Está en la página 1de 14

Historias de Inmigración

En poco más de treinta años, establecidos por convención historiográfica entre 1880 y 1914,
la República Argentina atravesó una serie de transformaciones que marcaron su porvenir en una
multiplicidad de aspectos. Desde la consolidación definitiva del Estado-Nación y la inserción al
mercado mundial a partir de la implementación del modelo económico basado en la exportación
agraria como dos facetas resonantes, la sociedad entera se vio envuelta en un torbellino de
novedades políticas, económicas y sociales. Entre estas novedades, el proceso inmigratorio
constituyó un factor fundamental en el acelerado aumento demográfico. Para ello, se llevaron a
cabo una serie de políticas públicas, todas ellas ancladas en la Ley N°817 -conocida como ley
nacional de inmigración y colonización de 18761-, que intentaron canalizar, de allí en más, un flujo
inmigratorio específico para la nación en ciernes.

En aras de proporcionar un espacio acorde para la investigación histórica de dicho periodo,


en 1964 fue inaugurado el Museo Roca. El médico, escritor y político argentino José Arce, impulsor
del proyecto, donó su propia casa como edificio para el museo de estilo art deco. Actualmente, las
líneas de investigación que desarrolla el Museo se orientan en torno a la figura de Julio A. Roca,
como así también a los nudos problemáticos del mencionado período. Las diversas colecciones 2 que
se exhiben tanto en el edificio como en su entorno virtual, permiten retratar distintos aspectos de la
sociedad argentina de fines del siglo XIX y principios del XX y las profundas transformaciones que
atravesó.

En cuanto a sus visitantes, si bien es lógico que por tratarse de un museo orientado a las
investigaciones históricas encuentra entre historiadores y cientistas sociales un público específico,
el museo intenta ampliar sus públicos mediante distintas propuestas educativas y culturales cuyos
contenidos pueden verse plasmados en su página Web y en sus redes sociales. En este sentido, se
destacan las exposiciones permanentes “Los rostros de la Argentina moderna” y “El Museo que fue
casa”, y las temporales “Esa Guerra Grande: mujeres, ejércitos y debates”, que invitan a la
comunidad a reflexionar sobre las problemáticas referidas al período. También se distinguen las
propuestas que buscan interpelar y hacer partícipe al público a partir de la cotidianidad de objetos
personales, como ocurre en la muestra “Objetos que cuentan tu historia”, o mediante la aplicación

1
Por la magnitud de la misma no podremos abordar el contexto e implicancias de la ley en este trabajo. Ver Bjerg, María. Historias
de la inmigración en la Argentina. Buenos Aires, Edhasa 2009 y Moya, José C. Primos y extranjeros. La inmigración española en
Buenos Aires, 1850-1930. Buenos Aires, Emecé 2004.
2
Se pueden apreciar fotografías de campañas militares, mobiliario utilizado por Roca, herramientas de labranza utilizadas por los
jornaleros, elementos de agrimensura, herramientas de trabajo utilizadas en la construcción, elementos quirúrgicos y muestras de
medicina, relojes refinados, telégrafos, telegramas o intercambio postal entre personalidades de la política nacional, así como
finalmente armamento militar de época. Los documentos o cartas no se encuentran digitalizados para su uso, pero sí se proporciona
un catálogo que indica sobre qué trata cada documento. Museo Roca- Instituto de Investigaciones Históricas- Disponible en
https://museoroca.cultura.gob.ar/exhibiciones/ [última fecha de consulta: agosto- 2021]
de técnicas profesionales de conservación y archivística como puede verse en la serie de videos “El
Museo en tu hogar”. Este guión museístico evidencia las intenciones del Museo Roca de acercarse a
la comunidad repensando su propio devenir como casa-museo, a la vez que se despega de la idea de
“museo tributo” a la figura de Roca, constituyéndose como un espacio que invita al público a la
reflexión sobre esa controversial figura a través del conocimiento de procesos históricos
concernientes al período de institucionalización de Estado-Nación.

