la propuesta de las autoridades de la facultad.

En la siguiente edición trataremos de argumentar cada posición, empero si gustan leer un artículo que elaboramos al respecto pueden consultar la página: http://grupodemocraciarevolucionaria.blogspot.com/2011/02/acerca-de-los-servicios-decomedor-y.html

Sobre la supervía poniente
(colaboración de los compañeros de la Liga de Unidad Socialista). El Gobierno del Distrito Federal (GDF) encabezado por el perredista Marcelo Ebrard ha puesto recientemente su carácter democrático de su partido y su gobierno, la llamada supervía poniente es una de las obras más cuestionadas durante su gobierno, ante la constante oposición de la ciudadanía, irregularidades legales así como las objeciones que se han dado a esta obra por causar daños negativos a la ecología, el GDF pretende imponer la obra con los inconvenientes que sean necesarios como la represión a opositores, lo cual pone en entredicho el carácter de izquierda de Marcelo y de su partido. La supervía poniente es una obra que conectara a la rica zona empresarial de santa fe con el sur de la ciudad, cuyos objetivos según el GDF son reducir el tiempo de traslado y el ahorro de combustibles, tal planteamiento parte de el error de suponer que las vías rápidas pueden solucionar el trafico, estas vialidades rápidas son atractivas en un primer momento pero el problema real de el trafico en la ciudad de México parte de la poca planeación, la centralización de la urbe, y el incremento del uso del automóvil (que se incremente en un 10% al año) una nueva vialidad únicamente incentivara el uso del automóvil, de comerciales, centros comerciales, y más población, lo cual resultara contraproducente, en otras palabras, la supervía será atractivo solo por un instante pues trasladara el problema del trafico de un lugar a otro. Las afectaciones de la supervía poniente son también en materia ambiental, esta obra pretende pasar por zonas de Valor Ambiental, donde existen los mantos acuíferos de la ciudad de México (que abastecen de agua a gran parte del DF) de dañarse estos mantos acuíferos situados por donde pasara la supervía, sus efectos serán negativos como una crisis de falta de agua en la ciudad, de hecho más de 300 académicos de la UNAM entre ellos investigadores de institutos de Ecología, Ingeniería, Biología e Investigaciones Jurídicas; las facultades de Arquitectura y Ciencias; los centros de Investigaciones en Ecosistemas y de Investigaciones Interdisciplinarias, y la Escuela de Trabajo Social. Señalaron que “el proyecto pone en riesgo la sustentabilidad del valle de México” (La Jornada 4/02/2011/) Pese a la oposición Marcelo Ebrard sigue empecinado en imponer la obra que solo beneficiara a los ricos. Más de 30 mil árboles serán talados (ya han comenzado a talarse), especies en protección especial será daña su hábitat, cientos de personas son desplazadas por este proyecto. Los ciudadanos, vecinas, vecinos, organizaciones ambientalistas, socialistas y progresistas tenemos que organizarnos con planteamientos que estén encaminados a cancelar la obra.

