Está en la página 1de 4

Bogotá D.

C, 28 de octubre de 2021

Doctora
Claudia López Hernández
Alcaldesa de Bogotá D.C.
Ciudad

Apreciada Alcaldesa,

Reciba en nombre del Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio un cordial saludo.


Teniendo en cuenta el proceso de discusión que se adelanta actualmente en el Concejo de
Bogotá referente a la revisión del Plan de Ordenamiento Territorial de la ciudad,
quisiéramos compartirle como Ministerio algunas observaciones de carácter general frente
al mismo. Lo anterior, por supuesto, respetando siempre la autonomía territorial del Distrito
en lo referente a la definición de sus instrumentos de planificación del territorio. Los
respetuosos comentarios que expondremos a continuación están motivados en analizar el
impacto que estas decisiones pueden tener en la implementación de la política de vivienda
y en los objetivos de superación del déficit habitacional de la ciudad.

La vivienda en Colombia experimenta actualmente un momento excepcional, alcanzando


récords históricos en términos de comercialización e iniciaciones de obras. Este buen
comportamiento es liderado por la vivienda de interés social (VIS), que hoy representa dos
(2) de cada tres (3) viviendas que se venden e inician en el país. Dichos resultados
obedecen, además, al compromiso del Gobierno Nacional y de los gobiernos locales para
impulsar este segmento, que reviste una inmensa importancia para alcanzar los objetivos
de equidad, reducción del déficit habitacional y reactivación económica.

Para seguir fortaleciendo el rol de la vivienda de interés social en la consecución de estos


objetivos, resulta necesario promover condiciones adecuadas para el desarrollo de vivienda
de bajo costo que responda a las características heterogéneas de los hogares. Lo anterior,
teniendo en cuenta sus preferencias y capacidades de pago, siempre bajo la premisa de
promover el ejercicio del derecho a la vivienda digna.

En relación con el concepto de vivienda de interés social, el artículo 91 de la Ley 388 de


1997 la ha definido como aquella que se desarrolla para garantizar el derecho a la vivienda
de los hogares de menores ingresos. Este artículo faculta al Gobierno, de manera expresa,
para establecer en cada Plan Nacional de Desarrollo el tipo y precio máximo de las
soluciones de vivienda destinadas a estos hogares, teniendo en cuenta -entre otros
aspectos- las características del déficit habitacional, las posibilidades de acceso al crédito
de los hogares y las condiciones de la oferta, aspectos que se considera deben estar
articulados con los planes, programas y proyectos desarrollados por las entidades
territoriales, al tratarse de disposiciones con alcance nacional.

Así las cosas, en desarrollo de la potestad otorgada por el legislador al Gobierno Nacional,
el concepto de vivienda de interés social ha estado determinado por su precio de venta,
entendiendo que el control sobre el mismo es el que permite facilitar el acceso de la
población de menores ingresos. En este sentido, es posible afirmar que las normas con
rango de ley anteriormente citadas ya han definido el criterio para la conceptualización de
la vivienda VIS, restringiéndose al precio como el elemento determinante.

Vale la pena mencionar que, en el marco de la función pública del urbanismo, es deber de
las autoridades municipales y distritales posibilitar a los habitantes el acceso a las vías
públicas, infraestructuras de transporte y demás espacios públicos, y su destinación al uso
común, así como hacer efectivos los derechos constitucionales de la vivienda y los servicios
públicos domiciliarios, cometidos que deben ser analizados a la luz del impacto que pueda
tener el establecimiento de áreas mínimas sobre la construcción de VIS.

Teniendo en cuenta las consideraciones expresadas anteriormente, la política de vivienda


obedece a una lógica de libre oferta y demanda, en la cual el hogar puede ser beneficiario
de subsidios si cumple con los requisitos en términos de nivel de ingreso y valor de la
vivienda. Estas condiciones le han brindado a la política una mayor flexibilidad y ha
incrementado la posibilidad de acceso de los hogares, pues permite que cada familia elija
dónde desea vivir, de acuerdo a sus preferencias y necesidades.

