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MUESTRA DE UNA

NUEVA TRADUCCIÓN
DE

LOS SALMOS
EN VERSO Y PROSA,
EN LATÍN Y ESPAÑOL
CON NOTAS,
por
Tomás González Carvajal
M U ES TR A

DE UNA N U EVA T R A D U C C IO N

D E LO S SA LM O S

EN VERSO Y PRO SA ,

CON N O T A S ,

P O R D . T O M A S G O N Z A L E Z C A R V A JA L ,
A C A D ÉM IC O D E V Í'M E R O D E LA S E A L A C A D E M IA

ESPAÑOLA.
ADVERTENCIA.

Quéjanse muchos con razón del en­


gaño que suele padecerse en los libros
nuevos, por no corresponder su utilidad á
las esperanzas que sus títulos y frontispicios
prometian. Y deseando yo evitar con tiem­
po esta queja, antes de publicar mi nueva
traducción de los Salmos he querido dar á
luz esta muestra: la cual podrá cada uno
ver y examinar á su gusto, y cotejarla
ahora con las demas obras que de esta cla­
se tenemos en lengua española; y si le pa­
reciere que con ellas no hace falta la mia,
podrá excusarse de comprarla cuando se
venda. Y o por mi parte he procurado en
ella tres cos~s, á saber: I .* En la traduc­
ción poética conservar las sentencias, y aun
la letra del texto, excusando rodeos y lar­
gas paráfrasis, en cuanto es posible, que no
siempre lo es. 2 .a En la traducción prosaica
conservar, no solo la letra, y las sentencias,
que son como las figuras del cuadro, sino
también ciertas maneras de decir, propias de
la lengua original, que son como el colori­
do, y que en una traducción de esta cía­
se creo que deben conservarse tam bién, en
cuanto se pueda sin causar con ellas oscu­
ridad. 3.* En las notas recoger con gran d i­
ligencia lo mejor que en Padres y Exposi­
tores he encontrado sobre el sentido literal,
y añadir algunas observaciones sobre la poe­
sía oriental, no hechas hasta ahora en las
traducciones que tenemos. En lo cual nú
deseo es que haya en nuestra lengua , como
en otras vulgares h a y , una obra donde con
el estudio de la piedad y religión que ins­
piran los Salm os, se junte el de la literatu­
ra y buen gu sto, y se aficionen todos á la
lectura de estos divinos poem as, de que
tanta utilidad pueden sacar por todos cam i­
nos. E n esto he empleado por muchos años
los ratos de descanso que mis ocupaciones
me han perm itido; y me tendré por m uy
feliz si en algo contribuyo con esto á la co­
mún utilidad. Réstam e solo advertir aquí,
que lo que en la primera nota ó en cual­
quiera otra de esta muestra pueda echarse
menos, queda ya dicho y explicado en la
obra en las de los Salmos anteriores.
TRAD U CCIO N

D EL SALMO XXL

A l maestro de la Cierva de la aurora,


canción de David.

< P o r qué mi Dios, mi Dios, asi me dejas?


Mírame solo aquí. ¿Pero cargado
Del peso del pecado,
Esperanza tendré de que mis quejas
Oigas y me libertes? ¿Sin provecho
Clamaré todo el dia?
De noche clamaré sin ser oido,
Y se tendrá por necia mi porfía?
1 In finem, pro smctptio- i Para el fin , por la acogí-
ne m atutina, psalmus D a - da de la mañana, salmo de
vid. David.
2 D eu s, litu s meas res- a Dios, Dios mío, mira
fic e in me: guare me dere- hacia mí; ¡ por qué jne has
¡iqutsti? hnge a sálate mea abandonado? Lejos están de
verba delictorum meorum. salvarme mis delitos.
3' D tu s mius clamaba per 3 Dio» mío, clamará da
d iim , et non exawdüs: et dia, y no me oirás; y de
ntine, et non ad insipien- noche, y no se me atnbui-
ti'dtn mihi. t í á necedad.
6
4 O , tú que habitas en el alto techo
De la santa Sion, ilustre gloria
De Israel, ten memoria
5 De como en tí esperaron
Nuestros padres, y libres por tí fueron,
6 Y como á tí clamaron,
Y clamando salvarse consiguieron,
Y á su fe firme asidos,
Nunca en ella se vieron confundidos.
7 Y o no soy hombre, sino vil gusano,
Desprecio de la plebe,
Mengua y oprobrio del linage humano.
8 Todo el que me ve asi, luego se atreve
A insultarme, y moviendo la cabeza
Con desprecio me dice:
p «Este es el que esperaba
» De Dios en la grandeza,
«V en g a pues á salvar al infelice.

4 Tu autem in sancto h a­ 4 T ú empero habitas en el


bitas , laas I'sracl. santuario, g!oria de Israel.
j In te spera-verunt p a - f En tí confiaron nuestros
tres 'lo s trt: speraverunt, padres: confiaron, y los li ­
et libtrasti eos. bertaste.
6 A d te clatnaverunt, et 6 A tí clamaron, y salva»
s a lv ifa c t i sunt: in te spe- dos fueron: en tí esperaron,
raverun t, et non sunt coit- y no quedaron confundi­
fu s i. dos.
7 ligo autem stirn vertáis, 7 Bien que yo soy un gu­
et non homo; opprohriunn sano , y no hombre: ei opro­
hominum, et abjectio ple- brio de los hombres, y lo
bis. mas bajo de la p lebe.
8 Omites videntes me, de~ 8 Todos los que me ven se
ristrunl me; locuti sunt la- burlan de mi con palabras,
b iis , et movertint capttt. y con meneos de cabeza.
$ Speravit in Domino, ir¡- 9 lin el Señor esperaba;
7
«SI es que tanto lo amaba,
«¿Cómo no viene y a , cómo no acaba2”
to T ú , ó Dios, eres mi padre,
Que del materno claustro me has sacado.
A tu cargo nací, niño, y colgado
Del pecho de mi madre,
1 1 Ya yo esperaba en tí-, y aun encerrado
En su vientre yacia,
Cuando ya por mi Dios te conoeia.
De mí no te separes,
12 Ni en tal tribulación me desampares,
Porque es muy recia y cruda,
Y otro no tengo á quien pedirle ayuda.
ij De indómitos novillos, de feroces
Toros, ay! rodeado
Me veo, que veloces
Aparecen por uno y otro lado,
i a Con las bocas abiertas como fiero

f í a t eum: salvum fa c ia t que lo liberte : sálvelo, pues


tum, quoniam vult eum. que le tiene voluntad.
jo Quoniam tu es qui ex- 10 Cuando tú eres el que
traxisti me de ventre; spes me sacaste del vientre de mi
mea ab uberibus m atris madre : mi esperanza desde
meae. que me criaba á sus pechos.
i i In te projectus sum ex 1 1 T ú me recibiste al na-
uttro: de ventre matris meae cer: desde el vientre de mi
Deus meas es tu : ne dhces- madre te tengo por mi Dios:
seris a me. no te apartes de mí.
1 3 Quoniam tribulatiopro- 12 Porque la tribulación
xima est i quoniam non est está cerca: porque no hay
qui adjuvet. quien ayude.
i j CircumdeJerunt me v i- 13 Muchos becerros me
tüli multi: tauri pingues han rodeado: cercado me
ebsederunt me. tienen toros muy recios.
i q Aptruerunt super me 14 Tienen la boca abierta
Rapaz león que ruge,
i j Y amenaza. Mi cuerpo todo entero
Cual agua se disuelve, y seco cruje
Del dolor de los huesos desunidos.
16 Derrítese en el pecho como cera
Mi triste corazon: y consumidos
17 Los jugos naturales ;
Agotada y enjuta mi primera
Robustez y frescura;
Y con ansias mortales
A las fauces la lengua ya pegada;
V e o la muerte dura
Acercarse, y la triste sepultura.
18 Circúndame un enjambre de malvados
Que al rededor me ladran
Como fieros sabuesos.
19 Las manos me taladran

os suutn t sicut leo rapim it contra m í, como león ra­


et rugiens. pante que ruge.
Sicut aqua effussus I § Como agua he sido der­
sutn, et dispersa sunt om- ramado , y se han descoyun­
Kta ossa mea. tado todos mis huesos.
1 6 Factum est cor metan 16 Mi corazon está como
tamquam cera Hqutscens in una cera, derritiéndose den­
medio veniris mei. tro del pecho.
1 7 A ru it tamquam testa 17 Háse secado mi verdor
'Vtrtus mea, et iingua mea como barro cocido, y mí
adhaesitfaucibusmeiss et in lengua está pegada á las
pulverem mortis deduxisti fauces, y ttí me vas condu­
me. ciendo al polvo de la muerte*
18 Quoniam circumdede- 18 Porque me rodean mu­
runt me caries m ulti: conci- chos per ros r el concejo de
lium malignantium obsedit los malignantes me tiene
fhe. sitiado.
j p Foderunt manus meas, 19 Taladráronme los pies
Y los pies, y contar pueden mis huesos.
20 Míranme y me remiran muy pausados,
Reparten entre sí mis vestiduras,
La túnica separan, y en los dados
Buscando el azár ciego,
Premio la constituyen de vil juego.
21 Tú pues, Señor, en tantas amarguras
No retardes tu auxilio soberano,
A mi favor atiende.
22 Del rigor inhumano
De la espada sangrienta me defiende,
Y del furor de tanto can rabioso.
Líbrame piadoso
Del león carnicero;
Y del asta feroz y tan temida
Del unicornio fiero
Salva mi triste vida,
En tanta confusion tan abatida.

et pedes titeos; áinumeravt- y las manos: me contaron


runt omnia ossa mea. todos los huesos.
¡¡o Ip si vero considerave- 30 Hilos muy bien me ob­
r u n í , et inspexerunt me: di- servaron y me estuvieron
viserunt sibi vestimenta mirando: partieron entre sí
mea, et super vestem meatn mis ropas, y sortearon mí
miseruttt sortem. vestidura.
a Tu autem, Domine, ne 2 1 Mas tú , Señor, no ale­
elongaveris auxijium tuum jes «le mí tu socorro: mira
h me: ad defensionen meam ]>or mi defensa.
conspice.
32 Erue a fra m ea , O cus, 22 Libra mi vida del cu­
aiiimam tneam: et de manu chillo , y mí alma d e ia ma­
canis untcam tneam. no del perro.
Sa lva me ex ore leonis, 33 Sálvame de ia boca del
et a cem itas unicorttium león, y mi humildad de los
humiHlatim meam. cuernos de los unicornios.
lo
24 Y o daré a conocer á mis hermanos
L a gloria de tu nombre.
Rodeado de pueblo numeroso
Y o , con alto renombre
Ensalzaré tus hechos soberanos,
Y diré fervoroso:
25 n Vosotros, que de Dios el temor santo
«Conocéis, alabadle:
«Hijos y nietos de Jacob, en cuanto
«Podáis, glorificadle.
26 n Respete de Israel la descendencia
« A l Señor, que del pobre con desvio
27 n No desechó el clamor; y en su clemencia
n Encuentra el ruego mío
« Dulce condescendencia,
« Y en su rostro benigna complacencia.”
28 En tan innumerable
Asamblea de pueblos á mí unidos
Tuyas serán las alabanzas inias,

N arrabo tiomm tuum 24 Haré conocer tu nom­


fra trib u s m eis; in medio bre í mis hermanos: te ala­
tecUsiae laudaba te. bare enmedio de la iglesia.
2 g Qui timetis Dominutn, 2 f Los que temeis a D ios,
laúdate eum: univirsum se­ alabadlo: descendientes to­
men Ja c o b , glorifícate eum. dos de Ja c o b , glorificadlo.
2 6 Timeat eum omne se­ 26 Témale toda la raza de
men I s r a e l: quontam non Israel, pues que nunca des­
Sprevit , ñeque despexit de- preció ni desatendió el rue­
frecationem pauperis. go del pobre.
27 N ec a vertil faciem 27 N i apartó de mí su ros­
suam a me: et cúm clama­ tro: y cuando á é! he cla­
ren» ad eum, exaudivit me. mado , me ha oido.
28 Apttd te laus mea in 28 De tí será mi alabanza
tccitsin m agnas v it a mea en U iglesia grands: cum-
IX
Y mis votos allí serán cumplidos
En la presencia amable
De los que con tu santo temor guias.
29 Los pobres comerán, y satisfechos
Serán hasta la hartura.
Los que del Señor buscan la dulzura
Lo alabarán, y dentro de sus pechos
La suave comida
Por siglos ya sin fin les dará vida.
30 De todos los confines de la tierra
Volverán en su acuerdo, convertidos
A su Señor, los ciegos moradores,
31 Y todos le serán adoradores:
32 Que es de Dios el supremo señorío,
Y no hay nación de su dominio exenta.
35 Los príncipes de grande poderío,
Postrados con fe atenta,

reddarn in tonspectn timen- püré mis votos k vista de


tium etim. los que le temen.
29 Edent pauperts ,e ts a - 29 Comerán los pobres, y
t ur ¡ibuntur: et laudabunt se hartarán; y alabarán al
Daminum qui requirunt Señor los que lo buscan:
eum: vivent corda eorum vivirán sus corazones por
in seculum siculi. los siglos de los siglos.
SO Reminiscentur el con- 30 Recordarán, y se con­
vrrtmtur a d Dominut» uní- vertirán al Señor todos los
ver si fines terrae, confines Je ¡a tierra.
$ 1 E t adorabunt in cons- 3 1 Y se postrarán delante
fectu ejus universal fa m i­ de él todas las familias de Jas
lia : gtntium. gentes.
j a Quoniam T)<imini est 32 Porque el reino es del
regntim: et ipse deminabi- Señor, y él se enseñoreará
tur gentium. de las gentes.
3 3 Manducaverunt et ado- 33 Comieron y adoraron
raverunt omnes pingues ler- todos los ricos de la tierra:
12
Su manjar comerán. A los mortales
Todos llegará el día
34 De rendirse á su voz. Con él en tanto
V ivirá el alma mía
Por siglos eternales,
Y mis hijos leales
Atenderán á su servicio santo.
35 En la feliz generación futura
Será anunciado á toda criatura
E l Señor. Su justicia bienhechora
Anunciará también la voz sonora
De los cielos al pueblo ya cercano
A nacer, erigido por su mano.

ra e: in conspectu ijas ca- postra ránse delante de él to­


dent omnes qui descendunt do- los que han de bajar á
in terram. la tierra.
3 4 E t anima mea illi v i- 3 4 Y mi alma vivirá para
v e t, et temen meum strviet é l: y mi descendencia le
ipsi, servirá.
3 5 Annunciabitur D o «ií- 3$ A la generación veni­
no generatio ventura: et dera se anunciará el Señor:
annunciabunt eoeli ju sti- anunciarán su justicia Jo»
tiam ejus populo qui nasce- cielos al pueblo que nace­
t « r , quem ftc it Daminus. rá , formado por el Señor.
TRA D U CCIO N

DEL S A L MO LXXII.

Canción de Asaph.

