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ACCIDENTAL

 
Exp. 1999-000254
 
Magistrado Ponente: CARLOS OBERTO VÉLEZ
 

         En los juicios acumulados por acción mero declarativa de


reconocimiento de cuota hereditaria y entrega de cánones de
arrendamiento   intentados ante el entonces Juzgado Sexto de Primera
Instancia de Familia y Menores de la Circunscripción Judicial  del Distrito
Federal y estado Miranda, por la ciudadana  URSULA ELIZABETH
ALBRECTH de NEUMAYER, representada judicialmente por los
profesionales del derecho Eudoro Van Der Biest, Luis Gerardo Ascanio
Esteves y Cristina Isabel Alberto Peña contra ANA MARÍA NEUMAYER
de CASTILLO, patrocinada por los abogados en ejercicio de su profesión
Augusto Matheus Pinto, Raúl Salomón Baptista, Fernando Guerrero
Briceño, Jesús Oropeza Egaña y Carmen Yolanda Rodríguez Vásquez; el
Juzgado Superior Primero en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de  la
Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas,  conociendo en
reenvío, en fecha 3 de febrero de 1999, profirió decisión mediante la cual
declaró:
“…DECISIÓN
Cumplidos en este fallo los requisitos necesarios y previstos
en los artículos 12, 243, ordinal 4°, 244 y 509 del Código de
Procedimiento Civil, que fueron infringidos por la recurrida,
dictada por el Juzgado Superior Sexto en lo Civil, Mercantil
y del Tránsito de la Circunscripción  Judicial  del Área
Metropolitana de Caracas, como lo señala la sentencia de
fecha 3 de diciembre de 1997, dictada por la Sala de
Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia, que casó de
oficio la recurrida de fecha 5 de diciembre de 1995; y con
fundamento en las consideraciones y razonamientos
anteriormente expuestos, este Juzgado Superior Primero en lo
Civil, mercantil y del Tránsito d la
Circunscripción  Judicial del Área Metropolitana de Caracas,
constituidos con Jueces Asociados, administrando Justicia en
nombre de la República  de Venezuela y por autoridad de  la
Ley, procede a sentenciar así:
En relación al juicio principal atrayente:
PRIMERO: Se declara con lugar el pedimento primero
contenido en el petitorio del líbelo, y en consecuencia, debe
tenerse a la actora Ursula Elizabeth de Neumayer,
identificada en autos, como heredera legal del de cujus
Ernesto Neumayer, de quien era su legítima cónyuge, y por
ende, con derecho a una tercera parte de la herencia dejada
por éste.
SEGUNDO: Que la actora tiene derecho en virtud de ser
cónyuge del causante, y por prescripción adquisitiva de los
bienes de la herencia en una tercera parte, de conformidad
con lo dispuesto en el artículo 1977 (Sic) del Código Civil.
TERCERO: Que pertenecen (Sic) a la actora en proporción de
una tercera parte los cánones de arrendamiento del inmueble
propiedad de la Sucesión de Ernesto Neumayer, arrendado
a la D.I.S.I.P., ubicado en esta ciudad de Caracas,
Urbanización Campo Alegre, suficientemente identificado en
el libelo. Cánones que corren desde el 1° de junio de 1989 y
los que se sigan venciendo. Derechos sobre estos cánones que
le corresponden como consecuencia de la declaratoria
contenida en el aparte PRIMERO de este fallo.-
CUARTO: Se declara procedente este pedimento y
consecuencialmente, queda sentado que la demandada Ana
María Neumayer de Castillo ha perdido el derecho de
reclamar la tercera parte de la herencia del causante Ernesto
Neumayer que estaba poseyendo la actora, por haber
prescrito ese derecho conforme a lo dispuesto en el artículo
1.011 del Código Civil.
QUINTO: En cuanto al pedimento a que se refiere el ordinal
(Si) 5° del libelo, de que se le reconozca a la actora carácter
de heredera legitimaria de la tercera parte de la herencia del
causante Ernesto Neumayer, por ser viuda y haberle
reconocido ese carácter la demandada y el otro heredero,
hermano de esta, se declara improcedente por razones
expuestas en este mismo fallo.-
Juicio acumulado :
Se declaran con lugar los pedimentos de este juicio y con
lugar la acción deducida, y consecuencialmente se condena a
la demandada Ana María Neumayer de Castillo a pagar a la
actora Ursula Elizabeth Albrecht de Neumayer, ambas
también identificadas en autos, a pagarle a ésta la suma de
trescientos tres mil ciento sesenta y seis bolívares con
sesenta y dos céntimos (Bs. 303.166,62) por concepto de su
tercera parte de los cánones de arrendamiento vencidos,
según lo alegado en el libelo; y la tercera parte de los
cánones de arrendamiento que se sigan venciendo
correspondientes al inmueble ptopiedad (Sic) de los
herederos de la sucesión de Ernesto Neumayer, ubicado en
esta ciudad de Caracas, urbanización Campo Alegre,
identificada en el inmueble.-
En cuanto a lo establecido en el artículo 274 del Código de
Procedimiento Civil, se resuelve: En cuanto al juicio
principal atrayente, por no haber vencimiento total de
ninguna de las partes, no hay condenatoria en costas; y en
cuanto al juicio acumulado, por haber resultado totalmente
vencida la parte demandada, se le impone las costas.
Publíquese, regístrese y déjese copia certificada de esta
decisión en el Registro de Sentencia llevado por esta Alzada.
Por cuanto esta decisión ha salido fuera del fallo, de
conformidad a lo establecido en el artículo 251 del Código de
Procedimiento Civil…”.
 

