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MATERIA: Teoría e historia de la historiografía (Pagano)

2°do Cuatrimestre 2021

Comisión: miércoles 11-13 HS

Nombre y Apellido: García Ballardo Andrea Florencia

DNI: 41325693

Dirección de correo electrónico: garciab_florencia@hotmail.com

Fecha de entrega: 7/10/2021


PRIMER PARCIAL DOMICILIARIO

Tema 2

1) Tomando como referencia las obras de Ranke y de Taine:

a) Analice dos propuestas historiográficas características del siglo XIX.

b) A partir de los textos de la Unidad 3 (bibliografía y fuentes), plantee críticas, cuestionamientos,


ampliaciones o superaciones de las propuestas desplegadas por los autores de referencia.

2) Elija dos textos de la “bibliografía” de las Unidades 2 y 3 (no de las fuentes) que utilice para la
consigna anterior y, a partir de los textos de la Unidad 1, responda ¿qué concepción de historia de la
historiografía está presente en esos textos? ¿Qué sentido de la historiografía subyace en ellos?

En ambas consignas se requiere que ejemplifique la comparación y el análisis a partir del trabajo
con las fuentes y la bibliografía.

PRESENTACIÓN DEL PARCIAL:

El parcial se debe realizar exclusivamente con las fuentes y la bibliografía trabajadas en las clases de
prácticos. No se aceptarán trabajos que no resulten de la producción original e individual de los y
las estudiantes.

La extensión máxima del parcial es de siete (7) carillas, incluyendo las notas al pie. El interlineado
1,5; la letra TNR: tamaño 12 para el cuerpo principal y tamaño 10 para las notas al pie; y los
márgenes justificados.
1ª)Siguiendo a Iggers1, a fines del SXIX se produjo una ruptura generalizada con el modo de
investigación, enseñanza y escritura de la historia. En consecuencia, fue necesaria la transformación de
la historia en una disciplina especializada, y así surgieron múltiples aportes al pensamiento histórico:
Uno de ellos fue el historicismo alemán bajo Ranke, quien separó al estudio del pasado de las pasiones
del presente para narrar lo realmente sucedido. Su emergencia coincidió con el declive de la vieja
erudición predominante en la universidad alemana (hasta mediados del SXVIII) y las reformas
prusianas educativas (tras la derrota militar ante la Francia napoleónica), que propiciaron el
surgimiento de una sociedad burguesa bajo un absolutismo burocrático. Al mismo tiempo, dicha
corriente defendió una investigación científica basada en la objetividad, el método crítico, filológico e
interdisciplinar (destacando la importancia de la filología, retórica y filosofía histórica) Por otro lado,
surgieron sucesivas impugnaciones de historiadores positivistas, quienes buscaron que la historia fuera
una versión minuciosa y fiel de la realidad. Como sostiene Devoto 2, al concebir a la historia como
disciplina naciente, importaron métodos y procedimientos científicos (como las observaciones
empíricas y el estudio de fenómenos regulares) aunque varió según el autor de la corriente. En el caso
de Taine (1828-93) en su obra “Los Orígenes  de Francia Contemporánea” (1875), estudió la
constitución de la sociedad francesa y los motivos de su decadencia. Su metodología obedeció a una
observación naturalista (tratando a su objeto de estudio como un ser vivo) En sus palabras, “Francia,
como un insecto sufrió una metamorfosis(…) y cayó en convulsiones mortales”3. En su estudio, sus
temas de preferencia fueron las mentalidades y la revolución. Además, realizó clasificaciones según
nociones deterministas (como la raza, su medio físico y momento) donde el comportamiento de las
personas es sustraído a su voluntad y a su conciencia de los hechos. En línea con ello, afirmó que la
condición mental campesina era “casi la de un buey o un asno”4. Por tal motivo resulta crucial,
percibir su derrotismo al narrar la Revolución Francesa, sosteniendo que las fallas de la clase
dominante provocaron que “Gentes sin profesión, refractarios a todo orden, (…) mendigos, roñosos,
riñosos, patibularios, son engendrados por los abusos del sistema, y en toda plaga social pululan
como gusanos” Por otro lado, su enfoque en los documentos privados y archivos estatales se proponía

