífico laboratorio, que de forma natural, ha puesto a nuestro servicio la “diversidad biológica”. Y el futuro es prometedor no sólo gracias al enorme desarrollo de métodos de síntesis total en la química orgánica moderna (hay que tener en cuenta que algunos procesos para la “fabricación” de los productos naturales no son eficientes) sino, en gran medida, debido al enorme avance científico en la biología molecular y celular (puede hablarse del gran aporte de la genómica que agrupa y recoge en un campo multidisciplinar los avances en bioquímica, matemáticas, bioinformática, estadística, física, etc. y los procesos o mecanismos de transferencia genética).
Autores: Jesús Pérez Peña y José Luis Eiroa Martínez.

Ecteinascidia turbinata, un tunicado.

Estructura de la molécula de Palitoxina

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El ámbito de los nuevos materiales es otro en el que la innovación química de futuro proyectará resultados muy prometedores. En este caso pueden citarse los avances en nanoquímica y nanotecnología para conocer cómo los químicos, controlando el tamaño y la forma de materiales a escala molecular, permiten construir estructuras, con propiedades ópticas, químicas, mecánicas, eléctricas o magnéticas muy características y no convencionales con un amplio campo de aplicabilidad. Se trata de materiales nanoestructurados para fabricación de dispositivos electroópticos, electrónicos, semiconductores con aplicaciones en fotocatálisis, polímeros conductores, etc18. La última reflexión se realiza sobre el compromiso de la Química con la protección medioambiental, manteniendo como uno de sus objetivos principales el afrontar la “revolución progresiva” en los procesos de producción con el fin de promover tecnologías químicas innovadoras que reduzcan el uso o generación de sustancias químicas peligrosas, minimizando la aparición de residuos y/o tratando que éstos tengan toxicidad nula, es decir, que sean inocuos. Nos referimos a lo que se conoce como el principio de economía atómica: todos los átomos que entran a formar parte de una reacción deben aparecer en el producto de forma que no se genere ningún subproducto. Y hablamos de un compromiso real como lo prueba la existencia de muchas iniciativas: a) Química verde o sostenible. Este objetivo expuesto anteriormente, coincide con la filosofía, cada vez con mayor implantación tanto en el marco conceptual como académico e investigador, de lo que se ha aceptado en denominar como Química

Verde o Química Sostenible que enmarca su propósito y fines en doce principios que fueron escritos originalmente por Paul Anastas y John Warner en su libro Green Chemistry: Theory and Practice. No es momento de realizar un análisis de los doce principios, pero además del citado en el párrafo anterior, se puede hacer mención al interés en el uso de materias primas renovables, diseño productos biodegradables, analizar en tiempo real los procesos químicos para evitar la contaminación y favorecer el uso de los catalizadores adecuados de bajo impacto ambiental como aceleradores en los procesos químicos de forma que puedan ser recuperados y reutilizados. La catálisis constituye en sí misma una disciplina que se mantiene año a año como una de las líneas prioritarias en la programación de todos los planes de investigación nacionales y europeos. Ya se ha hecho referencia a la importancia de las reacciones catalizadas por paladio en el caso de la concesión del Premio Nobel de Química 2010 y su aplicación al campo de la Farmacia y la Medicina, pero análisis similares podrían realizarse sobre su uso en Ingeniería e Industria, Fotocatálisis como Tecnología Avanzada de Oxidación, Polímeros, etc. b) Plataforma Tecnológica Española de Química Sostenible (PETEQUS) A imagen de su homóloga europea, en 2005 se puso en marcha esta plataforma, que pretende responder a las necesidades del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología creando un lugar de encuentro entre los organismos de investigación y la empresa, con el objetivo de impulsar el crecimiento de la ciencia química y su industria a través de la innovación y en un marco de sostenibilidad19.

c) Declaración de la Química20 La Declaración de la Química, apadrinada por el Premio Nobel de Química, Jean Marie Lehn, fue proclamada en Madrid el 16 de abril de 2002 en un acto celebrado en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Después de los considerandos en los que se destaca el papel que el progreso y el desarrollo futuro del conocimiento tiene reservado a la Química, citamos textualmente los puntos 1 y 6 de la Declaración: 1. Es necesario concienciar a la Sociedad del indispensable papel que la ciencia en general y la Química en particular desempeñan para garantizar y mejorar la calidad de vida y el bienestar de los ciudadanos. 6. Es necesario que la Química y su desarrollo industrial continúen considerando prioritario su Compromiso de Progreso con la protección de la salud, la seguridad y el medio ambiente, así como la utilización racional y sostenible de los recursos naturales. Terminado el Año Internacional de la Biodiversidad, comienza el Año Internacional de la Química. Después de las reflexiones puestas en juego, parece lógico que estén enlazados en el tiempo y conectados con relaciones de interés mutuo. Muchos son los compromisos que de forma ineludible parecen asociarse a la Química, quizás como pago al desconocimiento que, en muchos casos, se tiene de su actividad y contribución al progreso de nuestra sociedad, resaltándose con frecuencia los aspectos negativos. Pero, como ha quedado descrito, el futuro es apasionante y la Química cumplirá con los retos propuestos.

1

Datos obtenidos de FEIQUE (Federación Empresarial de la Industria Química Española). Reflexiones traducidas del abstract de una excelente revisión sobre la investigación del metabolismo secundario de las plantas desde las perspectivas funcional, mecanística y evolutiva que puede encontrarse en: T. Hartmann : “From waste products to ecochemicals: Fifty years research of plante secondary metabolism” Phytochemistry, 68, (2007) 2831-2846. J. Faulkner : “Highlights of marine natural products chemistry (1972-1999) Nat. Prod. Rep. 17, (2000) 1-6 M.S. Butler: “The Role of Natural Product Chemistry in Drug Discovery”. J. Nat. Prod. 67, (2004) 2141-2153 D.J. Newmann and G.M. Cragg: “Natural Products as Sources of New Drugs over the Last 25 Years” J. Nat. Prod. 70, (2007), 461-477 J.B. Harborne: “Twenty-five years of chemical ecology”. Nat. Prod. Rep. 18, (2001) 361-379 K.H. Altmann and J. Gertsch: “Anticancer drugs from nature-natural products as a unique source of new microtubule-stabilizing agents”. Review. Nat. Prod. Rep. 2007, 24, 327-357 (The Royal Society of Chemistry) Taxol es el nombre que corresponde a la droga Paclitaxel en formulación clínica final. Es marca registrada con patente de Bristol-Myers-Squibb.

9

2

M.C. Wani, H.L. Taylor, M.E.Wall, P. Coggon and A.T. McPhail. J.Am.Chem.Soc. 93, 23252327, 1971. Estos organismos marinos contienen enormes cantidades de genes bacterianos que pueden ser capaces de producir sustancias tóxicas.

15

10

Transcripción y datos obtenidos de: De la Calle, F. PharmaMar SAU. «Fármacos de origen marino » Treballs de la SCB. Vol. 58 (2007) 141155. Artículo muy interesante para obtener una visión general de diversos fármacos obtenidos de la biodiversidad marina. Jimeno l., López Martín J.A., Ruiz- Casado A., Izquierdo M.A., Scheuer P.]., Rinehart K. "Progress in the clinical development of new marine derived anticancer compounds". Anticancer Drugs. 2004; 18(4): 321-9.