¡ Q u á n bueno y qnán suave


Es Dios en Israel para et que tiene
Rectitud en juzgar! Mas la alma mili
V adiando con grave
Duda y congoja, apenas se sostiene,
Con envidia mirando de ía impía
Gente la bienandanza,
Al ver la paz que el pecador alcanza.
No parece haber muerte

i Psalmus Asaph. i Salmo de Asaph.


a Qiiambañas Israel Dea»» 2 ¡Qué bondadoso es Dios
his qui recto sunt ctrd tl en Israel para los de recto
corazon!
3 M it autem peni moti 3 A mí casi me titubearon
sunt pedes: pene ejf'ussi sunt los pies, casi resbalaron mis
grtssus mei. pasos.
j Quia zelavt sttper tni- 4 Porque tuve zeios de
quos , pacem peccatorum v i- los malvados, viendo la trau-
dens. quilidad de los pecadores.
S Q u ia n o » tst respeetus ¡ Porque ellos no miran á
14
Para ellos, íii temen su memoria,
N i atormenta sus cuerpos regalados
Dolor que sea fuerte.
6 N i molestas se oponen á su gloria
t a s continuas fatigas y cuidados
Que sufren los mortales:
N i conocen sus penas ni sus males,
y Asi están poseídos
De soberbia, cubiertos de maldades,
Y de impiedad abominable y fea.
8 Y tan enardecidos
Con el calor de las iniquidades
Que su malvado corazon desea;
Que destilan pecados,
En torpísimo fuego transformados,
p Traen el pensamiento
Lleno de impudicicia, y la derraman
En torpes mil escandalosas voces,
Que inficionan el viento

morti eorum: et firmamen- la muerte, ni plaga en ellos


tum in pinga eorum. es durable.
6 I n labore hominum non 6 No les alcanza la m i­
su n t: et cura hominibus non seria humana, ni la pa­
jiagellab un tur. decen con los demás hom­
bres.
7 Ideo tenuit eos superita: 7 Por eso están poseídos de
optrti sunt iniquitate et im- soberbia: están cubiertos
p u ta te sua. de su ¡iniquidad y su impie­
dad.
8 P ro d iit quasi ex adipe 8 Se rezuma como mante­
iniquitas eorum: iransie- ca su iniquidad: se han con­
r»n t in affictum eordis, vertido en lo que amaba su
corazon.
¡f Cogitavsrunt tt h cu ti 9 Piensan torpezas y las
Y altamente publican lo que aman.
10 Y con mordaces lenguas y feroces
Al prójimo en la tierra,
Y aun á Dios en el cielo le hacen guerra.
11 En esto el pueblo insano
Vuelve y revuelve con ociosa idea,
Viendo al impío lograr tan buenos dias
Siempre alegre y ufano,
12 Y dice jqué, es posible que esto vea
Dios, y las celestiales gerarquíasí
13 ¿Qué, siendo delincuentes
Ricos han de vivir y florecientes ?
14 Y aun yo desatinado
Dije tal vez: en vano me fatigo
Las manchas en lavar del flaco pecho,
De justos rodeado,
Sin cesar todo el día mi castigo.

sunt nequitiam: iniquitd- pronuncian: altamente pro»


ttm in excelso ¡acutí sunt. nuncian la maldad.
10 Posaerunt in coelum os 10 Tocan ai cielo con su
saum : et lingaaeorumtran- boca, y su lengua va repa­
siv it in térra. sando la tierra.
1 1 Ideó convertetur popu­ 1 1 Por tanto en esto repa­
las mtus hic: et dies pleni rará mi pueblo, y notará que
invenientur in eis. sus días de ellos son felices.
1 2 E t dixerunt: Quomodb 12 Y dirán: ¿cómo sabe
scit ü t u s , et si est scienñtt esto Dios ? y si habrá noti­
in excelsa ? cia allá arriba!
jrjf Ecce ipsi peccatores et 13 Mirad estos pecadores,
abundantes in secuto obti- como abundan, y tienen ri­
nuerunt divitias. quezas en la vida.
1 4 1 E t d ix i: Ergosintcau- 14 Y yo dije: luego sin
saju stijicavi cor metan, et causa purifico mi corazon,
¡a vt ínter innocentes manas y lavo mis manos entre los
meas. inocentes.
16
i j Padezco en vano, cuando al triste lecho,
N o bien llegado el dia,
Y a se acerca con él la pena raía.
16 Mas a y ! que en tan errada
Opinión, de tus siervos me atreviera
A negar el ejemplo respetable.
17 La razón ignorada
Con vano afán averiguar quisiera,
Que será para el hombre inescrutable,
18 Hasta que á tí se llegue,
Y vea el fin del impío, y se sosiegue.
19 Bien que el resbaladero
En que suerte tan próspera los puso,
Asegura mas presto su caida.
T u brazo justiciero
Contra engaños engaños les dispuso,
Por donde en lo mejor de la subida,
Cuando mas encumbrados,
Caen por tu poder precipitados.

7f F.t fu i jlagellatu s tota i j Y sufro el azote todo el


d ie : et castigaría mea in d ia, y mi castigo desde por
ntatutinis. la mañana.
¡ 6 S i Jicebam : narraba 16 Si decía, de este modo
s ie : ecce nationem Jiliorum hablaré; vestne aquí que
tuorum reprobavi. censuraba á todos tus hi|Os.
i j E x istim a b a n u t cog- 1 7 Presumía conocer esto:
noscerem hoc:labor est ante trabajoso es para mí.
me.
1 8 Doñee intrem in sane- 18 Mientras no entre en el
tuarium D e i: et inteíiigant santuario de Dios , y entien -
in novissimis eorum. da el fin que han de tener.
19 Bien es verdad que tú
zo Verumtamen propter Ies pusiste cerca las rram-
dolos jvosuisti e is : dejecisti pas : cuando se elevaban,
eos dum allevarentur. los derribaste.
i Cómo tan de repente
Tanta desolación y desventura?
¿Tanto caer de tal ensalzamiento?
¿Qué fuerza omnipotente
Los derribó de la mayor altura
A tal humillación en un momento?
Su culpa los condena
A que mueran asi por josta pena.
He aquí, Señor, la suerte
De ios impíos no es mas que vano sueño;
Aunque no lo conocen, sino cuando
Los despierta la muerte.
Entonces tú con enojoso ceño
Desde tu trono su impiedad mirando,
Vuelves en polvo y nada
Su soberbia y su dicha imaginada.
Feliz y o , que inflamado
Mi corazon, trocado mi deseo,
Mi ignorancia y mi nada conocidas,
Cual jumento cargado,

s e Qttomodo fa c ti sunt in 20 ¡ Cómo cayeran en de-


desolaiionem? Súbito defice- soiacion ; De repente faits-
r u n tp e rú ru n t propter ¡n i- ron: perecieron por su mal-
quitatem suam. dad.
3J Pelut somnium ¡urgen- 2 1 Como suefio despuesde
tium , Domine, in ci-jitate despertarse, Señor: en tu
tun imaginera ipsorum a d ciudad reducirás í la nada
nihilum rtdiges. su imagen de elfos.
23 Quia injiammatum est 22 Porque se inflamó mi
cor mtum, et renes mei com- corazon, y se conmovieron
mutati sunt: et tgo a d nihi- mis entrabas: y yo estaba
¡ttm redactas sunt, tt nes- reducido á la nada, y lo ig-
civi. norab.j,
Ut jumenium Jactu t 33 ¥ me quedé hecho un
i8
Obediente y sumiso á ti me veo.
24 Y tú asiendo mi diestra me convidas
A seguir tus pisadas,
Y entrar lleno de gloria en tus moradas.
25 Porque ¿qué hay en el cielo,
Qué hay para mi en la tierra, que agradarme
26 Pueda sin tí, Dios mío? Desfallece
Mi alma sin consuelo,
Y del mísero cuerpo ya faltarme
Siento el vigor, cuando el deseo crece
Mi Dios, de tu presencia,
Dios de mi corazon, mi eterna herencia.
27 Morirán muerte dura,
Los que de tí se alejen. Condenados
Los adúlteros necios amadores
A eterna desventura
Serán, que de tu trato separados
Suavísimo y dulce, otros amores
Contrarios admitieren,

stítn apitd te: et ego semper jumento delante de tí: y y o


tecum. siempre contigo.
2 4 Tenuisti manum dexte- 24 T ú me asiste de !a ma­
ram meam: et in volúntate no derecha, y por tu volun­
tua deduxisti m e, et eum tad me guiaste, y me aco­
glo ria suscepisti me. giste con honor,
ü < Quid entm mihi est in 2 5 ¿Y ciertamente que ten­
coelo ? et a te quid volui su~ go yo en el cielo» ó que
p e r terram f quiero en la tierra fuera de tí?
a 6 JDefecit caro mea et 26 Desfallece mi corazon
cor meutn: D eus coráis mei, y mi alm a: Dios de mi co-
€t p a rs -mea * JOsus in razon, y suerte m ia: Dios
aeternum, eternamente.
Quia ecce qui elongant 27 Porque he a q u í, los
se a te peribu nt: fxrdidisti que de tí se alejan, perece-1
I?
y á tu amor y tu fe traición hicieren.
Por eso á mi conviene
Siempre unirme á mi Dios con fe sir.céra;
Y en él solo sus dutces esperanzas
Puestas el alma tiene,
Y por eso, Señor, cantar espera
Sin cesar en Sion tus alabanzas,
Tus hechos inmortales,
Tus altísimas obras divinales.

omnts qui fornicantur abt rán: tú ha* destruido i to~


tt. dos los que te son adúlteros.
28 Mihi autem adhaertrt 28 Mas lo bueno para mi
Deo bonum est: ponere in es unirme * Dios, j ponít
Domino Deo spem meam. en ei Señor Dios mi espe»
tanza.
Sp ITt annuntiem tmnis 29 Para anunciar todas tus
fraedicationes tuas in fo r - alabanzas en las puertas de
tis filiat Sion, la hija de Sion.
20
TRADUCCION

D EL SALMO LXXVI.

,
A l maestro por Idithun canción de Asaph.

A gritos clamé á D ios , á voz en cuello


Llamé ai Señor, y me prestó su oído.
Quise acercarme, y ver su rostro bello,
En la tribulación con que afligido
Aquel dia me hallaba', deseando
Consuelo dar al pecho dolorido.
Y en noche obscura, sombras apalpando,
Como ciego las manos extendía,
Y á tiento aquí y allí lo iba buscando.
Hallólo en fin, y la esperanza mia
Halló dulce reposo á su deseo,
¡ Viendo que no era engaño ó fantasía.
Desde entonces en nada me recreo

i In finem , pro Idithum, i Para el fin, para Idithun,


p s almas A saph. salmo de Asaph.
i Voce mea a d Dominum a A griros llamé yo al Se-
clam avi : noce mea a d ñ or, i gritos á D ios, y me
D eu m , et inttndit ttiihi. escuchó.
* Irt die tribulationis meae 3 A Dios busqué en el dia
Deum exqu isivi, manibus de mi tribulación: con mis
meis mete contra cum. et manos le buscaba de noche,
non sunt dsceptus. , y no quedé burlado.
$ Renuil consolar i anim a 4 Repugnaba mi alma ro-
21
Sino en ¿ 1, en ¿1 tengo mi memoria,
Y con ¿I me regalo y saboréo.
Me entretengo con é l, y de la gloria
De sus tiernos amores, desfallece
E l alma al repasar la dulce historia.
No tan presto el lucero le amanece
Del alba al vigilante centinela,
Como en mi pecho enamorado crece
El deseo de verlo, y me desvela.
Pero tal vez al verlo, de turbado
No acierto á hablar, y nada me consuela.
Que aflige al triste corazon cuitado
V e r á dó fueron sus antigüos dias,
Del fugitivo tiempo y olvidado
Sombras ya vanas y memorias frías;
Y en los años eternos pensar luego,
Que pondrán fin á tantas demasías.
Asi paso la noche sin sosiego,
Y escarmeno la breña enmarañada
De mi conciencia, y con humilde ruego
m ea: memor f u i D e i» et de* do consuelo, acordóme de
lee tutus sunt, et exercita- Dios, y me recree y estuve
tus sum, et déficit spiritas meditando, y casi en un de-
meus. liquio.
Anticipaverunt v ig ilia s ¡ Para mis ojos se anticipó
oculim ei: turbatus sum , et la madrugada: túrbeme, y
non sum locutus. no hablé.
6 Cogitavi dies antiguos, 6 Pensé en los antiguos
et anños ¿tetemos in mente días, y traje á la memoria
habui. los años eternos.
7 E t meditatus sum nocte 7 Y de noche meditaba
Cum carde meo: et exercita- en mi pecho, y me eger-
b a r , et siopebam spiritum citaba, y deshollinaba mi
memn. interior.
8 Digo: ¿será por siempre desechada
De Dios nuestra oradon ? ¿ Para aplacarse
No pondrá el mismo de su parte nada?
9 ¿ Qué ? i siempre castigar, siempre vengarse
Ha de querer? ¿ Y cortará la vena
De su bondad por no desenojarse ?
10 ¿En tal grado la ira lo enagena,
Que su piedad olvida ? Y piedad tanta
¿Cual enojo, cual ira la refrensi?
11 No puede ser... Y a empieza.,. Y a levanta
El vuelo mi esperanza: ya respiro.
Mudóio todo en fin tu mano santa,
12 Señor, excelso Dios.. Y a ,, y a te miro
Obrar mil maravillas, y en mi pecho
Recorriendo memorias, las admiro.
13 Y medito y contemplo cuanto has hecho

8 íTunquid in aetertium 8 ; Pues qué para siempre


projiciet Deus f ctut na» ap- me desechará D ios, ó no
fo n e t, ut complacitiar sit hará y a nada pot ser mas
adhu cf benigno ?
g Aut in fintm misericor­ 9 i Y y a sin término inter­
dia™ saam abscindet: ¿t rumpirá su misericordia
generatione in generatio- con las generaciones fu tu­
nem ? ras ?
J o A ut obliviscetur mise- 10 ; 0 se olvidará Dios de
reri Deus ? aut rontimbit set piadoso» ó por su ira
in ira sua- misericordias contendrá sus misericor­
stias i dias ?
ii E t d ix i: nunc caepi; 1 1 Y d ije: ahora empieza:
haec mutatio dexterae ex- de la diestra del Altísimo
celsi. es esta mudanza.
í i Mtmorf u i operara D t- 12 Hice memoria de las
m in i: quid mentor ero ab obras del Señor, porque
initio m ifabilm m taarum, desde el principio me acor­
dé de tus maravillas,
1 3 E t meditabor in otnai- 1 3 Y meditaba en tus
En nuestro bien, y cuánto has inventado
Con tierno amor para común provecho.
¡ O cuánto en santidad es encumbrado
Tu camino, Señor! ¿A tu grandeza
Qué Dios podrá igualar? Tu ilimitado
Poder obra prodigios: la fiereza
De aquel bárbaro pueblo convencida
Quedó de su virtud y fortaleza,
Cuando vio por tu mano conducida
De Jacob en el líquido elemento
Y de Josef la prole esclarecida.
Viéronte, ó Dios, las ondas, y al momento
Tímido se suspende el mar hinchado,
Y detiene su curso y movimiento.
Viéronte, ó Dios, las ondas; y turbado
E l temeroso abismo se retira,
Y nos da paso libre y sosegado.
En torbellinos mil el agua gira,

bus optrihus tu is, et in adin- obras, y en tus invenciones


ventionibus tuis exercebor. me egercitaba.
i jf D eu s, in saitfto v ía 14 O D ios, en la santidad
tu a : quis D eus m agm s si- es tu camino. ¿Qué Dios
cut D eus noster S tu es Deus hay grande como el Dios
q u ifa cis m irabilia. nuestro? T ú eres D ios, que
haces maravillas.
i j N otam fecisti in papú- 15 T ú has dado á-conocer
lis virtutem tuam : redemts- tu poder á los pueblos: res-
ti in írachia tito popttlum cataste por tus brazos tu
tuiim, Jilíos Jacob et J o - pueblo , !os Hijos de Jacob y
seph. Josef.
1 6 Viderunt te aqaae, 16 Las aguas te vieron , ó
D e u s , viderunt te aquae, D ios, te vieron Jas aguas,
et tinm irunt: et turbatae y temieron, y se turbaron
sunt abysst. los abismos.
1 7 Multitud» sonitus aqua- 17 Grande fue el sonido
24
y rasgadas las nubes con estruendo
Dan el terrible anuncio de tu ira.
18 Con sus alas el viento sacudiendo
Tus rayos, cual saetas los dispara,
A una parte y á otra estrago haciendo.
Y cual rueda veloz que no se para,
Rápida volteando, ya encendida,
E l horrísono trueno resonara.
19 Conmuévese la tierra estremecida,
A l ver de tus relámpagos cual crece
La repentina luz, y despa reída
20 Mar y tierras alumbra. Y a aparece
Entre las altas ondas tu camino,
Que de todos se oculta y eseurece.
21 Y por medio del fiero remolino
Guia y lleva seguro con tu amparo,
Cual rebaño de ovejas, el divino.
Moysés y Aaron tu pueblo caro.

rum vacem deierunt ttu- de las aguas: las nubes di'e-


bes. ron su estallido.
í S Etenim sagittae Mae 18 Y era, porque pasa-
> transeant: vox toniirui tui batí tu* saetas: el ruido de
in rota. tu trueno como una rueda.
19 Illuxerunt coruscatio- 19 Alumbraron tus res-
ttes tuae orbi terrae: com- piándoles el globo de la
tm ta est, et contremuit ttr- tierra: conmovióse, y- re­
ñ í. tembló la tierra.
s o In ñtari v ía tu a , et so En el mar está tu ca-
stmitae tuae in atjuis muí- mino, y tus sendas en la
t is : etvestigiatua non cog- multitud de las aguas, y no
noicentur, se conocerán tus pasos.
3 j D eduxisti sicut oves t i T ú condujiste como
populum tuum in mana ovejas tu pueblo por la ma-
Moysis et A aron. no de Moysés y de Aaron.
T R A D U C C IO N **

DEL SALMO LXXIX.

i A l maestro del Scoscanim, edutb , canción


de Asaph.

