Está en la página 1de 5

La alternancia política en Argentina en los últimos 70

años Capítulo 5
1963-1966 Presidencia de Arturo Illia, sin terminar. Golpe Militar
(UCR)
ASPECTOS POLÍTICOS: Ya hemos visto que Guido, pasada la contienda militar, encontró despejado
el camino para el llamado a elecciones con el respaldo o complicidad de los Azules, intentando
incorporar al peronismo a la vida política; se trataba de organizar un Frente Nacional y Popular con
la UCRI y la Democracia Cristiana, incorporando al peronismo pero dejando al margen a Perón.
Esta operación política era acompañada por el compromiso de celebrar elecciones libres entre
marzo y junio de 1963, pero el proyecto tropezó con obstáculos que lo hicieron inviable. Varios
sindicalistas peronistas rechazaban un nuevo pacto con el desarrollismo. Las corrientes políticas de
derecha, conservadores, socialistas democráticos y la UCRP se opusieron. Finalmente el 7 de Julio
de 1963 se llevaron a cabo las elecciones que volvieron a recrear las condiciones para una
democracia restringida. Los militares azules proscribieron a los peronistas, el Frente se desmoronó
Perón impulsó a Vicente Solano Lima y a Carlos Sylvestre Begnis. En disidencia, se presentaron
Matera, que es expulsado del peronismo, y el democristiano Horacio Sueldo. El gobierno veta a
ambos. Perón y Frondizi ordenan la abstención. La pregunta de muchos historiadores y del mundo
político del momento, fue: ¿Por qué Illia y no Balbín? Siendo que este último era el líder
indiscutido de la UCRP y apoyado por los Azules. Veamos, Balbín venía más bien del Alvearismo, en
cambio Illia traía los componentes ideológicos del Yrigoyenismo, que eran componentes
nacionalistas en algunos ámbitos especialmente sensibles, entre ellos la política petrolera. Balbín
de la línea partidaria surgida en la década de 1940, conservadora y antiperonista, a la que se
consideró heredera, como ya se dijo, del Alvearismo. Balbín había jugado sus fichas con la UCRP y
el apoyo del aparato de la Revolución Libertadora (Aramburu) detrás y había perdido a manos de
una escisión del partido, la UCRI, con Frondizi en 1958. Después del triunfo de los Azules, Balbín
mantenía el vinculo, Perón seguía proscripto, Frondizi derrocado, pero…renunció a su candidatura!
Se cree que temió volver a no ganar y la UCRP, terminó proclamando la fórmula Illia-Perette, sin
desconocer que “Don Arturo” había sido el único candidato radical que había logrado vencer al
peronismo en las malogradas elecciones de marzo del año pasado, pero no pudo asumir como
gobernador de Córdoba porque Frondizi anuló las elecciones, pero su éxito electoral le
proporcionó un capital político que le permitió imponerse en la lucha interna de la UCRP.

Las fórmulas fueron, entonces:

UCRP = Arturo Illia – Carlos Perette. UCRI = Oscar Alende (El Bisonte) – Celestino Gelsi.
UDELPA = Eugenio Aramburu – Horacio Thedy y otros frentes y partidos menores
(Federación Nacional de partidos de Centro; Partido Socialista y Partido Socialista
Democrático)

Illia triunfó con el 25,15% de los votos. El voto en blanco llegó al 19,72%. Alende al 16% y en forma
inesperada Aramburu y su UDELPA al 14%. Para ser consagrado Presidente Illia necesito el voto de
partidos minoritarios, más el de UDELPA, en el Colegio Electoral (la elección era indirecta).

