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SENTENCIA CONSTITUCIONAL PLURINACIONAL 0165/2013-L

Sucre, 2 de abril de 2013

SALA LIQUIDADORA TRANSITORIA


Magistrada Relatora: Dra. Carmen Silvana Sandoval Landivar
Acción de amparo constitucional

Expediente: 2010-22290-45-AAC
Departamento: La Paz

En revisión la Resolución 78/2010 de 16 de agosto, cursante de fs. 240 a 241 pronunciada dentro de
la acción de amparo constitucional interpuesta por Franz Oscar Quintanilla Gosálvez y Jorge Eduardo
Vildoso Cárdenas en representación legal de Marlene Danitza Ardaya Vásquez, Presidenta Ejecutiva
a.i. de la Aduana Nacional de Bolivia (ANB) contra Ángel Aruquipa Chui y Gerardo Torrez Antezana,
Vocales de la Sala Penal Primera de la Corte Superior del Distrito Judicial -ahora Tribunal
Departamental de justicia- de La Paz y Roger Valverde Pérez, Juez Octavo de Instrucción en lo Penal
del mismo Distrito Judicial.

I. ANTECEDENTES CON RELEVANCIA JURÍDICA

I.1. Contenido de la demanda

Mediante memoriales presentados el 3 y 23 de julio de 2010, cursantes de fs. 86 a 92 vta., y 100 y


vta., los accionantes por su representada, expresaron lo siguiente:

I.1.1. Hechos que motivan la acción

La institución a la que representan, mediante licitación pública internacional GNAF 001/2002 otorgó
concesión de los servicios de Administración de Depósitos de Aduana y Control de Tránsitos,
concesión “B” a la Asociación Accidental GBH SWISPORT-COTECNA, mediante Resolución de
Presidencia RA-PE-03-230-02 de 20 de septiembre de 2002, homologada por el Directorio de la ANB,
mediante Resolución RD-03-095-02 del mismo mes y año, la citada Asociación se constituyó en una
sociedad anónima bajo la denominación de “SWISSPORT GBH COTECNA BOLIVIA S.A.”, suscribiendo
con la referida institución el “ Contrato de Concesión de Servicios de Administración de Depósitos de
Aduana y control de tránsito - concesión 'B' el 29 de noviembre de 2002”, posteriormente dicha
sociedad, realizó la modificación parcial de su estatuto, disponiendo el cambio de razón social por la
de 2Depósitos Bolivianos Unidos S.A. (DBU. SA)” (sic) según testimonio 353/2006 de 5 de octubre.

La ANB, evidenció el incumplimiento de las condiciones a las que estaba sujeta la concesión, por lo
que, procedió a su intervención conforme al acuerdo de transferencia de 21 de febrero de 2007, y
los art. 96 y 97 del Reglamento para la Concesión de Depósitos de Aduana, nombrándose como
interventor a Guillermo Sánchez y luego la abogada Ana Carola Valverde Orellana, ésta última antes
de fungir como interventora fue asesora de la presidencia ejecutiva de la ANB, cargo al que renunció
el 3 de octubre de 2007, a fin de habilitarse para ser designada en el cargo de Interventora.

El 11 de mayo de 2009, la ANB interpuso querella contra Ana Carola Valverde Orellana, por
abandonar el cargo, por los presuntos delitos de incumplimiento de deberes, abandono del cargo y
atentado contra la seguridad de los servicios públicos; en el desarrollo del juicio, la querellada
interpuso incidente de excepción de falta de acción ante el Juzgado Octavo de Instrucción en lo
Penal, fundamentando que la querella no cumplía con un presupuesto procesal, que ella no era
funcionaria pública tal cual señala el informe AN-GNAGC 022/2007 de 31 de diciembre, emitido por
el Gerente Nacional de Administración y Finanzas de la Aduana, habiéndose dictado la Resolución
363/2009 de 1 de septiembre, declarando probada la excepción de falta de acción y en consecuencia
el archivo de obrados, Resolución que fue apelada en la vía incidental por la ANB y resuelta por la
Sala Penal Primera de la Corte Superior de Distrito Judicial -ahora Tribunal Departamental de
Justicia- de La Paz, confirmando la Resolución impugnada mediante Auto 729/09 de 18 de
noviembre de 2009, ratificando lo expuesto en el informe AN-GNAGC 022/2007 de 31 de diciembre,
argumentando que Ana Carola Valverde Orellana no tiene relación de contrato con la ANB y que ella
depende de Depósitos Bolivianos Unidos S.A. (DBU).

