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COLEGIO FLORIDABLANCA I.E.D.

Docentes: Sergio
GRADO: 10 ASIGNATURAS: FILOSOFÍA Caro
SEDE: A JORNADA: Tarde y Mañana
PERIODO 3

Plan de Lectura Filosófica

Lectura filosófica

La filosofía es el pensar sobre el pensar. Si nos parece razonable ésta afirmación, y dada la condición
dialéctica e interrogativa que caracteriza el movimiento del pensar, habría que entender que la filosofía es el
pensar que se cuestiona sobre sí mismo y todas sus producciones, movido por el deseo interminable del
futuro, por el amor el amor propio que se engendra del amor a los otros, por las palabras que siempre
persiguen superar lo ya pensado, que preguntan para dar lugar a lo ausente, a lo que todavía está por
pensarse, a lo que aún está por hacerse. La filosofía se trata entonces de escuchar el llamado del futuro que
nos convoca a la novedad; que nos grita ahora, desde nosotros mismos y desde las cosas, desde el pasado
aún se escucha en el silencio la huella de ese llamado, de la historia que nos susurra; pero la voz es
indeleble, como las memorias que se escriben en el cuerpo. La filosofía nos piensa, para decirnos cada vez,
en cada nuevo siglo, la necesidad de seguir creando, de fundar un nuevo comienzo para el mundo cada vez.

Por lo anterior, el estudio de la filosofía se constituye en el ejercicio constante de la palabra y de la lectura


que implica la responsabilidad del pensar, que exige el cultivo del mismo, el cuidado y el rigor de las ideas,
pero sobre todo la paciencia. Leer filosofía representa el rechazo del afán, la lectura filosófica requiere la
lentitud del con la que el rumiante se alimenta, la digestión de las ideas filosóficas es exigente para el
cuerpo, porqué exige el trabajo de la reflexión y el diálogo, nos pone en la tarea de meditar las otras
meditaciones, y también las nuestras; leer filosofía puede ser tan pesado y tedioso, como nos podamos
parecer a nosotros mismos; o por el contrario, revelarnos con clarividencia el prejuicio que nos ata y
enseñarnos a aprender la obligación de ser libres.

Textos

Filosofía 10

Platón. Fedro [pp. 309-413]


Aristóteles. Metafísica. [Libro 1. pp. 69 a 120]
Aristóteles. Ética a Nicómaco [Libros 1 y 2. pp. 1 a 31]

Filosofía 11

Aristóteles. La política [Libro Primero, I. pp. 1 a 5 y Libro Segundo, I pp. 27 a 33]


Maquiavelo. El Príncipe [Capítulo XV pp. 51 a 52 y Capítulo XVII pp. 55 a 57]
Hobbes, Thomas. Leviatán [Capítulo XVII pp. 149 a 152 y Capítulo XVIII pp. 154 a 160]
Rousseau. El contrato Social [Libro I. pp. 4 a 22]
Marx, Karl. El capital [Capítulo I.1 pp. 43 a 51 y Capítulo I.4 pp. 87 a 102]

Actividad: El objetivo central de este periodo consiste en realizar un ejercicio sistemático y riguroso
de lectura filosófica

Se debe realizar la lectura de los textos asignados. De cada texto se debe realizar una análisis argumentativo y
un comentario, teniendo en cuenta las siguientes aspectos:

 Identificar el tema o temas que se desarrollan en el texto


 Identificar el problema o problemas que se discuten en el texto. Expresarlo

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Actividad 1: Teniendo en cuenta la lectura sobre los métodos de la filosofía elabora un esquema en el que
desarrolles los aspectos principales de cada uno, puedes elaborar un mapa conceptual, mapa de idea, tabla
comparativa, entre otros.

LOS MÉTODOS DE LA FILOSOFÍA


Escrito por Adela Cortina. Filosofía. 1º Bachillerato. Editorial Santillana. Madrid.

A lo largo de la historia se han desarrollado diversos métodos filosóficos, cada uno de los cuales aporta un
modo de entender el objeto de la filosofía y también una peculiar articulación de las fuentes de conocimiento, la
razón y la sensibilidad, que hacen posible alcanzarlo.

Método empírico-racional: Este método tiene su origen en Aristóteles y ha perdurado a lo largo de la historia
hasta nuestros días. En él se parte de la convicción de que contamos con dos fuentes de conocimientos: los
sentidos y el entendimiento. A través de ellas accedemos a dos niveles de la realidad: el sensible y el inteligible.
El primer nivel de la realidad está constituido por los datos que nos proporcionan los sentidos; según estos datos
la realidad es múltiple y cambiante. Pero a partir de ellos el entendimiento concibe algo permanente en la
realidad por medio de la intuición y del razonamiento. Este segundo nivel de la realidad es el de lo que las cosas
son y lo que hace que sean. Nuestro entendimiento lo expresa mediante conceptos o formas de ser y de decir lo
que es, llamadas categorías, entre las que tiene primacía la de sustancia, que es el sustrato básico de cada cosa
concreta. Es decir, el entendimiento capta que hay algo permanente, algo que no cambia y que actúa como
soporte (sustrato, sustancia) de todos los cambios que experimenta una cosa. Para explicar esos cambios son
necesarias tres nociones: la de “ser en potencia”, aquello que cada ser todavía no es, pero puede llegar a ser; la
de “ser en acto”, lo que cada ser ya es, y la teoría de las causas: material, formal, eficiente y final, como
principios de la realidad. Este método se denomina “empírico-racional”, porque empieza por la experiencia
física del cambio y del movimiento, y culmina en las elaboraciones del entendimiento, de manera que “nada hay
en el intelecto que antes no haya estado en los sentidos”. Pretende conocer lo que es común, universal y
necesario a todos los seres: el ser en tanto que ser.

