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RETROSPECTIVA

La indefensión
aprendida
Las teorías del psicólogo Martin Seligman han demostrado que las
experiencias a las que estamos expuestos pueden cambiar radicalmente
nuestra conducta, alterando incluso las respuestas instintivas
D A N I E L A O VA D I A

E
n algunas ocasiones, cuando un psicólogo asume para abandonarse a la impotencia, se debe tener la expe-
el papel de figura estelar, sus descubrimientos se riencia de que ya no hay nada que hacer. «Cuando nos
bagatelizan y se olvida la elegancia de estos. Es lo dimos cuenta de este fenómeno, la primera explicación
que le ha sucedido a Martin E. P. Seligman, psicólogo causal que encontramos fue que está provocado por la
nacido en Nueva York en 1942 y convertido en famoso consciencia de que es imposible controlar lo que nos está
por publicar numerosos superventas de autoayuda, libros haciendo daño», explicaba Seligman en el estudio que
que no suelen gustar mucho a los científicos. Por otra describe sus primeros experimentos. Cuando en la de-
parte, si la corriente teórica a la que se pertenece se llama presión u otras enfermedades mentales se carece del
«psicología positiva», con todo el corolario de expectati- control sobre la causa, el afectado llega a aceptar pasiva-
vas y simplificaciones que un término como semejante mente las sensaciones desagradables que se originan.
lleva consigo, la desconfianza aumenta. Especialmente
si, como ha establecido un estudio, el psicólogo en cues-
tión ocupa el trigésimo lugar entre los más citados en el
mundo de la prensa, inmediatamente por detrás de
monstruos sagrados como Freud y Jung. En síntesis:
A pesar de todo, el trabajo de Seligman, en particular
las investigaciones que lo llevaron a formular su teoría
Inactividad frente al peligro

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de la indefensión aprendida, ha descubierto una nueva Los animales, pero también las personas, pierden
clave para la lectura de enfermedades mentales como la la confianza en su capacidad de actuar ante el es-
depresión, lo que ha contribuido a generar nuevos filones trés incontrolable. No buscan una salida, aunque
de investigación en el campo de las neurociencias. sea fácil dar con ella.

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Incapacidad de reaccionar La experiencia de la impotencia puede influir en
El término que acuñó Seligman a principios de los años la propia conducta de tal manera que incluso el
setenta del siglo pasado, la indefensión aprendida, se instinto natural de huida falla, según demostró
refiere a un estado mental durante el cual una persona Martin Seligman con sus experimentos de condiciona-
se siente literalmente desbordada por un estímulo dolo- miento con perros.
roso o desagradable que la incapacita para evitarlo. Se

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trata de una forma extrema de resignación al dolor, no El mecanismo de la indefensión aprendida explica
solo físico, sino también psicológico. Es aprendida porque por qué las personas con depresión soportan a menu-
la naturaleza se ha dotado de mecanismos para evitar el do las situaciones negativas, mientras que las perso-
sufrimiento, pero también para limitar el daño. Por ello, nas sin ese trastorno psíquico buscan superar el problema.

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Martin Seligman (derecha), pionero de
la psicología positiva, empezó su carre-
ra de investigación con un experimento
controvertido de condicionamiento
con perros. En uno de los ensayos, los
animales recibían descargas eléctricas
sin que lo pudiesen evitar. De esa for-

GEHIRN UND GEIST / MARTIN BURKHARDT


ma desarrollaban una indefensión
aprendida: no buscaban una forma de
escapar de esa situación aunque dispu-
sieran de una escapatoria visible, como
saltar una pequeña barrera para situar-
se al otro lado de la jaula (debajo).

GEHIRN UND GEIST / MARTIN BURKHARDT

L A AU TO R A

Daniela Ovadia es directora científica de la agencia italiana Zoe de información


sobre ciencia y medicina. También es profesora de periodismo científico en la
Universidad de Milán y colaboradora habitual en Mente e Cervello.