I.1.2. Derechos supuestamente vulnerados

Los accionante denunciaron como lesionados los derechos de su representada al debido proceso y la
“seguridad jurídica” citando los arts. 115. II y 178 de la Constitución Política del Estado (CPE).

I.1.3. Petitorio

Solicita, se admita y declare procedente la tutela, disponiendo: a) Dejar sin efecto y sin valor legal el
Auto de Vista 729/09 de 18 de noviembre de 2009; y, b) La Resolución 363/2009 de 1 de septiembre.

I.2. Audiencia y Resolución del Tribunal de garantías

Celebrada la audiencia pública el 29 de julio de 2010, según consta en el acta cursante de fs. 208 a
213, se produjeron los siguientes actuados:

I.2.1. Ratificación y ampliación de la acción

El abogado en representación de los accionantes, se ratificó y amplió la acción en los siguientes


términos: 1) El art. 28 de la Ley de Administración y Control Gubernamental (LACG), concretamente
señala las responsabilidades del funcionario público y la condición para ser considerado como tal,
más allá de la remuneración es la dependencia, disposición concordante con el art. 4 del Estatuto del
Funcionario Público (EFP), la inobservancia a estas normativas superiores ha favorecido a la
querellada, perjudicando a la ANB; 2) La ANB ha efectuado una consulta a la Dirección General del
Servicio Civil del Ministerio de Trabajo, Empleo y Previsión Social, respondiendo entre otras cosas,
que a criterio de esa institución la querellada tenía la condición de servidora pública, más allá de
hacer consideraciones respecto a su remuneración, el elemento que da certeza de su condición es la
dependencia, plasmada en la Resolución de Directorio RDO 3086/07 de 4 de octubre de 2007, a
través de la cual la autoridad pública la designó como interventora del DBU S.A.; y, 3) La condición
de servidora pública ha sido reconocida por ella al presentar el tercer informe de intervención al
“Gral. Cesar López Saavedra, Presidente Ejecutivo de la Aduana Nacional” (sic), como por las cartas
de 1 y 21 de abril de 2009 con las cuales ensayó una renuncia irrevocable al cargo de Interventora.

I.2.2. Informe de las autoridades demandadas


Ángel Aruquipa Chui y Gerardo Torrez Antezana, presentaron informe escrito cursante de fs. 143 a
145 vta., manifestando lo siguiente: i) “La Sala Penal Primera de la Corte Superior de Distrito de La
Paz, mediante Resolución N° 729/09 de 18 de noviembre y Auto Complementario de 20 de
noviembre de 2009, luego de compulsar antecedentes y valorando los mismos en cumplimiento a
los arts. 124 y 398 del Código de Procedimiento Penal, CONFIRMÓ la Resolución N° 363/09 de 01 de
septiembre de 2009” (sic), cumpliendo lo dispuesto en el art. 398 del Código de Procedimiento Penal
(CPP), pronunciándose en los puntos apelados; ii) En el caso de autos el fundamento para esta
excepción, fue que la querella presentada contra Ana Carola Valverde Orellana por los presuntos
delitos de incumplimiento a deberes, abandono de cargo y atentados contra la seguridad de los
servicios públicos, que al ser delitos propios en el caso de los dos primeros y el tercero relacionado,
es que la incidentista acreditó que no era funcionaria pública, esto por informe emitido por el
Gerente Nacional de Administración y Finanzas de la ANB, dicho informe fue valorado por el Juez
Octavo de Instrucción en lo Penal; el Tribunal de alzada en aplicación al principio de defensa que
tienen las partes señaló audiencia de consideración del incidente, en la cual los ahora accionantes
por su representada no desvirtuaron la prueba presentada; y, iii) Se evidenció que el recurrente no
desvirtuó los fundamentos de la resolución apelada ni la prueba presentada por la denunciada con
ningún elemento probatorio, lo cual fue ampliamente considerado en la Resolución 729/09 de 18 de
noviembre.

