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Rodolfo Walsh: la narrativa

en el conflicto de las culturaso+


por Ángel Rama

1. La emergencia de la cultura dominada


Argentina ha entrado en una nueva instancia' de esa remo-
ción social que desde hace medio siglo viene desgarrándola en-
tre proposiciones contrarias, las cuales trazan la curva de

'Vei-sióri revisada y aliipliada del ensayo "RoclolfoWalsh: el conflicto de


cult~irasen la Argentinan, Escritura, 11' 2, Caracas,julio-dicie~'~ibre de 1976.
+ÁngelRnnm nació en Montevideo (Umguay) m 1926 y murió a Madrid (Espa-
%a),en 1983. Por sus apodes a la consolidación de la literatura latinoantaicana c m
&jeto de estudio, se lo considera uno de h s niticos nuk impurtantes del continente.
Ademcu, realizó una intensa Mor editorial, penerrodZrticay docente a diversos la&.
"Rodolfo Walsh: la narrativa en el conjlicto de las culturas", cuya versión origi-
nal es de 1974, proporciona una excelente muestra de qué significa hacer operatil~ala
idea de interrogar los vínculos entre una literatura y el campo espect@co en el que se
Iroduce: "una detertninada cultura en u n detenninado penódo histórico". Rama se
sinle de autores fuertenkente marcados por el materialismo marxista (Mamin Hayris,
Adorno, Bordieu y, sohe todo, Gramci), y presenta u n exhaustivo análisis de las es-
tructuras de koder en la sociedad argentina. S u mirada enfoca la relación entre las
"Subculturcisdmninndas" y los intelectuales a lo largo de la histha, y da cuenta de
una perspectiva fina al considerar no sólofenómenos de dominación, sino también de
negociacióny resistencia. Szl estrategia argumentativa l.)m¿ilereponer el oljetivo polí-
tico que el texto tuvo en su momento: iizterven.ir en el debate sobre el I>osicionamiento
de lo.$escritores con reqecto al pmnis~no,u n tema decisiuo en aquella agitada coyun-
tura social. De ahísu reivindicación de la figura de Walslt, a pqhósito de la cual rea-
liza una serie de operacioim que ltnbnan de tener u?ta larga resonancia en la m'tica
futura: contrirle le~lirnovalor literario a génerm desprestigiados, establecer u n cami-
no de alianza entre r~anpardismoy cultura p@uh?; re& una zona de Borges q u i e n
parecia condm.ado al t+gonalisn- y reubicarlo como ?nodeloformal de una empresa
litpraria id~ológicammtt!con,traria a la suya. F. A.
1 Este eiisayo fiie escrito eri 1974, ateridierido a las entonces recientes
circiiristaricias políticas argeritirias: retiro clel ~iiilitarisiiiodespués de siete
Sobre Rodoljo Walsh

un afán de transmutación siempre contenido y distorsionado. afosdlvFrsos grupos que conforman los bandos. Están por un
Ella se expresa manifiestamente sobre el plano político pero lado los intereses de una poderosa y sofisticada oligarquía (el
sus bases son de naturaleza social, económica y cultural, e in- primer patriciado moderno que en América Latina concibió y
terrogarlas directamente permite comprender mejor el dile- llevó a cabo un proyecto de sistemática reestructuración de la
ma que vive una sociedad donde se ha fraguado un conflicto sociedad, incluyendo como eficaz motor de ese plan el trans-
entre las fuerzas de producción y la estructura del poder, entre versamiento de una cultura superior c u p bases fueron extraí-
el desarrollo de las clases sociales y su incidencia decisoria en la das de Europa y Adecuadas a las necesidades de dominación, pa-
conducción del país. Si el problema ha sido abordado múltiples ra ser briosamente impuesta al país con áspero exclusivismo)
veces por los analistas políticos, económicos y sociales, bien con- que no se reduce a su gran sector agropecuario, que le ha con-
viene verlo desde un caqpo tan aparentemente alejado como es ferido rasgos culturales definitorios, sino que abarca también
el de la literatura narrativa. Sería impensable que un conflicto un sector financiero e industrial y especialmente la cúpula del
social de tal envergadura no se registrara asimismo en la litera- sector comercial y de intermediación, habiendo reclutado
tura, no sólo en las proposiciones explícitas y programáticas de una vasta clientela entre las clases medias urbanas del sector
los grupos enfrentados sino en la producción misma de obras terciario. Por otro lado se registran las tercas e insistentes de-
narrativas, frecuentemente más reveladora que el discurso o ma- mandas de una baja clase media, un proletariado que ha cre-
nifiesto intelectual. Pero en la medida en que la literatura se cido poderosamente con respecto al de otros países hispanoa-
produce- -dentro
-. . de una órbita más amplia, que es la de una de-
mericanos y un vasto sector marginalizado, en su mayoría de
terminada cultura en un determinado período histórico, es este procedencia rural pero de reciente urbanización gracias al pro-
campo específico el que interesa interrogar tratando de ver sus ceso de industrialización y de ampliación de las ciudades en
vinculaciones con la producción de la obra de arte. este siglo, los cuales representan una mayoría de la sociedad
Hay dos proposiciones encontradas fundamentales que que alcanzó incipientes niveles educativos en la misma medida
admiten dentro de sí plurales orientaciones correspondientes en que la oligarquía fue extendiendo su operación moderniza-
dora. Esta mayoría es dueña también de la cultura que, a pesar
de su emparentamiento con la oficial (por vía del sistema educa-
años de ejercicio del poder, elecciones que consagraron a Héctor Cámpora tivo) y de su situación dominada dentro de la estructura general,
y legal traslación a éste de la presidencia por parte del general Lanusse, pos- ha manifes~dorasgos privativos bien nítidos: subcultura domi-
terior renuncia de Cámpora y elección de Juan Domingo Perón con el 61,s nada y deformada en varios sentidos, religada subterráneamente
por cieiito de los votantes, triunfo del peronismo a pesar de sus primeras es-
cisiones internas, visibles desde los sucesos de Ezeiza a la llegada del diri- a una herencia criolla premodema y precapitalista, depositaria
gerite exiliado. Los sucesos posteriores -muerte de Perón y ascensióti a la de antiguas tradiciones rurales aún supervivientes bajo la cás-
presidencia de su esposa Isabel Martínez, conducción derechista a cargo de cara industrial modernizada, abastecida por los desechos de
López Rega, ruptura del frerite peronista, crisis econóiiiica, acción de la una industria cultural local muy desarrollada y al mismo tiempo
guerrilla nioritonera y la del I:.RP, golpe de Estado del ejército en niarzo de
1976 con el ascenso del general Videla a la presidencia, represión de la insur- normativizada férreamente dentro de los criterios unificadores
gencia y del gremialismo, política económica fondomonetarista- son inciden- de las elites oficiales de la ciudad de Buenos Aires a las cuales
tes del niisiiio proceso en uno de sus períodos regresivos, sólo diferentes en se debe una d e las imposiciones urbanizadoras más tesoneras
grado respecto de otros siiiiilares momentos de regresión, en que también que se cdnozcan qn la América Latina. Ese mayoritario grupo
el ejército entró a contener los intentos de niodificación de la estructura
ecoriómica y social del país.
social, donde caben también dispares orientaciones que van
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Sobre Rodolfo Walsh