1
Iggers G. La ciencia histórica en el siglo XX. Desde lo objetividad científica al desafío posmoderno, Méjico,
FCE, 2012 (pp.24-25)
2
“La historia y las ciencias sociales en el tránsito hacia la profesionalización de la historiografía”, en:
Cuadernos de Teoría e Historia de la Historiografía Nº 4, OPFyL, FFyL, UBA, 2016 (pp. 11-22)
3
Taine, H. Los orígenes de la Francia contemporánea, varias ediciones (selección). (p.518)

4
Ib. (p. 520)
“ver de cerca y en detalle la condición de los hombres”5 y convertirse en su contemporáneo. Ahora
bien, a pesar de que ambas corrientes buscaron la objetividad y narrar los hechos como realmente
sucedieron, los argumentos de Taine ilustraban sus ideas preconcebidas, más que conocimiento. Eso
explica su posición contrarrevolucionaria en una coyuntura marcada por la derrota en la Guerra Franco-
Prusiana (1870) y Comuna de París (1871) Ranke por su parte, percibía la objetividad de forma
ambigua, considerando a los hechos como expresión compleja de la vida humana. Otros rasgos
distintivos del alemán fueron su concepción de la disciplina histórica (como la única capaz de entender
lo humano en su diversidad y singularidad), diferenciada del positivismo de Taine, quien pensó a la
historia como salvaguarda de la decadencia francesa. Su metodología de investigación fue
interdisciplinaria y trabajó fuentes auténticas, verídicas y contemporáneas (archivos estatales y
documentos oficiales) a través de un trabajo de síntesis y critica filológica. Contradijo de esta forma, a
la filosofía hegeliana, que reivindicaba la pasividad del historiador ante los lineamientos filosóficos y
percibía a la historia bajo un esquema universal y absoluto, cuyos acontecimientos eran momentos ya
determinados. Si bien Iggers, muestra la continuidad metodológica del alemán con Wilhelm von
Humboldt, la institucionalización con Ranke implicó considerar la importancia de las fuentes (en tanto
huellas del pasado) no sólo para el trabajo de erudición sino también para aprehender la realidad del
pasado y reconstruir hechos históricos. Esto se observa, según Gooch6, en sus obras, que fueron
trabajos de erudición sobre la historia europea, su unidad y principales personajes: En sus inicios con
Historia de los pueblos latinos y germánicos de 1494 a 1535 (1824) el autor buscó mostrar los hechos
que realmente ocurrieron, mediante un relato sobrio e imparcial de las grandes figuras y
personalidades. No ocurrió lo mismo con Taine, cuyos esquemas intelectivos se basaron en la
acumulación de fuentes para crear leyes y consolidar sus preconcepciones. Aun así, ambos se valieron
de la cita de autoridad (aparato erudito) y de la ejemplificación. Ranke da cuenta de la variedad de
fuentes utilizadas para la elaboración de tal escrito, incluyendo "memorias, diarios, cartas,
expediciones diplomáticas y testimonios de testigos directos de los hechos”7 y hace uso de la teodicea
de la historia, defendiendo una relación divina por fuera de conocimiento histórico y considerando la
historia como vehículo para encontrar a Dios “Esa humanidad formada por la vida de los individuos,
de los linajes , los pueblos, y cuyos derroteros traza la mano de Dios que se levanta sobre ellos” 8 Por
otra parte, en Historia de los Papas (1834-36) estudió al Papado y sus mayores representantes en la
5
Ib. (pp.7-8)
6
Gooch, P. Historia e historiadores en el siglo XIX, México, F.C.E., 1977 (selección) (pp.83-98)