         Asimismo, eximió del pago de costas procesales del juicio principal a


los litigantes y condenó al pago de ellas a la demandada en el juicio atraído.

Contra la preindicada sentencia, la demandada anunció recurso de


casación, el cual fue admitido y formalizado. Hubo impugnación.

         El 15 de marzo de 1999, se dio cuenta del expediente en fecha 8 de


abril del año señalado, y fue designado ponente el Magistrado Dr. Antonio
Ramírez Jiménez, quien luego de haber sido recusado por el representante
judicial de la accionante y declarada improcedente dicha recusación el 31 de
enero de 2001, manifestó su voluntad de inhibirse, de conformidad con lo
establecido en el ordinal 18 del artículo 82 del Código de Procedimiento
Civil; dicha inhibición fue declarada con lugar y el 26 de junio de 2001   se
constituyó en definitiva  la Sala Accidental  con el Dr. David José Rondón
Jaramillo en su condición de Cuarto Suplente, a quien se le designó
ponente. El 13 de marzo de 2007, fue reasignada la ponencia al Magistrado
Carlos Oberto Vélez.

Concluida la sustanciación del recurso de casación,  la Sala  pasa a


dictar su máxima decisión procesal bajo la ponencia del Magistrado que
con tal carácter la suscribe , lo cual hace previas las siguientes
consideraciones:

RECURSO POR DEFECTO DE ACTIVIDAD


 
I

Sin invocar fundamento en el ordinal 1º) del artículo 313 del Código
de Procedimiento Civil se denuncia la infracción de los artículos 20
eiusdem por falta de aplicación y 320 cuarto aparte y 322 ibidem por “mala
aplicación”, así como los artículos 69 y 119 de  la Constitución  de 1961
vigente para la época.

Para fundamentar su delación el formalizante alega:


“…En efecto, luego de ser casado el fallo dictado por el
Juzgado Superior Sexto en lo Civil, Mercantil y del Tránsito
de la Circunscripción  Judicial del Área Metropolitana de
Caracas, en fecha 5 de diciembre de 1995, por infracción de
forma, tal como consta de la sentencia dictada por ese alto
Tribunal en fecha 3 de diciembre de 1997 en ponencia del
Magistrado doctor CÉSAR BUSTAMANTE PULIDO, le
correspondió conocer, por vía de distribución, al Juzgado
Superior Primero en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de  la
Circunscripción  Judicial del Área Metropolitana de Caracas,
al cual le correspondía conocer como TRIBUNAL DE
REENVÍO .
No obstante la claridad de las normas denunciadas, el
referido Juzgado Superior se constituyó con jueces
asociados , por lo cual, el Tribunal que dictó la sentencia
definitiva impugnada por vía de casación, no fue el Tribunal
natural; es decir, el tribunal de reenvío, sino otro tribunal,
puesto que el tribunal de reenvío lo era el Juzgado Superior
Primero en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de  la
Circunscripción  Judicial del Área Metropolitana de Caracas y
el que dictó sentencia lo fue un tribunal distinto, sin
competencia para ello, puesto que se constituyó con jueces
asociados, figura procesal que no está expresamente prevista
para esa etapa procesal, sino para los juicios
INSTANCIALES.
Ese Tribunal Superior, constituido con asociados, carecía de
competencia para dictar la sentencia definitiva, puesto que el
competente lo era el Tribunal natural,  sin asociados , por lo
cual se infringieron no sólo las normas constitucionales y
legales denunciadas, sino también el artículo 119 de la
Constitución, el cuál sanciona con nulidad absoluta los actos
de autoridad usurpada, como es el caso de la usurpación de
autoridad que hizo el referido Juzgado Superior Primero en
lo Civil, Mercantil y del Tránsito del Área Metropolitana de
Caracas, constituidos con asociados, al dictar la sentencia
objeto del recurso, cuya competencia le correspondía al
TRIBUNAL NATURAL.
(...Omissis…)
En efecto la actora solicitó que se le declarase  heredera
legitimaria   de ERNESTO NEUMAYER, padre de mi
representada y causante de la sucesión NEUMAYER, y la
recurrida la declaró  heredera legal , lo cual es algo
absolutamente distinto…(Resaltado del texto transcrito).
 

Denuncia el formalizante que por haberse constituido el tribunal de


reenvío con asociados, la causa no fue resuelta por el juez natural que debió
conocer el asunto, ya que, en su opinión, el tribunal constituido con
asociados carecía de competencia.

Para decidir, la Sala observa:

         Mediante copiosa y pacífica doctrina y en interpretación del texto del


artículo 317 de la Ley Adjetiva  Civil, este Tribunal Supremo de Justicia, ha
reiterado el criterio según el cual el escrito contentivo de la formalización,
debe ser modelo de claridad, ello es así por cuanto el documento en
comentario deviene en una demanda de nulidad que pretende fulminar la
sentencia recurrida; de allí que su redacción debe permitirle a la
Sala entender con toda nitidez, cuales son los vicios de que se acusa a dicha
decisión, demostrando palmariamente el cómo y el porqué incurrió aquella
en el vicio delatado.

         Sobre el punto de la formalización del recurso de casación, en


reciente sentencia Nº.1.019, de fecha 18/12/06, expediente N°. 06-000311,
en el juicio de Jesús Antonio Luna otra  contra Ernestina Soledad Hidalgo
Lavado de Silva y otro bajo la ponencia del Magistrado que con tal
carácter suscribe ésta , se ratificó:
“…La determinación y diafanidad son necesarias en las
luchas judiciales. En ese sentido, varias disposiciones
regulan la conducta de los encargados de administrar justicia,
así como de quienes ocurren a los Tribunales en demanda de
ella. No hay fórmulas imperativas, pero sí se requiere
claridad y también precisión en lo que se pide o se impugna
así como en los fundamentos que apoyan las peticiones. A
esta disciplina está sujeto con especial rigor el recurso de
casación, tanto por su naturaleza como por su objeto y
consecuencias, pues con él, se persigue anular una decisión
para corregir ilegalidades enfrentadas en ella a la ley, con
prescindencia del resto de las actas procesales, todo lo cual
hace que dicho recurso sea de rígido tecnicismo, porque
ocurre con frecuencia que infringida la ley no se acierta en la
disposición no aplicada o aplicada mal; no es congruente la
razón con la violación denunciada, o no se observa la técnica
requerida para fundamentar la denuncia.
No obstante a la consideración anterior, esta Sala ha venido
atemperado, y flexibilizando su doctrina, ello en razón a que
los artículos 26 y 257 de  la Carta Fundamental, garantizan a
los ciudadanos, una justicia sin formalismos inútiles o no
esenciales. Pero ello no indica que no todos los requisitos
que debe cumplir el escrito contentivo del recurso de
casación, pueden considerarse de esta especie, pues de ser
así, los Magistrados de este Tribunal Supremo se verían
obligados a escudriñar las denuncias alegadas, así como
también a estudiar las actas procesales, en busca de la
evidencia que permita enfrentar a la sentencia acusada y
determinar si realmente ella se encuentra inficionada de los
vicios que se le endilgan; obligación que, se repite, no
corresponde a este Alto Órgano de justicia…”.
 

