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Cómo debe ser la formación del médico del siglo XXI

La formación de un profesional de la salud, que trata con personas, debe ser rigurosa para un
correcto desempeño con la menor cantidad de errores posible. Ejemplo de ello es la medicina,
que se define como el conjunto de conocimientos y técnicas aplicados a la predicción,
prevención, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades (RAE 2020). Este objetivo complejo
que se ha trazado y bajo un mundo en constante cambio a nivel tecnológico y social, requiere de
cierta adaptación por parte de aquel que representa a la profesión: el médico.

El tema del presente ensayo consiste en cómo debe ser la formación del médico del siglo XXI.
Comenzará con un panorama del desarrollo de la ciencia, los avances en la medicina, las
implicancias éticas que trae consigo y terminará contestando a la pregunta principal, en donde
se considera que dicha formación debe estar en función de las necesidades de la sociedad,
adoptar un enfoque más preventivo que reactivo y cultivar los valores éticos. Que el presente
trabajo permita reflexionar sobre estos y otros posibles requisitos más que necesite el médico
para los tiempos futuros.

Desarrollo de la ciencia y tecnología

Desde tiempos inmemoriales, el ser humano se ha caracterizado por el descubrimiento de


fenómenos que le permitieron sobrevivir y mejorar sus condiciones de vida. De tal manera que
su progreso ha sido medido muchas veces en función de la invención de mecanismos para la
resolución de sus problemas, como el aprender a encender fuego para la cocción de sus
alimentos (Ordóñez 2007). Esta cualidad curiosa e inventiva se sigue manteniendo y, con el paso
del tiempo, ha demostrado ir en aumento.

Un notable acontecimiento durante los últimos siglos es el indudable avance de la ciencia. Esta
tiene como principal expresión a la tecnología la cual ha logrado introducirse en la vida de los
humanos cooperando en labores que antes eran más costosas. Tal es así que, hoy en día, es
capaz de reemplazar actividades rutinarias y predecibles por completo mediante algoritmos, lo
cual favorece al dinamismo y eficacia con que se realiza (BBC 2018).

Sin embargo, eso parece ser solo el comienzo. Ahora, con la llegada de la revolución tecnológica
y su crecimiento exponencial, muchas carreras deberán redefinirse y evitar quedarse atrás en
una economía del futuro (Los Dossieres 2019). Entre ellas se encuentra la medicina en donde
dicho desarrollo ha mejorado el diagnóstico de enfermedades, sus tratamientos, cirugías, etc.
(Bombi 2004). Sin embargo, también ha influido de manera particular a la formación del médico.
A continuación, algunos avances científicos en el campo de la profesión.

Avances científicos en la medicina

La medicina ha sido una de las más beneficiadas con dicho desarrollo. Por ejemplo, el
descubrimiento de grupos sanguíneos, la penicilina, el primer trasplante cardiaco y la
erradicación de la viruela mediante la vacunación son algunos de los hitos del siglo XX que
solucionaron grandes problemas de salud (Bombi 2004). Con el apoyo de estos hallazgos, la
medicina incrementa la calidad de su tratamiento gracias al gran respaldo dado por la ciencia.

Por otro lado, debido a la necesidad de incrementar el acceso a los servicios de salud, las
tecnologías de la información y comunicación permitieron el establecimiento de la telemedicina.
Si bien su objetivo se centra en la atención de un problema de salud, puede incluir otro tipo de
servicios como la orientación y consejería (American Cancer Society 2020). De esta manera no
solo contribuye a la sanación de enfermedades, sino a su prevención que vendría a ser más
importante.

Implicancias éticas

En tal sentido, pareciera que se debería dejar todo en manos de la ciencia, pues ha demostrado
ser más efectiva en pocas décadas que cualquier otro recurso en la historia de la humanidad. No
obstante, sin regulación alguna podría suceder todo lo contrario y prueba de ello es lo ocurrido
en el experimento Tuskegee, cuya investigación sobre la sífilis, sin parámetros morales, llevó a
la muerte a 28 afroamericanos de la región (Barnés 2015). A este punto se puede llegar por
perder de vista el fundamental enfoque ético.

Por otro lado, el secuenciamiento completo del genoma humano ha creado grandes expectativas
sobre su utilidad. Sin embargo, los probables peligros de afectación podrían vulnerar los
derechos de la persona, mediante algo conocido como discriminación genética (Sardi 2020). Es
por ello que es necesario su uso responsable y quien puede ayudar en la guía correcta de su
consecución sería la bioética.

