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TEMA 1. MITO, MITOLOGÍA Y MITOGRAFÍA.

PRECISIONES
TERMINOLÓGICAS.

Contenido
1. Evolución de la palabra mythos................................................................................ 2
2. Mito frente a otros términos similares. ..................................................................... 2
3. Mitología griega. ...................................................................................................... 3
4. Mitografía. La composición literaria en la transmisión del mito. ............................ 4
4.1. Evolución de la mitografía. ................................................................................ 4
5. Contenido de la mitología griega según Apolodoro. ................................................ 6

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1. Evolución de la palabra mythos.
Se entiende por mythos a un conjunto de palabras pronunciadas que relatan un hecho.
Este término está en oposición con el término logos, que adquiere la expresión verbal de
lo que se dice, es decir, la forma de presentar las ideas.

Más tarde, logos pasa a significar el discurso racional, para que el autor pueda
desarrollar ideas más argumentadas y con un desarrollo más convincente. En este
momento, el término mythos se utiliza como nombre para aquellos relatos que no son
obras anteriores a la existencia de la prosa, es decir, todo lo que se había escrito antes de
que apareciera la prosa era relato ficticio.

Por lo tanto, mythos acaba refiriéndose a aquello que es ficticio, mientras que logos
pasa a ser un relato racional basado en argumentos. Por esta oposición, se llama logografo
a aquella persona que se encarga de escribir en prosa.

Podemos llegar a la conclusión de que mythos sigue conservando el significado de


discurso desarrollado, es decir, un relato que no es del todo cierto. Por su parte logos deja
a un lado al mito con ese componente narrativo.

En latín, mythos se dice fábula, es decir, relatos ficticios que no son reales, según lo
describe un autor anónimo romano. El mythos es contado y disfrutado, destinado al
entretenimiento, pero entendido como algo falso.

2. Mito frente a otros términos similares.


Para empezar, hay que nombrar a los dos más grandes historiadores de Grecia,
Heródoto y Tucídides para explicar el término historia. Este término se ocupa de todo
aquello que no es mito. Para considerarse historia, tiene que ser verdadero, mientras que
el mito debe ser falso por sí mismo, ya que, por el contrario, sería considerado historia.

Un ejemplo de esto es el mito del nacimiento de Atenea. Dentro el contexto griego es


algo que podemos calificar como falso, ya que, tanto Zeus como Atenea nunca existieron
y nadie ha nacido de la cabeza de alguien. Por este motivo, esto forma parte del terreno
del mito. Por otra parte, tenemos la expedición de los griegos contra Troya, del cual, se
piensa que tiene una base histórica.

A continuación, vamos a definir distintos términos que se pueden relacionar con el


mito:

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• Saga. Relato ficticio con cierta base histórica. Este término tiene un origen
islandés, donde se entiende como un conjunto de historias que se basan en familias
de reyes. Al final, se acaba entendiendo como aquel relato que es ficticio. Algunos
estudiosos, creen que la Guerra de Troya forma parte de una saga.
• Leyenda. Es usado también como mito. Es de origen latino que se refiere a la
historia de santos que merecían ser leídas.
• Cuento. Es creado de la mano de los hermanos Green, que buscaban transmitir
algún tipo de enseñanza de carácter moralizante, del cual carece el mito, y
tradicional. El cuento está protagonizado por modelos de conducta por los que se
puede aprender algo. El cuento parte de esa enseñanza moral, mientras que el mito
puede extraer una lección moral, pero no es el objetivo principal.
• Cuento de hadas. Es similar a lo anterior, pero menos aplicable a los mitos
griegos. Lo interesante de este término es que el cuento de hadas tiene un matiz
negativo, algo que también tiene el mito.

Además de todo esto, hay que añadir que en el mito hay una intervención de las
divinidades y tiene un propósito más o menos religioso o filosófico.

3. Mitología griega.
Mitología, etimológicamente, hace referencia al relato y estudio de los mitos. Es un
compendio de motivos e ideas que son compartidas por una sociedad y que se organizan
mediante esta clase de historias, que no están aisladas entre sí, sino que se relacionan unas
con otras dentro del mismo conjunto.

Cuando hablamos del mito como objetos de estudio de la mitología, no nos podemos
referir a mito como texto escrito, ya que, como hemos mencionado, su transmisión era
fundamentalmente oral. Debemos entender la mitología como un intertexto que está
constituido por las representaciones de los mitos, y también por cada nueva
representación que se haga y que adquiere sentido en sí misma. Un claro ejemplo de ello
es el mito de Medea: el hecho de que la hechicera mate a sus hijos es una invención de la
tragedia de Eurípides. En este caso, esta nueva representación del mito en la literatura se
ha configurado a su vez como mito en sí mismo.

Siguiendo en esta línea, cuando pensamos en Edipo y la esfinge, no es mitología solo


el relato o el escrito, sino también las representaciones en otros formatos, como el arte de

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las vasijas griegas. Esas representaciones adquieren sentido en sí mismas gracias a ese
compendio de ideas.

4. Mitografía. La composición literaria en la transmisión del


mito.
La mitografía, en un sentido etimológico, hace referencia a la escritura de los mitos,
recogerlos y dejarlos por escrito. Esa idea de organizar y sistematizar los mitos se lleva a
cabo, o bien por orden alfabético, o siguiendo un orden cronológico, empezando, por
ejemplo, con la creación del cosmos y terminando con la guerra de Troya y sus
consecuencias. En la Antigüedad, el griego, a partir de un imaginario colectivo, conocía
todos estos mitos en mayor o menos medida y cuando crecía, iba ampliando su
conocimiento y construyendo su sentido de mitología gracias a las representaciones
teatrales. No fue hasta la Biblioteca de Apolodoro cuando empezaron a organizarse los
mitos y a recoger pequeñas descripciones de estos.

