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Martin Guillermo Amaral Ibarra (Culiacan, Sinaloa, 1966-2011). Cursé tres afios de estudios —sin concluir— en la Escuela de Filosofia y Letras Cle Mee Orecstel tenet seal ett’ universidad. Diplomado en promocién cultural por el CREA-INBA, en 1992 y por el INBA-DIFOCUR en 1996, respectivamente. Participé y organiz6 Eiicreemethecoomrcntin ter aemrsnter (attrac literatura, historia del arte y politica cultural, Say ete Ne rece etrar nena werietteet to Sirorm cert ttnme te thinset erento ‘Trancapalanca, durante tres afios en Radio UAS. En 1997 inicid en el periddico Noroeste la columna Infinito Tedio y a partir del 2000 comenzé a pele) fe tam Mostra aT MATS OME] comes MO Meat reste) Preccn tee ‘Trabajo ex la mayoria de las instituciones de cultura del estado de Sinaloa: COBAES, Ayuntamiento de Culiacan, UAS, Fue funcionario de DIFOCUR durante algunos afios; dirigid durante tres afios la Casa de la Cultura del IsssTE en Culiacan, donde coordiné en la entidad el Pearle eka CU eareme ttenclincer ae tattie treats mas de cien mil libros de literatura mexicana. Corer temrtr cocentee Mee Creer mre re rett te ten tan sociales como: DIF estatal, DIF municipal, LICONSA, DICONSA y en la Junta de Asistencia Privada del estado de Sinaloa. Se definia, ante todo, como un agradecido lector omnivoro. VUELO LIBRE TOMO II Primera edicién: mayo de 2015 D.R. © Herederos de Martin Amaral D.R. @ Instituto Sinaloense de Cultura ISBN: 978-607-7756-82-8 Disefio de portada: Alejandro Mojica Impreso y hecho en México VUELO LIBRE TOMO II Martin Amaral INSTITUTO SINALOENSE DE CULTURA EMBOTELLAR RELAMPAGOS Juan Villoro Vicente Huidobro prometié que quien abriera su tumba veria el mar. El mas cé- lebre de sus poemas, “Altazor”, dio nombre a un sitio en Mazatlan para los que ya se cansaron del oleaje y necesitan otro tipo de milagros liquidos. Ahi, el escritor y barman Héctor Mendieta ofrecio durante afios decisivos bebidas conyersadas. Cada vez que veo a Héctor, pienso en ciertos personajes de Martin Scorsese. Se trata de amigos de su barrio que no son actores y aparecen unos segundos, pero sin los cuales la historia serfa imposible. Ahora Héctor se ha trasladado a Guadalajara, donde trabaja como periodista. Cuando fungia como patron del Altazor era el actor secundario de todas las mesas. Servia un trago, atendia un asunto, regresaba al poco rato, proponia un nuevo tema de conversacion y dejaba que los demas lo discutieran. Hablar de esa manera es una especialidad que se adquiere atendiendo una barra donde cinco solitarios plantean urgen- cias que no se ahogan en tequila. En uno de mis pasos por Altazor, Héctor me dio una noticia fulminante: Martin Amaral, a quien admiramos por sus columnas en el Noroeste, padecia esclerosis lateral, pardlisis progresiva e invencible. Esto ocurrié en 2005; Ama- ral tenia entonces 39 afios. Unos afios después volvi a Mazatlan y Héctor reto- mé la conversacién como si nos hubiéramos visto el dia anterior, invitindome a presentar en Culiacan el libro Practica de vuelo, que reunia las crénicas de Amaral. Me dio otras noticias alentadoras: Martin se habia sometido con éxito a una operacién de trasplante de células; volvia a caminar, seguia escribiendo; combatia con entereza un mal que a fin de cuentas lo venceria, pero al que le sacaba extraordinarios plazos de gracia. Pensé en escritores que han enfrentado desaffos fisicos y escribieron al res- pecto con el pulso de quien cubre una exclusiva: Joseph Heller ante el sindrome de Guillain-Barré, que lo llevé a la pardlisis; William Styron ante la depresién; Harold Brodkey ante el sida. En una entrevista en Fl Universal, Amaral hablo de las reacciones que le produjo la enfermedad: impotencia, rabia y deseos de resistir. Los estadios sucesivos de una mente ejemplar. ‘Amaral publicaba en el periédico Noroeste la columna “Vuelo libre”. El titu- Jo rendia tributo a sus cambiantes intereses. El conjunto de esas imaginativas bitdcoras dio lugar al volumen Practica de vuelo. Entre otros temas, el excep- cional testigo de la vida diaria de Culiacén, se ocupé de héroes de la cultura popular, como el Profesor Zovek, martir del castigo corporal que se sometia a seis horas de lagartijas y “descansaba” haciendo abdominales; de Joan Manuel Serrat, inventor de mediterraneos, o de Harry Potter, el mago que demostré que ningtin truco supera a la lectura. De manera indeleble, las columnas de Amaral retrataban la cotidianidad de Culiacan y la forma en que los ilicitos se asimilaban a la costumbre. En una de sus estampas, un joven sicario lava su coche en un negocio donde los cepillos gigantes y la espuma son tan llamativos como su camisa multicolor y su pistola escuadra. En otro episodio, el cronista leva la cuenta de los disparos que se lanzan al aire en aio nuevo y descubre que buena parte de ellos provienen de cuernos de chivo: el cielo es fusilado con derroche. En esta galeria de la vio- lencia no podia faltar el narcocorrido, el género cultural mas rentable del pais, soundtrack del crimen organizado. Como el protagonista de Woody Allen en Scoop (“primicia”), Amaral sabe que los cronistas también tienen obligaciones en el mas alla. En consecuen- cia, comunica mensajes de ultratumba de Oscar Liera, En la tierra de Pedro Infante, el autor de El jinete de la divina providencia fue un indomito “infante terrible”. Amaral le presta una ouija para que exclame: “Digan las cosas, no se queden con ellas’. Practica de vuelo se ampara en un poema de Pellicer para despegar y en Liera para decir las verdades que definen su velocidad crucero. En el prélogo de su primer libro, el cronista comenta que ha tratado de ser- virse de una “ignorancia inteligente”, agradable modo de decir que no pretende tener autoridad sino buenas pasiones. Y vaya que las tiene. Solo un columnista de su temple podia hacer que la lluvia, el olor del café o el suefio fueran noticias urgentes. Como José Alvarado al inmortalizar un bolillo o Garcia Marquez al explorar las ilusiones que infla un acordeén, Amaral singulariza lo nimio al grado de hacerlo imprescindible. En su sorprendente galeria, no podia faltar un retrato de otro cronista, Dan- te Herrera Félix, entrafable hombre de pésimo caracter que Ilegaba sin avisar acasa de Martin, se sentaba a la mesa y agotaba su racion de pasta sin dejar de criticar lo mal que estaba hecha. En una metafora abusiva, este imprescindible testigo incomodo de la vida sinaloense fue atropellado frente a una institucién cultural. A través del retrato de Herrera Félix, Amaral refrenda la utilidad del mal humor critico, pero sus propias crénicas tienden a la celebracién: Borges, Cor- tazar, Elmer Mendoza son encomiados con técnico deleite. Formado como socidlogo, Amaral acude con frecuencia al