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informe especial a 35 años del golpe de estado

Clarín y La Nación: cómplices de la dictadura, opositores en democracia
Los diarios de Noble y Mitre sostuvieron que los militares traían una “etapa cargada de expectativas” y marcaban el “fin de la intolerancia”. Hoy califican al gobierno nacional de “fascista”, lo comparan con el stalinismo y piden por el “regreso a la democracia”.
Manuel Alfieri malfieri@tiempoargentino.com.ar

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urante dos semanas, Tiempo Argentino se propuso relevar los diarios Clarín y La Nación para establecer su mirada sobre dos períodos diametralmente opuestos de la historia argentina contemporánea: los primeros años de la dictadura militar (1976 a 1979) y los más recientes de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. Lo paradójico es que, mientras para referirse a estos dos últimos mandatos democráticos utilizan palabras como “fascismo”, “neofascismo latinoamericano”, “autoritarismo”, “despotismo”, “franquismo”, “autocracia”, “beligerancia perpetua”, “persecución” y “violencia”, durante los años más cruentos de la dictadura se esforzaron en asociar al gobierno militar con el “orden institucional”, la “participación social”, la “so-

Ambos diarios negaron los casos de desaparecidos. Y denunciaron, como las actrices Mirtha Legrand y Susana Giménez, la existencia de una “campaña anti-Argentina”.
brevivencia del Estado-Nación”, la “defensa de la soberanía”, la “libertad de prensa” y el “fin de la intolerancia”. Para comprender esto quizás sea necesario contextualizar. Tanto Ernestina Herrera de Noble como Héctor Magnetto y Bartolomé Mitre (hijo) están imputados en la “causa Papel Prensa”, empresa de la que se apropiaron abrazando

Videla y Macri en Clarín. Con una tipografía inusualmente grande, en 1978 informaban que había “presidente hasta 1981”. En septiembre de 2009 muchas cosas habían cambiado, pero igual enfatizaban que, según el líder del PRO, el gobierno era “fascista”.
el genocidio de los represores Jorge Rafael Videla, Emilio Eduardo Massera y Orlando Ramón Agosti. En la actualidad, la sanción de la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, impulsada por el gobierno nacional junto con otras fuerzas políticas y distintas organizaciones sociales, puso en jaque los privilegios de los que ambos diarios –y a la vez, grupos empresariales– gozaron históricamente. El cotejo del archivo dejó en evidencia que tanto Clarín como La Nación no sólo silenciaron durante mucho tiempo los horrores de los militares, sino que también apoyaron firmemente el “Proceso de Reorganización Nacional”, al que ambos llamaron, desde sus páginas, “revolución”, “episodio revolucionario”, “proyecto de profunda transformación”, “lento y seguro proceso de reordenamiento”, “etapa cargada de expectativas” o, simplemente, “Proceso”. Pero jamás “dictadura”. También negaban, al unísono con los voceros golpistas, los casos de desaparecidos. Y denunciaban, como las actrices Mirtha Legrand y Susana Giménez en sus programas televisivos, la existencia de una “campaña anti-Argentina” en el exterior, alimentada por quienes pretendían “levantar su dedo acusador contra el país”, según afirmaba La Nación en el editorial por el primer aniversario del golpe militar. En esa misma época de picana y vuelos de la muerte, Clarín justificaba los “excesos” contra “esa tremenda plaga, felizmente en notorio retroceso”,

La prensa canalla
Desde sus portadas, Clarín negó en forma sistemática los casos de desaparecidos. La represión nunca fue denunciada, prefirieron informar sobre “la lucha antisubversiva”. En octubre de 2009, mientras se debatía el Caso Noble, el diario de Magnetto citó a Elisa Carrió con una, por lo menos, temeraria comparación.

