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ANEXOS

ANEXO III

CIUDADES DE BOLIVIA, LA PAZ
Por Nolo Veaz

EL Paisaje paceño es múltiple y complejo e imprime en el espectador una honda emoción llena de sugestiones espirituales. divísase desde el arenoso yermo del Alto, una profunda hondonada, labrada por el tesón de los siglos, espectáculo único, su colorido, su luz y el armonioso capricho del panorama. Destacase en el fondo, pintando un cuadro de esplendor, el Illimani, erguido orgullosamente en la luminosidad cristalina del aire terso; y más aquí el rojo de los techumbres de teja, que forma una inmensa mancha purpurina, animada por el brillo de las calaminas, la esbeltez de las torres eclesiásticas y el verde pardo de la campiña, que introduce una nueva nota de contraste en este paisaje polícromo y cambiante. La ciudad se agazapa en los cerros, trepa por las colinas, cruza el río Choqueyapu, se extiende a su largo y repta cautelosamente por las quebradas pendientes. Las colinas que la circundan cubren el horizonte, recortándose en el cielo azul con angulosidades de sierra. La altura de La Paz está determinada en 3,630 metros sobre

el nivel del mar. Esta circunstancia influye poderosamente en su clima así como la topografía de su territorio y la proximidad de las altas cumbres. Con todo, la ciudad del Ilimani disfruta de un clima benigno que oscila entre el frío y el templado. La humedad es desconocida y pocas veces se siente frío intenso. La influencia de las nevadas sólo se deja notar en determinadas épocas del año. El termómetro nunca llega a marear temperaturas muy bajas. Está reconocida la bondad del clima de La Paz y es proverbial la salud de que gozan sus habitantes merced a sus beneficios. La Paz tiene la distinción de ser capital más alta del inundo, pues, como se anotó, se halla situada a 3,630 metros sobre el nivel del mar y es mucho más alta que Quito y México. La que más se aproxima es Lasa en el Tibet, que está a una altura de 3,626 metros. La Paz, que no tiene la gracia de los laberintos antiguos, ofrece el encanto de sus calles cuyo trazado obedece a la estética sentimental del azar y a la geometría pintoresca.

Pseudonimo de Gustavo Adolfo Otero, este artículo se publicó en la Revista de Bolivia de 1937, es muy interesante por la descripción que ratifica lo que hemos sostenido a lo largo de la presente investigación. El desarrollo de una nueva ciudad a partir de la lógica industrialista y la ocupación del territorio.

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Edificios paceños de Sopocachi estilo “floreciente” El siglo XX, vale decir los ferrocarriles, el florecimiento de las industrias, el avance del comercio, han determinado en La Paz la formación de una ciudad nueva que rápidamente va substituyendo a la ciudad colonial y a la criolla del siglo XIX, y ahora se viste a la europea, ostentando hoteles suntuosos, palacios erigidos por el Gobierno, la municipalidad o los capitalistas; se construyen villas y chalets en barrios elegantes y edificaciones modernas con aire orgulloso de disputar el terreno como en las capitales en que se congestiona la población. Por último, para que la nota local se subraye se encuentra en las afueras de la ciudad las construcciones indígenas de adobe o tapial con techo de paja, que da al ambiente paceño una pincelada eglógica, no exenta de poesía rural. Todas esas fases de la construcción paceña están distribuidas por el capricho, pues no existen barrios exclusivamente coloniales ni especialmente criollos, y sí más bien, barrios completamente modernos como Sopocachi y la región de la Avenida 16 de Julio. La Paz, como todas las ciudades tiene un alma, un rasgo espiritual el que, por cierto, no puede ser definido con una impresión objetiva, por lo cual sólo habría que atenerse al criterio del punto de vista de la sensación personal de los viajeros. Martín NoeI, la define como la villa sonriente de las calles empinadas que ya parecen conducirnos a peregrinas alturas con tan pronto precipitarnos en un mundo misterioso cuajado de color y de fantasía. La Paz, dice James Brise, es un lugar pintoresco con distintivo particular que se construye para sí un nicho en el templo de la memoria y se queda allí por ser diferente a otros lugares. Se podría alargar demasiado esta lista de citas con las sensaciones de escritores corno Manuel Ugarte, Aurelio Martínez Mutis, Víctor M. Carrió, Enrique

elaborada por el sabio capricho de los siglos. frente a la obra Avenida Villazón, del progreso ySopocachicalles regulares y amplias, y avenidas se ven anchas almeadas en estricto orden municipal. La fisonomía interior de la ciudad reserva el espectáculo de sus construcciones, las cuales no deslumbran innegablemente ni por su magnificencia, ni por su lujo, ni por la audacia estadounidense de conquistar las nubes; en cambio, presentan un cuadro de color local interesante por su composición. En primer término se encuentran viejas casonas con aire conventual de abultados balcones y rejas que son filigranas de hierro; la perspectiva de residencias señoriales de fábrica colonial labradas de piedra de sillería; casas solariegas de rancio abolengo español; templos de cantería en los cuales los alarifes castellanos pusieron la inspiración de su arquitectura renacentista barroca y plateresca y los indios dejaron la huella de sus esfuerzos en el encaje ornamental de las piedras talladas a cincel, ungidos de sumisión y de fe. Luego, el progreso invasor la independizó de la estética colonial y se ofrecen en la ciudad edificios civiles y públicos con huellas de criollismo fundidos en moldes franceses o italianos, que se destacan con su característica suntuaria muy propia y que lleva el sello del siglo XIX. *

