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Martin Guillermo Amaral Ibarra (Culiacan, Stir ey We ceva DON TCO car aterm CcasrcelCor) —-sin concluir—en la Escuela de Filosofia y Letras PC On ceria ceectesce rom enc! universidad. Diplomado en promocién cultural por el CREA-INBA, en 1992 y por el INBA-DIFOCUR en 1996, respectivamente. Participé y organiz6 Repeat etre te mn meee tat ene a eceichasaeeuceten ance Foon aetetet cee tearte tag rece ea to Srey ec Oates dae eter ere acess MW etite tele Mie Met ean ore Sec Ce ORUACE oLy SOP Iara Mo sels ONC ey eee Infinito Tedio y a partir del 2000 comenz6 a Prien Ro nwa Oe cece Mee re Pearttaem Pine ome Mc Comes cultura del estado de Sinaloa: COBAES, Pe varite te Cantos om Own Ce CoO Ce ELE CL Lee Lead Plt) nero a. ctr atti e tere Bstere ene tag tres afios la Casa de la Cultura del IsssTE en Comite TM Coss: Comers eM MUO E Preteen cy teem etree amcor ecru pttts tetera ib lceteCa (cette bccn forme econ emcee sociales como: DIF Estatal, DIF Municipal, LICONSA, DICONSA y en la Junta de Asistencia Privada del estado de Sinaloa. CORR Meine Omen tm nmr cctc) I ratrer eluate ceased VUELO LIBRE TOMO I Primera edicién: marzo de 2015 D.R. © Herederos de Martin Amaral D.R. © Instituto Sinaloense de Cultura ISBN: 978-607-7756-81-1 Disefo de portada: Alejandro Mojica Impreso y hecho en México VUELO LIBRE TOMO I Martin Amaral INSTITUTO SINALOENSE DE CULTURA PRESENTACION Hay voces que definen a Sinaloa, todo lo agreste y todo lo humanista. La de Martin Amaral es una de ellas. Son voces necesarias que sefialan, sugieren y marcan también. La obra de Amaral, editada en dos voliumenes por el Instituto Sinaloense de Cultura, es una obra critica, donde muestra sin temor sus ideas sobre la politica cultural, la promocién del trabajo de instituciones cultura- les que presentaron creadores ¢ ideas estéticas de toda indole, como Mozart, Eric Burdon, Joan Manuel Serrat, Antonio Lépez Saenz, Rosy Robles, James ‘Turrel y la importancia del espacio libre con sus luces y sombras. Igualmente registro un amplio abanico de escritores, vistos con ojos duros pero amorosos, lo mismo que actores, bailarines, pintores, musicos y muchos aspectos mas del trabajo artistico. No dejé fuera aspectos arquitectonicos, lo moderno y lo patrimonial. Lo emblemiatico de la ciudad, y cité ejemplos importantes como el de Curitiba, esa ciudad brasilefia que es ejemplo de funcionamiento para el mundo. Martin Amaral pensaba en Ja Universidad Autonoma de Sinaloa, tenia esa postura atenta que se tiene inevitablemente por el devenir del alma mater. Siempre tuvo sugerencias sobre las maneras de conducir la politica cultural, Jo mismo para Difocur. Tampoco se cansaba de sefalar los defectos que la clase politica no conseguimos superar facilmente, Era un escritor razonable, un agudo periodista que se extraiia, que ha dejado un hueco que atin no se subsana. Los hombres con claridad de ideas no nacen todos los dias. El gobierno que me honro en presidir, tiene el compromiso de impulsar nuestras figuras, lograr que siempre estén presentes y que sirvan de ejemplo a los miles de sinaloenses que estan en formacién. Debemos sembrar la fe de que Sinaloa y los sinaloenses estamos hechos de buena madera, de que hay hombres como Martin Amaral, que han dedicado su vida a exaltar la manera en que podemos ser parte del mundo sin que tengamos nada que ocultar. Con esta edicién, damos a conocer el legado de un autor que se fue prematuramen- te, pero que nos dejé suficiente material como para no olvidarlo jams. Con el ferviente deseo de que estos libros lleguen a todos los sinaloenses, reciban mi saludo cordial. Lic. Mario Lopez Valdez Gobernador Constitucional del Estado de Sinaloa. Martin AMARAL Y LA MEMORIA COMPARTIDA Mucho de lo que alguna vez fue suefio en el terreno del arte y el quehacer cul- tural en Sinaloa, actualmente, después de cuatro décadas de trabajo institucio- nal, se palpa y se asume como parte de nuestra realidad: muestra de ello son las decenas de misicos, actores, pintores, escritores, bailarines, cantantes, poetas y artistas en general que pueblan el gran escenario de las artes y la cultura en la tierra de los once rios; misma que ha visto nacer a grandes figuras de la musica, la danza, el canto, las artes visuales y la literatura. En este contexto y en el marco del cuarenta aniversario del Instituto Sina- loense de Cultura (antiguo Difocur), y por sobre todo, en nuestra apuesta por contribuir al ejercicio del pensamiento, de la critica y la difusi6n de las ideas, nos es mas que grata la publicacién, reunida en dos grandes volimenes, de la obra de Martin Amaral. Un hombre que supo asumirse como un observador analitico y critico del tiempo que le tocé vivir; de la realidad y de sus circuns- tancias. Un hombre que, al igual que muchos de nosotros, sofié con crear un mundo mejor. Y crear un mundo mejor es el propésito del Instituto Sinaloense de Cul- tura cuyo trabajo, en la presente administracién, ha Ilegado a los dieciocho municipios que conforman el estado de Sinaloa, y aunque Martin nos hubiera criticado, después de todo esa era su funcién, también habria festejado con nosotros, como de hecho Io hizo, el contar con la Red Estatal de Bibliotecas; la Orquesta Sinfénica Sinaloa de las Artes; la Banda Sinfénica Juvenil; las seis Orquestas Sinfénicas y los Coros Infantiles y Juveniles; el Ballet Folclérico; el Ballet de Danza Contemporanea; el Taller de Opera; los muchos Museos Comunitarios; los Museos Interactivos en Culiacan y Los Mochis; la creacion de las Escuelas de Arte; la