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PARA TENER UNA VIDA SANA

DEBEMOS OBEDECER LAS


LEYES DE LA NATURALEZA.

LECCION N° 79

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NOTA: Esta unidad no se enmarca dentro del formato de las
unidades anteriores. Por tanto, al estar separada del resto de las
unidades no se hará ningún control sobre su contenido.

Razonamientos Objetivos de la unidad Conceptos claves Puntos


principales Índice
Introducción
Preguntas sobre la unidad
Resumen
Textos suplementarios
Ejercicios
Respuestas a los ejercicios

RAZONAMIENTOS

Toda vida está sometida a ciertas leyes básicas y, si queremos


disfrutar de una vida sana, debemos obedecer estas leyes. Cuando
haya aprendido y entendido estas leyes, tendrá un timonel excelente
para disfrutar durante mucho tiempo de una vida sana.

OBJETIVOS DE LA UNIDAD

Al finalizar la unidad, el estudiante debería saber lo importante que es


observar las Leyes de la Vida. Aprenderá en qué consisten estas
leyes y por qué son conformes a nuestra naturaleza.

CONCEPTOS CLAVES

Toda vida está sometida a leyes.


Todas las leyes son definitivas, invariables y sistemáticas.
Las leyes de la naturaleza obedecen ciertos criterios fijos e
inamovibles.
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La consecuencia que se deriva de incumplir alguna de las Leyes de la
Vida es un estado de mala salud.
Nuestro potencial para tener una salud libre de enfermedades se
desarrolla obedeciendo las
Leyes básicas de la Vida.

PUNTOS PRINCIPALES

Todas las características biológicas, bioquímicas, anatómicas y


fisiológicas clasifican al hombre dentro de la clase de los frugívoros,
como un primate de primer orden.

Toda célula viva está dotada de un instinto de autoconservación. El


organismo vivo se controla a sí mismo.

Es el organismo vivo el que actúa, y en ninguna sustancia externa al


cuerpo reside poder curativo alguno.

Entre el gasto de energía y su renovación existe un equilibrio.


El cuerpo expele por los distintos canales que posee cualquier
sustancia nociva que entre en él.

El cuerpo se adapta a situaciones anómalas, pero, el resultado de


esos ajustes será un empeoramiento del estado de salud.
Una sustancia que no sea utilizable en un buen estado de salud,
tampoco será utilizable en un mal estado de salud.

Durante el ayuno, el cuerpo utiliza sus reservas y dirige sus energías


hacia la curación. El cuerpo distribuye sus energías hacia esas zonas
que más lo necesitan.

El cuerpo mejora su calidad e integridad siempre que se le presenta la


oportunidad.

Si, en un equilibrio natural determinado, se necesitan ciertos


elementos para lograr una reparación o un mayor desarrollo, el
elemento menos abundante se convierte en el común denominador
de ese necesario equilibrio.

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ÍNDICE

INTRODUCCIÓN
LAS LEYES DE LA NATURALEZA PARA UNA VIDA SANA
Principios fundamentales

1. LEY DE IDENTIDAD

2. LEY DE AUTOCONSERVACIÓN

3. LEY DEL ORDEN

4. LEY DE ACCIÓN

5. LEY DE PODER

6. LEY DE COMPENSACIÓN

7. LEY DE LA ELIMINACION SELECTIVA

8. LEY DE ACOMODACIÓN VITAL

9. LEY DE EFECTOS DUALES

10. LEY DE UTILIZACIÓN

11. LEY DE ECONOMÍA ESPECIAL

12. LEY DE CONSERVACIÓN

13. LEY DE DISTRIBUCIÓN VITAL

14. LEY DE SELECCIÓN DE CALIDAD

15. LEY DE LA ACCIÓN PERISTÁLTICA

16. LEY DE LIMITACIÓN

17. LEY DE MÍNIMO

18. LEY DE DESARROLLO

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I. INTRODUCCIÓN

Toda vida está sometida a leyes. Las relaciones materiales


inamovibles proporcionan el equilibrio necesario para nuestra
supervivencia y sustento. También ellas dictan las condiciones, los
requisitos esenciales y las limitaciones en las que podemos crecer
bien y con salud en nuestro planeta.

Estas leyes obedecen a una estructura organizada _un orden


universal_, a un paradigma perfecto que comienza con el espacio y el
tiempo, con la energía y su actividad _ que coexiste como un continuo
en una vibración constante, espontánea y armoniosa, y en una
progresión automática_. Las leyes básicas y primordiales de vibración
y vinculación le dan a la energía su apariencia y sustancia, en la
forma que nosotros llamamos materia. Toda materia es energía
vinculada. Esta armonía entre materia/energía, gobernada por un
perfecto orden universal, es la base de todas las leyes y constantes
de la física y química. Lo mismo ocurre con las leyes de la atracción
de masas y la fuerza centrífuga, que actúan en armonía para crear
el equilibrio gravitacional que es constante en nuestra existencia
sobre la Tierra. Estos fundamentos (nuestras ciencias básicas) se
armonizan para ofrecernos los principios básicos de la biología, la
bioquímica, anatomía y fisiología, las ciencias secundarias que
determinan nuestra identidad, composición, características y
comportamiento como seres vivos en una relación simbiótica con
nuestro medio ambiente interno y externo, y formulan los principios de
las leyes de la relación vital que gobierna toda vida vegetal y animal,
de las que nosotros somos partes integrales.

Esta es la base para nuestro estudio de la vida humana. Sin estas


relaciones funcionales, no podría existir la vida tal y como la
conocemos. Con ellas, la vida es posible. Si se le permite seguir el
perfecto curso de acción de la naturaleza, la vida continúa, inmediata
y automáticamente, por el camino de la perfecta salud. Se originó y
desarrolló en obediencia estricta a las leyes de la naturaleza. La vida
puede ser perfecta si se siguen las leyes de la vida.

La vida es un continuo. Está gobernada por leyes inmutables. Estas


leyes son invariables. Para poder ser llamadas leyes de la naturaleza,
deben cumplir los siguientes criterios:

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El principio, relación o ley debe ser inamovible o constante: igual en
todas partes y en todos los tiempos, de aplicación universal en
cualquier condición.

Debe estar gobernada por el orden universal, estar en armonía con


las demás leyes y ser fiable y predecible.

Debe ser inherente a la naturaleza de las cosas, como un factor


integral; necesaria para que se complete la secuencia del proceso
natural; es decir, la naturaleza, tal y como la conocemos, no
podría continuar sin ella.

Debe abarcarlo todo, sin excluir nada. Debe gobernar todos los
aspectos de la naturaleza.

Debe describir, de forma sucinta y exacta, la secuencia normal de los


desarrollos, así como ser el principio director en las relaciones
fundamentales.

Para formular una ley de la naturaleza son necesarios todos estos


criterios. Todas las leyes de la naturaleza cumplen estos criterios en
todos los aspectos. Son tan fiables como el movimiento del universo.

Así mismo, en cualquier momento podemos saber dónde está un


planeta de nuestro sistema solar o nuestra luna gracias a las leyes del
movimiento planetario que nos proporciona la astronomía. Con
gráficas e historiales, podemos estar seguros _y sentirnos seguros_
de las leyes de anatomía y fisiología que gobiernan la vida y salud
humana. Las leyes no cambian nunca: sólo cambian las condiciones
medio ambientales. La misma ley de gravedad que permite que una
pelota suba, la trae de vuelta a la Tierra; las diferentes condiciones
controlarán la altitud de la pelota, pero la ley es constante. De igual
forma, las mismas leyes que hacen que un barco flote, hacen que se
hunda cuando las condiciones cambian. De nuevo, son las
condiciones las que cambian: las leyes permanecen constantes.

De la misma manera, nosotros podemos controlar la calidad de la


salud, con la ayuda de la naturaleza, cambiando nuestras
condiciones: eliminando las causas que generan enfermedad y
suministrándole _de manera inteligente_ al cuerpo lo que necesita: los
elementos de salud.

Es imposible quebrantar una ley de la naturaleza. Decir que hemos


quebrantado una ley de la naturaleza es como de decir que el sol sale
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y se pone. Sólo se trata de una forma cómoda de hablar para
describir lo que realmente ocurre. Si un niño toca algo caliente y se
quema el dedo, no ha violado una ley de la naturaleza; al contrario,
simplemente ha ilustrado el resultado de su acción. Podemos elegir
entre ignorar las leyes de la naturaleza y sufrir las consecuencias, u
observar y obedecer las leyes de la naturaleza y recoger los
beneficios. Cuando un piloto vuela con un avión debe observar reglas
estrictas de aeronáutica y de la aviación que han sido dictadas por
leyes naturales de física, y si no se deja guiar por ellas, o si no
conduce el avión dentro de estas limitaciones, se estrellará.

Eso es lo que ocurre con nuestra calidad de salud. Si comemos en


exceso, una dieta inadecuada, si ingerimos sustancias venenosas o
si, de alguna forma, no le proporcionamos al cuerpo lo que necesita o
lo sometemos a condiciones inadecuadas, el grado de desarmonía al
que lo sometamos determinará el daño que sufra nuestra salud. El
mismo sol que nutre nuestro cuerpo a través de la piel, y que también
nutre la vida vegetal, nos debilitará y dañará si nos exponemos en
exceso. El ejercicio es vital para la oxidación y utilización de los
nutrientes que el cuerpo debe asimilar; aún así, podemos hacer un
esfuerzo excesivo y causar un debilitamiento que dañe la capacidad
que tenemos de asimilar y apropiarnos de los alimentos. Debemos
observar las leyes de la naturaleza y vivir dentro de sus limitaciones o
sufrir.

El conocer las leyes de la naturaleza y utilizarlas de forma inteligente


en nuestra vida diaria es la esencia de la Higiene Natural/Ciencia
Natural. Cuanto más familiarizados estemos con las leyes de la
naturaleza y con cómo nos afectan constantemente, y con cuanta
más armonía las observemos y sigamos, mejor estado de salud
disfrutaremos y con más eficacia podremos resistir las adversidades
con las que nos enfrentemos.

La Higiene Natural/Ciencia de la Vida estudia los requisitos


primordiales de la vida, así como la forma de entender y aplicar
correctamente las leyes de la naturaleza, con el objetivo de satisfacer
mejor las necesidades de la vida, de preservar la vida y su integridad
de la forma más vital y amplia, en todos los niveles. Lo que hagamos
o no hagamos ahora, y desde ahora en adelante, determina, y seguirá
determinando, nuestra calidad de vida y nuestro estado de salud.
El futuro de nuestra salud está en nuestras manos en la medida que
las circunstancias del pasado y la salud de nuestras generaciones
pasadas no hayan tenido alguna influencia o influencias decisivas en
nuestro nacimiento o en el estado de nuestro bienestar actual, por
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ejemplo, una debilidad constitucional inherente heredada de nuestros
antepasados. La naturaleza es maravillosamente generosa y, en la
mayoría de los casos, compensadora. Nos protege hasta cierto punto,
que varía de familia a familia y de nacimiento a nacimiento,
dependiendo de condiciones complejas, de nuevo, dentro de las
limitaciones de la naturaleza. Cuanto más constantes seamos en
vivir en armonía con las leyes de la vida de generación a generación,
como un pueblo de personas con igual parecer, más conseguiremos
mejorar nuestra calidad y los potenciales de las generaciones futuras.
Para invertir la degeneración gradual a la que tiende la raza humana,
es necesario que realicemos con urgencia un esfuerzo constante y
conjunto para vivir de forma sana y en armonía. Lo que es más,
necesitamos revisar nuestro papel como parte integral de toda vida
vegetal y animal, y darnos cuenta de lo necesario que es conservar la
relación simbiótica que mantenemos con nuestro medio ambiente
natural. Debemos proteger y conservar la ecología de nuestra Tierra
sobre la que toda vida, incluyendo nuestras vidas y las vidas de
nuestros niños y generaciones futuras, tiene que depender, si es que
queremos sobrevivir como raza humana y, a la larga, si la vida como
un todo quiere sobrevivir.