Respecto a los contenidos virtuales que brinda el Museo, consideramos necesario repensar el
recorrido virtual que actualmente puede verse en el canal de Youtube. La dinámica de pequeños
videos puede ser mejorada si se incluye un recorrido más ‘estático’, donde se presenten diversos
objetos transportados con antelación a un lugar en específico, para que sea más rápida y ordenada la
presentación de los mismos. También se podría implementar los ya conocidos recorridos de 360°,
que implican un trabajo fotográfico profesional de todo el espacio del museo, para facilitar su
recorrido virtual. Dicho recorrido 360 puede ser combinado con animaciones gráficas y audios que
presenten cada objeto de las colecciones de forma clara, amena e interesante para el público en
general.

Luego de analizar los contenidos que investiga y exhibe el Museo, presentaremos a


continuación nuestra propuesta de contenido virtual. Cabe aclarar que dicha propuesta está pensada
para un formato en serie.

El eje temático seleccionado es el fenómeno inmigratorio (1860-1914). Dentro de este


tema nodal, se abordarán varias perspectivas concernientes a diversos aspectos de la población
inmigrante de distintas clases sociales (sobre todo, trabajadores o como aportantes de fuerza de
trabajo) que hizo tierra en el país durante dicho período. Este fenómeno migratorio generó un gran
impacto en las condiciones de vida política, económica, social y cultural. En este sentido, se
analizará desde las aristas más elementales como fueron las condiciones de llegada al país, pasando
por cómo era la vida en sus propios hogares (confort, hacinamiento e higiene), sus costumbres
gastronómicas, y hasta qué entretenimientos practicaban; así como también, se tratarán aspectos
macro como la distribución habitacional y la traza urbana, la escolarización, la inserción en el
mundo laboral tanto urbano como rural -tomando como eje la Ciudad de Buenos Aires-, sin olvidar
la incipiente organización e intervención política y socio-cultural. Estos numerosos aspectos-
contenidos serán desarrollados en las diferentes propuestas individuales3.

En lo que respecta a los destinatarios de esta muestra, nos abocaremos a crear contenidos
para captar la atención y el interés del público general. Los canales seleccionados para la difusión

3
En cuanto a las fuentes escritas que utilizaremos son aquellas proporcionadas por la Cátedra del Seminario (Roy Hora; Fernando
Devoto; Natalio Botana y Ingrid de Jong) y los materiales-objetos (imágenes) del Museo Roca. Al tiempo que estas fuentes se
complementan con otros textos y búsqueda que vamos proporcionando de acuerdo al contenido de la temática.
de la serie serán las redes sociales del museo: Facebook, Instagram (@MuseoRocaInstituto) y
Twitter (@MuseoRoca). Las tres redes apuntan a públicos distintos y permiten interactuar con ellos
de diferentes maneras. En todas ellas se pueden subir tanto fotos como videos, acompañados con un
epígrafe y cada una cuenta con distintas estrategias para generar interacciones: en Instagram es
posible involucrar al público desde la función compartir en historias, arrobar la cuenta del Museo y
archivar las mismas en historias destacadas, atrayendo a un público más juvenil; desde Twitter
puede extenderse la información en forma de hilo y a su vez interpelar a que ese público que
interactúe comparta información propia con las distintas funciones (responder, citar tweet); en
Facebook podemos proponer que los usuarios likeen la publicación mediante opciones indicadas, a
saber: A: me encanta, B: me gusta, C: me importa, D: me enoja, E: me asombra. Asimismo, se
apelará a que el público recupere y comparta en los comentarios imágenes y/o experiencias
personales, colaborando así con la muestra4. De esta forma, tanto la difusión como las opiniones del
público, e incluso los posibles debates e intercambios que pueden generarse a través de las
participaciones y apreciaciones sobre la propuesta, se realizarán desde varios espacios
mencionados.

