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EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

Evaluación de familias y parejas


Del síntoma al sistema

Salvador Minuchin

Michael P. Nichols

Wai-Yung Lee

PAIDOS
Título original: Assessing families and couples:from symptom to system

Diseño de la portada: Ramón Navarro


Traducción: Pilar Carril

Revisión técnica: Dra. Elena Cordera

© 2007, Salvador Minuchin, Michael P. Nichols y Wai-Yung Lee Derechos

reservados

© 2011, Editorial Paidós Mexicana, S.A.


Bajo el sello editorial PAIDÓS M.R.
Avenida Presidente Masarik núm. 111, 2o. piso
Colonia Chapultepec Morales
C.P. 11570, México, D. F.
www.paidos.com.mx

Primera edición: julio de 2011 ISBN:


978-607-7626-73-2

No se permite la reproducción total o parcial de este libro ni su incorporación a


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propiedad intelectual (Arts. 229 y siguientes de la Ley Federal de Derechos de
Autor y Arts. 424 y siguientes del Código Penal).

Impreso en los talleres de Litográfica Ingramex, S. A. de C. V. Centeno núm. 162,


colonia Granjas Esmeralda, México, D. F. Impreso y hecho en México - Printed and
made in México
A Pat, que ha sido mi compañera en todas mis travesías,
y a Calleen, que, con su saco lleno de interrogaciones,
explora el futuro.
S.M.
Indice

Prefacio 15

1 Introducción: modelo de cuatro pasos


para evaluar a las familias y las parejas 19
Breve repaso de la evolución de la terapia familiar 19
Repaso igualmente breve de la evolución
de la terapia familiar estructural 23
El estilo del terapeuta cincuenta años después 25
Intervenciones no verbales 28
El uso de la metáfora 28
Mapa para evaluar a las familias y orientar la terapia 31
Modelo de cuatro pasos para evaluar a las familias 32
Paso uno: abrir el motivo de consulta 33
Paso dos: señalar las interacciones que mantienen
el problema 33
Paso tres: exploración del pasado centrada
en la estructura 34
Paso cuatro: exploración de nuevas formas
de relacionarse 35
Un último momento de reflexión 37
Advertencia sobre el terapeuta 39
10 ÍNDICE

PARTE UNO Hijos problemáticos y sus padres 43

2 El hijo parental 51
Paso uno: abrir el motivo de consulta 53
Paso dos: señalar las interacciones que mantienen
el problema 55
Segunda sesión 59
Paso tres: exploración del pasado centrada en la estructura 60
Paso cuatro: exploración de nuevas formas de relacionarse 64
Colofón 70
Marco terapéutico 71
Organización familiar 71 / Perspectivas individuales 71
Estrategias de intervención 72 / Técnicas 73

3 Pareja conflictiva/hijos triangulados 75


Paso uno: abrir el motivo de consulta 77
Paso dos: señalar las interacciones que mantienen
el problema 81
Segunda sesión 84
Paso tres: exploración del pasado centrada en la estructura 85
Paso cuatro: exploración de nuevas formas de relacionarse 92
Colofón 92
Marco terapéutico 93
Organización familiar 93 / Perspectivas individuales 94
Estrategias de intervención 95 / Técnicas 96

PARTE DOS Familias reconstituidas 99

4 La adolescente mentirosa 107


Paso uno: abrir el motivo de consulta 108
Paso dos: señalar las interacciones que mantienen
el problema 111
Segunda sesión 116
Paso tres: exploración del pasado centrada en la estructura 117
Paso cuatro: exploración de nuevas formas de relacionarse 123
ÍNDICE 11

Marco terapéutico 124


Organización familiar 124 / Perspectivas individuales 125
Estrategias de intervención 126 / Técnicas 127

3 Tres diadas son menos que una familia entera 129


Paso uno: abrir el motivo de consulta 130
Paso dos: señalar las interacciones que mantienen
el problema 135
Segunda sesión 141
Paso tres: exploración del pasado centrada en la estructura 141
Paso cuatro: exploración de nuevas formas de relacionarse 146
Colofón 151
Marco terapéutico 152
Organización familiar 152 / Perspectivas individuales 152
Estrategias de intervención 153 / Técnicas 154

PARTE TRES Parejas complementarias 157

6 Depresión agitada en una mujer adulta 165


Paso uno: abrir el motivo de consulta 166
Paso dos: señalar las interacciones que mantienen
el problema 175
Notas sobre la sesión 181
Segunda sesión 182
Paso tres: exploración del pasado centrada en la estructura 182
Paso cuatro: exploración de nuevas formas de relacionarse 185
Reflexiones 187
Marco terapéutico 188
Organización familiar 188 / Perspectivas individuales 188
Estrategias de intervención 189 / Técnicas 190

7 La mujer cuyas manos siempre estaban sucias 193


Paso uno: abrir el motivo de consulta 194
Paso dos: señalar las interacciones que mantienen
el problema 197
12 ÍNDICE

Segunda sesión 200


Paso tres: exploración del pasado centrada en la estructura 201
Paso cuatro: exploración de nuevas formas de relacionarse 202
Reflexiones 203
Marco terapéutico 204
Organización familiar 204 / Perspectivas individuales 204
Estrategias de intervención 205 / Técnicas 206

PARTE CUATRO Familias psicosomáticas 209

8 Edipo con cólicos estomacales 215


Paso uno: abrir el motivo de consulta 217
Paso dos: señalar las interacciones que mantienen
el problema 223
Segunda sesión 226
Paso tres: exploración del pasado centrada en la estructura 227
Paso cuatro: exploración de nuevas formas de relacionarse 233
Marco terapéutico 235
Organización familiar 235 / Perspectivas individuales 235
Estrategias de intervención 236 / Técnicas 236

9 Un joven chino con anorexia nerviosa 239


Paso uno: abrir el motivo de consulta 240
Paso dos: señalar las interacciones que mantienen
el problema 243
Segunda sesión 253
Paso tres: exploración del pasado centrada en la estructura 254
Paso cuatro: exploración de nuevas formas de relacionarse 261
Reflexiones 265
Marco terapéutico 266
Organización familiar 266 / Perspectivas individuales 267
Estrategias de intervención 268 / Técnicas 268
ÍNDICE 13

PARTE CINCO La familia y los servicios sociales 271

1 0 Tres generaciones de mujeres 281


Paso uno: abrir el motivo de consulta 282
Paso dos: señalar las interacciones que mantienen
el problema 285
Segunda sesión 289
Paso tres: exploración del pasado centrada en la estructura 290
Paso cuatro: exploración de nuevas formas de relacionarse 297
Colofón 302
Marco terapéutico 303
Organización familiar 303 / Perspectivas individuales 304
Estrategias de intervención 305 / Técnicas 306

1 1 Tratamiento en residencia por drogadicción y la familia 309


Paso uno: abrir el motivo de consulta 310
Paso dos: señalar las interacciones que mantienen
el problema 314
Segunda sesión 322
Paso tres: exploración del pasado centrada en la estructura 322
Paso cuatro: exploración de nuevas formas de relacionarse 330
Colofón 331
Marco terapéutico 332
Organización familiar 332 / Perspectivas individuales 333
Estrategias de intervención 334 / Técnicas 335

Epílogo 337

índice analítico 345


Prefacio

Todo libro escrito por más de un autor tiene una historia de cómo se creó.
En el caso de este, hubo tres historias que esperamos haber entrelazado
exitosamente en el producto final. Salvador Minuchin, luego de una larga
vida como psicólogo clínico, quería escribir un libro que fuera un resumen y
un signo de admiración, una síntesis de su experiencia clínica en una
elegante presentación, algo que tuviera que ver con el conocimiento y la
estética. Michael Nichols, quien entre nosotros es el que pasa más tiempo
enseñando a los jóvenes, quería escribir algo útil para los confundidos y
esperanzados que apenas comienzan su travesía clínica. Wai-Yung Lee,
cuyas raíces en la cultura china han influido en gran medida en su práctica
terapéutica, quería escribir sobre la sabiduría de la incer-tidumbre.
Por supuesto, la colaboración entre los autores fue un proceso interesante y
complejo. Por un lado, los tres prepararon conjuntamente la introducción, y
aunque los casos están escritos en primera persona y son obra de los
terapeutas, todos los autores contribuyeron con sus comentarios: Michael
Nichols escribió la introducción de cada una de las cinco partes y Wai-Yung
Lee, el epílogo.
Los autores desean expresar su agradecimiento a Chrystal Ba-rranti, de
California State University-Sacramento, y a Kathleen Briggs, de
Oklahoma State University, por sus críticas profundas.
Evaluación de familias y parejas
CAPITULO

Introducción: modelo de
1 cuatro pasos para
evaluar a las familias y
las parejas

Breve repaso de la evolución de la terapia familiar

Los precursores de la terapia familiar nos enseñaron a ir más allá de las


personalidades individuales para entender los patrones que las convierten
en una familia, esto es, una organización de vidas interrelacionadas que se
rige por reglas estrictas aunque implícitas.
Sin embargo, desde la época de Bateson, Bowen y Ackerman, el campo ha
evolucionado: dejó atrás la importancia que al principio se atribuía a las
interacciones familiares, para centrarse en la construcción narrativa de la
experiencia; en pocas palabras, pasó de las relaciones interpersonales a la
cognición individual. Esta progresión resulta desconcertante cuando se
considera que la irán innovación de la teoría familiar sistémica fue,
precisamente, el descubrimiento de que las vidas de las personas están
entrelazadas de manera inextricable y que el comportamiento de los
miembros de la familia es, en gran medida, consecuencia de las
interacciones de unos con otros.
Las diferentes terapias basadas en esta premisa tenían el propósito de
modificar la organización de la familia. Entonces pensábamos que cuando
se transformaba la organización familiar, también cambiaba la vida de cada
uno de los miembros de la familia. La terapia familiar floreció no solo por
su efectividad, sino también porque nos ayudó a redescubrir la
interconexión fundamental de
20 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

la condición humana: la teoría familiar sistémica nos enseñó que la familia


es más que un grupo de individuos; es un sistema, un todo organizado
cuyas partes funcionan de manera tal que trasciende sus características
individuales.
Aprendimos a ver la unidad del sistema cuando dejamos de poner el foco
en las personalidades para ver el todo. Por desgracia, en el acto de alejarnos
para apreciar el sistema en su conjunto, en ocasiones, los terapeutas
familiares perdieron de vista a los seres humanos individuales que
conforman la familia. Aunque no es posible comprender a las personas sin
tomar en cuenta su contexto social, sobre todo el contexto de donde viene la
familia, era engañoso limitar nuestra atención a la parte superficial de las
interacciones, al comportamiento social divorciado de la experiencia
interna.
El puente que unió la terapia familiar con el siglo xxi fue el constructivismo
social: la idea de que nuestra experiencia está en función de cómo
expresamos los acontecimientos en palabras; esto es, de las historias con las
que describimos nuestra experiencia. Este giro del comportamiento a la
cognición abrió un mundo nuevo de posibilidades.
El método narrativo que hoy domina la terapia familiar es una expresión
cabal de la revolución posmoderna. Cuando se considera que todo
conocimiento se construye y no se descubre, lo más natural es que el
principal foco de la terapia familiar se ocupe de las formas en que las
personas crean significado, en vez de centrarse en cómo se comportan.
Desafortunadamente, en el proceso de redescubrimiento de los individuos
y su experiencia interna, los métodos posmodernos han tendido a perder
de vista a las familias y sus relaciones.
Una razón por la que el campo se desplazó de la interacción familiar a la
cognición individual fue que nos alejamos del estudio de las familias para
concentrarnos en técnicas para cambiarlas. Inspirados por el compromiso
científico de Bateson con la observación y el estudio, los primeros
terapeutas familiares dedicaron mucho tiempo a observar y escuchar.
Estaban dispuestos a observar y aprender de las familias porque estaban
en territorio des-
INTRODUCCIÓN: MODELO DE CUATRO 21
PASOS

conocido. Desafortunadamente, conforme se interesaron más por las


técnicas terapéuticas que por comprender a las familias, los
terapeutas familiares se alejaron de esta receptividad. El cambio, la
dinámica del cambio, el aumento de voces y significados pasaron a ser
el punto focal, en tanto que la organización psicológica, la
interconexión de las personas que creaban el significado y sus
intercambios se dieron por sentados, si no es que se omitieron por
completo.
Otra razón del descuido contemporáneo de las familias, acaso menos
benévola, es que en la terapia familiar siempre ha existido un trasfondo
de animadversión hacia la familia. Inicialmente los terapeutas se
enfrentaron a la familia como si fuera un adversario. Aunque el arribo
de la terapia familiar fue un adelanto científico, también tenía
connotaciones morales y políticas. Antes se hacía caso omiso de la
locura, o se le condenaba al ostracismo o al encierro. Luego se le ubicó
en la familia, donde la responsabilidad, o la culpa eran compartidas.
Los terapeutas familiares rescataron a los esquizofrénicos de la
invalidación psiquiátrica cuando demostraron que sus conductas locas
tenían sentido como solución desesperada a una situación familiar
perturbada. No era el paciente, sino la familia, la que estaba
desquiciada.
En sus esfuerzos por convertir a los miembros individuales de la
familia en agentes autónomos por derecho propio, los terapeutas
profesionales chocaron de frente con una fuerte oposición de la familia
al crecimiento. Tal vez el individuo quisiera mejorar, pero se decía que
la familia necesitaba alguien que interpretara el papel de enfermo. Los
pacientes se convirtieron en pacientes identificados, chivos expiatorios a
los que se sacrificaba para mantener el precario equilibrio de la familia.
Los terapeutas familiares se veían a sí mismos como ángeles vengadores
resueltos a matar a los dragones familiares para salvar a las víctimas
inocentes. El ataque contra a familia halló su voz más estridente en la
década de 1960. Según R. D. Laing,1 el hijo natural era prisionero de las
fuerzas represivas de la familia y la cultura. Aunque el retrato que
Laing pintó de la familia como villano era muy melodramático (la
llamó el campo
22 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

de concentración de la sociedad moderna), era congruente con la


percepción de la familia que tenían muchas personas.
Las observaciones del grupo de Bateson pretendieron ser científicas; no
obstante, su lenguaje para describir los sistemas familiares era combativo y, a
menudo, dejaba entrever no solo resistencia, sino oposición decidida al
cambio. El concepto del doble vínculo condujo a una visión de la terapia
como la liberación del individuo de las reglas patológicas de la familia. La
idea de que las familias eran la oposición a vencer colocó a los terapeutas
en una postura de enfrentamiento. Como se pensaba que las familias eran
sistemas sin discernimiento, a la vez rígidas (aferradas a sus hábitos y mo-
dos) y escurridizas (difíciles de apresar), entrevistarlas se convirtió en una
lucha. Incluso los terapeutas que superaron la idea de que los pacientes
eran víctimas inocentes de sus parientes malévolos, a menudo se sentían
enfrentados con las familias que obcecadamente se resistían a las
iniciativas para cambiarlas. Esta cualidad antagonista de las familias se
captó en el concepto de Bowen de la masa indiferenciada del yo familiar,2 que
amenazaba con sofocar la individualidad del self. Incluso el trabajo de Minuchin
con las familias amalgamadas,3 concebido para liberar al hijo triangulado, así
como el concepto de juegos sucios,4 de la escuela de Milán, con frecuencia
asumieron la apariencia de una confrontación.
Cuando los terapeutas familiares de la actualidad hablan de una
perspectiva colaborativa con las familias, lo que tienen en mente es
alejarse de la agresividad percibida en los enfoques anteriores. Los
pioneros consideraron que la familia era un adversario ("ho meostática",
"resistente"), en parte porque la trataron con un prejuicio intrínseco.
Resueltos a rescatar al "chivo expiatorio de la familia", vieron a la madre
como el enemigo que había que vencer, y al padre como figura periférica a
la que se podía ignorar. Cuando Harlene Anderson y Harry Goolishian 5
abogaron por un enfoque colaborativo, renunciaron al modelo autoritario en
el que el especialista clínico desempeña el papel de experto omnisciente, a
quien los pacientes acuden en busca de respuestas. Al rechazar el
modelo cibernético (las familias atrapadas en circuitos
INTRODUCCIÓN: MODELO DE CUATRO 23
PASOS

de retroalimentación disfuncional), los terapeutas posmodernos


repudiaron la idea de que hay algo malo en las familias. Por des-
gracia, también le dieron la espalda a tres descubrimientos que
definen la terapia familiar: 1) reconocer que los síntomas psicológicos
a menudo se relacionan con conflictos familiares; 2) pensar que los
problemas humanos son interaccionales, y 3) tratar a la familia como
una unidad.
Las primeras versiones de la terapia familiar en ocasiones presentaban
a las familias de forma negativa y las culpaban de los problemas. El
movimiento narrativo ayudó a cambiar esta visión por una en donde se
buscaba establecer una alianza con las familias. Sin embargo, a la vez
que negaban la conciencia condescendiente de esa primera etapa, los
terapeutas narrativos también rechazaron el pensamiento sistémico, ya
que pusieron de relieve sus elementos mecanicistas y pasaron por alto
sus implicaciones más humanistas.

Repaso igualmente breve de la evolución de la


terapia familiar estructural

El libro Families and Family Therapy6 fue tan bien acogido hace treinta
años porque ofrecía un modelo sencillo, pero integral, para
comprender no solo la dinámica de intercambio entre dos personas
(doble vínculo, perseguidor-perseguido, etc.), sino la organización de
toda la familia. Una de las razones por la que la terapia familiar
puede ser tan difícil es que a menudo las familias parecen ser grupos
de individuos capaces de afectarse entre sí de maneras muy
eficaces, pero no fáciles de entender. La terapia familiar estructural
ofreció un marco de referencia que dio orden y significado a esas
transacciones, aunque es posible que en el proceso se haya
equivocado por no haber tomado en cuenta la dinámica individual; es
decir, por rechazar la influencia de la historia personal en la
construcción de la experiencia familiar, y cuyo significado fue
desatendido para favorecer el proceso. Además, como ha ocurrido
en el campo en general, a través de los años
24 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

la terapia familiar estructural también siguió una trayectoria que pasó de


tratar de entender a las familias a crear estrategias para cambiarlas.
En el primer libro sobre nuestro trabajo, Families ofthe Slums,7 el foco fue la
organización familiar: la descripción de los subsistemas, alianzas y
coaliciones, límites para diferenciar las funciones y cómo los miembros
de la familia se comportaban de manera diferente en los distintos
subsistemas a medida que los problemas de pertenencia y sus
deficientes resultados se desarrollaban en la organización aglutinada o
desligada. La terapia se basaba en la comprensión de la organización
familiar. El objetivo de la exploración terapéutica era descubrir la
organización familiar que facilitaba ciertos tipos de experiencia y
conducta, en particular, los tipos de relaciones familiares que estimulaban
el comportamiento antisocial de los adolescentes. Por tanto, la evaluación
precisa de estos era el prerrequisito para la intervención.
En Psychosomatic Families,8 la pregunta era qué tipos de relaciones familiares
fomentaban la somatización. Cuando comprendimos la dinámica, pudimos
crear las técnicas para cuestionar la rigidez patológica y estimular nuevas
formas de relacionarse y funcionar. Una vez más, la evaluación era la
primera prioridad.
En Families ofthe Slums planteamos un tipo desligado de organización
familiar en la que los padres no prestaban atención a la conducta de sus hijos,
o reaccionaban con control autoritario. La acción pasaba del descuido a la
violencia. Las respuestas de los padres dependían más de su propio humor
que del comportamiento de sus hijos. La falta de predictibilidad en las
respuestas de los padres impedía que los hijos comprendieran las reglas y
desarrollaran un control interno. El control siguió siendo del dominio de los
padres y era caprichoso. No sé si hoy suscribiríamos todos los supuestos
que aceptamos en la década de 1960, cuando escribimos Families of the
Slums, pero queda claro que el énfasis de nuestra exploración era la
comprensión de los problemas antes de intentar cambiarlos. En
Psychosomatic Families tratamos de describir la organización de las familias
que presentaban sintomatología somática. Plantea-
INTRODUCCIÓN: MODELO DE CUATRO PASOS 25

mos que estas familias eran aglutinadas, evitadoras de conflictos y


sobreprotectoras, y que el conflicto parental era desviado a través de la
triangulación del paciente identificado. Estudios posteriores de otros
investigadores cuestionaron algunas de nuestras descripciones y
propusieron otras. Sin embargo, el poder de nuestras intervenciones radicaba
tanto en la evaluación que habíamos hecho de .d dinámica familiar arraigada
como en darnos cuenta, por ejemplo en los casos de familias con hijos
anoréxicos, de la urgencia de la inanición. La sesión de comida que
proyectamos para modificar el régimen de hambre estaba guiada por
nuestra comprensión de la organización familiar y tenía el propósito de
suscitar conflicto entre •os padres y los pacientes identificados y desafiar el
desvío parental del conflicto conyugal a través del paciente identificado.
Al igual que en nuestro trabajo con niños que utilizan el acting :ut, el trabajo
con anoréxicos comenzó con la observación del funcionamiento de la familia,
la formulación de hipótesis sobre la organización familiar y después con la
creación de técnicas para introducir cambios novedosos en la relación entre los
miembros de la familia. El hincapié en entender a la familia quedó eclipsado
después por el desarrollo de las intervenciones y la exploración del estilo del
terapeuta, el contexto familiar y la organización de las instituciones que
ofrecían servicios. El campo de la terapia familiar avanzaba en la dirección de
abandonar la observación de las familias, para centrarse en las técnicas
(cuestionamiento circular, formulación de hipótesis, pres-:ripción invariable), los
aspectos de la responsabilidad del terapeuta y su autoría y, recientemente, en
la fuerza de las historias que dan significado al comportamiento.

El estilo del terapeuta cincuenta años después

El estilo del terapeuta cambia con su desarrollo personal y profe--ional, y de


acuerdo con la época. El hecho de ser un octogenario me permite mirar al
pasado, donde veo no una trayectoria homogénea, sino un peregrinaje con
pausas; y donde vuelvo a empezar,
26 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

en ocasiones, después de detenerme a reconocer que he transitado con


certidumbre por un camino que era engañoso. Es un pasaje que se
caracteriza por desechar y volver a empezar.
Mará Selvini-Palazzoli,9 una extraordinaria pionera, tuvo el valor de
publicar sus errores y sus nuevos comienzos. Cada principio conllevaba una
certeza que era necesaria, en apariencia, para infundir la energía
indispensable para transitar por nuevos derroteros. Pero entonces, para
consternación de sus estudiantes y seguidores, había otro comienzo con la
misma certeza. Las paradojas se sustituían con el cuestionamiento circular;
los juegos familiares cedían el paso a las prescripciones invariables,
mientras que sus colegas Boscolo y Cecchin10 cambiaban su enfoque por la
perspectiva pos-moderna de la construcción de significado.
Asimismo, a lo largo de más de cincuenta años como terapeuta, he pulido
constantemente mi estilo de intervención, aunque he mantenido más o
menos una base de continuidad en mi modo de pensar. Permítanme
admitir, ante todo, que soy alguien acostumbrado a tomar prestado de
otros. Leo el trabajo de mis colegas, por lo general con mi criterio, rara vez
con indiferencia. Y lo copio. Copié a Virginia Satir y Nathan Ackerman; a
Bateson y Haley; a Whi-taker, Bowen, Watzlawick, Peggy Papp y Cloe
Madanes. Y luego copié a los posmodernistas, el grupo de Milán, Harlene
Anderson y Harry Goolishian, Michael White y David Epston, Steve de
Shazer, y muchos más.
Nunca pensé que alguno de nosotros tuviera derechos exclusivos a sus
ideas. Si las ideas de un terapeuta son buenas, son su regalo para el
campo, y están ahí para aprovecharlas. No obstante, comprendí que cuando
copiaba a Cari Whitaker —preguntando a un cónyuge cuándo se había
"divorciado" de su pareja y se había casado con los hijos o el golf— no
estaba personificando a Cari: lo estaba incorporando, con el acento español
y algunas sutilezas que eran mías y no de él.
La experiencia de la vida pule el estilo de la terapia: Jorge Luis Borges me
enseñó el valor del misterio y la incertidumbre; mi madre, la importancia
del orden en la vida; mi padre, las distorsiones
INTRODUCCIÓN: MODELO DE CUATRO PASOS 27

de la justicia, ser judío, la importancia del origen étnico, ser inmigrante, la


angustia de no pertenecer. Experiencias casi olvidadas pueden reavivarse
en el encuentro con una nueva familia. Una vez que se acepta que el
terapeuta es un instrumento parcial y prejuiciado, se reconoce la
importancia del conocimiento propio y, con toda confianza, se puede pedir
prestado a la vida. Es el uso de uno mismo en lo que los terapeutas
familiares han centrado su entrenamiento.
Por supuesto, también me copié. De continuo estudié y analicé mi
repertorio de respuestas. Seleccioné una frase o un concepto que me pareció
eficaz en ciertas situaciones con algunos tipos de familias y lo repetí en
circunstancias similares. Probé los matices, el humor y las tonalidades
emocionales. Esos ensayos ocurrieron de manera espontánea y luego, para
mi sorpresa, surgieron como técnicas. Por último, pasaron a formar parte
de mi repertorio, hasta que, como la espada de un samurai que se vuelve
parte de su brazo, perdí la conciencia de que los estaba utilizando. A un
lector de mis libros quizá le parezca entretenido llevar un registro de la
frecuencia con que me repito, aunque siempre como si estuviera
innovando espontáneamente.
A lo largo de décadas de ser terapeuta, he dejado de ser un retador activo
(confrontando, dirigiendo y controlando) para adoptar un estilo más suave,
en el que uso humor, aceptación, apoyo, sugerencia y seducción en beneficio
de los mismos objetivos a los que aspiraba con el estilo más áspero. He
evolucionado de ser directivo a ser más colaborativo, sin abandonar mi papel
de experto; de ver a las familias y las personas integradas en su contexto
social a observar los sistemas familiares y las psiques individuales, sin
perder de vista la influencia mutua que ejercen; y de centrarme en exclusiva
en el presente a explorar la influencia del pasado, aunque siempre con la
meta de facilitar el cambio en el presente. Estos cambios han influido en que
mi estilo sea más complejo y diferenciado.
A través de esta evolución, algunas acciones y frases se han vuelto mi
sello personal. Las compartiré con ustedes ahora, en espera de que las
tomen prestadas cuando sea apropiado.
EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS 28

Intervenciones no verbales

Utilizo el espacio como indicador de proximidad emocional. Por ejemplo,


como verán más adelante, le pedí a Sara, la joven hija parental que vi en
España, que alejara su silla de su familia come forma de sugerir
independencia. Hago esto con frecuencia. Pedí a la madre de la familia
austríaca que hiciera lo mismo y a veces le solicito a alguno de los
miembros de una familia desligada que se acerque más a otra persona. Se
trata de una intervención sencilla, fácil de entender tanto por los adultos
como por los niños. Y como pedir a la gente que mueva su silla es una
sugerencia sin palabras, los miembros de la familia le dan su propio
significado.
Cuando trabajo con niños pequeños, a menudo les pido que se pongan de
pie al lado de sus padres, y a veces pido a los padres que tomen al niño en
brazos. Si estoy trabajando con algún niño de los llamados imposibles, le
pido que golpee mi palma abierta hasta que se canse e insisto en que lo haga
con mucha fuerza. Estas son formas gráficas de recordar a las personas que
los niños no son pesos completos, que no son fuertes y que, en comparación
con sus padres, en realidad no tienen poder.
En ocasiones, estrecho las manos de los miembros de la familia para indicar
aprobación por algo que dijeron o hicieron; y cuando trabajo con una
familia rural, es probable que cierre el contrato de cambio con un apretón
de manos, basándome en mi experiencia de lo que era vinculante en el
pequeño pueblo donde crecí.

El uso de la metáfora

Las metáforas permiten cuestionar a los miembros de la familia sin que se


pongan a la defensiva. Es más fácil, por ejemplo, que un padre oiga que debe
ser más delicado con su hija porque "su voz es fuerte, mientras que la de
ella es suave", a que le digan que su manera dominante la intimida. Una
metáfora bien elegida puede traspasar la postura cortés de una familia. En
las familias en las que los hijos
INTRODUCCIÓN: MODELO DE CUATRO 29
PASOS

están atrapados en medio del conflicto entre los padres, preguntar a


quién es el alguacil en esta familia" pone perfectamente en claro
algunas cosas, y muy pronto. Seguir con "¿y su pareja es el ayudante del
alguacil o el abogado defensor?", ayuda a redondear la idea.
Trato de expresar mis directivas de cambio con un desafío en dos
partes que yo describo como "una caricia y un puntapié". Por
ejemplo: "Eres muy inteligente, pero no eres prudente". O: "Ya que
eres tan amorosa y protectora, ¿cómo es posible que no te des cuenta del
daño que causa lo que dices (o lo que haces)?" O bien: "Es curioso
cómo familias tan preocupadas tienden a cegarse algunas veces". Y
así sucesivamente.
Como se verá, en más de un caso en este libro digo: "El amor es una
jaula de oro... las personas no se dan cuenta de que es una jaula porque
es de oro... sin embargo, sigue siendo una jaula... y no te deja remontar
el vuelo". Este tipo de intervención ha sustituido los anteriores desafíos
que planteaba a la aglutinación, porque a veces se oían como una
acusación y una exigencia de cambio.
Acerca del efecto circular que hijos y padres tienen unos sobre otros,
digo: "Los padres son carceleros que están presos, y los hijos son
presos que son carceleros". "Los hijos lanzan el señuelo y los padres
pican como peces atrapados por sus hijos... Hay un ciclo de pescador y
pez, y cada uno fluctúa del uno al otro."
Sobre las personas que se extralimitan en su disponibilidad y están
abrumadas de responsabilidades, como la madre de la familia
Martínez, puedo decir: "Hay una diosa hindú (o mexicana, griega o
cristiana) que tiene ocho brazos. Tú solamente tienes dos, pero crees
tener ocho... no sabes pedir ayuda... no delegas".
Para resaltar la dinámica de padres aglutinados y parejas desligadas,
pregunto: "¿Cuándo te divorciaste de tu pareja y te casaste con los
niños?" Una variación de esta metáfora cuando no hay hijos podría
incluir algo así: "¿Cuándo te divorciaste de tu pareja y te casaste con
tu carrera (o la raqueta de tenis)?"
Los cuestionamientos eficaces describen los actos de las personas y sus
consecuencias. Sin embargo, para que los clientes presten atención a lo
que se les está señalando, no deben sentirse regaña-
30 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

dos. Así, por ejemplo, a menudo decimos: "Qué interesante...", an tes de


señalar algo, para convertirlo en objeto de curiosidad, más I que en una
ocasión para ponerse a la defensiva.
Además, aunque resulta tentador decirle a la gente lo que debe-1 ría hacer,
seguir este impulso reduce en gran medida la probabilidad de que aprenda a
ver lo que está haciendo y sus consecuencias.
Si trabajo con una pareja, es probable que diga: "No puedes cambiarte a ti
mismo, pero puedes cambiar a tu pareja. ¿Qué cambios quieres que él (o
ella) realice para que tu vida sea más fácil?" En seguida ofrezco una varita
mágica (que consiste en un lápiz o algo por el estilo) y le pido a uno de
ellos que examine a su pareja como un escultor examinaría un bloque de
mármol, pensando y hablando sobre los cambios necesarios. Quizá
comente que en el yin-yang uno puede cambiar al otro si cambia el contexto
del todo.
Estas intervenciones invitan a los miembros de la familia a verse como
parte de una historia contada por un narrador juguetón. Utilícenlas y
modifíquenlas según sea necesario; no hace falta una receta médica.
En este punto, el lector podría preguntarse: con todos estos préstamos de
técnicas de otros terapeutas, la evolución del estilo y la influencia de las
experiencias vitales que ponen en entredicho certezas anteriores, ¿dónde
está la esencia de la terapia familiar estructural y dónde está la
escenificación, que ha sido una técnica distintiva en la caja de herramientas
de los terapeutas estructurales? Permítanme responder primero esta última
pregunta. La escenificación evolucionó de la desconfianza que nos inspiran
las historias que las familias cuentan al terapeuta y de las distorsiones
inherentes a la forma en que el terapeuta escucha y responde.
Supusimos que los miembros de la familia cuentan historias ensayadas y que
sería mejor si la novedad surgiera de conversaciones e interacciones entre
ellos que los terapeutas pueden rastrear y continuar. En algún punto de este
proceso, las respuestas emocionales interfieren con la coherencia, de esta
manera los miembros de la familia y los terapeutas se encuentran en
territorios desconocidos, donde es posible explorar nuevas conductas y
nuevos significados.
INTRODUCCIÓN: MODELO DE CUATRO PASOS
31

Nos parece que los terapeutas que se interesan en la construcción


colaborativa de significado podrían adoptar esta técnica, pero .a verdad es
que, en la terapia familiar estructural, la escenificación ha pasado a un nivel
superior y es menos una técnica que una actitud predominante.
Acerca de la esencia de la terapia familiar estructural, puedo afirmar que,
aunque cambié mi estilo de intervención, me mantengo fiel a los
conceptos que desarrollé en la década de 1960: que -as familias son
organismos sociales estructurados en subsistemas aparados por límites;
que los subsistemas definen las funciones de sus miembros; que los
miembros de las familias se organizan
alianzas, afiliaciones y coaliciones; que las familias evolucionan y pasan
por periodos de transición conforme cambian, etcétera.
La parte medular de la terapia familiar sistémica sigue siendo, por un lado,
concentrarse en la familia como contexto para entender cómo se desarrollan
sus miembros y modifican el concepto que tienen de sí mismos y de los
demás, y, por el otro, observar el poder que tiene la familia para influir en la
experiencia y el comportamiento de sus miembros.
El campo de la terapia familiar ha cambiado con el paso del tiempo y ha
corregido sus anteriores escotomas; por su parte, la terapia familiar
estructural también ha adquirido una lente nueva y más amplia que abarca
al individuo como unidad psicológica e incluye la exploración del pasado
como un medio para comprender el presente. Los cuatro pasos descritos en
este libro son mi forma de crecer con el campo, y representan puntos de
vista más amplios que desarrollé con el tiempo, la reflexión y la experiencia.

Mapa para evaluar a las familias y orientar la terapia

11 mapa que creamos para evaluar a las familias puede parecer sencillo, pero
es el producto de una búsqueda exhaustiva de cincuenta años de conceptos y
técnicas en terapia familiar
32 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

En la última década, he impartido talleres de dos días de dura ción a grupos


grandes en los Estados Unidos y en otros países, estos talleres he seguido
un formato regular que parece función; bien con las familias, el público y
conmigo mismo.
Llego algunos días antes del taller y entrevisto a dos familia Edito las
cintas que presentaré el primer día, y el segundo día ve a las familias en
vivo en un espacio que proyecta las sesiones público. En general, nos las
ingeniamos (la familia y yo) para presentar una narrativa coherente que
toma en cuenta el contexto cultural de la familia. He seguido este formato en
26 países, entre ellos Nueva Zelanda, Japón, España, Alemania, México y
Argentina, trabajando con un traductor en la mayoría de los casos.
He cuestionado de dónde viene la concordancia entre estas familias de
culturas tan diversas y yo. Este entendimiento mutuo no debería ser
posible, porque con frecuencia siento que me faltan las sutilezas verbales
que son tan importantes en la terapia, y he trabajado en países cuyas
normas culturales desconocía por completo.! Llegué a la conclusión de
que hay dos maneras de explicar este I fenómeno. Una sería que soy un
maestro del hipnotismo, capaz del convencer a familias de diferentes
culturas de que mi forma de veri su experiencia es superior a la de ellas; la
otra, mucho más probable, es que todos nosotros, incluido yo mismo,
estamos sujetos a formas comunes de ver y comprender las relaciones
familiares, y que ofrezco a las familias un marco organizativo que, al
parecer, explica su difícil situación y luego ellas usan este modelo e introdu-
cen innovaciones que lo adaptan a sus maneras individuales.

Modelo de cuatro pasos para evaluar a las familias

En el trabajo con las familias, el arte de la evaluación consiste en


descubrir qué impide a la familia alcanzar sus metas, y unirse a ella en
una visión de cómo llegar desde donde se encuentra hasta donde quiere ir.
Abordamos esta tarea en cuatro pasos: 1) abrir el motivo de consulta; 2)
señalar las interacciones que mantienen el
INTRODUCCIÓN: MODELO DE CUATRO PASOS 33

problema; 3) exploración del pasado centrada en la estructura, y,


exploración de nuevas formas de relacionarse.

Paso uno: abrir el motivo de consulta

El primer paso consiste en cuestionar la certeza de la familia en cuanto a


que el problema primario se localiza en la maquinaria interna del paciente
individual. Este es el paso que transforma la terapia en terapia familiar. Las
técnicas habituales incluyen:

• enfocar las áreas de competencia del paciente identificado;


• dar un significado distinto al problema por el que la familia ha
decidido consultar (reencuadramiento);
• explorar las maneras en que el síntoma se presenta y prestar
atención a los detalles;
• examinar el problema desde diferentes perspectivas hasta que
el síntoma pierda su toxicidad;
• explorar el contexto en el que aparece el síntoma;
• explorar las dificultades de los otros miembros de la familia, parecidas o
diferentes de las del paciente identificado;
• estimular al paciente identificado para que describa el síntoma
y el significado que le atribuye, otros aspectos de sí mismo y de
la familia; en otras palabras, darle un espacio respetuoso donde
los otros miembros de la familia se conviertan en audiencia.

paso dos: señalar las interacciones que mantienen el problema

J segundo paso consiste en explorar lo que los miembros de la familia


pueden estar haciendo para perpetuar el problema. El reto está en ayudar a
que los clientes se den cuenta de cómo sus acciones contribuyen a mantener
el problema, sin provocar resistencia. Este paso es básico para toda
intervención en el pensamiento sistémico. En efecto, el carácter
complementario de la influencia
34 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

mutua de los miembros de la familia es del conocimiento general y, por tanto,


nunca es una verdadera sorpresa para los miembros de la familia, quienes
seguramente ya se han preguntado, en voz alta o en silencio, "¿qué hemos
hecho?", "¿qué podríamos hacer de manera diferente?", antes de concretar su
formulación inicial: "Todo tiene que ver con él o ella". Paul Watzlawick
describió este proceso en su paradoja: "El problema reside en cómo trata de
resolverlo la familia". Casi siempre el terapeuta encuentra en una parte, la
parte curativa de los miembros de la familia, la disposición a aliarse con el
proceso de ayuda. A decir verdad, este segundo paso se basa en el supuesto de
que los miembros de la familia cambiarán su forma de relacionarse si se
consideran capaces de ayudar al paciente identificado.
Las técnicas de este paso varían dependiendo del terapeuta, pero se
describen en todos los libros de terapia familiar, y el lector las encontrará,
una y otra vez, dispersas en los casos de este libro.

paso tres: exploración del pasado centrada en la estructura

El tercer paso es una exploración breve y focalizada del pasado de los


miembros adultos de la familia para ayudarles a comprender cómo
llegaron a su actual visión limitada de ellos mismos y los demás. Este paso
es nuevo para nosotros, aunque siempre ha sido parte del método
psicodinámico de terapia. Pensamos que el rechazo de las experiencias
pasadas en la formación básica del yo fue una respuesta ideológica de la
terapia familiar en su polémica con los pensadores psicodinámicos, y que el
campo tiene ya la madurez suficiente para corregir esta primera inclinación
parcial.
Ya soy octogenario y tengo conciencia de los escombros de mi infancia que
flotan a mi alrededor e influyen en mis respuestas presentes. Sé que esto
mismo vale para ustedes, los lectores de este libro. Así pues, la pregunta
es cómo intervenimos en este paso. ¿Cómo podemos usar esta
exploración del pasado de modo que facilite la expansión del patrón de las
relaciones en el presente?
INTRODUCCIÓN: MODELO DE CUATRO 35
PASOS

Vemos este paso como una continuación de la exploración de los estilos


de relacionarse que el terapeuta y los miembros de la familia
descubrieron en el paso anterior. Por consiguiente, señala áreas
específicas donde se crean las dificultades. El terapeuta puede empezar
con la pregunta a uno de los miembros de la familia: "Observé en la
última sesión que no cuestionas a tu pareja ni siquiera en situaciones
en las que es evidente que él (o ella) está equivocado tú no estas de
acuerdo con su opinión. ¿Qué experiencias de tu niñez te llevan a
evitar el conflicto?" O: "¿Cómo te escogieron tus padres este par de
lentes?" O: "Parece que este par de lentes que TUS padres te ayudaron
a elegir reduce tu capacidad de enfrentarte a tu pareja; ¿puedes hablar
de cómo los elegiste en tu infancia?" 3: "Anteriormente vimos que
actúas como si tuvieras ocho brazos ruando de hecho sabes que los
dos que tienes están cansados y te gustaría no tener tanto trabajo.
¿Cómo seleccionaste en tu niñez esta orientación específica de tu
relación con los demás? ¿Quieres hablar de ello?" Uno podría pensar
que esta forma de preguntar nene su origen no solo en el pensamiento
psicodinámico, sino en la tradición narrativa de hallar nuevos
significados en historias viejas.
En el tercer paso los hijos permanecen como el público de las
historias de sus padres. En el cuarto, se unen a sus padres como
participantes activos. El cuarto paso hace que una evaluación no solo
sea precisa, sino útil.

Paso cuatro: exploración de nuevas formas de relacionarse

Después de establecer el panorama inicial de lo que impide avanzar a


la familia y cómo llegó a ser así, los miembros de la familia el
terapeuta hablan de quién necesita cambiar qué, y quién está dispuesto
o no. Sin este paso, que transforma el proceso de evaluación de una
operación ejecutada en las familias a una operación ejecutada con
ellas, la terapia se convierte en un proceso en el que 5e presiona a las
familias a ir a donde no le encuentran sentido. No es de extrañar que
opongan resistencia.
36 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

Aunque se ha escrito mucho en el campo sobre técnicas de terapia, no


hemos explorado suficientemente el proceso de la danza terapéutica, es
decir, los movimientos necesarios para producir el cambio. Las técnicas de
terapia únicamente son herramientas que se emplean para realizar una tarea
específica. Con frecuencia, los terapeutas llevan una caja que contiene todas
las herramientas adecuadas, pero carecen de un mapa. Aunque es necesario
que el terapeuta esté equipado con algunas herramientas para entrar en el
sistema familiar, estas son contraproducentes si no hay una dirección
conceptual que fundamente su aplicación.
En el nuevo milenio, no hay necesidad de más y mejores técnicas; nos
bastan y sobran las que ya tenemos. En cambio, nuestro objetivo es ofrecer
un marco suficientemente amplio como para organizar las innumerables
maneras de conceptualizar e intervenir en los problemas familiares. En los
diez casos que presentaremos más adelante, trataremos de centrarnos en las
técnicas que forman parte del proceso para lograr algo nuevo.
Nuestro modelo de cuatro pasos tiene la intención de ser útil para los
terapeutas de diversas doctrinas que tratan de sortear las etapas iniciales de
la terapia familiar (véase la tabla 1-1).
Los pasos que presenta esta tabla están muy simplificados. Al avanzar por
estos pasos, es necesario tener una cierta comprensión de cómo se
organizan las familias, mas no imponer nuestros conceptos favoritos. El
propósito de la evaluación debe ser descubrir con las familias una forma
nueva y útil de comprender sus dilemas y explorar los recursos con los que
cuentan para sanar.

TABLA 1-1 El modelo de cuatro pasos


Fásol Paso 2 Paso 3 Paso 4
Descentralizar Explorar el Explorar qué elemen- Redefinir el pro-
el problema patrón familiar tos del pasado, que blema y abrir las
presentado y el que mantiene aún influyen en el opciones.
portador de los el problema presente, aportan los
síntomas. presentado. miembros clave de la
familia.
INTRODUCCIÓN: MODELO DE CUATRO 37
PASOS

TABLA 1-2 Expansión del proceso de cuatro pasos

Comprensión de la organización familiar Técnic


as
Estructura Unión, alianza
limites Puesta en escena
Alianzas Escucha
Coalicione s Trazar mapas
Triangulación Reencuadrar
Ciclo de vida Intensificar
familiar Capacidad,
competencia Creación
de límites
Desequilibrar

Cuando tratamos de evaluar la utilidad de nuestro instrumento


terapeutas principiantes que eran alumnos de posgrado en un de
terapia familiar, los estudiantes entendieron el concepto intrinseco del
primer paso y se dieron cuenta de que necesitaban desentralizar al
paciente identificado y el problema, y moverse hacia 5 relaciones
interpersonales. Sin embargo, no sabían cómo hacerlo, Etendían que
necesitaban encontrar el lenguaje para invitar a los miembros de la
familia a explorar ese territorio. Para eliminar esta lama, enseñamos
organización familiar, y que los miembros de la familia forman parte del
sistema familiar. Entonces, el mapa perdió su simplicidad debido a que
faltaban los aspectos de cómo aliarse a una familia, cómo entender las
historias de cada uno de los miembros del contexto del sistema familiar,
cómo mantener la curiosidad y apoyar a los miembros de la familia al
tiempo que se desafía la rigidez familiar, cómo oír el contenido y
observar las conductas -en a, cómo hacer terapia-, todo esto faltaba.

Un último momento de reflexión

Antes de iniciar la aplicación de nuestro modelo a cada caso que aquí


se presenta, es conveniente considerar algunas preguntas sobre la idea
de evaluar a las familias.
38 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

¿La terapia familiar es la mejor forma de aliviar el dolor de un miembro


individual de la familia? ¿La terapia familiar puede provocar consecuencias
inesperadas en el paciente identificado u otros miembros de la familia? ¿Los
cambios benéficos de una familia pueden considerarse inapropiados
dentro de su contexto social? En otras palabras, ¿es posible que el cambio
pueda considerarse incorrecto en el aspecto moral, político o ideológico?
Gregory Bateson se planteó preguntas semejantes y se mostró muy receloso
de la idea de tratar de cambiar a la gente. Como antropólogo, se negaba a
emitir juicios. Los terapeutas, pensó, eran taxonomistas: creaban etiquetas
de diagnóstico y luego creían que esa era la realidad.11 A Bateson le
preocupaban el sesgo cultural de los supuestos de los terapeutas y las
presiones que ejercían en las personas para que aceptaran su versión de la
forma como deberían ser las cosas. La crítica posmodernista, que no cree
que sea posible llegar a conocer la verdad, ha amplificado estas
preocupaciones en los últimos años. Lo que pasa por verdad, afirman los
posmodernistas, es solo una manera de contar una historia.
En la época del escepticismo posmoderno, los terapeutas familiares se
encuentran en una encrucijada. ¿Pueden transitar por dos caminos al mismo
tiempo, como el personaje de un cuento de Jorge Luis Borges? ¿Pueden
aceptar que la historia de una familia es válida y, aun así, pensar que una
nueva historia podría ser más útil? Y, de ser así, ¿deben elegir entre creer
que las familias con problemas se aferran a patrones de conducta
contraproducentes o a cogniciones contraproducentes?
Hoy en día nos enfrentamos a una paradoja parecida a la que se
enfrentaron los físicos cuando se preguntaron si la luz se transmitía en
partículas o en ondas. Su respuesta fue: Sí; depende de 19 naturaleza de
la observación. Pero, en lugar de entender que puede haber más de una
forma de describir a las personas, los terapeutas familiares tienden a
dividirse en campos teóricos: la escuela narrativa, siguiendo el
posmodernismo, adopta la narración de historias. Las historias que la
gente se cuenta son las que organizan su experiencia y determinan su
comportamiento. Así
INTRODUCCIÓN: MODELO DE CUATRO PASOS 39

pues, la terapia debe tratar de ayudar a las familias a reexaminar sus


presuposiciones. Por otro lado, los terapeutas sistémicos creen que las
familias con problemas actúan de forma contraproducente. Aunque las
acciones y las creencias se refuerzan mutuamente, a menudo es mejor
producir el cambio de afuera hacia dentro. Nuestra postura es que, a pesar
de que las familias pueden aferrarse a patrones destructivos de interacción,
sus perspectivas son las que restringen y facilitan su modo de pensar y de
comportarse, y que, para ser eficaces, debemos encontrarnos con los
miembros de las familias como actores y, a la vez, autores de sus propias
historias.
La acción y la cognición no existen por separado. Los miembros de la familia
necesitan crear historias para explicar quiénes son. Las historias pueden
mantener o modificar la forma en que se relacionan, facilitar nuevas
organizaciones que necesiten otras historias, etc. Dependerá de la
naturaleza del experimento y de la experimentación el camino que usted
habrá de recalcar. Sin embargo, uno siempre transita por ambos caminos.

Advertencia sobre el terapeuta

Parece más fácil comenzar por definir lo que no es un terapeuta: un


terapeuta no es imparcial o justo, ni un profesional políticamente
correcto; tampoco es especialista en ética y logística ni omnisciente. El
terapeuta es un profesional del cambio. Pero siempre hay resistencia al
cambio: a causa de la familiaridad de .os caminos que se han recorrido
muchas veces, por la convicción de la familia respecto de cómo son las
cosas, por la atención competitiva entre los "yos en relación" que componen
la familia y por las exigencias de cambio que los miembros de la familia se
hacen mutuamente.
Por tanto, un terapeuta es un promotor del cambio con opciones limitadas,
y será eficaz solo si logra desestabilizar las normas familiares que
mantienen vigentes las presunciones. Para ello, el
40 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

terapeuta necesita entablar con los miembros de la familia una relación


que ofrezca la esperanza de que existen otras formas ¿-participar en una
relación que reportan beneficios: disminución de dolor, aumento de la
satisfacción y conocimiento.
Todo esto significa que el terapeuta es un promotor limitado del cambio.
Los miembros de la familia son quienes determinan los límites y las
posibilidades de nuevas formas de relacionarse. Por tanto, el cambio es una
empresa en colaboración, en la cual, para ser eficaz, el terapeuta necesita
adaptarse a los miembros de la familia aliarse a ellos y ampliar tanto el uso
de sí mismo en la relación con ellos como el uso de ellos mismos en la
relación que tienen entre si La imagen del terapeuta omnisciente y
todopoderoso que impone sus supuestos a los miembros confiados e
ingenuos de la familia no puede coexistir con la anterior descripción del
proceso terapéutico. Por supuesto, todos conocemos terapeutas que
asumen una postura autoritaria en la terapia, pero, a la larga, la mayoría
de ellos fracasan, y la experiencia es dolorosa para ellos y, con frecuencia,
perjudicial para los miembros de la familia.
Por consiguiente, un terapeuta es un experto que acepta la in-certidumbre,
se une a las familias en la aventura de ampliar y enriquecer sus formas
relaciónales y logra poner en duda la certeza de sus miembros cuando les
ayuda a darse cuenta de que existen otras formas de relacionarse.
En los casos que leerán, tenemos dos terapeutas, Salvador Mi-nuchin y
Wai-Yung Lee, que demuestran cómo amplían los repertorios de las
familias. Como todos los terapeutas, cada uno de ellos tiene su propio estilo,
pero, en palabras de Harry Stack Sullivan, los dos son "simplemente más
humanos que otra cosa". Por lo tanto, comparten su repertorio con los
lectores, con plena conciencia de que estos pueden tomar prestadas sus
técnicas y transformarlas para adaptarlas a sus necesidades únicas.
Presentaremos diez casos, cada uno de ellos compuesto por dos entrevistas
que siguen nuestro modelo de cuatro pasos. Tratamos de seleccionar
familias con problemas que los terapeutas encuentran a menudo, y
formamos cinco grupos:
INTRODUCCIÓN: MODELO DE CUATRO PASOS 41

1. familias con hijos problemáticos;


2. familias reconstituidas (una pareja con hijos de matrimonios
anteriores);
3. complementariedad de las parejas;
4. familias psicosomáticas, y,
5. la familia y los servicios sociales.

Introduciremos cada grupo con algunos comentarios sobre las


generalidades para tratar la materia. No estamos satisfechos del todo con
estas agrupaciones: son arbitrarias y podríamos haber seleccionado otras.
No obstante, los invitamos a acompañarnos en nuestro recorrido por el
proceso de terapia.

NOTAS

1. Laing, R. D., 1965, "Mystification, confusión and conflict", en I. Bos-


zormenyi-Nagy y J. L. Framo (eds.), Intensive Family Therapy, Nueva
York, Harper & Row.
2. Bowen, M., 1961, "Family psichotherapy", American Journal ofOrtho-
psychiatry, 31, pp. 40-60.
3. Minuchin, S., 1974, Families and Family Therapy, Cambridge, Harvard
University Press.
4. Selvini-Palazzoli, M., 1986, "Toward a general model of psychotic
games", Journal of Marital and Family Therapy, 12, pp. 339-349.
5. Anderson, H. y H. Goolishian, 1988, "Human systems as linguistic
systems: Preliminary and evolving ideas about the implications for
clinical theory", Family Process, 27, pp. 371-394.
6. Minuchin, S., 1974, Families and Family Therapy, Cambridge, Harvard
University Press. 7. Minuchin, S., B. Montalvo, B. Guerney, B. Rosman y F. Schumer,
1967,
Families of the Slums, Nueva York, Basic Books. S. Minuchin, S., B. Rosman y L.
Baker, 1978, Psychosomatic Families:
Anorexia Nervosa in Context, Cambridge, Harvard University Press. 9.
Selvini-Palazzoli, M., L. Boscolo, G. Cecchin y G. Prata, 1978, Paradox
and Counterparadox, Nueva York, Jason Aronson. 11 Cecchin, G., 1987,
"Hypothesizing, circularity and neutrality revis-
ited: An invitation to curiosity", Family Process, 26, pp. 405-413. 11. Bateson, G.,
1971, Steps to an Ecology ofMind, Nueva York, Ballantine.
PARTE UNO

Hijos problemáticos y sus padres

En la Edad Media, los niños no existían. Eran considerados adultos


pequeños y se les trataba como tales. Los retratos familiares de aquella
época muestran madres de aspecto familiar y padres vestidos con trajes de
sedas y brocados. Sin embargo, a su lado, se observan réplicas extrañas en
miniatura de esos padres, vestidas igual que ellos, prueba gráfica de que los
niños se construyen en la mente de los adultos. Desde aquellos tiempos, la
niñez ha sido elevada a una posición tan encumbrada que en las familias
actuales los padres giran alrededor de los hijos como planetas que describen
órbitas alrededor del sol. Un breve examen de la historia del tratamiento
psiquiátrico de niños mostrará que nuestro punto de vista sobre los
nroblemas de la niñez también ha evolucionado de maneras que reflejan
nuestra continua ambivalencia respecto de la familia, así como los adelantos
en su comprensión.
Freud nos enseñó que los trastornos psicológicos eran consecuencia de
problemas de la infancia sin resolver. Sus descubrimientos culparon a la
familia, primero por la seducción de la inocencia v después por ser el
agente de la represión cultural. Si los niños crecen y se convierten en
neuróticos, temerosos de sus propios instintos, que son sanos y naturales, ¿a
quién más vamos a culpar sino a los padres? Como los problemas
emocionales se originaron en la familia, parecía lógico suponer que la mejor
manera de acabar con la influencia familiar era aislar a los parientes del
tratamiento del
44 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

paciente, erradicar su influencia contaminante de la sala de operaciones


psiquiátricas.
Alfred Adler fue el primero de los seguidores de Freud en proponer que
tratar a los niños podría ser la manera más eficaz de prevenir las neurosis de
los adultos. Con ese fin, persuadió al sistema escolar vienes de establecer
32 centros de orientación infantil entre finales de la Primera Guerra
Mundial y principios de la década de 1930 (Mosak, 1995). La estrategia de
Adler (1927) consistió en ofrecer estímulo y apoyo para tratar de aliviar los
sentimientos de inferioridad de los niños, que así podrían llevar un estilo de
vida sano y llegar a ser miembros útiles de la sociedad. Sin embargo, en la
psicología individual de Adler estaba implícita la noción de que las familias
hacían más por subvertir que por fomentar el potencial innato saludable de
los niños. Cuando los especialistas clínicos piensan en las familias, a menudo
las conciben como fuerzas destructivas en la vida de sus pacientes. Lo que
nos llama la atención son las diferencias y la discordia. Las armonías de la
vida familiar (lealtad, tolerancia, ayuda mutua y asistencia) con frecuencia
pasan inadvertidas, como parte del trasfondo de la vida que se da por
sentado. Adler (1929) delineó tres modos de crianza que arrebataban a los
niños su valor y producían el famoso complejo de inferioridad. Estos tres mo-
dos eran: 1) sentir lástima por el niño, 2) consentir o sobreproteger al niño,
y, 3) descuidar o maltratar al niño.
En 1909, el psiquiatra William Healy fundó el Juvenile Psycho-pathic
Institute (posteriormente, Institute for Juvenile Research) en Chicago,
precursor de las clínicas de orientación infantil. En 1917, Healy se mudó a
Boston y estableció el Judge Baker Guidance Cen-ter, dedicado a la
evaluación y tratamiento de niños delincuentes. Aunque las clínicas de
orientación infantil eran pocas aun después de la Segunda Guerra Mundial,
con el tiempo se establecieron en todas las ciudades de los Estados Unidos
para ofrecer evaluación y tratamiento de los problemas infantiles, y de las
complejas fuerzas familiares y sociales que contribuyen a ellos. Equipos
clínicos, que centraban demasiada atención en el ambiente familiar,
administraban el tratamiento. Poco a poco, los trabajadores de orientación
in-
HIJOS PROBLEMÁTICOS Y SUS 45
PADRES

fantil concluyeron que el verdadero problema no era el obvio, esto es,


los síntomas del niño, sino más bien las tensiones intrafamiliares que
eran el origen de dichos síntomas. Al principio hubo una tendencia a
culpar a los padres, en especial a las madres.
La causa principal de los problemas psicológicos infantiles, según David
Levy (1943), era la sobreprotección maternal. Las madres que habían
sufrido de falta de amor se volvían sobreprotectoras con sus hijos.
Algunas eran dominantes; otras, demasiado complacientes. Los hijos
de madres dominantes eran sumisos, pero tenían dificultades para hacer
amigos; los hijos de madres complacientes eran tiránicos en casa, pero
se portaban bien en la escuela. Al poco tiempo, Frieda
Fromm-Reichmann (1948) acuñó una de las frases más nocivas en la
historia de la psiquiatría, la madre esquizofrenizan-te. Se pensaba que
estas mujeres dominantes y agresivas, en especial cuando se casaban con
hombres pasivos o indiferentes, daban a sus hijos la forma más virulenta
de crianza patológica. Aunque estos estudios resaltaban la importancia
de la familia, la tendencia a culpar a los padres, en especial a las madres,
de los problemas en la familia fue un ejemplo desafortunado del uso de
un chivo expiatorio, que continúa obsesionando al campo.
Incluso después de que se reconoció la importancia de la familia, madres
e hijos siguieron recibiendo tratamiento por separado, y se intentaba
impedir que los terapeutas intercambiaran ideas debido a que esto
podría poner en riesgo las relaciones terapéuticas individuales. El
acuerdo habitual era que un psiquiatra tratara al hijo y un trabajador
social viera a la madre. La terapia de la madre era secundaria a la
misión principal de tratar al hijo. En ocasiones, como una ocurrencia
tardía, se veía al padre en un grupo por las noches. En este modelo, se
consideraba que la familia era una extensión del hijo, en lugar de lo
contrario.
Con el tiempo, la prioridad del movimiento de orientación infantil cambió
y se dejó de pensar que los padres eran crueles e ineptos, para considerar
que los problemas se derivaban de las relaciones entre pacientes, padres
y otras personas significativas. Este giro tuvo consecuencias profundas.
La psicopatología ya no se localizaba en
46 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

el individuo; ya no había padres villanos e hijos víctimas. Ahora se creía que


las interacciones entre padres e hijos eran el problema.
El trabajo de John Bowlby en la Tavistock Clinic marcó el inicio de la
transición hacia un enfoque familiar. Bowlby (1949) estaba tratando a un niño
y avanzaba con lentitud. Como se sentía frustrado, decidió ver al niño y a
sus padres en una misma sesión. En la primera mitad de esta sesión, el hijo
y los padres se alternaron para quejarse unos de otros. En la segunda mitad,
Bowlby les explicó las contribuciones que, en su opinión, cada uno de ellos
hacía a la dinámica del problema. A la larga, trabajando juntos, los tres
miembros de la familia llegaron a comprender los puntos de vista de los
demás.
Aunque a Bowlby le intrigaban las posibilidades que se abrieron con estas
entrevistas conjuntas, siguió creyendo en el formato tradicional de la
psicoterapia. Si bien las reuniones familiares eran útiles para recabar
información, eran solo un complemento del verdadero tratamiento, la terapia
psicoanalítica individual.
Lo que Bowlby probó a manera de experimento, Nathan Ac-kerman lo
concretó: la terapia familiar como forma primaria de tratamiento en las
clínicas de orientación infantil. Existe constancia de que, desde 1938,
Ackerman señaló el valor de considerar a la familia como una unidad en
el tratamiento de las perturbaciones de cualquiera de sus miembros
(Ackerman, 1938). Posteriormente recomendó estudiar a la familia como
medio para comprender al hijo, en lugar de lo contrario (Ackerman y
Sobel, 1950). Después de darse cuenta de la necesidad de entender a la
familia para diagnosticar problemas, Ackerman dio el siguiente paso: el
tratamiento familiar.
Una vez que empezamos a ver a los niños en el contexto de sus familias, se
abrió todo un mundo de posibilidades. La inclusión de la familia es como
prender la luz en un cuarto oscuro: algunas cosas se aclaran de inmediato.
No solo se entiende que los miembros de la familia pueden contribuir a
mantener los problemas del niño, sino cómo pueden trabajar juntos para
resolverlos. Por eso resulta pasmoso que cincuenta años después, en pleno
siglo xxi, la mayoría
HIJOS PROBLEMÁTICOS Y SUS PADRES 47

de los esfuerzos para tratar a los niños sigan centrándose en la


psicopatología individual del niño. Esto nos mueve a reflexionar sobre a.
capacidad extraordinaria de los profesionales de la salud mental rara seguir
sus mapas ideológicos, incluso ante la prueba palpable de que los niños
están inextricablemente integrados a la dinámica de fu familia.

Cuando las familias llevan a sus hijos a tratamiento, existe la tentación de


enfrascarse en los detalles de los problemas del niño, como si fuera
responsabilidad del terapeuta resolverlos. Siempre que se considera que los
problemas psicológicos están incorporados en
los individuos, tiene sentido centrarse en las motivaciones ocultas,
personalidades deformadas y neurotransmisores disfuncionales. Las
preguntas que se plantean son: ¿qué está haciendo el niño?,
¡qué motiva al niño a hacer eso?, y ¿qué ocurrió en el pasado del niño para
que se comporte así?
Sin embargo, la primera pregunta, o quizá la más importante, que el
terapeuta sistémico debe hacerse es: ¿qué hacen los miembros de la familia
que ayuda a mantener los síntomas del paciente identificado? Esta pregunta
cambia el enfoque y da una perspectiva interaccional. Y luego, debido a que
casi todas las interacciones problemáticas son triangulares, preguntamos:
¿qué tan eficiente es el trabajo conjunto de los padres en la resolución de los
problemas ie su hijo?1 El punto no es pasar la culpa del hijo a los padres, sino
considerar la eficacia o ineficacia con que la familia se organiza para hacer
frente a sus problemas.
Uno de los factores que incide en que el conflicto entre los padres sea casi
inevitable es que cada uno ve su labor de padre desde perspectivas diferentes.
Uno puede tener poca paciencia. Uno puede tener la mecha corta. Uno puede
preocuparse más. Otro cree que
los hijos necesitan protección, en tanto que el otro piensa que necesitan
valerse por sí mismos.2 En las familias felices estas diferencias permiten
a los padres establecer una forma equilibrada de tratar a
48 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

los hijos. Pero, por desgracia, los padres a menudo se polarizan, se


presionan hasta tomar posiciones extremas y menoscaban los esfuerzos del
otro. Las parejas en conflicto, para empezar, tienen más probabilidades de
enfrentarse por los hijos.
Un patrón común en las parejas que tienen conflictos conyugales es un padre
demasiado cercano a los hijos y el otro en una posición más distante y
crítica, ya sea abiertamente o no. La esposa que es perseguidora emocional,
como se siente frustrada por el alejamiento de su esposo, empieza a acosar a
los hijos. Un hijo, sensible a la alteración de su madre, queda atrapado en el
triángulo y comienza un acting out de algún tipo. Los problemas del hijo
preocupan a los padres y los unen, o se pelean porque cada uno tiene una
opinión distinta de cómo tratar al hijo.
Así, una de las presentaciones estructurales más comunes de un triángulo
de padres e hijo es la madre y el hijo aglutinados y el padre desligado. Para
corregir esta estructura problemática, el terapeuta sistémico se une al padre
desligado para atraerlo de nuevo al círculo familiar, y después la pareja se
acerca y restablece el límite generacional apropiado en la familia. Sin
embargo, como veremos en los siguientes dos casos, es importante recordar
que el mapa no es el territorio. La metáfora estructural no debe hacernos
olvidar que las familias están formadas por seres humanos de carne y hueso
y que la terapia funciona solo cuando es una empresa en colaboración. Los
padres también son una pareja, y es un error pensar que uno simplemente
puede reunir a dos personas infelices y ahí se acaba el problema. Para
llegar al fondo del asunto, el terapeuta debe descubrir y resolver la causa de
la infelicidad de la pareja y el conflicto entre ellos.

NOTAS
1. Por supuesto, no todos los padres llegan en pareja. Pero a menudo ocurre que
los padres o madres solteros que tienen problemas con sus hijos están en conflicto
con sus novios o novias, sus ex cónyuges o con los maestros de sus hijos.
HIJOS PROBLEMÁTICOS Y SUS 49
PADRES

2. Basta con arañar la superficie para descubrir que muchos de estos supuestos
son proyecciones de la experiencia de los padres, que es precisamente lo que
el tercer paso de nuestro modelo de evaluación tiene el propósito de explorar.

DEFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Ackerman, N. W., 1938, "The unity of the family", Archives of Pediatrics,


55, pp. 51-62.A.ckerman, N. W. y R. Sobel, 1950, "Family diagnosis: An approach
to the
preschool child", American Journal of Orthopsychiatry, 20, pp. 744-753. ler, A.,
1927, Understanding Human Nature, Nueva York, Fawcett. Adler, A., 1929, The
Science ofliving, Nueva York, Greenberg. ?wlby, J. P., 1949, "The study and
reduction of group tensions in the
family", Human Relations, 2, pp. 123-138. romm-Reichmann, F., 1948, "Notes
on the development of treatment
of schizophrenics by psychoanalytic psychotherapy", Psychiatry, 11,
pp. 263-274. -evy, D., 1943, Maternal Overprotection, Nueva York, Columbia
University
Press. Mosak, H. H., 1995, "Adlerian psychotherapy", en R. J. Corsini y D.
Wedding (eds.), Current Psychotherapies, 5a. ed., Itasca, F. E. Peacock.
CAPÍTULO

2 El hijo
parental

siguiente caso de estudio se relaciona con una familia española consulta


tuvo lugar en su ciudad de origen. El terapeuta había empezado a ver a esta
familia desde hacía un mes; primero se reunió, durante dos sesiones, con la
paciente identificada, una joven a la que se le había diagnosticado
depresión con ideación suicida, después, en cuatro sesiones, se reunió con
los miembros de la familia en diferentes grupos. Cuando el terapeuta
solicitó la consulta, su objetivo era ayudar a Sara, la paciente de 22 años, a
abandonar la responsabilidad de cuidar a sus dos hermanos menores, 18 y
16 años, y motivar a los demás miembros de la familia a valorar y apoyar
a Sara, que se siente subvaluada. Sara ha estado tomando dosis pequeñas
de antidepresivos y ha respondido bien a los medicamentos.
La familia Martínez está formada por el padre y la madre, Pedro (de 51
años) y Josefa (de 50); una hija casada, Juana (de 28), que vive en la misma
ciudad; Sara (de 22); Alberto (de 18), y Javier (de 16). Los dos chicos
menores van a una escuela preparatoria técnica para aprender un oficio. La
familia extendida también vive en la misma zona e incluye a las dos
abuelas y otros parientes que visitan a la familia con frecuencia.
Se trata de una familia de clase trabajadora, y todos, salvo la madre,
trabajan fuera del hogar. Llegan a la consulta vestidos con ropa informal y
son amistosos y relajados. Me sentí conectado
52 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

con ellos de inmediato, como si yo mismo fuera un pariente lejano. La


familia se sienta en tres subgrupos: el padre y la madre en un extremo de
un semicírculo; la hija mayor, sola, en el otro extremo, y Sara, Alberto y
Javier, en el centro. El terapeuta y yo cerramos el círculo.
Para comenzar, les pregunto por qué quisieron ver a un terapeuta.

PADRE [respondiendo]: La nena tiene problemas y vinimos a ver si la pueden


ayudar.

[Pregunto a Sara si ella es la nena y qué quiso decir su padre con lo que dijo.]

SARA: Me sentía triste.


DR. MINUCHIN: Pero, ¿por qué vino también la familia?
MADRE: Porque nos preocupamos por ella.
DR. MINUCHIN [a Sara]: ¿Eres el único problema de la familia?
PADRE: Ella no es ningún problema. Quizá tiene un problema. Es
demasiado responsable y le dan ganas de llorar. No quería salir con la
familia y se quedaba en su habitación.
DR. MINUCHIN [dirigiéndose a la hermana mayor]: ¿Qué crees que le esté
pasando a Sara?
JUANA: Creo que trabaja demasiado. Además de su carrera —estudia
administración en la universidad — , es maestra de ping-pong y trabaja
cuidando niños.
DR. MINUCHIN: No comprendo. Nada de lo que describen despertaría ideas
suicidas. ¿Podría ser que algo o alguien de la familia la entristece?

Estoy cuestionando el ambiente superficial de la sesión y el enfoque exclusivo en la


dificultad de Sara. También respondo a la sensación de cercanía que transmite la
familia. Creo que aceptarán que les pregunte si los miembros de la familia influyen
unos en otros
EL HIJO 53
PARENTAL

MADRE: Alberto y Javier son irresponsables. Trabajo mucho y Sara


cree que tiene el deber de ayudarme. Le preocupa mucho el orden y
ellos no se ocupan de nada. Si no arreglan su habitación, yo lo hago, y
si ella me ve, se pone a hacerlo.
DR.MINUCHIN: ¿Es tu mano derecha? [Al padre]: ¿Tu esposa trabaja para
todos?
PADRE: No. Yo trabajo fuera y ella me ayuda en la casa, pero los
muchachos creen que no tienen que hacer nada y Sara ha asumido la
responsabilidad de hacer lo que ellos no hacen.

La organización de esta familia está en sintonía con la cultura del grupo


social de la familia, donde se espera que las mujeres trabajen en la casa y los
hombres no. Sin embargo, la posición de Sara como la "hija parental" constituye
un punto de entrada para explorar áreas de tensión en la familia.

PADRE: No somos machistas. Ella sola se ha echado a cuestas esta


responsabilidad.
JUANA: Cuando vivía en la casa yo también ayudaba, pero nunca
tanto como Sara.

La familia vuelve a centrar la atención en las características individuales de


Sara, que, según ellos, es la causa de su exceso de responsabilidad y depresión.

DR.MINUCHIN [a Sara]: ¿Por qué asumes esta responsabilidad?


¿Quieres proteger a tu padre, a tu madre o a tus hermanos? V: Protejo a
Madre.

PASO UNO: abrir el motivo de consulta

El primer paso en cada uno de los casos tiene el propósito de liberar al paciente
identificado de la tiranía de una sola visión del mundo como marco para definir
el yo y a los demás. Para Sara, eso significa olvidar-
54 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

se del diagnóstico psiquiátrico: depresión con ideación suicida, asi como del
diagnóstico de la familia: responsable y servicial.

Aunque parezca paradójico, mi intervención tratará de multiplicar las etiquetas.


No exploraré las autodefiniciones de Sara, sino que las aumentaré. Sara pasará a
ser, a la vez, la mano derecha de su madre, la madre de sus hermanos, el bastón del
terapeuta, la gemela de su madre, el ayudante del sheriff, etc. Las etiquetas se
convertirán en una mezcla de autodefiniciones y respuestas a las interacciones
con los miembros de la familia y desafiarán la rigidez de la perspectiva original.

El proceso ocurre en presencia de los otros miembros de la familia pero al principio no


es evidente para ellos. Más adelante les parecerá divertido, luego confuso, hasta que,
al final, en la multiplicidad De perspectivas y definiciones, el diagnóstico planteado
originalmente perderá su certidumbre.

El primer paso, abrir el motivo de consulta, constituye el inicio de la Sesión, pero


continúa a lo largo de esta, reapareciendo en diferentes formas.

SARA: Si yo no hago el trabajo, Madre tiene que hacerlo. Ya de por sí se


siente abrumada.

Cambio de silla con Sara y le pido que se siente cerca de su madre \, hable con ella.
En este momento, el foco de la exploración es la diada madre-hija, que es una
preparación para la exploración posterior de la diada madre-padre y el triángulo
formado por los tres miembros de este subsistema parental mal definido. Con el
cambio de silla, estimule la conversación entre los miembros de la familia y a mí me
da cierta distancia para observar.