Método empirista: El empirismo separa las dos fuentes de conocimiento que el método empírico-racional
considera necesarias: experiencia y razón. La razón es la fuente adecuada para elaborar las ciencias formales
como la lógica y las matemáticas, porque las afirmaciones de estas ciencias son “verdades de razón”, es decir,
podemos descubrir su verdad o falsedad analizándolas racionalmente, sin necesidad de recurrir a la experiencia.
Por eso, las verdades de razón son analíticas, es decir, no aumentan el conocimiento, sino que lo explican. Sin
embargo, las ciencias no formales, como las ciencias de la naturaleza y las ciencias sociales, se componen de
enunciados cuya verdad sólo puede comprobarse en la experiencia. Sus verdades son “verdades de hecho”, y la
fuente de conocimiento apropiada es la experiencia. Las verdades de hecho son sintéticas, es decir, aumentan el
conocimiento por medio de la experiencia. En general, es empirista toda filosofía según la cual el origen y el
valor de nuestros conocimientos dependen de la experiencia sensible y que, por tanto, se sirve del método
inductivo en la investigación. Como no podemos llegar a conocer y explicar la totalidad de la realidad, la
filosofía debe explicar el origen de todos nuestros conocimientos, y su objeto será, pues, el funcionamiento de
la mente y de los mecanismos mentales, los sentimientos y las costumbres; en definitiva, la “naturaleza
humana”.

Método racionalista: De las dos fuentes de conocimiento, el racionalismo, nacido en la Edad Moderna, afirma
la primacía de la razón. La razón puede darnos certeza de que los conocimientos elaborados por ella son
verdaderos por dos motivos:

• Lo primero que tenemos ante nosotros no son las sensaciones que vienen del exterior, sino el entendimiento
mismo: “nada hay en el intelecto que antes no haya estado en el sentido, excepto el intelecto mismo”. • Entre
nuestras ideas, las más claras, evidentes y ciertas son las que proceden de la razón, las ideas innatas, mientras
que las que proceden de los sentidos son confusas e inciertas.

De ahí se deriva la primacía de la razón, que se constituye así en fuente y criterio del conocimiento, aunque
pueda tener también en cuenta lo dado a los sentidos. Los principios del conocimiento son las verdades de razón
que juzgan de lo verdadero y conveniente, y nos infunde certeza sobre nuestros conocimientos, porque el afán
de certeza preside la indagación de los racionalistas. Descartes encuentra el fundamento del conocimiento en
una idea “clara y distinta” cuya verdad es evidente: cogito ergo sum, “pienso, luego existo”.

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Método trascendental: El método trascendental, creado por Kant en el siglo XVIII, no trata de indagar cuál es
el origen de nuestro saber, como ocurría con el empirismo y el racionalismo clásicos, sino de fundamentarlo, de
dar razón de él. Por ejemplo, puedo haber aprendido en mi familia que no es bueno dañar a otros ni a mí mismo.
El origen de este saber mío es mi familia. Sin embargo, yo me pregunto: “¿es verdad esto?”. Y mi respuesta no
puede ser: “es verdad porque lo he aprendido en mi familia”, ya que con eso sólo estoy aludiendo al origen de
mi conocimiento. Si además, quiero fundamentarlo, tengo que dar una razón independiente de la fuente de
donde lo he aprendido.

Para dar razón de todo el saber racional humano es preciso intentar responder a tres preguntas, que expresan los
intereses de la razón. *¿Qué puedo yo saber? Es la pregunta por mis posibilidades de conocer. *¿Qué debo yo
hacer? Es la pregunta por cómo debo orientar mi acción. *¿Qué me es permitido esperar? Es la pregunta por
cuál será el futuro de aquellos que obran bien. Estas tres preguntas se resumen en una última: ¿Qué es el
hombre? El hombre es conocimiento, acción y esperanza. Para dar razón de nuestro saber en estos tres ámbitos
es preciso descubrir las condiciones de conocimiento, de acción y de esperanza que son comunes, universales y
necesarias para todos los individuos, para todo tiempo y lugar.
Kant busca las condiciones que hacen que podamos conocer, actuar y esperar, siendo este procedimiento lo que
constituye lo más propio y específico del método trascendental. Lo que busca en definitiva son las estructuras y
condiciones universales y necesarias sin las cuales ni son posibles, ni puede entenderse en qué consisten el
conocimiento, la acción y la esperanza. A este conjunto de estructuras y condiciones es a lo que Kant llama
sujeto trascendental. Se produce así lo que se ha llamado la “inversión copernicana” en filosofía porque, de la
misma manera que Copérnico trató de explicar los movimientos del sistema solar cambiando el punto focal,
Kant intenta explicar nuestro saber cambiando de perspectiva: en vez de hacerlo desde el ser, intenta explicar
nuestro saber desde el sujeto. Así Kant descubre que el ser humano cuenta con dos fuentes de conocimiento: la
sensibilidad y las facultades intelectuales. Las facultades intelectuales son tres: el entendimiento, la razón y la
facultad de juzgar.

Método analítico-lingüístico: El método de la llamada “filosofía del análisis del lenguaje” nace en el siglo XX.
Sus defensores consideran que la mayor parte de los problemas filosóficos se plantean porque las expresiones
filosóficas son imprecisas y oscuras y dan lugar a confusiones. Por eso, la tarea de la filosofía será analizar el
lenguaje y tratar de aclararlo. En general, estos filósofos no pretenden conocer la realidad (el ser), ni investigan
las capacidades o facultades del conocimiento, como el racionalismo, el empirismo y Kant, sino que concentran
su interés en el lenguaje.

