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1ANÁLISIS DE LOS FACTORES JURÍDICO POLÍTICO QUE OBSTRUYEN LA

CONSTRUCCIÓN DE LA PAZ EN COLOMBIA

Martha Cecilia Gómez Tangarife

Oscar Eduardo Gutiérrez Sierra

Julio César Maldonado Osorio

Monografía presentada para obtener el título de Abogados

Director:

Alex Rodrigo Coll, Mg. PhD

Fundación Universitaria Católica - Unicatólica

Facultad de Ciencias Sociales y Políticas

Programa de Derecho

2021
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Tabla de contenido

Introducción.........................................................................................................................6

Planteamiento del problema................................................................................................7

Antecedentes del problema..............................................................................................7

El problema....................................................................................................................11

Formulación del problema.............................................................................................13

Justificación de la investigación........................................................................................14

Objetivos............................................................................................................................16

Objetivo General............................................................................................................16

Objetivos Específicos....................................................................................................16

Estado del arte....................................................................................................................17

Marco teórico.....................................................................................................................21

Metodología.......................................................................................................................25

Comparar los aspectos estructurales del acuerdo de paz en Colombia sucedidos en La

Habana, respecto de algunas experiencias en países como El Salvador, Guatemala y Uganda en

África.............................................................................................................................................27

Análisis de las principales variables conceptuales y teóricas acerca del conflicto, la paz y

su transición en el ámbito jurídico político del territorio colombiano...........................................39

Acuerdos de paz.............................................................................................................39
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En este capítulo se tratará de traer a colación algunos de los fundamentos esenciales

para la mejor comprensión del acuerdo para la paz suscrito por el Estado colombiano y las

FARC en La Habana, Cuba; para lo cual se comenzará por hablar de lo que corresponde a los

elementos en los cuales se circunscribe el mencionado acuerdo...............................................39

Céspedes y Prieto (2017) mencionan que la forma como se debatieron y se tomaron

decisiones en la negociación de los Acuerdos de La Habana, se caracterizó por el ejercicio de

una democracia deliberativa, que de acuerdo a Young (2000), “implica que las interacciones

entre los participantes en un proceso de toma de decisión democrático formen un público en el

cual los individuos exijan responsabilidad recíproca”; de tal manera que, los actores

intervinientes en este proceso pueden allegarse a una decisión “no determinando qué

preferencias tiene el mayor número de votos que las apoyan, sino expresando qué tipo de

propuestas son soportadas con base en las mejores razones”....................................................39

Justicia transicional........................................................................................................41

La pena en la justicia transicional..................................................................................42

Fundamentos de verdad, reparación y justicia en el modelo de justicia transicional....42

Análisis del impacto de las posturas asumidas por los actores y agentes intervinientes en

el proceso del acuerdo de paz de La Habana respecto de su implementación y cumplimiento, en

relación con los factores socio-políticos que confluyen a dicho proceso......................................43

Referencias bibliográficas ................................................................................................44


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Introducción

Los factores que impiden que la paz se consolide en Colombia, van en diferentes

direcciones, ya que no hay una unificación de ideologías y criterios con respecto a este tema,

siendo este un punto sensible para el país; tan solo un año después de la firma de los acuerdos de

paz, se notó una reducción en la cifra de muertes de manera significativa, pasando en 2010 de

registrar 557 víctimas fatales en manos de grupos armados a en 2017 no presentarse ni un solo

caso, según datos del Centro de Recursos para Análisis de Conflictos (CERAC) (2020).

Aunque en 2020 la cifra por muertes a manos de grupos armados es bajo, se disparó la

violencia en cuanto a muertes de líderes sociales, delincuencia urbana, desplazamiento de

comunidades rurales; calificando esta como un factor que no permite que la paz sea

materializada en Colombia (Arango, 2021).

Con este trabajo se busca identificar esos factores jurídico políticos que impiden

materializar la paz, y como desde nuestro punto de vista, se puede llegar a analizar una posible

unificación de todos los sectores involucrados en el tema.


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Planteamiento del problema

La investigación se plantea a partir de la inquietud del grupo investigador en relación a

los factores que han impedido que se logre la tan anhelada paz en territorio colombiano, lo que

sin duda es una problemática que incide en todos los órdenes nacionales (políticos, sociales y

económicos), llevando a frenar o por lo menos obstaculizar los objetivos de desarrollo el

escenario ideal que se prevé para ello; por tanto, en el planteamiento del problema se hace a

partir del conocimiento que lo antecede, en cuanto a investigaciones y estudios previos, para así

llegar a conocer cuál la situación actual y cuáles las variables en juego, que necesitan de su

análisis para poder comprender a cabalidad este fenómeno en Colombia, a partir del

conocimiento de otras realidades nacionales, y dar respuesta a los objetivos formulados.

Antecedentes del problema

Un valioso antecedente que mostró que no solo se utilizó la justicia tradicional para

conocer la verdad y hacer una reparación de las víctimas, fue el proceso de paz en Sudáfrica, tras

la firma de estos acuerdos se crearon unas “comisiones de reconciliación no judiciales en las

cuales los mecanismos tradicionales se unieron los mecanismos judiciales a nivel internacional

para impulsar y contribuir la paz en el marco de un proceso de justicia transicional” (Wabgou,

2016, p. 54).

La abolición del apartheid, el cual era aquel sistema político basado en la segregación o

separación de la población por motivos raciales o étnicos, “el cual se caracterizó por la exclusión

política y las violaciones de los derechos humanos de la población negra, mestiza y de

ascendencia asiática” (Montenegro, 2011, p. 57), era un punto importante en las negociones, una
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vez el parlamento abolió en su totalidad el apartheid la transición de Sudáfrica fue cada vez más

visible.

Y aunque quizás el más criticado, controvertido y con más detractores, en el proceso de

paz en Sudáfrica, fue el perdón amnésico, el cual tenía como propósito alcanzar el mayor

conocimiento de la verdad por parte de los victimarios y así minimizar los deseos de venganza de

aquellos sectores enfrentados y las víctimas, fue una de las herramientas que contribuyó al fin del

conflicto.

Con el conocimiento de lo difícil que era este tema, Seidman (2013), aporta que el nuevo

gobierno de Sudáfrica tras la elección de Nelson Mandela como presidente, estableció una

Comisión de Verdad y Reconciliación (CVR), con el espaldarazo internacional. Las directrices

para la CVR fueron acordadas durante las negociaciones de los acuerdos: los supervivientes y

víctimas de violaciones graves, recibirían reparación por parte del Estado; los autores materiales

recibirían amnistía una vez realizado el recuento completo y veraz de sus violaciones.

En este mismo artículo se da a conocer cómo se categorizó el acuerdo de Paz en África,

el cual fue considerado un milagro, y aunque veinte años después las condiciones sociales y

económicas no son las mejores, el no tener que vivir la tortura de un conflicto armando hace que

todo sea más llevadero para los sudafricanos.

Al trasladarse a los diferentes acuerdos que se han firmado en Latinoamérica, se inicia

con el acuerdo firmado en 1996, el cual llevó al fin del conflicto entre la Unidad Nacional

Revolucionaria Guatemalteca (URNG) y el Estado de Guatemala; el cual introdujo las bases

necesarias para un desarrollo de la paz y augurar un futuro moderno para el país.


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Según lo relacionado por las Naciones de Guatemala, el acuerdo contiene 17 puntos, en el

cual se declara la voluntad política y la adhesión a los principios orientados a garantizar y

proteger la plena observancia y el respeto de los derechos humanos, el compromiso que se pacta

de investigar la violación de los derechos humanos ocurridos en el marco del enfrentamiento

interno para así contribuir al fortalecimiento del proceso de conciliación nacional y la

democratización en el país, el reconocimiento de la identidad y los derechos de los pueblos

indígenas como base para la construcción de una nación multiétnica, pluricultural y multilingüe

(Naciones Unidas, 2010).