del comportamiento de los racioilalizados cuadros sindicales interpretativa. Índice de que ha conseguido la participación
a las remanencias folclóricas de los sectores marginales, ha re- de un importante equipo intelectual puesto a la tarea de fun-
velado un envidiable nivel expresivo: lo ha hecho de manera damentarla, articularle una historia propia, dotarla de una
tumultuosa, frecuentemente vulgar (se trata de un vulgo), na- doctrina sociopolítica, y proveerla de imágenes que la inter-
da simplista dentro de lo previsible, notoriamente original en preten y en especial la valoren, con lo cual ha podido enfrentar
algunos productos (como el "sainete grotesco" de los años con mayores posibilidades de éxito la rica, poderosa y secular
veinte o los músicos y letristas de tangos del mismo período), estructura de la cultura generada por el patriciado.
casi siempre ruda, v i d y áspera. En términos de sociología del intelectual puede explicarse
Este esquema, como todos los esquemas, simplifica la plura- el proceso ocurrido más que como un avance interno de la
lidad de tendencias, estratos sociales e intereses de una carnbian- subcultura dominada que le habría permitido fraguar un
te infraestructura, para tratar de ver los rasgos dominantes de equipo propio, sosteniéndolo para que la pensara y fundara
por lo menos dos formaciones culturales enfrentadas. Del mis- teóricamente, como una generalizada deserción de los intelec-
mo modo que buena parte de los más elaborados escritores de tuales de las filas de la cultura de dominación incorporándose a
la cultura dominante rechazarán el calificativo de "oficiales", los sectores populares y poniendo su preparación superior al
porque es cierto que han mantenido y en menor grado siguen servicio de sus necesidades internas. Se trata de uno de esos tí-
manteniendo una disputa con las formas esclerosadas y retar- picos períodos transitivos que prenuncian y preparan la inver-
datañas -de la conducción oficial de la cultura, también en la sión de la pirámide social, con sus complejas y contradictorias
corriente cultural dominada se podrán hacer distingos entre manifestaciones, por cuanto estos intelectuales que se afilian
diversos cuerpos doctrinales (el populismo respecto de concep a la cultura dominada proceden de la burguesía media donde
ciones ideológicamente revolucionarias), aunque es posible que fueron entrenados para servir a los intereses del aparato cultural
para una perspectiva futura se expliquen como diversas ins- y pasan por un largo período conflictivo al asociarse al otro
tancias del proceso evolutivo de una clase emergente que va extremo del espectro social. Es evidente que comenzó a pre-
elaborando la conciencia de sí y su interpretación de la socie- sentársele como más afín, que en él percibieron valores táci-
dad al servicio de sus diversas acciones de lucha. tos que les resultaron más atractivos y veraces, más acordes
Si la pugna de ambas fuerzas tiene categórica patencia en con las demandas del grupo intelectual, pero es evidente tam-
el orden político, con altibajos que marcan los triunfos y de- bién que muchas veces se opera aquí un roishfull thinking muy
rrotas de cada una de ellas en el período de medio siglo trans- irrigado por un romanticismo y hasta un idealismo que procede
currido, y al mismo tiempo la creciente intensidad del conflicto los orígenes educativos del equipo intelectual de la burguesía
que de sus manifestaciones multitudinarias en los años veinte media, lo que acarrea tropiezos, desencuentros y hasta fdsifica-
ha alcanzado situaciones insurreccionales, su base de susten- ciones de la misma cultura dominada a la que se pretende servir.
tación puede rastrearse de un modo igualmente certero y Es evidente que hay también en estos momentos una cuota no
auténtico en el campo de la cultura, definiéndola entonces despreciable de oportunismo social más que individual, me-
como la pugna de dos culturas que han alcanzado alta orga- diante el cual se reinstaura la dominación cultural recurriendo
nicidad, lo que implica la constancia de que e n las últimas dé- a los esquemas de las clases medias, a las cuales se dota de un po-
cadas la cultura dominada ha conquistado un desarrollo que no pulismo epidérmico o de un revolucionarismo retórico que son
tenia, estableciendo ya una coherencia interna y una teoría postulados como modos canónicos de la cultura dominada,
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tal como ociirrió en el período posrevolucio~~ario mexicano independencia, cuando Francisco Laprida, "hombre de sen-
gracias a la tenaz constancia de "las moscas" a que se refirió tencias, de libros, de dictámenesn, monologa a la espera de su
Azuela en sus novelas, esto es, los fiincionarios procedentes muerte e n manos de la montonera gaucha.
de los sectores medios que se reinstalan en las nuevas estruc- Es un problema que afecta a toda América Latina, con re-
turas de poder. lieves marcados en las áreas de impregnación indígena y, en ge-
Del mismo modo, la cultura dominada no es un producto neral, en las regiones donde opera una fuerte acción externa,
químicamente puro, cosa impensable si se considera la com- por lo cual ha sido en ellas que ha tenido especial atención
posición general del sistema y su puesto dentro de él, por lo crítica bajo la forma de análisis de la dependencia cultural y
cual es frecuente que acarree y defienda formas tradicionales de los efectos de la dominación sobre culturas enquistadas en el
que puedan estimarse espurias por ser contradictorias a sus cuerpo nacional, como lo testimonian las aportaciones de in-
propios intereses, pero que son conservadas por la persisten- telectuales peruanos.' En el caso de la Argentina, como en el
cia propia d e las adquisiciones hechas en el pasado aunque del Uruguay, el problema presenta un perfil diferente, propio
haya sido por imposición de los sectores dirigentes de la vieja de la situación de "sociedades transplantadas". Allí las culturas
sociedad. Todo esto hace la complejidad y también la fascina- en pugna proceden, actualmente, de un mismo tronco, marca-
ción d e estos períodos de transición en que se desnudan las do por su filiación europea mayoritaria y dominante, a diferen-
f~ierzase n pugna y se tornan notorias y perfiladas las culturas. cia de la situación andina donde la cultura originariamente fo-
Tales-períodos se constituyen en las vecindades de las muta- ránea, la española, al imponerse sobre una cultura autóctona,
ciones sociales importantes: antes, durante, aun después de no supo o no pudo destruirla ni asimilarla, limitándose a conge-
ellas. Su modelo mejor estudiado (gracias a la distancia ya larla, lo que implica un apreciable margen de distorsionamien-
existente respecto de todas las f~ierzasque en él se opusieron) to. Sin embargo, conviene apuntar desde ya que el concepto
es el de las revoluciones burguesas de los siglos xvrn europeo drástico de "sucesión ecológica" como consecuencia del alud in-
y XIX americano, aunque en todos los casos americanos se han migratorio de fines del siglo XIX, que maneja el antropólogo
manifestado rasgos propios, derivados de la peculiar constitu- Darcy Ribeiros" para conferir a la Argentina una configura-
ción de la sociedad de la región; por un lado se registra un ción cultural homogénea, típica de un pueblo trasplantado,
mayor peso de las culturas populares de origen rural, de tal debería matizarse para dar cabida a los procesos de transcul-
turación que se han producido al nivel de la población criolla
modo que sus tradiciones analfabetas y sus manifestaciones es-
pontáneas cobran mayor vigor cuando se produce la irrupción
de las masas marginadas en el escenario histórico; por otro lado,
la sacralización de la letra escrita, característica de comunidades 2 Véase Augusto Salazar Boridy, La rultura de la dependenna (Liiiia, 1966),
con reducidas elites intelectuales de educación universalista, Aníbal Q~iiLjario,La tnwrgencia dtl ,grupo "rholo"y sus zmnplzractones sohe 4 sorir-
d a d p m a n a (Liiiia, 1964), "Ciilturay doiiiinacióri", eri Dos t a n s para el estu-
opone severa condena a toda otra forma de vehicular la cultura dto de las leurínr del subdesarrollo (Caracas,La Enseiiariza Viva, 1973). Asirnisino
popular. Ambos resortes opuestos se conjugan en el "Poema Toriiás A. Vascorii, Dtpnzdencta y superestructuray otros mrayos (C:ai acas, Uriiver-
conjetural" que Jorge Luis Borges escribió en 1943, cuando la sidad Central de Verieziiela, 1970) y Alfreclo Chacóri, Contra In dependencta
Argentina se agitaba en la remoción cultural de esta emergencia (Caracas,@íritesis2000, 1973).
social, remitiendo el problema al pasado y recuperándolo (co- 3 Véase Darcy Ribeiro, Las Amn.éncnr y la nvllzumDn, Buerios Aires, Ceritro
Editor de Aiiiérica Latina, 1972, 2"d. revisada y ampliada.
mo cualquier historiador revisionista) al nivel de las guerras de
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ARGENTINAS Sobre Rodovo Waish

arrojada a las ciudades por la "política de los campos" y tam- sustento a los recientes proletariado^.^ El mismo Ribeiro las ha
bién al nivel de los inmigrantes eiiropeos que se pusieron en reconocido, aunque sin concederles su lugar, al anotar la pervi-
contacto con las aportaciones culturales de esos sectores crio- vencia de las etnias originarias en "los cabecitas negras que co-
llos de la sociedad. A través de desculturaciones y neocultura- mienzan a ascender a la condición de obreros de la industria".
ciones, esos procesos atestiguan la permanencia de valores, Tales subculturas no pueden equipararse completamente
costumbres, formas de vida y visiones del mundo que autori- a clases sociales pero mantienen con ellas diversos vínculos:
zan a hablar de una cierta continuidad histórica de la cultura están situadas en los estratos bajos de la sociedad, a medio ca-
rural argentina, procedente del acriollamiento del pcríodo mino entre comportamientos rurales y urbanos, pero es posi-
colonial. Pero, además, el avance económico acelerado del ble percibir sus rasgos peculiares en estratos más altos, a los
país, dentro de tesituras modernas, que implicó una educa- que han sido arrastrados por el ascenso social reciente de sus
ción masiva de la población, n o sólo concurrió a esa buscada portadores. Tampoco pueden conjugarse en idénticas pautas,
uniformidad cultural de acuerdo al modelo europeo elegido, pero en cambio se pueden integrar (al menos temporaria-
sino que, paradójicamente, también permitió que sectores de mente y de acuerdo a la circunstancia que viven) al concepto
la baja clase media capitalista o pueblerina pudieran alcanzar global de subculturas dominadas,si observamos que junto a sus
niveles de preparación merced a los cuales dar rotundidad a elementos tradicionales, de más antigua data, acarrean dis-
configuraciones culturales propias, de tal modo que al proyec- torsiones, eIementos procedentes de estratos superiores que
-te-domina~te(que dispuso de un equipo de alta capacidad ingresan como valores espurios y atendiendo sobre todo a la
para pensarlo y fundarlo con rigor, de instrumentos eficaces a dificultad que han tenido para desarrollarse con apreciable
través del sistema escolar, los diarios, etc., y de una sacralización autonomía. Sobre esas subculturas incide el proyecto de do-
de la literatura y el arte que lo coronaba) lograron oponerle minación que, más que a través de las propuestas educativas,
algunas producciones y algunas teorías rudimentarias que les llega mediante los productos de la industria cultural, infi-
permitieron dar forma a los contenidos culturales tradicionales nitamente más inferiores. Aun los materiales afines a ellas,
en el plano de las expresiones simbólicas. que esa industria se ve forzada a manejar para trasmitir mejor
En todo caso es prudente desconfiar de la idea de una ho- sus y asegurar la recepción de su mensaje, llegan a
mogeneidad cultural para la Argentina, la cual se ofrece como las subculturas como imágenes de sí mismas reflejadas en es-
parte del proyecto dominante a manera de su fachada propa- pejos cóncavos o convexos; y así distorsionados son asumidos
gandística más persuasiva. Por debajo de una cultura tesone- en las conciencias de sus miembros.
ramente oficializada, que no es tampoco la de las clases domi- Como ningún otro país de América Latina ha llevado tan
nantes sino la que ellas fabrican para consumo de la sociedad a fondo el proceso educativo nacional y ha controlado con sin
nacional como parte del plan de encuadre ideológico, puede
percibirse una pluralidad do subculturas que van desde las re-
4 Sobre la clasificacióri, véase Cliarles Wagley y Manin Harris, "ATypology
manencias indígenas autóctonas (para las cuales ha tenido no-
of Latiri Ainerican Subcult~ires",eri A m c a n Anlhmpology, LVIII, ns 3, part.
table desvío la mayoría de la intelligentsia argentina), pasando 1, jiinio de 1955. Acerca d e la relacióri de la áreas culttirales cori la prodticción
por varias formas de las culturas folk, hasta aquellas urbanizadas, literaria, véase iiii ensayo "Los procesos de transciilturacióri eri la nai-rativa La-
algunas de origen rural, otras filiadas en esa "cultura de la po- fiiioaiiiericana",eri l h ~ i s t ndP hterntura Hnpanoamnm'cann, nQ5, 1974, Facultad
de Huiiiariidacles y Eciiicacióri, Universidad [le Z~ilia,Maracaibo, Venezuela.
breza" que debrozaron Harrington y Lewis, atrás sirviendo de
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igual mano férrea y enguantada los instrumentos de la comuni- ola de vulgaridad que el peronismo desencadenaba. Lo que se
cación masiva, concediendo primacía al adiestramiento cult~iral mostró libremente a la luz fue una cultura comprimida y en-
para internalizar un sistema de valores, pudo creerse, desde los cubierta bajo la máscara europeísta oficial, la cual ofreció su
sectores medios conformados por ese proceso desde la infan- rostro real con agresividad compensatoria: podían percibirse
cia, que el universo de las aulas, la palabra escrita o las imágenes en él tanto los valores más fecundos como las distorsiones. Pero
impuestas constituía la totalidad social, rkmplazaba las singulari- ésa fue también una ocasión privilegiada para revisar la histo-
dades de la realidad, sus variaciones, sus anacronismos, sus irre- ria, también oficializada por el plan de la cultura dominante,
gularidades, sus sabores peculiares, sus remanencias. Pudo y revisarla a la luz de las nuevas circunstancias operadas por
creérselo además porque una de las sabidurías del proyecto estos cambios políticos que traducían e iluminaban las reali-
oficial de la cultura dominante consistió en no negar ni ignorar dades sociales encubiertas. Los historiadores revisionistas se
(como hicieron las culturas andinas de dominación) a los pro- encargaron de remontar estas circunstancias culturales a los
ductos de las subculturas, sino que los integró al plan de encua- orígenes de la nacionalidad: tanto vale decir que le concedie-
dre ideológico, claro está que neutralizándolos y despojándolos ron energía propia como para perdurar debajo del modelo li-
de sus violencias reivindicativas, tarea para la cual prestó ayuda, beral o debajo de la ola inmigratoria que él promovió (de 1880
tal como ocurriera en la cultura europea, la sobrevaloración a 1930) hasta trasvasar nueva sangre italiana y española en el
de la apreciación estética en desmedro de la capacidad refe- cuerpo nacional. Un sector importante de la sociedad se
rencial
.- -
de la literatura.
-
De José Hernández a Gabino Eseiza, mantendría vinculado a sus ancestros mediante una suerte de
del pericón al tango, del gaucho al compadrito, de Florencio memoria atávica (que de hecho es una pervivencia cultural
Sánchez a los saineteros, todo producto de las subculturas reactivada por situaciones socioeconómicas semejantes) que
fue molido e n la rueda del plan de dominación. Para esa rea- habría resguardado las pautas identificadotas de la nación."
lización, tanto más aguda y clarividente que la ineficaz ten- Como la política constituye la parte visible del iceberg social,
dencia a imponer miméticas apropiaciones de los modelos en ella pueden pesquisme las fechas claves de lo que, en esta dis-
europeos, se contó con un equipo intelectual de excepción: puta de derechos e intereses socioeconómicos de tipo clasista,
piénsese lo que Sarmiento hizo con la figura de los caudillos
rurales, Mitre con la historia de la emancipación, Lugones
con la literatura gauchesca, Borges con el compadrito y el 5 En el libro de Tiilio Halperín Donghi El ~ ~ m i s r histútico
n o argentino
universo suburbano. (Biierios Aires, Siglo xxi, 1971) se puede seguir la evolucióri del revisionismo
Por tratarse de un engaño, esa presunta homogeneidad cul- argeritirio desde las aportaciones de Julio y Rodolfo Irazusta ("a la vez, anti-
tural que definiría el casco céntrico de Buenos Aires presentado democrático, elitista y hostil a la hegemonía extranjera"),pasando por Rw
dolfo Puiggrós, venido del comunismo. aportarido que "la Argentiria tiene
como ejemplo de la universalidad unificante ("Buenos Aires, tradiciones ideológicas de izquierda", hasta las de José María Rosa, afiliado
Cosmópolis", clamó Darío al finalizar el siglo XX) se subvierte de al peronisiiio, en quieri la "claracoriciencia de la dimeiisióri política que do-
golpe y de modo grotesco, casi en los lindes de la irrisión, cuan- miria la tarea histórica ericuentra su premio eri la indudable eficacia tambiéri
do ingresan a él los sectores dominados: eso ocurrió en la dé- política que ésta alcanza". Eri todos los casos se coniprueba el aserto de base:
"El niarco político y ciiltural es entonces decisivo para entender el nacimien-
cada peronista y volvió a vérselo bajo las especies de un saine- to del revisionisnio y del inismo modo las modificaciones que ese niarco ha
te como los de Discépolo, en 19'73,generando en muchos gru- veriido siifrierido en iin agitado lapso que cubre ya inás de iin tercio de siglo
pos educados el previsible rechazo al sentirse asaltados por la de vida argentina" (p. 7).
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manifiesta la pugna cultural profunda. En el medio siglo se infiltra en sus operaciones: al santoral, la galería de mode-
transcurrido se asiste, como en una sístole y una diástole, a la los que construye toda la cultura oficial cuando debe encarar
emergencia y a la represibn de las subcultura: 1928, arrasadora la acción proselitista y educativa para grandes masas con la
segunda elección de Irigoyen, que convoca una aglutinación previsible simplificación de los recursos puestos en juego, se
nacionalista y populista con demandas sociales claras; 1930, correspondió otro santoral, algo más romántico por reivindi-
golpe militar de Urihuru, en que se refrena el avance popular cativo. Así, a la ,serie de grandes figuras mencionadas, se opu-
apelando al ejército, al servicio de los intereses oligárquicos; so la serie paralela de los Alberdi, Cambaceres, Hernández,
1946, elección de Juan Domingo Perón, que apunta a una frag- Discépolo, Arlt, Scalahrini Ortiz, Marechal, etc. Es evidente
mentación del ejército, a la aparició~de un proletariado recien- que en esta operación, beligerante y exclusivista como corres-
te ajeno al enmarcamiento de la izquierda; 1955, Revolución ponde a períodos de brusca emergencia, se comprueba el
Libertadora, en que el ejército juega otra vez la carta conserva- avance registrado por la cultura dominada al asaltar las con-
dora contando con el apoyo de la clase media urbana y un vas- cepciones historicistas de sus señores, invirtiéndoles el signo:
to sector intelectual; 1973, reelección, por insólito margen, de ha comenzado a construirse antepasados ilustres propios, saca-
Perón, quien vuelve al poder en una confusa situación: dispo- dos de la nación, ha articulado un Parnaso, ha esbozado una
ne de un masivo apoyo proletario y, por primera vez, de los jó- ideología y hasta una escuela artístico-literaria,acciones que de-
venes de la clase media y los intelectuales que se integran a latan el vigor con que se trata de derrumbar las estructuras
una órbita populista a pesar de las difíciles formas que asume culturales del oficialismo. Pero es también comprobable el ge-
- -.-- - -
el proceso con el año de los cuatro presidentes sucesivos, los con- neral confusionismo que fatalmente le reprocharán los más ri-
tragolpes Cámpora-Lastiri y la fórmula electoral Perón-Perón. gurosos intelectuales: essíntoma de las condiciones operativas
Bajo esos focos ha venido discurriendo un debate cultural circunstanciales en que esa cultura desarrolla su trabajo, del
que, por ser tal, implicó raigalmente a los hombres. Las de- bagaje que transporta, del momento histórico que vive.
mandas económicas y sociales no son sino un aspecto, capital Esa emergencia ha generado una disociación dentro del
desde luego, de la conformación cultural global, por lo que cuerpo aparentemente homogéneo de la literatura argentina
no es obligatorio verlas proyectadas en un exclusivo terreno (reflejo de esta otra concepción homogénea cultural de las
economicista sino percibirlas a veces como modos paralelos clases domi-nantes) tal como se lo venía registrando en la his-
de la acción que en otros campos lleva a cabo la misma sub- toriografía literaria, incluso en las operaciones constructivas
cult~ira.Por lo tanto es posible encarar sus expresiones en la del discurso crítico que promovió la generación nacionalista
literatura y aun considerar que ésta ha sido un fiel sismógrafo (Ricardo Rojas) y sus continuadores vanguardistas. Este apar-
de todo el proceso. Las oleadas sucesivas del populismo, del te de aguas no responde únicamente a abruptas razones polí-
nacionalismo revisionista, de la izquierda que comenzó a na- ticas (aunque éstas lo rigen) sino a identificaciones artísticas
cionalizarse, concluyeroii edificando una galería de modelos específicas;quizá se debería hablar de "sabores" que son regis-
literarios correspondientes a la cultura dominada, con lo cual trados por los críticos contemporáneos junto con los cuerpos
se alcanzó esa situación casi pintoresca de los santorales para- doctrinales o ideológicos que perciben en esta corriente, bas-
lelos, el oficial y el opositor. Si eso da testimonio del progreso tante abrumada aún de populismo. Efectivamente, es ésta una ta-
<
alcanzado por los triunfos sucesivos de la subcultura domina- res cumplida por un conjunto de críticos pertenecientes a varia-
da, también evidencia la copia del sistema dominante que aún das y aun contradictorias orientaciones, como es propio de este
FI(:(:IONES
ARGENTINAS Sobre Rodolfo Walsh