2 O tu , que desde el cíelo


Gobiernas á Israel, pastor que guias
De Josef el rebaño, y lo sustentas,
Atiende á mi desvelo.
3 Tú que sobre las altas gerarquías
De celestes espíritus asientas
El trono de luz pura;
En tanta desventura
Haz que tu rostro blando y apacible

i Inftnetn, pro iis, quicom- i Para el fia , para aque­


muí ah untur , tistimoninm llos que serán mudados, tes­
A s a p h , psalmus. timonio de Asaph, salmo.
a Qui regis I s r a e l, inu n ­ 9 O tú que pastoreas á Is­
de; qui deducís velut ovem rael , atiende, tú que guias
Joseph. á Jo s e f como á ovejas.
3 (¿:¡i sedes super chera- 3 Tú que te sientas sobre
bit» , manifestare coram querubines, descúbrete de-
36
Benjamín, Ephraim, Manassé vean.
V e n , ó Dios, con tu brazo irresistible
En nuestra ayuda, porque salvas sean
Con ella nuestras vidas.
Convierte tú nuestros rebeldes pechos,
Que á conversión convidas,
Y serán luego en lágrimas deshechos.
De tu rostro las luces radiantes
Benigno muestra, y nos verás triunfantes.
I Hasta cuando, Dios mió,
Hasta cuando, Señor omnipotente,
De tu siervo verás con desagrado
E l ruego, y con desvío ?
i Hasta cuando querrás que se sustente
De duro pan con lágrimas mezclado,
Dándole por bebida
En copa bien henchida
De amargura y dolor su propio llanto?
Pusístenos, Señor, con el vecino

JEphraVm , B en jam ín , et lantede Ephraim , Benjamín


M anasse. y Manassés.
4 Excitapotentiam tuam , 4 Excita tu poder, y yen
tt v en i, ut salvosfacías nos. para salvarnos.
¿ D eus converte nos: et f Conviértenos, 6 Dios, y
est endefaciem taam , et sal- muéstranos tu semblante, y
v i erimus. seremos salvos.
6 Domine Deus virtutum, 6 Señor Dios de las V irtu-
qaotisque irasceris super des, ¡ hasta cuándo te itrita-
erationem servi tui ? ras con la oracion de tu sier­
vo?
7 C ibaíis nos pane lacry- 7 ¡Nos alimentarás con pan
niaram : et potum dabis de lágrimas, y en copa de
nobis in lacrymis in men- lágrimas nos darás de beber?
sur a ?
5 JPasuisti nos itt contra- 8 Hasnos puesto en guerra
En guerra al fin j y en vez de darle espanto»
Burlando nuestro mísero destino,
Nos baldona é infama.
9 T ú , ó Dios omnipotente, nuestros pechos
Convierte y á tí llama,
Y serán luego en lágrimas deshechos.
De tu rostro las luces radiantes
Benigno muestra, y los verás triunfantes.
10 ¡ A y viña desgraciada!
n En tierras de dó echaste al extrangero,
Conducida por tí largo camino,
De Egipto trasplantada!
Que empezaba á llenar el mnndo entero
Con tu cultivo y tu favor divino!
12 Su sombra ya cubria
Los montes, y subia
Sobre elevados cedros su ramaje.
13 A un lado, de sus pámpanos tocaba

áictionem viciáis nostris: con nuestros comarcanos, y


et inimici nostri subsanna- nuestros enemigos se burlan
verunt nos. de nosotros.
$ Deus virtutum conver­ 5 Dios de lasVirtudes, con­
tí nos, et osttnde faciem viértenos , y muéstranos tn
tuam , ct sa lv i trimus. semblante, y seremos salvos.
1 0 Vineam de AEgy-pto 10 Trajiste desde Egipto la
tru n stu listi: tju istigen tes, viñ a: arrojaste las naciones,
tt plantasti eam. y la plantaste.
1 1 D ax itineris fu ts ti in x 1 T á ibas delante de ella,
eenspecttt 1ju s : fia n tu sti guia de su camino: plantas­
radices ejus, tt imjplevit ter- te sus raíces, y llenó Jai
ram . tierra.
t i Operuit montes umbra 12 S11 sombra llegó á cu­
ejus: tt arbusta ejus cedros brir los montes, y sus sar-
D ei. mientas los cedros mas altos,
1 3 Extendít palmitts sitos j 3 Extendió sus pámpa-
28
En el mar el riquísimo follage,
Y por otro, en las aguas se bañaba
Del caudaloso rio.
14 ¿Por qué, Señor, su cerca has derribado?
Y a cual sitio baldío
Hanla los pasageros arrasado;
x5 Y el jabalí feroz, la rara fiera
Acabó de asolarla toda entera.
16 Vuelve del alto cielo,
Vuelve la vista, ó Dios omnipotente,
17 A mirar esta viña, que tu mano
Diestra plantó en el suelo.
Visítala y repara el decadente
Y miserable estado en que se muestra.
A l vástago sagrado,
A l hijo confirmado,
M ira, por tus decretos eternales.
18 Mírala toda puesta á hierro y fuego
usque a d m are: tt usque nos hasta el m ar, y sus v i s ­
i t é fiunun propagines ejus. tagos basta el rio.
1 4 Ut quiddestruxisti ma~ 14 i Por qué has destruido
eeriam tju s: tt vindemiant su cerca, y la vendimian
eamomnes , qtti praetergre- cuantos pasan por el ca-
diuntur v ia m f mino?
I f Exterm inaviteam aper i f Hala arrasado el jabalí:
d i silva ¡ tt singularisferus y la fiera singular se apa-
dtpastus est eam. eienta en ella.
1 6 Deus virtutum conver- 16 Dios de las V irtudes,
tere: respieede coeto, et v i- vu élvete, observa desde el
d e , et v isita i-imam is - cielo y m ira, y visita esta
tam, viña.
j j E l perfice eam, quam 17 Yrepárala, que la plan-
plantavtt dextera tu a : et tó tu mano: y mira al Hijo
super filium homints, quim del hombre, gue tú conso-
confirotasti tibi. lidaste para tt.
1 8 Incensa ig n i, tt stiffo- 18 Entrada á fuego y des-
29
Por fieros enemigos infernales;
Que si airado los miras, serán luego
Víctimas de tu enojo.
19 Acaba y a , Señor: y porque cese
Su temerario arrojo,
Dale tu fuerza y tu poder á ese
V aró n , Hijo del hombre, esclarecido,
Que está á tu diestra, y tienes ya elegido.
20 Y á nosotros ya nunca separados
Nos verás de tu amor; porque serémos
Con nueva vida en tí vivificados,
Y tu glorioso nombre ensalzaremos
Con clarísima fama.
ai T ú , ó Dios omnipotente, nuestros pechos
Convierte y á tí llama,
Y serán luego en lágrimas deshechos.
De tu rostro las luces radiantes
Benigno muestra y nos verás triunfantes.
s a i ab incr/patione vultus cuajada.- perecerán con solo
tui peribunt. ver tu rostro «irado.
F ia t manus tua super 19 Dale tú la mano al va-
virurn ¡texierac taae: et su- ron que está á tu derecha, y
per jiliuw, hominis y qtiem aj Hijo del hombre que tú
confirmasti tibi. has afirmado para tí.
30 E t non JisceJim ut a ao Y no nos separaremos
t i ; vivificabis nos , tt no- de t í : tú nos vivificarás:
men tuum ¡nvocabimus. y nosotros invocaremos tu
nombre.
s t Domine D iu s virtu - 2 1 SefforD iosdelasV íitu-
tum convertí nos: et osten- des, conviértenos, y mués-
d i fuciem tvam , tt t a lv i tranos tu semblante , y se-
erimus, reinos salvos.
3° T R A D U C C IO N

DEL SALMO C III.

i D í D avid.

B en d ice tú al Señor, ánima mia.


¿Mas a y , mí Dios, de tu engrandecimiento
E l portento bien nunca celebrado
Como podrá cantar mi poesía ?
De luces radiantes como el oro
Revestido, de gloria rodeado,
Cubierto de decoro,
Desplegando te veo
Como fácil membrana
En derredor de la terrestre esfera

x I p s i D a vid . í A l mismo David.


a Benedic , anim a mea, 2 Bendice , ánima m ía, al
Domino : Domine D eus Señor. T ú te has engrande-
meus magnificatas es vehe- cido , Señor Dios m ió, mu-
mentar. cho en gran manera.
g Confessionem et decorem 3 Vestido te has de gloria
induisti : am id as lamine y hermosura, cubierto de
sicut vestimenta. luz como de un ropage.
4 Extendtns codtttn sicut 4 Que extiendes como una
gt
Esa bóveda inmensa, y su rodeo
De líquido raudal con soberana
Providencia cubriendo por defuera,
Que temple sus ardores.
5 En carro refulgente
De nubes, entre vivos resplandores,
Puesto sobre las alas de los vientos,
Glorioso te paseas.
6 ¡O cómo te recreas
En ver con qué presteza y obediente
Sumisión á llevar tus mandamientos
Tus ángeles, dó quiera se apresuran!
¡Cómo apenas los oyen, corren luego
Hechos un vivo fuego,
Y el deseo ardentísimo procuran
Satisfacer, que tu precepto inspira!
7 Tú fundaste la tierra , que entibada
En su peso se mira,
Sin mas apoyo que tu fuerte mano,
Y el tiempo la querrá mover en vano.

fe lle m : q u itig h aquis su­ piel el cielo, que cubres su


perior a ejus. techumbre con aguas.
i Qui pañis mtbem a s- { Que de las nubes haces
censum tm m : qui ¡imbu­ tu carro, que andas sobra
ías super pinnas vrnto- las alas de los vientos.
rum.
6 Qui fa c is angtlos tuos 6 Que á tus ángeles hace»
sp iritu s: et ministros tuos vientos, y íi tus ministros
i¡nem urentem. fuego abrasador.
7 Qui fu ndas ti ttrram su-
p tr stabilitatem sttam; non 7 Que cimentaste la tierra
tnclinaéitur in seculum « - sobre sus propias bases: no
cali. se desnivelará jamas.
Tu vístela primero rodeada
De niebla densa y fría,
Que cual húmedo manto la cubría:
Y las aguas que ahora
V an lamiendo del monte las raices,
Cobijaban entonces sus alturas.
Mas apenas les dices
Sumergios, tu voz aterradora,
E l trueno de tu v o z, de miedo llenas
Xas hace huir por huecos y hendiduras,
Enjutas se dejando las arenas.
Vénse luego elevarse
Los montes, y ensancharse
Por llanadas inmensas la campaña,
Y guarda cada cosa
E l puesto que le das, y en él reposa.
Y aunque el largo recinto ciñe y baña
E l ancho mar instable,
Límite invariable
Pones á su furor, que nunca exceda,
Ni volver á cubrir el orbe pueda.
8 Abyssus , sicut vesti- 8 Un abismo de agua es el
ynentum, amictus ejus: su- vestido con que se cubre;
ftT montes stabunt aquae. sobre los monees estaban las
aguas.
p A b increpatione tua f u - j) De tu increpación hui-
gien t: k voce tonitrui tui ran , del estampido de tu
formidabunt. trueno temblarán»
j o Ascendunt montes, et 10 Suben los montes, y
desetndunt campi in locum, bajan las vegas at lugar que
quetftfundasti eis. para ellos fundaste.
/ 1 Terrnintifngosuistiquem n Fijaste un lim ite, que
non transgredtentur: ñeque no traspasarán , rti se volve~
eonvertentur operire terram. rán á cubrir la tierra.
33
12 Luego por espaciosos
Valles veo, guiadas por tu mano,
Mil fuentes cristalinas,
Que de uno en otro llano
Con pasos tortuosos
Bulliciosas corriendo, entre colinas
Altísimas sepultan sus raudales.
Formando ya caudales
13 Ríos, bajan alli de las montañas
Las fieras alimañas
Que Ubres y sin dueño el campo cria
A beber á porfía:
Y tras de ellas sediento
E l montaraz jumento,
Mirándolas correr en larga vena,
Por beber mas el apetito enfrena.
14 Cerca fijando veo
Sobre riscos y breñas
Su habitación á las canoras aves,
Que con dulce gorjeo,
Saltando entre las peñas,
Trinan melodiosas y suaves.
12 Qui emittis fontes in la T fi que en los valles
convailibus : inttr médium haces brotar las fuentes , por
montium pertransibunt a - entremedias de los montes
qum. pasarán las aguas.
1 .t JPotabunt smnes bes- 13 Beberán todas las bes-
tiae a g ri: txpictabunt o»a- tías del campo: con espec-
g ri in siti $u¡t. 5 facion estarán los asnos sil­
vestres en su sed.
1 4 Super ta vulucrts cotlt 1 4 Por cima de ellas habita»
habitabunt: de medio pitra- rán las aves del cielo : de en-
rttm dabunt voces. mediodelaspiedrastrinaráii.
3
3L4
i j Mientras tú derramando
De lo alto en blandísimo rocío
La lluvia sazonada
Sobre el árido monte, su terreno
Estéril y vacío
Riegas y fertilizas, preparando
La cosecha colmada,
De que se verá lleno,
Fruto de tu largueza y bizarría.
16 Con que el heno se cria,
Pasto de los hambrientos animales,
Y de verde pimpollo sale luego
La frugífera espiga, los frutales,
La leña para el fuego,
La hermosa vid , que al lado
Del olmo asida crece,
Con que vive, y se abriga, y se guarece
E l hombre que has criado.
17 E l hombre, á quien por tí tan saludable
Sustento da la tierra,
Y con el grato vino la alegría
Vuelve á su pecho instable,
Y el negro humor destierra

j ( R ig a n s montes de su- 1 f Tú que liegas las mon-


periovibus su is: de Jructu tafias desde sus cimas: del
operum tuorum satiabitur fruto de las obras tuyas so
térra. hartará la tierra.
1 6 Producens foenum ju t 16 T ií que produces para
m entís: tt herbam servitu- los jumentos el heno, y pa*
ti hominum. xa servicio de los .hombres
J,1 yerba.
l y Ut educas pantm d» 17 Para sacar de Ja tierra
De la triste y fatal melancolía.
28 Por tí el suave ungüento
L e da la verde oliva,
Con que limpie y alegre su semblante:
Y sabroso alimento
Le presta el pan, para que crezca y viva,
Y en robustez y fuerza se adelante.
19 Por tí con abundosos
Jugos los altos árboles sustentan
Sus ramss: y en la altura
Del Líbano orgullosos
Cedros agigantados nos ostentan
Que tú allí los plantaste, y son tu hechura.
Y á las aves del cielo
20 Dan segura morada: que el desvelo
De la sabia cigüeña
A fabricar sus nidos las enseña.
De uno en otro collado
Salta el ciervo veloz con pies ligeros,
Mientras de puntas el erizo armado
Entre los agujeros

té rra : et vinum laelificit el p an , y que el vino ale­


cor homtnis. gre el corazon del hombre.
1 8 Ut exhilar et faciem in j8 Para que coa el aceite
oteo: et fu n is cor homtnis alegre su semblante, y el
ctnfirmtt. pan fortifique al hombre el
corazon.
15» Saturabuntur tigna 19 Se hartarán los árboles
cam pi, et cedri L ibani qucis del campo , y los cedros del
p la n ta v it: itlic passtrts ni- Líbano que plantó: ios pá­
dificabunt. jaros aí'Ji anidarán.
¿o Heradii domas dax est 20 £1 nido de la cigüeña
torum: montes txctlst a r ­ les sirve de gu ia: para los
3^
De las peñas encuentra dulce abrigo.
2 1 La luna, fiel testigo
De los tiempos, señala la medida
Duodenaria del año: y su carrera,
Jamas interrumpida,
Cada dia repite el sol luciente,
Trasmontando la vuelta de occidente
Mientras con nuevas luces reverbera.
22 Y tendiendo entre tanto
De tinieblas la noche el negro manto,
Salen de sus guaridas
Las fieras que escondidas
23 Estaban, y pidiendo su sustento
Oigo como entre ellas ruge y brama
E l leoncillo hambriento,
Y como á Dios le clama
Por agarrar la presa que desea.
24 Nace otra vez el solt y en la mañana,
Cada cual á sn gruta retirado,

v i s . petra refugium herma- ciervos los altos cerros: la


ciis. peña refugio de los erizos.
3 1 Fecit lunam in témpo­ 31 Para Tas estaciones hi­
r a : sol cogntroit occasum zo la luna: el sol conoció
sttum. su ocaso.
22 Posuisti t enebros , et aa Pusiste tinieblas, y se
fa c t x est nox: in ipsa per- hizo noche: en ella transi­
transibunt omnes bestiae tará todo animal del bos­
silvae. que.
2 3 Catuli leonam rugien­ 2 3 Los leoncillos rugiendo
tes, ut ra p ia n t, et quae- por hacer presa; y pedir á
rant a Heo escara sibi. Dios sustento pata sí.
2 4 Ortus est s o l, et con­ 2 j Salió el so l, y se re­
gregan sunt: et in cubili- unieron , y en sus madrigue­
bus suis collocabuntar. ras se meterán.
37
3 J Sale seguro el hombre á su tarea»
Y en trabajar se afana,
Hasta que con silencio sosegado
Vuelve la noche fría
Apagando la luz del claro día.
26 ¡ O qué magnificencia
Se descubre y admira en cada cosa
De las que tú has criado,
Señor y dueño mío!
¡Qué sabia y adorable providencia
En la disposición maravillosa
Con que todo lo has hecho y ordenado!
T uyo es el señorío
Supremo de la tierra:
, Cuanto su ancha redondez encierra
Por su dueño y autor te reconoce.
27 Mirando al Oceáno
En dilatados brazos extendido,
¿Quién es el que sus límites conoce?
¿Quién podrá numerar aquel crecido
Egército veloz, que con liviano
Paso sulcando va las ondas frías,
z.f B xibit homo ad opus 25 Ei hombre saldrá á_ su
suum, et a i operationcm ocupacion y á su ogercicio
suam usque a d vesptram. hasta la tarde.
s 6 Quam magníficat a sunt 36 ¡Cuan magníBcas son,
o peratu a, Dom m e! omnia Señor, tus obras! Todo lo has
in sapientia fe c is ti: imple- hecho con sabiduría : llena
ta est térrapossessionetua. está la tierra de tu riqueza.
27 Hoc mare magnurn et
spatiosum manibus : iltic 27 Este gran mar y ancho
reptitia , quorum no» est de términos: allí peces que
numirus. no tienen numero.
28 En tanta variedad y diferencia
De grado y corpulencia?
Cargada alia se ve de mercancías
La nao, contrastada
Del instable elemento,
De miedo ir y de codicia llena.
29 Acá la atroz ballena,
Cuando está mas airado y turbulento,
De su furor se burla despreciando
Sus olas, y segura retozando}
Criada adrede por designio tuyo
Para abatir su orgullo.
Y tantas criaturas
De tí á su hora esperan el sustento,
Que tú les aseguras
Con piedad inefable, cada dia
jO Dándoles que el hambriento
Deseo satisfagan:
Porque abriendo tu mano generosa,
Sobre todos derramas á porfía
Bienes sin tasa, y de bondad los llenas.