pensamiento, ya se trate de la preocupacién de Susan Sontag por la forma en que nuestra €poca normaliza el horror, o la teoria del kitsch de Hermann Broch, que en una época apasionada por lo cursi podemos usar como método de superacién personal. En sus afios de estudiante, Amaral lanz6 como candidata a directora de la preparatoria a una perra sin mas adiestramiento que el ladrido. Tiempo des- pués, cuando pidié que le vendieran una computadora a plazos, muchos pen- saron que aquel rebelde ya se habia tranquilizado. Sin embargo, antes de saldar su deuda, ya dominaba el arte de producir incendios en el teclado. El periodismo de los afios tempranos de Garcia Marquez, cuando llegaba a las redacciones de Barranquilla y Cartagena vestido como un astro del mambo y lo apodaban Trapo Loco, no se conoceria de no haber reinventado el hielo en Macondo. Es de celebrar que Martin Amaral haya sido valorado en vida como cronista sin tener que circular primero, como tuvo que hacerlo Garcia Marquez, con el pasaporte de novelista. Los roménticos pedian una literatura equivalente a un elixir. E] buen perio- dismo es tonificante y perturbador, y se sirve en copa pequefia. Lo sabe Héctor Mendieta, antiguo barman y prologuista de la primera edicin de Practica de vuelo. Cuando me anuncié que este nuevo libro de crénicas estaba préximo a salir, sonrié como solo puede hacerlo quien conoce todos los cocteles pero esta a punto de dar con uno superior. Martin Amaral dedicé su vida prédiga a embotellar relémpagos. Martin AMARAL Ronaldo Gonzalez Valdés Conoci a Martin Amaral en aquellos tempranos afios ochenta del siglo pasa- do. Tuve claro, desde nuestro primer encuentro, que estaba conociendo a un personaje singular. Un joven inquieto y con una vocacién de vida distinta al comiin de los entonces convencidos activistas universitarios. Pasados los aftos esa impresién se confirmé. Martin estudié sociologia, participé de una parte de la épica universitaria, se involucré en las tareas del tercer sector y la filan- tropia y, sobre todo, leyé y vivid intensamente y bien. Esta seleccién de articulos sobre el tema de Sociedad y Politica (espero se me acepten convencionalmente las mayusculas y las cursivas) publicadas en el periddico Noroeste a lo largo de diez arduos afios, curiosamente la primera década del siglo que inicia, da cuenta de una parte de sus preocupaciones y afanes intelectuales y, diriase, existenciales. La politica internacional, nacional y local; el curso de la sociedad civil con especial énfasis en Sinaloa; la necesidad ingente de abatir nuestro déficit de co- hesién social y de formar ciudadania; los avatares de la (nuestra) Universidad Auténoma de Sinaloa; los asuntos de nuestra democracia y sus expectativas, todos estos, y mas, son temas que preocuparon y, en buena medida, ocuparon a nuestro autor. Martin fue, junto con Vladimir Ramirez, Humberto Espinoza Guevara, Mario Bojérquez y otros, la sangre joven de eso que Jorge Medina Viedas lla- mé la “generacién puente” del movimiento universitario sinaloense. Acaso por eso, a diferencia de algunos de nosotros, en él no incubo el virus del antiau- toritarismo, sino mas bien el de una cierta irreverencia un tanto cuanto ico- noclasta, Cuando la generacién mayor de aquella generacién puente (Oscar Lara Salazar, Jorge Aguirre Meza, Francisco Higuera, Rosa del Carmen Meza, entre otros), lanzabamos a Juan Eulogio Guerra Aguiluz, un abogado y poeta marxista (“abajo quedan México y su lucha de clases” decia un poema suyo Iamado “Viaje a la urss”), a la Direccin de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, Martin Amaral y sus compaferos postulaban a una perra, si, a una hembra canina, a la Direccion de la Preparatoria Central de la vas. Pero no en todos los jévenes en que incubé ese-cierto-virus-de-la-irreve- rencia, incubé también aquel-otro-cierto-virus-de-la-ilustracion, las ganas (y acaso la necesidad) de leer —y leer bien—, de escuchar —y escuchar bien—, de mirar —y mirar bien—, como ocurrié con Martin Amaral y Mario Bojérquez, y posteriormente con algunos otros muchachos (todavia) inquietos (todavia) como Geney Beltran. Martin fue, por lo mismo, una excepcién: joven irreverente, interesado en la literatura y el arte, en la cultura en el sentido convencional y en el antropo- logico, que ademas, a diferencia de Bojérquez y Beltran, decidié quedarse en el trépico sinaloense. Y eso, al tiempo, ha resultado bueno para la cultura en Sinaloa, aunque no estoy tan seguro de que haya sido bueno para él, para su vida: para su curriculum vitae y su biografia. Pero en fin, Martin se quedd, aqui estara para siempre con nosotros. Hay que leerlo a él y a su libro, hay que conocer las consideraciones y opiniones que nos ofrece en esta compilacion que constituye una miscelanea tematica extraordinaria, original en provincia, destumbrante por momentos. No voy a entrar a polemizar con lo que Amaral nos sugiere, con lo que pro- pone y dispone en estos textos. Cada uno de los articulos da para una discusién en forma, Solo digo, por el momento, que ahora mismo veo a Martin como lo miré hace apenas ocho o diez afios: en un acto de interrupcién de conciencia, justo frente alo que queda de la vieja casa de la familia De la Vega (y después de Luz Lopez Meza), convocandonos a los culiacanenses, a los ciudadanos y a las autoridades, a pelear por nuestro patrimonio historico. Lo veo asi, como lo miré hace treinta afios, echando en cara a los grupos politicos universitarios su desdén por la academia, la ciencia y la cultura, y su postracién ante los fetiches dela politica y el pragmatismo. Veo a Martin como lo he visto siempre, con una lucidez puesta al servicio de lo importante mas que de lo urgente. Por eso, bienvenidas sean estas digresiones, esta invitaci6n a la revision de nuestras miradas ala vida, muchas de ellas anacrénicas y provincianas. Que em- prenda libre vuelo el Vuelo libre de nuestro admirado y querido Martin Amaral. 