confuso momento histórico de transición, donde entre otros re- otras situaciones históricas donde también se ha operado un
sultan ineludibles los nombres de Martínez Estrada, Hemández tránsito social, como ya hemos apuntado refiriéndonos al mo-
Arregui, Arturo Jauretche, Jorge Abelardo Ramos,Julio Mafud, delo de la sociedad burguesa posrevolucionaria y como se ha vis-
David Viñas, Adolfo Prieto, Noé Jitrik,José Sebreli, Nicolás Rosa, to en la sociedad proletaria posrevolucionaria soviética, toda
Pedro Orgambide. No sólo han restablecido una continuidad, vez que nuevas estructuras políticas han debido recrear meca-
procediendo a una lectura interpretativa del total avizorable por nismos de la difqsión cultural proponiendo modos canónicos
ellos de las letras argentinas, sino que se han definido sobre todo de la producción artística. A veces el acercamiento entre los
por el enjuiciamiento de los valores aceptados hasta el mo- grupos de la izquierda y los conglomerados mayoritarios del
mento, haciendo de la tarea crítica un equivalente de la fisca- peronismo ha transitado por la asunción del folclorismo o
lizadora de la historia de los revisionistas. del populismo, cuando no por cierto declamatorio pompier
En 1965, Noé Jitrik lo definía como la "bipolaridad de la destinado a las masas. Conviene insistir en que no se trata de
historia de la literatura argentina"%n una contribución para un fenómeno restrictamente argentino, ni peronista, y es pro-
un estudio sistemático que aún está por hacerse y del cual David bable que el estudio de la literatura del período "allendista"
Viñas ha adelantado una consideración más restrictamente en Chile arroje similares comprobaciones.
ideológica y p~lítica.~ Es probable que ese estudio sólo alcance
su dimensión plena a través de una revisión antropológica de la 11. La reorientación de los escritores de la cultura
formación y el-desarrollohistórico de la sociedad argentina, pro- dominante
yecto especialmente arduo porque impondrá la renuncia a mu- El acontecimiento nuevo en la vida intelectual argentina
chas arraigadas convicciones sobre la civilización argentina. es el cambio operado entre los escritores, preferentemente los
Es obvio que tal investigación resultará útil. Incluso para de mediana edad o los más jóvenes, aunque también los de la
algunos grupos que manejan una concepción política filiada generación adulta, respecto de las opciones políticas del país.
en las izquierdas pero que forman parte de la cultura de la do- Aquellos mismos que en 1955 celebraron la derrota del pero-
minación sin, al parecer, tomar conciencia de ellos, heredan, nismo a manos de los militares de la Revolución Libertadora,
más que invalidar, el mundo burgués que la ha estatuido, por son los que en 1973 adhirieron a la fórmula Perón-Perón, des-
lo cual manejan en forma similar las aportaciones de las sub- pués de hacer campaña pública en favor del nucleamiento po-
culturas, asumiéndolas a veces en un nivel folclórico que las pular bajo la conducción mayoritaria del peronismo al tiempo
neutraliza o embridando sus explosivas energías con estructu- de esforzarse por insuflar en sus filas posiciones más radicales
ras constrictivas (sedicentemente normativas) que parecen e idearios teñidos por las distintas doctrinas de la izquierda.
parientes de las anteriormente fraguadas por el proyecto do- Un escritor como Julio Cortázar, que se fue de la Argentina a
minante. Es éste un punto que ha tenido amplio debate en comienzos de los cincuenta por no poder soportar al peronis-
mo, volvió a Buenos Aires para decir su esperanza en la acción
renovadora de la juventud peronista. Tal comportamiento de-
6 Noé Jitrik, Ensayos y estudios de la literatura argentina, Buerios Aires, Ga- fine la actitud asumida por escritores m& jóvenes, pertene-
lerna, 1970. cientes a doctrinas de izquierda (como David Viñas), que, si
7 David Viíias, Literatura argentina y realidad política, Buenos Aires, Jorge no se incorporaron al peronismo, se situaron a su lado como
Álvarez, 1964. compañeros de ruta, desde lo que aspiró a ser una izquierda
Sobre Rodoyo Walsh