La eficacia _y el número_ con la que eduquemos a aquellos que nos


rodean en las leyes inmutables de la naturaleza y en las limitaciones
que estas imponen, así como la capacidad que tengamos para alertar
a nuestros congéneres de la necesidad de invertir el modelo
degenerativo actual, producirá un efecto directo si conseguimos salvar
la calidad e integridad de nuestras vidas y de nuestro medio ambiente
y preservar nuestro futuro.

Hay quien dice que ya es demasiado tarde, que el tiempo de cambiar


nuestro destino ecológico llegó y se fue, y que es inevitable que
perezcamos debido a las constantes infracciones e injusticias con las
que hemos atacado nuestro planeta. Este pensamiento se ha visto
reflejado en muchos de los pensamientos y actitudes de algunos de
los líderes y autoridades de nuestra nación encargada de vigilar los
recursos y reservas naturales de nuestro país [Estados Unidos].

En mi opinión, la naturaleza es poderosa y omnipotente, y es


imposible destruir la naturaleza. La supremacía de la naturaleza se
demuestra constantemente en el clima global y en los muchos
desastres naturales que se manifiestan en forma de terremotos,
volcanes, huracanes y tornados. Se ha demostrado, aún más, en el
poder que tienen los océanos y ríos, los lagos, las corrientes, en las
estaciones climatológicas, incluso en esos casos en los que una
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simple brizna de hierba rompe el cemento de la calle, en el chorro de
agua que con el tiempo forma un cañón, en el árbol que sigue
viviendo y dando fruta incluso después de haber sido atropellado.

El hombre nunca podrá dominar la naturaleza ni sus leyes, no importa


cuántos edificios construya y que con el tiempo se derrumbarán; no
importa cuántas carreteras pavimente y que con el tiempo se volverán
a cubrir de vegetación cuando no se atiendan o se desatiendan; no
importa cuántas bombas construya y explosione, nucleares o de otro
tipo, puesto que la naturaleza continúa sistemáticamente, a pesar de
sus cicatrices. Por supuesto, es posible que el hombre se extermine a
sí mismo y que extermine mucho de lo que le rodea durante un
tiempo, quizá durante mucho tiempo después de un accidente nuclear
o de un holocausto. Aún así, incluso aunque sea capaz de destruirse
a sí mismo o de hacer que su medio ambiente no sea adecuado para
mantener al hombre, con el tiempo la naturaleza se recuperará y
reparará lo que él ha destruido, posiblemente, incluyendo al propio
hombre. La naturaleza es omnipotente y lo abarca todo, y las leyes de
la naturaleza prueban y demuestran que es continua y que no tiene
fin.

He aquí las leyes de las relaciones vitales, los principios


fundamentales y secundarios de la Higiene Natural/Ciencia de la Vida,
establecidas de acuerdo con la ley universal y estudios comparativos
de biología, bioquímica, anatomía y fisiología. Estas leyes determinan
la vida como la conocemos; las leyes de naturaleza nos gobiernan y
nos proporcionan la capacidad de defensa natural. Es posible llevar
una existencia libre de enfermedades con un perfecto estado de salud
si dejamos que la naturaleza sea nuestra guía y vivimos en armonía
con sus mandatos.

Todas las leyes de relación vital se construyen sobre dos principios


fundamentales: la Ley de Identidad, como por primera vez la
estableció Aristóteles en el siglo III a. de C., y la Ley de la
Autoconservación o Ley de Homeostasis, también conocida como la
Gran Ley de Vida. Los demás principios de las leyes de relación vital
se construyen sobre estos principios fundamentales y se conocen
como principios secundarios, que principalmente se basan en la Gran
Ley de Vida, la cual, a su vez, se puede decir que está construida
sobre la Ley de Identidad, como una extensión fundamental de esta
ley primaria.

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II. LEYES DE LA NATURALEZA PARA UNA VIDA SANA

A. PRINCIPIOS FUNDAMENTALES

1. LA LEY DE IDENTIDAD

Todo ser vivo que existe como un algo particular, con específicas
cualidades, atributos, potenciales y limitaciones inherentes al
organismo. Un organismo vivo es lo que es y no puede actuar
contrariamente a su naturaleza.

Lo que, básicamente, esto quiere decir es que _sin entrar en una


larga discusión sobre biología, bioquímica, anatomía y fisiología
comparadas_ todas las características biológicas, bioquímicas,
anatómicas y fisiológica del hombre lo colocan sin duda alguna dentro
de la clase de los frugívoros. Esto se demuestra por el número,
estructura y composición de su dentadura, la extensión y estructura
del sistema digestivo, la posición de los ojos, las funciones de la piel,
las características de las uñas, de la saliva, el tamaño relativo del
hígado, el número y posición de las glándulas mamarias, la posición y
estructura de los órganos reproductivos, la función de la placenta
humana, el hecho de tener dos manos y dos pies, el modo de andar y
por muchos otros factores, todos los cuales indican sin duda alguna
que nuestra naturaleza constitucional y herencia biológica es la de un
frugívoro, cuya dieta natural se basa en la fruta. Por nuestra propia
naturaleza de frugívoros, no podemos funcionar bien contrariamente a
esta naturaleza. Los frugívoros pueden comer ciertas hojas verdes y
otras partes de las plantas con provecho. El hombre, de acuerdo con
su naturaleza constitucional, puede añadir verduras y frutos secos a
su dieta de frutas, que según la mayoría de los higienistas es una
forma de mejorarla.

Existen otros factores importantes que son necesarios para la vida


humana y que contribuyen a nuestro bienestar: son esenciales para la
integridad funcional y la armonía sistémica del organismo humano.
Entre otros factores importantes, tenemos: aire puro, agua pura,
limpieza, descanso y sueño, temperatura corporal adecuada,
ejercicio, luz del sol, relajación, equilibrio mental y emocional,
ambiente agradable, libertad creativa y autocontrol.

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2. LA LEY DE AUTOCONSERVACIÓN (U HOMEOSTASIS).

También conocida como la Gran Ley de Vida.


Toda célula viva está dotada de un instinto de autoconservación,
sustentada por una fuerza vital inherente al organismo; la eficacia de
su función es directamente proporcional a la cantidad de fuerza
inherente disponible e inversamente proporcional al nivel de la
actividad que realiza.

Esto significa, en resumidas cuentas, que si a los organismos vivos le


proporcionamos las condiciones adecuadas, automáticamente,
seguirán por el camino de un perfecto estado de salud. Lo bien que lo
hagan depende de cuanta energía vital tengan de reserva y de la
poca que gasten en actividad. La ley natural define el instinto como
«una tendencia innata a actuar sin un objetivo consciente». Todo
organismo vivo está dotado de ciertos instintos, apetencias,
sensaciones, deseos inherentes e indicaciones _que también se
pueden manifestar como malestares_ que le impulsan actuar en su
propio interés.

Todos los principios secundarios que, respecto a la vida humana, se


establecen como leyes de la naturaleza son básicamente
elaboraciones, o principios secundarios que se apoyan sobre este
principio fundamental de autoconservación, y que sirven de guías en
el cumplimiento de los principios fundamentales.

3. LEY DEL ORDEN

El organismo vivo se construye, cuida, mantiene, regulariza, repara,


defiende y se sana a sí mismo. Estos son procesos biológicos,
extensiones de los mecanismos fisiológicos normales que renuevan y
reparan el organismo día a día, y que se realizan gracias a las propias
fuerzas y procesos del organismo, de una forma ordenada y siguiendo
unas leyes.

Esta ley es se explica básicamente por sí misma y no necesita más


elaboración.

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4. LEY DE ACCIÓN

En las relaciones entre el organismo vivo y la materia inerte, el


primero es activo y la segunda pasiva, siempre. (R. Trall), por tanto,
siempre y cuando se produzca una acción en el organismo vivo como
resultado de una influencia ajena, la acción se atribuye al organismo
vivo, que es el único dotado de la capacidad de actuar, y no a ningún
material inerte, agente o influencia cuya principal característica es la
inercia.

Esto significa que si a los seres vivos le proporcionamos las


condiciones erróneas, como contaminantes o sustancias venenosas
que, desde fuera, se meten en el cuerpo, provocaremos una acción
defensiva y los esfuerzos instintivos del organismo para defenderse a
sí mismo, como una unidad, en los niveles celulares, orgánicos y
sistémicos. Este principio va unido con la siguiente ley.

5. LEY DE PODER

El poder utilizado y, en consecuencia, gastado, en cualquier acción


vital o medicinal, es poder vital, generado desde dentro. Es el
organismo vivo el que actúa, es su poder vital el que produce la
acción, y no ningún poder curativo, o de cualquier clase, reside en
ninguna sustancia ajena al cuerpo.
Esta ley clarifica aún más la fuente de toda actividad que se produce
dentro del organismo vivo, la cual, al ser poder vital, se distribuye,
utiliza y conserva de acuerdo con las demás leyes que explicaremos
conforme avancemos.

6. LEY DE COMPENSACIÓN

Para, por una parte, poder gastar energía vital, la naturaleza debe
conservarla y regenerarla por otra.
Esta ley significa que se debe mantener un equilibrio entre el gasto de
energía y la reposición de la misma. En condiciones ideales, el cuerpo
conserva este equilibrio de manera automática. Por tanto, es obvio
que cuanto más accionemos el cuerpo, menos poder tendrá para
tener el rendimiento global, es decir, para las necesidades funcionales
básicas.
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7. LEY DE LA ELIMINACIÓN SELECTIVA

Toda sustancia dañina que, por cualquier método, entre en el


organismo vivo es contrarrestada, neutralizada y expelida por
aquellos medios y a través de aquellos canales que provoquen el
menor daño posible al organismo.

Las supuestas acciones de los fármacos que se introducen en el


cuerpo y que, dependiendo de la composición del fármaco, parece
que afectan determinadas partes del cuerpo de forma especial lo
demuestran. De hecho, como ya hemos dicho antes, el cuerpo actúa
sobre el fármaco según su composición química y utiliza el punto
menos resistente para contrarrestar y eliminar cantidades,
dependiendo en qué partes del cuerpo pueda hacer eso ocasionando
el menor daño posible.

8. LEY DE ACOMODACIÓN VITAL

La Ley de acomodación vital también se conoce como «el equilibrio


de la naturaleza». La respuesta del organismo vital ante los estímulos
internos y externos, ante los agentes e influencias, es intrínseca e
instintiva. Se basa en las capacidades de autoconservación,
automantenimiento y autodefensa que, para mantener la integridad
celular, orgánica y sistémica, así como para proteger la vida del
organismo, le permiten a este adaptarse, tolerar o acomodar aquellas
sustancias extrañas que no puede utilizar, desechar, destruir, eliminar
o controlar de ninguna forma posible. Esta acomodación se realiza, a
costa del debilitamiento, daño general de la salud y de la consecuente
degeneración del organismo, en proporción directa a la cantidad de
influencias y de efectos tóxicos, enervadores, producidos por las
influencias degenerativas.

