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PROCESO DE SOCIALIZACIÓN_ Amorín

Es el marco o cauce del desarrollo global donde ocurren el desarrollo afectivo-sexual, el desarrollo
cognitivo-intelectual, etc. El proceso de socialización es lo que media y produce la construcción de lo que
originalmente es un potencial biológico, hasta desplegarlo en lo que finalmente es y va siendo un ser social.
Es una suerte de enlazamiento continuo de dos dinámicas procesales indisolubles y en constante dialógica:
la individuación, que construye una identidad psíquica y la socialización, que construye el ser social y
también la identidad colectiva. El conjunto configura un todo sistémico que requiere ser pensado desde la
perspectiva de la complejidad.

El potencial biológico es "tomado" por el lmbiente a efectos de ir deviniendo ser social; no hay construcción
de la condición humana sin mediación del proceso de socialización, que vertebra el desarrollo. El proceso
de socialización es, en sí mismo, un proceso de ideologización y precipita en esencia la construcción de una
subjetividad sujetada. Sujeto sujetado quiere decir que el ser social es un producto de entramados, redes
sociales y trazas simbólicas que formulan una propuesta de sujeto sobre la base de un modelo, modelo que
sirve al sistema para reproducirlo, sosteniéndolo y perpotuándolo. Entonces, el proceso de socializacióm es
también la construcción y producción cle un adulto/a maduro y "normal," funcional al statu quo.

La regulación colectiva del posicionamiento subjetivo a través de legitimaciones, reconocimientos y


descalificaciones, repudios y exclusiones, va acompasando el traspase de componentes ideológicos. Para
llegar a un pensamiento crítico habría que poder descentrarse de lo que ha sido un condicionamiento
impuesto por este tránsito inevitable jalonado por grupos de referencia y pertenencia.

La idea del Prof. carrasco, que es el autor del que tomamos básicamente gran parte de estas ideas, es que
no hay posibilidad de pensar el ser si no es en el contexto de su situación. El ser concreto en situación está
inmerso en condiciones materiales de existencia, definidas por un "real" histórico colectivo, desplegando allí
su dramática situación, que como veremos, forma un entramado directamente con la cotidianeidad, noción
que a su vez se toma en continuidad con las nociones de identidad e ideología. Esta condición habilita
procesos en el ser concreto en situación que le permiten discurrir como producto y productor (de la historia);
sujeto y objeto; receptor y transformador.

El ser en situación se inscribe en el marco de un corte situacional que se opera en el proceso longitudinal de
la historía. Volviendo ahora al Prof. Carrasco, situación, por definición, está conformada por coordenadas
espaciales, temporales, hechos y acontecimientos. A su vez la situación sirve de continente a la cotidianidad
Diremos que cuanto más fusionada está ésta con la situación, menos conciencia tiene de ésta el sujeto.
Según este autor, muchas personas no tienen conciencia situación, viviendo una cotidianidad no crítica.
Desde el punto de vista del Prof. Carrasco las categorías de cotidianidad (como un modelo básico de
existencia) y de ideologia, se asimilan recíprocamente la dimensión del ser en situación. Entonces la
inserción en esa cotidianidad permite, potencialmente, la experiencia vivida la forma de acontecimiento.
un acontecimiento es la peculiar forma en que un sujeto percibe y se apropia los hechos de la cotidianidad.
El acontecimiento tiene referencia con la identidad del sujeto y su grado de constitución como tal en su
definición como ser social. Dicho de otra forma los hechos, fenómenos cotidianos estructurados en la matriz
témporo-espacial, cobran dimensión de acontecimientos en virtud la significación que adquieren para el
sujeto, significación que se entrelaza con tránsito por los grupos de referencia y pertenencia. Estos grupos
de referencia y pertenencia son dispositivos sociales en tanto "disponen" los soportes sobre los cuales se va
a vivir la situación y la experiencia subjetiva ante hechos y acontecimientos. Se llaman de referencia porque,
entre otros aspectos, devuelven al sujeto una imagen de sí y de la realidad, y de pertenencia porque el
sujeto está inmerso, inserto o participando en esa dinámica grupal y se ha generado un efecto de filiación y
afiliación.