2 SOCIEDAD Y POLITICA Los HEROES ANONIMOS Seguramente usted compartira conmigo esa cierta sensacién de hartazgo que las noticias cotidianas nos provocan cada mafiana, al abrir el periddico o en- cender la televisi6n: la cuota de sangre y violencia de los asesinados de ayer, los levantados de hace rato, los escéndalos repetidos con distintos nombres pero con el mismo apellido de narco, acompafiado de la inefable vulgaridad de los politicos. Cosas tan tristes con las que nos desayunamos todos los dias. Pues resulta que una persona, como usted 0 como yo, pero en cierta region de los Estados Unidos, también cansada de leer siempre malas noticias, deci- dié fundar un periddico que publicara puras buenas resefias: nota blanca en lugar de nota roja. Este romantico, por supuesto, recibié en un principio la burla de sus ami- gos: jImagine un periddico donde solamente aparezcan cosas buenas! Pues nuestro personaje lo hizo. Junté su capital —que tampoco era mucho— y cred una publicacién semanal Ilamada asi: Buenas Noticias. En ella, se dedicé a enaltecer aquellas pequefias acciones que a nadie parecian importarle: la vieja que cura a los perros callejeros; la asociacién que limpia el rio y defiende los bosques; el zapatero que remienda como nadie los zapatos; la vecina que tras mandar cartas todos los dfas al Congreso lograba un pequefio triunfo para su barrio. Esas menudas conquistas de diario pero que sin las cuales acaso este mundo fuera aun peor. Primero el periédico circulé de manera limitadisima: su duefio era el re- dactor, el vendedor y el repartidor. Pero al tiempo logré colocar suscripciones y vender publicidad; contraté personal y ahora el semanario, que no es un gran negocio, subsiste decorosamente y amplia cada vez més su ntimero de suscriptores. a5 VUELO LIBRE Todo lo anterior es absolutamente cierto: sucede en la ciudad de Seattle, en el vecino pais del norte. El editor es un pequefio comerciante que ha logrado influir, en su espacio local, con una idea novedosa y noble. La idea que pudiera parecer en un principio nofa o absurda contiene su grado de raz6n. Supongo que somos legién quienes no necesariamente deseamos evadirnos de la rea- lidad, pero que si deseamos conocer otra cosa que no sea “el monstruo” de siempre. En nuestro pais existe otra publicacién similar llamada: Somos Hermanos, que sacan a la luz la Fundacién para la Promocién del Altruismo y Anuncia- cidn, una institucién de asistencia privada orientada a asesorar la promocién de este tipo de organizaciones. La temiatica de Somos Hermanos es destacar el trabajo que otras asociacio- nes y fundaciones realiaan de manera altruista en toda la Repiblica. Tiene una frecuencia mensual y una circulacién bastante respetable que se cuenta por va- ios miles; y contrario a lo que pudiera suponerse, no es una edicién aburrida y solemne o tipo Atalaya. No. Es una edicién moderna, laica y bien cuidada Sia usted le interesan mayores informes sobre este periddico mensual puede acudir a su edicin en internet: www.anunciacion.com.mx Ahora que los sinaloenses asistimos a una nueva andanada de violencia social, de reconocimientos explicitos sobre la leyenda negra del narcotrafico , aterradoras declaraciones presidenciales de guerra, convendria recordar que desde hace mucho tiempo otros colectivos de ciudadanos organizados han venido trabajando de manera casi andnima, en beneficio del préjimo, en aso- ciaciones civiles, generalmente conocidas como organizaciones no guberna- mentales. Una caracteristica distintiva de las organizaciones es que mayorita- riamente la conforman mujeres. Usted saque sus conclusiones. Por lo comin la labor de estas organizaciones es realizada sin mayor alarde propagandistico: sobreviven atendiendo necesidades que, en la mayorfa de las ocasiones, las politicas publicas erradas de los gobiernos han generado o no han atendido con diligencia. El espectro de los temas que tocan es de lo mas amplio, pues creo que no existe ambito de la vida social que no toquen: desde atencion a discapacitados y farmacodependientes, hasta cuestiones como los derechos humanos, la ecologia, la educacién popular, las demandas urbanas, la cultura, etcétera. Segiin célculos propios pero cotejados recientemente, en Sinaloa existen alrededor de 400 organizaciones de caracter ciudadano, distribuidas en todos los municipios, pero preponderantemente en la regién urbana; Culiacan, Ma- zatlan, Guasave y Los Mochis. 16 SOCTEDAD ¥ POLITICA Una ecuacién sencilla nos permitira dimensionar adecuadamente el fend- meno: usualmente participan en cada organizacién, de manera directa 0 vo- luntaria, cerca de 15 personas, lo que aplicando una ecuacién basica nos arroja que en Sinaloa cotidianamente trabaja un pequefio ejército de 6 mil personas de buena voluntad. Son anénimos gambusinos que rastrean la inexplorada veta de la filantropia en Sinaloa. No son burécratas y trabajan los fines de semana. Una buena parte de las veces no reciben un salario o este es simbdlico; no salen todos los dias en el periddico y batallan por permanecer pues en Sinaloa no tenemos un marco le- gal que las ayude a ayudar; no reciben normalmente apoyos gubernamentales, pero estan logrando aquello que dijo Borges alguna vez: “esas personas que se ignoran son las que estan salvando el mundo’, no los politicos 0 las policias. 31 de enero, 2001 VUELO LIBRE LA REPUBLICA UNIVERSITARIA La Universidad Autonoma de Sinaloa atraviesa un nuevo proceso de cambio de rector, Un acto que debia darse de manera normal pero que trastoca de raiz toda su vida académica. El traspié sucede cada cuatro aitos y el espectaculo se torna cada vez mas bochornoso. Desde hace demasiado tiempo, una jornada que quiz4 solo debia resolver el consejo universitario, o al menos ser un mero tramite por ver quien adminis- trara la institucién mientras que los profesores se dedican a impartir clases, los estudiantes a estudiar, los investigadores a investigar, los promotores culturales a hacer su labor, y los intendentes a limpiar. Convengo que esta opinién seguramente escandalizara a mas de un uni- versitario, pero es importante decir de nuevo que la casa rosalina no es una insula barataria que pueda permanecer ajena a su entorno. Vale decir que casi todos los esfuerzos por mejorar su imagen y trabajar, en serio, en su cometido académico se hacen trizas con muestras como las que actualmente ofrecen los candidatos a rector. ‘Tanto Gémer Monarrez como Aarén Quintero, de entre quienes emergera sin duda el proximo rector, le deben a la ciudadania varias explicaciones, que deben empezar por aclarar los origenes de los cuantiosos recursos invertidos en una campafia que rebasa el 4mbito universitario y que toma la ciudad por asalto. Porque el despliegue es apabullante, tanto o mas que si escenificara una campafia por la presidencia municipal. Docenas de pintas en lugares impensa- dos, mantas inntimeras, carteles que vuelven las escuelas una gran calcomania, personal entregando volantes y haciendo campaita sin rubor en horas labora- bles, montafias de promocién con contenidos banales y extremadamente de- Soctepap ¥ Poritica maggicos. ¥ conforme se acerque la fecha de la consulta la refriega se tornard mis febril. Sandeces como: “Los estudiantes ya decidieron”; “Tus opiniones son mi compromiso”; “Mi compromiso es con los estudiantes’... y un rosario largo de promesas insustanciales, chabacanas y que no proyectan ninguna idea sobre los aspectos torales de la vida universitaria, nos reflejan el estado actual del pensamiento uasenio. Qué con la formacién académica en aulas con 80 alumnos? ;Qué con las carreras que juegan y