Esta ley significa que el organismo vivo puede tolerar o acomodar las
influencias extrañas que entran en él o que simplemente contactan
con él. Se adapta a cualquier cosa de la que no pueda liberarse. El
cuerpo intenta por todos los medios posibles mantener el equilibrio
funcional, incluso a expensas de tener que sacrificar su bienestar. Se
disminuye el vigor funcional en interés de la supervivencia. Cuando

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transigimos, siempre lo hacemos a nuestras expensas. Nosotros
creamos las condiciones, la ley permanece constante.

9. LEY DE EFECTOS DUALES

Todas las sustancias y agentes, que o bien se introducen en el


organismo o bien entran en contacto con el mismo desde el exterior,
provocan con el tiempo una acción doble y contraria. La acción
reactiva o secundaria es la opuesta a la acción activa o primaria, y la
que más perdura.

Un ejemplo sería el de cualquier cosa que, como acción primaria, crea


el efecto de estimulación y que provoca una reacción secundaria de
depresión, como darse una ducha caliente, que al principio da una
sensación de calor y vigor, seguida de una sensación de relajación,
que en realidad, es un grado de enervación. El mismo efecto suele
tener lugar en la sensación de flojera que suele aparecer tras una
comida copiosa, con la que al principio uno nunca se siente muy
estimulado o vigorizado. Esto es lo que nosotros llamamos un
«espejismo estimulante» y que es muy común en la mayoría de los
estilos de vida enervadores.

10. LEY DE UTILIZACIÓN

Los elementos y materiales naturales de la vida son todos aquellos


que el organismo vivo es capaz de utilizar constructivamente, ya esté
sano o enfermo, y siempre debe existir una relación natural entre el
organismo vivo, ya tenga un estado de actividad normal o anómala, y
las cosas materiales que contribuyen, con más o menos perfección, a
apoyar los fenómenos biológicos y fisiológicos.

Puede que parezca una ley muy simple, pero es muy importante que
la entendamos bien. Lo que significa es que ninguna sustancia o
proceso que no sea un elemento de la fisiología puede ser útil para la
estructura viva en ninguna circunstancia de la vida. Que lo que no se
puede utilizar en un estado sano es igualmente no utilizable en un
estado de mala salud. Existen dos categorías de sustancias que
entran o que contactan con el cuerpo: aquellas que permiten la
nutrición, que son alimento, y aquellas que no tienen una relación
natural con el cuerpo. Estas últimas pueden ser químicamente
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peligrosas o relativamente inertes, pero no proporcionan ningún
nutriente. Se identifican, de modo terminante, como venenos. Cuando
estamos en un estado de enfermedad, sólo se deberían administrar
aquellas sustancias e influencias que no son extrañas, sino que son
un elemento utilizable y necesario en un estado de salud. Sólo esas
sustancias pueden sernos útiles. Por tanto, cuando estamos enfermos
o manifestamos algún síntoma, el cuerpo no podrá apropiarse de
sustancias que, si se tomaran en condiciones normales, contribuirían
a crear un mal estado de salud. Cualquier cosa que no ofrezca ningún
valor nutritivo o que no sea adecuada para los tejidos vivos, en el
contexto de una sustancia alimenticia natural adecuada a nuestra
identidad biológica y fisiológica como frugívoros, debería reconocerse
como un veneno y evitarse en todas las situaciones. Un veneno no
tiene ninguna relación natural con un cuerpo sano. No es utilizable ni
en un estado de buena salud ni en un estado de mala salud. La
enfermedad es un proceso biológico, una acción defensiva instigada
por el cuerpo en un esfuerzo inherente para corregir aquello que se
ha convertido en una situación difícil y que amenaza la vida del
organismo. Como tal, se trata de un proceso natural para corregir
aquello que se ha convertido en una anomalía. En esencia, el cuerpo
se comporta de igual modo en un estado de mala salud que en un
estado de buena salud, haciendo frente a la adversidad cuando se
confronta con ella. Por tanto, los factores y elementos de salud se
emplean con los mismos propósitos tanto en el cuidado de un
organismo enfermo como en el cuidado de un organismo sano.
Recuerde que estamos tratando con cambios de las condiciones y de
cómo permitir, de la forma más inteligente, que el cuerpo efectúe los
cambios adecuados y necesarios para recuperar su estado normal de
salud. Sólo cambian las condiciones: las leyes permanecen
constantes.

11. LEY DE ECONOMÍA ESPECIAL

En condiciones favorables, el organismo vital almacena todo exceso


de factores vitales para utilizarlos cuando surja una necesidad
especial.

Es muy importante recordar esta ley cuando tratamos el tema del


ayuno. Es esta ley la que nos demuestra que, cuando ayunamos,
podemos estar seguros de que, en condiciones normales, tenemos
muchas reservas; reservas que de forma automática el cuerpo
reservó para sí mismo durante las crisis. Las excepciones suelen
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implicar desequilibrios metabólicos de naturaleza patológica que han
provocado daños serios o la atrofia de una glándula, órgano
determinado o de alguna función del sistema. El cuerpo es
increíblemente generoso, e inteligente, con las habilidades que tiene
para conservarse a sí mismo, y esta ley nos permite apreciarlo aún
más. Qué maravilloso es que podamos abstenernos de alimentos
durante un periodo de tiempo, permitir que nuestro cuerpo asuma el
mando de su fondo de reservas, que dirija sus energías en
concentrarse en la expulsión de los venenos acumulados y que utilice
sus capacidades innatas de curación con éxito y provecho para
invertir una afección patológica de todo nuestro organismo en un
vibrante estado de salud libre de enfermedad. Es como un milagro, y,
sin embargo, sólo se trata de la naturaleza y de su generosidad,
demostrando una vez más su superioridad y la capacidad de
conservarse a sí misma cuando se le da vía libre.

12. LEY DE CONSERVACIÓN

Esta ley también se conoce como la ley de autolisis. Siempre que


se realiza una abstinencia de elementos nutritivos, el organismo vivo
utiliza sus reservas, que han sido conservadas y economizadas. Las
estructuras vivas se autolizan1 en orden inverso a su utilidad,
mientras que las sustancias tóxicas se eliminan en orden inverso a su
acumulación cronológica.

Esta ley también se conoce y entiende como el principio del ayuno y


va unida con la Ley de Economía Especial para ilustrar aún más el
proceso a través del cual, durante el ayuno, se utilizan las reservas
nutritivas y se eliminan los venenos. Es importante que entendamos el
proceso de ayuno como una clase de proceso patológico que opera a
la inversa: durante el ayuno el cuerpo efectúa una remisión de la
toxemia provocando el menor daño posible al organismo vivo. El
cuerpo siempre protege su integridad sistémica con todas las ventajas
que eso supone. Más importante aún es entender que el ayuno no
provoca que de repente el cuerpo se deshaga de todas las
acumulaciones tóxicas y mórbidas en una sola acción completa o
reacción. Más bien, las acumulaciones tóxicas se eliminan en
proporción a la forma y grado en las que se acumularon.

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13. LEY DE DISTRIBUCIÓN VITAL

La energía vital se distribuye por el organismo vivo según las


necesidades particulares de las células, órganos y sistemas del
organismo: se quita de allí donde existen más reservas y se dirige
hacia donde más se necesitan.

Esta ley no permite entender mejor la jerarquía que existe en todas


las formas de vida, que se aclara aún más en la ley del orden. El
cuerpo siempre conoce todas sus necesidades. Sabe cómo
satisfacerlas con la menor cantidad de esfuerzo y energía posible.
Siempre actúa para preservar su propia integridad, funcionando
según la necesidad; y desde donde primero obtiene la energía es de
allí donde más reservas tienen.

14. LEY DE SELECCIÓN DE CALIDAD

Cuando la calidad de los nutrientes que recibe el organismo vivo es


mejor que la de los tejidos que posee, el organismo descartará las
células de peor calidad para hacer sitio y convertir los materiales de
más calidad en nuevo tejido sano.

Siempre que se le presenta la oportunidad, el cuerpo mejora su


calidad e integridad. Siempre que mejoramos la calidad de nuestra
dieta y, por supuesto, nuestro estilo de vida, el cuerpo realiza las
correspondientes mejoras. Esta es la forma en la que mejoramos la
salud general: cambiando nuestras condiciones específicas. Las leyes
como esta garantizan que se produzcan beneficios.

15. LEY DE LA ACCIÓN PERISTÁLTICA

Siempre que se produce un movimiento peristáltico viene


acompañado de una contracción recíproca. Antes de la contracción
se produce un movimiento de relajación para facilitar el movimiento
peristáltico, y una relajación más o menos continúa mientras se está
ingiriendo y digiriendo comida.

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1 Autolisis: destrucción de las células por sus propias enzimas.
¿Autolizar? Anglicismo.

Para aquellos que no están familiarizados con el término peristáltico,


es esa función de la digestión que facilita el transporte de las
sustancias alimentarias a través del canal de alimentación, la principal
ruta del sistema digestivo. Esta ley simplemente explica los
mecanismos de esa acción de transporte.

16. LEY DE LIMITACIÓN

Como medida instintiva para preservar la vida del organismo, siempre


que el gasto de poder vital avance tanto que sea inminente un
debilitamiento fatal, se produce una paralización de cualquier gasto
innecesario de energía y el organismo se rebela contra cualquier
estimulación adicional, incluso ante aquellas a las que está
acostumbrado, hasta el punto de suspender por completo las
funciones y provocar un estado de postración y coma, con una
completa pérdida de reacciones reflejas.

Esta es una válvula de seguridad muy importante y necesaria a la que


todo organismo vivo recurrirá, basándose en su instinto de
autoconservación que, como ya hemos dicho antes, es inherente a
todo ser vivo. Es muy importante que entendamos esta ley, así como
que sea una señal de advertencia decisiva para aquellos que intentan
cuidarnos cuando perdemos el conocimiento y nuestro cuerpo recurre
a la postración o al coma como el último recurso para salvarse. Con
demasiada frecuencia, la gente muere cuando está en un estado de
coma debido a que las personas que la atienden no consideran el
coma como una señal de advertencia decisiva para que dejar al
inteligente cuerpo solo o, porque el cuerpo está funcionalmente tan
trastornado, bien iatrogénicamente (por fármacos o tratamientos
administrados en el hospital) o por otras razones, que la postración o
el coma no aparecen hasta que estas medidas llegan a ser
inadecuadas para proteger la vida de la persona. Siempre que se
produzca una crisis de esta naturaleza, el tener un amplio
conocimiento de las leyes de la vida ayudará a prevenir unas
consecuencias tan desastrosas, por lo que se podrían salvar muchas
vidas.

18
17. LEY DEL MÍNIMO

El desarrollo de los organismos vivos se regula por el suministro de


ese elemento o factor que menos abunda, menos se le proporciona o
se utiliza. El elemento o factor que menos abunde es el que determina
el desarrollo.

Básicamente esta ley significa: el elemento o factor de salud del que


tengamos menos reservas o que menos suministremos al cuerpo
limitará la cantidad de desarrollo que se produzca. No importa que
concentremos o proporcionemos mucho un factor determinado: todos
los factores y elementos son integrales y dependen uno de otro
siempre cuando se requieren para el desarrollo de una capacidad
celular, orgánica o sistémica. Siempre que se deban utilizar en
conjunción uno con otro _por ejemplo, si se necesitan tres elementos
en un equilibrio natural determinado para conseguir reparar o
desarrollar algo_ el elemento del que más se carece se convierte en
el factor que limita ese equilibrio necesario y, por tanto, determina el
desarrollo resultante. Entre otros, este es el principal argumento
contra la utilización de suplementos dietéticos, ya que no nos
proporcionan los nutrientes en una forma biológica satisfactoria y con
equilibrio bioquímico adecuado. También es el principal argumento en
pro de la utilización de alimentos orgánicos naturales, sanos, no
procesados ni alterados que nos proporcionan, de acuerdo con el
equilibrio de la naturaleza como una unidad simbiótica, el equilibrio
elemental adecuado de elementos nutritivos necesarios para un
desarrollo equilibrado.

