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REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

VICEMINISTERIO DE EDUCACIÓN PARA LA DEFENSA


UNIVERSIDAD MILITAR BOLIVARIANA DE VENEZUELA
EDITORIAL HORMIGUERO

Manifestando historias del cuidado humano hacia la transformación de


la enseñanza a las nuevas generaciones de enfermería

Clara Morales
Universidad Latinoamericana y del
Caribe – Ulac. Ciencias de la
Educación
Correo:
claramorales1981@gmail.com
Resumen

La intención notable de este articulo exhorta al rescate de la manifestación


del cuidado humano a través de relatos que no se han contado antes,
durante la experiencia de formación, ejercicio de práctica profesional, y
percibidos por quien recibe el cuidado: el paciente; La aparición de tratos
deshumanizados podría estar siendo desapercibida por quienes realizan el
cuidado a un paciente, debido a la aparición de factores propios del sistema
sanitario, se considera la necesidad de transmitir a las nuevas generaciones
la sensibilidad, la compasión, la empatía, el servicio, la vocación de ayuda
como principios inquebrantables en el proceso de formativo de la carrera de
enfermería, la manifestación de lo que significa forjar una/un enfermera/o
para cuidar integralmente. El discurso de la narrativa se fundamentó
concretamente sobre historias de vida de las voces del Hospital Militar
universitario Dr. Carlos Arvelo, bajo la metodología autoetnografica, con
apoyo de la teoría de la Acción comunicativa de Habermas (1988) y
enunciados de la Ley de ejercicio profesional de Enfermería (2005), Maritain
(1943), Watson (1989), Bénard (2019), donde finalmente, se derivaron
algunas reflexiones donde se concibió la unificación conceptual de los
testimonios relatados.

Descriptores: Formación integral, cuidado humano, Enfermería.


REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
VICEMINISTERIO DE EDUCACIÓN PARA LA DEFENSA
UNIVERSIDAD MILITAR BOLIVARIANA DE VENEZUELA
EDITORIAL HORMIGUERO

Manifesting stories of human care towards the transformation of


teaching to the new generations of nursing

Clara Morales
Universidad Latinoamericana y del
Caribe – Ulac. Ciencias de la
Educación
Correo:
claramorales1981@gmail.com
Summary

The essential purpose of this article calls for the rescue of the manifestation
of human care through stories that have not been told before, during the
training experience, professional practice, and perceived by who receives the
care: the patient; The appearance of dehumanized treatment could be being
unnoticed by those who care for a patient, due to the appearance of factors
inherent to the health system, the need to transmit sensitivity, compassion,
empathy, service to new generations , the vocation of help as unbreakable
principles in the training process of the nursing career, the manifestation of
what it means to forge a nurse to care comprehensively. The narrative
discourse was based specifically on the life stories of the voices of the Dr.
Carlos Arvelo University Military Hospital, under the autoethnographic
methodology, with support from Habermas's theory of Communicative Action
(1988) and statements of the Law of Exercise Nursing professional (2005),
Maritain (1943), Watson (1989), Bénard (2019), where finally, some
reflections were derived where the conceptual unification and the related
testimonies were conceived.

Descriptors: Comprehensive training, human care, Nursing.


Introducción

Las enfermeras poseen un sin número de historias que contar, las cuales
cuando nos atrevemos a escribirlas junto con las de los colegas y los
pacientes ineludiblemente relacionamos la propia, cayendo en un ámbito
investigativo que pareciera un desafío a los paradigmas existentes impartidos
en la mayoría de nuestras escuelas donde todo debe ser medible y
verificable.

Del tal manera, la investigación cualitativa abre un compás de


posibilidades dentro de lo que comprende las historias de vida, que van más
allá no solo por nombrar el relato de otro sino el propio donde se establece
una carga de compromiso con el investigador porque se hace parte de la
transformación del cuidado concebido desde una perspectiva biopsicosocial
y espiritual que se nos formó en las escuelas de enfermería pero se
desvincula a una realidad que parece estar siendo ajena en las aulas y se
evidencian en los recintos hospitalarios.