11

3

Wang Y., Habgood G.J., Christ W.J., Kishi Y., Littlefield B.A., Yu M.J. "Structure-activity relationships of halichondrin B analogues: modifications at C.30-C.38". Bioorg. Mcd .Chem. Lett. (2000) 10(10): 1029-32. Yu M.J, Kishi Y., Littlefield B.A. "Discovery of E7389, a fully synthetic macro cyclic ketone analog of halichondrin B. In: Anticancer agents from natural products" (eds. Cragg G.M.L., Kingston D., Newman D.J. Taylor & Francis, Boca Ratón (2005) 241-265

16

12

17

4

5

Molinski T.F., Dalisay D.S., Lievens S.L., Saludes J.P. “Drug development from marine natural products”. Nat Rev. Drug Discov. 2009; 8(1): 69-85

18 13

6

7

B.Talero Barrientos, A.Mª Tabasco Alvarez y Mª. L. González Rodríguez “ Descipción y estado clínico actual de algunos agentes antitumorales de origen marino”.. Industria Farmacéutica. Mayo-Junio 2010, págs 76-83.

14

8

Velasco, A.; Acebo, P.; Gomez, A.; Schleissner, C.; Rodríguez P.; Aparicio, T.; Conde, S.; Muñoz, R.; Calle, F. de la; García, J. L.; Sanchez-Puelles, J. M. “Molecular characterization of the safracin biosynthetic pathway from pseudomonas fluorescens A2-2: Designing new cytotoxic compounds”. Mol. Microbiol, (2005), 56, 144-54

De interés para tener una idea de futuro de los nanomateriales: Nanoquímica y Nanotecnología: Nuevos materiales, Polímeros y Máquinas moleculares”. T. Torres Cebada, en Simposium Internacional.” Nanoquímica: Máquinas y Sistemas Supramoleculares”. Valencia, Marzo 2002 Fuente y Texto: FEIQUE ((Federación Empresarial de la Industria Química Española)

19

20

Foro Química y sociedad. www.quimicaysociedad.org

Autores: Jesús Pérez Peña y José Luis Eiroa Martínez.

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LA BIODIVERSIDAD
DEL PASADO Y EL ÉXITO DE LOS INSECTOS
Si la biodiversidad comprende toda la panoplia de especies de seres vivos existentes en la actualidad, la paleobiodiversidad lo es de todas las que existieron a lo largo de los tiempos geológicos desde el origen de la Vida
Las diferencias entre ambos conjuntos son cualitativas y cuantitativas, y es el factor tiempo el que más nos interesa aquí. El tiempo comprendido desde el origen de la Vida se mide en miles de millones de años, es el llamado tiempo profundo. Se estima que actualmente existen numerosos millones de especies, entre 10 y 30 millones, incluso se ha llegado a plantear la cifra de 100 millones, y como se puede apreciar se trata de estimaciones muy burdas. Curiosamente, a los científicos les es más sencillo, y el resultado es mucho más preciso, estimar el número de estrellas y galaxias en el Universo conocido que el número de especies que existen en el planeta Tierra. La dificultad en este tipo de cálculos se dispara cuando tratamos de estimar la paleobiodiversidad, y de hecho nadie lo ha hecho hasta ahora. Darwin escribió el 26 de Julio de 1843 a su amigo G.R. Waterhouse que “Me llevaría un capítulo argumentar lo probable que es que la geología nunca haya revelado y nunca revelará más de una de un millón de formas que han existido...” Al cabo de más de un siglo y medio después de la labor de miles de paleontólogos que han descrito numerosas nuevas especies fósiles no se puede cambiar ni una coma de esta aseveración del genial Darwin. En algunos libros de divulgación de la paleontología, se indica que más de un 99,9 % de toda la vida que ha existido está extinta, y sin duda se trata de una cifra verdadera. Sin embargo, no deja de ser una estimación muy burda ya que el número de especies que poblaron el planeta en el pasado fue tan enorme, que los dígitos que faltan a la derecha del 9 decimal son los que arrojarían algo de luz sobre la verdadera magnitud de la paleobiodiversidad. Poco después, en otra carta, esta vez a J.D. Hooker, Darwin escribió que “...las especies no son (es como confesar un asesinato) inmutables.” El motor de tanta biodiversidad pasada y actual es la evolución. Unas especies se originan a partir de otras por selección natural. La generación de nuevas especies a partir de las existentes pudo ser rápida o lenta según los linajes, pero al entrar en la ecuación el tiempo profundo, el resultado sería tan asombroso como inimaginablemente grande. La paleobiodiversidad se conoce mediante el estudio de los fósiles, que son los diversos tipos de restos de los seres vivos del pasado que se encuentran en los estratos rocosos. Los fósiles nos proporcionan los indicios más importantes sobre la historia y la evolución de la Vida sobre la Tierra. Sólo es posible conocer una pequeña parte de las especies que existieron en el pasado, pero ello no impide establecer con gran detalle los grandes grupos de seres vivos que han existido y los patrones principales de la historia de la Vida. Las mayores discontinuidades referidas a la paleobiodiversidad fueron las extinciones en masa y los posteriores procesos de diversificación. Cuando una especie del pasado se extinguió, ya nunca más volvió a generarse. Cada especie es irrepetible y el drama de la Vida es “un drama histórico”. Esta es una lección añadida para calibrar mejor las decisivas consecuencias de nuestra actividad destructora de ecosistemas... las especies perdidas nunca volverán. Curiosamente, una especie fósil que se creía extinguida en un determinado periodo geológico, luego se puede encontrar en estratos más modernos. Esto nos indica que hay una laguna en el registro fósil y que dicha especie en realidad tuvo una mayor duración. Puesto que parece una “resurrección”, a dichas especies se les denomina con el vistoso nombre de “especies Lázaro” o “taxones Lázaro”. Puede ocurrir algo similar en las especies actuales, por ejemplo el caso del insecto palo de la isla de Lord Howe, Dryococelus australis, que ha sido encontrado vivo recientemente después de 80 años durante los que se creía que estaba extinguido. Pero el ser humano muchas veces establece sus propias reglas gracias a la Ciencia y la Tecnología. Los científicos quieren “resucitar” especies del pasado mediante la recuperación y manipulación de ADN fósil o subfósil (ADN antiguo) y la estimulación del desarrollo de embriones que porten dicho material genético. Una vez más hablamos de “Parque Jurásico”. Por ejemplo, los mamuts congelados en el permafrost de Siberia podrían proporcionar el ADN necesario para incorporarlo al núcleo de un óvulo de elefanta, previamente despojado de su ADN original, y hacer que se desarrollase un embrión. Se están realizando intentos al respecto y es posible que algún día no muy lejano podamos contemplar un mamut en un zoológico. ¿Paleobiodiversidad que vuelve a ser biodiversidad? Más bien se trataría de la creación de fascinantes monstruos de feria similares a lo que fueron los mamuts e irremediablemente fuera de su contexto ecológico. En conclusión, a la paleobiodiversidad nos acercamos mediante el laborioso y lento estudio de los fósiles. Muchas especies del pasado se conocen por la morfología de sus partes duras, como conchas, huesos y dientes, ya que estas partes tienen un gran potencial de conservación. Los organismos de cuerpo blando o muy delicado dejaron restos fósiles únicamente si quedaron enterrados en ambientes muy poco comunes. Los raros yacimientos de conservación excepcional suelen contener muchos fósiles de organismos de cuerpo blando y, además, suelen contener fósiles pertenecientes a diversos grupos taxonómicos de alto rango, como por ejemplo Filos y Clases (lo que más concretamente se llama disparidad para diferenciarlo de la diversidad). En estos yacimientos es común encontrar fosilizados también organismos con partes duras, pero entonces suelen estar articulados y con la impresión de las partes blandas, como por ejemplo el perfil de la piel o el contorno del aparato digestivo en el caso de un anfibio. En España existen 24 yacimientos de conservación excepcional. Dos de estos yacimientos son muy antiguos, del Cámbrico, de hace unos 540 millones de años, y de origen marino: Murero (Zaragoza) y Constantina (Sevilla). El yacimiento aragonés de Murero ha sido declarado Bien de Interés Cultural, y contiene preservada una biota de cuerpo blando de tipo Burgess Shale. Los más comunes en España son los que se originaron en antiguos lagos y también los yacimientos de ámbar. Estos raros yacimientos son “puntos calientes de paleobiodiversidad”, si hacemos una analogía con los “puntos calientes de biodiversidad” actuales, como son las selvas tropicales y los arrecifes de coral. Son ventanas abiertas para conocer la biodiversidad del pasado y también las relaciones ecológicas entre los organismos, ya que suelen mostrar evidencias de dichas relaciones; en el caso del ámbar se encuentran en ocasiones insectos transportando polen, insectos con ácaros parásitos en su cuerpo, fragmentos de telas de araña con presas, etc. La paleobiodiversidad en el ámbar es muy alta ya que la resina actuó como una trampa para organismos de pequeño tamaño, principalmente insectos.
Insecto tisanóptero de un milímetro de longitud hallado en ámbar de hace 110 millones de años en Cantabria. Se ha descrito como Tethysthrips hispanicus en 2010.