La filosofía analítico-lingüística ha seguido principalmente dos orientaciones:

*El análisis formal, lógico y semántico. La lógica es el lenguaje perfecto, ideal. Sin embargo, las proposiciones
de la lógica no dicen nada, no representan ningún estado de cosas. Pero muestran las propiedades formales del
lenguaje y del mundo. El error de la filosofía consiste en que ha pretendido decir lo que sólo se puede mostrar:
la estructura lógica común al lenguaje y al mundo. Todo lo que se puede decir lo dicen ya las ciencias. A la
filosofía le compete específicamente la clarificación lógica de los pensamientos. *El análisis del uso del
lenguaje, propio de una lógica informal y pragmática. Considera que hay diversas maneras de usar el lenguaje, a
las que Wittgenstein denomina “juegos lingüísticos”. Los juegos del lenguaje no son solamente maneras
diferentes de utilizar los recursos lingüísticos, sino que son modelos que describen situaciones comunicativas,
por lo que están estrechamente entrelazados con “formas de vida”. Este método o estilo de filosofar, ligado a la
tradición empirista inglesa, abarca desde el llamado “análisis clásico” de Moore y Russell, que desembocó en el
“atomismo lógico” de Russell y del Tractatus de Wittgenstein, pasando por el neopositivismo del Círculo de
Viena, hasta el giro pragmático de las Investigaciones filosóficas de Wittgenstein y su desarrollo en las escuelas
de Cambridge y Oxford.

Método hermenéutico: L a palabra “hermenéutica” procede del vocablo griego hermeneuo, que significa
“interpretar” y “comprender”. En principio, la hermenéutica consistió en el arte de interpretar y comprender el
sentido de los textos, principalmente religiosos y jurídicos, pero también literarios, científicos y filosóficos. Para
ello es necesario conocer el contexto en que se escribieron y los problemas a los que trataban de responder. Sin
embargo, en el siglo XIX y por obra de Schleiermacher, este arte se lleva más allá de los textos y se
universaliza: todas las acciones humanas, todos los acontecimientos históricos necesitan ser comprendidos e
interpretados, porque tienen un sentido. Las ciencias sociales, que son las que se ocupan de las acciones
humanas, no pueden limitarse a tratar de explicar causalmente, como explicamos un fenómeno natural, sino que
han de intentar comprender el sentido de esas acciones e interpretarlo.

La hermenéutica, pues, se propone ante todo dos cosas. *Mostar que el método de la ciencia moderna,
preocupado por explicar causalmente acontecimientos, es insuficiente para comprender la historia, porque el
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sentido no se explica, sino que se comprende desde la experiencia. *Intentar responder a la pregunta: ¿cómo es
posible la comprensión?, es decir, ¿qué elementos intervienen para comprender el sentido de las acciones
humanas y de los acontecimientos históricos?

La respuesta a estas cuestiones puede orientarse de dos formas, según el panorama de la hermenéutica
contemporánea: *Desde una hermenéutica no normativa, que considera que la filosofía ha de conformarse con
descubrir los elementos que hacen posible la comprensión, como la tradición, el lenguaje, el contexto, la
historia, etc., entendiendo que todas las comprensiones son distintas y no hay modo de “progresar en la
comprensión”. Aquí se situarían Hans Georg Gadamer con una hermenéutica experiencial y Richard Rorty con
una hermenéutica pragmatista y contextualista. *Construyendo una hermenéutica normativa, como la del Karl-
Otto Apel y Jürgen Habermas, que intentan descubrir entre los elementos que hace posible la comprensión un
criterio desde el que criticar las “falsas comprensiones”. Esto es posible gracias a las llamadas “pretensiones de
validez del habla”. Son cuatro pretensiones que acepta cualquiera que intenta comprender un mensaje
lingüístico (un texto o un discurso oral) y cualquiera que pretenda argumentar en serio. Así quien participe en
un proceso comunicativo lingüístico pretende con esa acción.

La Mayéutica (Sócrates): “alumbramiento del saber” Siglo IV a.C. Atenas. Método de preguntar. Interrogar
incesantemente a los interlocutores sobre un tema determinado tratando de encontrar el concepto más adecuado.
El método tiene dos etapas: (1) La ironía, que consistía en convencer al interlocutor de que ignoraba el tema que
creía dominar (2) La mayéutica propiamente dicha, que era extraer del espíritu del interrogado una serie de
ideas sobre el tema en cuestión. A medida que avanza el análisis del asunto en cuestión van surgiendo nuevas
ideas, cada vez más rigurosas.

La Dialéctica (Platón): Platón, discípulo de Sócrates, siguió el método de su maestro, pero le dio mayor vigor
y lo perfeccionó. Contraposición de una opinión y la crítica de ella. Las ideas van depurándose hasta llegar a
una aproximación, la mayor posible, nunca a la coincidencia absoluta con la idea, porque ésta es trascendental.
El diálogo platónico tiene dos fases:

(1) La intuición de la idea. «theorein» (teoría). Apenas se produce un problema, se busca una solución.
Esta respuesta puede o no ser aceptada, pero no interesa tanto, lo que interesa es que se tiene ya un punto de
partida.

(2) La crítica de la idea. Consiste en el examen riguroso de la tesis o de la teoría sentada para resolver el
problema del debate. Entonces, una vez sentada la primera tesis, ésta es sometida a una crítica implacable,
llegando así a un resultado nuevo, el cual, sometido también a crítica, y así sucesivamente, llega a una
conclusión que ya no puede ser reajustada. A lo largo de este proceso se advierte el empleo de numerosos
procedimientos lógicos. Así, se utiliza la definición, el concepto fundamental de algo; la división, para
distinguir una cosa de otra; la hipótesis, que presenta teorías probables; la demostración, que intenta probar la
hipótesis. La deducción (ir de lo general a lo particular) y la inducción (ir de lo particular a lo general). El
fundamento del método dialéctico se encuentra en el mito de la reminiscencia, de acuerdo al cual se trata de
recordar los conocimientos perfectos que teníamos de las ideas perfectas cuando habitábamos en el topus
uranos.