         En el sub iudice , observa la Sala, que el escrito en análisis contiene


una mezcla de alegaciones sin ninguna fundamentación.  En efecto, exhibe el
precitado documento una clara falta de técnica del recurrente, pues aun
cuando se acusa la violación de los artículos 20, 320 y 322 del Código de
Procedimiento Civil, no se realiza explicación alguna que permita inferir,
siquiera, en que consintieron las supuestas infracciones; más adelante delata
la violación de los artículos 69 y 119 de  la Constitución  vigente para la
época sin que tampoco se observe fundamentación que permita evidenciar
que efectivamente la sentencia acusada adolece de las infracciones citadas
ya que, aun sin fundamentar la delación en ninguno de los ordinales del
artículo 313 del Código de Procedimiento Civil expresó que las infracciones
lo fueron por falta de aplicación y “mala aplicación”  y sin embargo, las
tituló como recurso de forma.

         No obstante lo establecido y en razón de constituir lo denunciado un


asunto que interesa al orden público, en lo atinente a que por el hecho de
haberse constituido el tribunal del reenvío con asociados, ello atentaría
contra la garantía de los litigantes a ser juzgados por su juez natural,  la
Sala estima procedente realizar las siguientes consideraciones:

         Si bien es cierto que los poderes del juez de reenvío se encuentran
bastante limitados pues su función debe circunscribirse a proferir una nueva
decisión de acuerdo al motivo de casación por el que resultó anulada la
sentencia (si lo fue por un defecto de forma el juez que se aboque al
conocimiento, tendrá plena jurisdicción para resolver el asunto sin
vinculación alguna al fallo de casación, vale decir, dictará una nueva
sentencia; y si fue casada con base a una infracción de ley, sí deberá
atender lo establecido por la casación), no debe entenderse que el reenvío
abra una nueva instancia donde los litigantes puedan alegar y probar nuevos
hechos y el juez que resulte competente deberá decidir con base a los
elementos que cursan en autos, sin permitirse nuevas alegaciones, ya que
los querellantes ya tuvieron su oportunidad de defensa durante
el iter procesal y, por vía de consecuencia, la única función   que
debe  ejecutar el juez de reenvío es dictar nueva decisión.

         En este orden de ideas, resulta pertinente determinar si la


constitución del tribunal de reenvío con asociados pudiera vulnerar la
garantía de los justiciables de ser juzgados por sus jueces naturales. A tal
efecto el artículo 118 del Código de Procedimiento Civil, prevé la
posibilidad de nombrar asociados para proferir la sentencia definitiva.

         Con base a lo preceptuado en el artículo en comentario, se advierte en


primer lugar que la sentencia que deberá dictar el juez del reenvío es una
sentencia definitiva contra la que podrá recurrirse ante esta sede, bien por
la vía del recurso de nulidad, bien por el extraordinario de casación, razón
por la que no debe existir objeción para la constitución de un tribunal
colegiado, a parte de que la ley no lo prohíbe.

         Asimismo, en el caso de autos las personas que constituyen el


tribunal con asociados, son postulados por los mismos litigantes incluyendo
el hoy recurrente, por lo que; mal podría entonces alegarse que no son los
asociados los jueces naturales. Igualmente el juzgado designado para
conocer en reenvío no cambia por el hecho de que se solicite la constitución
de la especie, sigue siendo el mismo y por ende, no se hace necesario
designar a otros funcionarios del despacho para configurarlo.