Metodología

El propósito de la investigación para este artículo se basó en reflexionar


acerca de las manifestaciones de emociones, sentimientos, significados del
pensamiento de una enfermera docente que forma para cuidar, otra que
cuida a diario y una paciente que recibe cuidados, unificando el sentir de
ser enfermera, en el rol que la investigadora persigue para que el cuidado
humano integral sea transmitido a través de la formación tomando en cuenta
las percepciones de profesionales y pacientes dentro de un contexto social
compartido y vivido.

Bajo un enfoque cualitativo, que permite comprender las manifestaciones


encontradas, dándole la importancia de construir reflexiones bajo el enfoque
de la perspectiva de la autoetnografia interpretativa, que comprende el uso
de la experiencia y el registro personal para comentar vivencias y situaciones
dentro del contexto hospitalario que se evidencia, donde se revela la
fragilidad y se establecen reciprocidades con quienes lean a fin de captar la
historia como suya, sentir confrontación al comparar sus vidas con otras,
basado en que “la autoetnografia es un acercamiento a la investigación y la
escritura que busca describir y analizar sistemáticamente experiencias
personales para entender la experiencia cultural, esta perspectiva reta las
formas canónicas de hacer investigación y de representar a otros”. (Bénard,
2019, p.18)

Asimismo este estudio se fundamentó en los postulados de la Acción


comunicativa de Jurgen Habermas (1988) donde según los participantes son
similares, tienen una historia que contar y cada uno dio su consentimiento
para realizar la entrevista, la grabación y transcripción manteniendo su
identidad en confidencialidad por lo cual se usaron seudónimos para las
entrevistadas: Orquídea, Lirio y Rosa.

Contextualización

Soy profesional de Enfermería con una trayectoria de 18 años de servicio,


con experiencia en áreas de hospitalización, cuidados postoperatorios,
emergencia de adultos, hemodiálisis, soporte nutricional y desde unos años
me convertí en enfermera centinela en vigilancia epidemiológica de
infecciones asociadas a la atención en salud, todas estas actividades han ido
de la mano con la labor docente asistencial, en aulas y en todas he vivido lo
que significa establecer una relación de ayuda, de empatía. Dentro de este
orden, la Ley de ejercicio Profesional de Enfermería de Venezuela (2005), en
el numeral 2, Articulo 2 señala:

La práctica de sus funciones en el cuidado (…) se sustenta


en una relación de interacción humana y social entre el o la
profesional y el o la paciente, familia y comunidad. La esencia
del cuidado de enfermería esta en cuidar, rehabilitar y
promover la salud, prevenir enfermedades y contribuir a una
vida digna de la persona.
Al cabo de recorrer vivencias a nivel privado y público he estado
convencida que cada ser humano tiene un lugar especial con cualidades,
defectos, necesidades como todos y merecen una asistencia con humanismo
integral, respetando la esencia que comprende, tomando en cuenta sus
sentimientos, valores, proporcionando seguridad como una de las
necesidades más vulnerables del ambiente hospitalario, muchas personas
sienten temor, ansiedad, algunos reaccionan con actitudes negativas
producto del malestar que los afecta y muchas veces esas situaciones
podrían estar ocasionando la visualización de un caso clínico que resolver, la
mecanización de acciones, donde el paciente se convierte en un objeto, en
este sentido según declara:

Se produce un concepto borroso del ser humano, que


obtiene como producto final, la conversión del paciente en
un objeto, cosificación, este fenómeno se produce por la
existencia de la tendencia del personal de enfermería a
convertir el cuidado del paciente en la atención de la
patología. (Valenzuela citando a Bermejo, 1999, pág. 54).