La Lógica (Aristóteles): Aplicación de las leyes del pensamiento racional. Aristóteles fijó su atención en el
movimiento que atraviesa la razón para pasar de una afirmación a otra y se esforzó por descubrir las leyes que la
rigen. Como producto de ello, estructuró la Lógica, que es la disciplina que trata de las leyes del razonamiento.
Teoría de la inferencia. Intuición Racional. Deducción. Silogismo. Una proposición que sale de otra
proposición. Sirve como prueba de las afirmaciones. Así, se tiene:

Todos los hombres son mortales (Premisa mayor)


Sócrates es hombre (Premisa menor)
Sócrates es mortal (Conclusión)

La Disputa (Edad Media – Los Escolásticos – Santo Tomás de Aquino): Contraposición de opiniones
divergentes. Método del “Sic et non” (del sí y el no), o del pro y el contra. Este método es una especie de
conjunción entre el método dialéctico de Platón (la controversia entre dos posiciones) y la lógica de Aristóteles
(mediante el silogismo). Tiene dos partes: (1) La disputa. Consiste en recopilar todos los argumentos existentes
a favor y en contra de una tesis dada. Se las coloca en dos columnas “como dos ejércitos en batalla” y se
enfrentan unos con otros quedando solamente los que hayan resistido. (2) La prueba. Consiste en someter los

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argumentos que han quedado en pie al análisis y al razonamiento, incluyendo la prueba del silogismo. Si
resisten a la prueba son considerados la prueba verdadera.

La duda metódica de Descartes


Descartes quiere partir de una verdad irrefutable, a partir de la cual pudieran derivarse las demás verdades.
Para llegar a ella parte se plantea la duda de todo el conocimiento posible llegando a la conclusión de que hay
algo de lo que no puede dudar; de lo que no puede dudar es de que duda y esto se le presenta como algo
evidente. Entonces la evidencia es el punto de partida de sus reglas del método que son las siguientes: a)
Evidencia, no aceptar nada como verdadero si es que no se presenta como evidente a la mente, es evidente lo
que se presenta en forma clara y distinta. b) Dividir el problema en tantas partes como fuera posible. c) Ir de lo
simple a lo complejo. d) Enumerar lo más posible las diferentes divisiones que se han hecho del problema.

La Filosofía de Platón

Objetivo: Identificar y comprender los aspectos ontológico, antropológico y epistemológico de la


filosofía de Platón. Subtemas: Teoría del as ideas, teoría del hombre, El conocimiento humano, ética
y política en Platón.

ACTIVIDAD: Realiza la lectura y resuelve las siguientes preguntas.

1. ¿Qué entiende Platón por “Idea” y cuáles son sus características?


2. ¿Qué diferencia hay entre el mundo visible y el mundo inteligible?
3. ¿Según tu interpretación, qué quiere dar a entender Platón con su “Mundo de las Ideas”?
4. ¿Qué es el hombre para Platón?
5. ¿Qué entiendes por “dualismo platónico”?
6. ¿Qué es el cuerpo para Platón?
7. ¿Qué es el alma para Platón?
8. Haz un cuadro comparativo entre cuerpo y alma 9. ¿Cuáles son las partes del alma según
Platón? Defínelas
10.¿Qué es la anamnesis y la reminiscencia?
11.¿En qué consiste la teoría del conocimiento de Platón?
12.¿Qué diferencias encuentras entre Ciencia y Opinión?
13.¿Qué entiende Platón por “virtud”. Explica cada una de las definiciones que ofrece?
14.¿Qué relación existe entre “alma” y “Estado” en la teoría política de Platón?
15.Según Platón, ¿por qué se originan las sociedades?
16.Según Platón, ¿qué es lo que define la jerarquización de las clases sociales, cuales son éstas y
explica cada una?
17.¿Cuál es el criterio que define las preferencias de las formas de gobierno?
18.¿Cuáles son las formas de gobierno que distingue Platón, identifica cual es la mejor y la peor, y
explica el por qué?

Biografía: Nació en Atenas, hacia el 427 a.C. probablemente. De familia aristocrática, tanto él como sus
parientes se creían descender directamente de los dioses (de Neptuno, en este caso), para justificar así la
superioridad de su linaje, su nobleza de carácter y el abolengo de virtud. A los 20 años conoce a Sócrates,
al que estará muy ligado durante toda su vida. Pronto se sintió inclinado hacia la acción política (entre los
Treinta Tiranos de Atenas hubo dos parientes suyos y varios conocidos, lo que explica quizás su escaso
interés por la democracia), pero se desilusionó cuando condenaron a muerte a Sócrates. Se dio cuenta de
que la legislación y la moralidad estaban corrompidas, y llegó a la conclusión de que sólo la filosofía
puede mostrar dónde está la justicia: «No acabarán los males hasta que llegue la raza de los filósofos
auténticos y limpios al poder, o hasta que los políticos no se pongan a filosofar en serio». • Su filosofía
tiene una finalidad claramente práctica, política. Y en su Academia pretende educar a los futuros
gobernantes-filósofos. Su ilusión: crear un Estado en el que la muerte de Sócrates -el mejor, más sabio y
justo de los hombres conocidos- resulte imposible. Conservamos casi todos sus Diálogos, cuyo
protagonista es Sócrates. La influencia de su obra ha sido tal que A.N. Whitehead llegó a decir: «la
Filosofía occidental no es sino notas a pie de página de los diálogos de Platón». La polémica hoy está
relacionada con las palabras no escritas de Platón, pues él mismo consideraba "muerta" la filosofía escrita

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y sólo tomaba en serio lo que razonaba y pensaba en cada momento, en función del interlocutor que tenía
delante y del tema tratado.

