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Universidad Nacional Autónoma de México

Facultad de Arquitectura
Taller Max Cetto
Taller de Proyectos VIII
Jorge Torres Martínez

Reflexión Crítica sobre la Escultura Camino Hacía la Justicia en el Siglo XXII de Enrique
Carbajal (Sebastián)

Sobre los antecedentes de la Arquitectura/Escultura en Ciudad Universitaria

Para comenzar a hablar de la nueva escultura monumental que tenemos en Ciudad


Universitaria es necesario recapacitar sobre los ideales que motivaron la construcción de
nuestro actual campus y el momento histórico por el cual atravesaba el país.

En principio contextualicemos económica, política y socialmente al México de los


cincuentas. Tenemos que en aquel entonces se vivía un ánimo reformatorio por parte del
estado; el Milagro Mexicano se hacía presente y probablemente se encontraba en su
esplendor, existía un crecimiento sostenido y nuestro país atravesaba por su mayor
periodo de modernización, industrialización e internacionalización.

Ciudad Universitaria, como objeto en sí (ideas, planeación y ejecución) fue el ejemplo


más auténtico de las tendencias mundiales que hacíamos propias y adecuábamos a la
situación de nuestro país. La integración plástica, la arquitectura moderna y las
soluciones formales relacionadas con antecedentes prehispánicos (resultado de la cultura
posrevolucionaria nacionalista) formaron parte de aquello que se retomó y plasmó en dicho
objeto.

Ahora bien, por una parte tenemos que en el desarrollo y ejecución del Campus Central aún
cuando siempre se buscó la integración plástica en cada uno de los elementos que lo
conformaban, no siempre se logró de la mejor forma, pues el propósito fundamental de la
Integración Plástica, más allá de lograr consolidar un objeto arquitectónico con algún
tipo de escultura o pintura, era que coexistieran sin que alguna de las disciplinas
predominara sobre las otras y que, al mismo tiempo, formaran un todo indivisible en que
nada se pudiera quitar1. De otra forma el resultado fue poco exitoso, pues tenemos algunos
ejemplos de escultura y pintura que fueron meros añadidos a la arquitectura.

Siendo estrictos con la definición de lo que buscaba la integración plástica encontramos


pocos ejemplos en nuestro campus central que representen dicho ideal, la Biblioteca
Central y el Estadio Olímpico fueron en su época y hoy día los más representativos de la
buena práctica de esta tendencia.

Por otra parte y para ahondar en el tema de la integración de las artes en nuestro
campus, tenemos el Espacio Escultórico, que fue realizado para conmemorar el
cincuentenario de la autonomía de la Universidad Nacional. El carácter de este espacio
fue motivado por otras causas que las que basaron el proyecto del Campus Central. Este
espacio surgió originalmente con la concepción y para el desarrollo del arte como
investigación.

Lo que personalmente resaltaría como valor más importante de este espacio fue su proceso
de creación, desde el valor estético/simbólico de cada elemento, hasta la conformación de
un equipo multidisciplinario que supo entender el lugar, su morfología y ubicación en la
ciudad (como zona protegida) y su valor simbólico dentro de ella, para dar como resultado
este sitio. Es así que las impresiones y sensaciones que produce el espacio escultórico
tienen valor por sí mismas, valor que es más importante que los elementos físicos y las
partes construidas que lo conforman, que en vez de resaltar ante los ojos del visitante,
se vuelven parte inherente del espacio, parte necesaria para entenderlo.

1
Alejandro Aguilera, “La integración malograda” en Escultura Mexicana: de la academia a la instalación, México, INBA, Landucci
Editores, pp. 245-246
Las esculturas en el Espacio Escultórico presentan una identidad única, estas no terminan
en los límites de los materiales de su construcción sino que cada una sugiere su propia
prolongación en el espacio.2

A diferencia de la Escultura de Sebastián que en vez de ocuparse por hacer la lectura del
sitio y responder a ciertas cualidades (o retos) se erigió y requirió acciones de paisaje
y jardinería para adecuarse a ella, es decir, para que se vea bien en las fotos o libros
en donde se publique.