Rolando Sarmiento Torrez, Juez Noveno de Instrucción en lo Penal, en suplencia Legal de su similar
Octavo, presentó informe escrito cursante de fs. 147 a 148 manifestando: A través de la
“Resolución 363/2009 de 1 de septiembre de 2010” (sic), la autoridad demandada declaró probada
la excepción de falta de acción, interpuesta por Ana Carola Valverde Orellana, misma que fue
denunciada por los presuntos delitos de incumplimiento de deberes, abandono del cargo, señalando
que esos tipos penales que se le atribuyen son delitos propios y que únicamente pueden ser
perpetrados por funcionarios públicos y que la imputada no tiene esa condición. Respaldando esa
situación con el informe del Gerente Nacional de Administración y Finanzas de la Aduana Nacional,
que indica: “(…) Ana Carola Valverde Orellana (…), no figura en las planillas presupuestarias como
funcionaria de la Aduana Nacional, toda vez que no existe ítem para el cargo de interventor, no tiene
contratos de servicios con la institución en la partida 25200 consultores y no ha sido contratada
como personal eventual bajo la partida 12100, por lo que se concluye que no es funcionaria de la
Aduana Nacional …” (sic).

I.2.3. Intervención de la tercera interesada

Ana Carola Valverde Orellana, por intermedio de su abogado en audiencia manifestó lo siguiente: a)
El 18 de noviembre de 2009, se emitió la Resolución 729/09 y la complementación el 20 del mismo
mes y año, la ANB, ahora busca la nulidad presentando esta acción después de siete meses y trece
días, es decir, fuera del plazo previsto en el art. 129 de la CPE, incumpliendo con el principio de
inmediatez; b) La documentación generada por ellos mismos que no está anulada, que se encuentra
en actuados expresa con claridad que Ana Carola Valverde Orellana, no era funcionaria de la ANB; y,
c) Su dependencia ha sido en todo momento con la empresa privada, situación que ha sido
determinada por la misma Aduana Nacional mediante Resolución de Directorio 0308607 de 4 de
octubre de 2007, siendo que ellos aceptaron su renuncia como Asesora de Presidencia para darle
cobertura a que pueda fungir como interventora de la DBU S.A. y no así de los “demandantes”.

I.2.4. Resolución

La Sala Penal Segunda de la Corte Superior del Distrito Judicial -ahora Tribunal Departamental de
Justicia- de La Paz, constituida en Tribunal de garantías, mediante la Resolución 78/2010 de 16 de
agosto, cursante de fs. 240 a 241 concedió la acción de amparo constitucional, disponiendo dejar sin
efecto el Auto de Vista 729/09 de 18 de noviembre de 2009, debiendo los Vocales de la Sala Penal
Primera, dictar nueva resolución. En base a los siguientes fundamentos: 1) Para sostener la presente
acción, los accionantes por su representada presentaron como “prueba el original de la carta
MTNMESC y CCOO/DGSC/JRP y RP-N 0898/2009 de 19 de noviembre de 2009” (sic), de la Dirección
General de Servicio Civil del Ministerio de Trabajo, Empleo y Previsión Social, donde determinan que
Ana Carola Valverde Orellana, fue designada por la ANB como Interventora de la empresa DBU
mediante Resolución de directorio RD-03/086-07 de 4 de octubre de 2007, realizando sus funciones
a nombre y representación de dicha entidad por lo que a criterio de esa dirección, la ahora tercera
interesada tenía la calidad de funcionaria pública; 2) Las autoridades denunciadas han violentado la
“seguridad jurídica” y las reglas del debido proceso, por cuanto no tomaron en cuenta que en
realidad fue la ANB quién la designó como Interventora de la DBU S.A. y que por ello existía una
absoluta dependencia con la entidad; y, 3) El art. 154 del Código Penal (CP), determina como sujeto
activo para la comisión del delito de incumplimiento de deberes a cualquier funcionario público, por
lo señalado Ana Carola Valverde Orellana, si tenía esa calidad por lo tanto si era posible iniciar una
acción en su contra por los referidos delitos.

