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Universidad Autónoma de Zacatecas

Unidad Académica de Psicología


Extensión Fresnillo

TRABAJO FINAL
Sigmund Freud, el cambio en la concepción del las obsesiones y fobias.

Alumno: Jonhatan Eduardo Montoya Cortez.


Docente: Saira Escobedo Castrejón.
Materia: Neurosis y Psicopatías.
Grado y Grupo: 7° C3
El estatuto teórico y clínico de las fobias y obsesiones ha sido modificado a la largo de la obra de Freud,
reconociéndose tres grandes momentos en su conceptualización. Para Freud la conceptualización de las
fobias, así como la de la angustia, siempre constituyó un problema. La primera cuestión a aclarar
respecto a la obsesión, es que lo que ella nos enseña está estrechamente vinculado con el
descubrimiento de Sigmund Freud con el inconsciente y de los términos y las leyes que allí supo
relacionar adecuadamente. El obsesivo freudiano estabilizó de modo duradero un significante del
cual ninguna otra fuerza lo reconozca o no lo reconozca, se puede desde entonces prescindir.

Freud demuestra que un recuerdo tiene la característica de relacionarse con la vida sexual,
concernir a la primera infancia, e implica un abuso infligido por un otro. Características que
comparte con la histeria, pero con una diferencia condicionada por la naturaleza de los síntomas:
si la histeria tiene como etiología especifica una experiencia de pasividad sexual, una experiencia
sufrida con indiferencia, con despecho o temor, en la obsesión se trata, por el contrario, de un
acontecimiento que generó placer y en el cual el sujeto fue activo.

Hay un error muy común en la actualidad donde se suele pensar que las obsesiones y fobias son la
misma cosa, o como si se hablará de sinónimos, lo cual es totalmente errado. En toda obsesión
existe la idea que se impone al enfermo y el estado emotivo asociado. En las fobias, este estado
emotivo es siempre la angustia, mientras que en las obsesiones propias puede ser igualmente
cualquier otro, tal como la duda, el remordimiento o la cólera.

También estableció una diferencia entre obsesiones y fobias que es importante mencionar, la cual
consiste en que en la obsesión hay siempre dos cosas: una idea que se le impone al enfermo y un
estado emotivo asociado. En las fobias ese estado emotivo asociado es siempre la angustia,
mientras que en las obsesiones puede ser la ansiedad, la duda, el remordimiento la cólera (el enojo).

Además, es posible describirlas como unión de un fuerte estado afectivo y un contenido


representacional, que en muchos casos varía de modo que el peso mayor claramente recae en el
afecto. Basa prácticamente todo en el estado emotivo, por ejemplo, el estado emotivo es lo
principal, ya que permanece inalterado en tanto que la idea asociada varía, de la misma manera el
estado emotivo permanece idéntico dando como resultado un cambio de la idea. Por lo cual
siempre está justificado. También consideró entonces las fobias como manifestaciones de
desórdenes mentales, sin constituir una entidad diagnóstica.

Freud también sugiere separar las representaciones obsesivas de las fobias, no tanto en base a los
síntomas, sino en función del mecanismo etiológico. Además, estas mismas no pertenecen a los
trastornos que generan o caracterizado por la presencia de un profundo agotamiento y debilidad
físico y mental, entre otros más, también conocido como neurastenia. De igual modo no se
presentan ninguna clase de degeneración.

La idea asociada no es justa, es un reemplazante, un sustituto. En el origen de la obsesión se halla


la idea original sustituida. La angustia ya no era consecuencia de la represión, sino que estaba en
el yo como señal de angustia. La señal de angustia activaría los mecanismos defensivos (represión)
que lo defenderían de estos deseos. De esta forma, inconscientemente se produjo un
desplazamiento y todos estos deseos se proyectaron en un objeto externo simbólicamente
apropiado. Las principales defensas de la fobia son la represión (de los objetos y de los
significantes) y la evitación del objeto u objetos fobígenos. Vemos que la fobia, de este modo,
puede limitar extremadamente la vida del paciente, sobre todo si es una fobia grave, ya que el
paciente puede necesitar lo que llamaremos un “acompañante contrafóbico” para sostenerse, una
persona que lo acompañe a todas partes.

Las ideas sustituidas tienen caracteres comunes, en relación a impresiones penosas de la vida
sexual del individuo, que se a intentado olvidar. Solo ha logrado reemplazar la idea inconciliable
por otra inapropiada para asociarse con el estado emotivo, que permaneció idéntico. Pero no se ha
ganado nada, porque un peligro interno ha sido sustituido por uno externo, aunque ahora este se
puede evitar.

