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HACIA LA CONSTRUCCION DE UNA EPISTEMOLOGÌA

COGNITIVA POSTRACIONALISTA
Introducción

Desde la antigüedad se ha reflexionado sobre las formas de conocer, comprender e interpretar


nuestro entorno, por ende todo “el proceso de desarrollo del conocimiento siempre va paralelo
a la concepción humana del mundo”1, lo que permite establecer una intrínseca relación entre la
progresión de los descubrimientos a las ideas que han creado los distintos paradigmas de
comprensión. Dentro de esas ideas relevantes en la construcción del conocimiento el de
epistemología es fundamental, pero ¿qué significa este concepto y cuál es su objeto de estudio?
CAPÍTULO I: BASES EPISTEMOLÓGICAS

1.1 DEFINICIÓN Y CARACTERÍSTICAS DE LA EPISTEMOLOGÍA

El primer término que debemos definir es, obviamente, el de Epistemología. Todos parecen
estar de acuerdo, al menos virtualmente, en que la Epistemología es un sistema de estudios
acerca del conocimiento humano, tanto como producto como proceso de generación. El
desacuerdo de más alto nivel estriba en cuál es el tipo de conocimiento al que se dedica la
Epistemología, dado que hay unos cuantos tipos. En general, la tradición anglosajona ha
preferido considerar la Epistemología como una disciplina orientada al conocimiento humano
ordinario, en su más amplio espectro, ubicada dentro de la Filosofía, con lo cual su perspectiva
de estudio y su abarque vienen a diferenciarse de los de las Ciencias Cognitivas o de la
Psicología Cognitiva. En tal sentido, en esta tradición epistemología y gnoseología vienen a ser
prácticamente sinónimos. En cambio, y en general, para la tradición latina su objeto de estudio
es el conocimiento de tipo científico, aunque, igual que la tradición anglosajona, sigue siendo
una rama de la Filosofía. Según esta tradición, por tanto, no hay prácticamente diferencias entre
epistemología y filosofía de la ciencia.

El término epistemología proviene del término griego compuesto por las palabras episteme
(conocimiento) y logos (ciencia) lo que nos lleva a definirlo como la “doctrina de los
fundamentos y métodos del conocimiento científico”2, pero no debemos confundirlo con la
palabra gnoseología, que es la ciencia que estudia la naturaleza del conocimiento al plantear las
preguntas: ¿qué podemos conocer?, ¿cuál es la esencia del conocimiento?, y ¿qué medios
tenemos para conocer?;

Pero comprender la epistemología requiere explicar su objeto de estudio: el conocimiento


científico. De ello podemos decir que se basa en los hechos y experiencias de la realidad que se
pueden investigar para elaborar una hipótesis, teorías y leyes sobre un fenómeno particular.
Además debemos mencionar que se compone de la teoría (conocimiento que ha sido validado
desde explicaciones hipotéticas aisladas), el método (procedimiento deductivo o inductivo que
busca aceptar o rechazar una hipótesis), y la investigación (proceso que va de lo real a lo teórico
probando una teoría). Lo que permite que se obtenga un conocimiento selectivo, metódico,
objetivo y verificable.

Aunque la epistemología se acerca al conocimiento científico su enfoque no es investigar la


realidad como lo hace un científico, sino reflexiona y se pregunta como: ¿cómo se desarrollan
las teorías del pensamiento predominante en cada época?, ¿cómo se da el avance del
conocimiento?, y ¿cómo se construyen las teorías científicas?.

Por lo tanto… la epistemología se interesa por las representaciones del mundo que utilizamos y
construimos, cómo se construyen conocimientos científicos o humanistas, examina los
conocimientos y las disciplinas científicas, revisa diversos aspectos y cuestiones, además se
pregunta sobre la diferencia y complementariedad entre las racionalidades ética y científica,
estética y religiosa. ( epist y fundamentos) 3

1. Ramirez, Augusto.

2. Introducción a la epistemología

3. Lorenz K
Luego de definir la epistemología debemos indagar en sus elementos y en su desarrollo
histórico, por lo que para el primer aspecto debemos hacer mención a sus dimensiones y
orientaciones. En relación a las dimensiones podemos decir que “toda investigación
epistemológica incluye, en mayor o menor medida tres ingredientes fundamentales: testimonial,
explicativo y normativo. El primero muestra qué es la ciencia, el segundo intenta explicar por
qué la ciencia es cómo es y el tercero apunta a cómo debe ser la ciencia.”( introd epist)

Sobre la dimensión testimonial su labor es estudiar lo que es la ciencia, qué métodos usa para
testimoniar y con qué criterios clasifica a las ciencias. Luego, la dimensión explicativa se ocupa
de “todo aquel conocimiento que intenta ser válido o justificado en base a ciertos
procedimientos llamados científicos, como así también estudiar estos mismos procedimientos
un poco desde afuera de la ciencia” (introd epist). Y por último la dimensión normativa “busca
examinar en qué medida se ajusta la ciencia tal como la conocemos a algún modelo ideal de
ciencia y cómo es posible acercar la ciencia a dicho modelo”. (introd epist)

Por otro lado, al referirnos a las orientaciones tenemos que son exclusivas según el estudios,
puesto que presenta dos grupos de criterios: El primero: internalista o externalista; y el segundo:
historicista o no historicista. Del primero criterio se dedica a estudiar a la ciencia desde su
lógica intrínseca, métodos y técnicas específicas; mientras que la segunda se enfoca hacia su
contexto, o sea los factores externos que afecten la investigación científica como la cultura,
historia o sociedad.

Al considerar el segundo criterio epistemológico lo podemos dividir en historicistas o no


historicistas. La no historicista estudia la ciencia sin importarle su aspecto histórico. En cambio
el enfoque historicista, explica la ciencia desde la historia, de modo que cada teoría está
determinada por su época, lo que permite ver una progresión que paulatinamente se enfrenta a
prejuicios que deberían superarse en cada momento histórico.

Ahora bien, a propósito del desarrollado de la epistemología debemos hacer mención a cuatro
etapas que son: la aristotélica (siglo II A.C), la de revolución metodológica en la ciencia
moderna (siglos XVI-XVII), la de afianzamiento de las reflexiones sobre el método (siglo XIX)
y diversificación de los intereses epistemológicos (siglo XX).

En la primera etapa “Aristóteles define el conocimiento científico y señala que aquello que
identifica a una ciencia es un objeto y un método El objeto distinguirá una ciencia de otra,
mientras que el método, aunque común a todas las ciencias, era lo que distinguía al saber
científico de otros saberes, y sobre al método propone para la ciencia el método inductivo-
deductiva o demostrativo”. (introd epist)

Posteriormente a esa etapa si bien en la época medieval también estuvo presente la


ciencia, nunca dejó de vincularse con el legado aristotélico o bien con la influencia de la
teología, por lo que es en la época moderna donde se da la revolución metodológica con
las figuras de Galileo, quien “por un lado contribuyó a aclarar el panorama acerca de
las diferencias entre el saber cotidiano (verdades de hecho), saber filosófico (verdades
de razón), saber religioso (verdades de fe) y saber científico fundado en verdades de
hecho”. (intro epist). Pero no es sino en el siglo XVII donde surge la ciencia moderna
con el aporte de Bacon y Descartes.
Bacon por un lado aceptó el método de Aristóteles, pero hizo fuertes críticas tanto para
la etapa inductiva como para la deductiva y a partir de él se continuaron dos líneas de
pensamiento: por un lado los filósofos empiristas ingleses desde Locke a Stuart Mill y
por otro el teórico de la didáctica. Mientras que Descartes coincide con Bacon en que el
mayor logro de la ciencia es una pirámide de proposiciones, con los principios más
generales en el vértice, él pretende comenzar el vértice y llegar lo más abajo posible
mediante un procedimiento deductivo. De esta forma los pensadores modernos hicieron
que la ciencia quedara identificada a partir de un método y no ya de un objeto de
estudio.

Luego en el siglo XIX se da la consagración del nuevo método científico y las


reflexiones en torno a las nuevas ciencias sociales. Sobre lo primero se terminó
redefiniendo el objeto de estudio de cada ciencia. Apuntó más a la metodología como
estudio epistemológico privilegiado, toda vez que el método había adquirido el poder de
transformar los mismos objetivos de estudio de la ciencia, convirtiéndolos en
constructor verificables.

Y por último en el siglo XX, “con el auge de las nuevas ciencias sociales diversificaron
los intereses epistemológicos, y por otro contribuyeron a estimular el estudio de las
técnicas de investigación en el nuevo ámbito de lo social” ( introd epist). Con el primer
hecho se inició una diversificación de los intereses epistemológicos al tomarse
conciencia de que la ciencia no era ni única ni fundamentalmente un método, sino era
también un producto histórico y social, un producto del psicoanálisis y hasta un
conocimiento anárquico y sin método “Así con el desarrollo de las ciencias
sociales( psicología, sociología, ciencias de la educación, economía, etc) se implanta un
nuevo campo para el estudio de las técnicas de investigación social, el procedimiento
experimental, convertido ya en partes indisolubles del método científico por
excelencia”.( introd epist)

Introduccion a la epistemología

Epistemología y metodología
1.2. TEORÍAS EPISTEMOLÓGICA

A) REALISMO E IDEALIMSO

Dentro de las teorías epistemológicas esenciales debemos partir con el idealismo y el realismo,
ya que ambos conceptos que han influenciado tanto a las ciencias exactas, como las ciencias
sociales y humanidades. Esto debido a que sus puntos de vista son parte de la base
constitucional de la época moderna donde el desarrollo de la ciencia como actualmente la
conocemos.