La Teoría de las Ideas: Evolución de la teoría de las Ideas. Primeros diálogos: Persigue, como
Sócrates, la definición de las virtudes. Se pregunta «qué es el valor». Un sofista respondería que no existe
una definición universal para «valor», porque hay tantas opiniones como hombres acerca de lo que es el
valor. Pero según Sócrates y Platón, debe haber algo común a todos los actos valientes que pueda ser
definido como el valor. A ese algo común le llama Platón «idea». Al principio, y por influencia de
Sócrates, la teoría de las ideas tiene una intención ética: sólo se puede ser virtuoso si se sabe qué es cada
virtud. Y para saberlo no bastará como criterio la opinión de cada uno (contra Protágoras). Debe haber un
criterio o "medida" objetivo e independiente de toda opinión. Diálogos de madurez: En ellos se
transforma radicalmente la teoría de las Ideas, y adquiere nuevos contenidos: [1] Las ideas son "esencias"
(traducción de eîdos), es decir, «aquello por lo que una cosa concreta es lo que es». La idea de belleza es la
belleza en sí, pero también aquello por lo que las cosas son bellas. [2] Las ideas existen separadas de las
cosas particulares (lo más novedoso en esta formulación). Ya no son «algo común» que está en las cosas.
Son conceptos o representaciones mentales, entidades que poseen existencia real e independiente: cada idea
es una sustancia (ousía), algo que existe como una realidad trascendente a las cosas [3] Expuesta así, la
teoría postula la existencia de dos mundos separados y distintos: por un lado, el mundo visible de los
objetos que nos rodean; por otro, el mundo inteligible de las Ideas. Platón ilustra esta duplicidad con el
célebre «mito de la caverna» (expuesto en la República, libro VII, donde al mundo irreal de las sombras
opone el mundo real de la luz solar). El mundo visible es fugaz, sometido a transformaciones continuas
(Heráclito), y en él las cosas particulares carecen prácticamente de realidad, porque no tienen en sí mismas
su propia esencia. El mundo verdaderamente real es el mundo inteligible, donde cada idea tiene existencia
por sí misma y es una substancia. [4] Puesto que son esencias, las ideas tienen idénticas características que
el ser de Parménides: cada idea es única, eterna e inmutable. Pero son también incorpóreas -a diferencia
del ser de Parménides- y no pueden ser captadas como cualquier otra cosa sensible, sino conocidas
solamente por la inteligencia (son inteligibles, por lo que Platón habla de mundo inteligible). Las cosas
concretas, por el contrario, son múltiples, temporales y mutables. [5] Respecto a la relación existente entre
las ideas y las cosas, Platón dice que es de participación o imitación: las cosas participan de las ideas o las
imitan. Y las ideas están, de alguna manera, presentes en las cosas. También afirma que las ideas son
causa de las cosas, no porque las produzcan, sino porque constituyen su verdadera esencia (lo que
Aristóteles después llamará «causa formal»); o que sirven de modelo para las cosas particulares. En este
sentido, las cosas concretas parecen perder su realidad en Platón, pues quedan reducidas a mero reflejo o
imitación de las ideas, pero carentes de valor por sí mismas. [6] Los intermediarios entre estos dos
mundos son el alma y las entidades matemáticas (los números de los matemáticos o números ideales). [7]
Las ideas son los conceptos que manejamos cuando pensamos, aquello que designamos mediante palabras.
Son el objeto de las definiciones que buscaba Sócrates y, por tanto, de la ciencia. Conociendo las ideas,
los conceptos, es como podemos denominar a las cosas particulares y hacerlas inteligibles: gracias a la
Belleza, una cosa particular puede ser considerada y denominada "bella".

III. La antropología platónica [Teoría del Hombre]: Platón desarrolla una teoría muy compleja sobre el
ser humano y su naturaleza, cuyo influjo en toda la antropología occidental y, sobre todo, en la cristiana,
persiste hasta hoy. Platón pensaba que «descubrir cómo es el alma es tarea divina y demasiado larga,
respecto a lo cual los hombres no pueden más que hablar con semejanzas» (Fedro, 246 a). Por otra parte,
Platón tenía dos intenciones muy concretas al presentar su teoría del alma: éticas (mostrar la necesidad de
controlar las tendencias instintivas del cuerpo y asegurar una recompensa futura a quien practique la
justicia, contra el inmoralismo de algunos sofistas) y gnoseológicas (justificar la posibilidad de un
conocimiento de las Ideas). i) El dualismo platónico: Puesto que su concepción sobre el mundo es dualista
(lo divide en dos: Mundo de las Ideas y Mundo de las cosas), también lo es su concepción del ser humano,
en el que distingue claramente alma y cuerpo. La superioridad del Mundo de las Ideas sobre el de las
cosas se traduce en el contexto antropológico en una prioridad absoluta del alma sobre el cuerpo, hasta el
punto de afirmar que «el hombre es su alma». Alma y cuerpo forman una unidad accidental, precaria, en un
sentido parecido a como afirmamos que un jinete está unido a su caballo.