18. LEY DE DESARROLLO

El desarrollo de todas y cada una de las partes del organismo se mide


en proporción directa a la cantidad de fuerzas vitales y de materiales
nutritivos que se dirigen hacia esa parte y la sustentan.

Básicamente, esto significa que los órganos, sistemas y todas las


partes corporales se desarrollan en proporción a cómo se ejerciten
constructivamente. El desarrollo se consigue a través del esfuerzo
constructivo. Los factores que determinan la capacidad vital son tres:
tamaño, flexibilidad y fuerza. Estos tres elementos se relacionan entre
sí, y con cuanta más inteligencia se utilicen más constructivamente se
facilitará el desarrollo. De aquí que el desarrollo físico que requiere las
19
cualidades de fuerza, resistencia, habilidad, velocidad y destreza para
su ejercicio se vea limitado por nuestra capacidad vital. Cuanto más
intensamente utilicemos cualquiera de estas cualidades en nuestras
actividades más desarrollaremos ese aspecto de nuestro ser. Un uso
moderado produce un resultado moderado. Ningún uso en absoluto
genera atrofia. La energía, como una cualidad física determinada,
existe sólo en el grado en el que se utiliza, y si no se utiliza se perderá
y sólo se podrá recuperar hasta cierto punto, siempre y cuando la
atrofia no haya llegado a una fase irreversible.

La irreversiblidad siempre es trágica y, no obstante, es inevitable


cuando se ha dañado el cuerpo o se ha dejado que se atrofie más allá
del punto de recuperación. Por fortuna para la mayoría de nosotros,
este grado de irreversibilidad viene precedido por muchas señales de
advertencia, en forma de crisis y disfunciones. La tragedia radica en
nuestra ignorancia de las leyes de la vida y en cómo muchos de
nosotros sufrimos debido a esta ignorancia, en gran parte creada por
una sociedad con orientaciones comerciales que, muy a menudo, mal
educa de forma deliberada o que no educa adecuadamente, ya sea
porque ellos mismos carecen de educación o por su egoísmo dañino,
para explotarnos y controlarnos.

Cuanto más sepamos sobre cómo tomar el control de nuestras


propias vidas y quitarles el control a aquellos que intentan
controlarnos para deshacerse de su propio miedo e ignorancia, más
capaces seremos de hacernos responsables, de una forma
inteligente, de nuestras propias acciones, de mejorar nuestra propia
consciencia como individuos y como un pueblo de igual parecer, y
cambiar nuestro estado degenerativo por una fuerza constructiva
capaz de controlar nuestro propio destino dentro de los caminos que
ha establecido la naturaleza y sus leyes. En alguna parte alguien dijo:
«No permanezcas sentado esperando lo que te depare el futuro. Sal y
constrúyelo tú mismo. » Nosotros somos los diseñadores y
constructores del mundo futuro, y lo que hagamos hoy y cada día
determinará lo que obtengamos mañana. Como Científicos de la
Naturaleza tenemos las herramientas que la naturaleza nos ha
proporcionado para construir, día a día, un mañana mejor. Otro
principio que merece la pena considerar dice: «tira lo viejo y comienza
con lo nuevo»2, y esto empieza por nosotros mismos.

20
PREGUNTAS SOBRE LA UNIDAD

PREGUNTA:

¿Cuál es la función de la fuerza vital durante la salud y la


enfermedad?

RESPUESTA: La fuerza vital es ese poder intrínseco en cada uno


de nosotros que mantiene un estado de salud. Es la misma fuerza
que se manifiesta, en ciertas condiciones, para iniciar una crisis
curativa o enfermedad cuando es necesario restablecer la salud.
Según el Dr. Robert Walter:
«El trabajo que hace este poder algunas veces se llama salud y otras,
enfermedad. Tanto la salud como la enfermedad son manifestaciones
del poder vital, que provocan el correspondiente gasto de ese poder.
La afinidad química puede hacer dinamita o explosionarla, según
sean las condiciones; la gravedad hace que un balón suba o se
quede pegado a la tierra en respuesta a las condiciones; de igual
forma, la fuerza vital crea salud o enfermedad, según proporcionemos
las condiciones para la salud o enfermedad. »

PREGUNTA:

¿Cómo puede uno aumentar su poder vital?

RESPUESTA: Podemos incrementar el poder vital simplemente


obedeciendo todas las leyes de la vida y viviendo de acuerdo con
nuestra adaptación biológica. Cuando se satisfacen todas las
condiciones para la salud, como una alimentación adecuada, agua
pura, aire puro, luz del solo, descanso y sueño, ejercicio y equilibrio
emocional, tendremos la suficiente fuerza vital para conservar un
estado saludable.

2 ¿El muerto al hoyo y el vivo al bollo?

PREGUNTA: ¿En qué se diferencia la filosofía del sistema Higiénico


de la del sistema médico con relación al cuidado de un enfermo en
particular?

RESPUESTA: El Dr. Robert Walter, en su libro The Nutritive Cure [La


curación nutritiva] compara con mucha exactitud estos dos sistemas.
Según él: «el verdadero sistema puede definirse con estas palabras:
Un sistema que devuelve la salud a las personas enfermas con los
21
mismos métodos que las mantiene sanas; un plan de curar a los
inválidos que construya el organismo en vez de destruirlo; un sistema
que al mismo tiempo que cura al inválido le enseña cómo conservar la
salud hasta que su vigor constitucional decline con la vejez. »
El Dr. Walter describe el sistema médico de la siguiente forma: «Un
sistema que intenta hacer que los enfermos se pongan bien con los
mismos métodos que hacen que la gente sana enferme; planes para
curar enfermedades que destrozan el organismo en vez de
construirlo; sistemas que habiendo curado una enfermedad suelen
convertir al paciente en un inválido crónico de por vida. »

RESUMEN

Para finalizar, creo que siempre debemos considerar la naturaleza y


sus leyes como una unidad, que funciona en armonía: integral,
interrelacionada, interdependiente y esencial para el bienestar de
cada uno de nosotros, por separado y en conjunto. Nosotros somos
una unidad de mente y cuerpo, que funcionan como armoniosas
entidades secundarias de la entidad total, el cuerpo.

El conocimiento de las leyes de la vida nos ofrece las bases para un


verdadero sistema racional con el que cuidar la mente y el cuerpo
que, a su vez, nos ayuda a configurar el estilo de vida decretado por
la naturaleza y que, si se sigue de forma inteligente, nos permitirá
disfrutar de una vida más saludable, libre de enfermedades, larga y
productiva. Nuestro potencial para tener una salud libre de
enfermedades es proporcional a nuestro deseo de conocer mejor los
requisitos primordiales de la vida y a nuestra constancia en
proporcionarnos estos requisitos a nosotros mismos y a aquellos que
nos rodean.

Podemos hacer realidad un verdadero estado de salud general si


estamos dispuestos a seguir el ejemplo de la naturaleza y a vivir en
armonía con sus leyes, entendiendo nuestro papel como una fuerza
vital integral y esencial que es la máxima expresión de inteligencia
creativa que existe en nuestro hogar terreno. El cuerpo requiere
cuidado y atención diariamente, y así como nosotros lo sirvamos, él
nos servirá a nosotros. Cuando luchamos por conseguir un equilibrio
saludable, debemos considerar todos los aspectos de la vida, en
especial nuestros pensamientos y el gran efecto que estos tienen
sobre nuestras creencias y acciones que, a su vez, conforman
nuestras vidas y trayectorias. Cuando pensamos en el futuro,

22
deberíamos luchar siempre por llegar más lejos en nuestro
pensamiento y en nuestra vida, y ante todo poner amor en nuestros
pensamientos, porque nuestro conocimiento del amor es la principal
clave para tener una vida sana y para, finalmente, obtener la máxima
expresión de la armonía y perfección eterna.

23
TEXTOS SUPLEMENTARIOS

FUERZA VITAL
Por el Dr. Robert Walter (de Life’s Great Law) [La gran ley de vida]

Resumen de los hechos establecidos

El poder que nos hace es el mismo que nos preserva y que en caso
de lesión, cura, repara y sana, para así poder preservar. Este poder
recibe varios nombres: naturaleza, vitalidad o fuerza vital. Hemos
demostrado con toda claridad que la enfermedad no es una entidad
maligna, empeñada en destruir al paciente, a pesar de que ningún
médico inteligente lo crea ahora.

La rapidez y eficacia de una curación se corresponde tanto con la


cantidad de poder como con las condiciones en las que opere.
La fuerza vital o vitalidad es un don constitucional, no un producto;
nos produce a nosotros pero nosotros no podemos producirla; es una
causa, no un efecto. La gastamos al trabajar, pero ningún trabajo
puede fabricarla. Es inherente a la constitución de los seres vivos,
como la gravedad y la afinidad química son inherentes a la materia y,
al igual que estas, no se puede fabricar.

El trabajo que realiza este poder algunas veces se denomina salud y


otras, enfermedad. Tanto la enfermedad como la salud son
manifestaciones del mismo poder vital, que provoca los
correspondientes gastos. La afinidad química crea dinamita o la hace
estallar según las condiciones que se proporcionen; la gravedad hace
que el balón vuele por los aires o que permanezca pegado a la tierra
en respuesta a las condiciones; de igual forma, la fuerza vital crea
salud o enfermedad, según nosotros le proporcionemos las
condiciones para la salud o enfermedad.

Tanto la salud como la enfermedad son procesos, por una parte de


gasto y, por otra, de recuperación, según el grado de actividad de los
órganos funcionales. Un aumento de la actividad siempre conlleva un
aumento del gasto, que puede continuar hasta llegar a producir
debilidad, agotamiento y muerte, como ocurre en una situación de
excitación, estimulación y trabajo activo; la disminución de
actividad, lo que ocurre durante el descanso y el sueño o en las
crisis y debilidad de la enfermedad (fiebre), significa que el poder se
está recuperando para prepararse a restablecer las funciones,

24
aumentar su vigor y la salud. El efecto secundario es opuesto al
primario.

La recuperación es un proceso de restablecimiento, el método por el


cual se asegura la vitalidad, el vigor y un aumento real del poder;
mientras que desarrollo significa mayor capacidad para trabajar,
gastar poder y agotar los recursos vitales, al mismo tiempo y por los
mismos métodos que aparentan dar poder. Recuperación significa
cerrar las válvulas, prevenir que se escape el vapor y aumentar la
presión en la caldera con el objetivo de prepararse para un trabajo
futuro más vigoroso; mientras que desarrollo es el proceso de ampliar
la máquina, aumentar el gasto, abrir más las válvulas y, así, al
incrementarse la cantidad de trabajo realizado, se reduce la
capacidad para más trabajo. Cuando la fuerza motriz de un tren no
cubre sus necesidades, hay dos formas de hacer que el tren llegue a
su destino, una de ellas es cerrar las válvulas y esperar hasta que se
haya acumulado una presión suficiente que haga funcionar la
máquina. Podemos hacer trabajar mucho al organismo con tónicos,
estimulantes u otros métodos violentos, con lo que se agota; o bien
podemos recuperarlo con tranquilidad, quietud, métodos
tranquilizadores, como el sueño y otros métodos relajantes, con lo
que el poder se acumula y garantiza un buen estado de salud. No
obstante, el tren se diferencia del organismo vital en un aspecto
importante que no debemos obviar. El poder del primero se puede
producir, la producción se puede acelerar; mientras que, en el
segundo, no se ha descubierto ningún método de incrementar su
poder, excepto el de la recuperación a través de su no-uso: es decir, a
través del descanso y del sueño, lo que implica una paciente espera.

