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EL COVID 19 Y LA SALUD MENTAL EN LA POBLACIÓN DEL PERÚ, 2018 –

2020

1. DIMENSIÓN DEL ODS:


Salud y bienestar

2. OBJETIVO:
Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las
edades.

3. DESCRIPCIÓN DE LA PROBLEMÁTICA
La salud mental es definida como un estado dinámico de bienestar que
se genera en todos los contextos de la vida diaria, los hogares, la escuela, los
centros de trabajo y los espacios de recreación, se expresa a través del
comportamiento y la interacción interpersonal (OMS, 2004). La dimensión
positiva de la salud mental se relaciona directamente con el bienestar
emocional, la satisfacción por la vida, la capacidad empática o actitud pro social,
el autocontrol, la autonomía para resolver problemas, el bienestar espiritual, las
relaciones sociales el respeto por la cultura, la equidad, la justicia social y la
dignidad personal.
Diversas investigaciones han encontrado que la salud mental positiva es
un factor protector frente al estrés y las dificultades de la vida y reduce el riesgo
de desarrollar problemas y enfermedades mentales y favorece la recuperación
de la salud ante todo tipo de daño físico o mental. Asimismo, se asocia con
variables que contribuyen al capital social y económico de las sociedades como,
por ejemplo, la calidad de la gobernanza, la efectividad de las instituciones
sociales y políticas, los índices mayores de tolerancia a las diferencias, así
como con la mayor participación política de las mujeres y los bajos niveles de
corrupción.

Durante muchas décadas, los estudios han demostrado que la salud


mental es el resultado de las interacciones complejas entre factores biológicos,
psicológicos y sociales que involucran otros de tipo contextual que no depende
de la persona. Estas fuerzas económicas, sociales, normativas y políticas
propician, de un lado, las condiciones materiales y psicosociales en que las
personas nacen, crecen, viven, trabajan y envejecen, y del otro, los sistemas
para afrontar las enfermedades y la discapacidad. Esto involucra el barrio o
vecindario, la comunidad y la sociedad en general. Por tanto, toda persona
puede sufrir algún nivel de afectación en su salud mental.

Los problemas de salud mental comprenden a los problemas


psicosociales y a los trastornos mentales y del comportamiento. Los primeros se
definen como alteraciones de la estructura y dinámica de las relaciones entre las
personas y/o entre estas y su ambiente, por ejemplo: la violencia, la
desintegración familiar, la desintegración comunitaria y social, la discriminación,
entre otros. Desde un enfoque sistémico, están interrelacionados en un sentido
causal-circular con las enfermedades físicas, los trastornos mentales y los
problemas macrosociales como la pobreza, las inequidades sociales de género,
clase social, poder, la corrupción, las violaciones a los derechos humanos, la
violencia política, el crimen, entre otras.

Los trastornos mentales, en cambio, se conciben como condiciones


mórbidas que sobrevienen en una determinada persona, afectando en
intensidades variables el funcionamiento de la mente y del comportamiento, el
organismo, la personalidad y la interacción social, en forma transitoria o
permanente. Dentro de este grupo se consideran a los trastornos mentales
graves que se caracterizan por su evolución prolongada, gravedad que
repercute de manera importante en el pensamiento, emociones,
comportamiento, su duración superior a dos años, deterioro progresivo y
marcado en el funcionamiento en los últimos seis meses (abandono de roles
sociales y riesgo de evolución prolongada) y su asociación con la discapacidad
y dependencia psicosocial que altera sus relaciones familiares, laborales y
sociales, con la consecuente necesidad de cuidados y servicios de forma
prolongada o reiterada.