construccién del teatro de Los Mochis; el Centro Cultural en Guasave, entre otros muchos suefios que se han vuelto realidad. Por supuesto, hay esfuerzos que no terminan nunca e incluso no deben fatigarnos jamdas y es por eso que a cuarenta afios de la tarea emprendida e iniciada con la fundacin de Difocur, quienes conformamos ahora el Instituto Sinaloense de Cultura mantenemos el impetu en el fomento y la difusién del trabajo artistico, cultural e intelectual que se genera en Sinaloa y es con base en estos pardmetros que nos permitimos celebrar el testimonio periodistico critico y cultural que Amaral nos ha legado. Y como bien lo dijo alguna vez Amaral mismo, al referirse a la muerte de su hermano Ivan Alejandro: “poco, muy poco se puede decir ante la muerte. ‘Ante la cual solo queda nuestra perpleja orfandad Entonces sabemos que inicamente nos salva la memoria compartida, la aciaga fe y la solidaridad”” Y para terminar, antes de poner el punto final, quiero expresar mi creencia ab- soluta de que hay ausencias que se vuelven presencias y voces que no dejan de escucharse jamas. La de Martin Amaral, sin duda, es una de ellas, por lo que considero un verdadero honor compartir este espacio. Maria Luisa Miranda Monrreal Directora General del Instituto Sinaloense de Cultura PROLOGO Gerardo Ascencio Creo que a Martin le hubiera divertido que yo iniciara este prélogo explicando la etimologia del término prélogo. Era devoto de la palabra, por eso siempre sa- lia a cuento en las conversaciones que se nos armaban de imprevisto —nunca, salvo en una ocasién, nos hicimos cita para conversar—. Solia bromear respec- to a mi diletancia y dispersién, a las que él fue tan ajeno. Por eso, este libro que recoge una seleccion de lo que fueron sus motivos recurrentes —Ia cultura, la literatura y la ciudad de Culiacén— es tan importante: porque recobra la me- moria de un critico agudo, centrado, certero, documentado. A pesar de pertenecer a generaciones diferentes, Martin y yo coincidimos con frecuencia: en una primera época, como compaiieros de trabajo en la Di- reccién de Investigacién y Fomento de Cultura Regional (nombre que le re- pugnaba, por cierto); después, en los cafés de la ciudad, donde platicdbamos de libros y de chismes de la republica local de la cultura; mas tarde, en la paginas del periddico Noroeste; finalmente, de nuevo en el trabajo en el Instituto Sina- loense de Cultura, En este camino hubo encuentros y desencuentros, acercamientos y aleja- mientos, coincidencias y divergencias. Con una generacién de artistas e inte- lectuales jovenes, a mediados de los noventa, organiz6 coloquios y mesas de discusion sobre la cultura; participé también con el grupo de Los Goliardos, que buscaban cultivar el arte desde el desmadre lidico. Muchos de los temas de preocupacién eran compartidos, asi que mas temprano que tarde volviamos a las filias y a las fobias comunes. Ambos detestabamos la (a)narquia callejera de Culiacan, la buchoneria rampante de un buen sector de esta sociedad, el des- precio por el saber y la lectura de tantos, y la inoperancia de tantas instituciones que debieran prevenirlo. Compartiamos el gusto por la musica, la lectura, la n conversacién y el café. También estuvimos en aceras enfrentadas: él como cri- tico y yo como funcionario. Muchas polémicas surgieron en esos momentos (ahora, a la distancia, son solo momentos) y varias entregas aqui recuperadas son testigo de ello. Martin fue hombre de conviccién. Cuando discurria que alguna accién es- taba en el camino correcto, la apoyaba sin reservas. Por eso fue tan importante su apoyo y promocién a la (originalmente) Orquesta Sinaloa de las Artes; du- rante esos primeros aftos del siglo xx1, cuando se fundé la agrupacién y recibia cuestionamientos y criticas de varias partes (lo mismo dentro del gobierno que fuera de él), su constante valoracion del trabajo artistico y docente, de la constancia y presencia, de sus objetivos a corto plazo y —sobre todo— de sus ‘beneficios a largo plazo, fueron una influencia definitiva para que el proyecto subsistiera. Mas adelante, ya estando él como asesor en el Isic, tuvimos que aguan- tar otro buen round interno, cuando hubo un intento mas de prescindir de la ossta. En este ultimo periodo, Martin también fue influencia decisiva para la creacion de la Ley de Cultura del Estado de Sinaloa y del aggiornamento de Di- focur para convertirlo en el Instituto Sinaloense de Cultura, ya sin el achaque provinciano de “la cultura regional’. Es realmente importante leer con detenimiento este libro, que da cuenta de una época importante en la cultura y la promocién del arte en Sinaloa. Nos hace ver lo que avanzamos, lo que hemos retrocedido y en lo que nos hemos estancado. Esta, como buena pieza periodistica, atado a su circunstancia; pero a la vez, como las buenas crénicas, la trasciende. Martin crefa en las palabras. Por eso seguramente le divertiria esto del pré- logo: es una ficcion en toda la extension del término. Literalmente es antes de la palabra y, como todo mundo sabe, antes de la palabra solo existe el caos. POLITICA CULTURAL Martin AMARAL Héctor Mendieta Era inevitable que en un lugar agreste como el Culiacdn de principios de los noyenta me encontrara con alguien como Martin; para un recién llegado a la ciudad, casi exiliado, habiendo leido mas de dos libros “sin monitos’ que no fueran de la escuela, todos los caminos conducian a Difocur, a su cafeteria, su sala de cine, a Woolworth o al Tabachin. Por entonces yo estaba por descubrir que la cultura podia ser un oficio y Martin ya habia