acaso pifian con el futuro de miles de estudiantes y que no les garantiza la minima movilidad social, como derecho y contabilidad, de donde salen miles cada generacién? ;Qué con la investigacién? ;Qué con la promocién cultural —extensién dicen ellos— que descuida a los estudiantes? De esto las paredes, volantes y mantas no dicen nada. En el fondo, acaso la vas siga pagando los afanes de una vieja izquierda que, al fracasar en sus intentos por tomar el poder en la sociedad, se conformé con el poder universitario. Hace algunos afios, la lucha facciosa era entre los. partidos politicos —psuM, Pmt, Corriente Socialista, et al— y sus prolongacio- nes universitarias. Ahora, de lejos, pareciera que la universidad es mero botin de la peor resaca de aquellos grupos. Hoy no son mas “el viento animal del porvenir’, sino un mero tufillo del pasado troglodita y que se encuentra en las afueras de la realidad repitiendo el mismo sonsonete. Durante el periodo de Rubén Rocha Moya se modificaron en parte las dis- posiciones para la sucesién rectoral. Pero no fue suficiente. No obstante, antes de ese tiempo la situacién atin era peor: recuerdo las discusiones ilusorias por mantener el voto unitario frente al voto paritario en mis tiempos de prepara- toriano (el voto unitario significaba la igualdad del voto estudiantil frente al de los profesores y administrativos, uno a uno; frente al voto ponderado, entre los sectores, lo que garantizaba siempre que el voto estudiantil, abrumadoramente mayor, decidiera siempre), y las fiestas de los candidatos —me tocaron las de Audémar Ahumada y David Moreno Lizdrraga— entregando primero sola- mente simpatias y promesas pero pocas ideas y después, como consecuenci pocos y pobres resultados. Se supone que desde entonces las campafias en la uas son diferentes, toda vez que ahora se realiza solamente una “consulta” a la comunidad universita- ria, y se valoran otros aspectos como la trayectoria académica y la experiencia. Pero en realidad es un mero eufemismo. La consulta todavia representa el 60 por ciento de los elementos a valorar. De lo contrario no se registraria el des- pliegue grosero de promocién, buscando la complacencia estudiantil. 19 VUELO LIBRE Decia Octavio Paz que el ultimo comunista no moriria en algiin pais de la Europa Oriental, sino en un aula perdida de alguna universidad latinoameri- cana. Igualmente, en algiin salén de alguna universidad como la vas moriran los tiltimos que piensan que las instituciones de educacién superior son terri- torios liberados, en los que la realidad se rige por sus propias normas, 0 que esta se debe ajustar a sus gafas. Marcelino Perellé comparaba alguna vez a la universidad con un trasatlén- tico: una embarcacién que cuenta con su capitan y su tripulacién, ademas de sus multiples ¢ importantes pasajeros; los cuales siempre habran de resultar més numerosos que la tripulacién. Los pasajeros, ciertamente pueden opinar sobre la calidad del viaje, pueden organizar ciertas actividades, incluso pueden organiza un motin mientras dure el trayecto, pero no deben decidir sobre el destino del buque. Los estudiantes son de suyo importante, deben opinar, reflexionar, organi- zarse para que la universidad cumpla con su funcién y atin es saludable que cultiven la critica social —ser joven y no ser rebelde es una contradiccién has- ta bioldgica, repetia Salvador Allende—. Sin duda, pero no deben ser mas la carne de caiién que sirva para llevar a los grupos politicos al poder. La perma- nencia de los estudiantes en las aulas tiene un cometido claro: prepararlos para Ja vida futura, dotarlos de la ciencia y de la técnica, ofrecerles el aliento de la cultura, formar ciudadanos responsables y asertivos. La universidad se debe a su entorno. No existe una republica universitaria. Gabriel Zaid hablo hace tiempo de la megalomania de la uNam. Hoy podemos hablar de la conducta esquizoide de la vas. Escribo lo anterior y reflexiono en el preparatoriano aguerrido que fui ayer, defendiendo causas que no eran las mias ni las mejores para los estudiantes y la propia institucin rosalina, Es lamentable. Pareciera que por Ja vas el tiempo y los cambios vertiginosos del mundo no han pasado. El tema reclama una mayor atencién, sobre todo en lo referente a la activi- dad de promocién cultural de la universidad, Es menester abundar sobre este t6pico el prximo domingo. Comentarios (con este columnista que ya hasta tiene miedo de terminar con Los Caballeros de Colén) a: amaralmartin@cln.megared.net.mx. 4 de abril, 2001 Sociepap ¥ porfrica LA MEMORIA (LA GRILLA UNIVERSITARIA) La memoria, dice Ireneo Funes, el ilustre personaje de Jorge Luis Borges, es también un vaciadero de basuras. Un bolso luengo al que se le adhieren a veces excrecencias: recuerdos imiitiles, imagenes y sensaciones que acaso no valieran la pena retener. Quiza tengamos entre las circunvoluciones un departamento de recuerdos caducos, que de vez en vez se catapultan, al escuchar una cancién, al avistar una cara que hace aiios no vefamos. Ahora que la Universidad Autonoma de Sinaloa se convulsiona por el proceso de sucesién rectoral, entresaco algunos de la época preparatoriana, que acaso no sean del todo ociosos apuntar aqui: En las reuniones algunos ponian discos, lejos de las fuentes originales y de manera impostada, con letras como aquella que dice: “A desalambrar, a de- salambrar, que la tierra es tuya, es mia y de aquel, de Pedro, Maria, de Juan y José..”, Y que luego escuchébamos en voz de Pedro Calderén en los eventos. Aunque este mismo Pedro Calderén compusiera y cantara, en plena euforia salinista-pronasolera, el tema de “Carlos Solidario”. En las marchas que en los ochenta protagonizamos las huestes universita- rias, las consignas eran la savia que alimentaba a los contingentes. Lo curioso y risible era que los lemas eran los mismos y estrambéticos a la hora de reclamar el subsidio, que al demandar el descuento del transporte urbano o solidari- zarse con Kadafi. La mayoria no tenia ninguna relacién con las demandas. Ideologia pura. Perlas del absurdo como aquella que decia: “Vea, vea, vea, qué cosa mas bo- nita, la juventud se une a la lucha socialista’, O la que sefialaba: “Y venga, y venga compaiiero, que aqui se esta gestando el movimiento obrero”. Lo surrealista era VUELO LIBRE que los enjundiosos marchistas éramos, en su mayoria, imberbes preparatoria- nos que ignorébamos la dimensién del manipuleo de los profesores. ‘Algunas consignas mas: al llegar a las inmediaciones de la unidad admi- nistrativa, cuando se impugnaba la intencién de separar las preparatorias de la UAS, Se coreaba: “Ya vamos llegando y Toledo est temblando” (huy si, segura- mente Toledo Corro se espantaba), 0 la otra: “Este pufio no es de miedo, es de lucha contra Toledo”. De entre las