Casa del Arq. Antonio Camponovo El Prado

Casa Gisbert, Arq. Mario del Carpio, San Jorge

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ANEXO III
Bustamante Ballivián, Rosita Forbes, Waldo Frank, Max Grillo y otros, que coinciden en la idea de calificarla como urbe, alegre, riente, luminosa y pintoresca, colocándola entre las ciudades que figuran corno representativas del paisaje aristocrático. Dada la posición mediterránea de Bolivia, por su vinculación ferroviaria con el Pacífico, La Paz representa el centro mercantil e industrial más activo del país, y es el punto obligado que establece el contacto del exterior con algunas de las otras poblaciones de Bolivia y con las provincias del departamento del mismo nombre. El comercio de tránsito a que da margen tan envidiable, proporciona, además un tráfico activo que seguramente se intensificará más a medida que su vinculación ferroviaria caminera amplíe las zonas de su influencia. La Paz se encuentra conectada con Buenos Aires, mediante el ferrocarril norte argentino que empalma con los tramos bolivianos del Sud de la República, y pronto se vinculará con el Atlántico norte, mediante la construcción del ferrocarril a Puerto Pando que le abrirá el camino al Amazonas. La Paz, por su historia y por su vida secularmente enérgica, animada de una poderosa fuerza de creación e impulsión, es una gran voluntad puesta al servicio del progreso y de la cultura, donde se concentran las más vigorosas energías de Bolivia. Su crecimiento incesante está unido a su desarrollo económico y al incremento de su población, siendo La Paz la Ciudad boliviana que ha agrupado más elementos extranjeros, los que han contribuido de un modo eficiente a su estructuración industrialista. La Paz, en Bolivia, representa el tipo de ciudad esencialmente comercial y manufacturera, que por la naturaleza de su actividad múltiple se ha convertido en el más importante núcleo bancario, financiero y mercantil del país. Su vida manufacturera ha acelerado su ritmo al compáz de los progresos mundiales. La introducción del vapor le dio un gran impulso, encontrándose hoy día servida por la electricidad, que le permite fomentar industrias, cuya presentación y calidad pueden competir perfectamente con las similares extranjeras. La ciudad del Illimani si bien puede ofrecer al turista el confort y fiestas de las grandes ciudades americanas y europeas, en cambio es bien poco lo que le brinda como típico y como flor nativa que con tanta prodigalidad poseen otras ciudades bolivianas. La belleza de algunos de sus templos, que como San Francisco se destaca por su gran estilo barroco injertado por motivos indígenas y las filigranas de las portadas y de los patios señoriales de la época colonial, y los encantos criollos de algunos rincones urbanos que todavía no han sido violados por 46 H. P del progreso. Todo esto con ser poco y que el . turista admirará golosamente, representa reliquias inestimables del pasado glorioso y que ha desaparecido ya de otras grandes ciudades sudamericanas, huérfanas del rastro colonial. El turista en La Paz, comprobará el prodigioso esfuerzo cultural y progresista de sus industriosos y dinámicos pobladores que han asimilado y adaptado con febril inquietud las más nuevas marcas que anota el progreso en su carrera loca de superarse a sí mismo. La Paz, que es el cerebro de Bolivia, concentra las fuerzas intelectuales del país, lo que le imprime el sello de un acendrado bolivianismo conductor y radioso, y desde hace treinta años se ha jerarquizado como la sede del Gobierno y del Poder Legislativo, agrupando en su trono a la dinámica del país. OBRAJES, se alza en una quebrada del valle de La Paz, defendido por las cuchillas del Río Abajo y las laderas de la cuenca del Choqueyapu. Está a un nivel mucho más bajo que la capital paceña; su atmósfera es delicadamente húmeda, el viento suave y la temperatura agradable. Todas estas circunstancias influyen sobre el clima de Obrajes, poniendo a la población al abrigo de las inclemencias del invierno, y puede decirse que la dota de una constante primavera en todo el año. Su campiña está cubierta de vegetación abundante, consistente no sólo en hierbas, sino en corpulentos árboles y también en productos vegetales.

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Aunque su fundación data del siglo XVIII, es en la actualidad una población moderna, con sus calles tiradas a cordel, plazas de estricta geometría, jardines botánicos, chalets suizos, que le dan el aire de familia de los balnearios cosmopolitas. Los gobernadores intendentes de La Paz, durante el coloniaje dieron vida a esta población, que fue fundada con fines exclusivamente industriales, edificando algunas fincas de recreo, hacienda fácil su comunicación con La Paz y construyendo puentes sobre el río Choqueyapu, el que hay que salvar dos veces antes de llegar a la Villa de la Alianza. El general José Ballivián también influyó en el progreso de esta población, posteriormente, desde 1900 (!) hasta la fecha, su desarrollo ha sido constantemente fomentando, siendo ahora una residencia veraniega de primer orden.

Interior del Teatro Princesa, una de las primeras obras de Villanueva, junto al Arq. chileno Ismaél Sotomayor, una de las pocas obras de estilo Nouveaux, en la ciudad de La paz
…Del Prologo a la Mascara de estuco. Los veinte años de liberalismo (1900-1920) en Bolivia constituyeron una época relativamente plácida que vivió la República, al amparo de una crisis, mas bien de crecimiento en su economía, estimulada por los ciclos de producción de materias primas exportables que se sucedieron en este lapso. Al ciclo de la quina, siguió la de la goma elástica y luego el del estaño que llegó a su climax durante la primera guerra mundial y que posteriormente tuvo también un considerable “boom” durante el segundo conflicto surgido en Pearl Harbour. La ciudad de La Paz, centro emulcionador de la vida boliviana, vivió durante los primeros veinticinco años del siglo una vida provinciana, de gran aldea, en medio de un mediocre bienestar era una isla ocupada por una clase ociosa, una sedicente aristocracia, que provenía de los antiguos políticos conservadores, de los liberales exonerados, por sus recientes triunfos, de mineros enriquecidos o forjadores de fortuna en la extracción de la quina y la goma, de una abundante clase media compuesta por políticos de segundo orden, profesionales, comerciantes, burócratas por militares y por gentes venidas a menos a raíz del derrumbamiento conservador. La Paz, fue invadida por provincianos adinerados