Las tasas más altas de trastornos mentales se asocian con desventajas


sociales, especialmente con bajos ingresos, educación limitada, estado
ocupacional y la tensión financiera. La falta de apoyo social, la alta demanda o
el bajo control del trabajo, los acontecimientos vitales críticos, el desempleo, las
características adversas del vecindario y la desigualdad de ingresos también se
identifican como riesgos psicosociales que aumentan las posibilidades de una
mala salud mental. Por otro lado, son factores de protección importantes: tener
confianza en las personas, sentirse seguro en la comunidad y tener reciprocidad
social.

En el Perú las enfermedades neuropsiquiátricas alcanzan al 17,5% del


total de carga de enfermedad, ocupando el primer lugar y produciendo la
pérdida del 1 010 594 años de vida saludables, es decir, 33,5 años perdidos por
cada mil habitantes (MINSA, 2014).

El componente de discapacidad es mayor al de mortalidad prematura


(AVP: 11,5%; AVD es del 88,5%) en la carga de enfermedad por enfermedades
neuropsiquiátricas. Se pierden 894 376 Años de Vida Saludables (AVISAS) por
este motivo. Se estima que en el Perú existen 295 mil personas con limitaciones
permanentes para relacionarse con los demás por dificultades en sus
pensamientos, sentimientos, emociones o conductas; de estas, 67,8% (200 mil
personas) presentan discapacidad moderada y severa, (INEI, 2013).

4. NOTICIAS a) Internacional

- LA OPS lanza una campaña para crear conciencia sobre el impacto


de la salud mental de la COVID-19 en los trabajadores de salud
de primera línea

El estudio de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) se


centra en el impacto de la pandemia en la salud mental del personal
de salud de 11 países de las américas entre ellos está Perú. La
pandemia ha afectado a la salud mental no solo de los trabajadores
de salud, sino muchas poblaciones de las Américas, ya que se
enfrentaron al duelo personal, a las noticias sobre la enfermedad y
muerte, a las pérdidas de empleo, a las crisis económica y social, a la
violencia doméstica, al cierre de escuelas y a la persistente
desinformación generalizada. Al mismo tiempo, los servicios para
ayudar a las personas a hacer frente a estos factores de estrés se han
visto interrumpidos por la COVID-19.

- Europa se enfrenta a un resurgimiento del COVID-19, mientras


retrocede en el resto del mundo
En la región de Europa, se han registrado más de 18.000 nuevas
muertes, una tasa similar a la de la semana anterior. "Con la
excepción de la región europea, que por tercera semana consecutiva
notificó un aumento de nuevos casos de COVID-19 (7% de aumento
respecto a la semana anterior), todas las demás regiones notificaron
un descenso", informó la Organización Mundial de la Salud (OMS) en
su último informe epidemiológico semanal.
La mayor bajada en el número de nuevos casos semanales la registró
la región africana, con un 18%, seguida de la región del Pacífico
Occidental, con un 17%. El mayor descenso en el número de nuevas
muertes semanales también se registró en el continente africano, con
una disminución del 24% respecto a la semana anterior, y en el Asia
Sudoriental con un 19% de disminución.

b) Regional

- Salud Mental: El 52.2% de limeños sufre de estrés debido a la


pandemia

El Instituto Nacional de Salud Mental (INSM) del Ministerio de Salud


(Minsa), ha realizado un estudio epidemiológico para conocer el
impacto de la pandemia en la salud mental de la población adulta que
vive en la capital.
Los resultados preliminares de este estudio han revelado que el
52.2% de la población de Lima Metropolitana sufre de estrés de
moderado a severo, causado principalmente por los problemas de
salud, económicos o familiares, como consecuencia de la COVID-19.
La investigación ha sido realizada a una muestra de 1823 personas,
contactadas a través de llamadas telefónicas. Otra cifra del mismo
estudio indica que el 54% de limeños ha presentado problemas para
dormir que amerita atención.

- Día de la salud mental: estas son las cifras del Perú en el marco de
un panorama mundial

La Organización Mundial de la Salud (OMS), a propósito del Día


Mundial de la Salud que se celebra hoy, publicó un informe detallado
y actualizado del panorama de la salud mental en sus países
miembros. Las cifras, según la propia OMS, no solo son
decepcionantes, sino que marcan un escenario de fracaso global en la
prestación y acceso de este servicio.