Autor:

Enrique Peñalver Mollá
Investigador Titular del Instituto Geológico y Minero de España.

Los insectos, con una historia evolutiva de más de 408 millones de años, son el grupo de organismos más diverso

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en la actualidad, y seguramente fue así durante una gran parte del Fanerozoico, principalmente en el Cenozoico. Por ejemplo, en el yacimiento de conservación excepcional del Eoceno (hace 48 millones de años) de Messel, en Alemania, se han encontrado más de 100 familias de invertebrados, la mayoría insectos. En el ámbar del Mioceno (hace unos 18 millones de años) de la República Dominicana se han reconocido cientos de especies de insectos repartidas en 152 familias distintas. Pese a que estas cifras de paleobiodiversidad son muy grandes, en realidad sólo son la punta del iceberg. En una hectárea de selva tropical actual podemos encontrar más de 40.000 especies de insectos, y en un árbol actual de las selvas de Perú se determinaron 43 especies de hormigas. En total se conocen unas 925.000 especies de insectos vivientes, principalmente escarabajos, mientras que los cordados, que incluyen a todos los vertebrados, sólo alcanzan las 43.000 especies. Por otro lado, la fauna actual de insectos estuvo “esbozada” desde tiempos muy remotos. Muchos de los órdenes de insectos actuales aparecieron en el tránsito PérmicoTriásico, hace unos 250 millones de años, coincidiendo con la mayor extinción en masa del grupo. Durante el Cretácico se originaron muchas de las familias actuales y casi el 90% de las mismas ya existían a finales de dicho periodo. El éxito de los insectos sólo se puede explicar por la conjunción de diversas características. Una de las más importantes es el diseño de su exoesqueleto, con innovaciones clave debidas a la plasticidad de sus extremidades, por ejemplo para hacerse raptoras, o las extraordinarias modificaciones que se han producido en sus aparatos bucales para muy diversos tipos de alimentación. Asimismo, las alas desarrolladas para el vuelo les permiten huir de los depredadores, conseguir alimento o facilitar la búsqueda de pareja, mientras que el origen del estado larval permite a algunos insectos acelerar el desarrollo de los inmaduros, facilitar la diapausa en periodos desfavorables, y explotar dietas diferentes a las de los adultos. Otro hito evolutivo de enorme importancia en los insectos fue “el descubrimiento” de la sociabilidad. Todo ello debió contribuir a que los insectos tuvieran bajas tasas de extinción y altas tasas de especiación. Una idea generalizada que parece estar en consonancia con lo dicho anteriormente es que los insectos son muy resistentes a la actividad humana destructora de la Naturaleza, sin embargo ello no es cierto. Se estima que el 99,99 % de las especies actuales de insectos son muy vulnerables a la acción del hombre y a la extinción que causa dicha acción. La razón es que las grandes capacidades de los insectos no son muy útiles si los ecosistemas a los que están adaptadas las diferentes especies son arrasados por completo por el ser humano y, por otra parte, dicha destrucción en muy rápida en términos evolutivos. Vamos a narrar la historia de una de las especies fósiles españolas descritas este mismo año, Tethysthrips hispanicus, precisamente un insecto, como ejemplo del estudio de la paleobiodiversidad y del conocimiento variado que ello genera. Se trata de un insecto tisanóptero perfectamente conservado en resina fósil del yacimiento de conservación excepcional de El Soplao (Cantabria), un yacimiento del Cretácico descubierto hace sólo tres años. La masa de ámbar que contenía este diminuto insecto (sólo 1 milímetro de longitud corporal) también mostraba un trocito de madera cubierta por unos raros hongos microscópicos descomponedores que están siendo investigados. El insecto se aisló en un pequeño fragmento de ámbar, y se incluyó en resina sintética en una campana de vacío. El pequeño bloque resultante se cortó en forma de prisma con una sierra de joyero y se pulieron todas sus caras. Luego se realizó un dibujo exacto y muy detallado del ejemplar con un microscopio especial para dibujo y se describieron todas sus características. Este taxón resultó ser un nuevo género, además de nueva especie, y demostró que la familia Thripidae tuvo una distribución muy amplia

Diorama del Smithsonian Museum (Washington) en el que se reconstruye la vida en los mares del Ordovícico (hace 440 millones de años).