El descanso y el sueño producen inacción y debilidad en ese


momento para asegurar que en la reacción se produzca actividad y
vigor; mientras que los estimulantes, tónicos, las comidas copiosas,
los baños excitantes, etc., producen actividad, excitación y una fuerza
aparente en ese momento para ser seguidos sólo por una debilidad
mayor que acaba en agotamiento y muerte. Con tales tratamientos,
los pacientes siempre se están recuperando, pero nunca se
recuperan. El aumento de poder que exhibe el paciente es su propio
poder vital que se ha sacado y gastado con una rapidez
correspondiente al vigor que ha manifestado. El poder manifestado es
poder gastado, la fuerza que parece que da es la fuerza que se está
llevando. Al igual que la ley de Newton demostró que el Sol no gira
alrededor de la Tierra, sino que es al contrario, así la Gran Ley de la
Vida demuestra que los efectos reales de todos los tratamientos, ya
sean médicos o sanatorios, ya sean fármacos o baños _incluso la
25
comida en la mayoría de los casos_ son justo lo opuesto a los efectos
aparentes. Con el sueño y sus derivaciones recuperamos el poder a
través de la debilidad de ese momento, y con estimulantes y tónicos
agotamos el poder a través del aumento de actividad y del vigor
aparente. La Gran Ley de la Vida no es simplemente la análoga, sino
la equivalente a la ley de gravedad de Newton, y responde a la
existencia y fenómenos vitales al igual que la ley de Newton responde
a los fenómenos mecánicos y astronómicos.

Un mayor desarrollo del cuerpo y del cerebro no necesariamente


significa un aumento de poder por parte del individuo, sino más bien
un aumento de la capacidad para gastar el poder. Los gimnastas
aumentan sus capacidades para funcionar, sin embargo, no por ello
prolongan la vida; generalmente, tienen una vida corta, no debido a
hábitos licenciosos, ya que suelen ser modelos de corrección, sino
por los mismos ejercicios que ellos falsamente imaginan que
promocionan la salud y prolongan la vida.

El supuesto o imaginado descubrimiento de un elixir de la vida es uno


de los descubrimientos más peligrosos que un hombre puede hacer,
ya que pone en peligro su vida. Un buen amigo que estaba en la flor
de la vida creía que la electricidad era vida, y que con ella podía curar
cualquier enfermedad y prolongar la vida indefinidamente. En dos
años murió de agotamiento. No mucho después, en la gran ciudad
[¿Nueva York?] un vigoroso hombre en la flor de su juventud
descubrió lo que a él le parecía la más cercana aproximación a la
fuente de la eterna juventud, y tras exponerse al público durante poco
tiempo como un prodigio del desarrollo físico, le llevaron a un
manicomio y murió al poco tiempo. El hombre que enseña que la
«debilidad es un crimen» está bailando el baile de la muerte
sobre el Monte Pelee3. La debilidad en un hombre o en una mujer
puede ser el resultado de malos hábitos, pero, a menudo, se trata del
método ordenado por Dios con el objetivo de recuperar poder para
una fuerza futura: el sueño y el descanso lo demuestran. Dejemos
que el hombre piense que él ya posee lo que desarrollará, y así el
desarrollo será tan fácil como lo es para el agua correr colina abajo,
pero no le dejemos imaginar que gracias al desarrollo él puede
producir algún poder que previamente no existía en un estado pasivo.

Para poder gastarlo, el desarrollo necesita que el poder pase de su


condición pasiva a activa; podemos desarrollar y utilizar nuestra
herencia, pero no podemos producirla. El desarrollo, ya sea físico o
mental, que pueda sustentarse en unos recursos vitales adecuados

26
es recomendable, pero una monstruosidad física no promociona más
la salud que una mentalidad enciclopedista.

27
LAS LEYES DE LA VIDA
Por el Dr. Herbert M. Shelton (de su obra The Hygienic System
Vol. 1) Sistema Higiénico Vol. 1

Tenemos la costumbre de decir que el Universo está gobernado por


leyes, y aunque en este trabajo se utiliza esa expresión, esperamos
que entiendan que no utilizamos la palabra ley con ningún sentido
legislativo o coercitivo. Las leyes de la naturaleza no son una
promulgación legislativa. Los acontecimientos naturales no tienen
lugar en obediencia a las leyes naturales. Las leyes naturales, como
nosotros las llamamos, no gobiernan nada. Se trata de uniformidades
de la naturaleza que se clasifican en fórmulas universales que
describen todos los acontecimientos posibles de la naturaleza. Así, la
ley de gravedad no gobierna el movimiento de los objetos que caen ni
el curso de los planetas, meteoros y soles. La así llamada ley es una
fórmula descriptiva que explica, del modo más conciso posible, el
modo de acción que entidades de una categoría definida seguirán en
ciertas condiciones. Las leyes naturales son fórmulas que describen
uniformidades o regularidades de la naturaleza. Una ley es un «un
modo de acción constante de una fuerza», es decir, describe cómo
funciona la fuerza.

Las fuerzas de la vida funcionan, como todas las demás fuerzas,


según las bien definidas leyes o uniformidades. Las leyes no tienen
validez excepto como expresiones de las fuerzas que las respaldan.
Las uniformidades de la naturaleza no son meras coincidencias del
azar, sino condiciones intrínsecamente necesarias. Se basan en la
naturaleza de las cosas y constituyen una parte intrínseca y necesaria
del orden mundial o, mejor, del orden universal. Las uniformidades de
la naturaleza son eternas. No han sido creadas ni se pueden crear.
Las leyes naturales son inherentes a la creación. El hombre se
constituye sobre estas leyes y en perfecta armonía con ellas. Existe
una relación inseparable y metódica entre las leyes de la naturaleza y
el máximo bienestar del hombre.

Nadie que esté acostumbrado a observar el orden exacto y armonía


que imperan en el mundo que le rodea pondrá en duda que su propio
cuerpo está constituido sobre principios precisos y fijos, y que la
maquinaria vital está controlada por una ley explícita. Los médicos de
todas las escuelas afirman que creen en la existencia de una ley que
gobierna el organismo vital, y la mayoría afirma creer en que un
estado corporal perfecto, esta ley es totalmente adecuada para el
gobierno de todas las fuerzas vitales y de sus acciones. Sin embargo,
28
en un estado corporal alterado o dañado, los médicos de todas las
escuelas sostienen que la economía de vida es incompetente por sí
sola para ejercitar toda la supervisión y dirección de todos los asuntos
internos del organismo. Necesita, y debe tener, el consejo y ayuda de
la mente humana; respaldada por agentes y fuerzas distintas a las
inherentes en el organismo.

La ley de la vida animal es un principio o tendencia inherente a los


órganos animales, gracias a la cual realizan funciones determinadas o
actos específicos, y esta ley, principio o tendencia es inmutable,
siempre vigente, y siempre actúa en una dirección con tanta
seguridad y certeza infalible como que el agua corre colina abajo, o
que los cuerpos pesados tienden hacia el centro de la tierra.
La ley general de la economía vital es una unidad. En todas sus
operaciones, ya sea en un perfecto estado de salud o en uno
deteriorado, su tendencia es una e indivisible: el mayor y mejor interés
de todo el organismo. Esta unidad no se puede romper mientras haya
vida.

Para poder demostrar de una forma más clara la naturaleza y


tendencia de la ley de vida, y sus adaptaciones a los objetivos de vida
y salud, será necesario examinarla bajo cierto número de divisiones.
Estas divisiones reflejan un gran sistema de orden que, en el fondo,
se basa en los mismos principios y que da lugar a una gran armonía
que no puede más que despertar la admiración de todo hombre o
mujer que la estudie.

La fuerza biótica siempre lucha por preservar y conservar el


organismo en el mejor estado posible. La reacción de los seres vivos
ante cualquier condición o circunstancia adversa siempre está
calculada para defender y conservar su integridad. De hecho, tan
fuerte y universal es este esfuerzo de autoconservación que se ha
denominado la primera ley de la naturaleza. El instinto de
autoconservación es inherente:

1) en la unidad microscópica más pequeña de la existencia orgánica

2) en las células asociadas en una comunidad

3) en las células organizadas en distintos órganos y

4) en las células organizadas en organismos.

29
Cada partícula de materia viva está bajo el control de las fuerzas
vitales y está dotada del instinto de autoconservación.
La autoconservación es la primera, o máxima, expresión de vida y,
normalmente, no está subordinada a ninguna otra ley, excepto, a
veces, al instinto de conservación de raza, en cuyo caso el individuo
suele sacrificarse para proteger a los más jóvenes o al rebaño. Ante
todo, la vida intenta protegerse a sí misma y conservar su integridad
vital. Todas las funciones de vida se refieren a este esfuerzo de
autoconservación, ya sea del individuo o de raza. El objetivo de la
naturaleza es la integridad. Esto ocurre tanto en una simple célula
como en un organismo complejo.

La primera ley controladora de toda vida la formuló el Dr. Robert


Walter y la denominó la Gran ley de Vida: «Cada partícula de materia
viva en el cuerpo organizado está dotada de un instinto de
autoconservación, sustentada por una fuerza inherente al organismo,
normalmente denominada fuerza vital o vida, la eficacia de su
actividad es directamente proporcional a la cantidad de fuerza e
inversamente proporcional al grado de su actividad. »

Si los alimentos, el aire, el sol, el agua o el ejercicio pudieran fabricar


el poder vital, si fuese el producto de la actividad, entonces, una
mayor actividad sería el mejor método de aumentar el poder y la
inactividad del sueño sería una pérdida de tiempo. «Ciertamente
_dice el Dr. Walter_inversamente al grado de actividad conlleva
enormes consecuencias para la salud y la vida humana. Es muy
importante saber si el poder vital aumenta o se reduce al incrementar
la actividad vital. Que hacemos lo uno o lo otro nadie puede ponerlo
en duda. No puede haber un terreno neutral en la práctica médica. La
actividad vital o gasta el poder o lo aumenta; si ocurre esto último, el
descanso y el sueño son una pérdida de tiempo y de oportunidades;
si ocurre lo primero, la práctica médica actual se dedica a agotar el
poder vital, especialmente a través del sistema nervioso, y produciría
una gran cantidad de enfermedades nerviosas. »

Como demostraremos después, la actividad gasta y agota, mientras


que la pasividad recupera y preserva. Puesto que las energías vitales
son lo importante en la conservación de la vida y la recuperación de la
salud, se deduce que el éxito del organismo para obtener ambos
objetivos se debe calcular «directamente como la cantidad de poder e
inversamente como el grado de actividad». La inactividad del sueño, _
no la excitación de la estimulación, ni la fuerza del trabajo_ es el
mayor proceso representativo de la recuperación y de la salud.

30
Un aumento de la actividad vital viene seguido de una reducción de
poder y no de un incremento del mismo. Una respiración acelerada,
una mayor acción cardiaca, un pulso anormalmente rápido, unos
nervios sensibles, un cerebro extremadamente activo y excitado, la
intranquilidad del sistema general, todo esto indica más debilidad que
fortaleza.