El nuevo Atlas de la Salud Mental, elaborado en un momento en que


la pandemia por el COVID-19 se llevó todos los esfuerzos e
iniciativas, reveló que en el 2020 sólo el 51% de sus 194 estados
miembros tenía un plan nacional de salud mental en concordancia con
estándares internacionales de derechos humanos, mientras que el
52% tenía programas de prevención y promoción de la salud mental.
La meta para este año era que estos indicadores estuvieran sobre el
80%.
Si bien hay un aumento de la promoción de la salud mental, que pasó
de 41% de los estados miembros en 2014 al 52% en 2020, la eficacia
es cuestionable: 31% de los programas no contaba con recursos
humanos y financieros, el 27% no tenía un plan definido y el 39% no
tenía pruebas documentadas de los avances y/o el impacto.

Las cifras de Perú

En el Perú, según estimaciones del Ministerio de Salud, dos de cada


10 peruanos (20%) padecen de algún trastorno mental. Del total de
6,5 millones que sufre de algún problema de salud mental,
aproximadamente 5,2 millones no recibe atención.

En mayores de 18 años, seis de cada 10 (61.5%) sufre por algún tipo


malestar emocional, 34.9% presenta sintomatología asociada a
depresión moderada a severa y 13.1 % refiere ideación suicida. En el
caso de los niños y adolescentes, el 30% está en riesgo de presentar
un problema de salud mental de tipo emocional, conductual o
atencional El doctor Yuri Cutipé, director de Salud Mental del Minsa,
señala que desde el 2015 hay una mejora sustancial del presupuesto
anual destinado a la salud mental, pasando de 211 millones de soles
(1.4% de la partida destinada al Minsa) a 573 millones de soles en
2021 (2%).

El presupuesto en salud mental se ha ido incrementando desde el


2015 pasando de 211 millones de soles (1.4% de la partida destinada
al Minsa) a 573 millones de soles en 2021. (Minsa)
“Pese a ello hay mucho por mejorar y acortar brechas en regiones en
donde la inversión per cápita aún está muy por debajo del promedio
mundial. No seguir incrementando el presupuesto, sobre todo con los
efectos que viene dejando la pandemia sería un gran error grande”,
señala Cutipé en declaraciones a El Comercio.
Gasto por peruano

El promedio de inversión per cápita anual en países de medianos


ingresos es de 9 dólares (un aproximado de 37.08 soles), según un
reporte de la OMS. Perú está considerado en este grupo de países.
No obstante, solo una región, Moquegua (US$9,43/S/38,85), está por
encima de ese promedio. El resto está muy lejos de esa media,
incluso más de la mitad de las regiones está por debajo del promedio
de inversión per cápita anual en países de bajos ingresos, que es de
4.15 dólares (un aproximado de 16,48 soles).

Por encima de esta media de inversión de US$4,15 solo están


además de Moquegua, Tacna (US$7,16/S/29,49), Lima Metropolitana
(US$7,13/S/29,37), Apurímac (US$ 6,87/S/28,30), Madre de Dios
(US$6,52/S/26,86), Huancavelica (US$5,28/ S/21,75), Amazonas
(US$5,02/ S/20,68), Tumbes (US$ 4,66/ S/19,19) y Ayacucho
(US$4,36/ S/17,96).

Más de la mitad de regiones del Perú gasta menos de S/ 16.48 al año


por persona. Lo recomendado por la OMS es que el gasto per cápita
sea superior a S/ 37. (Minsa)

El doctor Cutipé señala que existen varios factores que explican el


rezago de algunas regiones. “Depende de la gestión en la región, pero
también de la cantidad de población de cada zona. Moquegua es un
lugar con pocos habitantes, ese es un determinante para que
encabece este ránking”, indica el especialista.