Debido a que la propuesta de la serie “Historias de inmigración” buscará involucrar a las y


los visitantes de las redes sociales y páginas webs del museo en distintos tópicos referidos a los
aspectos políticos, económicos, sociales y culturales de los inmigrantes hacia fines del Siglo XIX y
principios del Siglo XX, también se procurará establecer un vínculo entre éstos y la colección o
materiales a exhibir, planteando un interrogante o tema que capte sus intereses y fomente un espacio
significativo de reflexión y aprendizaje de estas muestras. Por último, se tratará de propiciar
espacios de encuentro en los que el público participe e interactúe, abriendo una dinámica de
relectura y problematización sobre la construcción histórica de la nacionalidad argentina. Esta
propuesta buscará entonces movilizar el pasado hacia el presente indagando en el público los
aspectos de sus familias y de sus propias vidas, sus gustos, opiniones y recuerdos que los identifican
con las Historias de inmigración. Esta articulación entre el ámbito privado y los registros de lo
público buscará constituir a los materiales propuestos en la muestra como archivos de lo común,
capaces de fomentar una comprensión colectiva de la inmigración.

----------------------------------------------------------------------------------------------------------

Posteo inaugural para la muestra Historias de Inmigración

4
“Poner el foco en lxs destinatarixs implica promover, buscar y visibilizar conexiones afectivas entre las personas y las colecciones
y temáticas del museo. Al diseñar las experiencias para lxs visitantes (en forma tanto presencial como virtual), es importante tener
en cuenta las diferentes motivaciones de las personas (...)” Ver en: “Contenidos digitales y museos. Experiencias, reflexiones y
herramientas en tiempos de distanciamiento social” Dirección Nacional de Gestión Patrimonial - Dirección Nacional de Museos,
Secretaría de Patrimonio Cultural, Ministerio de Cultura de la Nación (2020) P. 22.
Co
mentarios e instrucciones para redes:

A continuación, les dejamos la publicación inicial. La misma podría ir acompañada por una
imagen de archivo sobre personas arribando al puerto cerca de 1900, algún dibujo del censo, ambas
o varias imágenes. También se puede diseñar una imagen que las combine. Por otro lado, la idea
sería abrir la serie con esta publicación y que cada día se haga una nueva sobre los diversos temas
individuales que enviaremos. Pensamos sugerir un orden de publicación, pero nos pareció más
acertado que desde el Museo vean cómo podrían encadenarse mejor. A su vez, tuvimos la idea de
crear una publicación final que haga un balance de la experiencia, pero para ello necesitaríamos
haber efectuado este ejercicio. Por lo tanto, sería una linda experiencia para que realice el Museo en
caso de concretarse la propuesta que aquí hicimos.

Publicación Inicial:

¿Sabías que en 1876 se sancionó la Ley Nº817 y que su objetivo fue regular la inmigración y
colonización en Argentina? Te contamos un poco el por qué.

Entre 1880 y 1914, Argentina fue uno de los países que tuvo la mayor proporción de extranjeros en
relación con su población total. Siguiendo el Censo Nacional de 1895 y el de 1914 vemos que:
Para 1895: - 3.954.911 habitantes / - 1.006.838 extranjeros
Para 1914: - 7.885.237 habitantes / - 2.391.169 extranjeros.

Si bien existieron diversas iniciativas de fomento de la inmigración desde los primeros gobiernos
patrios, el Estado Nacional en consolidación llevó adelante nuevas políticas tanto para estimular
como para controlar su llegada, siendo la Ley N°817 su pilar fundamental. Entre ellas, se destaca la
creación del Departamento General de Inmigración, para 1898 Dirección General de Inmigración,
que mediante la figura de los Agentes buscaba "desarrollar una continua propaganda,
proporcionar gratuitamente informes a los interesados, certificar sobre la conducta y actitud
industrial del inmigrante, intervenir en los contratos de transporte y, en algunos casos, pagar sus
pasajes" (art.4). De todas formas, no olvidemos que también existieron otros mecanismos de
llegada que escapaban a estos controles.