durante el Cretácico, completando el mapa junto a otros fósiles encontrados en Rusia y en el Líbano, lo que sugiere una antigüedad incluso mayor de la familia. Se descubrió que un ejemplar en la colección de insectos en ámbar del Líbano presente en el Museo Nacional de Historia Natural de París era casi indistinguible del ejemplar español. Los ámbares de El Soplao y del Líbano se formaron en ambientes de edad similar en orillas opuestas del antiguo mar de Tethys precursor del actual Mediterráneo. Por ello, ambos ejemplares se incluyeron en un género cuyo nombre hacía referencia al mar de Tethys. El ejemplar del Líbano adquirió el nombre de Tethysthrips libanicus. Estas especies fósiles nos muestran los albores de la familia Thripidae, que actualmente es muy diversa e importante en los ecosistemas, por ejemplo en la polinización de las flores. La investigación, en la que intervinieron cinco especialistas y precisó varios meses de trabajo, se publicó en un volumen especial dedicado a insectos fósiles de los Anales de la Sociedad Entomológica de Francia. La descripción de nuevas especies fósiles es un trabajo laborioso y lento. Pese a que se recuperan numerosas formas nuevas de insectos en cada excavación paleontológica, sólo unos pocos ejemplares pueden ser estudiados debido a la escasez de especialistas y de recursos. Algo similar ocurre en el caso de las especies actuales de insectos, pues la limitación para describir y nombrar muchas más especies se encuentra en la imposibilidad de que sean investigadas al mismo ritmo al que son descubiertas. Los grupos acompañantes de Tethysthrips hispanicus en el ámbar de El Soplao son muy variados e incluyen cucarachas, moscas serpiente, neurópteros, escarabajos, chinches, y sobre todo avispas y moscas. La unión de los datos de paleobiodiversidad del ámbar, y los proporcionados por el estudio geológico de los estratos del yacimiento, permite reconstruir el paleoecosistema. El ambiente era subtropical, cercano a la costa marina, poblado por extrañas plantas del grupo de las ginkgoales y de una extinta familia de coníferas, las queirolepidiáceas, que seguramente produjeron las masas de resina. En los bosques resiníferos, que serían frecuentados por los dinosaurios y en donde se desarrollaba una rica diversidad de insectos y arañas, se producían frecuentes incendios que debieron de ser gigantescos. La erosión del suelo de los bosques calcinados producida por las lluvias desenterró numerosas masas de resina con insectos en su interior. Estas masas finalmente llegaron

hasta un sistema de estuario cerca de la costa en donde quedaron enterradas hasta nuestros días. El paleontólogo debe de tener algo de imaginación, no para incorporar en sus investigaciones ideas no documentadas, sino para evocar los ecosistemas desaparecidos y los seres que los poblaron, y de ese modo apasionarse sin remedio. Rompiendo las rocas o cavando en los sedimentos debe “devolver a la vida” a las especies extinguidas a partir de los inertes restos fósiles que han llegado hasta nuestros días. Edward O. Wilson, máximo especialista mundial en hormigas actuales y fósiles, precisamente uno de los grupos de insectos más diversos en la actualidad, y padre de la sociobiología escribió un libro titulado Biophilia en 1984. Acuñó el término biofilia como la tendencia innata, no exclusiva de los humanos, a sentirse atraído por otras formas de vida y a afiliarse a los sistemas vivos naturales. La biofilia, que en mayor o menor medida nos afecta a todos, hace que, por ejemplo, nos emocionemos y sintamos bienestar ante un paisaje natural salvaje, o que establezcamos una relación muy emotiva con nuestras mascotas. Desgraciadamente, la biofilia se diluye mucho a un nivel superior al de individuo y no puede contrarrestar la destructora sed de recursos que tiene la sociedad humana actual. Vamos a aprovechar estas líneas para establecer un nuevo término, únicamente similar, ... la paleobiofilia. En este caso no se trata de una tendencia innata, más bien es intelectual y exclusiva de los humanos, pero afecta en mayor o menor medida a un gran porcentaje de la población. Muchos experimentamos una intensa atracción por las formas de vida del pasado, también y principalmente por los fósiles, y nos gustaría vivir la experiencia de visitar un ecosistema desaparecido hace millones de años... por ejemplo un ecosistema jurásico (parque) o los alrededores de Atapuerca durante el Pleistoceno. Sin embargo, tenemos que contentarnos con las reconstrucciones de ecosistemas del pasado en forma de pinturas en libros, de películas de ordenador en documentales o de geniales dioramas en algunos museos, como los del Smithsonian de Washington. ¡Para los paleobiofílicos los dinosaurio y los insectos Tethysthrips que vivieron con ellos son fascinantes y generan felicidad! Esta atracción por el pasado de la Vida es también interés por nuestro propio pasado. Al fin y al cabo, en la historia evolutiva de los seres vivos, todos estamos relacionados por un parentesco básico evolutivo.

Autor: Enrique Peñalver Mollá

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LAS GRANDES EXTINCIONES DE LA HISTORIA DE LA VIDA:

UN GRAN FILTRO PARA LA BIO-DIVERSIDAD
Fue quizás el poeta romano Lucrecio (98-55 a.C.) quien por primera vez planteó la posibilidad de una sucesión temporal de las especies, es decir, el hecho de que a lo largo del tiempo, puedan aparecer nuevas formas de vida que sustituyan a las antiguas.
Sin que él probablemente fuese consciente, este planteamiento llevaba implícita la idea de la extinción -tan común hoy en día- ya que las especies sustituidas desaparecen. Sin embargo, habrían de pasar unos 1.800 años hasta que el concepto de extinción fuese formalmente establecido por parte de Georges Cuvier (1769-1832), el gran anatomista y paleontólogo francés que, además del término extinción, desarrolló la idea de las grandes catástrofes así como el principio de la correlación entre las distintas estructuras orgánicas, por lo que es considerado también como el padre de la anatomía comparada. Después de la propuesta de Cuvier, la extinción de las especies se ha convertido en una noción habitual dentro de la paleontología y de la biología evolutiva. Los datos -cada vez más precisos- del registro fósil indican claramente que la extinción es un fenómeno habitual a lo largo del tiempo y que, estadísticamente, podemos hablar de una tasa relativamente continua, a la que podemos denominar tasa de extinción de fondo. Sin embargo, esta tasa no es ni mucho menos constante sino que sufre fluctuaciones de diversa consideración, ocasionalmente de tal magnitud que éstas han terminado por recibir el apelativo de extinciones en masa. ¿Cuándo decimos que estamos ante una extinción en masa?. El consenso más generalizado entre los investigadores es considerar que se produce un evento de extinción en masa cuando se cumplen las dos condiciones siguientes: 1) la desaparición de al menos el 15% de las familias que existen en ese momento sobre la Tierra y 2) que esa desaparición se produzca en un relativo corto período geológico de tiempo, no más de 15 millones de años. Podemos decir que han existido diversas crisis

Huella de gran tamaño (longitud: 60 cm) producida por un dinosaurio ornitópodo en el Cretácico Inferior español. Yacimiento de La Magdalena (Préjano, La Rioja)

bióticas cercanas a estos valores pero, sin duda, estas condiciones se han cumplido claramente en 5 ocasiones, a las que denominamos las 5 grandes extinciones en masa o las 5 grandes crisis bióticas de la historia de la Tierra o simplemente las 5 grandes. Todas ellas se han producido exclusivamente dentro del período denominado Fanerozoico (dominado por los organismos pluricelulares), durante los últimos 540 millones de años de la historia de nuestro planeta. La pregunta lógica es ¿por qué?¿Qué factores han causado estas grandes catástrofes biológicas? La respuesta no es sencilla ni inmediata. En primer lugar, porque las causas de estas grandes extinciones no se conocen con excesiva precisión y, por otra, porque cada episodio guarda su propia identidad ya que pertenece a un momento particular de la historia de la Tierra, con sus propias condiciones paleoclimáticas y paleobiogeográficas que hacen de él algo único e irrepetible. Y, en tercer lugar, porque cada vez parece más evidente que una gran extinción en masa obedece a más de una causa, es decir, que cada uno de estos eventos parece consecuencia de una compleja casuística que desencadenó la catástrofe dentro de un marco multi-causal. La primera de estas grandes extinciones en masa se produjo aproximadamente hace unos 435 millones de años, a finales del período Ordovícico, momento en el que desaparecieron aproximadamente el 50% de los taxones marinos. Ocurrió como consecuencia de un enfriamiento global que llevó a una tremenda glaciación, al consiguiente aumento del número y tamaño de los