Debatir para construir

Año 0, No. 0, mayo 2011

Balance y crítica de la lucha en Filos.
Durante el semestre pasado se llevaron a cabo, en nuestra Facultad, una serie de asambleas para tratar asuntos relacionados con servicios que ofrece la misma, tales como son: las cámaras de vigilancia, el comedor, la biblioteca, las fotocopias y educación continua. Al principio, las asambleas estaban nutridas por un número considerable de estudiantes de la comunidad, así como de grupos políticos. Los compañeros que llamaban a las asambleas pronto decidieron el curso de éstas, poniendo como demanda principal el tema del comedor, ya que, consideraban que resolviendo este problema, pronto se resolverían los demás. Consideraron suficiente la organización estudiantil para resolver el problema de la biblioteca y el comedor, pues, desconfiaban del apoyo de los trabajadores, siendo que, gracias a su participación en un mitin en la dirección, las autoridades aceptaron un diálogo público con la comunidad. Todos los compañeros de la asamblea estábamos seguros de un triunfo ente las autoridades. Sin embargo, la dirigencia de la asamblea se presentó al diálogo con un exceso de confianza, que en lugar de sumar fuerzas, nos restó. Tenía que cumplir un objetivo político, el cual no era convencer a la directora de la legitimidad de nuestras demandas, ella ya sabía que estaba obrando contra los intereses de la comunidad que dice representar, sino convencer a los compañeros indecisos, incorporándolos a nuestro movimiento. Para lo cual, repetir frases o consignas que motivaran exclamaciones de apoyo, entre los que ya estaban convencidos, no ayudaba a incrementar significativamente nuestro volumen de fuerza. Bajo esta lógica, tachar de estudiantes de derecha a todos los que no coincidían con los planteamientos de la asamblea tampoco ayudó, mejor habría sido, ver cómo podíamos atraerlos a nuestra posición. Así pues, con una participación ya menor en las asambleas y con una reprobación de la actitud de los sus dirigentes, por una gran parte de la comunidad estudiantil y docente, la asamblea fue perdiendo fuerza y aceptación. Las reflexiones que se presentaban en el aeropuerto eran tema de conversaciones en los pasillos, a favor y en contra. Incluso, algunos profesores mostraban su punto de vista en sus clases, generalmente la reprobaban llamándola “la autodenominada asamblea” de la facultad. En parte tenían razón, ya que en el transcurso del semestre la participación en las asambleas iba en picada, a tal grado que llegó a ser sólo una reunión de grupos políticos y activistas. A esas alturas, el nombre de “asamblea” de Filos era muy grande para los pocos participantes que la sostenían. ¿Victoria pírrica? Se logró sentar a las autoridades (con ayuda de los trabajadores, a pesar de algunos personajes) a un diálogo público con toda la comunidad, y ahí se demostró la falta de voluntad de la directora para resolver los problemas de la Facultad que administra. Envalentonados, la dirigencia de la asamblea pensó que esto era suficiente, pero lo que no tomaron en cuenta, o no lo quisieron ver, es que a partir de este encuentro, la asamblea fue progresivamente en declive. Lo que no se logró. No se logró resolver ninguna de las demandas de la asamblea. En el tema del comedor, se pedía que fuera subsidiado, hasta la fecha el concesionado sigue al frente, a pesar de que su concesión venció el 31 de enero. Cabe mencionar, que esto es un logro para ciertos personajes, ya que en sus adentros, sueñan con tomar control del comedor, y convertirlo en negocio personal y de control político, tal y como ocurre en la Facultad de Ciencias. Sin embargo, como paliativo a nuestras demandas se instalaron hornos de microondas, que de ninguna manera solucionan el problema. En relación a la biblioteca, el servicio de fotocopiado y de educación continua, ni hablar. Lo que se logró sin la asamblea. Como cada año, la UNAM participa en el mega simulacro que se realiza en el mes de septiembre en distintas instituciones. En nuestra Facultad hay varias salidas de emergencia, una de las cuales se encuentra al final del pasillo del primer piso. Esta salida estuvo cerrada por varios semestres hasta que el día del simulacro las autoridades decidieron abrirla sólo por

¡Cancelación inmediata de la SuperVía! ¡No al Ecocidio!

DIALOGOS es una publicación de Grupo Democracia Revolucionaria, célula Filosofía. Mas info en: Cubículo 114-bis de la FFyL grupodemocraciarevolucionaria.blogspot.com diálogosporfilos.blogspot.com tiemposmodernos.grd@gmail.com
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esa ocasión. Sin embargo, gracias a la movilización de la LUS y el GDR se logró que la puerta permaneciera abierta no sólo ese día, sino hasta hoy. Por otro lado, el retiro de las cámaras de vigilancia y la salida del Secretario Administrativo Jaime Jiménez fue un logro, pero no de la asamblea, sino de la comunidad en general y, nuevo, con la lucha de los trabajadores, quienes desde su sector también pedían la salida del secretario antes mencionado, ya que a la asamblea no le parecía de importancia política la salida de dicho secretario. Ante este panorama, cabe plantearse una nueva organización estudiantil que reflexione las experiencias anteriores y proponga desde la base, una conducción incluyente y participativa. La iniciativa de organizar una asamblea es el primer paso de una lucha constante y de largo aliento para la solución de demandas legítimas. Debemos trabajar para organizar una Asamblea real de la Facultad de Filosofía y Letras, que sea fuerte cualitativa y cuantitativamente, con perspectivas políticas y no sólo un relicario de frases incendiarias contra la autoridad, que sea capaz de criticar en positivo y de autocriticarse, y construir alianzas con todos los sectores de nuestra Facultad si queremos que nuestras demandas sean resueltas de la mejor manera.

En el caso de Gramsci la creación de una nueva cultura no debe ser un saber enciclopédico, dónde sólo se ve al hombre como un recipiente que hay que atiborrar de datos empíricos. Es la pedagogía gramsciana la que supone organización y disciplina del propio yo interior, es la conquista de la conciencia superior por lo cual se llega a comprender el valor histórico, la función de la vida, los derechos y obligaciones que a cada uno de nosotros le corresponde. En la escuela es la práctica pedagógica, donde el maestro y el alumno son sujetos activos, con relaciones recíprocas, es decir, “todo maestro sigue siendo alumno y todo alumno es maestro” (2). En consecuencia vemos que la relación hegemónica implica una relación pedagógica. Las instituciones educativas deben ser un instrumento para desarrollar una contrahegemonía, que cuestione la visión del mundo, los modos de vivir y de pensar que la clase domínate ha logrado expandir en los diferentes sectores sociales. NOTAS:
(1) Manacorda, Mario, La alternativa pedagógica, 6ª ed., México, Fontamara, 2001, p. 55. El libro es una compilación de textos de varías obras de Gramsci, con algunos comentarios de Manacorda. (2) Ibidem. p. 47.