Si se considera el aspecto histórico tenemos que el realismo es la teoría que tiene mayor
protagonismo, dado que alcanza su mayor desarrollo y larga influencia con Aristóteles. ¿Pero
qué es lo que plantea esta teoría?, principalmente que existen las cosas; existen las cosas como
inteligibles, es decir, consisten y tienen una esencia; existe inteligencia, pensamiento, Dios, el
hombre es una de las cosas que existen; el hombre es relativamente inteligente, es decir,
participa de la inteligencia que existe; por esto, conoce que las cosas son, y lo que las cosas no
son; la actividad suprema del hombre es el conocimiento. ( Morente)

Con ello se produce que si el conocimiento es un reflejo de la realidad no existe una


dicrepancia y “el pensamiento es verdadero cuando entre el pensamiento y las cosas hay una
adecuación perfecta; tal adecuación se consigue mediante la correcta formación de
conceptos…si los conceptos se encuentran bien formados, entonces reflejan exactamente a
realidad, si no lo están hay que corregirlos”. ( Morente)

Pero en el siglo XV se produce un cuestionamiento en el realismo por tres eventos: la pérdida


de la unidad religiosa del cristianismo por las reformas, los viajes alrededor del planeta que
demuestran su redondez y el nuevo esquemas del universo a partir de los descubrimientos de
Kepler, Copérnico y Galileo generan que el sistema de clasificación de conceptos del realismo,
que se adaptan perfectamente a la realidad y que corresponden a las jerarquías de las esencia
se resquebraja.(Morente). De esta forma es que se presenta como otra posibilidad
epistemológica, ya que propone la dirección de la atención…. En vez de pasarla sobre las cosas
del mundo que nos rodea, recae sobre el yo que es el idealismo. Pero además considera al
conocimiento como una actividad que va del sujeto a las cosas, que elabora conceptos, y de tal
elaboración surge la realidad de las cosas, por lo que la realidad de las cosas es el término de
una actividad del sujeto que conoce.

Si bien posteriormente ambas posturas se van desarrollando a lo largo de la historia del


conocimiento se puede afirmar de que aceptar el idealismo lleva a “tomar como punto de
partida de la reflexión filosófica el pensamiento, es decir, las ideas —de ahí la denominación
“idealismo”—, y considerar como problema fundacional de la filosofía el de si es posible el
acceso de la mente al ser de las cosas”. Mientras que apelar al realismo significa “asumir
como punto de partida de todo pensamiento el ser mismo de las cosas, la realidad en sí misma
como existente fuera de la mente…, cuya evidencia no cabe negar en general, de manera que el
problema del acceso de la inteligencia a la realidad no resulta fundacional de la filosofía, sino
solamente un asunto particular entre otros de los que explora la metafísica”,

Filosofía Conceptos fundamentales

Manuel García Morente


B) RACIONALISMO Y EMPIRISMO

El racionalismo es una filosofía que surge en la época moderna y que abarca su mayor
esplendor en los siglos XVII, XVII y principios del XIX, dado que fue “un fenómeno de
sustitución que pretendió crear un sistema de pensamiento nuevo, basado exclusivamente en la
razón como informadora de todo conocimiento”4, por lo que no solamente debemos entenderlo
como un mero punto de vista sobre algunas cuestiones del conocimiento, sino más bien como
“un nuevo sistema filosófico que abarcó todas las ciencias, por esta razón fue un sistema que
afectó a toda la sociedad europea”5, ya que entregaba nuevas respuestas y se conectaba con la
búsqueda de un nuevo comienzo para salir de la edad media, por lo que se propician la
confianza ilimitada a la razón y la idea del progreso.

En relación con las ideas Descartes propone que la distinción entre el pensamiento y el objeto
pensado, se concluye que el último entra en contacto con el sujeto, sólo a través del primero; es
decir, dicho objeto es mediato al sujeto, en cambio el pensamiento, en sí mismo es inmediato,
porque no necesita intermediario alguno.

El racionalismo toma como factor decisivo del conocimiento al intelecto, porque sólo de él se
puede alcanzar el ideal de universalidad y necesidad. Los sentidos sólo conocen un aquí y un
ahora, contingente, y jamás principios necesarios y leyes universales.

Dentro del iniciador del racionalismo tenemos a René Descartes, quien con las obras el
Discurso del método (1637), Meditaciones metafísicas (1641) y Reglas para la dirección del
espíritu (1680) su inquietud “fue lograr la construcción de un sistema filosófico que
permitiera al hombre contar con verdades claras y evidentes” 6 con lo cual desarrolla un
pensamiento que va cuestionando cada parte de la realidad hasta llegar a su máxima Cógito
Ergo Sum, que le permite distinguir lo claro y distinto para afirmar el principio de la unidad de
la razón, por lo que “ al participar todas las ciencias particulares de la misma razón se llega a
la posibilidad y a la exigencia de construir una ciencia universal” 7. Descartes descubre tal
identidad, que constituye para él la base de toda la filosofía, con la cual aplica la duda metódica,
aparta como dudoso todos los objetos, y considera indudable sólo a los pensamientos.

De esta forma el método de Descartes fue ideal para las ciencias convirtiéndolo en una
referencia para la posteridad de la historia del pensamiento que ha dejado una influencia en
distintas áreas de las ciencias.

En contraste al racionalismo tenemos al empirismo como la postura que plantea que la fuente
del conocimiento es la experiencia y observación, y no la intuición e ideas innatas. Donde no
solo intervienen los sentidos, sino también el lenguaje que cumple un rol muy importante “sea
porque se postula que el lenguaje está milagrosamente adaptado a las cosas, ya sea porque se
reconoce que lo que las cosas (lo que a í llamamos) son no es independiente del lenguaje en
que hablamos de ellas”8.
4 Carlos fuentes lópez

5 Idem

6 Descartes

7 Carlos Fuentes8 Torreti


Dentro de la perspectiva extrema del empirismo tenemos en el que se evitan términos como
mundo o realidad, porque denotan conceptos metafísicos; se sostiene que todo lo cognoscible es
nuestra propia experiencia, y que el único objetivo de la ciencia debe ser la suma total de la
experiencia humana. Por su parte el datismo, es la teoría en que todo conocimiento científico es
un conjunto de datos; esta es similar al dadismo, según el cual, las teorías tienen que ser las
sistematizaciones más sencillas de los datos de lo dado: si únicamente existe el conocimiento
empírico, y éste es un conjunto de datos, entonces es absurdo organizar esos datos de modo
complejo “(modelos epistemológicos)

Posteriormente en el empirismo contemporáneo se piensa que, aunque la observación no es la


única tarea de la ciencia, toda ciencia se basa siempre en datos sensibles, recogidos mediante la
observación, la medición y el experimento; que tal base perceptual es inconmovible, y que los
datos sensibles son básicos en sentido psicológico y lógico, porque son anteriores a las ideas y a
todas las construcciones racionales.

Ahora bien, tanto el racionalismo como el empirismo conforman dos puntos de vista no solo
sobre la noción del conocimiento, sino también perciben la realidad, el rol del sujeto
cognoscente y los tipos de medios para elaborar tanto nuevo conocimiento como las teorías que
lo sustenten. Pero junto a ellas se adscriben conjuntamente y también en oposición el idealismo
(plantea que el sustento de la realidad está afuera de ella) y el realismo (el sustento de la
realidad está en los hechos, las cosas) que permiten que en el desarrollo de los distintos
enfoques epistemológicos se lleguen a dar cuatro grandes perspectivas que van unidas que de
forman gnoseológica como ontológica se clasifican en: empirismo- realista, empirismo-
idealista, racionalista-realista y racionalista-idealista.

Mientras el enfoque empirista-realista se expresa en el tipo de estudio de experimentación e


inducción controlada; mientras que el empirista-idealista se manifiesta en la etnografía,
inducción reflexiva. Por otro lado el racionalista- realista se enfoca en la deducción controlada,
el lenguaje lógico matemático para llegar a explicar la realidad. Y por último el racionalista-
idealista apela la perspectiva de interpretación libre, lenguaje amplio y argumentación reflexiva.

( Modelos epistemológicos)

C) OBJETIVISMO Y SUBJETIVISMO

El conocimiento existe independientemente del sujeto.

El conocimiento es algo íntimimante determinado por el sujeto.

Busca la verdad por correspondencia entre observación y Busca la verdad por consenso entre
los observadores. descripción.

La explicación encaja (corresponde) perfectamente con la

La explicación corresponde razonablemente a la realidad. observación Supone objetividad en


las observaciones y separación de

Supone consenso o negociación entre los sujetos sobre el intereses u objetivos particulares.
significado de las observociones.

Se basa en la lógica del descubrimiento.


Se basa en la lógica de la interpretación

D) POSITIVISMO Y NEOPOSITIVISMO

El positivismo apela que es el único conocimiento válido es el de la experiencia, por lo que el


método científico sería el camino del saber, por ende, rechaza los dogmas y todo tipo de
pensamiento que explica realidad fuera de la experiencia, como lo hace la metafísica. Pero junto
a ello “además del ámbito del conocer, el alcance de interés a otros ámbitos de la actividad
humana, como la religión, la economía, la moral y la política, en los cuales se busca que la base
rectora sea el modelo científico natural y sus resultados”.