DR. MINUCHIN [a Sara]: ¿Tú eres la única que puede ayudar a tu madre?
EL HIJO PARENTAL 55

MADRE: Sara siempre fue responsable. Empezó a ocuparse de ellos cuando


tenía ocho años.
DR. MINUCHIN [a Sara]: ¿Por qué no dejas que tu madre sea la madre?
SARA: Claro que la dejo, pero...
DR. MINUCHIN: No. Te has convertido en la madre de tus hermanos. ¿Podrías
preguntarle a tu madre cuándo empezaste a trabajar de su ayudante?
MADRE [a Sara]: Siempre estabas trabajando para ellos, los llevabas a la
escuela cuando eran pequeños. Quizá fue culpa mía. Ahora me doy cuenta de
que se ha vuelto un problema. [La madre rompe en llanto y juaná le pasa un
pañuelo desechable.]

El foco de la exploración, y de la tensión, ha pasado de la tristeza de Sara a la


complementariedad de Sara y su madre, y ahora, a la relación entre Javier, Pedro y la
sobrerresponsable y "explotada" Sara. Estos cambios confunden a los miembros de la
familia, a quienes se les han arrebatado las explicaciones conocidas y el consultor los
invita a examinar de nuevo la situación.

PASO DOS: señalar las interacciones que mantienen el problema

El segundo paso tiene el propósito de descentralizar al paciente identificado como eje


del problema familiar y alentar a los miembros de la familia a observarse en sus
interacciones con el "paciente", que influyen en el comportamiento sintomático. Lo
que antes se consideraba depresión intrapsíquica con ideación suicida o
exceso de responsabilidad, ahora se ve como una respuesta interpersonal dentro
del contexto familiar: como la respuesta de Sara a la carga de la madre, la madre
que delega autoridad a Sara, la madre y Sara que protegen al padre, etc. El centro de
atención de la sesión pasa a otros miembros de la familia. La "silla caliente" se
comparte. ¿El padre es eficaz? ¿La madre está deprimida? ¿Es posible relevar a
Sara de su papel de heroína trágica?
56 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

DR. MINUCHIN [a la madre]: ¿Qué discusiones hay en casa?


MADRE: Siempre son con los niños.
DR. MINUCHIN [mirando a los adolescentes]: ¿Ellos son "los niños"?
MADRE [llorando]: Sí.
DR. MINUCHIN [a Sara]: ¿Y aceptan tu autoridad?
SARA: No, se ríen de mí.
ALBERTO [y Javier, asintiendo al mismo tiempo]: Es responsabilidad de mis
padres, no de ella.
PADRE: Sí, pero cuando les pido que hagan algo, no lo hacen, y entonces es
cuando ella interviene.
JAVIER: ¡Pero ella no es nuestra madre!

La organización de la familia se revela en este segmento: una madre agobiada por el


exceso de trabajo, un padre ineficaz, una hija parental sin autoridad e impotente ante
dos adolescentes rebeldes.

DR. MINUCHIN [a Sara]: Cuando pelean, ¿tu padre está presente, o tu madre
es la única que mantiene el orden? [Exploro la posición del padre en la
jerarquía familiar.] Tus padres parecen personas competentes. ¿Por qué crees
que es tu deber protegerlos?
SARA: No protejo a mis padres, pero creo que necesito controlar a mis
hermanos.
DR. MINUCHIN [a los hermanos adolescentes]: Alguien debe de haberle dado el
trabajo. Dudo que ella lo tomara por su cuenta.
JUANA: No. Ella sola asumió ese trabajo. Nadie le dijo que era su
responsabilidad. Cuando yo vivía en la casa, nunca intervine en sus
pleitos.

El nuevo guión familiar inquieta a la hermana, que regresa la exploración a la


problemática de Sara.

DR. MINUCHIN: Pero te liberaste. Te casaste y te mudaste a otra parte, y ella


se quedará en casa todo el tiempo que crea que tus padres la necesitan.
Alguien le dio el trabajo de ayudante del
EL HIJO 57
PARENTAL

sheriff. Su depresión es producto de la familia. ¿Pueden pensar juntos


cómo sucedió?
ALBERTO: Creo que mi padre le da autoridad.
PADRE: Pero cuando no me hacen caso es cuando ella interviene.
DR.MINUCHIN [a la hermana mayor]: Al parecer, Sara necesita controlar a
tus hermanos menores para proteger a tus padres. Cuando te marchaste
de casa y abandonaste a tu madre, Sara tomó el trabajo de ayudante
de la reina.
JUANA: No la abandoné. Me entristeció mucho dejar a mis padres por
otra persona.
DR.MINUCHIN [riendo]: ¡Pero la "otra persona" es tu marido! ¿También
abandonaste a tu hermana? -XA: Ahora me doy cuenta de que sí, la
abandoné.

Se trata de una familia de ayudadores. Al parecer, la lealtad es el valor


predominante que rige sus actos y la autonomía se experimenta como traición.
La hermana mayor define su matrimonio como mudarse con alguien que no es
de la familia. ¿La lealtad familiar es más típica de ¡as familias latinas? Quizá,
pero en este caso se llevó a extremos poco sanos.

DR.MINUCHIN: Sara está en un agujero. ¿Quién quiere ayudarle a


salir?
JAVIER: Podríamos cambiar.
PADRE: Es necesario que quiera salir por sí misma. : MINUCHIN: Sara
está en una cárcel. El amor es una jaula de oro.
¿Quién tiene la llave? -DRE [al esposo]: Entonces tenemos que cambiar
nosotros. No nos
dimos cuenta de lo que hacíamos. -.DRE: No creo que mi esposa le haya
dicho nunca a Sara que tenía
que ayudarla a ella o a mí.
DR.MINUCHIN [a la madre]: ¿Estás deprimida algunas veces? ¿Cuándo
lloras en casa?
MADRE: Cuando me siento tensa y nerviosa... y entonces Sara se
hace cargo.
58 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

DR. MINUCHIN: ¿Por qué Sara cree que necesitas protección?


MADRE: A veces me ve preocupada. Cuando trato de corregirlos y no lo
logro.
DR. MINUCHIN: Cuando estás contrariada, ¿acudes a tu esposo, o Sara sabe
escucharte mejor?
MADRE: Creo que me lo guardo, trato de no demostrar mis sentimientos.
No quiero preocupar a la familia.
DR. MINUCHIN: ¿Y cómo es que Sara sabe lo que sientes? Parece tener una
capacidad que tu esposo no tiene.
SARA: Siempre sé cuándo está triste.
DR. MINUCHIN: ¿Cuándo vas a dejar que tu madre llore a solas? ¿Podría
ayudarla tu padre?
SARA: Creo que sí.
DR. MINUCHIN: Pero, ¿lo dejarías hacerse cargo de eso?
MADRE: Él se altera mucho con los problemas en casa.
DR. MINUCHIN: ¿Y necesitas protegerlo?
MADRE: Tal vez.

He estado ayudando a la familia a explorar una narrativa diferente de "Sara está


deprimida": la madre se siente abrumada a veces y no cree que pueda contar con el
apoyo de su esposo; así, busca el apoyo de Sara, que ha desarrollado una sensibilidad
creciente al dolor de la madre. Como Sara asume una responsabilidad delegada, sin
querer actúa como barrera para la intimidad entre marido y mujer y también se
inmiscuye en los esfuerzos de su padre por guiar y controlar a Alberto y Javier.

DR. MINUCHIN: Bueno, ¿cómo piensan ayudar a Sara a salir del agujero?
PADRE [a los adolescentes]: Tienen que aceptar y respetar a sus padres.
MADRE: Sí. El problema empieza con ustedes dos.
DR. MINUCHIN [a los hermanos]: ¿Pueden despedir a Sara del trabajo de ser
su guardián?
ALBERTO: ¡Estás despedida!
EL HIJO PARENTAL 59

JAVIER: Yo también te despido. ¡Estás despedida! [Ambos ríen.] DR.


MINUCHIN [a Sara]: Tuve una tía, la tía Ester, que era igual que
tú. El centro de la familia. Ser buena es difícil. ¿Puedes ser mala
también?

Hablo con Sara sobre la libertad de tener secretos y la posibilidad de no responder


a las necesidades de la familia. La sesión está por terminar e invito a los cinco
miembros de la familia que viven en el hogar a regresar al día siguiente. Explico que
en la próxima sesión los padres explorarán parte de la historia de su niñez para
entender por qué han criado así a sus hijos. También les asigno la tarea de pensar en
cómo han contribuido a que Sara esté en una cárcel.

Esta familia me pareció conocida. La he visto en muchas culturas, vestida con ropa
un poco diferente. Una vez que reconocí a Sara como la hija parental, tuve el mapa
para guiar la sesión, y conocía la secuencia: la depresión de Sara; la proximidad de la
madre y Sara; la depresión subyacente de la madre; el esposo que no está disponible
para ayudar a la esposa; la delegación de responsabilidad en Sara, y la negación de los
hermanos a aceptar su autoridad.

Así pues, la pregunta era cómo recorrer este territorio. Los valores familiares hacen
hincapié en la lealtad, la bondad, el apoyo y el afecto. Todo desafío directo les
parecería peligroso. Por tanto, cuestioné su rigidez en un lenguaje adecuado para la
familia: el amor es una jaula de oro, crecimiento que requiere secretos, respeto, dar a
entender que una madre debe poder llorar sola, etcétera.

Segunda sesión

Los padres y los tres hijos menores asisten a la segunda sesión. Entran en la
habitación y toman asiento como en la sesión anterior; Sara se sienta cerca
de su madre. Le pido que mueva su silla; los padres quedan entonces
separados de los hijos. Informo a la familia
60 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

que los jóvenes serán el público en esta ocasión, porque esta sesión se
centrará en los padres. Empiezo con una petición a los padres: que hablen
de su infancia, y ofrezco una explicación de por qué hago esto.

PASO TRES: exploración del pasado centrada en la estructura

DR. MINUCHIN: Me gustaría que cada uno de ustedes me contara algo de su


niñez, para entender cómo desarrollaron esta forma específica de criar a sus
hijos.

Pedro y Josefa me cuentan que cada uno de ellos creció en un hogar en el que solo
la madre estaba presente, porque sus padres murieron cuando ellos eran muy jóvenes.
Josefa se apropia de la narrativa y entra en más detalles.

El tercer paso ofrece cierto alivio al problemático presente. En la sesión anterior,


mientras que los síntomas de Sara formaban parte de la coreografía familiar, se
resaltó la participación de la madre en el pas de deux. Tal vez pensó que la estaba
acusando de ser una mala madre y se sintió culpable. Examinar la niñez de Josefa
es parte del proceso de unión, ya que juntos explorárnoslos recuerdos de las
circunstancias que redujeron su libertad y la llevaron a elegir una forma cerrada de
verse a sí misma y a los demás.

Oriento la exploración de su pasado hacia el área del afecto y la responsabilidad,


puesto que estas fueron las áreas relevantes en la sesión anterior.

JOSEFA: Fui la mayor de cuatro hijos; tenía 11 años cuando mi padre murió.
PEDRO [interrumpiendo}: Yo tenía apenas cuatro años cuando mi padre murió.
EL HIJO 61
PARENTAL

Parece que Pedro siente que el terapeuta no ¡o ha tomado en cuenta y quiere


reclamar cierto espacio para él.

JOSEFA [continuando]: Tenía tres hermanos: uno de siete, otro de cuatro


y un bebé de tres meses. Mi madre trabajaba en una fábrica textil y
también tenía otro empleo, por lo que yo tenía que ayudarla. Cuidaba a
mis hermanos y cocinaba cuando llegaba a casa de la escuela. Estaba
a cargo de comprar la comida en el mercado y cocinaba para la familia.
DR. MINUCHIN [con admiración}: ¿Cuántos brazos tenías? Hay una diosa
hindú llamada Shiva que tiene ocho brazos.
JOSEFA: Solo tengo dos brazos. Mi hermana menor era como mi hija
mayor. Mis hermanos salían a jugar y a veces me invitaban a ir con
ellos, pero yo nunca salía de casa. Tenía demasiadas cosas que hacer.
DR. MINUCHIN: ¿Para que tu madre pudiera descansar porque confiaba
en que tú te ocuparías de ellos?
JOSEFA: Sí, pero no es solo mi familia. Sufro el dolor de todos. La
gente me importa. Cuando estoy contrariada, me lo guardo y lo estoy
rumiando. A veces, cuando me acuesto pienso que me gustaría
despertar al día siguiente y encontrarme en otro mundo, libre de
preocupaciones.

Me parece que sigue absorta en su niñez, temerosa de que se le olvide hacer una
de las miles de tareas que considera su responsabilidad y deseando poder jugar
como sus hermanos.

DR. MINUCHIN: ¿Y le pides a Pedro que te lleve lejos?


JOSEFA: Sí. Cuando vamos de vacaciones me siento tranquila, porque
sé que Sara se hará cargo de sus hermanos. Cuando volvemos le
pregunto cómo se portaron Javier y Alberto, qué les preparó y esto y
lo otro.

Parece que Josefa ha creado en Sara su clon perfecto. Tomo mi bastón, se lo doy
a Sara y le digo: "¡Tú eres el bastón de tu madre!" Ella lo
62 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

toma y ambas ríen. Mi bastón es parte de la utilería que me sirve para seguir
"diagnosticando" a Sara con múltiples etiquetas.

PEDRO: Así es con todos, dentro y fuera de la familia.


JOSEFA: Pedro me dice que no debería responder a los problemas de todo el
mundo; que no siempre debo prestarme a eso. Pero a mi edad, no creo que
pueda cambiar.
DR. MINUCHIN [a Pedro}: ¿Le ayudas a pensar en sus necesidades?
PEDRO: Muchas, muchas veces, pero no consigo que cambie. Me oye, pero
sigue con lo mismo. Se ocupa de sus hermanos y sus familias.
JOSEFA: Mi madre tiene 78 años y necesita que la atienda. La madre de
Pedro está enferma y vive con nosotros, la llevo al hospital todos los días.
Me siento mejor cuando me ocupo de la gente.
PEDRO: Josefa se hace cargo de mi madre a pesar de que la operaron de la
rodilla hace algunas semanas.
DR. MINUCHIN [a Josefa]: ¿Y quién te cuidó?
JOSEFA: ¡Sara! Es como yo. El año pasado mi madre se enfermó y Sara la
atendió. La cuidó para quitarme preocupaciones.
DR. MINUCHIN: Es tu gemela.

Sin que se note, saltamos del pasado al presente de Josefa; de la niña agobiada por el
cuidado de sus hermanos menores al sentido de obligación de la adulta que sueña
con despertar en un mundo libre de exigencias. Y ahora Sara transita por la misma
senda estrecha que su madre.

JOSEFA: No se lo pedí; ella misma se hizo cargo. Pero ahora comprendo que
fue mi culpa. Yo la hice responsable, yo la hice cargar a cuestas con mis
problemas.
DR. MINUCHIN: No se trata de culpar a nadie. Ustedes son una familia
maravillosa. De niña, tu madre te enseñó a ser la madre de tus hermanos y,
como es natural, al pasar el tiempo tú le dijiste a Sara que era la madre de
sus hermanos.
EL HIJO 63
PARENTAL

Una de las ventajas de la incursión histórica en la niñez es que el panorama del


repertorio restringido de los padres se ve como consecuencia de las limitaciones
de los abuelos o de las circunstancias del pasado. Al parecer, esta familia se
organiza en torno de las buenas costumbres y normas culturales de la
población rural, que recurre a su parentela cuando necesita ayuda. Mi familia
tenía normas muy semejantes y mi madre era el centro del sistema de apoyo de
su familia extendida. Me identifico con estas personas y formulo mis desafíos a
su organización con familiaridad y respeto.

JOSEFA: Yo la responsabilicé. Cuando nos vamos de vacaciones le pido


a Sara que esté atenta a lo que hacen, que los cuide y les prepare la
comida, y que se fije en la hora a la que llegan por las noches...

Continúa con una larga lista de "encargos". Río mientras recita la lista y los
otros ríen también.

DR. MINUCHIN: Ahora quiero entender a Pedro. [Dirigiéndose a Pedro]:


¿Tienes hermanos?

Como ocurre con otras familias, ahora dirijo la atención al otro cónyuge para
completar el panorama y comprender la complementariedad de los estilos de los
padres. Sin embargo, esta exploración no es, por lo general, tan detallada como
la del primer cónyuge. Esta asimetría se presenta en la mayoría de los casos.
Las limitaciones de tiempo en una sesión requieren que el terapeuta tome una
decisión clínica en cuanto al miembro de la familia que será el foco primario de
exploración.

PEDRO: Tengo un hermano mayor. Tenía cuatro años cuando mi padre


murió y mi hermano fue el ayudante de mi madre. Al igual que la
madre de Josefa, la mía también trabajaba en una fábrica textil. Se
levantaba temprano por la mañana y nos preparaba la comida de todo el
día. Trabajaba dos turnos y llegaba a casa tarde. Yo me la pasaba
holgazaneando. No fui un buen
64 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

estudiante y me portaba mal en la escuela. Mi hermano era e.


responsable. Hasta que cumplí 18 años y empecé a trabajar me-
volví responsable.
DR. MINUCHIN: En aquel entonces, ¿tu hermano era, como Josefa, El apoyo
de la familia?
PEDRO: No exactamente, porque de niño, yo me valía por mi mismo.

Creo que la historia presentada por Pedro es suficiente para usarlo como
trampolín para desafiar la organización de la familia, y vuelvo: dirigirme a los hijos
para incluirlos en lo que queda de la sesión.

PASO CUATRO: exploración de nuevas formas de relacionarse

Cuando trabajo con familias que tienen hijos adolescentes o adultos jóvenes, uso
este paso para estimular la cooperación, dando voz a los hijos como participantes
activos en el modelaje de la forma de funcio- namiento de la familia. En esta, donde
Sara es "la nena" y los chico-adolescentes son "los niños", es un paso importante
para explorar 1: autonomía. Además, Alberto y Javier se han presentado como una
unidad durante toda la sesión, y no tengo idea de quiénes son, aparte de si. \ función
como generadores de problemas.

DR. MINUCHIN [a Sara]: Me agradan las personas buenas como tú, pero las
personas que siempre están disponibles pueden tener una vida difícil.

En este momento, el padre y la madre me cuentan que Sara también hace cosas por
su cuenta, aparte de la familia; el verano pasado viajó por Europa con dos amigas.
La madre dice que tenía miedo por ella y no quería que fuera, pero que se controló.
[Josefa está llorando.] Sin embargo, al final, le gustó que Sara tuviera el valor de ir.
Sara y sus padres hablan del viaje y Josefa vuelve a mencionar lo angustiada que se
sintió mientras Sara estuvo fuera.
EL HIJO 65
PARENTAL

DR.MINUCHIN: Me preocupa el papel de Pedro en esta familia.


[Dirigiendose a Pedro]: Josefa le ha dado más responsabilidades a Sara
que a ti.
JOSEFA: Mi esposo se preocupa mucho. Cuando soy yo la que se
preocupa, puedo manejarlo, pero él no puede liberarse y no - uiero
agobiarlo. Sufre mucho y por eso yo tengo que llevar el peso de toda la
responsabilidad.
DR.MINUCHIN [a Pedro]: ¿Te agrada que tu esposa te proteja?

En una parte de la primera sesión, me interesó aumentar la sensación de


eficacia en Pedro, pero Josefa, con su fuerte centralidad, sigue protegiéndolo de
mi intervención. Apoyaré más al padre de esta familia durante el resto de la
sesión.

PEDRO: Bueno, a veces pasan cosas en la casa cuando yo no estoy, v


Josefa y Sara no me cuentan lo que sucedió para que no me preocupe.
En ocasiones, llego a casa y los niños están discutiendo o peleando.
Sara trata de controlar la pelea, pero siempre empieza con estos dos.

DR.MINUCHIN: ¿Son siameses, o individuos diferentes?

Siempre que oigo a los padres describir a sus hijos como una unidad, freno el
proceso y solicito una descripción diferenciada.

PEDRO: Siempre se meten juntos en problemas.


JOSEFA: No podemos separarlos.
PEDRO: Pero ella siempre me cuenta después del hecho.
DR.MINUCHIN [a Pedro]: Pero, ¿cómo es posible que no te enteres?
¿Quién te impide que te enteres? JOSEFA: Es
que son imposibles.

Como en otros momentos de las sesiones, Josefa se inmiscuye en la


conversación que trato de sostener con Pedro.

SARA: Madre lo protege.


66 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

DR. MINUCHIN: Entonces tu padre no se entera de nada. Tus hermanos


tienen dos madres, pero no tienen padre. ¡Qué interesante! [A Pedro]:
Entonces no tienes que molestarte en ser padre, porque ellas [haciendo un
ademán hacia la madre y Sara] se ocupan de la crianza de los hijos.
PEDRO: Y el poco respeto que me tenían se esfumó.
DR. MINUCHIN: No, no se esfumó. Ellas te lo quitaron. ¿Crees que no puedes
controlar a tus propios hijos? [A Josefa]: ¿Cuándo empezaste a proteger a
Pedro?

Una parte esencial de la terapia es que lo pasivo se vuelva activo y que un estado de
cosas ("el respeto se esfumó") se transforme en un acto humano ("Ellas te lo
quitaron"). Esta transformación hace patente el carácter interactivo de las
situaciones problemáticas y deja entrever un modo de actuar.

JOSEFA: Siempre. En la casa hay muchos problemas y sé que, si intervengo,


puedo resolverlos.
DR. MINUCHIN: Tú y Shiva, la diosa de ocho brazos. Resolviste los problemas
y le quitaste a Pedro la responsabilidad de ser padre Tu intención era buena,
pero lo hiciste. ¡Qué curioso!
PEDRO: Yo estaba trabajando, y ella me contaba lo que había pasado después
de que lo había resuelto.
DR. MINUCHIN [a Josefa]: Te convertiste en madre y padre a la vez.

Refuerzo mi cuestionamiento del subsistema parental formado por la madre y


Sara, que excluye al padre. La intensidad del desafío reside en la repetición de la
exclusión del padre, que se presenta desde distintas perspectivas.

También juego con las definiciones de género, a sabiendas de que en la cultura


hispana los hombres valoran la competencia y el poder y que mi encuadre
cimbrará los valores tanto del padre como de la madre.
EL HIJO 67
PARENTAL

Procedo a establecer contacto con cada uno de los chicos adolescentes y a


explorar la relación que tienen con sus padres.

DR.MINUCHIN [a Javier]: Cuando te portas mal, ¿cuáles son las con-


secuencias? ¿Cómo te castiga tu madre?
JAVIER: Bueno, no se cansa de fastidiar sobre esto y aquello. Al final me
harto. No hago nada porque luego ella lo hace.
PEDRO: Y contribuye a que sigas siendo un niño pequeño.

Aquí, Pedro adopta mi voz. Ahora cae en la cuenta de que el comportamiento de


Javier es consecuencia del de Josefa. Me parece que esta reacción es resultado
de mi continua alianza con él.

DR.MINUCHIN [a Javier]: ¿Qué cosas molestan a Sara?

JAVIER: Me levanto de la mesa y en seguida me suelta: "Llévate los


platos y ponlos a remojar", y otras cosas por el estilo; entonces me
enojo y dejo los platos en la mesa. 3O: Sara es muy exigente. ^: Pero no
me obedece.

Javier comienza a decir algo, pero Pedro le pone la mano sobre su rodilla y dice:
"Tranquilo, estoy hablando". Es otro ejemplo de su creciente eficacia para
relacionarse con los hijos e indica aceptación de lo que he estado repitiendo.

DR.MINUCHIN [a Pedro]: ¿Crees que puedas despedir a Sara? PEDRO:


No creo que sea fácil para ella abstenerse de hacer las cosas, de intervenir.
Además, estos chicos son muy difíciles. DR.MINUCHIN: Hablas de
ellos como si fueran gemelos, pero yo los veo como dos personas muy
diferentes.

Alberto y Javier se presentan de manera muy diferente. Alberto viste


pantalones vaqueros arrugados y camisa a cuadros, y no se peinó. Tiene barba
incipiente y su actitud, en general, es la de un joven trabajador. Javier tiene el
cabello largo, que lleva atado con una banda
68 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

elástica, y se ve más joven de lo que es. Además, va vestido con maye esmero que
Alberto. Sus pantalones y camisa están cuidadosamente planchados. Está claro que
estos dos hijos de la familia desean expresar sus diferencias.

Pido a Alberto que describa una de las discusiones y me cuenta de un incidente que
ocurrió la mañana anterior, cuando estaba a punto de irse a la escuela. Gracias a
este relato, me entero de que sale de casa a las seis de la mañana, toma el autobús
para ir a la escuela donde estudia mecánica y que, inmediatamente después de salir
de clases, va a su trabajo de tiempo completo en el supermercado.

DR. MINUCHIN [a Alberto]: Si tuviera un hijo como tú, me sentiría muy


afortunado. ¿Tus padres reconocen lo bueno que eres?

Aunque estoy comunicándome con Alberto, también estoy enviando un mensaje a


Sara y a Josefa, que ejercen el control de la familia. Esto* modelando, para ellas y para
Pedro, una respuesta diferente para cada uno de los dos muchachos. Con frecuencia
desestabilizo un subsistema de hermanos cuando los padres los tratan como un
grupo, exploro /oí aspectos positivos en uno y cuestiono el otro.

JOSEFA: Siempre están peleando.


DR. MINUCHIN [a Josefa]: Pero Alberto también es muy bueno. Va a la
escuela y es exitoso en su trabajo; pero tú, que tienes ocho brazos, y Sara,
que tiene cuatro, no aprecian sus buenas cualidades. [A Javier]: Como creo
que Alberto es perfecto, tú debes de ser el que empieza los pleitos. Dime
cómo empiezan las discusiones.
JOSEFA [antes de que Javier pueda responder]: Duermen en la misma habitación
y tienen un televisor, y quieren ver diferentes programas. O alguno no
encuentra el zapato y culpa al otro.

Me parece que el hecho de que Josefa intervenga es un intento por defender a los
hijos de tener que enfrentarse a mí, y supongo que tam-
EL HIJO 69
PARENTAL

bien se resiste al tono positivo en mi apreciación de Alberto. Hago caso omiso de


su comentario y continúo mi contacto con Pedro.

DR.MINUCHIN [a Pedro}: Eres muy afortunado, pero parece que no te


das cuenta de ello.
ALBERTO: Nuestro único problema son los pleitos, pero no son graves.
Cuando nadie interviene, nosotros solos resolvemos nuestras
diferencias.
DR. MINUCHIN: ¿Y cómo fue que le dieron a Sara el papel de la her-
manastra fea? ¿Por qué no cierran la puerta de su habitación? .
DR.MINUCHIN [a Josefa]: Tienes una buena familia, pero debes recurrir
más a tu esposo y menos a Sara.

Me pongo de pie y ayudo a Sara a salir del círculo familiar. Pedro y Josefa
sostienen una conversación que dura algunos minutos sobre los estudios de Sara,
su trabajo y su capacidad de hacer muchas cosas diferentes. Es evidente que
todos presentimos el fin inminente de la sesión y Pedro ofrece una especie de
resumen, actuando, quizá, en su nueva posición reforzada de portavoz de la
familia.

PEDRO: Hemos decidido que tengo que tomar las riendas y establecer la
disciplina. Necesito parar a Sara y decirle que ese es mi deber. Ya me
las arreglaré. Sin embargo, Sara necesita ayuda para que ya no trate de
ocupar mi lugar.

Me levanto y le estrecho la mano a Pedro; le digo que, en mi pueblo de Argentina,


acostumbramos cerrar los contratos con un apretón de manos.

PEDRO: Si tenemos que cambiar, cambiaremos.

JOSEFA: Sabemos que podemos cambiar.

ALBERTO: Y ustedes tienen que acordarse de que soy perfecto.

Con este comentario humorístico, terminamos nuestro encuentro.


70 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

Concebí los cuatro pasos de la evaluación familiar con el propósito de crear una vista
panorámica de la familia. Este encuadre permite al terapeuta observar el contexto
familiar, los estilos de relacionarse de cada uno de los miembros, los antecedentes de los
padres y algunos aspectos de la danza familiar. No pretende ofrecer detalles, exponer
sutilezas ni mostrar gran parte de la interacción. Al final, el terapeuta contaría con un
mapa que le permitiría discernir las áreas sobresalientes y establecer los puntos en los
que puede basar sus intervenciones: las conexiones que pueden apoyarse y reforzarse,
las áreas de fortaleza que debe respetar y los patrones disfuncionales que necesita
cuestionar. En general, es una buena plataforma para formular estrategias terapéuticas
que evolucionarán y se transformarán conforme avanza la terapia. Ni más ni menos.

Colofón

La vida está llena de sorpresas y a veces son agradables. Este caso fue uno
de los primeros en los que seguí el modelo de evaluación de cuatro pasos,
y al poco tiempo de que volví a casa recibí una nota de seguimiento del
terapeuta en la que me relataba lo que ocurrió después. Me escribió que
había pedido a la familia que llamara para concertar una cita cuando
estuviera lista, pero como transcurrieron seis meses y no tenía noticias de
ellos, él mismo llamó y los invitó a ir. Pedro y Josefa llegaron solos, y lo
que le contaron fue que todos y cada uno de los miembros de la familia
funcionaban de maravilla. Sara dejó de tomar los medicamentos
inmediatamente después de la evaluación familiar. Pasó un mes en Londres
aprendiendo inglés, cambió en muchos sentidos y se sentía feliz. Alberto y
Javier trabajaban, y cuando discutían, Pedro tenía la responsabilidad de
ayudarlos a resolver sus conflictos. Pedro dijo que le gustaba hacerlo y le
contó al terapeuta, en tono de broma, que también le gustaba que Josefa
siguiera teniendo ocho brazos. El informe contenido en la carta terminaba con
entusiasmo y signos de admiración eraba eso y, de hecho, no he tenido ese
tipo de respuesta con ninguna de las otras familias que describimos en este
libro. (En
EL HIJO PARENTAL 71

nuestro trabajo, es común que no nos enteremos de los resultados de


nuestros esfuerzos; es una de las cosas que hacen difícil esta profesión.) La
evaluación familiar es precisamente eso: una evaluación; un comienzo del
camino por recorrer; un instrumento útil que ofrece orientación a la
conversación y experiencia terapéuticas. Pese a todo, ¡admito que me siento
muy feliz de empezar este libro con una nota tan optimista!

Marco terapéutico Organización

familiar

Quizá es un hecho universal que en la organización de la familia creada por


el hombre, las mujeres sean el centro de la vida familiar: a la vez medio
gerentes y medio trabajadoras sin salario, que llevan .a carga de que la familia
funcione. Así, la familia Martínez cayó en el modelo familiar de "la madre
aglutinada y el padre desligado". También es común que las madres de
familias grandes seleccionen a un hijo, a menudo una hija, para que sea su
ayudante. El problema se presenta cuando esta organización se vuelve
demasiado rígida y el peso de la familia entera recae en los hombros de la
hija. Así ocurrió con Sara.
Los Martínez se dividían por género en subsistemas en los que no se
esperaba que los hombres participaran en los quehaceres do-mésticos~y4as
mujeres trabajaban demasiado. La competencia y el mentido de
responsabilidad de Josefa (la madre) tuvieron el efecto de mimar y desplazar
a Pedro (el padre), cuya autoridad se puso en entredicho.

Perspectivas individuales

Sara: una joven brillante, responsable y competente, que necesitaba sentirse


aceptada; sufría del destino frecuente que espera a los
72 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

hijos parentales: tenía responsabilidad sin autoridad. Se sentía rechazada e


impotente para funcionar como madre sustituía de sus hermanos
adolescentes. En su calidad de confidente de su madre se sentía impelida a
representar el papel del padre. Su función en la familia y su sentido de sí
misma era ser buena hija.
Josefa: empezó de niña a ocuparse de sus hermanos y madre, y como adulta
se convirtió en la responsable del cuidado de la familia extensa. Su modelo
de ser, común en su cultura, era lo normal para ella. Por tanto, transmitió su
experiencia a Sara, quien vivía en un mundo donde la responsabilidad de
cuidar a otros con frecuencia cancela el satisfacer las necesidades
individuales.
Pedro: su familia lo aceptaba como hombre de la casa, pero le exigía muy
poco. Lo protegían de las preocupaciones y, en consecuencia, se le privó
de participar plenamente en la vida de la familia. En pocas palabras, era
como muchos padres desligados. Aunque podía aprovecharse al máximo
de su esposa e hija, también sufría por la falta de respeto que creía merecer
como padre de familia.
A los 18 y 16 años, respectivamente, Alberto y Javier todavía son "los
niños". Aunque los dos chicos trabajaban mucho y tenían buenas
calificaciones en la escuela, se esperaba muy poco de ellos en la casa. Al
parecer, los estaban preparando para desempeñar un papel muy parecido al
de su padre: el de patriarca sin poder.

Estrategias de intervención

Acicateé a Pedro con suavidad al implicar que había perdido el respeto de su


familia: "¿Te gusta que [tu esposa] te proteja?", y al decir después que los
muchachos "tienen dos madres, pero no tienen padre. ¡Qué interesante!"
Poco a poco, Pedro se puso a la altura de las circunstancias y, al final de la
sesión, empezó a reclamar parte de la responsabilidad que había permitido
que se atrofiara.
Para los Martínez, que viven en una zona rural de España, el modelo de
una familia aceptada dentro de su cultura es tradicional:
73
EL HIJO
PARENTAL

Los padres son responsables de cuidar y controlar a los hijos. En


vista de que la familia funciona bien en muchos sentidos, tengo
confianza en que lo único que necesitaba era afinación. Estos dos
cambios (liberar a Sara de sus responsabilidades de cuidadora y
darle espacio para desarrollar sus posibilidades creativas, y
reintroducir a Pedro a sus funciones de padre) requirieron que Josefa
contuviera su inclinación natural a cuidar y proteger a los demás.

Técnicas

Como nací en una zona rural de Argentina, me sentí cómodo y


familiarizado con los Martínez, y este sentimiento permeó mis
interacciones; me convertí en el tío viejo. En este contexto, mis
cuestionamientos a la familia estaban aderezados con humor, metáforas
enseñanza de las opciones, pero sin dejar de apoyar su capacidad, los
síntomas de Sara se describieron desde diversas perspectivas; esto
introdujo novedad y confusión, con lo que se perdió peso en la
definición de Sara.
Cuestioné la preocupación excesiva de Sara por su madre cuando
señalé las implicaciones que tenía (ella estaba haciendo el trabajo
de su padre, cuidaba a los hermanitos) y sus posibles consecuencias (se
sentía deprimida). Lo que no hice fue decirle que estaba equivocada o
que debía cambiar. Señalar los actos de las personas y sus
consecuencias les ayuda a verse con mayor claridad y les permite
pensar en realizar cambios. Decirles qué hacer únicamente las irrita.
Si Sara, de 22 años, quiere dejar de actuar como madre sustituía en la
familia, tiene que empezar a preocuparse más por su propia vida
fuera de la familia. Hice alusión a esta perspectiva cuando
expresé: "Ser buena es difícil. ¿Puedes ser mala también? Siempre que
los jóvenes están aglutinados dentro de sus familias, el simple hecho
de hablar con ellos sobre lo que hacen o no hacen fuera de la familia,
inicia el avance hacia la autonomía.
La misma complementariedad entre el exceso y la falta de
involucración también aplica a la relación entre padres e hijo. Para
74 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

ayudar a los padres a dejar que su hijo crezca, tal vez sea necesario examinar
qué los mantiene separados. En el caso de los Martínez, no parecía haber
ningún conflicto importante que separara a Pedro y a Josefa. Por tanto, limité
mis exploraciones y estímulo a la asociación de Pedro con Josefa como
padres. Cuando le comenté a Josefa que ella era tanto madre como padre,
fue un mensaje dirigido a todos y cada uno de los miembros de la familia.
Obsérvese también que el desafío lanzado a Pedro y a los chicos para que
fueran más responsables, se planteó en términos de apoyo a su
competencia, en lugar de reprenderlos por su incompetencia.
CAPÍTULO

Pareja conflictiva
3 / hijos
triangulados

Faltan cinco minutos para las nueve de la mañana. Estoy sentado detrás de
un espejo unidireccional con un grupo de terapeutas en capacitación.
Esperamos la llegada de la familia Pierce: los padres, Alfred y Joan, y sus
hijos: Spencer, de 11 años, y Tyler, de seis. Los dos niños entran primero en
la habitación, seguidos de sus padres. la señora Pierce es una mujer de
aspecto agradable, que lleva el cabello, castaño claro y lacio, peinado de
raya en medio. Frisa los 35 años y sus ojos se ven cansados. Lleva puesta una
camisa de manga larga de hombre y pantalones de algodón. Los dos niños
tienen espesas matas de cabello rubio oscuro, como su padre. Él viste una
playera roja, deslavada, de manga corta, y luce un bigote caído. Sin inferir los
sentimientos que alberguen respecto de la sesión, Alfred y Joan se presentan
vestidos de manera poco convencional y transmiten un aire de informalidad.
Es fácil adivinar el diagnóstico que los ha traído a la terapia, pero al
principio no es evidente cuál de los dos niños es el paciente identificado.
Ambos toman posesión inmediata del consultorio, miran el espejo\se suben
a las sillas, hacen gestos frente a la cámara , en general, ofrecen una buena
réplica de un cuarto lleno de niños. Uno podría pensar que el
comportamiento de Tyler se debe a .a euforia incontrolada de un pequeño
de seis años, pero es imposible pasar por alto el comportamiento
espasmódico de Spencer, el tic facial y el parpadeo que aumentan cuando
cambia de lugar. Un
76 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

psiquiatra infantil le diagnosticó trastorno de déficit de atención con


hiperactividad y el niño está tomando Ritalina, aunque sin ningún efecto
notable.
Entro en la habitación, me presento como el consultor que ha venido a
trabajar con Bob, su terapeuta, y saludo de mano a cada uno de los
miembros de la familia; mientras estrecho las de los niños, les pregunto qué
edad tienen. La familia y yo tomamos asiente y digo: "Cuéntenme por qué
vienen a ver a Bob. Quizá tú puedas decírmelo, Tyler".

A menudo es conveniente empezar con el niño más pequeño, si no es el paciente


identificado. Establece un ambiente cordial, útil para el inicio de la sesión.

TYLER: Por Spencer. La regó en la escuela.


SPENCER: Por mi conducta... nos empujamos de vez en cuando.
JOAN [la madre]: Tiene problemas en la escuela. Le falta al respeto
a la maestra. Le muestra el dedo medio y luego niega haberlo
hecho, aunque toda la clase lo haya visto.
ALFRED [el padre]: Es muy emotivo, y cuando se enoja no puede
controlarse.

La familia está segura de saber qué está mal (los síntomas) y quién tiene el
problema (el portador de los síntomas). Todo eso se hizo patente de inmediato; sin
embargo, también se puso de manifiesto que Alfred y Joan describieron el problema
de su hijo desde puntos de vista diferentes.

DR. MINUCHIN [a Tyler]: ¿Estás seguro de que no vinieron por ti?

Era solo una pregunta juguetona, pero también un primer paso, en el que la familia
todavía no reparaba, para cuestionar la versión familiar de los acontecimientos y la
certeza del diagnóstico.

TYLER: No, él es el imposible.


PAREJA CONFLICTIVA / HIJOS TRIANGULADOS

PASO UNO: abrir el motivo de consulta

Me dirijo a Spencer y le pregunto a qué escuela va, en qué año está, cuál es su
materia preferida, etc. Se tranquiliza. Charlamos unos tres o cuatro minutos, y
Spencer se concentra en nuestra conversación, responde a mis preguntas con
claridad y da la impresión de ser como cualquier niño razonable de 11 años.

Estoy estableciendo contacto, como uno siempre hace con los niños, pero también es
importante dar espacio a Spencer para que sea él mismo, un individuo pleno, y no
solo el portador de los síntomas. La familia lo llevó a terapia porque era el portador
de sus problemas, y espera respuestas en esos términos. Sin embargo, los conflictos
familiares siempre son más complicados de lo que parecen, y quiero sentar algunas
bases desde el principio. Quiero aliviar la angustia que provoca a Spencer ser el
núcleo del problema y recordar a la familia que él es más que la suma de sus
síntomas.

Los padres esperan este diálogo, porque han venido a obtener respuestas de "el
Experto" y me escuchan cortésmente. Luego, la madre nos lleva de vuelta a la tarea
en cuestión.

JOAN: El problema con Spencer es que en la escuela es muy irrespetuoso con


la maestra.

DR. MINUCHIN: Pues acaba de mostrarse muy respetuoso conmigo.

Esto constituye un cuestionamiento de lo que la madre acaba de decir. Aunque tal vez
lo haya tomado como crítica, la respuesta de Joan mostró flexibilidad sorprendente:

JOAN: Admito que puede ser respetuoso. A menudo me dicen que es un


niño muy educado.

Mientras hablamos, los niños empiezan a pelear; Tyler tira de la chaqueta de


Spencer y comienzan a empujarse de un lado a otro. Inte-
78 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

rrumpo mi conversación con los padres para prestar atención a lo que ocurre.
Siempre es importante la manera en que los hermanos compiten, se protegen y
pelean. Un terapeuta alerta presta atención no sol: a lo que dicen los niños, sino a
la actividad física entre ellos, y observo la secuencia de cómo empezó el pleito entre
los hermanos y cómo s¿ desarrolla.

Comunico a los padres lo que vi: Tyler provocó a Spencer y Spencer respondió; sin
embargo, sería fácil pensar que fue Spencer el que empezó el pleito.

Luego me dirijo a Spencer e introduzco una metáfora que será importante para
ayudarle a regular su comportamiento con su hermane

DR. MINUCHIN: Spencer, hace un momento que charlamos eras un niño de


11 años, pero Tyler te obliga a actuar como si tuvieras seis. ¿Cómo puedes
defenderte de él cuando hace eso?

Utilizo una metáfora concreta (la edad) para explorar las relaciones. En el trabajo
con niños pequeños, el espacio y la edad son formas concretas de visualizar las
diferencias, señalar problemas de jerarquía c indicar normalidad. Con mi
comentario, también pretendo explorar las circunstancias en las que aparece el
síntoma conductual; por ejemplo, cuando provocan a Spencer, pero, en mi
descripción, el "agresor" es presentado como víctima. Lo invito a verse como parte de
un dúo en el que el comportamiento es circular. A Spencer le agrada esta versión de
la historia y siente mi interés y apoyo.

SPENCER: ¿Le digo que me deje en paz? Porque cuando lo hago, se burla de
mí, y yo me enojo y trato de darle una lección.
ALFRED: Lo que dice el doctor Minuchin es que debes defenderte de que te
convierta en un niño pequeño.
JOAN: En lugar de golpear a tu hermano, debes decirle que te deje en paz,
porque le duele cuando le pegas, y llora.
PAREJA CONFLICTIVA / HIJOS 79
TRIANGULADOS

De nueva cuenta, el padre y la madre adoptan diferentes posturas. Él se


centra en cómo puede defenderse Spencer, mientras que ella protege a Tyler y
se aferra a la idea de que Spencer es el agresor. Estas diferencias pueden
mostrar cómo utilizan los padres a los hijos como campo de batalla para sus
conflictos.

SPENCER: Pero él vino y me pegó, y luego yo respondí y le pegué.

Me echo para atrás en mi sillón mientras la familia intercambia opiniones y


discute sobre las peleas de los niños. Hemos estado juntos durante unos diez
minutos, y ya creé un ambiente que estimula la conversación entre los
miembros de la familia, incluso sin mi participación. Eso me da la oportunidad
de usar mi gran angular, así como mi zoom, para observar cómo
interaccionan los miembros de esta familia - los adultos con cada uno de los
niños y como equipo parental, los niños entre sí y en relación con sus padres - y
dispongo de un poco de tiempo libre para decidir cómo proceder.

Decido continuar con Spencer por el momento, ocuparme de los aspectos


responsables de este niño y convertirlo en observador de su hermano menor.
Además de mi enfoque central en las interacciones dentro de la familia, sé que
es útil ayudar a este niño hiperactivo a calmarse, estimularlo a observar y
afijarse en los detalles.

DR.MINUCHIN [a Spencer}: ¿Tyler tiene otros amigos aparte de ti?


¿Sabe jugar con ellos o se mete en problemas?
SPENCER: Creo que se enojan con él.
DR.MINUCHIN: Y tú, ¿tienes amigos? Cuéntame de tres de tus
amigos.

Spencer menciona a tres de sus amigos y dedica algunos minutos a describir al


niño que vive frente a su casa y tiene una motocicleta pequeña. Se ve relajado
y seguro. Su padre lo observa con una sonrisa de orgullo, en tanto que Tyler, al
margen, va a sentarse en el regazo de su madre. Le comento a Spencer que no
necesita a su hermano menor
80 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

para jugar, porque él tiene sus amigos. Luego, empiezo a hablar con, los
padres.

DR. MINUCHIN [a los padres]: Me parece que Spencer es un niño


inteligente y agradable y, la verdad, estoy sorprendido. Todo lo
que me contaron es que se porta muy mal. ¿La otra parte
también es cierta?

Pocos niños son verdaderamente inmanejables, y casi todos responder, a


un interés genuino en la parte de su vida que no se señala como pro-
blemática. [Tanto la madre como el padre asienten.]

MADRE: Es muy inteligente, es aplicado en la escuela.

Tyler necesita ir al baño y le digo a la familia que esperaremos hasta qit-. él


y su padre regresen. Spencer hace una pregunta sobre la cámara ; después
se sienta en silencio. Cuando Alfred y Tyler vuelven, me levante y estrecho
la mano de Spencer al tiempo que lo felicito por su paciencia.

El apretón de manos indica que llegamos a un acuerdo contractua. que él


pudo cumplir. Es un acto concreto que indica a los niños, y en ocasiones a
los adultos, que sus esfuerzos han sido reconocidos y confirmados.

En estos primeros veinte minutos más o menos, me he concentrado en el niño y en


desafiar el diagnóstico individual que trajo a la familia a terapia. He modificado un
tanto la opinión de que Spencer siempre es hiperactivo e incapaz de concentrarse, ya
que puse de manifiesto un comportamiento responsable que todo el mundo reconoce,
pero al que nadie presta atención. El problema no es como lo vive la familia y lo
describen otros. Con todo este terreno preparado, estoy listo para avanzar a la
siguiente etapa, que consistirá en explorar come los padres han contribuido, sin
proponérselo, a mantener la conducta problemática de su hijo. Sé que dos personas
cualesquiera tienen diferentes puntos vista de lo que es ser padre, y que esto es
normal, pero
PAREJA CONFLICTIVA / HIJOS 81
TRIANGULADOS

es importante descubrir cómo estos padres coinciden o difieren en sus puntos de


vista y cómo funcionan como equipo parental.

PASO DOS: señalar las interacciones que mantienen el problema

DR.MINUCHIN [a los padres]: Me pregunto por qué será que Spencer


responde de manera diferente aquí que en casa. ¿Qué hacen en la casa?
Reflexionen juntos sobre eso, porque es extraño que obedezca a alguien
que no conoce, pero no a sus padres.

La pregunta en la que se basa el segundo paso ("¿Cómo mantienen el


síntoma?") es, por supuesto, un desafío para la familia. Es necesario introducir
este paso de tal modo que los padres lo reconozcan como una intervención útil
y respetuosa. Debe transmitir el mensaje: "Ustedes conocen a su hijo. Ustedes
son los expertos en su familia. Necesito su ayuda para resolver este enigma del
comportamiento de su hijo".

JOAN: Un terapeuta nos dijo que Spencer necesita un ambiente es-


tructurado: horas de comer estructuradas, hora de acostarse
estructurada, pero aún no hemos logrado eso en casa.

[Mientras la madre habla, Tyler comienza a dar puntapiés a Spencer y le digo a


este que lleve su silla al otro lado de la habitación.]

DR.MINUCHIN [a Spencer]: Quise ayudarte porque Tyler te está pi-


diendo que te vuelvas de seis años, y es muy eficaz haciendo esto.

Me convierto en aliado de Spencer y me muestro solidario de su yo mas


maduro. Luego me vuelvo hacia los padres y les pido que sigan hablando de lo
que ocurre en la casa.

JOAN: Con frecuencia disentimos. Soy más estricta, y [mirando a Al-fred]


tú no me apoyas.
82 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

ALFRED: Sí, admito que soy culpable. A veces la contradigo cuando trata de
imponer la disciplina. Lo que pasa es que trabajo hasta tarde y cuando llego
a casa quiero estar con mis hijos y ella los manda a dormir.
JOAN: Pero antes juegas golf y luego llegas tarde y quieres jugar con los
niños.
ALFRED: Entonces, si me divierto un rato en el golf, ¿no puedo estar con mis
hijos?
JOAN: Pero yo estoy con ellos todo el día, y necesito un tiempo solas.

La atención sobre Spencer se deja de lado y la competitividad de lo padres se vuelve


central. Me impresiona la intensidad con que juega* el juego de "Quién es el mejor
padre" y las posibles consecuencias di este deporte preocupante, en el que los niños,
en efecto, son la pelota.

DR. MINUCHIN [a Joan]: ¿Crees que te explota?

He elegido deliberadamente un término fuerte. Eso permite a los espe sos rechazar la
exageración y seguir explorando el conflicto.

JOAN: ¿Explotarme? No, por supuesto que no me explota.


DR. MINUCHIN: Parece que siempre estás de guardia. Acabo de ve que tu
esposo respondió a una petición de Tyler, pero tú tam bien respondiste y
luego miraste a Spencer para asegurarte d que no se sintiera ignorado.

Observo detenidamente las interacciones no verbales, incluso míentras las personas


hablan, y llamo la atención de la familia hacia u patrón tan habitual y automático
que ninguno de ellos tiene conciencia del mismo. Obsérvese que mi comentario no
fue ni una interpretación ni una directriz. Me limité a describir lo que ocurría. En
estas descripciones, las familias pueden darse cuenta de la dinámica de s
funcionamiento.
PAREJA CONFLICTIVA / HIJOS TRIANGULADOS 83

DR. MINUCHIN [a Alfred]: ¿Cómo puedes ayudar a tu esposa a relajarse?

La idea de que un miembro de la familia ayude a otro es la parte medular de la terapia


familiar: funcionar juntos es lo que hace de las personas un sistema. El lenguaje
("¿Cómo puedes ayudar?") transmite la idea de reciprocidad, porque, para ayudar a
otro, uno debe cambiar su comportamiento hacia esa persona.

JOAN: No necesito su ayuda.


ALFRED: No puedo ayudarla, porque ella no me permite ser padre.
DR. MINUCHIN: ¿De dónde sacó la idea de que necesita vigilarte cuando
estás con los niños?
ALFRED: Tal vez me equivoqué más de una vez.
DR. MINUCHIN: Entonces tienen un contrato para que ella trabaje de más
mientras tú te equivocas.

La escuela narrativa posmoderna articula la forma en que las personas se "crean"


unas a otras, pero también es inherente al pensamiento de Bateson y el método
estructural. El concepto de complementariedad siempre ha sido un principio
central en la teoría de sistemas.

ALFRED : Para mí es un buen contrato, pero no así para ella o los niños.
JOAN: Confío en él cuando lleva a los niños a pasear en bicicleta, pero no
para ir a lugares públicos. Es muy olvidadizo. No presta atención a los
niños... [A Alfred]: Tienes que demostrar que eres responsable.
DR. MINUCHIN: Entonces te enojas con frecuencia con él. [Luego a Alfred]:
¿Cómo puedes ayudar a tu esposa cansada?
\

En este caso destaco las posibilidades positivas de la interacción. Reencuadro el enojo


de Joan y lo presento como fatiga para focalizar en Alfred la necesidad que ella tiene
y sugerirle un papel activo para él: "Ayuda a tu esposa".
84 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

ALFRED: Trato de hablar con ella y, casi siempre, las discusiones son
menores: que si le puso mermelada o crema de cacahuate al pan.
JOAN: No es así de sencillo, tú siempre te das media vuelta y nunca
resolvemos nada.

Nos hemos alejado mucho del comportamiento y el diagnóstico de Spencer, y es


evidente que los padres tienen problemas propios. Como ocurre a menudo cuando los
hijos tienen mala conducta, los padres no trabajan conjuntamente con eficacia. Lo
interesante fue la facilidad con que Alfred y ]oan hablaron de su conflicto. A pesar
de sus diferencias, no parecen demasiado enojados como para no trabajar en so-
lucionarlos. Una razón de la ausencia de una actitud defensiva puede haber sido la
manera en que mantuve la atención centrada en ayudar a Spencer. Después de
haber llegado tan lejos, propuse que tomáramos un descanso para ir a comer y que
cuando volvieran nos concentraríamos en los adultos.

Segunda sesión

Cuando los Pierce regresaron de comer, parecían sentirse cómodos en el


consultorio, que ya les resultaba familiar. Tyler fue a sentarse en las piernas de
su padre, mientras él charlaba con Spencer. Les dije a los niños que quería
hablar con sus padres un rato y que los vería después.
Cuando los niños se fueron a jugar fuera de la oficina, le comenté a Joan: "Tu
esposo parece ser un cuidador natural".
Recalco la aptitud de Alfred como cuidador, a sabiendas de que el conflicto
entre los esposos ha vuelto invisible esta cualidad. Joan se quejó en la sesión
anterior de la falta de participación de Alfred en el cuidado de los niños,
pese a que durante la sesión él había funcionado como un padre amoroso
y protector. Ahora destaco este comportamiento, con lo que pongo en
entredicho la percepción de Joan. Mi enunciado no es una interpretación;
es una des-
PAREJA CONFLICTIVA / HIJOS TRIANGULADOS

cripción de un acontecimiento visible para todos, y Joan necesita


reflexionar sobre su experiencia.

JOAN: Él solo respondía a la forma en que Tyler se aferró a él. [Hace


una pausa, mira a Alfred y dice]: Admito que no presto mucha atención a
las cosas positivas que hace.

PASO TRES: exploración del pasado centrada en la estructura

DR. MINUCHIN: ¿Dónde aprendiste a preocuparte? ¿Dónde aprendiste a


ver lo negativo?

Este es el principio del tercer paso: una exploración del impacto de la


experiencia pasada en las interacciones con el cónyuge y los hijos. Invito a Joan
a reflexionar en cómo encuadra lo que sucede; cómo ensombrece las vivencias,
porque siempre piensa en la inevitabilidad de catástrofes venideras.

JOAN: No lo sé. Siempre tengo miedo del peligro.

La pregunta ("¿Dónde aprendiste a preocuparte?") es semejante a las que


haré después a otros miembros de la familia. Sin embargo, el preguntar sobre
el pasado no fue por explorar un rutinario levantamiento de historial. Más
bien fue provocado por el reconocimiento de la pareja de los problemas
existentes entre ellos. Además, esta exploración no fue una búsqueda a ciegas,
sino se centró en los problemas que ya habían surgido y se dirigía a explorar la
posibilidad de manejarlos de maneras novedosas y más flexibles.

JOAN: Crecí en una familia en la que mi padre era alcohólico, y él y mi


madre nunca se comunicaban. Jamás se divorciaron, pero tenían
dormitorios separados.

DR. MINUCHIN: ¿Qué tipo de bebedor era tu padre?


86 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

JOAN: Tenía un buen trabajo. Era ejecutivo. Pero por las noches bebía dos
paquetes de seis cervezas cada uno y tal vez cinco martinis; después de eso
se volvía odioso.
DR. MINUCHIN: ¿Tienes hermanos?
JOAN: Un hermano mayor y otro menor. Cuando mi padre estaba ebrio,
nos juntábamos en una habitación y nos quedábamos callados. Nadie se
atrevía a enfrentársele. Tiempo después, ya de adulta, tres años antes de que
muriera, por fin tuve el valor de encararlo. Mi madre podría haberlo dejado.
Le pedimos que le dejara, pero se negó. Creo que se sentía segura en el
aspecto financiero si se quedaba con él. Pero los fines de semana ella se iba
por su lado y él por el suyo.
DR. MINUCHIN: ¿Los hijos eran dominio de ella?
JOAN: Mi padre nos llevaba a pasear, pero se emborrachaba y la cosa
siempre terminaba en un desastre.
DR. MINUCHIN: ¿Tu madre te protegía?
JOAN: No. Nos apoyaba, pero prefería no ver.
DR. MINUCHIN: ¿Quién te protegía?
JOAN: Nadie. Mi hermano mayor se convirtió en alcohólico. Yo tenía
amigos. Huía a casa de los vecinos. Mi hermano menor vive ahora con mi
madre. Trabaja, pero ninguno de mis hermanos se mantiene. Mi hermano
mayor está casado y es violento con su esposa.
DR. MINUCHIN: A veces debe de ser difícil para ti separar a esos tres hombres
de tu pasado de tu esposo.
JOAN: Me pasa muy seguido que, cuando él toma una cerveza, me
preocupe, aunque lo máximo que bebe son dos cervezas.
DR. MINUCHIN: Desarrollaste una hiperconciencia. Tienes que supervisarlo
todo para evitar desastres.

La descripción de Joan de su niñez era, desde luego, solo parte de la historia. Pero era
la parte que ella recordaba. Para mí, no era necesario un panorama completo. Solo
necesitaba lo suficiente para comprender su punto de vista actual del mundo, en
particular las expectativas y distorsiones que tenía en relación con su esposo, el
padre de sus hijos.
PAREJA CONFL1CTIVA / HIJOS 87
TRIANGULADOS

JOAN: Mi esposo es diferente, pero es muy criticón. Me dice que soy


tonta, que no entiendo; que estoy sorda. Dice que si llegara a dejarlo,
acabaría en la calle.

ALFRED: Me amenaza con dejarme y le digo que no podrá mantenerse


sola y acabará en la calle. [Extiende el brazo y acaricia el hombro de su
esposa.] Siempre está deprimida. No ve nada positivo. DR.MINUCHIN:
Esa no es depresión. Tal vez responde a algo que tú haces.

Descodifico el lenguaje psiquiátrico que enmascara la mutua responsabilidad


de los miembros de la familia en el comportamiento de los demás. Era más fácil
para Alfred creer que su esposa estaba deprimida que enojada con él. Me
impresionó la intensidad del conflicto. Daban la impresión de ser amistosos
cuando los niños estaban presentes, pero su ira y resentimiento no estaban lejos
de la superficie. Aparecían en el instante en que los niños no estaban ahí para
distraerlos. Vislumbré el potencial de Alfred de ser más protector y solidario, y
esperaba poder aprovecharlo. Sin embargo, antes necesitaba saber más, llegar a
comprender cabalmente lo que se interponía entre estas dos personas
frustradas y no les permitía acercarse. Después de haberle pedido a Joan que
hurgara en su pasado para esclarecer su relación con su esposo, procedí a
explorar los antecedentes de Alfred.

DR.MINUCHIN [a Alfred]: ¿Qué haces cuando estás enojado?


ALFRED: La llamo estúpida, cuando es estúpida, y hemos tenido
algunos altercados que han llegado al maltrato físico. La he empujado y
una vez la arrojé al suelo.
JOAN: Dos veces.
DR. MINUCHIN: Conozco a personas que no pueden controlar su ira. En
ocasiones, golpean la pared con los puños o lanzan un vaso al suelo,
pero esto va más allá. ¿De qué manera llegaste a eso? ¿Dónde
aprendiste que eso estaba bien?

Todo indicio de violencia en una pareja exige una señal de alto. El terapeuta
necesita explorar los detalles de estos acontecimientos y destacar
88 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

la información de tal modo que no sea posible esconder la violencia debajo de la


alfombra.

ALFRED: No soy violento. Tuve una infancia maravillosa. Mi padre fue


lechero veinte años, llevaba botellas de leche a las casas de sus clientes.
Tengo un hermano mayor y una hermana menor Mi madre era ama de
casa. Mis padres jamás discutían. No recuerdo nada negativo en mi familia.
Sí, peleaba con mi hermano, pero eso es todo.
DR. MINUCHIN: Eso significa que, cuando discuten, ¿es solo a causa de la
personalidad distorsionada de tu esposa?
ALFRED: No, es por mi actitud. Soy muy pasivo. Si hay un problema grande,
me muestro indiferente; lo dejo pasar, como si no significara nada. Trabajo.
Estoy cansado. Que no me metan en líos [Lo dice en el mismo tono amistoso que
usa para decir que su esposa es estúpida mientras le acaricia el hombro}
DR. MINUCHIN: ¿Y de qué manera llegaste a ser así?

No estaba dispuesto a permitir que la descripción de Alfred de su carácter fuera fija e


inmutable. "Asi soy y ya" se usa para disculpar mucha obstinación.

JOAN: Desconsiderado. Desinteresado. No hace caso de nada.

Utilizo a la esposa como espejo para reflejar las distorsiones del otro.

ALFRED: Hago caso omiso de muchas cosas. Los niños exigen mucha
atención y mucho tiempo y es más fácil jugar golf. Se las pueden arreglar
sin mí.
DR. MINUCHIN: Spencer tiene dificultades de control y autoridad. Debe de
haber aprendido eso de ti. Tu esposa tiene la imagen de los hombres de su
pasado. ¿Qué están aprendiendo sus hijos de ustedes? Cuando Spencer es
irrespetuoso con su maestra, ¿lo aprendió de ti?
PAREJA CONFLICTIVA / HIJOS TRIANGULADOS 89

Paso ahora de la pareja a los padres, voy de un lado al otro tratando de establecer
una conexión. Intento dejar en claro que los problemas de la pareja reaparecen como
problemas en los hijos. Es una forma de relacionar la motivación del cambio con el
deseo de ayudar a los hijos.

Sin embargo, existe una línea fina entre ayudar a las personas 17 aceptar
responsabilidad por los efectos de sus actos como padres e implicar que tienen la culpa
de todos los problemas. Si entienden las preguntas del terapeuta como una forma de
llegar a la raíz del problema (es decir, si creen que el terapeuta trata de definir quién
es res-ponsable), es probable que sientan que se les está culpando. Pero si las
preguntas se ofrecen como una llamada de atención para ayudar a los hijos, pueden
ser terapéuticas.

ALFRED: Supongo que no somos la familia ideal de la televisión que resuelve


sus problemas. No lo somos. Cuando hay problemas, gritamos y
vociferamos, y cuando Spencer está en la escuela, él también grita y
vocifera.
JOAN: Es como tú. Nunca admite que está equivocado. Los niños de su salón
se dan cuenta de lo que hizo, pero él lo niega y lo niega.

La ira de Joan contra Alfred se trasluce en la descripción que hace de Spencer, que
queda triangulado en el conflicto entre sus padres.

ALFRED: ¿Así soy?


JOAN: Bueno, no siempre. Solo digo que no resolvemos los problemas.
ALFRED: Los problemas siempre son menores; ¿le pones mermelada o
crema de cacahuate al pan? No deberíamos discutir por eso y, por
supuesto, nunca durante mucho tiempo.
DR. MINUCHIN [a Alfred]: Cuando te quedas callado, te vuelves invisible y
ella está sola. Entonces ella se vuelve un fastidio, y tú la convertiste en eso.
Pero tú te retraes aún más y ella se queda sola.
90 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

Este es un cuestionamiento reiterado ante la renuencia de Alfred a darse cuenta de


su falta de participación y responsabilidad en los patrones familiares; se desarrollará
después.

ALFRED: ¿Está diciendo que cuando digo que es un fastidio no me


doy cuenta de lo que hago?
DR. MINUCHIN: Tu esposa está sola, y como tú eres una persona tan
agradable, es una lástima que no puedas ser su compañero.
¿Pasan tiempo juntos?
JOAN y ALFRED [en sucesión rápida}: Rara vez salimos solos. Ya no
me acuerdo de cuándo fue la última vez... En los últimos cinco
años no hemos salido solos nunca.
DR. MINUCHIN: ¿Cuándo son románticos?
ALFRED: ¿Románticos? {perplejo, como si la palabra no existiera en si¡
vocabulario]: Nunca.
DR. MINUCHIN: Luz de velas, música, cena en un restaurante, cine... JOAN
[aún respondiendo a mi pregunta]: Casi siempre está muy cansado.

Seguiré insistiendo en esto para explorar afondo la idea de que, en su preocupación


por ser buenos padres, han olvidado que también son una pareja.

DR. MINUCHIN [a Alfred, en tono de broma]: ¿Se te acabó la vitalidad?


[Dirigiéndose en seguida a Joan]: ¿Es un hombre interesante?
¿Atractivo?
JOAN: Solo quiero que haya menos conflictos en la casa. Ya no trato
de cambiarlo. Me di por vencida.
DR. MINUCHIN [dirigiéndose a Alfred]: Bueno, pues ahora ya puedes
ir a jugar golf tú solo.
ALFRED: Nunca pasamos tiempo juntos.

Ahora tenemos varios diagnósticos de esta familia: trastorno de déficit de


atención con hiperactividad para uno o los dos niños; hi-peralerta, o quizá
deprimida, para Joan, que desde luego "siempre
PAREJA CONFLICTIVA / HIJOS TRIANGULADOS 91

está de guardia" y "preocupada y suspicaz", y por último, para Alfred, abusivo,


pasivo-agresivo y "juega golf mientras arde Roma". Todas estas descripciones
eran ciertas y todas ellas eran solo parte de la verdad. El problema real era dónde
hallar una palanca para mover a esta familia. Joan y Alfred habían empezado a
pensar en el vacío de su relación y les di un empujón en esa dirección.

DR.MINUCHIN [a Alfred}: ¿Quieres casarte con ella?

ALFRED [con expresión perpleja}: ¿Que si quiero casarme con mi esposa?

DR.MINUCHIN: Sí. En este momento no están casados.

Alfred y Joan se miran. Su mirada se suaviza. Alfred se acercó y, con ternura, colocó
su mano en la nuca de Joan.

DR.MINUCHIN [a Joan]: ¿Cuándo decidiste que tu esposo no podía cambiar?


JOAN: Cuando nació Tyler, hace unos seis años. No fue una decisión
consciente. Estaba absorta en los niños.
ALFRED: ¿Cuándo decidimos darnos por vencidos? Creo que hace diez años,
una vez que tuvimos una discusión seria, pero quizá fue hace siete u ocho
años.

La sesión estaba por finalizar y las emociones estaban a flor de piel. La pareja guardó
silencio; echaban de menos el amor que compartieron alguna vez. Percibieron que
habían perdido el rumbo. Ella, a causa de su preocupación por los niños, había
descuidado a su esposo; y él porque en su pasividad y evasión había rechazado la
vida.

Conforme transcurría la hora, mi postura cambió poco a poco de recopilador de


información a promotor activo del cambio. Ahora puedo adoptar esa postura con
mayor facilidad porque soy un anciano de barba blanca. Proyecto la imagen de un
anciano sabio, y la pareja (dos personas que se describían a sí mismas como
pugilistas de peso completo, pero que más parecían dos almas perdidas) podía
aceptarme como tal.
EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

Casi todos los libros sobre terapia advierten que no debe llegarse a este nivel de
involucramiento emocional, y los terapeutas principiantes harían bien en hacer caso
de esta advertencia. Sin embargo, con el paso del tiempo y la acumulación de
experiencia, uno aprende que hay veces en que un terapeuta puede intervenir y
adoptar una postura.

PASO CUATRO: exploración de nuevas formas de relacionarse

Cuando los niños volvieron a la sala, estaban inquietos y llenos de energía. Alfred
trató de hablar con ellos, pero no sabía qué decir, y no pudo conseguir que le
prestaran atención. "El doctor Minuchin dice que soy como un corcho en la cresta
de una ola [...] que me siento satisfecho cuando no debería [...] que tengo que hacer
un mayor esfuerzo para estar con ustedes y con mamá."

Joan también trató de expresar sus sentimientos con palabras: "Dijo que
deberíamos pasar más tiempo juntos; que paso más tiempo con ustedes que con
papá, y eso no está bien".

No me quedó claro qué entendieron los niños de todo lo que sus padres dijeron. Lo
que sise hizo palpable fue que Alfred y Joan se esforzaban por comprender su
situación y lo que podían hacer al respecto.

Colofón

Ya terminamos. ¿Qué pasó con el motivo original de su presencia aquí: el


diagnóstico de trastorno de déficit de atención con hiperactividad?
Vimos que Spencer no era simplemente un niño hiperactivo, y también que
el conflicto entre los padres se extendía a él, ya que su madre era demasiado
severa con él porque lo veía como sustituto de su padre, y este lo defendía
como una forma de quitarle autori-
PAREJA CONFLICTIVA / HIJOS TRIANGULADOS 93

dad a la esposa, que ya no daba señales de interesarse en él. ¿Significa esto


que Spencer no tenía trastorno de déficit de atención con hiperactividad y
que su comportamiento era, sobre todo, culpa de sus padres? No. Es
probable que Spencer fuera hiperactivo y quizá -e ayudaría tomar Ritalina.
Sin embargo, la Ritalina no le quitaría ?s tics nerviosos ni resolvería todos
sus problemas en la escuela. 5u conducta agresiva, su desafío a la
autoridad y la evasión de sus responsabilidades tenían su origen en las
interacciones de la familia.
La forma en que Joan y Alfred manejaban el conflicto confundía a sus hijos,
tanto como a ellos mismos. Competían por la propiedad de los niños y se las
arreglaban para manejarlos bien por separado. lo obstante, Spencer y Tyler
necesitaban dos padres que trabajaran en conjunto, no alternándose. Lo
que se logró en esta sesión no fue el descubrimiento de que debían trabajar
juntos; eso ya lo sabían. Lo que resultó de esta reunión fue una
comprensión más profunda de los agravios y decepciones que se habían
interpuesto en su camino y que podían superar.

Marco terapéutico

Organización familiar

En los primeros tiempos de la terapia familiar decíamos que un niño que


persistentemente tenía mala conducta estaba parado sobre los hombros de
uno de sus padres. Lo que queríamos decir era que los problemas de
conducta en los niños por lo general indicaban que los padres no
trabajaban juntos como equipo. Por eso, es importante tomar en
consideración no solo al niño, ni siquiera su crianza, sino que es preciso
buscar complicaciones triangulares rara hacer frente a los problemas en
niños.
Sin embargo, aunque es importante buscar conflictos parentales, es
igualmente importante no suponer que la discordia entre .os padres es la
causa principal de los problemas de los niños. Este
94 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

supuesto es lineal, a menudo está equivocado y garantiza que los padres


adopten una actitud defensiva. Los niños hiperenergéticos, como Spencer,
son difíciles para cualquiera. En el caso de los Pience, la hiperactividad de
su hijo provocó respuestas polarizadas que poco a poco encajaron una cuña
entre ellos. Como muchos padres Alfred y Joan veían el comportamiento de
sus hijos a través del prisma de sus propias proyecciones. Las prioridades
de Joan erar disciplina y respeto, y tendía a adoptar una postura estricta
contra la mala conducta. Alfred, que era más relajado, no veía únicamente el
mal comportamiento de su hijo, sino también los sentimiento? que lo
generaban. Por tanto, era un poco más tolerante, o un poce menos
responsable.
Cuanto más se polarizaban los padres en torno de sus diferencias, tanto
más crítica era Joan y más adoptaba la familia la estructura de una familia
de una madre soltera, con una madre a cargo agobiada de
responsabilidades, pero poco dispuesta a confiar en su esposo y a
considerarlo una pareja en igualdad de circunstancias, y él cada vez más
parecía uno de los niños.
Cuando uno se aleja y toma una perspectiva estructural, es fácil entender
qué necesitaba cambiar: los dos padres tendrían que entablar una relación
de cooperación mutua en la cúspide de la jerarquía familiar. Para ello,
tendrían que cambiar el statu quo desigual y trascender su desconexión. Joan
tenía más conciencia de la necesidad de que Alfred asumiera
responsabilidad, en tanto que él estaba dispuesto, en cierto modo, pero solo
si ella se lo permitía. Ambos padres entendían lo que necesitaban cambiar,
aunque ambos estaban más que dispuestos a que el otro lo intentara primero.

Perspectivas individuales

Una evaluación estructural, como la que acabo de ofrecer, es una tentación


para que el terapeuta sea directivo. Joan no debería estar siempre en guardia.
Alfred debería ayudar más, y ella debería permitírselo. Pero como me resistí al
impulso de decirles qué hacer, logré des-
PAREJA CONFLICTIVA / HIJOS TRIANGULADOS 95

cubrir algunas de las razones por las que estos pleitistas cansados estaban
atrapados en un patrón de crianza muy poco sano.
El padre de Joan era alcohólico y sus padres no se comunicaban. Su hermano
menor nunca salió de casa y el mayor maltrataba a su esposa. No es de
extrañar que Joan tuviera dificultades para confiar en los hombres.
Alfred hizo lo suyo para reforzar la falta de confianza de Joan. Era pasivo,
indiferente y desligado. Parte de él se sentía culpable por no cumplir su
papel en la crianza de los hijos, pero otra parte de él estaba enojada y
resentida. Resentía las críticas y exigencias de Joan y, por lo menos en dos
ocasiones, había perdido el control y la había golpeado.
Es muy poco probable que uno logre acercar a una pareja desligada
exhortando a los esposos a que se diviertan juntos o despertando en ellos el
sentimiento de culpa por sus responsabilidades romo padres. La razón por
la que estas estratagemas no funcionan es que el abismo que separa a las
personas desligadas está lleno de resentimiento. Dicho resentimiento debe
ventilarse y reconocerse rara hacer espacio para los sentimientos positivos.
En nuestra secunda sesión, Alfred y Joan comenzaron el proceso de
expresar verbalmente sus quejas mutuas. Los dos tenían más que decir, pero
Roma no se construyó en un día.

Estrategias de intervención

Uni a los Pierce en torno de su preocupación por los hijos, pero de


inmediato pasé a desafiar la idea de que Spencer era imposible
Y a explorar la crianza que en apariencia había fracasado. Era importante
hacerlo sin culpar a nadie. Los padres cuyos hijos tienen mala conducta
ya están a la defensiva; el terapeuta no llegará a ningún lado si los padres
intensifican esta actitud. Pregunté, hice observaciones amables y, en
consecuencia, felicité a los padres cuando reconocí las cualidades positivas
de Spencer. Así, convertí la mala conducta del niño en cuestión de
curiosidad más que en
96 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

una acusación: "Reflexionen juntos sobre eso, porque es extrañe que..."