frases hubo una personal y tanto graciosa como cruel, diri- gida a un aguerrido y feo estudiante de derecho y residente de una Casa del Estudiante, llamado Felipe Timoteo, que enunciaba: “Qué feo, que feo, Felipe Timoteo”. Pero los que vivian quiza mas duro el suefio dogmitico eran los integran- tes de una agrupacion conocida como —agarrese— Iskra, es decir la chispa que encenderia la llama revolucionaria (claro, desde algiin lugar de entre las aulas de la preparatoria). Estos marchaban alineaditos, de dos en fondo, estilo militar, y con un repertorio de consignas numeradas, poniendo cara de fieros y rudos bolcheviques en versién tropical, que coreaban al unisono cada vez que el lider les gritaba: “Denme la treinta y seis, 0 la setenta y cuatro..”, Una verdadera tristeza pero que ellos entendian como una muestra de disciplina revolucionaria. Eran como los testigos de Jehova de la grilla. De las marchas del tiempo del rectorado de Jorge Medina Viedas —y la orgia demagégica de la universidad democratica, critica y popular, sin nin- giin adjetivo de académica—, a la fecha, quiza las cosas no han cambiado mu- cho en la vas. Todavia ahora, algunas escuelas preparatorias y centros portan nombres del santoral marxista: Preparatoria Carlos Marx, Preparatoria César Augusto Sandino, Preparatoria Lenin, Casa del Estudiante Marcelo Loya, et- cétera. En febrero de 1990, Difocur organizé un debate politico, denominado Eu- ropa del Este y América Latina —cuando el Arquitecto Carlos Ruiz Acosta era director de esa institucion— para ofrecer respuestas a las enormes interrogan- tes levantadas después de la caida del muro de Berlin y la reunificacién de las Alemanias, que conté con la presencia, entre otras figuras, del escritor cubano Lisandro Otero y del periodista y politélogo yugostavo Djuka Julius. Precisamente, cuenta Carlos Ruiz, fue Djuka Julius quien le comenté su pasmo por la manera esquizoide de conducirse de las universidades latinoa- mericanas, y que ilustré mas 0 menos con la siguiente anécdota: “Me dijo Djuka Julius, que miembros del politburé del pc de la Unién Soviética le con- fiaron que aqui las burocracias universitarias les ganaron en todo: habilidad 22 SociEpap ¥ POL{TICA para controlar a las masas (estudiantiles), capacidad para tomar dinero ajeno e inteligencia para pasarse al bando contrario (el gobierno)?” Lo anterior es de una contundencia terrible, pues Djuka Julius era —muri6 afos después— una voz autorizada, y testigo de buena parte de la historia final del socialismo cuartelario. Ahora que las campajias por la rectoria estan a punto de terminar y tienen a la universidad vuelta una porqueriza y ofreciendo espectaculos a cual mas de vergonzosos, es lamentable confirmar que el manipuleo de los estudiantes se da igual que siempre. Acaso ya sin la menor carga ideoldgica, pero si con la misma desfachatez. Finalmente defendiendo causas ajenas y que no les ayuda ni un 4pice en su preparacién académica o su formacién humanista. No es tan dificil: establezca compromisos que alquilen el futuro, convenza a unas decenas de profesores, insinte la zanahoria de las futuras posiciones, transe, organice frecuentes carnes asadas, distraiga las clases, contrate a tec- nobandas, tapice la ciudad de propaganda banal, dilapide demagogia, que ya mafiana, “cuando llegue’, habré de donde pagar las facturas. Aunque la vas siga patinando en el hielo del atraso. 6 de mayo, 2001 3 VUELO LIBRE Los Estapos UNIDos Noes el verbo, sino Ia ldgrima, la que manda aqui ahora. Leon FELIPE Rios de tinta y bilis y dolor han corrido desde el pasado martes 11, una fecha fatidicamente inaugural del siglo xxr. Torrentes de adjetivos han desfilado por las notas, editoriales y articulos de opinion. Muchas sombras, poca luz, escaso entendimiento, pero profusas condenas hemos presenciado. Apenas se disuel- ve la polyareda y ya los animos guerreros se encienden. Yo no diré nada nuevo; me sumo al coro enorme de comentaristas, pero se vuelve imposible no emitir una opinién. El terrorismo visto en television, con ese terrible vértigo de la inmediatez no se justifica. Al pasmo del ataque siguio el enajenamiento de las opiniones: atrozmente se volvié un lugar comin el explicar los actos terroristas con el argumento de que los estadounidenses han aplicado una politica genocida si- milar o peor en otras latitudes. Es como en la vieja imagen: el arbol termina por ocultar el bosque. La condena moral debe ser la misma ante cualquier acto de violencia: lo mismo en Chiapas, que Nueva York, los Balcanes 0 Calcuta. La dimension humana de la tragedia es brutal y no se minimiza por haberse realizado en ese imperio que tenemos por vecino. Ante los Estados Unidos, se ha dicho siempre, mantenemos una actitud am- bigua: los admiramos, los odiamos y los tememos a la vez. De esta ambigiiedad esta llena la historia del pais. Sobre esto Octavio Paz hablé con entendimiento en Tiempo nublado, donde afirmé que una de las mas grandes contradicciones de Estados Unidos es su condicién de democracia imperial y sus errores en el manejo de su politica exterior, sus relaciones con el mundo. A los gringos se les dificulta el entendimiento del mundo exterior. Ya Toc- queville sefialaba hace un siglo y medio que ese era el punto flaco de la poten- cia. En ellos conviven tres imagenes, dice Paz —y cito memoria—: “el asceta, 24 Soctepap ¥ potitica el explorador y el comerciante”. Si pudieran, los Estados Unidos solamente tu- vieran un mundo con el cual comerciar y al cual salir de vez en cuando de vacaciones. Una imagen del mismo Octavio Paz acaso les convenga a nuestros vecinos: son un ogro, pero filantrépico. Duefios de un poder inmenso pueden arrasar, como lo han hecho en muchas ocasiones, con terror y pisoteando el derecho internacional, con la comarca, pero tampoco son monstruosos: son al final, como cualquier imperio —piense en Roma— como cualquier poder, que ante todo tiene dos misiones: prevalecer y crecer. Pero tampoco los mexicanos somos mejores ni entendemos mejor el mun- do: pienso, por ejemplo, en esa helada sensacién expresada entre mis amigos al comentar los sucesos terroristas y ubicarlos como una suerte de venganza histérica, de una paletada de cal de muerte, por las toneladas de arena de vio- lencia que le han propinado al mundo. ;Pinches gringos!, ha sido la frase recu- rrente. Acaso ese secreto y venenoso regocijo sea explicable: no es facil olvidar el pasado; pero tampoco es saludable tenerlo siempre presente. No obstante y mas alla de cualquier sentimiento antiyanqui, la suerte de los Estados Unidos ha sido la nuestra en casi todos los campos. Esta tendencia seguira funcionando asi independientemente de nuestra voluntad. Entenderla no es sumirse en la fatalidad sino entender la ecuacién elemental de la geopo- litica. Asumirla