radical del peronismo. Otro5 ingresaron aIborozados a las Ti- opción responde frecitei~tementea una opción de tipo social,
las, sin ninguna suerte de discriminación, en una actit~lddes- muchas veces canalizada por los idearios de la izquierda, teii-
tinada a redimir la vieja culpa -haber incomprendido los aspec- diente a reconocer la legitimidad de la demanda obrera o de
tos positivos del movimiento en su década triunfal de 15345 a los sectores marginales, moviéndose en la amplia gama que va
1955- y desde luego no faltaron quienes treparon al carro de desde el reformismo economicista del sistema imperante -sin
juggernaut antes de ser aplastados. ,
por eso invalidarlo- hasta su subversión a través de la lucha de
Es una reconversión masiva de una intelectualidad surgi- clases. Pero si la opción político-social de los intelectuales es la
da dentro d e la burguesía media, formada en los lineamientos más flagrante, hay que reconocer también la presencia de una
artísticos y doctrinales de la cultura dominante que confor- atracción profunda que los acerca a las expresiones de la cultu-
man un sistema poderosamente articulado. Abandonándolo, ra popular. Esta atracción no comporta poner en entredicho los
quizá más epidérmicamente de lo que presumen, estos escritores valores y singularidades de la cultura en q u e estas intelectuales
procuraron reinsertarse dentro de los agrupamientos colectivos se han formado y que de buena fe consideran útiles para sus
que resguardan a la cultura dominada, buscando contribuir a nuevos destinatarios, pero implica sobrevalorar a la comunidad
ella con su, por lo común, más elahorado pertrechamiento in- popular como portadora de un mensaje transformador dentro
telectual. Se trata de un procesamiento tan complejo que no de la interpretación marxista de la clase proletaria, aun cuando
puede definirse con una sola resultante y tiene esa turbulen- no se distinga nítidamente cuál es su situación concreta y real
cia que-ofrece campo propicio a variadas inautenticidades. Es en ese momento histórico y por lo tanto no se perciba que la
previsible que, como ya anotamos, promueva la resurrección subcultiira que transporta resulta polisémica, permitiendo que
de esquemas antiguos e inoperantes, de ésos que están solapa- en ella comulgue tanto el romanticismo revolucionario como
damente a la espera de coyunturas como ésta para reimponer el "majismo" aristocrático.
su magisterio: es previsible también que los escritores que han El principio, alguna vez establecido por Lenin, acerca de
elegido la incorporación a un movimiento tan dispar y aun que la herencia cultiiral acumulada por los siglos tiene como
caótico tomo el encuadrado por el peronismo (que se ha ido natural destinatario a las clases emergentes que destruyen la
orientando hacia los partidos políticos policlasistas) tengan desigualdad social e instauran una nueva sociedad, puede per-
por delante un arduo período de vicisitudes e inadecuaciones, cibirse en la actitud de los intelectuales de la burguesía media
que no responderán exclusivamente a conflictos con las ten- argentina que se trasladan al campo cultural de las clases po-
dencias políticas del movimiento sino a los contenidos cultu- pulares. Pero también es perceptible, dentro del mismo terri-
rales que transporta, a sus peculiares inclinaciones artísticas, a torio dilemático, que parten de una creciente insatisfacción
las deformaciones propias de un largo sometimiento; es previ- por el callejón sin salida a que concluyó llevándolos Ia cultura
sible por último que se tardará en deslindar la fuente cultural de dominación y que se refleja, paradigmáticamente, en la
originaria a la que se recurre, la cual manifiesta mayor perma- inanidad del epigonalismo borgeano.
nencia, de los encuadres políticos que, como los mismos pero- Aceptando la vinculación soterrada entre las opciones
nistas, son siempre circunstanciales. políticas y las culturales, debemos reconocer en la elección
Ese vasto conjunto de escritores, tránsfugas de su clase y de de las primeras por los intelectuales una serie de modifica-
los principios ideológicos de su cultura, comienzan su deserción ciones que han venido operándose en las valoraciones de ti-
con un cambio al parecer exclusivamente político, aunque tal po cultiiral, las cuales estos escritores perciben a través de las
FI<:(:IONES ARGENTINAS Sobre Rodolfo Wialsh

concretas actividades literarias que han estado cumpliendo en Este cambio es el que deseamos interrogar, distinguiéndolo
la última década. Su aproximación o su ingreso al peronismo muy nítidamente de 10s comportamientos creativos habitua-
responde a la imantación (y a veces hipnotismo) que sobre el les que se producen en la subcultura dominada y que, aun
intelectual-individuo de la sociedad burguesa ejercen los mo- más claramente que en aquellos autores que se han desarro-
vimientos de masas cuando éstos transportan valores y sabores llado dentro de ella, podemos ver en las zonas menos educa-
de una subcultura popular, tal como viene ocurriendo en el das del f ~ n ~ i o n a r n i e nliterario.
to Si bien la cultura domina-
mundo occidental desde la instauración del ideario romántico- da, en su vertiente literaria, vive apropiándose de las inven-
realista del siglo XX, y dentro del cual se inscriben las formula- ciones del sector dominante, las que trasmuta, socializa y
ciones de socialistas utópicos o científicos, desde SaintSimon o reinserta en su cauce propio, también es evidente su capaci-
Fourier hasta Karl Marx. Tal imantación enciende oscuras na- dad para desarrollar recursos propios, incluso en sus opera-
pas de la conciencia del escritor quien, desde aquella época, ciones con el idioma, movilizándolos para producir obras
percibe allí un paraíso perdido, acogedor y pleno, del cual ha representativas. Puede partir de elementos originarios de
sido arrojado por la estructuración de la actividad intelectual las literaturas cultas que han sido abandonados a las capas in-
que generó la burguesía a lo largo del siglo XWII e impuso al feriores de la sociedad, pero más que a esas previsibles fuentes
mundo desde el siglo XIX, condenándolo a la quemante gloria nos interesa la elaboración artística a que los somete, como
de ser una conciencia escindida de la totalidad. en un ejercicio de bricolage.
La singularidad de esta reciente traslación de los escrito-
.-- - - En las aportaciones de los letristas de tango (que ya han con-
res argentinos, no radica meramente en su aproximación a un tado con un buen examen estilística a cargo de IdeaVilariño)x
agrupamiento político que está ligado a una cultura domina- podemos reconocer invenciones de la poesía culta que se re-
da, pues eso lo hicieron ya otros y resulta suficiente con evo- montan hasta el período modernista de las letras hispanoame-
car a Raúl Scalabrini Ortiz o Arturo Jauretche, sino que estos ricanas, pero también podemos reconocer que alcanzan un
escritores nuevos pertenecían, lo supieran o no, a la cultura grado importante de autonomía gracias a la aculturación de
dominante y han debido por lo tanto cruzar un Rubicón. Tras- que son objeto en manos de poetas espontáneos. En las creacio-
ladan múltiples estructuras culturales de uno a otro campo, lo nes de una figura como Homero Manzi puede comprobarse es-
que en su tarea específica, la creación literaria, tiene que tra- ta doble función. Basta recordar la primera estrofa de uno de
ducirse por diversas rearticulaciones, tanto de contenidos (a sus más divulgados tangos: SU^; /paredón y después. / Sur, / u n a
los cuales pueden sentirse muy dispuestos) como de estéticas, luz de almacén. / Ya nunca me verás / como me vieras, / recostado en
de sensibilidades, de formas, de manejos del imaginario y aun de la vidriera / y esperánduté". Es posible que el "esperándoté" de
la misma escritura. Ésta se hallaba instalada cómodamente en la doble acentuación descienda del "acsmpáiiamé" de Rubén Da-
complicidad lingüística, ideológica y artística que estatuye un río ("Francisca Súnchez, acompáñad3; es posible que la enume-
determinado público afín y ahora se desplaza a un medio visi- ración que incorpora un adverbio de tiempo con voluntaria
blemente distinto, con una coherencia sistemática propia y un deformación sintáctica ("Sur; paredón y después") venga de Oli-
repertorio de formas, léxico, ideas, diferente, lo que se hace verio Girondo, primer poeta vanguardista argentino, pero
visible cuando el escritor sale del ambiente propicio que le
presta la elite (que son los mismos colegas) y toca al nuevo pú-
blico, con el que pretende comunicarse. 8 Idea Vilariño, Las fetras de tango, Buenos Aires, Schapire, 1965.
S o b e Rodolfo Walsh

esos elementos adquieren funcionalidad dentro de las coorde- transito que por sí solo implicó múltiples adecuaciones en el
nadas del poema de Manzi (en su letra y en su apoyatura mu- plano estético. Antes que él, otros escritores procedentes de
sical) diseñando una órbita privativa de la creación artística.'' una generación posterior (como es visible en las primeras no-
Este trabajo se cumple en el terreno interno de la cultura domi- velas de Juan Carlos Onetti) se habían mostrado k a k u io cir-
nada; puede vincularse a las operaciones que se efectúan cundante y a la realidad cotidiana que en esas mismas fechas se
normalmente en el campo folclórico, pero se distingue de ellas esfumaba de la obra del principal novelista culto, Eduardo
porque responde a una creación individual, escrita, con autor Mallea (190'3); pero si la novela de Marechal resultaba paradig-
conocido y con canales de difusión responsable, no pudien- mática es porque se trataba de una reconversión: él encontró
d o aplicársele por lo tanto las correcciones pertinentes de a Adán Buenosayres en su camino a Damasco.
Jakobson'" respecto de las dificultades que enfrenta el folclo- Si se reclamara prueba de los beneficios de esa súbita "ilu-
re para resguardar la peculiaridad individual de la invención minación", de ese encuentro con una otredad que genera re-
culta. Es un ejemplo de la tarea productiva de la subcultura pentina chispa procreadora, dialéctica, la presta la novela de
dominada en aquel caso en que trabaja internamente aprove- Leopoldo Marechal, texto fundacional de la narrativa nueva
chando materiales de estratos superiores. hispanoamericana, sólo comparable con otro que mantiene con
Otra es la situación a que se enfrentan los escritores argen- él sutiles contactos: Paradiso del cubanoJosé Lezama Lima. (Me
tinos de que hablamos: aquí se trata del pasaje de una cultura pregunto si Lezama no lo conoció, si no fue Adán Bumosayres
dominante heterodoxa, con su respectivo corpw de literaturas la chispa súbita que encendió su decisión de acometer Parudi-
cultas,alser%icio de una cultura dominada o, más estricta- so, visto que la novela de Marechal apareció en Buenos Aires
mente, de un público que vive de ella, la ha ido formando y en 1948 y el primer capít~ilode Paradiso se publicó e n el nú-
desarrollando. mero 22 de Origenes, aparecido a mediados de 1949.) Su capa-
En la historia contemporánea de estas transformaciones es cidad para instalarse en la experiencia sensible, en esa realidad
obligatoria una fecha clave: la publicación en 1948 de la novela inmediata ricamente autobiografica,desmesurándola hasta con-
Adán Buenosayres de Leopoldo Marechal(1900-1970).Tras la o p vertirla en cifra de una experiencia vital de la cultura; su aprehen-
ción política, en ese momento solitaria y considerada imperdo- sión gozosa de un mundo corriente, en sus hondas y sabrosas
nable traición por su grupo intelectual (los vanguardistas de raíces vulgares, reconociéndolo como la "suficiente maravilla"
la revista Martin Fierro, 19241927), que llevó a Marechal al pe- que simultáneamente permite recuperar de igual manera a las
ronismo, configuró la asunción dentro de la literatura de esa obras cumbres de la literatura, descortezándolas de la triviali-
opción, no diría yo que estableciendo un conducto religante zación de las aulas; su manejo humorístico, hiperbólico y sun-
con la cultura dominada pero sí testimoniando un afán d e tuoso de la información realista, lo que autoriza la incorpora-
ción al discurso narrativo de una escritura culta, arborescente,
llena de asociaciones literarias y de perspectivas simbólicas, que
9 Distinta situacióri a la del poeta hrasilefio Viriicius de Moraes (1913), cuando parece invalidada por la lección de lo real sobre ella
quien hace su priiiiera obra eri uria tesitiira versicular claudeliaria para sólo misma se levanta con mayor ímpetu; la doble perspectiva (que
en las íiltiiiias décadas iricorl>orarse a las fornias y ritinos populares qiie le
surge como derivación del manejo de la imagen en su proyec-
1)eriiiitirári su ingreso e n la niúsica de raíz folclórica.
ción analógica), construyendo dos discursos paralelos que ab-
10 Véase "Le folklore, fornie spécifique de créatiori", e n Roniari J a k o h
soii, Qu~stionsdePodique, París, Du Seuil, 1973. sorben la totalidad de las fuentes contradictorias de la obra de
Sobre Rodolfo Walsh

