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El cristiano y la mayordomia

Omar Garcia marzo 8, 2013 Estudios Biblicos 11 Comentarios 57,337 Vistas

DEFINICIÓN Y TRASFONDO DE MAYORDOMO-MAYORDOMÍA


Hay a los menos dos vocablos Griegos que utiliza las Sagradas Escrituras para aludir al sustantivo masculino
¡Mayordomo!; cada uno con su respectiva connotación Bíblico-Etimológica, estos términos son los siguientes:
i. EPÍTROPES:
Es decir, la persona a cuyo cuidado u honor ha sido confiado otro como guardián y curador. (Mt. 20:8- Gal. 4:2)
ii. Oikonomos; de Oikos- casa, y Memou- administrador.
Esta palabra se usa para describir la función de responsabilidad delegada, como en la parábola de los
labradores, y en la del Mayordomo infiel. (LC. 16:2-3 – 1 Co. 4:1-2 – TIT. 1:7- 1 PE. 4:10)
A su vez esta palabra es una transliteración del Latín Maior-mayor, y Domus-casa.
El marco contextual del Mayordomo lo rastreamos primero en el Antiguo Testamento, donde las Escrituras nos
presenta a grandes hombres de DIOS como Abraham (GN. 15:2), José (GN. 43:6), y David (1 CR. 28:1); en
tenencia de algún Mayordomo.

En la época Neotestamentaria encontramos el empleo de Mayordomos en el desarrollo socio-económico, tanto


