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La Nueva Escuela Mexicana y los estudios de la construcción de la masculinidad

Octavio González Mejía

La construcción de la masculinidad debe ser un tema de estudio profundo para el

entendimiento y transformación de la sociedad mexicana. De acuerdo con Szasz (1999), los

hombres expresan su sexualidad como una respuesta de “naturaleza animal” y dejan de lado el

escrutinio racional de sus actos; afirma: el desarrollo masculino busca la conquista y

rendimiento sexual por sobre los deseos y emociones que los hombres experimentan. En este

sentido, tres de los fines de la educación que propone el Estado Mexicano son:

I. Contribuir al desarrollo integral y permanente de los educandos, para que ejerzan

de manera plena sus capacidades […]; II. Promover el respeto irrestricto de la

dignidad humana, como valor fundamental e inalterable de la persona y de la

sociedad, […]; III. Inculcar el enfoque de derechos humanos y de igualdad

sustantiva, y promover el conocimiento, respeto, disfrute y ejercicio de todos los

derechos, con el mismo trato y oportunidades para las personas (LGE, Art. 15 § I, II

y III, 2019).

Hasta hace cuatro décadas “el pensamiento feminista definía la sexualidad masculina como

agresiva, cosificadora de las mujeres, dominadora y opresiva” (Szasz, 1999), de forma tal que

en los años recientes los estudios de género enfocan investigación hacia la masculinidad y qué

sucede con los hombres; se inicia el abordaje desde sectores que estaban enfocados

únicamente al trabajo con mujeres (Salas y Campos, 2001) hasta la actualidad que se integran

estudiosos y teóricos con el tema de las nuevas masculinidades.

La Nueva Escuela Mexicana (NEM) mandatada constitucionalmente para impartir una

educación democrática, nacional, humanista, equitativa, integral, inclusiva, intercultural y de

excelencia (Art. 3º Constitucional) debe unirse a esos estudios de género para dar aporte a la
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transformación que impera la sociedad mexicana. Este proyecto educativo fue creado bajo el

supuesto de Modelo Educativo y recorre un trayecto desde 2018 con el Acuerdo Nacional por la

Educación y que verá su cúspide en julio de 2022 con la distribución de nuevos libros de texto

gratuitos, en una presunta congruencia con el Plan y Programas de Estudio que se publicará en

julio de 2021 según el cronograma que el propio gobierno difundió a través de la Subsecretaría

de Educación Básica (SEB, 2019). Apodaca-Orozco, Ortega-Pipper, Verdugo-Blanco, y Reyes-

Barribas (2017) dicen que “un modelo educativo es una recopilación o síntesis de diversas

teorías que logran reunir bases dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje, buscando que

estos den respuesta a las necesidades de la sociedad” (p. 80). Paralelamente, EMAKUNDE-

Instituto Vasco de la Mujer suscribe:

Es fundamental que sean cada vez más los hombres dispuestos a cuestionar el modelo

tradicional de masculinidad; a renunciar a los privilegios que les pueda aportar el

sistema patriarcal; a liberarse de las cargas de una masculinidad hegemónica o

tradicional, y a comprometerse de forma activa, junto con las mujeres, en la

consecución de una nueva sociedad compuesta por personas más libres e íntegras.

(2008, p. 14).

Ante esta realidad se vuelve imprescindible la transformación no solo del plan y

programas de estudio para la Educación Básica y Normal, sino la deconstrucción filosófica del

Sistema Educativo Nacional (SEN) en favor del humanismo y la perspectiva de género con

impacto en nuevas formas de convivencia social y de inclusión para todos los sectores que

históricamente fueron desfavorecidos. La propuesta de la NEM según lo descrito en la Ley

General de Educación (LGE) “tendrá como objetivos el desarrollo humano integral del

educando” (Art 11), así como “combatir las causas de discriminación y violencia en las

diferentes regiones del país, especialmente la que se ejerce contra la niñez y las mujeres” (Art
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12, § IV). De manera que un verdadero humanismo daría pauta a este logro. En tanto a la

formación humanista, Cordua (2013) la sugiere como una oportunidad que supone la unión

entre los estudios académicos con las circunstancias particulares de los educandos para crecer

y aprender, asi como atender sus voces internas que les den sentido a su ser en el mundo y lo

que esperan de la vida.