Así, su carácter impopular, fruto de la proscripción del peronismo, el apoyo de los derrotados en el
enfrentamiento militar a la UCRI y el escaso porcentaje de votantes constituyeron sus debilidades
estructurales fundamentales. En campaña había anunciado que anularía los contratos petroleros
con un decreto, que habían sido otorgados, también, por decreto por Frondizi. En su discurso de
asunción señaló algunos aspectos fundamentales de su programa de gobierno: respetar la
independencia del Poder Judicial, respetar las autonomías provinciales, eliminar la desocupación
obrera, aprovechar plenamente todos los factores productivos, defender el valor de nuestra
moneda, anular los contratos petroleros con empresas extranjeras, mejorar el nivel tecnológico
del campo, modificar el régimen de la tierra para facilitar el acceso a la propiedad de los
auténticos productores por medio de un sistema de créditos adecuado, obtener mayores saldos
exportables para completar nuestro desarrollo industrial, buscar nuevos mercados sin exclusiones
ideológicas, fortalecer la acción gremial pero alejarla de su instrumentación política partidaria,
ampliar las posibilidades en educación y cultura para la mayor cantidad de gente, reafirmar la
política americanista del radicalismo, procurar la integración del territorio nacional, reclamando
por el derecho sobre las Islas Malvinas y la Antártida Argentina y formular un llamamiento a las
Fuerzas Armadas para su reinserción en el proceso democrático. Todo su programa de gobierno
era demasiado ambicioso teniendo en cuenta la debilidad política en que se encontraba la UCRP,
derivada, principalmente por la magra base de sustentación de su electorado (25%), pero DEBE
RECONOCERSE QUE SE ATUVO A SU IDEARIO DEMOCRÁTICO. Al poco tiempo de asumir, el
gobierno llamó a colaborar a los partidos políticos opositores, pero el pedido se recibió con
desconfianza, debido a que esta convocatoria se producía cuando ya todos los cargos importantes
estaban cubiertos por el oficialismo, como siempre. Tarea en la cual Balbín había sido un
protagonista extremo. El peronismo, por su parte, inició una paulatina ofensiva para recuperar
posiciones, a pesar de que Illia había orientado su gestión a levantar la proscripción del
peronismo. No puede dejar de señalarse, que durante su gobierno (1963-1966), tres dirigentes
“neoperonistas” accedieron a gobernaciones provinciales: Deolindo Bittel en Chaco, Ricardo
Durand en Salta y Felipe Sapag en Neuquén. Por otra parte, también las fuerzas neoperonistas,
organizadas bajo la sigla de Unión Popular, ganaron las elecciones parlamentarias nacionales de
marzo de 1965.

El gobierno radical no tenía –prácticamente- ningún frente en que no tuviese importantes


complicaciones Los rumores de posibles golpes de estado acosaron al gobierno radical durante
toda su gestión. Las simpatías del vicepresidente Perette por los militares colorados no hacía más
que complicar la situación, ya que el ascenso de J.C. Onganía a teniente general había dado un
resonante triunfo a los azules y desalentaba las intenciones de reincorporación de los colorados
retirados, por tanto, plano militar: Complicado. Con la prensa o los medios de comunicación, la
situación era similar, la prensa nacional y extranjera colaboró en la campaña de desprestigio que
se inició contra el presidente y los miembros de su gabinete acusados de lentitud e inactividad.
Diarios como El Mundo y Crónica publicaban caricaturas en las que se veía a Illia representado
como una tortuga. La CGT llevó a cabo el "operativo tortuga" que consistió en sembrar el centro
de Buenos Aires, con esos animalitos que llevaban pintadas en su caparazón las palabras "Illia o
gobierno".

Las relaciones exteriores fueron otro dolor de cabeza para el gobierno, que debió resolver con
Chile un problema limítrofe conocido como la "cuestión Palena"(1) suscitada entre los hitos 16 y
17 de la frontera argentino-chilena. Como el país trasandino se negó a la solución bilateral se
recurrió al arbitraje de la corona británica. Lo mismo sucedió con el paraje llamado Laguna del
Desierto(2). Si bien las relaciones con EEUU fueron buenas, a pesar de la anulación de los
contratos petroleros (pagando indemnizaciones ruinosas, claro está). Otra concesión fue la firma,
en 1964, de un convenio de cooperación militar con los Estados Unidos. Este convenio se basaba
en un nuevo concepto de la seguridad continental, cuyo núcleo consistía en reemplazar la doctrina
del peligro extracontinental por otra que consideraba que la amenaza estaba dentro de América
Latina. De acuerdo con esto las Fuerzas Armadas del continente cambiaban su rol de defensoras
contra el enemigo exterior por el de fuerzas encargadas de la seguridad interna, destinadas a
combatir la subversión y el comunismo. (DOCTRINA DE SEGURIDAD NACIONAL, que terminaría con
graves consecuencias internas, hasta 1983). En la OEA, también debió sucumbir a la presión de los
EEUU, en cuanto a la cuestión cubana, que obligó a todo el continente a aislar diplomática y
económicamente. El canciller Zavala Ortiz, firmó el repudio del régimen cubano-soviético, pero se
negó a realizar acciones compulsivas inmediatas. El Gobierno pretendía seguir la línea de Perón en
cuanto a la Tercera Posición, manteniendo el equilibrio con los dos bloques dominantes de la
época y es así que se opuso a la intervención militar yanky en República Dominicana.