En suma, el arribo masivo de inmigrantes, no sólo europeos, generó un gran impacto político,
económico, social y cultural. Entre ellas, ellos y la población del país se creó un sincretismo que dio
forma a una Argentina diversa, una que continúa nutriéndose de distintas culturas hasta el día de
hoy.

Inauguramos así una serie sobre los distintos aspectos que formaron parte de este proceso
denominado Gran Inmigración, con el objetivo de reconstruir sus historias y comprender de qué
manera las y los inmigrantes se insertaron, con sus valijas a cuestas, en este territorio. Los
invitamos a sumarse en este recorrido por las #HistoriasDeInmigracion-@MuseoRoca #Inmigrantes
#Historia #Argentina

Anexo documental de imágenes:

Fotografía Nº1 - Inmigrante recién llegado a Buenos Aires, revisando su equipaje, c.1910. –
Fuente: AGN_DDF, Caja 3241, Inv. 323371.
Fotografía Nº2 - Familias gitanas llegando al país a bordo del vapor Re Umberto, 1910. – Fuente:
AGN_DDF - Caja 3241, Inv. 146216I

Fotografía Nº3 - Camión utilizado para el transporte gratuito de equipajes de los inmigrantes a las
estaciones ferroviarias. Buenos Aires c.1910. – Fuente: ADG DDF, Caja 3241, Inv. 344969.
PROPUESTA INDIVIDUAL
Entre 1860 y 1930 arribaron a la Argentina alrededor de seis millones de europeos. La mitad
de ellos se establecieron de forma definitiva en el país. Como fueron tantos los migrantes que
llegaron durante esos años, algunos historiadores utilizan la expresión “gran inmigración” para
referirse a esta etapa y diferenciarla de otros movimientos migratorios. Esta llegada masiva de
inmigrantes se produjo en una etapa donde Argentina se estaba organizando como país, después de
la sanción de la Constitución Nacional (1853) Los grupos dirigentes de la época pensaban que era
necesario impulsar la inmigración europea porque la Argentina estaba poco poblada. Además, como
despreciaban la forma de vida y cultura de los pueblos originarios, consideraban como un “desierto”
a los territorios que habitaban (Chaco, gran parte de la provincia de Buenos Aires y la Patagonia)
En consecuencia, los dirigentes concibieron la llegada de inmigrantes europeos como la mejor
alternativa para poblar el país y conseguir trabajadores que, además de su fuerza de trabajo, traerían
una cultura “superior”. 5

La inmigración italiana

Desde la década de 1860 comenzó la migración italiana hacia Argentina y los datos del
Censo Nacional de 1869 arrojan que había unos 71 500 italianos en el país. De todas formas, la
inmigración italiana comenzó a ser masiva en la década de 1870 y duró hasta casi 1970. Llegaron
contingentes de inmigrantes de todas las regiones de Italia, destacándose el norte en el SXIX y
el sur italiano en el SXX. Emigraron principalmente desde Véneto, Piamonte, Campania, Friuli-
Venecia,
Julia, Sicilia, Lombardía, Calabria, Abruzos, Marcas, Basilicata, Apulia, Molise, Liguria, Toscana,
entre otras6.
Según Devoto7, los rasgos que caracterizaron ese movimiento migratorio italiano fueron
cuatro; uno fue la diversidad regional de los inmigrados si bien hasta finales del XIX e inicios del
XX los genoveses fueron el grupo mayoritario; otro rasgo fue que el destino de aquellos fueron las
ciudades y, de hecho, los italianos destacaron en trabajos urbanos, comercios y desarrollo
urbanístico de las urbes; un tercer rasgo fue el relativo al alto porcentaje de mujeres y niños como
consecuencia tanto de la inmigración destinada a la colonización como de las reunificaciones
familiares. Último rasgo fue la gran diversidad ocupacional y social de los inmigrantes

Tras la derrota de Napoleón, las potencias europeas se enfrentaban al impacto de las ideas
liberales y romanticistas (post Revolución Francesa) sobre la población e ideales romanticistas que