I.3. Consideraciones de Sala

Por mandato de las normas previstas por el art. 20.I y II de la Ley 212 de 23 de diciembre de 2011; la
Sala Plena del Tribunal Constitucional Plurinacional, conformó la Sala Liquidadora Transitoria,
posesionando a los Magistrados de la misma, el 15 de febrero de 2012, a objeto de la liquidación de
las acciones tutelares ingresadas a los Tribunales de garantías hasta el 31 de diciembre de 2011,
modificada por la Disposición Transitoria Segunda del Código Procesal Constitucional vigente desde
el 6 de agosto de 2012. Con la referida competencia, se procedió al sorteo de la presente causa,
dictándose la Resolución dentro de plazo.

II. CONCLUSIONES

Hecha la debida revisión y compulsa de los antecedentes se llega a las conclusiones que se señalan
seguidamente:

II.1. Por Resolución RD-03-086-07 el Directorio de la ANB, resolvió: por un lado, intervenir la DBU
S.A. por existir riesgo fundado para la normal prestación del servicio público de depósitos
aduaneros; y por otro, designar a Ana Carola Valverde Orellana, Interventora de DBU S.A.,
disponiendo que la remuneración de ésta forma, parte de los costos y gastos de operación de los
depósitos aduaneros (fs. 30 a 36).

II.2. A través de carta INT 028/08 de 10 de enero, Ana Carola Valverde Orellana, presentó informe al
Presidente Ejecutivo a.i. de la ANB (fs. 37).

II.3. Mediante nota INT 0344/09 de 1 y 21 de abril de 2009, Ana Carola Valverde Orellana, presentó
renuncia irrevocable al cargo de interventora ante el Directorio de la Aduana Nacional (fs. 38 a 45).

II.4. Por Resolución 363/2009 de 1 de septiembre, el Juez Octavo de Instrucción en lo Penal, declaró
probada la excepción de falta de acción y en consecuencia dispuso el archivo de obrados (fs. 53 a
55).

II.5. A través de Resolución 729/09 de 18 de noviembre de 2009, y la complementación y enmienda


de 20 del mismo mes y año, la Sala Penal Primera confirmó la resolución impugnada, notificada a las
partes el 15 de enero de 2010 (fs. 66 a 71).
II.6. Mediante carta MT/VMESCyCOOP/DGSC/JRPyRP 0898/2009 presentada el 20 de noviembre,
el Director General del Servicio Civil del Ministerio de Trabajo, Empleo y Previsión Social, respondió a
la consulta efectuada por la Aduana Nacional, indicando: “Al respecto, cabe señalar que la Ley N°
2027 del Estatuto del Funcionario Público de 27 de octubre de 1999, en su artículo 4 define de
manera genérica que: 'Servidor público es aquella persona individual, que independientemente de
su jerarquía y calidad, presta servicios en relación de dependencia a una entidad sometida al ámbito
de aplicación de la presente Ley. El término servidor público, para efectos de esta ley, se refiere
también a los dignatarios, funcionarios y empleados públicos u otras personas que presten servicios
en relación de dependencia con entidades estatales, cualquiera sea la fuente de remuneración “en
ese sentido tomando el concepto amplio establecido en la citada disposición legal, con relación al
caso de la Dra. Ana Carola Valverde Orellana, que fue designada por la Aduana Nacional de Bolivia
como Interventora en la empresa Depósitos Bolivianos Unidos S.A. mediante Resolución de
Directorio RD-03-086-07 de fecha 04 de octubre de 2007, realizando sus funciones a nombre y
representación de dicha entidad, a criterio de esa Dirección General del Servicio Civil tenía la
condición de Servidora Pública” (sic.) (fs. 74).

III. FUNDAMENTOS JURÍDICOS DEL FALLO

El accionante denunció como lesionado el derecho al debido proceso y a la “seguridad jurídica”; toda
vez que, el 11 de mayo de 2009, la ANB, presentó querella contra Ana Carola Valverde Orellana, por
los presuntos delitos de incumplimiento de deberes, abandono del cargo y atentado contra la
seguridad de los servicios públicos, por lo que interpuso incidente de excepción de falta de acción
ante el Juzgado Octavo de Instrucción en lo Penal, fundamentando que ella no era funcionaria
pública, tal cual señalaba el informe AN-GNAGC 022/2007 de 31 de diciembre, emitido por el
Gerente Nacional de Administración y Finanzas de la Aduana, dictándose la Resolución 363/2009 de
1 de septiembre, declarando probada la excepción en consecuencia el archivo de obrados,
Resolución que fue apelada en la vía incidental por la ANB, y resuelta por la Sala Penal Primera de la
Corte Superior de Distrito de La Paz, confirmando la Resolución impugnada mediante Auto 729/09
de 18 de noviembre de 2009. En consecuencia, corresponde dilucidar en revisión, si tales
argumentos son evidentes a fin de conceder o denegar la tutela solicitada.