El cuerpo: Es la cárcel del alma, algo así como el caparazón que lleva dentro a la ostra. - Supone un
lastre negativo para el alma, pues le crea necesidades, enfermedades, deseos, temores, pasiones y
sensaciones que le obstaculizan la búsqueda de la verdad. - Es un estorbo del que el alma tiene que
liberarse poco a poco, del que tiene que purificarse para poder acceder a la contemplación de las Ideas. - El
cuerpo inclina al alma a poseer cada vez más, a ser ambiciosa, al comportamiento violento y a la guerra, a
los placeres sensibles (Fedón, 250 D y 66). No debe extrañar, por tanto, que Platón estuviera convencido de
que "morir es lo mejor que le puede pasar al filósofo" y de que la filosofía sea una "preparación para la
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muerte". En el Fedro, Platón sostiene que el alma se halla unida accidentalmente al cuerpo como castigo
por algún pecado. Pero en el Timeo afirma que el alma puede estar en perfecta armonía con el cuerpo.

El alma: Es muy superior al cuerpo. Es la que constituye nuestro yo. - Representa lo más auténtico del ser
humano, y al lado de ella el cuerpo es sólo una sombra, una apariencia. - El alma racional es una creación
directa del Demiurgo, tomando como modelo las Ideas eternas (Timeo, 41). - El alma obtuvo sus
conocimientos mientras estuvo en contacto con las Ideas, en su primera existencia (Fedro, 245). El alma,
creada directamente por los dioses, desciende en un carro alado a la tierra, donde se une accidentalmente a
un cuerpo y queda instalada en el mundo sensible. Pero el cuerpo sigue manteniendo su naturaleza más o
menos depravada después de esta unión. Por eso, más que de unión hay que hablar división o dicotomía
entre cuerpo y alma. El elemento material, el cuerpo, está cargado de connotaciones negativas y es un
obstáculo para la búsqueda de la verdad. El alma es el elemento espiritual, bueno y positivo, interesado en
purificarse y hallar la verdad. Con esta concepción, Platón deja abierto un profundo abismo entre el mundo
material -el mundo de lo sensible, de lo físico- y el mundo de lo espiritual, de las Ideas y de lo mental. Esta
oposición tajante entre materialismo y espiritualismo hará del hombre un ser escindido, imperfecto, incapaz
de conseguir unidad y auténtica armonía.

ii) Las partes del alma: Platón habla de tres partes, que en algunos textos parecen almas independientes
más que partes de un alma única. • Alma racional (noûs, lógos), de naturaleza divina y situada en el
cerebro, es inmortal e inteligente. Se dedica al pensamiento puro y busca la contemplación de la verdad. •
Alma irascible (thymós), fuente de pasiones nobles, situada en el tórax e inseparable del cuerpo, mortal. •
Alma concupiscible o apetitiva (epithymía), situada en el abdomen y mortal. De ella proceden las
pasiones más bajas y los sentimientos innobles. iii) La inmortalidad del alma: Fue una de las doctrinas
filosóficas importantes de Platón más novedosas en su momento. El alma no es inmortal por naturaleza,
sino únicamente por la voluntad del Demiurgo que la formó. Al mismo Platón no le convencían demasiado
los argumentos que daba para demostrarla. Los consideraba sólo probables, y les daba un alcance sólo
relativo: • Argumento 1: La anámnesis. Puesto que el alma recuerda las Ideas tenidas anteriormente y
tiene muchas ideas no adquiridas por la experiencia, esto indica que antes de unirse al cuerpo tuvo una
preexistencia diferente. Lo natural, por tanto, es que vuelva de nuevo al estado que tuvo anteriormente, es
decir, que pase de la existencia terrena a la pura contemplación del Mundo de las Ideas (Fedón, 72). •
Argumento 2: La simplicidad. Sólo se corrompe lo que está compuesto de partes; como el alma es la
única que conoce las Ideas porque se identifica con ellas -que también son simples-, hay que pensar que
también el alma es simple. Y si todo lo que es simple no puede corromperse, podemos deducir que
tampoco morirá, es decir, que es inmortal (la República, 608). • Argumento 3: El principio de
movimiento. Alma significa vida, es decir, principio de movimiento. Pero no se trata de un movimiento
que procede de fuera del alma, sino de sí misma, producido por su propia naturaleza. Esto significa que por
sí misma siempre estará en movimiento, siempre tendrá vida, y esto equivale a decir que es inmortal (Las
Leyes, 895).

IV.El conocimiento humano según Platón: La teoría de las Ideas plantea un problema: ¿cómo podemos
conocer las Ideas, si pertenecen a otro mundo distinto del nuestro, el Mundo Inteligible? La teoría platónica
del conocimiento se basará en tres supuestos: 1º. Las cosas imitan o participan de las Ideas; 2º. El alma es
una realidad intermedia entre las cosas y las Ideas; 3º. Las Ideas están en comunicación entre sí. Asumidas
estas premisas, podemos destacar tres aspectos en la teoría platónica del conocimiento: 1º. La
reminiscencia (anámnesis): En el Menón se plantea ya con claridad que no podemos intentar buscar lo que
ya se conoce -porque sería inútil- ni tampoco lo que no conocemos -no sabríamos adónde dirigirnos ni
podríamos reconocer lo buscado-. Este razonamiento indujo a Platón a concluir que no buscamos lo que
desconocemos y, por lo tanto, conocer es recordar. Platón concibe, pues, el conocimiento de las Ideas
como reminiscencia. En el Fedón y el Fedro se añade que el alma tuvo que conocer las Ideas en una
existencia anterior, separada del cuerpo. Ese conocimiento es posible por la afinidad existente entre la
naturaleza del alma y la de las Ideas («lo semejante conoce lo semejante»). Puesto que las cosas imitan a
las Ideas, el conocimiento sensible sirve de ocasión para el recuerdo (anámnesis). De esta manera la
multiplicidad de las sensaciones es reducida a la unidad de una sola Idea mediante el recuerdo. 2º. La
dialéctica: En los diálogos posteriores desaparece toda referencia al conocimiento como reminiscencia y
Platón centra su atención en la dialéctica, que en los primeros diálogos coincidía con el método socrático
de preguntas y respuestas. Pero en la República sufre notables modificaciones: Grados de conocimiento
(República, libro sexto, 509 d-511): A partir de los grados de ser, Platón distingue dos formas generales de
conocimiento: la opinión y la ciencia (en esto coincide con Parménides). La opinión es el conocimiento de
las cosas del Mundo visible que nacen y se corrompen y del devenir. La ciencia sólo puede ser
conocimiento de las cosas del «Mundo Inteligible», del Ser eterno e inmutable y de las substancias o