Arturo Illia o su gobierno de preceptos con igualitarismo social, basado en la cooperación y los
valores de la justicia social, llevaba implícito su dogma de lo que denominaba "un orden justo",
que armonizaba liberalismo político y socialismo económico. Su respeto a la Constitución Nacional,
a la independencia e importancia del Poder Judicial era de una pureza infrecuente en la Historia
Política de la Argentina. Gobernó sin estado de sitio, con absoluto respeto de las libertades
públicas e individuales. Los Azules no veían con buenos ojos las concesiones dadas al peronismo o
su neoperonismo, al igual que los jefes sindicales que realizaban “su juego” aliándose a los mismos
a los efectos de desestabilizar al Gobierno, principalmente, porque estaba en curso la
reglamentación de la Ley de Asociaciones Profesionales, sancionada por Frondizi y que los
involucraba, reglamentación que las democratizaba y esto los colocaba en una situación de
rechazo al verse en peligro esa costumbre –que llega hasta nuestros días- de eternizarse al frente
de sindicatos.

Otro hecho destacable que debió afrontar es que a fines de 1964 corrió la noticia de que Perón
había abandonado Madrid por vía aérea rumbo a Lisboa, donde se embarcaría hacia Lima y de allí
a Buenos Aires en un "avión negro". El presidente y sus ministros se reunieron y dispusieron que
los organismos de seguridad tomaran los recaudos necesarios para impedir desordenes. La noticia
resultó falsa. Pocos meses después un avión de Iberia llegaba a Río de Janeiro con Perón con la
intención de proseguir a Buenos Aires. Fue declarado persona no grata por lo que debió abordar
un avión de regreso a Madrid. Con estos episodios quedó claro que las F.F.A.A. estaban dominadas
por los antiperonistas que no tolerarían el regreso del líder del Justicialismo. Esto merecerá un
breve capítulo aparte.

ASPECTOS ECONOMICOS: Una de las primeras medidas del gobierno fue la anulación de los
contratos petroleros con las empresas extranjeras, firmados durante el gobierno de Frondizi. Esta
decisión, que formaba parte de la plataforma electoral se hizo efectiva un mes después de la
asunción, pero provocó graves problemas de abastecimiento. Fue necesario importar combustible
y el país sufrió una considerable pérdida de divisas en concepto de indemnizaciones por la forma
indiscriminada en que se llevó a cabo la anulación. Además aumentó la desconfianza internacional
por el no cumplimiento de los compromisos asumidos por la Argentina. La presión de EEUU fue
grande, pero la respuesta de Illia siempre fue la misma: Se confirmaba la anulación, pero también
la continuidad de las garantías otorgadas a los capitales extranjeros que quisieran concurrir a la
explotación petrolera pero en el marco de lo que la Constitución definiera.

Cuando los radicales llegaron al gobierno el panorama económico era desalentador. Se vivía una
gran recesión; la tasa de desempleo era del 8.8% y el conjunto de la capacidad productiva
instalada estaba trabajando al 55%. Todo esto provocó una fuerte caída de los ingresos fiscales
porque muchas empresas dejaron de pagar los impuestos y los aportes jubilatorios.

El sector bancario tenía una situación muy comprometida. Durante la época de Frondizi y después
de Pinedo, Alsogaray, Méndez Delfino y Martínez de Hoz, en nombre de la libertad económica no
se aplicaron desde el Banco Central las normas que existían para la vigilancia de los créditos que
otorgan los bancos. Así, los bancos privados y del Estado, especialmente el Banco Nación, habían
otorgado créditos por encima de la capacidad prestable de las empresas (alguna coincidencia?). Al
contraerse la actividad en el año 1962, las empresas se encontraron imposibilitadas de pagarles a
los bancos los créditos que les habían dado para importar maquinaria. En muchos casos esta se
encontraba arrumbada en el puerto de Bs. As. El gobierno decidió aplicar una estrategia de corto
plazo, basada en el estímulo de la demanda y elaboró un Plan Nacional de Desarrollo para el
quinquenio 1965 - 1969. Una buena cosecha permitió elevar el nivel de las exportaciones con
saldo positivo en la cuenta corriente del Balance de Pagos. Se logró incrementar el PBI en el orden
del 8% entre 1964 - 1965 con el correspondiente efecto sobre el empleo. Sin embargo no se pudo
controlar el alza de los precios internos que pasaron la barrera del 30% anual entre 1965 y 1966. El
gobierno trató de reaccionar con controles de precios que fueron resistidos por los empresarios.

