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Análisis de la fotografía Dead Troops Talk por Jeff Wall

Evelin Marcela Rangel Gutiérrez (202014733)

A continuación, se presentará el análisis de la fotografía Dead Troops Talk (a vision


after an ambush of a Red Army Patrol, near Moqor, Afghanistan, winter 1986) publicada en
el año 1992 por Jeff Wall, la cual engloba percepciones artísticas, políticas y sociales.

En la composición se utilizó la técnica de transparency in lightbox, que consiste en la


impresión en una lámina de plástico dispuesta sobre una caja de luz. El plano de la foto es
completo, con una iluminación amplia y directa, de la cual no puede asegurarse que sea de
campo. La fotografía, a su vez, parece estar modificada con un filtro desnaturalizante opaco y
se percibe cierto nivel de grano intencional.
La escena muestra un paradigma de guerra, en donde soldados de la armada roja se disponen
sobre las trincheras que fueron supuestamente usadas para protegerse del presunto fuego
bidireccional. Estos permanecen rodeados por rocas de distintos tamaños, ramas secas y
restos metálicos, además de estar cubiertos con sangre y muchos de ellos, desmembrados o
heridos gravemente. En la fotografía coexisten tres encuadres diferenciables: el primero, que
expone la línea en donde se encuentran ocho del total de hombres en la escena organizados en
parejas, de los cuales cuatro parecen agonizantes o muertos mientras que los demás lucen
más estables: uno de ellos sentado y sosteniéndose la cabeza, otro preocupado por el estado
de su compañero, y otro que parece estar observando un último soldado con su cráneo
destruido, casi que con una mirada de insensibilidad; el segundo, que muestra otros cinco
hombres de los cuales tres se encuentran sobre una montaña de arena, con semblantes
burlones totalmente ajenos a la atmósfera de destrucción, donde uno juguetea con su herida
estomacal y cabalga sobre la espalda del segundo que parece burlón mientras observa un
trozo de carne extendido por el tercero, bajo estos, situado a la derecha otro soldado los
observa con cierta gracia, ignorando su pierna mutilada y la presencia de un compañero
muerto a su costado; el tercero se enfoca más en las divisiones de la tierra, las rocas y los
restos del lugar, enseñando parte de las piernas que corresponderían a otras personas
totalmente ajenas a la escena, que parecen estar dialogando ávidamente entre sí. No pasa
completamente desapercibida la presencia de una persona perteneciente al bando contrario,
un joven afgano que busca intrépidamente entre las mochilas que pertenecieron a los
soldados, que por sus vestimentas claras puede llegar a camuflarse con las rocas, sin
embargo, el color vitalicio de su rostro lo hace destacar entre la piel pálida y demacrada de
los soldados.

La fotografía muestra una estabilidad y cualidad lumínica bastante peculiar para considerarse
una foto extraída directamente de un campo de batalla, que, junto a la interesante disposición
despreocupada, burlona e indiferente de los soldados y la extraña presencia de un joven
afgano, perteneciente al bando contrario, totalmente desinteresado y ajeno a los cuerpos y
accionar de sus “enemigos” a su lado, hace llegar a la conclusión de que se trata de una
puesta en escena premeditada, muy seguramente montada en un estudio fotográfico. El
mismo Wall termina por confirmar esta premisa en una entrevista con Gordon McDonald
(Rogers, 2012), refiriéndose a la idea de la pieza como una crítica a la insensibilidad de la
guerra y su fácil olvido colectivo. Esta termina situándose, entonces, en medio de dos
corrientes contrastantes pero complementarias: el pictorialismo y la reportería gráfica.
El pictorialismo, que trata un comparativo entre la foto y la pintura como expresión artística,
se acerca más a la belleza, composición y concepto que la documentación en general;
mientras que, la reportería gráfica se basa en la recolección de material —como fotografías—
para contar sucesos, noticias y acontecimientos, y otorgarles credibilidad justa. Wall termina
fusionando ambas formas para crear su obra Dead Troops Talk, en donde se encarga de
contar —y crear— una historia a través del gráfico, muy al estilo documental de los
reporteros, pero oponiéndose a los principios que rigen la reportería: una realidad explícita, al
presentar el montaje, que mantenía los preceptos de composición artística, con una paleta de
colores cafés casi monocroma y una ubicación de los cuerpos de los actores semejante a la
presente en el movimiento romántico. La sangre fusionada con la tierra, así como los
uniformes de los soldados mantienen aquella suavidad propia de las pinceladas.
Esta disposición elegida por Wall se debe a la crítica que realiza a la veracidad del foto-
reportaje de guerra —pudiendo entenderse, incluso, como una crítica parcial a Robert Capa y
su trabajo en la obra La Muerte de un Miliciano, fuertemente señalada por tratarse de un
montaje — y la insensibilidad que se mantiene ante todo el panorama de violencia, según
señala Peterson (2009).