aff AnimaJi/t p a tilla cum 2 Í Anímales asi grandes


m ain is : illtc naves pertrait- como pequeños: allí sulca-
sibuitt. rán las naves.
29 U raco ¡ste quem fo r - 29 Este dragón que for­
m asti a d ¡Iludendum ti : om- maste para que jugase con
nia a te txpectant, ut des é l : de tí esperan todos q«e
M il es cum tn tempon. les des á tiempo su sus­
tento.
3 0 D a n te te ¡Ilis t colli- 30 Dándoles tú , ellos re­
gent: aperiente te manum cogerán ¡abriendo tú tu ma­
tuam , omnia implebuntur no, rodos se llenarán de
bonitate. bienes.
39
3 1 Mas por mas que ellos hagan,
Si dejas de mirarlos, ya no hay cosa
Que su inquietud y turbación sosiegue:
Fáltales el aliento, y desmayados
Vuelven al polvo de que son formados.
32 Hasta que respirando vida llegue
Tu soplo criador del alto cíelo,
Y renueve la faz de aqueste suelo.
33 Gloria y eterna gloria
Se dé al Señor: las obras de sus manos
Contento y alegría
Le den: y sea eterna su memoria
34 A l Señor, cuyos ojos soberanos
Si miran algún día
Con enojo á la tierra, se estremece.
Cuya divina planta
Cuando toca á los montes, resplandece
E l fuego, y se levanta
Humeando la huella y encendida.

1 Averíente autem te f a - 3 1 Mas apartando tú tu


eum , turbabuntur: auferts rostro se turbarán: arranca­
spiritum eornm, et tieficient, rás de ellos su espíritu, y
tt in pttlverem suatti rever- dejarán de ser: y á su polvo
tentur. se volverán.
g z Em ittes spiritumtuum, 32 Enviarás tu espíritu:
tt cr (ablentar. et renw abis y serán criados, y renova­
faciem terrae. rás ia faz de la tierra.
S it gloria D om ini in ^3 Sea para siempre la glo­
satculum : laetabitur D o- ria del SeAor: el Señor se
minus in operibas sais. complacerá en sus obras.
34 £ 1 que mira á la tierra,
3 4 Qiii respicit ferrara, et y la liace temblar: que to­
fa cit eam trem erá qui tan- ca á las montañas, y hu­
g it montes, etfum igant. mean.
4o
35 Y o en celebrarlo emplearé m! vida,
Y mientras goce del vital aliento,
A mi Dios cantaré benigno y pió
A l son de mi instrumento.
O si grato le fuese el canto mió
36 Cual para mí es suave
Dulcísimo embeleso su hermosura.
Mueran los pecadores con obscura
37 Muerte: no haya en la tierra quien con grave
Culpa le ofenda, y con maldad impía.
Y tú al Señor bendice, ánima mia.

3 Í Cantabo Domino in v i­ 3 J AI Seflor cantaré toda


ta m ea: psallam Dea meo mi v id a: mientras v iv a , sal»
guamdiú surn. mearé al Señor.
5 6 lucundum sit et eh- 36 Sean le á él gratas mis
quium tneum: ego vero dtlec- palabras: yo por mí en el
tabor in Domino. Seflor me deleitare.
37 Desaparezcan de la tier­
5 7 Dejiciant peceatores a ra los pecadores, y los in i­
ie r r a , et iniqui ita ut non cuos hasta que no existan.
sitit: bentdtc, anim a mea, Bendice tú , ánima m ia, al
Domino. Señor.

NOTAS A I SALMO X X L

i A l maestro de la Cierva de la aurora: (an­


dan de D avid.
A i n iU C 7 lamnatsrach ya explicado sigue en
este título *iriU?n nogal aitleth haschschacar,
que Arias Montano tradujo iv ft r cervam aurorae,
y San Gerónimo pro cervn matutina, que todo es
uno. Qué cosa sea la Cierva de la aurora no está
averiguado; mas por hallarse aquí junto con el
lamnatseach es de creer que fuese algún instrumen­
to músico que asi se llamase. Por qué se le diese
tal nombre no es fácil de adivinar, como tampoco
lo es, dice oportunamente el M attel, por qué en Ita­
lia hay instrumentos llamados la violeta del amor,
el oboe de la montaña, y otros semejantes. E l C al-
m et, que censura agriamente esta interpretación, por­
que no quiere que sea instrumento músico la Cier­
va de la aurora, quiere que sea una determinada cla­
se ó capilla de músicos de las muchas que habia en
el templo. Otros siguen sin alteración la Vu lgata,
que dice pro suiceptione matutina, por la acogida
o el auxilio de la manana, porque el verbo
significa susciftre, y se lo atribuyen á Cristo que
resucitó de madrugada. Con mas propiedad se lo
atribuyen los que á la voz aielet dan la sig­
nificación de stella, porque Jesucristo resucitando
fue como el lucero de la mañana que nos anunció
el dia de nuestra eterna felicidad: fue la estrella de
Jaco b que anunció Balaam (N úm . 1 4 . v . 1 7 ) , y la
estrella espléndida y matutina que dijo San Juan
( A p o c . 22. v . 1 6 . ) Sin embargo también en la sig­
nificación de Cierva de la aurora adoptada en esta
traducción, halla el Cardenal Belarmino muchas y
muy piadosas y bien fundadas alusiones al mismo
propósito. Porque al ciervo no dañan los animales
ponzoñosos, antes él con su aliento los atrae y los
mata; y i este modo Jesucristo con el aliento de
4*
su boca darí muerte á los impíos, y íus persecucio­
nes no le podrán dañar. E l ciervo salta con suma
ligereza por montes y collados, y por esta propie­
dad es comparado & él en los Cantares Jesucristo:
el cual en el dia de su resurrección saltó desde lo
hondo de la muerte y del sepulcro hasta la altu­
ra de la inmortalidad y de su gloriosa ascensión.
Atribuyese ademas al ciervo cierta habilidad para re­
juvenecer y renovarse cuando va envejeciendo; y
Cristo, cuando resucitó, con la virtud de su omni­
potencia restableció y renovó á la vida su cuerpo
muerto ya de tres días. Y últimamente dice el pia­
doso Cardenal que para estas alusiones era mas aco­
modada la cierva que el ciervo; porque en Je su ­
cristo lo que verdaderamente resucitó fue la carne,
que era en la que había padecido. D e cualquier mo­
do que el título se entienda y explique, el salmo
es una profecía tan clara de la muerte del Reden­
to r, de las circunstancias que ocurrieron en ella,
de la fundación de la Iglesia, de la institución de
la sacrosanta Eucaristía, de la propagación univer­
sal del santo Evangelio; que todo lo que se diga
del título, entendiéndolo de nuestro Señor Jesucristo,
estará bien; porque solo del Señor, y no de otro
sugeto alguno, se puede entender en sentido literal
este salmo, el cual no tiene ni puede tener otro
sentido mas que este, y es de los mas bellos y ele­
gantes que compuso David. Para que la traducción
sea mas fácil y pierda en ella menos, he adopta­
do la rima libre de estancias desiguales como en el
•almo 1 7 , sin detenerme en mezclar tal vez algún
disonante.
2 ¿ Por qué mi D io s, mi Dios , asi me Jejas ?
Estas fueron las mismas palabras que dijo Jesu­
cristo en la cruz (M ath. 2 7 . ) , no porque Dios lo
hubiese verdaderamente dejado , pues la persona del
V e rb o , unida hipostáticamente á la humanidad, nun­
ca se separó ni pudo separarse de e lla ; sino para
que supiésemos que como hombre había padecido
angustias y dolores de muerte, de ios cuales no
quiso, aunque pudo, dispensarlo su Eterno Padre.
Y si en la muerte y en los tormentos á ella con­
siguientes no se hubiera quejado , y hubiera conser­
vado la misma igualdad de ánimo, y eí mismo si­
lencio que observó en toda su vida y pasión, coa
haber sido tan trabajosa, hubiéramos creído que la
Divinidad lo hacia impasible, y no estimaríamos lo
que por nosotros padeció. Debe notarse que invo*
có entonces Jesucristo al Padre con el nombra
de ^ E l , que significa fuerte, y con el affijo
fuerte mío-, como quien dice, til, á cuya fuerza
y poder nada resiste, eres el único que me pue­
de salvar.
2 Mírame solo aquí.
M íram e, dice la V u iga ta , réspice in me. En el
original hebreo faltan estas palabras; y dice el Car­
denal Belarmino que para mayor claridad las aña­
dieron los Setenta: por donde se ve cuan exacta y
puntual está en el original la profecía. Muis obser­
va que los Setenta, que leian sin puntos, tal vez re­
pitieron dos veces en su propia significación el pri­
mer l i l i , diciendo Deus meus, Deus meus: y en
el segundo leyeron elai, que escribiéndola con otros
puntos, como ahora se escribe, significa ad m e, y
dijeron respice in me.
2 Pero cargado
D el peso del pecado.
No de pecado al gimo suyo, sino de los nues­
tros, que llamaba y podía llamar suyos nuestro ama­
ble Redentor en cuanto se habia voluntariamente
obligado á satisfacer por nosotros la pena í ellos
debida. Peccata nostra ipst pertulit i» corpore suo
super lignitm, dice el A póstol San Pedro. (E p . i .
cap. 2.) El verba delutorum meorum es modo de
decir propio de la lengua hebrea, y vale tanto co­
mo si dijese delicia mea. Porque usaban de la voz
44
vtrbum para significar en general la cosa, el negocio,
el asunto que trataban,
3 ¿ Y se tendrá por necia miporfia?
Esta pregunta debe entenderse como si se afir­
mase lo contrario; ¡será posible que mi porfia se
tenga por necia» No es posible: no se tendrá. Y o
clamaré á tí de dia y de noche aunque no me es­
cuches; y no por eso temeré que me tengan por
necio. A si explican este lugar, que en la Vulgata
es algo obscuro, Teodoreto, Eusebio y San Ataña*
sio. Xa versión que de él hizo San Gerónim o es
muy clara-, m e est silentium m ikt, y corresponde
exactamente al dumijah lii que hoy
se ve en el original hebreo. Mas los Setenta hubie­
ron de leer de otro m odo, que no es fácil adivinar;
porque ni en este ni en ninguno de los otros luga­
res donde ahora leemos fl'P V I dumijah, interpre­
tan silentium, sino siempre otra cosa. D e cualquier
modo estas variantes no inducen contradicción, por­
que en lo sustancial, que es el clamor incesante día
y noche, están conformes: y solo difieren en el efec­
to ó consecuencia de este clamor, que uno lo ex­
presa y otro lo calla; sino es que ambos lo expre­
sen, cada uno á su modo, como pensó ingeniosa­
mente Belarmino. Y o clamé, dice este expositor, de
dia, esto es, mientras viví, para librarme de la muer-
te , y no fui oido. Clamé de noche, esto es, en la