Se resalta que Devia y Ortega (2014, p. 123), aportan que para el final del conflicto en

Guatemala, la Comisión para el Esclarecimiento Histórico (CEH) registró un total de 42.275

víctimas; 23.671 de ellas fueron ejecuciones arbitrarias y 6.159 fueron desapariciones forzadas.

Por su parte, Barreto et al. (2017), resaltan que un punto importante es primero el

fortalecimiento de la institucionalidad pública para el cumplimiento de los acuerdos de paz.

Además, se reconoce que la voluntad política es un desafío, y esto ha sido un punto de partida

desde la firma de los acuerdos para poder lograr una paz estable en este país de Centroamérica.

El poder fortalecer la institucionalidad después de la firma de los acuerdos de paz, hace

que estos se cumplan de manera idónea, la comunidad internacional juega un papel crucial en la

elaboración de los acuerdos, dado que en algunos casos se pueden alertar si dichos acuerdos

están mal diseñados, ya que si esto sucede los resultados puedes ser fatales.

Este fortalecimiento desde la institución es de gran importancia, las minorías requieren

especial atención para no sentirse excluidos dentro del nuevo marco que genera la paz, se debe

de incentivar y apoyar el respeto por los derechos humanos, en este sentido [ CITATION
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Rod16 \l 9226 ] refiere que las instituciones deben de tener una serie de condiciones que

garanticen la inserción de la cantidad de personas que se reintegran a la vida civil.

Guatemala ha tenido fallas y hoy después de varios años tienen muchos acuerdos por

completar y corregir; pero resulta ser una transición con grandes resultados, es un país que logro

desmovilizar uno de los grupos armados más sólidos, generó garantías para que en los acuerdos

se favorecieran a todos los actores involucrados y cada uno pudiera recibir los frutos de la paz

que se firmaba.

Cuando se logra ver los diferentes acuerdos en Latinoamérica, uno de los más sólidos es

el del Salvador, destaca como desde que inicio la guerra en el país centroamericano se buscaron

aproximaciones para llegar a un acuerdo de paz, pero una condición clara de los gobiernos

negociadores, era que si los alzados en arma no dejaban de flagelar a la población, y había un

cese al fuego no habría ningún tipo de acercamiento, la constante búsqueda de la paz fue en

pocas palabras un proceso largo y dispendioso (Moreno, 2017).

Al igual que en los acuerdos anteriormente mencionados se establecieron comisiones

para la verdad y reparación para las víctimas, enseña como parte del trabajo de esas comisiones y

los argumentos del gobierno para incentivar una Amnistía para quienes habían delinquido fueron

variados. Uno de los primeros argumentos resaltados fue que para consolidar la verdadera paz en

El Salvador era necesario un perdón absoluto en todas las partes concernidas (Moreno, 2017).

Para lograr sentarse en la mesa de negociaciones en junio de 1990 fue necesaria la

participación de la ONU. Los Acuerdos de Paz representan un consenso primordial en la historia

de El Salvador, un país poco dado a la construcción de consensos, con más tradición de

imposición de voluntad de una parte de la población sobre la otra. Y los Acuerdos de Paz
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lograron su cometido al poner fin a la violencia armada, evitar el retorno de esta y cambiar

profundamente el Estado y la vida de los ciudadanos; muchas de las víctimas fueron reparadas.

Así mismo, Moreno (2017) cita como la falsa creencia de que la paz era solo la firma de

un documento y que esto representaba fin de la guerra resultó ser bastante equivocado en el

Salvador.

El Salvador dio fin a su conflicto armado se estableció una paz en cuanto a los alzados en

armas, los asesinatos, secuestros, violaciones y otros crímenes de lesa humanidad y en lo que

refiere a garantías de no repetición estas realmente no han existido, el país se encuentra inmerso

en una dinámica de la violencia y la criminalidad consecuencia de políticas estatales erradas; las

cuales ha traído muertes, robos y desolación en esta nación (Moreno, 2017).

El problema

Las negociaciones de paz y la posterior firma del Acuerdo Final con el grupo guerrillero

de las FARC han tenido la atención de muchos países e instituciones para su posterior etapa de

implementación. Este documento fue reconocido por el Instituto Kroc1, como el más completo

de los acuerdos firmados a nivel mundial después de la Guerra Fría porque reúne los cuatro

pilares fundamentales para que se garantice su puesta en marcha: reformas de carácter político

para la transición de los guerrilleros a la vida civil, acuerdos detallados y no generalidades,

negociaciones exhaustivas, y que el texto final contenga garantías suficientes para su

implementación (Pizarro, 2017, p. 7).

Pese a tanto elogio, después de la firma del “Acuerdo final para la terminación del

conflicto y la construcción de una paz estable y duradera” la violencia no dio mayor tregua. El
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Instituto Kroc: organismo que ha aportado estudios matriciales para ayudar a los gobiernos a tomar decisiones
dentro de los procesos y acuerdos de paz en el mundo.
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conflicto armado ahora ya no solo está en el campo con las diferentes disidencias de las FARC y

otros grupos armados que están asechando familias de campesinos, también se trasladó a las

ciudades.

En este escenario tan complejo, en el que se evidencian las relaciones entre política y

derecho, se está viviendo en el país una suerte de posconflicto que no parece tener salida en el

corto plazo, existiendo diversas barreras que afectan la construcción progresiva de la paz, entre

las que se tiene el rearme de los excombatientes, la dificultad de reconstrucción de economías

devastadas, la dificultad de reconstrucción de economías devastadas, la inefectividad en las

medidas de reparación diseñadas institucionalmente, a lo que podría agregarse además, un

elemento ya mencionado, el asesinato sistemático de líderes sociales en el país, que han actuado

como defensores de derechos humanos en sus comunidades (Betancourt, 2020, p. 73); sin

embargo, y es la razón de la investigación planteada, el debate está abierto en torno a las

reflexiones sobre los factores que inciden en la experiencia vivida después de la firma del

acuerdo de paz en el país, y lo que podría ser si se arraigan cambios sustanciales en los tres ejes

fundamentales que conforman la problemática social y jurídica planteada: insuficiencia de los

mecanismos de justicia transicional para transformar las condiciones que han dado lugar al

conflicto y construir lazos sociales; el aporte de los actores sociales no gubernamentales, desde la

perspectiva de la justicia transicional “desde abajo”; y, la confluencia de condiciones políticas

que dificultan la posibilidad de construcción de paz desde los territorios, lo que se constituye en

uno de los principales desafíos para la sociedad colombiana en la actualidad.

Por tanto, los elementos o variables que se evidencian en esta problemática, se enuncian a

partir de la insuficiencia de la justicia transicional para hacer frente a la resolución de los

conflictos generados, en primer lugar por los delitos de guerra que han cometido los actores
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participantes en el proceso (llámese guerrilla, paramilitares, bandas delincuenciales), y en

segundo lugar, por la ineficiencia de las aplicabilidad de las medidas políticas y jurídicas creadas

para tal fin, en el marco de los acuerdos de paz suscritos en La Habana, Cuba.

En el contexto anteriormente planteado, la pregunta sobre la cual se basará esta

investigación será:

Formulación del problema

¿Cuáles son los factores jurídico-políticos que obstruyen la construcción de paz en los

escenarios posteriores a la terminación del conflicto armado logrado en La Habana y su proceso

de transición política en Colombia?


