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UNIVERSIDAD PONTIFICIA DE MÉXICO

FACULTAD DE TEOLOGÍA
LICENCIA EN TEOLOGÍA Y CULTURA
GUADALUPANA
CICLO: 2021-2022

MODULO:
HORIZONTE HERMENÉUTICO

CATEDRÁTICO:
PBRO. DR. RICARDO AGUILAR HERNÁNDEZ

ALUMNO:
NÉSTOR DANIEL CERVANTES ROJAS

CDMX A 23 DE SEPTIEMBRE DE 2021


HERMENÉUTICA DE LA ACCIÓN
Apropiación para una teología
de la acción humana

La teología en sus diversas realidades y dimensiones abarca un abanico de toda la realidad


divina, que por revelación se puede conocer, al igual que la realidad humana. Esta dimensión
humana, no es ajena a Dios, ya que es iluminada por él y es en ella donde el hombre descubre
que Dios se manifiesta. Interpretar esta realidad, en este sentido, ha tomado mas auge con la
teología de la acción humana.

La hermenéutica de la acción no tiene otra finalidad, que interpretar, que el hacer del hombre,
tanto en lo mas simple como en los mas profundo y trascendental. El actuar del hombre es
complejo como el hombre mismo. Aunque no haya un camino exacto de interpretación, existe
la posibilidad de poder hacerlo. Comprender es interpretar. Actuar bien es interpretar una
situación que exige una acción e interpretar una estrategia correcta para esa acción.

Tanto la teología de la acción como la hermenéutica de la acción son importantes para una
renovada y fecunda conversión, ambas buscan comprender al hombre, aun mas buscan
interpretar el actuar del hombre, para que pueda ser mejor; alcanzar la plenitud hasta la altura
de Cristo, el hombre por excelencia. Es innegable que en el actuar el hombre es capaz de
darse cuenta de su realidad y poder transfórmala. Pero también es en esa realidad, donde Dios
se manifiesta para poder hacerlo crecer, corregirlo y liberarlo en la verdad.

¿QUÉ SE COMPRENDE POR HERMENEUTICA DE LA ACCIÓN?

Se puede decir que, es una interpretación que genera transformación en el acto en que la
persona se comprende a sí misma constituye lo que este escrito identifica como hermenéutica
de la acción humana. Esta hermenéutica es acción si, en el proceso de interpretar un texto o
hecho de la historia, el agente de la interpretación se transforma a sí mismo.

Es una forma de vida en cuanto afecta la existencia y exige ser comprendida, analizada y
transformada. Esta hermenéutica constituye interacciones por medio de las cuales se
complementan la explicación y la comprensión, el dar razón y el sentido práctico-
transformador. La función del sentido, en este contexto, consiste en el develamiento del
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carácter aplicado de la comprensión y la interpretación, más allá de la usual instrumentalidad
a la que se reduce el actuar humano.

Una acción se inscribe y deja huella cuando su acontecer significativo es apropiado y


compartido por una comunidad a semejanza de un texto escrito.

¿CÓMO SE DESARROLLA LA TEOLOGÍA DE LA ACCIÓN?

La teología que se sirve de la mediación hermenéutica en los términos propuestos para


realizar una acción interpretativa no solo consiste en un ejercicio analítico sobre la
organización de las palabras en la estructura semántico-lingüística de un texto. La
significación de la acción de Dios como hecho histórico denota que “la palabra es segunda,
en tanto confiesa la huella de Dios en el acontecimiento”.

La teología no tiene que ser ajena a la realidad humana, capaz de poder interpretar la palabra
de Dios y el interpretar los signos de los tiempos. Este enfoque narrativo en que el creyente
cuenta y comparte su experiencia de Dios como historia de salvación, conduce a que el
sentido de la fe cristiana no se reduzca al ámbito especulativo, “pues ella se define también
por relación con los aspectos históricos, prácticos, vivos, operativos, situados y situacionales
de los compromisos ineludibles de la fe histórica”.