Aunque el positivismo se asocia habitualmente con la figura de Comte, debemos reconocer a otros
pensadores como Saint Simon, Stuart Mill o Spencer, quienes enfocaron el positivismo en
distintas ramificaciones como “haccr de la ciencia la base de un nuevo orden social y religioso,
y el scgundo, por extender el concepto de progreso a todo el universo y a todas las ramas de la
ciencia, " a partir de la teoría de la evolución de Darwin" - (ntrod. a la epistemología). Así
tenemos dos sentidos sobre el campo del conocimiento: uno donde el paradigma de la ciencia natural
busca aplicarse y otro tipo de ciencia social, por lo que es el segundo el que tomará el positivismo
para construir su proyecto de la unidad de la ciencia, por lo “la unidad que se busca es
únicamente la del método positivo." ( Ídem)

Posteriormente en el siglo XX se constituye el Círculo de Viena que pasa a ser el primer


impulso a la investigación sobre filosofía de la ciencia que apela a la continuidad del proyecto
positivista, pues propone el neopositivismo lógico o empirismo lógico. Así una de sus tesis
centrales es que “todo conocimiento proviene de los datos de los sentidos puestos en contacto
con la realidad ( experiencia). De ella se deriva otra tesis: que todo conocimiento es
inductivo”. (modelos epistemológicos).

Criterio de demarcación ( la verificación empírica es lo que determina un conocimiento


científico del no científico). Introducción pirobalística (el proceso de generalización de
observaciones particulares tiene que apoyarse en modelos de probabilidad observando,
clasificando, midiendo y ordenando los datos). Lenguaje lógico ( los enunciados serán
científicos si se expresan por símbolos lógico-matemático) . Unificación de la ciencia ( todo
conocimiento científico está identificado mediante un mismo y único patrón).
De las tesis planteadas se derevida de que lo único científicamente conocido es aquello que se
ofrece directamente a la experiencia, aquello que se expone a la vía de los sentidos, caso por
caso, siendo entonces el objeto legítimo de la ciencia aquel tipo de realidades que resulta
‘observable’, desplazando todo lo demás a la esfera de la especulación o de la filosofía. Así, en
el área de las ciencias sociales, está concepción de la ‘ciencia del objeto observable’ fue muy
expresamente divulgada por el neoconductismo con el concepto de la conducta observable”.

( íntroduccion a la epistemología)

Introduccion a la metodología de la ciencia

( modelos epistemológicos)

1.3 BASES EPISTEMOLÓGICAS DEL POSTRACIONALISMO

A-Conductismo vs Cognitivismo

En adhesión al método científico para el estudio de los mecanismos básicos del


funcionamiento individual, los conductistas se constituyeron en abanderados de la actitud
antimentalista imperante en la psicología a partir de la segunda década del siglo XX. Según esa
actitud los estados subjetivos, la conciencia y sus procesos debían ser desplazados del foco de
atención de las investigaciones y reemplazados por fenómenos más prácticos, en cuanto que
más observables y asequibles a la experimentación. El fenómeno por excelencia fue el
comportamiento y la psicología tuvo como meta teórica la predicción y el control de la
conducta.

1) los procesos conscientes no pueden ser científicamente estudiados;

2) la psicología estudia la conducta externa, observable. Esta es reductible, en última instancia,


a procesos físico-químicos ya que está enteramente compuesta de secreciones glandulares y
movimientos musculares.;

3) la conducta, por estar compuesta de respuestas elementales, puede ser sucesivamente


analizada por métodos científicos naturales;

4) Hay un determinismo estricto de causa y efecto en la conducta, debido a que hay siempre
una respuesta inmediata, de alguna clase, a todo estímulo y toda respuesta tiene una clase
específica de estímulo. De modo que el programa básico de la investigación psicológica debería
conducir a poder predecir la respuesta a partir del conocimiento de los estímulos; o a la inversa,
poder inferir el estímulo que ha provocado la conducta que tiene lugar

A partir del fundamento epistemológico empirista-asociacionista el conductismo desarrollo dos


principios explicativos que constituyen la base de un potente andamiaje terapéutico, estos
principios son: el condicionamiento clásico, basado en el aprendizaje por asociación y el
condicionamiento operante, basado en el aprendizaje por las consecuencias de la conducta; o
refuerzos positivos y negativos en la denominación utilizada por los terapeutas.
El sistema conductista extendió su concepción a todo el dominio psicológico y concibió los
procesos de la mente como formas internas de conducta; de modo que todas las funciones
mentales, incluido el pensamiento, pueden ser reducidas a formas elementales de respuesta. En
ese sentido, es posible describir y explicar la personalidad individual como el conjunto de los
condicionamientos adquiridos en el proceso de aprendizaje. En otros términos, el individuo
puede entenderse como un sistema de respuestas o comportamientos, operativos, verbales,
viscerales, etc.

El movimiento cognitivo en psicología, que luego dio origen a los modelos cognitivos de
psicoterapia, surgió a partir de la crítica del antimentalismo conductista. Se suele describir una
evolución de las ciencias cognitivas que cuenta con un primer periodo caracterizado por la
metáfora computacional de la mente, un segundo periodo en el cual los conexionistas realizan la
crítica de la característica distintiva de este modelo, su procesamiento en series, y proponen
como alternativa uno según el cual la información es un proceso que se lleva a cabo en paralelo.
Un tercer periodo sería signado por el constructivismo y un cuarto periodo que tendría como
rasgo principal una orientación hermenéutica o narrativa (Mahoney, 1995 a y b; Balbi, 2004)

B- Revolución cognitiva

La llamada “Revolución Cognitiva” no se orientó desde un principio hacia la perspectiva


computacional de la mente. Por el contrario, puede afirmarse que en su origen fue
constructivista. En primer lugar este movimiento intento abrir la caja negra y promovió un
resurgimiento del estudio de la subjetividad. Tanto fue así, que en la década de 1950 el
predominio ambientalista de la era conductista parecía ceder frente a la concepción de la mente
como un proceso activo, dando lugar a que la construcción de significados reemplace a la
conducta como objeto de estudio. Para esa época el psicólogo Karl Lashley criticó las premisa
asociacionista del conductismo y delineó algunas de los elementos básicos de un enfoque
cognitivo para la psicología.

Según él cualquier teoría acerca de la actividad humana debía explicar un tipo de operaciones de
las cuales las cadenas asociativas simples no pueden dar cuenta. Según Lashley para que esto
ocurra se requiere de planes cognitivos globales muy amplios, que son los responsables de
orquestar esas acciones. Lashley hizo hincapié en mostrar el error básico del conductismo: la
creencia de que el sistema nervioso se encuentra la mayor parte del tiempo en un estado de
inactividad, y que resulta activado en una cadena de reflejos aislados, únicamente, bajo formas
específicas de estimulación.

Por el contrario, el sistema nervioso es dinámico y constantemente activo. Está constituido por
un conjunto de unidades interactuantes y organizadas en forma jerárquica, cuyo control
proviene del centro, antes que de cualquier estimulación periférica. En otras palabras, la
organización de la conducta no es impuesta desde afuera.

C- Terapia sistémica

La terapia sistémica en sus modalidades de tratamiento individual, de pareja o familiar, cuenta


con más de cincuenta años de historia. Hay tres momentos históricos en el devenir sistémico:
Un primer momento de construcción y consolidación del marco teórico que llegó a formar la
Epistemología Sistémica: la Teoría General de los Sistemas de Ludwin Von Bertalanffy; la
Cibernética de primer orden postulada por Norbert Wiener; y la Teoría Pragmática de la
Comunicación Humana de Paul Watzlawick, Janet Beavin y Don Jackson. Un segundo momento
hacia la segunda mitad del Siglo XX, cuando aparecen los primeros modelos teóricos-clínicos
sistémicos:el Modelo de Palo Alto, el ModeloEstructural, la Escuela de Roma, La Escuela de
Milán y el Modelo Estratégico. Y, por último, un tercer momento hacia fines del siglo XX, bajo
la influencia de la cibernética de segundo orden postulada por Heinz von Foerster, Humberto
Maturana y Francisco Varela entre otros, aparecen las nuevas terapias posmodernas: la
individual, de las Narrativas, la Conversacional y la Feminista

En la década del ´60 se dio un cambio de enfoque, una ruptura con la concepción clásica
positivista. Se pasó de la visión monádica a la visión holística-relacional. La visión monádica
(Watzlawick: 1988) remite a la observación de un solo individuo, generalmente señalado por su
grupo familiar como el paciente identificado, portador de la patología. Este enfoque centrado
en lo que le pasa a un individuo, implicó unacausalidad lineal. La dinámica de esta causalidad
nos sirve para explicar la relación entre causa y efecto, los hechos que ya han acontecido en el
pasado de ese individuo, condicionan o determinarlos efectos patológicos que padece en el
presente. De esta manera, sirve para explicar la relación entre lo que ya ha sucedido y lo que
está sucediente. El enfoque sistémico permitió que la observación del terapeuta se corriera de
la patología individual e hiciera foco en la disfuncionalidad del sistema.La visión de relación
sostenida por los sistémicos, pone su acento en los modos de relacionarse que tienen los
miembros de un sistema, o en el tipo de interacción entre los sistemas familiares dentro de un
determinado entorno. Esto constituyeel enfoque holístico o totalizador: no se enfoca en el
padecimiento delindividuo portador del síntoma, por el contrario, la atención del profesional
está puesta en las demandas y pautas de transacciónque rigen las interacciones de todos los
integrantes del grupofamiliaral cual pertenece el paciente identificado