6
http://www.estadistica.ec.gba.gov.ar/dpe/Estadistica/censos/C1869-TU.pdf
7
Devoto, 2006, p.64
devinieron en movimientos anti imperiales. En Italia (especialmente en las grandes ciudades),
nacieron asociaciones políticas que llevaron a cabo en 1820 diversos intentos de revuelta contra el
absolutismo y dominio austríaco, aunque fueron duramente reprimidos y castigados. No obstante,
debido a la composición diferencial de la región (donde los estados descentralizados y ricos se
hallaban en el norte y los centralizados, agrícolas y pobres en el centro-sur), tomaron cada vez
mayor relevancia las ideas de la unificación. Así fue el caso de la Joven Italia (fundada por
Giuseppe Mazzini), que fusionó nacionalismo y liberalismo, y buscó una república que incluyera a
todos los territorios de la península sometidos a un gobierno extranjero o absolutista. En los años
siguientes estallaron revueltas en diversas ciudades, aunque se destaca la insurrección de Genova
(1834) protagonizada por Garibaldi y Mazzini. Aun así, su fracaso se tradujo en su posterior exilio.
Solo luego de que Garibaldi apoyara la unidad italiana encabezada por Víctor Manuel II, hijo del
anterior, pudo concretarse tal cuestión. No obstante, a pesar de ello, la Italia unificada fue dominada
por la corrupción, desempleo (mayoritariamente rural) y desigualdad social. Esto llevó a que
muchos italianos decidieran buscar oportunidades en otros países, usualmente en el Hemisferio
Occidental. 8

La situación argentina

Al otro lado del mundo, el gobierno argentino había ganado nuevos territorios en la Guerra
de la Triple Alianza (1860-70) contra Paraguay y la Conquista del Desierto en la Patagonia, que
estaban despoblados. Para establecer la presencia de la nación en las nuevas fronteras, el Estado
argentino requería mano de obra barata para construir nuevos asentamientos que pudieran definir la
imagen europea del nuevo país. El gobierno (compuesto de personas de ascendencia ibérica) no
confió en los pueblos indígenas, dado que no tuvieron lealtad al concepto de un Estado nacional del
modelo europeo. Para ello, desde el naciente Estado se fomentó la llegada de inmigrantes. Otro
motivo de arribo era la diferencia de salarios entre Italia y Argentina, incluso en el trabajo agrícola.
Así surgieron trabajadores «golondrinas» que se empleaban en los meses de cosecha de ambos
países, viajando constantemente en la tercera clase de barcos.

La inmigración tambien fue promovida por las leyes de aquella época (de 18539 y 187610),
que fueron un instrumento para seleccionar a la migración no solo externa sino también interna y
saber dónde y a quién “colocar” en un lado u otro. Para Fernández y González Bernaldo de

8
https://es.wikipedia.org/wiki/Inmigraci%C3%B3n_italiana_en_Argentina
9
La ley de 1853 invitaba a “todos los hombres del mundo” a poblar el suelo argentino y los derechos civiles eran para
todos los habitantes y no solo para los ciudadanos
10
La ley de inmigración y colonización de 1876, promulgada por el presidente Nicolás de Avellaneda, es mencionada
como uno de los pilares legislativos de la modernización argentina; sin embargo conviene señalar que estuvo influida
también por la ley de 1853 y, por tanto, por los ideales de Sarmiento y Alberdi. fue diseñada para reactivar estos flujos,
desarrollando mejores instrumentos para promover estas llegadas proporcionando una serie de beneficios a estos
migrantes (Lobato & Suriano, 2013, pág. 197).
Quirós11 las acciones principales de tales políticas fueron: el pago del pasaje a familias que
estuvieran dispuestas a instalarse como agricultores en las colonias; la venta de tierras o donación
de ellas; el traslado desde el puerto de llegada hasta el lugar de instalación y, finalmente, el adelanto
de víveres, semillas, útiles y animales.