no debe mover al fatalismo o pesimismo sino debe ayudar a abrir bien los ojos y tratar de influir de la manera mas conveniente a los intere- ses de nuestro pais, tratar de influir en esa relacién desigual. Al final, la union comercial entre Canada, Estados Unidos y México es irrenunciable. Ante los Estados Unidos, la abominacién total y la entrega absoluta son ex- plicables: son un pais enorme y de grandes contrastes, Se contradicen a cada instante acaso porque, como en el poema de Walt Withman, “contienen multitu- des” Pero lo curioso es que, por ejemplo, los mayores afiliados a ese antiyanquis- mo son ciertos intelectuales de izquierda que, no obstante, gozan frecuentemen- te de las prebendas de becas y estancias en las universidades de Estados Unidos. Por supuesto que las causas del encono contra nuestros vecinos del norte abundan. Convertirse en el sheriff del condado mundial ha sido abusivo. Tam- bién lo ha sido su insistencia machacona de instituirse en “defensores de la civilizacién’, como si solamente existiera la suya, o la maniquea y grosera pos- tura de que ellos encarnan el “bien” y el resto del mundo, sobre todo los arabes, representan el “mal”. Es parte de la miopia y distorsionada visién sempiterna de su politica exterior. 25 VUBELO LIBRE Los prdximos dias y meses la realidad seré incierta. Los augurios en el ho- rizonte son ominosos. Pareciera flotar en el ambiente una malsana disposicién a esperar ya la tercera guerra mundial o una conflagracién mayuiscula. Basta conectarse a nuestras estaciones de televisién para comprobar también el ta~ mafio de nuestra miopia. Guadalupe Loaeza comentaba en su columna que frente a la televisién europea o gringa la nuestra tuvo una conducta chabacana y escandalosa. El presidente Bush sale en television reclamando justicia. El mundo arabe que conoce de estas cosas no es un cordero. La historia nunca ha sido racional, siempre cuenta con el elemento destructor de los hombres, con sus ambiciones y sus locuras. Octavio Paz decia que la politica es un arte que colinda con la alfareria; ojalé que quienes gobiernan este mundo, los seftores dueitos del poder politico y de! dinero, puedan modelar un futuro cercano donde las fragiles vasijas de la liber- tad, de la diferencia, de la tolerancia, del respeto ala vida puedan ser posible. Lo terrible para nosotros —si es valido en este momento un nosotros— es que los sucesos que hoy ocupan las cuatro columnas mundiales alargan toda- via més el oscuro tiinel de crisis econémica. De nuevo se pospondré un futuro mejor. Hoy me parece que solamente he leido a Octavio Paz, pero es que desde la semana pasada siento mas su ausencia. ;Qué hubiera dicho Paz?, me he pre- guntado a cada paso. Su palabra, que siempre abrfa horizontes, nos hace mas falta que nunca. Por eso termino esta vaga colaboracion citando un episodio que Octavio Paz vivid en 1937, en otro momento axial, en su estancia en Valen- cia, Espafia, en plena defensa de la Republica ante el chacal de Franco: Cuenta Paz: En una ocasién visité la Ciudad Universitaria de Madrid, que era parte del fren- te de guerra. Guiados por un oficial recorrimos aquellos edificios y salones que habfan sido aulas y bibliotecas, transformadas en trincheras y puestos militares. Al llegar a un amplio recinto, cubierto de sacos de arena, el oficial nos pidié, con un gesto, que guardéramos silencio. Oimos del otro lado del muro, claras y distintas, voces y risas, Pregunté en voz baja: ;Quiénes son? Son los otros, me dijo el oficial. Sus palabras me causaron estupor y, después, una pena inmensa, Habja descubierto de pronto —y para siempre— que los enemigos también tienen voz humana. 26 SOCIEDAD ¥ POLITICA Entre comillas Cuando la luna salga las poleas rodardn para turbar el cielo; un limite de agujas cercara la memoria y los atatides se llevardn a los que no trabajan. Nueva York de cieno, Nueva York de alambres y de muerte Watt WITHMAN Cuando los hombre no tienen nada claro qué decir sobre una cosa, en vez de callarse suelen hacer lo contrario: dicen en superlativo, esto es, gritan. Orteca Y GassET 19 de septiembre, 2001 7 VUELO LIBRE HUELGA VIENE DE HOLGANZA La huelga es un derecho universalmente reconocido en la defensa de los inte- reses de los trabajadores —en el continente, quiz con la salvedad de Cuba, a Ja que curiosamente reverencian todavia tantos universitarios— y que me trae ala mente la idea de insurreccién de asalariados y de la irrupcidn de la accion colectiva en la historia, y de consignas tipo: “rojinegra es la bandera de la re- sistencia obrera...” Se trata de un rito colectivo que requiere sus propia liturgia: la bandera bicolor en los accesos, algunas puertas soldadas, como en Ciudad Universita- ria, el resguardo —jde quién?— de las instalaciones laborales, las referencias a ciertas fechas y leyes, la alusion a los patrones estigmatizados siempre como explotadores —o bien lerdos para responder— y a los sufridos trabajadores. Toda una parafernalia que puede funcionar bien en una fabrica de automéviles 0 de tornillos pero que en una universidad no deja de parecer fuera de lugar. Es innegable la legitimidad del derecho a la huelga de los universitarios, que al fin son también trabajadores y la justeza de los reclamos de mejorar sus ingresos; no obstante estoy convencido de que instituciones como las universi- dades comportan una naturaleza distinta, digamos sui géneris. ¥ es que la huelga en la vas me parece un acto inapropiado y con un claro efecto boomerang: 3A quien perjudica el paro de labores académicas, culturales y de investigacién? En principio no al aparato estatal ni al gobierno, Que pare- ce estar bastante sanforizado desde hace décadas para reconocer los reclamos de la ciudadania. Una huelga en la universidad no detiene un flujo productivo ni afecta in- ventarios y menos descapitaliza a un patron, La universidad no es una fabrica. ‘A menos que los olvidados “Enfermos” tuvieran alguna razén. La universidad 28 Socrepan y Potitica es una institucidn, heredera del renacimiento, que se debiera regir con otra tasa, aunque sus trabajadores mantengan una relacién contractual. A pesar de que los profesores y administrativos tengan por ley suprema el derecho a huelga, como cualquier otro trabajador, me atrevo a decir que es un derecho que sus obligaciones deben evitar utilizar: tiene tantos rebotes y genera tal deterioro en la imagen institucional, que a estas alturas conjugar huelga y universidad crea una atmésfera semejante a la que podrian establecer un paraguas y una bicicleta en una mesa de operaciones. Aestas alturas del partido este recurso ha perdido tanto poder como la otra huelga més radical: la de hambre, que con el uso y el abuso termind por gene- rar incredulidad; son estrategias que han dejado de tener