Interior del Teatro

y luego por emigrantes de las ciudades de todo el interior del país, que venían en busca de trabajo, de situaciones sociales y políticas. Al lado de esta clase media vivía un pueblo ignorante de sindicalismos, marxismos y comunismos, recién salido del cascarón de antiguos gremios. En ese momento histórico, los políticos liberales exhibían como una gran conquista obrera las leyes de accidentes de trabajo y los avances de la política se marcaban por el sello del laicismo, neutralidad religiosa en educación, con el establecimiento del matrimonio civil y los signos de una clerofobia al estilo de Gambetta y Jules Ferri. Esta ciudad aburridora que tenía todos los días el rostro trágico de los domingos permanentes, realizaba su vida social, circunscrita a las esferas del gobierno o de la diplomacia o de algunos reducidos grupos que se refugiaban en los salones, que para llamarlos de algún modo, los llamaremos salones artísticos. En estos salones familiares, el pianista Andrés Barragán tocaba sus valses y destilaba su interminable acíbar en sueños cargados de humor, algunas señoritas lucían sus voces de tiples y sopranos de coloratura o simplemente su elegancia aparatosa, otras hacían vivir bajo la emoción de sus manos a Liszt y Chopin,* ....

*…(prologo al libro La Máscara de estuco de Don Juan Francisco Bedregal p 27 y 28)del mismo autor, Gustavo Adolfo Otero. ***Uno de estos grupos fue El Circulo de las Bellas Artes, de la que J.F.B. fue su primer presidente, y posteriormente don Emilio Villanueva, participaron de él además, según el mismo Gustavo Adolfo Otero, Benigno Lara, Alcides Arguedas, Armando Chirveches, Abel Alarcón, Fabián Vaca Chávez, Victor Muñoz Reyes,

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MOTIVOS COLONIALES
PROYECTO DE UNA AVENIDA CENTRAL
EMILIO VILLANUEVA
El desarrollo comercial de la ciudad acelerado por la terminación de tres líneas férreas que extendidas desde las costas del pacífico, rematan hoy en La Paz, y el notable incremento de la población han sorprendido a sus habitantes, sin que se hubiese de antemano tomado medidas de previsión para facilitar y estimular ese desarrollo, acumulando los elementos necesarios para hacer frente a las nuevas necesidades que los factores apuntados habrían de traer precisamente consigo. Entre las deficiencias que día a día se hacen más resaltantes y que más que ninguna demanda con urgencia una inmediata reparación, se halla la de construir una gran ruta urbana para dar facilidades a la circulación de rodados dentro de la población. Ninguna condición favorable ofrece en verdad la ciudad en su actual estado para poder beneficiarse con el tráfico intenso de vehículos para el transporte de pasajeros y carga. Tenemos en primer término una topografía accidentada, la mayoría de las calles tienen pendientes extraordinarias y muchas de ellas, se hallan totalmente vedadas, por esa circunstancia, para el tráfico de rodados. Existen barrios enteros donde solo es posible llegar a pié y aun las calles que nos hemos acostumbrado a considerar como planas, acaso por comparación con las que quedan, son en verdad tan pendientes e irregulares, que si bien por ellas circula en la actualidad penosamente un incipiente tráfico de carruajes, las dificultades que oponen lo tienen limitado a proporciones insignificantes, susceptibles de recibir rápido e importante incremento tan luego como pudieran modificarse en algo las actuales condiciones. Al lado de la ausencia de calles de gradiente suave y uniforme, la circulación de carros tropieza con el grave inconveniente de la pavimentación, perfectamente inadecuada para ese objeto, y esta nueva deficiencia se traduce naturalmente en un encarecimiento de los transportes urbanos y en un encarecimiento extraordinario de los transportes urbanos y en una verdadera rémora para su desarrollo. Entre tanto, el comercio y las industrias, en constante crecimiento, reclaman cada día más premiosamente facilidades para el transporte, pues no es posible pensar que el movimiento actual de carga, pueda continuar, cual sucedía antiguamente, librado a la sola colabora- ción de los mozos de cordel, ya que los ferrocarriles a más de haber decuplicado el volumen de carga importa- da, han venido a facilitar el transporte de bultos de gran peso y de extraordinarias dimensiones, los cuales no pueden ser trasladados sin graves riesgos y sin excesivo costo, con la sola ayuda de nuestros tradicionales “aparapitas”.* Desafiando sin embargo todas esas dificultades vemos circular algunos carros de carga pero dada la conformación del suelo y la calidad del pavimento ese género de transporte se ve circunscrito a la sola clase de mercancía susceptible de sufrir el recargo de un flete exorbitante, flete que las empresas demandas sin lugar a competencia a causa del desgaste enorme del material rodante y de los animales en el forzado trabajo que les impone su recorrido por nuestras actuales avenidas.

ANEXO IV

La cuestión pues de abrir en la ciudad de La Paz una arteria central de tráfico a gradiente uniforme y reducida, con pavimento adecuado a la fácil circulación de carros de propulsión animal y mecánica, no es, cual sucede en otras poblaciones favorecidas por una topografía sin accidentes, una simple cuestión de vanidad o de mero ornato. Entre nosotros se trata de la satisfacción de una necesidad premiosa bajo triple aspecto de la circulación, la higiene y la economía. El trazado de la Avenida no es cuestión de demasiado estudio.Ni que requiera profundizaciones técnicas extraordinarias, no podemos en efecto alterar la colocación de la ciudad extendida como se halla en

El Presente artículo está tomado del Resumen de las labores municipaes de 1912, pag. CXIX