de la cultura Greco-Romana, como en la misma Judía.
De hecho, estaba de tal modo arraigado este tipo de intendencia en los días de JESÚS; que el Señor se valió
de esta figura en algunas de sus parábolas, y hasta una de ellas la dedicó exclusivamente sobre este tópico.
(LC. 12:41-42 – 16:1-8)
MAYORDOMÍA CRISTIANA
La Mayordomía como principio de regencia universal, es de competencia de todos los hombres, no obstante en
lo que al Cristiano respecta; cobra mayor relevancia.
En cortas sentencias se puede afirmar que la Mayordomía Cristiana es la vocación Divina en atención a la fiel
administración de los bienes del Señor por parte de sus Hijos; en calidad de fideicomisario.
Esta economía a la que fuimos llamados ocupa la vida entera del Creyente en todas sus esferas; dinero, salud
física y mental, trabajo, ocio, talentos naturales, dones del ESPÍRITU, y un largo Etc., a decir verdad el Cristiano
es tanto un Mayordomo como una Mayordomía en las Manos de DIOS.
Analicemos las principales dimensiones de la Mayordomía del Creyente
I. EN RELACIÓN CON LA FAMILIA
La familia como institución Divina y núcleo básico de la sociedad; juega un rol de primerísima importancia en la
realidad Cristiana, al ser de modo empírico la primer escuela donde recibimos las enseñanzas primarias de
nuestro insipiente saber, y también porque es en alguna forma un microscópico campo misionero; donde se nos
transmite por el ejemplo y el precepto la devoción y adoración al único DIOS, si a esto le añadimos que es en el
seno familiar donde se nos inculca los valores éticos y morales; comprenderemos la grave responsabilidad de la
Mayordomía del hogar.
La Mayordomía de parte de los Padres:
a) Atención afectuosa hacia su mujer (1 Co. 7:33- COL. 3:19 – 1 PE. 3:7)
b) Provisión material para su casa (1 TI. 5:8)
c) Disciplina en el Señor (EF.  6:4)
d) Enseñanza de la Palabra (PRO. 4:1-4)
e) Fidelidad conyugal (PRO. 5:15-18)
De las Esposas:
a) Sujeción al esposo (EF. 5:22)
b) Amor por su esposo e hijos (TIT.  2:4)
c) Respeto al marido (EF. 5:33)
d) Maternidad y santidad (1TI. 2:15)
De parte de los Hijos:
a) Honra a los padres (Mt. 15:4 – EF. 6:2-3)
b) Obediencia a la educación paterna (PRO. 23:22 – EF. 6:1)
c) Juventud responsable (ECL. 11:9)
d) Servicio a DIOS (ECL. 12:1)
II. EN RELACIÓN CON EL DINERO
El aspecto financiero también forma parte de la Mayordomía Cristiana, para ser preciso; cada una de las
posesiones pecuniarias del Creyente han sido dadas por DIOS para su sano uso y disfrute personal, pero
siempre de tal modo; que el hijo de DIOS nunca olvide quien es el dueño real de todas las cosas, y cuál es en
consecuencia su responsabilidad frente a las mismas.
El deber del Cristiano:
a) La manutención de la familia (1 TI. 5:8)
b) El sostenimiento de los Ministros del Señor (1 CO. 9:14 – GAL. 6:6 – 1 TI. 5:18)
c) El sostén de la Iglesia (HCH. 4:34-35 – 11:29 – 2 CO. 8)
d) Hacer obras de caridad hacia el prójimo (SAL. 41:1 – PRO. 14:21 – 19:17 – GAL. 6:10)
III. EN RELACIÓN CON EL CUERPO
Al versar tocante al cuerpo, apuntó no solo el área Fisiológica y Anatómica, sino también el aspecto Psíquico en
el ser humano.
El hombre en su constitución bipartita (Espíritu-Materia), ha recibido de DIOS un cuerpo multi-funcional, y multi-
orgánico; que sirve a los propósitos de enlazarnos con el mundo, y por razón del cual tenemos contacto con el
medio del que somos parte.
Como Cristianos creemos que nuestros cuerpos han sido redimidos no de la presencia del pecado, lo que
tendrá lugar en la futura Glorificación; sino del poder de la concupiscencia que se anida en nuestro ser, de ahí
su ingente importancia.
El Cristiano y su cuerpo como templo de Dios:
a) En torno a la sexualidad: “Castidad”  (ROM. 12:1- 1 CO. 7:3-5 – HEB. 13:4)
b) Sobre el cuidado físico. “Medicina preventiva y curativa, ejercicios” (MT. 9:12- 1 TI. 4:7-8 – 5:23)
c) En relación con la salud mental: “Pensamientos CRISTO-céntricos y en cosas edificantes” (ROM. 12:2 – FIL.
4:8)
d) En la vida en general: “Santidad” (1 CO. 6:18-20)
IV. EN RELACIÓN CON EL TIEMPO
Se puede decir en tono poético; que el tiempo es aquella mano invisible que nos lleva de la cuna a la tumba, de
la primavera al otoño, de la niñez a la vejez; el tiempo es en verdad vida repartida en segundos, minutos,
meses, años, etc.
Para el buen Cristiano el tiempo significa; oportunidades, trabajos, energías, metas, servicios, descansos,
obras, etc.; por lo que su uso o abuso tendrá obvias repercusiones en la vida presente, y serias demandas en el
futuro.
El sabio uso del tiempo:
a) Dando un buen testimonio (COL. 4:5)
b) Viviendo con sabiduría (EF. 5:16)
c) Supeditando las obligaciones terrenales a las espirituales  (MT. 6:33 – 1 CO. 7:29)
d) Orando en todo momento (1 TES. 5:17)
e) Estudiando la Palabra de DIOS (HCH. 17:10-11)
V. EN RELACIÓN CON LOS DONES NATURALES Y SOBRENATURALES
Antes que nada, a modo de nota aclaratoria; conviene explicar los matices que diferencian los dones
connaturales, de los dones que imparte el ESPÍRITU SANTO.
Los primeros o sea, los dones innatos; son todas aquellas habilidades y destrezas que los hombres adquieren a
partir del nacimiento, hasta su desarrollo y ejecución, o en su defecto; aprendidos en el decurso de la vida.
Lo que les singulariza es que son de distribución universal; todos participan de ellos, ya sea en las Bellas Artes,
en el campo Científico o en las actividades Deportivas; si bien no comportan por sí mismos Gracia Salvadora.
Los dones Espirituales en cambio; constituyen las diversas dotaciones que reparte el ESPÍRITU SANTO de
manera soberana y sapientísima a los Cristianos individualmente, en aras de la buena andanza y maduración
de la Iglesia; hasta el glorioso encuentro nupcial con su amado Redentor, JESUCRISTO.
La importancia de los dones:
a) Con objeto del perfeccionamiento de los santos (EF. 4:11-16)
b) Para suplir las distintas necesidades de la Iglesia (ROM. 12:4-8)
c) A fin de fomentar la unidad e interdependencia eclesial (1 CO. 12:7-30)
d) Para ser usados de acuerdo con el don recibido (1 PE. 4:10 y 11)

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