III.1. Naturaleza jurídica de la acción de amparo constitucional

La SCP 0949/2012 de­­ 22 de agosto, estableció: “La acción de amparo constitucional prevista por el
art. 128 y ss. de la CPE, esta instituida como una acción tutelar, medio de defensa y de trámite
especial y sumarísimo, que tiene por objeto restablecer y restituir el goce efectivo de derechos
fundamentales y garantías constitucionales de las personas con carácter preventivo y correctivo,
protegiéndolos de amenazas, restricciones o supresiones ilegales, arbitrarias, decisión, acción u
omisión provenientes no sólo de servidoras y servidores públicos sino también de personas
particulares o colectivas que contravengan el orden constitucional.

Mediante la SCP 0002/2012-R de 13 de marzo, se ha establecido, que: '…el amparo constitucional


boliviano en su dimensión procesal, se encuentra concebido como una acción que otorga a la
persona la facultad de activar la justicia constitucional en defensa de sus derechos fundamentales y
garantías constitucionales'.

'…pues se trata de una verdadera acción de defensa inmediata, oportuna y eficaz para la reparación
y restablecimiento de los derechos y garantías fundamentales, y dada su configuración, el amparo
constitucional se constituye en un proceso constitucional, de carácter autónomo e independiente
con partes procesales diferentes a las del proceso ordinario o por lo menos con una postura procesal
distinta, con un objeto específico y diferente, cual es la protección y restitución de derechos
fundamentales con una causa distinta a la proveniente del proceso ordinario, esto es, la vulneración
concreta o inminente de derechos fundamentales a raíz de actos y omisiones ilegales o indebidos
con un régimen jurídico procesal propio'” (las negrillas nos corresponden).

III.2. El debido proceso

La SCP 0172/2012 14 de mayo, refiriéndose a la SC 0486/2010-R de 5 de julio, establece que: ”La


naturaleza de aplicación y ejercicio del debido proceso, es parte inherente a la actividad procesal,
tanto judicial como administrativa, pues nuestra ley fundamental instituye al debido proceso como:
1) Derecho fundamental: Para proteger al ciudadano de los posibles abusos de las autoridades,
originadas no sólo en actuaciones u omisiones procesales, sino también en las decisiones que
adopten a través de las distintas resoluciones dictadas para dirimir situaciones jurídicas o
administrativas y que afecten derechos fundamentales, constituyéndose en el instrumento de
sujeción de las autoridades a las reglas establecidas por el ordenamiento jurídico.

2) Garantía jurisdiccional: Asimismo, constituye una garantía al ser un medio de protección de otros
derechos fundamentales que se encuentran contenidos como elementos del debido proceso; como
la motivación de las resoluciones, la defensa, la pertinencia, la congruencia, de recurrir, entre otras,
y que se aplican a toda clase de actuaciones judiciales y administrativas, constituyendo las distintas
garantías jurisdiccionales inherentes al debido proceso, normas rectoras a las cuales deben sujetarse
las autoridades pero también las partes intervinientes en el proceso, en aplicación y resguardo del
principio de igualdad.

De esa esencia, deriva a su vez la congruencia como principio característico del debido proceso,
entendida en el ámbito procesal como la estricta correspondencia que debe existir entre lo
peticionado y lo resuelto; ahora bien, esa definición general, no es limitativa de la coherencia que
debe tener toda resolución, ya sea judicial o administrativa, y que implica también la concordancia
entre la parte considerativa y dispositiva: sino que además, debe mantenerse en todo su contenido,
efectuando un razonamiento integral y armonizado entre los distintos considerandos y
razonamientos contenidos en la resolución. La concordancia de contenido de la resolución y su
estricta correspondencia entre lo pedido, lo considerado y lo resuelto, conlleva a su vez la cita de las
disposiciones legales que apoyan ese razonamiento que llevó a la determinación que se asume.En
base a esas consideraciones, es que quien administra justicia, emitirá fallos motivados, congruentes
y pertinentes.