La educación como hegemonía
Alejandro Ángeles

El derecho a la comida
Javier Sainz

Antonio Gramsci amplía la noción de Estado al incorporar a la sociedad civil y a la sociedad política. Mientras la primera es aquella donde usualmente se ubica la función hegemónica, es decir, la dirección cultural e ideológica que se desenvuelve mediante instituciones como la iglesia, sindicatos, partidos, medios masivos de comunicación, escuelas, etc. La segunda, a la sociedad política se le puede considerar como el aparato de coerción estatal, el cual, busca conservar el sistema hegemónico establecido, mediante órganos represivos como la policía, el ejército, etc. Por lo tanto la coerción ocupa un segundo lugar en las sociedades hegemónicas, pero puede pasar al primero en momentos de crisis. Como podemos ver la relevancia radica en demostrar, que en las sociedades contemporáneas, la manera como se mantiene el poder es mediante la producción hegemónica y sólo secundariamente a través de la coerción, por lo que las instituciones de la sociedad civil cobran gran importancia, especialmente las educativas, siendo lugares de construcción hegemónica. Las escuelas para Gramsci son el instrumento para formar a los intelectuales, donde la complejidad de la función intelectual en los distintos Estados se puede medir objetivamente por la cantidad de escuelas especializadas y por su jerarquización. Con respecto a esto, Gramsci dice lo siguiente: “cuanto más extensa sea el área de la enseñanza y más numerosos los grados verticales de la escuela, tanto más complejo será el mundo cultural, la civilización, de un determinado Estado” (1). Los intelectuales constituyen un instrumento de la supremacía que ejerce la clase dominante en la sociedad, lo que Gramsci define como dirección cultural y moral, es decir, como hegemonía. De modo que para Gramsci, la conquista del poder no puede consistir simplemente en la conquista de los órganos de coerción, sino también previamente en la conquista del consenso de la mayor parte de la población, consenso que se logra actuando en el aspecto cultural para poder conseguir la hegemonía del nuevo bloque emergente, ya que sin el consenso, no se puede lograr con éxito la transformación social y una de las instituciones, más importantes para llevar acabo el consenso es la escuela.

En la década de 1970 a 1980 la UNAM cambió drásticamente. Después de la lucha estudiantil de 1968, nuestra institución tomó un nuevo rumbo y desafío: masificar la educación que impartía. El rector Pablo González Casanova, junto con un grupo de profesores, crearon el proyecto del Colegio de Ciencias y Humanidades. Pensado para que tuviera 4 turnos de clases distintos y bajo el lema de “aprender a aprender”, los planteles fueron ubicados en los extremos de la ciudad de México con el fin de llevar la educación media superior hasta los recovecos de la ciudad. También fue la década de los autogobiernos que crearon las comunidades de varias dependencias como la Facultad de Arquitectura, Facultad de Economía, CCH Oriente, y otras más. Para finales de los sesenta, la UNAM contaba con una población de alrededor de 100,000 estudiantes y para 1973, se había duplicado. También existían una serie de condiciones que permitían la masificación: servicios subsidiados con el presupuesto federal otorgado. Actualmente, en las aulas de la Facultad de Filosofía y Letras, escuchamos que la universidad no es la responsable de dar servicios de comida y fotocopiado. Creemos que lo que falta es información y debate, por ello remembramos aquel Comedor Central de la UNAM, ahora desaparecido, que se ubicaba en frente de la Facultad de Psicología, sobre el Eje 10. Este comedor estaba subsidiado por el presupuesto de la UNAM, pues se concebía la necesidad de que los estudiantes no desertaran de sus estudios. Empero, la historia de este comedor fue borrada de los anales, y no fue por cuestiones presupuestales, sino políticas. El ex rector Guillermo Soberón fue el responsable de cerrarlo, pues se había convertido en un lugar de reunión y encuentro de estudiantes. Es decir, la UNAM se hizo responsable de brindar estos servicios a bajo costo, pero por razones políticas dejó de hacerlo. Hay un hecho indiscutible: el precio y calidad de los alimentos en el comedor de la FFyL no es buena y deben ser otros los que impartan este servicio, el cual debe ser accesible en precios a la mayoría de la comunidad y contar con un menú que proporcione una alimentación sana. No creemos que la comunidad esté en contra de ello. En la mesa de discusión ya existen varias propuestas: 1) un comedor manejado por estudiantes (una cooperativa estudiantil), donde la ganancia se invertiría en proyectos estudiantiles; 2) un comedor subsidiado con el presupuesto de la UNAM y manejado por trabajadores de la misma institución, los cuales estarían sindicalizados para que tuviesen prestaciones como seguro social; 3) Un comedor concesionado a un particular que de precios bajos. La primera es impulsada por el grupo que publica el folletín Aeropuerto y la organización “En lucha”. La segunda, por un cúmulo de grupos que participamos en la Asamblea en el cual nos ubicamos. La tercera es
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