La cotidianidad constituye en sí misma un díspositivo naturalizador y obturador del pensamiento crítico, y


contextúa y es contextuada por la situación. Carrasco subraya la importancia del fenómeno entendiéndolo
como "(...) la toma de contacto del hombre con el ámbito que lo rodea al tiempo que hace conciencia de su
propia existencia como individuo" (Carrasco J. C., 1976).

Esa "toma de contacto" está mediada psicológicamente, desde el comienzo la vida, por mecanismos que
implican la introyección de contenidos (internalización) y la proyección (externalización), generando asÍ un
efecto de a-percepción del ambiente, elaborándose de este modo imágenes de los objetos. La situación es
una estructura que sintetiza lo singular con lo colectivo y en ella las contradicciones de la historia son
encarnadas y actuadas por los propios sujetos.
Los diversos esquemas sociales incluyen al sujeto en un complejo mecanismo de asignación y asunción
deroles, de actividades y prácticas, matrizando comportamientos bajo la presión de la demanda
socializadora hegemónica' que en sí define la vida cotidiana. Los hechos y acontecimientos que según los
planteos del Prof. Carrasco conforman parte de la cotidianeidad, van adquiriendo significado y valor para el
sujeto a través de las imágenes que elabora de los objetos, de los otros/as, del mundo y de acuerdo con
dichas imágenes, orientará su praxis como ser en situación.

Inicialmente, las imágenes se conforman de manera directa a la función que los objetos desempeñan en
relación al sujeto, según en significado que puedan tener (que lo gratifiquen o lo frustren). Esta etapa
corresponde a un momento muy temprano en la vida de los seres; es entonces cuando se tiene una visión
panorámica del mundo de tipo “subjetivo e individual”. Operan aquí en su máxima expresión los
mecanismos del psiquismo descriptos por Melanic Klein: disociación, identificación introyectiva y proyectiva;
y apelando a un concepto freudiano, diríamos que el concepto de placer incide significativamente en este
nivel.

Paulatinamente, la interacción constante entre maduración y aprendizaje como determinante del desarrollo
ontogenético, va permitiendo mayor efectividad en aparatos sensoriales, perceptivos, motores y psiquicos
(nótesá que de ellos depeden las posibilidades de percibir, sentir, pensar y actuar). Se produce entonces
una captación y aprehensión más afinada y discriminativa, a la ve que el sujeto puede ir progresivamente
transformando su ambiente y dentro de él, su relación con otros/as. Este desarrollo permite que el efecto
dialéctico primitivo de internalización/externalización den paso (sin desaparecer nunca definitivamente) a un
interjuego que se efectuará entre los objetos "reales" del mundo y el conocimiento que el ser tiene de éstos,
pero dentro de una actuación insuficientemente crÍtica. Se favorece así la incidencia y determinación sobre
el sujeto de las tendencias de los esquemas dominantes en la sociedad, que el autor llama “Dominante
Colectivo”. Podrían asimilarse sin mayores forzamientos estos dos níveles propuestos con la adaptación
pasiva y a-crítica a la "realidad' (el subjetivo-individual y el de la incidencia del dominante colectívo). El
sujeto posee aquí imágenes grobales y estáticas, rígidas, difusas y parciales de los objetos, manejándose
en forma insuficientemente crítica, dando por resultado una adáptación forzosamente pasiva. Más que
frente a la incidencia de pre-juicios, nos encontramos ante la presencia verdaderos "no-juicios". El
dominante colectivo se encarna en los grupos de pertenencia y referencia, los más identificables son la
familia, los aparatos transmisores de la educación formal, y los grupos de inserción laboral.

La percepción anticipada condensa la sutura la pauta social y la conducta individual, y las imagenes
constituyen su sustrato psicológico. Esta percepción anticipada se sustenta en un patrón perceptivo de las
pautas vigentes y modelos automáticos de comportamiento incorporados en la cotidianeidad, lo que fora la
base psicológica de la ideología.