-
arte, instaurando a ésta como única realidad, que sustituye, la asunción del arte de Adán Buenosayres. Los primeros proyec-
dialécticamente, a los elementos constitutivos; todo eso está en tos de la novela, surgidos en París, no llegan estructurarse en
Adán Buenosayres como en Paradiso, y los caminos por donde una solución definitiva, hasta que las experiencias de coparti-
llegaron a esa expresión son semejantes en ambos escritores. cipación con los hombres de la subcultura popular le permi-
La "teología insular" que Cintio Vitier descubre en la poesía ten conjugar las dos órbitas que se ajustan en su obra. Su des-
de Lezama Lima y concluyentemente en Paradiso ("ese mundo cubrimiento del 17 de octubre de 1945 -que después será lla-
que hemos sin te tizado como experiencia sensible, continuamente mado "Día ¿e la Lealtad*- tiene algo de brusca revelación, tal
integrándose con la otra mitad del todo poético que Lezama como él lo contó años después, explicando la resolución re-
persigue en el horizonte de su ambición creadora, es decir, pentina que 10 acometió al. oír a la muchedumbre coreando h
con su experiencia vital a2 la cultura")" podría llamarse "teología salutación a Perón: "Me vestí apresuradamente, bajé a la calle
continental" en Marechal, y sus fuentes son bien similares, pues y me uní a la multitud que avanzaba rumbo a la Plaza de Ma-
ambos proceden de la tradición cristiano-católica, subrayando yo. Vi, reconocí y amé los miles de rostros que la integraban:
dentro de ella uno de sus rasgos centrales: la capacidad de no había rencor en ellos, sino la alegría de salir a la visibilidad
proceder a una lectura simbólica de lo real que permite equi- en reclamo de su líder. Era la 'Argentina invisible' que algu-
librar el fluir de la historia siempre renovada con la fijeza de nos habían anunciado literariamente, sin conocer ni amar sus
las significaciones (mitos, símbolos, imágenes) que han que- millones de caras concretas, y que no bien las conocieron les
dado consolidadas como esencias invariantes o, de otro modo, dieron la espalda. Desde aquellas horas me hice peronista". La
taretación--entre revelación e historia. No es de las menores alusión a Eduardo Mallea y su teoría de la "Argentina invisiblen
paradojas que estos tradicionalistas -imbuidos de una cultura junto a su incapacidad para reconocerla bajo las especies con-
milenaria caprichosamente recogida aunque atraída central- cretas del prójimo, apuntan a la orientación participativa, real y
mente por los órdenes simbólicos, se trate de los "vasos órfi- sensible que es asumida definitivamente por Marechal y que
cos" en un caso o de "la dottrina che s'asconde sotto il velame delli conduce su ingreso a la narrativa: "Retomé mi cien veces pos-
vmi strani7'en otr- sean quienes con una más aguda experien- tergado Adán Buenosayrcs, lo rehice casi todo y le di fin. ?Ysabes
cia de lo concreto restauran la "cubanidad" o la "argentinidad" por qué? Porque mi personaje había evolucionado conmigo y
que los rodea, viviéndolas y degustándolas en su inmediatez sin realizado todas mis experiencias"."
necesidad de teorizarlas abstractamente. Es comprensible que quien en 1949 detectó primero la ori-
La evolución de Leopoldo Marechal, que integra las inno- ginalidad del camino que abría Marechal, haya vuelto a regis-
vaciones del arte vanguardista con las lecciones del catolicis- trarlo en 1966 para Lezama Lima: me refiero a Julio Cortázar.'"
mo tradicional (él pertenece al movimiento "cursillista" que Corno también es comprensible que las lecturas profundas del
insufló nuevas energías al conservadurismo argentino a co-
mienzos de la década de los treinta), lo muestra aproximán-
dose a la subcultura popular como obligado paso previo para 12 Alfredo Aridrés, Palabras de Leopoldo Marechal, Buenos Aires, Carlos
Pérez editor, 1968.
13 El artículo bibliográfico sobre Adán Buenosayrcs en Realidad,año 111,
11 Cintio Vitier, Lo cubano en la poesía, La Habana, Universidad Central 11- 14, Buenos Aires, marzo-abril de 1949; el referido a Lezama Lima y Para-

cle Las Villas, 1958. diso, en Unión,La Habana, 1966.


Sobre Rodolfo Walsh

período inicial hayan ~ertenecidoa No6 Jitrik y Adolfo Prieto, Onetti y con más impedimentos que éste dado que se moverá
los míticos de la joven generacibn entonces emergente, po- por mucho tiempo dentro de la narrativa llamada fantástica,
niendo en evidencia la apertura estética e ideológica que ellos ha elegido ese "camino ya ineludible" que consiste en inser-
llevarían a cabo." tarse dentro del vivir de los seres de la cultura sometida, yen-
El artículo de Cortázar importa como una lectura perspicaz do a su encuentro, portando el bagaje de su educación, su
de un arte que parecía insólito en el rumbo de la literatura sensibilidad y su arte, desarrollados en el seno de la cultura
vanguardista del momento, pero además como una soterrada superior de su tiempo, cuya heterodoxia notable respecto
filiación a esa vía puesta en marcha por la novela (como lo del oficialismo no impide que permanezca al mismo ámbito
probó con Lospremios, que obtuvo la frialdad de los pares lite- d e dominación. Las notorias diferencias entre Marechal y
rarios que ya antes había condenado a Adán Buenosayres), vía Cortázar pueden rastrearse, al margen de sus escrituras per-
que habría de comprometer a un pequeño grupo de escrito- sonales, en el hecho de que se trata de representantes de dos
res a quienes hasta entonces sólo representaba la revista Sur. generaciones literarias sucesivas (Marechal nació en 1900,
Decía Cortázar: "Muy pocas veces entre nosotros se había sido Cortázar en 1914) y a que definen dos instancias sucesivas de
tan valerosamente leal a lo circundante, a las cosas que están este camino que comienzan a recorrer los escritores que pro-
ahí mientras escribo estas palabras, a los hechos que mi propia ceden del vanguardismo, en el cual ya estaba presupuesta es-
vida me da y me corrobora diariamente, a las voces y las ideas ta eventualidad aunque no afirmada categóricamente. Si tu-
y I_os_s&mi_os que chocan conmigo y son yo en la calle, en viera que citar a un tercero, habría muchos entre los cuales
10s círculos, en el tranvía y en la cama. Para alcanzar esa inme- elegir, correspondientes a esa floración de narradores realis
diatez Marechal entra resuelto por un camino ya ineludible si tas, críticos y comprometidos que surge a la caída de Perón
se quiere escribir novelas argentinas: vale decir que no se esfuer- (1955), pero sin embargo me inclinaría, por razones que ex-
za por resolver sus antinomias y sus contraríos en un estilo de pondré, por Rodolfo Walsh, nacido en 1927.
compromiso o un término aséptico, entre lo que aquí se ha- Marechal no se incorpora a la cultura dominada sino que
bla, se siente y se piensa, sino que vuelca rapsódicamente las sitúa al poeta dentro de ella para que conviva ese universo en
maneras que van correspondiendo a las situaciones sucesivas, el que descubre la presencia -viviente, no sólo intelectual y li-
la expresión que se adecua a su contenido". bresca- de los arquetipos. Allí se efectúa el eterno cumpli-
Se intuyen en estas palabras las meditaciones de un escri- miento de las normas ideales que sólo devienen posibles, sólo
tor que, abandonando poemas iniciales y dramas mitológicos se tornan "visibles", mediante la encarnación. Su c a r a en res-
pero n a el universo conceptiial que los ampara, está en este puesta al ensayo crítico de Adolfo Prieto, que él tituló "Claves
momento escribiendo los ciientos que integrarán su primer de Adán Bueno~ayrar",~de hecho no hace sino reiterar en los
libro propio: Bestiario (1951). Un cuento como "Las puertas diversos niveles en que pude situarse una obra literaria -un
del cielo", de ese volumen, miiestra que también él, como poco a imagen de la carta de Dante al Can Grande- el proceso

15Véase Alfredo Andrés, op. cit., pp. 121-138. Sobre las iiiterpretacioiies
14 Noé Jitrik, "Adbn B U P ~ Z O Tla~laiio\rela
~ ~ S , tie Leopoldo Ma1.c-chal", eti
Co>~ton~o, 11- 5-6, Buenos Aires, septieii~l>i-e
de 1055; Adolfo Prieto, "Los ri~iir1c1o.s
de la novela, véase Graciela Coulson, M a r ~ c l r n l La
. pasión metnf.nca, Buenos
Aires, Ferriarido Garcia Cambeiro, 1974.
c l i Adhn Bic~nosn~ws",eii bkín 12 Lziernturnr Htsl>cin~rnr, ti" 1, Sarita Fe, 1959.
FICCIONES
ARGENTINAS
Sobre Rodoyo Walsh

de descendimiento y encarnación de los valores ideales den- contemporáneas en América Latina, especialmente en el área
tro de la realidad circundante, que n o puede ser exclusiva del cultural caríbica. Todo estilo paródico conlleva una dosis de ba-
escritor sino la de una vasta comunidad que transporta esa even- rroquismo, aunque no ocurra necesariamente la situación inver-
tualidad, diríase que "sanguineamente": ya se trate del pasaje de sa, porque postula un pretexto a partir del cual se construye
la epopeya clásica al género novela, el simbolismo del viaje a la el texto, reclamando por lo tanto la colaboración de un lector
peripecia narrativa, de la Solveig terrestre a la Solveig celeste, cómplice que con un solo libro efectúa dos lecturas simultá-
de los modelos literarios universales (Vita Nuova, La Odisea, neas, distanciadas entre sí y combinadas en una tercera posi-
La Iiíada, Vida defilósofos ilustres) a la materia próxima y vulgar bilidad que es aquella que está presente a sus ojos.
de la narrativa moderna. No es Leopoldo Marechal el único que descubre la ade-
El poeta estará en esa realidad porteña y suburbana, como cuación del estilo paródico, pues en ese caso mal podríamos
un visitante enamorado; vivirá en ella y podrá amarla porque concederle a tal forma una significación epistemológica amplia.
ella certifica la presencia completa de los arquetipos. Pero no Se lo pesquisa en las letras europeas de entre ambas guerras
será parte de ella, lo que en la producción literaria se hubiera y en la propia Argentina se transformará en un patrimonio
traducido por el engendramiento de nuevos arquetipos o al común de los cultos durante décadas, en primer término Jor-
menos de nuevas coyunturas históricas, simplemente. La vin- ge Luis Borges, revelándonos en qué medida todos ellos tie-
culación se alcanza por la encarnación de lo eterno, cuya pro- nen conciencia oscura pero veraz del resquebrajamiento de
sapia ideal y religiosa es tan evidente. Se registra, así, un jue- los valores consagrados que están viviendo, aunque los más
gCdG-á~%ximación y de distanciación, una oscilación entre no traduzcan este descubrimiento estilística a posiciones so-
dos coordenadas diferentes que tejen la obra. Esa distancia, bre el plano político o social. Hay diferencias entre los diver-
funcionando desde su conciencia y determinando su apreciación sos modos de acometer ese estilo, que pueden atribuirse a la
estética, es la que estimula el estilo paródico de su arte, del distinta ubicación de los polos del campo de fuerza encontra-
cual el propio Marechal ha señalado múltiples ejemplos en das que es el sistema paródico: no será de iguales resultados
"Claves de Adán Buenosayres", aunque defendiéndose de una el remedo de una nota bibliográfica, así sea "Pierre Menard,
posible interpretación externa y retórica del término que no autor del Qugote", que el redescubrimiento, en una escena
es sin embargo la que cabe en rigor a su escritura. suburbana, de un texto clásico. Cuando Marechal cuenta una
Todo estilo paródico (como lo supieron bien Bertolt Brecht riña de comadres en las calles de un barrio porteño, reescri-
y Thomas Mann, como lo percibió Hermann Broch al detec- biéndola sobre el canto primero de La Ilíada, y cuando Mi-
tar las formas artísticas vulgares que se incorporaban a una so- nerva saca destempladamente del combate a Juno gritándole
ciedad sin valores) corresponde a un cierto derrumbamiento, "Gaviota, cuanto más vieja más loca", es la realidad primera la
todavía inicial, de las pautas estéticas vigentes y por ende de que ha asumido la positividad, es el plano de la "encarna-
las doctrinas filosóficas que sostienen una determinada comu- ción" del modelo literario el que cobra principalía, pero la
nidad. En la historia de la literatura asoma esa posibilidad de plenitud estética que el emisor reclama al receptor de su
proceder a una lectura distorsionante de u n texto consagra- mensaje artístico sólo es posible si el lector percibe esta esce-
do por el medio, cuando los sistemas axiológicos sobre los na sobre la evocación del texto clásico, pues sólo gracias a esa
cuales reposa sufren una erosión notoria. Es evidente en el conjunción se alcanza el efecto humorístico que anima al es-
desarrollo del arte barroco europeo y en esas resurrecciones tilo paródico puesto en juego.
FI(:(:IONES
ARGENTINAS Sobre Rodoljo Walsh