3 Lejos esta» de salvarme mis delitos. Los Setenta le ­


yeron aquí sin duda scheghiotai, que signifi­
ca delictorum meorunt; y San G erónim o, traspuesta una
le tra , hubo de leer schaagathi, que significa ru-
gitu s mei. Uno y otro hace buen sentido; pero aquel que
siguió la V u lg a ta es mas propio de Jesucristo. K1 cual,
una v ez hecho hostia por el pecado, debía morir irrem i­
siblem ente, como lo ordenaba la l e y , por mas que cla­
mase: y si bien podia decir por esto lejos está- de s a l­
varme mi clam or, con mucha mas razón diría, lejos es­
tán de salvarme mis delitos, i saber, los delitos nuestros
que habla tomado sobre s í, ofreciéndose á morir por ellos.
- 4*
muerte, para resucitar, y no fue en vano, no fue necia
la solicitud, non ad insipientiam mthi; ó lo que es lo
mismo: clam é, y no se me dexó de responder, no me ca­
lló Dios como antes, ni se desentendió de mí súplica,
guardándome sobre ella silencio; non est silentium mthi.
7 lío no sai hombre, sino vil gusano.
Sobre este lugar hace Mattei una observación dig­
na de notarse. E l color blanco, dice, era entre los
hebreos símbolo ele la inocencia, y el purpúreo ó
coccíneo del pecado y del pecador, y lo funda en
lo de Isaías: si fuerint peccata veitra ut coccitiutn,
quasi nix dealbabuntur; et si fuerint rubra quasi
vermiculus, velut lana alba erunt. Sobre este supues­
to observa, qué el vermiculus de Isaías y el vtrmis
del salmo, uno y otro es el tholangat hebreo,
que significa, no gusano en general, sino el gusano
de la grana, ó , como él dice, de ia escarlata. Y de
todo esto infiere que el sentido sea: ya no parezco
y a hombre, sino un gusano de escarlata; ó lo que
es lo mismo, estoy todo hecho un puro pecado.
Tan cargado estoy de pecados, que ya no puedo
decir que me veo teñido de escarlata como los pe­
cadores , sino convertido y hecho yo la misma es­
carlata. Observación ingeniosa por cierto y plausi­
b le, si no se complaciese y lisonjease tanto en ella
su autor, que por ella desprecia con mofa cuanto
han dicho los sabios antiguos y los modernos crí­
ticos. Y o he preferido para mi traducción la inte­
ligencia de estos, y creo que aqui el gusano es una
metáfora muy propia para significar el vilipendio á
que se veia reducido el Señor; pues entre todos los
seres vivientes de ninguno se hace menos caso que
de un gusano. Y en cuanto al lugar citado de Isaías
me parece que el color rojo y el gusano de escar­
lata no son mas que metáforas de la lepra (que era
entre los hebreos el símbolo del pecado), por la se­
mejanza que tiene, cuando se enciende m ucho, con
el color de grana.
46
7 Desprecio Je la plebe.
Mengua y oprobio del linage humano.
En cuanto á lo primero se vió cumplida la pro­
fecía en Jesucristo cuando lo pospusieron los ju­
díos á un ladrón y homicida; non hunc, sed Barab-
bam. Y en cuanto á lo segundo se vió también cum­
plida cuando San Pedro lo negó una y otra vez
diciendo non novi hominem, que fue avergonzarse de
su amistad y compañía, y desconocerlo, teniendo
por afrenta su trato.
8 Todo el que me ve a si, luego se atreve
A insultarme, y moviendo la cabeza
Con desprecio, me dice:
9 E ste es el que esperaba & c.
T od os, omnes, de toda ciase de personas, altos
y bajos, todo el pueblo que sale á ver el ajusticia­
do. Stabat populas spectans, t t deridebant eum prin­
cipes cum eis. (L u c. cap. 1 3 .) Y mas abajo: illu -
debant autem ti et milites, Blasphemabant eum mo­
lientes ca fita sua, et dicentes : V a h , qui destruís tem~
plurn D el é v . Confidit in D e o : líberet nun c, si vult.
(M ath. c. 2 7 .)
10 T ú , ó D io s, tres mí padre,
Que del materno claustro me has sacado,
A tu cargo nací: niño, y colgada
D e l pecho de mi madre,
1 1 Y a y o esperaba en tí: y aun encerrado
E n su vientre y a cia ,
Cuando y a por mi D ios te conocía.
Todas estas son señales que solo convienen co a
entera verdad y propiedad á nuestro Señor Jesucristo,
mas no á David ni á otro alguno. Su nacimiento fue
milagroso como su concepción, sacándolo del vien­
tre de la V irgen , sin romperlo, la omnipotencia del
Eterno Padre, que lo habia formado en él sin to ­
carlo. En su infancia no hubo ignorancia, como la
hay en la nuestra; y asi no solo estando al pecho
de su madre, sino aun dentro de su vientre cono­
cía ya á D io s, y lo adoraba, y le rogaba, y con­
fiaba en él.
12 N i en ta l tribulación mt desampare!.
La tribulación de la muerte que se le acercaba,
Jr por tantos motivos debia serle amarga y doloro-
s a , ya que no quiso dispensarse de sentir su amargura*
13 14 D e indómito! novillos, de feraces
Toros, a y , rodeado iré.
Metáforas con que se da á entender la extraer*
diñaría ferocidad de sus enemigos, y el ansia con
que deseaban.su muerte. E l Cardenal Belarmino ob­
serva que donde la V ulgata dice tauri pingue 1 , di­
ce el original hebreo fortes B a sa n , lo cual todo es
uno. Porque Basan abundaba en buenos pastos y cria­
ba toros muy recios y valientes. Que es como si acá
dijésemos: no eran hombres, eran toros de Jarama,
eran leones hambrientos los que embestían al Señor*
15 M i cuerpo todo entero
16 Cual agua se disuelve, y seco cruje
1 7 D e l do'or de los huesos desunidos.
Derrítese en el pecho como cera
M i triste coraza» & c. & c.
E l sudor copioso y el desangramiento del cuer­
p o , con la sequedad que es consiguiente; la violen­
cia y estiramiento de los miembros para enclavar­
lo ; la aflicción y angustia natural; la disipación de
espíritus vitales; el agotamiento de fuerzas, y cuan­
tas circunstancias pueden ocurrir en una muerte lar­
ga y dolorosa corno la del Señor, tantas se ven anan­
cladas en estos tres versículos; y son tales, que tam­
poco pueden convenir á D av id , cuya muerte fue na­
tural y muy tranquila.
18 Circúndame un enjambre de malvados ,
Que a l derredor me ladran
ComoJiiros sabuesos.
Metáfora con que suelen figurarse los detracto­
res y calumniadores, que como perros rabiosos la­
dran , si no pueden morder, al que aborrecen: y que
aquí puede mirarse como continuación de la de la
cierva del título, por la crueldad con que á este
inocente animal persiguen los perros. A s i los fari­
seos y príncipes de la Sinagoga perseguían al Señor,
incitando contra él al pueblo, y diciéndole: este quie­
re hacerse rey, este quiere mover una sublevación,
este niega el tributo al César: y otras acriminacio­
nes asi, con que procuraban hacerlo odioso, y jus­
tificar la causa de su muerte. Y esto mismo se anun­
ciaba a^jui por David diciendo: vime rodeado de fe r ­
ros .* cercóme el concilio de ¡os malignos*
i p has manos me taladran
Y ios pies.
Este es uno de los testimonios mas claros é in­
negables de ser todo el Salmo una continua profe­
cía de lo ocurrido en la muerte del Redentor, ó
mas bien una historia anticipada, igual á la que des-
pues nos dieron los Evangelistas. Por eso precisa­
mente los modernos rabinos cuidaron de vlc'arlo en
el original hebreo. E l texto primitivo decía >niO
caará, que significa foderunt, y ellos pusieron l-|iO
caari, que significa quasi leo, y asi por desfigurar el
pasage hicieron una construcción que nur.ca pudie­
ron explicar ellos mismos. Los rabinos críticos é ilus­
trados se ven obligados á cor.fessh que en los anti­
guos códices estaba escrito * n jO : y *a traducción de
los Setenta, la autoridad de Orígenes, de San G e ­
rónimo y de toda la antigüedad confirma lo mismo,
y manifiesta la impostura. Hasta el mismo T eodo­
ro Mopsuesteno, célebre crítico del siglo V , conde­
nado en el Concilio de Constantinopla por su te­
meridad en interpretar de David este salm o, y no
del Mesías, que tanto se esforzó en desmentir y des­
figurar , aunque en va n o , el sentido de los mas
claros pasages, y el testimonio comprobante de los
Evangelistas; leyó VUtfD, y empica todo su artificio
en darle un sentido muy diverso de la crucifixión:
trabajo que.se hubiera excusado á haber sido cono-
cida en su tiempo la variante inventada en los
últimos tiempos por la obstinación y perfidia judaica:
como mas por extenso puede verse en el comenta-
ñ o de M uís, que es acaso el que con mas diligen­
cia y exactitud ha descubierto con testimonios de
los mismos rabinos el origen de esta impía falsifica­
ción. Y esta es una buena prueba de la precaución
con que debe mirarse el texto hebreo que hoy tene­
m os, y de la circunspección y respeto con que se debe
proceder en su comparación con el de la V ulgata.
19 Y contar pueden mis huesa.
A un cuerpo enjuto y desangrado, y m uy esti­
rado en la cru z, bien pueden contársele los huesos,
lo qual no fuera asi en otro género de suplicio: y
por eso, como nota el Cardenal Belarmino, al fo -
derunt manus et pedes, que pudiera tal vez enten­
derse de cualquier otra herida, añadió D avid el
dinumeraverunt ossa, para que no quedara duda de
que hablaba de crucifixión.
10 Míranmt y me remiran muy pausados.
Reparten entre t í mis vestiduras s
L a túnica separan, y en los dados
Buscando el azar ciego,
Premio la constituyen de vil juego.
Otro género de afrenta, propio de aquel supli­
cio , fue el sufrir desnudo la inspección é infame cu­
riosidad de la soldadesca y de cuantos por alli'pa­
sasen , como se anunciaba en este lugar. Pero lo que
sobre todo bastaría por si solo á probar el verdadero
sentido del salmo es el hecho de haberse sorteado
la túnica, alegado por los Evangelistas San Juan y
San Mateo como cumplimiento de la profecía que
aquí estaba hecha (M ath. c. 28. v. 3 5 .: Joan. c. 19.
v. 2 3 . et 2 4 .)
21 22 23 Tú pues ¡Señor,en tantas amargurasirc.
Las deprecaciones contenidas - en estos tres ver­
sículos anunciaban los ruegos que haría el Señor en
la cruz á su Eterno Padre, no para que lo dispen-
4
fo
sase ya de padecer aquella muerte que por nosotros
había voluntariamente aceptado, sino para que lo li­
bertase pronto de ella por medio de la resurrección,
eomo sabia y piadosamente interpreta el Cardenal
Belarmino. Por cuyo medio triunfaria de sus crue­
les enemigos, de quienes en este como en otros lu­
gares habla bajo de la metáfora de bestias feroces,
ya canes, ya leones, ya toros, y últimamente con la
del unicornio, fiera en la opinion común mas temi­
ble que todas las demas.
24 Yo daré d conocer á mis hermanos
L a gloria de tu nombre.
Rodeado de pueblo numeroso
Yo cott alto renombre
E nsalzaré tus hechos soberanos.
Este es otro lugar citado por el A póstol ( ad
Hebr. 2 .) que solo bastaría también para entender
el salmo de Jesucristo. Propter quod, dice el Santo
A p ó sto l, non confunditur fra tris eos voeare, dicení:
nuntiabo nomen tuum fratribus meis, in medio eccle-
siae laudaba te. La voz tccltsia en su primitiva sig­
nificación es reunión de gentes; y aqui significa la
reunión de judíos y de gentiles, que se formó por
medio del Evangelio y predicación de los A p ósto­
les bajo de una misma creencia y doctrina, que es
Jo que hoy llamamos Iglesia universal ó católica,
cuyo origen y fundación se empieza ya á anunciar
aqui; y continúa en los siguientes versículos siempre

2 1 L ib ra m i vida del cuchillo, y m i aluna de ¡a mano


del perro. En el c u ch illo , ó sea espada , puede estjr sim­
bolizada la persecución de los soldados, y aun de los
nobles y principales que suelen traer armas ¡ y en la ma­
no [a persecución de ia plebe. L a mano está aqu i, como
en otras partes, tomada por el poder y facultad de ha­
cer daño i y e l perro con metáfora no menos propia , por
el pueblo que con tanto furor ladraba contra el Señor y
pedia su muerte. Xa Unica, el alm a, la v id a , la persona
stfn como sinónimos en el lenguage de la Escritura.
celebrando y dando á conocer este y los demás fru­
tos de la resurrección que el Señor pedia y espe­
raba. Y volviendo á lo del principio, que no es
para olvidado, adviértase con cuanta propiedad pu­
so D avid en boca de Jesucristo el nombre de her­
manos , hablando de nosotros los fieles con su Eter­
no Padre. San Pablo, hablando del Señor, dijo des-
pucs: ut sit ipse primogénitas in multis fratribun
(a d R om . 8 .) y el mismo Señor después de resu­
citado dijo: nuntiate fratribus meis u t eant in G a -
lllaiam-, y otra vez dijo: vade ad fratres míos, et dic
t i s , asetndo ad Patrem metan et Patrem vestrum.
Bien considerada la alta dignidad á que con esto
subió el cristiano, puede decir con mucho mayor
motivo que lo decían los judíos, non est alia na­
tío tam granáis quae kabeat liso s appropinquantes
tib í, sicut Deus nosttr adest nobis. rúes tanto se
acercó D ios á nosotros, que propia y rigurosamente
se hizo hermano nuestro, y nunca se desdeñó de
llamarse tal. Y asi los que se precien de nobles y
quieran proceder como tales, deben cuidar mucho
de no desmentir las obligaciones de tan ilustre en­
lace : y pues que todos los cristianos están compren­
didos en é l , y ninguno hay á quien no alcance es­
te alto honor, á todos deben mirar como hermanos,
y á ninguno desestimar ni desdeñar por abatido y
pobre que sea.
26 A l Señor que del pobre con desvío
2V« desechó el clamor.
N o desechó el Padre los ruegos del Hijo. P o ­
bre se llama aquí Jesucristo, y le convenia muy bien
este nombre, pues nunca tuvo cosa propia, ni aun
cama en que dorniír. Vulpes foveas habent * et no-
lucres coeli nidos; films autem hominu non habet
ubi capot suum reclinet.
28 Y mis votos ali¡ serán cumplidos
Esto es, mis sacrificios y oblaciones. A l l í se
renovará y se repetirá cada día m il veces e l sacri­
ficio de mi cuerpo y sangre, en que tanto te has
complacido: y esto se hará en presencia de los fie­
les que te reverencian y dan culto (que esto quiere
decir muchas veces en la Escritura t¡menta eum
y con exclusión de los infieles, en cuya presencia
no es lícito celebrar este sacrificio, como nota Be-
larmino.
29 Los pebres comerán, y satisfechos
Serán hasta la hartura.
y dentro de sus pechos
L a suave comida
Per siglos y a sin fin les dará vida.
Los pobres de doctrina y virtudes, que son las
verdaderas riquezas, eran los gentiles, y de estos ha­
bla que por su vocacion fueron traídos á la Iglesia,
y enriquecidos en ella con los bienes que no tenían,
y alimentados á su placer con el pan celestial de
ía Eucaristía, del cual habia dicho el Señor que
los que lo comiesen vivirían eternamente.
33 Los príncipes de grande poderío,
Postrados con f e atenta,
Su manjar comerán.
Esta es una repetición del mismo anuncio de la
vocacion de los gentiles y de la institución de la
Eucaristía. En lo que antecede y lo que sigue es­
tá clarísimamente anunciado el establecimiento de
la Iglesia, su maravillosa extensión por todo el or­
b e, la sumisión de príncipes y reyes a su religión y
creencia, y el continuo y perpetuo culto de los fie­
les, mientras su cabeza y fundamento, que es Jesu­
cristo, reposa al lado de su Eterno Padre, y vive
y se goza con él eternamente. E t anima mea ilíi
vivet, et semen rncttm sersiet ipsi.
gj al pueblo y a cercano
A nacer, erigido por su mano.
Háblase aquí del nuevo pueblo de D io s , de la
familia del nuevo testamento ó ley de gracia, que
somos los cristianos. A estos, d ice, y en tiempo da
estos será anunciado y predicado por todas partes
el Señor, como ahora lo vemos. D ícelo dos veces,
costumbre frecuente en los hebreos; y aunque la pri­
mera vez parece que lo dice al reves, no es sino
que al traducir se dejó como estaba la frase, que
es griega, como el pauperti evangel'tzantur de San
M ateo, en lugar de pauperibus evangtlizatur: asi
annuntiabitur Domino generatto en lugar de D im i­
nuí gentrationi. El anuncio de su justicia rigurosa­
mente no es otra cosa que el anuncio de que el
Señor es justo y bueno, y justa y buena su le y , ó
el de la justicia y santidad que del Señor y de su
ley nos viene. Porque la justicia divina, entendien­
do por justicia el rigor ó severidad contrapuesta á
la benignidad y clemencia, se expresa ordinariamen­
te en la Escritura con la voz judicium ; y por la voz
ju ítitia suele entenderse la santidad, la bondad, la
beneficencia del Señor. La voz cae¡i, que no se ha­
lla en el original hebreo ni en los Setenta, fue in­
troducida por mayor claridad en el texto latino,
según el Belarmino piensa, y es una expresión me­
tafórica, por la cual se entienden los hombres c e ­
lestiales que predicarían la justicia de Jesucristo, cua­
les fueron los Apóstoles.
Por los pasages anotados en este salmo, y por las
autoridades del nuevo Testamento citadas en las notas,
no puede quedar duda en que su verdadero y propio
sentido literal debe entenderse de Jesucristo, y no de
David. Ahora el cumplimiento ya verificado de las
profecías contenidas en él nos hace ver esto muy
claro; mas cuando se escribió, si es que alguno, fue­
ra de D av id , lo entendia con igual claridad, seria
por especial don y favor de D io s, que con esta luz
quisiese premiar alguna rara y privilegiada virtud
que no sabemos. E l común de las gentes, que no
interna en las cosas, ni pasa jamas ■ de la corteza,
no vería entonces en el salmo mas que á David;
aunque algunos pocos, mas reflexivos y mas aten­
tos á las cosas de la religión, hallando dificultad en
acomodarlo todo á D avid , tuviesen por cierto que
en esta composicion se encerraban altos misterios,
y no dudasen ser relativos al Mesías que se espe­
raba. En esto consiste su admirable artificio, en es­
tar dispuesto de manera que entonces á primera vís­
ta pareciese tratar de cosas que eran á todos cono­
cidas ; entretejiendo no obstante ciertos cabos y con­
traseñas , por donde los mas advertidos notasen des­
de luego que se trataba de algo mas: y quedasen
siempre en espectacion, hasta que llegada la pleni­
tud de los tiempos, y aclarándose con la luz de
los sucesos la verdadera significación de aquellos va­
ticinios, á nadie pudiese quedar duda, como ahora
ya sucede, sobre su verdadero y propio sentido. ¡O
fecundidad admirable, singular y única, que solo se
encuentra en la palabra eterna de D ios! Púdose a l­
gún tiempo entender que hablaba David en este
salmo de sí mismo y de la persecución de Saúl,
cuando se quejaba de que lo estrechaban los perros
y le amenazaban los toros y leones, y estaba á pun­
to de perder la vida, y que lo despreciaban y se
burlaban de él; porque cosas semejantes á estas le
ocurrieron á él en aquella persecución. Pero el que
entonces reflexionase un poco vería mezcladas entre
estas quejas muchas circunstancias que no podían
aplicarse á D avid , como hemos observado en las no­
tas: y estos son los cabos y contraseñas que aun
en aquel tiempo dijimos tendrian á muchos sobre
aviso de que allí había cosas ocultas y misteriosas
que entender. Es cierto que entonces no parecería
haber repugnancia en que D av id , despues de verse
por la divina protección líbre de enemigos, anuncia­
se el nombre de Dios á sus hermanos, esto es, á los
Israelitas, unidos con él por los vínculos de nación
y de religión. Pero al que junto con esto observa­
se en el mismo salmo otras cosas que no convenían
á D avid , bien entendería que bajo su sombra y apa-
tienda se ocultaba algún otro personage, que alpun
dia debía aparecer; y para nosotros, por la explica­
ción que hace San ra b io , es ya certísimo que aquel
personage era Jesucristo, y no otro. D el mismo mo>
do entonces la mayor parte de los que veían que
D a v id , después de prometerse su salud y libertad de
mano del Señor, se proponia que luego que en ac­
ción de gracias hubiese ofrecido sus sacrificios, co­
merían ios pobres y se hartarían; la mayor parte,
digo, de los que esto oyesen entonces, podian muy
bien entender que hablaba de las comidas ó convi­
tes sagrados que solían darse en el atrio ó en las
inmediaciones del templo en semejantes ocasiones.
Pero los mas advertidos notarían luego la singula­
ridad de ofrecerse á los convidados vida perpetua,
vivent corJa eorum in sateulum saeaili, y ya esto Jes
obligaría á reconocer y respetar alli algún misterio.
E l cual para nosotros está manifiesto y clarísimo,
sin que nos pueda quedar duda de que lo que alli
se anunciaba era el sacrificio y convite del altar;
pues de este dijo el Señor: qui manducat meam car-
nem, et bibit meum sanguinem, habet vitam aeter-
nam. D igo lo mismo del Domini est rrgnum, et
ipse dominahitur gentium , y de los anuncios que á
esto siguen : lo cual to d o , por mas que se quisiese
entender del reino de Jud.í é Israel, y de la faina
y respeto que se grangeó D avid en las naciones co­
marcanas, todavía para quien entonces lo mirase bien,
dejaba un gran vacío, que ahora clarísimamente ver
mos nosotros lleno con el establecimiento y propa­
gación de la Iglesia, bajo el imperio de Jesucristo,
que dijo-, data est mihí omnis pof estas in coelo et in
térra. Por donde manifiestamente se ve que si la
persecución de Saúl, ó alguna otra tribulación,, dió
ocasion á David para componer este salm o, el Espí­
ritu Santo se valió de la misma ocasion para arre­
batarlo á la contemplación del R edentor, de quien
él en sus trabajos era tipo y figura : y una vez ar­
rebatado é Inspirado de esta manera, si alguna
vez habló de sí, fue siempre como símbolo del Sal­
vador, que era su principal objeto; y al c u a l, o lv i­
dado ya de sí mismo, y á su muerte, y á su resurrec­
ción , y á su gloria, y á la fundación de su Iglesia
y de sus sacramentos, consagró absolutamente este
cántico inmortal y divino, que nunca á los cristia­
nos se nos debiera caer de la boca.
17
K O T A S A L SALM O LX X H .