La bioética se puede concebir como aquella ciencia que reflexiona sobre las intervenciones
biomédicas con la finalidad de establecer criterios y límites entre lo licito e ilícito (Cruz and
Mendoza 2005). Su incorporación al campo de la medicina favorece el cambio adecuado de
comportamientos y actitudes que tienen en gran importancia la enseñanza y fomento de valores
más apropiados para brindar una atención médica óptima (Rodríguez, Ortega, and Ramírez
2018). Entonces, en el presente contexto de gran desarrollo científico pareciera haberse dejado
un poco de lado, conque el médico del siglo XXI debe hacer énfasis necesariamente en aquel
aspecto.

Formación del médico del siglo XXI

La formación del médico del siglo XXI tiene una estrecha relación con la educación impartida en
las universidades. Ellas deben comprometerse a formar profesionales por y para la comunidad,
de tal manera que su perfil debe ser acorde a las necesidades de la sociedad y del sistema
sanitario al que servirá para alcanzar el bienestar en conjunto (Morán 2019). Justamente una de
las necesidades por las cuales está pasando es la alta prevalencia de enfermedades no
transmisibles, cuya prueba se halla el Plan Estratégico de la OPS 2020-2025 (OPS 2020). Entre
ellas se encuentran las enfermedades cardiovasculares, diabetes mellitus, cáncer y
enfermedades respiratorias crónicas.

Ahora bien, muchas de estas condiciones se caracterizan por no poseer una cura definitiva, sino
que se controlan mediante medicamentos de manera prolongada. Esto puede ser costoso tanto
para los centros de salud como para el individuo que padece la enfermedad. Es por ello que el
nuevo profesional debe adoptar un enfoque más preventivo que reactivo y cuya importancia
radica en el control de enfermedades mediante la promoción de la salud (Dominicus and
Akamatsu 1990). Especialidades como la medicina familiar y comunitaria tienen esta perspectiva
y su papel de actuación, a nivel biomédico y social, es pieza clave junto a la política de salud que
colabore. De esta manera se busca empoderar a la población y llegarán a controlar más su
estado de salud.

Por último, y no menos importante, la formación debe cultivar los valores éticos. En el orden de
las prioridades del ser humano, el interés particular prima sobre el general y eso conlleva a que
la excelencia profesional no esté siempre acompañada de la excelencia ética (Camps 2015). El
filósofo en bioética James F. Drane propone como virtudes fundamentales del médico a la
benevolencia, respeto, cuidado, sinceridad, amabilidad y justicia (Camps 2015). Es por ello que,
en la profesión sanitaria, el conocimiento debe ir acompañado indispensablemente de un
compromiso de carácter moral.

Conclusión

El desarrollo de la ciencia ha conseguido que su principal expresión, la tecnología, traiga muchos


beneficios en la vida de las personas. En el campo de la medicina también ha demostrado su
capacidad incrementándose los descubrimientos que mejoran la calidad del tratamiento y el
alcance a más usuarios mediante la telemedicina. Sin embargo, en exceso y carente de
regulación alguna se puede dejar de lado aspectos importantes como el fundamento ético que
debe poseer cada una de sus acciones.

Es por ello que la formación del médico del siglo XXI debe considerar los siguientes aspectos.
En primer lugar, estar en función a las necesidades de la sociedad, para alcanzar su bienestar
en conjunto. En segundo lugar, adoptar un enfoque más preventivo que reactivo, para empoderar
al paciente en el control de su salud. Por último, cultivar los valores éticos, para priorizar el interés
general por sobre el particular. De esta manera se podría enfrentar en parte las exigencias de la
medicina en el futuro.

Referencias

American Cancer Society. 2020. “Telemedicine and Telehealth.”

Barnés, Hector. 2015. “Experimento Tuskegee, La Investigación Médica Más Inmoral de


EEUU.” El Confidencial. Retrieved September 7, 2021
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investigacion-medica-mas-inmoral-de-eeuu_899587/).

BBC. 2018. “Qué Profesiones Están Amenazadas Por Los Avances Tecnológicos.” BBC News
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Bombi, Josep. 2004. “Cambio Del Papel Del Médico y de La Medicina En El Futuro.” Revista de
Calidad Asistencial 19(7):454–59.

Camps, Victoria. 2015. “Los Valores Éticos de La Profesión Sanitaria.” Revista Educación
Médica 16(1):3–8.

Cruz, Lidia, and Arturo Mendoza. 2005. “Genoma Humano: Implicación Bioética.” Revista
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Countries.” The Keio Journal of Medicine 39(4):265–69.

Los Dossieres. 2019. “Tecnologías Que Crecen Exponencialmente.” El Siglo de Europa.


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OPS. 2020. “Plan Estratégico de La Organización Panamericana de La Salud 2020-2025.”

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