Una muestra del crecimiento que se ha tenido en regiones es Piura,


que, aunque en este momento está por debajo del promedio de
S/16.48, ha multiplicado su inversión per cápita de S/0.50 en 2014 a
S/12.11 en 2021. “En una región de dos millones de habitantes sólo
había 14 psicólogos. Con 0.50 centavos no alcanzaba ni para los
refrigerios del personal”, indica Cutipé.

En ese momento Piura no tenía un centro de salud mental, ahora


tiene 12. Debe haber un centro de salud por un máximo de 100 mil
habitantes.

Servicios de salud mental

En la actualidad hay 1,043 establecimientos de primer nivel de


atención con un total de 2,214 profesionales en psicología, 206
centros de salud mental comunitaria, 30 unidades de hospitalización y
adicciones en hospitales generales y 48 hogares protegidos.
En el año 2015 solo seis regiones tenían centro de salud
comunitarios. Hoy todas las regiones cuentan al menos con uno.
(Minsa)
El ex ministro de salud, Óscar Ugarte, resaltó la importancia de tener
un primer nivel de atención sólido que permita que los trastornos no
escalen en gravedad. “Para ello se necesita contratar personal, abrir
centros de salud y acercar aún más estos servicios a la ciudadanía.
Hay regiones en donde no se llega como se quisiera”, señaló en
declaraciones a El Comercio.

Presupuesto para el 2022

Tanto el doctor Yuri Cutipé, como el doctor Óscar Ugarte coinciden en


que el presupuesto debe incrementarse más aún en el contexto de la
pandemia, donde los efectos colaterales del COVID-19 terminan
afectando la salud mental de la población. Además, el objetivo es que,
con una mayor partida, las demás regiones equiparen el gasto per
capital.
El Minsa solicitó un incremento del presupuesto para atención de
salud mental de 191 millones de soles. Sin embargo, la partida
asignada en el proyecto de Ley de Presupuesto para el año 2022, que
hoy se encuentra en la comisión de Economía del Congreso,
considera solo un incremento de 60 millones más.
“Como mínimo el presupuesto para el próximo año debería duplicarse
y de forma progresiva llegar al 10% de la partida del Minsa. Ahora
mismo en el Congreso aún están a tiempo para incrementar el monto
para atender estos problemas urgentes”, dijo Ugarte.

c) Local

- Los trastornos mentales se incrementan en lima por la pandemia


del COVID-19.

Un estudio realizado por el Instituto Nacional de Salud Mental (INSM)


reveló que estos casos aumentaron en dos o tres veces en
comparación con periodos sin pandemia, lo que implica que una de
cada ocho personas los padeció en esta ciudad.
El INSM hizo el estudio para identificar la magnitud de los principales
problemas mentales y los relacionados al bienestar y conductas en la
población adulta en el contexto de la pandemia, detalló el Minsa.

Perú, y Lima en particular, ha afrontado el duro embate del COVID-19


desde que se detectó el primer caso, el 6 de marzo del 2020, lo que
llevó a que se declare una prolongada cuarentena, que estuvo entre
las más estrictas del mundo, además de restricciones que se
mantienen hasta el momento, entre ellas el toque de queda nocturno.

El impacto de la epidemia ha disminuido drásticamente en las últimas


semanas y actualmente alcanza valores similares a los más bajos de
la primera ola, aunque el país reporta, en total, más de 2.1 millones de
casos confirmados y casi 200,000 fallecidos.

Ansiedad y depresión

Al respecto, la directora del hospital psiquiátrico de Lima Víctor Larco


Herrera (HVLH), Elizabeth Rivera, señaló que se observa,
especialmente, un incremento en los trastornos de ansiedad y los
trastornos depresivos.