I Caneian de Asaph.
Con tal título no se debe dudar del autor de
este salm o, de quien ya hablamos en e l 4 9 , y á
quien nadie que lea esta cotnposicion y aquella, po­
drá negar el laurel de excelente poeta lírico, no me»
nos merecido por las once que á esta siguen, y tam­
bién son del mismo. En todas ellas se nota mucha
sublimidad; pero envuelta en cierta obscuridad pro­
pia suya, y no del estilo de D a v id , que es’ mas lla­
no , según observa el erudito Simeón de Muis ; y se
nota también cierta inclinación á asuntos tristes y
lamentables, como lo observó Genebrardo. La pre­
sente es una exhortación para no desmayar ni descon­
fiar de la divina justicia, á vista de la prosperidad
y opulencia de que los malos suelen gozar en esta
vida: como la del salmo 3 6 , que es dirigida al
mismo propósito, aunque por distinto camino. E l
Calmet quiere reducir estas exhortaciones al tiem ­
po de la cautividad, como el mas oportuno para
confirmar al pueblo en una verdad tan importante.
N o lo es mucho el averiguar la certeza de esta opi-
nion, y tiene sus dificultades; por lo cual nos con­
tentaremos con aprovechamos de tan saludable lec­
ción, dictada por el Espíritu Santo para todos los
tiempos; pues cada uno en el suyo, aunque no v i­
va en cautividad, encontrará muchas ocasiones en
que necesite valerse de ella.
3 ¡Cuan bueno y cuan suave
E t D ios en Israel para el que tiene
R ectitud en juzgar i
Empieza aquí el profeta ex abrupto, como con­
fesándose convencido después de larga y detenida
meditación, si alguna vez la prosperidad de los im­
píos lo puso en tentación de dudar de la bondad
de Dios. Y sentado asi primero este convenci­
miento suyo» prosigue luego refiriendo la alten»*
*8
tiva do dudas y desengaños por dónde llegó á él.
5 iVo farece haber muerte
Para ellos, ni temen su memoria.
Este sentido da el Cardenal Belarmino y otros
al non eit respectus mort i eorum, que traducido li-
teralísímamenfe diría: no hay respeta á su muerte,
esto e s , nadie la m ira, nadie la considera, nadie se
acuerda de que pueden morir viéndolos en tanta
opulencia; y mucho menos ellos mismos, que en­
greídos con su felicidad se creen inmortales.
5 N i atormenta sus cuerpos regalados
Dolor que sea fuerte.
E t Jirmamentum in plaga eorum es el segun­
do miembro de la sentencia, el cual viene regido de
la negación que hay en el primero, como observa
el mismo Cardenal, y á la letra quiere decir: no
hay firm eza en su llaga de ellos-, esto es, no vale
nada, no tiene sustancia todo lo que padecen: ape­
nas les acomete un dolor de cabeza; y á esto se re­
ducen sus males. E l original hebreo lo dice á la in­
versa, y de un modo positivo, á saber: será sana
su forta leza , ó serán robustos; pero ya se ve que
todo es uno.
7 A s i están poseídos
D e soberbia, cubiertos de maldades
Y de impiedad abominable y fea.
Esto dice la V u lg a ta, y eso basta para nuestra
enseñanza. Mas no se descubre aquí una b elleza, que
celebrarán los poetas del original hebreo: donde la
soberbia se figura como un rico collar, y la iniqui­
dad como una magnífica vestidura, con que van los
impíos muy erguidos y vanos.

3 A m{ casi me titubearon tos fie s , casi resbalaron


mis fases. Frase o modo proverbi.il de la lengua hebrea,
en que metafóricamente con la figura de un hombre que
va cojeando y dando traspieses, sin seguridad ni firmeza
en sus pasos , se significa la incertidumbre del ánimo y
la flaqueza y debilidad de la razón.
; 8 Y tan enardecido*
Con el calor de lat iniquidades
Que ja malvado.corazon desea;
Que destilan pecados ,
E n torpísimo juego transformados.
Este versículo es obscuro, y traducido cotí todo
rigor gramatical diría: como de la gordura salió la
iniquidad de ellos; pasaron 6 se trasladaren a l afec­
to del corazon. A lo cual, ya sosteniendo esta lec­
ción , que es de la V u lg a ta , ya valiéndose de la que
hoy aparece en el hebreo, se dan varias interpreta­
ciones , que a! fin vienen á parar en que la abun­
dancia y el regalo los hace viciosos, y se van tras de
sus malos deseos: y esto lo entienden algunos tan
sin tasa, que lleguen á gozar aun mas de lo que
desean. Pero nada de esto explica para mí bastante
el énfasis que yo encuentro en esta descripción del
abandono y absoluta perversión de los malos, á
quienes el poder y riquezas hacen licenciosos y di­
solutos. Por donde quiera que á estos tales se ve,
van dejando mal olor de sí. Sus palabras, sus ac­
ciones y movimientos, todo parece que respira lu­
juria , que es el vicio mas frecuente y menos disfra­
zado en los de vida voluptuosa y delicada, cuando
no hay freno que los contenga, como de ordinario
no lo tienen los poderosos. Com o la crasa y la
manteca con el calor se rezuma y destila, y todo
lo mancha y empuerca; asi son ellos•. y esto es lo
que me pareció podía entenderse significado en es­
te lugar. Confirmóme en tal opinion el Cardenal
Belarmino, que dice: Existim o, transiré in affectmi
cordis eu e transmutar i et convertí in carnales pas-
siones, et efjici bominem totum earnalem et anima-
lem, quod aliis vertís dicítur ad Rom. j . Tradidit
eos D eus in desideria cordis su i: et infra: tradidit
eos in passiones igmminiae. Y por esto he tradu­
cido en el mismo sentido el versículo 9 que sigue.
E l texto hebreo en estos dos versículos es entera­
mente diverso, y da un sentido muy llano y fácil
d el modo que lo traduce San Gerónim o. E l no per­
donar al cíelo ni á la tierra, como se dice en el
versículo 10 , es propiedad de esta clase de gentes,
que engreídos con su prosperidad se burlan de la
religión y de sus misterios, se ríen de D ios y de
su providencia, y á los que esto respetan persiguen
y desacreditan cuanto pueden; los llaman hipócri­
tas, ó cuando mas los honran, los tienen por débi­
les y necios.
11 E n esto el pueblo fosano
Vuelve y revuelve con ociosa idea,
Viendo al impío lograr tan llenos diat
Siempre alegre y ufano.
A nadie que lea con reflexión el salmo >y bus­
que la conexion de antecedentes y consiguientes,
puede quedar duda de que esta es aquí la verdade­
ra inteligencia del convertetur; y asi lo entendieron
el Belarmino, el Genebrardo y el M uis, á quienes
últimamente siguió el Mattei. Sin embargo el Cal-
m et, que ya desde el principio se mostró singular
sobre la época de este salm o, lo entiende como sue­
n a , esto es, que el pueblo cautivo se convertiría á
D ios y se arrepentiría de sus pecados, viendo tan
opulentos y ricos á sus enemigos •• y esta interpreta­
ción prefiere y tiene por mejor en comparación de
la otra. A lo cual es consiguiente que el dies pleni
lo entienda del pueblo arrepentido, siendo tanto
mas natural por la conexion con lo que sigue en­
tenderlo de la prosperidad de los malos, como lo
entendieron los autores citados.
14 Y aun yo desatinado
D ije ta l v e z: en vano mt fatigo
Las manchas en lavar del flaco pecho &c.
E l justificavi cor meum, et lavi ínter innocentes
manus meas, es lo mismo que decir: cuidé de lim­
piar mi conciencia para conservarme en la jus­
ticia posible. Porque el lavatorio de manos coa que
protestaban los hebreos estar Inocentes de algún de­
lito que se les achacase, como hizo PUatos, no sig­
nificaba ni podía significar otra inocencia que la de
aquel determinado delito; mas no la absoluta pu­
reza de toda mancha ó fragilidad humana. Esta man­
cha es continua y casi inevitable en el hombre; mas
no lo constituye delincuente ó criminal, ni deja
por ella de ser justo, cuanto en el hombre cabe,
siempre que tenga cuidado de lavarse y purificarse
á menudo, como hacen los que quieren serlo, y co­
mo hacia Asaph, que lo era. Mas como entre nosotros
el lavarse las manos no tiene semejante significa­
ción, por eso sustituyendo lo figurado á la figura,
he dicho las manchas en lavar del flaco pecha. Por­
que esto es lo que con aquella ceremonia se hacia*
6 mas bien se daba á entender, como diciendo, cuan­
d o el hombre se lava para desmentir alguna calum­
nia-. mis manchas no piden hierro ni fuego , pues coit
un poco de agua q uem e lave, quedaré limpio.
1 8 H a sta que 4 t í st llegue
Y vea ti fin del impío, y se sosiegue.
A saber, ó aqui en la tierra por medio de íá
oración y meditación, donde Dios le muestre la va­
nidad de las cosas humanas y la instabilidad de la
suerte de los impíos y su triste remate; ó en la bien­
aventuranza del c ie lo , donde viendo á D ios cara á
cara, lo conocerá y lo entenderá todo como es en sí.
Bien que el.resbaladero
E n que tuerte tan próspera los puto.
Asegura mas presto su caída.
T u brazo justiciero
Contra engaños engañas les disputo & c.
La segunda parte de este versículo no tiene di­
ficultad alguna; mas la primera es en el latin muy
obscura, y de tan dudosa interpretación, que aun
en prosa, si se tradujese como está, no se entende­
ría, Y si n o , cualquiera que leyese pero por los dolos
pusiste p.ira ellos: los derribaste cuando subían, di-

gatne sí aunque lo último esté tan cla ro , entenderla
no obstante lo primero como no le añadiese y su­
pliese algo. Mas en supliendo y repitiendo la voz
dolor, ya estaria claro: por los dolos pusiste para
ellos dolos, esto es, contra engaños ¡es dispusiste en*
ganos, que es como he traducido siguiendo la ex­
posición de Belarmino; el cual explica y prueba su
interpretación con el ejemplo de las riquezas y bie­
nes que engañando á otros adquieren ios m alos, y
D ios permite que ios engañen sus riquezas á ellos
y los conduzcan al precipicio de la condenación eter­
na: y aun añade que en algunos códices de la ver­
sión de los Setenta, de la cual se tradujeron los
Salmos, está en efecto repetido el dolos. Y o no he
visto estos jíó d ice s; mas en las ediciones que he
visto , aunqie no hay tal repetición, dice asi ■ . Tlhfo
T ¿i «PaWOTHTXf etUTfflí í'ísu ttuTotí Kanet: verunta-
men propter dolos eorum posuisti eis m ala, que es
como lo traduce la Biblia Complutense, con cuya
traducción, concorde con la letra del antiguo Sal­
terio R om ano, y de muchos otros de grande auto­
ridad, que copia el Padre Sabatier, sin necesidad de
repetir el dolos, quedaba todo muy claro. No lo que­
da menos con la traducción de San Gerónim o que
d ice: Ver unt amen in lubrico posuisti eis, dando la
significación de in lubrico á la voz hebrea n ip ^ fQ
bahalakot, á que corresponde el propter dalos de la
V ulgata. Y en efecto, esta v o z , si se atiendea.su
raíz p b n . significa propiamente in rebus laevibus,
tnallirus, blandís, lubricis , en cosas lisas, suaves, res­
baladizas como las piedras muy labradas. Y o pues,
deseando dar mayor claridad a mi traducción poé­
tica , y queriendo aprovecharme para esto de todo,

19 Bien es verdad que tú les pusiste cerca las tram pas.


V é a se 2o dicho en la ñuta pucsr«t á la traducción poé­
tica de este mismo versículo.
me he tomado la libertad de unir eft ella una y
otra interpretación, tomando de San G erónim o el
resbaladero, y del Cardenal Eelarmino los engaños,
que todo ello es repetir con distintas palabras una
misma sentencia. Sin embargo, si se quiere traducir
la letra de la V ulgata en este lugar sin suplemento
alguno, todavía queda un camino que tomar, y es
entender la partícula propter usada como adverbio»
que alguna vez la usó asi Cicerón, como cuando dijo:
Etenim propth est ¡pelunca quaedam (6 . V e rr.);
en cuyo caso, siendo lo mismo que prop¿, quedará
el sentido muy claro sin ninguna dificultad, como
se ve en la traducción prosaica, en que por suje*
tarme mas á la letra lo he traducido asi:
a i H e aqui, Señor, la suerte
D e los impíos no es mas que vana sueño >
Aunque no lo conocen sino cuando
Los despierta la muerte.
Entonces tú con enojoso ceño
Desde tu trono su impiedad mirando &c.
N o se crea que me separo de la V u lg a ta, aun»
que el M attei, separándose de ella , no quiera que
b.mjir signifique in c h íta te , sino in excitando,
in expergisci faciendo. Antes que él lo dijeron otros,
á quienes reprende Genebrardo; y á la verdad, lo
diré de paso, no sé por qué, cuando traducían del
hebreo, pues para mí en efecto la voz puede sig­
nificar uno y otro. Y o aqui le doy la misma signi­
ficación que le da la V u lg a ta , y por eso digo desde
tu trono, que es como comunmente se entiende
el in civitate tutt y cuando digo los despierta lt*
muerte, no es traduciendo el in civitate, sino el sur-
gentium. Y este es uno de los ejemplos con qué
puede probarse que el separarse de la V u lgata sue­
le ser en algunos manía mas bien que necesidad;
pues aqui se ve que sin disputas ni recursos á la
primera fuente, una y otra idea están bien expresa­
das en ella.
64
22 F e liz y o , qtu inflamaJo
M i corazon, trocado mi Jestt,
M i ignorancia y mi naJa conocidas,
23 Cual jumento cargado £rc.
E l M attei dice que por mas comentos que se
hagan, es imposible unir este verso 11 á los que an­
teceden, y se engaña. Aunque asi parece en efec­
to á primera vista, porque no hay conexion alguna
entre la causal quia con que empieza la sentencia,
y lo que á ella antecede; pero la causal quia no
se refiere á lo que antecede en este lugar, sino á
lo que sigue, y el sentido es este: porque con el
desengaño que en la caída de los impíos h a llé, se
inflamó mí corazon, mis entrañas se conmovieron,
conocí mi nada, que hasta entonces no la conocía,
confesé que había procedido como una bestia sin en­
tendimiento ni razón; por eso ttí viéndome ya asi
hum ilde, reconocido, obediente y sumiso, me diste
la mano & c . , que es lo que he procurado expre­
sar en mí traducción, dándole la forma que me
ha parecido mas elegante, y conservando la sentencia.
: 26 Desfallece
M i alma sin consuelo,
Y del mísero cuerpo y a faltarme
Siento el vigor, cuando el deseo crece,
M i D io s, Je tu presencia.
D ios Je mi corazon, mi eterna herencia.
Este me parece que es el afecto que encierran
las enfáticas palabras del texto; y este mismo ex­
presa en su traducción poética el M attei, aunque
con una larga perífrasis. Mas breve G enebrardo, co ­
mentando el déficit, había d ich o: prae languore, et
desiJerio tui,, que es lo que he seguido.
1 7 Morirán muerte Jura
Lo! que Je t í se alejen. Condenados
Los aJulteros necios amaJores
A eterna Jesventura
Serán, que Je tu trato separados & c.
; Cual sería la idea que A saph tenia del zelo de
D ios por la fidelidad y correspondencia que de nues­
tro amor quiere y pid e, cuando á los que ponian
su amor en otra cosa llamaba adúlteros ó fornica­
rios, que todo es aqui uno? Hermosa metáfora, en
qire se figura al alma desposada con D io s , y ob li­
gada por tatito á guardarle fidelidad, y ro hacerle
traición con otros amores. Por eso en los libros sa­
grados se llama también fornicación la idolatría ó
adoración de falsos dioses.
29 Y por eso, Señor, cantar espero
Sin cesar en Sion tur alabanzas.
E n las puertas de la hija de Sion dice el texto.
En las puertas de las ciudades tenían los hebreos
sus tribunales y asambleas, lo cual hacia mas fre­
cuentado de gentes aquel silío , y por eso se usa
de él para significar la mayor publicidad. Hija de
Sion es lo mismo que Jerusalen ó Sion. El ligar
era Sion ó Jerusalen, ú otro pueblo cualquiera; y
con el nombre de hija significaban la pcblacion de
aquel lugar, esto e- , la coleccion de ciudadanos,
los habitantes ó vecino;. En el original hebreo fal­
ta esta expresión , que pudieron tomar los Setenta del
Versículo 15 del salmo 9.
29 Tus hechos inmortales,
Tus altísimas obras divinales.
Aunque el texto dice omnes laudationes tuat,
todos tus elogios, todos los grandes hechos por que
mereces ser elogiado, es una hipérbole; porque to­
dos no hay criatura humana ni angélica que los pue­
da comprender ni expresar.