En reflexión a esta definición, en tertulias dialógicas en algunos hospitales


se suscitan expresiones como: “el señor de la diabetes, el paciente séptico,
la post-cesareada, el del lupus, o lo que es más escatológico aun
expresiones como ¿usted es el señor de las hemorroides?”; dejando a un
lado la importancia del trato cordial, respetuoso que cada ser humano
merece, tratado con identidad, consideración no como un caso clínico
solamente, se convierten en “actuaciones enmarcadas en los cuidados de
Enfermería deben ser eminentemente prudentes, puesto que se trata de
cuidados de personas”. (Guevara, 2013, pág.50).

No obstante, se necesitan personas conscientes y comprometidas en la


construcción de una sociedad de cuidado más humana, más sensible al dolor
ajeno y a la necesidad del prójimo. De esta manera, las consecuencias de
los tratos y cuidados deshumanizados se han convertido en una piedra de
tropiezo para los profesionales de enfermería y su impacto ha transcendido
las barreras y probablemente afectado la recuperación de los pacientes.

En palabras de Watson (1989): “La deshumanización no pudiera


aceptarse como parte del proceso de atención sanitaria menos del cuidado
en los distintos sistemas de salud” (Kozier, 2002, pág.79), por ello esta
reflexión invita al rescate de esa Enfermería con ideal de seguridad,
protección, mejora y preservación de la dignidad humana, el cuidado humano
vincula valores, compromiso, relación enfermero –paciente, la formación del
profesional de Enfermería clama por un experto concebido de un sistema de
valores humanísticos y una capacidad de cuidar de forma altruista.

De lo anterior, señala Demarco citando a Maritain (1978): “Dios nos ha


encontrado en medio del dolor para perfeccionarnos en amor y darnos
libertad” (p.26), el amor rompe barreras, educar desde el amor permitiría que
los profesionales consideren a su prójimo, al paciente, al tener prudencia,
conciencia para cuidar desde la integridad biológica, física, social, emocional
y espiritual que comprende la humanidad.

Historias que sustentan la manifestación del cuidado.