La manera en que Wall termina nombrando a la pieza: Dead Troops Talk (a vision after an
ambush of a Red Army Patrol, near Moqor, Afghanistan, winter 1986), hace hincapié en su
cualidad de ensamblaje, dejando claro que no se trata de una documentación, sino de una
visión, una ficción creada por él mismo. La única manera de que los muertos puedan hablar
es a través del imaginativo, que fue lo que plasmó con la introducción del joven afgano a la
escena: mientras que este permanece vivo, de lo que podemos dar crédito por el color
saludable de su piel, a su lado los soldados pasaron a la “otra vida”, con un color pálido
totalmente pálido propio de un muerto. El joven rebusca entre las mochilas abandonadas por
los hombres, seguramente en búsqueda de rastros de municiones o cosas de las cuales
aprovecharse, sin notar que estos están presentes, ya sea jugueteando —como los aquellos
tres que se burlan con sus heridas y el trozo de carne— o tendiéndose a descansar sin
preocuparse por la sangre o las heridas, porque están muertos —como lo reflejan los
cadáveres de los soldados que no “despiertan” y permanecen tendidos, estáticos sobre las
rocas— y las acciones que realizan son parte de la fantasía imperceptible por los vivientes.
Sucede así un contraste entre la vida y la muerte, en donde el único escenario donde un
soldado puede descansar, divertirse, relajarse y ser libre es el fallecimiento. La guerra,
entonces, es entendida como un acto violento y destructivo, pero aún más insensible a razón
de lo que representa la reportería y la documentación de los sucesos.

Wall, a través de la inclusión del pictorialismo por medio del montaje y edición de las
fotografías, deja en claro que no es una pieza de foto-reportaje, porque una vez terminado el
proyecto los actores puedes desmaquillarse, limpiar el escenario y seguir con sus vidas sin
perturbación alguna. Esto no sucede en una escena de guerra real, en donde los soldados
muertos son utilizados para documentar, despertando la compasión por cierto tiempo en las
personas una vez que las fotografías son compartidas por los medios, pero siendo olvidados y
abandonados apenas desaparezca el furor. La reportería se convierte en un acto insensible,
celebrando la guerra como una oportunidad de obtener premisas, sin interesarse por el estado
de los combatientes, y llegando al extremo de manipular las escenas, fingiendo posiciones o
momentos, para hacerlas más atrayentes al público.

En síntesis, Jeff Wall presenta una pieza icónica en la que se atreve a fusionar los preceptos
del pictorialismo y la reportería gráfica para crear una crítica a la pseudo-romantización de la
guerra, a través de la presentación de su fotografía como una historia imaginaria que parte del
enfrentamiento entre la URSS y Afganistán, olvidada por los medios cuando dejó de ser
importante. Allí, hace referencia a la exaltación que se le hace a la guerra por encima de la
paz, utilizando a los combatientes como simples actores y parte del paisaje a razón de la
fotografía, con el inconveniente de que estos no tienen la ventaja de abandonar su papel
cuando lo deseen a menos que mueran, para luego ser olvidados cuando el furor se detenga.
Mientras que la guerra representa para los soldados una condena de la que sólo pueden
librarse y encontrar felicidad al morir, para la reportería, la documentación y los medios
significa una oportunidad de realización a la que llegarán a cualquier costo, incluso
recurriendo al montaje.

Referencias:

Peterson, W. (2009). Jeff Wall’s “Dead Troops Talk”. PHOTO-DOCUMENTATION FROM


THE FIELD. Retrieved from
https://photodocumentationfromthefield.wordpress.com/2009/03/09/jeff-walls-
dead-troops-talk/.

Rogers, I. (2012). Jeff Wall – Dead Troops Talk. GREYNOTGREY. Retrieved from
http://greynotgrey.com/blog/2012/05/15/jeff-wall-dead-troops-talk/.

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