debutado para bien de muchos como funcionario de activida- des culturales. Su paso por Difocur ibaa ser efimero, eran los albores de la que iba a ser —en los tiempos recientes— la administracién estatal mas oscura en temas culturales y muchos de los més siniestros y rastreros personajes de la escena cultural ac~ tual ya medraban por los pasillos de las mismas instituciones de las que hasta la fecha son plaga. Desde esos tiempos de grunge y fisica y quimica nos adentramos en ese uni- verso que se abre en el transito del decir al hacer, y debutamos con el més sefie- ro que efectivo Coloquio de Cultura, que nos ensefié a nosotros y a los demas que organizarse y aventurarse era mas efectivo y satisfactorio que extender la mano y fatigar el aire de los cafés con diatribas y ociosas criticas a lo ya hecho. Por entonces, como varios de nosotros, Martin hizo sus pinitos en el colum- nismo cultural, en una primera etapa en Noroeste y en alguna otra publicacién mas 0 menos efimera. El dafio estaba hecho. Al margen de Difocur, al que solo regresaria como asesor muchos afios después, Martin se fue convirtiendo desde su plana multisemanal en interlocutor de los gestores, actores, terroristas y genu- flexos de la cultura culiacana y sinaloense. Su voz y su discurso fueron ganando en claridad y —aunque suene contradictorio— en aspereza y contundencia. Al 5 VUELO LIBRE margen de su rol como analista y cronista de la vida cultural, inicié —es capri- choso el azar— su labor con instituciones de asistencia privada. ‘Aun en ciudades distintas —ms lejanas de lo que pareciera, de lo que de- biera— nunca perdimos contacto ni afinidades; los esporddicos encuentros eran siempre celebraciones, mas cuando afios después, la adultez de nuestras instituciones culturales y el buen tino de sus conductores nos permitieron coincidir en conciertos que en el Culiacan de principios de los noventa hu- bieran parecido irrealizables. Poco amigo de las concesiones y las reverencias, desde nuestras minimas palestras animamos algun tiempo y a huestro modo el traspunte de ese escenario que por fortuna ya no cesa, aunque a ratos los osos bailarines y sus comparsas se vistan para la opereta. Se podria decir con facilismo que la gran pasién de Martin fue la cultura, pero sus letras nos desmienten, lo que le fascinaba era el acertijo de esta tierra, su gente, su circunstancia y su destino, acaso inescrutable; atisbar, analizar, es- cribir, vivir y respirar el aliento de una sociedad embebida y embobada en sus rotundas contradicciones, para las que la vida artistica y cultural parece ser un resquicio de luz, un balsamo, un hilito de vida, las notas de una sonata entre la estridencia de la estulticia y la muerte. He aqui las crénicas de esas otras batallas, menos grotescas, menos san- grientas, y minimamente mas esperanzadoras, en las arenas de ese desierto donde la promocién cultural es la piedra de Sisifo, la apuesta por lo imposible. Mi resto. 16 PoLitica CULTURAL LAS ESTAD{STICAS DEL SECTOR CULTURA El caso de Difocur La poblacién total del municipio de Culiacén, segiin las estadisticas oficiales, es de 744 mil 859 habitantes, de los cuales 365 mil 246 son hombres y 379 mil 613 son mujeres. La edad media es de 19 afios. El grupo preponderante es el de 0-25 afios de edad (61.2 por ciento), seguida del segmento de poblacién que fluctua entre 25 y 40 afios (20 por ciento), y el resto, 18.8 por ciento, son personas mayores de 40 afios. Con esas cifras, la ciudadanfa que se encuentra en posicién no solo de trabajar —cerca del 70 por ciento—, sino también de acceder a los bienes culturales, es altisima. Por lo que cabria preguntarse: ;Cuél es el promedio de asistencia a los even- tos de cardcter cultural o artisticos que organiza el aparato cultural?, cual es, por el contrario, el promedio de asistencia a los espectaculos tipo Los Tucanes? Segun el informe de labores de Difocur 1999-2000 presentado el mes de noviembre pasado, la institucién tuvo la siguiente asistencia: Festival Sinaloa de las Artes: 100 mil; Programa de Excelencia Artistica (sas incluida), 30 mil; Festival Yoreme, 45 mil; Festival de Danza José limén, 20 mil; y Festival de Rock, 25 mil. Cifras —que no incluyen otras actividades de la agenda normal— optimistas a todas luces. Todos los anteriores se realizan en Culiacan, a excepcién del Festival de las Artes y el José Limén, pero redondeando las cifras, acreditando que en la ciu- dad el Festival de las Artes haya registrado el 50 por ciento del total del publico, es decir 50 mil personas, y el José Limon las 20 mil, entonces tendriamos que Difocur atendié a 170 mil culiacanenses el afios pasado. El 22.8 por ciento de la poblacién total ‘VuELO LipRE Ignoro las formas de medir la audiencia. Si es por numero de butacas dispo- nibles por evento o si alguien mide con contador manual en ristre las entradas, tal como lo hacia el viejo don José en el teatro hace afios, Pero creo que en el fondo sabemos que esa cifra se aleja de la realidad. Convengamos que existen eventos que atraen un piblico| amplio: como el Festival de Rock o cierto actos del Festival Sinaloa y que siryen para mejorar las estadisticas, pero se efectian una vez por afio. El resto, rara vez sobrepasa los cientos. Incluso es normal que a veces se quede en algunas decenas. La concurrencia a las actividades culturales regularmente se repite en cada evento. Desde hace aiios el clan que configura “el publico” es mas o menos el mismo: la asistencia promedio al teatro Pablo de Villavicencio escasamente lle- gaa la mitad. Las inauguraciones de pintura, los