Una vez invitados a hablar de su estilo de educar a sus hijos Joan y Alfred
admitieron en seguida sus diferencias. Como respuesta, escuché a cada uno
a la vez y así evité los dimes y diretes que habrían intercambiado si les
hubiera permitido contra atacarse mutuamente. Luego, en lugar de ahondar
en las diferencias, les pregunté cómo podrían ayudarse el uno al otro y
destaqué su necesidad mutua de apoyo. Me centré en lo que podía unirlos,
y no en. lo que los había separado.
En casos como este, es necesario pensar que el hecho de que los padres no
funcionen con eficacia como equipo parental es un problema que los
clientes y el terapeuta deben explorar juntos Por tanto, cuando hablamos
de sus antecedentes familiares, lo hice como aliado: "Vamos a tratar de
entender qué hubo en tu pasado que hizo que empezaras a preocuparte de
todo/ que tomaras todo a la ligera". Estas historias familiares no fueron
abiertas, sino que se pusieron en términos de tratar de entender cómo los
padres llegaron a sus perspectivas presentes sobre la crianza de los hijos
Por último, obsérvese que explorar la historia pone en entredicho la idea de
que el comportamiento es producto de un carácter fijo Las preguntas como:
"¿De qué manera llegaste a ser así?", implicar, que el pasado influye en la
forma de ser de una persona, pero también que esta puede cambiar.
Como muchos padres jóvenes, las exigencias de ser padres habían llevado
a Alfred y Joan a dejar de ocuparse de ellos come pareja. Sus discrepancias
sobre la disciplina no iban a desaparecer tan solo con no hacerles caso, pero
la pareja unida podría crear un ambiente más positivo para que cooperaran
como padres.

Técnicas

En muchos casos, el conflicto entre los padres con hijos problemáticos es un


secreto celosamente guardado. En este no fue así. La cues-
PAREJA CONFLICTIVA / HIJOS TRIANGULADOS

tión no fue tanto abrir el tema de conflicto —eso fue fácil, lo único que había
que hacer era preguntar — , sino, más bien, normalizarlo v desintoxicarlo.
Para lograrlo, escuché a cada uno de los padres y es hice sentir que sus
diferencias eran un problema mutuo que arnbos debían entender y resolver.
A estas alturas, el lector se habrá dado cuenta de que mis preguntas
estaban guiadas por las cuatro etapas del procedimiento de evaluación.
Seguir este formato amplía el enfoque de los síntomas del paciente hacia la
dinámica familiar que lo rodea. Pero aunque es fácil ver esa secuencia en
este caso, quizá sea más difícil apreciar las cualidades de la relación
terapéutica que me permitieron desplazar a Alfred y a Joan de la proyección
a la conciencia autorreflexiva, sin provocar resistencia.
La serenidad es un antídoto esencial de la angustia con que muchas
familias llegan y que les impide ver sus conflictos en una perspectiva más
amplia. Dos factores que permiten al terapeuta conservar la calma y dar
confianza: 1) no asumir responsabilidad por resolver los problemas de las
familias, sino 2) saber dónde rascar las limitaciones que les impiden
resolverlos ellas mismas.
Olvidarse de la ilusión de que cualquiera, salvo los pacientes, pueden
resolver sus problemas permite al terapeuta concentrarse en el asunto en
cuestión, que es ayudarles a descubrir algo nuevo y útil. Saber dónde buscar
algo nuevo y útil es producto de la estrategia.
El procedimiento de cuatro pasos que acabamos de describir sirve como
esquema, pero solo la curiosidad por lo que cada familia específica hace y
cómo llegó a las ideas que guían dichos actos puede evitar que uno caiga en la
trampa de encajar a los clientes en ideas preconcebidas sobre la forma en
que se desarrollan los problemas. En vista de que las personas, cuando
creen que no las entienden, se resisten a los esfuerzos de los terapeutas
por cambiarlas, es difícil llegar a algún lado si uno no puede ponerse en el
lugar de los clientes y darse una idea de lo que es el mundo para ellos.
Algunos terapeutas se apresuran a decir "ya entiendo", cuando en realidad
es una fórmula vacía. No se puede fingir la empatia. En lugar de decirle a
Joan que entendía que se preocupara por los niños,
,
98 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

pregunté: "¿Dónde aprendiste a preocuparte? ¿Dónde aprendiste a ver


solo lo negativo?" Y después, cuando Alfred admitió que había arrojado a
Joan al suelo durante sus pleitos, pregunté: "¿Dónde aprendiste que eso
estaba bien?"
Respetar a las personas significa creer que son capaces de rea- lizar cambios
en sus vidas. Si uno respeta a sus clientes, cree en su capacidad de cambio.
Para demostrar respeto por un niño problemático, hay que hablar con él o
ella como si fuera una persona razonable, digna de que le hablen, digna de
que alguien se interese en ella. Para demostrar respeto por los padres, hay
que examinar con ellos qué pueden estar haciendo mal para hacer frente a
los problemas de sus hijos. Y, por último, uno demuestra respeto si pregun-
ta a las personas si desean cambiar, lo que yo hice directamente: "¿Quieres
[tú, Alfred] casarte con ella [Joan]?", y por implicación: | "¿Cuándo te diste
por vencida [tú, Joan] con él [Alfred]?"
PARTE DOS

Familias reconstituidas

La formación de una pareja es un acto de alquimia en el que dos individuos


intentan unir sus vidas sin renunciar a su individua-dad. La adaptación les
permite volverse uno; el establecimiento de limites, seguir siendo dos. Pocas
cosas en la vida son más difíciles _:e lograr. Y, a diferencia de casi todo lo
demás, no es más fácil la segunda vez.
Aunque no sea más fácil, las segundas nupcias se han vuelto cada vez más
comunes. Las estimaciones varían, pero aproximadamente la mitad de todos
los matrimonios son en segundas nupcias por lo menos para uno de los
cónyuges (U.S. Census Bureau, 2001). En los últimos años, el número de
familias que incluyen padrastros y madrastras ha aumentado hasta el punto
de que una tercera parte de todos los hijos menores de 18 años que viven en
hogares donde están presentes los dos cónyuges son de familias
reconstituidas (Field, 2001; Glick, 1991). Por desgracia, las familias recons-
truidas siguen viviendo bajo una nube de estereotipos negativos. Por
ejemplo, considérese el término hijastro, que todavía se usa para referirse a
alguien que no es apreciado. Esta falta de aceptación es la de las razones
por las que se han acuñado eufemismos como familias ensambladas y mixtas.
Hasta 60% de los segundos matrimonios terminan en divorcio Bramlett y
Mosher, 2001), y la presencia de hijos de un matrimonio anterior es un
factor muy importante que incrementa las pro-
100 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

habilidades de un segundo divorcio (Booth y Edwards, 1992). Le contrario


es válido para los primeros matrimonios; tener hijos en común es un factor
que reduce las probabilidades de que una pareja se divorcie (Becker, 1997).
Las investigaciones indican que los retos estructurales complejos que
enfrentan las familias reconstituidas inciden en que el desarrollo de
interacciones eficaces y la formación de relaciones satisfactorias sean
sumamente difíciles (Demo y Cox, 2001).
Tanto la experiencia clínica como los resultados de las investigaciones
subrayan que, para ser exitosa, una familia reconstituida tiene que seguir un
proceso de desarrollo que requiere tiempo. La familiaridad con los pasos de
esta transición permite al terapeuta, ver dónde una familia puede extraviar
el camino. Vishér, Visher y Pasley (2003) describen seis de las principales
dificultades que deben sortearse en el proceso de formación de una familia
reconstituida.

1. Extraños y propios. Las familias reconstituidas necesitan integrar a los


nuevos miembros a la unidad familiar. Se trata de un
acto de equilibrio que requiere cierta estabilidad y confianza en
la unidad familiar perdurable, así como la apertura para incluir
a nuevos miembros. Como veremos, esta inclusión nunca se logró de manera
adecuada en el caso de La adolescente mentirosa.
Las madres de los dos casos de esta sección eran sobre protectoras, y ambas
pensaban que las vulnerabilidades de sus hijos les daban buenas razones
para ser así. Las dos mujeres casadas en segundas nupcias vivían a la
sombra del recuerdo de los primeros esposos abusivos. Las madres estaban
impacientes por dejar en el pasado estas relaciones dolorosas, pero el duele
no resuelto de estas uniones hacía más difícil que incorporaran por completo
a sus nuevos esposos en la vida de sus familias.
2. Riñas por los límites. Estos pleitos suelen ser más intensos en
las familias en las que los hijos tienen doble ciudadanía y viajan de ida y
vuelta entre los dos hogares. Cada familia necesita
tener control sobre cómo decide enfrentar los asuntos que tie-
-
FAMILIAS 101
RECONSTITUIDAS

nen lugar dentro de su ámbito, y el otro padre tiene que respetar este
límite. Pero incluso dentro de una familia puede haber problemas
territoriales: quién duerme dónde, qué es personal y privado, etcétera.
3. Luchas de poder. Una madre que ha vivido sola y ha descubierto que
puede hacerse cargo de ella misma y de sus hijos quizá se muestre
renuente a compartir el poder con otro adulto por temor a volver a
caer en un patrón que antes le resultaba insatisfactorio. Veremos
algunas de las consecuencias de este temor en los dos casos de esta
sección.
4. Lealtades en conflicto. Cuando uno de los padres se vuelve a casar,
los hijos pueden sentir que el segundo matrimonio es una traición a la
familia en la que crecieron (McGoldrick y Cárter, 1999). Entre los
sentimientos complejos que los niños albergan sobre su padrastro o
madrastra, ninguno es más fuerte que el resentimiento. Los niños
estaban ahí primero y se sienten desplazados. Con razón no dudan en
espetar: "¡Tú no eres mi padre!" Los nuevos cónyuges no facilitan
esta adaptación cuando dicen cosas como: "Sé que es tu hijo, pero no
deberías permitir que hable de esa forma". Los problemas más irritantes
son los que se relacionan con la primacía del apego y la jerarquía de la
influencia. Obsérvese, por ejemplo, cómo el padrastro y el hijo en el
segundo de los dos casos siguientes compiten fuertemente por la
cercanía con la madre y también compiten por quién está a cargo de
qué.
5. Triángulos rígidos. Casi en ninguna otra parte de la vida familiar son
más problemáticos los triángulos que en las familias reconstituidas. Las
rivalidades que surgen crean pruebas complejas de lealtad para las que
existen pocos lineamientos. Suponga que dos personas divorciadas
tienen una cita y la hija de él llama cuando la pareja se dirige al cine.
¿Debe él aprovechar el raro impulso de su hija que por fin decidió
llamar, y averiguar qué está pasando en su vida? ¿O debe defender el
tiempo que pasa con su nueva pareja y decirle a la hija que le llamará
más tarde? Si esto no le parece una pregunta difícil, es porque
102 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

usted no es un padre divorciado que se preocupa por la relación que tiene


con sus hijos o una mujer agobiada por el divorcio que se pregunta si el
hombre que ama tiene espacio en su vida par; ella.
6. Unidad o fragmentación de la relación en la nueva pareja. LOS padres de
familia en primeras nupcias tienen tiempo para forja: un lazo antes de tener
que lidiar con los hijos. Las familias reconstituidas no disponen de ese
tiempo. La nueva pareja debe adaptarse a los hijos a la vez que los cónyuges
se adaptan uno a! otro. Mientras tanto, es preciso establecer límites para
protege: la integridad de la nueva unión sin dejar de resguardar la relación
especial que tienen los padres con sus hijos. Pero, ¿dónde se marcan estos
límites? ¿Y qué tan firmemente?

Los dos logros estructurales cruciales para el éxito de las familias


reconstituidas son: 1) forjar un lazo fuerte entre la pareja (Visher y Visher,
1979), y 2) entablar una relación mutuamente satisfactoria entre el padrastro
o madrastra y los hijos (Bray y Kelly 1998). De hecho, ocurre con
frecuencia que las parejas se divorciar a pesar de tener una buena relación,
porque no han podido establecer buenas relaciones con los hijastros
(Visher, Visher y Pasley 2003). Los estudios de investigación indican que las
relaciones de pareja y de padrastro o madrastra son relativamente
independientes (Papernow, 1993).
Las familias formadas por personas que vuelven a casarse tienden a alcanzar
mayor éxito cuando el padrastro o la madrastra hacen dos cosas, una
negativa y otra positiva. No tratan de ocupar el lugar de los padres, sino
que desempeñan un papel secundario de apoyo. En las familias
reconstituidas, como los dos casos que hemos seleccionado para esta
sección, la aceptación por parte de los hijastros se propicia cuando los
padrastros no tratan de asumir el papel del que impone la disciplina
(Ganong, Coleman, Fine \ Martin, 1999). Sin embargo, los estudios también
han mostrado que es importante que realicen esfuerzos genuinos por
establecer relaciones afectuosas y de apoyo con sus hijastros. Cuando los
hijastro?
FAMILIAS RECONSTITUIDAS 103

nacen caso omiso de sus intentos de acercamiento, es más probable que los
padrastros se abstengan de dicha interacción (Hethering-ton y
Clingempeel, 1992). Por tanto, la naturaleza recíproca de esta interacción
implica que tanto los padrastros y madrastras como los hijastros necesitan
acercarse unos a otros. El destino de estas relaciones depende, por
supuesto, del padre natural. Algunos padres se equivocan y entregan a sus
hijos demasiado pronto al padrastro. En especial, es probable que los padres
deleguen la responsabilidad de criar a sus hijos en sus nuevas esposas
(Norwood y Wingen-der, 1999). O, como en los dos casos siguientes, las
experiencias del rasado de la madre pueden provocar que tenga problemas
para permitir que su nueva pareja entable una relación con sus hijos.
Para que puedan avanzar en la complicada cuestión de crear una nueva
estructura, con nuevas reglas y nuevas tradiciones, las ramillas
reconstituidas deben resolver los asuntos no finiquitamos del pasado. Las
familias reconstituidas nacen de una pérdida: muerte o divorcio. Los hijos
están heridos y enojados. Necesitan confianza y tiempo para llorar sus
pérdidas. Una vez más, las familias reconstituidas no siempre disponen de
este tiempo.
Los niños piensan muchas cosas que los asustan. Presenciaron
cómo sus padres dejaron de amarse. Para un niño, eso puede ser
igual a ver que la tierra se abre bajo sus pies. No obstante, ver a
os padres separados no es lo peor; lo peor es el miedo a que los
abandonen.

Las familias adoptan muchas formas; la familia reconstituida es una de


ellas. Las familias no se rompen, arruinan o pisotean, pero sí cambian de
forma. Por desgracia, la transición de estar juntos a estar separados y luego
juntos de nuevo es un camino sin mapas. Que es sorprendente que haya
tanto dolor y confusión.
Señalamos antes que las familias reconstituidas están plagadas de complejas
rivalidades. Sin embargo, esto es solo el lado oscuro de o que puede ser una
serie de nuevas relaciones maravillosamen-
104 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

te satisfactorias. Las familias tienen abundantes posibilidades y en ningún


lado es más cierto esto que en las familias reconstituidas Lo que se
necesita para convertir esta abundancia de posibilidades en ventaja es
respeto por la integridad de cada una de las numerosas relaciones nuevas.
Las familias reconstituidas pueden ser difíciles, pero también maravillosas.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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parenting", en F. Walsh (ed.), Normal Family Processes, 3a. ed., Nueva
York, Guilford Press.
CAPÍTULO

La adolescente
4 mentirosa

_os adolescentes contribuyen con su propio modo de dar dolores de cabeza


a sus familias. Utilizan una aritmética personal que les permite tener la
certeza de que son dos o tres años mayores de lo que sus padres creen y
exigen una relajación de las normas antes de saber qué hacer con la
autonomía en la que tanto insisten. Los madres quedan atrapados. Han
pasado por eso, pero eran épocas distintas. Les gustaría compartir su
sabiduría para proteger a sus hijos adolescentes de las incertidumbres de la
vida, pero se topan con un hijo al que no reconocen: menos obediente, más
temperamental y dispuesto a correr más riesgos de lo esperado. Puesto
que no están seguros de cómo protegerlos, intensifican el control, mientras
que el adolescente, seguro de lo injusto de esto, pone a prueba las normas.
El terapeuta que incursiona en este campo minado necesita empatizar con
ambas partes, trabajar en uno y otro lado de la calle en busca, como todo
profesional competente, de mejores caminos.
Como si no bastara con tener que hacer frente a las exigencias de la
adolescencia, hacerlo en una familia ensamblada o reconstituida agrega
toda una serie de nuevos retos. Las familias ensambladas tienen que pasar
por el mismo proceso de adaptación y establecimiento de límites que las
familias nuevas, pero con una gran diferencia. Como ya se dijo, en las
familias de primeros matrimonios, los padres tienen tiempo para forjar un
lazo entre ellos
108 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

antes de tener que ocuparse de los hijos. Las familias reconstituidas no


disponen de ese tiempo.
Los estudios de las familias reconstituidas muestran la importancia de
fortalecer la relación entre los padres y de no permitir que las necesidades de
los hijos sofoquen la intimidad del matrimonio Por eso es crucial crear
límites alrededor de la pareja, para protege: su intimidad y darle tiempo para
afianzar su relación. Toda nueva pareja necesita tiempo compartido para
amarse y estar a solas. Lograr que un segundo matrimonio funcione es
como tener éxito en cualquier otra actividad: hay que dedicarle muchas
horas.
El siguiente caso no es insólito. Los Boyd son tres: Mary, Richard y
Whitney, que tiene 15 años. Whitney es hija del primer matrimonio de
Mary, que terminó en divorcio cuando Whitney en-apenas una bebé. Mary
se casó en segundas nupcias con Richarc un año después, y ahora vienen a
terapia porque no es posible confiar en Whitney, pese a que ya tiene 15
años. Miente de manera compulsiva y casi siempre la sorprenden en la
mentira.

Cuando entramos en la sala y tomamos asiento, Mary toma la iniciativa y me dice


que "Whitney nos ha mentido desde que tengo memoria".

Como salta a la vista, esto es imposible, pero el problema no radia', en la lógica de. la
expresión, sino en la intensidad de la declaración: "desde que tengo memoria". La
interacción de la familia queda restringida a una historia que comenzó en el
principio de los tiempos.

PASO UNO: abrir el motivo de consulta

RICHARD [continúa con la historia]: No sabemos por qué. Creímos


que podríamos solucionarlo nosotros mismos, pero la situación
ha empeorado. MARY: Hemos probado todo. Tratamos de entender por
qué lo
hace. Miente sobre las cosas más sencillas y ahora miente en la
escuela y sus calificaciones han bajado.
LA ADOLESCENTE 109
MENTIROSA

He aquí el reto inicial para el terapeuta: la familia le endilga un problema, que


está fijo en el carácter de una persona y conlleva una atribución de
responsabilidad: ¿quién si no una mentirosa es la responsable de su conducta?

Este es el reto que presentan casi todas las familias. Definen sus problemas de
tal forma que invitan al terapeuta a caer con ellas en la trampa de su perspectiva
fija. El hecho de pedir más detalles en este punto (¿Hace cuánto que miente?
¿Cuáles son algunos ejemplos de sus mentiras?) refuerza la certeza de la
familia respecto de que Whit-ney es la paciente y que sus mentiras son el
problema.

Si me alio con los padres, puedo perder a Whitney y, desde luego, no puedo
aceptar la estrecha definición de su hija y de ellos mismos. Necesito introducir
incertidumbre, curiosidad y esperanza, para ayudar a estos padres a que se
vean, de nuevo, como las personas competentes y capaces que sin duda son.

No obstante, también debo establecer comunicación con Whitney. Pido a los


padres permiso para hablar con ella un rato y por principio de cuentas le digo
que siento curiosidad por su vida.

[Hablamos de la escuela, de sus amigos, sus intereses. Me cuenta que .-roa un


diario, que le gusta la poesía y que escribe poemas, pero no se los enseña a nadie. Le
pregunto si sabe qué es una metáfora, y coincidimos que una metáfora puede llamar
la atención sobre algo aunque se le llame con otro nombre. Le digo que, en
efecto, una metáfora es una mentira :ética.]

Me complace esta imagen. Transforma un síntoma en una destreza, y estoy


prácticamente seguro de que atraerá a Whitney, que es inteligente, interacciona
conmigo fácilmente y, como toda persona joven, le gustaría que yo entendiera
que es algo más que una mentirosa. Al mismo tiempo, sé que los padres tal vez
creen que Whitney me ha seducido y que he caído en la trampa de sus mentiras.
110 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

DR. MINUCHIN [dirigiéndose de nuevo a los padres]: ¿Pueden habla: con


Whitney? Soy un extraño y ustedes han venido a verme pe: algo que es muy
importante para su familia. Tal vez puedan conversar juntos, y eso me
ayudaría a averiguar cómo es el trato entre los tres.

Es el primer desafío a la orientación individual de la familia. Parece ir: enunciado


neutral, solo una petición de información, pero la información que solicito está en un
ámbito diferente. No se trata de cómo actua Whitney, sino de cómo interacciona la
familia.

RICHARD: No puedo explicarlo. Por eso vinimos a verlo.


MARY: Al principio, solo nos mentía a nosotros. Ahora se mete en
problemas con otras personas. Nunca nos cuenta todo. Se esta saliendo de
control.

Siguen centrándose en Whitney y dirigen sus comentarios a mí. Le-miembros de las


familias rara vez aceptan la invitación a conversar entre ellos al principio de una sesión.
Han venido a contarme su historia y quieren que los escuche y les responda. Por
supuesto, hablan entre ellos en. casa, pero ya no saben qué hacer y han venido en busca
de una solución Yo soy el experto y tengo que dársela. Por un momento, lo dejo pasar
He sembrado una semilla. Posteriormente en la sesión, cuando la tiene, se haya
aflojado, haré la misma petición y parecerá natural responder.

DR. MINUCHIN [a Whitney]: ¿Puedes ayudarme a comprender lo que


están diciendo tus padres? WHITNEY: Bueno, pues hago algo y cuando me
preguntan si lo hice,
les digo que no.
DR. MINUCHIN: ¿Me puedes dar un ejemplo? RICHARD [es el que responde]:
Hace unas semanas la castigamos por
sus malas calificaciones y no tenía permiso de usar el teléfono.
Sin embargo, sé a ciencia cierta que sí lo usó. DR. MINUCHIN: ¿Cómo lo
sabes? ¿Cómo te convertiste en detective?
A propósito, ¿quién es mejor detective, tú o Mary?
LA ADOLESCENTE 111
MENTIROSA

PASO DOS: señalar las interacciones que mantienen el problema

Soslayo la acusación, dejo de hablar con Whitney y centro la atención en los


padres para explorar su participación en el problema. Estas preguntas (cuál de
los padres es el más estricto, está más preocupado o es mejor detective) buscan
las diferencias que pueden complicar el problema presentado. El lenguaje
juguetón vuelve invisible el cuestionamiento que hago a la autoridad parental.

MARY: Estamos más pendientes de las cosas ahora. Prestamos más


atención. No siempre elige a los mejores amigos y tenemos más
cuidado de ver con quién anda. El otro día dijo que fue a visitar a una
amiga, pero la sorprendí en el centro comercial con un muchacho.

En respuesta a la pregunta acerca de cuál de ellos es mejor detective, Mary


responde con más pruebas de la misteriosa enfermedad de mentir que afecta a
Whitney. Es natural. Cuando observan el comportamiento de sus hijos desde su
propia perspectiva, lo único que rara vez ven los padres es que son ellos mismos
quienes están observando.

DR.MINUCHIN: ¿Tienes miedo de que inicie una relación sexual?


MARY: De verdad que no lo sé. Todo lo que hace se vuelve un secreto.
DR.MINUCHIN: Me preocupas. Tratar de seguir a una hija adolescente
puede llegar a ser una ocupación de tiempo completo. ¿Los dos se
preocupan por igual? ¿O uno se preocupa más que el otro?
RICHARD [mirando a Mary]: Ella se obsesiona más.
MARY: Depende de la situación.

He estado tratando de separar la historia del narrador. Los padres Parecían


unidos en su opinión del comportamiento de Whitney, pero rara vez sucede así.
Los padres casi siempre tienen diferentes perspectivas, y trato de desenmarañar
sus versiones para darle otros matices
112 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

a la historia. Aquí, el comentario del padre dejó entrever que esta:" dispuesto a
apartarse de la apariencia de un frente unificado.

DR. MINUCHIN: ¿Por qué crees que ocurre eso? ¿Qué quiere Mar
de Whitney? RICHARD: Quiere que diga la verdad. Antes eran muy cercanas.

Cuando un miembro de la familia dice "muy cercanas", por lo genera se refiere a


que existe una relación armoniosa, pero para un terapeuta "muy cercanas" indica
amalgamiento: una cercanía que puede ser difícil de sostener cuando los hijos llegan
a la adolescencia y quieren se* ellos mismos.

DR. MINUCHIN [fl Man/]: Por tanto, mentir puede ser una defensa En este
momento, tú y tu hija están enganchadas. Ella tira de t para que la vigiles
sin cesar. ¿Cómo vas a liberarte de ella?
MARY: Si pudiera confiar en que va a hacer lo que dice que va ¿ hacer; por
ejemplo, ir al centro comercial e ir de verdad. Quiere dejarla.
DR. MINUCHIN [a Richard]: Tu esposa trata de relajar la vigilancia que ejerce
sobre Whitney, pero entonces Whitney hace algo que dice "¡mírame!", y
Mary se vuelve a enganchar.

M la madre ni la hija comprendían cómo sus propios actos alimentaban este ciclo de
control y rebelión. A veces es útil hacer comentario-a otra persona sobre los actos
de algún miembro de la familia, parí, hacer un cuestionamiento de manera indirecta.
En este caso, describí¡: Richard el comportamiento de Mary. Esto facilitó que ella lo
oyera sii: ponerse a la defensiva.

DR. MINUCHIN [continuando]: Las dos están atrapadas. Whitnev necesita


que Mary se fije en ella y Mary cae en la trampa de observar y responder
a Whitney. Es un círculo. ¿Puedes ayudarlas? ¿Puedes liberar a estas dos
personas de su círculo vicioso?
LA ADOLESCENTE 113
MENTIROSA

Desafío al padre a participar y apelo a él como si fuera un coterapeuta. Pedir a


los miembros de la familia que sean curadores unos de otros es el sello distintivo
de mi terapia. Creo que es el camino más confiable para sostener cambios
positivos en la familia.

RICIHARD: Me doy cuenta de que las reacciones de Mary pueden ser


exageradas. Hasta hace algunos meses, cuando tratábamos de imponer
castigos, Mary gritaba y chillaba, pero una hora después se iban juntas
al centro comercial. Mary se sentía culpable y cedía.

DR.MINUCHIN: ¿Qué hacías tú entonces? ¿Qué le decías a Mary?


RICHARD: No me parecía bien. A veces son cercanas y a veces no. Le
decía: "Déjala en paz. Déjala que reflexione".
DR.MINUCHIN: ¿Y lo conseguías?
RICHARD: No.

El padre que menos participa suele ser crítico, pero muchas veces no es
contundente. Para ser contundente es preciso involucrarse. Si un terapeuta
optara por presionar para obtener un mayor compromiso en esta coyuntura,
no comprendería aún por qué Richard se muestra renuente a intervenir más.
Decidí explorar esta cuestión más adelante.

DR.MINUCHIN [a Whitney]: No comprendo a tu madre. ¿Por qué te


vigila tanto?
WHITNEY: Porque no confía en mí.
DR.MINUCHIN: Y tú te aseguras de que no confíe en ti. ¿Qué haces que
provoca que te vigile tan de cerca? ¿Cómo puedes ayudarla para que no
ejerza tanto control sobre ti?

Desde luego, Whitney es tan responsable del ciclo de control y rebelión como
sus padres. La invito a reflexionar sobre su papel en este patrón y así amplío la
tarea de ayudar y sanar. Le pido a Whitney, que era la portadora de los
síntomas cuando llegó, que se convierta en ayudante.
114 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

WHITNEY: No es que yo insista en que me vigile. No entiendo por


qué se enoja por cosas sin importancia.
DR. MINUCHIN: Algo anda mal cuando te tienen prisionera y tú los
mantienes prisioneros. Algo extraño ha ocurrido en una familia
en donde los carceleros son prisioneros y los prisioneros son
carceleros.

Acostumbro usar esta metáfora con familias atrapadas en luchas de poder. Resalta
la imposibilidad de escapar de una jaula que ellos mismos han creado. Transmite el
mensaje de que "no hay villanos, solo víctimas". Whitney sigue las implicaciones de
lo que significa ser carcelero al comentar: "Nunca salen solos", y sigo esa pista
brevemente, aunque volveré a centrarme en el trío y pospondré hasta después la
exploración de la relación de la pareja.

DR. MINUCHIN [a la pareja]: ¿Tienen algunos espacios propios?


MARY: No tantos como me gustaría.
DR. MINUCHIN: ¿Quién interfiere?
RICHARD: A veces, el comportamiento de Whitney.
DR. MINUCHIN: Richard, casi cualquier adolescente que esté bajo observación
puede convertirse en mentiroso.
WHITNEY [a su madre]: Siempre has sido así: piensas que todo lo echo a
perder. No es nada nuevo.
MARY: Me gustaría soltarte y que fueras una adolescente normal. ¿Cuántas
veces te hemos dejado intentarlo? ¿Recuerdas el fin de semana en que
Richard y yo salimos de minivacaciones? No había pasado un día cuando
Sally tuvo que llamarnos.

La discusión se está volviendo más acalorada. Me echo para atrás en mi sillón y


dejo que continúe durante algunos minutos. Mary y Whitney están tensas y
enojadas. Levantan la voz para atacarse y defenderse.

DR. MINUCHIN: ¿Así son sus conversaciones? Se convierten en caricaturas de


ustedes mismas, el pescador y el pez
LA ADOLESCENTE 115
MENTIROSA

Prisioneros y carcelero; pescador y peces. Utilizo estas imágenes para describir


la complementariedad en las familias que están sobreinvolucradas. Son eficaces
precisamente porque son imágenes cotidianas y :o patológicas.

MARY: Quiero que entienda esto. Cuando Whitney era bebé, necesitaba
atención constante. Tenía 11 meses cuando me divorcié y un año y
medio cuando Richard y yo nos casamos.

DR.MINUCHIN [a Richard}: Creo que necesitas ayudarlas. Mary pasa


más tiempo preocupándose por Whitney que disfrutando de ti. Habla
con ella de cómo puede liberarse para ser más esposa.

De nueva cuenta propongo una conversación que no me incluye. Sin embargo,


ahora parece más natural, y Mary y Richard se miran y empiezan a hablar.

MARY [a Richard}: ¡Si tan solo pudiera confiar en ella!


RICHARD: Hay ocasiones en las que estoy de acuerdo contigo. Yo
tampoco confío en ella. Necesitamos establecer mejor los límites y las
reglas, sin quedar atrapados en discusiones. DR.MINUCHIN [a
Richard}: Creo que Mary se ha vuelto detective y me preocupa. Tal vez
trata de lograr lo imposible. Está demasiado tensa y puede estallar.
RICHARD [a Man/]: Entiendo que estés agotada, yo también lo estoy.
Siempre estamos preocupados por el comportamiento de Whitney. Ya
nunca nos divertimos.

Una perspectiva novedosa se está imponiendo. Estamos cambiando la


percepción de la familia de cómo funciona y desafiando la certeza sobre el
carácter y la localización del problema. Whitney es mentirosa, pero esa no es
una descripción completa o justa de quién es ella; además, tampoco crea ella
sola el problema. Mary contribuye, lo mismo que Richard, cuyo papel de
crítico al margen era parte de la situación. Tal vez si participara de manera
más activa, Mary se
116 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

preocuparía menos por controlar a Whitney y se interesaría más en él. Este era un
triángulo. Sin embargo, por lo general hay otro: síntoma presentado, las
interacciones que lo rodean y las experiencias del pasado que contribuyen a
determinar el comportamiento los miembros de la familia en el presente. Me
centré en este tercer, punto.

DR. MINUCHIN [a Mary}: ¿Dónde aprendiste a preocuparte tanto ¿Por


qué crees que la catástrofe acecha a cada momento?
MARY: Tengo una amiga que es como una segunda madre para mí, y
ella también me dice que tengo miedo de que un tornado me esté
esperando a la vuelta de la esquina.
DR. MINUCHIN: Me parece que algo de tu pasado está afectando mucho
tus pronósticos sobre el futuro de Whitney. Me gustara explorar contigo
dónde aprendiste a ser así. Vayan a comer y luego volveremos a reunimos,
¿sí?

Mary titubea. Probablemente siente que me he coludido con Whitney y la culpo de


las dificultades de la familia. Richard es el que resulta ser persuasivo. Habla con ella
de manera afable y protectora, pero le dejea entrever que él cree que de verdad sería
muy útil otra sesión y, por f: ella accede a volver después de la comida.

Segunda sesión

Cuando la familia regresa, le digo a Whitney que quiero hablar con sus
padres a solas y que ella nos acompañará después. Mary, Richard y yo nos
sentamos a conversar. Se ven expectantes y tensos no saben bien hacia
dónde vamos. Mary es la más incómoda de los dos, se mueve, inquieta, en su
silla, se arregla la falda y trata de no mirarme a los ojos. Tal vez cree que
es el blanco en el que tenga puesta la mira, y espero cambiar el ambiente,
aunque sin bloquea el material que puede estar cargado de emociones.
LA ADOLESCENTE 117
MENTIROSA

PASO TRES: exploración del pasado centrada en la estructura

DR.MINUCHIN: Me imagino que están un poco confundidos sobre lo


que trataba de hacer. ¿Hablaron sobre la sesión en la comida?

RICHARD: Creo que enfocó nuestros problemas desde un ángulo


diferente del que esperábamos. Sé que es poco tiempo para explicar
nuestra situación en casa y quizá nos centramos demasiado en los
últimos dos meses, en los que hemos estado muy enojados y tratando
de hacer respetar las reglas. Antes ella tenía más libertad.

MARY: Fue interesante. Vio cosas que nunca habíamos visto.

El comentario de Mary es una sorpresa para mí y me alienta.

RICHARD: Sí, todo eso estuvo muy bien, pero cuando hablamos con
Whitney nos dio la impresión de que ella piensa que siempre ha tenido
razón, que el problema es Mary. Le recordé que hablamos de un
círculo y que ella podía romper el círculo si dejaba i e mentir, pero
tomó lo que quiso de la sesión.

Richard defiende a su esposa y me cuestiona por apoyar a Whitney a sosia de


Mary. Este es un cambio para Richard, que ahora asume una posición solidaría.
Me pareció que tenía que hacer algunos ajustes.

DR.MINUCHIN: Me gustaría hablarles un poco de mis ideas sobre las familias.


Creo que la gente está interrelacionada. Si un hijo tiene problemas, examino a
los padres y la forma en que se conectan os miembros de la familia. Por
supuesto, es cierto que Whitney miente. La pregunta es: "¿por qué?" Mary,
me impresionó tu pesimismo y tu temor a la catástrofe. Algunas personas
ven la vida a través de cristales color de rosa, pero tú...

MARY: Yo solo veo que las cosas empeoran.


DR.MINUCHIN: Sí. Me gustaría dedicar un tiempo a explorar contigo
quién eras antes de conocer a Richard. Mary, mencionaste que creciste
en una familia reconstituida. ¿Cómo fue?
118 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

Parte de la terapia consiste en la adquisición de nuevas perspectivas pero otra parte


es nada más nuevo aprendizaje, y los terapeutas, independientemente de cuál sea su
punto de vista teórico, son los maestre-. He estado enseñando a Mary a Richard a ver
las mentiras de Whitney desde una perspectiva sistémica. Ahora adopto una
perspectiva individual para explorar cómo llegaron a ver las cosas de esta manera.

MARY: Mis padres se divorciaron cuando tenía cinco años. [Habla sin
emoción, como si hubiera contado tantas veces esta historia que ya no significara
nada para ella.} Me fui de la casa cuando tenía 1?8 años, la víspera de
Navidad. Había una tormenta de nieve. Se suponía que debía llegar a casa
a las diez de la noche, pero no llegué hasta la medianoche y mi madre me
echó.
DR. MINUCHIN: ¿Te echó? ¿En medio de una tormenta de nieve, a media noche?
MARY [indiferente]: Se acababa de volver a casar y no quería cerca a sus hijos.
Mi madre tiene muchas cualidades, pero no fue una buena madre. No
sabía qué hacer. Yo había perdido a una amiga en agosto de ese mismo año:
se suicidó. Llamé a la madre de mi amiga y hemos sido muy unidas desde
entonces, como si fuéramos de la familia. Nunca entendí a mi madre. Creo
que I estaba deprimida casi todo el tiempo. Podía ser cruel... Es difícil
hablar de esto. A veces es como un torrente de agua que se desborda y
quisiera detenerlo, pero no puedo. Mi hermane menor es esquizofrénico; él
se quedó en casa, en tanto que mi otro hermano y mi hermana fueron a
casas-hogar.

Me impresionó la compostura que guardó Mary mientras contaba este relato


desgarrador. ¿Acaso era su esfuerzo por mantener sus sentimientos enterrados lo
que le impedía relacionar su temor al futuro con. las incertidumbres crueles de su
pasado?

DR. MINUCHIN: ¿Tu madre era predecible? MARY: Nunca logré entenderla.
Tuvimos buenas épocas, pero nunca fue predecible.
LA ADOLESCENTE 119
MENTIROSA

DR.MINUCHIN: ¿Cómo aprendiste a confiar en los demás?


MARY: Siempre ha sido un problema para mí. Tardo mucho tiempo en
confiar, pero si se rompe la confianza, es difícil de reparar. Pasé años sin
hablar con mi madre. Ahora hablo con ella.
DR.MINUCHIN: ¿Richard es predecible?
MARY: Tardé mucho tiempo en abrirme a él. Me reservé muchas
cosas, durante años.
DR. MINUCHIN: Estuviste casada antes. ¿Cómo fue esa experiencia?
MARY: Tenía poco tiempo de conocer a mi primer esposo. Nos casamos y
nos fuimos a vivir a Montana, lejos de la familia. Me embaracé, y luego
descubrí que era adicto a las drogas y el alcohol.
DR.MINUCHIN: ¿Cómo te salvaste de esa situación?
MARY: Traté de quedarme con él. Fue de un tratamiento de rehabilitación
a otro, y por fin hubo un incidente que acabó con todo. Era un domingo
por la tarde, y yo no sabía que había consumido drogas ese día. Él iba
conduciendo, se pasó un semáforo en rojo y tuvimos un accidente.
Estuve atrapada en el automóvil mucho tiempo. Casi perdí a Whitney.
Mi esposo huyó del lugar de los hechos y nunca volví a verlo. Poco
después fue arrestado por asalto a mano armada. Dieron de alta a
Whitney antes que a mí y mi madre se la llevó a casa. Cuando salí del
hospital fui por ella a casa de mi madre y la llevé de regreso a Montana.
Ahí conocí a Richard.

Presentó los acontecimientos como partes inconexas. Cada uno es autónomo,


conlleva su propia carga de calamidades y está aislado del resto, como si una
sola vida no pudiera contener esta secuencia de tragedias. Mary ha aprendido,
como mecanismo de supervivencia, a despojar su pasado de todo afecto. Me
reservo esta impresión para usarla después. La manera desprovista de emociones
en que Mary relata su historia puede indicar tanto un umbral bajo de estrés como
la necesidad de apoyo y comprensión antes de que resista oír un desafío.

DR. MINUCHIN [a Richard}: Entonces entraste en escena. ¿Qué sucedió?


120 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

Después de oír el relato de Mary, era importante invitar a Richard a narrar su


versión de los hechos. Se siente marginado y necesita que le dé participación.

RICHARD: Me sentí atraído hacia ella y Whitney. Formamos una familia al


instante. Soy hijo único. Mis padres se divorciaron los dos se volvieron a
casar. Viví con mi madre, su esposo y mi hermanastro menor.
DR. MINUCHIN: ¿Y cómo aprendiste a ser protector?

Esta pregunta es semejante a la que le hice a Mary. Pido a cada une de ellos que
explore un aspecto específico del pasado para esclarecer su forma de ver la situación
presente.

RICHARD: No lo sé. Traté de proteger a mi hermano de mi padrastro. Estaba


loco. Su estado de ánimo variaba violenta e inesperadamente y amenazaba
con matarme. En ocasiones estaba bien. Otras veces se quedaba sentado
sin quitar la vista de la pared. Cuando tenía 17 años me fui de la casa. Es
evidente que no éramos una familia típica.

Estos personas, heridas por familias crueles e impredecibles, se habían encontrado y


era posible que empataran razonablemente bien. El impulso de Richard de proteger a
los demás podía aliviar el miedo y la desconfianza de Mary.

DR. MINUCHIN: Estoy pensando en lo que ambos siguen cargando de su


pasado y cómo afecta eso a Whitney. ¿Cuántos años tenías, Richard,
cuando conociste a Mary?
RICHARD: Veintitrés.
DR. MINUCHIN: Eras un muchacho joven cuando te casaste con Mary y
Whitney. ¿Cómo te encargaste de las dos?
RICHARD: Poco a poco. Simplemente seguí adelante, pese a todo. Tenía
miedo de casarme. Todo me parecía demasiado abrumador. Había vivido
solo y ahora ya no tenía privacidad.
LA ADOLESCENTE 121
MENTIROSA

DR. MINUCHIN: ¿Cómo te ganaste su confianza?


RICHARD [titubea]: Una vez terminamos. Ella quería regresar a la
vida que tenía antes de mí.
MARY: Decidí que había llegado el momento de terminar el matrimonio
y seguir adelante. No hablábamos y pensé que quizá era demasiado
para él que de repente se hubiera tenido que hacer cargo de mí y
Whitney. Volvimos a la ciudad donde vivía mi familia, pero después
decidimos hacer un último intento. Hubo mucha tensión. Yo era muy
reservada.
DR. MINUCHIN: ¿Cómo lo solucionaron? ¿Cómo se convirtieron en
una pareja?
RICHARD: Me esforcé, leí algunos libros.
IR. MINUCHIN: ¿Cuándo se convirtió Whitney en tu hija?
RICHARD: Siempre sentí que era mi hija. Eramos muy unidos. Sabía que
si terminábamos no tendría ningún derecho legal sobre Whitney.
MARY: Whitney era una niña difícil. Si no se salía con la suya, lloraba y
lloraba hasta el extremo de vomitar. De niña, Whitney pensaba que así
podía conseguir lo que quería.
DR. MINUCHIN: Era muy apegada a ti. ¿Tienes miedo de que se vuelva
drogadicta como su padre?
MARY: Miente como él.
DR. MINUCHIN: Te equivocas. Miente como cualquier adolescente.

La descripción de Mary del comportamiento de Whitney transmite la


experiencia traumática que tuvo con su primer esposo y es una imposición del
pasado de Mary sobre el presente de Whitney. Mary teme por su hija. Ahora
comprendo de dónde vienen sus miedos, pero es necesario refutar las
distorsiones.

MARY: A veces, cuando la miro a los ojos, creo que no siente nada.

Después de compartir el dolor de su pasado, me siento más preparado para


cuestionar la tendencia de Mary a sobreproteger a su hija, al conseguir que
Richard demuestre más interés en ella y su hija.
122 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

DR. MINUCHIN [a Richard]: ¿Qué opinas de lo que Mary dijo, que mira a
Whitney a los ojos y ve los ojos del padre de Whitnev quien no ha visto en
más de 13 años? Es un hombre que Whitney no conoce, puesto que, para
ella, tú eres su padre. El miedo y desconfianza de Mary vienen de su
pasado, pero ese miedo la hace ver cosas que no existen. Creo que necesita
ayuda y que tú puedes dársela. ¿Confiaría tanto en ti como para permitirá
ayudarla?

Coloco a Richard como coterapeuta y le pido que desafíe a su esposa para


proteger a su hija. La asignación de funciones curativas a los miembros de la
familia es una de las intervenciones que ayuda a las familias a cambiar.

MARY: A veces siento que hago todo yo sola.


DR. MINUCHIN: Richard es apacible y creo que necesitas su gentuza, pero lo
alejas y él se contiene. Luego te sientes sola. ¿Cómo le pides que participe?
MARY: Por lo general estoy muy estresada, pero, simplemente, no pido. Ya
lo había pensado.
DR. MINUCHIN: ¿Qué cambios harías para que estuviera disponible?
MARY: Él tiene que quererlo.

Ha sido una sesión maratónica que ha tocado puntos sensibles y difíciles. Confían en
mí ahora y siento que tengo un lazo con ellos. Quiero ayudarlos. Todos sabemos que
es el fin de nuestro encuentro y buscamos caminos que los lleven a un cambio
positivo.

RICHARD: Quiero participar. Supongo que no reacciono con la rapidez


suficiente para ti.
DR. MINUCHIN: ¿Crees que es tan competente que no necesita ayuda? [Y
volviendo a Mary]: Y tú, no sueltas prenda. ¿Cómo pueden trabajar en
equipo? ¿Cómo le dirás a Richard que no pueden sola?
MARY: Supongo que si no me esfuerzo tanto y le pido ayuda.
LA ADOLESCENTE 123
MENTIROSA

DR. MINUCHIN: ¿Estará a tu lado para apoyarte o huirá?


RICHARD: Ahí estaré. Si quisiera huir, lo habría hecho desde hace
mucho tiempo.
DR. MINUCHIN: Mary siente que necesita hacerlo sola.
RICHARD: No lo creo, pero está más tensa que yo. Yo llego hasta cierto
punto en el que pienso que ya tuve suficiente y que Whitney necesita
hundirse o nadar.
DR. MINUCHIN: Me refiero a Mary. Ella dice que a veces se siente
sola.
MARY: Él está muy ocupado con el negocio y le preocupan muchas otras
cosas.

Mary no quería pedir nada que molestara a Richard y creara conflictos entre
ellos. La entiendo, pero también entiendo que ambos necesitan acercarse más el
uno al otro y crear espacio entre ellos y su hija adolescente, por el bien de ella así
como el de ellos.

DR. MINUCHIN [a Richard}: En ocasiones, Mary piensa que su relación


con Whitney es más fácil que su relación contigo, pero creo que una cosa
tiene que ver con la otra. Whitney llena un vacío. Para ayudar a Mary a
desligarse de Whitney sin que se sienta sola, necesitas acercarla a ti.

La sesión estaba llegando a su fin. Tanto Mary como Richard se daban cuenta
ahora de la importancia de que se acercaran uno al otro y lo que cada uno de ellos
tenía que hacer para cerrar la distancia entre ellos. Con el tiempo verían cómo
actuar bajo ese entendido. Antes de despedirnos, me pareció que era importante
invitar a Whitney a volver a la sesión para que sus padres pudieran decirle lo
que pensaban.

PASO CUATRO: exploración de nuevas formas de relacionarse

DR. MINUCHIN: Quiero que le expliquen a Whitney que sus mentiras


forman parte de una historia anterior de cómo se relacio-
EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

naban los tres. Quiero que la liberen de la predicción de que ir convertirá


en delincuente. ¿Pueden hacerlo sin que ella piense que no tiene que ser
responsable?
[Richard se acerca a Whitney y la abraza.]
MARY [a Whitney]: Quiero confiar en ti y me voy a esforzar por lograrlo.
RICHARD: Tu madre tiene mucho miedo. Somos muy protectores no
estamos realizando un buen trabajo.
DR. MINUCHIN [a Whitney]: Tu madre tiene el deber de ayudarte a darte
cuenta de que el amor puede volverse destructivo.
MARY: Voy a dejar de preocuparme y me concentraré en las cosas de todos
los días. De verdad, voy a tratar de tener más fe.

En los siguientes minutos, juegan con la idea de que necesitan cambiar algo en su
relación con Whitney, aunque no tienen muy en claro cuáles serán estos cambios y
es probable que Whitney se sienta confundida. Sin embargo, hay algo que sí queda
claro: el problema del que hablan ya no tiene que ver únicamente con las mentiras
de Whitney Más bien, tiene que ver con las relaciones: la relación de la pareja y la
relación de los padres y Whitney como familia.

Marco terapéutico Organización

familiar

Algo que sucede con un segundo matrimonio es que hay poca oportunidad
para que la nueva pareja consolide su relación antes de tener hijos. Esto es
especialmente cierto cuando la formación de la familia instantánea tiene que
ver con adolescentes.
Richard se sentía feliz de casarse y tener una familia ya formada. El hecho
de que amaba a la pequeña hija de su esposa le hizo pensar que sería
mucho más sencillo que llegaran a ser un trío. Pero el subsistema
madre-hija era ya una unidad que tenía un vínculo afectivo muy fuerte, a
la que no era fácil entrar, incluso si
LA ADOLESCENTE MENTIROSA 125

los tres estaban dispuestos a intentarlo. Si los hechos no parecían justificar


del todo las preocupaciones de Mary por su hija, era porque no podíamos
ver sus recuerdos. Como la madre de la familia anterior, Mary también
había sufrido de maltrato en su pasado y alrededor de esta experiencia se
organizaba su desconfianza en la relación con las personas cercanas a ella.
A pesar de que ella ha estado casada con Richard desde hace 14 años, y de
que Richard ha aceptado a su hija como propia, ella todavía no puede
aprender a contar con él. Mary recelaba de las apariencias porque escondían
tragedia. Esperaba el desastre. Sabía que Whitney le mentía y temía
consecuencias terribles, porque proyectaba sus miedos sobre su hija y
pronosticaba que acabaría siendo una delincuente, como su padre natural.
Además, como en el caso anterior, en esta familia había un esposo
periférico que estaba dispuesto a ayudar, pero cuya pareja casi no la
tomaba en cuenta. Richard había tratado de asumir el rapel de protector
con Mary y Whitney, porque le entusiasmaba la posibilidad de tener una
familia instantánea. Sin embargo, el lazo entre Mary y Whitney, forjado en
la adversidad, era tan fuerte que actuaba como barrera contra el recién
llegado. En consecuencia, el lazo entre Mary y Richard era relativamente
débil, y cuando Whitney manifestaba su necesidad adolescente de intimidad
e independencia por medio de sus mentiras, Richard no podía actuar como
el pilar de la familia.

Perspectivas individuales

Whitney solo quería lo que casi todos los adolescentes quieren: un poco
de libertad. Sin embargo, no quería reñir con su madre, por lo que recurría
a hacer cosas a escondidas y luego a mentir al respecto cuando la
sorprendían. Una vez atrapada en esta versión del ciclo de control y
rebelión, Whitney tenía, como es natural, mayor conciencia de las
restricciones de su madre que de sus propias provocaciones. Cuando se
daba cuenta de su contribución,
126 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

tendía a verla en los mismos términos que su madre: era mala y


mentirosa. Lo que no advertía era la solidez del vínculo entre ella y su
madre, o las opciones que tenía para luchar de manera más abierta por la
libertad que anhelaba o para distanciarse un poco y, así, evitar que su
madre estuviera tan consciente de sus transgresiones.
Mary también se veía como la víctima en el ciclo de control y rebelión. ¡Si
tan solo Whitney dejara de mentir! Lo que Mary no entendía era que sus
temores eran en parte una proyección y que podía confiar en su hija para
que ella empezara a volverse más independiente.
Richard tendía a tomar partido por Mary en la batalla por el control con
Whitney. Aunque consideraba que su esposa era un poco sobreprotectora e
incongruente, su condición de padrastro lo hacía sentirse inseguro y prefería
no cuestionarla. Había aprendido a no pelear abiertamente con Mary, en
especial por algo tan importante como la seguridad de su hija. Por
desgracia, Richard no se daba cuenta de que esta pasividad, como padre y
esposo, era parte de lo que mantenía a Mary y a Whitney enfrascadas en su
lucha de poder.

Estrategias de intervención

Como en la mayoría de los casos, cuando el hijo presenta el problema, el


objetivo de la terapia se centra en transferir la propiedad de síntoma de la
maquinaria intrapsíquica del hijo al drama interpersonal de los padres y el
hijo, que se afectan mutuamente. Whitney mentía en respuesta a la
sobreprotección de sus padres.
Otra intervención se centró en hacer consciente a la madre de cómo su
pasado traumático distorsionaba su visión de la relación que tenía con su
hija. Por supuesto, como ocurre con todas las familias reconstituidas, hubo
intervenciones dirigidas a la realineación del trío por medio de la creación de
límites para proteger la autonomía del subsistema de cónyuges y de la
adolescente.
LA ADOLESCENTE 127
MENTIROSA

Técnicas

Me uní a Whitney y ofrecí un nuevo significado de sus mentiras. Este


es un ejemplo de cómo uso la metáfora y el humor. Me gusta trabajar
con niños y adolescentes. Sin embargo, en situaciones en s que la
conducta del hijo preocupa a los padres, mi alianza con el .lijo puede
ponerme en riesgo de perder la confianza de los padres. En el caso de
Mary, también tuve que brindar mucho apoyo a la madre antes de
cuestionar su postura. Si no la hubiera tranquilizado tras su
incomodidad inicial, no habría podido conseguir su participación en el
proceso de explorar nuevas opciones.
Una de las técnicas que utilicé en este caso fue el reencuadramiento,
cuando le dije a Whitney que las metáforas eran una mentira poética,
y, después, que sus mentiras eran una respuesta al control de su
madre: cuando describí la transacción entre la madre Whitney como la
relación entre el pez y el pescador, estaba reencruadrando la situación.
Incluso cuando dejé de prestar atención a las mentiras de Whitney
para centrarme en que los padres parecían Detectives y les pregunté
quién era mejor detective, esto fue parte d el proceso de
reencuadramiento.
También usé el desequilibrar, cuando me alié con el padre y le da el
papel de ayudante y sanador de la madre que estaba enzarzada en la
lucha con su hija y con su propio pasado. Cuando le di paso a la voz
del esposo, también facilité su proximidad con la hijastra.
C APITULO
Tres diadas son
5 menos que una
familia entera

La familia Jones fue derivada a terapia familiar por la clínica psiquiátrica


donde la madre toma terapia individual por depresión con ideación
suicida. Tiene un hijo, Matthew, de 18 años, que es epiléptico y tiene
inteligencia limítrofe. Se separó de su primer esposo cuando Matthew tenía
cinco años y volvió a casarse cinco años más tarde. Hay conflictos entre el
esposo y el hijo, y la señora Jones se estresa mucho y con frecuencia
interrumpe los conflictos tomando un cuchillo de cocina e infligiéndose
cortaduras superficiales en el abdomen. La familia tuvo seis sesiones de
terapia antes I de esta consulta y la terapeuta familiar ha visto a la madre
individualmente. Vi a la familia en Londres la semana anterior a un taller y
presenté una versión editada de la sesión a un público de terapeutas
familiares.
Cuando entraron en el consultorio, los Jones, como si quisieran telegrafiar
sus problemas, tomaron asiento con Matthew entre la madre y el
padrastro. Son una familia simpática: Jill, una mujer los cuarentas, esbelta,
de piel pálida con pecas y cabello rubio rojizo, lleva puesto un vestido
verde con estampados geométricos; irlandesa. Cari mide uno ochenta de
estatura, tiene el cabello oscuro, viste de manera informal con pantalones
vaqueros y camisa
e manga corta; su rostro es amigable y franco. Es el primero en entrar en el
consultorio y me estrecha la mano con firmeza, una expresión de
confianza. Matthew tiene 18 años y es un joven alto
130 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

que, como Cari, viste de manera informal y da la impresión de ser amistoso


y seguro. Nada en su conducta deja traslucir su problema neurológico.
El problema con el que la familia necesita ayuda es el conflicto entre
Matthew y su padrastro.

PASO UNO: abrir el motivo de consulta

CARL: Creo que Matthew sintió que le estaba quitando a su madre


DR. MINUCHIN: ¿Que le estabas quitando a su madre?
CARL: Sí, bueno, porque antes ella concentraba todo su amor en Matthew
y ahora lo comparte. Al principio pensé que todo marchaba sobre ruedas.
Matthew y yo nos llevábamos bien, pero después de un tiempo el
resentimiento empezó a apoderarse de los dos. A veces me molestaba con
Matthew por su comportamiento, y a veces él se molestaba conmigo por lo
que, según yo debían ser las reglas correctas, y empezábamos a discutir; de
hecho, todavía lo hacemos, y por eso acabamos aquí.
DR. MINUCHIN [a Jill]: ¿Qué edad tenía Matthew cuando te separaste de tu
primer esposo?
JILL: Matthew tenía alrededor de cinco, seis, sí, cinco o seis años.
DR. MINUCHIN: Y después te uniste a tu actual esposo. ¿Cuánto? años tenía
Matthew entonces?
JILL: Diez... pero no vivía en casa en ese entonces. Estaba en el internado de
un hospital para niños con trastornos neurológicos.
DR. MINUCHIN: Eso significa que empezaron su vida de pareja sin él.
¿Cuánto duró eso?
JILL: Creo que, aproximadamente... no más de un año... habrán sido seis
meses; no estoy segura.
CARL: Creo que pasaron como ocho meses, y durante el tiempo que Matthew
estuvo en esta escuela que se llamaba St. Fierre's, tenía permiso para salir los
fines de semana. Llegaba a casa entonces a pasar un tiempo con su madre,
lo que me parecía muy bien no interfería en absoluto porque los fines de
semana yo vivía a
TRES DÍADAS SON MENOS QUE UNA FAMILIA 131
ENTERA

la vuelta de la esquina y me quedaba en mi departamento para ver a


mis hijos o, mejor dicho, a mi hijo.

Empiezo a explorar cuánto duró el periodo de formación de la pareja antes de


que Matthew se incorporara a la familia, y hablamos algunos minutos de los
detalles de este periodo. En seguida me centro en el síntoma: el conflicto entre
Cari y Matthew.

DR.MINUCHIN: ¿Discuten?
MATTHEW: Sí, a decir verdad, reñimos mucho.
DR.MINUCHIN: Por ejemplo, ¿hoy?
MATTHEW: Hoy solo discutimos una vez. Una vez, en la camioneta.
DR.MINUCHIN: ¿Cuando venían a verme?
MATTHEW: Sí, cuando veníamos para acá.
DR.MINUCHIN: ¿Puedes decirme...?
MATTHEW: Porque mi mamá estaba sentada en el asiento trasero de la
camioneta y solo había dos lugares al frente, y mi papá y yo estábamos
sentados adelante, y él me dijo que debería haber dejado que mi mamá se
sentara adelante y yo atrás, pero me rompí el brazo y él conduce como
loco, por eso dije que me sentaría adelante, incluso mamá fue a sentarse
atrás; él se enojó un poco por eso, aunque no dijo nada sino hasta que
íbamos a medio camino. DR.MINUCHIN: ¿Por qué eso se convirtió en
una pelea?
MATTHEW: Bueno, porque él empezó.
JILL: No fue una pelea.
CARL: No nos peleamos. Solo sugerí... Bueno, le pregunté por qué su
madre se había sentado atrás en la camioneta, y él respondió que tenía el
brazo roto, y yo dije: "Te sientas sobre el culo, no sobre tu brazo".
MATTHEW: Sí, pero Carl, fíjate cómo conduces.
CARL: Si me hubieras dicho que fuera más despacio, o le hubieras
pedido a tu mamá que dijera...
MATTHEW: Sí, pero de todos modos lo haces. Así conduces.
CARL: Prevé que va a haber un pleito y en seguida se pone a la defensiva.
Creo que Matthew es muy egoísta con su madre.
132 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

Con frecuencia evito que los miembros de la familia hablen solo de problema; en
cambio, los invito a que lo traigan a la sesión, a que hablen en mi presencia. Luego
exhorto a los miembros de la familia a que hablen entre ellos, mientras observo la
naturaleza de sus interacciones

DR. MINUCHIN: Matthew, cuando ellos empezaron a ser pareja


¿cuántos años tenías?
MATTHEW: No me acuerdo. ¿Tenía nueve? [Mira a su madre.] JILL: Creo que
tenías diez. MATTHEW: Diez años. DR. MINUCHIN: Ella se acuerda mejor.
MATTHEW: Sí, ella recuerda todo; yo no me acuerdo de nada. Le
único que sé es que ellos están juntos desde hace ocho años es
todo lo que sé.

Aún no conozco el nivel de discapacidad de Matthew, pero preste atención a la


dependencia que tiene de su madre para que le proporcione información. Sé que los
niños con epilepsia tienen problemas d¿ memoria; pero también, que los padres de
niños discapacitados Hender a protegerlos y, en ocasiones, a sobreprotegerlos.
Necesitaré más información para evaluar esta relación.

DR. MINUCHIN: Eras un chiquillo; ¿las discusiones empezaron desde


entonces?
CARL: No, bueno, no sé cuándo empezaron.
MATTHEW: Creo que las discusiones comenzaron cuando era un poco
mayor...
DR. MINUCHIN: ¿Cuándo?
MATTHEW: Más o menos, ¿desde que tenía unos 14 años, hasta el día de
hoy?
DR. MINUCHIN: ¿Cómo se desarrollan? ¿Tú ganas la discusión?
MATTHEW: Bueno, ganar, qué buena pregunta. A veces él gana, es como una
competencia [ríe]. Quiere ganar, pero... no es por la forma de ganar, sino
que es... ¿algo más?
CARL: Bueno [ríe discretamente].
TRES DÍADAS SON MENOS QUE UNA FAMILIA ENTERA 133

MATTHEW: ¿Qué? Se está riendo... a veces cuando discutimos él tiene la


última palabra y gana. Es verdad, mamá, ¿no es cierto? JILL: No sé.

Mientras escucho a Matthew, evalúo su capacidad intelectual. Me impresiona. Tiene


una sonrisa amigable y se relaciona con facilidad. A juzgar por su lenguaje, su
cociente de inteligencia parece ligeramente inferior a lo normal. Creo que lo último
que dijo Matthew a su madre ("Es verdad, mamá, ¿no es cierto?") fue una petición
para que se aliara con él en contra de Cari; pero Jill se negó a tomar partido.

DR. MINUCHIN: Estoy escuchando a Matthew, la manera como razona.


Razona muy bien y le pide a su madre que lo ayude a recordar. A veces es
porque en realidad lo necesita y, otras veces solo es porque está
acostumbrado a usar tu memoria [a Jill] para ayudarse.
CARL: Y de ahí nacen muchas de nuestras discusiones, por Matthew, desde
que tenía 14 años, y con mayor razón ahora; hay muchas cosas que creo que
Matthew, que ya es un joven, debería hacer solo. Pero él sigue
dependiendo de su madre para todo, desde levantarse hasta tomar sus
medicinas. No fue sino hasta hace muy poco, de hecho hace dos semanas,
cuando Matthew empezó a sacar sus pastillas por la mañana y a tomárselas.
Hasta entonces, su madre tenía que sacar las pastillas, su madre tenía que...
yo pensaba que a los 14 ya debería hacer algo...
MATTHEW: Sí, pero siempre he estado muy apegado a mi mamá; no fue por
la edad y esas cosas.
CARL: Sí, pero el doctor Minuchin acaba de decir que te has acostumbrado a
usar la memoria de tu madre y eso significa que eres un poco lento en
algunas cosas; en otras eres muy brillante, pero en algunas otras tardas un
poco más en entender que otros niños.
MATTHEW: Sí, pero he mejorado.
CARL: Exacto, y esa fue mi idea desde el principio, alentarte a hacer más
cosas por tu cuenta, Matthew. Hay mucho que puedes
134 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

hacer, pero es demasiado fácil para ti decir: "Mamá, ¿me lo haces?" Vas al
pie de las escaleras y gritas: "Mamá, ¿me bajas mis casetes?" Ella podría
estar en el baño o haciendo cualquier otra cosa. ¿No puedes subir y poner tu
cásete? Eres muy flojo...
MATTHEW: ¡No soy flojo, Cari!
CARL: No me dejas terminar, Matthew. Le cargas mucho la mane a tu
mamá. Creo que ese es el origen de muchas de nuestra? discusiones. Te
aprovechas de tu madre.
MATTHEW [interrumpiendo]: Ya oí todas tus razones, Cari. No soy la causa de
eso. Las cosas son muy distintas.
CARL: Bueno, me parece que muchos de los pleitos nacen de...
MATTHEW: Los pleitos son por tu culpa, y porque has sido malo conmigo...
los pleitos son por cosas diferentes y no solo por eso... deja hablar a
mamá, ella te dirá cuántos pleitos hemos tenido.
CARL: Insistes en pedirle a tu madre que te apoye. Le pides a tu madre que
haga todo por ti, hasta que hable por ti, Matthew. Tu madre no va a estar
siempre a tu lado. Tienes que aprender a hacer las cosas por ti mismo, y eso
es todo lo que trato de decir. Quieres ser adulto y, dentro de pocos años,
tener tu propio departamento. Tienes que aprender a limpiar, a lavarte...
MATTHEW: Tú ni siquiera sabes cocinar, Cari.
CARL: De acuerdo, Matthew, pero yo puedo vivir por mi cuenta y preparar
mis comidas.
MATTHEW: Lo único que cocinas por tu cuenta es el desayuno; haces que mi
mamá te prepare la cena.
CARL: Como quieras, Matthew.
MATTHEW: No sabes cocinar.
CARL: Sí, Matthew, como tú digas.
DR. MINUCHIN: Muy bien, gracias. Fue un buen ejemplo. [A la madre]: Y
ahora, cuando ocurrió eso, ¿qué te sucedió a ti?

Actúan el síntoma. Es evidente que estos dos hombres compiten por el amor de la
misma mujer y, como es obvio, los dos tienen derecho a recibir su atención. Sin
embargo, esta competencia la coloca en la posición
TRES DÍADAS SON MENOS QUE UNA FAMILIA 135
ENTERA

de tratar de satisfacerlos por igual, y es probable que su respuesta a situaciones


semejantes sea lastimarse. El pleito entre Cari y Matthew es entre iguales.
Tengo la impresión de que Jill protege a Matthew y no respalda la autoridad
de Cari.

JILL: Estoy escuchando y algunas cosas que ambos dijeron no son


precisas.

El relato "imparcial" de Jill confirma mi impresión: los dos hombres reciben


trato igual.

PASO DOS: señalar las interacciones que mantienen el problema

DR. MINUCHIN [A Jill]: ¿Crees que tienes que intervenir?


JILL: En este momento no.
DR. MINUCHIN: ¿En qué punto intervienes?, ¿cuando la discusión
escala?
JILL: Cuando rebasan los límites y llegan a la agresión, ahí es donde
intervengo.
DR. MINUCHIN: ¿Matthew es agresivo?
JILL: Antes no era agresivo, pero ahora que está creciendo ha empezado a
mostrarse un poco agresivo... de palabra.
DR. MINUCHIN: Es algo que sucede en los segundos matrimonios.
Cuesta trabajo incorporar al cónyuge como padre y eso no está
ocurriendo en este caso. Lo que veo son dos grupos: marido y mujer,
y madre e hijo. Siempre es un dúo. Aquí hay un padrastro y un hijo, y
tú, Jill, siempre estás atenta a funcionar como protectora, y ese es un
sistema muy disfuncional. Cuando tres personas requieren tres
agrupamientos diferentes: Jill y Matthew, Jill y Cari, y Cari y
Matthew, es muy incómodo. Él [Cari] siempre se relaciona con
Matthew con cierta cautela, porque piensa: "¿Qué dirá Jill?" Soy
hombre, como tal observé a estos dos hombres hablar, y noté algo
positivo. Los vi discutiendo, pero también hablando, y me pareció
que, en cierto
136 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

modo, Cari disfrutaba de su función de padre. Y vi a Matthew


decir "soy tan alto como tú". MATTHEW [ríe]: Sí, soy
más alto que él. CARL [riendo]: Es bastante más alto que
yo.

Ofrezco a la familia un modelo de normalización de las familias reconstituidas. Con


frecuencia les ofrezco una descripción sencilla de su forma de organización y me
sorprende que lo que a mí me parece evidente sea toda una novedad para ellos. Más
adelante describiré la misma organización familiar como triángulos amalgamados y
me centraré en la falta de diadas no trianguladas. Pero, en este momento, quiero
apoyar la función de Cari como padre. La terapia es secuencial y los diversos objetivos
a lo largo del camino exigen diferentes intervenciones.

DR. MINUCHIN: Es cuestión de autoridad, y no parece que Cari tenga la


suficiente, porque cuando responde a Matthew sabe que Jill está
observando. Por consiguiente, la libertad de estas dos personas para
desarrollarse y evolucionar queda acotada [a Jill] por tu preocupación, tu
estado de alerta, tu inquietud. Pasas las 24 horas del día en estado de alerta,
con la suposición de peligros y el temor de que algo suceda. ¿Cuándo y
dónde aprendiste que hay peligro en la cercanía?

Esta intervención parece redundante; dije prácticamente lo mismo en mi comentario


anterior, pero al cabo de muchos años de ejercicio profesional he perdido la fe en el
poder de una sola intervención. La gente asimila la novedad de acuerdo con sus viejas
formas de pensar, y esta desaparece después de la sesión, y, a menudo, durante ella.
Por tanto, repito lo dicho. Para dar intensidad a la interpretación, presento el mismo
mensaje disfrazado con otras palabras y por medio de diferentes imágenes, hasta que
escucho que alguien de la familia lo repite de un modo u otro.

Al final de la intervención, introduzco una idea que ampliaré en la siguiente sesión:


que las formas de relacionarse de la gente se programan en la infancia.
TRES DÍADAS SON MENOS QUE UNA FAMILIA ENTERA 137

JILL: ¿En qué?


DR.MINUCHIN: En la proximidad. Me impresionan los diálogos entre Cari
y Matthew. He visto una enorme adaptación entre ellos, de Matthew a Cari
y de Cari a Matthew. Pero, como tienes miedo de que algo suceda, aún no lo
ves.
CARL: Creo que es verdad.
JILL: De hecho, coincidiría con usted, pero es que hemos pasado por muchas
cosas, y todo esto es muy nuevo. Quiero que seamos, no una familia
normal, sino que nos llevemos bien; por eso nos hemos esforzado tanto; es
que ha sido una batalla constante a lo largo de estos últimos ocho años.
CARL: Creo que nuestro problema es que durante muchos años no
entendí los problemas y las necesidades de Matthew. Ahora que soy mayor
y vivo con Matthew, me doy cuenta de que mucho de esto es culpa mía.
Creo que si seguimos viendo al terapeuta familiar en la clínica, si podemos
sacar a Matthew de esta actitud negativa, todos podríamos llegar a ser,
como dices, una familia normal, porque incluso en las familias normales
hay pleitos, solo que los problemas no estallan a este grado. Jill espera que
esto funcione. Yo voy a hacer todo lo que esté a mi alcance para lograrlo.
DR. MINUCHIN: Está funcionando.
CARL: Si nos esforzamos un poco más... Es culpa mía, Matthew, yo tengo la
culpa de que me tengas resentimiento [tocando el brazo de Matthew] por
algunas cosas, porque durante mucho tiempo has pensado que soy el que te
fastidia y, como dijo tu madre, no es que sea irracional, sino que es la forma
en que te pido las cosas... ATTHEW: No es solo eso...
JILL: Estamos tratando de cambiar la manera como actuamos y hablamos
entre nosotros...

Cari da la impresión de ser más solidario con Matthew, pero percibo que Cari y Jill
distan mucho de comprender el triángulo familiar e insisten en la idea de que
solamente necesitan ser más amables unos con otros.
138 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

Matthew y Jill hablan del trabajo del chico. Matthew trabaja ocho horas a la
semana en una tienda departamental y va a una escuela técnica donde está
aprendiendo un oficio. Me parece que tengo que volver a centrar su atención en la
manera en que funcionan y seguir explorando cómo se relacionan Cari y Matthew.

DR. MINUCHIN: Matthew, ¿sabes cuántos años tiene Carl?


MATTHEW: ¿Cuántos años tiene Cari? Cuarenta y cuatro.
CARL: Cuarenta y dos [toca el brazo de Matthew}.
DR. MINUCHIN [fl Matthew}: Te veo como el que desafía; ¿sabes que es ser
desafiante?
MATTHEW: Los desafío.
DR. MINUCHIN: Cari, explícale lo que quiero decir, porque él te desafía.
MATTHEW: Ah, sí.
DR. MINUCHIN: Permíteme continuar. [A Cari]: Explícale qué es ser
desafiante.

Hago hincapié en que Cari sabe más y dejo entrever que debería ayudar a Matthew a
entender. Apoyo la organización jerárquica y cuestiono el trato de iguales que Jill les
da.

CARL: Creo que lo que quiere dar a entender es que, cuando digo algo, no
prestas atención, y que cualquier cosa que yo diga para ti está mal.
[Dirigiéndose al Dr. Minuchin}: ¿Es eso lo que quiso decir?
DR. MINUCHIN: Sí. [Mirando a Matthew}: ¿Te puedes poner de pie un
momento? [El Dr. Minuchin y Matthew se levantan. Matthew le saca una
cabeza al Dr. Minuchin. El Dr. Minuchin ríe.} ¡Caramba eres muy alto! Pero has
de saber que a veces los padres creer que los hijos necesitan entender que
los padres son mayores y quizá saben más.

Cuando trabajo con niños, acostumbro usar metáforas no verbales para explicar
las cuestiones de autoridad.
TRES DÍADAS SON MENOS QUE UNA FAMILIA ENTERA 139

DR. MINUCHIN: Tengo 83 años.