         Con base a los anteriores considerándos, así como constatado que ha


sido de las actas donde la demandante solicitó la constitución del juzgado
con asociados, para lo cual presentó una terna de candidatos y  asimismo lo
hizo la demandada, hecho que evidentemente, convalida la actividad que
hoy se denuncia , no siendo coherente venir hoy a casación a pretender
denunciar su propia actividad como sí hubiese  sido el órgano jurisdiccional
quien le lesionó su derecho a ser juzgado por el juez natural.

         Las anteriores consideraciones conducen a esta Sala a desechar la


presente delación, por ser improcedente en derecho y carente de
fundamentación. Así se decide.

II

Con fundamento en el ordinal 1°) del artículo 313 del Código de


Procedimiento Civil, se denuncia la infracción del ordinal 5°) del artículo
243 eiusdem, por ultrapetita.

Para apoyar su delación el formalizante alega:


“….En efecto, la actora solicitó que se le declarase  heredera
legitimaria  de ERNESTO NEUMAYER, padre de mi
representada y causante de la sucesión  NEUMAYER, y la
recurrida la declaró  heredera legal , lo cual es algo
absolutamente distinto…” (Resaltado del Texto).
 
Luego de realizar una extensa trascripción del escrito libelar y
del  texto de la sentencia recurrida, concluye su pretendida fundamentación
de la siguiente forma:
“…Esto quiere decir que la recurrida  fue más allá de lo
reclamado , pues declaró a la actora en heredera legal cuando
lo solicitado fue que se declare  heredera legitimaria ,
conceptos completamente diferentes que no pueden ser
asimilados a sinónimos…” (Resaltado del texto)
 

Para decidir, la Sala observa:

En ejercicio de su función pedagógica jurídica, esta Máxima


Jurisdicción estima procedente establecer el significado y sus diferencias
entre heredero legal o legítimo y heredero legitimario.

La condición de heredero legal o legítimo la otorga, como el vocablo


lo indica, la propia ley, vale decir, tal carácter deviene de la ley en los
casos de que el causante fallece sin manifestar mediante testamento válido,
como deberá ser distribuido su patrimonio y en cuyo supuesto, con base al
orden legal de suceder, deberán ser adjudicados los bienes que integren ese
acervo hereditario.

Por su parte heredero legitimario o forzoso es aquel a quien,


independientemente de lo que resuelva el causante mediante testamento, le
corresponderá una porción de la herencia llamada legítima, la cual deberá
ser respetada por el testador y sobre la que no puede disponer libremente.

Hecho el anterior paréntesis y retomando el asunto a decidir,   en


razón de lo reproducido  supra y dado lo exiguo de lo que pretende ser una
argumentación, se concluye que de ninguna manera las pocas líneas
expuestas por el formalizante consiguen apoyar su delación, pues nada
explica que permita comprender el sustrato de lo que acusa.

Por tal motivo la Sala, a fin de evitar tediosas repeticiones


inútiles considera innecesario realizar nuevamente los razonamientos
expuestos para desechar la delación resuelta precedentemente, los cuales da
por aplicados y reproducirlos aquí íntegramente desechar la denuncia del
ordinal 5°) del artículo 243 del Código de Procedimiento Civil. Así se
decide.
RECURSO DE FONDO
ÚNICO

Con fundamento en el ordinal 2°) del artículo 313 del Código de


Procedimiento Civil, se denuncia la infracción de los artículos 883, 823 y
825 del Código Civil por “mala” o falsa aplicación y el artículo
141 eiusdem, por falta de aplicación.

Para apoyar su delación el formalizante alega:


“…Esto quiere decir que la recurrida  fue más allá de lo
reclamado , pues declaró a la actora  heredera legal  cuando lo
solicitado fue que se le declare  heredera legitimaria ,
concepto completamente diferentes que no pueden ser
asimilados a sinónimos.
(…Omissis…)
Ordinariamente la condición de cónyuge implica la de
herederos legitimario para el momento de la muerte de uno
de los esposos. Esta es una situación excluyere (Sic):  Si es
cónyuge, solamente se es heredero legitimario , no hay otra
posibilidad lógica, pues el dispositivo del artículo 883 del
Código Civil es terminante.
Sin embargo ante un caso como el que se dirime en la
sentencia, las capitulaciones matrimoniales determinan una
clara y neta SEPARACIÓN CONVENCIONAL DE BIENES.
La recurrida solamente admite lógicamente como tal
separación de bienes a la separación judicial, sin embargo  la
Ley, en concreto el artículo 823 del Código Civil no
distingue los orígenes.
(…Omissis…)
Perfectamente el régimen patrimonial no legal puede –y
debe- ser dispuesto ANTES de la celebración del matrimonio,
con lo cual claramente se excluye a ese régimen de la
condición de afectación al orden público y a la tutela
judicial; lo cual no es óbice para que esa separación
convencional, mediante contratos prenupciales, deba ser
tenida con el carácter de plena o genuina separación de
bienes, tanto como la declarada judicialmente y, la ley,
repito, no establece distinción, sólo enuncia la posibilidad.
El artículo 141 del Código Civil, no aplicado al caso incluso
determina una prelación de fuentes en cuanto a la regulación
de los bienes en el matrimonio:
Artículo 141 El matrimonio, en lo que se relaciona con
los bienes, se rige *1* por las convenciones de las
partes **2** y por la Ley.
Ello significa que cuando pactado ANTES de la celebración
del matrimonio una separación de bienes, ella opera en toda
su extensión para el régimen patrimonial, a pesar de que
ocurre durante el matrimonio la muerte de uno de los esposos
y el superviviente no deviene en heredero de ninguna
especie, pues estaba legalmente separado de bienes y
además, legalmente , dicho con toda propiedad, separado
conforme a la Ley, bajo un régimen no impugnado, al menos
en este proceso, pues las capitulaciones se han reconocido
como tales, no hay litigio al respecto. (Resaltado del texto
transcrito).
 

         Acusa el recurrente la falsa aplicación de los artículos 883, 823 y 825


y el artículo 141 por falta de aplicación, todos del Código Civil, en razón de
que, en su decir, la cónyuge sobreviviente no tenía derecho alguno sobre la
herencia, ni a ser tenida como heredera legal por el hecho de haber
celebrado capitulaciones matrimoniales.  