La historia de Orquídea
Me dirijo a uno de mis servicios más respetados del Hospital, Unidad
clínica de Medicina norte y me encuentro con una colega con quien había
pautado la cita, mi querida y respetada Orquídea, ha sido una mentora para
muchos, incluyéndome Enfermera profesional con trayectoria de 25 años de
servicio, 16 años enseñando enfermería en diferentes escuelas, le explico el
objetivo del estudio y acepta la entrevista, me quito mi imagen de alumna, de
colega y me convierto en alguien que solo escucha y aprende, le agradezco
su tiempo nos vamos a la terraza al final del servicio e inicio mi pregunta:
Orquídea cuéntame tu historia de vida como la docente que ha enseñado el
cuidado en enfermería, me dice “Clari, vas a sacar una novela de esas
historias”, y se ríe e inicia:- “ La formación de Enfermeras de antes fue muy
estricta, eran rígidas, muchas veces me hicieron llorar, las jefas no
perdonaban un error, que se le respondiera mal a un paciente, o se deje de
hacer algo que correspondía en una guardia era una falta grave, pero yo creí
siempre que podía ser una buena enfermera profesional y me gustaba
enseñar cada vez que ingresaba alguna auxiliar nueva al servicio la ponían
conmigo y desde ahí supe que la docencia era lo mío”.
La misión del cuidado de enfermería comprende ser reproducido en
cualquier contexto, bien sea asistencial, administrativo, investigativo, gremial
y en las aulas somos responsables de transmitir lo que sabemos a las
nuevas generaciones.
Siguió Orquídea contando: “ Decidí seguir creciendo estudie mi T.S.U en
la Cruz Roja, mi Licenciatura en la U.C.V, hice un diplomado en docencia en
educación superior y regresar a mi alma mater para enseñar fue el día más
feliz de mi vida, me he dedicado a inculcar valores, principios, aparte de toda
la teoría que sustenta nuestra profesión como ciencia, siempre les digo a mis
alumnos que enfermería debe cuidar bien al paciente en todo sentido pase lo
que pase, yo trato de combinar la escuela vieja con la nueva, manteniendo el
equilibrio del respeto al paciente y la profesión, nosotras no somos asistentes
del médico, somos profesionales del equipo de salud tan esenciales porque
todos nos necesitamos, debemos dejar las diferencias a un lado y trabajar
como el equipo multidisciplinario que conformamos.”
Lo enunciado por Orquídea, se sustenta en: “Los académicos
de gran espectro, se concentraron en formas de producir
investigaciones con sentido, accesibles y evocativas,
arraigadas en la experiencia personal, que sensibilizaran a los
lectores frente a cuestiones tales como la identidad política, las
experiencias escondidas en el silencio y que permitan ahondar
en las formas de representación que profundizaran en nuestra
capacidad de empatizar con personas distintas a nosotros
mismos.” (Bénard, 2019, pág. 19).
Su experiencia así como las de muchas personas están escondidas en el
silencio que representan una profundidad de saberes que pueden
compartirse.
De esta manera Orquídea manifestó lo que significa la formación en
enfermería para ella: “Para mi enseñar sobre cuidado humano, comprende
hablar con el paciente cara a cara, porque muchas veces la historia clínica
no nos dice todo, la enfermera debe bañar al paciente, esa es una necesidad
de todo ser humano, el aseo y confort, hacer un baño en cama es aplicar
parte de la ciencia de enfermería porque no cualquiera estudia para
practicarlo, un familiar jamás sustituirá a una enfermera, los conocimientos
son valiosos, cuidar, es también darle de comer a alguien que no puede
hacerlo por sí mismo, es otra necesidad humana ya la enfermedad lo ha
maltratado bastante para que alguien del equipo de salud también lo haga,
cuidar, es escucharlo, a veces orar con ellos alivia su sufrimiento y eso
significa cuidar holísticamente, cuando una persona se enferma se
desequilibra, no solo él/ella su familiar también, todo su entorno.”
Me conmovió notablemente, todavía hay esperanza, tenemos una
profesión admirable y pareciera que nuestros problemas de actitud están
afectando el reconocimiento propio y público que merece, espero que las
palabras de la profesora Orquídea queden sembradas en muchos corazones
y que las cosechas destruyan las cizañas que ha querido dañar el cuidado
humano integral, labor principal de nuestra existencia.
Por ello la educación para enfermería debe servir: “para expandir las
libertades para el desarrollo humano y potencie la crítica, para cuando el
nuevo profesional ejerza, no asuma posturas sumisas y alienadas; una
educación proactiva, argumentativa, que haga lectura crítica de la realidad,
que forje en los sujetos educandos un empoderamiento real con la profesión
y su esencia del cuidado además de construir nuevas formas de ciudadanía
y sentido social.” (Romero, 2014, pág.34)
Con una sonrisa, Orquídea se despidió porque iba a entregar su guardia
para irse a la universidad a continuar labrando su terreno para sembrar en
sus estudiantes como lo manifestó.