La deuda externa constituía otro problema serio. El 56.2% de ella vencía en los próximos tres años,
es decir, en 1966 por lo cual se decidió renegociar la misma con el Club de París.

El 15 de enero de 1964 el Parlamento consideró el proyecto de Ley de Medicamentos que


señalaba el carácter de bienes sociales al servicio de la salud pública de los medicamentos. En su
articulado se facultaba al Poder Ejecutivo para la regulación de los precios ya que, por estar la
venta de medicamentos condicionada por las necesidades de la población, su proceso económico
escapaba a la ley de la oferta y la demanda, de la libre competencia y de la libertad contractual y a
pesar de las presiones internacionales la ley fue aprobada.

En marzo del mismo año de dio a conocer el nuevo Estatuto de los Partidos Políticos que
posibilitaba la incorporación del peronismo a la vida cívica; establecía un control preciso sobre el
patrimonio de los partidos; normas sobre proselitismo electoral y dejaba sin efecto las
inhabilitaciones de los dirigentes gremiales, tanto obreros como empresarios.

En definitiva la inflación promedio de su tiempo de gobierno fue de 28, 4%. La participación de los
trabajadores en el PIB (producto Bruto Interno) fue de 44%, uno de los mejores después de los
gobiernos peronistas.

El crecimiento del PBI fue del 10% en 1964; en 1965 de 9,7% y en 1966 (sin terminar) de 4,7%. El
gasto público en educación fue el mayor de la historia contemporánea 27% (medido sobre el total
del gasto público). Se creó el Salario, Mínimo, Vital y Móvil y la creación del Consejo Nacional del
Salario para el control de su capacidad adquisitiva. Se efectuó la más grande exportación a China
de commodites, país con el que no teníamos relaciones diplomáticas en un mundo bipolar; se pagó
la deuda externa, disminuyendo de 3.600 millones de dólares a 2.479 millones (a junio de 1966), y
si el gobierno duraba un año y medio más el país pasaba a ser acreedor internacional, aún
pagándole al Club de París en las condiciones que el gobierno argentino impuso.

Notas Finales: El Golpe de Estado del 28 de junio de 1966, que derrocó al Gobierno Constitucional,
esta hoy considerado uno de los actos más perjudiciales para la continuidad institucional de la
Argentina. Obedeció a varias causas: el posible retorno al poder del Peronismo, al que las Fuerzas
armadas temían, pero sobre todo por su resistencia a las políticas con los capitales petroleros y las
empresas multinacionales farmacéuticas, la extraordinaria campaña de acción psicológica a través
de todos los medios de comunicación; y una nueva coalición entre las jerarquías sindicales y los
mandos militares con orientación anticomunistas e inspirados en la doctrina de la Seguridad
Nacional, son las más mencionadas.

(1) Río Palena (Chile) Pequeña aldea donde se reunieron técnicos de Chile, Argentina y Reino Unido
para trabajar en el Laudo Arbitral de Su Majestad en la delimitación de límites, a la altura de la
provincia de Chubut. Por el Fallo unos 420 km² en disputa fueron reconocidos a la Argentina,
mientras el valle California fue reconocido a Chile.
(2) Incidente fronterizo en 1965 en la laguna del desierto (Zona Chaltén), entre carabineros y
gendarmes argentinos, en el cual murió un carabinero. Los presidentes Illia y Frei lograron frenar
la contienda. (Macri y Bullrich efectuaron la devolución del pabellón chileno en poder de
Gendarmería, en el 2017. Ustedes lo hubieran devuelto?
FUENTES:
Osvaldo Álvarez Guerrero, Arturo Illia, La ortodoxia republicana, en:
www. cecies.org/imagenes/edicion_164.pdf
Morgenfeld, Leandro / Míguez, María Cecilia. La cuestión petrolera durante el gobierno de Illia :
Repercusiones en los Estados Unidos y en las clases dirigentes locales. EN: Realidad Económica. N°
271

También podría gustarte