conciertos, las presentaciones de libros, se nutren de los mismos rostros. El consumo simbdlico del culichi promedio no lo orienta Difocur, ni tampo- co el Ayuntamiento, las universidades 0 demis instituciones pequefias que in- cluyen a la cultura como uno de sus fines. Las preferencias las definen las casas disqueras, las compaiifas cerveceras y los centros de baile. Tan solo el salon Las Flores tiene capacidad para 4 mil asistentes, y ese si se Ilena casi toda la semana. Quizé las preguntas de fondo sean: ;Qué se esté hacienda en la formacién de publico para las artes y la recreacin de calidad? ;Quién est4 midiendo el im- pacto de las acciones de cultura?, ;cuales son los estandares para medir el grado de eficacia de las politicas culturales?, jes licita siquiera la medicién en términos porcentuales? A saber: actualmente, no conozco ninguna institucién en Sinaloa que incluya dentro de su aparato un Area de evaluacion y seguimiento. El fenémeno no es sencillo y tampoco privativo de Culiacn. Tampoco podemos argitir que la mera falta de piblico amplio descalifique, por sf, la oferta cultural. No. Pero supongo que cualquier politica cultural que procure “ampliar los horizontes de vida de la ciudadania’, debe, por fuerza, ser mas incluyente, trabajar en la formacién de publico, abarcar el mayor numero de poblacién. Después habremos de seguir con este tema que tiene mil hilos. Real de Catorce Incluido dentro del Festival Universitario de Cultura de la uAs, se present el pasado sébado 12 de mayo la agrupacién Real de Catorce, ante un escaso pti- blico que apenas si llegd a las 260 personas. PoLiTICA CULTURAL Lamentable, pues de nuevo tienen mayor audiencia los aleluyas de la pla- zuela Obregén que los actos artisticos de la plazuela Rosales. Otra vez el talon de Aquiles de la vas se encuentra en la escasa difusién de sus actividades. Al concierto no asistié siquiera el publico que Real de Catorce tenia hace diez afios. ;Dénde estaban los miles de estudiantes que bailaron con la Banda El Recodo y Julio Preciado hace dias en ese mismo lugar? Mencién aparte merece el descuido del escenario: unas mantas fachosas de fondo, encimadas y colgadas con mecate de ixtle, en un templete que no inclu- yé un practicable para elevar la bateria, y con las 260 sillas dispuestas a 15 me- tros de la tarima. El resultado fue un distanciamiento con el ptiblico que salvo escasos momentos logré romper el feeling de José Cruz y sus acompanantes. Por lo que toca a la propuesta musical, en lo personal me quedo con los pri- meros trabajos, sobre todo con el primer disco, titulado con su mismo nombre, Real de Catorce, que ademis lleva una portada de antologia: un viejo minero rechoncho empefiado en su labor. Encuentro en las canciones ya clasicas como “azul”, “Mujer sucia” 0 “Me miraba a los ojos’, los mejores momentos bluseros e, incluso, de creacién poética. De la banda que vino a Culiacan hace afios solamente sobreviven el propio vocalista y compositor José Cruz y el baterista Fernando Abrego. Tal vez la ausencia de Severo Viiias, estupendo bajista, y de José Iglesias, guitarrista, se note demasiado. De cualquier manera, Real de Catorce es una agrupacién ecléctica de buena musica que se merece un mejor escenario y un mas vasto publico. A la otra. 18 de mayo, 2001 VUELO LIBRE LA SINFONICA DE SINALOA No sé disparar un arma, peto sé tocar el violin ARA MALIKIAN Una de las flaquezas del sector cultural en Sinaloa ha sido su sempiterna ca- rencia de profesionalismo, la ausencia de agrupaciones artisticas que asuman su labor mas alla del nivel amateur. Carecemos de compajiias en las distintas disciplinas y hemos medianamente consolidado solamente algunas manifesta- ciones, pero todas pertenecientes al Ambito de las individualidades: la pintura, la literatura. Lo mas cercano al trabajo en equipo que hemos logrado ha sido el teatro. En el terreno de la misica se ha transitado mayormente por la estruendosa —y solo a veces bella— banda de aliento y percusiones, en sui versién banda Maguey, 0 tecnobandas como Los Ases de la Sierra. Los de mas memoria re- cuerdan la Banda del Noroeste en la época de Gabriel Leyva Veldzquez, pero malograda. En los wiltimos 25 afios lo mas acabado que se evoca es la Banda del maestro Chino Flores 0 la de la Universidad Auténoma de Sinaloa, en la batuta del mentor Cuauhtémoc Alvarez, y hoy difunta por la via de los hechos. Hace unas semanas Baltazar Hernandez presenté los avances de la Banda Juvenil de Difocur, pero sin concretar todavia un proyecto a futuro. Contar con una orquesta sinfénica ha sido el suefio de muchos en los ul- timos tiempos. A lo mas que llegabamos era a contratar, una o dos veces por ao, orquestas como la de Guanajuato para los montajes de las operas que desde el sexenio de Labastida se vienen realizando. El costo de contratacién y traslado de una orquesta para una Opera, una cantata o un concierto de gran envergadura es mayusculo y, a la larga, mayor que contar con la nuestra. En este contexto es que cobra su real dimensién el anuncio de las autorida- des de Difocur acerca de la préxima conformacién de la Orquesta Sinfénica 20 Pouitica CULTURAL de las Artes, avisando que se ha contratado ya a 28 mtisicos mayoritariamente extranjeros y a Gordon Campbell, quien sera el director. El que una ciudad como Culiacan sea la sede para una orquesta sinfnica tiene varias lecturas: en principio, nos indica el grado de importancia que la politica cultural ha llegado a tener dentro de las politicas publicas, toda vez que su creacion y mantenimiento, implica una inversién