MATTHEW: ¡Vaya! [Ríe.]
DR. MINUCHIN: Tú tienes 18. Soy más viejo. Por tanto, a veces quiero decir:
"Sabes, ya pasé por eso, hazme caso". Si Cari te dijera eso, ¿sabes qué harías?
Dirías: "Yo sé más que tú".
MATTHEW: No, no le hago eso.
DR. MINUCHIN: Claro que lo hacen; es un baile. Y ellos [dirigiéndose ahora a
Jill] desarrollarán su propio baile. Creo que Cari le enseña mucho a Matthew
sobre lo que es aceptable. Y no hay duda de que Matthew ha crecido en esta
relación. [El Dr. Minuchin pide a Matthew que se siente en otra silla.]
Matthew, puedes sentarte ahí, pero dale a Cari el lugar que le corresponde
cerca de tu madre; además, necesitas buscarte otra mujer. ¿Tienes novia?
MATTHEW: No.
DR. MINUCHIN: ¿Estás buscando una?
MATTHEW: Sí, quiero una relación.
DR. MINUCHIN: Cuando la encuentres, ¿los dejarás tener su propia relación?
MATTHEW : ¿Qué quiere decir? ¿Cree que los estoy separando?
DR. MINUCHIN: Sí.
MATTHEW: No es cierto. Yo no hago eso.
DR. MINUCHIN: Me agrada tu respuesta. Me gusta que me corrijas.
MATTHEW: Sí, pero eso es lo que usted cree. Pero yo no hago eso.
DR. MINUCHIN: De acuerdo, tienes razón.

Matthew ha entendido y se resiente por lo que implica mi descripción del triángulo


familiar. Acepté su desafío y puse el ejemplo de un diálogo que no se convirtió en
pleito.

MATTHEW: No, la cuestión es entre Cari y yo, no nos llevamos bien.

Matthew insiste en localizar el problema en el conflicto entre él y Cari. Sostengo una


conversación con Jill sobre sus temores y le pido que después se los explique a
Matthew, que parece pensar que los temores de Jill se relacionan con él y sus
problemas.
140 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

JILL: ¿Quiere que le explique? [Titubea.] Me siento incómoda; no quiero...

Quiero que Jill le diga a su hijo que tiene problemas que no se relacionan con él, que
es una persona aparte de él, con problemas propios.

MATTHEW: Dilo y ya. Dilo, mami, por favor.


JILL: No, la verdad es que me siento un poco incómoda. [Al Dr. Mi-
nuchin]: Me desconcertó un poco que haya dicho que le temo a j
muchas cosas. MATTHEW: ¿Es algo que crees que me va a
alterar?

Matthew no puede concebir la idea de que mi conversación con Jill no se relacione


con él. En su relación sofocante e íntima no hay espacio. para la autonomía.

DR. MINUCHIN: Veo a tu mamá como una persona asustada.


MATTHEW: Sí.
DR. MINUCHIN: Y quiero saber cómo llegó a ser así, qué le ocurrió cuando
era niña que la hizo ver el mundo como si estuviera! lleno de peligros.
MATTHEW: Lo sé, sí.
DR. MINUCHIN: De niños, a todos nos enseñaron a ver el mundo de cierta
manera. Y cuando somos adultos seguimos viéndolo as. por eso te veo [a
/;'//] pendiente del peligro.
Te veo [a Cari] como una persona que entra muy facilmente en competencia,
de ahí que compitas con Matthew, que es un joven, como si fuera tu igual.
Esto es algo que trataré de explorar: cómo llegaron a ser ese tipo de
personas. Matthew y yo escucharemos a los dos y luego hablaremos acerca
de si pueden ser diferentes y de qué manera. Parecen personas muy agrada-
bles y positivas, pero están atrapadas en un círculo destructivo
Presté mucha atención a Matthew el día de hoy, y creo que ustedes tienden
a menospreciar su capacidad. Lo protegen en aspectos en los que es muy
competente.
TRES DÍADAS SON MENOS QUE UNA FAMILIA 141
ENTERA

[El Dr. Minuchin se pone de pie para estrecharle la mano a Matthew.] Me


simpatizas, y pienso que eres mucho más inteligente de lo que la gente
cree.

Al final de la sesión me convencí de que me había aliado con Cari y Matthew, y


que los dos se sentían apoyados y confirmados, pero me preocupaba cómo había
tomado Jill mis cuestionamientos. Tendría que mostrarme más solidario con ella
en la próxima sesión.

Segunda sesión

se encuentran presentes en la sesión Jill, Cari, Matthew y su terapeuta


familiar, que no pudo asistir a la sesión anterior.

PASO TRES: exploración del pasado centrada en la estructura

JILL: Me siento muy incómoda [ríe con nerviosismo]. Eh, supongo que
mucho de esto viene de mi niñez: mi padre era muy violento. Cómo
decirlo... era agresivo en todo sentido y, además, alcohólico. Creo que
era un hombre maravilloso, pero alcohólico al fin y al cabo. Y cuando
estaba borracho, se comportaba como un animal. Maltrataba y
golpeaba mucho a mi mamá, a nosotras, mucho más a mí y a mi
mamá, en especial cuando crecí. Era espantoso.
DR.MINUCHIN: ¿Qué tipo de trabajo realizaba?
JILL: Trabajaba en diferentes cosas. Empezó de policía; y mi madre era
dueña de su propio bar. Se conocieron, se casaron y en menos de tres o
cuatro años él comenzó a beber; se emborrachaba en el bar de mi madre
y ella acabó perdiéndolo.
DR. MINUCHIN: ¿Perdió el bar?
JILL: Sí, perdió todo lo que tenía por el alcoholismo de mi padre. Nos
mudamos y mi madre se embarazó de mi hermano menor. Nos fuimos
a Galway.
EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
142 PAREJAS

DR. MINUCHIN: ¿Tu padre bebía todos los días?


JILL: No, solo los fines de semana.
DR. MINUCHIN: ¿Bebía todo el fin de semana?
JILL: A veces, no siempre, porque no creo que pudiéramos costearlo. Si
hubiera tenido dinero, de seguro se la habría pasado bebiendo, pero no
teníamos mucho dinero y, por eso, usted sabe debe de haber sido solo el
sábado por la noche.
DR. MINUCHIN: Llegaba a casa ¿y qué hacía?
JILL: Bueno, llegaba a casa a altas horas de la noche; mis hermanos ya
estaban acostados y yo esperaba con mi madre, las dos estábamos
pendientes de que llegara y también de cuan borracho venía.
DR. MINUCHIN: Tú y tu mamá.
JILL: Sí, nos alternábamos, sabe, esperando a ver a qué hora llegaba. Cuando
entraba, yo corría al piso de arriba y aguardaba; en cuanto empezaba a
golpear a mi mamá, bajaba de nuevo. Me acuerdo de que siempre se
detenía; pero, conforme fui creciendo, quiero decir, creo que fue la primera
vez que se violentó a ese extremo: tenía a mi madre en el baño, con una
enorme bota amarilla y había sangre por todas partes. Entonces bajé, él me
levantó en vilo y me arrojó contra la puerta de la entrada, traspasé el vidrio
y este cayó hecho añicos. No, no fue el vidrio, fue a mamá a la que arrojó
contra el vidrio, a mí solo me lanzó al pasillo. Recuerdo el cuello de mi
madre, la bota amarilla y toda esa sangre. [Se estremece.]

Jill revive la experiencia; su relato se vuelve incoherente por momentos. La enorme


bota amarilla [evidentemente, un recuerdo disociado] estaba ahí en el consultorio
con nosotros, y quise proteger a esa niña de ocho años, que hoy tenía cuarenta y
seguía viendo la sangre. Jill no estaba describiendo un suceso histórico, sino
viviéndolo de nuevo, y su miedo era palpable.

DR. MINUCHIN: ¿Cuántos años tenías? JILL: No lo sé.


Ocho, nueve, diez. No lo sé.

TRES DÍADAS SON MENOS QUE UNA FAMILIA ENTERA 143

DR. MINUCHIN: ¿Por qué tu madre se quedó con él?


JILL: Ah, sí, ya lo creo que permaneció a su lado. Lo dejó una vez, pero él
volvió luego de unos seis meses, cuando yo tenía 13 años, sí. Pero volvió,
y ella le permitió regresar.
DR.MINUCHIN: ¿En Irlanda son más indulgentes con los hombres
golpeadores?

Quería expresarle mi apoyo. Ofrecerle disculpas por la forma en que su padre las
había maltratado a ella y a su madre. Luego me enteré de que los observadores
habían respondido con sentimientos parecidos. Algo en la descripción de Jill había
cruzado la barrera del tiempo y nos había estremecido igual que a ella.

JILL: La gente no sabía en realidad, nadie sabía y nadie se inmiscuía,


¿sabe?
DR.MINUCHIN: ¿Quién te protegió?
JILL: Nadie en realidad,
DR.MINUCHIN: ¿Y tu hermano mayor?
JILL: Cuando crecimos, creo que cuando él tenía unos dieciséis años,
empezó a enfrentársele; a pelear a golpes con él para tratar de
protegernos un poco.
DR.MINUCHIN: ¿Sigues teniendo contacto con tus hermanos? JILL: Sí,
dos viven en Londres y uno en Dublín.
DR. MINUCHIN: ¿Y tu madre, dónde vive?
JILL: Aquí en Londres.
DR.MINUCHIN: ¿Vas a visitarla? JILL:Sí.
DR.MINUCHIN: ¿Cuándo conociste al padre de Matthew? ¿Qué edad
tenías?
JILL: Veinte.
DR.MINUCHIN: Veinte. ¿Llegaste a Londres cuando tenías 19 años?
JILL: Sí.
DR.MINUCHIN: ¿Y cuánto tiempo estuviste con él?
JILL: Creo que unos diez años.
144 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

DR. MINUCHIN: Diez años... ¿Te casaste con él, o...?


JILL: Sí, nos casamos.
DR. MINUCHIN: ¿Qué pasó entonces? ¿Qué pasó con tu espo^:'
¿También era alcohólico? JILL: No era alcohólico, no; sin embargo, era muy
violento. Era v: -
lento física y verbalmente. Me siento hecha una imbécil senta;
aquí hablando de esto.

En este instante me doy cuenta de que he estado "repitiendo como ec: lo que decía
Jill. Entendía su renuencia a volver atrás y explorar • pasado, pero no tenía
conciencia de que estaba repitiendo sus palal como forma de dejarle en claro mi
interés por su relato.

DR. MINUCHIN: Cuando dices "violento físicamente", ¿puedes describir si te


golpeaba y te aventaba con violencia?
JILL: Me daba puñetazos y me estrangulaba, o... solía ponerme er cierta
posición en la que yo no podía respirar, hasta que sufrí: un colapso, cosas
por el estilo.
DR. MINUCHIN: ¿Y escapaste de ese infierno diez años después?
JILL: Aja.
DR. MINUCHIN: ¿Matthew recuerda algo de eso?
JILL: ¡No! No quiero hablar de nada de esto frente a él.
DR. MINUCHIN: ¿Terminaste el bachillerato?
JILL: No me iba muy bien. Me resultaba difícil prestar atención v estudiar...
siempre estaba preocupada, creo yo, de niña; siempre estaba asustada
pensando en mi madre, y preocupada, que sé yo...
DR. MINUCHIN: Sí sabes. No es que no sepas, claro que sabes. Has vivido con
tu niñez durante muchos años, y todavía te acompaña
JILL: Sí, bueno, eso es lo que he estado tratando de cambiar en los últimos
ocho o nueve años.
DR. MINUCHIN: ¿Cómo trataste de cambiarlo?
JILL: ¡Válgame Dios! ¿Tengo que contar toda la historia? Eh, bueno, empecé
a... supongo que cuando Matthew se fue, fue al internado de un hospital
un par de años, y cuando él estaba ahí, de
TRES DÍADAS SON MENOS QUE UNA FAMILIA 145
ENTERA

repente me encontré sola. Cuando lo pienso... creo que no tenía a nadie


a quien cuidar y nadie que me necesitara, sentí que mi vida no tenía
ningún propósito y empecé a beber mucho; luego hablé con uno de mis
hermanos y él me sugirió que fuera a AA. Entonces empecé a ir a AA
hace nueve años, y estuve muchos años sobria, hasta hace poco.

Ahora Jill se expresa con oraciones completas y da la impresión de sentirse más


cómoda hablando conmigo; me parece necesario incluir a Cari en ese
momento, que ha estado mostrando señales de aburrimiento.

DR. MINUCHIN: Creo que llegó el turno de Cari. ¿Puedo hablar con Carl?
JILL: Sí.
DR. MINUCHIN [dirigiéndose a Cari}: Te vi hablando con Matthew y me
pareció evidente que tiendes a ser protector y te gusta enseñar y cosas
por el estilo, pero también hay un elemento de competencia. Muchas
de las cosas que dice Matthew las tomas como si te retara. ¿Dónde
aprendiste a ver así la vida?
CARL: Creo que cuando estuve en Italia. [Cuando Cari era niño, su madre
murió y él fue a vivir con unos parientes en Sicilia} De niños nos enseñaron
a creer que no se puede confiar en nadie, que hay que cuidarse de
todo el mundo, y que si uno cree tener la razón, tiene que ser leal a sus
principios morales y respetar a sus mayores, y eso es todo, en esencia;
creo que debo de haberlo aprendido en Italia.
DR. MINUCHIN: Pero mira, Matthew te desafía mucho y tú, a tu vez,
respondes con otro desafío. Entonces ambos tienen 15 o 16 años, tú y él
se vuelven iguales. ¿De dónde sacaste ese espíritu de competencia?
CARL: No sé si sea espíritu de competencia o no; cuando desafío a
Matthew es solo porque no me hace caso. Entonces tiendo a enojarme y
mi reacción es levantar la voz y empezar a gritar, e incluso a veces a
maldecir.
146 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

DR. MINUCHIN: ¿Es porque el tema de la autoridad es importante" CARL:


No, no creo que eso sea cierto. Creo que casi todas las discusiones empiezan
porque muchas veces trato de defender a Jill y si advierto que algo la
contraría, me apresuro a defenderla. S le pide a Matthew hacer algo, él no
quiere hacerlo y entona Jill lo hace. Ella lleva una vida muy agitada. Su
madre es mu;, anciana y tiene demencia, es muy olvidadiza; así, Jill corre
de un lado a otro tratando de hacer su trabajo, trata de ser esposa y trata de
ser madre, trata de ser hija... y todas estas cosas la bloquean; por eso, en
ocasiones le pido a Matthew que haga algo que él no quiere que lo molesten.
Simplemente no quiere hacer caso.

DR. MINUCHIN: Creo que las cosas son más complejas. El martes dijiste que
Matthew creía que le estabas quitando a su mamá. ¿veces sientes que
Matthew te está quitando a tu esposa?

PASO CUA TRO: exploración de nuevas formas de relacionarse

De modo arbitrario decido marcar este momento como d principie cuarto paso.
Dejo atrás la etapa de explorar el pasado y avanzo etapa de tratar de introducir el
cambio. En muchos casos, activo a los hijos en este punto, pero con los Jones me
pareció que era importante que Matthew siguiera siendo el público, mientras que
Cari y Jill hablaban. Esto, por sí mismo, era algo novedoso para esta pareja, y para
Matthew.

CARL: Estoy seguro de haberlo sentido en ocasiones, cuando híce cosas


que se interponen entre nosotros, sí.
DR. MINUCHIN: Crees que Jill debería mostrarte más su apoyo, de un modo u
otro. Jill, ¿conoces a Cari desde hace ocho años?
CARL: Sí.
DR. MINUCHIN: Es mucho tiempo. ¿Qué impide el desarrollo de una familia
completa? ¿Por qué Jill no te ayuda a ser menos competitivo? ¿Por qué tú
no ayudas a Jill a angustiarse menos, a que no esté tan preocupada por
apoyar a Matthew? Ese es el tipo de
TRES DÍADAS SON MENOS QUE UNA FAMILIA ENTERA
147

cosas que necesitan pasar entre esposos cuando son una familia. Riñes
con Matthew para apoyar a Jill, pero, ¿es eso lo que ella quiere?
CARL: No, supongo que no.
DR. MINUCHIN: Eso no es lo que ella quiere. Hace un año empezó a
beber de nuevo, algo que tampoco quiere. ¿Cómo contribuyes a eso?
IARL: ¿Cómo contribuyo a que beba?
DR. MINUCHIN: ¿Cómo le sostienes el vaso?

Con frecuencia utilizo esta metáfora cuando trabajo con alcohólicos para
insinuar que el alcoholismo es un pas de deux.

CARL: Es posible que mis pleitos con Matthew hayan influido en que
volviera a beber.
DR. MINUCHIN [dirigiéndose a Jill]: ¿En qué sentido te deprime Cari?
JI LL: Cari es en verdad una persona maravillosa y adorable. Pero tiene
dos partes. A veces digo que es esquizofrénico, porque no creo que
esté consciente de que hay dos personas en él. Sé que no es
esquizofrénico, pero... y ni siquiera parece tener conciencia de cómo es
cuando... eh, no puedo decir que nos maltrate. Me resulta muy difícil
hablar de maltrato, pero no es que nos golpee, así que tal vez, no lo sé,
me confundo mucho, no sé cómo decirlo.

Jill empieza a criticar a Cari, pero vacila y se retracta. Es evidente que se siente
acongojada y se culpa. Supongo que en situaciones semejantes es cuando se
vuelve autodestructiva. Creo que es necesario que ella cruce este umbral. Espero
que con mi apoyo pueda cuestionar a Cari y se dé cuenta de que no hay peligro
en un conflicto abierto con su esposo.

DR. MINUCHIN: Es importante que Jill pueda expresarte esto. Además,


creo que llega un momento en el que ella siente que es demasiado
agresiva y que tiene miedo de extralimitarse y herirte.

.
148 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

Entonces se detiene. Y necesita estar segura de que la ama aunque te


critique. ¿Le das permiso?
CARL: Sí, te doy permiso.
DR. MINUCHIN [a Cari]: Tómala de la mano, porque te va a critica [Cari
estrecha la mano de Jill entre las suyas.]
JILL: Ah, sí, bueno, lo admito, lo sé.
DR. MINUCHIN [a Jill]: ¿Qué hace Cari que te deprime?
JILL: Está deprimido y casi siempre está de mal humor. Es encantador
cuando salimos: dondequiera que vayamos es esta persona encantadora,
absolutamente encantadora, pero en casa no. es con las personas que
estamos más cerca de él: su madre, yo, Matthew, su hijo, cuando el otro
Cari aparece y es horrible. Nos amarga la vida, es espantoso.
DR. MINUCHIN: Describe a este otro Cari.
JILL: Eh, quizá está muy deprimido, y no sé, tal vez siente un terrible dolor
y se desquita con todos los demás. Está enojado, r insulta. Y creo que el
único motivo, bueno, tal vez no, pero, veces pienso que el único motivo por
el que seguimos juntos si porque lo amo perdidamente, lo adoro, y es una de
las personas más buenas que he conocido. Pero hay una parte de él que
atemoriza.
DR. MINUCHIN: Ayúdale con esta parte de él, porque es importar: para ti y
para él.

En la primera sesión, mientras apoyaba a Cari y subrayaba los aspe: tos positivos de
su relación con Matthew, me di cuenta de que Jill tenia dificultades para expresar
crítica y enojo. En vez de ello, "prefiere' tomar un cuchillo y lastimarse. El
recuerdo de violencia de su ninez siempre está presente e inhibe sus reacciones
actuales. Sin embargo me he sentido muy cercano a ella en esta sesión y ella ha
respondía cuestionando a Cari en mi presencia.

[Dirigiéndose a Cari]: ¿De qué habla? CARL: Hace dos semanas, cuando
vimos a Frankie, el terapeuta familiar, me dijiste que te habías enojado
mucho y que llamaste
TRES DÍADAS SON MENOS QUE UNA FAMILIA 149
ENTERA

a tu hermano. Te pregunté por qué le habías hablado a él y no a mí.


No recuerdo bien por qué fue... y después dijiste que, en lugar de
apoyarte, creías que me pondría en contra de Matthew aún más. Apenas
hace poco, no me acuerdo de la fecha, pero fue en las últimas dos o
tres semanas, me dijiste: "Ojalá pudiera hablar más contigo, pero me da
miedo tu reacción". Y yo te respondí que sea lo que fuera podías hablar
conmigo.
JILL: No quiero oír sus críticas constantes a Matthew, nada le parece.
Necesito que sea como un amigo. Necesito apoyo emocional y, usted
sabe, que seamos una pareja, un equipo...
DR. MINUCHIN: Maravilloso.
JILL: Hablamos de esto a las cinco de la mañana, cuando Matthew
llamó para decirnos que se había fracturado el brazo. Y en seguida
supe cuál sería la reacción de Cari. Echar maldiciones y hacer esa
cara espantosa, es horrible. Cuando pone esa cara espantosa, no hay
modo de razonar con él, no se le puede hablar y...
DR. MINUCHIN: Sin embargo, estás describiendo algo de este hombre,
que amas y te ama, que es útil. Lo describes como una persona muy
crítica. Ya lo había notado. Lo observé en su discusión con Matthew. Se
convierte en lo que llamo un perfeccionista. Sin importar lo que digas o
hagas, siempre hay una forma mejor de hacerlo. Es algo que puede
desquiciar a la gente. Entonces, ¿cómo puedes ayudarlo? ¿Cómo
puedes cambiarlo?
JILL: Medicándolo. [Risas.]
DR. MINUCHIN: Creo que tú eres la medicina.

La invitación a que la "víctima" se convierta en la sanadora es una intervención


frecuente en mi repertorio.

JILL [a Cari]: Todos estos años contigo y Matthew debí haber hecho algo
al respecto. Pero no podía, ¿sabes?, porque te amaba mucho. Tal vez
estoy confundida sobre lo que es maltrato y lo que no lo es. Siempre
quise que esto funcionara, pero estoy perdida, y perder la sobriedad fue
lo peor, ay, creo que todo esto me
150 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

afecta mucho. [Llora.] Mira, Cari, creo que no estaríamos juntos hoy si yo
fuera más fuerte. No creo que pudiéramos estar juntos porque fue terrible.
Los últimos ocho años han sido una pesadilla, un verdadero infierno. Sé que
te estás esforzando mucho ahora y las cosas están ayudando de verdad. Sé
que te sientes incómodo con esto, y créeme que yo también. Sé que todas
estas -cosas nos van a ayudar a encontrar la forma de que los dos estemos
bien emocionalmente sin tener que tomar medicinas, cosa que ambos
hacemos, para vivir. Nunca he tenido una vida normal. Pero mi idea de una
especie de vida normal es una vida fa- miliar entre tú, yo y Matthew, en
donde podamos estar juntos.

Me pareció que el desafío directo que Jill le planteó a Cari era nuevo que
reincorporar a Matthew en este momento era dar una vuelta a una forma
indirecta de participar en la relación: como un trío no como una pareja. Por
tanto, traté de proteger a la pareja y también a Matthew en mi cuestionamiento a
Jill.

DR. MINUCHIN [a Cari]: Jill dice que siempre le estás diciendo a los demás
que pueden ser mejores de lo que son, y que esto la de- valúa.
[A la terapeuta, que ha permanecido en silencio durante la sesión Será importante
que ellos dos hablen sin que Matthew esté presente. Incluso cuando están
solos, hablan de Matthew. Matthew, es el campo de batalla y me parece
muy desafortunado, porque son muy buenas personas que se quieren, y sería
muy útil que empezaran a tratarse como pareja. Creo que Matthew está
mucho mejor hoy que ayer. En la última sesión me impresione hábil que
es, cuánto entiende y cuánto más independiente es : lo que Carl y Jill
piensan. ¿Siempre los ves a los tres juntos?

Al final de la sesión, sostengo un diálogo con ella, le sugiero algunas posibilidades


de terapia y le vuelvo a transferir la familia. Su traba me ha impresionado y tengo
la seguridad de que seguirá trabajando y aprovechará al máximo esta consulta.
TRES DIADAS SON MENOS QUE UNA FAMILIA 151
ENTERA

TERAPEUTA FAMILIAR: Los veo como pareja y también como trío. Y en


diferentes combinaciones.
DR. MINUCHIN: Creo que es necesario dar mayor prioridad a tratarlos
como pareja. Matthew es un jovencito muy agradable, pero con
frecuencia se comporta como si fuera un niño pequeño. No conoce
mucho de límites y creo que sería conveniente que le recordaras a Jill
que es importante que establezca límites. Tiene miedo de hacerlo porque
lo quiere mucho.
[A la familia]: Creo que tienen suerte de tenerla como terapeuta, porque
le simpatizan y creo, Jill, que si puedes empezar a cuestionar a Cari,
como acabas de hacerlo... Sé que es muy difícil para ti criticarlo,
porque te da miedo. Y por eso cuando te enfrentas a él empiezas a
olvidar o a lastimarte. Eso es algo muy importante que debes analizar
con Frankie. Fue un placer conocerlos, pero ya no volveré a verlos
porque el lunes regreso a los Estados Unidos. Frankie tendrá una cinta
que le entregaré y pueden verla si quieren.
JILL: Quiero llevarla a casa. Me gustaría llevármela a casa. ¿Es posible?

Colofón

JI LL me habí a co me nt ado que al dí a si gui e nt e e ra su cumpl e a ños.


Le ll amé y le dejé un mensaje en l a contest adora dese ándole feliz
cumpleaños. Al otro dí a re cibí este mensaje por correo elect rónico:

Nos trat amos sol o al gunas horas, pe ro habe rlo conoci do ha te nido un
efect o muy pode roso y positivo en mí. Creo que uste d es un hombre
muy i ntel i ge nte y maravil loso; no l o olvi daré. U na vez más, gracias
por t odo.

JILL.
152 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

Comparto esta comunicación porque me siento complacido de haberle


ofrecido a Jill una imagen positiva de un hombre, ya que ha tenido muchas
imágenes masculinas destructivas.

Marco terapéutico Organización

familiar

Como muchas familias reconstituidas, los Jones tenían conflictos de lealtad.


Incluso las familias de primeros matrimonios tienen problemas de
lealtades divididas. En estos tiempos en que todo el mundo anda a las
carreras, es muy común que los matrimonios sacrifiquen el ser pareja en
aras de ser padres. Los esposos sienten celos del tiempo que sus esposas
dedican a llevar a los niños al ballet o a la práctica de fútbol y béisbol, pero
el pacto fáustico que aceptan consiste en ceder sus esposas a los hijos a
cambio de no tener que intervenir mucho en su crianza. Lo que vuelve más
amenazadoras las lealtades divididas en las familias reconstituidas es que
los padres se preocupan por sus hijos, que muy probablemente han pasado
por una época de sufrimiento y pérdida. Aunque es casi seguro que el nuevo
cónyuge reconozca esta preocupación, también él tiene sus propias
inquietudes: la angustia natural de alguien que trata de hallar un lugar en una
unidad familiar existente. Con razón abundan los celos.
En el caso de la familia Jones, al cabo de ocho años, el subsistema amalgamado
de madre e hijo seguía siendo más fuerte que el subsistema de la pareja. El nuevo
esposo y el hijo todavía se relacionaban por medio de la madre, cuya forma de
resolver el conflicto era lastimarse.

Perspectivas individuales

Jill era el miembro de la familia que presentaba los síntomas evidentes. El


grado de violencia que experimentó en su infancia y que
TRES DÍADAS SON MENOS QUE UNA FAMILIA ENTERA 153

luego revivió con el primer esposo le dejó una extraña pauta de


autoprotección en la que se lastimaba para evitar que la lastimaran. Aunque
era una mujer brillante y competente, se veía ante todo como víctima y
respondía a las señales de agresión como si todas fueran precursoras de
violencia.
Parece que los problemas neurológicos de Matthew están controlados con
medicamentos, y aunque es evidente que su inteligencia es limitada y
depende en gran medida de su madre, al mismo tiempo es capaz de
funcionar de forma muy competente, ya que va a la escuela técnica y trabaja
de medio tiempo como empleado en una tienda departamental.
Sabemos menos de Cari. Es probable que las necesidades de Jill su aura de
dramatismo hayan influido en que la sesión se centrara en ella y en que
Cari quedara un poco al margen. Sin embargo, creo que esta posición es la
que también ocupa en la familia. Si carl pensaba que Jill mimaba mucho a
Matthew, no lo manifestó. Si quería que ella le prestara más atención, no lo
expresó. Lo que hizo fue criticar a Matthew por depender de su madre y
quitarle demasiado tiempo, cosas por las que, supuestamente, responsabili-
zaba a Jill, cuando menos en parte.

Estrategias de intervención

Las metas estructurales en esta familia eran que Cari y Jill se acercaran
como pareja y que Cari participara más plenamente como padre en la vida
de Matthew. La estrategia consistió en exorcizar .as imágenes de los
hombres destructivos del pasado de Jill, porque -u experiencia con el padre y
el primer esposo la había estructurado de tal forma que, para ella, la
intimidad equivalía a acontecimientos catastróficos. La exhorté a cuestionar
a su esposo para que pudiera afirmarse de manera segura.
Las señales del amalgamiento entre Matthew y su madre aparecieron
desde el principio de la sesión, lo que yo cuestioné con ruidado tanto
cuando señalé que Matthew pedía a su madre que
154 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

fuera su memoria como cuando pregunté: "¿De verdad necesita eso?"


Estos sondeos se guiaron por la idea de que los miembros de la familia
deben ser capaces de relacionarse directamente, sin que nadie más se
inmiscuya. Apoyé el derecho de Cari a obtener respeto como padre y
confronté la renuencia de Matthew a ofrecerle dicho respeto.
Luego me dirigí a Jill y señalé que su aparente necesidad de vigilar todo lo
que sucede en la familia tenía el efecto de sobre-proteger a Matthew e
impedir que Cari y Matthew resolvieran por ellos mismos su relación.
Después de que Jill admitió que era una persona asustada, pero no antes,
procedí a hacer una breve exploración de cómo llegó a ser así.
Traté de cerrar la puerta del dormitorio de Jill y Cari para permitir que se
desarrollen como pareja y, con esa intención, les hice notar con delicadeza
la posición que Matthew ocupaba en medio de los dos. "¿Tienes novia?",
pregunté. Matthew respondió que no, pero que estaba en busca de una. Mi
respuesta ("Cuando la encuentres, ¿los dejarás [a Cari y Jill] tener su propia
relación?") dejó en claro el asunto. Era preciso que Matthew se apartara de
ellos \ que ellos, a su vez, se apartaran de él. Cari solo podría llegar a ser
realmente la pareja de Jill cuando ambos establecieran objetivos realistas para
Matthew en los que los dos participaran. Habían hecho un extraordinario
trabajo para ayudar a que Matthew funcionara en un nivel alto respecto de
sus posibilidades, pero no se atribuían ningún mérito por esto y se
centraban, más que nada, en las dificultades.

Técnicas

El uso de las técnicas siempre es secuencial. Primero me enfoqué en el esposo


y el hijo para ayudar a la madre a entender que no tenía que proteger a su
hijo de su esposo. En el tercer paso, me centré en la experiencia traumática
de Jill con su familia cuando era niña y, posteriormente, con su primer
esposo, la cual se manifestaba en
TRES DÍADAS SON MENOS QUE UNA FAMILIA ENTERA 155

cómo responde Jill en el presente a las figuras masculinas. No puedo dejar


de recalcar la importancia de usar la unión, ya que creó una alianza
terapéutica en la que Jill me vio como una figura paterna benigna y esto le
permitió explorar su pasado doloroso y ampliar su sentido del yo.
Entre las técnicas específicas que empleé en estas dos sesiones, figuran el
rastrear (hacer preguntas para obtener la historia de la familia en forma
ordenada) y buscar áreas de conflicto (preguntar, por ejemplo, si el
padrastro y el hijastro riñen y, de ser así, quién gana y, de manera
implícita, qué papel desempeña la madre en estas discusiones). Hice uso de
metáforas para señalar, sin ponerlos a la defensiva, cosas problemáticas que
los miembros de la familia estaban haciendo. Así, por ejemplo, hablé de
que Matthew pedía prestada la "memoria" de su madre, señalé que
Matthew piensa que es "tan alto" como Cari y le pregunté a Cari de qué
manera sostenía el vaso cuando Jill bebía. Conforme avanzaron las se-
siones y me establecí como una persona comprensiva y digna de
confianza, me sentí más seguro para cuestionar de manera más directa a
los miembros de la familia: hice notar que Matthew no respetaba a Cari,
que Jill se inmiscuía y, lo más importante, hablé de las consecuencias de
estos actos.
Introduje algunas explicaciones didácticas sobre cómo funcionan las
familias reconstituidas y los problemas que deben enfrentar. Estas
intervenciones son útiles para normalizar y aportar estructura y significado
a las transiciones en el desarrollo de una familia, siempre que tomen en
cuenta la situación específica de la familia y no se conviertan en sermones.
PARTE TRES

Parejas complementarias

La complementariedad es el pegamento que une las relaciones. Los intereses y


valores compartidos posibilitan la coexistencia; sin embargo, nuestras
diferencias son lo que da interés a la vida y nos permite apoyarnos y
enriquecernos mutuamente.
En Family Healing escribimos:

Lo primero que hay que entender acerca de cómo se estructuran las familias es que
cierto grado de complementariedad es el principio que define toda relación. En toda
pareja, el comportamiento de una persona está unido al de la otra. Esta sencilla
afirmación tiene repercusiones profundas: significa que los actos de la pareja no son
independientes, sino codeterminados, sujetos a fuerzas recíprocas que apoyan o
polarizan, y esto pone en entredicho la preciada creencia en el individuo, esa isla
del yo, feliz, autónoma, tierra del libre albedrío, que nos agrada pensar que somos.
Sin embargo, hay que hacer una precisión importante. Casi todos nosotros
sabemos (o descubrimos) que el matrimonio no nos completa, en el sentido de
generar lo que nos hace falta; por ejemplo, es erróneo pensar que la seguridad en sí
mismo del esposo compensará la inseguridad de la esposa, o que la naturaleza
extrovertida de la esposa resolverá la reticencia del esposo; esta creencia es una
fantasía. Dos mitades no forman un todo por arte de magia al decir "sí, acepto".
158 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

Sin embargo, dos personas que se unen forman una relación. Er ese sentido, dos
mitades sí hacen un todo. Si este todo resulta ser o r lo que uno quiere es otra
cuestión. (Minuchin y Nichols, 1993: 63.)

Para los especialistas clínicos que trabajan con familias, el principio de


complementariedad tiene dos implicaciones importantes La primera es que
casi todos los actos humanos son solo la mitad de una interacción. Aunque
los clientes suelen atribuir sus problemas a lo que el otro hace, los
terapeutas familiares aprenden a busca: la otra mitad que complementa
esas quejas. Así, el esposo que Se queja de que su mujer lo fastidia tal vez
no es demasiado receptivo a sus peticiones. Asimismo, una madre que se
queja de que su hija es indecisa tal vez le ofrece demasiados consejos al
tratar de ayudarla. Siempre que un cliente se queja de los actos de otro
miembro de la familia, el principio de complementariedad indica no solo que
ambas personas intervienen, sino que el terapeuta debe buscar una
intervención que sea la imagen en el espejo de la queja original.
Otra cosa que los especialistas clínicos experimentados aprenden es que,
aunque la complementariedad moderada permite a las parejas dividirse las
funciones y apoyarse el uno al otro, la complementariedad rígida arrebata
al individuo parte de su potencial y vuelve inflexible la relación. El
matrimonio de casa de muñecas de una mujer joven que adora al hombre
mayor poderoso es un ejemplo conocido de una relación en la que hay
complementariedad rígida. Otro ejemplo es la esposa que asume toda la
responsabilidad de los hijos, mientras que su esposo invierte toda su
energía en su carrera profesional.
Estas parejas polarizadas pueden funcionar durante un tiempo, pero
cuando las cosas cambian para cualquiera de sus integrantes, el otro
puede poner resistencia a los ajustes que la pareja necesita. Cuando la
esposa trofeo empieza a exigir un poco de independencia, el esposo se
lamenta: "No sé qué le pasó; antes era muy agradable". Cuando la madre
agobiada de trabajo necesita más ayuda con los hijos, al esposo se le
dificulta dedicar menos tiempo a su carrera profesional, en tanto que a
la madre puede
PAREJAS 159
COMPLEMENTARIAS

resultarle difícil aceptar que él tenga ideas diferentes


sobre cómo manejar a los niños.

En los dos casos que hemos incluido en esta sección, las esposas
sintomáticas son el paciente identificado. La señora Ramos, que sufría
paroxismos de angustia siempre que tocaba algo sucio, podría recibir
el diagnóstico de ser fóbica o que tiene compulsión por lavarse las
manos. Elena Delgado, la esposa demasiado tensa, presentaba todos
los síntomas de depresión con agitación. Se pensaba que las dos
padecían de trastornos nerviosos, como si su conducta fuera una
enfermedad y, en consecuencia, a las dos se les identificara
negativamente dentro de sus familias: no eran personas infelices con
quejas legítimas; estaban enfermas. Como se verá, los sondeos
prescritos por nuestro modelo de evaluación revelaron que los sín-
tomas de estas mujeres estaban relacionados con la vida rica, pero
problemática, de sus familias.
Como ocurre a menudo en las parejas con complementariedad rígida, el
camino que conducía a las profundidades atribuladas de estos
matrimonios pasaba por los hijos. Hace años, Lederer y Jackson 1968)
propusieron que era útil catalogar a las asociaciones íntimas a lo largo de
dos continuums: satisfactorías/insatisfactoñas y estables/ inestables. Como
el señor y la señora Ramos y el señor y la señora Delgado, las parejas
insatisfactorias, pero estables, por lo general encuentran algún modo de
que sus relaciones perduren, a menudo, como en estos dos casos,
desviando el conflicto hacia el manejo de los hijos. Antes de leer cómo
nuestra evaluación en cuatro pasos puso al descubierto la
complementariedad subyacente en estas relaciones, vale la pena recordar
que hay muchas formas de tratar cualquier caso, y que cada una tiene
sus ventajas y desventajas.
Aunque podría pensarse que un método médico para tratar a estas
dos mujeres sintomáticas no resolvería los problemas estruc-
turales de sus familias, no necesariamente sucede así. Confirmar
a una esposa en la condición de paciente con un tratamiento farma-
160 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

cológico o una terapia conductual puede apuntalar la estructura defensiva


de la familia. En lugar de hacer entender a la mujer e^ conflicto que la
separa de su esposo, es probable que el tratamiento individual estabilice la
distancia, pero también podría ofrecerle la esperanza de aprender a hallar
satisfacción fuera de una relación si bien estable, insatisfactoria. Esta
solución al problema del matrimonio no es muy romántica, pero no todas las
vidas tienen un fina! de cuento de hadas.
Si el terapeuta ve más allá de la presentación sintomática de la esposa y
focaliza los conflictos de la relación que estos síntomas ocultan,
descubrirá, sin duda, que existen docenas de maneras de resolver estos
problemas (Gurman y Jacobson, 2002; Nichols y Schwartz, 2006; Donovan,
1999; Dattilio, 1998). Aunque podríamos analizar estas otras formas de
trabajar con parejas (con total objetividad, por supuesto), preferimos
comentar algo más sobre el funcionamiento del modelo estructural.
Se puede decir que la terapia estructural con parejas sigue varios pasos
distinguibles (Nichols y Minuchin, 1999):

1. Tomar en consideración todo el sistema familiar en la evalua


ción. Aunque parezca razonable excluir a los niños cuando una
pareja pide ayuda con su relación, imagine cuánta informador
se habría perdido si hubiéramos visto a cualquiera de las dos
parejas de esta sección sin sus hijos. Debido a que los problema
de las parejas casi siempre se relacionan con la influencia de terceros que
complican la situación, una norma útil es tener por lo menos una o dos
sesiones con toda la familia, aun cuando la pareja termine siendo el punto
focal del tratamiento.
2. Crear una alianza de entendimiento con cada uno de los
miembros de la familia. Una alianza nunca debe ser un a:
estratégico fingido, una "técnica". Como descubrirá, el terapeuta que se
apresura a cuestionar a un miembro recalcitrante o dominante de la
familia sin dedicar tiempo suficiente a tratar de entender a esa persona, no
tiene muchas probabilidades de lograr entenderse con ella.
PAREJAS 161
COMPLEMENTARIAS

3. Promover la interacción. Para iniciar una puesta en escena


productiva, ponga el foco de la intervención en un tema específico
sobre el cual ambas partes tengan opiniones muy firmes. Explique por
qué es importante que se entiendan y después ofrezca sugerencias
claras y contundentes para discutir el tema en cuestión. La única
forma de ver en realidad cómo interactúa una pareja es tomando
distancia y observando cómo ínter actúa.
4. Realizar una evaluación estructural de cómo están organi
zados los límites y subsistemas que mantienen el problema.
Desde luego, este es el punto principal de nuestro modelo de
evaluación y usted verá cómo se aplica a la dinámica de las
parejas de esta sección. También notará que muchos casos se
relacionan con diversas cuestiones estructurales complejas y
superpuestas. Por eso, es importante:
5. Establecer un enfoque estructural para la terapia. El terapeuta
que trabaja con complementariedad rígida debe hacer más que
ayudar a los integrantes de la pareja a comunicar sus senti
mientos al otro. Si la organización estructural de una pareja ya
no funciona, el terapeuta debe admitirlo y ayudar a sus inte
grantes a aprender a adaptarse al otro de manera diferente y
más flexible.
6. Destacar las interacciones problemáticas y centrarse en ellas.
Uno de los secretos para llegar a ser un buen terapeuta es saber
cuándo hablar y cuándo escuchar. Los psicoanalistas aprenden
a esperar y a no hacer interpretaciones hasta que sus pacientes
ofrezcan algún subproducto inconsciente derivado del conflic
to: sueños, lapsus o un despliegue violento de síntomas. De
igual modo, estamos convencidos de que es mejor dejar que
los miembros de la familia cuenten su versión de la historia, en
sus propias palabras, pero haciéndoles notar las formas pro
blemáticas de relacionarse, que quizá les pasen inadvertidas.
Cuando lea los dos casos de esta sección (o cualesquiera otros,
en realidad), fíjese en cuándo interviene el terapeuta y cuándo
escucha.
162 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

7. Llevar las interacciones más allá de sus cortes homeostáticos


habituales. Para lograr el cambio con éxito se requiere ir más alla.
del punto en el que los miembros de la familia se sienten tentados a
interrumpir de pronto el proceso para volver a los mismo
patrones que los llevaron a la terapia. Observe, por ejemplo, qué
en la familia Delgado, en cuanto aparecen indicios de conflicto
interpersonal, la familia vuelve a la descripción sintomatica
de la maquinaria intrapsíquica. Cuando la señora Delgado í-
queja, su esposo interviene de inmediato y comenta: "Llega a
casa alterada. Sin que nadie haga nada se altera". Es más fácil
cuestionar al esposo o, mejor dicho, el patrón de interacción de
la pareja, en la medida en que el terapeuta se ha aliado con él.
Para ser bueno, el terapeuta debe estar dispuesto a trabajar con
poner intensidad, pero para poder utilizar la intensidad con efi-
cacia, es preciso haber establecido una alianza de trabajo sólida
8. Promover la empatia para ayudar a las diadas recalcitrantes
a superar las peleas defensivas. Nuestro tercer paso, explora i
los orígenes históricos de la forma en que una pareja se une
nos ayuda a entender cómo Ínter actúa uno con el otro. Estas
exploraciones esclarecen la situación, pero, más que eso, produ-
cen empatia y entendimiento. Verá cómo incluso una incursion
breve en la niñez de la señora Ramos aclara que los fantasmas
del pasado ayudaron a crear una forma de relación que era do-
lorosa tanto para la pareja como para los hijos.
9. Desafiar a los miembros de la familia para aceptar responsa
bilidad por su conducta. Por supuesto, de esto se trata el cuarto paso de
nuestro modelo. Además de la ventaja de entender cómo se involucra la
pareja en los problemas que la afectan, la terapia de parejas también
posibilita concentrarse en lo que el otro debe cambiar. En ninguna parte
es más problemática la tendencia a proyectar la responsabilidad que
con las parejas complementarias. Piense, a medida que avance en la
lectura de los casos de esta sección, no solo en cómo el doctor Minuchin
logra comunicarse al final con los diferentes miembros de la familia, sino
también en qué otra forma usted habría procedido.
PAREJAS
COMPLEMENTARIAS
163

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Dattilio, F. (ed.), 1998, Case Studies in Couple and Family Therapy: Systemic and
Cognitive Approaches, Nueva York, Guilford Press.
Donovan, J. M. (ed.), 1999, Short-term Couple Therapy, Nueva York, Guilford
Press.
Gurman, A. S. y N. S. Jacobson (eds.), 2002, Clinical Handbook of Couple
Therapy, 3a. ed., Nueva York, Guilford Press.
Lederer, W. y D. Jackson, 1968, The Mirages ofMarriage, Nueva York, Norton.
Minuchin, S. y M. P. Nichols, 1993, Family Healing: Tales of Hope and Renewal
from Family Therapy, Nueva York, The Free Press.
Xichols, M. P. y S. Minuchin, 1999, "Short-term structural family therapy with
couples", en J. M. Donovan (ed.), Short-term Couple Therapy, Nueva York,
Guilford Press.
Michols, M. P. y R. C. Schwartz, 2006, Family Therapy: Concepts and Methods,
7a. ed., Boston, Allyn & Bacon.
CAPÍTULO

Depresión agitada

6 en una mujer
adulta

Me encuentro en América del Sur, en calidad de profesor y consul-


tor de un grupo de terapeutas experimentados. Con ese carácter veo a
Elena, una mujer de 45 años, y a su familia. El esposo de Elena, Luis, llamó
al terapeuta en busca de una cita para ella. Mencionó que estaba inquieta y
agitada, y que reñía constantemente con él y los hijos. El terapeuta invitó a
Luis a ir con Elena y los vio como pareja durante tres sesiones antes de esta
consulta.
Vi a esta familia como parte del trabajo de un taller de enseñanza, pero el
terapeuta también me había comentado que tenía dificultades, en especial
con Luis, que tendía a asumir el control de las sesiones e insistía en que su
esposa era la paciente. Le pedí que también invitara a los hijos. María, de 16
años, aceptó de buen irado; Carlos, el hijo de 10 años, no quería asistir,
pero luego de nacerse un poco del rogar, accedió.
Desde la perspectiva terapéutica, esta consulta es interesante en eran parte
porque no es una conversación fluida entre el terapeuta y una familia
cooperadora; es más como una lucha. La familia persiste en su punto de
vista de que Elena es una mujer exaltada, responsable de las discordias
familiares. Insisto en que su opinión es muy limitada y que mi perspectiva
les ayudará a llevarse mejor. En esta polémica, pierdo el rumbo más de una
vez y me parece que el baile subsiguiente es lo que resulta instructivo.
166 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREIAS

Cuando entran en el consultorio, Elena, una mujer de aspecto agradable


y sonrisa cautivadora, toma asiento en primer lugar Carlos se sienta a su
lado, luego María y después Luis. Todos vienen vestidos con sus mejores
galas.

PASO UNO: abrir el motivo de consulta

LUIS: Los niños accedieron a venir porque quieren ayudar a su madre. A


todos nos preocupa. Es muy nerviosa; todo le molesta Discute con los
niños y conmigo hasta por los detalles más mínimos.

Luis se define como el portavoz de la familia.

ELENA: Estoy muy nerviosa. Vi al doctor de la fábrica y me dio unas pastillas


que me ayudan un poco, pero siempre estoy muy tensa en el trabajo. Somos
siete los que trabajamos en la oficina y no nos queda tiempo ni para
respirar. Tenemos que hacer todo al instante. Llego a casa y encuentro más
de lo mismo. Los niños necesitan cosas y tengo que responder. Si no, la
casa es un desastre.

En el primer comentario Elena se define como la paciente y trata de ser una


descripción fiel de los problemas que su enfermedad causa a la familia. Habla muy
rápido, casi sin puntuación. No sé si esto es algo peculiar de la región o si se deba a
la presión de hablar ocasionada por la angustia, pero baso en esta característica mi
primera intervención.

DR. MINUCH1N: Por favor, hablo bien el español, me crié en Argentina, pero
allá hablamos un poco más despacio. ¿Podrías ayudarme y hablar más
despacio?

Al principio de la terapia, acostumbro cuestionar el comportamiento del paciente


identificado como parte de mi evaluación. ¿Es su única
DEPRESIÓN AGITADA EN UNA MUJER 167
ADULTA

manera de funcionar? ¿Es flexible? Lo hago mecánicamente; mi comentario no


tiene la intención de ser antagónico. Como muchos psicólogos clínicos, demuestro
curiosidad e interés. Por tanto, en este caso, le pido a Elena que cambie la
velocidad de hablar, pero presento la petición como una necesidad mía, en vez de
hacerlo como un cuestionamiento hacia ella. Elena sonríe y continúa
hablando, ahora más despacio.

ELENA: Estoy en continuo movimiento, como si viajara a alta velocidad.

Aunque el contenido es una continuación de su anterior descripción, la forma


de lo que dice indica flexibilidad y disposición a colaborar. En seguida pido
permiso para hablar con los niños y ella, por supuesto, accede. Hablo despacio,
para poner el ejemplo de un ritmo más relajado. María responde primero.

MARÍA: Siempre está enojada. Hasta lo más insignificante le molesta. Siempre


hay tensión entre nosotras.

CARLOS: No, conmigo no siempre se enoja.

Elena responde a los comentarios de María y admite que lo que su hija dice es
verdad. Se enoja por detalles pequeños.

ELENA: María no cuelga su ropa; la deja botada en la silla o en el piso.


Ya es una forma de vida. Sabe que me molesta y lo hace de todos
modos.

El intercambio entre madre e hija aleja la narrativa de la patología interna de


Elena y la lleva a tratar los conflictos normales entre una madre y su hija
adolescente. Mi intervención tiene el propósito de centrar la atención en el
proceso interpersonal.

DR. MINUCHIN [a María]: ¿Crees que tu madre es injusta?

MARÍA: Siempre está enojada. No tengo que hacer nada para que se enoje.
EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

Lo que veo en este caso es un patrón familiar que se repite una y oír: vez, y lo voy a
rastrear como parte de mi evaluación. Nos desviaremos de la descripción
intrapsíquica de los síntomas ("Estoy muy nerviosa"), para centrarnos en las
transacciones interpersonales (Me enoja. que mi hija arroje la falda a la silla a
pesar de que sabe que no m¿ gusta que lo haga). Sin embargo, antes de que pueda
comentar, Luis toma la palabra y repite lo que dijo María.

LUIS: Llega a casa enojada. Uno no necesita hacer nada para que Se enoje.

Extiendo la mano y hago la señal de alto. Con frecuencia, puntúo las


narraciones con ademanes y expresiones no verbales, por lo que una señal de alto,
aun al principio de la sesión, no es nada insólito Sin embargo, sé que este alto
en concreto es más enérgico. LUIS me irrita y, aunque reconozco el sentimiento,
influye en cómo le respondo.

DR. MINUCHIN [a Luis]: Si me permites, Luis, me gustaría explorar cómo


experimentan los niños a su madre. [A María]: ¿Me puedes contar algún
incidente reciente?

Una de las características distintivas de la terapia estructural es considerar que las


alianzas entre los miembros de la familia forman parte del proceso de mantener el
síntoma. Siempre que observo este procese pienso en cómo puedo cuestionar o
modificar lo que considero un patrón disfuncional.

MARÍA: Bueno, estaba oyendo música en la radio y a mi madre le


pareció que tenía el volumen muy alto, pero no era cierto. ELENA: Estaba
muy fuerte. Lo que pasa es que tú no te das cuenta. DR. MINUCHIN [a María}:
¿Y qué hiciste? MARÍA: Le bajé el volumen, pero ni así estuvo contenta.
ELENA: La música que oye es puro ruido.
DEPRESIÓN AGITADA EN UNA MUJER 169
ADULTA

El propósito de unirme a Elena en torno de un punto de acuerdo mutuo era


desacelerar el ritmo precipitado de la sesión y usar mi adhesión para apoyarla.

DR. MINUCHIN [dirigiéndose a Carlos]: ¿Qué sucede entre tú y tu madre?


CARLOS: Se enoja cuando quiero salir a jugar con mis amigos. [Se le
llenan los ojos de lágrimas y empieza a llorar. Luis se levanta, preocupado, y le
hace un ademán a María para que se haga a un lado. Se sienta junto a Carlos y
le da una palmadita cariñosa en la pierna, mientras Carlos continúa llorando]
DR. MINUCHIN [a Luis]: Luis, por favor, vuelve a tu lugar. [Luís lo hace.]
[A Elena]: Parece que Luis cree que tiene que proteger a Carlos de ti.
[A Luis]: Si Carlos tiene algún problema con su madre, sería mejor que
dejaras que ellos juntos lo resolvieran.

En este caso, tal vez de manera innecesaria, fui antagónico; en vez de reprender
a Luis, podría haber explorado el sentimiento que lo impulsa a proteger a su hijo.
Pero estaba viviendo la insistencia de Luis de que Elena estaba enferma como un
desafío a mis objetivos terapéuticos. Por desgracia, mi compromiso emocional
con rescatar a la paciente identificada estaba poniendo en peligro mi eficacia.

DR. MINUCHIN {a Elena]: ¿Necesitabas su ayuda en este momento?


ELENA: Luis se precipita a causa de mi enfermedad, porque estoy
muy nerviosa. A veces necesito que intervenga, pero no siempre.

Me alio con Elena, pero como parte de una coalición contra Luis. Le pido que
consuele a Carlos y lo hace con ternura. Le ayuda a quitarse la chaqueta y le
habla con dulzura. María, que está sentada cerca de Carlos, se une a su madre.
Carlos se tranquiliza.
170 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

DR. MINUCHIN: Sería una lástima que Carlos sintiera que necesita a su padre
para que lo proteja de su madre.

A estas alturas, Elena se había relajado considerablemente. La agitación en su habla


desapareció y hablaba más despacio. Sin embargo Luis se veía muy molesto porque
cuestioné su autoridad. Nos hallábamos en una coyuntura difícil. Yo resistía la
insistencia de Luis en que las cosas no podían cambiar y protegía a Elena. Había
actuado come un policía de tránsito y bloqueé sus movimientos protectores hacia
los niños porque volvían inútil a Elena, pero en el proceso lo había alienado.

Es necesario hacer caso de las luces amarillas, examinar con cuidado lo que uno hace.
Sabía que era necesario cuestionar la opinión rígida de Luis sobre su esposa y su apoyo
a los síntomas, pero comprende que me había irritado. Había obstaculizado mi trabajo
y mi respuesta nos llevó a una lucha de poder.

DR. MINUCHIN [continuando con María]: Cuando riñes con tu madre,


¿tu padre interviene y se pone de tu lado?
MARÍA: Sí.
DR. MINUCHIN: Entonces, ¿no hay nada entre ustedes dos que no
involucre a otra persona?
MARÍA: Es que si ella no tiene razón, necesito que él salga en mi
defensa, porque yo no puedo convencerla.
DR. MINUCHIN: Vaya problema, porque así no aprenderás jamás a
negociar con tu madre.
[En este momento, Luis toca el hombro de María y le recuerda un incidente con
su madre.]
DR. MINUCHIN [a Luis]: Estoy tratando de entender a María, que me
parece una joven muy inteligente. Si me permites, me gustaría
seguir hablando con ella. [A María]: Si estás sola con tu madre,
¿cómo resuelves los problemas?
DEPRESIÓN AGITADA EN UNA MUJER 171
ADULTA

En este punto, el sistema terapéutico repite la dinámica familiar. Luis llega a rescatar
a María de mi cuestionamiento y yo lo ataco. He tomado la posición de Elena frente a
Luis, y quizá de los niños, y, como es lógico, eso no es útil. Me convierte en
participante del drama familiar, y me quita la oportunidad de ser un comentarista
objetivo.

MARÍA: No puedo hacer nada. Nunca aceptará que tengo razón.


Cuando se enoja, se va a su cuarto y cierra la puerta. Creo que
se pone a llorar.
DR. MINUCHIN: ¿Cuándo necesitas que intervenga tu padre? MARÍA:
Cuando ella me pega. Él entra, la sujeta de los brazos y no
permite que me golpee.

En el silencio que siguió a esta acusación, tuve la impresión de que cada uno de
ellos pensaba a su manera en este momento de violencia.

DR. MINUCHIN [a Elena]: ¿Qué sientes cuando te sujeta las manos? ELENA:
Estoy tan nerviosa que no puedo controlarme. No quiero
pegarle, pero no puedo controlarme.
DR. MINUCHIN: ¿Y por eso necesitas que él te controle? ELENA:
Sí, por supuesto. Necesito que me controle.

Pido a Elena que aparte la silla del resto de la familia. Acostumbro utilizar el espacio
como metáfora de distancia. El acto de apartarse es gráfico, y las familias comprenden
que hago hincapié en la cercanía, la distancia, o en determinados agrupamientos
dentro de la familia.

DR.MINUCHIN [a los demás]: Tienen una familia con un padre, pero sin
madre.
LUIS: No es que los niños carezcan de madre; lo que pasa es que cuando
sale de la oficina y llega a la casa ya viene enojada.

Una vez más, Luis insiste: es ella. Volvemos al principio; todo el mundo coincide en
que el problema es Elena.
172 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

LUIS: Los niños están pendientes de su humor. Saben que está enferma y
tratan de ayudarla.
DR. MINUCHIN [a Elena}: ¿Cómo te protegen?
ELENA: Carlos es muy sensible, muy emotivo. Cuando ve que estoy enojada,
viene a hablar conmigo y trata de calmarme.

Carlos empieza a llorar de nuevo. Desde luego, me doy cuenta de que Carlos está
en problemas y necesita atención, pero la terapia es selectiva en cualquier momento
dado, y ahora estoy concentrado en un problema diferente. Trato de introducir
incertidumbre, pero cada vez que presento una perspectiva interpersonal, la familia
nos lleva de regreso a su visión común. No es extraño; la terapia a menudo adopta la
forma de un subibaja, cuando el terapeuta y los miembros de la familia discuten sus
diferencias.

DR. MINUCHIN [a Elena]: ¿Qué vas a hacer para ayudar a tus hijos a crecer
normalmente? Carlos cree que tiene que ser tu enfermero. No puede
funcionar como niño en este momento, porque h: tristeza es muy
contagiosa. ¿Qué puedes hacer para ayudarlo?

Empujo hacia arriba: es mi parte del subibaja. Trato de utilizar el sentimiento maternal
de protección y responsabilidad por los hijos come inductor del cambio.

LUIS: Se pone histérica y no puede controlarse. Necesito proteger í los niños.

Luis empuja hacia abajo: es su parte del subibaja.

DR. MINUCHIN [a Elena]: ¿Controlas tus nervios o ellos te controlar a ti?


¿Sería posible que, por amor a tus hijos, asumas el control"

Aquí pongo a prueba un camino diferente. ELENA: Mis

nervios me controlan.
DEPRESIÓN AGITADA EN UNA MUJER 173
ADULTA

Esta es la parte de Elena en el subibaja.

DR. MINUCHIN [a Luis}: ¿Te acuerdas de alguna situación en que la


controlaste, en que la ayudaste a tranquilizarse?
LUIS: Van siete años de la misma lucha. No creo que usted comprenda
cuánto hemos sufrido. Se enoja y grita y nos insulta a mí y a los niños, y
yo necesito protegerlos.

Mi alianza con Elena y mi incapacidad de unirme a Luis llegan a un callejón


sin salida. Luis sigue desafiándome, mientras Carlos continúa llorando en
silencio.

DR. MINUCHIN: En los últimos siete años debes de haber tenido éxito en
algunas situaciones. Elena no se acuerda de esas situaciones, pero trato
de averiguar si tienen alguna opción. Si Elena cree que únicamente tú
puedes ayudarla a controlarse, eso no producirá ningún cambio a la
larga.
LUIS: No puede controlarse. Cuando se enoja, se va a encerrar a su
cuarto y llora.

Seguimos en el vaivén del subibaja. Pero esta vez logré tomar distancia y tratar
a Luis de otra forma.

DR. MINUCHIN [a Luis]: Luis, supongo que quieres mi ayuda.


LUIS: Sí, claro.
DR. MINUCHIN: Estoy tratando de buscar alternativas. Ni tú ni Elena
vislumbran esperanza alguna. Sin embargo, sigo insistiendo, pero
ustedes cuatro están de acuerdo y tal vez terminen por convencerme.
ELENA: Cuando me siento nerviosa, necesito que me controlen. No
puedo calmarme yo sola.

Ahora no tengo más remedio que seguir con Elena, que reafirma su posición
como la paciente. Me pongo de pie y le pido que siga mi ejemplo; ella viene y nos
colocamos cerca de Carlos. No sé por qué me puse
174 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

de pie. Tal vez el movimiento refleja mi sentimiento de impotencia; la necesidad de


hacer algo se transforma en energía cinética. Me vuelvo a ver a Elena.

DR. MINUCHIN: Cuando riñes con Carlos y quieres evitarlo, ¿que haces?
ELENA: Me voy. Me alejo y no paro de llorar, pero no puedo tranquilizarme
y me enojo.
DR. MINUCHIN: ¿Con quién?
ELENA: Primero con Carlos y después con Luis.
DR. MINUCHIN: ¿Y si el pleito comienza con María?
ELENA: Igual. Me enojo con María y luego con Luis. Pero si empiezo con
Luis, puedo seguir con María o con Carlos.
DR. MINUCHIN: ¿No hay límites?
ELENA: No.

Hemos estado de pie y hablando durante unos dos o tres minutos. Nos hemos
convertido en un subsistema con proximidad emocional, y el resto de la familia es el
público. Volvemos a nuestros respectivos lugares. Elena se ha conectado, se ha
interesado en nuestra conversador, habla despacio y de manera controlada.

Es un buen momento de la sesión para proclamar una pequen:, victoria. El primer


paso, el desafío al síntoma, ha sido exitoso. Elena parece estar calmada. Su conducta
acelerada se ha moderado y reflexiona en las transacciones interpersonales que
contribuyen a su agitación. En parte, el cambio es resultado de la alianza con el
terapeuta en parte, porque he focalizado en la sesión el amor y la responsabilidad. que
los adultos sienten por sus hijos, y esto ha ayudado a ambos padrea a refrenar su
tendencia automática a culpar a la enfermedad de Elena de todos los acontecimientos
cotidianos. Es hora de pasar a la siguiente etapa de la evaluación.
DEPRESIÓN AGITADA EN UNA MUJER 175
ADULTA

PASO DOS: señalar las interacciones que mantienen el problema

DR. MINUCHIN [a Elena}: Habla con Carlos y ve si hay alguna forma en


que puedas ayudarlo, o de que él te ayude.
ELENA: Es demasiado joven para entender.
MARÍA [interviene con el propósito de ayudar]: Cuando dejaste de trabajar
estabas más relajada.
ELENA: Sí, es verdad. Estuve en casa una semana; me dieron una
licencia médica en mi trabajo.
DR. MINUCHIN: ¿Sales alguna vez? ¿Vas al cine? ¿Sales en ocasiones con
Luis?
ELENA: Los fines de semana vamos a caminar al bosque.
DR. MINUCHIN: ¿Cuánto tiempo?
ELENA: Tres o cuatro horas; a veces, todo el día.
DR. MINUCHIN: ¿Qué hacen?
ELENA: Caminamos, conversamos.
LUIS: Es muy parlanchína y divertida. Le gusta caminar y a mí me gusta
pasear con ella. En esos momentos está muy relajada. Los dos nos
sentimos bien.

¡Por fin, después de cuarenta minutos de sombra, algo de luz! De pronto


tenemos información que se contrapone por completo al relato anterior.

DR. MINUCHIN [perplejo]: Estoy confundido. ¿Hay situaciones en las que


te sientes relajada, y son cuando estás sola con Luis?
ELENA: Sí, me gusta salir a caminar con él. Es muy tranquilizador. A
veces, cuando hace buen tiempo, salimos todo el día.
DR. MINUCHIN: ¿Y no se aburren?

Continúo con lo que llamo desconcierto terapéutico, e invito a la familia a


ilustrarme.

LUIS: ¡No! A veces pasamos fuera todo el día y vamos a un restaurante


que nos gusta.
176 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

Alargo esta conversación y pido detalles de sus excursiones.

DR. MINUCHIN: Pero me dijiste que esos momentos no existían. ELENA:


Los había olvidado.

Al parecer, recupera sus recuerdos; me cuenta que, a veces, ella y su esposo salen
con amigos, en ocasiones incluyen a los niños, y pasan un buen rato.

LUIS: Le gusta salir de excursión y a mí también, y estas largas caminatas


tienen una cualidad especial. Admiramos la naturaleza caminamos, el
tiempo pasa y no nos damos cuenta.

Por primera vez la voz de Luis es amigable y participa en el tono más optimista de
nuestra conversación.

DR. MINUCHIN: Me siento más esperanzado. Todos ustedes empezaron


diciendo que creían que Elena estaba loca, o algo por el estilo, pero ahora
dicen que hay momentos de placer y serenidad, que se relacionan con Luis
y los niños.
ELENA: A veces vamos a la playa y la pasamos estupendamente.

Elena amplía los momentos de normalidad y Carlos y María empiezan a bromear, me


cuentan que no han conseguido enseñar a su mamá a nadar. El estado de ánimo ha
cambiado, y todos, incluso yo, nos sentimos agradecidos. No ocurrió nada
trascendental, pero la narración s¿ ha ampliado para incluir el placer, además del
estrés.

Ahora Elena habla de sus ocupaciones en la oficina. Hay otros seis empleados y tienen
mucho trabajo, por lo que es imposible que pueda1: platicar entre ellos. Mientras
habla, Elena vuelve a su hábito de habla* rápido. Le doy una palmadita en el hombro
para recordarle de mi dificultad y ella reduce la velocidad. Hago preguntas y presto
atención a los detalles. Luis se suma a la conversación y habla de su trabajo come
capataz en una fábrica. Elena comenta que desde que está en casa, esta
DEPRESIÓN AGITADA EN UNA MUJER 177
ADULTA

última semana, las cosas han mejorado y se siente más unida a María. En este
momento, Carlos, que se ha quedado al margen en su silla, compungido, pero en
silencio, rompe de nuevo a llorar. Elena se vuelve y le habla con dulzura; Luis se
acerca.

DR.MINUCHIN: Ayúdenme a entender por qué llora.

ELENA: Es muy sensible al dolor que siento. Me quiere mucho y se da cuenta


de mi sufrimiento.

Me siento tentado a centrarme en Carlos, pero creo que esto nos llevaría de
nuevo a la exploración de la patología, en lugar de ampliar nuestra observación
de la capacidad de Elena para actuar de manera competente.

DR.MINUCHIN: ¿Te das cuenta de que estás hablando más despacio?


ELENA: Sí, me doy cuenta.
DR.MINUCHIN: Es porque en este momento no estás absorta en ti
misma, sino en Carlos. Estoy descubriendo momentos en que
eres diferente.

Me centro en Elena, la cuidadora, y presto atención a sus cualidades positivas.


La familia ha vuelto invisibles estos momentos de competencia, mientras resalta
la agitación de Elena.

LUIS: Ahora lo veo, pero usted no ha visto a Elena en casa cuando pasa
de estar bajo control a una incapacidad absoluta de pisar el freno.

El hincapié en los aspectos positivos ha sido demasiado para Luis, que vuelve al
punto de partida.

DR. MINUCHIN [a Elena]: Luis no quiere que olvides tu enfermedad. ELENA:


Aprendí a verme como enferma porque todo el mundo me lo dice. Me veo
como una persona nerviosa.
178 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

Esta descripción es nueva. En efecto, Elena acusa a su familia de tacharla de


enferma: "todo el mundo me lo dice". Este comentario pare: ser el resumen del
segundo paso, en el que exploramos las maneras r que la familia mantiene el
síntoma.

LUIS: Los niños están afectados. Se dan cuenta de cómo me trata. Es


ofensiva. Me grita. El otro día empezó a discutir con María por un collar y
tuve que intervenir porque estaba perdiendo el control.

Elena ha empezado a responder a mi insistencia de que es algo más que una persona
enferma, pero Luis mantiene su descripción que denigra a Elena y apoya a María
contra su madre.

LUIS: Está en guerra conmigo y los niños. DR.


MINUCHIN: ¿La provocaste?
LUIS: No, ella es la que empieza. Me agrede. [Su ademán indica que Elena es
imposible.}

Esto es un retroceso a centrar la atención en la patología de Elena, pero ahora sé que si


brindo apoyo directo a Elena, sería como desafiar a Luis Lo evito y me dirijo, en
cambio, a los niños. Les pido que describan el conflicto de sus padres y con ello les
asigno el papel de observadores. Esa posición diluye la hostilidad entre los
cónyuges y les permite caer en la cuenta de que los dos infligen dolor a sus hijos.

DR. MINUCHIN [a los niños]: ¿Los ven pelear?


MARÍA: Claro que sí. Hacen mucho escándalo. Se gritan uno al otro.
Una vez mi madre tomó a mi padre de la camisa y la rompió, pero no
llegaron a golpearse.
DR. MINUCHIN [a los niños]: ¿Qué hacen ustedes?
MARÍA: No podemos hacer nada. Solo los vemos pelear.
CARLOS: Quise separarlos, pero no pude hacer nada. Me dijeron
que no me metiera.
DEPRESIÓN AGITADA EN UNA MUJER 179
ADULTA

Empieza a llorar otra vez y Elena se acerca a él. Me parece que esto es importante y
útil. Nos apartamos de la patología de Elena y nos ocupamos de las interacciones en
las que el problema es compartido. Se trata de un patrón recurrente entre los esposos
y afecta también a los hijos.

LUIS: Comienza a insultarme. Trato de calmarla.

Es extraordinario lo repetitiva que es la gente cuando está enganchada en un


conflicto. Es probable que Luis piense que está diciendo algo nuevo, o quizá crea
que necesita repetirlo una vez más para convencerme de que me equivoco al apoyar a
Elena. Luis toca el hombro de María y le pide que hable de un incidente que ocurrió
la semana pasada cuando Elena... pero interrumpo con un ademán.

DR. MINUCHIN: Luis, ¿quieres mi ayuda?


LUIS: Sí, por supuesto.
DR. MINUCHIN: Lo que acabas de hacer no ayuda en nada.
LUIS: Le gritó a María.
DR. MINUCHIN: Me refiero a que le estás pidiendo a María que se ponga de
tu parte y en contra de su madre. Tú le creas un problema, una situación
imposible.
DR. MINUCHIN [dirigiéndose a Elena]: Y esto también pasa con Carlos.
Necesita decidir a quién le tiene más lealtad, y sufre. Si los niños se
quedan atrapados en esta posición, los destruirá. Sienten que ustedes
están en guerra y que compiten por su lealtad.
LUIS: No estamos en guerra. Ella es la que está en guerra con todos. Se enoja
con los niños y necesito defenderlos.

El foco de atención ha cambiado. Hablamos de los niños, que quedan triangulados


entre sus padres beligerantes. Elena está calmada y se ha vuelto mi "coterapeuta". Le
interesa lo que estamos explorando y le preocupan sus hijos. Pero Luis siente que
estoy tomando partido por su esposa, y está enojado.
180 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

A menudo uso el desequilibrio, por lo general con efecto terapéutico, pero el


desequilibrio de esta pareja ha provocado que Luis sienta que lo estoy culpando. Si
pudiera repetir la sesión, trataría de aliarme con Luis antes de cuestionarlo. Su
certeza de que Elena es el problema me irritó y reaccioné con lo que él tomó por
parcialidad. Así, en lugar de ser un aliado en busca de una manera novedosa de
pensar sobre i. problema, me convertí en el enemigo que le dice que está equivocada
Sin embargo, hacia el final de la sesión, hice algunos avances para establecer una
conexión con Luis.

DR. MINUCHIN [a Elena]: Todos, incluso tú, llegaron pensando que padecías
de cierta forma de locura, pero cambiaste en el transcurso de esta hora. [A
Luis]: También me dijiste que tienen algunos momentos de placer.
LUIS: Pero a veces es imposible. En fin, tengo que confesar que a veces
pierdo la paciencia. Yo también tengo mal carácter.
DR. MINUCHIN [a Luis]: Lo que he observado es que trabajas todo el tiempo
para que tu familia siga funcionando. Tal vez no necesites trabajar tanto.

En un intento por aliarme con Luis, describo su intervención como la de un padre


preocupado, en lugar de entrometido.

LUIS: Necesito hacerlo porque ella no lo hace. Se apoya en mí y me pide que


me haga cargo. A veces pienso que su nerviosismo es una forma de evitar
hacer las cosas, de pedirme que me haga cargo de dirigir la casa.
DR. MINUCHIN: Entonces no crees que esté loca, sino que es perezosa.
LUIS [sonriendo]: Sí, creo que es posible.
DR. MINUCHIN: Luis, en la fábrica eres el capataz, pero en casa también
trabajas de tiempo completo. Tienes dos empleos. ¿Esta? seguro de que
puedes seguir trabajando en las dos cosas sin cansarte y enojarte?
LUIS: No lo sé. A veces lo dudo.
DEPRESIÓN AGITADA EN UNA MUJER 181
ADULTA

Sigo centrado en Luis y formando una alianza con él, mientras exploramos la
tensión que significa para él llevar a cuestas a la familia.

Llegamos al final de la sesión. Concertamos una cita para dentro de tres días,
y propongo una tarea para Elena. Tomo dos hojas de papel y le indico que al
día siguiente debe controlarse en situaciones que por lo general provocan
pleitos con los niños y que debe escribir sobre esos incidentes. Y al siguiente,
es libre de ser todo lo loca que desee y también debe anotar una descripción
de esos acontecimientos.