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Experimentos con perros huida con un elemento externo, a veces mediante una
Entre los años sesenta y setenta, la Universidad de Pen- inyección de curare (sustancia paralizante que se utiliza
silvania, donde trabajaba Seligman, era uno de los focos en anestesia) o bien con una correa. El resultado del ex-
de la psicología del comportamiento, hija de los experi- perimento fue similar al primero: los animales adoptaban
mentos del psicólogo Ivan Pavlov [véase «Ivan Petrovich una postura totalmente pasiva frente al dolor; incluso
Pavlov (1849-1936)», por José María López Piñero; cuando tenían un control parcial de la situación.
Mente y Cerebro n.o 8, 2004]. Con todo, la desesperación puede curarse. Seligman
En 1967, Seligman descubrió, junto con su colega Ste- concluyó su trabajo con un intento de rehabilitación.
ve Maier, que los perros que habían sometido a experien- Cogió a los perros traumatizados con la parrilla electri­
cias de condicionamiento basados en estímulos desagra- ficada y articuló sus patas de manera que imitaban el
dables se comportaban de forma diferente a lo previsto ­movimiento que necesitaban hacer para superar la barre-
según los estudios de Burrhus Frederic Skinner (1904-1990), ra. Se requirieron algunas sesiones de «rehabilitación»
uno de los padres del conductismo [véase «Conductismo», (de dos a tres) para que los animales «reaprendieran» el
por Klaus-Jürgen Bruder; Mente y Cerebro n.o 31, 2008]. esquema de la fuga y lo pusieran en práctica. En cambio,
Los canes no solo aceptaban el estímulo desagradable, sino otro tipo de intervenciones, como hacerles ver que otros
que, cuando se les daba la oportunidad de huir, no estaban perros o incluso el examinador superaban la barrera, no
en condiciones de aprovecharla. sirvieron de nada.
Seligman diseñó un experimento con tres grupos de El experimento se repitió en humanos, utilizando
perros. Los del primer grupo los mantuvo atados duran- ruidos en lugar de descargas eléctricas, con resultados
te un cierto tiempo; posteriormente, los liberaba. Los del análogos. De esta forma, nació la expresión «indefensión
segundo, los sometió a estímulos eléctricos desagradables aprendida», que describe el estado en que se encuentra
que los canes podían interrumpir mediante una palanca. quien considera inevitable el resultado de las propias
Los ejemplares del tercer grupo recibieron una descarga acciones en una situación de extremo estrés.
eléctrica de igual duración e intensidad que los del se- Estos experimentos han contribuido a cambiar la
gundo, pero la palanca que tenían a su disposición no teoría de la conducta humana: las experiencias que ad-
permitía interrumpir los electrochoques. Para cualquier quirimos pueden cambiar de raíz nuestro comportamien-
animal de ese grupo, las descargas eléctricas eran casua- to y modificar incluso las respuestas instintivas. El
les e inevitables. Mientras que los animales de los prime- aprendizaje negativo explica también por qué aceptamos,
ros dos grupos recuperaron en poco tiempo un compor- tal vez de modo pasivo, situaciones insoportables en las
tamiento normal y parecían superar la desagradable que los otros reconocen una vía de escape.
experiencia, los del último desarrollaron síntomas seme- En su libro Aprenda optimismo, Seligman sostiene que
jantes a los de una depresión. las expectativas negativas tienen otras consecuencias: un
Los investigadores Seligman y Maier efectuaron una escaso amor propio conduce a reiteradas decaídas, triste-
segunda versión del experimento, en la que retenían a za e incluso a dolencias físicas como consecuencia de la
los animales en pequeños cajones con paredes bajas, de somatización del estrés. La teoría de la indefensión apren-
modo que podían escapar fácilmente. Mientras que en dida se ha aplicado al estudio de diversas enfermedades,
el caso del primer y segundo grupo apenas se notaba la entre ellas, la depresión, el alcoholismo y la drogadicción.
descarga y escapaban del cajón, los ejemplares del tercer Además, es la única teoría que explica fenómenos como
grupo, que habían experimentado previamente que el la imposibilidad de las víctimas de violencia doméstica
dolor era inevitable, permanecían paralizados en el re- de escapar de su maltratador, así como la sumisión a
cinto: ninguno intentaba escapar. «La falta de iniciativa políticas discriminatorias, como el hostigamiento (stalking)
se encuentra asociada a un retraso en el aprendizaje», y el acoso psicológico (mobbing).
describió Seligman en su estudio. «Tras percibir que con Mas no faltan las críticas. Sobre todo en lo que respec-
mover la palanca no se produce el cese de la descarga, ya ta a la aplicación de la teoría de la indefensión aprendida
no son capaces de relacionar la fuga con el alivio de las en la depresión. Según muchos expertos, interpretar la
molestias.» El trauma que sufrían era de carácter irrever-
sible y repercutía en el resto de la vida del animal. Pero
también esa fue una de las razones por las cuales, a tenor
de las normas éticas de experimentación actuales, el es-
La indefensión aprendida es la
tudio de Seligman se considera inapropiado. única teoría que explica
En otro trabajo llevado a cabo por Seligman, esta vez
junto con su colega J. B. Overmier, se repitió el mismo
fenómenos como la
esquema del primero, pero con la diferencia de que a los incapacidad que sienten las
perros del tercer grupo se les permitió experimentar algún
tipo de alivio, por ejemplo, a través de una palanca que
víctimas de violencia doméstica
funcionaba. En cambio, se les impidió la posibilidad de para escapar de su situación