Según Carrasco, para poder elaborar imágenes de carácter analítico, dinámico y procesal, se debe producir
un inter juego complejo, dOnde fluctúen los tres niveles, el subjetivo-individual, el del dominante colectivo y
el crítico, en función de una mayor superposición y dominio del último sobre los otros. Esta posibilidad no es
alcanzada por la mayoría de los sujetos y, para el caso de quienes eventualmente lo logren, la consecuciÓn
se produce en algunos planos de su experiencia y no en su totalidad.
El nivel crítico estaría vinculado con la posibilidad de percibir y manejarse en el mundo de forma
transformadora e instituyente, donde la vida cotidiana pueda ser pensada, sentida y verdaderamente
"actuada" en forma vívida (tomado aquí en el sentido de acto responsable de un sujeto que asume
concientemente su autoría como agente de cambio). En este caso, el sujeto lograría trascender en parte el
lugar donde ha quedado dispuesto "en cuerpo y alma" por influjo del dispositivo socializador-alienante,
movimiento trascendente donde se habilita la posibilidad de enriquecer su interacción con los/as demás a
través de la consolidación de vínculos “productivos" (no en el sentido clásico del capitalismo) para sí y los
otros/as, en una evaluación crítica permanente de esos dispositivos donde se encuentra inserto.

El sujeto realiza así un tránsito que habilita paulatinamente a "darse cUenta" de cosas que le habían
permanecido ocultas aunque formaban parte de su “realidad" cotidiana. Lo que llamamos "realidad" no es
una categoría a-priori que pro-existe lineatmente al sujeto de modo que éste se adapte a ella
mecánicamente', lejos de eso tiene un fértil enlace bi-direccional con el mundo interno y admite una
aproximación instrumental transformadora. En definitiva, el proceso de socialización conduce al aprendiza¡e
e incorporación de modalidades de relación y vínculo con el mundo, así como a la adquisición de un
posicionamiento determinado en el puzzle que constituye la imbricaciÓn entre contratos sociales, modos de
producción, cultura y subjetividad'.

El pensamiento, producto de los niveles subjetivo-individualy dominante colectivo, está absolutamente


inserto dentro de lógicas que estructuran el mundo en categorías prácticas, donde lo bueno y lo malo, lo
lindo y lo feo, lo deseado y indeseable, lo amado y lo odiado, lo valorado y lo despreciado, lo sano y
enfermo, etc-, tienen posiciones polarizadas, dilemáticas, disyuntivas, excluyentes y fuertemente pre-
establecidas. En resumen entonces, el proceso de socialización es un proceso ideológico y es cauce
deldesarrollo. Requiere de una inserción, un pasaje del sujeto por grupos de referencia y pertenencia, y ese
pasaje tránsito, aporta una determinada visión del mundo que el sujeto hace propia y reproduce.

Los grupos de referencia y pertenencias son, la familia, el sistema educativo, las organizaciones donde se
ofrecen las prácticas laborales. Admiten componentes comunes bien identificables: a) poseen una estructura
definida por la forma peculiar que adoptan las relaciones jerárquicas entre sus integrantes; b) presentan una
dinámica de funcionamiento, donde pueden identificarse procesos de toma de decisiones y procesos de
comunicación; c) circulación de contenidos (con elevada connotación valórica). El autor va a proponer una
peculiar estructura generada por la cotidianidad, la identidad y la ideología, donde estos componentes serán
comprendidos casi como uno y lo mismo. Desde su concepción, la cotidianidad consiste tanto en los hechos
y acontecimientos vividos por el ser en situación, así como la traducción psicológica de estas experiencias.
De esta forma, la cotidianidad constituye un modelo básico de existencia generador de planes o programas
para el aparato psíquico (traducción interna de la vida cotidiana que también se transforma en ideología).

De la identidad diremos que tiene que ver con una sensibllldad básica, un trasfondo existencial que se
conoce como continuidad existencial. Es una experiencia basal, una resonancia vivencial. Esta continuidad
existencial podríamos plantear que comienza en la vida intra-uterina y produce una experiencia de
continuidad, la conciencia o percepción que tenemos de que somos los mismos desde nuestra concepción.
Es una conciencia construida porque es ilusoria: es la percepción de que hay una continuidad sin rupturas
en nuestro desarrollo desde nuestra concepción hasta hoy, la conciencia de que somos los mismos sin
solución de continuidad. Vivimos presentes perpetuos estancos en el tiempo, la memoria y la sensación de
continuidad existencial, sostenida sobre la fisiología del cuerpo y sobre un nÚcleo básico afectivo, que nos
dan una conciencia de continuidad ilusoria. Al sentimiento de continuidad existencial debemos agregarle el
sentimiento de mismidad (somos los mismos a pesar de los cambios), una imagen y representación de sí,
aspectos provenientes de identidades colectivas, el sentimiento de autoestima y de integración entre los
yoes que fuimos, el (los) que somos, y los que seremos.

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