Se deduce, por tanto, que todo cuidado que se preste al enfermo


crónico, no menos que al que padece una enfermedad aguda, debe
operar como lo hace el sueño: debe reducir la actividad e incrementar
el poder, en vez de incrementar la actividad y reducir el poder. Según
el Dr. Walter: «Es en la inactividad del sueño la que recupera el
poder, y la actividad del trabajo la que lo agota. »

Tanto en el campo orgánico como en el inorgánico, también existen


leyes secundarias o hechos «que siguen un orden», que surgen de la
ley primaria que las produce. Las leyes de química de Dalton y las
leyes de Kepler de los cuerpos celestes conforman las leyes
secundarias de las leyes primarias de la afinidad química y de la
gravedad, respectivamente. De igual forma, en la vida tenemos
algunas leyes secundarias a la Gran Ley de la Vida, llamadas «Leyes
de las relaciones vitales». Entre estas tenemos:

1 LA LEY DE ACCIÓN:

«Siempre que se produzca una acción en los seres vivos, como


resultado de una influencia ajena, la acción debe atribuirse al ser vivo,
que es el que tiene el poder de acción y no a la sustancia muerta,
cuya principal característica es la inercia. »

Existe una gran diferencia entre un protoplasma vivo y uno muerto.


Químicamente, pueden ser iguales, físicamente pueden tener una
apariencia idéntica, pero responden ante pruebas diferentes. El
protoplasma vivo o el organismo vivo posee el poder de acción; el
protoplasma muerto, al igual que el resto de la materia inerte, no.

Podemos mover la materia inerte, pero esta no puede moverse por sí


misma. La materia viva puede moverse por sí misma y mover otras
materias. La acción de la materia viva, en ciertas condiciones y
cuando está sometida a ciertos estímulos, no representa la acción de
estas condiciones o estímulos sobre el organismo vivo, sino que, más
bien, es la respuesta de los seres vivos ante las condiciones o
estímulos. La respuesta viene de dentro, el poder para responder es

31
inherente. Cuando no existe el poder de respuesta, como ocurre en el
protoplasma muerto, no se produce ninguna respuesta ante un
cambio de situación o ante los estímulos. En la relación entre la
materia inerte y la viva, la primera es pasiva y la última, activa. Si el
poder es poco, la respuesta es igualmente poca. El trabajo que realiza
la fuerza vital es «directamente proporcional a la cantidad de fuerza. »

Un ejemplo para ilustrar esta ley es la práctica habitual de tomar


purgantes o fármacos laxantes para forzar la acción intestinal. Es
común la expresión de que ciertos fármacos
«actúan sobre los intestinos», o sobre el hígado, o los riñones, o
sobre algún otro órgano.

Aparentemente, eso es lo que sucede, aunque, en realidad, es justo


lo contrario. La ingestión de una dosis de epsomita (sal de la Higuera)
es rápidamente seguida de un movimiento intestinal. La pregunta del
Dr. Trall «¿Cuál actúa y sobre cuál se actúa?» es una pregunta muy
pertinente. La única acción que puede realizar un fármaco es una
acción química y nadie afirmaría que en este caso la acción intestinal
es química. Nadie discute que se trata de una acción intestinal. Desde
el principio hasta el final, el organismo vivo es el actor, y que actúa
sobre las sales.

¿Por qué actúan los intestinos, por qué el movimiento se produce con
tanta rapidez después de la ingestión de sales? La respuesta es la
autoconservación. La unión de la química de las sales, o de cualquier
otro fármaco, con cualquiera de los fluidos y tejidos corporales es
destructiva para estos últimos, daña su estructura y funciones, e
incluso puede provocar la muerte. Actúan como irritantes e irritan en
proporción directa a su destructibilidad. Los intestinos actúan para
expulsarlos, para eliminarlos. Ellos sólo realizan la función de
eliminación ordenada por Dios para autoconservarse, acelerando la
salida del cuerpo de la dosis de sales.

Esta acción intestinal es una acción vital, una acción tan vital como el
latir del corazón, o el acto de escuchar, y el poder de acción es
inherente a los intestinos, no a las sales o a otros fármacos. Las
acciones vitales se realizan gracias a los poderes vitales.

Los médicos convencionales hablan de fármacos que actúan sobre


los intestinos (producen diarrea), fármacos que actúan sobre los
riñones (ocasionando la micción), etc. Al razonar, como siempre
hacen, a partir de la parte errónea del asunto, ellos atribuyen el poder
de acción y de acción selectiva a los fármacos inertes, en vez de al
32
cuerpo vivo. Trall combate esta falacia del siguiente modo, y de paso
demostró la naturaleza básica de la enfermedad:

«El conocimiento de la ley de vitalidad le enseñaría a los médicos que


sólo las estructuras vivas tienen poderes inherentes para actuar; que
todos los seres muertos, en relación con los vivos, son totalmente
pasivos; que la única propiedad que poseen es la inercia, que es la
tendencia a permanecer inmutable hasta que algo lo molesta: el poder
para no hacer nada.

El sistema orgánico actúa sobre los alimentos para apropiarse de


ellos y así poder formar y reponer sus órganos y tejidos. En esto
consiste la digestión y la asimilación _el proceso nutritivo_El sistema
vivo actúa sobre los fármacos, medicinas, venenos, impurezas,
sustancias deterioradas, miasmas, contagios, infecciones _sobre
cualquier cosa no útil o utilizable por el organismo_ para resistirse a
ellas, para expulsarlas, deshacerse de ellas y purificarse de su
presencia a través de los canales o salidas mejor adaptadas para este
propósito y en esas circunstancias. »

2. LEY DE PODER:

«El poder utilizado, y en consecuencia gastado, en cualquier acción


vital o medicinal es poder vital, es decir, poder que proviene de
dentro y no de fuera. »

Es el ser vivo el que actúa, es el poder vital el que produce la acción.


Una dosis de sales o de calomel no provocará movimientos en el
intestino de un hombre muerto. El cuerpo de un hombre que esté casi
muerto no responderá ante las medicinas. ¿Por qué? Porque no tiene
poder de respuesta. Es el poder del ser vivo, no el poder del fármaco,
el que respalda la acción. La fuerza vital es la causa de la acción; la
peligrosa amenaza para el organismo que se produce debido a la
presencia del fármaco no es más que la coyuntura para que se
produzca la acción.

En su obra, The Hygienic Sistem [El sistema higiénico] el Dr. Trall


explicó muy bien esta
ley de la siguiente forma:

«Se argumenta que, puesto que los escarificadores o las pastas


cáusticas ocasionan una rápida descomposición de las estructuras
cuando se aplican sobre la piel, el fármaco debe, en estos casos,

33
actuar sobre el sistema. Porque, se aduce, ¿acaso se destruiría el
sistema vivo a sí mismo? ¿es eso una acción remediadora que
acaba en muerte? Yo respondo: la acción remediadora no
siempre tiene éxito cuando emprende su objetivo. Se trata de una
acción defensiva. Su objetivo es deshacerse del enemigo, eliminar los
materiales anómalos y ofensivos. Puede destruirse a sí misma en la
lucha. Puede morir en el intento. Debe oponerse y luchar contra
cualquier cosa que lesione o que sea incompatible con sus funciones,
mientras estas sustancias estén presentes; si no, no sería vital. Y esta
es precisamente la distinción entre la materia viva y la muerta: la
muerta es pasiva e estática en todas partes; la viva no tolera la
presencia de la muerta.

Que las sustancias cáusticas no actúan sobre la piel más de lo que la


ipecacuana actúa sobre el estómago, o el aceite de ricino sobre los
intestinos, se demuestra de la siguiente forma: aplique una crema
abrasiva sobre la piel de una persona joven, fuerte y sana. Se
absorbe rápidamente y pronto aparece una ampolla en la piel.
Después, aplíquesela a una persona débil, pálida, anémica o
hidrópica. Se absorbe con dificultad o nada en absoluto. Para que se
forme una ampolla, sería necesario frotar la piel con alguna sustancia
fuerte o irritante, como vinagre caliente o guindilla. Ahora, aplique el
abrasivo sobre la piel de una persona muerta. No produce ningún
efecto.

¿Cómo se explican estos hechos?

Si fuese el abrasivo el que actuara sobre la piel, el efecto sería mayor


y no menor en el caso de las personas débiles, ya que habría menos
resistencia vital. Sin embargo, lo que sucede es justo lo contrario. El
efecto del abrasivo depende precisamente del vigor, integridad y el
poder de resistencia del ser vivo y de la maquinaria de acción. Yo
considero que esto es una prueba concluyente de que es el sistema
vivo, y no el fármaco inerte, el que actúa. Y el principio aquí
expresado explica cómo y por qué las personas fuertes y sanas,
cuando son expuestas a las causas de la enfermedad, tienen
afecciones más agudas y violentas. Al ser la enfermedad una acción
remediadora y al estar su mecanismo vital en perfectas condiciones,
la acción defensiva, los trastornos, la enfermedad, manifestará,
proporcionalmente, más síntomas violentos. »

El Dr. Walter utilizaba las reglas de Herschel para determinar la causa


real de un efecto, y demostrar que esta explicación es correcta.
Estas leyes son:
34
Primera._ Una conexión invariable entre causa y efecto.

Segunda._ Invariable ausencia de efecto con ausencia de causa.

Tercera._ Aumento o disminución de la intensidad de efecto con el


aumento o disminución de la intensidad de la causa.

Ahora, apliquemos estas reglas a nuestra ley y veamos como


funciona. Nuestra ley dice que la fuerza vital es la causa de la acción,
y que el organismo vivo es el actor. Como ya hemos utilizado el
ejemplo de sales para ilustrar la Ley de acción, también lo
utilizaremos para ilustrar esta. Ninguna cantidad de sales puede
mover los intestinos de una persona muerta. Cuando se le
administran sales a un muerto no producen ningún efecto. Sin
embargo, si las sales fuesen la causa del movimiento, debería
producirse alguno. Los intestinos no se mueven, ya sea en el estado
que sea, si no existe vida. No se puede hacer que los intestinos
muertos actúen. Cuanto más vigor tiene una persona, más vitalidad
posee y más vigorosa será la respuesta ante las sales por parte de
los intestinos; mientras que si la persona está muy débil, la respuesta
puede ser difícilmente perceptible. En las relaciones que se
establecen entre la materia viva y la inerte, la viva es activa, la
materia muerta es pasiva. La acción de la materia viva es
proporcional a la necesidad de acción y a la cantidad de poder de
acción que tenga en ese momento.

Si las sales actuaran sobre los intestinos para moverlos, deberían


hacerlo siempre, independientemente del estado de los intestinos.
Pero, si son los intestinos los que actúan sobre las sales para
recuperación del poder. La persona que se bebe una copa de alcohol
siente que este lo ha fortalecido, cuando, en realidad, lo único que ha
ocasionado el alcohol es que gaste el poder que esa persona tenía.

De esta forma, la estricnina puede fortalecer el corazón hasta llegar a


agotar este maravilloso órgano. Una ducha fría o un pequeño
baño caliente produce una sensación general de fuerza y bienestar al
ocasionar un gasto de poder, poder que ellos ni dan, ni pueden dar.
Aquello que parece que proporciona fortaleza es aquello que la agota,
aquello que parece que está curando al paciente es aquello que está
acelerando su muerte, los mismos agentes que parece que apoyan y
sustentan la vida son los mismos que minan las bases de la vida.
Tras un periodo en el que se produce un aparente aumento de vigor
(estimulación) viene un periodo durante el que se produce una
35
sensación de disminución de vigor (depresión). Son los dos efectos
que aparecen tras el uso de cualquier fuerza o agente.

