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PRACTICA No 4

Lisbeth Gonzales Fernandez - 4to año - Artes plásticas y visuales

Elabora la siguiente investigación relacionado a los siguientes contenidos:

LA SEMIÓTICA Y LA FILOSOFÍA DE LAS ARTES

 Las teorías del arte frente a las vanguardias

El término vanguardia ha sido uno de los más utilizados para el desarrollo del arte en el siglo
XX, sea para definir posturas ante el arte y su papel en la sociedad, sea para ordenar el estudio
de la historia del mismo siglo. Convirtiéndose así en un fenómeno nuevo respecto a otros
periodos de la historia, importante para comprender el arte de nuestra época, y solo en ésta
aparecen expresiones como: Arquitectura de vanguardia, música de vanguardia, cine de
vanguardia, etc
Tomando literalmente el término implica la idea de lucha, de combate, de pequeños grupos
destacados del cuerpo mayoritario que avanza, que se sitúan por delante. Efectivamente, la
vanguardia artística se manifestó, como acción de grupo reducido, como élite que se
enfrentaba a situaciones más o menos establecidas y aceptadas por la mayoría. Estas
tendencias se enfrentaron al orden establecido, a los criterios asumidos por las clases altas
económicas e intelectuales hablando con ánimo de ruptura. Fueron en ocasiones y con sus
particularidades, movimientos agresivos y provocadores. La incomprensión inicial y la posterior
aceptación justifican su papel anticipador del futuro.

Vanguardia con relación al arte aparece por primera vez en el primer cuarto del siglo XIX, en
textos de los socialistas utópicos. No se trataba de un grupo o de una tendencia artística en
particular, sino que el arte se presentaba en general, como avanzadilla de los sectores
fundamentales que tratan de transformar la sociedad: la ciencia y la industria. Esto introduce
otro concepto de vanguardia: Vinculación con actitudes progresistas (implicaba ansia
transformadora de la sociedad). A fines del XIX, el término vanguardia se utilizó en el
vocabulario político y antes de la primera guerra mundial pasó a ser frecuente, en la crítica
artística concretamente se aplicó al Cubismo y Futurismo.

 Lenguajes y textos en el arte

El arte es uno de los medios de comunicación. Sin lugar a dudas, realiza una conexión entre el
emisor y el receptor, que en determinados casos ambos puedan coincidir en una misma
persona no cambia el asunto, igual que un hombre que habla consigo mismo une en sí al
locutor y al auditor.
Al definir el arte como un lenguaje, tratamos de referirnos a algunas ideas sobre su estructura
y organización. Todo lenguaje utiliza unos signos que constituyen su “vocabulario” (a veces se
le llama “alfabeto”. Para la teoría general de los sistemas de signos***4 estos conceptos son
equivalentes), todo lenguaje cuenta con unas reglas de combinación de estos signos, todo
lenguaje representa una estructura determinada y esta estructura tiene su propio sistema
jerárquico. Este planteamiento del problema permite observar el arte desde dos puntos de
vista distintos. Primero, destacar en el arte lo que lo emparienta con cualquier lenguaje y
tratar de describir estos aspectos en los términos generales de la teoría de los sistemas de
signos. Segundo, al analizar lo primero, destacar en el arte lo propio del lenguaje particular y lo
que lo diferencia de otros sistemas del mismo tipo. Ya que en adelante utilizaremos el
concepto de “lenguaje” en su significado específico que se le da en los trabajos de semiótica y
que lo difiere sustancialmente del empleo habitual, definiremos el contenido de este término.
El lenguaje es cualquier sistema de comunicación que usa signos ordenados de un modo
particular. Los lenguajes definidos de esta manera se distinguirán:
• Primero, de los sistemas que no sirven como medios de comunicación;
• Segundo, de los sistemas que sirven como medios de comunicación pero no utilizan signos;
• Tercero, de los sistemas que sirven como medios de comunicación pero no utilizan total o
parcialmente los signos ordenados.
La primera oposición permite separar los lenguajes de las formas de la actividad humana que
no están vinculadas directamente y por su objetivo con el almacenamiento y transmisión de
información. La segunda permite introducir la siguiente distinción: la comunicación semiótica
se realiza principalmente entre individuos; la no semiótica - entre sistemas en el interior del
organismo. Probablemente sería más correcto interpretar esta oposición como antítesis de las
comunicaciones al nivel del primero y del segundo sistemas de señales, porque, por un lado,
son posibles relaciones extrasemióticas entre los organismos (más considerables en los
animales inferiores pero se conservan también en el hombre en forma de los fenómenos que
estudia la telepatía), y por otro - es posible la comunicación semiótica en el interior del
organismo. Se trata no sólo de la autoorganización por parte del hombre de su intelecto
mediante determinados sistemas semióticos, sino también a aquellos casos cuando los signos
irrumpen en el campo de la señalización primaria (el hombre “conjura” con palabras el dolor
de muelas influyéndose en sí mismo con palabras para soportar sufrimientos o una tortura
física).