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esencias. Un grado inferior de conocimiento sería la imaginación, alimentada por los objetos sensibles que
percibimos por los sentidos -los que estudia la Física- y por la creencia.

V. Teoría ética y doctrina política de Platón: El conocimiento, sirviéndose de la dialéctica y del amor,
es el camino hacia las Ideas. Pero por sí solo no basta: necesita, además, la virtud, la única que puede
enseñarle el camino hacia el Bien y la Justicia. Por otra parte, ningún ser humano aislado tiene capacidad
para ser bueno o sabio. Para ello necesita a toda la comunidad política, al Estado. En la práctica, esto
significa que sólo la virtud y el Estado hacen posible el acceso a las Ideas, aunque sean las Ideas el
fundamento último de la virtud y del Estado. Esta especie de círculo conceptual culmina la filosofía
platónica, que tiene una clara intención ética y política, como dijimos. i) Teoría ética: La virtud (areté])
Distintos conceptos de «virtud». Según el diccionario de la Real Academia Española (edic. 21ª), virtud es
el hábito de obrar bien, por la disposición constante del alma a las acciones conformes a la ley moral. Pero
«virtud» no siempre tuvo el significado que hoy le atribuimos. Al principio indicaba cualquier tipo de
perfección o excelencia en hombres o animales, fuese corporal o de comportamiento y aptitudes, sin
contenido ético ninguno. Homero entiende por virtudes las propias de la aristocracia militar de su tiempo:
nobleza y bravura. En otros poetas griegos (Píndaro, Teognis de Megara) la virtud es un don de la
divinidad, tiene carácter innato y no puede ser ni enseñada ni aprendida. Los sofistas, sin embargo,
transforman el concepto y entienden por virtudes las propias de la democracia, especialmente la capacidad
para dirigir los asuntos propios y los públicos, y la consideran perfectamente enseñable y aprendible. Será
con Sócrates y Platón cuando «virtud» adquiera su sentido claramente moral, aunque ya Hesíodo y Solón
habían afirmado que la virtud consistía ante todo en la justicia.

Tres conceptos de virtud en Platón (que no son excluyentes entre sí): 1º. Virtud como sabiduría: Es el
concepto socrático, que Platón nunca llegó a abandonar por completo. Pero quien adquiere esta virtud
alcanza, según Platón, un "saber" de orden superior: se trata del conocimiento de las Ideas de Bien,
Justicia, Valor, Piedad y Belleza, que representan la cumbre del alma humana. De esta manera intenta
Platón superar el relativismo en relación con la virtud que sostenían los sofistas. Estaba convencido de que
existe lo Justo-en-sí, y que no depende de culturas ni tradiciones o sociedades. Además, intentó unificar
todas las virtudes en la Idea del Bien. 2º. Virtud como purificación: Tanto en el Fedro como en el Fedón,
el hombre virtuoso es aquel que purifica su alma de las pasiones y prescinde cada vez más del cuerpo para
poder acceder mejor al Mundo de las Ideas. Es un concepto de virtud cargado de resonancias pitagóricas.
Pero en el Filebo (donde se discute si en la ética es más importante el saber o el placer) Platón admitirá que
la vida buena y virtuosa es una vida mixta en la que hay que saber aceptar el placer con moderación. 3º.
Virtud como armonía: En la República habla de la justicia como la virtud fundamental, que consiste en
«el acuerdo de las tres partes del alma, como si fueran los tres términos de una armonía [musical]» (443 d).
La armonía se produce en el alma cuando «cada parte hace lo que le es propio» (441 e), de manera que
«dominen o sean dominadas entre sí conforme a la naturaleza» (444 d). En concreto, se trata de que la parte
racional sea prudente (virtud propia de los gobernantes) para guiar a la parte irascible, cuya virtud propia
es la fortaleza o el valor; y ambas conjuntamente puedan controlar a la parte apetitiva, cuya virtud
fundamental es la templanza (propia de los artesanos). Quien consiga este dominio será una persona
armoniosa, justa y virtuosa. Para Platón la virtud es la «salud, belleza y bienestar del alma» (444 e) y la
justicia es la armonía del hombre. Es Platón el primero que presenta la virtud dividida en tres categorías
(prudencia, fortaleza y templanza) y habla de la justicia como la armonía síntesis de todas las virtudes.

ii) Teoría política: El Estado


Platón presenta una clara correlación entre el alma y el Estado. Opina que la estructura de la ciudad y
clases sociales tiene su reflejo en el alma y, a su vez, las partes del alma se corresponden con la estructura
social. Por esa razón cuando habla de ética y virtudes personales nos introduce, al mismo tiempo, en la
política. Además, sólo en la ciudad justa es posible educar a hombres justos, capaces de armonizar bien sus
diferentes virtudes. Sólo la pólis permite adquirir las virtudes éticas propias de un ciudadano honrado. El
tema de la República es la justicia en el individuo y en el Estado. Ofrece una utopía en la que el gobierno
pertenece a los filósofos. Platón se inclinaba por un gobierno monárquico o aristocrático, donde la
aristocracia era una aristocracia de la virtud y el saber, no de sangre o linaje. En contra de lo que algunos
sofistas opinaban, los gobernantes no debían guiarse por la ambición personal ni por la fuerza, sino aspirar
a la contemplación del orden inmutable de las Ideas para que su acción política fuese un reflejo de ellas (cf.
el «mito de la caverna», donde los que consiguen salir de la caverna y llegan a contemplar el sol de la
Verdad, la Justicia y el Bien deben «volver a la caverna» para guiar a los que siguen allí).