notable de recursos. Nos habla, pues, de la decisién, expresa 0 no, poco importa, de afiadirle a la entidad el valor agregado de lo que en el mundo occidental se conoce ¢omo la cima de la civilizacién: la musica orquestal. Quiza sorprenda saber que en Cali, Colombia, una ciudad tristemente si- nonima de conflictos y carteles de droga, exista una selecta orquesta sinfénica desde hace 22 afios. Que se propuso desde entonces ser un simbolo de la otra Colombia, de una sociedad que busca desesperadamente paz y armonia social; pues después de todo el desafié consiste, en el buen sentido, en suponer que un gobierno que gasta cuatro mil millones de délares por aiio/en presupuesto para la defensa (guerra) al menos proporcione mucho menos de un millén de délares para una orquesta sinfonica. No tengo a la mano el presupuesto del go- bierno de Millan en armamento, pero no importa tanto si subvenciona también Ja sinfonica. “La vida es una imposibilidad”, afirma Simone Weil, la hicida y mistica fi- l6sofa francesa, quien recuerda también que la musica nos ofrece proporcién, orden, armonia; recuerda el esfuerzo griego del pensamiento, tentativa de ha- cer posible lo imposible Esta es otra lectura no menor sobre la importancia de contar con una or- questa sinfonica: el elemento civilizatorio que implica: ofrecer las maximas facilidades para que los ciudadanos sitien su tiempo libre a la maxima altura posible, y asi, contribuya a apartarlos del tropel imbuido por la cultura bucho- na, para elevar nuestra categoria como seres humanos. Una agrupacién musi- cal de altos vuelos que contribuya a formar esa sensibilidad y esa inteligencia a través de la misica e informar al ciudadano de lo que se ha hecho en el mundo de la creacién musical a lo largo de la historia. Contar con una orquesta nos permitird ir generando espacios donde el ciu- dadano pueda manifestar en libertad que la inteligencia, la belleza, la cultura, la ética, la sensibilidad, la creacién artistica, pueden ser cosa comin en esta tierra que en ocasiones parece ensordecida y cretinizada por la furia y la vio- lencia, A una orquesta le compete también realizar una funcién social importan- te: programar periddicamente giras con fines didacticos que beneficien a los a VUBLO LIBRE sectores populares, rurales y a la sociedad en general de los 18 municipios del estado. Asimismo podra conformar grupos de camara para cubrir otras nece- sidades y para que las casas de cultura, universidades, escuelas y colegios se conviertan en el escenario que permita a miles de nifios y adolescentes fami- liarizarse con la musica sinfonica. ‘Todavia mas: los musicos deberdn desarrollar un fundamental trabajo en la formacién de futuros profesionales. Difocur, insisto, debe replantearse se- riamente la conveniencia de seguir impartiendo talleres infantiles y trazarse, en un plazo mediato, la creacién de un pequeiio conservatorio, que venga a instalarnos como el centro musical del noroeste de la Republica. Los talleres vocacionales los pueden absorber otras instituciones de menor proyeccién. Aunque todavia es un proyecto y el nombre puede carecer de importancia, la propuesta, de denominar a la futura agrupacién como Orquesta Sinaloa de las Artes, me perece un acto propio de los politicos priistas dinosauricos: que- rer ligar una obra a un periodo. Me recuerda al alcalde Millan Escalante nom- brando como Culiacdn 87, al parque que edificé durante su gestién municipal, procurando candorosamente perpetuarse en la memoria de las culiacanenses. La maxima popular de que lo mas sencillo suele ser lo mejor es una senten- cia que frecuentemente olvidamos: como Aguascalientes, Veracruz, Mérida, Nuevo Leon, Acapulco, Chihuahua y otras tantas, la orquesta adopta el nom- bre de su entidad: Orquesta Sinfénica de Sinaloa, naturalmente es su mejor nombre. Habra ocasién —supongo en arranque inmortal, como si Ja vida no fuera especialmente tan fragil en estas calles y en estos dias— para seguir detallan- do este asunto. Pendientes con el anuncio de la creacion del Centro Regional de Ia Artes y la contratacién de Jorge Medina para crear el Coro de Culiacdn. Hasta el miércoles préximo. 8 de julio, 2001 a PoLitica CULTURAL EL CENTRO REGIONAL DE LAS ARTES I Uno de los anuncios de la actual dirigencia de Difocur, junto con la instaura- cin de la Orquesta Sinfonica y el Coro de Culiacan, es la creacién del Centro Regional de las Artes, que por su sola designacién nos invitaja una reflexion serena sobre sus alcances y las expectativas que genera. Vayamos por partes: En noviembre de 1994 se cre6 el Centro Nacional de las Artes —cENART—, como uno de los grandes proyectos que en materia cultural se desarrollaron el sexenio de Carlos Salinas de Gortari y con Rafael Tovar y de Teresa como presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, con el fin expreso de “redefinir los enfoques y alcances de la educacién artisticaj sus contenidos y métodos, bajo los principios de respeto a la especificidad te la formacién artistica, fomento de las interdisciplinas y acercamiento de los artistas, investi- gadores y puiblico en general a las escuelas”. | En el CENART se ubican cinco escuelas: la Escuela Nacional de Danza Cl4- sica y Contempordnea, la Escuela Nacional de Arte Teatral, la Escuela Su- perior de Musica, el Centro de Capacitacién Cinematografica y la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda’; ademds de una Biblioteca de las Artes, un Centro Multimedia y una serie de galerias, teatros y foros; asimismo desarrolla otras actividades de investigacion. Muchas fueron las voces que se alzaron impugnando la enorme centraliza- cién de recursos humanos, financieros y materiales, que se realizaba una vez mas en la Ciudad de México. Todo para los capitalinos, nada 0 casi nada para los estados. No obstante, se crearon algunos centros con temiatica especifica en entidades como San Luis Potosi —el Centro Nacional de Artes y Nuevas ‘Tecnologias—, en Colima —el Centro Nacional de Artes Gréficas “La Paro- ta’—, en Michoacan —el Centro Nacional de Composicién Musical “Gerhart 23 | VUELO LIBRE Miinch?