Los resultados del estudio mostraron los efectos de la pandemia en la


población limeña, desde perspectivas directas e indirectas, así como
los factores que intervienen en ellos, como la calidad de sueño y el
estrés, entre otros aspectos.

Rivera detalló que existe un “considerable aumento en los casos de


episodio depresivo”, que en el 2012 se presentaban en el 1.7% de los
hombres y 3.9% de las mujeres, pero en octubre del 2020 se elevaron
a 5.3% en hombres y 9.5%, en mujeres.
También se presentó un incremento en la tasa de ansiedad en las
personas adultas que, según dijo, en el 2012 alcanzaba al 1.7% de los
hombres y 2.1% de las mujeres, mientras que el año pasado se elevó
a 5% en hombres y 8.3%, en mujeres.

Otras manifestaciones

“También se pudo notar el abuso o dependencia de sustancias


alcohólicas, mayor maltrato y violencia, insultos, agresiones,
chantajes, manipulaciones y abandono, lo que implica que la
población se ha vuelto más intensa”, acotó.

La especialista sostuvo que las personas contagiadas por COVID-19


muestran mayor prevalencia de estos problemas, por lo que
recomendó que “recurran a un especialista en salud mental a medida
que los contagios sigan aumentando, para evitar algún tipo de daño
psicológico o neurológico”.
El Minsa informó que, según datos de la Organización Mundial de la
Salud (OMS), 450 millones de personas en el mundo experimentan
problemas mentales o neurológicos, que constituyen cinco de las diez
principales causas de discapacidad.

Preservarán estudios de psiquiatría


Por otra parte, el Minsa destacó que el Hospital Víctor Larco Herrera
obtuvo la financiación “para salvar más de 5,000 títulos invaluables”
sobre estudios de psiquiatría, psicología, neurología y salud mental en
Perú, que contiene “una información valiosísima que data desde hace
más de 100 años”.

Rivera comentó, al respecto, que gracias al Programa Británico de


Archivos en Peligro (Endangered Archives Programme), que ha
patrocinado 400 proyectos de este tipo en 90 países en todo el
mundo, se podrá digitalizar esta información.

El hospital limeño cuenta con valiosos estudios, textos de la biblioteca


del doctor Enrique Encinas, fundada en 1918, y con una colección de
“libros raros”, entre ellos del neurólogo francés Jean-Martin Charcot,
así como las enciclopedias de ciencias y de las artes de Denis Diderot
y
Jean le Rond D’Alembert.

- Centro De Salud Mental De Pasco realizó más de 7 mil atenciones


durante el 2020

Con ocasión de conmemorar 2° Aniversario del Centro de Salud


Mental Comunitario de Pasco, informó que atendió 7895 casos a lo
que va del año 2020 por trastornos depresivos, conductas suicidas y
problemas psicosociales, los pacientes fueron derivados de los
distritos de la provincia de Pasco y Daniel Alcides Carrión y a la vez
usuarios que recibían tratamiento en Lima, Huancayo y otras ciudades
por la inmovilización social.

Las atenciones de los pacientes en el centro de salud mental


comunitario (CSMC) son especializadas siendo atendidos por un
equipo de profesionales multidisciplinarios, que desarrollan diversas
atenciones, como intervenciones individuales, familiares, colectivas y
atenciones domiciliarias según sea el caso.

Del mismo modo, los distritos con más referencias de son


Yanacancha (208), Chaupimarca (172), Simón Bolívar (90), Ninacaca
(16), sumando entre los cuatro primeros 486 pacientes atendidos.

Por otro lado, según los datos del CSMC, las edades de atención
fluctúan en el grupo etáreo de 30 a 59 años (157), de 60 años a más
(37), de 18 a 29 años (99) y de 03 a 17 años (135) sumando 429
pacientes; contabilizando que el 56% de atenciones corresponde al
sexo femenino y el 44% de sexo masculino.