Se abandona la causalidad lineal y se la sustituye por la causalidad circular, la cual determina


que todo es principio y es fin. Este concepto supone un cambio epistemológico por el cual,
todos los elementos influyen sobre los demás y a su vez son influidos por estos. No hay una
causa única que produzca un determinado resultado, sino que existe una causalidad de tipo
circular, que permanentemente se retroalimenta. Cada miembro adopta un comportamiento
que influencia a los otros

La terapia sistémica pone su acento en la organización del sistema, las formas de interactuar
que tienen los integrantes de una pareja o familia, promoviendo el cambio estructural que
necesita para dejar de ser disfuncional. La visión holística antes referida, nos remite a otros dos
conceptos asociados: los de estructura y función. Por estructura se entiende al conjunto
invisible de demandas funcionales y pautas transaccionales que regulan la interacción y el
equilibrio de un sistema. (Minuchín, 1974). Las pautas transaccionales están constituidas por
los acuerdos, pactos y normas que el sistema ha construido a lo largo de su historia. Esta
estructura determina la organización del sistema.“Cada elemento del sistema se halla situado
en la estructura de acuerdo con la función que le compete, esto es, con el tipo de actividad que
es propia de ese elemento en relación con los demás.”(Bertalanffy, 1972). Función paterna,
función materna, función filial, son algunos ejemplos de las funciones que están determinadas
por la estructura dentro de un sistema. Estructura y función son dos enfoques complementarios
de una misma realidad, ningún de los dos describe acabadamente el sistema por sí solo. Sin
estructura no hay función, y sin función la estructura desaparecería (Bertalanffy, 1972). El
cambio estructural -al cual se direcciona la cura-, implica una serie de transformaciones en
elseno del sistema,“un cambio de perspectiva, una forma diferente de interpretar la realidad,
modificando las pautas de transacción del sistema abierto. Este cambio implica innovación.
(Watzlawick, 1972)

.La perspectiva sistémtica. Diferentes modelos y formas de intervención. Alberto Ricardo del Río
CAPÍTULO II

EPISTEMOLOGÍA EVOLUTIVA Y EVOLUCIONISTA

2.1 LOS ORÍGENES

La epistemología evolutiva comienza a definirse con alguna claridad a partir de la noción de


“ensayo y error” de Popper: el crecimiento del conocimiento científico es comparable con la
sucesión de adaptaciones en la evolución, según lo cual una epistemología evolutiva debería
encargarse de explicar este tipo de crecimiento. Mientras que la epistemología evolucionista
propone que es la evolución biológica que condiciona cualquier comportamiento cultural, social
y cognitivo, de donde se sigue que los procesos cognitivos, incluyendo los que explican el
conocimiento científico, tal como la misma epistemología, dependen de la evolución biológica.

De allí en adelante, hay varias versiones de esta epistemología evolutiva, cuyas diferencias
están en los “límites que se conciben entre lo cognitivo y lo no cognitivo, en qué aspectos
cognitivos pueden estudiarse mediante esta epistemología y en qué aspectos de la teoría
evolutiva pueden aplicarse al estudio de los hechos científicos”. Idem

Karl Popper (citado en Sologuren, 1991), quien creía que había corregido dos grandes
contrariedades de la filosofía, por un lado, estaba la contrariedad de la inducción y por el
otro la demarcación entre la ciencia y la psudociencia o la metafísica. La salida de estas
contrariedades -que Popper lleva a cabo en contraposición al empirismo lógico del Círculo de
Viena- determina todo su trabajo posterior. Sologuren (1991)

El título de primera y fundamental obra de Karl Popper (citado en Sologuren, 1991): Logik der
Forschung, Lógica de la investigación científica (1934), nos indicaba ya el camino y el sentido
de su reflexión filosófica. Lógica de la investigación científica significa análisis lógico del
método de las ciencias empíricas. En este título lógica significa lógica formal con exclusión de
toda lógica trascendental; con lo cual se considera infructuoso el problema de las condiciones de
posibilidad del conocimiento en general: la tesis kantiana de la validez de los juicios sintéticos a
priori (CF. Jürgen Habermas: Erkenntnis und Interesse, 1968). Realizado este corte en la
vertiente que va a la fundamentación del conocimiento en la subjetividad, la teoría del
conocimiento se convierte en teoría de la ciencia, en epistemología; así se considera que el
único conocimiento legítimo es el conocimiento científico.

Así se ha realizado una incisión en los elementos del conocimeinto. Todavía quedaría otra vía,
la lógica inductiva, que nos viabilizaría el conocimiento desde la base empírica. Es aquí donde
Popper ejecuta una segunda incisión al negar la posibilidad e importancia de la inducción y se
aleja radicalmente del empirismo lógico. Sologuren (1991)

Cuando se ha clausurado la vía inductiva de justificación del conocimiento no queda otro


camino que el deductivo; pero como la ciencia positiva no puede dejar de ser empírica (en caso
contrario no habría distinción con la metafísica), entonces la clausura hacia la base empírica
sólo puede ser parcial; esto es, si no se puede justificar empíricamente el conocimiento
científico, al menos se lo podrá falsar empíricamente. Así se ha salvado el carácter empírico de
la ciencia. Sologuren (1991)

Uno de los resultados de lo que se menciona como clausura de la vía que conduce a la
subjetividad, es la disminución de todo lo subjetivo al ámbito de lo psicológico y el
establecimiento de la separación entre psicología del conocimiento y lógica del conocimiento.
La subjetividad, al perder la dimensión trascendental, aparece como objeto de la psicología
empírica y para obtener un conocimiento objetivo debemos prescindir de su concurso.
Sologuren (1991)

Karl Popper ha caracterizado a su epistemología como epistemología evolucionista. Esto es


posible porque primero encuentra que el desarrollo del conocimiento humano se explica por el
método de ensayo y supresión de errores y después transfiere (aplicando el principio de
transferencia) el esquema tetrádico a la evolución biológica; con lo cual la selección natural es
reinterpretada como un proceso de resolución de problemas y eliminación de errores a nivel de
organismos.

Para Popper (citado en Sologuren, 1991) la extensión de nuestro conocimiento son los
resultados de un proceso parecido a lo que Darwin llamaba "Selección natural"; es decir, la
selección natural de hipótesis: nuestro conocimiento consta en todo momento de aquellas
hipótesis que han mostrado su aptitud (comparativa), habiendo sobrevivido hasta el momento
actual en su lucha por la existencia; lucha competitiva que elimina aquellas hipótesis
inadecuadas. Por tanto, va a continuar existiendo aquello que es más adecuado,

Se puede entender, así las reacciones y la disposición a reaccionar de todos los organismos
animales aparecen como expectativas, que son teorías rudimentarias y "los antecesores
biológicos de las teorías formuladas lingüísticamente"( Popper citado por Sologuren, 1991). El
conjunto de las expectativas constituye en cada especie animal un horizonte de expectativas que
se va ampliando o disminuyendo según lo adecuado o inadecuado en la lucha por su existencia.

“La precedencia de los problemas y de las teorías respecto de la percepción y de la


observación queda establecida, no sólo porque la percepción misma está siempre impregnada
de teorías (no hay datos puros) y esta última dirige la percepción y selecciona las
observaciones significativas para las teorías; sino que en todo ser vivo existe un conocimiento
innato que consiste en disposiciones reactivas (las expectativas) que anticipan el estado del
medio y se adaptan a él.
Cuando las expectativas se ven defraudadas surgen los primeros problemas y el animal debe
modificar su expectativa para lograr una nueva adaptación al medio. Si el animal no tiene éxito
en esta nueva adaptación perece”. (Sologuren 1991 p 38)

Las teorías científicas pueden ser tales y susceptibles de evaluación crítica desde el momento
en que son formuladas, el proceso anterior de concepción de la teoría es asunto de la
psicología del conocimiento, pero no de la lógica del mismo. Como resultado de esta operación
se desconecta al sujeto del proceso cognoscitivo dejando afuera no sólo sus determinaciones
trascendentales, sino también toda determinación social e histórica. Con lo cual se puede
pretender aspirar a un "conocimiento objetivo" entendido como "epistemología sin sujeto
cognoscente". (Sologuren 1991, p 34)

Otra consecuencia del abandono de toda fundamentación del conocimiento en la subjetividad y


de la imposibilidad de la verificación de las teorías científicas es que el ideal de la episteme,
como conocimiento cierto y seguro se muestra ahora como un sueño irrealizable y lo que es
más grave: hablar de conocimiento en el caso del conocimiento científico sería paradójico, por
no decir contradictorio. Popper se expresaba así, en 1934, respecto al asunto: "La ciencia no
es un sistema de enunciados seguros y bien asentados, ni uno que avanzase firmemente hacia
un estado final. Nuestra ciencia no es conocimiento (episteme): nunca puede pretender que ha
alcanzado la verdad, ni siquiera el sustituto de ésta que es la probabilidad"1• (Sologuren 1991,
p 34)