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Justificación de la investigación

Colombia a lo largo de su historia, ha intentado llevar a cabo procesos de paz con algunos

de los actores que han sido parte del conflicto interno por más de 50 años. En siete oportunidades

líderes de gobierno intentaron llegar a un acuerdo de paz; antes de la firma del actual acuerdo, en

1998 bajo la administración del presidente Andrés Pastrana, se dio un intento fallido, el cual dejó

como resultado, varias zonas del país bajo el despeje de las autoridades y sin un acuerdo eficaz,

registrado por los medios nacionales e internacionales como un gran fracaso y una burla a la

institucionalidad colombiana

Fue solo hasta el 2016, que el Gobierno de Juan Manuel Santos firmó un Acuerdo con

una de las guerrillas más antiguas y bélicas del país. Después de mucho tiempo en un conflicto

que ha causado derramamiento de sangre, reclutamientos forzosos, secuestros e infinidad de

crímenes de lesa humanidad, concebir la idea de tener una paz estable y duradera no requiere

solo de la firma de un documento, sino reconocer la diversidad de actores que han estado

presentes en esta guerra y generar espacios efectivos para la reparación de las víctimas.

En experiencias tal como la del Salvador, han pasado 28 años desde la firma del acuerdo

de paz y aún faltan muchas cosas por cumplir y otras por perfeccionarse dentro de la sociedad

que sufrió de este flagelo, pero se ha visto reflejado que, a través de los años, los frutos del fin de

la guerra son visibles ante aquellos quienes habitan el país, Latinoamérica y el mundo entero.

Cuatro años después de la firma del acuerdo de paz, la sociedad colombiana se ha

encontrado con una realidad violenta producto de las grandes desigualdades que se palpan en la

actualidad en todo el territorio nacional. Así mismo, es un escenario de posguerra, entendiendo

que persisten grupos armados que impiden superar la situación de violencia en el país.
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Sin embargo, el conflicto armado es una de muchas aristas del complejo entramado que

configura la paz, es por ello que se hace necesario que desde la academia se investigue sobre

aquellos factores que impiden que se consolide la paz en Colombia y cómo desde el ámbito

legal, teniendo en cuenta experiencias exitosas en otros países, se puede facilitar su

materialización.
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Objetivos

Objetivo General

Determinar los factores jurídico-políticos que obstruyen la construcción de paz en los

escenarios posteriores a la terminación del conflicto armado logrado en la Habana, y su proceso

de transición política en Colombia

Objetivos Específicos

 Comparar los aspectos estructurales del acuerdo de paz en Colombia sucedidos en La

Habana, respecto de algunas experiencias en países como El Salvador, Guatemala y

Uganda en África.

 Analizar las principales variables conceptuales y teóricas acerca del conflicto, la paz y su

transición en el ámbito jurídico político del territorio colombiano.

 Analizar el impacto de las posturas asumidas por los actores y agentes intervinientes en el

proceso del acuerdo de paz de La Habana respecto de su implementación y

cumplimiento, en relación con los factores socio-políticos que confluyen a dicho proceso.
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Estado del arte

El tema de la violencia, arraigada en el ámbito de lo política y social, en Colombia es

amplio y fuente de múltiples investigaciones. Disciplinas como la geografía política aporta a la

discusión, pues su trabajo se nutre de las disciplinas centrales de las ciencias sociales,

económicas, jurídicas y políticas, lo que la hace adecuada para el tema.

Herrera y Pertuz (2015), exponen en su artículo los testimonios de personas que han sido

víctimas de la violencia y que han pasado a la categoría de sujeto víctimas. Tiene gran validez y

es importante porque explica cómo se hace la reconstrucción de la memoria histórica desde

quienes han padecido los horrores de la guerra, en una época en la que se ha reducido la

invisibilización de los hechos poco deseados del conflicto armado (año, p. 913).

El geógrafo Salas (2015), muestra las lógicas territoriales que subyacen al conflicto

armado, para esto se vale de la geografía política que, con datos de densidades espaciales,

construye mapas que explican las dinámicas del conflicto en términos económicos y estratégicos.

Esto tiene como resultado, territorios en los que el conflicto prevalece dado su importancia

geográfica, se puede entonces hacer la pregunta si ¿desde la marginación del Estado hacia ciertos

territorios nacionales se crea y perpetúa la violencia política? (año, p. 158).

El politólogo Acosta (2016), aborda la violencia política desde el discurso, centrándose

en el llamado discurso populista, buscando la lógica política que atraviesa el mismo. Para la

revisión de la categoría discurso populista se vale del caso histórico de Jorge Eliécer Gaitán. Se

contrasta además este tipo de discurso frente a otras armas políticas como lo son el uso de la

fuerza y la eliminación del adversario. Se analiza además la relación entre violencia y populismo
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en Colombia para analizarla desde una perspectiva latinoamericana en donde dichos discursos

han tenido gran relevancia política (p. 100).

Sanabria et al. (2016), filósofo de profesión, muestra los retos de los diálogos de La

Habana; al respecto, preconiza que el acuerdo no pondrá fin a la violencia, pues existen otros

tipos de violencia que enfrenta el país; de igual manera, afirma que existen otros grupos

armados, crimen organizado en las ciudades y otros problemas que no terminan con la firma del

acuerdo; de tal manera que, “fenómenos estructurales a nivel socioeconómico, político y cultural

los cuales alimentan de distintas maneras el ejercicio de la violencia política” (p. 11).

También destaca el autor, el papel de la fuerza pública en los acuerdos de paz, para esto

se vale de una perspectiva histórica en el que acude a distintos momentos en la historia de

Colombia en la que se dieron diálogos o algún acuerdo de paz, por ejemplo, cita los diálogos de

1982. Este artículo aporta el papel de la fuerza pública en los diálogos de paz, así como en la

violencia política en Colombia.

El politólogo Ríos (2016), presenta un análisis de carácter cuantitativo sobre la incidencia

directa de los dos principales grupos guerrilleros de Colombia (FARC y ELN). A través de datos

estadísticos recopilados por entidades oficiales y no gubernamentales el autor llega a la

conclusión de que los grupos armados han controlado las zonas estratégicas para sus intereses,

que en el caso colombiano, son el tráfico y la producción de drogas ilícitas.

Capera y Ñañez (2017), desde una reflexión político-filosófica se hace una crítica al

denominado posconflicto tomando como referencia la época de la violencia que ha sido

característica de la historia colombiana. Para ello dividen su análisis en dos partes; la primera

teniendo la violencia como un dispositivo en las relaciones sociales al interior del Estado y, la
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segunda, analizando la violencia como estructura filosófica en los procesos sociales entre la

ciudadanía y las instituciones (p. 2).

Analizan además, el actual posconflicto en cuanto a la fragmentación en la comunicación

que se ha producido entre élites y ciudadanos excluidos. Han encontrado en el análisis, una

visión positiva del proceso de paz que requiere ser reafirmado a través de políticas públicas que

resuelvan otros problemas que estructuralmente tiene el país. Es un artículo muy apropiado para

el presente trabajo pues analiza la violencia y el posconflicto, temas centrales para lo que aquí se

pretende.

El politólogo Pino (2017), expone un análisis comparado de las diferentes democracias

de Latinoamérica, en donde presenta la delgada línea entre democracia y autoritarismo. Destaca

además las diferencias ente países federales y unitarios. La violencia política se analiza aquí

desde el autoritarismo propio de las democracias latinoamericanas a la hora de justificar el orden

nacional y el mantenimiento de la democracia (p. 235).

El sociólogo Levalle (2018), muestra un sector de Colombia afectado por la violencia

política, en este caso los indígenas del departamento del Cauca, quienes han resistido tanto el

conflicto armado como la violencia de Estado, que por ser solapada, ha sido aún más difícil de

evidenciar. Las resistencias se analizan desde tres variables: las políticas de la distribución de la

tierra, el desarrollo del conflicto armado y el imaginario de la nación colombiana, en esta última

ciertamente se evidencia que Colombia no se reconoce como un país multiétnico, aunque esto se

encuentre constitucionalizado.
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Palou, (2018), desde su perspectiva como abogado y consultor nacional e internacional en

la solución pacífica de conflictos, sostiene que la paz en Colombia terminó con unos acuerdos de

paz complejos.