No de otro modo funciona la escritura del Quijote, ni la pa- El círciilo de quienes detentan el código, pueden descifrar
rodia barroca de Quevedo, cuando traspone el mito de los la obra y saben que es un valor del que conviene apropiarse,
amores del dios solar Apolo con la ninfa Dafne, a una escena al pasar de Marechal a Cortázar, sufre una notoria ampliación,
prostibiilaria: "Bermqazo platero de las cumbres / a cuya luz se es- que postula, en el representante de la segunda generación, la
pulga la canalla. / La ninfa Dafne, que se afufa y calla / si la quieres asunción más amplia del campo de la cultura dominada aun-
gozar, paga y no alumbres". que siempre d,entro de las tesituras estéticas de las cuales pro-
Sólo aquellos que se muevan dentro de los presuntos cultos cede. Si en Marechal el polo positivo está representado por los
de la composición literaria, dentro de los valores ideáles que arquetipos ahistóricos que "encarnan" en la realidad circundan-
"encarnann en la pantalla de la realidad circundante, pueden te, en Cortázar ese polo comienza a desplazarse hacia esa parte
medir íntegramente el texto, colocarse en el punto foca1 de "ineludible"a la cual corresponde ser "valerosamente real".
percepción, lo que implica que tanto el autor como el lector Cuando Julio Cortázar titula "Circe" a uno de los cuentos de
son poseedores de una suma equivalente de informaciones, es Bestiano, ha avanzado otro paso, pues ese título no restaura un ar-
decir que ambos se hayan situados en el hemisferio culto desde quetipo sino que se ofrece como un guiño cómplice al lector cul-
el cual avizoran la zona sometida. Al estimar que "toda percep to, suficientemente discreto como para que pueda ignorarse. El
ción artística implica una operación consciente o inconsciente cuento podría haberse titulado "María" o "Juana", visto que su
de desciframiento", Pierre Bourdieu deduce, correctamente: instalación y desarrollo alcanzan apreciable autonomía y no re-
"Ac@-&4esciframiento que se ignora como tal, la comprensión claman la asunción del "arquetipo", como en cambio pasaba en
inmediata y adecuada sólo es posible y efectiva en el caso par- Los rqies, para conquistar su entera dimensión. Del mismo modo,
ticular en que la cifra cultural que posibilita el acto de desci- otro de los cuentos del volumen que reconstruye el mito de la
framiento es dominada completa e inmediatamente por el barca de los muertos que se remonta a la antigua cultura egipcia,
observador (bajo la forma de competencia o de disposición bajo el transparente titulo de "Ómnibusn, maneja una materia
cultivada) y se confunde con la cifra cultural que ha hecho po- muy directamente extraída de la circunstancia de que él hablaba
sible la obra percibidan.'" a propósito de Marechal, pero que ya no lo es a los elementos
Por lo cual "toda operación de desciframiento exige un reales simplemente sino a las concepciones de lo real que se ge-
código más o menos complejo, cuyo dominio es más o menos neran en esta percepción del entorno. La autonomía narrativa
total", y por lo mismo "las satisfacciones vinculadas a esta per- que surge de la instalación en la inmediatez, se rubrica y ensan-
cepción no son accesibles más que a quienes están dispuestos cha por los recursos lingüísticos empleados: hay un trabajo de
a apropiárselas porque les atribuyen un valor, sobreentendíen- simplicidad que procura abrir el foco de percepción para que en
d o que no pueden atribuirles un valor sino porque disponen él quepa ese lector eventual procedente de otro estrato cultural,
de los medios de apropiárselas". sin que por ello resulte eludido el lector culto, a quien se le re-
servan segundas posibilidades interpretativas, más ricas.
Cuando se llega al cuento "Las puertas del cielo" pueden es-
timarse impertinentes las alusiones dantescas que de pronto apa-
16 Pierre Bourclie~i,"Éléiiieritsd'une théorie sociologiq~iede la perceptio recen: la experiencia que despliega la narración se independiza
artisticllle", el1 Les aris duns la societé, Rei~ueInte~~nntionalr:
des Sciences Sociales,
del significado codificado en cualquiera de los modelos recibidos
París, u~i;.sc:o, vol. cc, ri" 4, 1968. Socilogía del arte, Buerios Aires, Nueva Vi-
sióri, 1971. y por lo mismo atiende con más equilibrio a las percepciones
FI(:(;IONES
ARGENTINAS Sobre Rodolfo Walrh

de los dos lectores posibles mediante la instauración de un cam- gas y de las autoridades de la Casa, quienes al año siguiente con-
po compartido. Sin duda hay recursos humorísticos que nibri- cedían por vez primera el Premio Testimonio, que recayó en la
can la perspectiva distanciada del autor y por ende del lector serie de reportajes que María Esther Giglio reunió en La
culto que se le asocia (el velorio, la descripción de los "mons- lla tupamara. La proposición buscaba preservar la especificidad
tn~os"en el bailongo, etc.), pero la acción que ejercen los ele- artística de la narrativa que en períodos de máximo interés polí-
mentos de la cultura dominada, incluso aquellos que podríamos tico puede sey pretenda, pero sobre todo apuntaba a un conjun-
considerar espurios, es de alta intensidad, se posesiona del p r o to de libros que crecen día a día y que, situados aparentemente
tagonista y genera escrúpulos en su conciencia de hombre en los lindes de la literatura, son remitidos a la sociología (la
culto, como para concluir derrotando a los alejamientos y las serie iniciada por la obra del antropólogo Oscar Lewis) y sobre
elusiones y \estatuyendo un ámbito común entre receptores todo al periodismo (como era en aquel momento el libro de R e
procedentes de distintas zonas. dolfo Walsh Operación mc~sam,como sería dentro de otra orienta-
Estas aperturas crecientes, donde la recuperación de una rea- ción Las venas abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano).
lidad circundante propia de la cultura dominada va ascendiendo En ese rechazo no sólo se detecta un legítimo afan de "deslinde*
a los medios de percepción, en la misma medida en que adquie- a 10 Alfonso Reyes sino también un irreprimido desdén por los
re autonomía con respecto a los modelos, métodos y paradigmas estratos desconocidos de que emergen libros que no pueden fi-
de la cultura dominante, todavía queda constreñida dentro de liarse en ninguno de los géneros reconocidos como artísticos.
E '.terarias recibidas, pertenecientes al repositorio de una Alguna recorrida por los orígenes de estos géneros, revi-
retórica moderna: es una novela, son cuentos, dentro de las 1í- sando las humildes cunas en que nacieron y el mucho tiempo
neas peculiares del vanguardismo. Y aunque en la producción en que sus productos fueron desdeñados por los cultos de la
posterior de Julio Cortázar encontraremos múltiples búsquedas época, a pesar de las que hoy son, para nosotros, virtudes ino-
de nuevas formas y más que nada una lucha constante contra los cultables de la comedia-menipea,de los "laude" deJacopone de
órdenes literarios heredados, habrá que pasar a una tercera ge- Todi, de los poemas épicos medievales, de la cuentística árabe
neración de escritores para encontrar modificaciones que empie- o de los folletines decimonónicos, así como alguna revisión de
zan a afectar nuestros arraigados conceptos acerca de lo que es li- tanto criterio seudoculto actual que enfáticamente desvalori-
teratura. No se trata de las invenciones privativas del laboratorio za productos llamados del mercantilismo industrial, sin ver
experimental de la vanguardia: no podría ser10 porque se trata que, como ya anotara Luis Cernuda, frecuentemente Dashiell
aquí de adentrarse en una comunidad portadora múltiples mate- Hammett es mejor narrador que Ernest Hemingway o que en
riales tradicionales, dotados ya de un aura distinta, y trabajar den- el goticismo de la serie de Batman hay más invención artística
tro de sus líneas tendenciales hacia la búsqueda de estructuras que en innumerables novelas sociales bien intencionadas, me
adecuadas al mensaje destinado a esos lectores. ha llevado a atender con particular interés las elaboraciones re-
cientes de las letras, marginales al periodismo, a la investigación
111. Nuevos temas, nuevas formas, nuevos géneros sociológica de campo, al documentalismoescrito o visual. Partía
de comprobar el arcaísmo retórico que aún rige a la apreciación
En enero de 1969, al concluir las deliberaciones de los jura-
literaria: mientras la mera demarcación de un fragmento de la
dos del premio Casa de las Américas, propuse en su reunión con-
realidad física ha resultado aceptada por las artes plásticas con-
junta la institución de una nueva categoría, a la que designaba
temporáneas, entendiendo que la opción demarcadora conlleva
con la palabra "Testimonio", obteniendo el acuerdo de los cole-
Sobre RodolJo Wakh