Esta técnica de dejar tarea se originó, creo yo, con ]ay Haley;1 cuando menos, la
aprendí de él. El propósito es poner a la paciente a cargo del síntoma para
ayudarla a convertirse en observadora de los factores que desencadenan sus
problemas. Con mucha frecuencia, pero no siempre, la paciente no sigue la
sugerencia del segundo día, sino que simplemente abandona los síntomas.

Notas sobre la sesión

Como siempre, hay algo mágico cuando, al final de la primera sesión,


los miembros de la familia se ven dentro de un nuevo encuadre. Sé que
me sentí y actué como protector de Elena, me enojé con Luis, me
preocupé por Carlos y disfruté de una sensación de conexión con
Maña. Parte de esto fue resultado de la inducción, es decir, sentirse
atraído a desempeñar un papel en la familia. Otra parte pudo haber sido
simplemente cómo reaccioné ante estas personas. Asimismo, creo que
cada uno de ellos, a su modo particular, me incorporó, así como algunas
de mis ideas, y salió transformado de la sesión. Es imposible medir
cómo cambiaron exactamente, o cuánto tiempo durará ese cambio, pero
la próxima sesión nos dará algunos indicios.
182 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

Segunda sesión

La segunda sesión puede incluir el tercero y cuarto pasos, aunque eso depende de
circunstancias específicas, entre ellas, la edad de los hija Si los hijos son
adolescentes, por lo general los invito a formar parte : la sesión y a ser participantes
activos en el cuarto paso. Sin embargo cuando vi a esta familia aún no había
introducido la idea del cuarto paso, por lo que este caso no ilustra la secuencia
completa.

Desde el momento en que llegaron a esta segunda sesión, parecía" una familia
distinta. Entraron sonriendo y me saludaron como a un viejo conocido.

María comenzó diciendo que había querido venir porque la sesión anterior le había
parecido interesante. La familia me contó que no hablaron de la sesión en casa. Luis se
negó a hablar con los niños porque pensaba que la sesión había sido difícil, en
especial para Carlos, y r.: quería alterarlos. Sin embargo, Elena llevó un cuaderno y
fue evidente que había tomado las notas de su tarea en él.

PASO TRES: exploración del pasado centrada en la estructura

LUIS: La verdad es que Elena ha cambiado. Está más relajada y se siente


mejor que yo. Creo que yo estoy más agitado y ella... No lo sé.
ELENA: Estoy más tranquila. Tal vez el medicamento esté surtiendo efecto.
[Abre su cuaderno y procede a contarme de su tarea.] El jueves los niños estaban
discutiendo por la televisión. Cada uno estaba interesado en ver un
programa diferente, por lo que les advertir que si no podían ponerse de
acuerdo, les iba a apagar el televisor y punto. Me fui y ellos se pusieron de
acuerdo en un cana.
DR. MINUCHIN: Entonces lo que dices es que los niños cambiaron.
LUIS: No, fue Elena. Antes, la discusión se habría intensificado, pero se
contuvo.
DEPRESIÓN AGITADA EN UNA MUJER 183
ADULTA

ELENA: Al día siguiente no logré encontrar una situación que valiera la


pena un pleito, por lo que dejé esta página vacía. [Me muestra la página
en blanco de su cuaderno.]
DR. MINUCHIN [a Luis]: Te pedí que hicieras menos para que ella pudiera
hacer más. ¿Cómo funcionó?
LUIS: No recuerdo que me haya pedido eso, pero siempre me preocupo
por los niños. No quiero que sufran.
DR. MINUCHIN [a Elena]: ¿Luis ha sido siempre una persona responsable?
Me parece que siempre está alerta.
ELENA: Sí, siempre le ha preocupado la seguridad de los niños.
DR. MINUCHIN [a Luis]: Creo que trabajas en dos o quizá tres empleos.
LUIS: No lo creo.
DR. MINUCHIN: Así te veo. Prestas atención a los detalles. Eres
bombero, siempre atento a la posibilidad del siguiente incendio.
LUIS: Pues sí, es verdad.

Salta a la vista que nos hallamos en territorio nuevo. Encuadro esta conducta en
términos positivos. Luis es responsable, se preocupa, sus intervenciones forman
parte de la protección que quiere dar a sus hijos. Acepta esta descripción de él.
En la sesión anterior, encuadré su comportamiento como si fuera impertinente y
controlador, pero después de reflexionar sobre mi dificultad para unirme con
Luis, decidí probar un enfoque diferente.

LUIS: Antes de casarme no era así. Me encantaba tomar las cosas con
calma. Tenía muchos amigos y me gustaba jugar, pero cuando me casé,
Elena era asmática y yo tenía que cuidarla; así, poco a poco, cambié
para satisfacer sus necesidades. Luego la madre de Elena se enfermó y
también me hice cargo de ella.
DR. MINUCHIN: Me parece que es un trabajo que debes de haber tenido
antes. Eres cuidador por naturaleza. No imagino que esta forma de ser
haya empezado después de que te casaste.
184 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

Mientras hablo, Luis hace ademanes de asentimiento, pero espera impaciente por
continuar su relato. Trato de darle espacio, pero antes recalco mi percepción; no es
una confrontación, sino un punto de vista que invita a ser discutido.

DR. MINUCHIN [continúa]: Te veo como un equipo entero de futbol. Eres el


portero, el delantero, el que juega en el medio campe ¿Dónde aprendiste a
ser así?

Nos hallamos en el tercer paso. Después de prestar atención a las interacciones entre
los esposos, pregunto cómo aprendieron a ser así. Luis asume el papel de narrador y
la familia se convierte en su público.

LUIS: Vengo de una familia grande y muy pobre. Éramos cinco hijos Vivíamos
en una granja y mi madre se sacrificó por nosotros Siempre estaba
trabajando. Mi padre era mayor. Era jornalero y luego ya no pudo trabajar.
Cuando mi hermano tuvo que ir a estudiar el bachillerato en un pueblo
más grande, se decidió que yo dejara de estudiar y empezara a trabajar
para ayudar a la familia. No terminé la secundaria. Era el segundo hijo y
tenía que ayudar a mis tres hermanos menores.
DR. MINUCHIN: Entonces, aprendiste a ser cuidador desde muy joven.
LUIS: La vida me enseñó. Necesitaba ayudar.
DR. MINUCHIN: ¿Por qué tú? ¿Por qué no tu hermano mayor?
LUIS: No lo sé. Es una de las cosas de las que me perdí en la vida. Muchos
de mis amigos fueron a estudiar y hoy son profesionistas. Mi madre
quería que todos estudiáramos, pero éramos muy pobres y alguien tenía
que ayudar; me tocó a mí.
DR. MINUCHIN [a Elena y los niños]: En su familia lo eligieron para que fuera
el responsable.

El ambiente en el consultorio es de atención y silencio, como si la familia estuviera


sentada alrededor de una fogata oyendo a un narrador de cuentos. A pesar de que
probablemente conocen la historia, hay
DEPRESIÓN AGITADA EN UNA MUJER 185
ADULTA

un elemento de orgullo en la narrativa, y la familia se deleita en este estado de


ánimo.

PASO CUATRO: exploración de nuevas formas de relacionarse

DR. MINUCHIN: Cuando te casaste, contrajiste otra responsabilidad.


LUIS: Ella evita los conflictos y, cuando su madre se enfermó, yo tuve
que hacerme cargo.
DR. MINUCHIN: Me doy cuenta de lo difícil que será para ti hacer
menos, dejar de proteger. Así eres.
LUIS: La mayor parte de las veces. [Se vuelve hacia Elena.] Cuando hay
problemas, dejas que me ocupe de ellos. Te estresas, te desentiendes, y
yo me hago cargo. Hasta con tu madre... Vamos cada semana a
visitarla porque está enferma, pero no te gusta visitar a mi madre.
DR. MINUCHIN: Esta familia es diferente de la que vi hace tres días.
Ayúdenme a comprender el cambio.
LUIS: Elena ha cambiado. Está más tranquila.
ELENA [relajada y sonriente}: Es cierto. Me controlo más.
DR. MINUCHIN: Es extraordinario. ¿Cómo sucedió? Decías que la en-
fermedad te controlaba.
LUIS: Hablar. Hablar las cosas en lugar de guardárselas.
DR. MINUCHIN: Me parece que Luis también ha cambiado.
ELENA: No lo creo. No veo que haya hecho nada para ayudarme a
tranquilizarme.
DR. MINUCHIN: Estoy interesado en ti, Luis, porque veo que Elena es
capaz de cambiar. Cambió de la sesión anterior a esta. Pero tú,
¿puedes cambiar? Ves el mundo como un lugar donde hay problemas
que resolver y tú eres el encargado de resolverlos.
DR. MINUCHIN [a Elena]: Le dieron el trabajo de ser responsable, y tiene
que llevar esa carga a cuestas.
ELENA y LUIS [hablando juntos y asintiendo}: Sí. Así es él (soy).
186 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

El encuadre de la situación ha cambiado. Como en la alquimia de la


obra de Pinter, El sirviente, donde el ayudante de cámara asume el
control de su amo, el problema de Elena ahora parece consecuencia de
las buenas intenciones de Luis, y su hábito de toda la vida de ayudar.

DR. MINUCHIN: Me parece que han hecho un buen trabajo con los
niños, pero algo falta entre ustedes dos. No se dan cuenta de come
se afectan mutuamente. No creo, Luis, que entiendas cómo cons-
truyes el nerviosismo de Elena.
ELENA: La verdad es que a veces puedo hacer cosas, pero
prefiere no hacerlas porque sé que Luis se encargará.
DR. MINUCHIN: Le pides que te controle.
ELENA: Sí. No sé qué pasará mañana, pero hasta el día de hoy ha
funcionado así.
LUIS: Y evito el conflicto con ella, pero sigo a cargo.
DR. MINUCHIN [a Elena]: Será tu responsabilidad ayudar a tu espo-
so. Se ha organizado así por su niñez, a causa del amor por su
madre y la necesidad de proteger a sus hermanos. Necesita tu
ayuda para aflojar la marcha.
LUIS: Empecé a los 12 años y ahora tengo 47.
DR. MINUCHIN [a Elena]: A Luis le será difícil cambiar. Es un trabaje
difícil el que tienes, pero él ha cambiado por los niños, así que tal
vez pueda cambiar por ti. Diré algo absurdo: Luis te volvió
incompetente por el simple hecho de ser responsable.
ELENA: Hemos sido a sí desde hace 18 años.
DR. MINUCHIN: ¿Te gusta ser la inútil, mientras que él hace todo?
LUIS: Necesito cambiar. Necesitamos cambiar. Estoy bajo una ten-
sión formidable. Sé que soy un líder. Siempre lo fui. Fui el fun-
dador del sindicato en mi provincia, y trabajé en el sindicato
muchos años. En una de las dictaduras militares por poco me
encarcelan, y cuando me di cuenta de que el sindicato se estaba
apoderando de mi vida, me detuve. Renuncié y ya. Así me siento
ahora. Es necesario que las cosas cambien.
DEPRESIÓN AGITADA EN UNA MUJER 187
ADULTA

De pronto me siento conectado con Luis. Yo también estuve en la cárcel durante


una dictadura y quiero compartir eso con él, pero me abstengo. No es apropiado
en este momento.

DR. MINUCHIN [a Luis]: ¿Es necesario continuar siendo el líder con


tu esposa? LUIS: Sí, porque es
perezosa.

Es un cambio significativo en la etiqueta que le cuelga a Elena. No está loca,


nerviosa o le falta control. Más bien le pide que él se haga cargo. Es perezosa. Su
problema no es intrapsíquico, sino interpersonal.

DR. MINUCHIN [a Luis}: Mira, los líderes necesitan seguidores, y Elena ha


aceptado su papel y lo resiente.

LUIS: Quiero liberarme de ser responsable.

La responsabilidad de Luis es un síntoma, como la exaltación de Elena, y


entienden que necesitan trabajar para corregirlos. Terminé la sesión charlando
con los niños. Hoy les pediría que hablaran con sus padres sobre lo que oyeron y
el efecto que produjo en sus vidas, pero esta sesión hablé con ellos sobre lo que
presenciaron. Expliqué la idea de complementariedad, que describí en palabras
sencillas para Carlos. Encuadré el concepto para María en términos de cómo
seleccionar al novio indicado y señalé que "cuando otra persona asume el
control, te vuelve innecesaria". Los niños han presenciado las constantes riñas
entre sus padres. Comprenden la idea de sobrefuncionar y subfuncio-nar, y, casi
de seguro, entienden que algo cambió durante esta sesión.

Reflexiones

Los cambios en Elena y Luis me sorprendieron, y aún me tienen


sorprendido. Fue como si hubieran ido a terapia en el momento
preciso en que estaban exhaustos y dispuestos a cambiar. También
parece probable que la proximidad de las dos sesiones y el saber
188 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

que la consulta terminaría con la segunda sesión tuvo un efecto catalítico


que aceleró el proceso tanto para la familia como para el terapeuta. El
periodo entre las sesiones me permitió examinar mi reacción ante Luis y
reflexionar sobre cómo podría apoyarlo sin dejar de cuestionar la estrechez
de su perspectiva. Además, fue útil que cuando la familia llegó a la segunda
sesión, ya había incorporado algunos de mis conceptos terapéuticos y
empleaba cada vez más un lenguaje de reciprocidad e interconexión.

Marco terapéutico Organización

familiar

Esta familia se organizaba en torno de la depresión de la madre, al igual


que una enfermedad crónica sirve a menudo para moldear las pautas
transaccionales de todos los miembros de la familia. El padre, tratando de
ser útil, estaba en coalición con los hijos en contra de la madre. Y la madre
aceptaba por completo el papel de paciente que su esposo le había
asignado.
En las familias con hijos, es importante recordar que padres y esposos son
dos subsistemas diferentes. Aunque uno no sepa come salir del conflicto, el
otro puede ofrecer una apertura a otras posibilidades. Al final de la
segunda sesión, cada uno de los esposos había aceptado la idea de que su
conducta era producto de la relación. Elena describió que estaba
organizada por la intervención rápida de Luis, en tanto que Luis aceptó que
su funcionamiento como capataz volvía "perezosa" a Elena.

Perspectivas individuales

La madre de Luis lo eligió para ser el cuidador de la familia y


posteriormente, se convirtió en el controlador "útil" de su esposa Aunque
no exploré el pasado de Elena y no comprendí el origen de
DEPRESIÓN AGITADA EN UNA MUJER 189
ADULTA

su agitación, utilicé el patrón de relación entre el esposo y la esposa


como herramienta para introducir otras formas de que ella se viera a sí
misma y se relacionara con los demás miembros de la familia. En este
caso, me centré en el esposo y la esposa como una pareja
complementaria, en lugar de tratarlos de manera individual.

Estrategias de intervención

Hablando por toda la familia, lo primero que dijo el padre fue: El


problema es mamá, todo la hace enojar. Ella coincidió: Soy yo. El
primer sondeo ante semejante presentación consiste en considerar que
la paciente identificada puede estar respondiendo a las presiones
interactivas de la familia. Con un poco de estímulo, Elena reveló que no
solo era que "todo la pusiera muy nerviosa", sino que era una madre
que se enojaba con sus hijos porque dejaban la ropa tirada en el suelo
y oían música a un volumen muy alto en la casa. Cuando Elena se
enojaba con sus hijos, Luis saltaba de inmediato al rescate y, en el
proceso, se precipitaba a definir el enojo de Elena, no la conducta de los
niños, como el problema.
En las familias en las que hay un enfermo crónico, el terapeuta a
menudo se encuentra en medio de una lucha con la forma establecida
en que los miembros de la familia se ven unos a otros. Para combatir
esta norma establecida, acostumbro aliarme con el miembro
sintomático y redefino su posición en la familia. Esta estrategia tiene
riesgos inherentes, porque el acto de desequilibrarlos puede invitar a
los miembros de la familia a unirse en contra del terapeuta. Mi lucha
de poder con Luis durante la primera sesión fue un ejemplo de este
dilema. Estaba tan empeñado en mostrar la fuerza de Elena que me
negué a aceptar cualquier interferencia de Luis.
El terapeuta debe responder a una lucha de poder con un cliente como a
una señal de frenarse. Esta lucha indica que está trabajando demasiado
cerca de la familia y se ha asimilado a los patrones de la familia. ¿Por
qué se puso Luis a la defensiva? ¿De qué tenía
190 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

miedo? Estas preguntas importantes se pierden de vista cuando el


terapeuta queda atrapado en una lucha.
No tiene que haber incompatibilidad entre empatia y confrontación. Sin
embargo, la unión siempre debe preceder a la confrontación. De lo contrario,
el cuestionamiento puede sentirse antagónico Solo cuando existe una unión
adecuada con los miembros de la familia, estos perciben que la
confrontación es por su bien.
Por fortuna, mi relación antagónica con Luis cambió en la segunda sesión:
primero, gracias a que reencuadré la tendencia a la sobreprotección de Luis
como preocupación, y después porque exploramos qué le preocupaba y
cómo llegó a ser una persona que se preocupa tanto. Una vez que Luis
comenzó a sentir que yo apreciaba su posición, se abrió más a una
exploración de la complementa-riedad rígida que caracterizaba su relación
con Elena.

Técnicas

Como he mencionado, la unión es un prerrequisito para que los miembros


de la familia se sientan comprendidos en la medida suficiente como para
confiar en el terapeuta que les pide que reexaminen sus interacciones. Una
familia que busca ayuda es como alguien que tiene una lesión grave. Antes
de que el lesionado se muestre dispuesto a intentar algún ejercicio
terapéutico, necesita sentirse seguro de que el médico entiende la lesión y
las limitaciones que le impone. De la misma manera, los miembros de la
familia necesitan saber que el terapeuta comprende que lo que hacen está
justificado y que quizá duden en probar algo distinto por temor a que las
cosas empeoren.
Para cuestionar un patrón de complementariedad rígida, como la ayuda y la
impotencia entre Luis y Elena, se puede señalar: "Qué interesante; él parece
pensar que tú...", o "Cuanto más hace él X, tanto más haces tú Y, y
viceversa". También es posible poner en entredicho los papeles rígidos que
la pareja desempeña mediante la exploración de las posibilidades y las
restricciones. Así, cuando
DEPRESIÓN AGITADA EN UNA MUJER 191
ADULTA

Luis interrumpió los esfuerzos de Elena por consolar a Carlos, pregunté


a Elena: "¿Necesitas su ayuda?" También puse a prueba su flexibilidad
cuando le pedí que hablara más despacio y señalé que Elena estaba más
relajada cuando se ocupaba de Carlos.
Cuando la familia volvió para la segunda reunión, Elena mostró un
cambio extraordinario. Se veía considerablemente más tranquila y
relajada con su familia. Este principio de cambio por parte de su esposa
ayudó a Luis a ver de manera más positiva la consulta. Me propuse
esforzarme por atribuir a Luis los cambios registrados en su esposa y
comenté que él debía de estar haciendo menos, ya que su esposa estaba
haciendo más. Este comentario subrayó .a complementariedad de su
relación y recordó a los esposos que rueden ayudarse mutuamente a
cambiar si cambian la mitad de la ecuación que les corresponde.
Esta consulta tuvo lugar antes de que sistematizáramos el cuarto paso de
nuestro modelo: crear una visión compartida de los caminos que llevan
al cambio. La adición de este paso subraya la importancia de que la
terapia sea una empresa en colaboración. La idea de que una
evaluación es algo que hace el terapeuta implica que .a terapia será
una operación ejecutada en la familia. Sin embargo, como en realidad
solo sus miembros pueden cambiar lo que hacen, la evaluación que
cuenta debe incluir lo que familia cree que debe cambiar. En este caso,
seguí compartiendo con Luis y Elena mi evaluación de su
complementariedad hasta que ellos también la entendieron. Cuando Luis
declaró por fin: "Necesito cambiar. Necesitamos cambiar", se puso de
manifiesto que tanto él como Elena se habían unido con el consultor y
entendían la complementariedad que hacía que Luis se afanara en ser
tan responsable y que ella se resignara a desempeñar el papel de la
esposa inútil. Por supuesto, tendrían que trabajar mucho más, pero esto
era un comienzo.

NOTAS

1. Haley, ]., 1963, Strategies of Psychotherapy, Nueva York, Grune & Stratton.
CAPÍTULO

La mujer cuyas manos


7 siempre estaban
sucias1

La familia Ramos es un reflejo de la familia anterior, como el segundo de


un par de sujetalibros. En ambos casos, la esposa era la que presentaba los
síntomas, y en las dos familias insistían en que el problema era solo de la
paciente identificada.
En ambas consultas apliqué mi comprensión de la complementariedad para
guiar mis intervenciones: puse el foco en el esposo como cómplice del
síntoma y lo elevé a la categoría de instrumento para introducir novedad y
sanar el sistema. Sin embargo, mi postura como consultor en estas familias
fue marcadamente distinta. Mientras que describí la capacidad de la familia
para asimilarme en su sistema en el caso anterior, con la familia Ramos
funcioné como un terapeuta desapegado y neutral.
La lectura secuencial de estos dos relatos puede estimular la reflexión sobre
el arte de la alianza terapéutica. En Family Therapy Techniques2 escribí que,
en la unión, el terapeuta se vuelve un ac-:or del drama familiar, funciona
como director tanto como actor. Debe adaptarse lo suficiente a la
organización familiar como para poder entrar en ella, pero también
conservar libertad para hacer intervenciones que desafíen la organización
familiar y obliguen a sus miembros a darle cabida a cambios que faciliten el
avance hacia las metas terapéuticas.
194 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

La siguiente entrevista con la familia Ramos es un buen ejemplo de la


interacción entre unirse a una familia y cuestionar su construcción del
síntoma.
Me hallaba en España, y me remitieron a la familia debido a la compulsión
de la señora Ramos por lavarse las manos. El señor Ramos trabajaba como
obrero en una fábrica de productos químico; y la señora Ramos era ama de
casa. Ambos frisaban los cincuenta años. Tenían tres hijos: Sara, de 11 años;
Tomás, de 13, y Juan, de 18 Juan trabajaba en la misma fábrica que su padre.
La señora Ramos explicó que su vida estaba controlada por e. asco.
Siempre que tocaba algo sucio, le daban náuseas, palpitaciones y
transpiraba hasta que lograba restregarse las manos.

Cuando entré en el consultorio, se habían acomodado en un semicírculo,


y los hijos estaban sentados entre los padres. Sara tome asiento al lado de
su madre, que proyectaba una imagen de impotencia y sumisión. Para
empezar, pedí a la señora Ramos que me mostrara las manos. Estaban rojas
y casi en carne viva de tanto lavarlas. Las examiné con cuidado, sin tocarla.
Los hijos, Sara, Tomás y Juan, y el señor Ramos escucharon mientras la
señora Ramos describía la horrible angustia que sufría cuando ella o
cualquier otro de la familia tocaban algo sucio.

PASO UNO: abrir el motivo de consulta

SR. RAMOS [iniciando la sesión]: Mi esposa está obsesionada; cree que lo que
tiene se llama compulsión. Tal parece que nunca puede estar limpia. Se
lava las manos siempre que toca algo que según ella está sucio. Puede ser
un vaso que ella misma lavó. [Continúa hablando cada vez más rápido, como si
temiera que lo fuera a interrumpir.] Y nosotros también tenemos que pasar la
inspección. Cuando llegamos de trabajar, Juan y yo tenemos
LA MUJER CUYAS MANOS SIEMPRE ESTABAN 195
SUCIAS

que quitarnos los zapatos y cambiarnos de ropa. Cuando Sara y


Tomás llegan de la escuela, tienen que lavarse las manos y
enseñárselas a mi esposa, que con frecuencia les pide que se las
vuelvan a lavar hasta que de verdad estén limpias. Tiene esta
enfermedad desde hace años y la vida de toda la familia ha sido un
infierno.
DR.MINUCHIN [a la señora Ramos]: No comprendo. Su esposo dijo que
cuando ellos están limpios, usted se siente tranquila. ¿Así sucede,
señora Ramos?
SRA. RAMOS: Sí, siempre que toco algo sucio, empiezo a sudar, siento
náuseas y tengo palpitaciones. A veces creo que me voy a desmayar y
necesito lavarme una y otra vez hasta que la angustia desaparece.
DR.MINUCHIN: Qué interesante. He visto personas con problemas
parecidos, pero usted es la primera cuya angustia se reduce si los otros
miembros de la familia se lavan las manos. Es muy interesante.

Me puse de pie y me acerqué a la silla de la señora Ramos. Llevaba las manos


en la espalda. Le pedí a la señora Ramos que me enseñara las manos.

DR.MINUCHIN: ¿Podría darles vuelta para que pueda ver las palmas?
[La señora Ramos obedece.] ¿Puede volverlas de nuevo? Puede cerrar
el puño?

Me sentí como si estuviera imitando a Jean Charcot, el gran neurólogo frances


del siglo xix, que podía oír, ver, oler y probar la enfermedad. ¿Hasta dónde
llegaba esta compulsión? ¿La vida de la familia entera estaba controlada por el
acto de lavarse las manos? ¿Por qué la familia no se rebelaba contra lo absurdo
de la situación?

MINUCHIN: ¿Alguna vez siente hormigueo en los dedos? - RAMOS:


Sí, pero no siempre.
196 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

Dedicamos algunos minutos al examen, y la señora Ramos dio la impresión de


tranquilizarse con la minuciosidad de mi exploración.

Tomé asiento de nuevo y le pedía Sara que se colocara frente a mi.

DR. MINUCHIN: Sara, ¿me puedes enseñar las manos? Ella extendió las manos y

le pedí permiso de tocarlas.

SARA: Sí, adelante.

Examiné con cuidado las manos de Sara, por un lado y el otro; cerró ¿. puño y luego
abrió las manos.

DR. MINUCHIN: ¿Te angustias cuando tienes las manos sucias?


SARA: No, pero mi madre sí. Me las lavo para que ella se sienta mejor. A
veces tengo que restregarme las manos dos o tres veces para que esté
satisfecha.
DR. MINUCHIN: ¿Esto le pasa a tus manos?

En seguida pedí a Tomás y a Juan que se acercaran y me mostraran las manos, y les
hice preguntas parecidas a las que le hice a Sara. Los dos expresaron preocupación
por la enfermedad de su madre.

DR. MINUCHIN: Tiene unos hijos maravillosos, señora Ramos; ser muy
amorosos y protectores.

SRA. RAMOS: Sí, se preocupan mucho por mí.

Como de costumbre, dediqué mucho tiempo a escuchar y hacer preguntas sobre el


síntoma. Hice más lento el proceso, prestando atención a los momentos en que podía
hacer alguna pregunta que introdujera novedad.

SR. RAMOS: Ya no podemos comer huevos, porque están sucios.


LA MUJER CUYAS MANOS SIEMPRE ESTABAN SUCIAS 197

DR. MINUCHIN [con expresión perpleja]: ¿Por qué, señora Ramos?


¿Cómo se ensuciaron los huevos? '
SRA. RAMOS: Es por el lugar de donde vienen.
DR. MINUCHIN: ¿Qué pasaría si alguien les quitara el cascarón? SRA.
RAMOS: ¡Ah! Entonces estarían limpios.
DR. MINUCHIN: ¿Compra pollo sin rabadilla?
SRA. RAMOS: Sí, solo compro el pollo en piezas.

Estos momentos de una sesión resultan familiares para todo terapeuta. Los Ramos
llegaron a pedir ayuda por un problema profundamente arraigado en la señora
Ramos, y me correspondía mostrar respeto por la forma en que experimentaban y
manifestaban su sufrimiento. Pero al mismo tiempo que prestaba atención a la
narración, también introducía cuestionamientos a la trama. ¿ Cómo era posible que
el asco de la señora Ramos pudiera calmarse si otras personas se lavaban las manos?,
y ¿por qué estaban sucios los huevos?

El primer paso de la evaluación incluye curiosidad, respeto y cuestionamiento


respecto de la atención al síntoma y a su portador.

En ese momento pedí a los hijos que salieran del consultorio para poder hablar en
privado con los padres.

PASO DOS: señalar las interacciones que mantienen el problema

DR. MINUCHIN: ¿Tienen relaciones sexuales?


SRA.RAMOS: A veces creo que a mi esposo le gusta mucho el sexo.
A veces me compadezco de él y lo dejo tener sexo los sábados.
Puede tocarme en cualquier parte con tal de que no me toque
las manos. Mis manos son sagradas.
DR. MINUCHIN: ¿Por qué no confía en su esposo?

Era una de esas preguntas que el terapeuta que no tiene temor a equivocarse
aventura de vez en cuando.
198 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

SRA. RAMOS: Muy seguido sueño que me despierto y descubro que me ha


abandonado.

La señora Ramos olvidó por un instante su síntoma y empezó a hablar de la relación


con su esposo. Fue como si hubiera abierto un grifo.

SRA. RAMOS: Es muy crítico. Trato de complacerlo... pero todo que digo
está mal. Lloro cuando me grita, y los niños corren consolarme...

Pregunté si la hija, Sara, la protegía, y cuando la señora Ramos as: tío, llamé de
nuevo a Sara al consultorio.

DR. MINUCHIN: Tu mamá nos dijo que te preocupas mucho por el.
¿Nos puedes contar más?
SARA: Siento lástima por mi mamá cuando mi padre le grita.
DR. MINUCHIN: ¿Qué haces para ayudarla?
SARA: Le acaricio el cabello cuando llora y la beso en la frente has:
que se tranquiliza.

Pedía los otros dos niños que se reincorporaran a la sesión, y contar: historias
parecidas sobre cómo protegían a su madre de las críticas su padre. Por lo general,
no aliento este tipo de asociación en que los hijos protegen a la madre en contra del
padre porque es un patrón de relación que entorpece la resolución de los conflictos
entre los esposos excepto en los casos de violencia intrafamilar, en los que un plan:,
miento así puede ser necesario.

En este momento, el síntoma había desaparecido del escenario central, y la consulta


trató el drama familiar de los hijos atrapados en el conflicto de los padres. Animé a
la señora Ramos a cuestionar la falta de comprensión de su esposo, y pedí a los
hijos que "prestaran atención". Una o dos veces impedí explícitamente que se
inmiscuyeran la conversación de sus padres y les dije que no era útil para ninguna
de los dos esposos que protegieran a su madre.
LA MUJER CUYAS MANOS SIEMPRE ESTABAN 199
SUCIAS

SRA. RAMOS [a su esposo]: Crees que siempre me equivoco. Incluso


cuando te preparo un plato especial, te quejas de que no tiene
suficiente sal o pimienta, o de que tiene demasiada, que la carne no está
bien cocida, o que está demasiado cocida.

Me crucé de brazos mientras la señora Ramos hablaba abiertamente por primera


vez de sus resentimientos.

SR. RAMOS: Eso no es nada. Mira lo que yo hago por ti. Me cambio de
ropa cuando voy a la fábrica y de nuevo cuando regreso a casa. Haces
que me lave las manos hasta que te convenzas de que ya no tengo
gérmenes. Siento como si viviéramos en una de esas burbujas que nos
protegen de todo. Y lo acepto todo, porque sé que no es culpa tuya.
Que es una enfermedad y tanto yo como los niños queremos ayudarte.
SRA. RAMOS: Pero siempre me gritas y me dices que estoy mal.

Me quedé escuchando el patrón de agresión velada y disculpas inútiles. Después de


algunos minutos, me dirigí a la señora Ramos.

DR. MINUCHIN: ¿Sus padres eran muy críticos?


SRA. RAMOS: Sí, muchísimo. Siempre me consideraron la menos
atractiva de mi familia. De niña me esforzaba mucho más que
mis hermanas para que mis padres me quisieran. Pero siempre
prefirieron a mi hermana.
SR. RAMOS: Siempre trata de ayudar a su familia, y la acompaño
cuando visita a su tía anciana que está enferma. Le digo que
hace mucho por ellos y que no lo aprecian.

Como la sesión estaba llegando a su fin, concluí con el señor Ramos.

DR. MINUCHIN : Fue muy bueno que le demostrara su apoyo a su


esposa. Quizá encuentre formas de hacerlo más seguido entre hoy y la
próxima sesión. No la conozco, pero usted se acuerda de cuando la
cortejaba.
EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

[Dirigiéndose a la señora Ramos]: Creo que debe dejar en paz las


manos de sus hijos.
DR. MINUCHIN [a Sara]: Ponte frente a tu madre y dile que tus mano?
te pertenecen, y que te las lavarás cuando lo creas necesario.

Sara lo hizo y en seguida repetí el mismo ritual con los otros dos hijos.

Al finalizar la reunión, me puse de pie y les estreché la mano a todos. Ya


se habían marchado cuando recordé que las manos de la señora Ramos
eran sagradas y que nadie tenía permitido tocarlas. Los dos olvidamos
por un momento el síntoma.

En el segundo paso dejé de focalizar a la señora Ramos como paciente,


para explorar cómo se relacionaban con ella los otros miembros de la
familia: un pas de deux entre el señor y la señora Ramos que comenzó
con la exploración de su relación sexual, pasó a explorar la falta de
apoyo del esposo y siguió al explorar cómo los hijos formaban una
barrera protectora alrededor de su madre.

Como ahora ya conocía un poco más a la familia, decidí que en la


siguiente sesión me reuniría únicamente con la pareja. Preparé el
escenario para un final romántico y ordené una docena de rosas
para que el señor Ramos se las diera a su esposa, aunque distaba
mucho de tener la seguridad de que se presentara la ocasión.

Segunda sesión

Cuando la pareja regresó, la señora Ramos venía vestida con sus mejores
galas. Tanto ella como el esposo describieron cambios en sus com-
portamientos.
LA MUJER CUYAS MANOS SIEMPRE ESTABAN 201
SUCIAS

PASO TRES: exploración del pasado centrada en la estructura

SRA. RAMOS [comenzando]: Usted me hizo caer en la cuenta de que


estaba lastimando a mis hijos y decidí librarlos de mis necesidades. En
los últimos días hubo ocasiones en que sentí que estaban sucios, y eso
me produjo angustia, pero comprendí que tenía que controlarme y no
les dije nada. Fue muy difícil, pero entiendo que su amor por mí los
estaba perjudicando.
SR. RAMOS: No recuerdo lo que hice, pero sé que le presté más atención a
Carmen, y cuando me di cuenta de que la estaba criticando, dejé de
hacerlo.
SRA. RAMOS: Es verdad, fue evidente que cambió la forma de tratarme.
DR. MINUCHIN: Quizá los tres juntos podríamos descubrir la causa de sus
síntomas. Sin embargo, me gustaría que, para empezar, exploráramos
algo de su niñez. Parece que usted cree que no tiene ningún derecho.
¿De dónde sacó esa idea?

La señora Ramos empezó a narrar una historia en la que el señor Ramos incluyó
sus recuerdos de la familia de ella, pero ahora siempre apoyando a su esposa.

SRA. RAMOS: Vivíamos en una granja. Éramos pobres y la vida era difícil.
Recuerdo que desde muy pequeña fui la hija que más se esforzaba, solo
para ser tan buena como los demás.
SR. RAMOS [interrumpiendo]: Carmen siempre trata de complacer a todos,
y por eso siempre quiere ayudar a sus padres y hermanas. Trato de
decirle que hace demasiado, pero ella me responde que es su familia y
con eso me calla la boca.
SRA. RAMOS: Mi madre murió el año pasado, y se suponía que mis
hermanas y yo teníamos que turnarnos para ir al hospital a ayudarla una
semana sí y otra no, pero no iban. Siempre tenían un pretexto. Me quedé
sola a cargo del cuidado de mi madre agonizante, día y noche durante
semanas enteras. [Rompe a llorar y Hernando la consuela con cariño.] La
noche en que murió, esta-
202 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

ba muy agitada y daba vueltas sin cesar en la cama. Tuve que atarle las
manos, como las enfermeras habían hecho antes para protegerla y evitar que
se lastimara. Me sentí muy culpable de haberle lastimado las manos.

¿Habíamos llegado a la causa del síntoma de Carmen, el eslabón crucial del


pasado? Quizá, pero yo estaba en el presente, tratando de exorcizar la
intrusión de los fantasmas del pasado en la relación entre Carmen y Hernando.

PASO CUATRO: exploración de nuevas formas de relacionarse

Después de presenciar los cambios positivos que se habían operada los esposos, y con
el propósito de acrecentarlos, fui por las rosas que había pedido. Volví con las flores
y se las di a Hernando. Hernando . a darle las flores a Carmen, pero lo detuve.

DR. MINUCHIN: ¿Por qué no se las da después, cuando estén solos en el


estado de ánimo apropiado?

La sesión estaba llegando a su término y propuse que Carmen dejado controlar por su
necesidad de esforzarse más que los demás para sentirse aceptada.

DR. MINUCHIN: Carmen, en su familia aprendió algo que aún no le ha sido


de utilidad. Usted tenía que ser la fregona [la sirvienta para que la aceptaran.
Me recuerda a Cenicienta.
[Al parecer, ninguno de los Ramos conocía el cuento de hadas por lo que procedí
a contárselos. Cuando terminé, le pedí a Carmen que se quitara el zapato y se lo
diera a Hernando, para que él pudiera ponérselo de nuevo, como sucede en el
cuento. Para terminar, le dije a Carmen que debía relajarse y aceptar el amor de su
príncipe.}
LA MUJER CUYAS MANOS SIEMPRE ESTABAN 203
SUCIAS

La complementariedad del comportamiento de la pareja requiere que tomemos en


consideración el pasado de los dos, y que estas exploraciones se centren en los
aspectos que se necesitan para cambiar el patrón disfuncional presente. Sin
embargo, en el caso de Carmen Ramos, sus síntomas eran tan dramáticos, y de
tan larga duración, que me concentré sobre todo en su historia y solo de pasada
escuché la de Hernando.

La selección del cuento de Cenicienta como metáfora curativa para esta pareja fue
desconcertante. Al principio de la primera sesión, Carmen me había dicho que
pensaba que los zapatos eran sucios y que todos en la familia tenían que cambiarse
de zapatos cuando entraban en la casa. Se me había olvidado ese comentario, o tal
vez pensé en Cenicienta y su zapatilla de cristal gracias a este recuerdo de
Carmen. En realidad no lo sé.

[Carmen sonrió. Hernando sonrió. Saltaba a la vista que se sentían muy


conmovidos. Estaban agradecidos y Carmen no dudó en estrecharme la mano.
Esta vez tanto ella como yo reconocimos la trascendencia de este gesto. Era una
declaración de independencia de la tiranía del síntoma.]

Reflexiones

He tratado de comunicar el proceso por medio del cual un síntoma


dramático empezó a cambiar en una consulta de dos sesiones. La
familia era única, lo mismo que la consulta. Nunca había comprado rosas
para los clientes.
Permítanme agregar que examiné este caso hace más de una década,
mucho antes de concebir nuestro modelo de evaluación de cuatro pasos.
Sin embargo, todos los hechos importantes de nuestro procedimiento
actual ya estaban presentes. Se podría pensar que la entrevista de esta
familia nos permitió vislumbrar nuestro modelo y sentó las bases para
su desarrollo.
204 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

Marco terapéutico Organización

familiar

Carmen y Hernando Ramos estaban atrapados en una relación compleja y


complementaria de intercambios pasivo-agresivos. Carmen controlaba a su
esposo e hijos exigiendo una serie de rituales que eran "necesarios" para
aliviar su angustia. Hernando obedecía a causa de la enfermedad de
Carmen, pero criticaba y denigraba a su esposa.
Los hijos también estaban atrapados en el conflicto de sus padres, como
miembros de dos alianzas cambiantes. Se aliaban con su padre cuando
aceptaban y resentían las exigencias absurdas de limpieza que les hacía
su madre, y se aliaban con su madre para consolarla y apoyarla contra
las críticas y exigencias de su padre.

Perspectivas individuales

Carmen, el personaje principal de este drama familiar, luchó por sentirse


aceptada en su familia cuando era niña. Convencida de que no era digna,
buscaba aprobación en el autosacrificio, pero sin conseguirla. Sin
embargo, sus síntomas neuróticos le conferían varias ventajas: podía
controlar, expresar agresión y la necesidad de causar efecto en los demás,
sin los peligros inherente-a la expresión directa de su resentimiento por la
injusticia de los demás.
Como ocurre en otras familias en las que uno de los padres esta enfermo de
gravedad, el desarrollo de los niños se veía frustrado por la necesidad de
adaptarse a los problemas de la madre.
¿Qué podemos decir del esposo? Algo en su pasado, que no tuve tiempo
de explorar, hizo que Hernando se sintiera con derecho a criticar a su
esposa, pero sin cuestionar sus síntomas Podríamos decir que Carmen
solo suscitaba su compasión enfer-
LA MUJER CUYAS MANOS SIEMPRE ESTABAN 205
SUCIAS

mandóse. Sin embargo, es preciso reconocer que había algo en la


naturaleza de Hernando que lo llevaba a ser comprensivo una vez
que advertía la necesidad de serlo. El reto de esta consulta radicaba
en ayudarle a comprender que el apoyo a las necesidades de una
esposa no debería estar supeditado a que ella se enfermara.

Estrategias de intervención

Como de costumbre, con parejas en las que uno de los miembros es el


portador del síntoma, las estrategias giraron en torno del concepto de
complementariedad. Cuando se ve a una pareja como una unidad, en
lugar de hacerlo como dos individuos diferentes, las intervenciones
tienen el propósito de aclarar cómo el cónyuge asin-tomático controla el
síntoma.
La primera exploración en este caso fue diádica. Cuando Carmen
manifestó que permitía que Hernando la tocara en cualquier parte,
excepto las manos, pregunté por qué no confiaba en él. Esta pregunta
transformó el caso de un misterioso problema pseudomé-dico a la
cuestión más manejable de una pareja en conflicto.
Como sé que los conflictos arraigados a menudo quedan in-
movilizados por las interacciones triangulares, pregunté a Carmen si
sus hijos la protegían de las críticas de Hernando. Cuando ella
respondió que sí, la secuencia entera se aclaró: del individuo (Carmen,
que convirtió su impotencia en un arma) a la diada (el patrón
complementario del control que Hernando ejercía abiertamente y la
rebelión pasiva de Carmen) y al nivel triádico (la alianza de los hijos con
la madre contra la aspereza del padre).
Una vez construido este patrón triangular, la estrategia era simple:
estimular a los padres para que resolvieran sus conflictos directamente
sin sobreinvolucrar a los hijos.
206 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

Técnicas

El peso de un síntoma se preserva por la invariabilidad del relate de la


familia. Es como un cuento infantil que se cuenta siempre del mismo
modo. Si el terapeuta amplía la historia, incluye a otras personas y de algún
modo introduce novedad, genera un desafíe al síntoma. El síntoma de la
señora Ramos se había fortalecido con los años de repetición diaria.
Realicé una exploración detallada de los pormenores para dar validez a
mi intento de liberar de su control a los miembros de la familia.
Lo que influyó en que mi desafío a la complementariedad tuviera más éxito
que en el caso anterior, fue que planteé las preguntas sin criticar,
comenzando con "no comprendo", "qué interesante' etc. Expresé mi
sorpresa cuando vi que el síntoma de la paciente identificada se extendía a
toda la familia. La sorpresa suscita preguntas, pero invita a la familia a
unirse para descifrar el enigma en lugar de que se defiendan de un ataque
percibido.
Mis cuestionamientos fueron invisibles al principio: "He viste muchos
casos parecidos, pero esta es la primera vez que veo..." Cuando pedí a cada
uno de los niños que me enseñaran las manos, exploré los detalles: "¿Los
huevos son sucios?", "¿el sexo es limpio?", acompañando mis preguntas de
exclamaciones de asombro que, por lo repetitivas, pusieron en tela de
juicio la realidad del síntoma.
Como siempre, trabajé con varios subsistemas. Comencé con toda la
familia, pero cuando empecé a cuestionar el entremetimiento de los hijos en
el conflicto de la pareja, pedí a estos que salieran del consultorio y luego les
pedí que volvieran, cuando el proceso de cambio requirió de nuevo su
participación.
Esta consulta, como todas las demás que hago, se basó en la creencia de
que las personas se construyen mutuamente. Por tanto, supuse que los
síntomas de la señora Ramos eran parte de una interacción de ella y su
esposo. Una vez que la pareja colaboró conmigo en el proceso de tratar de
entender por qué se comportaban así, alenté la manifestación abierta del
conflicto y, por consi-
LA MUJER CUYAS MANOS SIEMPRE ESTABAN 207
SUCIAS

guíente, me uní a la señora Ramos para ayudarle a cuestionar a ?u


esposo.
Logré influencia gracias a la convicción de que los padres casi -
empre quieren ayudar a sus hijos. Así pues, asigné a la señora ~
amos la tarea de controlar su angustia por el bien de sus hijos, con 2
esperanza de que ella controlara su síntoma, y lo hizo.
La exploración del pasado no se realizó hasta que habíamos caminado
a fondo el presente, y fue una forma de explorar cómo os problemas del
pasado distorsionan las posibilidades del presente. La segunda sesión se
dedicó casi por completo a la exploración del desarrollo histórico del
sentido devaluado del yo que tenía la señora Ramos en su familia de
origen y a las posibilidades de introducir cambios en la imagen actual
que tenía de sí misma; a través .de generar respuestas positivas y
solidarias de su esposo. Nuestra breve excursión al pasado no fue un
intento por tantear el terreno ni por explicar todo como resultado de
experiencias traumáticas. Más bien se centró específicamente en entender
cómo los actores de este drama familiar aprendieron a desempeñar esos
papeles. Con .m poco de comprensión, y un poco de reencuadre, fue
posible entender por qué Carmen temía quejarse abiertamente, y lograr
que Hernando ocupara la posición, novedosa para él, de sanador.

NOTAS

1. Partes de este caso aparecen en Jeffrey K. Zeig (ed.), The Evolution of


Psychotherapy, Nueva York, Brunner-Mazel, 1997.
2. Minuchin, S. y H. C. Fishman, 1981, Family Therapy Techniques, Cam
bridge, Harvard University Press.
PARTE CUATRO

Familias psicosomáticas

La terapia familiar, que al principio se desarrolló en oposición al modelo


médico, ha madurado hasta el grado en que los terapeutas están dispuestos
a colaborar con los médicos y otros profesionales de la salud. El campo de
la medicina de sistemas familiares evolucionó a partir de los primeros
intentos por comprender la influencia recíproca del contexto social y la
salud física (McDa-niel, Hepworth y Doherty, 1992). El interés en la
medicina de sistemas familiares floreció en la década de 1980, según se
relata en Family Therapy and Family Medicine, el texto trascendental de
William Doherty y Macaran Baird (1983), en el que ambos autores
explican que los diversos enfoques de sistemas familiares se podían
integrar a la práctica familiar y la atención de primer nivel. En 1982, el
Ackerman Institute auspició una conferencia sobre "Terapia para familias
con enfermedades fisiológicas", lo que condujo a crear la publicación
periódica Family Systems Medicine (hoy, Family Systems and Health), editada
por Donald Bloch. Esta publicación constituye un foro de discusión entre
profesionales médicos y de salud mental sobre problemas médicos, teoría
de sistemas y aspectos de colaboración; en este caso, la palabra clave es
colaboración.
La terapia médica familiar adopta una perspectiva biopsicoso-cial, en la que
los terapeutas trabajan en conjunto con las familias y los profesionales de la
salud para ofrecer un tratamiento integral
210 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

de salud y curación. El terapeuta que entiende cómo se organizarlos


sistemas familiares puede trabajar con mayor eficacia en aspectos como el
incumplimiento del tratamiento médico o las dificultades para alterar
hábitos nocivos para la salud, como fumar o comer en exceso. Los
terapeutas médicos familiares trabajan con enfermedades crónicas y de
discapacidad, enfermedades infantiles y su efecto en las familias, conflictos
entre los profesionales de la salud y las familias, impasses en los
tratamientos, síntomas somáticos que no tienen una etiología física clara,
embarazo e infertilidad, muerte y duelo, y el exceso de utilización de los
servicio -de atención médica.
Cuando la atención se desplaza del impacto de la enfermedad en la vida
familiar hacia el impacto de la vida familiar en la enfermedad, nos adentramos
en el dominio de la medicina psicosomática El descubrimiento de que
algunas enfermedades son psicosomáticas resalta el hecho de que el estrés
y la angustia tienen efectos poderosos y destructivos en el organismo. Los
primeros esfuerzos para entender las enfermedades psicosomáticas se
centraron casi exclusivamente en la dinámica individual. El texto clásico fue
Tíi¿ Stress of Life, de Hans Selye (1956), en el que se explica cómo e^ cuerpo
lucha para adaptarse, pero finalmente colapsa bajo el estrés crónico. La
investigación de Meyer y Haggerty (1962) demostró que había una relación
entre el estrés familiar y la susceptibilidad a la enfermedad, y la escala de
adaptación social de Holmes y Rahe (1967) mostró cómo diversos
acontecimientos familiares estresantes aumentan los trastornos físicos y
emocionales. Sin embargo, e¡ enfoque de sistemas familiares para tratar
enfermedades físicas es relativamente reciente. No fue hasta 1972 cuando
Lawrence Grol-nick observó que "no existe un acervo de conocimientos
sobre las aplicaciones de la terapia familiar en los trastornos
psicosomáti-cos" (Grolnick, 1972: 476). En 1977, el artículo "Family
Somatics". A Neglected Edge, de John Weakland, emplazó a los terapeutas fa-
miliares a aplicar sus ideas al mundo de la salud y la enfermedad Entre
quienes aceptaron este reto estaban Salvador Minuchin y sus colegas de la
Child Guidance Clinic, de Filadelfia.
FAMILIAS PSICOSOMATICAS
211

El modelo de familia psicosomática (Minuchin, Rosman y Baker,


1978) fue el primero en incluir sistemáticamente el nivel familiar en el
estudio de los factores psicobiológicos que inciden en .as enfermedades
infantiles. Este modelo evolucionó a partir de los estudios de niños con
diabetes mellitus que experimentaban episodios recurrentes de
cetoacidosis, pese al manejo y dieta adecuados ?ara la diabetes. Estos
niños tenían familias que exhibían patrones característicos de
interacción: amalgamiento, sobreprotección, rigidez, resolución
deficiente de conflicto o evasión de conflictos y triangulación de los
pacientes infantiles. El modelo propuso una interacción circular en la
que la enfermedad del niño interactuaba con estos patrones familiares:
los procesos familiares interactivos desencadenaban reacciones
fisiológicas en el paciente infantil, que exacerbaban el proceso de la
enfermedad. A su vez, la enfermedad agravada del niño reforzaba estos
patrones familiares y así se establecía un proceso de reverberación y
escalada (Minuchin et al, 1975).
El modelo de familia psicosomática recibió apoyo empírico de Beatrice
Wood y sus colegas (1989), que determinaron que las cinco características
de la configuración de familia psicosomática tenían una correlación
estrecha, y que la triangulación y disfunción conyugal en particular se
asociaban con la exacerbación de la enfermedad. Para los
investigadores quedan preguntas por responder sobre el grado en que
intervienen los cinco factores del modelo psicosomático para promover la
patología, pero no hay duda sobre las premisas fundamentales:

1. La familia es un sistema, y este tiene una importancia especial


para los niños.
2. El funcionamiento individual y los patrones interpersonales de
interacción ejercen influencia recíproca.
3. Estos patrones interpersonales interaccionan con los procesos
bioconductuales, algunos de los cuales se relacionan con enfermedades.
EVALUACION DE FAMILIAS Y PAREJAS

Considérese, por ejemplo, en el siguiente caso — de la familia austríaca — ,


cómo el estómago de Konrad, de 16 años, se retuerce cuando él está
estresado. La familia trata este problema como una enfermedad y no como
angustia y, en consecuencia, el chico se "enferma" cada vez que se siente
emocionalmente alterado. En algunas familias no se habla sobre las
afecciones psicológicas. Los niños de estas familias reciben atención para
aliviar el dolor físico, per: no el dolor emocional. Esto condiciona a los
niños como Konrad .; experimentar sus problemas emocionales como si
fueran físicos genera un patrón conocido como somatización.
4. La teoría psicoanalítica define la somatización como parte de la estructura
del carácter del paciente, una defensa contra experiencias emocionales
angustiantes (Greenson, 1967). No obstante, la terapia individual no ha sido
de ayuda en estos pacientes. El enfoqué familiar podría resultar más eficaz
porque nos permite atacar el estrés emocional en su origen. Los terapeutas
familiares pueden ampliar el foco de los síntomas psicosomáticos porque
están atentos a detectar metáforas del dolor emocional. Los síntomas son
una forma única de comunicación. La función del terapeuta no es reducir los
síntomas psicosomáticos a explicaciones psicológicas, sir: ayudar a las
familias a entender y controlar los intercambios emocionales que las
afectan.
5. El vínculo entre los procesos emocionales y fisiológicos indica que la
hiperreactividad fisiológica en un niño y la emotividad de la familia
reactiva pueden ser factores conjuntos de riesgo. Los patrones estructurales
familiares y la jerarquía generacional desempeñan una función importante
en la modulación o exacerbación de estos patrones. Por ejemplo, la
vigilancia de los padres puede angustiar a un niño, lo cual intensifica la
vigilancia de los padres, le que, a su vez, angustia más al niño, y así
sucesivamente.
6. Existe un extenso corpus que indica que las familias con un alto grado
de emoción expresada (exceso de involucramiento emocional y críticas
frecuentes) producen la excitación fisiológica que influye en el curso de las
enfermedades mentales y físicas (Vaughr. 1989).
FAMILIAS PSICOSOMÁTICAS 213

Así, vemos que el estrés no solo incrementa la probabilidad de tener


úlceras, asma, dolores de cabeza e hipertensión, sino también determina
cómo se organiza la familia para apoyar y proteger a sus miembros.
Los trastornos psicosomáticos ya no aparecen como categoría en el DSM-IV
(manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales, 4a. ed., de la
American Psychiatric Association). En cambio, la nomenclatura oficial se refiere a
factores psicológicos que afectan el estado de salud y trastorno de somatización. El
término psicosomático ha caído en desuso porque indica una influencia
unidireccional, y puede interpretarse como culpar a las familias por los
problemas médicos de los niños. En el pasado, algunas enfermedades se
consideraban psicosomáticas, mientras que otras se consideraban puramente
orgánicas. De hecho, esta es una dicotomía falsa; la relación, desde luego, es
circular.
Por desgracia, la noción de enfermedades psicosomáticas todavía puede
producir una forma de pensar dicotómica en la que se cree que los
síntomas se deben ya sea a problemas físicos o a estrés psicológico. Los
padres de niños enfermos, como es comprensible, se resisten a aceptar la
implicación de que ellos tienen la culpa. Pero, como sucede con la emoción
expresada y la esquizofrenia, el meollo no es que la familia cause la
enfermedad del niño, sino que las tensiones familiares exacerban los
síntomas.
El hecho de que el estrés desempeñe un papel crucial en las enfermedades
psicosomáticas conduce, como es natural, a la idea de que el objetivo debe
ser reducir el estrés. Pero esforzarse por reducir el estrés tiene un efecto
paradójico. Reprimir el conflicto no es tan sencillo como hacer de lado algo
que uno preferiría no ver. Se necesita esfuerzo continuo para mantener el
conflicto fuera de la conciencia, y este esfuerzo es agotador tanto para el
espíritu como para el cuerpo. Así, nuestro objetivo con las familias
psicosomáticas debe ser resolver los problemas que ocasionan el estrés.
Esto implica enfrentar el conflicto, en lugar de evitarlo y enterrarlo aún más.
Por tanto, la clave para trabajar con familias psicosomáticas reside en
centrarse en lograr cambiar el carácter del síntoma psicosomático para abrir
la lucha interpersonal.
214 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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CAPITULO

Edipo con
8 cólicos
estomacales

Esta familia austríaca estaba compuesta por tres miembros: una madre
soltera con una hija y un hijo. La madre, de cuarenta y tantos años, vestida
elegantemente, peinada con esmero, menuda, de sonrisa fácil. Heidi es la
hija casada, una morena atractiva que es una versión más joven de su
madre. Konrad es el paciente identificado; tiene 16 años. Konrad llegó a la
sesión directamente del hospital donde ha estado internado durante las
últimas ocho semanas. El problema de Konrad inició hace tres años, cuando
empezó a tener dolor abdominal persistente. Aunque parecía un simple caso
de indigestión, el médico general que valoró el problema de Konrad no
logró encontrar ninguna razón orgánica que explicara el dolor. Konrad
visitó después a un gastroenterólogo para recibir otra opinión, y luego se
internó en un hospital donde le hicieron múltiples evaluaciones y
exámenes. De nueva cuenta, las pruebas no ofrecieron ninguna razón
fisiológica del dolor de Konrad y los síntomas persistieron. Con un nuevo
diagnóstico de dolor psicosomático, Konrad buscó la ayuda de varios
especialistas y el último recomendó que se hospitalizara en un pabellón
para pacientes psicosomáticos. Konrad ha pasado en este pabellón las
últimas ocho semanas sin mejoría de los síntomas. La sesión comenzó con
Konrad.

KONRAD: Me impresionó mucho lo que leí sobre usted en internet.


216 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

DR. MINUCHIN: ¿Qué te interesó de mi descripción?


KONRAD: Bueno, primero que nada su fotografía, su sonrisa, es
agradable. Y cuando leí que había trabajado con familias pobres
en los barrios bajos, me impresionó. Pensé que estaba haciende
grandes cosas. Me da mucho gusto conocerlo.
DR. MINUCHIN: ¿Te interesó que he trabajado con gente pobre? ¿Eres
de centro izquierda en política? KONRAD: Sí,
sí.
DR. MINUCHIN: Estupendo.

Es un inicio poco habitual de una sesión terapéutica. Konrad invierte las reglas del
juego y empieza a entrevistarme. Con una simple expresión rompe los límites que
separan al doctor del paciente, y crea un campo de iguales en proximidad.
Aunque no estaba consciente de ello en aquel momento, con esta introducción
Konrad estaba presentando el modelo preferido de interacción de los miembros de
la familia.

DR. MINUCHIN [a la madre]: ¿Puede decirme qué piensa de los problemas de


Konrad?
MADRE: Al principio, su problema no era un problema de la mente era un
problema estomacal. Primero pensé que la causa de su problema era algún
tipo de germen o bacteria latente que despertaba periódicamente. Vivimos
en la India diez años y pense que había contraído alguna forma de
enfermedad. Fue a varias clínicas y uno de los doctores dijo que era un
problema en su cabeza. Entonces pensé que sí, que era una posibilidad.
DR. MINUCHIN: ¿En qué sentido el problema del estómago o el abdomen era
un problema de la cabeza?
MADRE: No lo creí en un principio, pero como el problema persistió, pensé
que quizá el problema estaba tanto en la cabeza de Konrad como en su
estómago.
DR. MINUCHIN: Konrad, cuando tenías este dolor, ¿con quién hablabas? ¿Con
tu hermana Heidi? ¿Con tu madre? ¿Tus padres ya se habían separado?
EDIPO CON CÓLICOS 217
ESTOMACALES

KONRAD: Bueno, mi madre dijo que al principio comenzó como un dolor


de estómago y luego se convirtió en un dolor de la cabeza, pero creo
que fue al revés. No sé cómo decirlo. Siempre he tenido problemas...
Nunca me he sentido satisfecho de mí mismo. Cuando tenía seis años y
fui a la escuela por primera vez, no tenía amigos. Era diferente. Mis
compañeros les hacían jugarretas a otros niños y no tomaban la escuela
tan en serio como yo. Como no tenía amigos, decidí adaptarme al
entorno. Hice de lado todos mis principios y valores, y traté de ser como
todos los demás. Pero en lugar de hacer amigos, me excluyeron todavía
más, porque no era predecible como los demás. No sé si mis dolores de
estómago tengan algo que ver con mi mente, pero supongo que debe de
haber alguna conexión, porque desde hace más de un año y medio me
están haciendo todos estos exámenes físicos y todavía no hay ninguna
explicación de mis síntomas.
DR. MINUCHIN: Ahora sé que tu cerebro funciona muy bien... [A la
hermana Heidi]: ¿Cómo ves a Konrad?

PASO UNO: abrir el motivo de consulta

El primer paso se orienta a cuestionar la definición del síntoma


presentado. Konrad empieza a revaluar la localización del síntoma: no
radica en el estómago, tampoco en la cabeza; sino en que es un
extraño en el mundo de sus iguales. Su hermana Heidi atribuirá el
dolor de Konrad a que vive el dolor de otras personas, a que por
naturaleza resuelve problemas, a que protege a sus padres del
sufrimiento. En seguida, yo localizaré el dolor en el corazón de
Konrad y sugeriré que su cuerpo se fusionó con el de su madre, y el
dolor se localiza en este extraño animal que tiene un cuerpo y dos
cabezas. En este proceso de cambiar el origen y '.a localización del
dolor de Konrad, no negué el dolor: más bien cambié el foco de la
exploración del cuerpo de Konrad al contexto de sus relaciones.
218 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREIAS

HEIDI: No sabía que tuviera algún problema con su mente, porque hablo
mucho con él. Desde que éramos niños, le cuento todos mis problemas,
incluso los que no le cuento a mi madre. Él siempre entiende y ve mis
problemas con toda claridad. De verdad creo que tiene una visión y
percepción mucho más claras otras personas y creo que es por eso que a
veces no encaja en el entorno en el que se encuentra.
DR. MINUCHIN: ¿Hablas de su capacidad de experimentar tu dolor?
HEIDI: Sí, tiene talento para ayudar a los demás.
DR. MINUCHIN: Antes de que tus padres se separaran, ¿había conflictos en
casa?
HEIDI: Sí, muchos.
DR. MINUCHIN: ¿Y él era el que resolvía los problemas?
HEIDI: Sí, quiere ayudar. Tiene que tener paz; siempre trata de hacer las
paces entre nuestros padres y habla con ellos para entender sus posturas.
DR. MINUCHIN [a la madre]: ¿Puedes decirme cómo intervenía Konrad en los
conflictos entre tu esposo y tú?
MADRE: Reñíamos cuando los niños dormían... Tratábamos de r.: pelear
enfrente de ellos o, cuando menos, no queríamos que nos oyeran...
DR. MINUCHIN: Eso es una fantasía... [Risas.] ¿Los niños se ponían de su
lado?
MADRE: Sí, creo que sí.
DR. MINUCHIN: ¿Los dos?
HEIDI: Sí, pero no queremos causarle dolor a papá. Tuve problemas con la
separación, pero entiendo que fue algo bueno porque v. cómo sufrían mi
madre y mi padre. Después de la separación mi madre se ha vuelto una
mujer fuerte. Ha progresado mucho profesionalmente. Pasó de ser empleada
en un consultorio medico a ser dueña de un salón de belleza.
[La madre empieza a llorar y Konrad se arrodilla a su lado para consolarla; la
abraza mientras ella se apoya en él y llora en su hombro.]
DR. MINUCHIN [a Konrad]: Fuiste al hospital a causa de los dolores
estomacales, pero luego dijiste que los dolores estaban en tu
EDIPO CON CÓLICOS 219
ESTOMACALES

mente; ahora me doy cuenta de que también tienes dolores en el


corazón. No solo las partes de tu cuerpo están conectadas, sino que lo
que acabo de ver es algo muy interesante. Vi que tu cuerpo está
conectado con el de tu madre. ¿Es correcto?
HEIDI: Aja.
DR. MINUCHIN: Verás, creo que el psicólogo del hospital te ayudó con
el dolor de estómago, pero no pudo ayudarte en este otro aspecto, que
es la unión tan estrecha entre ustedes dos, la intensidad de tu empatia
con el sufrimiento de tu madre. Los vi muy conectados y fue agradable.
[A la madre]: ¿Te sientes apoyada? ¿Crees que te está ayudando?

Observé la identificación entre Konrad y su madre como una manifestación de


amalgamiento. Y no quería que esto siguiera como algo natural y pasara
inadvertido. Respondí automáticamente aumentando la intensidad de la
experiencia, puse el foco en el fenómeno y propuse una forma novedosa de verlo
y experimentarlo.

MADRE: Cuando nos mudamos, Konrad automáticamente trató de


desempeñar el papel de hombre de la casa. Al cabo de tres años, sentí el
deseo de hallar un nuevo novio y fue curioso, porque cuando llevaba a
alguien, Konrad me decía: "Ay, mamá, piensa si esta persona es buena
para ti..."
DR. MINUCHIN: Entonces, es un observador, no solo de tu dolor, sino de
tu exploración como adulta.
MADRE: A veces pienso que los hijos pueden juzgar a otra persona con
mucha más facilidad... cuando notan algo, me dicen lo que piensan de él.
DR. MINUCHIN: ¿Y eso te ayuda?
MADRE: Sí, me ayudan mucho los dos. Cuando tengo algún problema,
hablamos abiertamente al respecto y siempre bromeamos mucho. El
problema se vuelve más fácil de resolver.
DR. MINUCHIN: Los hijos son una protección contra los problemas de la
vida.
220 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

MADRE: Sí, siempre les cuento mis problemas, aunque no exagere Siempre
pienso en ellos como si fueran niños y trato de no agobiarlos demasiado con
mis problemas.

Al tiempo que sigo explorando y ampliando la definición y la localización del


dolor de Konrad, inicio el segundo paso y me centro en , manera en que los
miembros de la familia mantienen los síntomas. Al sorprende la ceguera selectiva
de la madre respecto de su influencia sobre Konrad. Menciona que Konrad
asumió el papel del "hombre d¿ la familia" cuando ella se divorció, pero no
relaciona eso con su invitación a que Konrad apruebe o desapruebe a los amigos que
selección.:

DR. MINUCHIN: Heidi, ¿cómo fue que pudiste casarte?


HEIDI: ¿Que cómo fue que pude casarme? Ah, es una larga historia. ¿Quiere
oír la versión larga?
DR. MINUCHIN: La mediana.
HEIDI: Bueno, tenía 18 años cuando me fui de la casa de mi madre. Me mudé
a una población cercana y ahí conocí a mi esposo en una disco. Después de
tratarnos cuatro meses, me dijo que quería estar conmigo, pero rechacé su
propuesta porque pensé que no era mi tipo. Sin embargo, después de cuatro
meses más, le acepté y nos hicimos novios. Conocí a su familia un año
después y ellos también me aceptaron; de hecho, me quieren come si fuera
una hija. Fue muy lindo sentir que formaba parte de una familia grande.
Me fui a vivir con él después de haber sido novios durante dos meses, y
nos casamos al cabo de un año Mi esposo tiene un gran corazón; sonríe
mucho y tiene buen carácter.
DR. MINUCHIN: Quiero saber si te sentiste culpable de dejar a tu madre.
HEIDI: Fue difícil, muy difícil. Aunque me mudé, le llamaba mucho por
teléfono. Cuando me casé, comprendí lo bello que es ver una familia
integrada, como la de mi esposo.
DR. MINUCHIN: Pero mira, admiro que hayas podido separarte de esta
familia para formar la tuya. Veo a tu madre y me parece
EDIPO CON CÓLICOS ESTOMACALES 221

que estamos viendo un cuerpo con tres cabezas. Es un tipo de animal


interesante.
[A la madre, que había vuelto a llorar}: Empiezas a llorar y en seguida los tres
están llorando. Tenemos ante nosotros un fenómeno que trasciende tu
cuerpo... no es solo tu cuerpo, esta familia es muy sensible.

Me había apartado de mi enfoque en Konrad para explorar una característica


familiar que determina el comportamiento de Konrad. Pero construyo imágenes
nuevas. Tomo un suceso familiar: "Konrad apoya a su madre cuando ella llora", y
los invito a verse como un animal mitológico, "una mujer con tres cabezas". Esta
nueva descripción se presentó como una reflexión humorística de mi parte, pero
no creo que los miembros de la familia advirtieran el cuestionamiento escondido en
el humor. Repetiré el mensaje más adelante en otras formas hasta que lo registren
como una descripción de una norma familiar problemática.

MADRE: ¿Lo voy a hacer llorar a usted también? [Pregunta, con una sonrisa
seductora, que invita al terapeuta a incorporarse a la intimidad familiar.]
DR. MINUCHIN [devolviéndole la sonrisa}: Soy demasiado viejo para llorar por
otras personas.
[A Heidi]: Cuando te fuiste, ¿pensaste que Konrad asumiría tu papel
protector?

Mi respuesta es una reprimenda afectuosa por la idea de que este nivel de


aglutinamiento es un chiste.

HEIDI: Sí, hablamos mucho por teléfono y él me ayuda mucho, lo mismo


que a la familia. Cuando me siento deprimida, como sé que Konrad me
apoya en lo emocional, me siento mucho mejor. Me quiere tanto que incluso
cuando estaba en el hospital me llamaba para saludarme y ver cómo
estaba.
DR. MINUCHIN [a la madre]: Quiero hacerte una pregunta capciosa...
222 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

Como eres una mujer joven y atractiva, supongo que vislumbras en tu


futuro una relación con otro hombre.
MADRE: Sí, encontré otro hombre y es muy bueno. Lo amo, pero no quiero
que vivamos juntos ni casarme de nuevo muy pronto por lo que dejo esos
pensamientos para el futuro.
DR. MINUCHIN: Ah, es maravilloso.
MADRE: Sí. Les pedí a mis hijos que me ayudaran a distinguir que hombre
es bueno y cuál no. También los invité a recordar los nombres de los
hombres que conozco.
DR. MINUCHIN: ¿Crees que te permitirán tener una buena relación con un
hombre?
MADRE: Sí, creo que sí.
DR. MINUCHIN: Yo no estoy tan seguro, porque están completamente
dedicados a protegerte. Los tres son una familia muy unida y fascinante.
[A Konrad] ¿Tienes 15 años?
KONRAD: Dieciséis.
DR. MINUCHIN: Dieciséis... ¿hay chicas bonitas de 15 años en tu escuela?
KONRAD: No, en este momento no.
DR. MINUCHIN: ¿Tu madre te deja tener novia?
KONRAD: Sí, claro.
DR. MINUCHIN: Pregúntale, porque tu familia actúa de manera muy distinta de
otras familias. Si ella te pregunta qué tipo de hombre debe amar, de seguro
tú le preguntas qué tipo de muchacha debes amar.
KONRAD: No, todavía no. Me encantan las muchachas y me gustaría tener
novia, pero, antes de eso, necesito resolver mis problemas, porque no quiero
abrumarla con ellos.
DR. MINUCHIN [« la madre]: Es un jovencito muy sensible y muy preocupado
por no herir a otros... eso está muy bien. Sin embargo Konrad se está
creando una cárcel; vive en una jaula de oro. Con frecuencia la gente no se
da cuenta de que es una jaula porque es de oro. ¿A quién no le gusta el oro?
Pero una jaula no te
EDIPO CON CÓLICOS ESTOMACALES 223

deja volar. Por tratar de proteger a los demás, Konrad ha creado una jaula en
la que está atrapado.
MADRE: Recuerdo cuando tenía tres años; vivíamos en la India con un
cocinero de planta. Una vez el cocinero le sirvió a mi esposo un plato de
carne de perro y mi esposo quería castigarlo. Pero Konrad le pidió a su
padre que perdonara al cocinero... Desde que tenía tres años, Konrad
siempre ha sido muy sensible. Siempre que íbamos a algún lado,
compraba regalos para todos para hacerlos felices. Siempre trataba de ser
bueno, aunque los niños estuvieran peleando.
DR. MINUCHIN: Les diré lo que creo. Creo que Konrad siente dolor en el
abdomen, dolor en el corazón, dolor en separarse y dolor que es
consecuencia de sentir el dolor de otras personas.
[Mirando a Konrad} ¿Te das cuenta de lo complejo que eres? [Todos ríen.]
Por eso creo que responde a la cultura familiar. Konrad aprendió a crear
este formidable impulso de proteger a los demás y lo aprendió de ti, de tu
esposo y de tratar de protegerte de tu esposo. [A la madre]: ¿Cómo
contribuyes a su dolor abdominal?

PASO DOS: señalar las interacciones que mantienen el problema

Siempre es arbitrario decidir el inicio del segundo paso. Lo había empezado antes: al
preguntar a Heidi si sentía que había traicionado a su familia cuando se casó; en
las imágenes del amalgamiento familiar; en el hincapié en la sensibilidad al dolor
como una norma cultural de la familia; pero ahora planteé la pregunta oficial: "Si
crees que la conducta de Konrad es una respuesta a tu involucramiento con él, ¿qué
es lo que ves?"