Historia de Lirio
En otra ocasión de visita de vigilancia me dirigí a la unidad de neurocirugía
uno de los servicios con más carga laboral del hospital para conocer la
historia de Lirio, enfermera profesional con 15 años de trayectoria con
experiencia asistencial de hospitalización, especialista en cuidados
intensivos.
Procedí a saludarla confirmando la cita y después de explicarle el objetivo
del estudio, le pregunte si podía darme 30 min para realizar la entrevista y
accedió cortésmente, se veía un poco cansada pero con una sonrisa me dijo
“adelante Lice, estoy lista”, le dije: “Lirio cuéntame tu historia de vida desde
que te convertiste en enfermera para cuidar pacientes”, a lo cual ella volvió a
sonreír y me dijo: “Decidí ser Enfermera porque lo vi como una manera de
ayudar al prójimo, este hospital se ha convertido en mi segunda casa, he
aprendido mucho, también es mi escuela, ser enfermera es parte de mi vida,
me gusta lo que hago, me gusta ayudar, me gusta ver cuándo se va de alta
un paciente recuperado, por el contrario me duele mucho cuando otros
mueren, antes lloraba mucho, ahora siento un alivio porque ya deja de sufrir
pero es difícil manejar el dolor de los familiares, y más cuando algunos
quieren culparnos por no evitarlo”.
Escuchar a lirio me recuerda mis inicios, algunas estudiamos con mucho
sacrificio e identificamos con lo que hacemos y se convierte en parte de
nosotros. Apoyando esta reflexión “Consecuentemente, al autoetnografia es
una de las perspectivas que reconocen y dan lugar a la subjetividad, a lo
emocional y a la influencia del investigador, en lugar de esconder estas
cuestiones o asumir que no existen”. (Bénard, 2019, pág.20).
Persiste Lirio con su declaración, “Cuidar a los pacientes para mi es cuidar
los detalles que lo rodean, eso integral, holístico que nos inculcaron en la
escuela de enfermería, hay un trabajo que se hace de acuerdo a las
indicaciones médicas como funciones dependientes de enfermería, pero hay
otras donde se puede ser autónomas y esas tienen que ver con la relación
enfermera-paciente que se establece por la asistencia directa,
lamentablemente a veces no se puede, no da tiempo, las enfermeras nos
desmotivamos, nos quemamos por la sobrecarga de trabajo, nos toca hacer
de todo y el poco personal, ni hablar del sueldo, los gastos superan los
ingresos, pero el trabajo de enfermera hace que una se enamore que duele
soltarlo porque lo haces por vocación más que por remuneración.”
Lo que manifiesta Lirio es cierto, las enfermeras nos convertimos en el
músico que debe tocar la orquesta completa hasta cambiar bombillos nos ha
tocado alguna vez, a pesar de haber sido formadas para el cuidado, pero
existen factores propios del sistema hospitalario que produce el agotamiento
y la falta de motivación para ejercer un cuidado integral que debería ser
dirigido exclusivamente al paciente y no al entorno del ambiente laboral
donde se desenvuelve, “de igual modo, las remuneraciones laborales atentan
contra la dignidad del profesional de enfermería, afectando su autoestima,
motivación, expectativas de superación personal, el acceso a la capacitación
continua y a la alta competitividad, todos y posiblemente otros más, vienen a
ser posibles factores estructurales de la deshumanización de la enfermera al
brindar sus cuidados.” (Romero, 2014, pág.35).