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ANEXO IV
las márgenes accidentadas del río y que corre a lo largo de todo el área comercial y habitada de La Paz. Las estaciones de ferrocarriles, de otro lado, es decir las grandes fuentes del movimiento de carga dentro del radio urbano, se hallan definitivamente ubicadas a la cabecera del valle donde comienza la ciudad y esos son factores de alta importancia que señalan, por imperio de hechos inmodificables la ruta que deberá seguir la gran arteria del tráfico que esta ciudad, más que ninguna otra, requiere con gran urgencia como elemento de comodidad, de desarrollo y de higiene. Todo proyecto, pues, que tienda a dar a la ciudad una ruta adecuada de tráfico, deberá seguir a más o menos el curso que siguen las aguas del Choqueyapu a su paso por la ciudad, es decir deberá ser trazada en una dirección N.O., S.O., pues ese trazo parece el único capaz de dar como resultado la apertura de una Avenida con gradiente uniforme y reducida y la sola capaz de unir las estaciones de ferrocarril con los barrios comerciales e industriales. No sería posible en efecto, trabajar una gran Avenida que cruzara la población en sentido vertical al curso del río. Tampoco sería recomendable un trazo cualquiera que recorriendo más o menos paralelo al curso del río se localizara a cualquier lado de él pero a una cierta distancia de su lecho, pues para abrir una ruta ancha a lo largo de esas colinas sería preciso efectuar un colosal movimiento de tierra y trabajar accesos especiales para todas las calles que fueran cortadas por la avenida, lo cual aumentaría enormemente el precio de la obra haciéndola prácticamente imposible. La naturaleza parece pues indicar, como única ruta posible para llevar por el centro de la población una gran arteria capaz de servir para un tráfico de rodados en condiciones favorables en el centro mismo. Ventajas que ofrecería la gran ruta urbana.Bajo el punto de vista de las conveniencias comerciales, esa Avenida cambiaría totalmente el aspecto de la población y de sus hábitos inveterados. Una Avenida longitudinal, que atravesará enteramente la población, vendría a representar en el movimiento urbano el papel de una verdadera columna vertebral. Por ella descenderían, de las estaciones, toda la carga transportada del interior y del extranjero por los ferrocarriles, y es seguro que las condiciones de amplitud, suavidad en el descenso, especial pavimentación y fácil acceso a cualquier calle transversal, ya que todas las principales quedarían cortadas por ella, permitirían concentrar en esa Avenida el movimiento urbano distribuyéndolo por las calles actuales en la inmediata proximidad de los puntos de destino. En esa forma el tráfico de rodados se incrementaría inmediatamente en condiciones que es difícil prever, y el costo de los transportes dinamizaría, en directa proporción con la eliminación de las dificultades y los gastos de conservación que ocasiona el tránsito actual por las calles mal pavimentadas y de pendientes extraordinarias. Considerando la idea bajo el punto de vista de la higiene, bien poco se necesita insistir para dejar sentado que la apertura de una gran vía espaciosa, que atraviese la ciudad en toda su extensión, atenuaría en parte las pésimas condiciones higiénicas de nuestro pequeño laberinto de callejuelas estrechas y tortuosas, donde el aire circula difícilmente y donde con seguridad tenemos en incubación constante los gérmenes de todas las enfermedades epidérmicas, que colman con rapidez alarmante los cementerios públicos. La construcción de una Avenida de éste género representa en verdad para una ciudad como la nuestra, casi el mismo beneficio que la construcción de una alcantarilla. Una vía de esa naturaleza extendida por el centro de los barrios poblados y ornamentada por una adecuada plantación de árboles, reemplazaría en parte, la deficiencia actual de parques y squares donde los habitantes puedan respirar aire puro y constantemente renovado. Finalmente una avenida el género de la anunciada atraería inmediatamente por las facilidades que brindarán, la concentración de las principales casas de negocio. La traslación de carga para ella mediante la utilización de transportes mecánicos o simplemente animales, demandaría una cantidad mucho menor de brazos indígenas, de esos que hoy excitan un sentimiento humanitario de piedad cuando se les ve bajo ascendiendo nuestras empinadas cuestas doblegados bajo el peso de cargas desproporcionadas. El desalojo obligado de esos brazos sustituidos por su pesada labor por otro elemento, les conduciría a emplear sus energías en distinto género de trabajos que hoy languidecen o no se inician por falta de brazos. Señalados los aspectos principales de la idea: facilitación de los transportes, desarrollo y protección del comercio y las industrias, rapidez y economía en los transportes, mejora de las condiciones higiénicas de la ciudad y ahorra en el escaso capital de hombres que tenemos para consolidar nuestro progreso, cabe complementar el somero análisis de las ventajas del proyecto, haciendo alusión a las secundarias conveniencias de ornato que en su ejecución se desprenderían. La Paz con una avenida como la indicada unida a las actuales avenidas 16 de julio, Villazon y Arce que serían su continuación contaría con una amplia vía amplia y bella de más de cuatro kilómetros de extensión cuya veras se congregarían la parte más activa e importante del comercio en un lado y las casas de residencia en el otro. La suave gradiente que tendría toda la ruta, siguiendo un curso más o menos paralelo al cauce del río le daría una perspectiva y belleza extraordinarios, las cuales quedarían complementadas con una edificación reglamentada convenientemente, y una arborización adecuada, de manera que esta nueva vía constituyera la prueba más palpable del surgimiento de la ciudad con el aspecto de un pueblo moderno, confortable y atractivo. Con las presentes líneas damos a la publicidad una idea gráfica de uno de los proyectos que hemos mandado formular con la dirección de obras públicas municipales, como susceptible de ser llevado a la práctica. Esa