El desarrollo del conocimiento se puede entender como el mismo en todos los seres vivientes,
desde el más simple (la ameba) hasta el más complejo (el hombre) porque nuestro autor ha
inflado el concepto de conocimiento. Conocimiento no significa ahora una característica
exclusivamente humana, sino que "en cada estado de la evolución de la vida hemos de suponer
la existencia de algún conocimiento bajo la forma de disposiciones y expectativas" (Sologuren
1991 p 38)

Para entender el conocimiento humano y de las ciencias, debemos mencionar la distinción que
realiza Popper (citado por Sologuren 1991 p 38), llama conocimiento subjetivo y conocimiento
objetivo. El conocimiento subjetivo consiste en disposiciones y expectativas de organismos, en
este sentido podría llamársele organísmico. Es un conocimiento innato, endosomático,
incorporado al organismo. Además, este conocimiento subjetivo "es un tipo de disposición de la
que el organismo puede hacerse consciente algunas veces en forma de creencia, opinión o
estado mental El conocimiento objetivo "está formado por contenido lógico de nuestras teorías,
conjeturas, suposiciones (y si lo deseamos por el contenido lógico de nuestro código genético)"

Lo que marca la diferencia entre ambos tipos de conocimiento es "el tremendo avance
biológico que representa la invención de un lenguaje descriptivo y argumentador" Sologuren J.
1991

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Resumen integrativo
2.2 ONTOGÉNESIS Y FILOGÉNESIS

El desarrollo biológico es o bien ontogenético o bien filogenético. El desarrollo del


conocimiento o de los mecanismos del conocimiento muestra una distinción paralela. Cabe
esperar, dado que los procesos biológicos de ontogénesis son diferentes de los procesos
biológicos de filogénesis, que las epistemologías evolucionistas reflejaran esta diferencia. Por
curioso que parezca, sin embargo, la mayor parte del tiempo no lo hacen. Martinez S., Olive L.
1997

Para Bunge (citado por Martinez S., Olive L. 1997) nuestro aparato cognoscitivo es resultado de
la evolución. Las estructuras cognoscitivas subjetivas se encuentran adaptadas al mundo porque
se han desarrollado, en el curso de la evolución, como adaptación a ese mundo. Y esas
estructuras reproducen (parcialmente) las estructuras reales, porque sólo una reproducción
semejante pudo haber hecho posible la sobrevivencia.

Lorenz (citado por Martínez S., Olive L. 1997) Considero el entendimiento humano de la misma
manera que cualquier otra función surgida filogenéticamente y que sirve a los fines de la
sobrevivencia, es decir, como una función de la interacción de un sistema físico natural con un
mundo físico externo.

En un artículo anterior, Lorenz (citado por Martínez S., Olive L. 1997) habla apoyado la
"biologización de Kant". Las estructuras categoriales a priori que los organismos usan para
formar sus imágenes cognoscitivas de la realidad deben ser comprendidas como los productos a
posteriori del desarrollo filogenético. Así, cualquiera que se encuentre familiarizado con los
modos de reacción innatos de los organismos subbumanos puede rápidamente proponer que el a
priori se debe a la diferenciación hereditaria del sistema nervioso central que se ha hecho
característica de la especie, y que produce disposiciones hereditarias para pensar en ciertas
formas (Lorenz 1982, p. 122).

Una opción reciente entre los biólogos, la cual apoyan Popper y Campbell, no solo considera
que las estructuras cognoscitivas son productos de la evolución, sino que intenta analizar todo el
desarrollo biológico evolutivo como una evolución de estructuras del "conocimiento" (Plotkin
citado por Martínez S., Olive L. 1997)
Plotkin (citado por Martínez S., Olive L. 1997) considera que la epistemología evolucionista
contemporánea, tal como él la entiende, abarca un conjunto de problemas filosóficos, así como
un conjunto de problemas biológicos.

Los problemas filosóficos incluyen: (1) cuestiones acerca de la validación y las limitaciones
del conocimiento humano a la luz del supuesto desarrollo evolutivo de las estructuras del
conocimiento, (2) el reconocimiento de que las habilidades cognoscitivas del ser humanoson
cruciales para su sobrevivencia y evolución, y (3) las implicaciones del hecho de que la
habilidad de conocer es una característica surgida biológicamente. Por lado biológico, los
problemas incluyen: (I) ci reconocimiento de que los sistemas biológicos son sistemas de
conocimiento, (2) el reconocimiento de que la evolución misma es un proceso de ganancia de
conocimiento, y (3) la búsqueda de las características supuestamente compartidas por todas las
formas de ganancia de conocimiento.

Popper (citado por Martínez S., Olive L. 1997) es un partidario de quienes buscan interpretar las
estructuras biológicas a la luz de nuestra comprensión del conocimiento. Donald Campbell, con
cuyos puntos de vista Popper ha expresado "casi un acuerdo completo", ha desarrollado con
gran detalle una aproximación evolucionista a la epistemología. En su magistral examen sobre
este tema, que no intentaré resumir aquí, Campbell sostiene varias tesis características del
programa EEM. En particular, aprueba la bipolarización de Kant realizada por Lorenz y la
consecuencia de que las categorías, etc., deben entenderse "descriptivamente" y no
"prescriptivamente". También aprueba la opinión de que la evolución --aun en sus aspectos
biológicos— es un proceso de conocimiento, y

[ ... ] el paradigma de la selección natural para tales incrementos de conocimiento puede


generalizarse a otras actividades epistemológicas, tales come el aprendizaje, el pensamiento y la
ciencia. (Schilpp 1974, p. 412)

Por otro lado, Blackwell (citado por Martínez S., Olive L. 1997) ha desarrollado una
epistemología evolucionista que es claramente piagetiana. Piaget mismo merece consideración
en el programa, y en un tratamiento más amplio debería hacerse, pero Blackwell servirá Para
ejemplificar el tenor general de sus puntos de vista. El tema subyacente de lo que Blackwell
llama el modelo adaptativo del conocimiento es que los procesos del conocimiento humano, así
como los objetos del conocimiento construidos por ellos, deben en última instancia entenderse
como los instrumentos de la adaptación evolucionista entre el hombre y el medio ambiente.

Además, el modelo adaptativo considera que la capacidad cognoscitiva es una extensión de la


etapa precognoscitiva de la evolución, y ambas etapas estén gobernadas por los mismos tipos
genéricos de leyes y procesos.

Finalmente, Blackwell (citado por Martínez S., Olive L. 1997) argumenta que el recurso a los
indicios evolutivos indica que existe un desarrollo más o menos progresivo de las facultades
cognoscitivas desde los animales inferiores hasta el hombre.

Los modelos de Blackwell y de Piaget (citado por Martínez S., Olive L. 1997), como tengo
entendido, introducen la posibilidad de que mecanismos de retroalimentación permitan la
intervención del medio ambiente en el genoma al estilo de la "asimilación genética" de
Waddington, como un factor que contribuye al desarrollo evolucionista de los mecanismos
cognoscitivos. Por supuesto, la respuesta darwiniana como un común es que tales efectos, en
tanto que son reales, pueden comprenderse, en principio, usando modelos de la selección
natural. No intentaré resolver aqul este problema. Es suficiente afirmar que muchos de los
artículos en Plotkin (1982) toman en serio esas posibilidades.

Para Bunge (citado por Martínez S., Olive L. 1997), la epistemología evolucionista genuina
toma en serio la evolución orgánica, aborda la evolución de [as habilidades cognoscitivas como
un aspecto de la evolución cerebral, y tiene en cuenta la matriz social.

Resumen integrativo

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1.3 LA TEORÍA EVOLUTIVA SEGÚN GIRALD

Giraldo G. (2004) menciona que la teoría evolutiva del conocimiento reúne sus hechos de
varias fuentes independientes: la primera, de la investigación biológica de la conducta, la
cual ha probado la existencia de una formación gradual de mecanismos cuya contribución
consiste en dotar en su medio a los organismos de programas eficaces para encontrar la
solución ante situaciones y sucesos cada vez más complejos.

La segunda, la constituyen las condiciones sistemáticas de la evolución. El problema de si no


son nuestros modelos de pensamiento la causa de los modelos con los que describimos la
naturaleza; de si no proyectamos en la naturaleza nuestra comprensión del orden.

La tercera es el continuo de la evolución, que viene en apoyo de la tesis que como alcanzo a ver
Erwin Schrodinger abarca toda la evolución de los organismos; Según Piaget, continua en el
desarrollo del niño, para Lorenz, en la conducta de los adultos, y en Chomsky, en las
condiciones previas del lenguaje y con Otto Koenig, en el fenómeno de la transmisión de los
modelos culturales.

La cuarta es el continuo del proceso de conocimiento que cimenta la unidad. Ha resultado pues,
que los presupuestos fundamentales de la razón tienen su propia filogénesis; lo ha demostrado
K. Lorenz en la Sicología del proceso cognoscitivo y Popper en los procesos de formación de
teorías y con el desarrollo de las ciencias mismas.

