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La identidad cultural es un elemento fundamental del desarrollo humano, en a

medida en que hemos desarrollado nuevas tecnologías, en que nos hemos


apropiado de nuevos conocimientos, construimos cultura considerada como
todos aquellos elementos que marcan una diferencia con las formas de vida del
resto de los animales, es decir la cultura es aquello que nos diferencia, y como tal
es dinámica, cambia y se complejiza, es decir en estos 5000 o más años de
historia cultural se han venido superponiendo diversas creaciones, diversas
formas, que van creando identidades, creaciones que van despareciendo o se
van mezclando con otras en la medida en que hay desarrollos históricos, choque
de culturas, destrucción de una civilizaciones por otras, asimilación de unos
conceptos más débiles, por otros. En palabras de Montero, (1987, p 77), citado
por Rojas (2004).
“La identidad se desarrolla dentro de pautas culturales e históricas, tradicionales o
no, dentro de dinámicas de conflicto, con un período evolutivo propio y con un
pasado y un futuro, con un conjunto de significaciones y representaciones que son
relativamente permanentes. Es decir, la identidad no es fija ni estática, “cambia, se
transforma, guardando siempre un núcleo fundamental que permite el
reconocimiento de sí mismo colectivo y del yo en nosotros”. (Montero, 1987:77)

Así pues, el proceso de formación de la identidad se puede originar o desde el


interior de la comunidad o por fenómenos externos que cambian según cambie la
sociedad y las instituciones que existen en ella. Como explica Klapp (1973), en las
sociedades modernas se presenta un problema de identidad porque se posee
mucha información (impresa y telecomunicada), y en toda esa información hay
muy poco que pueda llamarse “mío” o “nuestro”. Se hace deficiente la relación de
carácter personal con el “nosotros”. Los conocimientos son informativos y no
identificativos y por lo tanto no propician cohesión grupal. “Los conocimientos
objetivos son neutrales, no toman en cuenta las personas ni tampoco los
sentimientos, tienen un contenido más bien concreto que poético. Lo contrario
ocurre con los conocimientos identificativos, estos sí crean un sentimiento de
cohesión, meten a la persona dentro del contenido” (ídem: 27), aunque el
contenido no esté siempre referido a aspectos positivos. Así también, la identidad
tiene que ver más con lo descriptivo que con lo prescriptivo. “El concepto de
identidad nos lleva a comprender cualitativamente diferente y con profundidad”
(Etking y Schvarstein, 1992),

En la medida en que las sociedades dejan atrás las etapas en que la ruralidad son
el elemento más importante de su economía y de su cultura, los cambio y
desarrollos se dan con mayor rapidez y profundidad, como plantea Beals, (1971)
citado en Estrada Gutiérrez (2012) “la aculturación es el más importante de los
procesos involucrados en el cambio cultural. Comprende todos los muy diversos
tipos de cambio que ocurren como un resultado del hecho de que los miembros de
los sistemas culturales tienen contactos inmediatos entre sí. Es un fenómeno muy
complejo. Las dimensiones tales como el tamaño de las poblaciones que entran
en contacto, quien domina y quien es dominado, la adaptabilidad y la flexibilidad
que presentan las culturas implicadas, el número y el tipo de conductas e ideas
compatibles y comprensibles que un pueblo presenta a otro, todas estas cosas
constituyen aspectos importantes que es preciso tomar en cuenta en el estudio del
contacto cultural o articulación”. (Beals, 1971:300- 301).

En el trabajo elaborado en grupo en la etapa anterior de esta asignatura y


denominado “Unidad 2 - Fase 3- Acontecimientos precipitantes”, analizábamos en
el contexto de nuestras regiones cuales eran los elementos más importantes que
habían disparado las transformaciones culturales más importantes de nuestro
entorno, en general se presentó consenso en que la globalización es el elemento
que impulsa más transformaciones en las identidades culturales de nuestros , a
ello yo agregaría otros dos elementos para analizar en este trabajo, el conflicto
armado y sus consecuencias como el desplazamiento. Y la urbanización.

“En los comienzos del siglo XXI, la sociedad humana se encuentra ante un
complejo panorama, caracterizado por la presencia simultánea de riesgos y
oportunidades para la cultura y la identidad nacional. Los procesos de
globalización en la economía, las tecnologías de la informática y la cultura, junto a
la recurrente crisis económica y financiera, las guerras, los cambios climáticos y
demás procesos contemporáneos son problemas recurrentes de interés para los
estudios de cambios culturales y sociales. Hasta qué punto hay beneficios y
perjuicios para la cultura y la identidad de nuestros pueblos. Las contradicciones
entre la dinámica y la conservación de los rasgos socioculturales de los pueblos y
comunidades en cualquier hemisferio del planeta, cada día se complejiza aún
más, los avances tecnológicos permiten un acelerado proceso de transculturación,
posibilitando que la cultura de los pueblos más atrasados sean absorbidos por
otros de mayor desarrollo económico- social. El dilema ¿Qué hacer para conservar
las tradiciones originarias? ¿Hasta qué punto se puede contrarrestar los efectos
de estos procesos contemporáneos? El objetivo de este trabajo es antes que todo
polemizar, exponer criterios de cientistas sociales que abordan de disímiles aristas
el problema de la cultura y la identidad ante el proceso de globalización cultural.”
(Estrada, 2008, p45)