Aparapita, cargador de origen indígena

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noticia gráfica destinada a dar simple idea de la importancia y trascendencia de la obra, no excluye por supuesto otros proyectos que pudieran formularse, si la idea de construir esta gran obra fuera aceptada en principio. Llegado ese caso el H. Concejo Municipal, podría llamar con la oportunidad debida a un concurso público de ingenieros y arquitectos que presentarán proyectos completos de trazado y edificación acordando a los más importantes premios adecuados, Modo como podría realizarse el trabajo.Habiendo dado así una idea del importante problema, se impone a la consideración de las autoridades comunales y del pueblo todo, cabe considerar si proyecto de magnitud tan vasta, puede no ser acometido por la municipalidad de La Paz y enunciar al paso algunas ideas que pudieran facilitar su realización. La apertura de una gran Avenida central tiene para la ciudad de La Paz tres características fundamentales, de los cuales se emprende el sistema que debe seguirse en su ejecución. Esta obra es, en primer término de inaplazable necesidad. Abandonarla por un número de años sería simplemente crear para la ciudad una situación poco menos que imposible, por la dificultad y el costo de la circulación para la carga; y por lo que se refiere al costo, equivaldría a tener que realizar la obra presionados por la necesidad a un costo doble o triple del que importaría en la actualidad, ya que la propiedad que es necesario expropiar, lleva un camino de ascenso continuo en su valor. Bajo éste punto de vista no es lo mismo una obra de vialidad que una de alcantarillas o de aguas. Estas últimas en principio cuestan lo mismo hoy que después de unos años. Las de vialidad sobre todo en el centro de las ciudades, si no se hacen con la debida anticipación y oportunidad, llegan a convertirse imposibles al correr del tiempo a causa del alza en el valor de la propiedad. Ésta observación es infinitamente más cierta en La Paz, donde las condiciones topográficas no permiten elegir a voluntad el trazo de una gran ruta urbana. La obra proyectada es por otra parte de grande aliento. Destinada a ensanchar el movimiento urbano y dar comodidad y facilidades de vida a los futuros habitantes de la ciudad, su importancia resulta consiguiente extraordinaria y extraordinarios deben ser los medios que se empleen para realizarla. Su costo finalmente no puede no debe ser sufragado con recursos ordinarios, por lo mismo no son solo la actual generación de contribuyentes la que reportará el beneficio de ella. Tratándose de la solución de un problema de importancia tan trascendental, menester es pues que el municipio, al encararlo y resolverlo, tenga en cuenta esas circunstancias, y considere como punto de partida que en este género de obras no debe por ningún motivo sacrificarse la amplitud a la economía.

Trabajos de ésta magnitud, deben tener precisamente como colaboradores para su mejor ejecución el tiempo y el dinero, en proporción directa de su importancia y no por una vanidad mal comprendida ni por una economía desacertada deben las autoridades encargadas de la ejecución con solucionar el problema a medias resignándose con trazados irregulares y deficientes, a fin de terminar la obra en corto tiempo y con notable a ahorro de dinero. Preferible es en todo caso para este género especial de trabajos aprobar proyectos cuya amplitud satisfaga por entero las aspiraciones públicas y pueda responder a las necesidades futuras, extendiendo la ejecución de las obras a un número mayor de años y apelando para su realización a empréstitos reembolsados en un número más crecido de anualidades. Esa es la política invariable de los pueblos modernos al acometer las grandes reformas de sus construcciones urbanas. Teniendo en cuenta la calidad de la obra y su carácter enteramente extraordinario, no puede dudarse de que su ejecución debe realizarse con recursos extraordinarios, para este fin los tesoros del Departamento y de la Comuna, podrían fácilmente combinar la contratación de un empréstito destinado a la ejecución de los trabajos. Si se considera la crecida suma que la municipalidad de La Paz destina hoy al servicio de una deuda dentro del país , pactada con intereses dobles a los que podrían pagarse en el extranjero, y se tiene en cuenta las especiales garantías de seriedad con que cuenta la Comuna pueda muy bien asegurarse como se indicará mas adelante que la conversión de su actual deuda y su incremento para la obra proyectada serían fácilmente obtenibles sin recargar el presupuesto municipal, dedicando al asunto la atención que merece. Para el servicio del empréstito destinado a esta obra podría la Prefectura y la Municipalidad dividirse la suma por mitad, obteniendo la segunda su cuota parte de la economía que realizará en el servicio de su actual deuda satisfaciendo así sin mayor recargo en su presupuesto esta premiosa necesidad de la ciudad. La forma de evitar los posibles inconvenientes.Por lo que se refiere al trazo mismo de la Avenida debiera elegirse como se procura siempre para este género de obras, el centro de las manzanas de manera que la nueva ruta al abrirse al tráfico valorizará el terreno de los interiores de las casas de insignificante precio en la actualidad por hallarse destinados para pesebres y corrales y que por el hecho de quedar ubicados sobre la vía más importante de la ciudad adquirirán un valor extraordinario. Ese trazado tendría en si una inmensa ventaja de estimular en apoyo de la ejecución fácil de la obra el interés de los propietarios de fundos expropiados que con seguridad llegarán a acuerdos favorables con el Municipio, reconociendo las ventajas que representa para sus propiedades el hecho de tener fachadas sobre esa Avenida.