De otra parte, respecto de la congruencia como principio constitucional en el proceso civil, se indica
que: `…la congruencia ha venido clasificada en diversos tipos o categorías que nos interesa anotar a
los fines que se seguirán, y así es moneda corriente hablar en doctrina de incongruencia 'ultra petita'
en la que se incurre si el Tribunal concede 'extra petita' para los supuestos en que el juzgador
concede algo distinto o fuera de lo solicitado por las partes; 'citrapetita', conocido como por
'omisión' en la que se incurre cuando el Tribunal no se pronuncia sobre alguno de los pedimentos
que le han sido planteados, etc.' (Principios Constitucionales en el Proceso Civil, Consejo General del
Poder Judicial, El deber Judicial de Congruencia como Manifestación del Principio Dispositivo y su
Alcance Constitucional, Madrid 1993, Mateu Cromo, S.A., Pág. 438).

Es decir que, en segunda instancia, pueden darse casos de incongruencia 'ultra petita' en los que el
juez o tribunal decide cuestiones que han quedado consentidas y que no fueron objeto de expresión
de agravios (extra petita); y cuando omite decidir cuestiones que son materia de expresión de
agravios por el apelante (citrapetita).

El principio de congruencia, responde a la pretensión jurídica o la expresión de agravios formulada


por las partes; la falta de relación entre lo solicitado y lo resuelto, contradice el principio procesal de
congruencia; la resolución de primera y/o segunda instancia, debe responder a la petición de las
partes y de la expresión de agravios, constituyendo la pretensión jurídica de primera y/o segunda
instancia”.

En ese sentido, la SC 0871/2010-R de 10 de agosto, señala que: '…el debido proceso en su dimensión
adjetiva, según el tratadista Luis Saenz Dávalos, se refiere a toda aquella estructura de principios y
derechos que corresponden a las partes durante la secuela de todo tipo de proceso, sea este
jurisdiccional, administrativo o corporativo particular.

Asimismo, el Tribunal Constitucional, mediante las SSCC 1674/2003-R, 0119/2003-R, 1276/2001-R,


0418/2000-R y 0418/2000, entre otras, ha definido al debido proceso como '...el derecho de toda
persona a un proceso justo y equitativo, en el que sus derechos se acomoden a lo establecido por
disposiciones jurídicas generales aplicables a todos aquellos que se hallen en una situación similar;
comprende la potestad de ser escuchado presentando las pruebas que estime convenientes en su
descargo (derecho a la defensa) y la observancia del conjunto de requisitos de cada instancia
procesal, a fin de que las personas puedan defenderse adecuadamente ante cualquier tipo de acto
emanado del Estado que pueda afectar sus derechos. Se entiende que el derecho al debido proceso
es de aplicación inmediata, vincula a todas las autoridades judiciales o administrativas y constituye
una garantía de legalidad procesal que ha previsto el Constituyente para proteger la libertad, la
seguridad jurídica y la fundamentación o motivación de las resoluciones judiciales'.