glaciares y a una gran regresión marina. En este episodio desaparecieron muchos grupos de braquiópodos, de trilobites, de briozoos y de corales que causó un profundo cambio en los ecosistemas de las plataformas continentales. Curiosamente, este evento se produjo en dos pulsos distintos. El primero fue consecuencia del mencionado enfriamiento y, el segundo -menos severo-, consecuencia de la posterior desaparición de los glaciares lo que produjo resultados desastrosos en aquellas especies adaptadas al frío que se habían beneficiado del enfriamiento anterior. Hubieron de pasar unos 70 millones de años antes de que se produjera la segunda extinción en masa conocida, esta vez a finales del Devónico, hace unos 365 millones de años. Desapareció el 19% de las familias y el 50% de los géneros y se vieron afectados grupos tan conocidos como trilobites, corales, braquiópodos, ammonoideos, conodontos, foraminíferos, peces y plantas terrestres. Paradójicamente, hubo grupos biológicos que pasaron este evento de extinción “sin enterarse”, como por ejemplo las esponjas hexactinélidas o los bivalvos y los gasterópodos. Al contrario de lo que había ocurrido al final del Ordovícico, la causa de esta extinción parece proceder de dos grandes impactos meteoríticos que desencadenaron este gran cataclismo biológico. La explicación de esta extinción en masa se denomina hipótesis “Smoking Guns” (“Armas Humeantes”), y fue propuesta a partir del descubrimiento de dos extensos cráteres de impacto localizados en Suecia y China, así como también de diversos niveles sedimentarios con fuertes anomalías de iridio.

Autor:

Joaquín Moratalla
Instituto Geológico y Minero de España (Museo Geominero).

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sidos-precursores de los mamíferos-, así como numerosas especies de plantas). La causa de esta catástrofe parece haber sido un calentamiento global estimado en torno a los 3-7 ºC de aumento medio de temperatura. Sin duda, los grandes beneficiados de este episodio fueron los dinosaurios ya que repentinamente desaparecieron sus grandes competidores. El futuro era suyo y, sin duda, lo aprovecharían muy bien. De modo que los dinosaurios y los pterosaurios vivieron prácticamente entre dos extinciones en masa. La primera les benefició. Sin embargo, la segunda les extinguió. Esta última es quizás la más conocida de las 5 grandes, quizá porque fue la que acabó con los dinosaurios, es decir, con uno de los grupos biológicos que había protagonizado uno de los capítulos más fascinantes de la historia de la vida. Se denomina la extinción fini-cretácica y ocurrió hace unos 65 millones de años. Con este evento finalizó la Era Mesozoica y comenzó un mundo nuevo (el Cenozoico) que, sin grandes cataclismos, ha desembocado hasta nuestros días. El límite entre ambas épocas (denominado K-T) es quizá el nivel estratigráfico “más famoso del mundo” ya que en él se descubrió una insólita alta concentración de iridio, sin duda de origen extraterrestre, quizá procedente del impacto de un cometa o de un asteroide de gran talla. Esta hipótesis catastrofista se ha hecho muy popular hasta llegar a convertirse en la explicación estándar que desentraña el misterio de la desaparición de los dinosaurios y de todas las otras especies afectadas. Sin embargo, muchos otros grupos biológicos se salvaron: los dinosaurios avianos (aves), los cocodrilos, las tortugas, los anfibios como ranas y salamandras, los lacértidos, las serpientes o los mamíferos. Es decir, muchos de los grupos zoológicos que compartían los ecosistemas continentales con los dinosaurios se salvaron, y nadie sabe todavía por qué. Tal vez porque para dar con la verdadera respuesta habría que añadir -entrando en nuestro planteamiento multi-causal- la presencia de al menos otros dos factores: 1) un profundo cambio climático gradual producido por la continua separación de los continentes y la apertura del Océano Atlántico y 2) las violentísimas y continuas erupciones volcánicas del Cretácico Superior en el área del Deccán (India). Y por supuesto otros factores estrictamente biológicos que todavía hay que poner en este inmenso e inextricable puzle. Los “modestos” mamíferos, descendientes de un grupo de sinápsidos filogenéticamente más primitivos que los reptiles, tuvieron su gran oportunidad: se encontraron con un mundo “vacío” a su disposición y, gracias en parte a este gran cataclismo, la biodiversidad actual es lo que es. Por supuesto, no todo es tan sencillo. En los últimos 65 millones de años han ocurrido muchas cosas, incluidas las últimas glaciaciones -que todos hemos oído mencionarpero lo cierto es que no se ha vuelto a producir ningún gran episodio de extinción en masa. De modo que Cuvier tenía razón. La historia de la biosfera ha estado condicionada por una serie de grandes catástrofes que han afectado profundamente a la bio-diversidad y a la evolución de la mayor parte de los grupos biológicos. Unas veces porque fueron repentinamente eliminados y otras porque desaparecieron sus competidores. La vida no volvió nunca a ser lo mismo después de cada una de estas grandes extinciones en masa. Ellas han seleccionado quién vive y quién muere, quién triunfa y quién fracasa. Si cualquiera de estas grandes catástrofes no hubiese ocurrido, el mundo sería impredeciblemente diferente y el continuo fluir de causalidad contingente de la bio-historia habría hecho que los humanos no estuviésemos aquí. Dicen que actualmente estamos dentro de la Sexta Extinción. Sin embargo, tal hecho es imposible de evaluar en el presente. Habría que esperar al trabajo de los paleontólogos de un futuro remoto, sea como fuere su aspecto, su filogenia, el color de su piel o el de sus ojos.

Curva que muestra una estimación del la bio-diversidad a lo largo de la historia de la Tierra. En ordenadas, la diversidad expresada en número de familias. En abcisas, el tiempo en millones de años. V: Véndico; C: Cámbrico; O: Ordocívico; S: Silúrico; D: Devónico; CB: Carbonífero; P: Pérmico; TR: Triásico; J: Jurásico; K: Cretácico; T: Terciario; I: Extinción del Ordocívico; II: Extinción del Devónico; III: Extinción permo-triásica; IV: Extinción del Triásico-Jurásico; V: Extinción fini-cretácica.

Después de esta catástrofe la vida continuó y dio lugar al exuberante período Carbonífero, con sus grandes bosques entre los que se desarrollaron enormemente los anfibios. El siguiente período, el Pérmico, estuvo, por el contrario, caracterizado por una extrema aridez debido a que las masas continentales se habían reunido en un gran mega-continente, al que denominamos Pangea, en cuyo interior se desarrollaron extensas áreas tan alejadas del mar que se caracterizaron por la presencia de climas continentales muy extremos. En este contexto, el Pérmico contempló el gran declive de los antiguos bosques y de aquellos anfibios tan necesitados de agua. En su lugar, se produjo la gran explosión de los “reptiles” sinápsidos, que dominaron prácticamente todos los ecosistemas continentales, entre ellos el género Dimetrodon, un organismo muy conocido. Las comillas obedecen a que hoy en día se considera a los sinápsidos fuera del grupo Reptiles aunque las expresiones “reptiles sinápsidos” o “reptiles mamiferoides” se utilizan todavía, incorrectamente, en publicaciones de diversa índole. A finales del Pérmico, sin embargo, se produjo el evento de extinción más catastrófico de todos los conocidos hasta ahora, denominado extinción Permo-Triásica. Este episodio marca el final de la Era Paleozoica y abre una ventana hacia el futuro, hacia la nueva Era Mesozoica (o vida media), de características radicalmente diferentes. La extinción Permo-Triásica se produjo hace unos 250 millones de años y fue realmente demoledora ya que desaparecieron el 80-85% de todas las especies de la biosfera, lo cual es realmente espeluznante y marca claramente un antes y un después. Tal es así que esta catástrofe ha sido repetidamente bautizada como “The Mother of Mass Extinctions” o la “Madre de todas las Extinciones”. La resolución de este gran enigma -tan significativo en términos de biodiversidad- es todavía un profundo misterio. Lo que sí parece claro es que fue un evento relativamente rápido en términos geológicos para el que se han propuesto numerosas hipótesis, desde un