efectividad y genera mas perturbaciones que otra cosa. Algunas otras formas mas efectivas de presionar se les deberian de haber ocurrido ya a los sindicalistas universitarios, pues nadie recuerda las tesis de Rosa Luxemburgo a propésito de las demandas econémicas y politicas, que citaré només para echar relajo ideolégico: De las huelgas de masas resulta un resurgimiento de la conciencia de clase: Lo més preciado, precisamente por ser lo duradero, en este brusco flujo y reflujo de la revolucién es su “sedimento intelectual”: el impe- tuoso desarrollo intelectual y cultural del proletariado, que ofrece una garantia inquebrantable para su imparable avance ulterior tanto en las luchas econémicas como en las politicas. jAl diablo las viejas teorfas!, no hay ningtin “sedimento intelectual” sino una miopia que ha terminado por aislar a cierta clase politica uaseita en las afueras de la realidad, donde se la pasan entonando un estribillo aburrido que solo ellos entienden. De lo que se trata ahora es de centavos y plazas y manotazos por el poder. Hasta dénde esta huelga no es la continuacién de la rencilla entre Aaron Quintero y Gémer Monirrez por el control uaseiio? Upa. Que respondan ellos. Huelga se acerca a holganza Rondando por los alrededores de la palabra huelga me encuentro que es pa- riente de “fuelle’, una de sus ramas; y entre las formas mas antiguas estén: jol- gorio, juerga, holgorio, holgazan, holganza, holgado y sus similares. En verdad 29 ‘VUELO LIBRE son compafifas poco recomendables si consideramos “la pesada” carga que la huelga tiene. El domingo pasado pasé frente a la Casa de la Cultura de la vas, y entre otras cosas el comentario era que cierta gente al pasar y verlos afincados les espetan el grito irreverente de “jPonganse a trabajar huevones!”, y abatiendo los diccionarios vengo a encontrar que esa falta de respeto al pedigri revolu- cionario tiene mucho sentido: la palabra tiene su origen en el sustantivo latino follis, que significa fuelle, del que procede el verbo follicare (la i étona no tardé ‘en caer, con lo que se pas6 a follcare, que se bifurcé en follar y folgar, usted entiende). Follicare significa respirar como un fuelle, resollar, jadear. Es sensato creer entonces que la utilizacién de este término para indicar el descanso, se deberia justamente a la idea que la misma palabra des-canso en- Cierra: sin cansancio, no puede haber descanso. Folgar seria detenerse a reso- lar, “tomarse un respiro’, jadear, que ademés es una forma refleja de descanso —si hay cansancio, por supuesto. A desalambrar Mejor deberfan pensar, digo yo, otras formas més efectivas de presionar, gene- rando discursos desde diferentes 4mbitos: desde el aula, desde las artes, desde el laboratorio, tensando otras ideas, convocando a la ciudadania a que enten- diera el diferendo y la falta de recursos y moviera las simpatias y adhesiones. Por ejemplo la que Gustav Metzger realizara cuando emitié la primera con- vocatoria global de Huelga de Arte entre los afios 1977-1980, en la inteligencia de que tradicionalmente, las huelgas se han visto como un medio de combatir la explotacién econémica, la Huelga de Arte tiene su principal interés en la cuestién de la dominacién politica y cultural. El anuncio de Metzger se definia como maniobra revolucionaria que apun- taba en ultimo término a destruir el arte como institucién (museo y/o galeria) en aras de la liberaci6n del productor, en este caso el artista, de la cadena artis~ tica de produccién. Hubo una Huelga de Arte en Nueva York contra la Guerra de Vietnam y contra el racismo en los setenta, cercano al rechazo de los artistas polacos a exponer sus trabajos en galerias estatales durante la ley marcial. Si al capitalismo en su fase de construccién correspondieron las huelgas de produccién como estrategias de lucha de clases, al capitalismo en fase de de- cadencia poscapitalista, sociedad de consumo, 0 lo que sea que vivamos hoy, deberia corresponder mas bien las huelgas de consumo o de confrontacién 30 Soctepap ¥ Porfrica simbélica. Por ahi habria que decirle a los furibundos sindicalistas que es hora de ir pensando algo que nos le generara tanto desgaste a la casa rosalina, Es més: tiene mayor envite tomar clases en las plazuelas, mercados y calle que cerrar la universidad: se medio sigue la talacha normal y se conquista la simpatia ciudadana. Ademas que los movimientos ya no son como antaiio, cuando los huelguistas organizaban “brigadas para informarle al pueblo de sus justas demandas”: cosas como: “pueblo, escucha, la vas esta en la lucha”. Los efectos secundarios causados por un conflicto laboral-politico tiene re- percusiones en otros sectores, como el de los estudiantes que suelen ser solo amigos cuando hay elecciones y luego se les olvida que los muchachos asisten a la institucién nomas a estudiar; o en el de los “sectores productivos o la IP”, como suelen llamar a los empresarios, y que siempre citan en los discursos para decir que la vas esta comprometida con el entorno. Y sin embargo se mueve No es asunto de esquiroles pero me entero de que por varias partes grupos de estudiantes y profesores siguen tranquilamente tomando clases y realizando las actividades que tenfan comprometidas a pesar de la huelga. En otras insta- laciones, en otras instituciones se retinen y siguen las actividades més humil- des y sensatas. En la propia Casa de la Cultura los grupos siguen ensayando. Mas de una lectura nos ofrece ese deseo de los estudiantes, mas allé del mero complot orquestado contra la huelga. {Qué raro que el estudiante haya pasado de ser el prospecto de militante, mas recientemente carne de cafién en eleccio- nes y ahora tinicamente el convidado de piedra! Que la universidad del griterfo y de la lucha sordina por el poder sea hoy la que reine omnimoda no impide que, en sus oscuros arrabales, se realicen las actividades verdaderamente importantes. Por lo pronto, el unico deseo razonable es que las partes se sienten a ne- gociar, que finalmente para eso estn, y la huelga se levante lo antes posible. Que Aarén Quintero y Gomer Monérrez se den un tiro derecho en la plazuela Rosales y ya, para que la ojeriza no vuelva a desbordarse. Estamos en el siglo veintiuno y cada vez funcionan menos los trucos del pasado. jHay que revolucionarnos compafteros! Usemos la imaginacion: ;Un largo siglo de protestas nos espera! 