Sobre el derecho a suceder de la cónyuge sobreviviente, la recurrida


expresó:
 “…En cuanto a los otros alegatos de los apoderados de la
accionada, al considerar lo expuesto y probado por la actora,
este Tribunal considera que su condición de heredera del
causante Ernesto Neumayer, deviene por ser la viuda del
causante, y admás (Sic) por una disposición legal, como lo es
el artículo 824 del Código Civil de 1942, vigente para la
fecha del fallecimiento del de-cujus , que es igual al del
vigente del año 1982, y no de la mera prescripción.
Este artículo dispone que: ‘La viuda o el viudo concurre con
los descendientes legítimos tomando una parte igual a la de
un hijo’.
En los autos está probado que la actora había contraído
matrimonio con el causante Ernesto Neumayer, y para la
fecha de su fallecimiento existía tal vínculo.
Ahora bien, para que la cónyuge quede excluida de la
herencia del cónyuge premuerto, el artículo 831 del citado
Código Civil, dispone lo siguiente:
Artículo 831.- El cónyuge sobreviviente contra quién
el de-cujus  hubiese obtenido sentencia ejecutoriada de
separación de cuerpos, no tendrá los derechos
hereditarios acordados en los artículos anteriores, a
menos que haya habido reconciliación, lo mismo
sucederá respecto de ambos cónyuges cuando se hayan
separado de cuerpos y de bienes conjuntamente por
mutuo consentimiento’.
Como puede apreciarse, este Artículo establece las dos únicas
excepciones para que la cónyuge superstite (Sic) no pueda
heredar, que son: a) Si hubiese sentencia ejecutada de
separación de cuerpos; y b) si los cónyuges se hubiesen
separado de cuerpos y de bienes conjuntamente por mutuo
consentimiento.-
No se ha probado ninguna de estas dos excepciones.-
Se ha alegado por parte de la demandada que como la actora
contrajo matrimonio bajo Régimen de Capitulaciones
matrimoniales, ella no tiene derecho a la herencia.-
Consideran los sentenciadores que las Capitulaciones
Matrimoniales no pone fin a la vida en común de los
cónyuges, solamente se refiere a los bienes, mientras que el
artículo 831 requiere la separación de cuerpos por sentencia
ejecutoriada, en separación de bienes y de cuerpos
conjuntamente por mutuo consentimiento para que la viuda
quede excluida de la herencia.
En relación con el artículo 883 del Código Civil priva a la
cónyuge separada legalmente de bienes de la legitimada, esto
no incluye en su condición de heredera legal, pues este
artículo se refiere únicamente a la legítima, que es una cuota
de la herencia, equivalente a la mitad de sus respectivo
derechos, según lo dispone el artículo 884 ejusdem, que
algunos herederos tienen la plena propiedad, de la cual no
pueden ser desheredados, que sólo tendrá importancia en las
herencias testadas en la cual se le hubiera desheredado de esa
cuota, que no sucedió, sino que se trata de una herencia ab-
intestato, y por que no sucedió, sino que se trata de una
herencia ab-intestato, y por consiguiente la cualidad de
heredero se deriva de los artículo que regulan el orden de
suceder, que en este caso es el artículo 824 del Código Civil.
También alegan los apoderados de la demandada el contenido
en la Cláusula Sexta del Contrato de las Capitulaciones
Matrimoniales que dice: “Ambos otorgantes declaran estar en
conformidad con lo que dispone el artículo 883 del Código
Civil. Al contraer matrimonio   bajo el régimen de bienes
establecido en las Capitulaciones no seremos herederos
legitimarios el uno del otro, toda vez que estaremos total y
legalmente separados de bienes’.
Esta cláusula sería nula por disposición del artículo 142 del
Código Civil que prohíbe a los esposos hacer pactos sobre
sucesión hereditaria bajo pena de nulidad, y por otra parte la
legítima que establece el artículo 883 del Código Civil, es
una cuota de la herencia, y ella de (Sic) refiere a ciertos
herederos, pero no debe confundirse tener derecho a la
legítima, con el derecho puro y simple de ser heredero legal,
con o sin legítima, pues el tribunal considera que puede la
cónyuge no tener la condición de legitimaria, y ser heredera
legal, o ser heredera pura o simple, si el causante falleció ab-
intestato, como sucedió en el presente caso, en que la actora
es heredera legal, por disposición del artículo 824 del Código
Civil y en consecuencia no procede la excepción de falta de
cualidad de la actora alegada por la demandada, y así se
decide…”.
 

Para decidir, la Sala observa:

         Sobre el punto de la denuncia por falsa aplicación de los artículos


823, 825 y 833 del Código Civil, resulta oportuno ratificar cuando se puede
considerar cometida la referida infracción.

         Al respecto la reiterada y pacífica doctrina de este Alto Tribunal


mediante múltiples decisiones, entre ellas la sentencia N° 858, de fecha
14/11/06 expediente N°. 2006-000443 en el juicio de  Juan Francisco Lloan
Reyssi contra C.A. Dayco De Construcciones  con ponencia del Magistrado
que con tal carácter suscribe esta,  ha señalado que:
“…Mediante diuturna y pacífica doctrina, esta Máxima
Jurisdicción ha establecido que la   falsa aplicación   se
produce cuando el juez hace una incorrecta elección de la
norma jurídica aplicable, vale decir, yerra en la escogencia
de aquella en razón de que el hecho controvertido no es
subsumible en el supuesto de la disposición elegida, lo cual
se traduce en la falta de aplicación de la norma que debió ser
aplicada.
 