Manifiesta que:

Las iniciativas institucionales y de la sociedad civil orientadas al esclarecimiento de la

verdad son determinantes para el reconocimiento y el empoderamiento de las personas y

los colectivos, las víctimas y, en general, aquellos que han resultado directa o

indirectamente afectados por la violencia en Colombia. (p. 113)

El politólogo Basset (2018), efectúa un análisis sobre la victoria del no en el plebiscito

sobre los acuerdos de paz; al respecto concluye que “la victoria del no se debe al voto de los

sectores populares urbanos, periurbanos y de las ciudades intermediarias que no se sintieron

interpretados por el discurso de la paz y temieron ser olvidados en el contexto del posconflicto”

(p. 241).

Finalmente, el periodista Ruiz (2020), trae un recuento del estado de los acuerdos de paz

suscritos durante el segundo periodo presidencial de Juan Manuel Santos; la situación, según su

punto de vista, del país para no salirse de la senda de la paz y los grandes retos a los que se

enfrenta el gobierno de Iván Duque Márquez, para cumplir con el tratado de paz. Relaciona el

periodista los dirigentes de los grupos guerrilleros disidentes de las FARC que continúan en la

insurgencia y sus áreas de influencia, los puntos de los acuerdos incumplidos y cuales tiene

avances, aunque según su análisis muy poco avance (párr. 1).

Los artículos reseñados en el estado del arte desarrollado, se consideran pertinentes y

coherentes con cada uno de los elementos que se pretende analizar, en el marco de los acuerdos
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de paz suscritos en Colombia, en las últimas décadas, desde la perspectiva multidisciplinar de

geógrafos, politólogos, sociólogos, abogados, filósofos y periodistas, aportando cada uno de ellos

conclusiones que abren el camino de la investigación a realizar.

Marco teórico

Los acuerdos de Paz en Colombia conforman un tema álgido dentro de la sociedad

nacional, tiene quienes lo ven como la fórmula ganadora para un dar fin a un conflicto que dejó

una cifra inimaginable de muertes y violación de derechos humanos; también varios detractores,

quienes piensan que no había garantías para la reparación, acuerdos que brindaron impunidad a

los alzados en armas.

En este escenario se abre el debate acerca de los factores que impiden el logro de la paz

en Colombia, para lo cual se requiere de la construcción de un marco teórico en el que confluyan

las diferentes posturas de estudiosos del tema, y tener así la posibilidad de analizar el problema

planteado desde estos valiosos aportes.

Estas posturas de la justicia transicional en el ámbito penal, o directamente relacionado

con la reconstrucción de la verdad, han avanzado hablando de verdad, justicia, reparación; sin

embargo, de nada sirve eso cuando la oferta de justicia llega desde arriba porque la demanda está

“abajo”, la llamada justicia transicional desde abajo, de la que habla en Gómez (2013).

La expresión “justicia transicional” era desconocida para la sociedad colombiana, y en

palabras de Gómez (2013), “se trataba de un concepto de reciente elaboración en la academia

internacional, que en nuestro medio generaba curiosidad entre algunos expertos en temas de

derechos humanos y estudios de paz” (p. 138); de igual manera, este término resulta extraño si se

tienen en cuenta las características del contexto social colombiana, en el cual el “cambio político

se asociaba a la idea de una “negociación del conflicto” (Gómez, 2013, p. 138), siendo este el
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pilar fundamental para hacer el tránsito de la guerra que el país ha vivido desde hace ya más de 5

décadas, a la paz, que incluyera en sus acciones mecanismos como la amnistía y los indultos.

González et al. (2020), afirman que “La justicia transicional se comprende como un

conjunto de procesos y mecanismos asociados con los intentos de una sociedad por garantizar los

derechos a la justicia, la verdad, la reparación y la no repetición a las víctimas del conflicto

armado interno” (p. 13).

Por lo que, intentando analizar el modelo de transición política y jurídica, en el marco del

acuerdo de paz suscritos en La Habana, que se ha llevado a cabo en el país, se tiene como norte

el enfoque constructivista de la justicia transicional, el cual proclama que se da en el espacio de

intersección entre dos campos sociales, la política y el derecho. Lo que conlleva a reconocer que,

“han sido diversos actores, con intereses particulares, los que han participado en la configuración

de los mecanismos para la justicia transicional, haciendo de esta un campo de disputa construida

al vaivén de voluntades, desaires, luchas y reivindicaciones” (González et al., 2020, p. 14-15).

Y aun siendo posible los objetivos propuestos en el proceso de la justicia transicional, lo

complejo del conflicto colombiano, por las características derivadas de las raíces sociales e

históricas, además de la multiplicidad de actores involucrados, con la responsabilidad del Estado

ante muchas de las violaciones cometidas en torno al conflicto, “exige el diseño y adopción e

implementación de las medidas de transición creadas, y que se constituyan procesos para ser

analizados y comprendidos históricamente, y desde diversas dimensiones y enfoques” (González

et al., 2020, p. 13).

De tal manera que, para poder entender lo acontecido en el proceso de los acuerdos de

paz suscritos en La Habana, se tiene que partir de las diferentes teorías o enfoques que los

tratadistas jurídicos enuncian para dicho análisis. El primero de ellos es la visión idealista, que en
21

opinión de González et al. (2020), corresponde a los mecanismos de transición que deben

responder exhaustivamente a los estándares de justicia y lucha contra la impunidad ante las

graves y masivas violaciones contra los derechos humanos, lo que se traduce en el escenario

ideal que debiera existir para la culminación del conflicto y el alcance de la paz en todo sentido,

privilegiando el rol del derecho en este proceso; la segunda teoría o enfoque es el llamado

postura realista, que a juicio de González et al. (2020), es aquella en la cual el diseño y adopción

de los instrumentos de transición serán posible en tanto las decisiones políticas sean mediadas

por las circunstancias y acontecimientos históricos, de lo que se deriva la idea de que el poder

condiciona lo que se puede hacer en los tiempos de transición, tratándose además de medidas que

intentan resolver conflictos generados en “vejámenes sistemáticos contra los derechos

fundamentales ocurridos en el marco del conflicto armado colombiano”, ante lo cual emerge una

sociedad con un alto grado de polarización que se ha visto enfrentada a la crisis de las

instituciones que solo podrá ser superada si se recupera la confianza cívica y se da la

legitimación del sistema democrático en el país.

Para Uprimny et al. (2006),

Los distintos ejemplos de justicia transicional que ofrece la historia reciente han surgido

como mecanismos particulares para enfrentar las tensiones arriba descritas. Por eso, a

pesar de la diversidad que presentan en cuanto a los contextos en los cuales surgieron y a

las herramientas específicas escogidas para su implementación, los diferentes procesos

transicionales pueden ser clasificados esquemáticamente en “tipos básicos”, en función

de la manera como han resuelto las tensiones entre justicia y paz. En particular, resulta

posible clasificar tales transiciones según el contenido sustantivo de sus fórmulas y según

el procedimiento empleado para diseñarlas. (p. 21)


22

De lo cual se puede inferir la existencia de modelos de justicia transicional que responden

a ciertas características que originan los siguientes modelos: i) el modelo del perdón amnésico,

que son amnistías generales que no contemplan estrategias para el esclarecimiento de la verdad

o para la reparación de las víctimas; ii) perdones compensadores, amnistías acompañadas de la

implementación de comisiones de verdad y de algunas medidas de reparación de las víctimas; iii)

perdones responsabilizantes, implica el establecimiento de una comisión de verdad, la exigencia

de la confesión total de crímenes atroces, la previsión de ciertas reparaciones, y el otorgamiento

de perdones individuales y condicionados para algunos crímenes; y, iv) transiciones punitivas,

referidas al establecimiento de tribunales ad hoc para castigar a los responsables de crímenes de

guerra y de lesa humanidad (Uprimny et al., 2006, p. 23).