23 de enero, 2002 3 VuELO LIBRE EL TIEMPO DE LA GENTE Y DE LOS POL{TICOS La gente comin solemos medir el tiempo por el tamazio de nuestros recuerdos: “Cuando entré a la prepa, en el ochenta y uno”; “Hace once afios, cuando nos pusimos de novios”; “Cuando la nifia apenas iba a segundo afo y a la tia le dio diabetes”, son frases comunes que marcan las rayas del tiempo personal. Pero también lo hacemos con el futuro: “En diciembre nos vamos a Dis- ney’, o “Dentro de veinte afios, cuando me jubile, entonces si que aprenderé a jugar ajedrez”, o bien, “Te digo, que ya me compré el pedazo de pantedn y la funeraria para no molestar cuando me muera’. Eso por lo que hace a la gente normal, porque los politicos son unos cro- nolatras distintos: sospecho que para ellos el reloj personal funciona poco y solo miden el tiempo en sexenios y trienios. “Fue en el sexenio del licenciado Toledino Porro, recuerdas, cuando compré el ranchito aquel”; o “La adminis- tracion de don Alfonsino, esa si fue buena, no los mamarrachos de ahora”; 0 esta que es su pila de bautismo: “Pero espérate tantito, ya verds cuando legue el licenciado Gonorilla, entonces si sabran quien es Ronaldito’, son locuciones habituales en la boca de los politicos. La relacién entre el tiempo de las personas normales, civiles pues, y el de los politicos se rige regularmente por las dimensiones de las crisis que nos atizaron. ‘Asi, a cada presidente o gobernador se le asocia con su crisis, esa profunda veta nacional que cada sexenio se ahonda y marca distintas generaciones. Ha- blemos de algunos presidentes por ahora: El primero que recuerdo se asocia de inmediato con la imagen de mi madre gesticulando frente a la television —;Por que los recuerdos son siempre en blanco y negro?—, mientras planchaba: era Luis Echeverria Alvarez en uno 32 Soctepap y PoLfrica de sus latosos discursos y mi mama lo reprendia mientras pasaba con furor la plancha sobre unas sabanas diciendo: “Ayy mentiroso, viejo pelén cara de bitho” La tribu infantil canturreaba: “Estos huaraches que traigo yo, Echeve- rria me los compra” Desde entonces me enteré de que este pais mio estaba en crisis. Casi junto con agua y popé, la palabra crisis aparecié sefiera en el léxico de quienes na- cimos a mediados de los sesenta. Fl siguiente preciso fue José Lopez Portillo, de quien unicamente recuerdo con pena ajena el informe aquel donde lloré y dijo: “Defenderé el peso como un perro”. Perro olvido sufrié también la frase suya: “La solucién somos todos”, La crisis se volvié perenne y el cuerno de la abundancia se quebré. Cuando tuve por primera vez credencial de elector el candidato oficial fue el ceniciento Miguel de la Madrid, y la verdad fue un malisimo estreno de la ciudadania. Creo que no voté. De la Madrid, con su lema de la “Renovacion moral de la sociedad”, no legé nada y solamente nos puso a las puertas de los noventa mas patidifusos y con una crisis que engullia las hormonas del creci- miento que ya nosotros no teniamos. La historia de la hiper fraudulenta legada de Salinas de Gortari, y la derrota de Cuauhtémoc Cardenas es harto conocida. Fui de los millones de ilusos que creyé alguna vez en Cardenas y que pensé que la izquierda mexicana tenia futuro. De ese sexenio que nos vendié cara la ilusi6n del ya-merito nos quedé solamente la certeza de que ya como adultos vivimos la primera crisis que no afecté solamente el bolsillo de nuestros padres sino el propio. La mala racha de los créditos hipotecarios y de carros que tantos todavia se arrastran. Si, don Carlos Salinas, el lema de su campaiia fue “Que hable Mexico’, y asi nos fue. La crisis, como la habichuela magica del cuento llegé hasta las nubes y usted se llevé el arpa canora. Nosotros batallamos con el ogro. Luego llegé, por una carambola sangrienta, el inefable, el diecero y sangrén, el que no trafa cash, de Ernesto Zedillo, cumpliéndose la parte mas alta de la curva de nuestras crisis. De su lema de campaiia todavia hace poco sobrevivia uno rotulado en una barda de los Huizaches: “Bienestar para tu familia”. Su presidencia fue el final de la lenta agonia de un modelo caduco, que durante mucho tiempo proyecté una idea de estabilidad y certidumbre a costa de repri- mir el desarrollo de una cultura democratica. Cardenas hizo lo suyo entonces, volvié a perder para luego ganar el Distrito Federal, para después volver a per- der y terminar ahora nomas como una pieza de museo que aburre. Asi, con la palabra crisis como marca generacional llegamos al nuevo si- glo acompafiados del presidente Vicente Fox, a quien ya le pesa demasiado el 3 VUELO LIBRE otrora famoso “Ya, ya, ya”, Llegé en plan de Kalifox, como dice Jairo Calixto Albarran, y yo digo que parece, apenas a dos aitos de vencer al otrora in- vencible priato, un pobre Solin que aprendié el actus mortis y no sabe cémo resucitar. ‘A mi el sefior de las botas nunca me agrad6. Tampoco voté por él. De- masiado parecido al presidente loco de Ecuador, Abdalé Bucaram, me pare- cié siempre. No confio en los hombres que se sienten vaqueros de Marlboro. Digo, pasar de la galeria del horror que sucintamente hemos hecho para en- trar a otra de signo distinto pero igualmente lamentable ya no es tragedia sino comedia. Descalificar al Ejecutivo haciendo un recuento de todo lo que no ha hecho y reprocharle el incumplimiento de sus promesas no tiene nada de original 0 petspicaz; es una obviedad. Acaso los més de 70 afios de hegemonia priista son un fardo muy duro, pero es indispensable que se ponga las pilas —para usar un lenguaje a su gusto— y salga del marasmo y le dejen enderezar su barco. Lo que me da miedo de lo ocurrido en los iiltimos meses es que también este sexenio nos recete de golpe y porrazo una nueva (error, una fase més) de las crisis, “compaiieras de viaje” con las que mi generacién se acerca vertigino- samente a los cuarenta aiios. No soy economista y tampoco soy priista para desearle puras cosas malas a Vicente Fox, pero no me gusta que se huela una crisis en el ambiente del pais. Sospechoso es que los dos afios que se cumplen de la fiesta anti-priista parez- can ahora nomas como meros rounds de sombra. Pavoroso parece que el gabinete —antes el gabinetazo— no se ponga de acuerdo. Terrible es que la imagen de Argentina nos ande acechando como mal fario. Yo no pido nada —no pidas nada, si acaso solo justicia, decia Alma- fuerte— sino la justicia elemental de que este sexenio que apenas circula en el primer trecho no nos aplaste con una prolongacién de las crisis, con devalua- ciones, con altas tasas de interés, con mas estropicios de la esperanza. Apenas nos recuperamos, sefior presidente. Haga los proximos aios lo que tenga que hacer, pero hagalo. Ya no repruebe en politica ni en economia. Use su poder y su inteligencia zorruna para cambiar de una vez por todas lo que haya que cambiar, desde la electricidad hasta la petroquimica y el des- barajuste fiscal. Que no nos enajenen més con el esperpento de la soberania nacional. Convéquenos, incluso a los que no votamos por usted, dialogue, convenza, transe —jqué otra cosa es la polaca?— pacte con el diablo si es preciso, pero por amor de Dios, no se sume a la truculenta y triste historia de los presidentes 34