29 P a r a anunciar todas tus alabanzas en las p u trta t


de la h ija de Sioti. V éa n se las notas puestas arriba con este
número.
66
N O T A S A L SA LM O L X X V I.

i A l maestro, por Idithun, canción de Asaph.


N o es facii adivinar qué quiere decir aqui pro
Idithun, que es como traduce la Vulgata. Unos pien­
san que el pro equivale á mee, y entienden en lu­
gar de Idithun, cantado el salmo por Asaph. Otros,
que Asaph compuso la letra, y encargó la música a
Idithun: y otros> que lo cantaban ambos á dúo. Si
la V ulgata hubiera traducido el n g a l, super, tu­
viera mas bien lugar otra idea en que algunos han
d ado, de que el super Idithun indicaba el tono de
alguna canción que empezaba asi, por el cual se de­
bía cantar el salmo. Entre estas dudas, y en cosa
tan inaveriguable, he tenido por mejor traducirlo
del modo que suena, y mas cuando la expresión en
nuestra lengua es tan ambigua que caben en ella
muchos sentidos. N o es menos obscuro el argumen­
to ú objeto de este salmo, si se ha de fijar la es­
pecial y determinada ocasion con que se compuso,
como algunos pretenden. Pero basta saber que es
una excelente rogativa para cualquier tribulación,
llena de moralidad y de ternura, y de firme con­
fianza en D io s , asegurada en la experiencia de los
prodigios con que salvó ¡4 su pueblo en el tránsi­
to del mar R ojo. Los cuales se describen con tan­
ta viveza >y todo el salmo está lleno de pensamien­
tos tan sublimes y expresiones tan gallardas, que en
nada desdice de los demas que llevan el nombre
de A sap h ; y este tengo para mí que fue su autor,
y que encargó la míísica á Idithun , que era también,
como el mismo Asaph , uno de los príncipes ó maes­
tros de las varias clases de músicos que en el tem­
plo había.
g N o tan presto el lucero le amanece
D e l alba a l vigilante centinela.
La noche estaba dividida entonces como ahora
para las guardias militares en ciertos espacios que
llamaban vigilias; y por eso dice el textos mis ojos
anticiparon las vigilias, tomando de la vigilancia
de los centinelas, que es exactísima, el egemplo
y comparación de la que él tenia en despertar y
entregarse á la meditación de las verdades eternas.
6 Y en ¡os anos eternos pensar litigo,
Que pondrán fin á tantas demasías.
Hace un contraste hermoso y muy poético la
comparación de los breves y transitorios dias de
nuestra vida con los afíos eternos y sin fin de la
vida futura; belleza de que no he querido privar
al saltno en mi traducción, viendo que San A gus­
tín y oíros doctos y : respetables, expositores lo en­
tienden asi. Porque, su autoridad y la razón dicha
valen para mí mas que la crítica mordaz de algún
sabio, que burlándose en este lugar, como en otros
hace, de la doctrina de los Padres, y hablando de
ellos con la ironía que pudiera de mugeres simples
y piadosas, se gloría de haber él desenvuelto á cos­
ta de grandes fatigas el verdadero sentido del annos
aeternos. Y todo este ruido para en llamar eternos
á nuestros años ya pasados, porque nos parecía que
nunca se habían de acabar. Pensamiento frío en es­
te lugar para un poeta, y de que no debiera glo­
riarse tanto, aun cuando fuera originalmente suyo,
y no formado, fundado y extendido sobre lo que
otros habian ya pensado. Lástima es que un escri­
tor católico, á quien verdaderamente se debe mu­
cho en la ilustración de los salmos, se engría á ve­
ces de tal modo con su saber, que todo lo despre­
cie y nada respete, para dar al fin en puerilidades
que deslucen tanto su mérito.
J A s i paso la noche sin sosiego,
Y escarmeno la breña enm arañada
D e m i conciencia,
A l que está desvelado por la noche en la cama,
buscando a Dios y comparando sus años eternos
ccn nuestros cortos dias, nada es tan natural como
6*
reflexionar sobre su vida anterior, y examinar su
conciencia en ella. Esto parece haber querido sig­
nificar la V ulgata con ei scopebam spiritum meum,
y yo lo he expresado con otra metáfora equivalen­
te y menos extraña en nuestra lengua. Y aunque al
Mattei no le parece el scopebam felicísima traduc­
ción , y substituye otra, ni yo me he propuesto seguir
mas original que la V u lg ata, que es el que quiero
traducir, n i , aun cuando asi no fuera, debe valer
mas en el conocimiento de la lengua hebrea su au­
toridad que la de San Gerónimo.
21 Y por medio delJiero remolino
G u i a ,y lleva seguro con tu amparo,
Cual rebaño de ovejas, el divino
Moisés y Aaron tu pueblo caro.
Concluye tomando por última prueba y seguri­
dad de su confianza, como ya dijimos, las maravi­
llas hechas por el Señor para salvar á su pueblo,
habiendo antes probado con claras é ingeniosas ra­
zones que nunca en D ios podia prevalecer la ira
sobre la clemencia. Este es uno de los muchos sal­
m os, que pareciendo á primera vista obscuros, y
sus pensamientos inconexos, despues de bien enten­
didos y explicados se les halla claridad y fácil en­
lace. Mi deseo en todos es traducirlos de manera,
que sin mas comentario que la traducción misma
se consiga uno y otro, que es lo mas difícil; y que
en las notas no haya que buscar sino la ilustración
de algún hecho ó circunstancia particular que de­
ba observarse, y no esté expresada en el contexto.
69
N O T A S A L SALM O L X X ÍX .

1 A l maestro del Sckosthanim , x d u t h , canción


de Asaph.
La voz del original hebreo ÍIVTJ njeduth , í
que corresponde en la Vulgala't testimonium, po­
drá tener sin duda esta significación, tomándola
de la raíz T13 njud; pero no todos se conforman
con ella. Y asi como al schoschanim, que
la V ulgata traduce pro iis qui commutabuntur, dan
otra significación, creyéndolo nombre propio de un
instrumento músico; asi también á este dan otra
diferente, y aun le da cada uno la suya. M attci,
si alguna significación le da en su traducción, es
la de poesía. E n las excelentes notas del Salterio
impreso en París por R oberto Stéfano, se le da la
de melodía. Hay quien, buscándole en el árabe otra
ra íz , lo tiene por nombre de un instrumento mú­
sico , semejante en su forma á la tortuga, y con el
cual debía acompañarse el schoschanm. Y o bien creo
que este sea uno de los muchos nombres propios
que en los títulos de los salmos se ven traducidos
como si no lo fueran; pero de qué cosa sea nom­
bre no me atreveré á decir, y nadie puede con se­
guridad decirlo tampoco. Puede ser un instrumen­
to músico, una determinada canción, ó alguna es­
pecie de poesía, 6 el nombre genérico de canción
ó composicion: y en tanta incertidumbre tengo por
mejor no traducirlo, y decir eduth, como en otro
título dije maschil por la misma razón. A l que gus­
te del testimonium de la Vulgata podrá no desagra­
dar la inteligencia que á esta significación da C a l­
m e!, tomándola por exhortación ó instrucción, que
ciertamente es muy análoga al uso que suele hacer­
se en la Escritura de esta voz.
a 0 tú , que desde el cielo &c.
3 Tú que sobre ¡as altas jerarquías &c.
Con esta elegante invocación y exordio empieza
Jo
el célebre Asaph á deplorar la futura persecución
6 cautividad del pueblo, y pedir á Dios su liber­
tad. Cual de las cautividades ó persecuciones, que
siguieron, era la que anunciaba, no es fácil discer­
nir, por mas que los intérpretes hayan querido aco­
modar las expresiones del salmo í la que cada uno
señala. N o es cuestión esta de grande importancia
á la verdad, ni tampoco es preciso que el Profe­
ta ciñese sus lamentos £ la cautividad del tiempo
de Salmanasar ó á la del tiempo de Nabucodono-
sor, á la persecución de A n tíoco ó á la de A b sa -
lon ; pues bien podía lamentarse á un tiempo de
muchas, ó tomar por objeto de su endecha ó la­
mentación al pueblo cautivo ó perseguido, sin fijar*
se en determinada ocasion. L o que importa es ad­
vertir que aqui está figurada la servidumbre y cau­
tividad del pecado, de la cual solo nos podía sa­
car el R eden tor, que ya en este salmo se anuncia­
b a, y cuya deseada misión se pedia al Padre ace­
lerase para salud del pueblo.
3 H a z que tu rastro blando y apacible
Benjamín, Ephraim, M annué vean.
Cuando marchaba ó campaba el pueblo de Dios,
formaba un cuadro, y cada tres iribus correspon­
dían en la marcha ó campamento í uno de los
cuatro frentes del A r c a , que iba enmedio. Marchan­
do asi á la guerra de Canaam, iban á retaguardia
las tribus de Ephraim, Benjamín y Manassés,que
correspondían y hadan frente en esta posicion al
lado occidental del A r c a , y por consiguiente al
Sancta Sanctorum, que era el lugar propio de la
residencia del Señor, y donde se podía, digámoslo
asi, ver su rostro. Aludiendo pues á esto al pare­
c e r , señala el santo poeta estas tres tribus como
las primeras por su situación para ver y anunciar
á las demas el semblante ¿on que D ios miraba á
su pueblo. Esto es lo mas natural, y lo mas pro­
pio del lenguage poético; sin oponerse por eso á los
que entiendan anunciada aquí la división de los dos
reinos de Judá é Israel, ó marcadas las principa­
les partes de la tierra de promisión, que ocuparon
«stas tres tribus.
5 Convierte tú nuestros rebeldes pechos &c.
Bien sé que en el primer sentido literal, y nit­
rado el salmo como una simple descripción de la
cautividad material del pueblo, puede entenderse
el comerte de la conversión también m aterial, es­
to es, de la mutación de fortuna con que el pue­
blo apetecía volver de aquella esclavitud y riesgos
continuos de la vida á su antigua libertad y segu­
ridad. Puede sin duda; pero no debe á mi ver en­
tenderse a si, ni es de creer que Asaph tuviese aqui
otro objeto que la conversión espiritual, la cual mi­
raría como la única medicina que curaba el mal en
su raíz: pues si por la perversión de los ánimos y
su aversión á la virtud vino aquel castigo de D ios,
por la conversión solamente se podría Dios aplacar.
Y asi generalmente todos los intérpretes que he vis­
to sobre este lugar, aunque no nieguen aquel sen­
tido , prefieren este. Supuesto lo cu al, y siendo es­
te un verso intercalar, que en la oda española ha­
bía de traducirse tres veces, guardando siempre la
construcción y forma que en cada estancia gidiese
el sitio en que cayese, lo dispuse de modo que ca­
yese al fin de las estancias para que siempre fuese
igual. Por la dificultad que esto cuesta, y que cual­
quiera podrá probar, espero merezca disimulo la
tal cual libertad que me he tomado de amplificar
algún tanto el primer pensamiento sin salir de él,
para que pudiese llenar los t'iltimos versos de las
estancias. En la traducción del segundo pensamien­
to , por fortuna favorece á la elegancia del lengua-
ge poético, sín faltar á la exactitud , la verdad del
original hebreo, el cual dice "iNflI uaher pa+
nejea, que en latin es ¡Ilustra facies titas, como
traduce Arias M ontano, y en español lo traduce
jahacob Jehuda, hace alumbrar tus faces, que es la
mismo que decir en lenguage poético:
» D e tu rosfro las luces radiantes
-Benigno muestra;
y lo mismo que dice mas llanamente la Vulgata:
ostende faciem tuam. Y porque todavía no me cen­
sure alguno de que entendiendo de la conversión
espiritual el primero de los dos pensamientos» en­
tiendo la última parte del segundo del triunfo ó
libertad temporal, quiero decir algo sobre «sto.
Temporal era el cast igo que padecía ó había de pa­
decer el pueblo por sus pecados, y debía esperar
que convirtiéndose y volviéndose á Dios y enmen­
dándose , cesaría; y asi decía Asaph: conviértenos,
Señor, esto e s , haznos buenos de malos que somos:
veamoste la cara apacible, como te la ven los que
detestan sus pecados: y conseguido esto, luego que­
daremos salvos y libres de esta opresion y escla­
vitud, en que nos tienes en justo castigo de los
nuestros. Paréceme que asi se entiende como cor­
responde cada cosa sin contradicción ni violencia.
6 ¿H a sta cuándo, Dios mió,
H asta cuándo, Señar omnipotente (re.
Aunque la V ulgata dice Señor Dios de tas vir­
tudes, no se ha de entender aquí de las virtudes
moraíes, ni de las teologales, sino de las Virtudes
celestiales, esto es, de los espíritus angélicos, mi­
nistros del poder de D io s, y por cuyo ministerio
puede y suele el Señor trastornar las leyes de la
naturaleza, produciendo efectos milagrosos y fuera
del orden regular. En español llamamos Virtudes
al quinto coro de los nueve en que se distribuyen
los ángeles, al cual se atribuye la potestad de ha­
cer milagros; y por esto en la traducción poética
hemos dicho Señor D ios omnipotente, como corres­
ponde llamar al que domina y manda tales espíri­
tus , á cuyo poder nada resiste en la naturaleza. Si
tradujéramos del hebreo: diríamos D ios de ios e¿ér-
titos i dando su propia significación á la voz
tzabanth\ bien que todo es uno, porque se entien­
den los egércitos celestiales; y al cabo uno y otro
viene á parar en invocar al Señor como omnipotente.
7 Dándole por bebida
E n topa bien henchida é~c.
Xa voz hebrea que la V ulgata traduce mensura,
es schalisih, y Arias Montano la traduce men­
sura magna, á mi ver con mas propiedad; pues en­
tre otras significaciones tiene esta vo z, tomada co­
mo adverbio, la de abundé, larpith-, y por eso he
traducido en copa bien henchida. E l Cardenal B e-
larmino piensa del mismo modo. Y o creo que la
voz española cáliz trae de esta su origen.
8 Pusístenos, Señor, con el vecina
E n guerra a l Jin &c.
La contradicción, que dice la V u lg a ta , debe en­
tenderse guerra abierta según la fuer, a del original
hebreo, ccmo sabiamente nota el Cardenal Belar-
mino. Porque p j j mudan no es como quiera con­
tradicho, sino contentio, rix a , jurgium, discordia,
contumacia , pugna ; y por esto he dicho en guerra,
como en efecto fue asi frecuentemente; y este era
uno de los castigos que Dios daba á su pueblo pa­
ra humillar su orgullo y rebeldía.
i o 11 i A y viña desgraciada !
Conducida por t í largo camine,
D e Egipto trasplantada ! & c.
Hermosa metáfora para recordar al Señor el
amor y diligencia con que sacó á su pueblo de
E gip to , y 1 * estableció en Palestina, como se tras­
planta la vina de un lugar á otro. Esta imagen si­
gue hasta el fin , valiéndose de la frondosidad y
fertilidad de la vina para representar la propaga­
ción , extensión y poder del pueblo; y asi no sé por
que e! Mattei acusa á la V u lgata de haber inter­
rumpido la metáfora. Supone para esto que dicien­
do dux itineris fu u t i in conspectu e ju t , se habla
74
ya del pueblo descubiertamente, y no bajo la figu»
ra y sombra de viñ a ; mas á mí me parece esta su­
posición voluntaria. Arrancaste la vid de donde es~
ta b a , y fuiste delante de ella (esto es, si se quie­
re , delante de quien la llevaba é iba encargado en
su custodia) hasta el lugar adonde se hab'a de tras­
plantar , es lo que dice la Vulgata. Véase ahora
donde está aquí la metáfora interrumpida.
13 Y per otro, en las aguas se bañaba
D e l caudaloso río.
E l rio de que aqui se habla es el Eufrates, que
terminaba la tierra de promisión por la parte orien­
tal , asi como por la occidental la terminaba el mar
mediterráneo. D e pequeños principios con la ben­
dición del Señor creció y se enriqueció el pueblo
tanto, que trasladado de Egipto dominó y pobló
todo el pais comprendido entre estos dos térmi­
cos , y se hizo respetar de lós comarcanos. Lo cual
engrandece el sagrado poeta bajo la metáfora de la
viña con hipérboles hermosísimas y propias del ge­
nio de los orientales. E l cedros D e i , que dice an­
tes , no es otra cosa que cedros altísimos; porque asi
se explicaban los hebreos cuando querían indicar la
grandeza, altura, extensión ó muchedumbre de cier­
tas cosas. Y asi como con Ja extensión de la viña
de un punto á otro tan distante significaba la ad­
mirable propagación del pueblo; con la altura de
sus pámpanos por cima de ios cedros mas altos sig­
nificaba el respetable poder que con su opulencia
llegó á adquirir, destruyendo bajo la dirección de
Moisés á los amorreos, venciendo bajo la de Josué
hasta treinta y un reyes, y sojuzgando á los filis­
teos , idumeos y moabitas bajo la de D avid. Bien
considerada la grandeza de estos triunfos, y el alto
grado de poder á que llegó con ellos á elevarse
aquel pueblo, no parecerá ya tan exagerada la hi­
pérbole. N i en toda la naturaleza puede encontrar­
se metáfora mas propia; porque en efecto la vid
que esté plantada en el valle mas hondo, si la de­
jan crecer, y no talan sus pámpanos, subirá con ellos
hasta la cumbre de cualquiera montana, y cubrirá
también los árboles que la coronen.
14 ¿ Por qué, Señor, iu cerca has derribado?
Como una vina bien cercada de tapia está li­
bre de danos, asi lo estaba el pueblo rodeado siem­
pre de la protección y amparo de Dios. Pero le fal­
tó esta protección por sus pecados; y como si se
hubiese caido la cerca, ya la viña quedó hecha un
baldío abierto para cuantos pasaban, y se miró co­
mo perdida. A s i permiíió D ios que Israel fuese
presa de los filisieos, madiauitas y otras naciones,
en justo castigo de su repetida desobediencia y
contumacia.
1 5 Y el ja b a lí feroz. , la rara pera
Acabó de asolarla toda entera.
Fiera singuhtr llama al jabalí, porque gusta de
vivir solo y metido siempre en el bosque; ó bien
porque su especie no fuese allí muy numerosa, y
se mirase como cosa singular y rara encontrar al­
guno. E l llamarle aper de silva nada añade mas
<¡ue una reduplicación, para expresar con mas vi­
veza la significación de pturco mantés. Con esta me­
táfora encubre algún feroz enemigo del pueblo he­
b reo, el cual puede ser Nabucodonosor, Sennache-
rib , Saímanasar, Antíoco Epíphanes, ú otro rey ene­
m igo , o cualquiera de ellos, ó todos; aunque á nin­
guno conviene tan bien como al primero esta me­
táfora del puerco.
16 Vuelve del alto cielo,
Vuelve la v ú ta , 6 Dios omnipotente ,
1 7 A mirar esta viña , que tu mano
D iestra plantó en el suelo fcc.
Logróse completamente este deseo cuando de
la Sinagoga se formó la Iglesia. Entonces fiie cuan­
do el Señor visitó su v iñ a , y la mejoró y per­
feccionó , tomando y trasplantando los mejores sar-
7$
m ienfos, que fueron los apóstoles, y los millares
de primeros creyentes que en aquel pueblo encon­
tró su predicación, y formando una nueva vina
que floreciese, y se extendiese y durase mas que
la antigua.
1 7 A l vastago sagrado,
A l hijo confirmado é*f.
Lo que el texto hebreo dice en este lugar es
nnjal ben, y sobre el hijo, y no dice mas.
Despues en el versículo 19 dice njal­
ien-adam , sobre el hijo de i hombre. La V ulgata la­
tina dice en ambas partes, como vem os, et super
Jilium hominis. E l Mattei dice que la mitad del
versículo 17 et super Jilium hominis quem confir-
tnasti tibi está fuera de su lugar, tomada del ver­
sículo 1 9 , donde viene á propósito, y que aqui se
debe om itir; y en efecto él la omite en su tra­
ducción italiana. No se atrevió á tanto el Calm et,
aunque lo advirtió antes que é l; y s o lo , como sos­
pecha ó conjetura, insinúa modestamente que pue­
de haberse introducido aqui esta expresión por des­
cuido de los copiantes, pues no hace falta para el
sentido; antes bien dice que trastorna la construc­
ción , cuando en el versículo 19 está como en su
propio lugar, y hace un sentido seguido y excelen­
te. Sin embargo, conviniendo, como convienen to­
dos , en que ambos lugares deben entenderse del
M esías, y siendo este por su esencia divina Hijo de
D io s , y por la naturaleza humana, que despues to­
mó , Hijo del hom bre: considerando con atención
el testo hebreo, parece que el Profeta, llamándo­
le una vez Hijo á secas, y otra Hijo del hom­
bre , quiso dejar aqui un testimonio de las dos na­
turalezas en C risto; y no conviene privarnos de es­
ta prueba mas que tenemos para convencer á los
judíos de su divinidad. Verdad es que en la ver­
sión de los Setenta se lee el a.vHf6nrw, hominis, en
e l versículo 1 7 , bien fuese porque viéndolo en el
Versículo 1 9 , lo quisiesen ellos afíadir por mas cla­
ridad, como piensa el Cardenal Belarmino, ó mai
bien porque se introdujese despues por incuria de
los copiantes, pues en esto solo puede á mi ver
tener lugar la sospecha del Caímet. Porque aun­
que en rigor pueda decirse que aquel pasage no
hace falta para el sentido; pero en cuanto á que
trastorne la construcción, de ningún modo pode­
mos convenir en ello. Pues si bien el verbo lati­
no visitare rige acusativo sin preposición , el he­
breo “Jpa fa k a d , que por él se traduce, lo rige
unas veces a si, y otras con la preposición ^5 «/W,
super, como oportunamente observa Genebrardo,
Quede pues sentado que en la V u ig a ta , si algo so»
b ra, es solamente en el versículo 17 la palabra
hominis, que tomó de los Setenta, la cual sin em­
bargo es verdadera, hablándose como se habla d#l
M esías, porque fue Hijo del hombre. No obstante,
yo la he suprimido en mí traducción en verso, por­
que, como ya he dicho, está aquí sin ella mas cla­
ra é innegable la divinidad del mismo Mesías,
que dijo: ego sum vitis vera, et Pater meut agrí­
cola eit.
18 Que si airado los miras, serán luego
Víctimas de tu enojo.
É l Mattel para dar sentido á este lugar muda
el peribunt en peribit, y lo entiende de la vina.
D e sus enemigos, de los que la arrasaban y des­
truían , lo entienden otros, á quienes he seguido,
sin necesidad de alterar la V ulgata , con la <?ual
concuerdan ademas en esto otras respetables ver­
siones.
1 9 20 21 D a le tu fuerza y tu poder á ese
Varón, Hijo del hombre, esclarecido &c.
M uy ciego ha de ser quien no vea aqui, bajo
la sombra de la suspirada libertad del pueblo cau­
tivo, la redención del género humano de la escla­
vitud del pecado por el Hijo de D io s, como en
7*
lo que luego sigue se ve el establecimiento y per­
petuidad de la Iglesia y su indisoluble unión con
Cristo; así como en el verso intercalar, con que
se concluye esta bell'sima canción, se ve como en
otras partes del V iejo Testamento una obscura som­
bra del inefable misterio de la Trinidad. Porque el
verso se repite tres veces, y ademas contiene tres
partes, á saber: nuestra conversión á D io s, la afa­
bilidad y agrado con que el Señor nos mira por
esto, y la eterna salud y felicidad que asi consegui­
mos : que es observación del Geuebrardo, y me pa­
rece m uy oportuna y piadosa.
N O T A S A L S A IM O CIU.