3. LA LEY DE ELIMINACIÓN SELECTIVA

«Cualquier sustancia dañina que, por cualquier medio, se introduzca


en el campo de la vitalidad es contrarrestada, neutralizada y eliminada
a través de aquellos medios y canales que produzcan menos
desgaste en el organismo. »

Esta ley explica el hecho de que algunos fármacos aparentemente


actúen sobre los intestinos, sobre el hígado, los riñones, etc. Estos
son los órganos que han sido seleccionados para actuar sobre el
fármaco. Al hablar de este mismo principio, el Dr. Trall dice, en su
obra True Healing Art [El verdadero arte curativo]
«He aquí la explicación de las distintas clases de medicina, el
razonamiento de la acción de los medicamentos que tanto ha
confundido los cerebros de los filósofos médicos de todas las épocas.

Los eméticos no actúan sobre el estómago, sino que son expulsados


por el estómago. Los purgantes no actúan sobre los intestinos, sino
que se expulsan a través de los intestinos. Los diaforéticos
(sudoríficos) en vez de actuar sobre la piel, son enviados hacia esa
dirección. Los diuréticos no actúan sobre los riñones, sino que los
fármacos venenosos se eliminan a través deese emuntorio, etc.»

4. LA LEY DE LOS EFECTOS DUALES

«El efecto secundario que cualquier acto, hábito, indulgencia o agente


tiene sobre el organismo es exactamente el opuesto y equivalente al
efecto primario. »

Esta ley no admite excepciones, sino que se aplica a todos los


departamentos y acciones de la vida. El trabajo o el ejercicio
desencadenan actividad vital, por lo que, como primer efecto, dan una
apariencia de aumento de vigor. El efecto secundario es cansancio,
disminución del vigor, fatiga y agotamiento. Por el contrario, el
descanso y el sueño producen en su primer efecto debilidad y
languidez, pero nadie duda de su importancia recuperativa. El
descanso y el sueño son los únicos medios con los que se puede
asegurar la recuperación y el incremento de vigor. No obstante, estos
son sus efectos secundarios y permanentes.

36
Con frecuencia, se le aconseja a los inválidos que se levanten, ya que
si se acuestan perderán fuerza. La aparente pérdida de fuerza es el
efecto primero y temporal. El segundo y permanente resultado es un
aumento del vigor. Los viajes y las emociones hacen que el inválido
se sienta más fuerte y mejor como efecto primario; pero su efecto
secundario es languidez, debilidad y agotamiento. El inválido debe
estar débil para poder hacerse más fuerte.

La excitación e indulgencia sexual desencadenan actividad vital y


aumentan la fortaleza. Se produce un aumento de la presión arterial,
una rápida acción cardiaca, una aceleración respiratoria, una mayor
actividad nerviosa, un aumento general de la actividad muscular y un
gran aumento de la sensación de bienestar. Sin embargo, como
efecto secundario sigue la languidez, soñolencia y debilidad.

Una ducha fría o un corto baño caliente actúan como estimulantes. Se


produce un incremento de la sensación de bienestar y un aumento de
la función fisiológica. Siempre, y necesariamente, viene seguido de
una cantidad equivalente de depresión mental y fisiológica. Un baño
frío prolongado actúa igual que el cloroformo o el éter. El efecto
vigorizador temporal de las funciones pronto es seguido por una
disminución funcional. Se reduce la acción cardiaca, se ralentizan la
circulación sanguínea y la respiración y disminuye la actividad
nerviosa. La actividad muscular disminuye hasta el punto de
paralizarse. Una aplicación prolongada de frío sobre el tronco
principal de un nervio disminuirá en gran medida o por completo su
actividad. La sensación de calor que se produce con la reacción ante
el primer shock que da el frío da paso a una sensación de escalofríos
y frío. El aparente aumento de fuerza da paso a una sensación de
debilidad y laxitud, y si el frío se mantiene, se produce
entumecimiento y se paraliza la función. La anestesia puede
producirse con un frío prolongado. Se trata de un depresor vital y la
sensación de mayor fuerza que acompaña al aumento de la actividad
_que es el primer efecto de su aplicación_ es una actividad de
resistencia vital. El organismo se resiste ante el frío con tanta certeza
como se resiste ante el alcohol o el éter. El frío no proporciona poder
funcional, sino que ocasiona que se gaste.

37
5. LEY DE LA ECONOMÍA ESPECIAL

«En unas condiciones favorables, el organismo vital almacena todo


exceso de recursos, sobre el gasto normal, como un fondo de reserva
para utilizarlo cuando surja una necesidad especial. »

El poder de reserva es la garantía más segura contra las


enfermedades. El cuerpo siempre intenta mantener cierta cantidad de
poder reservado y nosotros sólo podemos utilizar este poder cuando
creamos las emergencias para las que este poder se almacenó. Así,
los irritantes, mal llamados estimulantes provocan una emergencia
que utiliza las reservas de poder que el cuerpo tenía almacenadas
para poder superar esta situación. Si no se utilizan estimulantes, el
cuerpo siempre tendrá a mano una reserva de poder para satisfacer
otras emergencias de la vida.

La vida es rítmica en sus distintas operaciones. Ritmo, o periodicidad,


es regularidad o diferenciación en tiempo y regularidad de estructura
o segmentación. La alternancia entre la actividad y el reposo es el
ejemplo más obvio de esta naturaleza. Toda moción, toda acción, es
intermitente. Todos los movimientos en la naturaleza son
intermitentes y no continuos. Todo avance es un avance y una
recesión y otro avance y otra recesión, donde los avances
predominan sobre las recesiones.

Durante el descanso y el sueño, el cuerpo almacena poder. Durante


un clima favorable, almacena poder. Durante un clima desfavorable,
el poder se gasta defendiendo el cuerpo contra el frío o calor
excesivos, etc. Durante la actividad, el poder se gasta haciendo el
trabajo; durante el reposo, el poder se recupera para un uso futuro.
La subida de la marea es una serie intermitente de subidas y bajadas,
donde las subidas predominan sobre las bajadas. De igual forma, en
la bajada de la marea, se produce un flujo y reflujo, una alternancia
entre subida y bajada, pero con más bajada que subida. Así, el
crecimiento no es continuo, sino intermitente. En realidad, también
hay recesión en el crecimiento. De hecho, los niños pierden un poco
de peso después de engordar.

El crecimiento y desarrollo del cuerpo tiene lugar a golpes. Periodos


de rápido crecimiento se alternan con periodos de lento crecimiento.
Parece que el cuerpo se toma un descanso y acumula poder para el
periodo de rápido crecimiento. En los periodos de rápido crecimiento
hay que hacer nuevos desarrollos, o acabar los incompletos y
38
esto no puede lograrse sin un desembolso de energía superior al
que se gasta normalmente. La preparación para ese trabajo siempre
es precedida por un periodo de descanso comparativo, como ocurre
cuando se prepara para el comienzo de la pubertad, tras lo cual las
fuerzas de desarrollo avanzan de repente.

Algunas personas que durante la infancia han sido personas más o


menos débiles «son arrastrados por la fuerza del desarrollo, que,
como un ciclón, convierte todo lo que se encuentra a su paso en
salud» _y eso también a pesar de vivir de forma insana y de los
tratamientos médicos que si se hubiesen administrado en otra época
de la vida habrían resultado fatales_.

Podemos utilizar este mismo principio cuando las acciones corporales


flaquean debido a una falta de poder. Si la acción de un molino
flaquea debido a que disminuye el poder del agua, se cierran las
puertas con el propósito de acumular poder. Las actividades cesan y
no se gasta poder. En casos de salud deteriorada, la clausura de
todas las puertas de desgaste, a través de las cuales el poder vital se
gasta innecesariamente, permite que se acumule poder.

6. LEY DE DISTRIBUCIÓN VITAL

«El poder corporal, ya sea mucho o poco, se reparte entre los


distintos órganos y tejidos corporales en proporción a su importancia y
necesidad. »

Las leyes de la vida son tan invariables y uniformes como la ley de


gravedad, o cualquier otra uniformidad de la naturaleza. Son
inmutables, siempre tienden hacia la perfección, en cada parte del
organismo, ya sea el poder que ejerzan suficiente para lograr este fin
o muy inadecuado para este propósito. La distribución de este poder
está controlado por una ley inmutable que, sabia y minuciosamente, lo
lleva donde más se necesita y le proporciona a los órganos tanto
como puedan utilizar, siempre y cuando haya suficiente poder para
distribuir.

El poder adicional del organismo puede considerarse como una


reserva de fuerza, capaz de ser enviada a cualquier dirección o punto.
Por eso, también los recursos nutritivos adicionales (tejidos y fluidos)
del cuerpo pueden considerarse como una reserva de alimentos que
se puede enviar a cualquier dirección o a cualquier punto cuando
surge la necesidad. No obstante, cuando o bien el poder o bien los
39
nutrientes son escasos, se distribuyen de forma que se asegure
primero la conservación de las estructuras más importantes y,
después, el resto de las reservas se distribuyen entre las
estructuras menos importantes.

En las emergencias, y en las denominadas enfermedades, la retirada


de poder de algunos órganos o grupos de órganos y su concentración
en otros órganos o grupos de órganos se lleva a cabo en estricta
consideración hacia el máximo bienestar del organismo.
La técnica no puede, de ninguna manera, acelerar la recuperación o
generación de poder, ni aumentar la cantidad en ningún momento, ni
en un buen estado de salud ni en una salud deteriorada. La técnica no
puede, de ninguna manera, asegurar una distribución y un uso de los
poderes vitales con más eficacia y provecho de lo que lo harían las
leyes vitales si no se les molestara en su administración de los
asuntos orgánicos.

Cada órgano del cuerpo tiene que realizar una función particular y
específica y con un suministro adecuado de poder hará pronto y bien
su trabajo. Sin embargo, con un suministro inadecuado de poder
flaquea en sus funciones y no logrará realizar el trabajo de una forma
exhaustiva y competente. No obstante, siempre lo hace lo mejor que
puede y en proporción a sus carencias. La Ley de distribución vital
permanecerá tan vigilante y será tan discriminatoria en su reparto de
poder tanto cuando todos, o algunos, órganos se lo están reclamando
como cuando todas las partes tenga un suministro adecuado.

7. LA LEY DE LA LIMITACIÓN

«Siempre y cuando el gasto de poder vital haya avanzado tanto que


sea inminente un agotamiento fatal, se paraliza el gasto innecesario
de poder y el organismo se rebela contra el uso de cualquier otro
estimulante, incluso contra aquellos a los que está acostumbrado. »
Esta es una descripción muy pobre por mi parte de esta ley. Sin
embargo, servirá, junto con la siguiente explicación, para transmitirle
el significado.

A menudo sucede que un médico utiliza algún estimulante en el


tratamiento de un paciente muy debilitado. Parece que «funciona
como un hechizo»: el paciente responde al momento. Sin embargo,
es necesario aumentar cada vez más las dosis del estimulante, hasta
que llega el punto que el cuerpo deja de responder ante él y se rebela
contra su uso. En la época en la que la coñá era el recurso favorito de
los médicos sucedía que, cuando este se administraba durante algún
40
tiempo en un estado debilitado de enfermedad, dejaba de ser
agradable para los sentidos y el paciente lo aborrecía.
Si el paciente no está demasiado debilitado después de que un
fármaco haya dejado de producir los efectos deseados, normalmente
es posible producir estos efectos cambiando de fármaco. Pero,
cuando el paciente está muy debilitado, cerca de la muerte, ningún
fármaco producirá esos efectos. Cuando la estimulación excesiva ha
gastado las energías de vida hasta casi llegar al punto fatal, la ley de
la limitación interpone una mano e impide que se utilice más. Cesa el
deseo de tabaco, alcohol, opio y de otros irritantes. Se produce una
aversión por las drogas habituales. También es esta ley la que retira
poder de los músculos voluntarios y de los órganos digestivos en las
enfermedades agudas, y a menudo, en los estados crónicos.