7
Von Ranke, L., Pueblos y estados en la Europa moderna, México, FCE, 1949 (selección) (p.38)
8
Ib (p.39)
Edad Moderna (ss. XV-XIX), mostrando la unidad interna de todas las iglesias cristianas y al Papado
como un factor en el desarrollo europeo. En suma, a partir del vínculo entre pasado-presente, explicó
los orígenes de los sucesos históricos y sus continuidades. En el otro extremo, Taine observó tambien
las continuidades en dicho vinculo, que servían como aprendizaje para transformar el presente.
B) Siguiendo a Devoto9, el declive generalizado de las tradiciones historiográficas imperantes en
Europa a fines del SXIX, significó una apertura para definir el perfil disciplinar de la historia y su
relación con otras ciencias sociales. Además, estas transformaciones en la ciencia, como argumenta
Iggers10, se acompañaron de la ideologización de la historia, lo cual significó (como sucedió con
Ranke) que la ciencia sirvió a intereses nacionales-burgueses. De allí resulta, el surgimiento de la
escuela metódica francesa durante la Tercer República, que buscó legitimar al orden imperante y
profesionalizar la disciplina histórica. Mediante la exaltación del pasado y construcción de la historia
nacional, sus exponentes defendieron un abordaje de las fuentes a partir de la comparación y
aproximación (Monod11) contra quienes apostaban por análisis aislados y que sólo se abocaban a la
interpretación textual de estas (Fustel) Incluso, defendieron posturas polémicas como la
universalización del método de la historia hacia otras disciplinas sociales (Seignobos) en un contexto
de desarrollo de otras disciplinas 12 o también exaltaron al nacionalismo francés, a partir de su principio
civilizador (Langlois) Acorde a Burguiere13, Este clima de dialogo entre diferentes disciplinas y sobre
reflexiones epistemológicas, fue la herencia que definió el pensamiento de Lucien Febvre y Marc
Bloch. Tras el declive de la escuela metódica, buscaron crear nuevo género de ciencia histórica, para un
abordaje antropológico y holístico de la cultura. Con la anulación de los límites de las disciplinas para
integrarlas en la historia, se contrapusieron tambien al historicismo rankeano (que anteponía la historia
del estado a los campos parciales, los cuales historizaba) a pesar de que ambos considerasen a la
historia como ciencia central del hombre.14 Evidentemente sus aportes lograron renovar la historia,

