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LA TEORÍA DE LA

MOTIVACIÓN HUMANA
DE MASLOW.
Esta semana me gustaría escribir sobre un reto
que propuso mi amiga Alicia, quien después de
leer la primera entrada de este blog sobre la
atención selectiva reflexionó sobre mujeres
que toman la decisión de ser madres y su
posible relación con un alto nivel de proyectos,
retos, desafíos y productividad en sus vidas. Y
como ya me han dicho, a colación también de la
primera entrada, varios de los chicos, esto se
hace extensible (como es obvio) a aquellos que
deciden embarcarse en el viaje de la
paternidad.

Pues bien, no contenta con tal afirmación que


me pareció sublime, lo pude ratificar con otros
comentarios de personas con las que tengo
relación a partir de UNED y otros ambientes.
Hay momentos en la vida de las personas en los
cuales todo confluye para lograr sacar el
máximo rendimiento de nosotros mismos.
Desde aquella persona que decide cambiar su
trabajo de toda la vida para estudiar una nueva
carrera, aquel que cambia su empleo de
siempre y monta una nueva empresa, el que
decide tocar un instrumento y está jubilado, la
que no solo estudia sino que crea una wiki para
que personas en su misma situación lo tengan
más fácil,... hasta llegar a ti, que has decidido
ser madre (o padre) y casualmente te has
llenado esa vida compleja ya de por sí, con mil
nuevos proyectos. Y déjame que adivine:

Que si tú también eres de esas personas que en


un momento decisivo de tu vida has
comprendido que el desafío es tu mejor amigo,
esto te interesa.
 
Motivación y la visión de Abraham Maslow.

Motivación, son un conjunto de elementos


internos que nos llevan a una acción (otro día
hablaremos de esto). Pero no todas las
motivaciones son iguales. Para Maslow,

  (Abraham Maslow, psicólogo y sociólogo


estadounidense, mayor representante del
enfoque humanista
en psicología.)
Las motivaciones que nos llevan a determinados
comportamientos están basadas en
necesidades. Existen cinco tipos de necesidades
para este autor que se pueden representar
mediante una pirámide de jerarquías. Así:

En la base de la pirámide está representada la


única necesidad innata del ser humano,
la necesidad fisiológica, también llamada
básica. Ésta comprendería las necesidades de
respiración, alimento, bebida, descanso,
homeostasis, sexo,...
El segundo peldaño de la pirámide estaría
constituido por las necesidades de
seguridad. Una vez suplidas las necesidades
básicas es lógico que el ser humano se
preocupe de la vivienda, el dinero, la salud, la
protección, etc.

El tercer peldaño representa las necesidades de


afiliación o sociales, es decir, la amistad, la
aceptación grupal, la familia.

En el siguiente peldaño, una vez superadas las


necesidades anteriores, nos situaríamos ante
las necesidades de reconocimiento o estima.
En la búsqueda de la mejora del autoconcepto,
en las necesidades de ser reconocidos por los
nuestros, de lograr el éxito.

Y aquí me paro. Vamos a recordar la premisa


inicial. Personas que como vosotros, estáis
llenos de proyectos en un momento definitivo
de vuestras vidas, ya lo habréis imaginado,
tenéis cubiertas las cuatro primeras necesidades
básicas de la pirámide de Maslow. ¡O como
poco, en la tercera ya estamos! 

      ¿Pero que es lo que sucede con una persona


que afronta la maternidad?  Pues que tiene
las necesidades de déficit (las cuatro
primeras) más que cubiertas. Tiene lo que ha
ido cosechando a lo largo de la vida, y un nuevo
comienzo. Un nuevo empezar para desarrollarse
como persona, pues quiere ser lo mejor para su
hijo. Un nuevo proyecto, y con este otros mil
más en la constante búsqueda de la mejor
versión para mostrarse a sí mismo, a los
demás, y sobre todo, a su familia.

Y así llegaremos al último peldaño,


las necesidades de autorrealización, de
tener una conciencia moral y una falta total de
prejuicios, de dominar los conflictos y su
resolución, de volcarse en la creatividad para
cualquier tipo de actividad en la vida, de
superarse, de querer dejar huella, de mostrar
nuestra obra al mundo. En palabras del propio
Maslow:

Lo que una persona puede ser, debe serlo.

Así que, es lógico suponer que una mujer


embarazada (o un futuro papá) está en pleno
desarrollo de la mejor versión de sí mismo, y la
relación que proponía Alicia, me parece de lo
más concluyente.
      Un ejemplo más que explicativo de todo lo
anterior:

Referencias bibliográficas:

 Maslow, Abraham H. Motivation and personality, 2nd Ed. New


York: Harper & Row, 1970

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