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que llamaban “subversión”. Sus editoriales, sin embargo, estaban muy lejos de las aspiraciones democráticas que hoy pregonan ambos paladines de la libertad de expresión. El 24 de marzo de 1977, en el primer aniversario del golpe militar, Clarín sostenía que “La comunidad toda tiene conciencia de que para superar el atraso estructural, la formalidad democrática encuentra dificultades mayores”. Ese año, el actual editorialista Eduardo van der Kooy almorzaba con Videla y calificaba el encuentro como “totalmente positivo”. También señalaba que “el presidente no sólo escuchó sino que él mismo abordó los aspectos que más preocupan a la juventud. Se deduce claramente que está muy bien informado”, según publicó la revista La Semana, el 28 septiembre de 1977. La Nación, en ese mismo momento, justificaba la incursión de los militares en el poder y resaltaba su carácter “reflexivo”: “Es necesario insistir sobre la gravedad de las circunstancias previas a la decisión militar de un año atrás, porque en ellas se refleja la filiación reflexiva de un acto tan ajeno a un caprichoso asalto del poder.” Según la CONADEP, por esos años se ejecutaron el 80% de las desapariciones de personas. Una de ellas fue el periodista Rodolfo Walsh. Mientras diarios como La Prensa o el Buenos Aires Herald recogían y publicaban las denuncias de los organismos de Derechos Humanos, Clarín y La Nación callaban. Treinta y cinco años después, ninguno de los dos periódicos mostró siquiera un atisbo de autocrítica. Por el contrario, acusan al gobierno nacional de fascista, solicitan un “regreso a la democracia” y, en connivencia con los sectores más conservadores de la oposición, comparan a Néstor Kirchner con líderes autoritarios como Nicolae Ceausescu, Benito Mussolini o Joseph Stalin, quien al mando de la Unión Soviética terminó con la vida de aproximadamente 10 millones de seres humanos. Los ejemplos son variados. En el artículo del 1 de septiembre de 2009, “No aclaren que oscurece”, el editor general adjunto de Clarín, Ricardo Roa, dice: “Amparados en la épica progresista de los 70, los Kirchner encubren una práctica ministraciones –la de Néstor Kirchner y la actual– no han contribuido a profundizar el tránsito desde el autoritarismo a la democracia representativa. Todo lo contrario.” Este 11 de enero, el editorial titulado “Kirchner, la construcción de un mito”, asegura: “La fisonomía del actual oficialismo se confunde con las inclinaciones notorias de otros movimientos políticos. La del fascismo, tan presente en la hora fundadora del peronismo. La del estalinismo, que alimentó las fantasías más juveniles (…) La del castrismo, que ha envenenado a generaciones de latinoamericanos, como ahora lo hace el chavismo, con la dialéctica del atraso y la violencia que pregona y practica.” Y el 15 de marzo, Joaquín Morales Solá opina: “Ya se ha escrito mucho sobre la escasa vocación democrática del kirchnerismo (…) la oposición tiene la obligación moral de mostrar una alternativa coherente, que le permita a la política argentina un regreso a la democracia.” Morales Solá sostiene esa idea en el mismo diario que el 11 de febrero de 1977, en el editorial “Los derechos humanos en el mundo de hoy”, observaba rasgos democráticos de una dictadura sanguinaria: “la situación en la Argentina (…) en modo alguno muestra rasgos autocráticos en su inevitable tarea represiva (…) La mayor parte de las libertades, derechos y garantías tradicionales de la democracia siguen rigiendo con pleno imperio”, puede leerse.

La Nación informaba en 1978 que Videla impulsaba “el diálogo” como principal instrumento de su plan político. Morales Solá prefirió acusar a la SIDE, en marzo pasado, tras haber sido citado a declarar por sus vínculos con Bussi y el Operativo Independencia en Tucumán.
clásica de la ultraderecha: confiscar el espacio del periodismo (…) Un aparato estatal copiado del esquema franquista y chavista. A dos años de las elecciones, los K se apuran para que haya más propaganda y menos periodismo. El periodismo real es otra cosa. Y es la mejor vacuna contra el fascismo.” Otra columna, del periodista Osvaldo Pepe, “Sobre la identidad kirchnerista”, sentencia el 8 de marzo de este año: “La originaria versión kirchnerista trascendió fronteras y valió que en el gobierno de Uruguay, en el pleito por Botnia, asociaran al gobierno de Kirchner con estilos y modos propios del autoritarismo fascista.” La Nación, por su parte, publicó el 31 de diciembre del año pasado un artículo titulado “La presidenta no cambiará de rumbo”. Allí, Santiago Kovadloff se pregunta: “¿Fin de la autocracia? ¿Murió con Néstor Kirchner la necesidad de concebir el ejercicio de la política como beligerancia perpetua? ¿Enviudar significó también poner fin al ostracismo del sentido común? ¿Ante quién estamos? ¿Ante una presidenta liberada de una tutela despótica? (…) Las dos últimas ad-