un criterio estético, el registro de un discurso autobiográfico de Del mismo modo -y para tomar ejemplos de una sola área
un personaje popular, con su sintaxis, su léxico, sus imágenes, su cultural- parece difícil eliminar de la literatura aJwn PéraJolote,
cosmovisión -implícita en la estructura lingüística-, no logra por más que Ricardo Pozas no sea un literato, o a la monumental
aceptación por los esquemas de apreciación crítica vigente. Tal serie sobre Los indios de México, obra de un novelista, Fernando
arcaísmo restringe la capacidad descubridora de la literatura, a Benítez, o un libro como La noche de Tlateloko de Elena Ponia-
la que sólo se le consiente la incorporación de elementos nue- towska o los volúmenes de artículos confesadamente periodísti-
vos cuando se insertan dentro de los modelos de la vanguar- cos de Jorge ibargiiengoitia o Carlos Monsiváis. Salvo que nos
dia narrativa, a la que se habría así congelado. Delata la asun- dispusiéramos a eliminar también un capítulo íntegro de la His-
ción de una concepción elitista y retrógrada que paradójica- toria de la Literatura Latinoamericana, titulado "Cronistas de In-
mente se aplica a un material, el vanguardista, signado por la dias", pues parecería muy injusto que aquellos historiadores-pe-
vocación de ruptura y de apertura incesante hacia esas zonas riodistas del siglo XM hayan sido pasibles de incorporación a las
culturales que la democratización social instaura. letras y no puedan serlo sus equivalentes del siglo xx.
La novación de nuestros conceptos sobre la literatura, por La curva demográfica que viene cumpliendo nuestro plane-
obra de múltiples incorporaciones procedentes de variados y ta desde el siglo XWII y la incorporación en sucesivas oleadas de
oscuros estratos de las operaciones lingliísticas en la sociedad los sectores marginados a los beneficios de las formas cultura-
actual, es obligación crítica que aún está demorada. En general les, superiores, se ha traducido en sucesivas modificaciones de
se--la--admite cuando viene respaldada por un escritor que ya éstas; sólo un criterio paternalista y conservador puede pensar
-- ----
ha demostrado su pericia en los géneros establecidos: sólo el que los que llegan a disfrutar de la literatura se limitaran a reci-
prestigio de Octavio Paz o de Julio Cortázar ha logrado que bir pasivamente la que ya ha sido formulada dentro de las es-
sean aceptables como las obras orgánicas que son Blanco o Úl- tructuras de otro tipo de sociedad y no propiciarán formas que
timo round Pero cuando el escritor precede de zonas tenidas les resulten propias, adecuadas a sus niveles y cosmovisiones. Si
por no literarias (y el periodismo es una de ellas, como lo es las revoluciones burguesas, al favorecer el ascenso de una clase,
el radioteatro) sus producciones son rechazadas. pusieron fin a la literatura dramática en verso y crearon lo que
Pensando en lo que sucediera después, suena a imprevista hasta hoy los italianos siguen llamando el "teatro de prosa", eso
burla una confesión desdeñosa de Rubén Darío a fines del siglo no significó la ruina de un género, sino por el contrario, su sal-
XIX. Al registrar la aparición dentro de los diarios de la época, vación. Si el ascenso en nuestra época de fuertes sectores de la
junto a los "cronistas" representados por él y demás poetas mo- clase media así como las demandas proletarias y campesinas
dernistas de la hora, de los que entonces se llamaban, a la ame- nos han deparado nuevos instrumentos de la comunicación
ricana, rqorters, afirmaba que esos advenedizos nunca podrían masiva (de los diarios y revistas ilustradas hasta las radios y tele-
remplazarlos por la sencilla razón de que no tenían estilo. Las visoras) es previsible que en su seno se fragüen nuevas formas,
cosas fiincionaron exactamente al revés: la especie de los "cro- nuevos géneros, nuevos lenguajes, que puedan atacar libremen-
nistas" es hoy casi extinta mientras que sobrevivieron los rq~or- te a temas, personas, concepciones del mundo que han emergido
tus que efectivamente elaboraron un nuevo estilo. Bueno o violentamente a ese campo de la literatura que se consideraba
malo, se trata de una operación literaria que se ha cumplido delimitado y cuidadosamente cercado.
en riesgosas zonas de la demanda masiva de los públicos ac- En uno de los múltiples rengIones en que se expresa una
tuales. Y que nos ha provisto de obras considerables. realidad cultural nueva, se encuentran los productos del
FI(;(;IONES
ARGENTINAS Sobre Rodo!olf Walsh

periodismo. Podemos considerarlos a partir de una de las dos es- se encontraban más cerca de un público masivo cuya expan-
cuelas que los distinguen históricamente: la norteamericana, sión comenzaba y sería acelerada por el industrialismo de los
fundada en la segunda mitad del siglo XIX, expandida triunfal- años de la guerra mundial y por los de la década peronista con-
mente por todas las sociedades contemporáneas hasta remodelar tra la cual militara furiosamente Borges. De más incidencia en el
a su progenitora, y competidora, la escuela anglo-fi-ancesa. Por- medio que algunas traducciones (Kafka, Faulkner) habrán de
que su difusión mundial (que implicó un sistema altamente ela- ser las colecciones editoriales que dirige: una, amparada por
I
borado de comunicación de la noticia, de manejo del reportaje, una insignia nervaliana. "La puerta de marfil" no hace sino re-
de incorporación de la imagen, etc.) se produjo conjuntamente poner la atención por la novela de aventuras (todo Ccnrad);
con géneros semiliterarios que le son afines (o proceden de las otra, designada con una alusión dantesca, "El séptimo circulo",
mismas imposiciones culturales) y que han llegado a disponer ya hace aceptable al lector preparado una pasión oculta y vergon-
de la venerable antigiiedad de un siglo, por lo menos: la novela zante: la novela policial. Ambos géneros, relegados hasta el mo-
policial, la novela de aventuras, los comics. Pertenecen todas es- mento a los suburbios de la cultura prestigiada, ingresan al rece
tas formas a operaciones racionalizadoras de la información, nocimiento público y se extienden con la voracidad de una epi-
paralelas y traductoras de las convenciones estmcturantes de las demia, especialmente la policial que constituirá una lectura cen-
sociedades industriales modernas, así como de su necesidad de tral de las nuevas generaciones, cosa de la que creo el propio
simplificar y objetivar los mensajes destinados a públicos masivos Borges concluyó lamentándose. Los autores, al menos los inicia-
de escasa preparación, pudiendo sin embargo ser planificadas les, que publicaban esas colecciones, buscaban dar prueba de
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.
como para absorber las irrupciones irracionales y rescatarlas que el género era redimible y rescatable para una literatura su-
dentro del esquema racionalizador. No es éste el momento de perior, puesto que ni William Blake, ni Leo Perutz, ni Joseph
analizar las perversiones que estas formas padecieron al inser- Conrad, podían considerarse narradores desdeñables.
tarse en los designios
- de una industria cultural decidida a trans- Para completar el panorama puede revisarse la colección
mitir consignas conservadoras, sin contar que ello ha sido estu- del diario Critica en los años treinta, cuya sección literaria di-
diado ya por las cabezas de la Escuela de Frankfurt, Horkheimer rigió Borges con un sentido opuesto al del suplemento de La
y Adorno, en su período de residencia en los Estados Unidos du- Nación o La Prensa, promoviendo una culturización popular al
rante la Segunda
- Guerra Mundial. día muy atenta a la novedad y a las lecturas atractivas dentro
En cambio es necesario ver su incorporación a América La- de ese concepto del "moderno" que había fijado la actividad
tina, no sólo en el nivel de los instrumentos comerciales corrien- "martinfierrista". Y adjuntarle su actividad de crítico cinema-
tes del trasvasamiento cultural sino en los niveles artísticos más tográfico, interesado en la producción norteamericana de la
altos. Porque quienes detectaron agudamente su aparición ini- hora y con frecuencia deslumbrado con un material cuyo valor
cial fueron Jorge Luis Borges y su círculo. La "modernidadn de artístico tardó en reconocerse y se ha alcanzado tras la evocación
Borges en los años veinte y treinta, con respecto a sus contem- nostálgica: el esquemático cine de los ambientes gangsteriles y
poráneos literarios tipificados por Ezequiel Martínez Estrada de las películas de violencia.
y Eduardo Mallea, radica en su alejamiento de las formas lite- Más importante es consignar la presencia de los géneros
rarias tradicionales, aun aquellas prestigiadas por el sello van- nuevos en su obra creativa: en la Historia universal de la infamia
guardista europeo, en beneficio de otras, marginales, escasa- (1935)se halla presente esta pasión de la aventura que una vida
mente prestigiadas e incluso condenadas por los cultos, que sedentaria en una gran biblioteca no ha hecho sino exacerbar,
Sobre Rodoljio Wakh

reconocida en la mediación libresca puesto que las aventuras escrito en 1961) no ha sido sin embargo dentro de este cauce
que en su volumen narra no son (salvo "Homhre de la esquina en cierto modo tradicional de la narrativa donde impuso su
rosada") sino las que se cuentan en los libros; en Eljardín íie sen- singularidad creadora, sino en los arrabales de la palabra es-
deros que se bifurcan (1941) y en Acczones (1944) la atracción de crita que ampara el periodismo.
la narrativa policial con sus esquemas simples y poderosamente Su nombre es más conocido por los reportajes periodísti-
racionalizados, sus brutalidades irreales a fiierza de violentas y cos (Operaciólz masacre ha llegado a su novena edición) que
distantes, sus enigmas o meras charadas a resolver con rigor e por su obra restrictamente literaria, a pesar de que su tarea
ingenio, su adelgazamiento de personajes transformándolos periodística es sin duda obra de escritor que supo aprovechar
en piezas de una operación matemática o de un juego. Estos la lección de sus mayores. En especial la de Borges, de quien se
planteos servirán a temas sedicentemente metafísicos, en un le podría considerar un descendiente heterodoxo, porque si
trasplante que les otorga diferente dimensión sin que ella bien sus ideas políticas y sus concepciones del mundo son dia-
oculte las fuentes literarias menores de que proceden. Un metralmente opuestas, de él ha recibido Walsh esa lección de ri-
cuento representativo de los temas borgianos, el "Tlon, Uq- gor también reconocida por otro disidente, Cortázar, y sobre to-
bar, Tertius Orbis" (1938), es una investigación bibliográfica do la inclinación por las formas literarias y los géneros narrativos
que maneja procedimientos de una investigación policíaca de la "modernidad". Progresivamente invadieron su quehacer
al servicio de una información fantástica. Cada vez más estas literario conduciéndolo a asumir,junto con las nuevas formas
articulaciones simples se aplicarán a pesquisas de otra mag- narrativas, el contexto cultural que las engendrara. Dando un
nitud: el tiempo, la predeterminación divina, el universo ab- paso adelante, procedió a nacionalizarlas reinsertándolas en
surdo, el azar, la brutalidad. una tradición peculiar de la subcultura popular argentina.
Si e n esta línea "modernizadora", que rescata para una En esa opción radican sus posteriores resoluciones intelec-
cultura oficial materiales de bajo origen, debiera buscarse un tuales que lo distancian de un magisterio donde se formaron
descendiente de Borges en las letras argentinas, más que en el tantos jóvenes argentinos de su generación, o sea la de los nie-
consabido Bioy Casares habría que pensar en Rodolfo MTalsh. tos de Borges, los nacidos en torno al año 1930. De ellos es
quien registró con mayor intensidad la tendencia "moderniza-
N.Las novelas policiales del pobre dora" que signó al primer Borges: mientras otros compañeros
En el caso de Rodolfo Walsh (nacido en Buenos Aires en retornaron a la novela realista, ahora de estirpe existencia1 y de
192'7 dentro de una familia descendiente de antiguos pobla- fuerte impronta crítica, como es el caso del mayor novelista
dores irlandeses) asistimos a una conjugación de las líneas de la promoción, David Viñas, él parecerá demorarse en una
tendenciales que se suceden en las culturas en conflicto, las actitud epigonal que sin embargo comporta algunas sutiles
cuales, desvirt~iandoel viejo esquema ortegiiiano ("yo y mi cir- reconversiones. Su fascinación es el género policial, ese que du-
cunstancia"), parecen tejer el "yo" con la lanzadera de las circuns- rante su adolescencia fuejerarquizado por la colección "El sép
tancias. Siendo uii excelente narrador, de refinada sensibilidad timo círculo" que el maestro y su discípulo (Bioy Casares) pusie-
para penetrar en los procesos formativos de la personalidad, co- ron en circulación: su primer libro será un volumen de cuentos
mo lo muestran los "cuentos de irlandeses" que se encuentran policides, Variaciones en rojo (1953) incluido en una de esas colec-
dentro de sus tres volúmenes de ficción (Los oficios terrestres, ciones que se dif~indenen kioscos. Escritos con sabiduría y den-
1965, Un kilo de oro, 1967 y U n oscuro día clejusticia, 1972 aunque tro de la órbita lingüística borgeana, no se ofrecen al público
FI<:(:IONES
ARGENTINAS Sobre Rodoyo Walsh