 El fin del arte y el problema de la nueva concepción del arte

Para sustentar este regreso al objeto, Danto parte de la siguiente hipótesis: si se puede hallar,
reflexionando sobre las condiciones para hablar del 'fin del arte', la diferencia entre una obra
de arte y un objeto indistinguible sensorialmente de ella, entonces hallaríamos el camino
adecuado para poder formular una definición del arte suficientemente amplia para cubrir toda
obra de arte hecha y por hacer, inmune a los contraejemplos del arte. - y pasar a realizar un
regreso lógico de la obra de arte al 'objeto' -término amplio que designa objetos físicos,
eventos y discursos. Para sustentar este regreso al objeto, Danto parte de la siguiente
hipótesis: si se puede hallar, reflexionando sobre las condiciones para hablar del 'fin del arte',
la diferencia entre una obra de arte y un objeto indistinguible sensorialmente de ella, entonces
hallaríamos el camino adecuado para poder formular una definición del arte

Esta conclusión conjuga la idea general del 'fin del arte' (diferente a 'muerte del arte') con una
lectura hegeliana de la historia del arte en el cual el arte encuentra que su naturaleza es ser
filosofía "en una forma vívida". En su historia, como en una Bildungsroman , el arte transcurre
experiencias que terminan por otorgarle acceso a su identidad, a saber, tener una naturaleza
reflexiva.9 Por ende, al final de su historia, la emergencia de la pregunta correcta del arte es
también la emergencia de la filosofía del arte con sus posibilidades completamente a la mano y
sin temor de tropezar con contraejemplos; partir de la idea de que todo puede ser arte
equivale a estabilizar las opciones y enfocar los esfuerzos en un objetivo conceptual claro: cuál
es la diferencia, si la hay, entre obras de arte y objetos cuando uno y otro se parecen entre sí,
es decir, cuando son  indiscernibles perceptivamente .

Si consideramos pensar el fin del arte, no como un estado de melancolía filosófica, sino como
un reto del arte al pensamiento, encontramos que la filosofía del arte hoy no puede funcionar
como un establecimiento de criterios sobre lo que es el arte, sino como una práctica del
pensamiento incitada por el arte mismo. Pero este mismo postulado manifiesta una última
cuestión que desearía plantear a modo de cierre. Hay una inconsistencia en el análisis de
Danto relativa a la identidad entre el arte y la filosofía. La heterogeneidad de obras de arte hoy
invita a pensar el arte desde el objeto ya reconocer el papel de la interpretación; esto es
resultado, si el análisis de Danto es plausible, del 'fin del arte' en términos de la narración
histórica. Pero para aceptar estas conclusiones no se requiere asumir la identidad entre arte y
filosofía. Por el contrario, aunque en la historia del arte hayan existido proyectos de auto-
definición, no son los únicos proyectos del arte post-histórico y no se pueden reducir a
proyectos filosóficos. Siendo coherentes con la idea del fin del arte, precisamente la apertura
de posibilidades estilísticas y la relevancia de la teoría revelan que al menos el aspecto
hegeliano de la idea del fin del arte es puesto en duda por otros tipos de aspectos e intereses
(sociales, políticos, etc.), que también permean la producción artística y no se definen,
necesariamente, como un proyecto de auto-definición. aunque en la historia del arte hayan
existido proyectos de auto-definición, no son los únicos proyectos del arte post-histórico y no
se pueden reducir a proyectos filosóficos. Siendo coherentes con la idea del fin del arte,
precisamente la apertura de posibilidades estilísticas y la relevancia de la teoría revelan que al
menos el aspecto hegeliano de la idea del fin del arte es puesto en duda por otros tipos de
aspectos e intereses (sociales, políticos, etc.), que también permean la producción artística y
no se definen, necesariamente, como un proyecto de auto-definición. aunque en la historia del
arte hayan existido proyectos de auto-definición, no son los únicos proyectos del arte post-
histórico y no se pueden reducir a proyectos filosóficos. Siendo coherentes con la idea del fin
del arte, precisamente la apertura de posibilidades estilísticas y la relevancia de la teoría
revelan que al menos el aspecto hegeliano de la idea del fin del arte es puesto en duda por
otros tipos de aspectos e intereses (sociales, políticos, etc.), que también permean la
producción artística y no se definen, necesariamente, como un proyecto de auto-
definición.42 Este es el señalamiento que Noël Carroll presenta a Danto. Que el arte se haya
hecho reflexivo sobre sus medios de expresión no implica una definición filosófica, sino
práctica del arte: cualquier cosa es motivo de expresión y sobre cualquier cosa se puede
expresar algo en virtud de una interpretación del mundo en la práctica artística. Es decir, más
que una apertura a la filosofía en el núcleo del arte, la situación contemporánea (o post-
histórica) ha dado lugar a una incorporación de multiplicidad de temas y medios de expresión
-entre los posibles mientras tanto aquellos sobre su naturaleza como sobre cualquier otra
cosa.