En virtud al entendimiento antes citado, debe precisarse que la motivación de las decisiones
jurisdiccionales y administrativas, constituye un elemento configurativo del derecho al debido
proceso, al respecto, este Tribunal, mediante la SC 1365/2005-R de 31 de octubre, ha señalado que
'…la garantía del debido proceso, comprende entre uno de sus elementos la exigencia de la
motivación de las resoluciones, lo que significa, que toda autoridad que conozca de un reclamo,
solicitud o que dicte una resolución resolviendo una situación jurídica, debe ineludiblemente
exponer los motivos que sustentan su decisión, para lo cual, también es necesario que exponga los
hechos establecidos, si la problemática lo exige, de manera que el justiciable al momento de conocer
la decisión del juzgador lea y comprenda la misma, pues la estructura de una resolución tanto en el
fondo como en la forma, dejará pleno convencimiento a las partes de que se ha actuado no sólo de
acuerdo a las normas sustantivas y procesales aplicables al caso, sino que también la decisión está
regida por los principios y valores supremos rectores que rigen al juzgador, eliminándose cualquier
interés y parcialidad, dando al administrado el pleno convencimiento de que no había otra forma de
resolver los hechos juzgados sino de la forma en que se decidió'.
Es imperante además precisar que toda resolución ya sea jurisdiccional o administrativa, con la
finalidad de garantizar el derecho a la motivación como elemento configurativo del debido proceso
debe contener los siguientes aspectos a saber: a) Debe determinar con claridad los hechos
atribuidos a las partes procesales, b) Debe contener una exposición clara de los aspectos fácticos
pertinentes, c) Debe describir de manera expresa los supuestos de hecho contenidos en la norma
jurídica aplicable al caso concreto, d) Debe describir de forma individualizada todos los medios de
prueba aportados por las partes procesales, e) Debe valorar de manera concreta y explícita todos y
cada uno de los medios probatorios producidos, asignándoles un valor probatorio específico a cada
uno de ellos de forma motivada, f) Debe determinar el nexo de causalidad entre las denuncias o
pretensiones de las partes procesales, el supuesto de hecho inserto en la norma aplicable, la
valoración de las pruebas aportadas y la sanción o consecuencia jurídica emergente de la
determinación del nexo de causalidad antes señalado.

De lo expresado precedentemente, se colige que las reglas del debido proceso se tienen cumplidas
en cuanto a su elemento motivación, solamente en la medida en la cual se observen estrictamente
los requisitos antes señalados; entonces, la omisión o incumplimiento de cualquiera de estos
requisitos, constituye una vulneración a este derecho y por tanto, una vez agotados los mecanismos
internos para el cuestionamiento a decisiones jurisdiccionales o administrativas, deben tutelarse a
través del amparo constitucional” (las negrillas nos corresponde).

III.3.De la seguridad jurídica en la Constitución Política del Estado

La SCP 0058/2012 de 9 de abril, estableció: “Conforme al entendimiento de la Constitución Política


del Estado promulgada el 7 de febrero de 2009, la seguridad jurídica constituye uno de los principios
que sustenta la potestad de impartir justicia conforme al mandato contenido en el art. 178 de la
misma norma, entendiendo que la interpretación constitucional debe orientarse a mantener la
seguridad jurídica y la vigencia del Estado de Derecho, pues las normas constitucionales constituyen
la base del resto del ordenamiento jurídico.

A partir de lo manifestado, éste Tribunal en su SC 1390/2011-R de 30 de Septiembre, ha establecido


a la seguridad jurídica: '…Como principio general informador de la potestad de impartir justicia,
otorga una importancia fundamental, como orientación axiológica para la comprensión del sistema
jurídico nacional, condiciona la actividad discrecional de la administración y de la jurisdicción, y
constituye además, el sentido teleológico para la interpretación, integración y aplicación de las
normas jurídicas'” (las negrillas son nuestras).

III.4. Análisis del caso concreto

De la revisión de los antecedentes adjuntos a la presente acción, se constató que por Resolución RD-
03-086-07 el Directorio de la Aduana Nacional, designó a Ana Carola Valverde Orellana, Interventora
de DBU S.A., disponiendo que su remuneración formaría parte de los costos y gastos de operación
de los depósitos aduaneros, estableciéndose de esta manera la dependencia existente entre ambos,
situación ratificada a través de la carta INTV 028/08 de 10 de enero, con la que la Interventora
presentó informe al Presidente ejecutivo a.i. de la ANB, como también las notas INT 0344/09 de 1 y
21 de abril de 2009, oportunidad en la que presentó renuncia irrevocable al cargo.

Por otro lado se evidenció que por Resolución 363/2009, el Juez Octavo de Instrucción en lo Penal,
declaró probada la excepción de falta de acción, disponiendo el archivo de obrados, decisión que fue
apelada y resuelta a través de la Resolución 729/09 por la Sala Penal Primera que confirmó la misma.