En el año 1977, el actual editorialista de Clarín Eduardo van der Kooy almorzaba con Videla y calificaba el encuentro como “totalmente positivo”.
El llamado por el “regreso a la democracia” es una constante en Clarín y La Nación en estos últimos tiempos. Como también lo fueron, durante los años de la dictadura, los repetidos elogios a los discursos de Videla, quien hoy cumple sentencia perpetua en cárcel común por la comisión de delitos de lesa humanidad, entre los que se encuentran crímenes de

Los aniversarios de la dictadura merecieron tapas completas de Clarín. Incluso, llegaron a festejarlo con ilustraciones de Landrú. El sábado 19 de septiembre de 2009, el radical Gerardo Morales fue el elegido para vincular al gobierno nacional con los nefastos métodos de los represores.

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homicidio calificado, imposición de tormentos agravada por la condición de perseguidos políticos de las víctimas y tormento seguido de muerte. Pese a estos cargos, los dos diarios se esforzaron en edificar la imagen de un Videla virtuoso, convincente, sólido, preciso, claro, dialoguista y reflexivo. El editorial publicado por Clarín el 27 de septiembre de 1978 se expresa sobre un discurso del dictador: “Las palabras que el presidente de la Nación pronunció en la ciudad de Mar del Plata han tenido la virtud de despejar el horizonte”. Y subraya: “Toda incertidumbre hubo de desaparecer frente a la categórica expresión” de Videla. “Esa es la lección de la historia que el presidente sintetizó claramente en su mensaje”, finaliza el artículo. Casualmente, los elogios se dan en el día del famoso festejo por la inauguración de Papel Prensa, donde la viuda de Noble, Mitre y Videla chocaron sus copas, antes de que el dictador recibiera “plaquetas recordativas del acontecimiento” y se retirara “a las 13.45, en medio de aplausos”, según relata el diario La Nación. Dos años después del golpe, Clarín vuelve a ponderar la oralidad de Videla, quien por esas épocas proponía incluir a civiles dentro del gobierno militar. Para el diario de Noble, “el país tiene ante sí una propuesta concreta de ordenamiento institucional (…) Sus trazos más firmes y decisivos están allí expuestos. Sólidamente expuestos, como tiene por costumbre hacerlo el presidente Videla.” El 24 de marzo de 1979, otro editorial de Clarín conmemorando un nuevo aniversario del golpe se basa en un discurso de Videla, a tal punto que comienza citando al represor: “Nuestra historia política de las últimas décadas demuestra que los gobiernos de las Fuerzas Armadas que no efectuaron en tiempo y forma una clara propuesta al país terminaron condicionados por la alternativa surgida desde grupos opositores y debieron entregar el poder.” Clarín aplaude el mensaje: “Esta frase, pronunciada reiteradamente por el presidente a lo largo de su primer mandato, conserva entera validez. Sus extremos de definición abarcan lo político, lo social y lo económico.” Y agrega: “La Junta y el primer mandatario son sin duda la expresión genuina de los manesparcido por el mundo”, según explica Clarín en el artículo “Los objetivos del poder”, a dos años del golpe de Estado. Muy distinto es lo que sucede en la actualidad. El 16 de octubre de 2009, con motivo de la discusión sobre la extracción compulsiva de ADN, el diario de Noble cita a Elisa Carrió: “Esto es fascismo puro (…) Es una ley de persecución (…) La venganza fascista carece de límites en nuestro país (…) Estamos en un estado policial. Persiguen y extorsionan, como Ceausescu”, dijo la dirigente de la Coalición Cívica. A través de Clarín, en su edición del 31 de mayo de 2005, Carrió también comparó a Néstor Kirchner con Benito Mussolini, lo llamó “pequeño Roca neofascista” y habló de “neofascismo latinoamericano”. El 18 de septiembre de 2009, el diario cita a Mauricio Macri: “No convaliden este gobierno fascista que se lleva por delante a todo el mundo”, señaló el jefe de gobierno, poco después de posar para la foto con José María Aznar. Un día después, Clarín asegura que otro representante de la oposición, Gerardo Morales, “no dudó en asociar la denominación de fascismo con el Gobierno de Cristina Kirchner”. El conf licto que se desató en los últimos días por el bloqueo a la salida de ambos diarios también produjo acusaciones similares. Con el título “Un apriete para que no se hable de la corrupción”, Clarín editorializa: “Los fascismos, sean del color que fueren, persiguen el control de los medios y la manipulación informativa. El ataque de este domingo contra los diarios Clarín, Olé y La Nación es una lesión a la democracia.” El 24 de marzo de 1976, el diario de Noble no habló de “lesiones a la democracia”, ni de “golpe de Estado”. Simplemente tituló “Nuevo Gobierno” y habló del “alejamiento” de Isabel Perón. Jamás explicó que ese “alejamiento” fue producido por militares sediciosos a través del uso de la fuerza. Este último 24 de marzo, cuando se conmemoraron 35 años del golpe militar, Clarín no recordó en su tapa aquel momento, como sí lo hizo en todos los aniversarios desde 1977 hasta 1983. El diario de Noble y Magnetto prefirió hacer foco en el aumento de las cuotas de las escuelas privadas. <