Sobre la relación del objeto con el entorno

En cuanto a la relación que guarda la escultura con su emplazamiento realmente no logro


percibir una razón lógica.

Iniciemos por el hecho de que las esculturas monumentales alrededor del mundo tomaron
fuerza en los años sesentas cuando el espacio al aire libre (público) comenzó a ser visto
mas conscientemente como una unidad en la cual podían participar objetos, señales y
símbolos que reconocieran y fomentaran una cultura en específico, hasta el hecho de que
un elemento de este tipo sirve como referencia tanto urbana como local para el lugar
donde se localiza.

En este caso la relación que guarda la escultura con la comunidad universitaria es muy
poco visible, tanto física como simbólicamente, pues el hecho de que la escultura sea
propuesta según el artista para que al pasar en el coche a gran velocidad, se vea un
movimiento y una transformación como símbolo de justicia3 no me parece suficiente como
motivo de elección de su sitio. Esto aunado a la inserción aleatoria en uno de los
espacios menos públicos de nuestra Universidad en donde llegar a pie es casi imposible y
permanecer ahí no representa ningún atractivo le resta razones para ubicarla en este
lugar.

Reflexión sobre el Objeto

Sobre el objeto, personalmente no me gusta el estilo de Sebastián.

El lenguaje de esta obra me parece en


particular hostil y desequilibrado.
Además las referencias que hace me
parecen totalmente fuera de lugar,
pues tomar un símbolo de una cultura
ajena a la nuestra como elemento
principal de composición no tiene
sentido alguno.

En este caso el octaedro fue utilizado


para representar perfección, luz y
vida, pero a solo que seas un
interesado por la cultura ancestral
egipcia este elemento no representa ni
evoca esto. Además, en propias
palabras del escultor, subrayó que con
una dimensión de 40 metros de altura,
las perspectivas cambian, y enfatizó
que ésta será pintada de color blanco,

2
Canseco Rodal, Raúl. López Durán, Daniel. Martínez Reyes, Iván. Trinidad Bacilio, Manuel. “Espacio Escultórico de Ciudad
Universitaria” [en línea]. Noviembre 2007. Disponible en la Web: http://culturaycomunicacionfi.blogspot.com/2007/11/espacio-
escultrico-de-ciudad.html

3
Suprema Corte de Justicia de la Nación. “Compromiso. Órgano Informativo del Poder Judicial de la Nación. Incorporan arte de
Sebastián a festejos de PJF por Bicentenario y Centenario” [en línea]. Marzo 2010. Disponible en la Web:
http://www.scjn.gob.mx/MediosPub/GacetaCompromiso/Documents/2010/gaceta201003.pdf
por el significado que tiene para la justicia.

Finalmente para mí la carga simbólica de este elemento es


sumamente superficial, tanto por la explicación del artista
como por su aspecto formal final.

Sobre el proceso político-social

Me parece difícil entender cuál fue la estrategia que se llevo


a cabo para decidir colocar un elemento de este tamaño en este
sitio. Desde el punto de vista económico me parece excesivo el
uso de recursos para obras de este tipo, a diferencia del
momento en que se llevo a cabo la construcción de Ciudad
Universitaria o del Espacio Escultórico, hoy día vivimos una
época de crisis, tanto social como política y más importante
aún económica, es por eso que me parece falso, pretensioso e
innecesario que una Institución de nuestro país como la SCJN
recurra a este tipo de actos para conmemorar el inicio de la
Independencia y la Revolución y peor aún que una Institución
como nuestra Universidad permita que sucedan este tipo de
actos.

Así mismo me parece triste que la comunidad universitaria


no sea requerida para decidir sobre las acciones que se
llevan a cabo en nuestro Campus y más aún que no haya
interés de nuestra parte por saber cómo es que están
sucediendo las cosas.

Hablar de esta escultura es hablar a menor escala de lo


sucedido con los festejos de la Comisión Organizadora
de la Conmemoración del Bicentenario de la
Independencia y del Centenario de la Revolución y los
2,800 millones de pesos que se fueron en eso en un
país en donde el 47% de la población vive bajo la
línea de pobreza.

Jorge Torres Martínez


Febrero 28, 2011