9
Devoto “La historia y las ciencias sociales en el tránsito hacia la profesionalización de la historiografía” , en:
Cuadernos de Teoría e Historia de la Historiografía Nº 4, OPFyL, FFyL, UBA, 2016 (pp.6-10)
10
Iggers G. La ciencia histórica en el siglo XX. Desde lo objetividad científica al desafío posmoderno, Méjico,
FCE, 2012 (pp.49-50)
11
Devoto “La historia y las ciencias sociales en el tránsito hacia la profesionalización de la historiografía” , en:
Cuadernos de Teoría e Historia de la Historiografía Nº 4, OPFyL, FFyL, UBA, 2016 (pp.11)
12
Iggers G. La ciencia histórica en el siglo XX. Desde lo objetividad científica al desafío posmoderno, Méjico,
FC E, 2012 (p.51)
13
Burguiere, A. "La Escuela de los Annales. Una historia intelectual, Valencia, Universidad de Valencia, 2009"
(pp. 27-57).
14
Iggers G. La ciencia histórica en el siglo XX. Desde lo objetividad científica al desafío posmoderno, Méjico,
FCE, 2012 (pp.49-50)
subrayando la novedad y calidad del análisis del historiador, a partir de las preguntas que les hacía a las
fuentes (contradiciendo a Ranke, quien afirmaba que las fuentes renovaban la perspectiva del
historiador) En concreto, la comprensión no era intentar saber o explicar lo que ocurrió exactamente,
sino que era interrogar al pasado para comprenderse a uno mismo, a su mundo y sus transformaciones.
No menor será su ruptura con la concepción del tiempo histórico como progresión lineal (sostenida por
la idea historicista tradicional) En su obra “Les rois thaumaturges” (1924), Bloch realizó un estudio
sobre el poder curativo atribuido a los reyes de Francia e Inglaterra y las creencias populares en torno
del milagro real. Gracias a su análisis de las mentalidades, enfocado en los rumores y noticias falsas
pudo dar cuenta de la supervivencia prolongada de la imagen del poder sanador del rey y su
manifestación por la ceremonia de coronación. Contribuyó, como indica Ginzburg15, a entender la
influencia monárquica desde un aspecto poco analizado, pero cotidiano como lo fueron las creencias y
fabulas en torno al ámbito principesco. Por otro lado, el historicismo también se había renovado y, en
ruptura con Ranke, adquirió un carácter idealista (aceptando premisas hegelianas e identificando la
historia con la filosofía) Su exponente destacado fue Croce, quien en “Historia de Europa del SXIX”
(1933) intentó reconstruir la Historia Europea desde Napoleón hasta la primera Guerra Mundial y se
apoyó en la idea de la libertad como principio explicativo del curso de la historia, que “había crecido a
la par del pensamiento y el movimiento de la civilización”16 Pero afirmó que distinguir dicha acepción
según el momento histórico, “corría el riesgo de perderse en abstracciones, separando individuo y
Estado, libertad civil y libertad política, libertad de cada uno y libertad de todos los demás en los
17
cuales aquélla encuentra un límite” Si bien compartió con el historicismo historizante la noción de
que el pasado explicaba al presente, en lugar de darle primacía al objeto de estudio y considerar a las
fuentes como espejo de la historia, se enfocó en el sujeto (historiador) quien construía a su objeto. Otra
de sus rupturas con Ranke, fueron la noción de la historia como arte, cuyo conocimiento era dado por la
intuición e imaginación lógica (sin leyes o causalidades que la regularan), la inexistencia de métodos
para conocer al pasado, y su consideración de la historia como ciencia de lo individual y particular, y
no de los grandes acontecimientos o personajes. Por otro lado, abordó las fuentes desde una perspectiva
presentista, esto es, esclareciéndolas a partir de los problemas del presente. Sostuvo que era posible
entender las circunstancias del presente gracias a la inteligencia histórica (adquirida únicamente bajo
un acto de la Gracia)18 Si bien, Bloch y Febvre adhirieron al presentismo, lo hacían porque el
15
Ginzburg C., “Prólogo a la edición italiana de I Re Taumaturghi de Marc Bloch”, en Argumentos, N.26, Abril de
1997 (pp. 24-25)
16
Croce, B La historia de Europa del siglo XIX, Barcelona, Ariel, 1996, Cap. I y epílogo (p.14)
17
Ib (p.10)
18
Momigliano, A. “Reconsideración de Benedetto Croce (1866-1952) (p.300)
historiador debía inclinarse al presente, y seguir su voluntad de comprender lo contemporáneo. Muchas
de sus publicaciones se explicaron a partir de su coyuntura sociopolítica (como por ejemplo la
fundación de su Revista, en 1929, un momento de crisis socioeconómica que determinó su visión y
lectura del pasado) Lo mismo ocurrió con Croce: Particularmente, la Primer Guerra Mundial (1914-18)
dejó al autor en un profundo aislamiento y modificó totalmente sus ideas, claramente influyentes a
nivel cultural: Rechazó la retórica bélica (que idealizaba la guerra e imperialismo) a quienes
confundían la verdad con la propaganda (que posteriormente desembocó en su hostilidad con el
fascismo) e incluso fue fervientemente anticomunista 19, sosteniendo que el comunismo “ha
reaparecido con crudeza combativa, enemigo acérrimo del liberalismo, del que se burla,
considerándole ingenuamente moralístico; como el activismo, con el que con frecuencia se confunde,
el comunismo es estéril o sofocador del pensamiento, de la religión, del arte, de todas aquellas cosas,
en fin, que debiera utilizar para su realce y que no puede sino destruir” 20Finalmente, Croce partía del
supuesto de que las personas tenían ideas claras y eran capaces de transmitirlas en los documentos,
expresando sus intenciones, mientras que los franceses se enfocaron en posturas colectivas más difusas.

