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La oferta del museo Roca que ofrece en contexto es amplia, variada e interesante.

Tanto
el periodo que se trabaja (1880-1914) como la propia figura de Julio Argentino Roca es
controvertido. No obstante el museo mediante sus propuestas, logra superar a la vez dar
una nueva perspectiva sobre la visión de esta época.

Dentro de sus contenidos, podemos mencionar dos que son interesantes y que
constituyen exhibiciones permanentes. La primera es Los rostros de la Argentina
moderna, la cual mediante una colección más que interesante, nos ofrece un panorama
de las grandes transformaciones que sufrió nuestro país. A nivel económico, la
economía agroexpotadora, la construcción de infraestructura estatal, a nivel social, la
tensión social, la diversidad cultural e ideológica deriva en gran parte por la
inmigración, el conflicto de un Estado moderno consolidad y la iglesia, la cuestión de
las fronteras. Estas temáticas son puestas en dialogo con la figura del propio Roca y el
principal partido del momento el PAN (Partido Autónomo Nacional). Esto permite un
mejor entendimiento al público, la figura de Roca se comprende mejor en torno al
contexto social en el cual estuvo insertó. Esta exhibición tiene un arco de publico
bastante amplio, desde visitantes que van por su cuenta y visitas escolares pueden ser
participes de esta actividad.

Otra exhibición a destacar es la de El museo que fue casa, donde se ve la arquitectura,


diseño de interior de la casa de José Arce (dueño del inmueble). Se puede observar
muebles de época, ambientes, decoración, objetos y lograr un recorrido histórico de la
casa y su transformación en museo. No obstante, al contrario de la otra exhibición que
es más amplio, aquí el público se reduce a quienes tengan conocimientos de arte y de
arquitectura.

Luego tiene una oferta con material didáctico para docentes. El museo como lugar de
enseñanza puede completar y ampliar los contenidos pedagógicos del aula. Los temas
que permite abarcar son amplio, desde frontera, inmigración, pueblos originarios,
Estado, protesta social. No solo el abanico de temático es amplio, sino que invita a
pensar una variedad de actividades para los alumnos. Para los docentes el material que
el museo pone a disposición permite una combinación entre la escuela y el museo,
generado una reflexión sobre el periodo (1880-1914).
Lo interesante de la propuesta del museo Roca, es como logro abordar desde una
diversidad de perspectiva una época tan compleja. El museo demostró que se puede salir
de una mirada maniquea del periodo, y permitir no solo nuevas temáticas, sino observar
los sujetos sociales (inmigrantes, pueblos originarios) que han quedado fuera de la
historia. Desde mi perspectiva más que repensar, se podría agregar temas nuevos, como
la relación Estado-iglesia, y el desarrollo de otras confesiones religiosas en el país.  

Inmigración: encuentro y memoria


Como se dijo en la introducción, esta serie trata de sobre la historia de la gran
inmigración, tema que concuerda con espacio temporal del museo. Para este trabajo en
particular, el tema a tratar será la inmigración italiana al Hotel del Inmigrante (1880-
1914), ubicado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

El museo Roca trabaja las transformaciones ocurridas en la Argentina de fines del


SXIX, y principios del XX. Estos cambios permitieron que mucha gente (de los más
diversos orígenes) se asiente en nuestro país, teniendo como consecuencias, la
diversidad cultural, y el encuentro entre culturas que jamás se habían visto. En línea
con ello, entre 1880 y 1930, Argentina fue sin duda, uno de los destinos más
importantes de la inmigración italiana: Más de dos millones de italianos se embarcaron
para dirigirse a nuestro país.