En ello, prevalece con mayor número de casos el tratamiento


ambulatorio de personas con trastornos afectivos de depresión y
conducta suicida y de ansiedad (2420), tratamiento de personas con
problemas psicosociales (603), tratamiento ambulatorio de personas
con trastorno del comportamiento debido al consumo de alcohol (282),
que afecta la vida.

Ante estos resultados del año 2020 y debido a la cuarentena por el


COVID-19, el centro de salud mental viene atendiendo las consultas
por teléfono y si amerita la emergencia, se realiza el desplazamiento
del equipo de especialistas al domicilio, además se viene realizando
las coordinaciones correspondientes con las redes y microrredes de
salud.

5. CARACTERÍSTICAS DE LA PROBLEMÁTICA
Desde diciembre de 2019 se han reportado 414 179 casos de personas
con la enfermedad por coronavirus (COVID-19).
Como resultado del rápido incremento de casos confirmados y muertes,
la población general y el personal de salud experimentaron problemas
psicológicos, como ansiedad, depresión y estrés por coronavirus (COVID-19).

Si bien la información científica sobre la COVID-19 se incrementa


constantemente, esta se centra en los aspectos genéticos y epidemiológicos del
virus y en las medidas de salud pública, dejando de lado los posibles efectos en
la salud mental.

El creciente número de pacientes y casos sospechosos suscitaron la


preocupación del público por infectarse. El miedo se exacerbó por los mitos y
por la desinformación en las redes sociales y medios de comunicación, a
menudo impulsado por noticias erróneas y por la mala comprensión de los
mensajes relacionados al cuidado de la salud.

6. CAUSAS DE LA PROBLEMÁTICA

En el Perú, la ansiedad y la depresión afectan a 1 de cada 3 personas


debido al confinamiento obligatorio decretado para hacer frente a la covid 19,
afirmó el Dr. Ayar Nizama Vía, especialista en psiquiatría y miembro del Instituto
Nacional de Salud Mental.Estas patologías de la mente afectan más a las
personas menores de 35 años, de sexo femenino y de status socioeconómico
bajo, precisó el Dr. Nizama, citando estudios recientes.

Dijo que la Organización Mundial de Salud (OMS) define a la salud


mental como el estado de bienestar que permite a cada individuo realizar su
potencial, enfrentarse a las dificultades usuales de la vida, trabajar
productivamente y contribuir con su comunidad. Estas afirmaciones las hizo en
el marco del webinar
“Salud mental y psiquiatría en el covid 19”, organizado por la Facultad de
Ciencias de la Salud de la Universidad San Ignacio de Loyola.
El especialista señaló que en nuestro país aún no se ha logrado brindar la
importancia debida a la salud mental, lo que incrementa los casos de
somatización, un mecanismo que la persona inconscientemente utiliza para
convertir una molestia emocional en una molestia física.
Explicó que debido a ello es usual escuchar quejas como dolores de
cabeza, dificultad para respirar, cansancio y hasta tos, creyendo falsamente que
se tiene coronavirus.

Reveló que en el caso de los pacientes que han superado la covid 19, los
estudios señalan que las personas presentan diferentes síntomas: 26%
trastorno de sueño, 23% ansiedad o depresión. También se determinó que, a
mayor severidad de la enfermedad, mayor probabilidad de sufrir estos
trastornos.

Para el Dr. Nizama, es importante reconocer los factores que pueden


incidir negativamente en la salud mental de las personas.
“Los jóvenes estaban acostumbrados a la vida social y hoy recompensan ese
vacío con varias horas con la tecnología, pasan de utilizar la laptop en clases, a
las redes sociales o videojuegos en sus tiempos libres; mientras que en los
adultos mayores se genera una desconexión social, miedo a morir y una
sensación de ser una carga para la sociedad y la familia”.

Más allá de las consecuencias físicas en la salud, la pandemia también


está incidiendo en otro aspecto fundamental de nuestro bienestar: La salud
mental.