El origen de la sociedad. La ciudad responde a las necesidades humanas, porque ningún ser humano se
basta a sí mismo y depende de los demás para la satisfacción de sus necesidades, desde alimentación hasta
educación y atención médica. Todos nos necesitamos mutuamente, porque cada uno aporta su saber,
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experiencia y conocimientos a la comunidad. Es la satisfacción de las necesidades lo que establece la


división del trabajo en la ciudad, a partir de tres tipos básicos de actividades que se corresponden con las
disposiciones naturales de la mayoría de los ciudadanos: 1ª. Artesanos (actividades productivas). 2ª.
Guardianes o guerreros (encargados de la defensa). 3ª. Gobernantes (actividad política y gobierno).
Las clases sociales. La ciudad, según Platón, se compone de tres clases sociales que se corresponden con
las tres partes del alma. Presenta una organización política estrictamente jerarquizada. Parte de que no
todos los hombres están igualmente dotados por naturaleza ni deben realizar las mismas funciones. En cada
uno predomina un alma y ha de ser educado para las funciones que deba realizar (la educación debe ser
idéntica para hombres y para mujeres). El Estado, según Platón, es ante todo una institución educativa. Por
otro lado, la existencia de los ciudadanos está en función del bien de la colectividad, y esto justifica para
Platón un comunismo total para las clases superiores, que incluye la abolición de la propiedad privada y de
la familia. Pensaba Platón que de este modo los gobernantes y los guerreros estarían a salvo de los peligros
de la ambición personal o familiar. - Los artesanos: Ofrece los recursos suficientes para satisfacer las
necesidades básicas (alimentos, etc.), mediante un trabajo productivo de bienes y servicios. Platón no
explica por qué es "natural" que unos tengan que servir a la ciudad y otros beneficiarse de su trabajo. - Los
guardianes o guerreros: Tienen como función defender la ciudad de posibles invasores, extranjeros o
bárbaros, y también aplacar los conflictos internos. Es la más importante, porque de esta clase saldrán los
gobernantes (los mejores entre los guardianes). Su educación y preparación deben ser la propia de una élite,
puesto que de ellos dependerá el buen funcionamiento de la ciudad. Además, tendrán un régimen especial
de vida: se alojarán en viviendas separadas de las del resto de los ciudadanos; no poseerán riquezas propias,
ni vivienda privada, ni familia, ni mujeres. Se mantendrán en régimen de matrimonio monogámico
permanente. Se casarán con mujeres de su misma clase para preservar la pureza del grupo. - Los
gobernantes: Son los árbitros absolutos de la vida política, y sólo se justifican en el cargo si llegan a ser
los más sabios. Deben ser seleccionados entre los mejor dotados y estar sometidos, entre los 20 y 30 años, a
una formación científica muy especial. Normalmente procederán de los guardianes perfectos, aquellos que,
al final de su formación, llegan a ser filósofos casi perfectos, capaces de poner como fundamento del
Estado la Verdad, la Justicia y el Bien.

• Teoría de las diferentes formas de gobierno. Según Platón, el devenir histórico de los Estados les
conduce a la degradación progresiva (contra el optimismo de Protágoras, que entendía la historia como
progreso). El criterio que utiliza Platón para establecer sus preferencias por uno u otro sistema político es la
capacidad intelectual y preparación filosófica que cada forma de gobierno requiere:

1º. Aristocracia ("gobierno de los mejores"): Es la forma más perfecta de gobierno, tanto si manda una
persona sola como si lo hacen varios.

2º. Timocracia: Es el gobierno de los que tienen cierta renta y honor. En él no mandan los mejores, sino
los más ambiciosos y guerreros, más amigos de la guerra que de la buena gestión política pacífica.

3º. Oligarquía: Gobierno de unos pocos, los explotadores, los que están a la caza de puestos y riquezas.
Esto no significa que siempre gobiernen mal.

4º. Democracia: Gobierno del pueblo, donde predomina la libertad -sobre todo de expresión-,
normalmente cuando el pueblo llano expulsa a los ricos del poder y permite una libertad inmoderada, que a
menudo supone el desprecio de las leyes. La falta de una autoridad rígida que domine a los demás y el
hecho de que todos se consideren igual puede suponer, con frecuencia, la perversión del orden social y de
la fuerza.

5º. Tiranía: Es la ruina y degradación del Estado, la peor forma de gobierno. A menudo es consecuencia
de la democracia y de no saber hacer uso de la libertad, lo cual obliga a que alguien tome el poder e
imponga su dominio por la fuerza. La necesidad de líder es lo que justifica que el pueblo demande un
tirano. Pero este suele embriagarse fácilmente de poder y, en la práctica, hace surgir la mayor de las
esclavitudes. Platón estaba convencido de que el orden en que expone sus críticas a las diferentes formas de
gobierno reflejaba la sucesión de formas políticas en Grecia. Pero históricamente no fue así.

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