Ahora bien. Siendo la complejidad vehiculizada por la Teoría de la Información, la


Cibernética, la Teoría de Sistemas, el concepto de auto-organización, para emerger bajo la
pluma de Morin y liberarse entonces de su sentido banal (complicación, confusión), para reunir
en sí orden, desorden y organización y, en el seno de la organización, lo uno y lo diverso; esas
nociones han trabajado las unas con las otras, proceso que coincide con la gestación de El
Método, que comienza en 1970; la organización compleja, y hasta hiper-compleja, está
claramente en el corazón organizador del libro El Paradigma Perdido (1973). Es así, que este
artículo se inscribe en el esfuerzo Epistemológico de construir metodología filosófica compleja
desde el concepto de autoorganización en Biología (Piaget, Lorenz, Monod, Riedl y Eccles), en
transdisciplinariedad con los principios filosóficos de Popper, y el paso obligado por Hume y
Kant, para demostrar y mostrar cuales son los principios para una epistemología evolucionista.
Giraldo G. (2004)

A partir de la década de los 80 -si bien las obras pioneras puedan datarse mucho antes-, este
proceso de naturalización de la epistemología ha tomado dos orientaciones principales, en modo
alguno excluyentes. Por un lado están los trabajos cuyo punto de partida han sido los avances
recientes de la psicología cognitiva (estudios empíricos sobre razonamiento, percepción,
clasificación, etc.) y de las restantes ciencias cognitivas, especialmente la Inteligencia Artificial.
Ronald Giere, Alvin Goldman, Paul Thagard y Paul Churchland son algunos de los nombres
más destacados en este ámbito (cf. Martínez Freire 1997). Por otro lado, están los trabajos que
recurren a la biología para indagar las bases evolutivas de las capacidades perceptivas y
cognitivas humanas; y dado que es la teoría de la evolución la que suele utilizarse como recurso
explicativo principal, este enfoque suele denominarse 'epistemología evolucionista. Dieguéz A.
(2003)

La epistemología evolucionista parte del convencimiento de que estas capacidades cognitivas, e


incluso muchas de sus estructuras concretas, son el producto de la selección natural. El propio
Quine habíasugerido que la teoría darvinista de la evolución era un elemento imprescindible
para dar cuenta del carácter fiable de muchas de nuestras creencias. Dieguéz A. (2003)

La naturalización de la epistemología ha sido cuestionada en mayor o menor medida por


muchos filósofos que piensan que la epistemología está comprometida con la cuestión de la
validez del conocimiento (o de las formas en que validamos o justificamos nuestros
conocimientos), mientras que las ciencias cognitivas o algunas disciplinas biológicas pueden
quizás proporcionar explicaciones causales de los conocimientos, pero no pueden justificarlos.
Sin embargo, como ha argumentado Alvin Goldman (1986), la atribución de un carácter
normativo y evaluativo a la epistemología no está necesariamente reñida con la admisión para
ésta de una ayuda considerable proveniente desde las ciencias empíricas. Dieguéz A. (2003)

Es habitual distinguir dos proyectos distintos, aunque a veces defendidos por los mismos
autores, dentro de la epistemología evolucionista. El primero consistiría en utilizar la
teoría de la evolución como una explicación aplicable analógicamente al cambio de teorías
en la ciencia y, en general, al progreso de nuestros conocimientos. El cambio de teorías
obedecería, según este enfoque, a un proceso de variación, selección y retención análogo en
muchos puntos al cambio evolutivo en los seres vivos. Michael Bradie ha llamado a este
enfoque, que todavía no es propiamente un enfoque naturalista, 'programa de la evolución de las
teorías' o, en siglas, EET; y Michael Ruse lo denomina 'enfoque spenceriano' (cf. Bradie 1986 y
Ruse 1990).

Los representantes más conocidos serían Karl Popper, Donald Campbell, Konrad Lorenz,
Stephen Toulmin, Nicholas Rescher y David Hull; y entre sus críticos están Michael Ruse,
Richard Lewontin, Mario Bunge y Paul Thagard. El segundo, más propiamente naturalista,
pretende comprender desde la aplicación literal de la teoría de la evolución las
características de los mecanismos y capacidades cognitivas de los animales y del hombre.
Bradie lo denomina 'programa de la evolución de los mecanismos cognitivos' o EEM, y
para Ruse es el 'enfoque darvinista'. También se lo denomina en ocasiones
'bioepistemología'. Popper, Campbell, Lorenz y Hull, estarían de nuevo entre sus
representantes más conocidos, a los que habría que añadir a Rupert Riedl, Michael Ruse y
Gerhard Vollmer, entre otros. En este trabajo nos ceñiremos a este último enfoque. Una
comparación clarificadora entre ambos puede encontrarse en Vollmer 1987. Dieguéz A. (2003)

¿Qué se puede decir desde la teoría de la evolución acerca de las capacidades cognitivas
humanas?

Evidentemente lo que se necesita ante todo es un extenso trabajo empírico que amplíe lo poco
que sabemos aún acerca del modo en que evolucionaron nuestros sentidos, nuestro cerebro o
nuestras estructuras cognitivas. ¿Cuál es la historia evolutiva de la mente humana? ¿Qué papel
jugaron en dicha evolución los factores puramente biológicos (aumento del tamaño del cerebro,
cambios en la estructura neuronal) y los factores culturales (lenguaje, uso de herramientas)?
¿Esta evolución fue una respuesta adaptativa al ambiente natural o al ambiente social? ¿Desde
un punto de vista evolutivo, es mejor concebir la mente como una estructura modular, en la que
cada módulo ha evolucionado independientemente y para propósitos específicos, o como un
programa de propósito general? En otras palabras, ¿se parece la mente más a una navaja suiza o
a un ordenador? ¿Cuáles son las diferencias más importantes entre la mente humana y las
mentes de otros primates superiores?

Responder a estas preguntas y a otras similares es la labor que han emprendido ya algunas
disciplinas como la psicología evolucionista, la paleoantropología cognitiva y la neurobiología.
No obstante, desde una perspectiva filosófica cabe ya replantear cuestiones tradicionales con la
esperanza de encontrar nuevas respuestas a las mismas. Una de ellas, particularmente
interesante, es si desde la suposición del carácter adaptativo de nuestras capacidades cognitivas,
es posible inferir la fiabilidad general del conocimiento obtenido con ellas. Dieguéz A. (2003).
El argumento en favor de esta fiabilidad podría reconstruirse del siguiente modo:

(I) Nuestras capacidades cognitivas son un rasgo adaptativo producto de la selección natural. La
suposición alternativa de que no son resultado de la selección natural, o de que son solo un
subproducto de la evolución, choca con una gran parte de la evidencia paleoantropológica, en
especial la evidencia de la relación entre el aumento del tamaño cerebral en los humanos en
proporción a su tamaño corporal (sobre todo a partir del Homo habilis), el enriquecimiento de la
dieta (incremento del consumo de carne), el avance en el uso y fabricación de instrumentos, y el
aumento en la complejidad de los grupos sociales (cf. Mithen 1996, caps. 6 y 11 y Boyd & Silk
2000, cap. 9; y para una crítica de esta tesis puede leerse Martin 2000).

(II) En tanto que rasgos adaptativos, las capacidades cognitivas han sido seleccionadas porque
aumentan la eficacia biológica, es decir, porque favorecen la supervivencia y el éxito
reproductivo de los individuos mejor dotados de ellas.
(III) Dado que la función de estas capacidades es conocer el entorno, su adaptación consistirá en
proporcionar un conocimiento que sea lo suficientemente adecuado como para haber favorecido
la eficacia biológica. La supervivencia habría sido enormemente dificultada si nuestras
capacidades cognitivas no fueran fiables en cuanto al conocimiento que proporcionan sobre el
entorno.

(IV) Por lo tanto, podemos conocer de forma adecuada el mundo exterior. Lo cual significa que
nuestras creencias sobre él han de ser aproximadamente verdaderas en muchos casos.

La cita clásica que se suele aducir en relación con este argumento procede de Quine: "Las
criaturas que yerran inveteradamente en sus inducciones tienen la tendencia patética, pero
encomiable, a morir antes de reproducir su clase." (Quine 1969/1997, p. 66). También Popper
defendió esta idea. En una de sus últimas obras escribe: "A pesar de su incertidumbre, de su
carácter hipotético, gran parte de nuestro conocimiento será objetivamente verdadero:
corresponderá a hechos objetivos. De otro modo difícilmente habríamos sobrevivido como
especie." (Popper 1990, p. 32). El presupuesto contenido en el argumento es que las creencias
verdaderas sobre el mundo tienen por lo general un mayor valor adaptativo que las falsas, ya
que, entre otras cosas, permiten anticipar mejor el comportamiento del medio y, por tanto,
también modificarlo con más eficiencia. Dieguéz A. (2003).

Pero no haría falta restringirse al conocimiento acerca del mundo natural. Si damos por buena la
hipótesis que sostiene que la inteligencia evolucionó sobre todo para resolver problemas
sociales, otro ejemplo que podría servir lo proporciona la adaptación de nuestra mente al
entorno social. Tal como argumenta Denise D. Cummins (2000), el éxito reproductivo de un
individuo está ligado en muchas especies (incluidas las de los primates) a la maximización del
rango dentro del grupo social.

Esto implica, además de tener el tamaño y la fuerza adecuados, desarrollar estrategias cognitivas
para reconocer las relaciones de dominio, aprender rápidamente las normas sociales, detectar las
violaciones de dichas normas, hacerse una representación de las obligaciones recíprocas y leer
las intenciones de los otros. Podría argumentarse, por tanto, que la maximización del éxito
reproductivo depende de la capacidad para conocer correctamente una serie de hechos objetivos
acerca del entorno social. Sin una representación verdadera de las relaciones sociales que
imperan en el grupo sencillamente se disminuyen drásticamente las oportunidades de
reproducirse. Dieguéz A. (2003).