MADRE: Mi esposo quería que volviéramos a estar juntos, y Konrad era quien
más lo quería... Pero dejé muy en claro que, cuan-
224 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

do terminé esa relación, lo había hecho para siempre. [Mira ce aprensión a


Konrad y deja de hablar.]
DR. MINUCHIN: Acabo de notar que lo miraste y no supiste come
continuar. ¿Tenías miedo de lastimarlo?
MADRE: Sí.
DR. MINUCHIN: Es fascinante cómo una línea conecta a todos en la familia.
KONRAD [levantando la mano]: Me gustaría decir algo. Mi madre comentó
hace un momento que yo quería que estuvieran juntos y arreglaran su
relación, pero eso no es verdad. [Cuando su madre empieza a llorar de nuevo,
Konrad muestra señales de malestar físico: el dolor se refleja en el rostro y el chico se
lleva L mano al abdomen.]
DR. MINUCHIN [a Konrad]: Me parece que vas a tener dolor de estómago hoy.
KONRAD: Tal vez mañana por la mañana.
DR. MINUCHIN: Lo fascinante es cómo funciona tu cerebro... cómo
transforma la vida en dolor de estómago... muy interesante.
Madre, ¿te gusta el nuevo hombre en tu vida? ¿Es protector" ¿Es cálido y
afectuoso?
MADRE: Mucho más que mi esposo. También se interesa en mis hijos.
DR. MINUCHIN: ¿Puedes descartar a Konrad como tu protector? Te lo
suplico. Si ya tienes un hombre, ¿puedes descartar al otro?
MADRE: Nunca descartaré a Konrad.
DR. MINUCHIN [a Konrad]: Estás atrapado.
MADRE: Pero son niños, crecen y vuelan como pájaros.
DR. MINUCHIN: No, no si la jaula es de oro. [A Konrad]: Cuando conozco a
jóvenes que transforman los conflictos en dolor físico como tú, siempre me
pregunto qué estarán tragando.
[A Heidi]: Me impresiona que hayas escapado, pero dime ¿crees que él
pueda ser dueño de su propio cuerpo? ¿O siempre formará parte de este
cuerpo comunal?
HEIDI: Como no tiene amigos, es parte muy importante de la familia.
EDIPO CON CÓLICOS 225
ESTOMACALES

MADRE: Actúa en teatro, toca la trompeta, pero no es una


vida propia.
DR. MINUCHIN: A veces tiene treinta años y a veces, ocho. A
veces, porque es muy inteligente y tiene muchos intereses, tiene
treinta. Y a veces, sigue pegado al seno de su madre y tiene ocho
años. [Konrad sonríe, muestra indicios de molestia, tiene la mano en el
abdomen; indica que le duele.]
DR. MINUCHIN: Te advertí que esto pasaría. Bebes la leche de tu ma-
dre a esta edad y se cuaja.
[A la madre]: Ahora que tienes un hombre adulto, ¿todavía
necesitas la protección de tus hijos? ¿O te sientes tan cómoda y
fuerte en tu relación para que ellos pueden remontar el vuelo,
no para volar lejos, sino para salir de su jaula?
MADRE: Me agrada que vuelen... [Mira preocupada a Konrad.]

Tengo plena conciencia de la molestia física de Konrad, pero continúo mi


diálogo con su madre, para modelar una respuesta que no forma parte
del léxico de la familia. Antes ligué los síntomas de Konrad al dolor de
su madre, y ahora quiero ayudar a la madre a no recurrir a Konrad en
busca de una protección que no necesita.

DR. MINUCHIN: Intelectualmente te agrada, pero tu corazón sufre.


¿Te das cuenta de por qué hablo de una jaula?
MADRE: Mmm... Ya entiendo.
DR. MINUCHIN: Esa jaula tiene una rendija pequeña por la que Heidi
escapó.
MADRE: No necesito a mis hijos para seguir viviendo.
DR. MINUCHIN: ¡Excelente! ¿Puedes convencerlos?
MADRE: Es difícil. Le diré la verdad, mi cabeza me dice que los
deje
volar, que los deje libres, pero mi estómago me dice que son
muy pequeños...
HEIDI: Solo quiero poner un ejemplo. Antes de que me casara,
mi
madre no quería que me casara con él. Le llamó por teléfono, le
contó todos mis defectos y le explicó por qué no era buena idea
que se casara conmigo.
226 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

DR. MINUCHIN: ¿Le contó chismes de ti a tu novio?


HEIDI:Sí... sí...
DR. MINUCHIN: Eso no está bien.
HEIDI: No, no estuvo bien, y me enojé mucho. Pero entiendo que todo lo
que quería era protegerme. Cuando éramos pequeños nos portábamos mal,
primero nos pegaba, pero en seguida r. pedía perdón. Nos abrazaba y nos
decía que no quería golpearnos, pero que la hacíamos enojar y nos
preguntaba que si r: queríamos a mami.
DR. MINUCHIN: Bueno, todo esto ha sido muy interesante. Si es posible, me
gustaría verlos el domingo. Por supuesto, eso depende de si Konrad puede
tener su dolor de estómago hoy y manar. y no el domingo.
KONRAD: Haré todo lo posible.
[Heidi, respondiendo a su expresión de dolor, se acerca a él y lo abra: mientras su
madre los mira con aprensión.]
KONRAD: Estoy bien.
DR. MINUCHIN: ¿Está bien? Heidi, ¿puedes apartarte un poco? Su dolor es
parte de él y es capaz de sufrirlo solo. Son una familia de curadores, cada
uno de ustedes. Necesitan ayudarle a crecer [A la madre]: El domingo me
concentraré en cómo viviste tu niñez, porque quiero averiguar cómo
desarrollaste la capacidad de pedir tanta ayuda y protección.

Segunda sesión

La primera sesión exploró el vínculo cercano, a veces sofocante entre los


miembros de la familia, pero también conectó los síntomas de Konrad a los
de la madre, que lo ha hecho responsable de protegerla. En efecto,
pasamos de ver a Konrad como el paciente identificado a centrarnos en la
madre como su carcelera. Este cambio es difícil, y si no se maneja con
cuidado puede suscita -resistencia. El tercer paso se orienta a transferir la
responsabilidad de la madre a su generación anterior: a la manera en que la
re-
EDIPO CON CÓLICOS ESTOMACALES 227

clutaron para esta tendencia de necesitar protección. A diferencia de otras


familias, en las que la petición de abandonar el presente sería difícil
debido a las experiencias pasadas, insisto durante media hora en que la
madre "abandone" a sus hijos y ahonde en su propia infancia.

PASO TRES: exploración del pasado centrada en la estructura

DR. MINUCHIN: ¿Pensaste en lo que hablamos hace dos días?


MADRE: Sí, pensé en ello. Imaginé cómo estaban conectados los niños a mí
por medio de una serie de acontecimientos complejos. .. y me pregunté
cómo era posible que hubiera ocurrido así. Vivimos diez años en la India y
mi esposo fue al que mandaron al extranjero; yo fui la que empaqué todo e
hizo posible la mudanza. Me había ocupado de mis hijos yo sola; era mi
obligación y, debido a todo lo que tenía que hacer, me vi obligada a
dejarlos solos mucho tiempo. También tuvimos que mudarnos mucho y
trasladarnos de un lugar a otro. Aunque hubo muchos cambios, seguí
estando cerca de mis hijos. Esta es la razón principal por la que nos sentimos
tan conectados.
DR. MINUCHIN: Son muy sensibles a ti, están sincronizados emocionalmente
contigo. ¿Cómo sucedió? ¿Los niños nacieron aquí o en la India?
MADRE: Nacieron aquí.
DR. MINUCHIN: ¿Los niños también estaban conectados a tu esposo? (ADRE:
Cuando eran pequeños, su padre jugaba con ellos y en ocasiones los mimaba,
pero cuando crecieron, me tocó a mí. Fue como una división del trabajo: él
traía el dinero a casa y yo me ocupaba del resto.
DR. MINUCHIN: Me pregunto si esta conexión con tus hijos se relaciona de
algún modo con tu desconexión de tu esposo.
MADRE: Me hice la misma pregunta, pero la desconexión de mi esposo
empezó en los últimos diez años y fue un proceso de separación muy lento.
228 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

DR. MINUCHIN [a los hijos]: Saben, esta sesión es sobre todo para su
madre. Hablaré con ella y les haré preguntas para ayudarle a
aclarar las cosas. ¿Coinciden con su madre en que el conflicto
con su padre se produjo después?
HEIDI: No, nunca tuvieron una relación muy estrecha.
KONRAD: Es muy difícil... Siempre he admirado y respetado a su papá.
Me habría gustado pasar más tiempo con él. A veces
cuando me acercaba a él y quería abrazarlo o darle un beso en
la mejilla, él como que... no le gustaba, y lo mismo ocurría con
mi madre.
[La madre empieza a llorar. Konrad y Heidi la miran.]
DR. MINUCHIN: Saben, una de las cosas que tiene su familia es que
no pueden sufrir solos.
[A Konrad]: Tu madre está llorando, pero tú no la hiciste
llorar, ¿no puedes dejarla que llore?

Estos comentarios se relacionan con el establecimiento de límites, incapacidad de


la madre para hacerse responsable de sus sentimientos y el problema de contagio
emocional; pero se tomaron como una exigencia de sufrimiento estoico y, por tanto,
la rechazaron.

KONRAD: ¿Qué tiene de malo ayudarla?


HEIDI: Ayer me hice esa misma pregunta una y otra vez y no encontré la
respuesta.
KONRAD: ¿Quiere decir que tal vez está bien hacer hasta cierto punto, pero
que después la gente necesita autonomía?
HEIDI: A veces me siento muy sola. Extraño a mi familia cuando me siento
sola. Soy una persona que siempre ha sido muy independiente, pero me
gustaría tener a mi familia detrás para que me dé apoyo.
[Konrad se levanta y le da un pañuelo desechable a su madre, que sigue
llorando.]
DR. MINUCHIN: Eres una madre amorosa, pero no se te puede dejar sola.
Konrad necesita mirarte y no sabe cómo apartar la vista ¿Necesitas que te
dé un pañuelo o puedes ir por él tú sola?
EDIPO CON CÓLICOS ESTOMACALES 229

MADRE: Desde luego que no necesito que me den nada. Puedo imaginar la
vida sin la familia.
DR. MINUCHIN: No te creen. Konrad no te cree.
KONRAD: No del todo.
MADRE: Dije que tenía un nuevo novio y una nueva pareja, y mi plan es
que cuando Konrad termine el bachillerato, me iré a vivir a España.
DR. MINUCHIN: ¿Te dejaría?
MADRE: Les daré la posibilidad de que vayan a visitarme.
DR. MINUCHIN: Mira, esta es la respuesta a la pregunta de Konrad. ¿Pueden
estar juntos, pero también separados al mismo tiempo? ¿Puedes estar cerca
y, no obstante, ser autónoma? ¿Puedes llorar sola? ¿Puedes estar triste sin
que Konrad se vuelva a mirarte?
HEIDI: No, no creo que pueda.
DR. MINUCHIN: Vaya problema. ¿De dónde sacaste esta necesidad de
proximidad? Tu forma de ser necesita la cercanía. Tienes un modelo de
ver la vida que es casi como si fueras parte de una pareja de gemelos
siameses. ¿Cómo pasó eso cuando eras niña?
MADRE: Era muy unida con mi madre.
DR. MINUCHIN: ¿Y tu padre?
MADRE: Era alcohólico... era una persona buena, amable, pero estaba muy
enfermo.
DR. MINUCHIN: Cuéntame más.

Es frecuente en las familias de un padre alcohólico que el hijo y la madre creen un


vínculo protector muy intenso.

VIADRE: Mi madre se divorció cuando yo tenía 14 años. Había intentado


hacerlo otras veces, pero no se había atrevido a dar el paso final.
DR. MINUCHIN: ¿Estás diciendo que eras el escudo de tu madre?
MADRE: Madre a menudo me decía que sin mí su vida no habría tenido
ningún sentido ni propósito.
230 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

DR. MINUCHIN: Tu madre te reclutó para que fueras su protectora.


MADRE: De hecho, fuimos muy unidas desde que yo era una adolescente.
No era muy estricta. Yo podía salir y quedarme con. amigos. Después de
un año en la ciudad, hice nuevos amigos y conseguí un nuevo empleo; no
quería quedarme en casa todo el tiempo con mi madre. Fue muy difícil para
ella.
DR. MINUCHIN: ¿Tu madre vive todavía?
MADRE: Sí.
DR. MINUCHIN: ¿Tienen alguna conexión?
MADRE: Sí. Vive al lado. Tiene setenta años. En el aspecto físico, no está muy
bien, pero su mente está muy lúcida.
DR. MINUCHIN: ¿Con qué frecuencia visita tu casa?
MADRE: Todos los días. Me ayuda a cocinar todos los días, porque tengo
que trabajar.
DR. MINUCHIN: Entonces, ¿sigues siendo la protectora de tu madre" [La madre
asiente con la cabeza.]
DR. MINUCHIN: La necesidad de proteger, ¿siempre estuvo presente en ti?
MADRE [llorando]: Es demasiada responsabilidad hacerme cargo ce mi madre
y mis hijos.
DR. MINUCHIN: ¿Alguna vez quisieras ser libre?
MADRE: A veces, sí, pero ya me acostumbré. Tengo presiones financieras muy
fuertes, porque mi esposo no siempre paga la pension alimenticia. Mi madre
tiene una pequeña pensión, que alivia un poco las presiones financieras. A
veces imagino qué pasaría si llegara a enfermarme.
[La madre empieza a llorar; Konrad se levanta de la silla y abre lo? brazos para
estrechar a su madre.]
DR. MINUCHIN [a Konrad]: No, no, no. Tu madre es una mujer adulta. No te
necesita en este momento. [A la madre]: Espero qué tu amigo tenga la
capacidad de ofrecerte la cercanía que necesitas.
MADRE: Es una de las razones por las que me enamoré de él. Es muy
afectuoso, todo lo contrario de mi primer marido.
EDIPO CON CÓLICOS ESTOMACALES

DR. MINUCHIN [a la madre]: Entonces podrás separarte de Konrad. ¿Qué


longitud tiene tu cordón umbilical?
MADRE: Alcanza para dar la vuelta al mundo. Creo que seguiríamos
conectados con la mente. En la mente, seguiríamos sintiendo esta conexión.
DR. MINUCHIN: Konrad necesita que le des permiso de crecer.
MADRE: Quiero que crezca ya, porque la adolescencia es muy difícil.
KONRAD: No creo lo que acaba de decir. Cuando éramos pequeños, siempre
estaba a nuestro lado para apoyarnos, mucho más que cualquier otra
madre. Cuando empecé el bachillerato, me decía que hiciera la tarea solo,
que hiciera esto o lo otro solo, que fuera independiente.
DR. MINUCHIN: Dudo que puedas dejar a tu madre.
KONRAD: La amo. La amo, y eso no tiene nada de malo.

Creo que esta relación con la madre se parece más al apego de un niño pequeño, pero
quiero recalcar el componente erótico de la expresión de Konrad. Jugueteo con la
connotación sexual de la relación entre madre e hijo para que la experiencia
incomode tanto a la madre como a Konrad.

DR. MINUCHIN: ¿Tu madre tendrá una gemela, Konrad? Digo, para que
puedas casarte con ella.
MADRE: Konrad me dijo hace algún tiempo que quería una novia con el
mismo temperamento que yo, con la que pudiera hablar tan bien como
conmigo.
DR. MINUCHIN [a la madre}: Habla con él, porque necesita tus consejos. Sabes,
quiere casarse contigo.
KONRAD: Quiero decir algo. Cuando pienso en la persona con la que me
gustaría estar, no pienso en la imagen de mi madre, sino en las cualidades
que ella posee: compasión, calidez y, por supuesto, la apariencia física.
DR. MINUCHIN: Comprendo. Lo que le estoy diciendo a tu madre es que si no
te ayuda a volar, nunca remontarás el vuelo. El amor no debe ser una jaula.
EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

MADRE: Eso es lo que he estado pensando... en cómo resolver eso,


pero no encuentro respuesta.
DR. MINUCHIN: Por principio de cuentas, tienes que entender que
es un problema. Tiene que dejarte llorar sola. Tu modelo, Se:
el escudo de tu madre, se ha vuelto el modelo de Konrad. Le
transmitiste tu forma de ver la vida.
MADRE: Entiendo... Pero ellos han visto que me alejé de mi esposo
que tengo otro hombre, otra carrera... Ellos lo saben porque 1o
han visto.
DR. MINUCHIN: Konrad se interpondrá entre tú y tu hombre.

Apoyo a la madre y trato de usar sus necesidades de adulta como forma de cuestionar
su apego disfuncional a Konrad.

MADRE: Sí, lo comprendo. Un día que salimos, mi pareja trató de ser


gracioso y Konrad quiso ridiculizarlo para demostrar que era estúpido.
DR. MINUCHIN: Es peligroso.
MADRE: Sin embargo, sé perfectamente lo que hace, mi pareja sabe lo que
hace, y entiendo por qué lo hace.
DR. MINUCHIN: Conque ya empezó a desestabilizar tu relación...
MADRE: No se lo permitiré.
KONRAD: Fue la primera vez que lo vi. Y no fue chistoso, fue ridículo.
Habla en ese extraño dialecto bávaro, y yo quiero alguien para mi madre
que esté a su mismo nivel, alguien con: usted. Cuando volví a verlo
después de un tiempo, me c. cuenta de que era muy compasivo y
diferente de cualquier otra pareja que mi madre haya tenido.
DR. MINUCHIN: Ten cuidado.
MADRE: Robert no es tonto, pero puede actuar en público como le plazca.
DR. MINUCHIN: Quiero preguntar a Konrad si tuvo dolor de estómago ayer y
el día anterior.
EDIPO CON CÓLICOS ESTOMACALES 233

PASO CUATRO: exploración de nuevas formas de relacionarse

Tengo dificultad para detectar cuándo comienza el cuarto paso en esta sesión. Al
parecer, no tuve la habilidad para crear un tercer paso con límites bien marcados, y
en el que la madre pudiera darse tiempo para definirse separada de sus hijos.
Decidí marcar el inicio del cuarto paso aquí, porque estoy volviendo a Konrad y
sus síntomas. Reforzaré el carácter relacional de sus síntomas y la posibilidad de
sanar mediante un aumento en la autonomía, tanto de la madre como de Konrad.

KONRAD: Sí, dormí una hora por la noche. Estuve pensando toda la noche y
tuve dolores estomacales en oleadas y ciclos.
DR. MINUCHIN: Cuando empezó el dolor, ¿te quedaste en cama o llamaste a
tu madre?
KONRAD: Me quedé solo.
DR. MINUCHIN: De acuerdo... El llanto de tu madre y tu dolor de estómago
necesitan contención. Este tipo de proximidad entre tú y tu madre
incrementa la dificultad para controlar el dolor. Verás, tengo un dolor
crónico en la cadera, me pertenece. Pero las lágrimas de tu madre te
pertenecen a ti, y tus dolores estomacales le pertenecen a ella. Eso crea un
problema, una falta de control del dolor. Cuando la proteges, llora más. Lo
noté la vez pasada. [A la madre}: Empiezas a llorar, él te abraza, tú lloras, él
se acerca más, tú lloras todavía más. Se trata de un contagio de emoción.
¿Eres capaz de cambiar eso?
MADRE: Lo intentaré.
DR. MINUCHIN: Te veo como una persona que quiere sanar. Te veo como una
persona que quiere ayudarle a crecer. Te veo como una persona que quiere
tener una relación satisfactoria con Ro-bert. Ponte de pie. [El doctor Minuchin
aleja la silla de la madre de los dos hijos.] Toma asiento. Bien. ¿Lo puedes
hacer ahora?
MADRE: Sí, muy bien.
DR. MINUCHIN: ¿Se sentirá muy angustiado? Sí. ¿Tendrá dolores de
estómago?
234 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

MADRE: Espero que no.


DR. MINUCHIN: Cuando ustedes dos se separen... pasará esto.
MADRE: ¿Los dolores de estómago le dan porque dedico mucho tiempo a
mi carrera profesional, trabajé mucho y me aleje de él?
DR. MINUCHIN: No conozco las raíces del problema, pero sé qué es lo que
lo mantiene vivo. Piensa en tu llanto. Tu llanto es una forma de
comunicarte. En lugar de comunicarte con palabras, lloras, y ellos se
convierten en tu escudo protector de inmediato. No necesitas hablar, tu
cuerpo habla y ellos responden.
MADRE: También sucede al revés.
DR. MINUCHIN [preparándose para finalizar la sesión]: Claro, claro Creo que ya
he causado suficiente daño.
HEIDI: Estaba pensando que todo sucedió al mismo tiempo: me mudé, mi
madre empezó a trabajar más y mi padre se fue de la casa.
DR. MINUCHIN: ¿Y los dolores de Konrad aparecieron?
HEIDI: Sí.
DR. MINUCHIN: La separación es peligrosa, pero necesaria, en ocasiones, para
seguir viviendo.
MADRE: Es mejor ser muy claro que tener un efecto de rebote.
DR. MINUCHIN: ¿Quieren hacerme alguna pregunta? Seguro que sí.
KONRAD: Tengo muchas preguntas y no sé por dónde empezar. Me pregunto
cómo en tan poco tiempo y con tan poca información pudo comprender
tanto.
DR. MINUCHIN: Porque me dijiste mucho y fuiste muy claro. [A k. madre]:
Es importante que tú y tus dos hijos continúen con una terapia que les ayude
a ser tres en lugar de uno.
MADRE: Lo invito a vivir con nosotros dos meses.
EDIPO CON CÓLICOS ESTOMACALES 235

Marco terapéutico

Organización familiar

En Psychosomatic Families1 planteamos que estas familias se caracterizan por


un exceso de involucramiento. Las llamamos amalgamadas. Sus códigos
morales son rígidos, son sobreprotectoras y evitan los conflictos.
Propusimos que el estrés se expresaba mediante respuestas somáticas y un
miembro presentaba el síntoma.
Siempre respondemos a las familias con el conocimiento y la
predisposición de experiencias anteriores. Cuando conocí a la familia
Schmidt, parecían ser un ejemplo clásico de dichas familias: había contagio
de emociones; siempre que la madre o Konrad empezaban a llorar o a
expresar angustia, enseguida los tres se lanzaban a la operación de rescate.
La imagen de un cuerpo con tres cabezas fue inmediatamente reconocible.
Se invitaban unos a otros a participar en la experiencia que estaban
teniendo: la madre les pedía a los hijos que seleccionaran a sus parejas, y
ella tomó por propia cuenta la tarea de entrevistar al futuro esposo de
Heidi y de contarle chismes sobre su hija. Konrad tenía cólicos estomacales
siempre que su madre mostraba signos de aflicción.

Perspectivas individuales

Vi a Konrad como un joven brillante que asumió la responsabilidad de


disolver los conflictos entre los padres antes de que se divorciaran y luego
asumió la responsabilidad de ser el caballero de armadura brillante de su
madre, aunque insistía al mismo tiempo en su lealtad al padre. Se
considera protector de los indefensos y se identifica conmigo porque me
ve como un aliado que "trabaja por los pobres". Su estilo de contacto es,
principalmente, en proximidad, y responde al estrés o la separación con
dolor somático. En las publicaciones psicodinámicas lo describirían como
que tiene complejo de Edipo.
236 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

La madre se convirtió en el foco de la sesión cuando la invité a explorar el


reclutamiento de sus hijos como protectores; su invitación al terapeuta a
llorar por ella, así como su último comentario de la sesión cuando invitó al
terapeuta a vivir dos meses con la familia, son maniobras para reclutar
ayudantes. Su conducta es comprensible en la organización de una familia
donde solo uno de los padres está presente. Para estimular la autonomía
en una familia tan excesivamente conectada, es necesario despertar la fuerza
de la madre, en lugar de su sentido de impotencia.

Estrategias de intervención

El movimiento de una "masa de egos indiferenciados" (por tomar prestadas


las palabras de Murray Bowen2) al de tres personas capaces de contener sus
experiencias individuales fue el objetivo de la terapia. En general, estimulé
a la familia Schmidt a expresar sus conflictos interpersonales y ayudé a los
miembros de la familia a entender que pueden sobrevivir a los conflictos.
Uno podría, como Jay Haley3 solía hacer, encauzar a los miembros de la
familia a incrementar su proximidad emocional hasta que su mutua
intrusividad resultara incómoda para todos y eso los obligara a buscar
terrenos separados. Independientemente del camino que siga el terapeuta
la meta es fomentar la autonomía entre los miembros de la familia.

Técnicas

Por supuesto, las técnicas varían dependiendo de la experiencia, la ideología


y las herramientas del terapeuta. Con esta familia, me alié con cada uno de
ellos como un ser distinto y los invité a ver el animal de tres cabezas que era
su familia. Alenté a la madre a rechazar la función de Konrad como jefe de la
familia, detuve los intentos de cada uno de ellos por aliviar el dolor del otro,
y los hice que vieran las ventajas de relacionarse entre sí como seres
independientes.
EDIPO CON CÓLICOS 237
ESTOMACALES

NOTAS

1. Minuchin, A., B. Rosman y L. Baker, 1978, Psychosomatic Families:


Anorexia Nervosa in Context, Cambridge, Harvard University Press.
2. Bowen, M., 1961, "Family psychotherapy", American Journal ofOrtho-
psychiatry, 31, pp. 40-60.
3. Haley, ]., 1963, Strategies of Psychotherapy, Nueva York, Gruñe &
Stratton.
CAPÍTULO

9 Un joven chino
con anorexia nerviosa El
mismo mapa, diferente terapeuta

Es una familia de tres: el padre es un próspero profesor universitario, la


madre es enfermera y su único hijo, Xia,1 de 26 años, es estudiante de
posgrado que sufre anorexia desde que salió de su hogar para ir a la
universidad en otra ciudad, hace seis años. Empezó a vomitar todo lo que
comía. A la larga, bajó tanto de peso que fue necesario hospitalizarlo.
La pérdida de peso de Xia era tan grave que los médicos sospechaban que
tuviera la enfermedad de Crohn, pero una serie de exámenes
descartaron este y otros posibles problemas médicos. Me fue referido el
caso para una consulta como parte de un seminario de capacitación
durante mi visita al doctor Cheung, el psiquiatra que había tratado a la
familia durante los nueve meses anteriores. Habían probado con terapia
individual y familiar sin ningún resultado, aunque el peso de Xia era estable
en el momento de la consulta. El doctor Cheung también nos contó que Xia
había compartido la cama de su madre desde que era muy pequeño hasta
que llegó al octavo grado (secundaria).
La familia aguardaba en silencio en un salón grande que se adaptó
temporalmente como sala de entrevista para nuestros propósitos. Era una
escena familiar, como muchas otras sesiones de consulta, salvo que esta se
llevaba a cabo en Wuhan, una ciudad muy antigua del norte de China, con
una historia de 3 500 años. Soy china, mujer y no me parezco en nada al
doctor Minuchin. No
240 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

tengo una barba blanca que deje entrever los años de sabiduría adquirida, ni
el aspecto carismático del gurú para cautivar la imaginación del público
que se encuentra detrás del cristal de espeje Diferente sexo, diferente
nacionalidad, conectados por años de colaboración estrecha; lo que tenemos
en común es el mismo modele de evaluación en cuatro pasos y así es como
comienza mi travesía con la familia.

PASO UNO: abrir el motivo de consulta

El padre inició la conversación y fue directo al grano.

PADRE: Mi hijo es el paciente y nuestra principal preocupación es su salud; ha


sido anoréxico desde hace años.
MADRE: Desde hace seis años.
PADRE: Seis años, correcto. Sin embargo, creemos que gracias a la terapia
ha cambiado un poco. Empieza a hablar más con nosotros.
XIA: Sé que ha pasado mucho tiempo. Poco a poco he llegado a entender
que mi enfermedad es psicológica.

La familia presentó un relato bien coordinado del problema que los llevó a terapia.
Su introducción pragmática me hizo responder de la misma manera directa.

DRA. LEE: ¿De qué tipo de problemas psicológicos hablas?


XIA: Antes de ver al doctor Cheung, pensaba que mi problema era
conductual, que mi enfermedad solo se relacionaba conmigo. Pero después
de pasar por la terapia, creo que mi familia tiene un efecto definitivo sobre
mi enfermedad.
DRA. LEE: ¿En serio? ¿Qué tipo de efecto?
XIA: Se trata de la estructura de mi familia y la relación entre nosotros. Mi
enfermedad refleja el problema de mi familia... Digo, mi familia es
demasiado armoniosa. Sus miembros somos ex-
UN JOVEN CHINO CON ANOREXIA 241
NERVIOSA

tremadamente unidos. Quería tener más libertad, pero no era


suficientemente independiente como para enfrentar el mundo exterior.

Como ocurre con muchas familias chinas, el primer paso de descentralizar el


síntoma presentado no fue muy difícil, porque es natural para los miembros de
la familia atribuir los problemas a los factores de su relación. No obstante, en
este caso, es necesario brindar reconocimiento al doctor Cheung porque, como
era evidente, había logrado introducir una perspectiva familiar en la patología
individual del joven. Sin embargo, aunque habían empezado a entender que el
problema era relacional, parecían atribuirlo simplemente a un estilo de crianza
estricto que no admitía la autonomía que necesita una persona joven, incluso en
China. Como eran padres responsables, aceptaban el veredicto de que era su
falta de destreza como padres lo que había ocasionado problemas en su hijo. Por
tanto, la meta que querían alcanzar con el tratamiento era entablar mejor
comunicación con el hijo. Este punto de vista mantenía el foco en el paciente
individual y trataba a los padres como una sola entidad indivisible.

Los estudios sobre familias psicosomáticas nos han demostrado que cuando
uno ve a un hijo psicosomático, lo más probable es que haya una pareja en
conflicto.2 Sabía que tendría que explorar la relación de la pareja, pero empecé
por fortalecer a Xia para que reivindicara su voz. A invitación mía, Xia continuó
describiendo cómo fue para él crecer con padres muy conservadores.

XIA: Bueno, soy hijo único y mis padres me aman y se preocupan


mucho por mí. Crecí bajo su total y absoluta protección. Pero cuando
entré a la universidad... quise estudiar en otra ciudad y eso me llevó a
dejar mi hogar por primera vez. En ese entonces, sentí que entraba en
un mundo nuevo y extraño donde había perdido el amor y el cuidado
de mis padres. Ahí empezó el conflicto.
DRA. LEE: ¿Cómo empezó el conflicto?
EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

XIA: No podía enfrentarme al mundo exterior. Me enfermé ante-que


finalizara el primer semestre.
DRA. LEE: ¿Cuántos años tenías en esa época?
XIA: Dieciocho.
PADRE: En aquel entonces, no tenía que preocuparse de nada, porque
nosotros siempre nos ocupábamos de él y hacíamos todo por él. Lo único
que le pedíamos era que sacara buenas calificaciones en la escuela. Fue un
error de nuestra parte.
MADRE: No sabíamos cómo ser buenos padres con Xia. Como lo
cuidábamos tanto, fue difícil para él enfrentarse al mundo exterior. Quiero
decir, hemos influido mucho en su vida y en sus hábitos de higiene.
Recuerdo que cuando estaba en bachillerato no iba a los baños públicos de
la escuela, sino que esperaba y esperaba hasta llegar a casa.

Era evidente que los padres vigilaban muy de cerca a su hijo. Me estaban dando una
relación pormenorizada de todos los movimientos de .-hijo. Pensé: apuesto a que
habrían examinado sus evacuaciones. Trate de ampliar su reducida versión de la
historia familiar.

DRA. LEE [con curiosidad]: ¿El ambiente de su hogar es muy diferente del
exterior?
PADRE: Digamos que su madre es muy limpia y muy concienzuda en lo
que respecta a la higiene y, poco a poco, su estilo de vida se convirtió en el
de nuestro hijo. Nunca se habían separado hasta que él se fue a la
universidad.
XIA: Mi padre casi siempre está muy ocupado con su trabajo y pasa poco
tiempo en casa. Mi madre es responsable de mi educación Tal vez por su
propia crianza, sigue métodos muy tradicionales, que pueden ser
restrictivos. Los padres se sacrifican por sus hijos, pero exigen que, a
cambio, los hijos sean obedientes y quieren que los hijos cumplan sus
deseos.

Cuando el padre implicó que la cercanía entre la madre y el hijo podría ser
problemática, Xia intervino de inmediato para defender a su ma-
UN JOVEN CHINO CON ANOREXIA NERVIOSA 243

dre. La alianza de Xia con su madre me indujo a explorar la relación entre


madre e hijo.

DRA. LEE: ¿Tu madre tiene normas muy estrictas?


XIA: Sí.
MADRE: Es verdad, lo admito.
XIA: Incluso si no estoy de acuerdo con mi madre, hago lo que dice y
oculto mi resentimiento. Mis compañeros de clase se interesan mucho
en los estilos de moda e imitan a las estrellas de cine, pero mi madre
quiere que me concentre en mis estudios. Todavía me acuerdo de que,
cuando iba al bachillerato, tenía muchas ganas de usar zapatos de cuero,
pero mi madre dijo que no, que debía usar tenis solamente. Quería
vestirme como los demás jóvenes, pero mi madre no quería que fuera
vanidoso.

Y así sucesivamente. Es típico que con los hijos anoréxicos los padres cedan ante
la enfermedad y cambien de un extremo a otro, en este caso, de restrictivos a
permisivos. Sin embargo, me daba cuenta de que la historia oficial que la familia
presentaba era demasiado simplista para la enfermedad crónica. Como es lógico,
Xia había ensayado este relato muchas veces en sus sesiones con el doctor Cheung.
Me interesó más ver la manera en que los padres escuchaban con suma atención
mientras él hablaba, lo que confirmó mi especulación respecto de que la relación
entre padres e hijo era, en efecto, muy cercana, y la enfermedad de Xia había dado
pie a una proximidad todavía más sofocante de los padres. En el tratamiento de las
enfermedades psicosomáticas, la meta es propiciar la individuación. Empecé a
buscar un nuevo acceso a la dinámica familiar.

PASO DOS: señalar las interacciones que mantienen el problema

El segundo paso es una exploración de las relaciones familiares que sirven para
mantener el síntoma problemático. En ausencia de una línea clara entre estos
dos pasos, haré una distinción arbitraría y diré que el segundo paso empezó con
la reflexión de la madre.
244 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

MADRE: Lo admito, le impongo normas muy estrictas a mi hijo. Mi-padres


no eran muy cultos y me educaron con valores tradicionales. He
reflexionado sobre esto muchas veces desde que un hijo se enfermó. Hace
seis años. Ha sido una época larga y dolorosa. Al principio, me empeñé en
buscar el problema en mi hijo ahora busco el problema en mí. ¿Cuál es el
problema? ¿Come evolucionó? Vivimos con la abuela desde que él nació.
Mi suegra apenas tenía 49 años cuando su esposo murió. Su vida fue difícil
y era muy, pero muy exigente. Le decíamos la Emperatriz
DRA. LEE: ¿Su esposo también es un hijo obediente?
MADRE: ¡Muy obediente! Mi suegra era tan exigente que ni siquiera su propia
hija podía verla a los ojos. Cuando nuestro hijo nacio nos decía que no lo
tomáramos en brazos, que no nos acercáramos mucho, y teníamos que
obedecerla. Como mi esposo y ye salíamos a trabajar, ella era quien
principalmente se hacía cargo del niño. Se aseguraba de que mi hijo saliera
limpio y bien arreglado, y de que regresara en las mismas condiciones;
nunca le permitió que fuera sucio o desordenado.
PADRE: Tenía normas muy rigurosas.
MADRE: Sumamente rigurosas.
PADRE: Tal vez a causa de este tipo de dinámica familiar mi esposa se siente
presionada. Supongo que este sentimiento de presión se lo transmitió a
nuestro hijo.
DRA. LEE: Creo que lo que acaba de decir es muy importante. ¿Come es que los
sentimientos de su esposa se convierten en los sentimientos de su hijo?

El padre hizo varios comentarios que aludían a la proximidad entre su esposa e hijo.
No le había respondido hasta este momento. Pensé que había hecho un comentario
muy atinado sobre la interconexión de la-tres generaciones en la familia. Sin
embargo, me pareció que se colocaba más como un observador que como
participante en la dinámico familiar. Decidí unirme a él antes de cuestionar su
sumisión.

XIA [protestando}: No, no es cierto.


UN JOVEN CHINO CON ANOREXIA 245
NERVIOSA

DRA. LEE: ¿Podemos oír antes a tu padre?


PADRE: Creo que una nuera tradicional no se atrevería a ir en contra de la
voluntad de su suegra. Así que cuando mi esposa se sentía triste o
presionada, se guardaba el resentimiento. Es posible que, por medio de
sus actos cotidianos, haya transmitido más o menos este mismo
resentimiento a su hijo.
DRA. LEE: ¿Cómo hicieron frente a este dilema?
°ADRE: Yo únicamente podía desempeñar el papel de mediador y tratar
de aliviar la tensión.
DRA. LEE: Usted sabe que no hay probabilidades de que ese papel tenga
éxito.
PADRE: Sí, ahora me doy cuenta de que no logré mi propósito.
DRA. LEE: Apuesto a que tanto su esposa como su madre se quejaban
con usted.
PADRE: Exacto. Le decía algo agradable a mi madre y a mi esposa le
aconsejaba que reprimiera sus emociones. Pero no funcionó.
MADRE: Cuando me casé y pasé a formar parte de esta familia, estaba
resuelta a ser una buena nuera. Pero, simplemente, no podía hablar con
ella. Era muy crítica.
PADRE: No puedes ver un solo lado de la historia.
MADRE [irritada]: ¡Déjame terminar!
PADRE: De acuerdo, pero vinimos a hablar de la relación con nuestro
hijo.

Era la primera señal de conflicto abierto entre la pareja. Sin embargo, su


desavenencia desapareció casi tan pronto como apareció. A pesar de que el padre
reconocía la proximidad destructiva entre madre e hijo, era evidente que
evitaba enfrentarse a su esposa directamente. Y la madre siguió hablando del
conflicto entre ella y la suegra.

MADRE: Cuando mi hijo tenía dos años de edad, lo llevé conmigo a un


programa de capacitación en el trabajo que duró dos años. Cuando
regresamos, mi suegra se quejaba de que su nieto no era obediente. Yo
lo castigaba, pero la abuela me decía que eso
246 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

no servía de nada. Mi hijo lloraba cuando le pegaba, pero también yo me


sentía triste y deprimida.
DRA. LEE: Cuando se sentía deprimida, ¿culpaba a su esposo?
MADRE: Le escribía y le contaba lo que sentía. No podía enfrentarme a mi
suegra. No tengo tanto valor. Mi esposo siempre ha estado ocupado con su
trabajo desde que nos casamos. Trabaja mucho y le va muy bien, y yo
siento que debo apoyarlo cuidando muy bien a nuestro hijo. Supongo que
mi hijo es muy parecido a mí siempre se aleja de los problemas cuando está
fuera de la casa No pelea con nadie.

A estas alturas era evidente que la familia estaba repitiendo su patrón de narración
favorable. Decidí actuar para aumentar la proximidad con el propósito de crear
incomodidad, y mencioné algo que el doctor Cheung me había contado durante la
presentación del caso.

DRA. LEE: ¿Puedo preguntar algo delicado? [Dirigiéndose a Xia]: Me enteré de


que dormiste con tu mamá en la misma cama durante mucho tiempo,
¿cierto?
MADRE: Hasta que iba en octavo grado.
DRA. LEE [a la madre]: ¿Cómo sucedió eso? ¿Por qué dormía con su hijo en
lugar de con su esposo?
MADRE: Porque la casa era muy pequeña. Mi suegra ocupaba una habitación
y Xia dormía con nosotros en la única habitación adicional.
XIA: La abuela murió cuando yo tenía diez años. No me acuerde muy bien
de lo que pasaba entre ella y mi madre.
DRA. LEE: ¿Recuerdas que tu madre era muy infeliz en esa época7 ¿Lloraba?
MADRE: ¡Nunca lloré frente a mi hijo!
DRA. LEE: Entonces, ¿cómo manejaba su tristeza?
MADRE: Lloraba debajo de las sábanas, casi todas las noches.
DRA. LEE [dirigiéndose a Xia]: Sabes, las lágrimas de una madre siempre fluyen
al corazón de su hijo. Debes de haberte dado cuenta de lo sola que estaba, de
que lloraba debajo de las sábanas.
UN JOVEN CHINO CON ANOREXIA 247
NERVIOSA

Ahora la madre hablaba entre sollozos. Aunque Xia no se volvió a mirarla,


también tenía los ojos anegados en lágrimas.

XIA: Mi madre es muy generosa. Cuando yo era pequeño, ella usaba


ropa vieja remendada con parches. Pero a su esposo y su hijo nos
daba lo mejor. En especial, a la hora de las comidas; nos daba siempre
el mejor plato y dejaba la comida menos sabrosa para ella. Desde que
era pequeño comprendí que es una madre abnegada y compasiva. Por
eso estoy más que dispuesto a corresponder a su amor del mismo
modo.
DRA. LEE: Quieres mucho a tu madre. ¿Crees que tu padre la ama y la
cuida tanto como tú?
XIA: Creo que el amor y cuidado de mi padre no son suficientes.
DRA. LEE: ¿No son suficientes?
XIA: Sí, siempre he pensado que el cuidado de mi padre por mi madre es
un problema. A mamá le encanta comer pescado, pero mi padre no se da
cuenta de esto; él solamente ordena lo que quiere comer y yo pedía
pescado para mamá. Digo, soy solo el hijo; únicamente puedo hacer
cosas pequeñas. Paso mucho tiempo con mi madre y me doy cuenta de
estos pequeños detalles.
MADRE: Xia no quería separarse de mí aunque ya era un joven. Cuando
se fue a otra ciudad para ir a la universidad, me escribía todos los días
y compartía sus pensamientos conmigo.
DRA. LEE [a Xia]: ¿Hubo periodos largos en que fuiste el compañero de tu
madre en lugar de tu padre?
XIA: Sí, pasaba más tiempo con mi madre, incluso dormía con ella,
porque cuando era niño me asustaba con facilidad. La abuela siempre
me decía que el tigre iba a venir por mí y por eso no podía dormir sin
mi madre.
DRA. LEE: ¿Los tres dormían juntos? ¿Cómo compartían la cama?
XIA: Yo dormía en medio.
DRA. LEE: ¿Dormías en medio?

Aunque no es nada extraño que los niños compartan la cama de sus padres en
China, en esta familia era parte de un patrón de cercanía en-
248 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

fermiza. Como soy china, me sentí con libertad para llamar la atención a lo que
para algunos podría parecer solo una norma cultural.

MADRE: Bueno, traté de alejarlo, pero no funcionó. Me despertaba ¿ media


noche y lo encontraba de pie, sin hacer ruido, al lado de nuestra cama, y
me decía que tenía miedo de la oscuridad. No podía echarlo.
DRA. LEE: Me parece interesante que cuando tenía miedo acudiera a usted en
lugar de a su padre.
MADRE: Exacto, nunca acudía a su padre. Siento que, simplemente no puede
separarse de mí. Ahora que está enfermo, también ha descargado todo su
resentimiento y odio conmigo y me trata como bote de basura.
XIA: La odio porque es la causa de mi enfermedad. La culpo de ella es decir,
sé que está muy triste. Sé que de verdad quiere ayudar pero lo hace mal y su
esfuerzo se ha convertido en presión y estrés para mí... Mi madre me vigila
muy de cerca; no me permite tener novia. Si hablo mucho tiempo por
teléfono, se enoja. Pero también sé cuánto ha sacrificado por esta familia y
que se siente muy desdichada. A veces me gustaría que mi madre no fuera tan
buena conmigo para que me resultara más fácil no estar de acuerdo con ella.
No me dejaron hacer nada hasta que me enfermé
DRA. LEE: De anoréxico a bulímico; de no querer comer, a no querer dejar de
comer. Es el mismo tipo de relación que tienes con tu madre.
XIA [suspira]: Para mí, mi madre es como los nutrientes. Necesito nutrientes
para sobrevivir, de la misma manera en que necesite a mi madre para
sobrevivir. Pero incluso cuando el amor de mi madre me creó conflictos, no
pude resistirme a ella: como cuando vomito después de comer. Siento un
gran vacío.
DRA. LEE: Mira, no es muy inteligente de tu parte comer y vomitar como
forma de resolver los problemas.
XIA: Lo sé... ya tengo 26 años.
DRA. LEE: Veintiséis, ¿y todavía tienes esa forma tan tonta de resolver los
problemas? Solo los bebés recurren a la comida para
UN JOVEN CHINO CON ANOREXIA 249
NERVIOSA

resolver problemas, ¿sabes? ¿Tu padre te enseñó cómo resolver los


conflictos cuando eras pequeño, o él también evita los conflictos como
tú?
MADRE: No creo que ni su padre ni yo sepamos cómo enseñarle nada.
Nunca habló con nuestro hijo sobre cómo enfrentar los retos, ni le
dijo qué hacer cuando se presentaban problemas.
XIA: Nunca me enseñó, sino que más bien los resolvía por mí.
DRA. LEE: ¿Puedo cuestionar a tu padre? Creo que tampoco tu padre es
capaz de resolver sus propios problemas. Si pudiera, habría entendido
que tenía una esposa infeliz que se sentía sola; la habría consolado y se
habría ocupado él mismo del problema. No te habría delegado la tarea
de consolar a tu madre, lo cual hizo que los sentimientos de ella se
convirtieran en los tuyos [aquí utilicé las mismas palabras del padre].
MADRE [asintiendo con la cabeza]: Creo que es verdad. En realidad, Xia se
daba cuenta de que yo lloraba casi todas las noches. A veces, se
despertaba y me preguntaba por qué lloraba de nuevo. Pero nunca le
confesé mis sentimientos. Supongo que sentía amargura. No podía
hablar con nadie, ni siquiera con mi esposo, y me sentía llena de
resentimiento. A veces creo que si no hubiera tenido a mi hijo, habría
acabado con mi vida.
DRA. LEE [al padre]: ¿Sabía que su esposa sufría tanto?
PADRE: Lo sé. Y entiendo su relación con mi madre, pero este conflicto
nunca salió a la luz.
DRA. LEE: ¿Sabe?, todo conflicto entre una mujer y su suegra es un
conflicto entre la mujer y su esposo.
PADRE: Soy un hijo respetuoso. Y, como dije antes, era muy difícil para
mí ponerme entre mi madre y mi esposa. Solamente en privado podía
consolar a mi esposa.
DRA. LEE [a la madre]: En ese caso, el único que tiene plena conciencia de
su sufrimiento es su hijo.

Después de hacer una serie de preguntas exploratorias al principio de la sesión,


había ganado cierta influencia que me permitía cuestionar a cada uno de
ellos. Al tejer con sus narrativas un nuevo tapiz del
250 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

drama familiar, se vuelven parte del proceso experíencial y, por tanto,


propenderán menos a oponer resistencia a mi confrontación. A este
respecto, influye en mí la idea de una pintura china, en la que une
dejaría mucho espacio vacío antes de unir las líneas separadas con
puntos.

En este segmento, por fin empezamos a unir los retazos y a establecer una
imagen clara de la posición triangulada del hijo en la cohorte parental.
Xia percibió que la tensión se estaba acumulando en la sesión y salió de
nuevo al rescate haciendo una broma sobre su futura esposa,

XIA: Cuando me case, no será necesario que mi esposa sea bella,


pero tendrá que ser respetuosa. Si discutiera con mis padres, la
repudiaría de inmediato.
DRA. LEE: En ese caso, tu futura esposa también te dará un hijo
anoréxico que absorberá su tristeza, un hijo que llevará consigo la
imagen de su madre llorando sola por las noches, sin que haya
habido alguien para consolarla.

La madre de Xia empieza a llorar de nuevo. Xia abandona de inmediato


su tono juguetón y los ojos se le ponen llorosos. Me alegré de que no
perdiéramos el ímpetu que tanto me esforcé por establecer en la sesión.

MADRE: Las cartas que escribió eran todas sobre cuánto me quería
y se preocupaba por mí. Siento verdaderamente su preocupación
y amor por mí.
DRA. LEE: ¿Saben?, los hijos que crecen tan protegidos por sus pa-
dres no pueden dejar su casa.
XIA [empieza a llorar de nuevo]: Estaba tan deprimido en esos
días, no podía olvidarme de mi padre ni mi madre. Quiero llorar,
es como si todos mis sueños se hubieran roto. A veces me gustaría
que mi madre me odiara; eso me haría más fácil dejarla.
DRA. LEE: Has llevado a tu madre a cuestas mucho tiempo; esa
responsabilidad es de tu padre, no tuya. ¿Por qué no se la de-
vuelves?
UN JOVEN CHINO CON ANOREXIA NERVIOSA 251

Xia ofreció todo tipo de razones por las que su padre no podía ayudar a su
madre, a pesar de que el padre prometió que lo haría. El padre anhelaba
relacionarse con su hijo, pero Xia no se mostraba receptivo. Le pedí al padre que
hablara con su hijo y le dijera a Xia que era capaz de cuidar de su esposa. El
padre lo intentó, pero no convenció a Xia.

PADRE: No confías en que puedo cuidar de tu madre. ¿Es porque estoy


muy ocupado en el trabajo?
XIA: No eres tan sensible a sus sentimientos como yo. No puedes sentir
su tristeza como yo. No prestas suficiente atención a lo que le ocurre, a
las cosas que todavía le molestan. No puedes darle la misma atención
que yo. Yo siento cuando está triste, incluso cuando frunce el entrecejo.
Cuando ella sufre, yo también sufro; quiero compartir todos sus
pesares...
PADRE: ¿Qué le molesta ahora?
XIA: No es posible que te lo explique. La gente tiene necesidades
elementales, deseos...

Xia siguió y siguió en la puesta en escena de la interacción padre-hijo. Parecía


una versión oriental de Hijos y amantes de D. H. Lawrence. Xia no pensaba
que la cercanía con su madre fuera un problema. Por el contrario, parecía
enorgullecerse de ser el caballero blanco de su madre. El mayor reto que tienen
los terapeutas familiares que trabajan con problemas psicosomáticos reside en
crear límites y distancia, pero esto es precisamente a lo que estas familias oponen
férrea resistencia.

DRA. LEE [interrumpiéndolo]: Quizá no te has dado cuenta, como has


dormido entre tus padres tanto tiempo, de que tu padre no tiene modo
de acercarse a su esposa. ¿Puedes dejarle tu lugar a tu padre para que
pueda hablar con su esposa?

[Xia se puso de pie. Dijo que no quería ser el centro y único tema para sus padres,
pero parecía renuente a moverse. Cuando por fin ocupó un sitio lejos de sus
padres, la mirada de su madre lo siguió. Pregunté a
252 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

Xia si desde la distancia veía a sus padres diferentes, pero fue la madre la que
respondió.]

MADRE [con lágrimas en los ojos]: Cuando veo a mi hijo sentado ahi tengo la
sensación de que se va a ir. No solo ya es adulto, sino una persona
independiente. De ahora en adelante solo podremos observarlo desde
fuera.

Fue un momento intenso entre la madre y el hijo. Las palabras que ella pronunció y
la expresión de sus ojos transmitían dos mensajes diametralmente opuestos.
Atrapado entre la necesidad de dejar su hogar . el inmenso poder de retención de la
nostalgia de su madre, Xia se ve:: paralizado.

DRA. LEE [dirigiéndose al padre]: ¿Cómo consuela a su esposa? Su hiño lo cree


capaz de hacerlo. Dicen que usted es un chino tradicional; ¿está bien que
consuele a su esposa?
PADRE: ¡Por supuesto! Sé cómo hacerlo. Incluso si yo mismo resiento
triste, puedo consolar a mi esposa.
MADRE [dirigiéndose a su esposo]: Mira, nuestro hijo está bien, nosotros somos
el problema.

La primera sesión finalizó en este punto. Aunque habíamos avanzado de la


crianza a la perspectiva relacional más compleja que incluía . triangulación en tres
generaciones, la entrevista no fue una línea recta El tango á trois parecía tan
enmarañado que era difícil distinguir le? pasos de cada uno de los miembros.
También, en los modales corteses : esta familia china, había una poderosa corriente
subterránea de evasión.

Cuando la madre miró con ternura al hijo sentado a menos de un metro y medio de
ella y comentó que tenía que dejarlo ir, bastó para provocar las lágrimas tanto de la
familia, como de los observadores que estaban detrás del espejo unidireccional,
algunos de los cuales competían el mismo dilema en esta cultura antigua, que tiende
a glorificar la conexión madre-hijo a toda costa.
UN JOVEN CHINO CON ANOREXIA NERVIOSA 253

Segunda sesión

Vi a la familia de nuevo al día siguiente. Habían venido de fuera y habían pasado la


noche en un hotel. La ventaja de una segunda entrevista es que, después de la
primera sesión en que exploramos territorio desconocido, nos sentimos más
cercanos, más familiarizados unos con otros, y hemos establecido una conexión.
Ahora, los personajes desempeñarán sus papeles y harán la puesta en escena del
drama. El reto para el terapeuta es cómo ampliar la experiencia sin repetición. El
tercer paso del modelo fue útil en este caso, ya que ofreció una dirección terapéutica
clara. Pasar del presente al pasado profundiza la compresión del patrón conductual
que cada uno de los personajes aporta a su relación actual. Aunque el objetivo es
relativamente claro, la forma de alcanzarlo depende de cómo prepare el terapeuta a la
familia para revivir el pasado.

Comencé con una charla intrascendente con la pareja y les pregunté cómo habían
pasado la noche en la ciudad. Xia había ido a visitar a unos amigos, pero el
matrimonio no salió. Pregunté si era normal que los padres en China se dedicaran
por completo al trabajo y no tuvieran ninguna diversión. Debo señalar que, aunque
soy china, sabía que esta familia me consideraba "extranjera" por haber venido de
otro país.

MADRE [viéndose más relajada esta vez, suspiró y comentó}: En efecto, dedicamos
todo nuestro tiempo a trabajar o a estar con la familia; no hay tiempo para el
romance.
DRA. LEE: ¿Hay necesidad de romance?
MADRE [riendo]: Claro que sí; ¡por supuesto que se necesita!

Explicó que, a medida que uno envejece, el romance adquiere otro significado. Era
evidente que su sentido de romance no requería una pareja romántica. Le dije que
tenía la impresión de que era una persona divertida y amorosa a la que le gusta decir
lo que piensa. ¿Cómo fue que llegó a ser tan desdichada como para llorar debajo de
las sábanas? Con esta pregunta, emprendimos el tercer paso.
EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

PASO TRES: exploración del pasado centrada en la estructura

MADRE: Soy la segunda de cinco hijos. Pero siempre fui la que cuidaba a mis
padres. Siempre fui respetuosa. Cuando me casé y me integré a la familia
de mi esposo, pensé que como mi madre había muerto cuando yo era muy
joven, trataría a mi suegra como si fuera mi propia madre. Pero, según
ella, yo no hacía nada bien. Estuvo en cama varios años antes de morir. La
cuidé e hice cosas por ella que incluso su propia hija se negaba a hacer. Sus
amigas le comentaron a mi suegra que era muy afortunada por tener una
nuera tan buena, pero ella solo se limitó a responder que era mi deber.

Fue interesante observar que el pasado de la madre no era solo una historia de su
familia; más bien, también incluía la historia de su relación con la familia de su
esposo.

MADRE [continuando]: La gente cree que soy fuerte, pero en realidad soy
muy vulnerable. Como me veo fuerte, nadie lo reconoce.

Por supuesto, eso no era cierto. Su hijo sabía muy bien lo sola que estaba. El padre
también sabía que Xia se identificaba mucho con el sentimiento de su madre. No se
daba cuenta, empero, de que si su observación era exacta, el resentimiento de su
esposa también llegaría a ser el resentimiento de su hijo. No había manera de que se
comunicara con su hijo si no se acercaba primero a su esposa. Por tanto, repetí al
esposo el cuestionamiento que inicié el día anterior.

DRA. LEE: Ayer le dije que tengo una manera extraña de llevar las cuentas.
Creo que todos los conflictos entre suegras y nueras son, en realidad,
conflictos entre marido y mujer.
MADRE: ¡Cuánta verdad hay en eso! Usted sabe que mi esposo también fue
hijo de su madre, como Xia. Le era imposible contradecir a su madre.
UN JOVEN CHINO CON ANOREXIA 255
NERVIOSA

PADRE [defendiéndose con cierta torpeza]: No creo que sea insensible;


sabía que ella se sentía infeliz.
DRA. LEE [persistentemente]: ¿Y por qué ella no lo veía así? ¿Por
qué dijo su hijo que tenía que proteger a su madre porque usted
no la protegía?
PADRE: Creía que, en una familia, siempre había formas de
equilibrar las diferencias entre sus miembros, pero tiene que
haber ciertas concesiones. Quizá esta actitud creaba conflicto en mi
esposa. [La miró y después se volvió hacia la terapeuta.} Sin embargo,
me gustaría agregar que algunas de las presiones vienen de su
familia. Es una hija devota y leal a su padre anciano, cuya salud
está decayendo. Aunque tiene hermanos mayores y menores,
ninguno de ellos es muy capaz. Ella asume la mayor parte de la
responsabilidad por la familia, que es muy exigente.
DRA. LEE [a la madre]: Entonces, ¿se ha hecho cargo de dos
familias?
PADRE: Incluidos sus hermanos y hermana; a ninguno de ellos
les va bien. Por ejemplo, cuando su hermano menor perdió su
trabajo, ella se encargó de mantenerlo. Creo que cuando una per-
sona se casa, debe invertir su energía en su nueva familia y no
tanto en la familia de origen.

Me dio gusto que el padre empezara a plantear sus quejas, ya que fue la
primera vez que lo vi enfrentar parte del conflicto que lo separaba de su
esposa. Como trabajamos mucho para llegar a este punto, decidí seguir
cuestionándolo para que participara más.

DRA. LEE: Ya conoce mi forma extraña de llevar cuentas: si una


esposa no puede dejar a su familia de origen, es porque el esposo
no sabe cómo mantenerla a su lado.
MADRE: ¡Exacto!

Al tratar de introducir una perspectiva sistémica en las familias que no


conocen estos conceptos, he formulado una serie de metáforas contables
para demostrar cómo se relacionan las cosas. Como el uso de las
256 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

metáforas tiene una cualidad juguetona, a menudo facilitan que


lea personas encaren los temas conflictivos.

Sin embargo, como guardián leal de la familia, Xia no pudo con-


tenerse e intervino.

XIA: Creo que mi madre es así, ella...


DRA. LEE [interrumpiéndolo]: ¿Puedo pedirte que esta vez escuche?"
Volveremos contigo después. [Dirigiéndose a la madre]: Creo que su
hijo está tan acostumbrado a participar en...
MADRE: ¿Mi vida diaria?
DRA. LEE: Precisamente. ¿Cree que pueda aprender a abstenerse de
participar? Sé que no será fácil para él.

Por supuesto, era imposible que Xia no se involucrara. Estaba muy


pendiente de nuestra conversación, buscando cada oportunidad de
participar. Como no logró llamar mi atención esa vez, me susurre al
oído: "Solo quiero decirle que mi madre tampoco tiene siempre la razón.
Pasa demasiado tiempo con su familia. Todas las festividades chinas
importantes las celebra con su familia, en lugar de hacerlo con la familia
de mi padre. Mi padre ha tolerado esto muy bien, sin quejarse".

Fue una buena señal que Xia tomara una postura contra su madre. Una
parte evidente de su conflicto era que quería separarse, pero le resultaba
emocionalmente imposible desprenderse. Le agradecí información, pero en
ese momento no quería desviar la atención de la pareja. Propuse que ambos
guardáramos silencio mientras ellos hablaban entre sí. Acerqué la silla del
padre a la de su esposa y pedí a '.: pareja que hablaran entre ellos
directamente.

PADRE [continúa hablando con la doctora Lee]: De hecho, siempre he


sabido que mi hijo es muy sensible a mi esposa, como mencione ayer;
puede leer su rostro y también su mirada.
UN JOVEN CHINO CON ANOREXIA NERVIOSA 257

No es sorprendente que el esposo desligado respondiera a la sugerencia de hablar


directamente con su esposa dirigiéndose de nuevo a la doctora Lee. Esta resistencia
es previsible y debe recibirse con insistencia afable, pero firme.

DRA. LEE: Por eso quiero que hable con su esposa. Si aprende a ser sensible
a su sufrimiento, quizá su hijo aprenda a separarse. Si él no cree que
usted puede cuidar de su esposa igualmente bien, no irá lejos.
MADRE: Hay muchas cosas que le pesan a mi corazón enormemente. Me
oprimen tanto que siento que voy a estallar. Quiero gritar que me siento
muy deprimida.
PADRE [a la madre]: Pese a todo, no me contaste estas cosas... Recuerdo
cuando estaba trabajando en Beijing, nunca me escribiste para contarme que
no eras feliz.
MADRE: No me atreví a contártelo. Siempre pensé que no entenderías. Creo
que tampoco debí habérselo dicho a nuestro hijo. Pero quizá ha asimilado
mis sentimientos de manera inconsciente.
DRA. LEE [al padre]: En ese caso, el verdadero conflicto es el que existe entre
usted y su esposa. ¿Cómo resuelven el conflicto entre ustedes dos?
PADRE y MADRE: ¡No lo resolvemos!
DRA. LEE [al padre]: ¿Cómo desarrollaron esa forma de ocuparse de su
relación íntima?

Aunque habíamos empezado el tercer paso al principio de la sesión con la madre,


tardamos un rato en llegar al padre. No quería apresurarme, porque creo que la
exploración del pasado de una persona tiene más sentido si viene después de cierta
aclaración de la relación de la pareja.

PADRE: Soy el menor y tengo un hermano y dos hermanas. Todos mis


hermanos se fueron a trabajar a la ciudad, y mi padre siempre salía en viaje
de negocios. Crecí al lado de mi madre. En realidad, no conocí a mi padre
hasta que se enfermó, en los últimos años de su vida. Fue una etapa muy
difícil para mí, ya que
EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

tenía que ir de un lado al otro, entre la escuela y el hospital, que estaba muy
lejos, pero fue una experiencia trascendental: me-dio la única oportunidad
de estar con mi padre.
DRA. LEE: ¿Llegó a conocer mejor a su padre?
PADRE: No precisamente. Lo respetaba y admiraba, pero le tema miedo.
Sentía que no había tenido oportunidad de conocer a mi padre sino hasta
que lo internaron en el hospital. Yo tenia 19 años, me sentía adulto. Pasé
muchos meses a su lado. No hablábamos mucho. Fue duro. Pero era
importante para mí sentir que podía asumir cierta responsabilidad por él.
DRA. LEE: Y su muerte, ¿cómo fue?
PADRE: Murió muy de repente. Quizá no comprenda por completo el
impacto de la Revolución Cultural. Fue un periodo muy importante de
nuestra historia. Enjuiciaron a mi padre porque era hombre de negocios
antes de la revolución, lo que llamaban capitalista.
DRA. LEE: ¿Murió a causa de la persecución?
PADRE: Lo enviaron del hospital a su unidad de servicio, y lo sometieron a
juicio mientras se recuperaba. Sufrió un ataque al corazón durante el
interrogatorio. Cuando nos enteramos de la noticia, ya había muerto. Fue a
medianoche, durante una tormenta de nieve; mi madre y yo tuvimos que
caminar kilómetros y kilómetros por los senderos de las montañas,
yendo de pueblo a otro, para reclamar el cadáver de mi padre. Lo cargamos
a pie y volvimos a recorrer muchos kilómetros para llegar al lugar de la
cremación. ¡Fue muy cruel, muy inhumano!
DRA. LEE [conmovida por el relato]: Sí, fue muy cruel. ¿Solo iban ustedes dos?
PADRE: Sí, solo yo y mi madre.

Se notaba cómo la emoción empezó a embargar a este hombre de aspecto adusto, que
nos llevó con él a recorrer el camino de este pasaje traumático: el relato de un hijo
leal acompañando a su madre en una dura travesía en busca de su padre muerto.
Como una escena de una vieja película en blanco y negro, visualicé al joven que
protege
UN JOVEN CHINO CON ANOREXIA 259
NERVIOSA

a su madre en las montañas remotas y que luchaba con desesperación por


avanzar en medio de la nevada. Se podía sentir su impotencia, su dolor, su rabia.

PADRE: Durante mucho tiempo, simplemente giré en torno de mi


madre, no podíamos separarnos.
MADRE [exclamando de pronto]: Su madre era una persona muy severa,
rara vez sonreía. Nunca habló de su esposo, nunca visitó su tumba.
Siempre me pareció extraño.
DRA. LEE [a la madre}: ¿Su esposo le habla alguna vez acerca de esto?
PADRE: No, ella no entendería.
MADRE: Habló de ello, pero no lo entendí a cabalidad.
DRA. LEE [al padre}: ¿Por qué cree que no entendería?
PADRE: Porque nunca he hablado de los detalles, y ella nunca preguntó.
MADRE [protestando}: Sí pregunté, sabía lo de la tormenta de nieve...

Aunque sería tentador regresar a una puesta en escena entre la pareja en este
momento, decidí posponerla y preferí seguir explorando la travesía interna del
esposo. Para allanar el camino de una puesta en escena productiva entre
parejas desligadas (o en pugna), es útil dedicar tiempo a ahondar en su
experiencia individual, ir más allá de la superficie de amargura y encono para
llegar a la soledad y añoranza que se esconden en el fondo. Por consiguiente,
decidí profundizar en la experiencia emocional del esposo como medio para
despertar la curiosidad de la esposa que, al parecer, no lo había acompañado en
este importante viaje interior.

DRA. LEE: Aunque soy una extraña, imagino lo terrible que debe de haber
sido este viaje para usted: ir en busca del padre muerto en medio de
una tormenta de nieve. ¿Siente mucha rabia por lo que le pasó a su
familia?
PADRE [citando un antiguo proverbio chino}: "Atrévete a bufar de cólera en
tu interior, pero no te atrevas a manifestarla al exterior". Únicamente
puedo aceptar los hechos.
EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

DRA. LEE: ¿Aceptar los hechos? ¿Y su rabia? ¿Por eso es tan silencioso?
PADRE: Solamente puedo guardarme mi rabia. Le escribí a la unidad
gubernamental correspondiente y traté de que cambiaran el veredicto.

Mientras escuchaba, se me ocurrió que Xia estaba repitiendo la /z¿5-toria de su


padre. Él también echaba de menos a un padre que esial~: emocionalmente muerto
desde aquella travesía en la nieve. Hice ur. comentario al respecto, pero ninguno de
ellos respondió, por lo qu¿ abandoné la idea, que quizá sonó demasiado freudiana
para una familia china.

De hecho, el padre fue persistente y finalmente logró limpiar el nombre de su


padre años después. Como muchos otros de su generación, sus vínculos filiales
eran fuertes, mucho más fuertes que si apego a su matrimonio.

DRA. LEE: ¿Cómo se conocieron?


MADRE: Por unos amigos. Yo tenía 29 años; era hora de casarme. El
era una persona decente y muy trabajadora. Además, acababa
de perder a mi madre; quería encontrar una nueva madre en
mi suegra. Me sentí desconsolada cuando nuestra relación se
agrió.

Parecía imposible para la madre hablar de su vida sin mencionar a su suegra. Ya


fuera que culturalmente estaba determinado que en China, cuando una mujer se casa
con un hombre también se casa con la maárre del hombre, o bien estaba desviando su
hostilidad hacia su esposo criticando a la anciana. Las preguntas seguían vigentes:
¿por qué la pareja no arreglaba las cosas entre ellos cuando ya no había más
interferencia de la generación anterior? ¿Qué los mantenía distanciados? ¿Cuál
era con exactitud el resentimiento que se escondía detrás de su fachada respetuosa y
amigable?
UN JOVEN CHINO CON ANOREXIA NERVIOSA 261

Era evidente que habíamos superado el tercer paso de nuestro mapa; la pareja
había compartido recuerdos importantes del pasado que los habían condicionado
para su relación actual. La trágica experiencia del padre había conmovido a todos en
la sala y había dejado muy en claro que no solo había una mujer solitaria en esta
relación, sino también un hombre solitario. La siguiente pregunta fue: ¿cómo
podemos usar estos antecedentes para introducir el cambio?

PASO CUATRO: exploración de nuevas formas de relacionarse

Nuestra exploración del pasado de la pareja había logrado despertar en la madre el


deseo de reconectarse con el esposo del que se había alejado, o del que, quizá, nunca
estuvo cerca. Su matrimonio se forjó en una época turbulenta de agitación social y
política en China, que agotó mucha de la energía que se habría invertido en forjar
vínculos personales más fuertes. Golpeadas por el pasado, estas dos personas, que
más o menos habían renunciado una a la otra, podían vislumbrar lo que podría
volver a ser posible. Si se apoyaran un poco másr sería posible liberar al hijo del
triángulo parental. Repetí mis cuestionamientos, esta vez con la intención de
explorar nuevas posibilidades.

DRA. LEE [al padre}: ¿Por qué no comparten cosas con el otro? ¿Por qué dice
[refiriéndose a la esposa] "ella no entendería"; y por qué su esposa dice "él no
sabría"? Si no se importaran, sería mejor que dejáramos las cosas como
están. Pero dijeron que sí se preocupaban uno por el otro; ¿por qué están
atrapados en el resentimiento mutuo? Desde la sesión de ayer se hizo
patente que su esposa se sentía sola; pero al parecer, usted también es un
hombre muy solitario. ¿Por qué no buscan consuelo el uno en el otro?

Esta confrontación fue posible gracias a la experiencia del tercer paso. Esta vez
la pareja se mostró más receptiva a resolver el conflicto que se había enconado desde
hacía muchos años. En apariencia, míen-
262 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

tras que la madre resentía el amalgamiento de su esposo con su madre el


esposo también resentía el apego de la esposa a su familia. El sistema: de
pareja se había separado por los conjuntos de exigencias familiares El esposo
estaba enojado por el apoyo financiero que su esposa ofrecía. a sus hermanos.
Después de muchos intentos infructuosos por corregir la situación, los
padres de Xia optaron por mantener su distancia y para evitar las
discusiones, se evitaban uno al otro. Esto explicaba por qué la pareja
continuaba en conflicto aun cuando la suegra hubiera muerto hacía mucho
tiempo. Como hijo leal, Xia había sido un testigo experto del verdadero
problema de sus padres. Después de escuchar tanto tiempo, Xia estaba
preparado para actuar. Esta vez lo invité a desempeñar el papel de un hijo
adulto que ofrecía sus comentarios, y pudo representarlo bien.

XIA: Mientras los oía, empecé a pensar que el verdadero problema


era el conflicto entre mis padres. Tienen muy distintas ideas sobre lo
que es su familia real. Este conflicto es como un tumor en nuestra
familia, pero nadie puede tocarlo, porque si uno lo toca la familia
entera podría venirse abajo.
No estuve consciente del conflicto entre mi madre y mi abuela hasta
que mi madre me lo contó. No recordaba a mi abuela así de estricta
y controladora, porque fue muy buena conmigo Me quería
entrañablemente. Pero luego me enteré del conflicto entre mi mamá
y mi abuela. Recuerdo a mi madre y rni padre quejándose uno del
otro, mamá lloraba, no me acuerdo de lo que sucedió después, solo
sé que discutían por la abuela... Por eso creí que tenía que actuar
como una cadena, para encadenarnos y mantenerlos juntos, incluso a
mi abuela. En esa época, los cuatro vivíamos bajo el mismo techo, y
yo me hallaba en medie de los tres. Era su mensajero; observaba
todos sus movimientos y expresiones, incluso los humores sutiles
entre mis padres. Ya les había dicho que haría cualquier cosa por
verlos felices, incluso si tenía que destruirme; me hubiera sentido
satisfecho si mis padres hubieran sido felices.
DRA. LEE: Eres un hijo devoto.
UN JOVEN CHINO CON ANOREXIA 263
NERVIOSA

XIA: Ayer sentí que lo único que hacía era desempeñar el papel de
protector de mi madre, pero ahora no creo que eso sea del todo cierto.
Creo que también heredé el carácter de mi padre: no demuestro mucho
mis emociones, pero eso no quiere decir que no tenga opiniones.
Desde que tengo memoria, incluso desde antes de que mi abuela
muriera, nuestra vida familiar ha girado en torno de los parientes
maternos. Pasamos todos los festivales y celebraciones importantes con
la familia de mi madre.

La celebración de festivales es parte importante de los rituales familiares en la


cultura china. Era muy irregular que una nuera celebrara con su familia cuando
los padres del esposo todavía vivían. Por tanto, aunque la madre insistía en que
era una nuera obediente, era interesante observar cómo se las arreglaba para
controlar los rituales más importantes de la familia. Ya me imaginaba la
magnitud del conflicto que debía de haber creado en la pareja esta batalla entre
los dos clanes. Xia había tratado de plantear este problema anteriormente, pero
se requirió la experiencia del paso anterior para que comprendiéramos a
cabalidad lo que trataba de decirnos.

DRA. LEE: ¿Por qué aceptó tu padre este arreglo?


XIA: Fue por complacer a mi madre. No discutían mucho este asunto
delante de mí, porque yo me preocupaba mucho cuando reñían. Por la
expresión de su cara me daba cuenta de que no eran felices. Sin
embargo, este era un tema que no se podía mencionar abiertamente en
mi familia. Y no podía evitar pensar que debí haber hecho algo más por
ellos; sentía que era mi responsabilidad hacerlos felices.
PADRE [suspirando]: El hecho es que cuando los tres estamos juntos, yo
trato de hacer feliz a mi esposa, mi esposa trata de hacer feliz a nuestro
hijo, y en cuanto a nuestro hijo, él trata de hacernos felices a nosotros
dos.
DRA. LEE: Por eso insisto en que, para liberar a su hijo de esta relación,
ustedes dos tienen que tratar directamente el uno con el otro.
EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

XIA: Pero no creo que este conflicto pueda resolverse. Ahora que soy
mayor me doy cuenta de que mi madre se alia mucho con su familia.
DRA. LEE: ¿Alguna vez hablaste con tu madre de esto?
XIA: No, ¡es por devoción filial!

Desde luego, esto no era del todo cierto, ya que Xia no tenía reparo alguno en
confrontar a su padre. Sin embargo, cuando el amalgamiento de un hijo con su
madre se agrava por la creencia de que se debe a la devoción filial, el objetivo
terapéutico de separarlos se vuelve aún más difícil

Pedí a Xia que se arrodillara al lado de su madre y pusiera la cabeza en el regazo de


ella. Como es lógico, esta posición no era cómoda para un joven. Le pregunté si esa
era la postura que quería asumir el resto de su vida. De no ser así, hasta dónde le
gustaría alejarse de sus padres. Esta vez Xia llevó la silla hasta el otro extremo de la
habitación

DRA. LEE [moviendo la silla del padre para que este quede de frente a la madre]:
Quiero que hable con su esposa directamente. Si su hijo ve que usted puede
cuidar a su madre, soltará la pesada carga que lleva a cuestas y dejará el
hogar finalmente. Esto es muy importante. Usted necesita averiguar si su
esposa cree que es capaz de cuidarla y atenderla bien, porque su hijo no cree
que pueda.