Historia de Rosa
Otra historia conmovedora se encontró en la unidad de oncología, una
paciente con cáncer de colon, quien voluntariamente accedió a participar en
la entrevista para contarnos su historia del cuidado recibido por enfermería
desde que inició su proceso de enfermedad, entrando a la sala donde Rosa
recibe su ciclo de quimio se respira un ambiente de tranquilidad acompañada
de otros pacientes que comparten su enfermedad y parte del personal
atendiéndolos, con su gorrito rojo cubriendo su cabeza y una bufanda, Rosa
se nota tranquila y expectante para iniciar su discurso.
“Gracias por elegirme entre tantos pacientes para escuchar mi historia,
tengo 54 años, nací en Ecuador mi mamá se fue cuando yo tenía un año y
medio me crie con mi papá y mi abuela paterna, es muy duro crecer sin una
mamá a veces he pensado que se fue por mi culpa, me crié en el campo y a
la edad de 14 años me enamoré de un hombre buscando refugio y amor salí
embarazada de mi primera hija, ese hombre me maltrataba, abusaba de mí,
me volví a embarazar y tuve un varoncito que tuvo problemas de retardo,
después me embarace por tercera vez y yo cansada de sus maltratos intente
matarlo cuando solo tenía 19 años, fue muy triste, me encerraba y logre
escapar pero me quito mis hijos y eso ha sido un tormento en mi vida.
Después de unos años volví a rehacer mi vida tuve dos hijos más y en mi
país hubo una situación económica muy dura para esa época y nos venimos
para acá a trabajar sin los niños, la culpa me ha hecho sufrir todos estos
años porque dos veces he perdido a mis hijos, no los he podido volver a ver,
por eso me dio cáncer de colon”.
Escuchar a Rosa me llena de nostalgia y esperanza a la vez, se mantiene
en lucha para superar esta batalla y espero que gane, después de haber
sufrido tanto, a veces los pacientes tienen su propia tormenta interna, las/os
enfermeras/os estamos ajenos de esa realidad y nos conformamos con lo
que dice la historia de su evolución clínica, los sentimientos y heridas se
muestran en la relación directa una relación de cuidado más allá de las
indicaciones, a propósito de esto: “Muy frecuentemente, los autobiógrafos
escriben “epifanías”, aquellos momentos que recuerdan algo que ha tenido
un impacto significativo en la trayectoria de la vida personal, periodos de
crisis asistenciales que constriñen a una persona a atender y analizar la
experiencia vivida”. (Bénard, 2019, pág. 21).
Nos podría llegar a sorprender las historias que pueden contarnos los
pacientes de sus vidas y eso debería causar una exhortación a mejorar el
trato, cuidado integral para que su salud se restablezca o se alivie el
malestar.
Rosa exclamó: “Los pacientes necesitamos que las enfermeras se
detengan aunque sea un momento para explicarnos lo que hacen cuando
nos ponen un medicamento, miden la tensión, o preguntar como uno se
siente o si necesita algo, a veces estamos muy asustados que no sabemos
lo que nos va a pasar, un apretón de manos pudiera aliviar bastante”.
Esta es una petición especial que hace una paciente, a nombre de todos
los que aclaman por el cuidado humano integral, un acto de rescatar el
significado del quehacer asistencial, ayudar, proteger, acompañar, los seres
humanos no podemos existir aislados de los demás, se demanda unidad, “
un profesional de enfermería que al relacionarse con el paciente, muestran
una imagen deshumanizada, se refleja actitud tecnicista, adherida al modelo
racional cientificista, biologisista, divorciado de la sensibilidad humana, que
es la esencia del humanismo. (Prías, 2016, pág.26).
Culminó su relato expresando lo siguiente: “Yo admiro mucho a las
enfermeras, a pesar de las acciones que pudieran salirse de control, porque
ellas se han formado para trabajar mucho, andan de un lado a otro, tenemos
que entender que ellas también son humanas y quizás deben estar viviendo
muchos problemas, por eso algunas tienen una mala actitud, también tienen
hijos, familias, algunas son sostén de hogar, sufren, lloran, muchas hacen
sacrificios para llegar a sus trabajos, se pierden de momentos con su
familias por estar de guardia, muchas de ellas, que tratan con amor a una
paciente como yo, alimentan las esperanzas que todavía la solidaridad, la
tolerancia, la compasión no se han perdido, una vez una enfermera sacó de
su bolsito un analgésico para aliviar mi dolor cuando no había en el hospital,
yo estoy agradecida por esa ayuda, no puedo pagarles lo que merecen pero
mi Dios si las recompensará”.
Esta es una manifestación digna de admiración desde la óptica de los
pacientes, una epifanía que debe convertirse en nuestra bandera a pesar de
las circunstancias que estemos atravesando, nuestros pacientes nos
respetan, nos admiran, nos tienen confianza, tenemos el privilegio de
compartir más tiempo en su proceso de enfermedad, debemos aprovecharlo,
dedicarnos aunque sea por un momento, “por ello, el cuidado humano
conlleva a características que lo identifica y diferencia de otros, es un acto y
preocupación consciente, bondadosa, responsable, intencionada, libre y
trascendente que no significa dominación, sin o respeto por el otro; es el
ideal moral como fin, protección y engrandecimiento de la dignidad humana
en el cuidado de la vida”. (Prías, 2016, pág.27).