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ANEXO IV
Para el caso de tropezar con propietarios reacios y obstaculizadores el municipio debería de antemano gestionar de las cámaras, para este caso concreto la modificación de la actual ley de expropiaciones de modo que la municipalidad se hallara facultada para expropiar no solo el terreno necesario para la apertura de la Avenida, sino también las propiedad íntegras y aún las manzanas completas que sean cortadas por esta ruta. De esta manera se logrará poner atajo a las resistencias a las resistencias injustificadas de los propietarios en caso en caso de presentarse y de lograría obtener un beneficio apreciable en la reventa de terrenos, beneficio destinado a sufragar parte de los gastos que demande la obra. En cuanto a la ejecución misma de los trabajos una vez adoptados definitivamente los proyectaos respectivos, el sistema más recomendable sería el de formar con apoyo del mismo Municipio una compañía nacional que se encargue de la ejecución de ellos, y por lo que se refiere a las expropiaciones proceder de inmediato a efectuar la totalidad para evitar un mayor costo futuro con el alza constante del valor de la propiedad. A fin de darse el tiempo necesario para la completa y adecuada terminación de la obra. Podrían las autoridades señalar como plazo de ejecución, los trece años que faltan para festejar el centenario de la fundación de la república. De modo que ésta importante mejora local fuera entregado al tráfico pera el 6 de agosto.de 1925. Un presupuesto basado en obras.En cuanto al costo de la obra, nada en verdad podría a firmarse como definitivo, en los actuales momentos. Existen muchas circunstancias que deben ser definidas con carácter previo y de ellas dependa el presupuesto exacto, siendo las principales el ancho de la Avenida y el definitivo trazo. En cuanto al primer punto, tratándose como queda indicado de una obras de necesidad más bien que de ornato, preciso será limitar el ancho a aquel que se calcule pueda ser suficiente para dar paso al tráfico que sea posible prever para el futuro y si bien seria un ideal abrir la vía proyectada con el mismo ancho de la avenida (45 metros más o menos), es indudable que ese ancho podría resultar demasiado oneroso para las expropiaciones. De otro lado no es menos cierto que la obra carecería de la importancia y trascendencia que en sí tiene para el porvenir, si su ancho fuera inferior treinta metros, límite que es indudable debiera en todo caso mantenerse como mínimun para el proyecto, ensanchándolo si es posible en vista de los estudios y presupuestos definitivos. Suponiendo que tuviera la avenida una longitud total de más o menos 1.500 metros y un ancho minimun de treinta metros, la superficie total que sería preciso dedicar a esa ruta ascendería a 45.000 metros cuadrados. De dicha superficie es menester descontar la que corresponde a todas las calles que fueran cortadas por la avenida, algunas de las plazas actuales que pudieran quedar dentro del trazo los cruces que acaso sería inevitable hacer sobre el río, y algunos terrenos de propiedad fiscal y municipal por donde fuera fijado el trazo definitivo, todo lo cual puede calcularse grosso modo en a 20.000 metros cuadrados más o menos ; quedando en consecuencia una superficie expropiable de 25.000 metros cuadrados cuyo costo dependería de los arreglos que la municipalidad hiciera con los propietarios. Dada, no obstante, la extensa zona que atravesaría la Avenida, y el diferente valor de la propiedad a lo largo de ella, no parece demasiado calcular en 2 bolivianos el término medio del metro cuadrado a expropiarse, sin incluir por supuesto en él el valor de las construcciones. Tomando esta base, el terreno necesario para la avenida costaría Bs. Las construcciones estimamos que no podrían pasar de Bs. y finalmente los trabajos de demolición, terraplén, pavimentación alumbrado etc., etc. Bs.

400.000 1.600.000

1.000.000 --------------------------

Total calculado de costo

Bs.

3.000.000

Adviértase que no se abonan los valores que pudieran obtenerse de la reventa de terrenos y materiales extraídos de la demolición, los que servirán para cubrir los gastos imprevistos. Como se resuelve el problema, la deuda municipal no aumentaría un centavo.¿Cómo podría la municipalidad de La Paz sufragar suma tan crecida? la respuesta es sencilla. Por medio de un empréstito cuyo servicio a 5 % de interés y 1% de amortización requeriría un desembolso anual de Bs. 180.000.Durante los primeros años la suma destinada al servicio será mucho menor, pues proyectado el trabajo para ser concluido en trece años, la mayor parte del dinero quedaría depositado rentando intereses o si fuera, como debiera ser, invertida la totalidad desde el primer momento en la expropiación de todas las casas necesarias, estas no serían demolidas, sino paulatinamente y continuarían rentando el capital en forma de alquileres. Es pues solo a partir del décimo tercio año que el servicio vendría a sumar Bs. 180.000 y para entonces es decir para el año 1925, puede suponerse que nuestros tesoros departamental y comunal cuentan con mayores recursos que en la actualidad.

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Pero en el mismo estado actual, esa suma de 180.000.Podría ser divida entre los tesoros departamentales y comunal. El Municipio debería entonces servir una suma anual de Bs. 90.000.- la cual podría fácilmente obtenerse sin extraordinario esfuerzo. En efecto, la deuda municipal en la actualidad suma, Según datos aproximados Bs. 1.700.000 y para hacer su servicio el presupuesto consigna una partida de: Bs 234.000 al cual hay que añadir los intereses pagados a los bancos sobre créditos recientemente Contratados o sea más o menos Bs. 16.000 ---------------------------Total Bs. 250.000 La suma anterior de Bs. 250.000.- unida a Bs. 90.000.- que pudieran ser consignados en el presupuesto departamental daría Bs. 340.000.cantidad suficiente para amortizar un capital de Bs. 5.666.666,66 con un servicio de 6% que comprende el interés de 5 % y la amortización acumulativa de 1%. Es decir que realizado un plan como el citado u otro parecido la Comuna Paceña sin desembolsar un solo centavo más de lo que actualmente dedica al pago de su deuda, podría disponer de un capital tres veces mayor, convertiría totalmente su deuda y quedaría en posesión de los recursos suficientes para realizar esta gran mejora local y alguna otra de inaplazable urgencia con el millón de remanente. La Municipalidad en verdad no carece completamente de recursos, pero sufre de estrecheces por una mala dirección financiera que le obliga a pagar intereses usuarios y amortizaciones violentas, pudiendo con seguridad obtener dinero en mejores condiciones ¿Podría la Municipalidad encontrar quien le dé dinero en esas condiciones? Creemos fundamentalmente que si, ya que cuenta con fuentes de recursos ordinarios bastante apreciables y que como hemos expuesto en el capítulos de finanzas puede aumentárselos fácilmente, y estimamos que su seriedad para el pago de sus obligaciones no puede ser puesta en duda, para convencerse de ello la Municipalidad debiera sin tardanza adoptar sin tardanza un plan general de obras públicas, hacer un prolijo estudio de sus finanzas , según las indicaciones ya dadas en aquel mismo capítulo, y proceder a gestionar seriamente en el extranjero la contratación de su primer empréstito externo afectando a él lo más saneado que tenga, no dudamos que más de una proposición ventajosa sería inmediata respuesta de los capitalistas serios de los grandes mercados de dinero. El Primer ofrecimiento patriótico para colaborar a la apertura de la Avenida Central.-Para la ejecución de la Avenida Central que nos ocupa nos hacemos un deber en consignar la patriótica y práctica iniciativa de

