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La sugestión: ¿qué poder tiene en nosotros?

Tras leer un libro, mirar una película, oír las noticias o hablar sobre un hecho
trágico es más probable que tengamos miedo de que eso nos suceda. Por
ejemplo, si pensamos en una persona a la que robaron entrando a su casa
pensaremos generalmente que la probabilidad de que nos ocurra a nosotros
es mayor que la que estimábamos antes.

Si vemos una película de terror donde el protagonista es seguido por un


coche rojo (conducido por un asesino), ¿cómo crees que reaccionaremos al
darnos cuenta de que detrás nuestro en la carretera hay un vehículo de ese
mismo color? No se trata de imaginación, de ser pesimistas o de exagerar,
sino de algo llamado “sugestión”. En este artículo te contaremos más sobre
ella.

¿Qué es la sugestión?

Si nos atenemos solo a la definición de diccionario podríamos decir que la


sugestión es un proceso psicológico mediante el cual las personas somos
manipuladas a través de una escena, una imagen, una palabra o una
situación. Pero vamos a ahondar un poco más en este concepto.

La primera vez que se habló del término fue en el siglo XIX, cuando
investigadores como William James indicaron que la sugestión se usaba en un
sentido muy restringido. Esto significa que el empleo de esta “técnica” estaba
relacionada a decir una idea para sugerir otra. ¡Y esto era aprovechado por
los grandes oradores!

Unos años más tarde, gracias a los maestros de la hipnosis (entre ellos Clark
Leonard Hull) se ampliaron los conocimientos en relación a esta acción. La
teoría dice que una persona sigue un patrón o instrucción según lo que
escucha o ve. Por ello, cuando escuchamos una noticia trágica es probable
que nos quedemos pensando en ella durante un tiempo sobrestimemos la
posibilidad de que nos ocurra.

¿Qué poder tiene la sugestión?

Esta técnica no solo sirve para que tengamos miedo o nos sintamos en
peligro, también se puede emplear para “sugerir” que hagamos o digamos
algo en particular. La mente es extraordinaria, para lo positivo y lo negativo…
y en muchos casos no nos permite actuar como queremos. La teoría del libre
albedrío defendida por los religiosos no condice con la hipótesis del poder de
la sugestión. En estos ejemplos te explicamos por qué:

1. Nos hace creer que somos más inteligentes

En la Universidad de Washington, unos investigadores le dieron una pastilla a


un grupo de personas mientras les decían que servía para aumentar su
inteligencia. En realidad era una píldora “placebo” y no elevaba la capacidad
cognitiva. Sin embargo, los pacientes incrementaron sus estados de alerta y
atención, obteniendo mejores resultados en las tareas que los investigadores
les plantearon.

2. Nos “enferma”

Si por ejemplo ponemos a una persona en una habitación y arrojamos humo


(como los de las fiestas) diciéndole que se trata de un gas tóxico,
probablemente le falte el aire, crea que va a morir y experimente los
síntomas de un intoxicado.

Sin llegar a casos tan extremos podemos citar otro caso: cuando se habla en
las noticias del virus del Zika al ver un mosquito salimos despavoridos y si nos
llega a picar uno hasta podemos tener fiebre y dolor en las articulaciones
como si realmente se tratara de un insecto infectado.

3. Hace que trabajemos mejor

El Efecto Hawthorne es uno de los más conocidos en el ámbito de la


sugestión. Se basa en la idea de que cuando somos observados actuamos de
una manera diferente. Así los empleados trabajan ardua y eficazmente
cuando creen que el jefe los está mirando.

Se han hecho pruebas con cámaras de seguridad que no funcionaban (pero el


“observado” no lo sabía) y llegado a esta conclusión. Si creemos que alguien
nos mira… ¡haremos todo mejor!

4. Cambia nuestra rutina


El poder de la sugestión es tal que nos hace modificar nuestros hábitos. Por
ejemplo, después de ver las noticias sobre un grupo de ladrones que asalta a
quienes ingresan a casa después de las 10 de la noche puede que nos
apresuremos en llegar a las 9 y media.

5. Condena a un inocente

Si antes de entrar en la sala de reconocimiento de un sospechoso


escuchamos que alguien dice “estoy seguro de que el ladrón tenía barba” es
más que probable que señalemos a uno que tiene vello en el rostro, aunque
nunca lo hayamos visto o hasta hace unos minutos estábamos seguros de
que era lampiño. La sugestión cambia nuestros recuerdos de tal manera que
lo vivido queda olvidado.

No queremos decir con todo esto que somos ajenos a tomar decisiones o que
existe un plan superior cambiando nuestras opiniones. Pero es preciso
entender qué rol juega la sugestión en nuestro día a día y de qué manera
podemos hacerle frente. ¡Mucho de lo que creemos puede ser solo producto
de nuestra imaginación!

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