La interpretación que asume las acciones humanas con criterios análogos a los que se
emplean para interpretar un texto escrito ponen al descubierto los vínculos y componentes
que articulan el actuar humano. Esto relaciona el qué de lo que acontece externamente con el
quién de lo que se hace acontecer motivado por la intención de la persona.

La revelación y su relación con la actividad humana contribuyen a la recepción teológica de


lo que significa que Dios se revele en la actividad humana. La actividad sintetiza los
componentes fraccionados de la vida humana, los cuales sin excepción son reflejo de la
acción gratuita y amorosa de Dios. Por eso, “Dios es accesible, inagotablemente, en la
totalidad de nuestra acción. La conjunción de Dios y el mundo acaba de realizarse ante
nuestros ojos en el campo de la acción.

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La revelación “en definitiva, es el integral y último llegar a sí mismo del ser humano a partir
de su contacto con Dios”. El carácter de la revelación así entendido por la mediación de la
hermenéutica de la acción tiene repercusiones prácticas para el creyente, pues “cuanto más
pleno es el significado humano, más plena la significación divina. La revelación se abre así
en todo su realismo, que es simultáneamente acción de Dios y realización humana”.

¿CÓMO SE PUEDE APLICAR LA TEOLOGÍA DE LA ACCIÓN?

La mediación interpretativa de la hermenéutica de la acción abre para la teología las zonas


de sentido de la revelación en el contexto de la actividad humana. Esta hermenéutica
contribuye a la relación de tres momentos de la historicidad de la salvación cristiana: la
comprensión y profundización del anuncio del mensaje evangélico; la interpretación de los
contextos en la tensión con los textos; y la pregunta por su incidencia transformadora, en
cuanto apropiación del creyente.

Es Cristo quien revela el misterio de la autocomunicación de Dios como historia de salvación.


La hermenéutica de la acción como base de una teología de la acción humana asume su
carácter histórico. Esto significa que la comprensión de revelación en la cual se basa la
teología de la acción humana es profundamente evangélica: “Todo cuanto hagáis, de palabra
y obra, hacedlo todo en el nombre del señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de
él” (Col 3,17).

Vista de esta manera, la teología de la acción es cristocéntrica –no cristomonista–, porque


posibilita caer en cuenta de que “esta presencia divina e interior de Dios descrita como la
situación existencial de la presencia próxima y absoluta de Dios a los hombres por Cristo,
transforma la conciencia del hombre, y más que la comunicación de un contenido aislado
concreto, es la modificación de su horizonte último”. la historia hecha por los hombres es la
materia que Dios utiliza para realizar la historia de la salvación, y al hacer esto, revelarse: la
acción salvífica de Dios se revela convirtiéndose en historia y se convierte en historia
revelándose.

¿CÓMO SE ENFOCA LA TEOLOGÍA DE LA ACCIÓN?


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La teología de la acción va apropiando y concretando históricamente este compromiso que
irradia el Evangelio para el cristiano: La teología de la acción busca fundamentalmente hacer
presente el sentido del lenguaje y la praxis como don revelado, ya que el lenguaje de la
revelación tiene repercusiones en la vida de los seres humanos.

El cristiano en la fe recibida experimenta un efecto de diafanía mediante el cual se percata


de que las energías y el poder que lo mueven a la transformación personal y comunitaria le
vienen de la gratuidad del amor de Dios. Esta gracia envuelve el misterio de la revelación y
sobrepasa toda posibilidad del actuar humano, pero paradójicamente se hace humano para
ser captado.

Toda praxis de fe con repercusión social constituye una acción sobre sí misma, por la cual el
cristiano experimenta la presencia de Dios que lo transforma. Si bien el compromiso requiere
conversión, no hay conversión sin compromiso, pues la praxis cristiana autotransforma al
transformar. Para la teología de la acción humana, la verdad de la revelación en los términos
del actuar humano se apropia en los contextos de praxis como transformación. La verdad es
fundamentalmente transformación.

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