Si aceptamos estas tesis, su aplicación habría de extenderse a otras especies animales con
capacidades cognitivas desarrolladas evolutivamente. Cabría defender que ciertos animales
poseen representaciones mentales adecuadas de su entorno, aunque, al igual que las de los seres
humanos, esto sea siempre dentro de unos límites impuestos por las características de sus
sistemas sensoriales y neurológicos. Así, por ejemplo, un pollo puede reconocer objetos que
están parcialmente ocultos, y hay fuertes indicios de que un chimpancé puede reconocer su
imagen en un espejo (cf. Rogers 1997).

En tal sentido, se ha dicho que la epistemología evolucionista representa un giro copernicano en


la epistemología, pues desplaza al hombre del centro del universo en lo que se refiere a su
capacidad para obtener conocimiento del entorno. Puede que en el caso de los humanos sus
recursos cognitivos estén más desarrollados o sean más complejos que en otras especies, pero
no hacen del hombre un caso aparte. En esto, la epistemología evolucionista no hace más que
profundizar el giro iniciado por Darwin. Dieguéz A. (2003).
Sin embargo, hay que decir que el argumento que hemos presentado, que es un argumento en
defensa del realismo epistemológico, va más allá, según algunos filósofos, de lo que la
epistemología evolucionista de los mecanismos cognitivos permite afirmar legítimamente, al
menos por el momento. Una cosa es mostrar que nuestras capacidades cognitivas existen porque
aumentan nuestra eficacia biológica y otra muy distinta mostrar que aumentan nuestra eficacia
biológica porque ofrecen un conocimiento que se corresponde con el modo en que la realidad es
en sí misma. Cabe poner en tela de juicio que sea necesario postular un conocimiento de este
tipo para explicar el valor adaptativo de nuestras capacidades cognitivas. En efecto, la utilidad
de éstas para aumentar nuestra eficacia biológica es compatible con la posesión de
representaciones ampliamente distorsionadas, y en ocasiones claramente erróneas, de la realidad
(cf. Diéguez 2002, para un desarrollo mayor de estas cuestiones). Dieguéz A. (2003).

Quizás sea mucho decir, con Nietzsche y con algunos antirrealistas actuales, que lo realmente
útil para la vida no son las verdades, sino ciertas ficciones reguladoras, ciertas ilusiones y
errores. No obstante, si consideramos que la selección natural es una fuerza "satisfacedora" más
que "optimizadora", el resultado serán capacidades cognitivas suficientemente buenas en su
valor adaptativo. A tal efecto, un conocimiento empíricamente adecuado es todo lo que se
necesita, aún cuando las creencias teóricas sobre las que se sustente dicho conocimiento sean
falsas. Es suma, hay un amplio acuerdo en que -como señala Wuketits (1984, p. 12)

1.4 ADAPTACIÓN Y ENTORNO

- El proceso de adaptación de los organismos vivos lleva a que éstos tengan una mejor
representación de su entorno. En lo que no hay acuerdo, sino que se trasladan los desacuerdos
de la epistemología tradicional, es si debe interpretarse que 'mejor representación de su entorno'
significa, en el caso de los seres humanos y algunos organismos superiores, tener creencias
verdaderas o simplemente tener creencias útiles para la supervivencia. Es decir, cabe estar de
acuerdo con las tres premisas del argumento anterior y estar en desacuerdo con la conclusión, en
el sentido de que una representación del entorno adecuada para la supervivencia no tiene por
qué ser una representación verdadera. Dieguéz A. (2003).

No obstante, la epistemología evolucionista sí parece suficiente para apoyar un realismo


ontológico básico, es decir, para apoyar la tesis de que existe un mundo que, al menos en
algunas de sus características, es independiente de cualquier acto de conocimiento. El realismo
ontológico es la afirmación principal que hay detrás del realismo hipotético asumido desde
bases evolucionistas por Konrad Lorenz (1973) y Donald Campbell (1974). La defensa del
realismo ontológico vendría a decir más o menos lo siguiente: aceptar el hecho evolutivo de la
adaptación, en este caso de la adaptación de nuestras capacidades cognitivas, exige reconocer un
medio externo al que ha de adaptarse el organismo. El mundo no puede ser un producto de
nuestras capacidades cognitivas puesto que éstas han surgido como resultado de una adaptación
al mundo. Podría añadirse incluso que para que haya sido posible la evolución, ese mundo real e
independiente ha de poseer un orden previo (cf. Meyers 1990 y Niiniluoto 1999, p. 87). Dieguéz
A. (2003).
Campbell (citado por Dieguéz A. 2003). califica este realismo de hipotético porque la
existencia de la realidad independiente se presupone, no se justifica. Simplemente sin ella
carecería de sentido la mera posibilidad de la evolución biológica y de su estudio; no podríamos
hablar, como de hecho hace el naturalista, de la relación entre las capacidades cognitivas de un
animal y el medio ambiente que éste trata de conocer.

La dificultad en este punto surge a la hora de aclarar qué se entiende por una realidad
independiente. Habitualmente lo que se quiere decir es que la existencia del mundo no está
causada por la mente humana, es decir, que hay un sustrato real que la mente humana no crea
por el mero hecho de intentar conocerlo y que persistiría del mismo modo en su existencia en
caso de que no hubiera ninguna mente humana. Ahora bien, pocos antirrealistas actuales
negarían esto. La negación de esta tesis conduce al solipsismo o al idealismo, posturas que no
son las que suele asumir el antirrealismo contemporáneo. Ni siquiera el constructivismo social,
pese a su retórica oscilante en este punto, niega clara y definitivamente tal cosa. Es más, la
realidad del mundo exterior no era algo meramente hipotético para el idealismo trascendental de
Kant, sino un hecho totalmente seguro (cf. Kant 1787/1966 BXLI). En este punto Kant habría
sido, pues, más realista que los defensores del realismo hipotético. Dieguéz A. (2003).

Aclaremos que el realismo ontológico sustentado en la epistemología evolucionista no tiene por


qué identificarse -aunque algunos realistas lo hagan- con la postulación de una realidad
nouménica y, por tanto, permanentemente inaccesible; ni tampoco con la postulación de un
mundo pre-fabricado, como el que Putnam rechaza. Para la explicación evolucionista de
nuestras capacidades cognitivas basta con la afirmación de que éstas son el producto de un
mundo al que ellas mismas pertenecen y cuya existencia no puede obviamente depender de la
existencia de tales capacidades. Pero esto no tiene por qué llevar a concebir nuestras
capacidades cognitivas como algo meramente pasivo frente a un mundo exterior. La relación
causal entre el mundo y la mente puede tener una doble dirección, tal como señala Putnam.
Dicho de otro modo, no es necesario suponer que el mundo lleva las etiquetas puestas o que está
compuesto por objetos autoidentificantes. Más bien hay razones para pensar que nuestros
esquemas conceptuales -que son constructor humanos- tienen un papel crucial en la
determinación de la estructura final de la realidad. La existencia independiente del mundo de la
que habla el realista ontológico no exige también una independencia conceptual del mundo. En
tal sentido, el realismo podría ser compatible con cierta relatividad de la estructura ontológica
del mundo con respecto a nuestros sistemas conceptuales, sin caer por ello en el idealismo
conceptual y sin renunciar al realismo epistemológico en el sentido en que lo hemos definido
(cf. Niiniluoto 1999, pp. 218- Dieguéz A. (2003).

Habría que concluir entonces que la epistemología evolucionista apoya un realismo ontológico
básico, aunque éste es poco interesante desde el punto de vista del debate actual acerca del
realismo. Se trataría de una tesis aceptable para instrumentalistas, neopragmatistas moderados,
realistas internos, empiristas constructivos, relativistas, e incluso idealistas trascendentales y
constructivistas sociales. En suma, algo que con algún que otro matiz aclaratorio en lo que
respecta al alcance del término 'independiente' es compatible con casi todas las formas recientes
del antirrealismo. Dieguéz A. (2003).

En cambio, si lo que se quiere decir con 'realidad independiente' es que la adaptación de un


organismo a su entorno exige la independencia causal del entorno con respecto al organismo,
entonces la afirmación se vuelve cuanto menos controvertida. El entorno puede ser considerado
en cierta medida como un producto de esos mismos organismos (cf. Lewontin 1982), e incluso
de sus genes (cf. Dawkins 1999). Lewontin afirma taxativamente que los organismos, más que
adaptarse a su entorno, lo crean. Por eso cree que "el error fundamental de las epistemologías
evolucionistas tal como son ahora es su fracaso a la hora de reconocer cuánto de lo que hay 'ahí
fuera' es el producto de lo que hay 'aquí dentro'." (Lewontin 1982, p. 169). No obstante, hay que
aclarar que el rechazo de esta segunda interpretación (y así lo reconoce finalmente Lewontin) no
socava la primera. El entorno (Umwelt) puede ser dependiente de los organismos o las especies
al tiempo que el mundo (Welt) es independiente de éstos en su existencia. Si "un entorno es
naturaleza organizada por un organismo" a partir de "trozos y piezas del mundo" (Lewontin
1982, p. 160), es porque existe un mundo exterior del que proceden las piezas y trozos. Las
observaciones de Lewontin no irían tanto contra el realismo ontológico como contra una
concepción pasiva de la relación entre el organismo y el entorno. Dieguéz A. (2003).