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Caracteres positivos, caracteres negativos impotencia se extiende a otros ámbitos de la vida. Una
de las explicaciones del fenómeno se encuentra ligada a
Para explicar la diferencia entre las personas que gene- la capacidad del individuo de dar una explicación racio-
ralizan la indefensión aprendida y caen en la depresión nal al fenómeno negativo; es decir, de encuadrarlo en un
de aquellas que logran limitarla a unas circunstancias contexto con sentido. Individuos más propensos a afron-
determinadas, los psicólogos han estudiado la persona- tar el estrés se encuentran en condiciones de «limitar» la
lidad de sus participantes. Han identificado dos tipos indefensión en la situación específica, mientras que los
de personalidad opuestos: por un lado, las personas que otros se sienten abrumados.
se incluyen entre las «negativas» y que tienden a ver los Un estudio con niños ha demostrado que el estímulo
efectos de una situación difícil como algo permanente y no debe ser necesariamente negativo para cortar las alas
penetrante que depende de su «culpa»; por otro, las a la iniciativa individual. Se colocaron a dos grupos de
«positivas», que alejan de sí mismas la causa externa y bebés en cunas sobre las que colgaban móviles musicales,
ven su capacidad de hacerle frente. Sobre esta base, el esos juguetes rotatorios que giran al son de una música.
psicólogo Martin Seligman propuso una terapia cogni- El primer grupo reposaba sobre un cojín sensible que
tivo-conductual de la depresión que actúa sobre los me- podía modificar el movimiento del móvil cuando el niño
canismos de la baja autoestima y la autoconsciencia. hacía rotaciones de la cabeza, el segundo grupo descan-
Mecanismos similares podrían hallarse en el origen saba sobre un cojín normal. Los bebés del primer grupo
del escaso éxito escolar de algunos niños, que se sienten aprendieron rápidamente a poner en marcha y a parar el
frustrados por los juicios negativos. Los alumnos más juguete; los del segundo, aunque se les dotaba ocasional-
«frágiles» podrían generalizar los resultados de sus ac- mente de un cojín sensible, no aprendieron nunca esa
tuaciones, y de esa manera, poner en marcha una espi- estrategia. El experimento demostró que incluso la «fal-
ral de resultados negativos que los lleve inevitablemente ta de aprendizaje» actúa como un factor inhibidor para
al fracaso en los estudios. el desarrollo.
En los últimos años, gracias a los registros intracranea-
les de la actividad de las neuronas y a las técnicas de
neuroimagen, ha sido posible comprobar una correlación
apatía que padecen los pacientes con depresión solo a fisiológica a la indefensión aprendida. Por ejemplo, los
partir de la impotencia resulta simplista y no tiene en animales que tenían el control del estímulo estresante
cuenta las alteraciones de los neurotransmisores, que manifestaban cambios en la activación de neuronas espe-
están en el origen de este trastorno mental y que a me- cíficas alojadas en la corteza prefrontal. También estaban
nudo son independientes de las experiencias que ha vi- en condiciones de modular el fenómeno. En cambio, los
vido el afectado. que no controlaban el estímulo de estrés no presentan esa
activación neuronal. Ya que la corteza prefrontal resulta
La herencia de Seligman esencial para los mecanismos de la planificación motora
El protocolo que siguió en su día el psicólogo Seligman y desarrolla un papel fundamental en la llamada agencia
con los perros se ha repetido posteriormente con otros (capacidad de actuar voluntariamente), la falta de activa-
animales. Los resultados han sido similares: el factor ción se puede considerar un índice del efecto biológico
predictivo más importante para el desarrollo de la inde- que produce el condicionamiento negativo, que en los
fensión aprendida es la falta de control de la situación. animales se acompaña de signos de ansiedad social.
Sin embargo, la gran variabilidad de patrones de res- Otras áreas cerebrales, como la amígdala, parecen jugar
puesta humana dificulta que se pueda generalizar la una función crucial en la instauración de la indefensión.
teoría de la indefensión: para algunos, la actitud pasiva Sobre esta y sus mediadores actúan muchos fármacos
se limita a un estímulo negativo relacionado con el origen actuales para el tratamiento de la ansiedad y las depre­
de esa conducta, mientras que para otros ese estado de siones. H

PA R A S A B E R M Á S

Learned helplessness. M. E. P. Seligman en Annual Reviews of Medicine, vol. 23, págs. 407-412, 1972.
Learned helplessness at fifty: Insights from neuroscience. S. F. Maier y M. E. P. Seligman en Psychological Review, vol. 123,
n.o 4, págs. 349-367, 2016

EN NUESTRO ARCHIVO

El control del estrés. Robert M. Sapolsky en IyC, noviembre de 2003.


Superar la depresión. Knut Schnell, Henrik Walter y Elisabeth Schramm en MyC n.o 66, 2014.

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