Mientras haya poder para responder al azote de la estimulación, los


nervios dañados se deleitan con los fármacos o drogas. Pero, cuando
la fuerza necesaria ya no está presente y no hay ninguna disponible
para forzar el alivio de la desafortunada víctima de sus hábitos _hasta
que los nervios han tenido la oportunidad de volver a abastecer sus
almacenes_, entonces, la verdadera naturaleza del acto de
estimulación se revela en toda su deforme desnudez y es abominada
por las sensibilidades profundamente deprimidas.

Algunas veces, los fumadores empedernidos están tan débiles que


rechazan el tabaco hasta que recuperan parcialmente las debilitadas
energías. Los que abusan del alcohol, té o café también tienden a
sufrir las mismas alteraciones. Aquellas personas que parece que su
vida depende del café y que piensan que no podrían vivir sin él,
tendrán épocas en las que lo aborrecerán. En esos momentos, se les
considera como muy enfermos, y lo son, pero están enfermos debido
al gran agotamiento de sus energías.

8. LA LEY DE LA ACOMODACIÓN VITAL

«El Equilibrio de la Naturaleza: la respuesta del organismo vital


ante los estímulos externos es una respuesta instintiva, basada en
un instinto de autoconservación, y que se adapta a cualquier
influencia que no pueda destruir o controlar. »

El organismo vivo es capar de ordenar y disponer sus estructuras,


funciones y procesos de tal forma que pueda resistir la acción de las
influencias y agentes patógenos extraños con la menor cantidad de
desgaste posible para sí mismo y, si estos agentes e influencias
41
son demasiado poderosos, permanecen demasiado tiempo o
aparecen con demasiada frecuencia como para poder vencerlos,
aguantar su inevitable desintegración durante el máximo tiempo
posible.

Cuando los revolucionarios franceses destruyeron la Bastilla,


encontraron a un hombre que había estado encerrado durante
dieciocho años en una celda, su única cama un tablón por el que
sobresalían las puntas de los clavos y sobre los que no tenía más
remedio que tenderse sin protección alguna. El sufrimiento del
hombre fue casi insoportable durante las dos primeras semanas de su
encarcelamiento. Sin embargo, cuando sus amigos lo sacaron y le
proporcionaron una cama blanda, él suplicó que le devolvieran su
cama de clavos sin la que yo no podía dormir. No obstante, la misma
ley de acomodación vital, que hizo soportable su cama de clavos,
también le hubiera acomodado pronto a una cama blanda. Esta ley
amortigua las plantas de los pies de la gente que anda descalza y
también proporciona una amortiguación similar a las manos de los
trabajadores manuales.

De igual modo, se produce un endurecimiento y engrosamiento de las


delicadas membranas que recubren la boca, garganta, estómago e
intestino de aquellos que habitualmente fuman, toman condimentos,
especias, dentífricos antisépticos, enjuagues bucales y gárgaras,
alcohol, té, café, catárticos, agua mineral, etc. También ocurre lo
mismo con el delicado revestimiento de la vagina de aquellas que
habitualmente se duchan. Sin embargo, esto es un negocio que sale
caro: el negocio de hacer que el sistema se acostumbre a la acción de
irritantes de forma que los sentidos no sufran una tortura por su
causa. Esa protección no los convierte en inofensivos.
La persona que habitualmente disfruta con la estimulación se agotaría
y destruiría a sí misma con unas cuantas de indulgencias si el
organismo no tuviese métodos de invertir sus reacciones contra el
estimulante y, de esta forma, disminuir el gasto de poder vital. El
primer efecto de la estimulación es la exaltación de las funciones; si
se continúa durante mucho tiempo o se repite a menudo, provocará
un agotamiento con una abolición casi absoluta de la función. El uso
repetido de estimulantes provoca en poco tiempo la muerte. No
obstante, su uso provoca con prontitud una condición en la que el
organismo deja de responder con tanta premura y violencia al
estimulante. Si queremos recibir la primera cantidad de estimulación
debida al estimulante, tendremos que utilizar una cantidad mayor de
estimulante.

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El primer cigarrillo suele ocasionar una reacción muy fuerte contra él
por parte del organismo. La persona se siente muy mal, le duele la
cabeza, tiene náuseas, vómitos, pérdida de apetito, debilidad, etc.,
Mientras los poderes fisiológicos e instintos no se hayan pervertido ni
dañado, perciben al instante la naturaleza venenosa del tabaco y da
la alarma a todo el sistema. Se realiza un gran esfuerzo para
destruirlo y eliminarlo y el usuario se ve obligado a expulsar su
tabaco. Pero, si él continua repitiendo la actuación, la reacción contra
el tabaco disminuye más y más con cada repetición hasta que, al
final, él puede utilizar muchas veces la cantidad original sin producir
esos resultados. Su sistema aprende a tolerarlo y a adaptarse tanto
como puede a su uso. Pronto, el sistema se pervierte y su poder se
daña debido al uso del tabaco, ya no detecta su naturaleza venenosa
y no da ninguna alarma, más bien se desarrolla un deseo por la
sustancia. Sin embargo, el uso habitual de cualquier sustancia que
sea dañina en sí misma no puede, de ninguna forma, volverla
inofensiva o beneficiosa. La presencia habitual de cualquier sustancia
de esa naturaleza es dañina para la vida, incluso aunque no se hagan
grandes esfuerzos para resistir su acción.

Los hábitos que se crean de forma gradual y que ya llevan muchos


tiempos establecidos no se pueden abandonar de pronto. No hay un
peligro inmediato para la vida como resultado de un abandono
repentino de un hábito mucho tiempo practicado, pero, cuando el
organismo intenta acomodarse a la nueva situación, suelen aparecer
una o más crisis, más o menos graves. Que un hábito no parezca ser
inmediatamente destructivo no demuestra que no lo sea, como
tampoco demuestra que sea beneficioso. Sólo sus efectos
secundarios pueden darnos pistas sobre su influencia. Una taza de
café produce una sensación inmediata de bienestar, mientras que esa
sensación no se produce tras tomar un zumo de naranja. Pero,
cuando se revisan los efectos secundarios de ambas sustancias, no
hay lugar a dudas de cuál de estas sustancias es realmente
beneficiosa y cuál es perjudicial.

El hombre vive en casi todos los climas concebibles y en casi todas


las condiciones que se pueda pensar; está sometidos a toda clase de
influencias e indulgencias y, a menudo, a hábitos opuestos. Si se le
da tiempo, el cuerpo es capaz de adaptarse a estas distintas
condiciones. Sólo los cambios repentinos y violentos se convierten en
inmediatamente destructivos para la vida. No podemos trasladar de
repente a los esquimales a los trópicos, ni a las Hottentot a
Groenlandia. Sólo a expensas de la propia vida podemos introducir la

43
cantidad de alcohol, arsénico u opio que utiliza una persona habituada
en una persona no habituada.

Con el conocimiento de las leyes expuestas no hay necesidad de que


confundan a nadie con las reivindicaciones de las virtudes
terapéuticas que contienen algunos fármacos, sueros o instrumentos.
Estas leyes conforman unas reglas fiables con las que ordenar
nuestra vida. «La persona inteligente lo entenderá. »

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EJERCICIOS

Rellenar los espacios en blanco

Toda célula viva está dotada de un instinto de autoconservación,


sustentada por una ................
............................ inherente al organismo.

Si a los organismos vivos le proporcionamos las condiciones


adecuadas, automáticamente, seguirán por el camino de.....................

En las relaciones que se establecen entre el organismo vivo y la


materia inerte, el primero es activo y la segunda.......................

Ningún poder curativo de ninguna clase reside en ninguna sustancia


ajena al......................

Para, por una parte, gastar energía vital, por la otra, la naturaleza
debe..................... la energía vital.

Todas las sustancias dañinas que entran en el cuerpo


son.......................... a través de esos medios y esos canales que
provocan el menor desgaste en el organismo vivo.

El organismo vivo puede adaptarse a circunstancias anómalas, pero


esas adaptaciones siempre resultan en una disminución general
de.......................

1.La ley de............ .............. afirma que la acción reactiva o


secundaria es la opuesta a la activa o primaria, y la más permanente.

2.El efecto secundario de la estimulación es..........................

3.Aquello que no es utilizable en un estado de buena salud es


igualmente no utilizable en un estado de.........

4.Durante el. , el cuerpo utiliza sus reservas de provisiones vitales.

5.Las reservas del organismo vivo se conservan y economizan, y las


estructuras vivas se autolizan en orden.............. a su utilidad.

6.................. ................... se distribuye a través de todo el organismo


vivo según las necesidades particulares de las células, órganos y
sistemas del organismo.
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7.El organismo descartará las células de........... .......... para hacer sitio
y convertir los materiales de................ en nuevo tejido sano.

8........................... es esa función de la digestión que facilita el


transporte de las sustancias alimentarias y que acompaña el bolo
alimenticio a través del canal alimentario.

Verdadero o falso

Siempre que el gasto de energía vital ha avanzado tanto como para


que el agotamiento sea inminente, se paraliza cualquier gasto
innecesario de energía.

El desarrollo de los organismos vivos se regula por el suministro de


ese elemento o factor que con más abundancia se proporciona.
Los órganos, sistemas y todas las partes corporales se desarrollan en
proporción a como son ejercitados constructivamente.
Nosotros podemos producir la fuerza vital o vitalidad.

Tanto la salud como la enfermedad son manifestaciones del poder


vital.

Un aumento de la actividad siempre significa un aumento del gasto


del poder vital. El poder vital se acumula durante el sueño y el
descanso.

Un aumento del desarrollo corporal y cerebral no significa


necesariamente que el individuo haya incrementado el poder que
posee, sino que, más bien, ha aumentado la capacidad para gastar el
poder.

Algunos fármacos pueden actuar sobre los intestinos o riñones.


Las leyes de la vida son tan inamovibles y uniformes como la ley de la
gravedad, o cualquier otra uniformidad de la naturaleza.

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RESPUESTAS CORTAS

Resume brevemente la Ley de la compensación.


Define la Ley de efectos duales. Define la Ley de economía especial.
Define la ley de la distribución vital. Define la ley del mínimo.

RESPUESTAS A LOS EJERCICIOS

RELLENAR LOS ESPACIOS EN BLANCO

fuerza vital Salud. Pasiva Cuerpo Conserva Expulsa Salud.


Efectos duales Depresión Mala salud. Ayuno
Inverso
Energía vital.
Menor grado/superior
Peristálsis

VERDADERO O FALSO

Verdadero
Falso. Los que menos se suministran. Verdadero
Falso Verdadero Verdadero Verdadero Verdadero Falso Verdadero

RESPUESTAS CORTAS

.Para, por una parte, poder gastar energía vital, la naturaleza debe
conservarla y regenerarla por otra.

Todas las sustancias y agentes, que o bien se introducen en el


organismo o bien entran en contacto con el mismo desde el exterior,
provocan con el tiempo una acción doble y contraria. La acción
reactiva o secundaria es la opuesta a la acción activa o primaria, y la
que más perdura.

En condiciones favorables, el organismo vital almacena todo exceso


de factores vitales para utilizarlos cuando surja una necesidad
especial.

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4. La energía vital se distribuye por el organismo vivo según las
necesidades particulares de las células, órganos y sistemas del
organismo: se quita de allí donde existen más reservas y se dirige
hacia donde más se necesitan.

5. El desarrollo de los organismos vivos se regula por el suministro


de ese elemento o factor que menos abunda, menos se le
proporciona o se utiliza. El elemento o factor que menos abunde es el
que determina el desarrollo.

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