culto sino al indiferenciado que lee policiales sin reparar en y a los valores culturales que el movimiento comporta al pun-
quien las firma. Y distinguiéndose de Ficciom, donde el esquema to que desde 1967 será uno de los redactores del semanario
policial presta apoyatura a una indagatoria filosófica y donde por CGT, que expresó el pensamiento de los sindicatos agrupados
lo tanto su estructura sirve a una cosmovisión que la invalida o, al bajo la conducción de Ongaro (contra el sindicalismo buro-
menos, la distorsiona de los cometidos para los cuales ha sido ins- crático de Vandor); actuará junto a otro de los brillantes peno-
tituida como apropiado vehículo, los cuentos de Walsh cumplen distas argentinps, Rogelio García Luppo, ambos procedentes de
respetuosamente con las leyes del género. un nacionalismo que se radicaliza y se adoctrina libremente
Hasta 1955, fecha de la caída de Perón, Rodolfo Walsh pa- en los pnRcipios de una lucha de clases impregnada de con-
recería otro de los intelectuales que conforman el variadísimo cepciones socialistas. Lo singular radicaba también en el tipo
y selecto grupo de opositores al régimen, donde se apelmazan de periodismo que ejercitan: campañas personales de denun-
derechistas e izquierdistas. Pero la represión que la Revolu- cia en torno a temas fundamentales de la vida argentina que
ción Libertadora inicia contra el movimiento proletario, la que implican tareas de investigación, hallazgo de pruebas, conven-
motiva el sobresalto de Martínez Estrada ( iQué es esto?), ha de cimiento a testigos, enfrentamiento a la justicia venal y al poder
iluminar una reorientación que apela al instrumento periodísti- militar, lucha contra el silencio o la falsificación informativa
co. Desde entonces data una persistente acción intelectual den- de los diarios oficialistas.
tro de una tónica ilustrada por la tradición norteamericana del De aquí saldrán tres libros que reelaboran los artículos de
géner~xlperiodistadenunciante, el que sólo está comprometi- las principales campañas: Operación masacre (195'7), Caso Sata-
do con la verdad, el que descubre las tramoyas secretas y las norusky (1958) y i Q ~ i é nmató a Rosendo? (1969). En él prólogo
pone a la luz de la palabra escrita, el guardián de la honesti- de éste, se lee: "Si alguien quiere leer este libro como una sim-
dad, el servidor incorruptible de la justicia, en fin, ese último ple novela policial, es cosa suya". Seguramente, para un lector
descendiente del liberalismo norteamericano, más mítico que alejado de los sucesos políticos y sindicales argentinos, que ig-
real, donde han persistido algunos valores centrales d e la cui- nora quién es Livraga, el doctor Samowsky o el Iíder sindical
tura norteamericana del pasado, aunque hoy sepamos que en Rosendo García, para quien ninguna emoción despiertan los
esa imagen subyace un esfuerzo ideologizante cumplido por nombres del teniente coronel Fernández Suárez o del general
el grupo periodístico en lucha con las imposiciones del siste- Cuaranta,jefe del SIDE, la lectura de cualquiera de estos libros
ma. Ese periodista ideal viene de los filmes de la década pro- conservará igual validez, al margen de su correspondencia con
gresista del "New Deal", que a su vez proceden de un modelo hechos reales, y aun alcanzará la intensidad y el suspenso de una
literario fijado por Sherwood Anderson en los cuentos de excelente policial. No se equivocará en esta percepción porque
Ohio y de los preteridos neorrealistas. efectivamente están construidos sobre el modelo del género,
E11 diversos periódicos de oposición, Propósitos, Revolución salvo que se trata de novelas policiales para pobres.
NaciolzaE y especialmente en la revista Mayoria, comenzaria a Rotan todos sobre sucesos que en primera instancia abas-
tecieron la crónica roja de las diarios, con un trasfondo socio-
publicar desde 1957 series de artículos, reportajes, denuncias,
en que un periodista solitario intenta vencer la conjura repre- político que se trató de escamotear: en Opnnción masame es el
siva de los militares que habían derrotado a Perón. Lo singu- irrisorio fusilamiento de varios trabajadores, algunos entera-
mente ajenos a cualquier militancia revolucionaria, en la noche
lar estaba en que ese periodista pertenecía al peronismo, aun-
del frustrado levantamiento de los generales peronistas Valle
que a lo largo de este combate se asociara a sus reclamaciones
Sobre RodolJo Wnlslz

nessabre la novelística popular," un lugar privilegiado dentro


y Tanco contra el gobierno de la Revolución Libertadora en
de los temas que interpretan las secretas demandas de una s u b
1956; es, en Caso Satano~usky,el misterioso asesinato de un fa-
cultura) y la tradición nacional de la misma subculhira popular.
moso abogado judío argentino (presentado por sus asesinos y
Se trata de los "dramas policiales", como tituló a una parte de su
por la prensa como un crimen racial copiado del texto borgeano
abundante producción folletinesca el primer novelista popular
de "La muerte y la brújula") cumplido en 1957 por unos m a t e
que tuvo América Latina, el argentino Eduardo Gutiérrez
nes al servicio de la Inteligencia Militar, tras la sucia persecución
(1851-1889),quien en los archivos de la policía y de la justicia
de las acciones de un importante diario; en cuanto a ma-
espigó historias reales de "gauchos malos" reconstruyendo tan-
tó a Rosendo? la definición la ha dado el autor: "Su tema super-
to sus vidas como las persecuciones de que fueron objeto por
ficial es la muerte del simpático matón y capitalista de juego
autoridades y jueces. Cualquiera de sus novelas, de las que
que se llamó Rosendo García, su tema profundo es el drama
Juan Moreira fue la más exitosa (sobre todo por la adaptación
del sindicalismo peronista a partir de 1955, sus destinatarios
escénica de José M. Podestá que en 1886 dató los orígenes del
naturales son los trabajadores de mi país". Los tres tramos dise-
teatro nacional rioplatense), comporta dos secuencias: la co-
ñan los niveles de los tres libros: un asunto policial, un trasfondo
rrespondiente a la vida y los crímenes del protagonista y la que
político-social oscuro, ainbos objeto de una investigación que
narra persecuciones a causa de la injusticia de tribunales y le-
pasa por la prensa y por los tribunales de justicia y por último
yes, asunto este último en que se ha concentrado la protesta de
-o primero- una opción de lector que predetermina los ins-
las capas populares de todas las naciones, como lo ilustra la
trumentos, el lenguaje, las formas literarias empleadas.
- - condena de Edmundo Dantés en el castillo de If y su retorno a
Cúañdo IIegan al libro, el autor no se limita a juntar sus
la sociedad opresora en calidad de ángel justiciero.
notas periodísticas. Las reelabora para que la campaña de de-
Pasó lo mismo en los libros de Walsh. El resorte de la obra
nuncia devenga la materia del libro, como uno de sus temas,
no es meramente la investigación de un hecho de sangre hasta
de modo que en ellos se describe el proceso de una investiga-
descubrir al asesino (como en los modelos del género que des-
ción policial cumplida por un periodistadetective al mismo
cansan sin decirlo sobre la confianza en la imparcialidad y efi-
tiempo que se dan a conocer los sucesos y los personajes-actores,
cacia de la justicia) sino que buena parte trata de la lucha contra
manejando los recursos del género. Si algo explica el parcial
la venalidad judicial, las triquiñuelas abogadiles que enredan la
fracaso del filme Operación masacre, estrenado sólo en septiem-
verdad, las palancas que maneja el poder político para deformar
bre de 1973 aunque filmado clandestinamente tiempo antes
la acción de la justicia. Si estos volúmenes restablecen una ver-
bajo la dirección de Jorge Cedrón y guión del director y el au-
dad, es en oposición a los tribunales que instauran silencio o
tor del libro, es el intento de conferirle tesitura testimonial y
injusticia. Estamos, como pensaba Gramsci, ante una de las as-
heroica a una novela policial y judicial que se hubiera adecua-
piraciones vehementes de las culturas sometidas, para las cuales
do mejor al esquema tribunalicio que en sus filmes políticos
el aparato judicial fue un instrumento para aplastarlas y para
desarrolla el director francés Costa Gavras (Z, L a confesión, Es-
justificar a los grupos sociales superiores.
tado de sitio).
Viniendo desde las formas de la novela policial anglosajona,
Walsh desemboca, sin embargo, en un género que pertenece
17 Antonio Grairisci, Cultura y litmlura, Barceloi~a,Editorial Peiiíiisula,
muy ahincadamente al imaginario de las clases populares (al
1967.
punto de haberle concedido Antonio Gramsci, en sus reflexio-
FI(:(:IONES
ARGENTINAS

También la visión del mundo ha cambiado respecto de los


maestros "modernizadores": sustituyendo la concepción de una
universal irrisión, de una injusticia global y un caos institui-
d o por dioses torpes, de una arbitrariedad esencial a la exis-
tencia humana (como se recoge en el texto de múltiples
cuentos de Borges), presenciamos el funcionamiento clara-
mente identificado de la injusticia mediante aparatos del po-
der y tribunales, ejercido sobre una también determinada
población para servir a fines racionalmente comprensibles.
Esta inversión de significaciones maneja, no obstante, órde-
nes verbales como los que ilustrara Marcel Schwob y en la Ar-
gentina patrocinara Borges, pues es normal encontrar en los
libros de Walsh estas descripciones: "Rolando Villaflor creció
en hechos ignorados, amistades que no se nombran, secretos
que se llevaron amigos muertos".
A esta altura del conflicto de culturas, que confiere funda-
mento a la pugnacidad política y social de la Argentina con-
tempoi;ínea; los escritores que han desertado la cosmovisión y
las estructuras de la cultura dominante ya han constituido un
ancho camino de creaciones y de sistemas expresivos que tien-
den un puente con las aportaciones propias y a veces rudimen-
tarias que la subcultura dominada ha podido preservar y llevar
adelante. Esta aproximación puede que no obvie los conflictos
previsibles, sobre todo porque dentro de la cultura popular
funcionan poderosas energías conservadoras y retardatarias
(hijas de la deformación impresa por la situación represiva en
que se la ha tenido), para las cuales toda nueva incorporación,
toda novedad, es un sacrilegio. Ellas han construido un mito
de pureza, de folclorismo y populismo, o sea de todas las defor-
maciones insufladas en un siglo por las clases dominadoras
con el fin de paralizar su creatividad, que puede constreñir la
necesaria, imprescindible expansión de los evidentes valores
que acarrea el tumultuoso río de estas culturas en el momento
en que acometen una nueva instancia de ascenso al poder.