1.5 CRÍTICAS A LA EPISTEMOLOGÍA EVOLUCIONISTA

Dieguéz A. (2003). Menciona las principales críticas realizadas contra la epistemología


evolucionista:

a. No es propiamente epistemología, ya que tiene un carácter descriptivo y no normativo, es


decir, no sirve para justificar nuestros conocimientos, ni para establecer criterios de acuerdo con
los cuales poder juzgar si son o no correctos.

b. Se basa en un argumento circular, ya que para establecer la fiabilidad de nuestro


conocimiento presupone que la ciencia, y en particular la teoría de la evolución, es fiable. Por
tanto, no puede establecer legítimamente la fiabilidad de nuestros conocimientos ya que la da
por sentada desde el principio, al menos en lo que a la ciencia se refiere.

c. No ha ofrecido hasta el momento resultados concretos, lo que la reduce a un nivel puramente


programático (cf. van der Steen 2000).

La primera crítica -que, junto con la segunda, se ha formulado contra la epistemología


naturalizada en general- ha sido contestada anteriormente. No tiene por qué aceptarse que la
epistemología evolucionista, así como cualquier otra forma de epistemología naturalizada, no
pueda servir como base para justificar la fiabilidad de ciertos procedimientos cognitivos o de
ciertas creencias. Todo lo contrario, el carácter normativo de la epistemología debería
aprovecharse en la actualidad de los conocimientos empíricos proporcionados por la ciencia.
Debemos utilizar lo que sabemos empíricamente acerca de qué funciona mejor a la hora de
obtener conocimientos fiables para proponer normas o criterios que favorezcan esas estrategias
que han mostrado su funcionalidad. Cuanto mejores hipótesis científicas tengamos sobre el
conocimiento, mejores normas epistémicas podremos obtener, ya que serán más eficientes para
la consecución de los objetivos cognitivos pertinentes, y más realistas.

Así, el estudio científico de las capacidades cognitivas humanas y del modo en que éstas actúan
puede servir para formar una mejor imagen de qué debe considerarse un buen conocimiento y
para sugerir, allá donde sea posible, cómo mejorar la obtención de los mismos. Dicho estudio
permitiría, por ejemplo, no dar por buenas normas epistémicas que impliquen ir más allá de lo
permitido por esas capacidades. Dieguéz A. (2003).
Pero esto lleva entonces a la segunda acusación: ¿cómo puede pretender evaluar la validez del
conocimiento humano una disciplina que se basa en la ciencia y, por tanto, da por sentada dicha
validez, al menos en lo que a la ciencia se refiere? Como respuesta a esta objeción, cabe en
primer lugar negar la viabilidad de la posición fundacionalista desde la que se formula: no es
posible acercarse al conocimiento desde cero, sin presuponer al menos la validez de ciertos
conocimientos. O dicho de otra manera, es imposible encontrar una respuesta capaz de refutar
por completo al escéptico. Por otra parte, puede argüirse que hay circularidad en la posición que
venimos comentando, pero que ésta no viciosa. Habría circularidad viciosa si se pretendiera que
el único fundamento para juzgar la validez de nuestro conocimiento proviene de los resultados
que pueda proporcionar la ciencia, pero no la habría si lo único que se pretendiera fuera que
dichos resultados pueden arrojar luz sobre los criterios en los que basamos nuestra evaluación
de los conocimientos, aunque dichos criterios se aceptaran también por otras razones (cf.
Clendinnen 1989). Podría afirmarse incluso que la circularidad de la epistemología
evolucionista es virtuosa, más que viciosa, ya que se trataría de un fructífero ciclo de feedback
que daría lugar a una espiral de corrección mutua: la epistemología evolucionista nos ayudaría a
mejorar nuestros conocimientos empíricos y éstos nos ayudarían a mejorar la epistemología
(Vollmer 1987). Dieguéz A. (2003).

Finalmente, en cuanto a la tercera crítica, puede responderse que, en efecto, como lo muestra su
incapacidad actual para terciar significativamente en el debate sobre el realismo, la
epistemología evolucionista tiene por el momento un carácter puramente programático. Sin
embargo, no parece descabellado apostar por ella como un enfoque merecedor de atención y
desarrollo, y ello por dos razones principales: 1) está basada en la mejor explicación que
tenemos de cómo pueden surgir estructuras complejas (como la mente y las capacidades
cognitivas) desde presupuestos puramente naturalistas; y 2) como señaló Kuhn, en un principio
los méritos de un nuevo enfoque teórico se han de medir por la promesa de éxito más que por
los resultados concretos obtenidos, y la epistemología evolucionista es muy prometedora en este
sentido. Dieguéz A. (2003).

Resumen critico

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1.6) LA OBJETIVIDAD ENTRE PARÉNTESIS

Para Maturana el ser humano está expuesto a perturbaciones de su entorno. El observador


percibe algún proceso socio-natural, y éste actúa sobre el ser humano y activa en él una
transformación, sino le permite conservar su configuración, aunque le perturbe. Además
considera que la emoción fundamental que caracteriza el dominio de acciones llevadas a
cabo en la ciencia como una actividad humana es la curiosidad en modo de deseo o pasión
por explicar. Es más, lo que configura a la ciencia “es el criterio de validación que usamos los
científicos, explícita o implícitamente, para aceptar nuestras explicaciones como explicaciones
científicas mientras practicamos la ciencia bajo la pasión por explicar”

Para Maturana la ciencia es “la posibilidad operacional de ser responsables de nuestras


acciones al darnos la posibilidad de volvernos conscientes de nuestras emociones, y de actuar
intencionalmente en conformidad con nuestros deseos”. Así llega a ser el dominio de las
explicaciones y declaraciones científicas que los científicos generamos por medio de la
aplicación del criterio de validación de explicaciones científicas. Como tal, los científicos
abordamos la ciencia con la explicación y comprensión de la naturaleza o realidad como si estas
fueran dominios objetivos de existencia independientes de lo que hacemos La ciencia es un
dominio cognoscitivo cerrado definido por un criterio de validación peculiar que, además,
como muestra Maturana, tiene que ver con la biología del conocer. Por lo que “la tarea de la
ciencia, la tarea del científico es explicar. La tarea del tecnólogo es producir. Son tareas
distintas que se diferencian en la intencionalidad y el criterio de validación”

Para Maturana el lenguaje corresponde a la praxis de vivir del observador, u observadora, y


genera la praxis de vivir del observador, incluyendo los objetos que observa, que los configura
mediante su biopraxis lingüística, dando a luz así a lo que llamamos realidad objetiva. Así, el
mundo que vivimos surge, se configura en cada instante, en cada momento, como el espacio
relacional que vivimos con nuestro vivirlo, y nosotros a la vez nos configuramos en nuestro ser
fisiológico y psíquico viviendo el mundo que habitamos viviéndolo.

Dado que las configuraciones psicológicas en particular y las socio-humanas en general existen
en la realidad objetiva independiente del ser humano que las analiza u observa en tanto que el
acto de enunciación del término que las designa forma parte de esa realidad. Sin embargo, no
existe la realidad objetiva independiente del ser humano, por cuanto la realidad objetiva es
configurada de manera subjetiva por el investigador o sujeto que observa con el fin de
comprender de una mejor manera los complejos procesos sociohumano.

Toda objetividad es subjetiva en tanto está determinada, mediada, reconocida, asimilada,


apropiada y configurada por un sujeto, por un ser humano subjetivo que siente, que piensa y que
actúa en base a esos sentimientos, afectos, emociones, preferencias, valores, actitudes,
pensamientos, deseos, intenciones, creencias, aspiraciones, intereses, ideales y convicciones. El
ser humano resignifica, le da sentido, construye, resignifica, reconstruye y configura ese mundo
en su mente, es decir en su espacio psíquico relacional, en su biopraxis, a partir, precisamente,
de sus ideas, de sus saberes, de sus emociones, preferencias, sentimientos y afectos. El
comportamiento del ser humano está mediado por el sistema de creencias, nociones, conceptos
y representaciones que lo hacen pensar acerca del mundo que le rodea. Lo externo y lo interno
sólo existen en la mente del investigador y éste los hace visibles mediante el lenguaje oral y
escrito.

La objetividad entre paréntesis corresponde, para Maturana, al camino explicativo asumido por
quien pide una explicación biológica de sus capacidades cognitivas. En este camino explicativo,
el observador acepta explícitamente que es un sistema vivo por cuanto es un ser humano; que
sus capacidades cognitivas como observador se alteran cuando su biología se altera y por lo
tanto estas capacidades son procesos biológicos; que si él quiere explicar sus capacidades
cognitivas como observador, deberá hacerlo mostrando como éstas surgen como fenómenos
biológicos en su realización como un sistema viviente. Al asumirse como sistema viviente, el
observador reconoce en sí mismo la presencia de todas las características de los seres vivos,
siendo la más relevante de ellas para su rol de observador, la incapacidad de distinguir en una
experiencia aislada entre lo que el lenguaje cotidiano denomina ilusión y lo que llama
percepción.
X-1 La objetividad y el conocimiento de la realidad

X-2 La objetividad científica y la subjetividad según H. Maturana.

Teoría apego

Organización Significado personal

CAPITULO 3

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