En este orden de ideas, se introduce lo que Gómez et al. (2020), han llamado justicia

transicional desde abajo, que no es otra cosa que el refuerzo de la necesidad de que

La efectividad de los mecanismos de justicia de transición no se analice únicamente

desde el orden institucional, sino teniendo en cuenta los contextos sociales, políticos y

económicos, identificando actores sociales y discursos de tensión, y evaluando el nivel de

arraigo de dichos mecanismos en las prácticas comunitarias y territoriales en el país. (p.

18)

Y es a partir de esta concepción generalizada de justicia transicional, que se han invocado

los preceptos para el acuerdo de paz suscrito entre el gobierno colombiano y la guerrilla de las

FARC y EP, en la ciudad de La Habana, durante el segundo periodo de gobierno de Juan Manuel

Santos, que se intentará dar respuesta a la inquietud formulada, porque además de entender de

qué se trata el proceso de justicia transicional, es imperativo analizar qué y quiénes han fallado a

la hora de tomar decisiones y ejecutar los acuerdos firmados para la paz en Colombia.
23
24

Metodología

La investigación se desarrolló desde una perspectiva cualitativa pues esta tiene como

diferenciador y objeto principal revisar al detalle las “características o factores asociados al

fenómeno; no se trata de probar o de medir en qué grado una cierta cualidad se encuentra en un

cierto acontecimiento dado, sino de descubrir tantas cualidades como sea posible” (Clavijo et al.,

2014, p. 25). Desde este enfoque se logró unificar las diferentes posiciones, logrando alinear sus

puntos de vista y diferencias existentes entre unos y otros autores.

Así mismo, el método de análisis de la información será el hermenéutico (revisión

documental), aunado a la postura crítica de los presentadores como aporte a la investigación.

El diseño metodológico consistirá por tanto, en relacionar de manera coherente la

investigación a realizar para la recolección, clasificación, validación de datos y experiencias para

lograr el alcance de los objetivos, entendiendo este como el estudio y aplicación del conjunto de

métodos, técnicas y recursos, y especialmente, los principios de la investigación científica en la

búsqueda de las fuentes formales y materiales de Derecho para la solución de los problemas que

dé el surgen, por cuanto el objetivo del proyecto gira alrededor del análisis jurídico político de

los factores que obstruyen la construcción de la paz en Colombia con el propósito de establecer

cuál ha sido su impacto y como han afectado estos factores la implementación de los acuerdos

firmados en la Habana.

Las técnicas de investigación a utilizar serán de carácter cualitativas, a través de la lectura

crítica y el análisis documental, pues estas herramientas son las más acertadas dentro del objeto a

desarrollar, todo lo cual está enmarcado en el campo de la investigación en derecho,

evidenciándose la necesidad de construir un conducto general, integrado por los objetivos que se
25

han formulado, proceso que se circunscribe, en materia jurídica, la realización de la justicia y la

seguridad jurídica, el bien del hombre, el derecho contemplado como ciencia, y la búsqueda de la

verdad y la paz en la armonía social, lo cual es hace parte del objetivo general propuesta en esta

investigación (Ponce, 1990, p. 61).

Es necesario aclarar que, para la realización de la investigación planteada, y por efectos

de la contingencia que se vive en la actualidad por la pandemia originada por el Covid 19, no se

prevé la aplicación de instrumentos de investigación como entrevistas o encuestas, y todo será

manejado a partir de la búsqueda, selección y análisis de textos académicos, artículos y leyes que

permitirán el alcance de los objetivos específicos planteados.


26

Comparar los aspectos estructurales del acuerdo de paz en Colombia sucedidos en La

Habana, respecto de algunas experiencias en países como El Salvador, Guatemala y

Uganda en África

Colombia ha sido un país que ha vivido en conflicto desde hace décadas; por

innumerables razones, siempre ha existido un detonante que ha impelido a las fuerzas vivas del

país en la consecución de una paz real y duradera que implique beneficios para todos los actores

participantes.

Sin embargo, y de acuerdo con la problemática planteada, los resultados no son los

esperados y distan por mucho, de los objetivos propuestos desde el gobierno central; por lo que

se pretende en este acápite observar los procesos de paz de algunas naciones que han podido

alcanzar este nivel.

En el marco de los procesos de paz y de las diversas experiencias internacionales puede

llegar a ser recurrente la figura del perdón y el olvido. Sin embargo, este modelo nunca es sano

para ninguno de dichos procesos ya que el perdón y el olvido no anulan el daño que ha sufrido la

víctima. Nada oculta que se violaron y vulneraron sus derechos esenciales y el olvido no hace

más que profundizar la impunidad. Las víctimas tienen derecho a la verdad y a saber que

sucedió. La justicia transicional no busca exactamente la reconciliación sino visibilizar a la

víctima y que a través del derecho a la verdad exista un proceso en el que los victimarios

reconozcan de alguna forma sus responsabilidades. Este proceso resulta más sano en términos de

la construcción de paz y reconciliación (Méndez, 1997, citado por Moreno, 2017, p. 176).
27

En primer lugar se tiene la experiencia del Salvador, país que comenzó en 1972 un

proceso de violencia generalizada, a raíz del fraude electoral de ese mismo año, que abrió paso a

la nueva era de la historia contemporánea salvadoreña,

El poder que los militares habían construido a lo largo de cuatro décadas hizo que el

modelo democrático fuera insuficiente para vencerlos a través de las urnas. La derrota de los

movimientos sociales y en especial del Partido Demócrata Cristiano, PDC, a la cabeza del líder

José Napoleón Duarte, fue la chispa que encendió la indignación de centenares de salvadoreños

de clases medias y populares y les llevó a tomar la vía armada y la insurrección como única

alternativa de acceso al poder y cambios estructurales para el país (Almeida, 2011, citado por

Moreno, 2017, p. 177).

De esta forma a lo largo de la década de los setenta se consolidan diversos grupos

guerrilleros, tanto de carácter urbano como rural, en un complejo contexto de represión y

persecución de los movimientos sociales formales y desde luego clandestinos.

De acuerdo a Rouquié (1994, citado por Moreno, 2017, p. 177), el año de 1979 se erige

como un año explosivo en dos aspectos sustanciales: uno internacional y el otro doméstico. En el

plano regional la revolución sandinista de junio devela, después de la revolución cubana, las

posibilidades de éxito de los movimientos armados de carácter marxista.

Esta llama enciende los espíritus regionales que buscan emular rápidamente esta

experiencia. En el plano nacional tenemos el golpe de Estado dado a los militares en el mes de

octubre por parte de un colectivo cívico-militar que pretende efectuar las reformas que el país

necesita (Batallón, 2003). Este colectivo conocido como Junta Revolucionaria no va durar más

que algunas semanas y el proyecto progresista nuevamente va a fracasar. El asesinato del líder
28

religioso y máxima figura de la iglesia católica en San Salvador, Monseñor Oscar Romero, en

marzo de 1980, va a encender la flama final que dará origen a una guerra civil cuya duración

sería de más de una década. Para octubre de 1980 se consolida una confederación guerrillera bajo

el nombre de Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional FMLN y que recoge en sus

filas a cinco diversas organizaciones guerrilleras que habían nacido en la década inmediatamente

anterior con orígenes geográficos e ideológicos diversos (Kruijt, 2008).