La mitografía sería la interpretación filológica de los mitos, en un sentido amplio, esas


obras que cuentan, interpretan o incluso inventan los mitos; y en un sentido más
específico, esas obras que recogen los mitos para organizarlos y sistematizarlos. En
conclusión, la mitografía es la ciencia o el ámbito de estudio que se dedica a sistematizar
y organizar los mitos y también a interpretarlos o explicarlos de alguna manera. Un
ejemplo de mitografía en la actualidad es el Diccionario de Pierre Grimal, organizado
alfabéticamente.

4.1. Evolución de la mitografía.


En este punto, cabe preguntarnos cómo se ha ido formando la mitografía y cómo los mitos
han pasado de la transmisión oral a conocerse por escrito.

En un principio, la cultura se compartía tanto a través de los comerciantes, como de la


composición literaria, pero no se ponía por escrito. En esta época destacan los aedos, que
recitaban los mitos con acompañamiento musical delante de un público y los transmitían
de manera oral.

En época arcaica, los primero que se dedican a contar los mitos son los poetas épicos.
Otros poemas compusieron ciclos míticos por imitación a Homero y elaborar epopeyas
“para rellenar los huecos que había dejado Homero”. Surgieron también otros poetas
épicos que se dedicaron a la genealogía, contaban los mitos para intentar relacionar los
ancestros de su ciudad con antepasados míticos. Comenzamos entonces a hablar de una

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especie de “protohistoria” que se remonta al origen de una ciudad para engrandecerla. Es
el caso del ciclo tebano.

Además de estos sucesores de Homero, existieron otro tipo de poetas que se dedicaron a
organizar los mitos, Apolodoro fue el primero que lo hizo de forma exhaustiva, pero tuvo
sus antecesores: la Teogonía de Hesíodo explica el origen del mundo y el fragmentario
Catálogo de mujeres recoge las mujeres míticas y sus sucesores. Esto surgió con el
objetivo de buscar un origen mítico en el pasado de los pueblos.

La época clásica supuso un punto de inflexión para la transmisión del mito, pues fue en
esa época cuando el término mythos se especializó con la aparición del logos. En esta
época los poetas se dedicaron a cribar los mitos, eliminando cualquier elemento
irracional, con el objetivo historicista de racionarlos. Como ejemplo, citaremos a Acusilao
de Argos. Ferécides de Atenas o Heródoto de Heraclea.

En el siglo V a.C. se atiende también a una mayor representación iconográfica de la


mitología, por ejemplo, con la construcción del Partenón. A su vez, la tragedia comienza
a cobrar importancia y toma los mitos como argumento principal, aunque tampoco se
descarta alguna tragedia con valor historiográfico, como Persas de Esquilo, si bien es
cierto que esta es probablemente la única que conservamos. Los trágicos, al componer
sus obras, eligieron mitos determinados y los proyectaron de diferentes formas, entre ellos
encontramos: mitos a los que se les puede dotar de cierta conciencia social o ciudadana,
o mitos que centran su atención en las crisis humanas, especialmente de los personajes
míticos, por ejemplo, el mito de Electra.

Los poetas líricos, por su parte, se ocuparon también de los mitos, tanto en época clásica
como arcaica.

La época helenística se constituyó tras la muerte de Alejandro Magno, como una nueva
época de erudición en la que se funda Alejandría y surge el interés por transmitir las obras
por escrito, en lugar de oralmente como se había venido haciendo hasta entonces. En esta
época destacaron Calímaco, Apolonio de Rodas con su tratamiento de la épica en las
Argonáuticas, Eratóstenes, centrado en los cataterismos, las obras que terminan con la
transformación del héroe en estrella y Nicandro, que recogió aquellos mitos que tenían
transformaciones. Tanto la obra de Eratóstenes como la de Nicandro no se conservan y
nos llegan por transmisión indirecta.

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En cuanto a autores latinos, debemos citar la Metamorfosis de Ovidio, una colección
exhaustiva compuesta a modo de poesía épica, es decir, en hexámetros dactílicos, que fue
de enorme influencia para el arte renacentista, incluso más que las tragedias u Homero.
Los grandes autores del Renacimiento partieron del mito y se interesaron más que por el
mito, por los valores del mismo. Por otra parte, Higinio en sus Fabulae ofrece una
sucesión de genealogías, y en su caso, al igual que en Apolodoro, parte ya de fuentes
escritas, por lo que podemos hablar de trabajo filológico.

5. Contenido de la mitología griega según Apolodoro.


La obra mitográfica de referencia en la Antigüedad fue la de Apolodoro, que como ya
hemos mencionado, fue el primero en recopilar los mitos de forma exhaustiva atendiendo
a diferentes temáticas. Fue Frazzer el que, basándose en la Biblioteca de Apolodoro,
elaboró un esquema de los contenidos principales de la mitología griega, entre los que se
encuentran: los principios (el nacimiento de los Titanes de Urano y Gea, el rapto de
Perséfone, etc.), los orígenes de diferentes familias (Deucalión, Pelasgos, Atlas, etc.),
Atenas, los reyes anteriores a Teseo, y por último, la guerra de Troya y sus consecuencias
a partir de los poemas homérico, a la que se otorga gran importancia.

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