El Hotel de Inmigrantes
En 1857 se fundó (particularmente) la Asociación Filantrópica de Inmigración, que obtuvo
una subvención gubernamental y concesión de los terrenos anexos al puerto de Buenos Aires
(parcelas de la actual Estación Retiro). Este pequeño edificio se inauguró en agosto de ese mismo
año con la llegada de un contingente de suizos, estaba en la esquina de la actual  Avenida Leandro
N. Alem y Corrientes, y funcionó hasta 1874. Un segundo edificio del Hotel de Inmigrantes estuvo
(1881-88) en el lote de calle Cerrito 1250, donde hoy en día está la sede del Centro Argentino de
Ingenieros, pero la explosión migratoria en Buenos Aires lo saturó de inmediato.
En 1888 comenzó a funcionar el conocido Hotel de Inmigrantes llamado "rotondo" por su
planta casi circular (en realidad, era un polígono de dieciséis lados). El edificio fue obra del
ingeniero civil de origen escandinavo Hjalmar Fredrik Stavelius.3 Concebido como provisorio desde
un principio, el edificio se usó durante más de 20 años; sobrevivió un fuerte temporal, que requirió
se elevaran sus muros de contención para proteger al Hotel del oleaje. 3 Debido al ritmo acelerado de
la corriente inmigratoria, demasiado acelerado para albergar la cantidad de personas que arribaban
diariamente al país, se planteó la necesidad de ampliar el edificio, incluso antes de finalizar las
obras y su primer año de uso. En julio de 1911 el edificio fue desactivado definitivamente, y luego
demolido para construir la actual Estación Retiro del actual Ferrocarril General Mitre.12 Finalmente,
en las inmediaciones del puerto de la ciudad de Buenos Aires, fue construido (1906-11) el Hotel de
los Inmigrantes con el propósito de recibir, orientar, alojar y ubicar a los inmigrantes europeos (y,
en consecuencia, italianos) Se trató de un enorme edificio de cuatro pisos con una capacidad para
albergar hasta tres mil personas. En la planta baja, antiguamente, se encontraba la cocina y el
comedor mientras que en los pisos superiores estaban los dormitorios. En total, funcionaban cuatro
dormitorios por piso con una capacidad máxima de doscientas cincuenta personas. En las
habitaciones, las literas no tenían colchones: estos eran reemplazados por lonas de cuero ya que los
colchones podían albergar agentes causantes de infecciones y/o enfermedades como la sarna o la
pediculosis.
ESTRUCTURA EDILICIA
Este enorme edificio de hormigón, formaba parte de un gran complejo donde había diversos
pabellones destinados al desembarco (los recién llegados al país, podían alojarse gratuitamente en el
11
(González Bernaldo de Quirós, 2014, pág. 397; Fernández, 2017, pág. 56)
12
https://es.wikipedia.org/wiki/Hotel_de_Inmigrantes
Hotel de los Inmigrantes por cinco días, aunque a veces dicho plazo se extendía), atención médica
(contaba con un hospital destinado a la atención de los recién llegados, afectados por enfermedades
contraídas durante el viaje en barco o vinculadas a la mala alimentación) y traslado de los
inmigrantes (por una Comisión de Inmigración, encargada de buscarle un trabajo a los inmigrantes
y trasladarlos hacia su nuevo destino laboral)
Los controles de Inmigración
Cuando llegaba un barco con inmigrantes al puerto de Buenos Aires, se debía seguir un
protocolo antes de permitir su ingreso al país. En primer lugar, debía subir al barco una junta de
inspectores para controlar que todos tuvieran la documentación exigida para poder desembarcar en
territorio argentino. Luego, los inmigrantes debían pasar un control sanitario estricto a fin de evitar
el ingreso al país de personas con enfermedades contagiosas. Por último, se realizaba el control de
equipajes y todas las pertenencias se guardaban en un depósito destinado a tal fin ya que las
habitaciones del hotel no eran lo suficientemente grandes como para albergar a tantas personas con
sus objetos personales.
¿Eran adecuadas las condiciones del hotel?
Dado el arribo masivo de buques al puerto de Buenos Aires, estos dispositivos organizados
para la recepción y alojamiento de las personas inmigradas pronto fueron insuficientes. La ciudad –
incluyendo su área metropolitana- contaba hacia 1875 con unos 600.000 habitantes. Además, era
necesario prevenir situaciones de hacinamiento y falta de higiene que repercutieran en epidemias
como la de fiebre amarilla que había asolado la ciudad (1871) En esta ciudad hubo hospederías