un acaudalado habitante de la ciudad , El Dr. Macario Escobari, que de modo formal tiene propuesto el ayuntamiento colaborarle eficazmente en la realización de esa idea. El señor Escobari dueño de una extensión de más de 40.000 metros cuadrados de terrenos en ambos costados de la avenida Arce, se halla dispuesto a entregar toda esa extensión a la Municipalidad de La Paz, para que ella pueda entrar en arreglos con los dueños de propiedades expropiadas para la Avenida, dándoles como compensación de sus terrenos en todo o parte lotes en esa zona. La adquisición de esa gran superficie de tierras por parte del municipio no requeriría desembolso inmediato alguno pues el citado capitalista quedaría satisfecho con el reconocimiento que la municipalidad le hiciera por valor de su crédito en las condiciones más equitativas, las cuales serían discutidas entre el Concejo y él. No puede menos de reconocerse, que esta importante propuesta puede representar un gran factor para la aceptación y ejecución del proyecto de la Avenida Central para La Paz, Ella tendría además la ventaja de urbanizar inmediatamente la región se Sopocachi donde se hallan los terrenos ofrecidos. El estudio de dicha propuesta se recomienda por tales conceptos a la preferente atención del municipio de 1913. Si La Paz, aunando todos sus esfuerzos logra dar vida a este importante proyecto de vialidad por el centro de la ciudad, y trabajara con perseverancia durante los años que faltan para celebrar el centenario de nuestra organización como país independiente el año 1925 podría enorgullecerse entregado al tráfico una gran ruta urbana, y ofrendando esa gran obra de progreso a los fundadores de la República como homenaje de reconocimiento y palpable prueba de progreso y de su perseverancia en el trabajo.

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. MOTIVOS COLONIALES
Informe del ingeniero municipal Emilio Villanueva P .

ANEXO V

PROYECTO PARA LA AVENIDA CENTRAL

E l I n g e n i e ro M u n i c i p a l q u e s u s c r i b e , i n f o r m a : El trazado. Muchas y muy diversas son las opiniones con respecto al mejor trazado de la Avenida Central proyectada para La Paz. Pero hasta ahora, sólo una existe que haya emanado de persona técnica, y que sea el resultado estudio detenido, y es la del señor Julio Mariaca Pando Ingeniero Arquitecto; que acudiendo al concurso organizado para un estudio sobre la avenida en proyecto, ha presentado un plan muy meditado, el que estudiaremos comenzando por el trazado adoptado. El trazado que considera el señor J. Mariaca Pando como el mejor, es el que explica- en el primer capítulo de su memoria memoria descriptiva, y que nos merece las siguientes c o n s i d e r a c i o n e s y o b s e r v a c i o n e s : El ancho fijado para la avenida, de 30 metros, es muy proporcionado, si se tiene en consideración que una mayor latitud traería un excedente considerable en el costo de ella. El establecimiento de las dos plazas que consulta el proyecto es muy atinado y bien pensado, pues las grandes vías de circulación, por lo mismo que están llamadas a encausar el tráfico más importante, necesitan, para el objeto del cambio de dirección y parada de los vehículos, así corno por consideraciones de otra índole, del tráfico, y en atención a la estética y orientación de la avenida misma, necesitan, decimos, de plazas amplias y numerosas. Una de las razones por la que el señor J. Mariaca indica, que no ha tomado el curso del río como desarrollo de la avenida, es el de la economía. El costo de la canalización, dice, costaría por lo menos tres y medio millones de bolivianos en una extensión de setecientos metros. Esta parte no nos parece exacta; pues, según

Perspectiva de la apertura de la gran Avenida al fondo el Illimani.

presupuesto que el proyectista facciona para la canalización del río, consigna como precio por metro lineal de la alcantarilla que él ha calculado corno suficiente, el de Bs. 1,200, preció unitario, al que agregados los demás gastos que demanda la canalización, da Bs. 167.40 para el metro corrido, arrojando como costo total para alcantarillar setecientos ms. ls. del río, la suma de Bs. 1.171,800, y no 3.500,000, como estima el proyectista. Con respecto a la economía de la conservación cid radier o dique de la alcantarilla, es verdad que demandaría gastos, pero éstos podrían reducirse a un mínimum dotando a la alcantarilla, de un pozo de sedimentación, para evitar el arrastre de piedra y ripio, que es la parte destructora de la corriente. Además, no habría necesidad de descubrir la alcantarilla para la refacción del radier, una vez que aquella sería practicable”, es decir, de diámetro considerable, como para que se pueda trabajar en el interior de ella.

El trazo original de J. Mariaca ver en pag. 98 y el trazo corregido por Emilio Villanueva ver en la pagina 92

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El Presente artículo está tomado del Resumen de las labores municipales de 1913, anexo, pag 18.