Esto aclara un poco los acontecimientos, para entrar ahora a revisar los procesos de paz

que se iniciaron. Es así como,

Desde el inicio mismo de la guerra en El Salvador se buscaron aproximaciones para

llegar a un acuerdo de paz. La comunidad internacional, en especial la Unión Europea, y los

países vecinos, en particular los gobiernos de Cuba y México no ahorraron esfuerzos para

encontrar el camino de la anhelada paz. No obstante, el gobierno salvadoreño fue claro en decir

que mientras el Frente tuviera las armas y asediara a la población, no habría espacio a

negociación alguna (Garibay, 2003). Desde luego, esta postura tanto del gobierno de José

Napoleón Duarte (1984-1989) como de Alfredo Cristiani (1989-1994) venia alentada por las

fuerzas armadas que veían en el Frente su más acérrimo enemigo. De igual forma se encontraban

las elites económicas que no veían posible una salida negociada al conflicto. De esta manera, los

gobiernos asimilaban que una negociación de paz con “terroristas” era absolutamente inviable,

de allí la necesidad de entregar de forma incondicional las armas.

Durante la administración Duarte se realizaron múltiples acercamientos fallidos. De

forma intransigente el gobierno decidió apostarle a la guerra y no negociar con el Frente. La

presión de empresarios, militares y los Estados Unidos (bajo la administración Reagan), hacían
29

difícil salir de esta receta para cualquier gobierno. La Comunidad Internacional tuvo un papel

significativo dentro del proceso de paz de El Salvador (Samayoa, 2002). Pero el más interesante

de todos fue el papel de los países de la región reunidos en el grupo Contadora y el Grupo de

Apoyo que buscaron una salida a los conflictos de la región. Aunque se cuestionó la autoridad de

los países miembros para intervenir en los conflictos de América Central, Contadora y el Grupo

de Apoyo fueron el precedente directo del Grupo de Países Centroamericanos liderado por Oscar

Arias quien buscó una solución desde adentro (Rouquié, 1994, citado por Moreno, 2017, p. 178).

La búsqueda de la paz fue en fin de cuentas un proceso largo y dispendioso. Para lograr

sentarse en la mesa de negociaciones en junio de 1990 fue necesaria la participación de la ONU.

También fueron necesarias acciones de alto impacto mediático tanto nacional como internacional

como la toma armada de San Salvador por parte del FMLN y el posterior asesinato de los

jesuitas directivos de la Universidad Centroamericana UCA por parte del ejército en noviembre

de 1989 (Grenier, 1994, citado por Moreno, 2017, p. 178).

Luego de 22 meses de diálogos entre las partes se llega a un acuerdo final que se presenta

más bien como un borrador cercano a lo que se esperaba. Fueron meses de alta tensión en el cual

los callejones sin salida diseñaban un laberinto difícil de recorrer en aras de la búsqueda de la

paz. Los dos grandes ¿ejes? de la discusión eran la reforma a la fuerza armada y el cese al fuego.

Sobre estos dos ejes se articuló casi toda la discusión. Otros temas de la agenda lograron tener

mayor consenso entre el gobierno y la guerrilla.

Las reflexiones del proceso de paz evidencian que, el Estado, a través del gobierno, el

congreso y las Fuerzas Armadas, plantearon un serio bloqueo a cualquier proceso de justicia

transicional en el momento de la expedición de la Ley de Amnistía General. De igual forma se


30

puede decir, que dentro del trabajo interno de la Comisión hubo un enorme esfuerzo en el

esclarecimiento de los hechos en los cuales estuvieron involucrados miembros de la Fuerza

Armada, pero al mismo tiempo se denotó un esfuerzo magro en darle una mirada más profunda

al rol que tuvieron los Escuadrones de la Muerte y grupos paramilitares en el marco del

conflicto. Amplios sectores de la elite salvadoreña y en especial de los militares descalificaron el

informe tildándolo de inexacto y parcial. Tan solo 5 días después, el 20 de marzo, el Congreso

salvadoreño, dominado por el partido hegemónico ARENA, emitió una Ley General de Amnistía

para la Consolidación de la paz.

Lo que siguió después de este nuevo reto fue el trabajo de instancias internacionales tales

como la Comisión y la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Estas organizaciones

desarrollaron a partir de 2010 sendos trabajos para lograr el desmonte de la Ley de Amnistía.

Para tal fin se concentraron en la recopilación de pruebas y testimonios para el caso de El

Mozote en el cual fueron asesinadas cerca de mil personas en unas pocas horas en el mes de

diciembre de 1981.

En lo que refiere a institucionalidad encontramos que esta fue una palanca más de las

estructuras estatales para poner freno a los derechos de las víctimas. En los diálogos y

negociaciones de paz entre el gobierno (del entonces presidente Cristiani del partido ARENA) y

el FMLN, se acordó que existirían reformas a la justicia y el sistema electoral. En cuanto a este

último se pudieron registrar avances significativos, especialmente después de 1994 con la

incorporación del FMLN al sistema político en tanto que partido. No obstante, en lo que

concierne a justicia, los temas pendientes en la agenda son más amplios.


31

Además de una mala percepción de los salvadoreños de la justicia, la impunidad es uno

de los fenómenos más preocupantes de los últimos años (PNUD, 2011). Las dos organizaciones

que podrían dar resultados efectivos son la Fiscalía General de la Republica FGR (en temas de

investigación judicial) y la Procuraduría para la defensa de los Derechos Humanos. Dentro de la

reforma a la justicia propuesta luego de los acuerdos de Chapultepec se propusieron varios

objetivos. En un primer momento se buscó una reorganización de la Corte Suprema de Justicia

(CSJ), en especial en lo que refiere a la forma de elegir a los integrantes de este cuerpo

colegiado.

Así mismo,

La principal crítica que se le puede hacer al informe de la Comisión de la Verdad (entre

tantas otras) es que no profundizó en el caso de los grupos para-estatales y en especial los

escuadrones de la muerte. En efecto, el impacto de dicho informe y el poco alcance de la

comisión se pueden explicar por diversos factores. Estos factores resultan más bien externos y no

están atados al desarrollo mismo de la Comisión. Si bien existieron errores de partida, desde el

punto de vista metodológico, y algunos desacuerdos por parte de los comisionados, el trabajo que

se realizó en tan poco tiempo y con tan pocos recursos resultó significativo. Fue realmente de

afuera de donde vendrían las resistencias al trabajo desarrollado por la comisión. Dentro de los

factores que podrían entonces explicar los relativos “fracasos” de la comisión encontraríamos la

falta de interés por parte de una sociedad civil que no estuvo bien informada del proceso que se

iba a llevar a cabo.


32

Todo lo anterior evidencia puntos de similitud con el acuerdo de paz suscrito por

Colombia con la guerrilla de las FARC en tanto se percibe un proceso donde la justicia ha dejado

en la impunidad a tantos y tantos actores que estuvieron presentes en el conflicto.

La experiencia de Guatemala por su parte, se inició en la década de los 60’, cuando en el

país escenificó un Conflicto Armado Interno. Esta guerra civil causó el cierre de espacios

políticos y participación. Además, provocó gobiernos altamente anticomunistas que surgieron

después de haber derrocado a Jacobo Árbenz Guzmán con el apoyo de Estados Unidos.

En 1982, después de casi 20 años de enfrentamiento armado, se hizo un primer intento

por parte del gobierno militar del General Efraín José Ríos Montt de encontrar una resolución a

las negociaciones de paz. Pero esto fue rechazado por la guerrilla, el ambiente era tenso entre los

negociantes.

Luego, en 1983 se hizo un esfuerzo internacional por parte de un grupo de países

conocidos como Grupo de Contadora. Ellos ayudaron a buscar la paz y reconciliación de toda

Centroamérica.

En 1987 los Presidentes de Centroamérica firmaron el Acuerdo de Esquipulas I y luego el

de Esquipulas II. En estos documentos se establecieron los mecanismos para alcanzar la paz y

reconciliación por medios políticos [ CITATION Kwe20 \l 9226 ].

Acuerdos de Paz

En la década de 1990, la Unidad Revolucionaria Nacional de Guatemala —URNG— y el

gobierno de Guatemala acudieron a una mesa de negociaciones. Se hicieron dos cambios de

gobierno antes de llegar a una resolución.