i D e D avid.
E l que deseare ver juntas en una sola compo-
sicion todas las riquezas de la poesía lírica, las en­
contrará en este salmo; cuyo autor, como inspira­
do al fin por el verdadero numen divino, supo reunir
y superar en él todas las dotes en que ha sobre­
salido cada uno de los mas célebres poetas, asi an­
tiguos como modernos. Sería por demas para probar
esto detenerse en analizarlo , y querer desmenu­
zar sus bellezas; pues son tantas y tales , que á na­
die que lo lea se pueden ocultar , ni habría para
indicarlas otro medio que repetirlo todo. Los afec­
tos son suavísimos, magníficas y propias las imáge­
nes, las descripciones elocuentes y vivas, las sen­
tencias graves y terminantes. Se ve pasar á este di­
vino poeta con vuelos rapidísimos de la tierra al
c ie lo , del cielo al m ar, del mar á la atmósfera, del
dia á la noche, de la noche al d ia, y recorrer
toda la naturaleza en un momento. Los montes y
los valles, las fuentes y los ríos, las plantas y los
árboles, las fieras y los hombres, todo lo ven sus
o jos, y todo nos lo pone á la vista para mover­
nos á las alabanzas del Criador por su sabiduría»
su poder, su bondad y su providencia, que es el
argumento agradable y útilísimo de este salmo. Su
a u tor, aunque no aparece en el original hebreo,
que carece de título, debe creerse fue David ; asi
porque se lo atribuyen los códices latinos y grie­
gos , como porque el antecedente, que empieza y
acaba como este, es indudablemente suyo; y pa­
rece que habiendo alabado á Dios en aquel por
los beneficios de la gracia, destinó este para ala­
barlo por los de la naturaleza, como observa el
Cardenal Belarmino.
8 Tuvístila primero rodeada
D e niebla densa y fría,
8o
Que cuál húmedo manto la cubría.
Ego ficut nébula texi omnem terram dice la
Sabiduría (Ecclesiastíc. cap. 24 ) : por donde pue­
de inferirse, como piensa el Cardenal Belarmino,
que las aguas del abismo que cubría la tierra en
*u creación, propia y rigurosamente hablando, r.o
tanto eran agua como niebla ó vapor sutilísimo,
de cuya condensación resultó el agua, tal cual aho­
ra ia venios» en el momento en que Dios así lo
ordenó; que es lo que en el pasage que sigue des­
cribe el divino poeta con tan admirables figuras y
metáforas.
16 Y Je verJe pimpollo sale luego
L a frugífera espiga fre. & i.
Para las bestias no produce la tierra, ni ellas
necesitan mas que el sustento; mas para el hom­
bre no produce el sustento solo, del cual especí­
ficamente se habla en el versículo que sigue, sino
cuanto ademas del sustento ha menester para ios
osos de la vida. Todo esto nace de la tierra , y
todo nace bajo la forma de yeiba; y por eso he
querido amplificar asi la bella contraposición que
resulta aquí del heno criado para el sustento de
los animales , y de la yerba criada para el servi­
cio del hombre.
18 Por t í el suave ungüento
Le Ja la verde oliva &c.
Es bien sabido el uso que del aceite hacían
los antiguos para ungirse con él, y con cuanta d i­
ligencia y gasto buscaban el mas rico y precioso
para hacer sus ungüentos.

8 Sobre tos montes estaban las aguas. D icit autem


stabunt pro $tabant. Hanc cnim vio» habet futufiim apuii
hebraeot, ut sígnificer conrinuationeni, qualis apn<l nos
significatur per praeteritum imperlectum. Belarm. in hunc
Salm .
8i
JO Que el desvelo
D e la sabia cigüeña
A fabricar sus nidos las enseña»
Cigüeña entiende Suidas por la voz hebrea
ÍIT O n hasiJa, correspondiente al herodii de la V u l ­
gata; y Pagnino, el Pratense y Arias Montano en­
tienden lo mismo. San Gerónim o entiende el mi­
lano , San Agustín el ánsar, y la V u lg a ta , según
parece, la garza* H e preferido para mi traducción
la cigüeñ a, por ser ave entre nosotros mas cono­
cida , y la cual vemos que acostumbra hacer su
nido en la mayor altura que encuentra, donde mas
bien pueda dejarse ver de las demas aves, y ser­
virlas de maestro de arquitectura, que es la prin­
cipal circunstancia que aqui se atribuye al ave de
que se habla, cualquiera que ella sea.
2CJ A cá ¡a atroz ballena frc.
Dragón le llama la V ulgata y también los Se­
tenta. El hebreo le llama leviathan, y este
nombre conserva en la versión de San G erónim o
y otras. Por el libro de Job (cap. 4 0 .) consta
que leviathan es un pez m uy grande y terrible;
y en Isaías (cap. 27.) se halla comparado con él
el d iab lo , llamándole leviathan, serpiente tortuo­
sa , prueba de lo espantoso y corpulento que en
el mar sería este pez. Y como de todos los que
se conocen ninguno sea mayor que la ballena, de
ahí han inferido muchos que es de ella de la que
aqui se habla, y ya por eso 'y por ser ella tan co­
nocida, la he adoptado para mi traducción.

27 A l l i peces que no tienen número. Llámales el he-


breo rem tsch, ii que corresponde exactamente el
reptilia de la V u lg a ta , porque van por el agua cómo
arrastrando sin usar <ie pies. Peto en español creo que si
los llamásemos reptiles no nos entendieran; porque esta
'voz me parece que en el uso de nuestra lengua no se
extiende í los animales de agua.
82
32 H asta que respirando vida llegue
Tu soplo criador del alto cielo,
Y renueve la fa z de aqueste suelo.
Cuando Dios deja que perezcan los anímales
los priva del espíritu de vida que él mismo les ha­
bía dado, que es lo que dice en el versículo g i
auftres spiritum eorum &c. Y sí por las nuevas
generaciones no volviese Dios í derramar el mis­
mo espíritu de vida en las especies, se acabarían es­
tas, y la tierra quedaría sola y despoblada. Pero
lo está continuamente renovando ea ellas, y asi la
faz de la tierra se está continuamente renovando
también con los nuevos animales que nacen ; que
es lo que dice este versículo entendido en sentido
literal. Sin que esto obste, como dice el Cardenal
Belarmino, para que en sentido espiritual y místi­
co se interprete, ya de la resurrección de los muer­
tos, ya de la inspiración del Espíritu Santo, por
la cual los que estaban muertos por el pecado vuel­
ven á la vida de la gracia.
33 Las obras de sw manos
Contento y alegría
Le den.
Procediendo la primera de todas ellas en la tier­
ra, que es el hombre, conforme al fin para que ha
sido criado, y no abusando de las demas criaturas
en ofensa suya. A s i se complacerá el Señor en sus
obras, y no se arrepentirá de haberlas hecho, como
en el Génesis dice que se arrepintió de haber hecho
al hombre. N o porque en D ios quepa arrepenti­
miento , ni aumento ó diminución de alegría, sino
que son modos de hablar á lo humano para que
lo entiendan los hombres, y sepan que D ios en cas­
tigo de los pecados suele destruir sus propias obras,
como vemos que hacen los hombres poderosos cuan­
do les desagradan tí ofenden las suyas.
34 Cuya divina planta
Cuando toca á los montes, resplandece
83
E l fuego , y se levanta
Humeando la huella y encendida.
A lu d e aquí David á lo que en el libro del
Exodo (cap. r p .) se dice del monte Sinai, que
estaba todo terrible y humeando cuando bajó á él
el Señor.
g / Mueran los pecadores con oscura
Muerte.
A saber; los que no quieran dejar de ser pe­
cadores, y se obstinen en continuar ofendiendo al
Señor en vez de alabarlo; para que quedando libre
de ellos la tierra, no haya en ella quien no lo ala­
be y bendiga, como de justicia le es debido por
su grandeza, sabiduría y bondad.

M A D RI D

EN LA IM PRENTA REAI. A So DK
A pesar de la prolijidad de los atnigoseneargados por
ausencia del Autor en corregir las pruebas, podrá notarse
alguna otra letra equivocada, como en el Salmo 76 empieza
en lugar de empiezo, y en tal cual v o z hebrea, y alguna
falta también en la puntuación, que fácilm ente podrá cor-
regir quien las advierta.