El 13 de agosto de 1976, Clarín destacaba las declaraciones de Videla sobre su supuesto “respeto por los derechos humanos”. En enero de 2007, La Nación reprodujo en la tapa y en una página interior cómo Enrique Krauze calificaba a Néstor Kirchner de “antidemocrático”.
dos (…) También el presidente de la república fue elegido conforme a las normas preestablecidas (…) En tres años se ha alcanzado el clima normal para el diálogo.” Por su parte, el 2 de abril de 1977, La Nación titula su editorial con una frase textual de Videla: “Una paz que merezca ser vivida.” presión institucional de las fuerzas armadas”, algo que para el diario de Mitre es un “fenómeno venturoso”. Sobre las palabras del dictador, a las que considera “reflexivas exhortaciones presidenciales”, asegura: “Han sido la pieza exacta correspondiente a este tramo de lo que sigue siendo un proceso de reorganización nacional.” El editorial finaliza asegurando que la Argentina “habrá de florecer en una paz que merezca ser vivida, para repetir las palabras exactas del presidente.” En otra ocasión, el 28 de marzo de 1978, el diario de Mitre muestra en su tapa: “Mensaje de la Junta a dos años del Proceso”. Y ratifica nuevamente su apoyo: “Se expresa que cesó el caos y hay un gobierno; las Fuerzas Armadas cuidan de la soberanía y no habrá vacilaciones en la misión de defender lo que nos pertenece.” Al día siguiente, el editorial “Hay un gobierno” se retrotrae a dicha nota y sostiene que el discurso de la Junta Militar con motivo del segundo aniversario del golpe “ha sido convincente”. También celebra “la circunstancia de haber estado lejos del espíritu de quienes redactaron el mensaje asumir un propósito arrogante”. En los editoriales de la época no se encuentran críticas al gobierno militar, salvo en el aspecto económico. Tampoco se divisan en las páginas de ambos diarios acusaciones contra la dictadura por parte de opositores políticos.

Desde las páginas de Clarín, el 31 de mayo de 2005 Carrió comparó a Néstor Kirchner con Benito Mussolini y lo llamó “pequeño Roca neofascista”.
Allí se lee: “Es difícil que sector alguno de la sociedad argentina haya dejado de percibir la importancia del mensaje pronunciado por el teniente general Videla al cumplirse un año de la fecha en que asumió la presidencia de la república. (…) El primer rasgo distintivo que puede invocar este gobierno es el de constituir la ex-

“Hay un gobierno”, fue el título de un editorial de La Nación de 1978, en el que se destaca el discurso de la Junta Militar por el segundo aniversario del golpe.
Por el contrario, en todos los 24 de marzo, la Sociedad Rural Argentina, la Unión Industrial Argentina y reconocidos representantes de la cultura nacional felicitan a la Junta Militar, dado que con su llegada se había vivido “la experiencia del reordenamiento” y “el fin de la intolerancia ideológica, un método político trágicamente

La prensa canalla
La tapa de Clarín informaba el 25 de marzo de 1979 que “la Junta Militar” procuraba una solución para el país; mientras una solicitada de la Asociación de Bancos Argentinos saludó los 3 años de “Pronunciamiento”. Hoy destacan que Moreno utiliza “leyes de la dictadura”.

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