33

Después de casi 6 años de negociaciones, finalmente se encontró un acuerdo. En parte fue

gracias a que las Naciones Unidas se convirtieron en moderador del proceso, evento que suavizó

las tensiones que hasta entonces se habían mantenido. La firma de los Acuerdos de Paz se realizó

el 29 de diciembre de 1996 en el Palacio Nacional de la Cultura.

De tal manera que,

Guatemala vivió un conflicto armado interno, en el cual se manifestaron actos de

crueldad, desprecio a la vida y a la dignidad de la población guatemalteca, a través de métodos

han causado horror, por lo que el país ha buscado formas de no repetición y una justicia de

transición. Después de 36 años de conflicto armado interno que vivió la población guatemalteca,

finalmente el 29 de diciembre de 1996 se llevó a cabo en Guatemala la firma de la paz firme y

duradera entre la Unidad Nacional Revolucionaria Guatemalteca (URNG) y el Estado de

Guatemala, acontecimiento que puso fin al conflicto.

Entre los objetivos y logros del acuerdo, se tiene:

 Puso fin al Conflicto Armado Interno que duró 36 años.

 Se reformó la Constitución para organizar las funciones del ejército.

 Surgió la meta de adherirse a principios para garantizar y proteger la plena observancia

y respeto a los derechos humanos.

 Así como también se propuso el compromiso de investigar las violaciones de los

derechos humanos ocurridos en el marco del enfrentamiento interno.

 Reconocimiento a la identidad y derechos de los pueblos indígenas para construir una

nación multiétnica, pluricultural y multilingüe. (Kwei, 2020, p. 1)


34

Por lo que se puede observar que, dentro del alcance y propósito de estos acuerdos, la

sociedad civil se ha visto beneficiada, ya que se transciende el plano político y social, para tocar

el cultural, en tanto se tuvo en cuenta el reconocimiento de la identidad y los derechos de los

indígenas guatemaltecos, cosa que no ha sido contemplada en los anales de los acuerdos de paz

en Colombia; siendo un elemento que implicaría no solo la pacificación real de estos territorios,

sino la inclusión real en tiempo y lugar de estos grupos poblacionales que han sido víctimas

directas del conflicto en el país, y en otras latitudes latinoamericanas.

Y la experiencia en Uganda, África, se tiene lo que afirma un artículo publicado por el

periódico El Tiempo, en 1985,

El Gobierno militar de Uganda y el principal grupo guerrillero del país firmaron ayer un

acuerdo de paz que tiene por objetivo terminar con 20 años de violencia en la antigua colonia del

África oriental británica. Sin embargo, muchos observadores políticos creen que será difícil una

«paz duradera en Uganda, donde cientos de miles de ciudadanos han sido asesinados y la

economía está hundida.

El documento fue firmado en Nairobi por el presidente del Consejo Militar de Uganda, el

general Tito Okello, y el comandante del Ejército de Resistencia Nacional (NRA), Yoweri

Museven. Daniel Arap Moi, el presidente de Kenia, que había conducido las dificiles

negociaciones, declaró que el acuerdo "marca una nueva era de paz, estabilidad y tranquilidad en

Uganda". El contenido del pacto de paz no fue dado a conocer oficialmente, pero fuentes

gubernamentales de Kenia informaron que estipula la inmediata entrada en vigor de un alto el

fuego. Se constituirá un nuevo ejército con representación equitativa de todas las facciones

militares. Museveni ocupará la vicepresidencia en el Consejo Militar, que convocará una


35

conferencia nacional para preparar las elecciones generales que habrán de restaurar en el país un

sistema democrático.

Pero muchos observadores políticos dudan de que pueda haber una paz duradera en

Uganda mientras existen las grandes diferencias entre las diversas tribus. Durante la firma del

acuerdo, el mismo Museveni acusó a los distintos Gobiernos de "violencia de Estado" y afirmó

que no descansará hasta que los responsables sean juzgados. "Si queréis la paz, nuestro

movimiento es un socio muy serio", declaró. "Si queréis problemas, también somos un socio

serio" [ CITATION ElP85 \l 9226 ].

Desde que consiguió la independencia del Reino Unido en 1962, Uganda ha tenido una

historia sangrienta. Milton Obote fue elegido presidente a la independencia permaneciendo en el

poder hasta su derrocamiento por Idi Amin en 1971, quien implantó el imperio del terror hasta

que, a su vez, fue expulsado del país en 1979 tras una breve guerra en la que sus tropas fueron

derrotadas por las de Tanzania. Elegido de nuevo Obote en 1980 fue derrocado en 1985 por el

citado general Okello.

Entre las generalidades del proceso se tiene que, desde 1986 en el norte de Uganda existe

un conflicto entre el grupo armado de oposición Lord’s Resistance Army (LRA), dirigido por

Joseph Kony, que se presenta como poseedor de poderes sobrenaturales y que intenta derrocar al

Gobierno de Yoweri Museveni. El LRA pretende instaurar un régimen basado en los Diez

Mandamientos de la Biblia. Uganda vive un antagonismo de muchos siglos entre el sur y el

norte. El norte, poblado fundamentalmente por acholis, es una zona marginada y abandonada por

el Gobierno central, cuyos miembros, como el Presidente, son del sur. El conflicto ha provocado

decenas de miles de muertos y el desplazamiento de centenares de miles de personas, muchas de


36

las cuales han sido obligadas a vivir en “pueblos protegidos” en los que, no obstante, predomina

la inseguridad. Los ataques del LRA contra la población civil, el secuestro de menores como

soldados (30.000) y los combates entre el LRA y las Fuerzas Armadas, juntamente con las

milicias progubernamentales, han provocado que una gran parte de la población del país se haya

visto forzada a desplazarse.

Además, este conflicto tiene una importante dimensión regional, ya que el LRA, entre

1993 y el 2002’ tenía sus bases en el sur del Sudán y recibía apoyo de dicho país, mientras que el

Gobierno ugandés proporcionaba ayuda militar al grupo armado de oposición sudanés SPLA.

Pero, desde el 2002’ el Gobierno del Sudán permite que las Fuerzas Armadas ugandesas

penetren en su territorio para perseguir a las bases del LRA. Esto provocó que los combatientes

del LRA regresaran a Uganda o se refugiaran en la RD Congo y otros países, y aumentaran las

violaciones de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario contra la población

civil.

En el país también opera desde 1996 el grupo armado de oposición Allied Democratic

Forces (ADF), que tiene sus bases en la RDC y está formado por musulmanes.

Con lo anterior, el Gobierno de Uganda y Sudán propendieron por una solución pacífica
de sus controversias, y el establecimiento de la cooperación como mecanismo de lucha conjunta
contra los grupos terroristas que amenazaban la estabilidad de sus naciones. Así mismo,
buscaron a través de una alianza a largo plazo, como establece Barnett y Levy (1991), establecer
una lucha beneficiosa para ambas partes. Así mismo, vale la pena resaltar el importante papel
que jugó la mediación del Centro Carter, pues permitió que el proceso de identificación de las
problemáticas fueran claras y precisas, además facilitó un abordaje, aproximación y solución de
esos asuntos de manera ágil y satisfactoria, ya que el compromiso entre ambos fue un buen
catalizador.
37

Lo anterior evidencia, que el aporte de la gestión de organismos internacionales ha sido

de vital importancia en el proceso de paz, que ya tiene más de 20 años desde su origen, y que

implica un escenario donde la violencia enmarcada en el asesinatos de líderes de los actores

participes del conflicto, han sido objeto de estudios especiales por parte de politólogos y

sociólogos que han intentado un acercamiento a este proceso.