— y, por ultimo, en Morelos —el Centro Nacional de Formacién y Produccion Coreografica—. En el caso de Sinaloa y de Difocur estos mismos afios fueron los de la es- cualidez presupuestal de Renato Vega, que apenas si alcanz6 en su tltimo afio Ia enjuta cifra de 13 millones en 1998, contra los 73 millones que dejé Labastida en 1992. Por todo lo anterior, la proclama de crear un Centro Regional de las Artes, con sede en Culiacan, y que vendria a influir en los estados vecinos, como Nayarit, Durango, Sonora, Chihuahua y la peninsula de Baja California, cobra, de entrada, una importancia superlativa en el viejo anhelo de|la descentraliza- cién de los bienes y los servicios culturales. Ademés, el contar con un Centro Regional en nuestra ciudad suena altamente provechoso: sugiere una via para alcanzar mayores niveles de capacitacién y educacién artistica. Pero del mero anuncio apenas si podemos colegir algunas ideas. Una de ellas es que el modelo seria el ceNART, lo cual implicaria un aparato a la altura de sus propésitos: un edificio sede, aparato administrativo, maestros especiali- zados, instrumental y equipo profesional. ;Qué carreras ofreceria este Centro Regional? ;Quiénes serian los instructores o maestros, cuando en la localidad carecemos de cuadros capacitados? Las preguntas se apilan: supongo que la base de 28 mtsicos contratados ya para la Orquesta Sinfénica pasarian a integrarse a este Centro Regional, debiendo ofrecer una licenciatura en algunos cuantos instrumentos musicales, lo mismo que la contratacién de Jorge Medina para crear el Coro de Culiacén, aprovechandolo para una carrera en canto (bel canto). A saber. Las escasas noticias informan también que este Centro ocuparfa el viejo y espléndido edificio que hace unos meses ocupara la Procuraduria de Justicia, por la calle Antonio Rosales. Sin embargo, ya se habia anunciado meses atras también que este inmueble seria el asiento del Archivo Histérico del gobierno estatal, que dirige Gilberto Lépez Alanis. Se mencioné también la ex hacienda de la familia Peiro, en Pericos, pero resulta francamente inviable. Son muchas las interrogantes que se deben despejar, algunas més serian: 3La instalacién y equipamiento correria en partes iguales entre gobiernos fe- deral y estatal? ;Dependerfa su administracién y operacién de la federacién, tal como los Centros de los estados de San Luis Potosi, Colima, Morelos y Michoacan, 0 como el Centro Cultural Tijuana? ;Qué tanto comprometeria presupuestalmente a Difocur? ;En qué medida aumentaria el gasto corriente —salarios, servicios y mantenimiento de infraestructura— de Difocur, si hoy conjeturamos que cerca de 70 centavos de cada peso se destintan a este rubro? 24 POLITICA CULTURAL Y una duda incémoda pero pertinente: ;Estamos preparados para operar 0 mejor dicho, requerimos de una nueva instalacién cuando apenas si son vi- sitadas otras, como el Casino de la Cultura, que todavia nq afina su propia personalidad? ;Cémo se conectard, si es que se plantea, con los planes de la sEPyc de educacién artistica? En los resultados de “La consulta cultural”, publicado en 1999 en la revista Letras Libres, se concluia que el poder cultural es un conjunto de muchas “ins- tituciones gigantescas que forman un atado artificial de actividades inconexas’. Espero, deseo, que las nuevas instancias que se anuncian, con grandes bonda- des, no terminen siendo un atado mas. El proximo domingo daré respuesta a algunas de las preguntas enunciadas hoy. Pendientes. 18 de julio, 2001 25 VUELO LIBRE Et CENTRO REGIONAL DE LAS ARTES II Escasas noticias hemos tenido estos dias sobre un anuncio importantisimo para la vida cultural de Sinaloa: la creacion del Centro Regional de las Artes por parte del Consejo Nacional para Cultura y las Artes y Difocur, toda vez que el receso vacacional impone una tregua que todavia se mantendrd unas semanas mds. No importa, el sano ejercicio del criterio permite reflexionar con cierta amplitud las implicaciones de la noticia. En la entrega pasada especulaba sobre los posibles alcances que tendria un Centro Regional de esta naturaleza, conviniendo que el modelo a seguir sea el propio Centro Nacional para las Artes —CENART— que, més alla de las. discusiones sobre su excesiva concentracién, parecen haber dado resultados y ofrece un conjunto de licenciaturas en disciplinas artisticas como danza, mu- sica, bel canto, teatro, artes plasticas, cine y coreografia. Una de las mayores limitaciones del medio artistico local ha sido justamen- te la imposibilidad de acceder a mayores niveles de aprendizaje, contando so- lamente con carreras con la categoria de bachillerato técnico, como las escuelas de Musica y de Artes Plasticas, de la Universidad Auténoma de Sinaloa. En todos los otros érdenes solamente contamos con talleres vocacionales. Quien desee proseguir su aprendizaje debe, actualmente, por fuerza buscar otros ho- rizontes. Un Centro de las Artes, en la nocién apuntada, vendria a llenar una necesi- dad sempiterna en la formacién artistica de la regién. Generaria