fuerte vulcanismo, impactos meteoríticos o liberación de metano en el fondo de los océanos. Lo cierto es que durante este evento se produjeron en Siberia las mayores erupciones volcánicas conocidas en toda la historia de la Tierra cuyo testimonio actual es un área de basalto de unos 2 millones de km2. Se eyectó a la atmósfera tal cantidad de lava y de dióxido de carbono que la temperatura media del planeta aumentó en torno a los 5 ºC lo que pudo descongelar los depósitos de hidrato de metano del fondo marino con lo que se produjeron grandes zonas anóxicas (sin oxígeno) y se liberaron grandes cantidades de este gas a la atmósfera. Si unimos a esto la posible presencia de un gran cráter de impacto en la Antártida, que pudo también añadir un plus más de desestabilización al ecosistema mundial, tenemos todos los ingredientes para plantear un modelo multi-causal como explicación de este gran evento de extinción. Este modelo múltiple se ha denominado tradicionalmente “the murder on the Orient Express Hypothesis” (la hipótesis del asesinato en el Orient Express), haciendo honor a la famosa novela de Agatha Christie en la que el detective Poirot desentraña un crimen a bordo de este conocido tren en el cual todos los integrantes del mismo estaban implicados de una u otra forma en la trama. Sólo alrededor del 10% de las especies se salvaron de esta catástrofe, y la vida -con tan poca biodiversidad- tardó mucho tiempo en recuperarse sobre un mundo que ya no volvió a ser el mismo. A pesar de ello, la vida irremediablemente siguió adelante durante el período Triásico, al final del cual aparecieron grupos de vertebrados tan conocidos como los mamíferos, los pterosaurios o los dinosaurios. En medio de esta expansión faunística, entre el Triásico y el Jurásico (hace unos 205 millones de años), se produjo otro episodio de extinción en masa, quizá el más leve de los cinco, quizá el menos conocido, pero no por ello menos importante. Desaparecieron el 50% de los géneros tanto en los ecosistemas marinos como en los continentales (donde se extinguieron numerosos grupos de anfibios, los teráp-

Autor: Joaquín Moratalla

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TURISMO Y BIODIVERSIDAD
La Conferencia Internacional de Ministros del Ambiente sobre Biodiversidad y Turismo realizada entre los días 6 y 8 de marzo de 1997 en Berlín ponía de manifiesto la importancia que la actividad turística tiene a nivel mundial y advertía de la necesidad de que las actividades de turismo fueran ambiental, económica, social y culturalmente sostenibles; algo que no es siempre fácil de conseguir.
Dicha conferencia acordaba que “el desarrollo y manejo de las actividades de turismo debe ser guiado por los objetivos, principios y cometidos dictados en la Convención sobre Diversidad Biológica. Las actividades de turismo que directa o indirectamente contribuyen a la conservación de la naturaleza y la diversidad biológica beneficiando a las comunidades locales debe ser promovida por todos los interesados. Para conservar la naturaleza y la diversidad biológica como un recurso principal de las actividades de turismo, deben tomarse todas las medidas necesarias para asegurarse que la integridad de los ecosistemas y hábitats sean siempre respetados”. Conseguir el equilibrio entre una actividad como el turismo y un territorio sostenible es un objetivo que se plantean los gobiernos de todos los países conscientes de que es la única manera de conseguir el máximo beneficio para todos. En nuestro planeta, y las Islas Canarias son un claro ejemplo de ello, existen zonas favorecidas con creces por la naturaleza: sus paisajes son impresionantes y la vegetación es colorida y exuberante. Por este motivo, siempre ha existido una clara preocupación en relación a las consecuencias que puede tener en el medio ambiente la presencia de turistas que quieren disfrutar de unos días de descanso. Sobre lo que no cabe ninguna duda es que, hoy en día, el turismo es una de las industrias de más rápido crecimiento. Es una fuente importante de ingresos y de puestos de trabajo para muchos países y cada día se va enfocando más a actividades en ambientes naturales. Sin embargo, así como contribuye positivamente, su rápido crecimiento puede ser una causa importante de la degradación ambiental y pérdida de identidad local y de culturas tradicionales. De hecho, y como ejemplo de la importancia que encierra la actividad turística, hay que destacar que el turismo supone en Canarias el 27,4% del Producto Interior Bruto (PIB), así como el 30,2% del empleo que se genera en las Islas. Precisamente, el Día Mundial del Turismo 2010 se celebró bajo el lema de Turismo y diversidad biológica. Las empresas y organismos galardonados por el Gobierno de Canarias fueron seleccionados por su cometido en el sector de forma meritoria y, especialmente, por el desarrollo de un turismo sostenible y ecológico que respeta nuestro medio ambiente. Además, son profesionales que han apostado por el desarrollo de instalaciones turísticas, adaptándose a las tendencias más novedosas y modernas para potenciar el bienestar del turista. En este sentido, Canarias es un activo turístico clave para el desarrollo sostenible, una apuesta por la que la Viceconsejería de Turismo del Gobierno de Canarias no escatima esfuerzos al ser uno de los valores más importantes de nuestra tierra. Por otra parte, el turismo basado en la naturaleza (ecoturismo) es un segmento creciente de la industria del turismo, y a pesar de los impactos negativos, también tiene potencial para traer beneficios a la conservación de la diversidad biológica y al uso sostenible de sus componentes. Asimismo, el turismo sostenible puede despertar la sensibilización del público sobre la gran cantidad de bienes y servicios que provienen de la diversidad biológica y el respeto que merecen los conocimientos y prácticas tradicionales. De igual forma, el concepto de biodiversidad es un término muy amplio que engloba a especies vivas, sus distintas poblaciones, y los hábitats donde se desenvuelven. Además, y como actividad de primer orden, el turismo tiene un importante papel y una responsabilidad en la gestión y conservación de la biosfera, los espacios naturales y las diversas formas de vida. La defensa de la biodiversidad es condición sine qua non para el desarrollo de un turismo que merezca el término de sostenible. Millones de puestos de trabajo en todo el mundo dependen de unos ecosistemas cuidados, respetados y saludables que millones de turistas buscan cada año. Y a su vez, dichos espacios vivos requieren de unos empleos cuya actividad incluya la atención medioambiental para que el medio en el que se mueven sostenga su calidad ecosistémica. A nadie se le escapa que, con el paso de los años, se está erosionando el medioambiente y la biodiversidad. Para muchos expertos, la biosfera, en su plano más sustancial, y los paisajes y destinos turísticos, en su plano más estético, se encuentran en peligro y para su recuperación es preciso regular la orientación de las prácticas turísticas en la orientación y tipología de la oferta, y en la educación de la demanda. El turismo forma parte del sector servicios y, precisamente, es responsable de la forma en que las poblaciones turísticas se ponen en contacto con los paisajes y con los recursos medioambientales y socioeconómicos locales. Por este motivo, especialistas en la materia aseguran que convendría un mayor desarrollo del turismo cultural, en el ámbito local, que ponga el acento en la atención y los servicios personales cualificados, y en la generación de experiencias turísticas de intercambio, de aprendizaje, relacionales y de ocio, frente al consumo de recursos materiales. Aunque los más pesimistas destacan que el daño realizado es grande, también apuntan que no es demasiado tarde para actuar, para cuidar lo que queda, y para hacer posible que en el futuro los entornos se regeneren, con la colaboración humana, la adaptación de la industria, y el propio curso de la vida. Es preciso hacer una transformación, en la cual, el mercado turístico no sólo sea foco de riqueza para unos pocos sino que propicie el beneficio de todos. El Secretario General de la Organización Mundial del Turismo (OMT), Taleb Rifai, asegura que “salvaguardar la biodiversidad es un reto urgente que nos concierne a todos, la comunidad internacional, los gobiernos, las empresas y los viajeros, pero aún no es demasiado tarde para actuar. Estoy seguro de que a lo largo de 2010, y después, la comunidad turística se unirá para demostrar su papel protagonista en la protección de la biodiversidad y el impulso de su contribución a la reducción de la pobreza y al desarrollo”.