El Hotel de Inmigrantes
En las inmediaciones del puerto de la ciudad de Buenos Aires, fue construido (1906-11)
el Hotel de los Inmigrantes con el propósito de recibir, orientar, alojar y ubicar a
los inmigrantes europeos (y, en consecuencia, italianos) Se trató de un enorme edificio
de
cuatro pisos con una capacidad para albergar hasta tres mil personas. En la planta baja,
antiguamente, se encontraba la cocina y el comedor mientras que en los pisos superiores
estaban los dormitorios. En total, funcionaban cuatro dormitorios por piso con una
capacidad máxima de doscientas cincuenta personas. En las habitaciones, las literas no
tenían colchones: estos eran reemplazados por lonas de cuero ya que los colchones
podían albergar agentes causantes de infecciones y/o enfermedades como la sarna o la
pediculosis.
Este enorme edificio de hormigón, formaba parte de un gran complejo donde había
diversos pabellones destinados al desembarco (los recién llegados al país, podían
alojarse gratuitamente en el Hotel de los Inmigrantes por cinco días, aunque a veces
dicho plazo se extendía), atención médica (contaba con un hospital destinado a la
atención de los recién llegados, afectados por enfermedades contraídas durante el viaje
en barco o vinculadas a la mala alimentación) y traslado de los inmigrantes (por una
Comisión de Inmigración, encargada de buscarle un trabajo a los inmigrantes y
trasladarlos hacia su nuevo destino laboral)
De conformidad con las leyes de aquella época, cuando llegaba un barco con
inmigrantes al puerto de Buenos Aires, se debía seguir un protocolo antes de
permitir su ingreso al país. En primer lugar, debía subir al barco una junta de
inspectores para controlar que todos tuvieran la documentación exigida para
poder desembarcar en territorio argentino. Luego, los inmigrantes debían pasar
un control sanitario estricto a fin de evitar el ingreso al país de personas con
enfermedades contagiosas. Por último, se realizaba el control de equipajes y
todas las pertenencias se guardaban en un depósito destinado a tal fin ya que
las habitaciones del hotel no eran lo suficientemente grandes como para
albergar a tantas personas con sus objetos personale

El Hotel de los Inmigrantes cerró sus puertas en el año 1953 y, en 1990, fue
declarado Monumento Histórico Nacional por medio del Decreto N°2402.
Actualmente, este predio pertenece a la Dirección Nacional de Migraciones.

El trabajo tiene como destinatario, un público diverso, a nivel de edad, formación, etc.
La inmigración genero efectos disruptivos, tanto para los que llegaron como para los
que ya estaban, y este proceso dejo huellas, memoria en la gente, lo que se busca es
mostrar como se produjeron los encuentros en la Patagonia, y lograr en el publico, una
interpelación, hacia ese pasado, y apelar a su propia experiencia (si es que la tiene), si
no contara con esa experiencia, mostrar la inmigración desde sus múltiples lados, desde
la historia oficial, como aquello que se oculto, ver los descarnado, pero sin caer en
maniqueísmo, y finalmente romper con las miradas institucionales como el Estado, y
apelar a lo que vivieron y sintieron los protagonistas. Ese es el objetivo del trabajo.
Al ser un público amplio, se pretende usar una variedad de redes sociales facebook
(museorocainstituto), instagram (@museorocainstituto), twitter (@museoroca), el uso
de varias redes permite de una interacción especifica con el público que consume cada
red social, pero el mensaje será el mismo en todas, el hashtag será el genérico para la
serie #historiasdeinimigracion. Se hará un posteo con imágenes acompañada de un texto
(epígrafe), el cual, puede tener la flexibilidad de adaptarse a cada red social en
particular. Se espera una difusión que atraiga a la gente, lograr que el público participe y
genere intercambios, estos pueden ser opiniones, historias personales, o bien un debate
sobre la relación de los eurodescendientes y los pueblos indígenas.

Textos para los posteos (posibles)


Instagram y facebook: A lo largo de los posteos sobre la serie de
#historiasdeinmigración, pudimos ver desde distintas perspectivas como impacto sobre
la sociedad argentina este proceso.
Bibliografía utilizada

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