2) De acurdo con Cattaruzza21, desde comienzos del SXX, la historia de la historiografía se inclinó al
examen de las obras consideradas importantes y al de las vidas de sus autores, suponiéndolas ajenas a
los condicionamientos institucionales o político-culturales. Devoto22, indica que las reflexiones en los
contextos alemán e italiano influyeron diferenciadamente en la historiografía. El historicismo concibió
a la historiografía similar a la vida (con su historia, gestación y desarrollo), buscando comprender a la
historiografía desde la historia únicamente. En su vertiente idealista, Croce diferenció tajantemente los
conceptos de historia e historiografía, a la vez que resaltó su convergencia en la labor del historiador o
el mérito histórico de su obra (su capacidad para comprender un problema del pasado desde
requerimientos del presente) Consideró a la historia de la historiografía, como comprensión de la
historia del pensamiento historiográfico y las teorías de la historia y unió filosofía e historia (al ser la
primera metodología de la segunda) como su objeto de atención privilegiado. Frente a ello,
Momigliano discípulo de De Sanctis y considerado por muchos croceano, sostuvo que el análisis y
valoración de la obra de un historiador debía considerar indispensablemente, la autenticidad de los
hechos y comparar su reconstrucción histórica con la de otros historiadores. Sin embargo, esta

19
Ib (pp. 290-293)
20
Croce, B La historia de Europa del siglo XIX, Barcelona, Ariel, 1996, Cap. I y epílogo (p.343)
21
Cattaruzza, A. “El pasado como problema político”, en: Anuario IEHS., 32 (2), 2017 (p.1)
22
Devoto F. “La historia de la historiografía, itinerarios y problemas”, en Prismas, 2007, vol.11, n.2 (pp.4-6)
polémica se vio opacada por la buscada convergencia entre historia y ciencias sociales en el cuarto de
siglo posterior a la Segunda Guerra Mundial. Se priorizaron entonces las reflexiones sobre el “método”
histórico por sobre el estudio de la larga gestación de lecturas de un problema, propuesto por la historia
de la historiografía clásica o “historia del pensamiento historiográfico” (sospechosa de arcaísmo e
idealismo) Posteriormente, la expansión e institucionalización de la historia no sólo indicó un
crecimiento notorio de la producción histórica y avances en su profesionalización, sino que tambien
implicó una heterogeneidad de prácticas y en consecuencia una delimitación imprecisa del campo. Así,
durante la década de 1980, se enfatizó la relación entre los textos y sus productores por sobre la
relación entre aquellos y la realidad por ellos “representada”. En respuesta a ello, tanto Momigliano (de
forma irónica y explicita al expresar que ello era “historia de la historiografía sin historiografía”) como
Ginzburg se posicionaban en contra de esa posición que escindía el análisis de la narración histórica de
cualquier exploración sobre las características de la investigación empírica. Este último, mostró los
peligros e implicancias que una inadecuada datación e interpretación de un testimonio provocaban en la
estructura interpretativa de un libro y para evaluar el aporte historiográfico de cualquier obra de
historia.
Bibliografía utilizada

Burguiere, A. "La Escuela de los Annales. Una historia intelectual, Valencia, Universidad de Valencia,
2009" (pp. 27-57).
Cattaruzza, A. “El pasado como problema político”, en: Anuario IEHS., 32 (2), 2017

Devoto F. “La historia de la historiografía, itinerarios y problemas”, en Prismas, 2007, vol.11, n.2
“La historia y las ciencias sociales en el tránsito hacia la profesionalización de la
historiografía”, en: Cuadernos de Teoría e Historia de la Historiografía Nº 4, OPFyL, FFyL,
UBA, 2016

Ginzburg C., “Prólogo a la edición italiana de I Re Taumaturghi de Marc Bloch”, en Argumentos, N.26,


Abril de 1997.
Gooch, P. Historia e historiadores en el siglo XIX, México, F.C.E., 1977 (selección)

Iggers G. La ciencia histórica en el siglo XX. Desde lo objetividad científica al desafío posmoderno,
Méjico, FCE, 2012

Momigliano, A. “Reconsideración de Benedetto Croce (1866-1952)”, en: Ensayos de historiografía


antigua y moderna, Méjico, FCE, 1993
Fuentes

Bloch, M. Los reyes taumaturgos, México, FCE, 1993. Introducción, Cap. I y Cap. IX

Croce, B La historia de Europa del siglo XIX, Barcelona, Ariel, 1996, Cap. I y epílogo

Taine, H. Los orígenes de la Francia contemporánea, varias ediciones (selección).


Von Ranke, L., Pueblos y estados en la Europa moderna, México, FCE, 1949 (selección).
Historia de los Papas, México, FCE, 1943 (selección)

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