La propia SEB distingue la necesidad de reformular muchos componentes del SEN para

que responda a la aspiración de la reforma constitucional, particularmente en la formación del

nuevo mexicano “desde un enfoque humanista y bajo la perspectiva del desarrollo sostenible”

(2019). Asimismo, plantea un plan y programas de estudio, entre otros rubros, centrado en la

perspectiva de género y la educación sexual y reproductiva con el objetivo de formar personas

competentes y socialmente comprometidas tanto en sí mismas como en la sociedad y la patria.

Salas y Campos (2001) señalan desde la perspectiva epistemológica a la masculinidad

como un objeto de estudio relativamente reciente, para su época apenas dos décadas y en la

nuestra un par más, que mantienen la deconstrucción del ideario masculino en la superficie

social y no se han llegado a estratos profundos de verdadera transformación que trascienda al

ámbito científico y llegue hasta la vida social donde los hombres se pregunten cómo y por qué

son como son y cuáles son las formas para vivir su masculinidad en términos de igualdad

sustantiva. En contraste, EMAKUNDE-Instituto Vasco de la Mujer argumenta la resistencia que

tienen los hombres hacia las cuestiones relacionadas con la igualdad, así como su falta de

concienciación e implicación, evasión y rechazo hacia dichos temas. (2008, p. 17).


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Por lo anterior, se hace necesario un escrutinio minucioso a la estructura política,

filosófica, pedagógica y metodológica de la NEM en tres dimensiones: I. Plan y programas de

estudio, II. Formación de los profesionales docentes y III. Actores educativos.

I. Plan y programas de estudio.

Cordua (2013) asegura que las humanidades definen materias de estudio como la

gramática, retórica, poesía, historia y filosofía moral para dar sentido a los asuntos de la vida

cotidiana de los aprendices. Mientras que Salas y Campos proponen tres situaciones de interés

para el estudio de las masculinidades:

La primera es acceder a la masculinidad como apoyo al trabajo que, en diferentes

campos y de manera sistemática, vienen haciendo las mujeres. La segunda es trabajar

masculinidad por necesidad y desde los hombres mismos, en diálogos propios que

permitan redescubrir mucho de lo que éstos viven, pero que no lo asocian con la

condición del género masculino y sus derivaciones o consecuencias. La tercera es

evaluar la opción de hacer trabajo conjunto en una serie de problemáticas que, en

nuestro criterio, podría tener una mejor evolución si se enfrentan desde los dos frentes:

el de las mujeres y el de los hombres. (2001)

En este sentido, se desconoce si los planes y programas de estudio que propone la

NEM alcancen estas necesidades de atención desde el abordaje que promulgan: “favorecer al

desarrollo integral y gradual de los educandos […] que responda a las condiciones personales,

sociales, culturales, económicas de los estudiantes, docentes, planteles, comunidades y

regiones del país” (LGE, Art. 22), pues no se dispone ningún documento que manifieste su

contenido específico y en la misma LGE (Art. 23) se expresa que su elaboración tendrá

consideración de la opinión magisterial y de los propios educandos, dejando claro que a la

fecha no existen estas directrices educativas; solo se disponen presupuestos para salvaguardar
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“los enfoques humanista, social, crítico, comunitario e integral de la educación” (LGE, Art. 23) y

“tendrán perspectiva de género para, desde ello, contribuir a la construcción de una sociedad

en donde a las mujeres y a los hombres se les reconozcan sus derechos y los ejerzan en

igualdad de oportunidades” (LGE, Art. 29).

II. Formación de los profesionales docentes.

Según Gaitán (2018) en la actualidad los docentes deben reconocer la responsabilidad

que su práctica tiene para el desarrollo de competencias en sus estudiantes; por tal, es

imprescindible que amplíen sus clases y actividades, así como crear ambientes de

aprendizajes significativos. Asimismo, Hernández, Coronado, Barraza, Acosta (2016) aseguran

que un profesional de la educación debe atender necesidades sociales surgidas en la sociedad

globalizada y además de diseñar ambientes de aprendizaje, ha de planear y desarrollar

programas y proyectos para ámbitos educativos (p. 31).