destinadas a la inmigración con funcionamientos más o menos regulares y transitorios, la mayoría
de ellas situadas cerca de la zona céntrica de muelles y particularmente en barrios adyacentes a las
estaciones de ferrocarril, como el actual –e histórico- barrio Pichincha.
En 1878, “La aglomeración de gente presentaba un cuadro poco edificante. En ‘La Nación’
(N° 2355), denunciaba el mal estado del hospedaje a los extranjeros. A un pedido de aclaración del
ministro Laspiur, el Comisario de Inmigración informó que: ‘el Asilo de Inmigrantes está muy
distante de ser lo corresponde al objeto que se destina. V:E: lo ha reconocido así y mandó levantar
planos y presupuestos de la obra que debe construirse en el terreno que al efecto fue cedido por la
Municipalidad en el bajo del Retiro...’ y agrega que nunca habían tenido enfermedades infecto-
contagiosas, y que en un nuevo edificio, del fondo, se destinaba a los enfermos que eran visitados
dos veces por día por el médico. Luego informa el señor Dillon: ‘Los inmigrantes permanecen poco
tiempo en el Asilo y cuando llegan se envían al Río que está inmediato, lavan la ropa y se asean.
Cuando no están en esa operación, la pasan en la Plaza, de manera que sólo en los días de lluvia
se siente algún inconveniente, cuando existe mucha aglomeración, pero basta uno o dos días
buenos para que todo esté seco, pues el aire y la luz penetran por todas partes.’
A veces, los Hoteles no daban abasto. Otros establecimientos cubrían la demanda: “En las
postrimerías del siglo pasado y comienzos del actual, la gran afluencia de inmigrantes,
principalmente europeos, incrementó la necesidad de ofrecer alojamiento y comida a estas
personas, ya que no todas lograban alojarse en el Hotel de Inmigrantes, frente al puerto de Buenos
Aires. Comenzada la primera guerra mundial, en 1914, disminuyó bruscamente esta onda
inmigratoria, motivo por el cual decayó la actividad de hoteles y fondas que habían proliferado
durante años anteriores”. 13
No obstante, según el Director de Inmigración, Juan Alsina, todos los hoteles construidos en
distintos puntos del país disponían de “todas las comodidades y exigencias de la higiene y del
servicio para el buen alojamiento y mejora de la manutención (...). Los grandes salones dormitorios
permiten establecer la separación indispensable de los sexos y una enfermería aísla los enfermos
de las demás personas alojadas en el mismo hotel”. En ese lugar también se colocaba a los
inmigrantes la vacuna antivariólica, obligatoria en 1904, aunque es interesante destacar que, como
en otros puntos del país, esta medida recibió cierta resistencia de los adultos. Aun asi, el proceso de
admisión de inmigrantes, involucraba a miles de personas, y su objetivo era limitar el dispendio de
recursos: las raciones entregadas, las camas previstas y las curaciones, además de una cantidad
importante de otros bienes, estaban direccionados y programados durante lo que la jerga
administrativa calificaría como un “tiempo razonable”. En la primera década del SXX se menciona
cinco días, en el caso de los inmigrantes acogidos a la Ley y de manera imprecisa si estaban
enfermos sin poder recuperarse. Por ello, en el hospital/enfermería sólo se podía disponer de
atención destinada a dolencias menores. Sin embargo, la proporción de pacientes aumentó entre
principios de la década de 1910 y finales de 1930, e involucró a un número cada vez mayor de
inmigrantes.
Los inmigrantes, generalmente, buscaban dos objetivos bien distintos. Unos llegaban a la
Argentina para trabajar un tiempo, juntar dinero gracias a los sueldos altos que se pagaban en
comparación con Europa y, luego, regresaban a su país de origen. Otros llegaban con la intención
de radicarse definitivamente para iniciar una nueva vida. Estos últimos, habitualmente, venían solos
y trabajaban hasta ahorrar lo suficiente para pagar el viaje de su familia. Además, las cartas que
mandaban a sus parientes y amigos en Europa solían convencer a muchos de ellos de iniciar
también la aventura de migrar. Los primeros años del inmigrante eran siempre muy duros. Sólo con
el tiempo, algunos pudieron disponer de un modesto capital para instalar su propio taller, su
comercio o su pequeña explotación rural. Otros trabajaron toda su vida sin lograr grandes mejoras
en su posición. Muchos menos fueron los que amasaron grandes fortunas.