Las causas más frecuentes son el duelo, la depresión, el aislamiento por


miedo al virus estos son algunos de los factores que, la OMS, están generando
o agravando los trastornos de salud mental. Las personas que han perdido a
seres queridos y no han podido despedirse de ellas, también se han visto muy
afectadas emocionalmente.
Las personas que han padecido un trastorno de salud mental también
pueden recaer ante la situación de pandemia. El confinamiento de los primeros
meses y las restricciones que limitaron las reuniones sociales han afectado
especialmente a los más jóvenes, un colectivo más acostumbrado a socializar y
salir a las calles.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que la crisis del


coronavirus afectaría la salud mental de muchas personas y que se podría
registrar un aumento de este tipo de trastornos; también publicó un estudio en el
que indicaba que la pandemia había provocado un aumento de trastornos de
salud mental y, como consecuencia, los servicios esenciales habían quedado
paralizados en el 93% debido al aumento de la demanda de este tipo de
atención.

7. CONSECUENCIAS DE LA PROBLEMÁTICA

La situación en Perú

Como en todo el mundo, la pandemia obligó a la gran mayoría de padres,


madres o cuidadores a quedarse en casa junto a sus hijos e hijas. De acuerdo
con el estudio “La Salud Mental de Niñas, Niños y Adolescentes en el Contexto
de la COVID-19”, realizado a fines del 2020 de manera conjunta entre el
Ministerio de Salud y UNICEF, el 73,4% de los padres o cuidadores considera
que el permanecer en casa por la cuarentena afectó la salud mental sus hijos e
hijas.

El documento señala que el 44,9% de estos cuidadores sintió la


necesidad, en algún momento de la pandemia, de pedir ayuda por problemas de
salud mental. El estrés producido por el encierro, la enfermedad de familiares
debido a la pandemia y la crisis económica dentro del hogar fueron alguno de
los motivos por lo que se habría resquebrajado su salud emocional.
La pérdida de trabajo fue uno de los grandes problemas que vivieron los
padres, madres o ambos: el 49,7% no pudo conservarlo frente al 13,9% que
logró mantener su empleo y sus ingresos. Otro de los factores que señala el
estudio está relacionado a que 3 de cada 10 cuidadores presentaron riesgo de
complicaciones por la COVID-19 y 2 de cada 10 mostraron poca capacidad para
lidiar con eventos adversos ocurridos durante esta época.

Coste para la sociedad

Los trastornos mentales diagnosticados, como el trastorno por déficit de


atención e hiperactividad, ansiedad, autismo, trastorno bipolar, trastorno de la
conducta, depresión, trastornos alimentarios, discapacidad intelectual y
esquizofrenia, pueden perjudicar considerablemente la salud, la educación, las
condiciones de vida y la capacidad para obtener ingresos de los niños y los
jóvenes.

Aunque el impacto en la vida de los niños es incalculable, un nuevo


análisis realizado por la Escuela de Economía y Ciencia Política de Londres,
que también se incluye en el informe, revela que las pérdidas económicas
debidas a los trastornos mentales que provocan discapacidad o muerte entre los
jóvenes se estiman en casi 390.000 millones de dólares al año.

Ansiedad por la salud

Ocurre cuando algunos cambios o sensaciones corporales son


interpretados como síntomas de alguna enfermedad. Se caracteriza por
interpretaciones catastróficas de sensaciones y cambios corporales, creencias
disfuncionales acerca de la salud y la enfermedad, y malos mecanismos
adaptativos. En el contexto de la pandemia de COVID-19, las personas con
altos niveles de ansiedad por la salud son susceptibles de interpretar
sensaciones corporales inofensivas como evidencia de que se encuentran
infectados, lo que incrementa su ansiedad, influye en su capacidad para tomar
decisiones racionales y en su comportamiento. Esto ocasiona conductas
desadaptativas, como acudir frecuentemente a los centros de salud para
descartar la enfermedad, excesivo lavado de manos, retraimiento social y
ansiedad por comprar.