Autora:

Araceli Santana Benítez
Viceconsejería de Turismo del Gobierno de Canarias

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LOS PLANES DE RECUPERACIÓN:
INSTRUMENTOS PARA LA CONSERVACIÓN DE LAS ESPECIES AMENAZADAS
La protección y conservación de las especies amenazadas, es decir, aquellas que tienen comprometida su supervivencia, ha sido siempre una de las prioridades de la política de conservación de la biodiversidad.
La Ley 4/1989, de 27 de marzo, de Conservación de los Espacios Naturales y de la Flora y Fauna Silvestres estableció cuatro categorías de protección (“en peligro de extinción”, “sensible a la alteración del hábitat”, “vulnerable” y “de interés especial”), señalando la obligatoriedad de redactar distintos tipos de planes de gestión para cada una de ellas. En el marco de esta ley, la Comunidad Autónoma de Canarias aprobó el primer Catálogo de Especies Amenazadas de Canarias mediante el Decreto 151/2001, de 23 de julio. Posteriormente, se aprobó la Ley 42/2007, de 13 de diciembre, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, que derogaba la Ley 4/1989, de 27 de marzo, y reducía las categorías de especies amenazadas a dos: “en peligro de extinción” y “vulnerable”. Debido en parte a la necesidad de adecuación al nuevo marco normativo estatal, recientemente fue aprobada la Ley 4/2010, de 4 de junio, del Catálogo Canario de Especies Protegidas, que a su vez derogaba el Decreto 151/2001, de 23 de julio, en la que se recogen cuatro categorías de protección: las dos recogidas a nivel nacional, “interés para los ecosistemas canarios” y de “protección especial”. En cualquier caso, para las especies amenazadas se mantiene la obligación de adoptar un plan de recuperación o de conservación que garantice su supervivencia y eliminen o reduzcan los factores de amenaza. A partir del año 2004, se han aprobado un total de 19 planes de gestión de especies amenazadas en la Comunidad Autónoma de Canarias, 16 planes de recuperación que afectan a un total de 22 taxones “en peligro de extinción” y 3 planes de conservación del hábitat de 3 especies incluidas en la categoría de “sensible a la alteración de su hábitat”. En su mayor parte, estos taxones se corresponden con endemismos insulares exclusivos de una isla (fundamentalmente especies de flora), salvo en el caso del guirre, presente en las islas de Lanzarote y Fuerteventura, la cuernúa presente en esas mismas islas, y la piñamar, especie cuyo área de distribución abarca las islas de Tenerife y Gran Canaria. El desarrollo

Muladar de Tiscamanita.

y aplicación de los planes de estas especies le corresponde al Gobierno de Canarias, al tratarse de un programa de protección de la flora y fauna de ámbito suprainsular.

El guirre
El guirre, Neophron percnopterus majorensis, es una subespecie endémica de las Islas Canarias, con características específicas que lo diferencian de las poblaciones europeas. Se trata de una de las rapaces carroñeras de menor tamaño que existen en Europa y oportunista en lo que a la dieta se refiere, dado que se alimenta de animales muertos, basuras domésticas, excrementos, insectos, etc. Originariamente, el guirre se distribuía por todas las islas del archipiélago, pero en la actualidad la población ha quedado relegada a islas orientales (sólo nidifica en Fuerteventura, Lanzarote y Alegranza). Era muy abundante, pero en los últimos 50 años ha sufrido un importante proceso de regresión que ha provocado desaparición de entre el 70% y el 90% de sus efectivos. En el año 2002 su población se estimó en 130 ejemplares, incluidos jóvenes y subadultos, con no más de 25-29 parejas nidificantes, concentrándose en la isla de Fuerteventura más del 90% de la población total reproductora. Es evidente, que de continuar esta tendencia, el guirre podría extinguirse en Canarias en unas pocas décadas sin no se aplicaban medidas correctoras concretas que eliminaran o minimizaran los factores de amenaza que afectaban a la especie. ¿Pero cuáles son los factores de amenaza actuales que condicionaban la supervivencia del guirre? Los estudios realizados en los últimos años han permitido clarificar los peligros reales que se ciernen sobre el guirre: los accidentes en los tendidos eléctricos, los envenenamientos, la intoxicación por plomo, las molestias e interferencias en la

reproducción y la reducción de los recursos tróficos. Para atenuar los efectos negativos de estos factores en el año 2006 se procedió a la aprobación del plan de recuperación del guirre, mediante el Decreto 183/2006, de 12 de diciembre, aunque las actuaciones de conservación ya se habían iniciado en el año 2004 con la puesta en marcha del proyecto LIFE04NAT/E/000067 “Conservación del guirre en ZEPA de Fuerteventura”, auspiciado por el Cabildo de Fuerteventura y donde además participaba la empresa UNELCO-ENDESA. El desarrollo de las acciones recogidas en el Objetivo 1 del plan de recuperación, encaminadas a disminuir la mortalidad por colisión, electrocución o enganche en los tendidos eléctricos, fueron consideradas como prioritarias dado que estos accidentes habían sido los causantes de la desaparición directa de aproximadamente el 15% de la población de guirres pocos años. Entre el año 2004 y 2008, y dentro del marco del proyecto LIFE citado, se procedió a la corrección de los tendidos eléctricos de 66 kV existentes en áreas de especial interés para el guirre en la isla de Fuerteventura, procediendo a la colocación de dispositivos disuasorios (salvapájaros) y nuevas estructuras para evitar el enganche de los ejemplares. Esta actividad se continuó en el año 2009 por parte de la Dirección General de Protección de la Naturaleza, y durante el año 2010 está previsto iniciar la corrección de tendidos eléctricos de 20 kV. Como resultado de estas actuaciones se ha producido una drástica reducción de la mortalidad, siendo escasos los casos de muerte registrados a partir del año 2008. Además de las acciones anteriores, se han llevado cabo actuaciones para reducir la mortalidad por envenenamiento directo o secundario, desarrollando campañas de divulgación y sensibilización sobre el uso de cebos envenenados y elaborando una estrategia para evaluar la viabilidad de la sustitución de la munición de plomo. También se han

Autor:

Miguel Ángel Cabrera Pérez
Biólogo. Técnico del Servicio de Biodiversidad. Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Medio Ambiente. Gobierno de Canarias.