 La expansión de lo estético y las teorías contextuales del arte

La “ciencia del arte” es una expresión que debemos a Hegel en lugar de la filosofía del arte,
pero a no tardar, a medida que se extraen ciertas consecuencias de la historicidad del arte, se
convierte en un tópico con el que es identificada nuestra disciplina bajo el lema: La estética
como ciencia del arte o, lo que es lo mismo, de la esencia y las formas del arte. Lo que llama la
atención, sin embargo, es cómo de esta absorción de la Estética por la Filosofía del arte se pasa
a una escisión entre ambas que pervive en algunos autores de nuestros días.

El marco filosófico en el que puede situarse cada versión de la teoría del arte está
estrechamente vinculado a diferentes interpretaciones de la estética, dado que la reflexión en
torno a la esencia y función del arte mismo se encontraría en la frontera entre ambas
disciplinas, de difícil deslinde.
Desde un punto de vista valorativo, la aplicación individual o social de una teoría del arte se
denomina gusto artístico.
En un ensayo sobre Teoría del Arte y Estética apunta que ésta es un mal instrumento para el
arte y, sobre todo, que el arte no cae en el ámbito de la Estética: “La Estética no es la teoría del
Arte. La Estética tiene que ver con la investigación de una cierta clase de sentimientos. El arte
habla en primera línea al conocimiento, y en segundo lugar al sentimiento... Desde el principio
la Estética ha considerado como una de sus tareas el establecer reglas para el ejercicio del
arte. Sin embargo, la Estética no puede ofrecer nada al arte, pero sí el arte a la Estética. El
problema fundamental de la Estética es distinto al problema fundamental de la Filosofía del
Arte. La Estética moderna desde Baumgarten no ha tomado como punto de partida preguntar
por lo que el artista hace realmente cuando produce obras artísticas, sino que la cuestión era
más bien qué sucede para que distingamos una cierta especie de placer como belleza de otras
especies de placer..... Que la belleza sea el fin del arte fue una premisa arbitraria no
demostrada que ha hecho imposible una reflexión imparcial sobre la esencia y el origen del
arte......”

 Las teorías del arte contemporáneo y américa latina

El arte latinoamericano es la combinación de las expresiones artísticas propias


de Suramérica, Centroamérica, El Caribe, y México, así como también de latinoamericanos
viviendo en otras regiones.

Este año el arte contemporáneo latinoamericano está dando mucho de qué hablar.   Para
algunos es un despertar, pero lo cierto es que países como Venezuela, Brasil, Chile, México,
Colombia entre otros, han dado hijos ilustres en lo que se refiere a lo contemporáneo.
¿Por qué es tan atractivo? Muchos dicen que está en su momento, y la verdad es que el arte
contemporáneo latinoamericano encierra muchos enigmas. Tal vez sea porque son países
emergentes y les ha tocado contar su historia en construcción “sobre la marcha”. Nombres
como Jesús Soto, Carlos Cruz Diez, Roberto Matta, Rufino Tamayo, Lygia Clark, Fernando
Botero, entre otros artistas de gran trayectoria han dejado su huella latina en el mundo. Sus
obras nos hacen reflexionar sobre la realidad plástica.
En el caso de Venezuela, el abstraccionismo geométrico es un foco importante en la historia
reciente del arte. Desde el cinetismo  “Op Art” de Carlos Cruz Diez o Jesús Soto que descubre
el fenómeno óptico que surge de la pintura misma (los puntos luminosos que aparecen y
desaparecen consecuentemente), repeticiones sistemáticas y situaciones vibratorias.
Hoy el arte latinoamericano es más vibrante que nunca. Está más cargado de fuerza e
irreverencia, tanto los maestros consagrados como los nuevos creadores.  Es un movimiento
que también involucra a los comisarios y críticos de arte, quienes nos desvelan  su investigación
rigurosa, pero que a la vez va cargada de mucha pasión y vitalidad. América Latina es un beat
constante.

Como arte contemporáneo se denomina el conjunto de manifestaciones artísticas surgidas a


partir del siglo XX.

No obstante, existen tres criterios que se usan para determinar el momento a partir del cual
podemos denominar como contemporáneas las expresiones artísticas de nuestra época que
son arte y edad contemporánea; arte contemporáneo y vanguardismo, y arte contemporáneo
y posmodernidad.

Como tal, el concepto de arte contemporáneo es relativo a cada época. Esto significa que el
arte que se produce en cualquier periodo histórico siempre será contemporáneo para sus
coetáneos. Contemporáneo fue el arte de Leonardo da Vinci para quienes vivieron en el siglo
XVI.

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