Reflexiones

1-.Escribir historias nos sensibiliza a las posibles consecuencias , todo


escrito, escrito queda, en el interior de nuestros lugares de trabajo,
comunidad hasta nuestros hogares, no se trata de escribir por escribir, se
trata de nosotros mismos, de lo que callamos, guardamos, pensamos, esas
percepciones deben salir a la luz y ser argumentadas para crear nuevos
conocimientos sobre el cuidado, las historias de Orquídea, Lirio y Rosa en
contraste con la mía describen el cuidado como una mano cálida que no
debe enfriarse, una mirada de confianza que no debe cerrarse, un abrazo
fraterno que no debe soltar, una actitud de respeto y consideración un estilo
de vida que no duele contar a otros para que entiendan una realidad sentida
y vivida por los que ejercemos esta noble profesión.

2.- La formación de las nuevas generaciones de profesionales de enfermería


debe estar implicado en la transmisión del amor, lo que señalaba
Maritain(1943), la compasión, el respeto el servicio, la tolerancia, deben
confrontar día a día la labor de enfermería, para considerar en primer lugar al
paciente, lo que mencionaba Orquídea cuidar pase lo que pase, desde la
integridad biológica, física, social, emocional y espiritual que comprende la
humanidad, los profesionales como Lirio tienen claro lo que han aprendido,
hay una necesidad de reconocimiento que debe ser formada desde las aulas
para darles una identidad profesional, enseñar realidades hospitalarias no
solo los fundamentos científicos, se requiere que las profesionales
mantengan sus valores de praxis inquebrantables.
3. Los pacientes como Rosa, tienen historias de vida conmovedoras, llenas
de dolor y sufrimiento que pudieran detonar la aparición de enfermedades
crónicas que vulnera su integridad y bienestar, nos detienen a pensar que
todos somos humanos, tan frágiles, nos debilitamos, caemos y nos
levantamos, a pesar de un padecimiento patológico tan difícil, muchos se
mantienen de pie, luchando, es una batalla compartida, las enfermeras
conformamos la primera fila de defensa del cuidado, y tenemos las armas
para vencer la deshumanización, los malos tratos, la indiferencia, la
indolencia, la desmotivación, el mecanicismo, la frialdad, u otro factor que
altere la esencia de nuestra existencia en el ambiente sanitario

4.- Las manifestaciones de la esencia del cuidado humano expresadas en


estas historias definen la labor emprendida por el profesional de enfermería
como esencia de su ser, para ofrecer compasión, servicio, esmero,
preocupación, interés, vigilancia y apoyo a las personas convalecientes con
una visión biopsicosocial y espiritual, mediante una relación de empatía,
comunicativa, sentida, cálida, con el propósito de tributar el restablecimiento
de su equilibrio optimo, donde los pacientes se sientan acompañados en el
proceso de enfermedad, recuperación y reintegración a la vida social,
asimismo ayudar a calmar la ansiedad, el dolor en medio de la agonía y
sufrimiento del paciente, su familiar y la comunidad de acuerdo al contexto
donde se lleve a cabo, las cuales deben ser transmitidas en las aulas de
formación y a lo largo del ejercicio profesional.

5.- Al escribir se hace una remembranza ante las situaciones que han visto y
vivido como profesional, como ser humano, quedando en evidencia la
fragilidad, la confrontación que motiva a sentir, comprender, levantándonos y
decidir convertirnos en las enfermeras que los pacientes necesitan, para
cuidar con más sensibilidad, darnos cuenta que tenemos la libertad de elevar
nuestra voz para transformar la sumisión, el conformismo, la desidia, no
podemos seguir callando nuestras historias deben ser conocidas para
impactar con la verdad de cuidar integralmente sirviendo esto para generar
conocimientos que sean útiles a la labor docente, desafiando paradigmas
tradicionales, canónicos, que han afectado el transitar social, histórico del
ejercicio del cuidado humano, sirva este relato para manifestar una nueva
enfermera que está emergiendo desde las aulas, los hospitales, las clínicas,
las casas de cuidado para transmitir el legado a muchas generaciones.

Referencias

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