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Necesidad de creer

¿ Tiene el ser humano la necesidad de creer en algo ? El ser humano tiene la


necesidad innata de creer, esta es una de las causas por la que han existido o surgido
varias religiones a lo largo del tiempo y el espacio. Desde tiempos pasados se ha
observado que las personas en sus distintas formas de vivir, han demostrado diversas
creencias, en la que expresan que debe existir un ser superior. Por tal motivo, la fe es
ese motor común por la que se basan varias teorías, religiones, sectas, civilización entre
otras corrientes existentes. Podemos observar que en el versículo de la biblia hebreos
11:1 dice; Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se
ve.

Sin embargo, ¿ la fe existe ? me puse a indagar y varios teólogos, filósofos y


psicólogos coinciden en que la fe existe. No obstante, cada una de estas teorías difieren
en aspectos de cómo y en qué manera es aplicada la fe o si el objeto de la fe es real. D.
Quiroz (1997), teólogo, entiende que la fe existe y es un don de Dios, es decir, un regalo
que éste le concede al ser humano para creer en su verdad, existencia y misión en favor
de la creación del hombre; y de su estilo de vida conforme a su voluntad. 

De acuerdo a T. Pérez (1995), la fe depende de cómo se quiera aplicar. Ésta


básicamente, es para creer en los designios y en la voluntad de Dios a favor del ser
humano. Sin embargo, la teóloga Wilcady Dumé (2000); entiende que la fe no tiene
poder en sí misma, es decir, que el poder le es otorgado por el nivel de certeza que le
ponga la persona que invoca y espera. “La fe es válida dentro y fuera del ámbito
religioso, afectando todas las áreas de nuestras vidas”, argumenta Dumé. 

En modo de conclusión dudo mucho que sea posible vivir sin creer en algo y sin
tener fe. Hasta los ateos que no profesan ninguna religión sientan su confianza en la
ciencia y en las leyes naturales. Porque, al fin y al cabo, creer es una forma de no
sentirnos solitarios y, de esa manera, darle un sentido a la vida. Muchos se preguntan
cómo puede ser esto posible en una época de secularismo, materialismo y de grandes
progresos científicos que deberían haber acabado con el mundo de lo sagrado y de lo
religioso. La respuesta la encontramos en el hecho de que el ser humano, cuando tiene
una idea equivocada de Dios o corta los vínculos con Él, o experimenta un vacío que
trata de llenar con otros “ídolos” que le den seguridad. Con razón afirmaba G.
Chesterton: “Lo malo de que los hombres hayan dejado de creer en Dios no es que ya
no crean en nada, sino que están dispuestos a creer en todo”.

Referencias

Bakunin, M. A. (2008). Dios y el Estado. Editorial El Viejo Topo.

Cantó, T. (1999). La necesidad de creer. El Escéptico. Revista para el fomento


de la razón y la ciencia, (3), 28-29.

Illanes, J. L. (1979). Fe en Dios, amor al hombre: la antropología teológica de


Karol Wojtyla.

Tobeña, A. (2007). Cerebros religiosos y cerebros ateos. Evolución, 2(1), 43-49.

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