Para dar cumplimiento, el Gobierno de México a través de la LGE proyecta una reforma

a los planes y programas de estudio de las escuelas normales para responder a la formación

de profesionales que logren la excelencia en educación, comprometidos con su comunidad;

planes y programas de estudio que serán nutridos por la experiencia del profesorado y la

colaboración de escuelas normales e instituciones de educación superior (Art. 25). Además, “se

deberá capacitar a las maestras y los maestros respecto de su contenido y métodos, así como

generar espacios para el análisis y la comprensión de los referidos cambios” (Art. 28). Sin

embargo, todo esto queda en una proyección que no se precisan fechas para su cumplimiento.

III. Actores educativos.

La escuela y la familia constituyen dos de las más importantes instituciones modernas

que participan activamente en los procesos de construcción de la masculinidad.


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Contribuyen a la construcción de la masculinidad mediante la creación de escenarios

sociales donde las capacidades y actividades masculinas se significan en función del

estatus y el poder que otorgan (Guevara, 2006).

Se sabe que la vida en familia y la vida escolar son los entornos institucionales que

constituyen el marco simbólico para la construcción de la idiosincrasia social. Las interaciones

entre los educandos, son reguladas por normas institucionales que los preparan para su

posterior incorporación a la sociedad productiva; esto conlleva también a “reproducir o

modificar patrones de masculinidad establecidos cultural y biográficamente” (Guevara, 2006).

Las prácticas y discursos de los hombre en sociedad no se manifiesta de manera

expresa en ninguno de los documentos de la política educativa de la NEM, lo más es la

perspectiva de género expresada en muchas líneas de los distintos documentos rectores, pero

que ninguno da certeza de aplicabilidad específica.

Quizá la formación y construcción de la masculinad sea tan sutil que en las prácticas

cotidianas queda inmersa y se requeriría una reforma ideológica en todos los actores

educativos para dar cabida a las transformaciones tanto en las escuelas desde sus planes y

programas de estudio, como en los profesores en su formación profesional con una

deconstrucción en los idearios de sus sistemas de creencias y valores que les permite ser

agentes de transformación como se aspira en el proyecto de la Nueva Escuela Mexicana.


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Referencias

Apodaca-Orozco, G. U. G.; Ortega-Pipper, L. P.; Verdugo-Blanco, L. E.; Reyes-Barribas, L. E.

(2017). Modelos Educativos: Un reto para la educación. Salud. Ra Ximhai, 13(2),77-86.

https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=461/46154510006

Cordua, Carla. (2013). EL HUMANISMO. Revista chilena de literatura, (84), 9-

17. https://dx.doi.org/10.4067/S0718-22952013000200002

DECRETO por el que se reforman, adicionan y derogan diversas disposiciones de los artículos

3º., 31 y 73 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia

educativa. Diario Oficial de la Federación, 15 de mayo de 2019.

https://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?

codigo=5560457&fecha=15/05/2019&print=true

EMAKUNDE-Instituto Vasco de la Mujer, (2008). Los hombres, la igualdad y las nuevas

masculinidades.

Gaitán, M., S. A. (2008, Junio 1). La importancia de la formación docente en la actualidad.

Nexos. https://educacion.nexos.com.mx/?p=1285

Guevara Ruiseñor, Elsa S.. (2006). Construcción de la masculinidad en la escuela y la familia

en jóvenes universitarios. Psicologia para América Latina, (8).

http://pepsic.bvsalud.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1870-

350X2006000400015&lng=pt&tlng=es
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Hernández, R., E.; Coronado, M., J. M.; Barraza, M., A.; Acosta, C., M.. (Coord.) (2016).

Actores y procesos educativos. Estudios que parten del terreno formativo. Red Durango

de Investigadores Educativos A.C.

LEY General de Educación (LGE). Diario Oficial de la Federación, 30 de mayo de 2019.

http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LGE_300919.pdf

Salas C., J. M. y Campos G., A. (2001). Masculinidad en el nuevo milenio (Ponencia). I

Encuentro Centroamericano acerca de las Masculinidades. San Jose, Costa Rica.

SUBSECRETARÍA de Educación Básica (SEB). (2019, mayo 11). Modelo Educativo: Nueva

Escuela Mexicana.

https://bibliospd.files.wordpress.com/2019/05/modeloeducativonuevarfedumeep.pdf

Szasz, I. (1999). Algunas reflexiones sobre la sexualidad de los hombres a partir de los

estudios de la masculinidad. Salud Reproductiva y Sociedad (órgano informativo del

programa Salud Reproductiva y Sociedad de El Colegio de México), Año III, No. 8.

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