Quizá fui injusta por anteponer las necesidades de la esposa a las de esposo, pero la
pareja empezó a hablar, aunque al principio les costo mucho trabajo. Hablaron un
rato y luego cambiaron a su dialecto nativo. Aunque yo no tenía la más remota idea
de lo que estaban diciendo su conversación era muy intensa. En diferentes momentos,
la madre se quejó con dolor mientras su esposo trataba de consolarla. Xia miraba
desde lejos, con lágrimas en los ojos.

Como es natural, la relación de una pareja nunca es unilateral Durante muchos


años, esta pareja había desarrollado una forma de
UN JOVEN CHINO CON ANOREXIA NERVIOSA 265

hacer frente a sus diferencias y al dolor existencial de la vida diaria. Aunque la


esposa quería una respuesta más emotiva de su esposo, ella también se había
acostumbrado, e incluso disfrutaba de la vida sin la participación de él. Como
sucede con muchas mujeres, el sueño del romance había cedido el paso a la realidad
de la vida cotidiana. Una asociación íntima en el sentido occidental podría parecer
completamente ajena en esta ciudad antigua donde la lealtad a los clanes familiares
seguía teniendo mayor prioridad que la relación de pareja. Sin embargo, mientras en
el consultorio desahogaban años de angustia contenida como si estuvieran en la
intimidad de su dormitorio, me pareció que llegaban a un momento trascendental.
Por una vez, la pareja se convirtió en un dúo, sin que nadie más, salvo el otro,
ocupara sus pensamientos. No sé si esta interacción pudiera sostenerse, y, si así
ocurriera, cuánto tiempo duraría. Pero, por el momento, parecía suficiente para los
dos.

En cuanto a Xia, ver a sus padres bajo esta nueva luz fue definitivamente una
experiencia que no había vivido nunca. Sus ojos llorosos se apartaron poco a poco de
sus padres para mirar por la ventana. Dejé al matrimonio y me acerqué a Xia, al otro
lado de la habitación. Conversamos sobre el paisaje y admiramos unos árboles muy
antiguos. Xia se puso de pie en silencio y salió; sus padres seguían hablando al otro
lado del cuarto. Le sugerí que volviera a ver al doctor Cheung, que le ayudaría a
elaborar un plan para su futuro.

Por un instante, me pareció que tenía ante mí a una familia universal, pese a que el
escenario era un lugar remoto del norte de China, y cuando los personajes llegaron a
intimar, conversaron en un dialecto que me era totalmente desconocido.

Reflexiones
Así concluimos nuestro viaje experiencial guiados por el mapa de
cuatro pasos. Es evidente que mi proceso para lograr cada paso no
266 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

es tan claro como el que el doctor Minuchin ilustró en las entrevistas de sus
casos. Aunque su esfuerzo para implicar a las familias en el proceso de
cambio es mínimo, mi camino tiende a ser menos claro y tiene muchas
desviaciones. Como los diferentes diseños de arquitectura occidental y
oriental, él aspira a seguir una ruta directa mientras que yo doy vueltas de
un lado al otro, a veces en círculos, antes de llegar a mi destino. Tal vez
esa sea la diversión la aventura de trazar un mapa para una entrevista
familiar, pues el mapa define el territorio, pero nunca el proceso del viaje.
Cuando se trata de una evaluación sistémica de familias en problemas, cada
viaje es el mismo y, a la vez, diferente. El lector descubrirá, en cada caso,
sutilezas y matices que lo dejarán asombrado ante la riqueza de todos los
encuentros humanos. El punto no es imitar al maestro, sino tomar prestado
su mapa y navegar al estilo de cada uno para hacer sus propios
descubrimientos.

Marco terapéutico

Organización familiar

Como en la familia austriaca del caso anterior, esta muestra


la-características clásicas de las familias psicosomáticas:
sobreinvo-lucramiento, sobreprotección y evasión de conflictos. El grado de
amalgamiento se agudizó por el fenómeno del hijo único en la China
moderna. La relación madre e hijo, muy cercana, con un padre periférico —
una estructura familiar que muchos académicos asiáticos consideran una
norma cultural — , en este caso fue un buen ejemplo de cómo esta
organización puede provocar problemas psicosomáticos en la generación
joven. Cuando el hijo sustituye i padre y se convierte en confidente de la
madre, dicha estructura familiar puede paralizar a cada uno de los
miembros de la familia e impedir que los hijos sigan adelante con su vida.
Esto no quierr decir que debería haber una estructura familiar estándar; más
bien hay que examinar cómo la organización familiar existente contr-
UN JOVEN CHINO CON ANOREXIA NERVIOSA 267

buye al problema presentado, para hacer uso de la fortaleza del miembro


periférico de la familia, que quizá esté a la espera de una oportunidad para
participar, y abrir nuevas posibilidades a la familia.

Perspectivas individuales

Xia, el único hijo de la familia, había cargado sobre sus hombros tres
generaciones de conflicto sin resolver. Cuanto más sentía que su familia lo
necesitaba, tanto más difícil le era separarse emocio-nalmente. Como es
típico en los hijos adultos que sufren enfermedades psicosomáticas,
empezó a darse cuenta de que su madre no era tan perfecta como él
pensaba en un principio y que lo que pasaba era que había internalizado
los sentimientos de la madre y no podía separar sus propias emociones de
las de su madre. Esto creó mucha ambivalencia y luego angustia, la cual
produjo soma-tización.
Cuando su soledad era demasiado para ella, era natural que la madre de
Xia recurriera a su hijo en busca de consuelo. Finalmente comprendió que
tenía que dejarlo ir, y, sin embargo, esto es lo más difícil que se puede
pedir a una madre en cualquier cultura. Aunque lo que decía fuera
acertado: "Ya es adulto. Es una persona independiente", sus ojos, llenos de
nostalgia, le decían a Xia que aún lo necesitaba.
La falta de apoyo del esposo a la esposa en el conflicto familiar puede crear
tensión duradera entre la pareja en cualquier cultura. Aunque él ahora
comprendía que Xia y su madre eran inseparables, su manera de apartar al
hijo de su esposa solo daba por resultado que ellos se aferraran todavía más
el uno al otro y lo dejaran fuera. Al fin, él también comprendió su error, y
dijo que estaba preparado para ofrecer apoyo y consuelo a su esposa. Sin
embargo, para cerrar esa horrible distancia que los había mantenido
separados durante tanto tiempo, tendría que encontrar el valor para
manifestar y resolver el resentimiento que lo carcomía.
268 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

Estrategias de intervención

En muchas culturas, un matrimonio es más un vínculo entre dos clanes


que la unión de dos personas. La importancia que se le da a la familia por
encima del individuo puede ser un caldo de cultivo del conflicto
internalizado que dificulta que las personas atiendan sus propias
necesidades.
Sin embargo, desafiando la norma cultural, mi objetivo en tratamiento de
la enfermedad psicosomática dentro del contexto familiar es crear distancia
y establecer límites. En este caso, come- -ce con el paciente identificado y
traté de ayudar a Xia a reivindica su voz individual. A continuación, utilicé
a Xia como observada experto de la familia, para sacar a relucir el conflicto
entre sus padres. Luego induje a cada uno de los miembros de la familia a
experimentar su dolor y su renuencia a compartirlo, antes de tratar de que
empezaran a resolver sus conflictos. Al mismo tiempo, guie a Xia para que
experimentara los múltiples niveles de relación con cada uno de los
miembros de la familia, a fin de prepararlo para que se separara de sus
padres. Estas intervenciones siguieron un plan paso por paso, que tenía
como propósito llegar a una serie de momentos cruciales que finalmente
produjeran un importante avance terapéutico.

Técnicas

Usando la lengua y la cultura de la familia, la entrevista fue un proceso para


combinar las narraciones de cada uno de los miembros de la familia en un
nuevo drama. Las puestas en escena se utilizaron con mucha frecuencia,
tanto para la exploración de los patrones transaccionales como para presionar
a la familia a ir más allá de su umbral normal. El uso de escenificaciones
también ayudó a crear una norma en la que los miembros de la familia se
acostumbraron a hablar entre sí frente a la terapeuta. Comencé con
preguntas inocentes y luego planteé preguntas cada vez más provocativas,
come
UN JOVEN CHINO CON ANOREXIA 269
NERVIOSA

forma de invitar a los miembros de la familia a ampliar su versión


limitada de la relación familiar y producir el cambio. Con familias de
una cultura más reservada, es más eficaz guiarlas por un camino
terapéutico que entreteja su experiencia y perspectiva en la estructura
del encuentro experiencial. Este método orientado al proceso, que
presta mucha atención al contexto familiar, en realidad es el
fundamento del pensamiento estructural. Sin embargo, aunque el
pensamiento es el mismo, la manera de aplicarlo será diferente,
dependiendo de los distintos terapeutas y sus diferentes estilos.

NOTAS

La autora agradece el apoyo otorgado a este proyecto por el Consejo de


Subvenciones de Investigación de la Región Administrativa Especial de
Hong Kong, China. Núm. de proyecto HKY7153/OOH.

1. Xia se pronuncia zi-a.


2. Véanse por ejemplo, Woodside, D. y L. Shekter-Wolfson (eds.), 1991,
Family Approaches in Treatment ofEating Disorders, Washington, D. C.,
American Psychiatric Press; Grigg, D., J. Friesen y N. Sheppy, 1989,
"Family patterns associated with anorexia nervosa", Journal of Marital
and Family Therapy, 15, pp. 29-42.
PARTE CINCO
La familia y los servicios sociales

Cuando cualquiera de las muchas desgracias que acontecen a los niños, los
ancianos o las personas discapacitadas supera la capacidad de las familias
para hacer frente a la adversidad, la sociedad interviene con una variedad de
servicios humanitarios que tienen el propósito de satisfacer los
requerimientos del caso. A medida que se han multiplicado los problemas
de pobreza, delincuencia, abuso de sustancias, trastornos emocionales y
maltrato de los niños en los últimos años, han aumentado las dependencias
sociales creadas para atender estos problemas (Polsky, 1991). Algunos
organismos se especializan en vivienda para los indigentes, otros trabajan
con problemas escolares, algunos más con drogadicción; la lista es larga y
creciente.
La burocracia generada para tratar las numerosas aflicciones provocadas
por la enfermedad y el dolor funciona dentro de una maraña de mandatos
y restricciones legales. Los trabajadores de estas organizaciones tienen que
avanzar con dificultad por la arena mojada de las normas y los reglamentos
restrictivos, reforzados por mecanismos de financiamiento que especifican
los diagnósticos precisos en que los clientes deben encajar para que se les
proporcione ayuda. Existen programas para adultos con retraso mental que
necesitan capacitación para el trabajo; hay otros para niños que han sufrido
abusos y maltratos, programas para personas adictas a las drogas y para
personas con trastornos emocionales que no necesi-
272 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

tan hospitalización, pero que no pueden valerse por sí mismas. La


proliferación de programas para tratar tantos tipos de sufrimiento es
prueba de nuestra compasión colectiva, pero la fragmentación impuesta
por los fondos sin restricciones implica que los servicios deben otorgarse
obligatoriamente a individuos fuera del contexto de sus familias y
comunidades.
Minuchin, Colapinto y Minuchin (1998) señalaron los siguientes obstáculos
para el modelo sistémico:

1. Las burocracias dan origen a la bakanización de los servicios


de tal suerte que los feudos se multiplican, pero no se integran
Compiten por fondos, y la manera de incrementar sus presu
puestos es aumentar la cantidad de casos que atienden.
2. Los profesionales se capacitan para identificar problemas indi
viduales, como la drogadicción y los embarazos de adolescen
tes, pero rara vez tratan a la persona en su contexto.
3. Las actitudes sociales hacia los pobres, incluidos los juicios mo
ralistas que culpan a las familias de sus problemas y las consi
deran una carga para la sociedad, son problemáticas: estas son
"abusivas", "negligentes", "inaccesibles". A menudo hay cierto
grado de verdad en estos alegatos, pero es miope responder ais
lando al individuo de la familia, en vez de ayudar a la familia a
fortalecer sus recursos.

Del otro lado de la moneda, es común que las familias pobres no manejen muy
bien su relación con las instituciones sociales. Muchos problemas que afectan
a las familias también caracterizan su interacción con sistemas más amplios:
canales de comunicación confusos, límites difusos y recursos reducidos para
resolver los conflictos. Estos problemas se agravan cuando los trabajadores
de la institución no tratan a los clientes como iguales, sino como adversarios
o inadaptados, lo que debilita su autoridad y transmite a los niños el
mensaje de que sus padres no tienen poder.
Definir con precisión a las personas que pueden recibir los servicios tiene
el efecto involuntario de debilitar a la familia. Hay
LA FAMILIA Y LOS SERVICIOS SOCIALES 273

veces que los niños corren peligro dentro de sus familias y deben ser
trasladados a un lugar seguro. Lo mismo aplica a las esposas golpeadas y
a los adictos a las drogas. Pero cuando se trata al individuo sin tomar en
cuenta a la familia, para luego devolverlo al mismo ambiente que generó
los problemas, ¿por qué nos sorprende que reaparezcan los problemas?
El enfoque sistémico destaca la necesidad de intervenir en las relaciones
que perpetúan los problemas sociales. Por tanto, un enfoque sistémico
aplicado a las familias recalca la necesidad de mover el foco de atención del
paciente individual para centrarlo en las relaciones dentro de las cuales se
origina el comportamiento problemático. Un modelo sistémico también
propone cambios en la naturaleza de la entrega del servicio, de tal modo
que los servicios tengan el propósito de fortalecer, y no de sustituir, la
capacidad de apoyo de las familias. Esto implica, entre otras cosas, un
cambio hacia un modelo de empoderamiento que establezca asociaciones
con las familias y las comunidades. Mientras tanto, los trabajadores en las
trincheras, inmersos en la batalla contra la pobreza y la desatención, no
siempre pueden esperar a que se produzcan cambios institucionales en la
forma en que se administran los programas. Lo que pueden hacer es
recordar que los clientes que atienden viven en familias, reales y con
potencial, y que pueden incluir a estas familias en la planeación del
tratamiento.
***

Los dos casos de esta sección se relacionan con la protección de menores y la


drogadicción, temas que han provocado un acalorado debate sobre el papel
de la familia. Históricamente, el punto focal de la protección de menores ha
sido el individuo. Sin embargo, en la década de 1980, la influencia creciente
de la terapia familiar y el enorme aumento en las cifras de niños que eran
víctimas de abuso o descuido hicieron patente que ubicar un niño fuera del
hogar no siempre era la mejor alternativa, y que sería posible ayudar a
muchas familias a conservar a sus hijos si tuvieran algunos servi-
274 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

cios a su disposición (Sudia, 1981). En los Estados Unidos, la Ley dt


Protección de Menores y Asistencia para Adopciones de 1980 estipa: que era
necesario hacer todos los esfuerzos posibles, dentro de lo razonable, para
mantener unidas a las familias. Mientras tanto, la U. S Children's Bureau
estableció un centro nacional de recursos para ay_ -dar a las instituciones a
crear programas de preservación familia: Entre 1981 y 1993, se crearon
treinta programas estatales basados t la familia y 27 asociaciones estatales que
ofrecían servicios familiares (Alien y Zalenski, 1993). La Ley de Preservación
Familiar y Servicios de Apoyo de 1993 reforzó los servicios que promovían el
funcionamiento parental. Así, en los noventa, los programas orientados a la
familia entraron en auge dentro del sistema de servicios sociales.
Sin embargo, muy pronto se puso en entredicho la importancia de mantener
unidas a las familias. Los casos, ampliamente difundidos en la prensa, de
fracaso en la protección de los niños provocaror una creciente reacción
contra la preservación familiar (Hartmar 1993). Aunque los riesgos de
separar a los niños de sus familias seguían siendo motivo de preocupación
para muchos profesionales, las historias de niños golpeados o que
murieron en hogares peligrosos provocaron airadas protestas públicas
(Lindsey, 1994
La Ley de Adopción y Familias Seguras de 1997 fue la culminación de un
distanciamiento político respecto del movimiento por la preservación de las
familias. Esta ley hace hincapié en la seguñdac del menor y refleja la
preocupación pública respecto de que la filosofía de preservación familiar
fue demasiado lejos en mantener a toda costa a los niños en casa y, así,
puso en riesgo su seguridad La nueva ley elimina en algunas situaciones el
requisito de que las instituciones de seguridad social realicen "esfuerzos
dentro de le razonable" para preservar la familia antes de colocar al niño en
una casa-hogar. Así, hoy en día se pone el énfasis en ofrecer servicios a los
niños y no a sus familias.
Por desgracia, el debate sobre la política social en ocasiones se encuadra en
términos de la disyuntiva entre atender a las familias o proteger a los
niños. Esta idea, de que una cosa excluye la otra se reforzó en la década de
1980, cuando el objetivo de los serví-
LA FAMILIA Y LOS SERVICIOS SOCIALES

cios orientados a las familias se definió de manera limitada como "evitar la


colocación" (Jacobs, 2001). De hecho, los objetivos de los servicios
orientados a la familia deberían incluir el fomentar el desarrollo del niño,
mejorar el funcionamiento de la familia, reducir los gastos en la protección
de menores e incrementar la colaboración entre los sistemas de servicios
humanitarios. Un enfoque sisté-mico puede incluir — pero no se limita a —
la terapia familiar.
La familia de tres generaciones que es el tema del primer caso de esta
sección, se relaciona con lo que en el sistema de asistencia social se conoce
como cuidados a cargo de parientes. Los cuidados proporcionados por un
pariente, que constituyen un recurso tradicional dentro de la comunidad
afroamericana, adquirieron preeminencia en el sistema de protección de
menores durante la epidemia de crack en la década de 1980, como posible
solución al problema de la desintegración familiar. La creciente dependencia
de esta forma de cuidados refleja la conciencia de cuan importantes son los
lazos familiares para los niños; además, se considera que ésta es una forma
más favorable para las familias de proteger a los niños contra la negligencia
y el abuso.
Lamentablemente, no hay garantía de que alejar a los niños de sus padres
mejore, y no exacerbe, la situación familiar. Los padres que por alguna
razón no ofrecían cuidados adecuados a sus hijos, no necesariamente se
vuelven mejores padres durante el tiempo en que sus hijos, viven alejados de
ellos. Además, no todas las instituciones tienen los recursos o la mentalidad
para trabajar en favor de la reunificación. Colocar a los niños bajo el
cuidado de un pariente amplía la definición de familia, pero también puede
ser, simplemente, otra forma de sacar a los niños del hogar de los padres
para colocarlos en el hogar de los abuelos. En ocasiones es necesario, pero
no siempre debe ser permanente. En todo caso, como veremos, centrarse
exclusivamente en las necesidades de los niños en vez de en el sistema de
niños y familia, a menudo incide en que la reunificación sea problemática.
276 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

Entre los males que atienden los servicios sociales, pocos son tar pertinaces
como la drogadicción. El azote de la adicción traspasa las fronteras de clase
social, origen étnico, edad y sexo. Los profesionales especializados en el
tratamiento doméstico de la drogadicción creen que los adictos necesitan,
antes de todo, centrarse er ellos mismos para librarse de su adicción, y que
los clientes deber alejarse de su ambiente natural e integrarse a un entorno
seguro -. terapéutico donde pueda tener lugar la rehabilitación (Minuchin
Colapinto y Minuchin, 1998). Por tanto, estar en recuperación se parece un
poco a ir a un país extranjero, que tiene su propia cultura y comunidad,
donde uno está lejos y aislado de la familia, que se quedó en el país de
origen.
Los dos hermanos sobr e los cuales leerán en Tratamiento en residencia por
drogadicción y la familia, eran veteranos de comunidades terapéuticas, es decir,
programas domiciliarios muy estructuradc -que remodelan de manera radical
la conducta, las actitudes, los valores y las emociones del usuario para
romper con su depender -cia de las drogas (De León, 1986). Con el
propósito de superar la adicción, se aducen razones convincentes para
mantener alejada a la familia. La familia del adicto ya demostró que no
puede hace: frente a la drogadicción ni a la mala conducta del joven.
Ademáí en el proceso desgarrador de abstinencia y ansiedad, se puede ar-
gumentar que lo último que necesita un adicto es tener que lidiar con la
amargura y las recriminaciones de la familia. Si existe algúr momento en que
alguien tan vulnerable como un adicto necesita protección contra las
presiones de la vida familiar, ese momentc es sin duda la adolescencia, que,
a final de cuentas, es la edad para separarse de la familia y establecer la
propia identidad.
Por desgracia, es difícil separarse de algo que no se ha experimentado. Una
de las conclusiones a las que sistemáticamente se llega sobre las familias de
jóvenes adictos a las drogas, es que existe falta de supervisión de los padres y
que el lazo afectivo entre padres e hijo es débil (Brook y Brook, 1992). Como
los McLaren que presentaremos en esta sección, las familias de adolescentes
adicto? a las drogas suelen decir que la vida familiar es inexistente (Reillv
LA FAMILIA Y LOS SERVICIOS SOCIALES

1992); se sienten aisladas y fuera de contacto. La terapia familiar parte del


supuesto de que los adolescentes que consumen drogas forman parte del
contexto familiar, y así, para que el joven cambie, se requiere primero un
cambio en la relación entre el adolescente y su familia. Nadie logra
separarse de la familia y establecerse como un ser maduro tan solo con huir.
Para llegar a ser adulto, se necesita aprender a tratar con los padres de
manera directa y franca.
En la actualidad, la eficacia de la terapia familiar se ha estudiado de manera
tan minuciosa que ya no es necesario decidir la conveniencia del tratamiento
familiar con base en la lógica de un duelo entre filosofías de tratamiento
rivales. Los tratamientos basados en la familia han sido aclamados entre
los métodos más eficaces para el tratamiento de adolescentes con
problemas de drogadicción (Stanton y Shadish, 1997; Williams y Chang,
2000).
Existen pruebas empíricas sólidas y consistentes de la eficacia de la terapia
familiar para reducir los niveles de consumo de drogas entre adolescentes y
mejorar el funcionamiento de la adaptación, que se han obtenido de una
serie de ensayos clínicos bien controlados (Liddle y Dakof, 1995; Stanton y
Shadish, 1997). Se ha concluido que las intervenciones basadas en la
familia tienen mejores efectos terapéuticos sobre los niveles de consumo de
drogas entre adolescentes en comparación con la terapia individual
(Henggeler et al, 1991; Liddle, 2002; Waldron et al, 2001), la terapia grupal
para adolescentes (Liddle et al, 2001) y la orientación familiar
psicoedu-cativa sobre drogas (Joanning et al, 1992; Lewis et al, 1990; Liddle
et al, 2001). Las reducciones en el consumo de drogas observadas en los
tratamientos orientados a la familia han demostrado efectos a largo plazo,
aun hasta 12 meses después de haber terminado.
Aunque las pruebas dejan en claro que la terapia familiar funciona, sería
una lástima que estas conclusiones se utilizaran para fomentar una
mentalidad de "nosotros contra ellos". Un enfoque sistémico no defiende
una forma de tratamiento (la terapia familiar) por encima de todas las
demás, sino que indica que, para tratar problemas difíciles, debe tomarse en
consideración todo el contexto psicosocial. Esperamos que en el capítulo 11,
Tratamiento en residen-
278 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

da por drogadicción y la familia, el lector observe no la superioridad de


nuestro método, sino que la terapia familiar desempeña un papel profundo
y útil en el complejo asunto de ayudar a los jóvenes consumidores de
drogas a superar la maldición de la adicción.

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Psychology: Science and Practice, 7, pp. 138-166.
CAPÍTULO

10
Tres generaciones de mujeres

Cuando evaluamos familias relacionadas con el Departamento de


Servicios Sociales (DSS), entramos en un sistema complejo y la evaluación
tiene que incluir a las personas que están a cargo del menor. Aunque la
participación del Departamento de Servicios Sociales o el Departamento de
Salud Mental se guía por el encomiable objetivo de ayudar al niño y a la
familia, los servicios resultantes a la familia a menudo se basan en un punto
de vista ideológico muy limitado de lo que debe ser una familia.
La abuela de las Wilson, de 52 años, es la tutora legal de su nieta
Kamisha, de 15 años. El Departamento de Servicios Sociales consideró que
la madre, Sheila, de 30 años, era negligente, y desde hace tres años
Kamisha fue puesta bajo la custodia legal de su abuela. Desde entonces, la
chica vive con ella. El DSS insiste en que la madre solo debe ver a la hija bajo
la supervisión de la abuela y se opone a la participación de la madre en el
proceso de evaluación. Una nueva complicación en la familia es que
Kamisha se encuentra en su séptimo mes de embarazo, repitiendo así la
historia de su madre y su abuela que se embarazaron en la adolescencia.
Como Kamisha está embarazada, el Departamento de Salud Mental inter-
vino para ofrecer servicios en la forma de un programa grupal para
adolescentes embarazadas.
La crisis que precipitó la evaluación familiar fue que el embarazo de
Kamisha sometió a Sara, la abuela, a mucha tensión, porque
282 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

piensa que es demasiado vieja para hacerse cargo de su bisnieto que está
por nacer, y que Sheila, la madre, acaba de empezar a trabajar en un nuevo
empleo y dice que no puede ayudar a su hija.
El Departamento de Servicios Sociales mantiene la postura de que la madre
es inepta y que la muchacha debe quedarse con su abuela.
Trato esta evaluación con parcialidad. He visto a muchas familias con este
tipo de organización y he descubierto que la colaboración entre madre y
abuela es muy útil en la educación de los hijos. Por tanto, la sesión
comienza como una polémica. Por un lado está el DSS y la familia; por el
otro, con una visión completamente opuesta, está el terapeuta que había
visto a la familia tres veces, \ yo, el consultor.
En la sesión están presentes la abuela Sara, Sheila y Kamisha visiblemente
embarazada.

PASO UNO: abrir el motivo de consulta

DR. MINUCHIN: ¿Por qué vienen a la clínica? ¿Qué problemas tienen?


ABUELA: En cuanto a mí, espero que ayude a mi hija, Sheila, a ver las
cosas de manera diferente. Ustedes saben: que no todo el mundo ha tirado
la toalla respecto de ella. Que puede recuperar a Kamisha y ser más positiva
en su vida. En cuanto a Kamisha, quiero que entienda que su madre se
preocupa por ella. El papel que desempeño es muy difícil. Estoy resentida
con mi hija, porque este es su papel. Quiero decir, Kamisha no tiene nada
de malo. No consume drogas, no es alcohólica, no está loca. Ella creó a
esta niña. Que me deje volver al lugar que me corresponde.
DR. MINUCHIN: Si pudieras pintar una imagen de cómo debería funcionar la
familia, ¿sería que Kamisha debe estar con su madre?
ABUELA: Exacto. Y yo ayudaría a Kamisha siempre que pudiera. Siempre
tendría la puerta abierta para ella si quisiera venir a
TRES GENERACIONES DE MUJERES 283

verme, e incluso para mi hija, si ella quisiera venir. Pero Sheila no se da


cuenta de la alteración y los estragos que toda esta situación me está
causando. A veces es demasiado para mí.

La manifestación inicial de la abuela crea de inmediato un buen entendimiento entre


nosotros; coincido con ella. Su postura es clara y tiene una energía que me agrada.
Espero que pueda usar su angustia y enojo en favor de una organización familiar
más compleja y útil. Al mismo tiempo, presto atención a cómo retrató a su hija: no
hay matices en su descripción. Su hija es una manzana podrida. Percibo que esta
definición es consecuencia de años de desilusiones y ahora está grabada en piedra.

ABUELA: Kamisha tomó esta decisión, va a quedarse con el bebé y tenemos


que aceptarla. Pero, en definitiva, no es algo que ella necesite. Kamisha no
se da cuenta de que ya no es la misma de antes. Piensa: "Bueno, no pasa
nada malo, solo estoy embarazada", pero su vida entera va a cambiar. Me
pasó a mí, y es un cambio muy brusco en la vida porque las cosas pasan
demasiado rápido y una ni siquiera puede con ellas. Habrá días en que
tendrás que abrazar al bebé y llorar. Y espera a que una muchacha te diga:
"Jim me dijo que el bebé no era suyo". Espera a oír algo así y lo sentirás
como una bofetada. Tendrás que aguantarte muchas cosas.

Creo que entiendo a Sara, una mujer fuerte y brillante que sobrevivió a las calles y
salió con el conocimiento de los peligros que entraña y la explotación de las mujeres
por parte de los hombres. Quiere usar su sabiduría para crear una burbuja que
proteja la vida de su nieta, un impulso admirable y peligroso.

DR. MINUCHIN: ¿Kamisha? Me gustaría saber qué piensas sobre lo


que acaba de decir tu abuela. ABUELA:
Vamos, Kamisha, dile.
284 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

Aunque la abuela quiere renunciar a su papel de madre por segunda vez, salta
a la vista que está acostumbrada a su función de guardiana.

KAMISHA: No es que no piense en eso, pero trato de evitarlo. Todo lo que tú


y mamá hacen es echármelo en cara. Básicamente lo que dicen es que no
debería estar tan enamorada de Jim, que no debería esperar tener una
buena vida con él, porque va a hacer lo mismo que todos los demás
hombres hicieron, y eso me lastima.
ABUELA: Conozco la vida, Kamisha. He vivido 52 años. Conozco a los
hombres. Y temo que tienes tantas esperanzas puestas en él que no vas a
poder salir adelante si Jim te falla.
DR. MINUCHIN: Me identifico con tu dolor y te veo trabajando las 24 horas del
día. [Dirigiéndose a Sheila]: Sheila, ¿puedes hablar con Kamisha?

En este momento tengo dos pacientes identificadas: Sheila, la madre irresponsable, y


Kamisha, la adolescente embarazada. A lo largo de la sesión trataré de ampliar la
definición de cada una de ellas. Al mismo tiempo, intento aumentar la proximidad
entre Kamisha y Sheila, sin alienar a Sara.

SHEILA: Pues, en cuanto a eso que dices que te echo en cara lo de Jim, no
es que te lo eche en cara. Es la realidad. Y en cuanto a cómo te va a tratar
Jim una vez que venga a casa, en serio que no lo sé.
DR. MINUCHIN: ¿Lo conoces?
SHEILA: No, y para ser franca con usted, no creo que Kamisha lo conozca
en realidad.
ABUELA: Kamisha lo conoce, pero Kamisha no lo conoce. Está aprendiendo a
conocerlo mejor porque está embarazada.
SHEILA [a Kamisha]: Mi vida eres tú. Solo te llevo 15 años de delantera, sigo
luchando y tratando de organizarme. Eso es lo que dice Ma. El camino que
decidiste seguir es muy difícil que salga
TRES GENERACIONES DE MUJERES

bien. En especial con un tipo del que no conoces mucho, no sabes qué
intenciones tiene.
DR. MINUCHIN: Kamisha, tu abuela y tu madre te están diciendo cómo
deberían ser las cosas. ¿Es demasiado para ti? ¿Entienden lo que te pasa?
KAMISHA: No me siento como mi madre. Yo soy yo. Nos parecemos, pero
no soy ella. Veo las cosas muy diferentes.
DR. MINUCHIN: Me gusta cómo dijiste eso. Ayúdala a entender, porque, con
frecuencia, los padres ven a sus hijos como una continuación de ellos
mismos. ¿Puedes hablar con tu madre y decirle en qué sentido tú eres tú?
KAMISHA: No.
DR. MINUCHIN: ¿Puedes hablar con tu abuela para ayudarla a que conozca
quién eres?
KAMISHA: Sí.
ABUELA: Hablo con Kamisha para que sea fuerte y se pueda valer por sí
misma para aceptar esta responsabilidad que ha asumido. No quiero que le
pase lo mismo que a su madre. No quiero que dentro de seis o siete años el
Departamento de Servicios Sociales le diga básicamente "no sirves para
nada, no puedes hacerte cargo de tus propios hijos".

Aunque la narración gira alrededor del embarazo de Kamisha, otro subtexto está
empezando a aflorar: la coalición de la abuela y Kamisha contra la madre. Creo que
este subsistema es destructivo porque bloquea las posibilidades de la madre de actuar
como ayudante y sanadora en la familia.

PASO DOS: señalar las interacciones que mantienen el problema

DR. MINUCHIN: Permíteme preguntar, Sheila. Oigo a tu madre. Parece una


persona sumamente responsable que lleva el peso del mundo sobre sus
hombros. ¿Siempre fue así?
SHEILA: Aja.
286 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

DR. MINUCHIN: Cuando eras niña, ¿tu madre era así?


SHEILA: Sí.
DR. MINUCHIN: ¿Eso te ayudó o se convirtió en un problema con el paso del
tiempo?
SHEILA: Más bien como que se convirtió en un problema al pasar el tiempo.
ABUELA: Hasta cierto punto, Sheila era una niña mimada. Era la bebé y yo
le daba mucha de la responsabilidad a su hermana. Pero cuando Sheila
tuvo a Kamisha, tenía 16 años. Sheila abandonó a su familia. En ese
momento no pude hacer nada con Sheila porque tuvo a su bebé. El padre
de la niña y Sheila se acercaron a la familia de él. Lo mismo que Kamisha.
Y te lo advierto desde ahora, Kamisha: si quieres ir a la escuela y hacer lo
que es mejor para ti, te ayudaré todo lo que pueda. Pero si crees que,
cuando tengas a este bebé, vas a dormir en la casa de Jim, desempeñando el
papel de adulta, hay solo una adulta en mi casa, y esa soy yo. Y no voy a
perder mucho tiempo con Kamisha para que tome la decisión de si quiere
seguir o no por el buen camino, porque sé que lo que le digo es el camino
correcto. Puede ser que sea el camino que yo he elegido, pero es el
correcto.

Tengo tres opciones en este punto: uno, permanecer callado; dos, enfrentar a la
abuela, que estipula el "camino correcto"; o tres, unirme a ella y recalcar el costo de
su postura protectora. La estrategia general que guía los movimientos en la
evaluación de la familia consiste en una exploración de las alternativas que pueden
sustituir la organización disfuncional: ¿hay espacio para la ayuda de la madre? Por
tanto, opto por apoyar la responsabilidad de la abuela (primero le doy una caricia),
en espera de cuestionar el control que ejerce más adelante (luego el puntapié).

DR. MINUCHIN: ¿Cómo llegaste a ser tan responsable? ¿Qué pasó en tu vida
que te echas a cuestas todas las preocupaciones del mundo?
TRES GENERACIONES DE 287
MUJERES

ABUELA: Porque, cuando era niña, mi madre era muy irresponsable.


Mi madre era alcohólica. Mi padre era básicamente un padre
responsable. Se lo dije a mi padre antes de morir: "Si hubieras dejado a
mamá hace mucho tiempo, quizá eso la habría obligado a ser una
mejor mujer y habría aprendido a valerse por sí misma".
DR. MINUCHIN: En tu casa, cuando eras niña, ¿te hacías cargo de la
familia?
ABUELA: Ah, sí, me ocupaba de mí misma y de todo.
DR. MINUCHIN [a Kamisha]: Tu abuela sabe y tu madre sabe que los
placeres de tener un hijo conllevan mucho trabajo. Y tú todavía no lo
sabes. Tienes un novio. ¿Vive con sus padres?
KAMISHA: Vive con su madre.
DR. MINUCHIN: ¿Se parece un poco a tu abuela? ¿O es muy distinta?
KAMISHA: Es diferente de mi abuela. Nadie podría ocupar el lugar de mi
abuela.
DR. MINUCHIN: ¿A veces sientes que está muy acostumbrada a hacer las
cosas de determinada manera?
KAMISHA: No.
DR. MINUCHIN: ¿Por qué te fuiste a vivir con tu abuela? ¿Quién dijo que
tenías que hacerlo?
KAMISHA: El Departamento de Servicios Sociales.
DR. MINUCHIN: ¿Por qué piensan eso? ¿Por qué intervinieron en la
familia y tomaron decisiones?
KAMISHA: Porque mi madre era una persona muy sociable. Y cuando
echó a sus amigos de la casa, presentaron una denuncia 51-A contra ella.
SHEILA: Había demandado a su padre para conseguir la pensión ali-
menticia. Y una vez que lo llevé a juicio, él y su familia planearon
quitarme a Kamisha. Una vez fui a la tienda de la esquina y cuando
regresé, la policía estaba en mi casa porque Kamisha contestó el
teléfono y le habían preguntado que dónde estaba su mamá. Y yo había
ido a comprar pan.
Era una madre joven y tenía que trabajar. A veces, de 3:30 a 5:00, hora en
que yo llegaba, Kamisha se quedaba sola en
EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

la casa. Su padre no me ayudaba y yo tenía que trabajar para sacarla


adelante. Lo que pasó fue que una vez que el Estado intervino,
nombraron a mi madre, como es natural, tutora de la niña.

Una vez que el Departamento de Servidos Sociales y el tribunal determinan cuál es


la forma correcta de una familia, hay una sanción oficial que guía las transacciones
de los miembros de la familia. Hay una dilución del poder parental, y los tutores
asumen esa autoridad v estipulan lo que es correcto.1 A Sheila le colgaron la etiqueta
de negligente, y tres años después sigue llevando esa etiqueta. En contra dt su
objetivo explícito, el Departamento de Servicios Sociales creó una separación
permanente entre la hija y la madre.

ABUELA: Aunque el Departamento de Servicios Sociales dijo que Sheila no


debía acercarse a su hija, seguí presionándola y le dije: "Mira, no me importa
un comino lo que diga el Departamento de Servicios Sociales, es tu hija. Y
no te vas a zafar tan fácil de tus responsabilidades".
DR. MINUCHIN: Eres sabia.
ABUELA: Pensé que no me importaba lo que dijeran. Y peleé con ella con
uñas y dientes. Iba a su casa. Insultaba a sus amigos y los echaba. Porque
dije: "Es tu hija y me importa un comino lo que esta gente piense". Y sabe,
hasta el punto en que entendiera por fin y dijera: "Mi madre no va a dejar
que me escape de esto".
DR. MINUCHIN: Sheila está llorando y me gustaría saber por qué llora.
SHEILA: No es eso lo que siento, Ma.
ABUELA: Pero así actúas. Sabes, le fallaste a tu hija, ¿estás enterada? Acéptalo.
No es el fin del mundo. No es como si la hubieras matado. No la pusiste en la
bañera y la quemaste. No la quemaste con cigarrillos. Metiste la pata. Todo
el mundo se equivoca. Acéptalo. Recupérala. Se lo debes a tu hija.
SHEILA: No puedes decir que nunca me ocupé de ella.
TRES GENERACIONES DE 289
MUJERES

ABUELA: Pues tienes que seguir haciéndolo. La dejaste crecer en tus


narices. Te lo advertí hace tres años. Dejaste que se formara sus propias
opiniones. Dejaste que pensara que no te importa. Querías a tus amigos;
querías hacer tu vida.

Los diálogos entre Sara y Sheila durante la sesión son extraordinariamente


repetitivos. Sara le dice a su hija que ha fracasado en la vida, que le falló a su
madre y le está fallando a su hija. Luego le dice que necesita hacerse responsable,
pero que sabe que también fracasará en este empeño. Las respuestas de Sheila
son intentos inútiles y desesperados por complacer a su madre.

DR. MINUCHIN: Sheila, ¿a veces piensas que tu madre cree que todavía
eres una niña?
SHEILA: A veces.
DR. MINUCHIN: Y es difícil, ¿verdad?, porque te habla como si fueras una
niña pequeña.
SHEILA: Sí, a veces.
DR. MINUCHIN: Me gustaría hacer un receso de media hora y que
volvamos a reunimos a las tres. Empiezo a entender, un poquito. Tal
vez podamos pensar juntos para encontrar alternativas.

Todos se despiden de mano y salen.

Al final de la sesión, me siento cómodo con la familia. Me he aliado con las tres
mujeres y las he apoyado; siento una conexión especial con Sara, con su sentido de
responsabilidad y sufrimiento. Al mismo tiempo, dudo de mi capacidad para
ayudarla a aceptar a Sheila como una mujer adulta y responsable.

Segunda sesión

Por lo general, el tercer paso explora la influencia de la niñez de los padres en sus
transacciones restrictivas con sus hijos. Pero en este caso,
EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

trabajo con tres, casi cuatro generaciones. Por ello, abro el modelo y exploro el
pasado de las tres mujeres.

PASO TRES: exploración del pasado centrada en la estructura

DR. MINUCHIN [a la abuela]: Sé que eres responsable, que eres fuerte y estás
cansada. Una de las cosas que quiero saber es algo sobre tu niñez. Porque,
¿sabes?, a los niños, cuando están creciendo, sus padres les dan lentes
especiales. Algunos niños, cuando crecen, se vuelven atletas, como Tiger
Woods. Otros niños se vuelven excesivamente responsables, como tú.
Quiero saber cómo te hiciste de esas lentes.

Es más fácil aceptar la metáfora de ver el mundo a través de anteojos especiales (o


lentes), a que le digan a uno que su carácter es un poce estrecho o limitado. Además,
la sugerencia de que alguien le dio esas lentes facilita pensar en quién y cómo
influyó en uno cuando era niño.

ABUELA: Creo que fue el tipo de persona que era mi madre lo que me hizo
ser así. A veces lo pienso, y se lo agradezco. Ya ve cómo es el mundo ahora.
Pero otras veces pienso que fue un papel muy difícil el que tuve que
desempeñar, porque ella no cumplía su deber como madre.
Mi padre era músico de jazz. Tocaba para ganarse la vida. Cuando murió,
era dueño de dos casas. Creo que le fue muy bien. Y mi madre era
camarera en el club.
DR. MINUCHIN: ¿Dices que tu madre acostumbraba beber?
ABUELA: Sí, bebía mucho. No, más bien era alcohólica. Bueno, cuando empezó
bebía mucho y luego fue empeorando con el transcurso de los años hasta que
se volvió alcohólica. Un ama de casa alcohólica, eso es lo que era mi madre.
DR. MINUCHIN: ¿Había situaciones en las que tenían que hospitalizarla por
delírium trémens?
TRES GENERACIONES DE 291
MUJERES

ABUELA: Ah, sí, por supuesto. Fue muy traumático, porque mis hermanos
más o menos lo aceptaban: "Sí, bueno, Ma bebe". Pero yo nunca lo
acepté. Siempre pensé que, bueno, eres alcohólico, pero puedes
conseguir ayuda. Mi madre tuvo una niñez difícil. Se fue de su casa
cuando era muy joven. Se mudó con una familia con la que trabajaba
como una especie de niñera. Creo que mi madre se hizo pasar por
blanca mucho tiempo, porque tenía la piel muy clara. Se veía como
blanca.
DR. MINUCHIN: ¿Cómo te responsabilizó tu madre de la casa?
ABUELA: No hacía los quehaceres y, por tanto, yo tenía que hacerlos.
DR. MINUCHIN: Creciste dentro de una caja. No tenías mucha libertad,
¿eh?
ABUELA: No.
DR. MINUCHIN: ¿Sigues en la misma caja?
ABUELA: Así me siento a veces, sí.

Introduzco otra metáfora concreta, una caja, que repetiré a lo largo de esta
sesión hasta que forme parte del lenguaje familiar. Luego, cualquiera de los
miembros de la familia podría incorporarla y actuarla como una descripción de
sus interacciones y un cuestionamiento de estas.

DR. MINUCHIN: ¿Cuándo empezaste a rebelarte contra ella? ¿Alguna vez


te rebelaste?
ABUELA: No creo que haya salido nunca de esa caja. Me casé a los 16
años.
DR. MINUCHIN: ¿Y no sabías lo que hacías?
ABUELA: No. Creo que yo sabía más o menos lo que quería hacer, pero
no creo que mi esposo tuviera idea de la responsabilidad que implicaba
ser esposo y padre y todas esas cosas. No.
DR. MINUCHIN: ¿Le enseñaste?
ABUELA: No se quedó mucho tiempo conmigo. Porque después de
que me casé, después de que tuve a Juno, inmediatamente después, la
tuve a ella, volví a embarazarme y tuve otra hija.
EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

A los 17 años, tenía dos hijas y recibía ayuda de la seguridad social.


DR. MINUCHIN: ¿Qué edad tenías cuando nació Sheila?
ABUELA: Iba a cumplir veinte años.
DR. MINUCHIN: Te veo en una caja muy estrecha. Y tengo la sensación de
que es porque siempre antepones las necesidades de otras personas a las
tuyas.
ABUELA: Cuando se trata de la familia, sí.
DR. MINUCHIN: ¿Y nunca pudiste escapar?
ABUELA: De eso, no. Por eso sigo presionándome y forzándome a tolerar
cosas que no debería. Creo que en cierto sentido eso es bueno, pero en otro,
no es sano.
DR. MINUCHIN: Es agotador, querida. Eres una persona cansada. ¿Puedo
hablar con Sheila?
ABUELA: Sí
DR. MINUCHIN: Sheila, ¿te das cuenta de que la gente, cuando se hace
mayor, se pone anteojeras? Creo que tu mamá lleva puestas sus anteojeras.
Le enseñaron a hacerse responsable de los demás antes de ocuparse de ella
misma. Por eso creo que está deprimida y cansada. A veces se siente
agotada y eso le molesta, pero aun así siente que necesita preocuparse. ¿Por
qué le has dejado a tu madre la responsabilidad por tu hija?
SHEILA: Bueno, yo no soy como ella. Cuando era niña, sé que mi madre me
amaba, pero me sentía diferente de mi hermana, y por eso, muchas veces
simplemente no sabía cómo hacer frente a las cosas.
DR. MINUCHIN: ¿En qué sentido?
SHEILA: Me veía distinta a mi familia, y siempre me discriminaron. Me
hacían burla porque mi piel es más oscura.
DR. MINUCHIN: ¿Y eso te volvía fea?
ABUELA: ¿Puedo decir algo?
DR. MINUCHIN: No. Porque es importante que Sheila exprese sus
sentimientos y que tú oigas cómo piensa.
SHEILA: Solo oía que decían cosas de mí, me decían negra, fea y mala; eso
se apoderó de mí.
TRES GENERACIONES DE MUJERES 293

DR. MINUCHIN: ¿Cómo, cómo se apoderó de ti?

Miro a Sheila, que es una joven hermosa, vestida con elegancia, con un peinado
elaborado, y pienso en el poder de los prejuicios. Por un instante pienso en mi
infancia como judío en un ambiente antisemítico y el efecto que tuvo en mi identidad;
como hombre blanco, sé que no puedo explorar esta área en este momento.

Sheila me cuenta que su padre era violento y maltrataba a su madre y que ella creía
que su madre pensaba que era hija de ese hombre y se volvería como él.

SHEILA: Hacía cosas malas. Sufría mucho.


DR. MINUCHIN: ¿A quién tratabas de herir? ¿A tu hermana? ¿A tu
madre?
SHEILA: Creo que en cierto sentido trataba de lastimar a mi mamá.
Pero tal vez acabé lastimándome yo misma.
DR. MINUCHIN [a la abuela]: ¿Qué piensas de la necesidad de Sheila
de rebelarse contra ser la oveja negra de la familia?
ABUELA: A decir verdad, todos esos sentimientos que ella tenía,
yo ni me enteré. Eso del color, que sentía que era más morena
que su hermana, esto es una rivalidad entre hermanas. No tenía
nada que ver conmigo.
SHEILA: ¿Sabe?, mi abuela me trataba raro. Cuando iba a verla a su
casa me decía fantasma negro. ¿Entiende lo que digo? ¡Fantasma
negro! Hasta mi hermana me lo decía. Yo empezaba a llorar de
inmediato. Ma, ¿cómo puedes decir que no lo sabías? ABUELA: No sabía
nada de eso, Sheila. ¡Lo juro por Dios! No sabía
que te preocupaba esto del color. Y que estabas acomplejada
por tu color.

Parece probable que Sara supiera que su madre rechazaba a Sheila a causa del color
de su piel, pero eso se volvió parte de la narración tácita déla familia.
294 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

DR. MINUCHIN: Sheila, tu madre es ahora la madre de tu hija. Mencionó que


quería que recibieras de nuevo a Kamisha. ¿Crees que la dejará
marcharse?

Cuestiono la etiqueta que le han puesto a Sheila que rechaza a Kamisha e introduzco
la idea de que la abuela trata de mantener a Kamisha atada a ella.

SHEILA: No lo sé. No confía en mí.


DR. MINUCHIN: Kamisha, permíteme hablar contigo ahora.
KAMISHA: Estoy escribiendo un libro de mi vida. Empecé a escribirlo cuando
estaba en el programa para adolescentes embarazadas hace tres meses.
DR. MINUCHIN: Aquí tienes a tu público. Cuéntanos de tu libro.
KAMISHA: Bueno, el primer capítulo es sobre mí. De cuando nací. Cuánto
pesaba. Encontré la información en la casa de Ma. Encontré mi pulsera de
recién nacida. Y hablo un poco sobre mis padres. Luego, el segundo
capítulo trata de cómo papá te maltrataba [a su madre]. Y de cómo te trataba
como basura, como si no fueras nada. Y de que tenía muchas otras mujeres
y cómo peleabas con él. Cómo te golpeaba y todo eso. Hay una escena, una
vez que se suponía que me ibas a arreglar el cabello y ustedes estaban en el
porche y yo subí a buscar el cepillo y cuando me asomé al porche, ustedes
estaban peleando. Me asusté mucho. Y mi prima y yo corrimos al cuarto del
abuelo.
Odiaba a mi papá. Recuerdo una vez que te pegó con la ca-rriola. Y luego
escribí un capítulo sobre ti y digo que la razón por la que tú y yo no nos
llevamos bien es porque tienes muchos amigos y a mí no me caen bien tus
amigos. No es que no quiera que seas feliz, es que tus amigos no me caen
bien.
SHEILA: Bueno, pues ahí tienes por qué parece que tratas de alejarme cada
vez que quiero hablar contigo. Nos damos de topetazos.
KAMISHA: No creo que pueda confiar en ti. No podía decirte esto cuando
empezamos a ir a casa de nuestro abuelo, pero Isaiah
TRES GENERACIONES DE 295
MUJERES

me tocaba. Nunca supe cómo decírselo a nadie. Porque no creía que


estuviera mal. Porque era mi tío y no creía que pudiera lastimarme.

La historia de Kamisha sigue la misma trama que la de su abuela y la de su


madre: tres generaciones de mujeres fuertes que fueron víctimas de maltrato de
hombres irresponsables. Es evidente que se trata de un problema grave de
nuestra sociedad. Para mí, como consultor de esta familia, la tarea es simple:
ayudar a estas mujeres, que me simpatizan, a que aprendan a apoyarse
mutuamente para establecer una organización familiar más armoniosa y sana.

DR. MINUCHIN: ¿Quieres que tu mamá te diga qué piensa de lo que


dijiste?
SHEILA: Kamisha, me importas mucho. De verdad. Solo que no quiero
que te pase lo mismo que me pasó a mí. Pero muchas veces dices
cosas que lastiman mis sentimientos. Me dices que no sirvo para nada.
Entonces, ¿cómo voy a querer estar cerca de ti si no me tienes
absolutamente nada de respeto? Me gustaría que arregláramos nuestros
problemas. Quiero apoyarte y ayudarte con el bebé. Pero, como dije, no
va a funcionar si cada vez que trato de ayudarte, me recriminas lo que
pasó. No es justo.
DR. MINUCHIN [a la abuela]: He estado escuchando el diálogo entre tu
hija y tu nieta. Solo quiero decirte lo maravilloso que fue tu silencio.
ABUELA: Comprendo lo que dicen. Entiendo lo que mi nieta siente por
las cosas que hace su madre. Pero también entiendo cómo siente mi
hija la falta de respeto, la forma en que mi nieta le habla. Estoy
atrapada en medio de las dos. No sé qué hacer al respecto.
DR. MINUCHIN: De acuerdo. Antes de todo, déjenme decirles que es un
placer estar con ustedes. Son personas muy interesantes. Y creo [a
Sheila] que tu conversación con tu hija fue importante, porque creo que
esta señora mayor debería descansar. Tengo 83 años y puedo decirte
que eres una señora mayor, ¿de acuer-
296 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

do? Ustedes dos tienen que resolver solas sus problemas, sin incluirla.
ABUELA: Me hago a un lado todo el tiempo, pero terminan discutiendo y
gritándose y Kamisha vuelve corriendo a mí. Me hago a un lado. En
serio. Pero verá, legalmente, tengo que intervenir.
DR. MINUCHIN: Las cuestiones legales son una cosa, pero las emociones,
otra muy diferente. No puedes permitir que ellas [señalando a Kamisha y a
Sheila] te crucifiquen. [Abro los brazos para indicar cómo cada una de ellas la está
haciendo pedazos.]
ABUELA: Y no quiero seguir así.
DR. MINUCHIN: No sabes cómo protegerte. No sabes cómo dejar de ser
responsable.

Establezco una coalición con la abuela en contra de Sheila y Kamisha.

ABUELA: Creo que mi hija lo sabe muy bien y por eso actúa así. Es el papel
que he estado desempeñando, el que la gente me ha dado.
DR. MINUCHIN [a la abuela]: Pero necesitas ayuda.
KAMISHA: Creo que va a tener cierta responsabilidad por mi bebé, pero no
toda. Yo voy a estar ahí. No voy a andar en las calles como antes.
DR. MINUCHIN [a Kamisha]: Creo que eres una persona maravillosa. Pero no
sabes en realidad lo difícil que puede ser tener un hijo. Una vez que seas
madre, lo serás para toda la vida.
KAMISHA: Sé que va a ser difícil, pero también sé que mi abuela no va a
cargar con toda la responsabilidad.
ABUELA: Le dije a mi hija que ya no puedo hacerme cargo de todo. Ese es mi
mayor problema con ella. Porque me encuentro en una situación arriesgada.
Y si algo sale mal, si le delego responsabilidad y las cosas no van bien, voy
a tener problemas.
DR. MINUCHIN: ¿Hay algún modo de que salgas de la caja? Te veo en una
caja que es muy estresante para ti. Y creo que no sabes decir: "Estoy
exhausta".
TRES GENERACIONES DE 297
MUJERES

ABUELA: Pero si ya se lo dije. Lo que pasa es que la gente que me


rodea no me hace caso.

PASO CUATRO: exploración de nuevas formas de relacionarse

En la última hora, las integrantes de la familia han estado dando vueltas en


círculo; cuando parece que están de acuerdo en que necesitan ayudarse unas a
otras, el patrón familiar vuelve a afirmarse. La abuela insiste en que Sheila es
incompetente. Sheila dice que su madre no confía en ella y Kamisha exige que
su madre crezca antes de aceptar su ayuda.

Al parecer, Sara y Sheila siguen atrapadas en la vieja lucha de dependencia, y en


tanto sigan repitiendo el ciclo de recriminaciones mutuas que provoca su
proximidad disfuncional, Sheila no podrá explorar a fondo nuevas habilidades de
competencia. Kamisha está en coalición con la abuela en su falta de respeto a
Sheila como adulta y como madre.

DR. MINUCHIN: ¿Cómo quisieran que fuera la situación? Les pregunto a


las tres: si tuvieran que construir la forma de esta familia, ¿cómo lo
harían?
ABUELA: Llevaría a Kamisha de vuelta a casa de su madre. Y si Sheila
necesitara ayuda, yo estaría dispuesta a ayudarla, de verdad que sí.
Quiero apoyarla financieramente, ser el tipo de abuela que, usted
sabe, si le dicen: "Ma, necesito esto, ¿puedes ayudarme?", si puedo
hacerlo, bien, lo hago y punto. Pero no quiero ser la madre de mi nieta.
No quiero serlo.
DR. MINUCHIN: De acuerdo, muy bien. [A Kamisha]: ¿Cómo arreglarías
esta familia? Es una familia que necesita adoptar una nueva forma, y la
tendrá porque tu bebé será parte de ella. ¿Cómo lo harías?
KAMISHA: Me gustaría vivir de nuevo con mi madre. Pero no quiero
mudarme por el momento. Quiero que seamos yo, mi madre y
298 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

mi bebé. No quiero que seamos yo, mi madre, mi bebé, los amigos de mi


madre y su novio.
DR. MINUCHIN [a Sheila]: En el mejor de los casos, ¿cómo piensas que
deberían ser las cosas?
SHEILA: Me gustaría que mi hija regresara a la casa.
DR. MINUCHIN: Entonces, las tres ven el futuro de la familia más o menos
del mismo modo. La situación ideal sería que tuvieras a tu hija contigo,
Sheila, y que tú, Sara, las ayudaras. ¿Creen que eso podría pasar en este
momento?

Aunque parece que Kamisha trata de menoscabar la prerrogativa que su madre,


como adulta, tiene de que su novio viva con ella si así lo desea, resalto el aspecto de
esta conversación que apoya el objetivo de una organización familiar más completa.
Es evidente que estoy presionando en el sentido que considero más conveniente, y los
miembros de la familia se resisten a esta presión.

ABUELA: No.
DR. MINUCHIN: ¿Qué lo impediría?
ABUELA: El estilo de vida de mi hija.
DR. MINUCHIN: ¿Crees que debería cambiar?
ABUELA: Creo que ha dejado pasar tanto tiempo que Kamisha está
totalmente dañada. DR. MINUCHIN: Pero estás creando una caja de
cemento, ¿te das
cuenta? Estás creando una situación en la que tú estarás dentro
de esa caja. ABUELA: Bueno, no estoy tratando de detenerla. Usted me pidió
mi
opinión personal y le estoy diciendo cómo veo la situación.

Otra vuelta alrededor del mismo círculo. Sin embargo, introduzco un nuevo
elemento: cuestionar a la abuela por su propio bien.

DR. MINUCHIN: Pero quiero ayudarte, porque creo que tú no te ayudas. Y el


problema es que sabes que estás estresada y sabes que necesitas ayuda.
TRES GENERACIONES DE MUJERES

SHEILA: Pues yo creo que básicamente eres tú [a su madre] la que le metes a


Kamisha en la cabeza que no tiene que regresar a casa.

Sheila responde a mi apoyo y cuestiona a su madre directamente.

ABUELA: No, creo que Kamisha ya tomó su decisión. Kamisha está sentada
ahí mismo, ella puede decírtelo, nunca le dije que no regresara a tu casa.
SHEILA: No dije que trataras de meterle esa idea en la cabeza. Simplemente
pienso que así funciona. Creo que cuando el Departamento de Servicios
Sociales me quitó a Kamisha, hasta tú me dijiste: "No la vas a recuperar
nunca".
ABUELA: Porque nunca lo intentaste.
SHEILA: ¿Nunca lo intenté, Ma? No es cierto. Lo que pasa contigo es que tú
tenías tu punto de vista sobre lo que creías que yo debía hacer. Luego el
Estado tuvo su punto de vista sobre lo que yo debía hacer. Hice lo que el
Estado me ordenó.
ABUELA: Bueno, Sheila, por eso te la quitaron, ¿sí?

Otra vuelta al mismo círculo, pero ahora incluye al Departamento de Servicios


Sociales. Miles de niños que están en el sistema de cuidados de crianza quedan
atrapados en este tipo de círculo destructivo.

ABUELA: No digo que no pueda llevarse a Kamisha. La pregunta es:


¿Kamisha está dispuesta a ir?

La abuela está insinuando a la nieta que debe rebelarse contra su madre y quedarse
con ella.

DR. MINUCHIN: Me preocupas. No solo eres responsable, sino terca.


ABUELA: No, no soy terca. Lo que quiero es devolverle a Kamisha.
SHEILA: Ni siquiera lo intentas. Porque sigues creyendo que no hice nada para
recuperar a mi hija. Eso es lo que le metes en la cabeza. Y por eso ella cree
que nunca intenté recuperarla. Y eso no es verdad.
300 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

ABUELA: Niegas la realidad.


SHEILA: ¿Cómo puedo negar la realidad, Ma? ¿Qué estoy negando?
ABUELA: Quiero decirte que tu estilo de vida es pésimo. Necesitas cambiar,
¿entiendes?, y recuperar a tu hija.

Otra vuelta alrededor del círculo. Me quedo al margen de su danza, pero insisto una
y otra vez en que la abuela necesita ayuda, que está cansada, que puede sufrir un
colapso. Es una intervención que aumenta en intensidad a causa de la repetición.
Sin embargo, también desvía la atención de la irresponsabilidad de Sheila y la centra
en las necesidades del abuela.

SHEILA: La cuestión es, una vez más, que hasta que tú creas que estoy lista,
no recuperaré a Kamisha.
DR. MINUCHIN [al terapeuta]: Aquí tenemos una maravillosa familia con
hábitos muy destructivos. Y necesitan ayuda. [A Sheila]: Creo que tu madre
se acostumbró mucho a ser la madre de tu hija. Y es algo que ha hecho,
porque lo hace muy bien. Al mismo tiempo, eso alejó un poco a tu hija de
ti. No creo que sea sencillo que recuperes a tu hija. Por tanto, la pregunta es:
¿cómo puede suceder eso? ¿Cómo pueden resolverlo?
KAMISHA: Entiendo lo que dice, pero siento que, básicamente, lo que el
Departamento de Servicios Sociales le pidió a mi madre es que dejara de
fumar mariguana, que consiguiera un trabajo y que se hiciera cargo
financieramente de mí; eso fue lo que le pidieron en esencia. [A su madre]:
Pero luego conseguiste trabajo y no viniste por mí; dijiste que yo no quería
estar contigo.

Otra vuelta, pero esta vez Kamisha y el Departamento de Servicios Sociales


mantienen el patrón.

DR. MINUCHIN: Aguarden un momento, no hay solución. Están empeñadas


en lo mismo. [A la abuela]: Todo el mundo sabe que puede arrancarte un
pedazo del corazón y que ahí estarás para darle apoyo. Saben que pueden
contar contigo.

TRES GENERACIONES DE MUJERES


A estas alturas sé que la familia puede mantener el mismo patrón eternamente; por
tanto, insisto en que nos centremos en las necesidades de la abuela.

ABUELA: Ah, eso ya lo sé. Se aprovechan de mí.


DR . MINUCHIN : Necesitas ayuda.
ABUELA: Sé que necesito ayuda... ¡Necesito ayuda ya!
DR. MINUCHIN: Por supuesto. [A Sheila]: Tu madre no sabe que está llegando
al límite de sus fuerzas. Tienes que ayudarla. Su vida familiar es un caos.
Se ocupa de tu hija. Necesita ayuda.
ABUELA: Ah, vaya que si lo sabré. Le ruego a Dios.
DR. MINUCHIN: Yo también estoy rogando. Ruego, Sheila, que tu madre
acepte tu ayuda.

Repito mi manirá. La abuela necesita ayuda, pero ahora agrego un nuevo detalle;
Sheila puede y debe ser la curadora. Esto se contrapone a la ideología familiar, que
insiste en la incompetencia e irresponsabilidad de Sheila.

ABUELA: Es lo que le digo todo el tiempo.


DR. MINUCHIN: Pero no te cree.
ABUELA: Porque no me ha visto tendida en una cama o en el manicomio.
Hasta entonces no se dará cuenta.
DR. MINUCHIN: Ella cree que le dices a Kamisha que su madre es una buena
para nada.
ABUELA: Miente. Por supuesto que no.
DR. MINUCHIN: Eso es lo que ella cree.
ABUELA: ¿Puedo hacerle una pregunta?
DR. MINUCHIN: Sí, querida.
ABUELA: A los 52 años, con la vida que he tenido, dígame por qué querría
pasar el resto de mi vida cuidando a la hija de mi hija. Dígame por qué.
DR. MINUCHIN: Porque no eres sensata. Esa es la razón.
ABUELA: No es por eso. Quiero que mi hija tenga de nuevo a su hija. Pero
cada vez que hago el intento por conseguir que esto
302 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

suceda... Ha de recordar que los tribunales tienen que ver en este caso y
que el Departamento de Servicios Sociales también está implicado...
DR. MINUCHIN: Los tribunales y el Departamento de Servicios Sociales, qué
van a saber ellos.
ABUELA: Estoy totalmente de acuerdo con usted cuando dice que la única
persona que puede ayudarme es mi hija. Estoy totalmente de acuerdo. Ella
es la única persona que puede tomar la iniciativa y hacer lo que tiene que
hacer en su situación y ayudarme a salir de esta caja en la que estoy.

Es posible que algunos lectores piensen que estoy dirigiendo a la familia hacia una
meta que elegí sin darles la oportunidad de expresar sus reservas, y en ese sentido
estarían en lo cierto. Sin embargo, una evaluación (a diferencia de un diagnóstico) es
una exploración de las posibilidades de la familia, de las alternativas que los miembros
de la familia pueden activar si las circunstancias cambian. Los últimos comentarios
de la abuela dejan entrever que es factible que surjan nuevos patrones.

DR. MINUCHIN: ¡Maravilloso! Llegamos a un acuerdo. Ahora bien, ¿le


permitirás que te ayude? Sheila, tu madre te necesita. Siempre te ha mentido
cuando dice que puede hacerlo todo. No es cierto. Ya no puede a estas
alturas. Necesita tu ayuda.
ABUELA: Sí. Solo quisiera que mi hija aceptara su consejo; yo voy a seguirlo,
porque creo que lo que usted dice es verdad. [Todos se estrechan la mano y
salen.]

Colofón

Por supuesto, la sesión no terminó como parece. Hicimos un seguimiento


breve. El terapeuta me contó que, en la siguiente sesión, la furia estalló
contra él. Pero para la segunda semana, Kamisha se había mudado a casa
de Sheila y un mes después empezaron a explorar cómo podían destruir la
caja.
TRES GENERACIONES DE 303
MUJERES

Desde luego, este seguimiento es muy breve, pero es evidente que el


terapeuta hizo buen uso de los lineamientos de la evalua-
ción.
La caja que la familia está tratando de abrir es compleja. Además, la
mantiene la posición irresponsable que ocupan los hombres, en
comparación con la que ocupan las mujeres, en la cultura de la
pobreza, así como la intervención miope de las autoridades encargadas
de velar por el bienestar de los niños. Dudo mucho de que fuerzas
políticas reparen la espiral descendente de esta familia.

Marco terapéutico

Organización familiar

En los Estados Unidos, la forma familiar de tres generaciones se


observa con mayor frecuencia en la cultura de la pobreza y casi
siempre es matriarcal. Muchas de estas familias están formadas por
mujeres acostumbradas al entrometimiento y control de los servicios
sociales, en tanto que sus hombres están desempleados o huyen de las
responsabilidades de criar a los hijos que engendraron. Sin embargo,
esta forma familiar es, de hecho, una de las más comunes de
organización familiar en todo el mundo. Aparece en todas las culturas
que devalúan a las mujeres. La represión de las mujeres puede adoptar
la forma extrema de lapidación, o, simplemente, borrar su presencia
con el uso obligatorio del chador. La organización de las familias
matriarcales (familias de abuelas, sus hijas o sobrinas y los hijos de
estas) es una respuesta económica a la necesidad de sobrevivir con
recursos financieros muy escasos. También es resultado de una
organización social que engendra más responsabilidad y capacidad
para hacer frente a la adversidad en las mujeres que en los hombres.
Aptitudes limitadas, salarios desmoralizantes, ausencia de empleos
urbanos, altos índices de encarcelamiento, discriminación en el empleo
(¿alguien despierta más sospechas que los jóvenes ne-
304 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

gros?) y, desde luego, el atractivo de la delincuencia callejera conspiran para


hacer que las familias sin padre abunden en los barrios marginados. Es
muy probable que el lector esté enterado de la cantidad creciente de indicios
que apuntan a que los hijos de familias de madres solteras enfrentan
riesgos mayores. Los niños pueden superarlo, y lo hacen todo el tiempo,
pero como son pobres, contar solo con la madre duplica el grado de
desventaja. Aunque es deseable un padre fuerte y solidario, una madre y
un padre no son la única alternativa para una familia monoparental.
La familia de tres o cuatro generaciones dirigida por una mujer puede ser
un ambiente sano en el que las mujeres adultas se ofrezcan apoyo mutuo.
Por desgracia, los trabajadores de servicios sociales tienden a pensar que
estas familias son disfuncionales e insisten en que lo normal es la familia
nuclear, sin darse cuenta de que la familia nuclear es algo relativamente
nuevo en la civilización occidental.
Cuando un terapeuta trabaja con familias cuyos miembros han perdido
autoridad como consecuencia de su larga relación con los servicios
sociales, debe recordar que se les ha restringido a definiciones limitadas del
yo y el yo en relación, así como las posibilidades de explorar otras formas
de autodefinición y funcionamiento con los demás. Con las Wilson, desde
el principio cuestioné la opinión del departamento de servicios sociales
acerca de que Sheila era una manzana podrida, así como la alianza que el
DSS había establecido con la abuela en esta definición de la hija.

Perspectivas individuales

Sheila, a quien el sistema judicial tachó de negligente, tenía antecedentes de


discriminación en su propia familia a causa de que su color de piel era más
oscuro. Por tanto, su rebelión se alimentó en parte del resentimiento. Es difícil
ajustarse al orden esperado de las cosas, cuando este te ha dado un revés que
casi te tira los dientes. Sheila se rebelaba en parte por la misma razón que la
mayoría de los jóvenes
TRES GENERACIONES DE 305
MUJERES

lo hacen: para fastidiar a su madre. Sin embargo, haber sido la oveja


negra de la familia también fue producto de haber buscado amor y
aceptación fuera de la familia.
A Sheila le gustaría recuperar a su hija, pero, para ganar ese derecho,
tendrá que superar la reputación que tiene en el departamento de
servicios sociales, la tendencia de su hija Kamisha a apartarla y la falta
de confianza de su madre. Necesita mucho apoyo.
Kamisha, a los 15 años, está a punto de convertirse en madre
adolescente. Quedará atrapada en varios roles contrapuestos que
confundirían casi a cualquiera. Será madre, hija y nieta y, de algún
modo, tendrá que desempeñar estos diferentes papeles sin permitir que
uno se imponga a otros. Como nieta, tendrá que aprender a conseguir
el apoyo de Sara sin faltarle al respeto a su madre. Como hija, tendrá
que aprender a confiar en su madre. Y como madre, necesitará
establecer un equilibrio entre pedir ayuda y no rehuir sus propias
responsabilidades.
Todas consideran que Sara, la abuela, es la fuente de protección y
toma de decisiones ejecutiva, y ella no encuentra alternativa a esta
forma de ser. Se queja de estar agobiada, pero tiene problemas para
ceder el control. Se podría decir que la hija, Sheila, le ha dado buenas
razones para no confiar en ella. Sin embargo, la irresponsabilidad de
Sheila y la falta de confianza de su madre son circulares. Es difícil
confiar en una hija que descuida a sus hijos, pero también es difícil
actuar de manera responsable cuando la gente no confía en uno. Por
alguna razón, los hijos no crecen y maduran hasta que sus padres los
respetan y aprecian.

Estrategias de intervención

El objetivo de esta consulta fue explorar una nueva organización


familiar que incluyera a Sheila como participante en el cuidado de su
hija. En lugar de oponerme al control matriarcal de la abuela, me alineé
con ella y destaqué el costo personal que tendría para ella no querer
soltar las riendas. El objetivo no fue excluir a la abuela, sino
306 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

crear un equipo. (El reto estructural para familias monoparentales es el


mismo que para las familias en las que los dos padres están presentes: la
educación y la crianza de los hijos es un trabajo muy exigente para
cualquiera.) Con este fin, intervine y apoyé a Sheila, y apoyé también la parte
de la abuela que quería abandonar el papel de cuidadora. Como en la obra
de Pinter, ayudé a incrementar la capacidad de decisión de Sheila y apoyé
que la abuela aceptara sus propias limitaciones.

Técnicas

Como anciano, pude acercarme y adoptar una postura protectora con Sara,
tocarle el brazo, llamarla querida, funcionar como su mayor. Mi postura fue
jerárquica, pero benigna. Mis cuestionamien-tos estuvieron teñidos de
humor y los planteé como si fueran del conocimiento público, por lo que
sonaron sabios. Utilicé muchas expresiones de preocupación por la
capacidad de la abuela para continuar funcionando a ese ritmo, y en
muchas ocasiones indiqué que necesitaba ayuda. Esta repetición creó la
intensidad necesaria para ayudar a la familia a romper hábitos de mucho
tiempo.
Uno de los desafíos en este caso, como en toda familia en la que hay una
persona central poderosa, fue cuestionar el statu quo sin alienar a la jefa de
familia. Demostré respeto por Sara, la matriarca, pero no acepté por
completo sus opiniones.
Ante dos generaciones en discordia, como Sara y Sheila, el terapeuta podría
sentirse tentado a tomar partido por una de ellas, o, por temor a ello,
quedarse al margen y no comprometerse con nadie. En este caso, ayudé a
romper el impasse porque no acepté el estancamiento tal como se
presentó, sino que introduje nuevos elementos para ayudar a las dos
generaciones a ver su postura bajo una luz ligeramente diferente que les
posibilitaba llegar a un acuerdo. Por consiguiente, la abuela no es nada más
controladora, es "sumamente responsable" y "lleva el peso del mundo
sobre sus hombros". Y no solo es responsable, sino obcecada. Mi apoyo a la
TRES GENERACIONES DE 307
MUJERES

hija adulta adoptó una forma interesante: no la defendí, sino que le di


espacio para que ella misma se defendiera. Si ella no hubiera podido
defenderse en la sesión, habría sido necesario darle más apoyo. Pero
en este caso le demostré respeto al permitirle pelear su propia batalla.
Cuando intervine para apoyarla, no fue con elogio condescendiente,
sino para decirle que su madre estaba cansada y necesitaba ayuda.
Sara y Sheila tienen mucho de qué hablar. Varias veces en estas dos
sesiones, el equipo compuesto por la abuela y la nieta criticó el estilo
de vida de Sheila. Parte de lo que posiblemente hablaban puede ser, en
efecto, irresponsabilidad, como fumar mariguana en exceso, pero otra
parte es prerrogativa de un adulto, como elegir a sus amigos. Para que
Sheila y su madre establezcan una relación de respeto mutuo, ambas
tienen que manifestar lo que piensan sobre estos y muchos otros
asuntos. Lo que se logró en esta sesión fue el principio de dicho
proceso.