13
http://www.ub.edu/geocrit/b3w-779.htm
Consideraciones finales
Los movimientos migratorios ocurridos durante los ss.XIX-XX desde Europa hacia
América, supusieron para los países que fueron sus receptores, la elaboración de dispositivos e
instituciones que facilitaran el control de quienes llegaban al país.  A la preocupación por la
prevención de epidemias recurrentes, se unió el control de actividades como la mendicidad,
consideradas socialmente “indeseables”, así como más tarde el activismo sindical. El caso
argentino, con la inmigración italiana, se inserta en un proyecto de nación, ligado a una suerte de
darwinismo social decimonónico orientado a la modernización del país. A partir de la llegada de los
europeos, y los dispositivos que aseguraran su alojamiento y empleo, fue posible la dinamización de
las estructuras productivas. No obstante, fueron corrientes las quejas acercas de las desfavorables
condiciones edilicias del Hotel de Inmigrantes, en múltiples testimonios y cartas de los italianos a
sus familias o conocidos radicados en Italia. En este sentido, encontramos varios testimonios de la
cruda acogida en dicho hotel, quejas en la comida y sobre todo la dureza de dormir sobre los
durmientes de las camas sin colchones.
Con todo, para las élites gobernantes conservadoras, otorgar beneficios sanitarios a la
población extranjera constituía una erogación, a la cual se veían obligadas en virtud de las
enfermedades contagiosas y de su impacto interno. De acuerdo a esa lógica economicista del
problema sanitario, el desarrollo económico iba de la mano del fomento del ingreso de población,
que debía estar sana y ser obediente; además se intentaba incrementar la oferta laboral de baja
calificación y así presionar a la baja los salarios. La agencia estatal creada en tal sentido aplicó la
legislación que, a finales del SXIX estimulaba el ingreso de inmigrantes y que en la primera década
del XX, argumentó sobre el peligro de la llegada de masas de pobladores sin las calidades
requeridas para sumar a la “raza” argentina. A tal cuestión se sumaba, según este imaginario de las
élites, el contagio de ideologías foráneas que instaban a la rebeldía de los trabajadores. Por lo tanto,
desde finales del SXIX, se percibe un afán doble en los funcionarios encargados de interpretar la
legislación y ejecutarla al más alto nivel: enfatizar la responsabilidad estatal en la atención a los
inmigrantes, pero a su vez, enmarcar la racionalidad de los recursos y su expendio, que son
registrados prolijamente.
En síntesis, el Hotel fungió también como un mecanismo publicitario de las élites
conservadoras, que lo diseñaron como dispositivo moderno de gestión de la masividad. Como las
cárceles, cuarteles, hospitales, asilos, orfanatos y escuelas, su particularidad fue administrar la
duración de los servicios además de los espacios. La organización de áreas y recursos significó
también discriminar y determinar una performance típica en el proceso de llegada y recepción de
miles de personas.
Bibliografía y lugares recomendadas:
Anexos documentales de imágenes

Imagen 1: Habitacion del Hotel de Inmigrantes


Fuente: https://turismo.buenosaires.gob.ar/es/otros-establecimientos/museo-de-la-inmigraci%C3%B3n-
muntref
Imagen 2:

Imagen 3

Imagen 5:

También podría gustarte