Por lo precedentemente expuesto y el análisis de las resoluciones 363/2009 y 729/09 se advierte


que las mismas no cumplen con el entendimiento expuesto en la Sentencia Constitucional
precedentemente desarrollada en el Fundamento Jurídico III.2; es decir, con la exigencia que debe
tener toda resolución como ser la motivación de las resoluciones, como lo señala la SCP 0172/2012
de 14d mayo: “lo que significa, que toda autoridad que conozca de un reclamo, solicitud o que dicte
una resolución resolviendo una situación jurídica, debe ineludiblemente exponer los motivos que
sustentan su decisión, para lo cual, también es necesario que exponga los hechos establecidos, si la
problemática lo exige, de manera que el justiciable al momento de conocer la decisión del juzgador
lea y comprenda la misma, pues la estructura de una resolución tanto en el fondo como en la forma,
dejará pleno convencimiento a las partes de que se ha actuado no sólo de acuerdo a las normas
sustantivas y procesales aplicables al caso, sino que también la decisión está regida por los principios
y valores supremos rectores que rigen al juzgador, eliminándose cualquier interés y parcialidad,
dando al administrado el pleno convencimiento de que no había otra forma de resolver los hechos
juzgados sino de la forma en que se decidió”, en el presente caso ambas instancias tanto el Juez
Octavo de Instrucción en lo Penal como los Vocales de la Sala Penal Primera, basaron su decisión
solo en el informe AN-GNAGC 022/2007 de 31 de diciembre, emitido por el Gerente Nacional de
Administración y Finanzas de la ANB, sin tomar en cuenta otros aspectos establecidos también en la
jurisprudencia citada, consistente en lo siguiente: “a) Debe determinar con claridad los hechos
atribuidos a las partes procesales, b) Debe contener una exposición clara de los aspectos fácticos
pertinentes, c) Debe describir de manera expresa los supuestos de hecho contenidos en la
norma jurídica aplicable al caso concreto, d) Debe describir de forma individualizada todos los
medios de prueba aportados por las partes procesales, e) Debe valorar de manera concreta y
explícita todos y cada uno de los medios probatorios producidos, asignándoles un valor probatorio
específico a cada uno de ellos de forma motivada, f) Debe determinar el nexo de causalidad entre las
denuncias o pretensiones de las partes procesales, el supuesto de hecho inserto en la norma
aplicable, la valoración de las pruebas aportadas y la sanción o consecuencia jurídica emergente de
la determinación del nexo de causalidad…”; asimismo, no hacen referencia a normativa aplicable al
proceso penal, como ser el Estatuto del Funcionario Público, Ley de Administración
Gubernamentales, informe de la Superintendencia Civil y otros, aferrándose sólo a un informe,
situación con la que se vulnera el derecho al debido proceso.

En cuanto a la seguridad jurídica conforme se estableció en el art. 178 de la CPE y la jurisprudencia


desarrollada en el Fundamento Jurídico III.3 del presente fallo, ésta ya no se encuentra establecida
como un derecho sino como un principio, por lo que no se puede tutelar la misma.

Por los fundamentos expuestos, el Tribunal de garantías, al haber concedido la tutela solicitada, ha
efectuado una adecuada compulsa de los antecedentes procesales, aplicando correctamente las
normas.

POR TANTO

El Tribunal Constitucional Plurinacional, en su Sala Liquidadora Transitoria, en virtud de lo previsto


en el art. 20.II de la Ley 212 de 23 de diciembre de 2011; en revisión, resuelve: CONFIRMAR la
Resolución 78/2010 de 16 de agosto, cursante de fs. 240 a 241, pronunciada por la Sala Penal
Segunda de la Corte Superior del Distrito Judicial -ahora Tribunal Departamental de Justicia- de La
Paz; y, en consecuencia, CONCEDER la tutela solicitada.

Regístrese, notifíquese y publíquese en la Gaceta Constitucional Plurinacional.

No intervienen la Magistrada Dra. Blanca Isabel Alarcón Yampasi, por excusa declarada legal y el
Magistrado Dr. Zenón Hugo Bacarreza Morales, por ser de voto disidente.

Fdo. Dr. Macario Lahor Cortez Chávez


MAGISTRADO

Fdo. Dra. Carmen Silvana Sandoval Landivar


MAGISTRADA

Fdo. Dra. Edith Vilma Oroz Carrasco


MAGISTRADA

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