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Diskord- Degenerations

Degenerations es el nombre del nuevo álbum de los noruegos de Diskord y son sus

primeros signos de vida en 8 largos años. El trío nórdico toca un death metal

técnico de lo más especial que tiene para ofrecer la escena y es una banda que

más gente debería escuchar.

El disco abre con la ya de por sí devastadora Loitering in the Portal que se basta

de sus menos de tres minutos para introducir en la mente la locura que espera en

este lúdico viaje sonoro. Los tracks de una duración casi modesta dan cuenta de la

elegancia de estos noruegos a la hora de componer temas precisos y rebosantes

de ideas que a pesar de su seriedad nunca deja de ser divertido de escuchar con

ese estilo campechano y algo doomy que los distingue.

Se trata de un disco directo pero dable a la contemplación, como nos sugiere su

misma portada: un primer plano de pinceladas espesas que resaltan la potencia de

los materiales del conjunto. Incluso el silencio encuentra lugar entre los vericuetos

de sus composiciones, no como calambres en el espectro sonoro para generar una

expectativa efectista o sensación de inexistente misterio, sino como blancos en la

mancha de impresiones que es cada uno de los temas.

Los instrumentos quieren sonar a si mismos pero las composiciones no abusan de

los solos ni del protagonismo exasperante, nada queda relegado al olvido del ruido

y todo se integra en el caos orquestado y autorreferencial de esta mezcla

maravillosa. Uno se podría pasar hablando de las particularidades que distinguen


cada uno de los temas (las guitarras soberbias y espaciales de Abnegations, el

horror al vacío de The Endless Spiral, la ambientación macabra en la breve Lone

Survivor, los despegues épicos y un tanto melancólicos en las guitarras de Beyond

Grime…) y aun así quedarse sin abarcar la elocuencia de esta producción.

El escucha transita con el paso sereno de un cocodrilo por una plácida ciénaga de

bajeos esponjosos que podrían recordarnos los mejores temas de Beyond Creation,

mecido por las ondas del agua y el trote de la multitud de voces que le brinda cada

golpe de la batería mientras unas melodías estridentes licuan su cerebro reptiliano

hasta los primeros síntomas de la demencia.

En un mar de jugueteos jazzísticos, melodías disonantes y caos consensuado y

cerebral que suele ser la escena del death metal técnico, Diskord entrega un

álbum que sin ser el más virtuoso, será de los más memorables del año por su

apetitosa variedad y su compromiso con lo extraño, quizás en el espíritu de un

Sludge. Si lo que quieres es un tech death que no se haga marañas en el oído,

este es tu álbum.

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