El problema radica en que los elementos principales de la globalización, incluida


la tecnología que ha generado su extraordinaria aceleración, no se han originado
en el Sur sino en el Norte, y tanto los pueblos del Sur como sus gobiernos se
encuentran sometidos a sus efectos sin capacidad para controlarlos. De esta
aparente irresistible fuerza de la globalización se derivan consecuencias negativas
para la identidad cultural como la desaparición de las variables culturales locales,
como la llamada música típica o ancestral, siendo remplazada en el imaginario
popular por nuevas modas culturales, fundamentalmente de la llamada música
urbana, que hace que muchas personas abandone la práctica de la musca típica
regional. La integración generada por el desarrollo capitalista también lleva a que
por ejemplo se presenten cambios en la forma de hablar, adoptando modismos
extrapolados de otras regiones, como Parce, Ñero, abandonar la costumbre muy
santandereana de no tutear , remplazando el santandereano Usted, por la voz
tu y todas sus variaciones, propias de los paisas.
Como situación remedial, debemos impulsar en las nuevas generaciones, el
estudio, conocimiento y apropiación de nuestra identidad campesina, no
olvidemos que “el El individuo puede resistirse a los cambios en la esfera cultural,
pero no puede evitar la influencia constante de elementos culturales nuevos, para
ir cambiando elementos como la moda, lenguaje, comportamientos, estilos, arte,
costumbres y disímiles formas de la cultura. En la medida en que las comunidades
estén dotadas de mayor grado de conocimientos de sus raíces, así crecerá el
desarrollo autóctono y formativo cultural; el resultado podría ser, una paulatina
disminución de la capacidad de manipulación por los centros culturales del mundo
desarrollado y una reafirmación de la propia identidad nacional.” (avila, 2016).

Impulsar la educación popular, el estudio y la investigación de dónde venimos


como sociedad local para valorar lo que somos y reforzar a nivel colectivo es clave
fundamental para conservar la identidad cultural de un pueblo. A continuación
desglosamos aquellos factores que refuerzan la identidad:
Algo fundamental es generar estudios y espacios que investiguen desde la
comunidad para darle un valor de la memoria colectiva. Recopilación de
información del ideario colectivo valorando a los mayores de la comunidad como
fuente de conocimiento y esencia de identidad.
Conocer el porqué de tradiciones y folclore. El conocer el por qué se hacen las
fiestas de una determinada manera, su simbología y lo que representa a nivel
colectivo para la comunidad es esencial para valorarlas, protegerlas y defenderlas
en el paso del tiempo.
Identidad cultural en el sistema educativo. Es fundamental trabajar la identidad
cultural en la escuela, donde los pequeños conozcan el porque de las fiestas y las
vivan como momentos de alegría y devoción de la comunidad y se sientan
honrados de recibir tal importante herencia.
Fomento y dinamización de jornadas culturales. Que ahonden en la difusión y que
eviten la pérdida de las tradiciones tanto para los que viven en los pueblos como
aquellos que se acercan a la población y que no entienden el porque de las
tradiciones.
Aporte social. El ser humano es social por naturaleza y necesita momentos de
homenaje tanto a nivel familiar como a nivel colectivo, muchas fiestas patronales
tienen figuras como mayordomos, diputados, reinas de la fiestas, miss o mister
que son importantes a nivel personal y que refuerzan el sentido pertenencia al
pueblo o comunidad.
Como conclusión final me gustaría poner el acento y llamar la atención a la
pérdida de esencia que sufren las fiestas patronales y como realmente prima la
fiesta por la fiesta y se dejan a un lado la esencia y “los porqué”, la pérdida de
identidad en las fiestas con el fin de atraer más turistas amenaza la conservación y
resta originalidad y sentido de pertenencia a los que realmente las organizan que
son los colectivos y entidades locales que permanecen en el territorio durante todo
el año.
Bibliografía

ESTRADA juan Manuel Et al La globalización y su impacto en la cultura y valores


organizacionales. Fundacion Universitaria Maria Cano. GRUPO DE
INVESTIGACIÓN DESARROLLO ORGANIZACIONAL MEDELLÍN, 2008 en:
https://www.fumc.edu.co/documentos/elibros/

Abelardo Alvarez Avila. (2016). Cultura e identidad frente a la globalización. En


Available La cultura en función del trabajo comunitario. Barcelona (España):
Editorial Académica Española. En:
https://www.aacademica.org/abelardoa.alvarez.avila/2

Alba-Maldonado, J. M. (2015). Identidad cultural campesina, entre la exclusión, la


protesta social y las nuevas tecnologías.Revista Criterio Libre Jurídico, 12(1), 11-
23. http://dx.doi.org/10.18041/crilibjur.2015.v12n1.23101
Rojas de Rojas, Morelba Identidad y cultura Educere, vol. 8, núm. 27, octubre-
diciembre, 2004, pp. 489-496 Universidad de los Andes Mérida, Venezuela en
https://www.redalyc.org/pdf/356/35602707.pdf

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