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ANEXO V
que agregados los demás gastos que demanda la canalización, da Bs. 167.40 para el metro corrido, arrojando como costo total para alcantarillar setecientos ms. ls. del río, la suma de Bs. 1.171,800, y no 3.500,000, como estima el proyectista. Con respecto a la economía de la conservación cid radier o dique de la alcantarilla, es verdad que demandaría gastos, pero éstos podrían reducirse a un mínimum dotando a la alcantarilla, de un pozo de sedimentación, para evitar el arrastre de piedra y ripio, que es la parte destructora de la corriente. Además, no habría necesidad de descubrir la alcantarilla para la refacción del radier, una vez que aquella sería practicable”, es decir, de diámetro considerable, como para que se pueda trabajar en el interior de ella. Las consideraciones que con respecto a higiene hace proyectista, tampoco me parecen muy fundadas; las corrientes de aire producidas por la dirección de la corriente del río nada aprovechan a la ciudad, siendo el cause del río muy profundo y encajonado, tanto por la hondura de la cuenca como porque hay construcciones en la ribera. No sucede lo que en Roma con el Tiber, en Londres con el Támesis y en Paris con el Sena: que el río, además de llevar una cantidad de agua capaz de producir movimiento en la atmosfera, beneficia con la corriente aérea a la ciudad, por estar a un nivel poco profundo y ser descubierto. Las causas que según el señor J. Maríaca Pando, motivan el trazado adoptado por él, no son pues, verdaderamente tales, y tienen una importancia muy relativa para justificar un partido tomado en este caso, con gran detrimento de economía. Las líneas generales del plan, desde el punto de vista únicamente técnico, no dejan nada que desear hasta cierto punto: la elegante y bien trazada curva del desarrollo de avenida, satisface plenamente las exigencias de una bien comprendida estética en este orden. Pero desgraciadamente, realización de una obra como la avenida en proyecto, no está sujeta simplemente a la mejor solución técnica, sino también a la solución más económica y más factible en todo respecto. La canalización del río creo que debe ser la base del establecimiento de la gran avenida, y creo que presenta ve tajas incontestables desde el punto de vista de la factibilidad, diré, de la obra. La gran avenida podría comenzarse desde el momento, una vez que la Municipalidad es dueña del cause del río, y puede cubrirle, estableciendo así la avenida, sin trámite para la consecución de una ley de expropiación forzada sin los inconvenientes largos que ésta demandaría, sin la constante rémora que la ambición y exigencias de los vecinos expropiados presentaran.

El Ingeniero Municipal que suscribe, informa: El trazado. Muchas y muy diversas son las opiniones con respecto al mejor trazado de la Avenida Central proyectada para La Paz. Pero hasta ahora, sólo una existe que haya emanado de persona técnica, y que sea el resultado estudio detenido, y es la del señor Julio Mariaca Pando Ingeniero Arquitecto; que acudiendo al concurso organizado para un estudio sobre la avenida en proyecto, ha presentado un plan muy meditado, el que estudiaremos comenzando por el trazado adoptado. El trazado que considera el señor J. Mariaca Pando como el mejor, es el que explica- en el primer capítulo de su memoria memoria descriptiva, y que nos merece las siguientes consideraciones y observaciones: El ancho fijado para la avenida, de 30 metros, es muy proporcionado, si se tiene en consideración que una mayor latitud traería un excedente considerable en el costo de ella. El establecimiento de las dos plazas que consulta el proyecto es muy atinado y bien pensado, pues las grandes vías de circulación, por lo mismo que están llamadas a encausar el tráfico más importante, necesitan, para el objeto del cambio de dirección y parada de los vehículos, así corno por consideraciones de otra índole, del tráfico, y en atención a la estética y orientación de la avenida misma, necesitan, decimos, de plazas amplias y numerosas. Una de las razones por la que el señor J. Mariaca indica, que no ha tomado el curso del río como desarrollo de la avenida, es el de la economía. El costo de la canalización, dice, costaría por lo menos tres y medio millones de bolivianos en una extensión de setecientos metros. Esta parte no nos parece exacta; pues, según el presupuesto que el proyectista facciona para la canalización del río, consigna como precio por metro lineal de la alcantarilla que él ha calculado corno suficiente, el de Bs. 1,200, preció unitario, al

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ANEXO VI

PROYECTO PARA UN NUEVO TEATRO MUNICIPAL, DE EMILIO VILLANUEVA, INGENIERO MUNICIPAL

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Memoria de 1912, pag. CXLIII, “...El Ingeniero Municipal, ha formulado un proyecto de un nuevo Teatro Municipal, con capacidad mayor que el actual cuya noticia gráfica se registra en esta página. ...”

PROYECTO PARA UN NUEVO TEATRO MUNICIPAL, DE EMILIO VILLANUEVA, INGENIERO MUNICIPAL

Teatro Municipal de Emilio Villanueva, 1912

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Por otra parte, y esto es lo importante, la canalización del río es una obra que ha de haber que ejecutarla a la larga en la población. En principio, todo río que atraviesa una ciudad debe ser canalizado, porque solamente en esta forma, puede permitirse que una corriente fluvial pase sin peligro de causar daños por en medio de una urbe. Entre nosotros, esta razón tiene mayor peso por dos consideraciones muy importantes: la primera es que la profundización del lecho del río, el que más bien puede estar clasificado en el orden de los torrentes, es una causa de un descenso de los subsuelos de la población, especialmente en la parte sud de ella; y la segunda, la enorme cuenca por aprovechar y la poca cantidad de agua, que hace que el río, en lugar de ser un factor higienizador, sea un medio y un vehículo de infección. Por lo anteriormente expuesto, creo que el proyecto del señor J. Mariaca Pando debe aprobarse con la reforma que el plano número 1 se ha hecho, es decir, con la variación del trazada en la siguiente forma: la avenida, en la parte comprendida entre la plazuela Venezuela y la Pérez Velasco en lugar de tomar la calle Recreo y la parte Oeste de ésta, como está proyectada, tomará el

curso del rio. El proyectista estudiaría esta solución, haciendo el estudio de un trazado que tenga por base el curso del río y la canalización de éste, estudio que seguramente ha de dar una mejor forma y un mejor trazado que el que esquemáticamente y a priori se ha indicado en el proyecto. El proyecto así reformado debería aprobarse por el H. Concejo, para que se pueda ir estableciendo en las nuevas líneas de edificación, las alineaciones de la gran avenida. Siendo el señor J. Mariaca P el único proyectista, puede . considerársele con opción al primer premio establecido en el Concurso de la Gran Avenida, pues el proyecto que ha presentado, corregido según las observaciones que se han hecho, respondería ampliamente a las bases del programa. La Paz, 11 de octubre de 1913 . Emilio Villanueva P .

-FIN-

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La Paz, 1894, desde el Mirador del Killi killi,