Depresión

En las personas que sufren el fallecimiento repentino de un ser querido


por la COVID-19, la incapacidad de despedirse puede generar sentimientos de
ira, tristeza y resentimiento, lo que podría generar el desarrollo de un duelo
patológico.

Debido a que se desaconseja que el personal no esencial, como


psiquiatras, psicólogos y trabajadores sociales de salud mental, ingresen a las
salas de aislamiento para pacientes con COVID-19, los profesionales que se
encuentran en la primera línea de respuesta tienen que brindar intervenciones
psicosociales a los pacientes hospitalizados.

Los síntomas como fatiga, trastornos del sueño, trastornos del apetito,
disminución de la interacción social y pérdida de interés en las actividades
habituales se observan tanto en la depresión clínica como en las infecciones
virales. Clínicamente, sin embargo, los síntomas psicológicos centrales de la
depresión (desesperanza, inutilidad, pesimismo y culpa) serían más típicos de la
depresión.

Reacciones al estrés

Un estudio realizado en el 2020, en 52 730 personas durante la fase


inicial de la pandemia se descubrió que el 35% de los participantes
experimentaron estrés psicológico, con niveles más altos en las mujeres.
Además, las personas entre 18 y 30 años, y los mayores de 60 años, tuvieron
niveles más altos de estrés psicológico. Las puntuaciones más altas en el grupo
de 18 a 30 años podrían deberse a que usan las redes sociales como medio
principal de información, lo cual puede desencadenar fácilmente el estrés. Por
otro lado, dado que la tasa de mortalidad más alta por la COVID-19 se produce
en los adultos mayores, no es sorprendente que ellos tengan más posibilidades
de sufrir estrés.

Esta pandemia también tiene un impacto psicológico en los estudiantes


universitarios, en un estudio realizado a 7143 estudiantes de medicina durante
la fase inicial de la pandemia y descubrieron que el 0,9% de ellos mostraron
síntomas ansiosos graves; el 2,7%, moderados y el 21,3% leves. Además, el
vivir en un área urbana, tener estabilidad económica familiar y vivir con los
padres fueron factores protectores frente a la ansiedad. No obstante, el tener un
conocido diagnosticado con la COVID-19 empeora los niveles de ansiedad.

8. BASE DE DATOS DE LA PROBLEMÁTICA

- Tabla N ° 1: Casos de salud mental en el Perú del 2018 al 2021


Tiempo (años) Casos de salud mental

2018 4,514,781

2019 4 564 166

2020 4 612 949

2021 4 661 107

Fuente: Ministerio de Salud


-
Casos de salud mental en el Perú del 2018 al 2021

Casos de Salud mental en el Perú

4661107

2021
461294 9
2020
456416 6 2019
2018
4514781

4400000 4450000 4500000 4550000 4600000 4650000 4700000

Recuperado de: http://bvs.minsa.gob.pe/local/MINSA/4422.pdf

- Presupuesto anual de salud mental 2012 – 2020.


-
Inversión Pércapita anual para la atención de la salud mental población
general - Perú - 2021.

- Servicios de salud comunitaria 2021


-

Plan de fortalecimiento y expansión de servicios de salud comunitaria

9. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Acosta, M. (10 de octubre del 2021). Día de la salud mental: estas son las cifras
del Perú en el marco de un decepcionante panorama mundial. El
Comercio.
https://elcomercio.pe/tecnologia/ciencias/dia-de-la-salud-mental-estasson-
las-cifras-del-peru-en-el-marco-de-un-decepcionante-panoramamundial-
nndc-noticia/

Diresa Pasco (7 de septiembre de 2020 por administrador). Centro De Salud


Mental De Pasco realizó más de 7 mil atenciones durante el 2020.
https://diresapasco.gob.pe/diresa-pasco/2020/09/07/n23/

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