una demanda por parte de los artistas residentes de los estados vecinos y detonarfa la profe- sionalizacién artistica en un plazo mediato. No obstante, me parece que su eventual creacién debe ir acompaiiada de una profunda revisién del estado que guarda actualmente la educacién artistica 26 Potitica CULTURAL en Sinaloa, Difocur mantiene una estructura nada deleznable que incluye una red de museos, una de bibliotecas y localmente el Casino de la Cultura, el cual, insisto, no ha logrado definir ni una personalidad propia ni una oferta, a ex- cepcién de las actividades de Inga Pauwels. r Instaurar un nuevo edificio y un nuevo aparato debe pulsarse a conciencia. Debera negociarse puntualmente con el Consejo Nacional para las Artes, a efectos de que la inversién mayor provenga de gobierno federal y atin mas: la responsabilidad de la operacion debe ser colegiada, pero recayendo en el plano local el compromiso mayor, pues de lo contrario se corre el riesgo de estar al garete de las decisiones tomadas en la capital. He sostenido en algunas colaboraciones que Difocur debe abandonar el modelo de los talleres de iniciacién artistica, pues después de 25 aiios el mo- delo, para esta institucion, se ha agotado, Difocur debe ubicarse como lo que es: la cabeza del sector cultural en Sinaloa. Debe promover entre las diferentes instituciones una reflexidn sobre las acciones y las formas en las que se opera la educacién artistica y legar a establecer acuerdos minimos: ser capaz de trans- ferir a otras instituciones los talleres vocacionales en un plazo de dos afios. Debe ser capaz incluso de proponer contenidos programaticos comunes en los talleres e, incluso, poder transferir recursos financieros a municipios y otras instituciones para la habilitacién de espacios para operar estos talleres: digamos un sal6n con duela por ahi, cierta dotacién instrumental en otro sitio, financiamiento para una produccién teatral, talleres de capacitacién para los profesores de educacién artistica, etcétera. En este sentido, una posibilidad que debe sopesarse es que las instalaciones de la Escuela de Arte José Limon podrian bien funcionar como la sede del futuro Centro Regional de las Artes, sin la necesidad de generar otro espacio mas, con el consecuente gasto en la habilitacion del inmueble que se ha pro- puesto: el edificio que ocupaba la Procuraduria de Justicia del Estado, por la calle Antonio Rosales. En lo personal juzgo que la base de 26 miisicos para la Orquesta Sinfénica de las Artes, que ha contratado ya el maestro Gordon Campbell, pudieran fun- cionar como maestros de un pequefio conservatorio especializado en algunos instrumentos, como los de cuerdas. No me cabe duda, no obstante, que para el resto de las carreras deberd contratarse personal profesional de otros sitios. Ni modo. No contamos en la localidad con el personal nactentements capa- citado. Unas carreras que deberdn incluirse en este Centro podrian ser las de His- toria del arte, y Gestin y administracién cultural. Dos carreras que de alguna ” | VUELO LIBRE manera viene reclamando desde hace tiempo el desarrollo cultural de la enti- dad. El futuro del edificio de la Procuraduria podria ser el de convertirse en la Casa de la Cultura del Ayuntamiento de Culiacdn, que carece de un espacio propio, a pesar de que Culiacén es la capital del estado y debe aumentar el nivel de su intervencién cultural. Imaginemos que este espléndido edificio sea el asiento de los talleres artis- ticos del gobierno municipal, junto con una galeria de arte de la ciudad, una sala de conferencias, un espacio —el patio central— para recitdles y conciertos. A diferencia de Difocur, el cual creo que ya ha completado el ciclo de su crecimiento en infraestructura —ahora lo que viene es modernizar, adecuar y utilizar al cien por ciento las que tiene—, la ciudad de Culiacdn requiere de un espacio decoroso para la promocion cultural y artistica. El tema da para una mesa redonda. Cuando haya més detalles proseguiré con el tema. Por lo pronto, Wilson, el dios de la hueva, flota sobre la ciudad y sus habi- tantes. 23 de julio, 2001 28 Potitica CULTURAL | EN TORNO AL PLAN CULTURAL DEL AYUNTAMIENTO El domingo pasado apunté que el modesto programa conocido como Tardes de Danzén generé simpatia social porque como en el verso de Pellicer “algo nos dice que se le olvida”: ese algo es la capacidad de generar formas olvidadas de convivencia social, de lograr que los espacios urbanos se humanicen y se conviertan en puntos de confluencia y no de fuga. Esa capacidad que tiene el encantador de serpientes o el predicador en el mercado para convertir al mero transeunte en publico, es el que se tiene que buscar para las acciones disefiadas para los espacios publicos: el Ayuntamiento debe dejar de ser Polifemo para desarrollar una vision mas amplia. Recuerdo Ja mafiana aquella cuando Pedro Alvarez transformé la plazuela Obregon con su solo saxofén. Tan sencillo y tan vasto. Debe volver los ojos a los barrios y colonias, a las sindicaturas y comunida- des, pero no para llevar payasitos y apoyar con el templete, sino para empezar a decodificar las celebraciones comunitarias y mantenerlas y proyectarlas, para recrear las pequeiias fiestas y enriquecerlas. Que sila colonia 10 de Mayo cele- bra su aniversario el dia de su nombre, pues que se aproveche para vindicar la figura materna y la imagen femenina y no se celebre nomas con la tecnobanda! Y asi tenemos mas de 350 colonias, para abrir boca De lo que se trata es de conectar las formas culturales que hi misma comu- nidad ha ido creando y se