Si bien entendemos la preocupación del Distrito y compartimos el gran anhelo de garantizar


una vivienda digna para todos los ciudadanos, consideramos que restringir la ubicación o
las características de la vivienda VIS, incluyendo su área, involucra el riesgo de agravar la
segregación socio espacial, pues implicaría que los hogares de bajos ingresos -susceptibles
de recibir un subsidio de vivienda- no podrían adquirir una unidad habitacional de bajo costo
en determinadas zonas de la ciudad, a pesar de que esta cumpla con el valor VIS estipulado
por la normatividad y responda a las preferencias y capacidad particular del hogar.

En este mismo sentido, la presencia de unidades de vivienda de menor área responde a


las dinámicas demográficas que está experimentando nuestro país. Por un lado, en toda
Colombia, y especialmente en Bogotá, se ha observado que el número de personas por
hogar tiende a disminuir a través de los años. En efecto, según cifras del DANE, en Bogotá
el número de personas por hogar pasó de 3,6 en 2005 a 2,8 en 2020, tendencia que se
prevé que se mantenga, llegando a 2 integrantes en promedio para mediados de siglo. Por
otro lado, los hogares jóvenes -que tienden a demandar unidades con menores áreas-
representan una participación cada vez mayor en el mercado VIS, representando el 43%
de las ventas de este segmento en 2020.

Es importante tener en cuenta que este es un fenómeno generalizado que, de hecho, es


más acentuado en los hogares de menores ingresos. Así, el 43% de los hogares de la
ciudad con ingresos entre 0-4 SMMLV se encuentran conformados por 2 personas o menos,
mientras que en el caso de los hogares con ingresos superiores a 4 SMMLV, este
porcentaje es del 31%. Así mismo, según datos de Coordenada Urbana, el 78,6% de las
viviendas con área inferior a 42 m2 y el 68,6% de las viviendas con área inferior a 36 m2 en
Bogotá pertenecen a estratos 1, 2 o 3.

Por lo anteriormente expuesto, consideramos necesario revisar la restricción a las áreas


mínimas de las viviendas VIS en la ciudad, dadas las consecuencias que esta medida
podría tener en términos de segregación, acceso a vivienda por parte de hogares con pocos
integrantes y de menores ingresos, y sobre la producción de vivienda de interés social en
la ciudad.

Por otra parte, es importante mencionar que el actual POT de Bogotá (Decreto 190 de 2004)
definió 3.143 hectáreas para adelantar procesos de renovación urbana en la ciudad, de los
cuales solo el 7,5% (236 hectáreas) lograron desarrollarse efectivamente. Teniendo en
cuenta que la propuesta del nuevo POT está delimitando como parte del tratamiento de
renovación urbana alrededor de 6.900 hectáreas (más del doble de lo contemplado en el
POT vigente), consideramos que los retos para lograr su desarrollo efectivo se hacen
enormes y demandarán no solo la concurrencia y gestión de distintos actores, recursos y
voluntades, sino también el establecimiento de procedimientos claros, integrales y
eficientes para la aprobación y materialización de los proyectos, lo cual aún no se ve
reflejado de manera clara en el POT propuesto.

Aunque estamos convencidos de que es un avance la consideración de cargas generales


en la propuesta del POT (especialmente en los incentivos a la retribución de VIS y VIP en
sitio), la apuesta por la renovación urbana sumada a la ausencia de nuevo suelo de
expansión aumentará la presión en el valor del suelo dentro del perímetro urbano de la
ciudad. Esta situación, aunada a la limitación del área de las viviendas y a la gestión predial
requerida en el caso de la renovación urbana, dificultarán en gran medida el cierre financiero
en el futuro desarrollo de proyectos VIS-VIP en Bogotá.

Si bien el Gobierno Nacional también le apuesta a la renovación urbana y al mejoramiento


de las condiciones de vida de los ciudadanos a través de la vivienda, tanto la definición de
áreas mínimas como la redefinición de los polígonos de renovación y los retos que esto trae
consigo, representan para el Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio preocupaciones
asociadas a la implementación de la política de vivienda de interés social.

Agradezco su disposición para considerar estas respetuosas y constructivas observaciones


en el proceso de revisión del Plan de Ordenamiento Territorial del Distrito de Bogotá.

Cordialmente,

JONATHAN MALAGÓN GONZÁLEZ


Ministro de Vivienda, Ciudad y Territorio

Elaboró: Equipo Dirección del Sistema Habitacional


Equipo Dirección de Espacio Urbano y Territorial

Revisó: Carlos Ruiz Martínez – Viceministro de Vivienda