NOTAS
1. Colapinto, J., 1995, "Dilution of family process in Social Services:
Im-plications for treatment of neglectful families, Family Process, 34, pp. 59-74.
CAPITULO

Tratamiento en
11 residencia por
drogadicción y la familia

Titubeé para incluir estas sesiones con los McLaren, porque no creo haber
hecho un buen trabajo con esta familia, en especial en lo que se refiere a los
cuestionamientos que le hice a la señora McLaren. Como casi todos los
expertos, quise presentar mi mejor trabajo. Así es la vanidad de la vejez. Sin
embargo, luego pensé que tal vez sería útil que estudiantes y colegas, que sin
duda cometen su propia cuota de errores, observaran algunos de los errores de
un maestro experimentado.
Este capítulo y el anterior demuestran dos lados de la danza terapéutica:
1) una buena unión, en comparación con una mala, y 2) la capacidad de
trabajar bien en proximidad, en comparación con perder la perspectiva y
dejarse atrapar por la dinámica de la familia.
Peter y David McLaren no eran precisamente lo que uno esperaría cuando
piensa en personas que han luchado contra la drogadicción durante años.
Acepté reunirme con ellos y sus padres a petición del terapeuta de
rehabilitación de David, a quien le preocupaba que, aunque en ese
momento David estaba logrando avances en el programa, pudiera recaer si
volvía a su hogar, como ya había ocurrido con él y su hermano muchas
veces.
Me reuní con la familia en una institución para drogadictos en Florida, de
la cual soy consultor. Cuando saludé a la familia en la sala de espera, sabía
que el público detrás del espejo unidireccional estaba formado por terapeutas
especializados en rehabilitación que
310 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

no estaban muy de acuerdo que digamos con la idea de incluir a la familia


en esa etapa de la recuperación de un drogadicto. Por otra parte, tanto
David, de 16 años, como su hermano Peter, de 18, se veían perfectamente
a gusto con la situación. David, que lucía una camisa azul de vestir y
pantalones caqui, y Peter, vestido con suéter gris de cuello de tortuga y
pantalones de pana, parecían un par de estudiantes de bachillerato que
acudían a la entrevista de admisión a la universidad. Los padres, Mike y
Allison, se veían un poco menos cómodos. Me saludaron de manera formal
y se mostraron un poco aprensivos respecto de lo que podría depararles esta
reunión. Cuando entramos en el consultorio, el señor y la señora McLaren
se sentaron junto a mí. David se sentó hacia uno de los lados. Peter tomó
asiento en el otro extremo de la habitación.

DR. MINUCHIN: ¿Quién quiere contarme de la familia?

David y Peter intercambiaron miradas. PETER:

Supongo que David.

PASO UNO: abrir el motivo de consulta

DAVID: Supongo que el principio es un buen punto de partida. Desde que


tenía unos once años, Peter ha estado fuera, en programas. Mis padres
trabajaban mucho. Estuve solo mucho tiempo en la casa, aislado durante
años.
No entendía en realidad qué estaba pasando. No hubo ningún cambio
radical, no hubo una muerte trágica en la familia, ni un trauma
insuperable. Creo que casi todos mis problemas venían de lo que
elucubraba en mi propia cabeza.
DR. MINUCHIN: ¿Un diálogo contigo mismo?
DAVID: Sí.
PAPÁ [interrumpiendo]: Sin embargo, creo que debes decirle al doctor por qué
necesitas trabajar, porque no creo que él lo sepa.
TRATAMIENTO EN RESIDENCIA POR DROGADICCIÓN 311

DAVID: Sí, cuando tenía trece o catorce años me volví adicto a las drogas, y
eso no me ayudó. Esto, empecé a consumir drogas con Peter, y él entraba y
salía de la cárcel, estaba y no estaba en casa, iba y venía.
DR. MINUCHIN [a Peter]: ¿Estuviste en la cárcel?
PETER: Ah, sí. He estado en muchas cárceles, por todas partes.
DR. MINUCHIN: ¿Cuánto tiempo estuviste ahí?
PETER: Estuve en la cárcel varias veces. La más larga fue de cuatro meses y
medio. Pero uno se adapta muy pronto, ¿sabe?
DR. MINUCHIN: No, no sé.
PETER: Me adapté muy pronto a eso... porque, usted sabe, está muy
estructurado. Todo se hace con un horario. Pasar mucho tiempo a solas es
bueno, creo yo, y cuando uno está en una situación así, creo que empieza a
usar la mente de diferentes maneras.

David y Peter presentaron narraciones ensayadas; era evidente que se habían


entrenado en la fábrica de monólogos que produce la terapia individual para
drogadictos. Son discípulos intrapsíquicos: dos jóvenes brillantes que usan el
lenguaje new age para explicar una vida que discurre en círculos. Peter presenta
una reciedumbre que seguramente le fue muy útil en las diferentes instituciones en
las que estuvo en los últimos cuatro o cinco años. Y me recordó la imagen de Alex,
el protagonista sociópata de la película Naranja mecánica, dándose ínfulas de
caradura.

DR. MINUCHIN [a los padres]: ¿Cómo fue la experiencia para ustedes?


PAPÁ: Traumática.
MAMÁ: Sí, fue traumática. La primera vez, la segunda, la tercera...
PAPÁ: Y todas las otras veces desde entonces. Ha sido muy traumático.
DR. MINUCHIN: Los chicos hablan como si fueran huérfanos. Hablan de sí
mismos como si vivieran aparte en su propio mundo. ¿Por qué lo hacen?
PAPÁ: Yo también lo he notado en los últimos años. Hay un ellos y un
nosotros.
312 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

DR. MINUCHIN: Viven con ustedes, pero ustedes no son parte de ellos. ¿Por
qué ven así a la familia? Para mí, es muy impactante.
MAMÁ: Bueno, creo que porque están en recuperación y esa parte del
proceso de recuperación es muy introspectiva.

Es mi primer cuestionamiento del adoctrinamiento que ha recibido esta familia:


que la adicción es un problema individual, que debe tratarse en el ámbito individual,
y que los padres no deben interferir.

Ambos padres presentan una visión desconcertante del fenómeno de alienación de


sus hijos. Habían notado que sus hijos no parecían tener ninguna relación con ellos
y esperaban que el terapeuta les explicara por qué sucedía así.

PETER: ¿Le sorprende que trabaje en mí mismo?


DR. MINUCHIN: Lo que me sorprende es que tus padres no sean parte del
proceso de crecimiento... en tu descripción.
PETER: Estoy de acuerdo. Creo que desde muy temprana edad, usted sabe,
en retrospectiva, mi hermano y yo hacíamos lo que nos parecía. Ya fueran
las drogas o los problemas en los que nos metíamos; además, en esa época la
familia no funcionaba bien, lo que significa que, bueno, éramos dos niños
que no permitían que nadie los criara y no aceptaban la autoridad de las
figuras parentales en el proceso de crecimiento.
DR. MINUCHIN: Un momento, un momento. Hablas como psicólogo.

El lenguaje de Peter deja traslucir años de adoctrinamiento.

DR. MINUCHIN [a los padres]: ¿Qué respuesta tienen a la forma en que


Peter habló de ustedes? Porque está hablando de ustedes. PAPÁ: No nos
pareció nada extraordinario. Quiero decir, así es
como él se refiere a... hay mucho de ellos y nosotros. Así ha sido
desde hace tiempo. DR. MINUCHIN: Ellos y nosotros significa que ustedes
no tienen
poder.
TRATAMIENTO EN RESIDENCIA POR DROGADICCIÓN 313

Me molestó el tono desenfadado de la respuesta de los padres. Había cuestionado a la


familia y a las instituciones que trataban a sus hijos como seres humanos
descontextualizados. Pensé que habían adiestrado a los padres para aceptar la
impotencia y me pregunté si podría ayudarlos a recuperar su sentido de respeto hacia
sí mismos y su competencia. Quizá mi enojo contra la institución se extendió a mi
cues-tionamiento a los padres.

PAPÁ: No estoy seguro de que esto tenga que ver con el poder. Es solo que
cuando hablan de nosotros, me doy cuenta de que para ellos estamos allá,
ocupándonos de nuestros asuntos, y estos muchachos viven en su propio
mundo. No es sorprendente para nosotros en absoluto.
DR. MINUCHIN: ¿Por qué no les sorprende?
PAPÁ: Pues por todo lo que hemos pasado. Simplemente el hecho de que
Peter haya estado alejado de la casa. Estuvo internado un año en un
programa cuando tenía 14 años, lejos de nosotros, y David no pudo
crecer con él. No queríamos que Peter saliera de nuestra casa. Nos
sentimos terriblemente mal, era demasiado joven... muy pequeño. Pero las
circunstancias eran tales que no podía quedarse en casa: era un peligro para
David, nosotros no podíamos estar ahí todo el tiempo y pensarnos que era lo
único responsable que podíamos hacer.
DR. MINUCHIN: ¿Qué te hizo sentir que no eras un padre eficaz?
PAPÁ: Pues yo diría que cuando dejé de tener influencia en él; esto habrá
sido probablemente cuando Peter tenía 13 años, cuando entró en la
secundaria. Todavía sentía que mi autoridad paterna valía con David, pero
tenía muy poco efecto en Peter. Aunque creo que, de hecho, yo tenía más
efecto en Peter que su madre. Parecía que la había excluido de su vida por
completo.
DR. MINUCHIN [a la madre]: ¿Qué opinas?
MAMÁ: No soy eficaz. Peter era muy violento y teníamos muchos
problemas con su comportamiento. Lo de las drogas empezó después.
DR. MINUCHIN: ¿Qué edad tenía Peter cuando empezó a ser violento?
314 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

MAMÁ: Diría que los problemas de conducta fueron aumentando poco a


poco a lo largo de su niñez, pero, violento, yo diría que alrededor de los 13
años.
DR. MINUCHIN: ¿Con quién era violento?

Mientras los padres hablan del comportamiento de Peter como si fuera obra de
demonios interiores, insisto en señalar que su conducta era relacional: "¿Con quién
era violento?"

MAMÁ: Su hermano, yo, la casa, era muy destructivo en la casa, rompía


cosas, las pateaba y las arrojaba.
PAPÁ: Sus problemas de conducta empezaron, diría yo que... bueno,
notamos que algo andaba mal quizá a los cinco o seis años, porque teníamos
muchos problemas para disciplinarlo en casa.
DR. MINUCHIN: ¿Quién tenía más dificultades?

Cuando los padres se refieren a si mismos como un equipo ("notamos", "teníamos


problemas"), a menudo lo que tratan de ocultar son sus diferencias. Las preguntas
sobre la influencia relativa ("¿quién tenía más dificultades?") buscan conflictos en
la manera de responder a los hijos, y la disposición (o falta de disposición) a
admitirlos. Una vez más, enfoco el comportamiento como algo relacional.

PAPÁ: Creo que más o menos por igual, porque una vez que empezó a ir a la
escuela de tiempo completo, los dos lo veíamos más o menos el mismo
tiempo. Yo trabajaba en el turno de la noche, por lo que me hice cargo de
ellos desde que Peter tenía seis semanas. Allison se iba a trabajar y yo los
cuidaba durante el día. Era el principal cuidador.

PASO DOS: señalar las interacciones que mantienen el problema

DR. MINUCHIN [a los padres]: Lo que quisiera explorar con ustedes es su


falta de poder... para guiar, su poder para amar y ayudar.
TRATAMIENTO EN RESIDENCIA POR 315
DROGADICCIÓN

David, empecé a oír tu descripción de ti mismo como si no fueras parte


de la familia, y luego Peter reforzó esa sensación de no formar parte de
la familia, y eso me impactó mucho.

Aunque las sesiones con familias de adictos por lo general se centran en el


adicto, quise explorar por qué los padres suponen que no tienen ninguna función
en la crianza de estos dos muchachos.

PETER: ¿Por qué le impacta?


DR. MINUCHIN: Porque no puedo entenderlo. [A los padres]: La profesión
de la salud les ha hecho daño, porque los veo y ustedes me obligan a
desviar la vista y centrarme en la salud de sus hijos. Les ayudaron a
convertirse en detectives de los problemas de Peter. No de la manera
en que ustedes han bailado con él, sino en el baile que él ejecuta solo,
como si fuera un derviche.
PAPÁ: Como si diera vueltas y vueltas él solo en un rincón...
DR. MINUCHIN: Trato de explorar cómo fue que estos dos niños llegaron
a sentir que ustedes no eran parte de ellos, o por qué rechazaron que
ustedes fueran parte de ellos.
PAPÁ: Es una buena pregunta. No... no lo sé. Son muy rudos e in-
sensibles, hablan mucho de delitos y drogas, y Allison y yo solo nos
rascamos la cabeza, como preguntándonos de dónde salió todo eso.
Eso es a lo que me refiero cuando hablo de mundos diferentes, son
como extraños.
DR. MINUCHIN: Parte de esto viene de ustedes.

Empezamos una polémica terapéutica en la que insisto en ver a la familia como


un sistema social en el que las personas se afectan mutuamente, y los miembros
de la familia responden a una recitación de la dinámica intrapsíquica de los
hijos. Creo que más adelante esta polémica me superó y traté de convencerlos, y
cuando los miembros de la familia no se mostraron muy convencidos, insistí. Sin
embargo, en este momento de la sesión no estaba consciente de este proceso.
Pensé que solo sosteníamos una conversación terapéutica.
316 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

DR. MINUCHIN: Y otra parte se debe a los centros en residencia. Son una
escuela y les enseñan a los chicos sobre la vida. Pero una parte viene de
ustedes. Me gustaría ver si pueden aprender a ver la parte de ustedes que
ellos no ven.
MAMÁ: Tiene toda la razón.
DR. MINUCHIN [a la madre]: Habla con ellos sobre ese sentimiento que tienes
de sentirte completamente rechazada por ellos.
MAMÁ: En realidad, no sé qué decir.
DR. MINUCHIN [indicando al padre]: Habla con él.

El "no sé qué decir" de la madre es parte del comportamiento aprendido de esperar


que el terapeuta conozca la respuesta. Mi respuesta es pedir a la madre que busque el
apoyo de su esposo.

PAPÁ: Sé que no sabes... y yo tampoco sé... ya lo hemos hablado.


DR. MINUCHIN: Si dices que tampoco sabes, no la ayudas, y ella te está
pidiendo ayuda.
MAMÁ: Pero es una respuesta que hemos buscado desde hace mucho.
DR. MINUCHIN: Pero todavía no ven. Tienen una historia compartida.
¿Cuánto tiempo han estado casados?
PAPÁ: Veinte años. Hemos estado juntos 27 años.
DR. MINUCHIN: Entonces se conocen bien. Y si ella dice que no sabe qué
ocurrió, tú necesitas ayudarla. Mírala y trata de decirle por qué Peter
cree que no puede hablar con ella. Por qué no la ve como alguien con
quien puede relacionarse y hablar, alguien con quien puede compartir
bromas y gustos.
PAPÁ [a la madre]: Creo que lo que pasó entre ustedes dos fue que no
supimos cómo sobrellevar lo que él hacía. Era algo tan alejado de nuestra
vida y experiencia que no creo que ninguno de los dos estuviéramos
preparados para manejar lo que pasaba. Tropecé en mi camino y tú
tropezaste en el tuyo. Pero creo, en términos de lo que ocurrió, que ambos
lo manejamos lo mejor que pudimos.
TRATAMIENTO EN RESIDENCIA POR 317
DROGADICCIÓN

Siento que mis intervenciones se disiparon detrás de una cortina de análisis


insustancial en el que el padre se niega a ver con nuevos ojos lo que sucede en
la familia.

DR. MINUCHIN: Eso no ayuda en nada. Puede ser una descripción fiel,
pero no ayuda.

Aunque el esposo responde a la pregunta de su esposa, hay algo elocuente pero


insincero y familiar en su explicación de observador distante, y busco la forma de
incomodarlo con su negativa a asumir responsabilidad por su participación en los
problemas de los hijos. El segundo paso se relaciona con la pregunta: "¿En qué
sentido colabora para mantener la conducta del portador del síntoma?" Y mi
empeño es infructuoso.

PAPÁ: No sé cómo profundizar en esto. Es difícil, no me gustan las


confrontaciones y trato de evitarlas.
DR. MINUCHIN: Y no ayudas.
PAPÁ: Es un recurso para hacer frente a la adversidad y no lo tengo.
DR. MINUCHIN: No, eso es no querer ayudar. [A la madre]: Él dice que
no puede disentir, que no puede cuestionar, y te deja trastabillando en
tu propio mundo.
PAPÁ: En realidad, eso es cierto. Nunca he disentido de ella.
DR. MINUCHIN: ¿Por qué?
PAPÁ: Porque creo que los padres deben presentar un frente unido ante
los hijos.
DR. MINUCHIN: Pero mira lo que sucedió.
DAVID: Lo que nos estás diciendo es que tú nos ayudas a construir
nuestros muros, porque levantaste esta pared tan obvia que es
impenetrable.

David se convierte en mi coterapeuta, cuestiona a su padre para que entienda que


sus actos influyen en la conducta de sus hijos. Esto inicia un proceso en el que los
dos chicos se centran en la conducta de los padres. Esto es lo contrario a lo que
sucede en sus sesiones habituales, que predominantemente se centran en Peter y
en David.
318 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

PAPÁ: Fue una reacción a lo que nos estaba golpeando.


DAVID: Ustedes ocultan sus sentimientos y salen con esa basura intelectual
mientras yo expongo los míos. Como si todos tuviéramos que ser
intelectuales, literales y hablar con propiedad, y... yo soy lo contrario.
DR. MINUCHIN: Describes a tu padre bastante bien, pero no sé... ¿Qué
dijiste de tu madre?
DAVID: Dije que mamá es muy controladora. Por ejemplo, siempre tiene
que conducir. Tiene este tic nervioso que no permite que nadie más
conduzca el auto más que ella y eso es solo un ejemplo de lo que es el
control para ella.
PETER: Tiene manía por el control.
DAVID: Es como si dijera: "Yo tengo el control y tienen que aceptarlo".
¿Sabe?, es como un control descarado.
DR. MINUCHIN: Peter, cuando eras niño, empezaste a enojarte y a pelear
con tu madre. ¿Peleabas contra ese aspecto de ella?
PETER: Por supuesto que sí. Porque creo que, en muchos sentidos, somos
iguales. Por eso, si ella trata de controlar algo y yo trato de controlar algo,
eso provoca un choque, según yo.
DR. MINUCHIN: Tu padre observó eso y ¿no dijo nada?
DAVID: Creo que su respuesta fue, como dijo, estar de acuerdo con mi
madre porque cree que los padres deben presentar un frente unido.
DR. MINUCHIN: Entonces no ayudó.
PETER: Lo he oído decir eso varias veces...
DR. MINUCHIN: Creo que tanto tú como tu madre necesitaban que alguien
los ayudara a darse cuenta de que lo que hacían era destructivo.
PAPÁ: En verdad no creo que hubiera podido. Cualquier tipo de crítica
constructiva que se les haga se pierde por ese aspecto controlador. Si
hubiera tenido una opinión distinta o hubiera tratado de llevar a uno de
ellos en otra dirección, no habría importado.
DR. MINUCHIN: Cuando viste que Allison estaba equivocada, ¿por qué
estuviste de acuerdo con ella, si estaba equivocada?
TRATAMIENTO EN RESIDENCIA POR DROGADICCIÓN 319

PAPÁ: No sé si estaba equivocada.


DR. MINUCHIN: Pues sí, estaba equivocada... cuando Peter tenía cinco años y
ella y él entablaron esta lucha de poder. Actuó mal porque ella era una
mujer adulta y él un niño. Se equivocó y tú te diste cuenta. ¿Cómo podías
decir que estabas de acuerdo con ella?
PAPÁ: Creo que la forma en que lo manejé es mi manera de hacer las
cosas. Muchas veces ella me decía que la pasaba por alto, porque era como
un minimizador.
DAVID: Bueno, Peter estaba en la cárcel y, eh, yo tenía la nariz escoriada, y
ustedes discutían sobre los niveles de los precios en los barrios y los bienes
inmuebles.
PAPÁ: La vida tiene que seguir...
DR. MINUCHIN [al padre]: No creo que lo estés oyendo.
PAPÁ: Quiero saber qué es lo que no estamos diciendo que les hace pensar
que no tenemos idea de nada. ¿Qué pasa? ¿Por qué creen que no estábamos
ahí?
DAVID: Estaban ahí físicamente, pero en realidad no estaban. Yo siempre me
quedaba relegado al fondo.
MAMÁ: Lo admitimos... es verdad.
DR. MINUCHIN: Tienen dos hijos que no solo son brillantes, sino también
observadores, y son muy críticos; ustedes son su foco de atención y crítica.
¿Cómo funciona eso cuando les salen con observaciones sumamente
perspicaces?, ¿qué pasa entonces?
MAMÁ: Es agotador.
PETER: No los desafié. Creo que, en cuanto se refiere a intensidad, esta
sesión de hoy, cuando el doctor Minuchin centró la atención en mis padres
y trató de lograr que se comunicaran entre sí y dijo que mi papá no
ayudaba, la veo como si poco a poco estuviera derribando ciertos muros y
generando más desafíos.
PAPÁ: ¿Para nosotros, o para ustedes?
PETER: Para ustedes. No hemos llegado a mí todavía. No sé cómo vaya a
resultar eso. Lo veo con ustedes, cuando él dijo que no ayudaban. Creo
que pueden intelectualizar una situación, como si siguieran un guión, y
hacer que parezca agradable,
320 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

pero cuando vienen aquí y salen con una respuesta a algo sobre cómo
piensan o pensaban sobre la situación, él les dice: "eso no ayuda".
PAPÁ: Bueno... ese es su trabajo.
PETER: Creo que te estás poniendo cada vez más tenso. Por una vez, veo que
tienes que pensar en una respuesta. No te sale con la facilidad
acostumbrada y tal vez te hace sentir incluso un poco débil no poder soltar
algo así como así.
DR. MINUCHIN [al padre]: No has sido de ayuda. Si Allison tiene manía por el
control y Peter también, los dos te necesitan [al padre], porque tú no eres un
maniático del control, porque tienes esta capacidad de diluir.

Cuando trabajo con familias que tienen un hijo en tratamiento en residencia, siento
la necesidad de cuestionar la alianza entre la institución y los padres en su enfoque
exclusivo en los residentes y, por lo general, le doy la vuelta a la situación al prestar
atención a cómo se relacionan los padres con los hijos y entre ellos, Peter lo nota
cuando comenta sobre la intensidad de la sesión. Para lograrlo, señalé en repetidas
ocasiones, pero con suavidad, que el esposo no ha ayudado a la esposa cuando ella lo
ha necesitado. Al mismo tiempo, el comentario de Peter ("No sé cómo vaya a
resultar eso") es una novedad para él, acostumbrado como está a ser el centro de
atención.

Sin embargo, en retrospectiva, no me di cuenta de que me había aliado con los hijos
en sus críticas a los padres, y que los padres se sentían acusados de ser la causa de
los problemas de sus hijos.

PAPÁ: No la voy a confrontar. No creo que sea mi papel ni lo correcto.


DR. MINUCHIN: Viste cosas en las que ella se estaba ahogando y no la
ayudaste. La pregunta es: ¿son un equipo? Ella necesita tener tu destreza
para no responder emocionalmente.
MAMÁ: Soy muy dominante. Tengo manía por el control... eso es muy
cierto.
TRATAMIENTO EN RESIDENCIA POR 321
DROGADICCION

DR. MINUCHIN: Dices que eres dominante como si eso describiera


algo... lo que describe es tu rigidez. Tu esposo debería ayudarte a
crecer, pero no lo hace porque tú le enseñaste que no podía.

Me disgusta la resistencia de la pareja, por lo que insisto en tratar de


convencerlos de mi punto de vista.

MAMÁ: No estoy totalmente de acuerdo. Acepto que definitivamente


tengo manía por el control, eso no lo discuto. Pero nuestra relación no
es así. El resultado podrá ser así, pero la relación no. Tenernos mucha
comunicación e intercambiamos ideas. Mike lee mucho y hace mucha
investigación sobre diferentes temas y los analizamos. ¿No crees?
PAPÁ: Sí, por supuesto.
MAMÁ: Yo no diría que no me ayuda. Yo debería hacerme más res-
ponsable de cambiar. Pero la ayuda está ahí... eso es lo que trato de
decir.
DR. MINUCHIN: Estoy casado desde hace muchos años. Sé lo que es una
relación entre marido y mujer. Sé que ambos se cambian mutuamente.
Si hubieran firmado un contrato que dijera que no se cambiarían uno al
otro cuando se casaron, sería un contrato equivocado. Podría decir:
"Soy dominante, pero Mike puede influir en mí".
PAPÁ: Es verdad.
DR. MINUCHIN: Y es patente que Mike posee habilidades que tú no
tienes. En ese sentido digo que no te ayuda.
PAPÁ: Creo que, como equipo, nos complementamos en el sentido de
que ella es fuerte y yo tengo ese aspecto de minimizar, y eso me parece
muy bueno.

Sintiéndose enjuiciados, los padres se reagrupan, unen fuerzas para combatir mi


empuje. Es evidente c\ue no había logrado establecer una alianza con ellos, y
respondieron a mis cuestionamientos como si los estuviera culpando de ser
malos padres. En retrospectiva, creo que no tomé esto en cuenta ni reconocí el
enorme trauma de años de ser los
322 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

padres impotentes de hijos drogadictos. Debí haberme sumado a su


sufrimiento. En lugar de poner en juicio la coalición entre ellos y las
instituciones que velaban por sus hijos, me uní a los hijos en contra de
ellos.

DAVID: ¿Cómo ha funcionado eso? Ay, Dios mío, siento como si


estuviera leyendo un libro.
PAPÁ: Bueno, creo que ella tiene que dejarme entrar... ustedes
saben, tiene que dejarme entrar.
DR. MINUCHIN: Creo que es un buen momento para tomar un des-
canso. Lo que quiero hacer por la tarde es seguir trabajando con
sus padres y pedirles a ustedes dos que sean el público.

Cuando terminamos la primera sesión, sentí que me había unido bien a


los adolescentes y que había empezado a entablar un diálogo con el
padre, pero que tendría que aliarme con la madre. Me irritaba la
resistencia de ella a entablar una conversación profunda. Lo que no
entendí en ese momento es que me había integrado al sistema familiar
que definía a la madre como una fortaleza inexpugnable, y que, sin
advertirlo, me había unido a los tres hombres en una coalición para
soslayar a la madre.

Segunda sesión

La familia regresó después de comer y se veía casi igual que


cuando llegó por la mañana. Los chicos estaban relajados, y sus
padres, en todo caso, parecían más formales y corteses.

PASO TRES: exploración del pasado centrada en la estructura

DR. MINUCHIN: Allison, empezaré contigo. Te describes como una


persona que tiene una forma particular de ser. Eres dominante y
maniática del control; son palabras muy fuertes para descri-
TRATAMIENTO EN RESIDENCIA POR DROGADICCIÓN 323

birte. Sin embargo, también lo dices como si eso fuera lo que tú eres y eso
no es verdad. Eres mucho más que eso.
MAMÁ: Es verdad.
DR. MINUCHIN: Es interesante que te centres en esa parte de ti. Bueno, lo que
quiero saber es cómo adquiriste esos lentes en particular, es decir, cómo
eras de niña y cómo te inculcó tu familia esta forma concreta de verte. ¿De
acuerdo?
MAMÁ: Sí, entiendo lo que dice. Creo que no era así de niña. En realidad,
mi niñez fue común y corriente. Fui la menor de dos hijos; tengo un
hermano que es dos años y medio mayor que yo. Mi padre salía a trabajar
y mi madre se quedaba en casa, eran un matrimonio típico de los años
cincuenta, nada extraordinario.
DR. MINUCHIN: Vamos despacio. Cuéntame un poco más de tu niñez.
MAMÁ: Fue aburrida, ¿sabe? No hay nada sobresaliente. Éramos una
familia típica de la clase media.
DR. MINUCHIN: ¿Qué es tener manía por el control? ¿Qué significa eso?
MAMÁ: Me gusta decidir cómo deben ser las cosas.
DR. MINUCHIN: ¿Cómo es eso en tu relación con él [el padre]?
MAMÁ: No lo sé en específico... controlo el dinero. Me gusta controlar el
dinero.
DR. MINUCHIN: Pero dices que te gusta controlar a Mike.

La respuesta de Allison no es inusitada: "no hay nada que decir". Insisto, y ella se ve
desconcertada. Luego de algunos intentos infructuosos, paso al presente y ala
relación de los esposos.

MAMÁ: No sé si me gusta controlarlo.


PAPÁ: No creo que quiera controlarme, más bien creo que le gusta controlar
el resultado de las cosas. Por ejemplo, si discutimos por algo, me parece
que muchas veces ya tomó una decisión al respecto y no hay nada que le
haga cambiar de opinión. No necesariamente quiere controlar lo que
pienso, pero sí quiere
324 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

controlar el resultado. Eso es una persona controladora: alguien


que quiere controlar el resultado. Es muy difícil hacerla cambiar
de parecer.
MAMÁ: No, yo siempre escucho su punto de vista.
PAPÁ: Pero no cambia [de opinión].
DR. MINUCHIN: Allison, como este conflicto fue muy importante
en tu relación con Peter cuando era niño, necesitamos compren-
derlo. Es evidente que algo relacionado con el área de control y la
forma como lo estableces lo hizo un rebelde. ¿Cómo fue que
Peter empezó a desafiarte como madre?
MAMÁ: No lo sé en realidad, pero no creo que de niña... No, casi
con toda certeza podría decir que no. ¿Crees [al padre] que era
controladora de niña?
PAPÁ: La existencia diaria de tu madre es una lucha por el control.
Y me di cuenta, con solo entrar en tu casa a los 15 años, que había
alguien, tu padre, que tenía que irse a otra habitación porque no le
gustaba que tu madre fumara, y tampoco le gustaban otras
cosas. Tu madre tenía su propia existencia privada contigo.
DR. MINUCHIN: ¿Mantenían una lucha de poder entre ellos?
PAPÁ: Entre ellos, sí, no con los hijos, no lo creo. Pero entre ellos
siempre hubo una lucha de poder, quién tenía control de la
casa, quién iba a...
MAMÁ [interrumpiendo]: No estoy de acuerdo. Mis padres tenían
papeles muy claros y bien definidos. Mi padre era el que mantenía
a la familia, aunque después, cuando yo estaba en secundaria,
mi madre trabajó. Y mi madre se ocupaba de la casa.

El padre, que fue novio de Allison desde que eran adolescentes, describe
una familia que no coincide con los recuerdos de Allison sobre su familia.
Ella insiste en pintar una imagen en la que no había conflictos, pero esta
"paz" se debía a que sus padres vivían en espacios separados.

DR. MINUCHIN: Tu esposo está describiendo cosas importantes


de tu familia de las que prefieres hacerte de la vista gorda. No me
extraña que no sepas muchas cosas de ti misma.
TRATAMIENTO EN RESIDENCIA POR DROGADICCIÓN 325

PAPÁ: Sí, tiene la costumbre de restar importancia a las cosas. Hemos


pasado por lo clínico desde hace muchos años y ella desestima su impacto.
Es como si dijera: "¿Qué importa en realidad? Estamos tan alejados de esto
en nuestra vida diaria; ¿qué importa?"
DR. MINUCHIN [a la madre]: Estás en una cárcel. Una cárcel que tú misma
creaste, pero no deja de ser una cárcel. Mike tiene la llave del calabozo en el
que tú misma te encerraste, pero no la usa. Por desgracia para Peter, aprendió
de ti [la madre] a pelear, a luchar, a controlar, y esa es su cárcel particular.

Utilizo con frecuencia la metáfora de la cárcel para describir la rigidez de la


organización familiar.

DR. MINUCHIN [al padre]: ¿Cuándo empezaste a contemplar la idea de que


ella necesita control y decidiste no hacer nada al respecto? ¿Cuándo
empezaste a verla como una persona a la que no puedes cambiar?

Sigo cuestionando a Allison, pero trato de establecer una coalición con Mike.

PAPÁ: En realidad no creo tener tanto poder como para cambiarla.


DR. MINUCHIN: ¿Porque la consideras poderosa?
PAPÁ: No, más bien porque yo no me considero muy poderoso y ella no
me deja entrar. Cuando está tratando de controlar un resultado, no importa
si estoy ahí o no. Y lo que he aprendido con el transcurso de los años es que
eso no es importante. Mejor me aparto.

El tercer paso, explorar cómo el pasado organiza la forma presente de relacionarse,


quedó de lado por la renuencia de Allison a mirarse con nuevos ojos; en cambio, nos
hallábamos en el presente, en el que Mike describe cómo su esposa ha "dirigido" la
propensión de él a evitar conflictos, y me siento frustrado por el rechazo de ella al
desafío de exa-
326 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

minar nuevas alternativas. Al mismo tiempo, creo que la sesión está sesgada y que
todos los hombres (Mike, los muchachos y yo) estamos en una coalición que la
mantiene en una cárcel que ella no creó. Cambio de táctica y empiezo a apoyarla.

DR. MINUCHIN: Allison, ¿hace cuánto tiempo que Mike se divorció de ti?
MAMÁ: ¿Perdón?
DR. MINUCHIN: En algún momento, él dijo: "Abandono toda posibilidad de
entablar una relación emocional entre nosotros que te ayude a crecer".
PAPÁ: No creo que la haya abandonado. Selecciono y decido, y la mayoría
de las veces no vale la pena.
DR. MINUCHIN: ¿No te das cuenta de que no solo estás en una cárcel, sino de
que él no quiere usar la llave? ¿Entiendes lo que digo?
MAMÁ: Sí.
PAPÁ: Creo que cuando digo que soy débil y evasivo, me deshago de la
responsabilidad, o la culpa, y ella es la que tiene que cargarla; es una
responsabilidad formidable en sí misma. Porque finalmente levanto las
manos y digo: "No vale la pena pelear por eso, mejor ocúpate tú de
resolverlo". Y cuando hago eso, la pongo en esa cárcel que usted dice.
DR. MINUCHIN: Allison, ¿estás de acuerdo con él?
MAMÁ: Estoy de acuerdo en que hay ciertas cosas que tienen que hacerse, y
si una persona no las hace, la otra tiene que compensar y hacerlas por su
cuenta.

Allison rechaza la oferta de Mike: que su evasión era la causa de que ella quisiera
controlar. En este momento me pareció que no podría comunicarme con ella y pasé a
explorar el papel de Mike.

DR. MINUCHIN: De acuerdo, Mike, volvamos a ti. ¿Cómo te convertiste en


este hombre que le deja toda la responsabilidad a ella?
PAPÁ: Vengo de una familia grande; fui el mayor de siete hijos. Mi padre
era sumamente controlador. Después me enteré, por el
TRATAMIENTO EN RESIDENCIA POR DROGADICCIÓN 327

tratamiento en residencia de Peter y mis lecturas, que mi padre es el ejemplo


clásico del hijo de un alcohólico, porque mi abuelo era alcohólico y no tuvo
una vida muy agradable. Mi padre y su hermana tuvieron una vida
hogareña muy disfuncional. Creo que él se volvió muy controlador porque
tenía una visión muy clara de lo que está bien y de cómo deben ser las
cosas. A los siete nos golpeaba, en ocasiones con violencia. Nos imponía
castigos severos. Me consideraba un rebelde. Era el mayor, por lo que era
más difícil para mí salirme con la mía y tenía que pelear por todo. Para
mis hermanos y hermanas fue un poco más fácil.
DR. MINUCHIN: ¿Qué tiene Allison que no puedes pelear con ella?
PAPÁ: Corta la comunicación si uno va demasiado lejos, si cruza la línea.
Tiene ideas muy claramente definidas acerca de cómo deben comportarse
los adultos y las cosas que deben pasar, lo que se parece mucho a la forma
de ver la vida de mi padre. Y si uno se desvía de eso o insiste demasiado,
la conversación termina y punto.
DR. MINUCHIN: ¿Y cuándo decidiste que no podías cambiarla?
PAPÁ: Cuando descubrí que dolía mucho intentarlo.
MAMÁ: Creo que para él mi felicidad es muy importante y preciada.
PAPÁ: Recuerdo haberle dicho, hace unos 15 años, que noté que la forma
de demostrarle amor era peleando con ella; que si tú la empujas, ella te
empuja a su vez. Y luego, si uno de verdad la ama, vuelve a empujar. Quizá
porque soy evasivo, o lo que sea, ella trata de obtener una reacción mía.
DR. MINUCHIN [a la madre]: Cuando Mike desapareció, ¿Peter estaba a la
mano?
MAMÁ: No creo que una pueda recurrir a los hijos para llenar esos huecos.
DAVID: Creo que lo que dice el doctor es que cuando papá dejó de
empujar, fuiste con Peter para que respondiera al empujón, ¿no? Porque
sabías muy bien que él respondería así.

Una vez más, David desempeña el papel de coterapeuta.


328 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

MAMÁ: No, creo que esta situación simplemente ha existido desde hace
muchos años.
DR. MINUCHIN: ¿Quéha existido?
MAMÁ: La actitud desafiante de Peter.
DR. MINUCHIN: Solo quiero que entiendas que Peter empezó a combatirte, y
que, cuando peleaban, él no solo estaba peleando, sino que estaba peleando
contigo.

Aunque mi única intención era señalar que el comportamiento es re-laáonal,


Allison tomó mi intervención como una acusación de que era una mala madre y,
como es natural, se defendió.

MAMÁ: Lo entiendo, pero no creo que yo peleara con él para llenar el hueco
que Mike dejaba al no pelear conmigo.
DR. MINUCHIN: ¿Cuándo se convirtió Peter en el centro de la vida?
MAMÁ: Tal vez cuando tenía unos siete o nueve años.
DR. MINUCHIN: ¿Y cómo sucedió?
MAMÁ: Peter tenía muchos problemas de rebeldía.
DR. MINUCHIN: Rebeldía es un término que significa que el problema está en
él, y no creo que sea así. Creo que estaba peleando contigo.
MAMÁ: De acuerdo.
DR. MINUCHIN: No es que haya sido rebelde y desafiante y por eso te
atacaba. Estaba peleando contigo. Es que él y tú estaban en lucha.
MAMÁ: ¿Y cuál sería la forma más correcta de verbalizarlo?

Estaba claro que nos enfrentábamos en una lucha de poder. Ella descartó mi
observación como si fuera pura palabrería, y yo respondí a su sarcasmo deforma
visceral. Eso tendría que haber sido una señal para mí de que debía retroceder, pero
estaba demasiado absorto en lo que trataba de decir.

DR. MINUCHIN: Mi intención de ser útil no está alcanzando su objetivo;


pienso en tu posición dentro esta familia: eres fuerte,
TRATAMIENTO EN RESIDENCIA POR 329
DROGADICC1ÓN

quizá controladora, pero también responsable. Verás, hablas de ser


controladora, pero también eres la responsable de la familia. ¿Estoy
en lo correcto?
MAMÁ: Sí.
DR. MINUCHIN: Además, me gusta más la palabra responsable que con-
troladora. Él dice que te ha dado la responsabilidad de la crianza de los
hijos; que te ha dado la responsabilidad de la familia. ¿Es aceptable para
ti?

Superé mi irritación y la reencuadré diciendo que en lugar de controladora era


responsable en una familia de irresponsables.

MAMÁ: Es difícil tomar la vida entera de una, tratar de dividirla en esto


o lo otro y analizar los fragmentos de manera aislada. En definitiva,
cuando se trató de la educación de Peter, fui demasiado estricta, no
cabe duda.
PAPÁ: Creo que estricta no es la palabra más indicada. Creo que es
más acertado, como dijiste, que tenías que ganar, porque yo siempre
pensé que tenías una manera muy claramente definida de percibir
cómo tenían que comportarse, cómo tenían que ser, actuar y
responder; que era muy importante para ti someterlos desde un
principio para no tener que lidiar con eso después.
DR. MINUCHIN: Estábamos hablando del pasado y ahora quiero mirar
hacia el futuro. Verán, creo que su madre necesita ayuda.
PETER: Estoy de acuerdo.
DR. MINUCHIN: ¿Cómo puede evolucionar esta familia para que la vida
sea mejor, no solo para ti [Peter], sino también para ella? ¿Qué tiene que
ocurrir [a Peter y David]? Ahora les toca a ustedes, y sus padres
escucharán. Son el público.

Aunque los chicos habían participado en la conversación de los padres durante la


tercera etapa, inauguro oficialmente esta etapa para que los cuatro miembros
de la familia sostengan una conversación, con el objetivo de explorar nuevas
formas de relacionarse.
330 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

PASO CUATRO: exploración de nuevas formas de relacionarse

PETER [a la madre]: Nunca te habían confrontado. Nunca te habían


preguntado por tu pasado, y no creo que entiendas, no por culpa tuya o
porque así lo hayas decidido, que tu educación y la forma de ser de tu
familia afectaron directamente tu personalidad y la forma que tienes de
hacer todo en la actualidad.
DAVID: Sí, percibo mucho miedo en todos en nuestra familia.
PAPÁ: ¿De qué tenemos miedo?
DAVID: De cambiar. Tú tienes miedo de cambiar. Jugamos muchos juegos
mentales entre nosotros y así ha sido siempre. Y la verdad, eso me está
empezando a molestar mucho.
MAMÁ: Tiene razón. Jugamos mucho al ajedrez mental en nuestra casa. Es
el juego familiar y todos jugamos.
PAPÁ: Siempre nos hemos enorgullecido del hecho de que sabemos mucho
unos de otros. Pero en cuanto al cambio que usted dice [dirigiéndose al
doctor Minuchin] que tiene que ocurrir, necesita ser más específico.
DR. MINUCHIN: Si pudiera ser más específico, sería mago. David me
impresiona. Creo que elige palabras que son muy curativas. La pregunta es:
¿pueden cambiar?
DAVID [a la madre]: Terminas levantando estos muros que nadie puede
cambiar. Creo que lo que necesitamos hacer es idear métodos para cambiar
eso. Por ejemplo, deja que papá se encargue del dinero.

David, sintiendo mi apoyo, se convierte en mi portavoz ante la familia.

DAVID: Deja que papá conduzca de regreso.

MAMÁ [mueve la cabeza]: ¡Qué ideas se te ocurren!

PETER: Estás esperando un cambio espectacular.

DAVID: No, no espero un cambio espectacular. Espero algún progreso.. . y


no lo veo.

Cuestiona a su familia utilizando un estilo similar al mío.


TRATAMIENTO EN RESIDENCIA POR DROGADICCIÓN 331

DR. MINUCHIN: Lo que David dice es que sería muy útil una exploración de
las alternativas y que tu respuesta [la madre] a la propuesta de conducir es
que tú eres competente y Mike no.

Amplío la voz de David, y me siento agradecido de que haya introducido una idea
que puede hacer que la sesión concluya de manera satisfactoria.

MAMÁ: No, él es un conductor competente, pero yo soy una pasajera


neurótica.
DR. MINUCHIN: Pero lo que David propone es que inicies el cambio ahora.
Mike, ¿podrías conducir de regreso a casa?
MAMÁ: Gracias a Dios que vinimos en tren.
DR. MINUCHIN: Lo que David está preguntando es si puedes aceptar sentirte
incómoda.
MAMÁ: No, entiendo.
DR. MINUCHIN: David pregunta si puedes [a Peter] aceptar no ser el centro
de atención. Acepta la incomodidad y en el proceso empezarás a hacer
otras cosas. Mike puede hacerse responsable de algunas cosas y le
resultará incómodo. Allison puede escuchar algunas de las ideas de Mike
sobre el cambio que la incomodarán. Los dejaré con una situación
experiencial. [Estrechando la mano de David]: Cuando quieras prepararte
para ser terapeuta, estoy a tus órdenes. ¿Tienen alguna pregunta?
PETER: ¡Qué alivio! Creo que parte del problema de por qué la terapia
familiar nunca fue eficaz en el pasado es que cada vez que todos entramos
en un consultorio, siempre soy yo el centro de la atención.

Colofón

El trabajador social que derivó a la familia me llamó la semana siguiente


para contarme que David había salido de la institución y que Mike insistía en
conducir el auto para llevar a Allison a todas partes.
332 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

Al principio, consideré que este caso había sido exitoso, porque


ocurrieron algunos cambios inmediatamente después de las dos
sesiones. Pero me molestaba no haber podido establecer contacto
con la madre. Para mi sentido de la estética, me habría gustado
bailar con ella de manera más graciosa. Pero me dejé atrapar en la
limitación de mi estilo y opté por convencer cuando percibí
resistencia a mi meta terapéutica.
Una de las ventajas de la terapia continua es que es posible re-
troceder y reparar los malos entendidos entre clientes y
terapeutas. No obstante, un consultor tiene que aceptar que quizá
no haya una segunda oportunidad.

Marco terapéutico

Organización familiar

Cuando el terapeuta trabaja con familias que tienen una larga


relación con los sistemas de salud, debe incluir a la
institución como parte de la organización familiar, como si
fuera una rama de la familia ampliada. Por tanto, la familia
McLaren podría considerarse un subsistema ejecutivo formado
por los padres y el sistema de cuidados en coalición para
controlar el subsistema de los adolescentes. Por desgracia, esta
coalición parental se debilitó porque los padres dejaron de
creer que podían ser eficaces en la vida de sus hijos. Cuando
la razón y el amor no funcionaron y la paciencia se agotó,
Mike y Allison cedieron su influencia al sistema de salud
mental. Mientras tanto, la separación de Peter y David de sus
padres los privó de protección y control, así como de la
oportunidad de aprender a tratar con sus padres de manera más
adulta.
Otro aspecto de la organización familiar fue que el padre y los
chicos habían formado una coalición que mantenía a la madre
en una posición insostenible de responsabilidad y control: era
la persona a la que debían evitar, o esquivar, pero a la que no
desa-
TRATAMIENTO EN RESIDENCIA POR 333
DROGADICCIÓN

fiaban directamente. Por último, el subsistema conyugal estaba


caracterizado por una complementariedad rígida en la que Mike
aceptaba el control de su esposa y con ello evitaba el conflicto, pero
dejaba a Allison con toda la responsabilidad y la soledad de ser "la
fuerte".

Perspectivas individuales

La terquedad de Allison era en parte un papel que su familia le enseñó


a desempeñar. Su tendencia a convertir los desacuerdos en
confrontaciones orilló a su esposo a no cuestionarla, y esto la dejó sola
al mando de la familia. No se aclaró del todo por qué es con-troladora o
por qué siente la necesidad de ser así, ya que no ofreció una visión muy
reveladora de su niñez. En apariencia, el padre tenía una personalidad
dominante, y la madre y el padre estaban desligados. Sin embargo,
quedó oculto en la opacidad de su memoria cómo la trataban sus
padres en realidad y cómo se trataban entre ellos.
Mike creía que su deber consistía en ser el ayudante de su esposa.
Como había crecido con un padre dominante y autoritario, proyectaba
esas cualidades inexpugnables en su esposa. Evitaba los conflictos y,
por consiguiente, eludía sus responsabilidades. De niño aprendió que
discutir le valdría una paliza y por eso prefería retirarse antes que
desafiar a Allison. Señaló que era imposible discutir con ella, lo que en
parte era cierto, pero también reflejaba su propio miedo anacrónico a la
autoridad.
Peter se convirtió en lo que su padre no era: un combatiente. Desde
muy temprana edad luchó contra su madre por el derecho a ser él
mismo. Una vez que rechazó la autoridad de su madre, Peter procedió a
rechazar la autoridad en general. Esa forma de pensar lo metió en
problemas desde muy joven.
David era el miembro introspectivo de la familia. Se veía a sí mismo
como una víctima de la organización familiar, en la que sus padres
siempre estaban ocupados con los problemas de su herma-
334 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

no. Aprendió del drama moralista de las batallas de Peter con su madre a
evitar los altercados abiertos y se enfrascó en sus propios pensamientos.
Como resultado, se volvió reflexivo, pero se sentía aislado.
Después de arañar la superficie y ofrecer algunas explicaciones psicológicas
y de sistemas familiares sobre el comportamiento de los dos muchachos,
no debemos olvidar que la drogadicción tiene sus propias consecuencias.
El objetivo de la consulta no fue el intento imposible de distinguir cómo
había contribuido relativamente cada uno de los miembros de la familia,
sus compañeros y ellos mismos a que Peter y David cayeran en la adicción;
la finalidad fue ayudarles, a ellos y a sus padres, a reconectarse, de tal
suerte que los padres pudieran ofrecerles el amor y la guía que aún necesi-
taban, y darles la oportunidad de aprender a relacionarse con las figuras
primordiales de autoridad en su vida de otra forma que no fuera
rebelándose o retrayéndose.

Estrategias de intervención

Al señor y la señora McLaren les habían enseñado a aceptar que no


podían lidiar con la drogadicción de sus hijos. Por tanto, mi estrategia
consistió en cuestionar su falta de participación. No obstante, para hacerlo
con eficacia, primero tenía que haber tratado de entenderlos y sentir
empatia por todo lo que habían pasado: las largas noches sin dormir, las
llamadas a medianoche de la policía, los viajes a las salas de urgencias, la
prolongada agonía de la desintoxicación, las horas interminables en las salas
de espera.
Por desgracia, me enzarcé en una lucha de poder con los padres. Quise
convencer e insistí en que participaran en la construcción de la vida de sus
hijos, pero ellos lo interpretaron como que los estaba culpando y los
consideraba unos padres irresponsables. Mi postura de trabajar en
proximidad y mi incapacidad para desligarme cuando los padres opusieron
resistencia, transformaron la sesión en un combate sin ganador.
TRATAMIENTO EN RESIDENCIA POR DROGADICCIÓN 335

Técnicas

Siguiendo nuestro modelo de cuatro pasos, las primeras intervenciones


tuvieron el propósito de quitar la atención de la drogadic-ción de los hijos
y centrarla en las interacciones familiares en las que estaba arraigada.
Empecé por preguntar a los padres cómo había sido para ellos que sus hijos
cayeran en la drogadicción. Luego, basé mi intervención en lo que dijeron
los chicos respecto de que se sentían separados de sus padres y pasé a
explorar cómo había surgido este patrón relaciona!. En este momento se
presentó la resistencia.
No obstante, sería un error concluir, a partir de este caso, que el terapeuta
debe evadir la confrontación y limitarse a ser un escucha solidario. El arte
de ser un terapeuta eficaz reside en saber cuándo insistir y cuándo
abandonar. Es posible que los padres de Peter y David hayan abandonado
más de lo que deberían, pero también es factible que yo haya presionado
mucho y demasiado pronto. Logré descubrir la complementariedad entre
Mike y Allison, y creo que logré ayudar a Mike a darse cuenta de las
consecuencias desafortunadas de hacerse a un lado en vez de ser un
contrapeso en las luchas de poder entre su esposa y su primogénito.
Encontré un coterapeuta en David y le ayudé a hallar su voz. Sin embargo,
no logré conectarme con Allison.
Epílogo

Hemos explorado juntos las complejidades de los encuentros con diez


familias. Empezamos con un mapa, nuestro modelo de cuatro pasos para
evaluar a las familias, pero, conforme fuimos describiendo el proceso
terapéutico, el mapa perdió parte de su atractiva simplicidad. Aparecieron
caminos que podríamos haber tomado, mas no lo hicimos. En algunos
casos, el encuentro llevó a los miembros de la familia y al consultor por
una senda conocida; en otros, aparecieron caminos inesperados, y en
ocasiones fue necesario, aunque tedioso, recorrer varias veces el mismo
terreno. En suma, hemos visto las complejidades del dolor, el miedo, la no-
vedad y la esperanza, en una travesía compartida por el consultor y diez
familias afligidas.
La terapia es una experiencia construida de encuentro humano, un tipo
especial de arte con una serie de objetivos y métodos para cumplirlos. La
diferencia entre los terapeutas con y sin experiencia es que los primeros son
más hábiles para descubrir la dinámica de las relaciones en las familias y
entretejerla en la estructura del proceso terapéutico, mientras que los
segundos se inclinan más a moldear a las familias dentro sus marcos
preconcebidos, como si usaran cortadores de galletas en la masa
preparada. De un modo u otro, cada caso es un producto único con sus
propias fuerzas y debilidades, que debe revisarse, admirarse y criticarse
con base en la experiencia y la sensibilidad del lector.
338 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

En esta última sección nos gustaría dejar constancia de que el trabajo con
las familias nunca es tan simple como dejan entrever los modelos. El modelo
puede prometer claridad, pero la realidad del proceso terapéutico siempre
nos lleva a la ambigüedad. Aunque muchos tipos de instrucción se
relacionan con la transmisión de un conjunto particular de habilidades que
no permiten mucho espacio para la innovación, la capacitación en
psicoterapia debe tener lugar en varios niveles, porque depende en gran
medida de la comunicación metafórica, y a menudo juega con la confusión,
contradicción, ideas contrapuestas, malos entendidos e incluso
discusiones. La terapia es una empresa extraña en la que las personas
angustiadas buscan la orientación de un experto, cuyo trabajo es cuestionar,
analizar e incluso redefinir el significado mismo del problema que se
pretende resolver. Esto significa, en esencia, que el terapeuta y la familia
construyen de manera conjunta una realidad alternativa a la que se
presentó originalmente.
En la terapia no se trata de hallar la verdad, sino de abrir opciones. Cada
terapeuta tiene que elegir la dirección que va a seguir, el lenguaje que
adoptará, las metáforas que utilizará, los significados asignados y los
cambios buscados. Además, ninguna formación terapéutica estará
completa hasta que el terapeuta aprenda la verdad de la incertidumbre.
Cuando el lector siga nuestro mapa de indicaciones, también queremos
que tenga en cuenta nuestra lucha constante en el viaje ambiguo con cada
familia. Aunque seleccionamos casos con base en su éxito, pensamos que
fue necesario compartir con ustedes el último caso como ejemplo de
fracaso. Podríamos decir que somos como artesanos persas que hacen un
esfuerzo especial por entretejer una imperfección en una alfombra por lo
demás perfecta. La verdad es que originalmente consideramos que el caso
de la familia que luchaba contra la drogadicción había sido exitoso; no fue
hasta que lo analizamos en retrospectiva cuando nuestro sentido clínico
nos indicó lo contrario. (A veces, el terapeuta se concentra en la utilidad
de lo que dice y pasa por alto el hecho de que la familia no lo acepta.)
EPÍLOGO 339

Aunque siempre estamos conscientes de que los miembros de la familia


están conectados por una red invisible, no siempre nos damos cuenta de
que existen filamentos invisibles en los que los terapeutas también quedan
atrapados en el sistema familiar. De todas las técnicas que enseñamos en
los programas de entrenamiento, la más útil sigue siendo nuestra capacidad
para hacer preguntas. Por lo tanto, incluso si nuestro modelo de cuatro
pasos es un mapa útil para nuestro viaje terapéutico, únicamente nos ofrece
un esquema general que indica la dirección a seguir. Si en ocasiones
nuestra descripción del proceso terapéutico dio la idea de que es demasiado
sencillo y directo, nos gustaría reconsiderar esa descripción y ampliar su
complejidad.
Por ejemplo, tomemos el caso de La adolescente mentirosa. Sería demasiado
fácil para nosotros centrarnos en la construcción en la que las mentiras de
la adolescente se transformaron en metáfora o poesía, sin considerar la
interacción de los tres miembros de la familia. Si uno pone atención al
desarrollo del esfuerzo del consultor para explorar la relación de la pareja, se
dará cuenta de que el consultor empezó por preguntar cuál de ellos era el
mejor detective, al tiempo que se relacionaba con la adolescente de manera
que le permitiera reencuadrar su tendencia a mentir como producto de la
relación con sus padres. Como se trataba de una pareja reconstituida, cuya
hija era del matrimonio anterior de la madre, la estructura de la relación
cercana entre madre e hija se exploró en relación con el subdesarrollado
subsistema conyugal. Lo segundo se consideró una fortaleza sin explotar
por la familia, que sería necesario activar para facilitar el cambio. Cabe
destacar que el cambio sugerido en este caso no se refirió al significado del
problema presentado; más bien, al reencuadrar el problema presentado, se
creó un contexto en el que era necesario introducir el cambio en las
relaciones y la estructura de la familia. Cuando el esposo empezó a ofrecer
más apoyo a la esposa en sus tratos con la hija, la exploración de lo que el
pasado de cada uno de ellos aportaba a la relación contribuyó a
consolidar su comprensión de cómo la experiencia previa había
determinado su relación actual.
340 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS

Como es evidente, hay dos tipos de procesos terapéuticos en


marcha simultáneamente, y cada uno de ellos se complementa y
se superpone al otro. Uno es el proceso que se centra en ampliar
la definición del problema para liberar a los miembros de la
familia de las perspectivas limitantes que los llevaron a terapia;
el otro es el proceso que presiona a los miembros de la familia
para que renegocien sus patrones relaciónales con el fin de lograr
interacciones más sanas entre los subsistemas familiares. Estos
dos procesos son como instrumentos musicales que se tocan a
dúo en un juego de interacciones continuas y cambiantes. A
veces uno persigue al otro, y a veces se turnan en la delantera, sin
embargo, en otras ocasiones están entrelazados en un solo tema.
Desde este punto de vista, en realidad existen dos tramas en
todos estos casos. La primera se refiere a cómo el terapeuta
trata el contenido del síntoma presentado; la segunda, a cómo
utiliza la primera trama para generar otro tipo de interacciones.
Estas dos tramas se entretejen y separan según la dirección del
mapa de cuatro pasos, como se indica en la figura de la página
siguiente.
Así, el misterioso dolor estomacal del joven austríaco se con-
vierte en el dolor de toda la familia (primera trama). El terapeuta
lo felicitó por su sensibilidad hacia su familia, pero lo que en
realidad hacía era crear distancia entre el hijo y la madre
(segunda trama). O tomemos el caso de Sara, la hija en el papel
parental: la etiqueta depresión con ideación suicida de esta joven
española se reinterpretó como responsable y servicial en las
numerosas posiciones que asumía en su familia (primera trama),
pero el objetivo de la exploración era permitirle renunciar a
algunas de estas funciones agotadoras (segunda trama).
Respecto del niño hiperactivo, o la madre cuyas manos siempre
estaban sucias, siempre hay dos niveles de intervención en curso
en el encuentro terapéutico. Aunque el terapeuta demuestra
curiosidad por el síntoma presentado y en todo momento se las
ingenia para crear un drama al respecto que llega al absurdo, su
verdadera intención es muy distinta. Está más interesado en
introducir el cambio en la estructura familiar y en los patrones
de relación que mantienen el problema.
EPÍLOGO 341

El desarrollo de una nueva perspectiva (interpersonal) de la queja


presentada (lineal) es un primer paso importante en la terapia, pero no
puede ser el fin. Es solo el principio de un proceso que va de reexaminar las
creencias rígidas a introducir nuevos patrones de interacción para cambiar
las estructuras familiares rígidas. En consecuencia, es importante recordar
que, si bien nuestros cuatro pasos son una herramienta de evaluación, no se
trata simplemente de evaluar el problema presentado; más bien, se trata de
una evaluación de la necesidad de otros patrones relaciónales y de cambio.
Si logramos recorrer los cuatro pasos, llegamos a un punto donde aparecen
nuevas posibilidades viables.
Comenzamos con un tema y luego añadimos otro. En el primero, el
terapeuta transmuta el síntoma presentado en algo totalmente diferente,
algo significativo e interactivo, por ejemplo: las mentiras son poesía, la
depresión es los brazos de Shiva, las intenciones suicidas son búsquedas
edípicas de identidad, etc. En este caso, uno puede ampliar el uso de las
metáforas, como en la historia de II Postino, donde la vida trivial de la
existencia cotidiana cobra significado a través de la transformación
metafórica. El otro tema es una exploración de los patrones transaccionales
de la estructura familiar, lo cual requiere observación. En este ámbito, el
carácter de la transformación no se basa en la creatividad del terapeuta, sino
en la validez de la observación repetida. La paradoja radica en que incluso
el absurdo y la ambigüedad en las relaciones humanas pueden basarse en
lo empírico, ya que representan lecciones aprendidas de la experiencia y
la observación del caos en la vida.
342 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

Debido a que la vida está llena de ambigüedad y de contradicción, es


natural que la terapia familiar posea esas mismas cualidades. Sin embargo,
el terapeuta no es un dramaturgo que orquesta el drama familiar en sus
propios términos, ni un fabulista que inventa historias sobre la familia. El
terapeuta debe participar en la búsqueda familiar de significado para activar
desde dentro la energía que se requiere para el cambio. Aunque todos
coincidimos en que cada familia es única, la exploración de idiosincrasias
en toda entrevista familiar se medirá según el sentido que el propio
terapeuta tenga de las normas culturales. Estos prejuicios son inherentes al
proceso terapéutico, y se puede decir que el entrenamiento en cualquier
método es un proceso de redefinición de dichos prejuicios.
En una conferencia de capacitación en el Centro Minuchin de Nueva York,
una trabajadora social sueca se molestó después de observar una entrevista en
la que el terapeuta alentó a unos padres a sujetar a su hijo descontrolado de
cuatro años. La trabajadora social habría aceptado sin reservas un
diagnóstico psiquiátrico del niño que dejaba a los padres impotentes y al
niño sin esperanza, pero consideraba que el hecho de que el terapeuta les
dijera a los padres que sujetaran al niño cuando sus rabietas se salieran de
control, era maltrato infantil. ¿Qué determina nuestras diferentes
respuestas? Además de nuestra sensibilidad, no hay duda de que las
influencias de la cultura general y nuestra formación anterior contribuyen
a determinar nuestras perspectivas. Por tanto, suponemos que, como
terapeutas, estamos prejuiciados, y cualquiera que se crea inmune a estos
sesgos simplemente desconoce la esencia misma de la psicoterapia. Esta
postura es especialmente crucial porque nuestros ejemplos de casos abarcan
una amplia gama de diversidad étnica y cultural. Nuestra misión no es
buscar una cura mágica para todos los problemas que aquejan a las familias,
sino simplemente poner en entredicho la certeza de que las familias que
acuden a nosotros en busca de curación son impotentes. Si una familia sufre
porque sus miembros están atrapados en una estructura rígida, el uso del
yo por parte del terapeuta inevitablemente conllevará su perspectiva única
del proceso de cambio.
EPÍLOGO 343

Por tanto, los dos temas que hemos descrito en el proceso terapéutico
también entrañan contradicciones. Una se refiere a la riqueza de imaginar
nuevas posibilidades; la otra, a reconocer la realidad que las familias han
presentado en nuestro escenario de consulta durante el momento fugaz de
la terapia. Como el ajedrez, la terapia familiar es un proceso humano
interactivo, con formas de pensar y técnicas específicas que tienen el
propósito de producir cambios y ofrecer salidas al sufrimiento humano.
Aunque cada juego es diferente, con todas sus posibilidades imprevisibles,
ambos se basan en un conjunto de normas simples que tendemos a olvidar
porque nos dejamos llevar por la fascinación de hacer nuestras jugadas y
participar en el juego.
En consecuencia, al igual que al final de un buen juego de ajedrez, luego de
la conclusión de todo caso de tratamiento, hay más preguntas que hacer:
¿Podríamos haber hecho una mejor jugada en algún momento particular
del juego? ¿Podríamos haber abordado este juego con una estrategia
totalmente distinta a sabiendas de que cualquier jugada diferente podría
haber cambiado toda la situación?
Del modernismo al posmodernismo, y de nuevo al modelo biológico,
hemos entablado un diálogo continuo con las numerosas voces de los
campos del desarrollo humano. Aunque cada encuentro ha dejado su
huella, seguimos siendo leales y estamos comprometidos con la ciencia de
las relaciones, que postula que la experiencia humana siempre implica a
más de una persona, y que la clave de la felicidad reside en nuestra
capacidad para liberarnos de las restricciones que nos imponen los patrones
relaciónales problemáticos. A final de cuentas, lo que importa en realidad
es la relación de las personas que comparten el viaje.
índice analítico

B
Ackerman, N., 19, 26,46 Baird, M., 209
Ackerman Institute, 209 Baker, L., 211
adaptación, 99 Adler, A., Bateson, G., 19, 20, 22, 26, 38,
44 adolescentes, 83
24,124-125 Becker, G., 100
en familias reconstituidas, 107 Booth, A., 100
participación en la terapia Boscolo, L., 26
familiar, 218 Bowen, M., 19, 22, 26, 236
y consumo de drogas, 276-278 Bowlby, J., 46
y mentiras, 108,125,127, 339 Bramlett, M. D., 99
alcoholismo, 85-86, Bray, J. H., 102
95,119,141, Brook, D. W., 276
147, 229, 287, 290-291, 327 Brook, J. S., 276
amalgamiento, 219, 223, 262-
264 C
agresor como víctima, 78 Cárter, B., 101
Alien, M., 274 Anderson, H., Cecchin, G., 26
22, 26 anorexia nerviosa, 25, Centro Minuchin, 342
239, 243, centro nacional de recursos,
248, 250 asimetría, 63 274
automutilación, 129 cetoacidosis, 211
Clingempeel, W. G., 103
colaboración, 209, 275, 282
y cambio, 40
Colapinto, J., 272, 276
346 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

Coleman, M., 102 uso del desafío de la norma


complejo de Edipo, 235 cultural en la terapia, 268
complementariedad, 55, 63, y familias de zonas rurales de
73, España, 72-73
115, 193 y valores de los hombres es-
como estrategia primaria en la pañoles, 66
terapia con parejas, 205
cuestionamiento del patrón CH
de, 190 Chang, S. Y., 277 Child
descripción al cliente durante Guidance Clinic de Fila-delfia,
la terapia, 187 descripción del 210
uso en la terapia con parejas,
157-162 papel del pasado de D
los Dakof, G. A., 277
clientes en el patrón de, 203 y De León, G., 276
teoría de sistemas, 83 Demo, D. H., 100
componente erótico en la rela- depresión, 87,159,165,188
ción madre-hijo, 231 con ideación suicida, 51,
conflicto, 87,155 54-55,129, 340
constructivismo social, 20 desequilibrar, 37,127,180
contagio emocional, Doherty, W., 209
228,233,235 Donovan, J. M., 160
contexto familiar, 25, 55, 70, drogadicción, 334
268-269, 277 como problema familiar,
Cox, M. J., 100 273, 312, 335 y adolescentes,
crianza de los hijos, 44-45, 276-278 y servicios sociales,
47-48, 95-96,152, 241-242 274 y tratamiento en
cuidados a cargo de parientes, residencia, 309
275
culpar, 23, 43, 45, 47, 95
cultura Edwards, N. J., 100 emoción
china, 247-248, 263 de la expresada, 212-213
pobreza, 303 e hijos parentales, enfermedades psicosomáticas.
71-72 efecto en la terapia, 32 Véase psicosomático
semejanzas entre familias de
diferente, 59
ÍNDICE 347
ANALÍTICO

epiléptico, 129 Families of the Slums, 24 Family


esposos como subsistema en la Systems and Health, 209 Family
familia, 188 establecimiento de Systems Medicine, 209 Family
límites, 29, Therapy and Family Medicine, 209
37, 48, 99-102,107-108,126, Family Therapy Techniques, 193
151,161,228,233,251,268 Fine, M. A., 102 Freud, S., 43,
etiquetar [tachar de], 38, 54, 62, 260 Fromm-Reichmann, F., 45
178,187, 288, 294, 340
exploración diádica, 205 G
expresiones no verbales, 28, 82, Ganong, L., 102 género,
138,168 66, 71 Glick, P. C, 99
Goolishian, H., 22, 26
Greenson, R. R., 212
familia nuclear, Grolnick, L., 210
304 familias Gurman, A. S., 160
alianzas entre los miembros de
las, 168, 204-205, 243, 304, H
320 chinas, 241 Haggerty, R. J., 210
estrés en, 122,185,210 Haley, J., 181, 236
evaluación de, 31-39, 71 Hartman, A., 274
historias de, 96 monoparentales, Healy, W., 44
304, 306 pobres, 272 Henggeler, S. W., 277
triangulación en. Véase trian- Hepworth, J., 209
gulación Hetherington, E. M., 103
familias ensambladas. Véase fa- hijos
milias reconstituidas familias descritos como una unidad, 65
psicosomáticas, 213, Holmes, T. H., 210
241, 2867 modelo de, 211
familias reconstituidas, 99-104, J
107-108 Jackson,D., 159Jacobs,F.,275Jacobson,
conflictos de lealtad en, 152 N.S.,160
Families and Family Therapy, 23
348 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

jerarquía de la influencia, 101 de egos indiferenciados, 235


Joanning, H., 277 matrimonio en segundas nup-
Judge Baker Guidance Center, cias, 99-100,124
44 McDaniel, S., 209
juegos sucios, 22 McGoldrick, M., 101
Juvenile Psychopathic Institute, metáfora
44 explicación del uso en terapia,
28-30, 339-341 no verbal, 138
K uso con adolescentes, 127,
Kelly,}., 102 339
uso con alcohólicos, 147 uso
con familias, 114-115,
Laing, R. D., 21 255-256, 2291 uso con
Lederer, W., 159 niños pequeños, 78 uso de
Lee, W.-Y., 40 lentes como, 290 uso del
lenguaje psiquiátrico, espacio como, 171
descodificación, 87 Meyer, R. J., 210
Levy, D., 45 Minuchin, P., 272, 276
Lewis, R. A., 277 Minuchin, S., 40,158,160, 210,
Ley de Preservación Familiar y 272, 276
Servicios de Apoyo de 1993, 274 Modelo de cuatro pasos,
Ley de Protección de Menores 32-37
y Asistencia para Adopciones Mosak, H. H., 44
de 1980, 274 Mosher, W. D., 99
Liddle, H. A., 277 mujeres
como centro de la vida
M familiar, 71 relaciones
madre esquizofrenizante, 45 entre generaciones, 305 y
madres, pobreza, 303
complacientes, 45
dominantes, 45 N
sobreprotectoras, 45,100 Nichols, M. P., 158,160
Martin, C, 102 masa niñez, concepto de, 43
indiferenciada del yo familiar, Norwood, P. K., 103
22
ÍNDICE 349
ANALÍTICO

O R
oposición de la familia al Rahe, R. H., 210
crecimiento, 21 organización rastrear, 30,155,168
familiar, 19, 23- reencuadramiento,
24 33,37,127,339
Reilly, D. M., 276
Ritalina, 76, 93
padrastros y madrastras, 99- Rosman, B. L., 211
103 padres,
22
alianza institucional con los, Schwartz, R. C, 160
320 Selvini-Palazzoli, M., 26 Selye,
como equipo, 93 como H., 210 servicios humanitarios.
subsistema, 188 conflicto Véase
entre, 96-97 polarizados, servicios sociales
94 Papernow, P., 102 servicios sociales, 271
Pasley, K., 100,102 crítica a, 271-272, 275, 281
pobreza, cultura de la, resultados contra objetivos
303 Polsky, A., 271 explícitos, 288
portador de los síntomas, vistos como miembros en el
76-77 preservación de la círculo de la terapia familiar,
familia, 274 primacía del 2990 Shadish, W. R., 277
apego, 101 protección de Sobel, R., 46
menores, 273-274 psicología somatización, 24, 212-213, 267
individual, 44 psicosomático Stanton, M. D., 277 Stress
enfermedades, 210, 212-213, ofLife, The, 210 subsistema de
215, 243, 266-268 familias, 213, hermanos, 68 subsistema
241, 266-267 hijo, 241 madre-hija, 124-125
síntomas, 212, 215 subsistemas, 188 Sudia, C.,
Psychosomatic Families, 24, 235 274
puesta en escena (escenifica-
ción), 30-31, 37,161, 251, 253, T
259, 268 Tavistock Clinic, 46 teoría
familiar sistémica, 19-20, 273,
275, 277
350 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y
PAREJAS

teoría de sistemas, 83, 209 terapeuta


como miembro del subsistema familiar, 174
como participante en el drama familiar, 193, 342
definición de, 39-40
estilo de, 25-27
ideas de, 25
inducción en patrones familiar es, 181
respeto por el cliente, 98 terapeutas médicos familiares,
210 terapia
afectada por la cultura, 32
ventajas de la terapia continua, 3 32
cliente como coterapeuta en, 113,122,179, 317, 327, 335
como empresa en colaboración, 48,191
descripción de, 337 terapia familiar estructural, 23-24, 30-31, 48, 83, 94,100,
102,153,160-162,168, 269
estudiantes de, 37
narraciones ensayadas presentadas por los clientes e n, 311
sesgos en, 342
transformación de pasiva en activa, 66
terapia familiar, 342-343 historia de, 19-23 método narrativo, 19-20, 23,
38, 83 modelos de, 338 trasfondo antifamiliar en, 21 trastorno de déficit
de atención con hiperactividad, 76, 79-
80, 90, 92-94 triangulación, 25,48, 211, 250,
252, 126
en familias reconstituidas, 101

U
U. S. Children's Bureau, 274 unión, 37, 60,155,190-191,193-194, 309

V
Vaughn, C. E., 212 víctima como sanador, 149 Visher, E. B., 100,102
Visher, J. S., 100,102

W
Waldron, H. B., 277 Watzlawick, P., 26, 34 Weakland, J., 210
Williams, R. J., 277 Wingender, T., 103 Wood, B., 211

Zalenski, J., 274

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