         En el sub iudice  aprecia esta Sala, que las normas denunciadas como
infringidas, artículos 823 y 825 del Código Civil, establecen claramente el
orden de suceder lo que,  por vía de consecuencia, impide, de haber sido
aplicadas por el jurisdicente superior del conocimiento, la falsa aplicación
acusada, pues evidentemente son las normas concernientes al caso de autos
para resolver respecto a la condición discutida de heredera de la cónyuge
sobreviviente, lo que hace improcedente la denuncia por falsa aplicación de
los artículos en comentario. Con respecto a la denuncia por haber incurrido
en el vicio comentado, también del artículo 883 del Código Civil, aprecia  la
Sala que el juez de alzada expresó:
“…En relación con el artículo 883 del Código Civil priva a la
cónyuge separada legalmente de bienes de la legitima, esto
no incluye en su condición de heredera legal, pues este
artículo se refiere únicamente a la legítima, que es una cuota
de la herencia, equivalente a la mitad de sus respectivo
derechos, según lo dispone el artículo 884 ejusdem, que
algunos herederos tienen la plena propiedad, de la cual no
pueden ser desheredados, que sólo tendrá importancia en las
herencias testadas en la cual se le hubiera desheredado de esa
cuota, que no sucedió, sino que se trata de una herencia ab-
intestato, y por que no sucedió, sino que se trata de una
herencia ab-intestato, y por consiguiente la cualidad de
heredero se deriva de los artículo que regulan el orden de
suceder, que en este caso es el artículo 824 del Código
Civil…”.
 

         Razón por la que no se configura el vicio denunciado ya que,


expresamente como lo señala el ad quem, dicha norma no es aplicable al
caso que se decide por tratarse el mismo de una sucesión ab- intestato   y
ella regula las que se otorgan con testamento .  Así se decide.

         En atención a la denuncia de falta de aplicación del artículo 141 del


Código Civil, es oportuno señalar que no dejó el ad quem de aplicarlo ya
que justamente, tomando en cuenta el hecho de que entre los cónyuges se
habían celebrado las capitulaciones matrimoniales, estableció que ellas sólo
excluían la posibilidad de tener la condición de heredera legitimaria, más de
ninguna manera el contrato contenido en las referidas capitulaciones podría
contrariar el espíritu de la ley, pues de ser así debían reputarse nulas, en
acatamiento a lo prescrito por el artículo 142 del Código Civil, lo que, por
vía de consecuencia conlleva a declarar improcedente la denuncia bajo
análisis. Así se decide.

DECISIÓN

Por los razonamientos expuestos, el Tribunal Supremo de Justicia


de la República Bolivariana  de Venezuela, en Sala de Casación Civil,
administrando Justicia en nombre de  la República  y por autoridad de la Ley,
declara: SIN LUGAR  el recurso de casación, anunciado y formalizado por
la demandada, contra la sentencia dictada por el Juzgado Superior Primero
en lo Civil, Mercantil, del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Área
Metropolitana   de Caracas, el 3 de febrero de 1999.

De conformidad con lo previsto en el artículo 320 del Código de


Procedimiento Civil, se condena al recurrente al pago de las costas
procesales.

Publíquese, regístrese y remítase el expediente al tribunal de la


cognición, el entonces Juzgado Sexto de Primera Instancia en lo Civil,
Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial  del Área
Metropolitana de Caracas hoy denominado Juzgado Unipersonal N° 6 de la
Sala de Juicio Circuito Judicial de Protección del Niño y Adolescente de la
Circunscripción Judicial  del Área Metropolitana de Caracas. Particípese
este remisión al Juzgado Superior de origen ya mencionado, de conformidad
con el artículo 326 del Código de Procedimiento Civil.

         Dada, firmada y sellada en la Sala de Despacho de la Sala de


Casación Civil, del Tribunal Supremo de Justicia, en Caracas, a los diez
(10) días del mes de agosto de dos mil siete. Años: 197º de  la
Independencia  y 148º de la Federación.
 
Magistrado -Ponente,
 
 
 
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CARLOS OBERTO VÉLEZ
 
Magistrada,
 
 
 
 
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YRIS ARMENIA PEÑA ESPINOZA
 
 
 
Magistrada,
 
 
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ISBELIA PÉREZ VELÁSQUEZ
 
 
 
Magistrado,
 
 
 
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LUIS ANTONIO ORTÍZ HERNÁNDEZ
 
 
Magistrado,
 
 
 
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DAVID JOSÉ RONDÓN JARAMILLO
 
Secretario,
 
 
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ENRIQUE DURÁN FERNÁNDEZ
 
Exp. AA20-C-1999-000254
 

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