Es este falso enlace entre el estado emotivo y la idea asociada lo que explica el carácter absurdo
de las obsesiones. La idea original puede estar reemplazada por otra idea, o bien por actos o
impulsiones que en el origen sirven de alivios o procedimientos protectores, y ahora se encuentran
en una asociación grotesca con un estado emotivo que no concuerda con ellos, pero ha
permanecido el mismo, está justificado como el origen.
Freud realmente abordo un sistema amplio y de igual modo práctico. Donde se pueden distinguir
dos grupos entre las fobias, caracterizados por el objeto del miedo, o sea el causante de este
sentimiento.

Distingue entre el miedo fóbico y el miedo obsesivo y separa las fobias comunes (miedo a las
serpientes, a la oscuridad, a la noche, etc., a las cosas que serían, de alguna forma, común que
generen algún miedo) de las fobias que él llama ocasionales, angustia emergente en circunstancias
especiales y da como ejemplo la agorafobia y demás fobias de locomoción.

Entre las fobias comunes, estarían los miedos exagerados a las cosas a las que todo el mundo
aborrece o teme un poco (la noche, la soledad, la muerte, el contagio por COVID-19, los asaltos,
las enfermedades, los peligros, las serpientes, la inseguridad que aqueja nuestro estado Zacatecas).
Y también aquellas fobias que son ocasionales, entre ellas están el miedo a condiciones especiales
que no inspiran temor en el hombre sano (agorafobia, fobias de locomoción), podría decirse que
son aquellas fobias que se consideran irracionales por el contexto en el que se viva. Estas fobias
no son obsesivas, son pasajeras y dependen completamente del lugar o situación, por ejemplo. en
las que con frecuencia encuentra en su base un ataque anterior de vértigo.

La relación entre estas fobias y las fobias de la neurosis obsesiva, reside en que una representación
se tornó compulsiva por el enlace con un afecto disponible. Es decir, en ambos tipos de fobias
existe un mecanismo de traslación de afecto.

El estado emotivo no aparece aquí sino en condiciones especiales que el enfermo evita
cuidadosamente, lo cual también llega a convertirse en fobia. Por lo cual las fobias en
los adultos están todas parcialmente vinculadas con la amenaza de la integridad narcisista, cuando
no han sido metabolizadas estas situaciones traumáticas. La aparición de la fobia constituye
entonces un intento malogrado de simbolizar dicha presencia, habida cuenta de la insuficiencia
paterna para cumplir su función en el Edipo.
La ansiedad siempre esta presente, la angustia que presenta este estado emotivo que está en el
fundamento de la fobia no deriva de un recuerdo cualquiera. Las fobias forman parte de las
neurosis ansiosas, y casi siempre van acompañadas por otros síntomas de la misma serie.

La neurosis ansiosa es de origen sexual, pero no se reconduce a unas ideas extraídas de la vida
sexual; carece de mecanismo psíquico en sentido propio. Su etiología específica es la acumulación
de la tensión genésica, provocada por la abstinencia o la irritación genésica frustránea. Estas
neurosis sobrevienen por una acumulación de tensión psíquica generada por la abstinencia y la
satisfacción sexual incompleta, sin que exista un determinado mecanismo psíquico que intervenga
en su formación. Freud afirma que cuando no hay disposición en el sujeto para la histeria de
conversión, ante una representación intolerable de carácter sexual, se pone en marcha el proceso
defensivo por el cual se separa la representación del afecto, quedando ésta fuera de la conciencia
y el afecto, devenido libre, llamado en la fobia angustia, se enlazará a cualquier representación
(como los animales, la oscuridad, entre otros).

Hay que tener en cuenta que una fobia y una obsesión pueden combinarse.

Un mecanismo muy frecuente, en apariencia más complicado, se muestra cuando en una


fobia originariamente simple de la neurosis de angustia el contenido de la fobia es sustituido
por otra representación, vale decir que la sustitución se agrega a la fobia con posterioridad.
Lo más habitual es que se utilicen como sustitución las “medidas protectoras” que
originariamente se ensayaron para combatir la fobia (Freud, [1895]1990: 98)
REFERENCIAS:

1. BIRRAUX, A. (1997) La fobia, estructura originaria del pensamiento. Rev. Urug. de


Psicoanálisis, Nº 99

2. COMPTON, A (1992) The Psychoanalytic View of Fobias, Psychoanalytic Quarterly, LXI,


1992.

3. Freud, S. (1895c). A propósito de las críticas a la «neurosis de angustia». En J. Strachey


(Ed.), Obras Completas de Sigmund Freud (Volumen III, pp. 117-138). Buenos Aires,
Argentina: Amorrortu editores.

4. Freud, S. (1895a). Obsesiones y fobias. Su mecanismo psíquico y su etiología. En J.


Strachey (Ed.), Obras Completas de Sigmund Freud (Volumen III, pp.69-84). Buenos
Aires, Argentina: Amorrortu.

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