Foto: Miguel Ángel Cabrera Pérez

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EL PERIÓDICO DEL MUSEO ELDER INVIERNO 2010 Nº 01

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distribución, debido a la importante presión que se ha ejercido sobre las zonas costeras en las islas, áreas preferentes para la expansión urbanística de carácter residencial e industrial, donde además han confluido otras actividades que han contribuido al deterioro de su hábitat (extracción de áridos, vertidos, proliferación de pistas, etc). También cabe destacar la presión que algunos herbívoros, principalmente conejos, ejercen sobre algunos enclaves puntuales de esta especie. Este plan tenía como objetivo primordial reducir y contrarrestar los factores que dificultaban el mantenimiento y evolución positiva de sus poblaciones, de manera que se lograra consolidar su presencia en al menos el 75% del área de ocupación actual en la isla de Tenerife, mantener el actual área de ocupación en Gran Canaria, y consolidar al menos dos nuevas poblaciones en Tenerife. Hasta este momento las acciones más relevantes llevadas a cabo han consistido en el vallado de las dos de las poblaciones en una situación de mayor riesgo (Lomo de Taliarte en Gran Canaria y Playa del Vidrio en Tenerife), actuaciones para evitar los daños por herbívoros mediante el vallado individual de ejemplares, la limpieza y restauración de la cubierta vegetal en localidades más degradadas, la recolección de material vegetal y el cultivo de ejemplares que permitirán este año iniciar las tareas de reintroducción en Montaña Roja y posterior reforzamiento de otros núcleos de la isla de Tenerife, todo ello, sin olvidar un aspecto fundamental: el seguimiento periódico de cada una de las poblaciones para conocer la evolución de las mismas y la eficacia de las medidas adoptadas. Este seguimiento, realizado desde el año 2004, ha permitido comprobar la elevada fluctuación de los efectivos poblacionales tanto estacional como anualmente, así como, la situación más favorable que presenta la especie en la isla de Gran Canaria frente a la isla de Tenerife, con un menor número de ejemplares y mayor nivel de fragmentación de las poblaciones.

Foto: Miguel Ángel Cabrera Pérez

Piñamar. Arinaga.

adoptado medidas para garantizar la tranquilidad en las áreas de nidificación y eliminar las molestias durante el periodo reproductor con el fin de aumentar la productividad de las parejas, extremando las medidas de control y vigilancia durante el periodo crítico. Por otro lado, dentro del Objetivo 4 del plan, se han desarrollado acciones encaminadas a la conservación del hábitat en las áreas de cría, alimentación y agregación nocturna, evitando su transformación y mejorando los recursos tróficos. Para esto último, se han implantado nuevos muladares en Fuerteventura para alimentar a los guirres en un intento de facilitar la recolonización de zonas donde la especie ya no se encuentra presente y reducir la mortalidad de los ejemplares jóvenes, estando previsto para el año 2010 la implantación de un nuevo muladar en la isla de Lanzarote. Todas las actuaciones anteriores se han llevado a cabo a la vez que se ha continuado con el seguimiento de los parámetros reproductivos, demográficos y uso del hábitat de la población de guirres iniciado por la Estación Biológica de Doñana en el año 1998, con el objeto de mejorar los conocimientos sobre la biología y ecología del guirre que permitan mejorar la definición y aplicación de las medidas de conservación a desarrollar.

de Especies Amenazadas de Canarias en el año 2001, por lo que, mediante el Decreto 180/2006, de 12 de diciembre, se procedió a la aprobación de su plan de conservación del hábitat. Hay que señalar que el reciente Catálogo Canario de Especies Protegidas incluye la cuernúa como especie “en peligro de extinción”. El desarrollo del plan de la cuernúa ha girado en torno a tres aspectos fundamentales: evitar las afecciones y alteración del hábitat, mejorar el conocimiento sobre la especie, y por último, incrementar la sensibilidad social ante la problemática de conservación de la especie. Para lo primero, el plan establecía recomendaciones que deberían tenerse en cuenta a la hora de desarrollar distintos proyectos o desarrollar el planeamiento territorial, especialmente en espacios integrantes de la red Natura 2000. Para mejorar y contar con una información actualizada de la evolución de la especie, se ha promovido un programa de seguimiento de las poblaciones, procediendo al cartografiado detallado de todos los núcleos y la estimación del número de individuos en cada uno de ellos. Esto ha permitido conocer con mayor detalle el estado de conservación de la cuernúa, y la situación de los más de 25 núcleos poblacionales con los que cuenta. Importante también, ha sido la campaña de sensibilización llevada a cabo para dar a conocer la problemática de su conservación. En este sentido, habría que destacar el desarrollo de una página web propia del plan de conservación (www.gobiernodecanarias.org/cmayot/medioambiente/l acuernua/index.html) y la elaboración y posterior distribución entre los cabildos, municipios, centros escolares y otras instituciones presentes en su área de distribución, de material divulgativo como folleros, pósters, pegatinas y material audiovisual.

La cuernúa
Al igual que el guirre, la cuernúa o diente de perro (Caralluma burchardii) es una especie que se localiza únicamente en las islas orientales del archipiélago canario, aunque con presencia también en Marruecos. Además de Lanzarote y Fuerteventura, también aparece en los islotes de Alegranza, Montaña Clara, La Graciosa y Lobos, con numerosos núcleos poblacionales y un alto grado de fragmentación. Forma parte de comunidades xéricas, habitando malpaíses y ladera rocoso-pedregosas, generalmente asociada a tabaibales dulces y comunidades halo-nitrófilas. Se trata de una planta de tallos suculentos de sección cuadrangular, con tendencia a formar rodales con un número variable de tallos de hasta 45 centímetros de altura, siendo muy característico su fruto (un par de folículos en forma de cuernos con más de 10 centímetros de largo) y las semillas con largos vilanos que ayudan a su dispersión por el viento. Esta especie fue catalogada como “sensible a la alteración de su hábitat” en el Catálogo

Semillas de la cuernúa.

La piñamar
El plan de recuperación de la piñamar (Atractylis preauxiana) fue aprobado en el año 2007, mediante el Decreto 33/2007, de 13 de febrero. Este pequeño arbusto halófilo, con hojas lineares y flores muy características vive en las costas de las islas de Gran Canaria y Tenerife con una fuerte influencia de la maresía, formando parte de matorrales halófilos costeros que se encuentran cada vez más degradados. En los últimos 40 años el área de distribución de la piñamar ha experimentado un progresivo retroceso de su área de
Flor de la cuernúa.

Autor: Miguel Ángel Cabrera Pérez

Foto: Elizabeth Ojeda Land

Foto: Marco Díaz-Bertrana Sánchez

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CINE

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El Museo Elder de la Ciencia y la Tecnología
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Gobierno de Canarias

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