En resumen, a continuación se presentan algunas similitudes y diferencias entre los

acuerdos de paz suscritos en El Salvador, Guatemala, Uganda y Colombia. (Ver Tabla 1).
38

Tabla 1. Resumen comparativo procesos de acuerdos de paz de El Salvador, Guatemala, Uganda y


Colombia

Resumen comparativo procesos de acuerdos de paz de El Salvador, Guatemala, Uganda con el


de Colombia

País Similitudes Diferencias


El Salvador Origen del conflicto, guerra de Golpe de estado a los militares
guerrillas urbana y rural Intervención activa de la iglesia
Intervención del Estado católica salvadoreña, que pusieron
Intervención de la comunidad víctimas como el caso de Monseñor
internacional (Unión Europea, países Oscar Romero
y Cuba y México)
Impunidad en la judicialización de
los victimarios
Mala percepción de los salvadoreños
de la aplicación de la justicia por
parte del gobierno, y el trato a las
víctimas del conflicto
Existencia de la comisión de la
verdad
Uganda Extensión del conflicto por más de Problemas de diferencias culturales
20 años entre las diversas tribus
Se considera que el acuerdo de paz Proceso separatista del Reino Unido
logrado no corresponde a una paz anterior al conflicto armado.
duradera, por la cantidad de víctimas
del conflicto, además del impacto en
la economía
Nota: la tabla presenta los aspectos más significativos que resultan en similitudes y diferencias
entre los procesos de acuerdo de estos países y el suscrito en Colombia. Fuente: Elaboración
propia.
39

Análisis de las principales variables conceptuales y teóricas acerca del conflicto, la paz y su

transición en el ámbito jurídico político del territorio colombiano

De acuerdo a la problemática planteada en esta monografía en relación a los factores que

inciden de forma negativa en el alcance de los objetivos de los acuerdos de paz suscritos con la

guerrilla de las FARC, en la ciudad de La Habana, Cuba, se describen a continuación una serie

de variables conceptuales y teóricas acerca del conflicto armado, el proceso de paz y la transición

de este en el ámbito jurídico político colombiano.

Acuerdos de paz

En este capítulo se tratará de traer a colación algunos de los fundamentos esenciales para

la mejor comprensión del acuerdo para la paz suscrito por el Estado colombiano y las FARC en

La Habana, Cuba; para lo cual se comenzará por hablar de lo que corresponde a los elementos en

los cuales se circunscribe el mencionado acuerdo.

Céspedes y Prieto (2017) mencionan que la forma como se debatieron y se tomaron

decisiones en la negociación de los Acuerdos de La Habana, se caracterizó por el ejercicio de

una democracia deliberativa, que de acuerdo a Young (2000), “implica que las interacciones

entre los participantes en un proceso de toma de decisión democrático formen un público en el

cual los individuos exijan responsabilidad recíproca”; de tal manera que, los actores

intervinientes en este proceso pueden allegarse a una decisión “no determinando qué preferencias

tiene el mayor número de votos que las apoyan, sino expresando qué tipo de propuestas son

soportadas con base en las mejores razones” (Céspedes-Báez y Prieto-Rios, 2017, p. 6).

Existían pues unos temas coyunturales sobre los que se tenía especial interés en discutir,

y que fueron previamente acordados en la agenda de las reuniones que se llevaron a cabo; entre
40

estos temas se plantearon aquellos relacionados con los problemas reales que eran

responsabilidad tanto del Estado colombiano como de las FARC; a parte de contar con un equipo

beligerante representante de cada una de las partes en conflicto, las decisiones que se tomaran en

estos acuerdos debían ser explicadas y muy probablemente, sustentadas con argumentos, que si

bien no fueran compartidos por los otros participantes, fueran posible de discernirlos; así mismo,

se contó con un conjunto de normas jurídicas tanto de derecho internos como de derechos

humanos que debían ser respetadas, y que por tanto, sirvieron de guía y limite a las discusiones y

decisiones a las que se llegó en estos acuerdos (Céspedes y Prieto, 2017).

Estos límites jurídicos o normativos, podrían llegar a resumirse en el ideal normativo de

alcanzar una paz justa, o lo que es lo mismo, una paz que reconozca los derechos de las víctimas

y a su vez, las responsabilidades institucionales, colectivas e individuales de quienes ejercieron

directamente la violencia o de quienes, indirectamente, se sirvieron de ella, “que es precisamente

el ideal normativo que pretende alcanzar la justicia transicional”.

Pero este ejercicio bien llamado deliberativo, no fue trasladado a la sociedad; y en el

plebiscito por la paz, en el que el NO ganó por estrecho margen, los ciudadanos votaron en

muchos casos sin conocer el cuerpo del Acuerdo Final, y aquellos que se abstuvieron de votar,

“se sintieron concernidos con lo que estaba jugando en la refrendación del acuerdo”.

Se trata entonces, de revisar cómo podría haber sido ese ejercicio en el que todos los

ciudadanos estuviésemos representados en la mesa de negociaciones, con conocimiento cabal de

cada una de las premisas de los acuerdos, de los argumentos en pro y en contra, de la realidad de

las víctimas del conflicto, para tomar cartas en el asunto y comenzar a escribir un verdadero

acuerdo de paz, que responda a las expectativas del pueblo colombiano.


41

Justicia transicional

La justicia transicional convoca múltiples saberes, diversos sectores sociales, y variadas

expectativas; en ese orden, se podría decir que comparten entre sus objetivos fundamentales, “la

construcción de la paz y el cierre de cuentas pendientes en la sociedad por la comisión

sistemática de violaciones graves a los derechos humanos cometidos en ocasión de un conflicto

armado”. Para lo cual emplea diferentes mecanismos tanto legales como sociales y políticos.

Esto ha hecho que el concepto de justicia transicional se constituya, precisamente, en un

referente necesario para aquellos esfuerzos que como en el caso colombiano, pretenden facilitar

la transición desde un conflicto armado interno hacia contextos de paz, de respeto y de

promoción de los derechos humanos, sin que esto conlleva a una impunidad generalizada. Esta es

la razón por la que, en la mesa de negociaciones de La Habana Cuba, entre el gobierno nacional

y la guerrilla de las FARC, el punto que generó mayor expectativa, tanto para los actores

intervinientes como para el resto del país y la comunidad internacional, fue la adopción de un

instrumento de justicia transicional (Melamed, 2019, p. 11).

Ahora bien, según Chinchón (2007, citado por Melamed, 2019), el afrontar un análisis

sobre el concepto de justicia transicional y sobre los escenarios de transición a los que conlleva

el proceso, resulta muy complejo, aunque haya sido objeto de innumerables debates. Y de lo que

se trata es entonces, de aproximarse a la conceptualización del término, a partir del análisis

previo del trasegar de este tipo de justicia, que para muchos incluso, piensan que tiene su origen

en sociedades o sistemas jurídicos como el colombiano, pero que ya ha sido manejado en muchas

ocasiones en el pasado; y se analizará por conveniencia de este estudio, la concepción de justicia


42

transicional desde su marco jurídico, de tal manera que, como bien lo expresa Ambos (2009,

citado por Melamed, 2019, p. 13),

La justicia transicional se ocupa, como su nombre lo indica, de la justicia en sociedades

en transición, sea luego del conflicto o durante el conflicto en curso, y supone una serie

de medidas que pueden ser de naturaleza judicial o no judicial, y su éxito depende del

grado en que contribuya a la verdadera reconciliación y a la consolidación de la

democracia y del sistema judicial interno.

La pena en la justicia transicional

Fundamentos de verdad, reparación y justicia en el modelo de justicia transicional


43

Análisis del impacto de las posturas asumidas por los actores y agentes intervinientes en el

proceso del acuerdo de paz de La Habana respecto de su implementación y cumplimiento,

en relación con los factores socio-políticos que confluyen a dicho proceso

https://www.redalyc.org/jatsRepo/282/28253016027/html/index.html

https://revistas.unal.edu.co/index.php/anpol/article/view/56247/60388

https://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/2018/C-007-18.htm
44

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