intervenga para enriquecerlas. ;Qué otra cosa es la politica cultural sino una serie de intervenciones planeadas? La poblacion del municipio vive ahora en la ciudad de Culia¢an pero mantie- ne formas de conducta semirurales que eran adecuadas en el ejido pero inadmisi- bles en la ciudad; la politica cultural debe hacer algo con esa destemplanza: debe 29 VUELO LIBRE ampliar el horizonte de oportunidades de consumo simbélico que el rancho limitaba. Lourdes Arispe nos recuerda que “convivir” es una palabra que inventé el idioma castellano para referirse a la forma en que cohabitaban armoniosamen- te los cristianos, judios y musulmanes en la Espaa del siglo xv. La ensefianza es vigente: la cultura alude a la forma en que nos relacionamos entre nosotros, mas que a un saber erudito o a fuegos fatuos. Séneca utilizaba el vocablo “convivencia” para nombrar la forma de estar entre amigos en un banquete. “Vivencia” se usa de igual forma como sindnimo de experiencia ganada, y asi “conviviendo” quiere decir, no solo vivir uno junto al otro, sino experimentar la vida juntos. La ciudad de Culiacén precisa de un Plan Cultural que sepa unirnos en la diferencia: imagine usted a los millares de ciudadanos que vivamente salieron a exaltar el triunfo de los Tomateros de Culiacdn en la Serie del Caribe, ha- ciendo lo mismo ante una actividad distinta, digamos un concierto con la Or- questa Sinaloa de las Artes, o con una Gpera o con algo diferente a la chatarra del As de la sierra; o simplemente manifestandose en contra de las tarifas de la energfa eléctrica o por una demanda ecoldgica. Upa. Acortar las distancias entre los ciudadanos, volvernos mis felices, lograr que los conflictos sociales se reorganicen en torno a la cultura puede sonar quimé- rico pero es una ilusién que vale la pena disefar. Subrayo que si la idea parece quimera su proyeccién debe ser realista. jTiene realmente capacidad el Ayuntamiento de Culiacn para desplegar un verdadero programa de accién cultural? Actualmente no. Hasta hace poco el area de cultura dependia de la direccién de accién social, carece de peso en el organi- grama municipal, adolece de un marco legal que le faculte para operar acciones de mayor envergadura, su presupuesto es simbélico por escueto y su personal y equipo técnico es precario e insuficiente. Este es un recuento de algunas de las debilidades a las que se enfrenta el nuevo Ayuntamiento: pero no son escollos insalvables. A favor cuenta con una comunidad artistica que si es convocada adecuadamente puede alinearse en un plan que haga que su trabajo realmente se vea en las colonias, sindicaturas y localidades. También cuenta con una clase media que, apabullada y todo, sabe responder cuando se le ofrecen programas de calidad. No hablo de la iniciativa privada porque no es mediante un memorando del Chuquiqui como las compajifas constructoras —por ejemplo— financia- ran esculturas publicas en los nuevos fraccionamientos. Siempre he escucha- do divertido cémo ciertas personas del medio cultural ven a los empresarios 30 Pouitica CULTURAL como si portaran bolsas de dinero disponible para entregarlas ante la ocurren- cia genial, La cultura en dos vias Por supuesto, el Plan Cultural debe incluir la proyeccién de Culiacdn como ciu- dad capital moderna: la cultura es un bien que no se opone a la globalizacién yala insercién de la regién a la economia mundial. La cach de una oferta cultural de alto nivel es, también, indispensable: lo que se ¢onoce como tu- rismo cultural es inexistente en Culiacin y debe explorarse al menos en el sistema de ciudades que comprende junto con Los Mochis y Mazatlan. Los casos del Museo Guggenheim en Bilbao, el Carnaval de Rio, el Festival de Venecia, el de jazz en Montreal y el de cine en Cannes, son|ejemplos que no por superlativos y engafiosamente lejanos dejan de ser palmarios. No vayamos tan lejos: El Festival Cervantino, en Guanajuato, La Feria del Libro o las Fiestas de Octubre de Guadalajara procuran lo mismo. Es mis, Matlin nos lleva afios de delantera con el carnaval, con una feria del libro qué ha sido comen- tada en la revista Letras Libres de Enrique Krauze y ahora un festival de cine. aY nosotros? ;Qué se hard por ejemplo con las fiestas de Culiacn? Seguire- mos emulando la fiesta del rancho con maiianitas, juegos mecinicos, churritos y cerrando la Obregén, o nos atreveremos a pensar en grande. Convendria ubicar las fiestas de aniversario de Culiacan en el plano de un verdadero festi- val, que sea el colofén de un afio de trabajo y donde se proyecte a Culiacan al plano nacional, con espectaculos y actividades de primer nivel. Se puede con- venir con las otras instituciones para mantener un programa de altos vuelos todo el afto: el festival José Limon en abril, el festejo universitario, en mayo, el Sinaloa de las Artes en noviembre, la Temporada de la sas.. E] tema es amplio. La cuestion de como generar una politica cultural in- cluyente y moderna pasa, ademés, por el correcto estimulo de la comunidad artistica pero no reproduciendo el sistema de becas del FOECA, sino en finan- ciamientos directos para determinados grupos o bien en la creacién de un seguro médico para los artistas; desfila también por la obtencién de espacios propios para el area cultural —;cudl es el futuro del bodrio conocido como Auditorio de la Ciudad?— y tiene como pendiente la definicién clara de su relacién con Difocur, que debe deshacerse de los talleres artisticos y trans- ferirlos, con todo e infraestructura y presupuesto al municipio en cuanto se inaugure el Centro Regional de las Artes. z